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PROLOGO El pucblo de Dios tuvo desde los tiempos mas antiguos parti- cular amor a los salmos. Fueron siempre de valor inapreciable en la comunicacién det Sefior con su pueblo. iPodria calcular- se cl ntimero de los hijos de Dios que expresaron al Sefior sus necesidades con las palabras de David y 10s salmistas; cuanta veces el Sefior todopoderoso y leno de misericordia escuch6 estos ruegos, y las veces que con los salmos le alabé la Iglesia en el Antiguo y Nuevo Testamento y se gozé en El con Ia ale- aria que procede del Espiritu Santo? Lalglesia canta alabanzas al Seiior en los salmos de muy diver- sas maneras. Unas veces clama desde el abismo del pecadoy la miseria, ¥ le alaba por la gracia y ja salvacidn recibida de st bo- derosa mano. Otras veces pide justicia y venganza contra los enemigos que la oprimen. bien muestra su gozo y su jubilo por cl dulce reinado de su Dios, cuya gloria culminé en Cristo, No hay libro en el que se encierre tanta rigueza espiritual como el de los salmos; ni libro que reflejc tan acabadamente los diversos estados de animo del hombre: angustia, dolor, tristeza, alegria, alabanza, bendicion Es el libro por el que ei fspiritu Santo, que inspir6 a tos hom- bres de Dios, mostré como debia Su puebio ditigirse a El en accion de gracias y en oracidn, Libro en el que el mismo Dios ensciia a cantar a Su pueblo de manera que su boca esté lena de Su alabanza. Es una gran satisfaccién poder offecer a las iglesias del Sefior de habla espafiola esta coleccin de salmos puestos en verso y con miisica, y con eito brindarles la oportunidad de leerlos ¥ cantarlos en reuniones y cullos. Asi unirén sus voces al gran. coro de las iglesias de la Reforma que desde el siglo XVI adop- taron como suyas las palabras del salmista para la oracion y la alabanza, Esta es s6lo una pequefia coleccién, en ta que provisional- mente se offecen 19 salmos versificados, 17 completos y 2 en parte. Son pocos, pero suficientes (si se cantan con el corazon clevado hacia Dios por a fe) para conmover y despertar un. fervor insospechado, Agustin experiments cl canto de los salmos como uno de los mejores medios de consueio y estimulo.') Juan Calvino, ef reformador de Ginebra, también fo juzgaba uno de los factores ‘de mayor importancia én la vida de los creyentes para desper- tar los corazones a una oraci6n continua y ardiente.”) Efectivamente, las iglesias de la Reforma, con el Salterio que aparecié en cl siglo XVI bajo la direccién de Calvino, clamo fervorosa y eficazmente al Seftor. Le present su wagustia ‘cuando tantos de sus miembros eran arrojados a las citceles, Revados a la hoguera y perseguidos hasta la muerte por su fe. Ellas pidieron al Seftor justicia contra los perseguidores de la Iglesia como lo hacia la viuda de la pardbota contra sus enemi- 0s al juez injusto (Le. 18,1-8). Que el Espiritu Santo conduzca al pueblo de Dios a invocarle y alabarle de todo corazén con las palabras de los salmos, y asi también en nuestro tiempo se renueve en la Iglesia una vigo- rosa Vida de fe, Quiera E1 hacerlo tainbién entre los pueblos de habla espafiola por medio de este salterio. Hay un abismo entre el canto de os salmos hecho por la Igle- sia movida de esta fe viva, y el uso que de ellos hacian los per- seguidores del pueblo de Dios repitiéndolos con su boce para Gar gracias por el exterminio de los que Hamaban “herejes” Noes posible en esta breve introduccién hacer una amplia ex- posicidn historica del empleo de los salmos versiticados, pero si podemos aludir a algunos momentos de su historia Segtin datos existentes, los mértires espafioles de Valladolid y Ge Sevilla, en 1559 y 1560, se dingian hacta of lugar de los. autos de fé cantando salmos.’) Entre ellos el salmo 109, con el que los perseguidos ponian en manos dei Supremo Juez ja injusticia que padecian, para que El pronunciara sentencia justa en el dia del juicio. No tomaron la venganza por su mano, sino que hicieron como el Salvador “guien ~ segtin nos dice el, apéstol Pedro ~ cuando le maldecian, no respondia con mal cién, cuando padecia, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pe: 2, 23). ‘No sabemos, con todo, silos salmos que cantaron estos cristia- ‘nos evangélicos de Valladolid y Sevilla, estaban puestos en verso. Es posible que ya conociesen algunos de la coleccién de Ginebra, pues Calvino habia editado ya en 1539 en Estras- ‘burgo su primera coleccién, que después se difundid en Gine- bra. Sin embargo, hasta el’ momento, no se sabe si en estos afios, por medio de la relacién con espafioles cn dicka capital, fueron introducidos y empleados en Espafia cantos de esta coleccién. La primera coleccién de Calvino, reunida en Estrasburgo, comprendia 19 salmos, el canto de Simeén, los Diez Manda- ‘mientos y el Simbolo Apostélico, todos ellos en verso. Llevaba el siguiente titulo: AULCUNS PSEAULMES ET CANTIQUES MYS EN CHANT. A Strasburg 1539 Se cersaba el librito con estas palabras Cantaré salmos y cantos al Unico Dios, mientras viva. A Dios sea dado todo honor y gloria. Ya en 1536 Calvino habia expuesto su deseo de que se canta- sen tos Salmos en las reuniones pablicas de la Congregacién. En los “Articulos sobre la orientacién del culto pablico” que fueron establecidos en Ginebra el 16 de enero de 1537, lee- mos: “El segundo punto se refiere alos Salmos. Deseamios que se canten en la iglesia, segin el ejemplo de la Iglesia primitiva yel mismo testimonio del apéstol Pablo, quien nos dice que se ‘debe cantar en las reuniones con la boca y el corazon. No nos daremos cuenta del provecho y edificacion que esto supone hasta que lo hayamos experimentado. Pues, a decir verdad, tal ‘como hacemos ahora los cultos, las oraciones de los fieles resultan tan frias que deberian producitnos rubor o vergiien- za. Los Saimos nos impulsarin a levantar nuestro corazén a Dios, y despertarin poderosamente nuestro fervor para invocarle y ensaizar su Nombre con toda clase de alubanzas ‘Ademds caeremos en la cuenta de cuanto bien y consuelo han privado a la igtesia el papa y los suyos al dedicar los Salmos, ‘que son cantos espirituales, a una mera musitaci6n entre ellos, de forma ininteligible”.*) Cuando més tarde Calvino amplié esta primera coleceion considers convenienite affadir cierto niimero de otros cantos ya existentes, pero se mantuvo fiel a su principio: primero los salmos. El mismo reconoce haber Hlegado a la conclusion de que ningin canto puede compararse a los salmos, Bruguiet se expresd de la siguiente manera: “Hay dos clases de cantos espirituales: los inspirados por el Espiritu Santo ‘como son los de David y otros profetas, y 1os que estin com- uestos por personas piadosas como son los himnos de Hila- tio, de Prudencio y de Ambrosio. Yo no quisiera condenar en. absoluto el empleo de los Uttimos, pero estimo mucho mejor (que nos atengamos a los primeros, sobre todo en Ia iglesia”.") En efecto, Jos cantos crearon gran confusidn en las iglesias Muchos quesian introducir sus propios cantos y su propio estilo, concediéndoles ta primacia en detrimento de los