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Esclavitud y sociedad romana (Bradley – Ediciones Península)

• La sociedad esclavista romana

En el año 2 a. C. se aprobó una ley que regulaba el número de esclavos que un propietario podía liberar en su testamento, la lex
fufia caninia, era una legislación de Augusto. El objetivo era obligar a los propietarios de esclavos usarlos con prudencia y liberar
solo a aquellos que hubieran demostrado que merecían la libertad. Si alguien poseía de 2 a 10 esclavos podía liberar la mitad, si
tenia de 10 a 30, una tercera parte, etc. Entre las clases altas, el hecho de poseer solo tres esclavos era un indicio de pobreza. La
tenencia de esclavos se caracterizaba por una gran variación numérica y no se limitaba a una clase social.
Hay tres métodos para saber si una sociedad es esclavista o no: 1) análisis demográfico y sirve para distinguir a la sociedad de
otra en la que existe unos pocos esclavos. Una sociedad así, es una sociedad donde los esclavos ejercen un importante papel en
la producción y representan una alta proporción de la población. Existieron 5 sociedades de este tipo: Brasil, el Caribe, EEUU,
Atenas y la Italia romana. 2) método cualitativo. Es importante determinar su ubicación, o sea quienes son sus dueños, cuál era
su papel en la economía. En la Roma itálica clásica la razón es que loa esclavos dominaban e incluso llegaban a monopolizar la
producción a gran escala tanto en el campo como en la ciudad, por lo que proporcionaban la mayor parte de los ingresos de sus
dueños. Los elementos clave son la tenencia masiva de esclavos de la clase alta. 3) se dice que la esclavitud es sólo una de las
múltiples variantes de trabajo dependiente de que se disponen las clases altas al explotar a sus semejantes. Vínculos de
esclavitud o de servidumbre se engloban en el término de mano de obra no libre.
Todos estos métodos apuntan abordar el tema desde el punto de vista económico. Si el planteamiento se centra sólo en la
Italia romana, la definición de Roma como sociedad esclavista debe restringirse regionalmente y cronológicamente. Según la
primera opción, Roma no se puede considerar esclavista hasta mediados del siglo III a. C, cuando inició la conquista de un
imperio más allá de sus fronteras. Sólo se cumple el análisis demográfico, cuando Roma trasladaba grandes cantidades de
prisioneros de guerra a Italia y Sicilia. Es menos rígida en el método de la ubicación: Roma se convirtió en una sociedad
esclavista hacia el siglo III a. C. También existe una restricción en el extremo opuesto de la escala temporal: Roma no fue
esclavista a finales del periodo imperial (época de Diocleciano) ya que la esclavitud ya no dominaba la producción rural a gran
escala y los esclavos no producían la mayor parte de los ingresos de las elites. Según el tercer método, corremos el riego de que
la esclavitud pierda significado a causa de la vaguedad de la noción de mano de obra no libre.
El objetivo de la producción era obtener alimentos para las necesidades familiares y locales, no producir cosechas para
venderlas. Había muchos esclavos que no se dedicaban a la cosecha. Los sirvientes domésticos y los que contribuían a la
obtención de rentas se distinguían de los demás.
Dos definiciones de esclavitud: 1) establecida por la Liga de las Naciones en 1926: estatus o condición de una persona sobre la
que se ejercer alguno o todos los poderes relacionados con el derecho de posesión. Pone de relieve el derecho de posesión, o
sea la esclavitud es una institución económica. 2) sociología: dominación violenta y permanente de personas alienadas y
deshonradas desde su nacimiento. Es una relación social basada en el ejercicio de la autoridad de un grupo superior sobre un
grupo inferior.
En las Doce Tablas se establecía que si un ex esclavo, un liberto, moría intestado y no tenía heredero, su antiguo propietario,
podía heredar su patrimonio. La posibilidad de que un esclavo fuera liberado y formara parte de una comunidad de ciudadanos
existió desde la época muy temprana. Una segunda disposición estipula que cuando un testamento dispone la manumisión de
un esclavo a cambio del pago de una suma de dinero al heredero, éste será liberado incluso si el heredero lo enajena, a
condición que el dinero sea pagado al tercer. Las disposiciones relativas a los ladrones que eran descubiertos establecen que los
delincuentes libres debían ser azotados y entregados, mientras que los esclavos debían ser azotados y ejecutados. La norma que
les prohíbe ungir a sus muertos parece revelar una especie de tabú religioso contra los esclavos.
La institucionalización jurídica del comportamiento presupone la existencia de un elemento servil relevante en la comunidad
primitiva. La forma legal de compraventa (mancipatio) era una venta imaginaria realizada ante testigos mediante el equilibrado
de una balanza con una moneda de bronce.
El Digesto es una guía práctica de citas que demuestran la legislación sobre la esclavitud, entre otras cosas. Cuando un
testamento establece la liberación de un esclavo a los 30 años y éste es condenado a trabajos forzados antes de alcanzar esta
edad, la herencia que obtiene junto a su libertad le pertenece y su derecho no se ve alterado por sentencia penal.
El colonato es una forma de trabajo dependiente que rebaja la condición social del campesinado a la categoría del esclavo. A
principios del siglo II a. C. Roma era tan sólo una de las numerosas potencias políticas del Mediterráneo. Había adquirido control
político sobre la mayor parte de la Italia peninsular y tras dos largas guerras púnicas, había empezado a construir un imperio de
ultramar. En tiempos de Amiano Marcelino el mundo romano había vuelto a cambiar. Con una guerra endémica y sometida a
grandes presiones en sus fronteras, Roma dedicaba más esfuerzos a conservar que a ampliar.
Tácito: la esclavitud en las tribus germánicas del norte: a los esclavos no se les asignan tareas específicas en la casa o en la finca
como a nuestros esclavos. Todos poseían tierras y una casa. El propietario les exige el pago de una cantidad fija de granos,
ganados o ropa. No solían azotarlos. Tenían buena disposición de los germánicos a venderse como esclavos para pagar deudas
de juego y además había diferencia en los peinados.
Un esclavo podía ser trasladado como prisionero de una región a otra, pudiendo escapar de la detención y volver a Roma por
iniciativa propia. Muchos pueblos solían esclavizar a sus prisioneros, lo que sugiere que la esclavitud era universal. El triunfo
romano era una ceremonia espectacular que honraba a un gral victorioso en una batalla librada. La procesión estaba integrada
por el senado y los magistrados. El desfile incluía prisioneros de guerra. Estos eran esclavos y simbolizaban el poder y la
invencibilidad de los romanos. Los esclavos recién liberados solían desfilar en las procesiones funerarias que precedían al
entierro o a la incineración del difunto. Eran esclavos a los que se había concedido la libertad.
El poder del propietario de esclavos romano era el poder de la vida y muerte. Justiniano dictó una resolución que establece que
el matrimonio de una persona liberada se da por terminado si se la vuelve a esclavizar. Los dueños de esclavos aprendían a
transmitir su autoridad a una edad temprana. Los esclavos no tenían vínculos de parentesco ni les estaba permitido tener
familia legalmente. Algunos tenían descendencias, a veces animados por sus amos. Muchos poseían un peculium, una
propiedad en especie o en metálico.
Los prisioneros de guerra eran degradados, lo que era vergonzoso. La degradación y la privación de los derechos se ponen en
manifiesto en la explotación sexual y el maltrato físico. Galeano afirma que no es reprobable maltratar a un esclavo, sólo hacerlo
de modo indisciplinado e irreflexivo. Plutarco mantenía que los golpes físicos eran más convenientes para los esclavos que para
los hombres libres. El hecho de poseer esclavos servía para validar y reforzar el estatus de los hombres libres.

• El abastecimiento romano de esclavos

Séneca hace referencia que existía un lugar para comprar y vender esclavos. En las tiendas de los comerciantes del foro lo que
había eran esclavos. La reducción a la esclavitud de los enemigos vencidos en la guerra fue uno de los principales mecanismos
mediante los que Roma se abasteció de esclavos. Bajo el Principado, el espíritu militar de Roma ya no se podía expresar a través
de la guerra expansionista ilimitada porque las oportunidades para la conquista ya se habían terminado. A principios del siglo
IV, se dice que los romanos redujeron a la esclavitud a toda la población de la ciudad etrusca de Veyes. A veces, las autoridades
permitían que los prisioneros fueran rescatados.
Otro mecanismo para el abastecimiento fue la reproducción natural entre la misma población. Los esclavos nacidos de mujeres
esclavas adquirían su condición de sus madres y se conocían como vernae, que a veces, adquirían fama. Era normal que los
esclavos fuesen dejados como herencia. Las esclavas tenían que ser recompensadas cuando tuvieran embarazadas y se decía
que si tenían tres hijos le concedían la libertad. El abandono de niños fue otro mecanismo de abastecimiento, al igual que
comercio a larga distancia. La piratería dentro de los límites de la influencia romana debe ser reconocida como uno de los
medios más importantes para conseguir nuevos esclavos. San Agustín decía que era costumbre de la comunidad cristiana usar
sus fondos para rescatar a todas las víctimas secuestradas.
El bandolerismo fue virulento de modo que Augusto tomó medidas para acabar con él. En los últimos tiempos de la República
una serie de guerras en el extranjero y de guerras civiles proporcionaron una gran provisión de esclavos baratos para los
mercados del Mediterráneo. Las mujeres y niños no fueron usados. El incremento en el siglo II a. C. de los esclavos se debe a un
crecimiento natural. Roma entraba en guerra, muchas veces, para obtener nuevos esclavos. Una de las normas del Principado
era declarar la nacionalidad del esclavo a la hora de la compraventa.
Cuando Roma redujo a tribus hispánicas, cantabras a la esclavitud, éstos prefirieron la muerte. La ley reconocía que los
esclavos podían ser agredidos sexualmente por un tercero y ofrecía a los amos diferentes mecanismos para asegurarse la
compensación si algo de su propiedad sufría un desperfecto. La venta de esclavos estaba regulada por un edicto de los ediles,
los magistrados que supervisaban el mercado. Como los ediles sólo ocupaban el cargo durante un año, el edicto se tenía que
renovar anualmente. Su objetivo era proteger al comprador contra el fraude del vendedor. Las transacciones se registraban
mediante documentos de venta. La información de un esclavo estaba escrita en una etiqueta que se colgaba en el cuello del
esclavo. Los esclavos eran simples mercancías.

• El trabajo de los esclavos

En flias acomodadas, se solía asignar a los esclavos tareas específicas, lo que refleja la obsesión por la clasificación y la jerarquía
de los romanos. Estos dividían a los esclavos en dos categorías, aquellos que pertenecían a casas urbanas y los que formaban
parte de las rurales. Una sección del Digesto ilustra la variedad de tareas que realizaban los esclavos que vivían en el campo. Las
esclavas solían eran en las granjas. En el ámbito urbano, la lista de tareas muestra la gran variedad de ocupaciones así como las
especializaciones. Algunas tareas las realizaba esclavos ya libertos.
Los esclavos podían ser expertos artesanos, por lo que no es de extrañar que algunos sirvientes trabajaran en los talleres que
producían objetos de Aretina, la cerámica vidriada de alta calidad. Bajo el Principado la construcción de obras impulsada por
emperadores proporcionó trabajo ocasional a hombres libres.
La vida era tan dura que los hombres estaban preparados para tomarse la justicia por su mano en cualquier momento y no
vacilar en asaltar físicamente a los viajeros. Su falta de seguridad era tan que al morir su propietaria, se vieron obligaron a huir.
Todos los esclavos romanos compartían un mismo estatus jurídico, aunque se encontraban fragmentados.
Era necesario establecer una gran diferencia entre el labrador y el viñador y entre éstos y los simples obreros. Durante el
Principado y hasta el reinado de Septimio Severo, a los legionarios no les estaba permitido casarse y tener descendencia
legítima.

• Calidad de vida

Los amos de los esclavos debían satisfacer sus necesidades básicas. Las raciones de comida eran funcionales. Cibara quiere
decir pan de más baja calidad, que era el elemento principal de la dieta de los esclavos, pero también significaba otro tipo de
alimento. En tiempos de escasez, las provisiones básicas de pan se podían reemplazar por hijos secos. El encargado de la
alimentación era el vilicus. Los esclavos domésticos de las casas ricas podían tomar todo aquello que ni el amo ni la familia
querían. Los esclavos rurales solían tener animales propios, con los que complementaban sus raciones y la mano de obra del
campo que sólo recibía pan y aceitunas podía recoger verduras.
El esclavo doméstico solía alojarse en una de las pequeñas habitaciones llamadas celdas que se usaban como almacenes. La
costumbre de los esclavos de M. Antonio era cubrir sus camas con colchas de color púrpura que las robaban de la casa de Cn.
Pompeyo. En las áreas rurales los esclavos se podían alijar en las celdas de una villa. Algunos vivían en simples cabañas o casitas
muy modestas.
La vestimenta estaba determinada por los trabajos que realizaban y por la generosidad de sus amos. Los pastores rebeldes en
Sicilia usaban pieles de lobo y de oso salvaje. Los que trabajaban en los molinos solo usaban harapos rotos. El vestido típico de
las esclavas domésticas fue una sencilla túnica de lino. Los camareros trabajaban descalzos al igual que los mensajeros. En los
contratos de aprendizaje, a los jóvenes aprendices, que podía ser esclavos o libres, se les asignaba una túnica al año. La esclava
que recibían os vestidos del marido de su ama se podía ver obligada a devolverlos, si marido y mujer se divorciaban.
Las leyes romanas dejan bien claro que las vidas materiales de los antiguos esclavos no se podían mejorar de una manera
significativa después de la manumisión si éstos continuaban viviendo en las mismas casas que antes. Los esclavos debieron
tener algunas ventajas materiales. Debían disfrutar de una seguridad en sus vidas que los pobres libres jamás debieron conocer.
La seguridad tenía precio.
Los romanos eran muy sensibles a las diferencias en la indumentaria y a las asociaciones de los vestidos. Un signo de
afeminamiento en un hombre era lucir una túnica con mangas largas y apropiadas para que la mujer escondiera los brazos y las
piernas. Para un hombre lo correcto era llevar la túnica por debajo de la rodilla y para un centurión, por encima, pero para una
mujer lo correcto era que le cubriera la rodilla entera. La toga de adulto era la prenda más característica, un símbolo de
ciudadanía y la participación en los asuntos de la comunidad cívica en quien la llevaba. Si se trataba de una toga de un cónsul o
pretor, llevaba una cenefa púrpura, si era la de un censor era toda púrpura, y si era dorada era un triumphator. No había ropas
que se asociaban únicamente a los esclavos. Sábanas de cama, no eran ropa de vestir. El sagum era una prenda ancha de lana
gruesa que se llevaba abrochada en el cuello (muletero y basurero) y la paenula era un abrigo que quedaba más ajustado, más
pesado y con capucha (esclavos rurales).
Aquellos que pertenecían a la elite social y política romana no era probable que pasaran hambre o se quedaran sin ropa y un
techo.

• Resistencia a la esclavitud

Cualquier injuria de un esclavo contra su propietario era un delito. La huida no era un delito sino un acto de autoconservación y
supervivencia que era preferible a una vida de servidumbre continúa. Los prisioneros de guerra preferían suicidarse que
someterce a los horrores de la captura. Hubo sublevaciones: el gladiador Espartaco lideró una revuelta de unos 70 esclavos de
una escuela de gladiadores de Capua. Las revueltas fueron muy escasas después de Espartaco. La resistencia no era
revolucionaria, ya que la mayoría no estaba casi nunca motivados por imperativos ideológicos que hicieran referencia a cambios
políticos y sociales, sino que sólo trataban de protestar contra el sufrimiento y vengarse de sus propietarios. La resistencia se
daba entre individuo y pequeños grupos. Los esclavos se podían autodestruir.
Cuando se vendía a un esclavo, el edicto edilicio exigía que el vendedor declarara si éste se había intentado quitar la vida en
algún momento. Existían fundamentos para cancelar la venta si el esclavo tenía predisposición al suicidio. Los esclavos tenían la
obligación de proteger a su amo cuando alguien lo agredía y merecían ser ejecutados si no acudían a su ayuda.
Calístrato observa que los esclavos que conspiraban contra la seguridad de sus amos eran quemados vivos como castigo. Los
esclavos se causaban daño a sí mismo para fingir que habían socorrido a un propietario agredido. Antes de Constantino, los
cristianos evadían la persecución huyendo de sus torturadores y refugiándose en ciudades donde podían perderse entre la
gente o en zonas rurales alejadas, bosques y desiertos. En el Egipto romano solían abandonar sus casas cuando eran capaces de
satisfacer las exigencias de los recaudadores de impuestos o las obligaciones litúrgicas que se les imponían, prefiriendo huir a
grandes ciudades. Los papiros hacen referencia a la costumbre de dar publicidad de los fugitivos en lugares públicos, como
templos, donde los propietarios colgaban carteles con la apariencia física de sus esclavos y ofrecían recompensa.
La literatura de ficción incluye numerosos ejemplos de esclavos fugitivos. El digesto habla de que los esclavos fugitivos, igual
que los cristianos, debían de esconderse en zonas rurales aisladas, o llegar a algún puerto, ayudados por granjeros. La ley
reconocía como responsabilidad del propietario la recuperación de sus posesiones, pero éste solía disponer de ciertos
mecanismos de ayuda. La esclavitud romana no se asociaba al color de la piel.
Se perdonaba el hurto si el esclavo poseía ciertos dones apreciados por su amo. La huida y los pequeños sabotajes eran los
métodos más usados de resistencia. El objetivo de los esclavos era obtener su independencia personal y no grupal.

• Cambio y continuidad

En América, la esclavitud fue abolida con una sorprendente rapidez. En Roma, nunca se produjo la abolición. La famosa
concesión de libertad que hizo Claudio en el 47 a los esclavos enfermos suele tomarse como un caso que ejemplifica.
Cicerón se propuso instruir a la elite educadora de Roma en escuelas de filosofía griega. Pero nunca levantó el entusiasmo en
Roma. Los miembros cultos conocían la doctrina de la esclavitud natural de Aristóteles: el esclavo era un ser único, un
instrumento inanimado que no poseía ni podía ejercer la razón pero que la podía percibir.
El sofista Alcidamas, un alumno de Gorgias dijo que la libertad era común a todos y que nadie había nacido para ser esclavo.
Filemón dijo que esclavos y libres tenían la misma carne, que nadie era esclavo por naturaleza y que era un puro azar que el
cuerpo de alguien fuera esclavizado. Los estoicos creían que tanto los esclavos como los libres podían cultivar la virtud y que los
hombres sabios podían ser verdaderamente libres. La idea de que el esclavo era parte de una humanidad común se manifestó
en Roma en el siglo I a. C. Séneca confesó que los esclavos debían ser reconocidos como seres humanos igual que los hombres
libres. La esclavitud era una condición del cuerpo, no de la mente. Quintillano creía que los esclavos tenían el acceso bloqueado
a ciertas áreas del esfuerzo humano.
El cristianismo ofrecía a sus adeptos una igualdad de oportunidades religiosas hasta entonces desconocidas. La nueva religión
prometía una nueva conciencia social ya que no estaba permitido tener esclavos. El cristianismo introdujo cambios para peor.
En el pasado los romanos habían considerado la esclavitud como un mal moral. Ahora añadían una peligrosa dimensión
teológica igualando la esclavitud al pecado. San Pablo pensaba en todos los cristianos como esclavos de Cristo.

• Esclavitud y progreso

En Roma la manumisión podía ser formal, donde se liberaba al esclavo y se le concedía la ciudadanía romana e informal donde
el esclavo liberado disfrutaba solamente de una libertad de facto a gusto del amo y que no tenía ningún derecho cívico. Durante
el reinado de Augusto, los esclavos liberados informalmente fueron legalmente clasificados como latinos junianos, con lo que
podían llegar a obtener la ciudadanía si cumplían ciertas condiciones. La manumisión informal se concedía mediante una carta
del amo al esclavo u oralmente en presencia de amigos que actuaban como testigos; la formal, era diferente: El propietario
tenía tres opciones: podía conceder la libertad ante el censor, con lo que su nombre se introducía en el registro de ciudadanos y
finalizaba su condición de esclavo; podía presentarse ante un magistrado o un gob pcial con el esclavo y un tercero que
declaraba ante el oficial que el esclavo era en realidad libre y se le mantenía en la esclavitud por error; o el amo podía conceder
la libertad en su testamento.
Las leyes en la época de Augusto fueron una respuesta reformista a las prácticas caprichosas de manumisión de la época
preimperial. La lex Fufia Caninia del año 2 a. C. establecía ciertos límites al número de esclavos que un dueño podía liberar en su
testamento. La lex Aelia Sentia del año 4 disponía que el propietario debiera tener como mínimo 20 años y el esclavo por lo
menos 30 antes de que aquél lo liberara formalmente en vida. Le lex Iunia creó un nuevo status de latinidad Junia para los
esclavos liberados informalmente, pero no les daban el derecho de disponer de sus propiedades por testamento. El objetivo era
reducir el número de esclavos liberados y proteger la ciudadanía romana haciéndola únicamente accesible a aquellos que
estaban calificados.
La manumisión en las iglesias cristianas fue una innovación de Constantino en el siglo IV. La nueva ceremonia debía celebrarse
ante una congregación cristiana con obispos. La manumisión eclesiástica otorgaba la ciudadanía. Constantito autorizó a los
sacerdotes cristianos liberar a sus esclavos mediante una simple indicación de su voluntad en el lecho de muerte. En cada
generación hubo dueños que liberaron por motivos verdaderos de afecto, gratitud y buena voluntad.
Según el Digesto, los propietarios recompensaban algunas veces a sus esclavos con la libertad por actos meritorios de lealtad.
La manumisión era el resultado de un acuerdo entre esclavo y amo según el cual el esclavo compraba su libertad y compensaba
al dueño por la pérdida de la propiedad que implicaba la liberación. Los juicios legales favorecían a los esclavos cuya
manumisión hubiera sido obstruía por factores adversos. El principio operativo era el favor libertatis que daba al esclavo el
beneficio de la duda cuando la demanda de libertad no quedaba clara. La lex Iunia establece que se debe favorecer la libertad
cuando el veredicto se divide en partes iguales.
Un esclavo no tenía nunca el derecho automático a la libertad y el dueño, si era su intención, podía acabar con sus esperanzas.
Se usaba el látigo para infligir profundas heridas en la carne. Al recibir azotes, el esclavo estaba colgado con pesas en los pies, o
permanecía de pie con los brazos atados a un trozo de madera entre los hombros. Para quemar a los esclavos, se les daba sobre
el cuerpo brea caliente, placas metálicas candentes o antorchas, mientras que para torturarlos se utilizaban el potro o las
cuerdas de lita para separar una extremidad de la otra. Estos procedimientos tenían lugar en público.
Algunos emperadores tomaron iniciativas para desaconsejar su uso indiscriminado. Augusto aunque aprobaba la tortura en
casos graves, desaconsejaba en cualquier cirncunstancia; esta posición es refrendado por Adriano que establece la obligación
de escuchar la reclamación antes de torturarlo. Septimio Severo prohíbe torturar a ningún esclavo para que testifique contra su
amo. Trajano estableció que los esclavos de un propietario que ya había sido condenado podían ser torturados para obtener
pruebas contra él. Tanto Marco Aurelio como Septimio Severo permitieron la tortura contra un propietario en caso de adulterio.
En época de Constantito cuando se aprobaron las leyes que introducían ciertas mejoras, se produjeron los mayores cambios de
actitud, se prohibió marcar con hierro candente la cara.
En ningún momento del período central de la historia romana existió ninguna mejora de la institución ni ninguna muestra de
voluntad reformista o revolucionaria.

• Ser esclavo

Hubo un esclavo llamado Epícteto que llegó a ser filósofo gracias a ser esclavo del liberto Epafrodito que era a la vez secretario
del emperador Nerón. Una característica de sus enseñanzas era la preocupación por la libertad, la libertad del espíritu, no la
condición terrenal de libertad en el mundo real. Para los libertos era difícil olvidar de una vez por todas que habían sido
esclavos: la alta sociedad los veía aún como siervos.
Epícteto decía que el esclavo era un símbolo de sometimiento, ignorancia y cobardía. Lo que se pedía de un esclavo era
abominable, pero si éste era capaz de responder y respondía bien, por lo menos tenía comida y se veía libre de represalias.

TRABAJO REALIZADO POR LAURA AVILA


celesteyblanca@hotmail.com