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Es el conocimiento sistematizado, elaborado a partir de observaciones y el

reconocimiento de patrones regulares, sobre los que se pueden aplicar


razonamientos, construir hipótesis y construir esquemas metódicamente
organizados. La ciencia utiliza diferentes métodos y técnicas para la
adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto
de hechos objetivos y accesibles a varios observadores, además de estar
basada en un criterio de verdad y una corrección permanente. La aplicación de
esos métodos y conocimientos conduce a la generación de más conocimiento
objetivo en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables
referidas a hechos observables pasados, presentes y futuros. Con frecuencia
esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse
como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un
sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas
circunstancias.

En la antigüedad los creadores de la tecnología eran principalmente artesanos que poco sabían de principios
científicos y sus habilidades se basaban completamente en el conocimiento empírico. La estrecha relación
entre la ciencia y la tecnología inició como resultado de la Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX. A
partir de entonces, la ciencia se convirtió en el cimiento de nuevos inventos que favorecieron el desarrollo de
la tecnología y la industria, y a su vez, la tecnología comenzó a convertirse en una herramienta al servicio de
la ciencia, como con el desarrollo de instrumentos de laboratorio que facilitaron la experimentación.[1]

La ciencia en sentido moderno, según Mario Tamayo y Tamayo, puede definirse como “el conjunto
de conocimientos racionales, ciertos y probables, obtenidos metódicamente, mediante la sistematización y la
verificación y que hacen referencia a objetos de la misma naturaleza”.[2] Sin embargo, esta definición de
ciencia puede considerarse restrictiva o limitada debido a que sólo hace referencia a las ciencias naturales.

Mario Bunge opta por una definición más amplia de ciencia a la que en un primer momento llama
“cuerpo de ideas”, y define como “el conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y falible”, tal y
como es entendida en la actualidad.[3] Pero, agrega la importancia de distinguir entre la ciencia formal y la
ciencia fáctica, porque “no toda la investigación científica produce conocimiento objetivo”, lo que no significa
que deje de considerarse como tal.[4] Para Bunge la lógica y las matemáticas son las llamadas ciencias
formales, cuyo objeto de estudio son los entes formales, así como las relaciones lógicas (o mentales) que se
establecen entre ellos; por su parte, las ciencias fácticas, que abarcan las ciencias naturales y las ciencias
sociales, tienen como objeto de estudio a las cosas concretas y reales, es decir, la naturaleza y la sociedad.[5]

Si bien, -agrega Bunge-, ambos tipos de ciencia emplean el método científico se distinguen por su
materia de estudio y la forma para alcanzar sus fines. De esta manera, la finalidad de las ciencias formales es
demostrar o probar; en cambio, las ciencias fácticas buscan verificar, corroborar o invalidar una hipótesis; y
aclara que, por la naturaleza misma del método científico, el conocimiento alcanzado siempre será provisional
y perfectible.[6]

Por su parte, el Manual Canberra de la OCDE menciona la dificultad de proporcionar una definición
del término ciencia debido a los diferentes puntos de vista sobre la extensión del término y su uso para referir
los diversos campos del conocimiento que procede de razones culturales y lingüísticas.[7]
Un ejemplo son los diferentes significados de la palabra ciencia en el idioma alemán, el inglés y el
español. La palabra inglesa “science", tiene una extensión más específica y a menudo se emplea como
sinónimo de las ciencias naturales. Por otra parte, el concepto alemán de "Wissenschaft" es más amplio, pero
quizás más restrictivo en términos de nivel de habilidad y de actividad.[8] Y la palabra ciencia en español,
cuya raíz etimológica es la palabra latina scientia, sugiere conocimiento.[9]

En términos generales, hay acuerdo en que el término ciencia comprende campos como las llamadas
ciencias naturales, en tanto que las diferencias consisten en aplicar o no el término ciencia para referirnos a
áreas de conocimiento como la religión, la teología, la economía doméstica, las humanidades o las artes. Sin
embargo, el citado Manual señala deliberadamente como ciencia un concepto más amplio que abarca todos
los campos del conocimiento, inclusive los relativos a éstas últimas áreas del conocimiento.” [10]

Por otro lado, Mario Bunge define tecnología como “el desarrollo de la actividad científica aplicada al
mejoramiento de nuestro medio natural y artificial, a la invención y manufactura de bienes materiales y
culturales”;[11] mientras que para Gustavo A. Cárdenas es “la suma de conocimientos de los medios y de los
métodos destinados a producir bienes y servicios”,[12] pero aclara que la tecnología no es sinónimo de
ciencia aplicada, pues en algunas ocasiones la tecnología es anterior a la ciencia, y en muchos otros la
tecnología surge sin un conocimiento científico previo y preciso de cómo y por qué funcionan los procesos u
ocurren los fenómenos con resultados concretos.[13]

Se observa que en las definiciones de tecnología de Bunge y Cárdenas se destaca el papel que tiene
ésta para la sociedad y la cultura en la actualidad. Hoy la tecnología se ha convertido indispensable en la vida
cotidiana de las personas, con el uso de ésta realizamos actividades básicas de nuestra vida como puede ser
comunicarnos de manera instantánea oralmente y por escrito, transportarnos grandes distancias en poco
tiempo y producir nuestros alimentos con mayor calidad y cantidad, entre muchas cosas más.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), define la


tecnología de manera más estrecha, como "el uso del conocimiento", es decir, “consiste en la utilización de
herramientas y técnicas para realizar los planes y lograr los objetivos deseados”.[14]

Hoy en día la ciencia y la tecnología están íntimamente relacionadas y generalmente las tareas que
componen estos dos ámbitos se reúnen en un sólo concepto. De esta manera, tanto la UNESCO como la
OCDE, definen a las actividades científicas y tecnológicas (ATC) como aquellas “que están estrechamente
relacionadas con la producción, la promoción, la difusión y la aplicación de los conocimientos científicos y
técnicos, en todos los campos de la ciencia y la tecnología.”[15] Se señala además, que se clasifican en tres
tipos: la investigación científica y desarrollo experimental (IDE), la enseñanza y la formación científica y
tecnológica (EFCT) y los servicios científicos y tecnológicos (SCT).[16]

En México las definiciones del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología relativas al tema se apegan
a los manuales de la UNESCO y la OCDE.[17] Por su parte, la Comisión de Ciencia y Tecnología de la
Cámara de Diputados de Diputados no cuenta con una definición específica sobre el tema; no obstante, la
Constitución estipula en el artículo 3 la obligación del Estado para apoyar la investigación científica y
tecnológica;[18] y, faculta al Congreso mexicano, en su artículo 73, legislar en la materia