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LA ESQUIZOFRENIA Y SU TRATAMIENTO

PSICOLÓGICO.

Stephanie Agosto Mendoza.


Estudiante de Psicología.
Cancún, Q.roo, México.

Anteriormente la psicología no era aceptada como ciencia, ni como disciplina. Conforme fue
adquiriendo fuerza se empezó a formar su personalidad y a distinguir su objeto de estudio. En
la siguiente exposición sobre la esquizofrenia se abordaran cuestiones científicas y
psicológicas, éstas últimas, empleadas para la estabilidad del enfermo. Es sumamente
importante la relación de la psicología con la psiquiatría, y éstas con otras disciplinas, para
contribuir a la solución de las enfermedades que en la actualidad surgen por diversos
factores, tanto internos, como los bioquímicos, como externos, las crisis existenciales que se
viven día a día y que a simple impresión no tiene mayor relevancia, pero sí un importante
impacto psicológico en el individuo.
La esquizofrenia se ha estudiado desde hace varios años y las diversas hipótesis sobre su
origen aún no están bien definidas. Para comprender y entrar de lleno al tema que será
expuesto es necesario conocer qué es y cuál es su significado.

DEFINICIONES.
Eugen Bleuler (citado por Kolbo, 1992) fue el primer autor en proponer el término
“esquizofrenia”, pues anteriormente muchos autores manejaron el término, demencia precoz.
Emil Kraepelin (citado por Hyman, 2003) define la esquizofrenia como un mal de síntomas
psicóticos, como ilusiones y delirios.
Kolbo (1992) la define como un tipo de pautas de reacción similares, ante situaciones vitales
que para el individuo es difícil encarar.
Rascón, et al (1996), define: “La esquizofrenia es un transtorno caracterizado por la
presencia de ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento
catatónico, aplanamiento afectivo, disfunción social, laboral, académica, etc.”. (p.67)

BASES BIOQUIMICAS.
A lo largo del estudio de la enfermedad se han descubierto distintos tipos de
neurotransmisores que probablemente sean las causa de la manifestación de la esquizofrenia
y, aunque muchos han sido los estudios, aún no se llega a un resultado final concreto pues
muchos neurotransmisores, en menor o mayor grado, son participantes.
Javitt y Coyle (2004) y Tissot (1980) manifestaron el estudio de la hipótesis dopaminérgica,
glutaminérgica, noradrenérgica y serotoninérgica relacionadas con la insuficiencia o la
hipoactividad de alguno de éstos neurotransmisores considerados sumamente importantes en
el proceso esquizofrénico.

Javitt y Coyle (2004) explican:


La hipótesis dopaminérgica, formulada por Snyder en 1973, establece que la mayoría de los
síntomas de la esquizofrenia provienen de un exceso de liberación de dopamina en el sistema
límbico (regulador de las emociones) y los lóbulos frontales (implicados en el razonamiento
abstracto) regiones muy importantes del cerebro. (p.28)

Actualmente la hipótesis más aceptada es la dopaminérgica aunque en los estudios más


recientes se ha encontrado que el glutamato es la sustancia más determinante de este mal.
Ortega, et al (1998) mencionan:
Últimamente se menciona que la transmisión de acido glutámico podría estar alterada en la
esquizofrenia. (…) este neurotransmisor es uno de los que se encuentra en mayor
concentración en el encéfalo (…). (…) la liberación continua de acido glutámico da lugar a un
incremento en la entrada de calcio a las neuronas, lo que produce una alteración en los
procesos de fosfoliración de proteínas que terminan en la muerte de la célula nerviosa, la
pérdida de la función y, por lo tanto, los síntomas crónicos de la enfermedad (…). (p.10)

PERFIL DEL ESQUIZOFRENICO.


La esquizofrenia se presenta, según Javitt y Coyle (2004), en el 1% de la población
mundial y se manifiesta por primera vez a los 13 años de edad. La población que sufre
de esquizofrenia se concentra entre los 18 y los 54 años (Hyman, 2003).
La apatía y el desinterés (Javitt y Coyle, 2004) son las principales manifestaciones que se
presentan en el enfermo, generalmente son las iniciales.
Según Kolbo (1992) el esquizofrénico presenta una actitud distante hacia su alrededor,
periodos de destructividad impulsiva, despliegues emocionales exagerados e inmaduros,
percepciones interpersonales distorsionadas, aislamiento en un mundo de fantasía,
pensamiento alterado, hábitos gravemente deteriorados pues no toma en cuenta sus
costumbres sociales ni de cuidado personal, incapacidad para establecer una armonía en sus
impulsos y un concepto claro de él mismo, desconocimiento de sus objetivos o aspiraciones,
deficiencia para ver claramente la realidad, procesos inmaduros de comunicación de
afectividad, pensamiento y adaptación.

SINTOMAS.
Bleuler (citado por Kolbo, 1992) distinguió dos tipos de síntomas, los primarios y los
secundarios. Los primarios (manifestaciones directas) incluyen la falta de cohesión en la
asociación del pensamiento, en las tendencias opuestas y ambivalencias que dominan la
afectividad y la tendencia a reemplazar la realidad por la fantasía. Los secundarios (de origen
psíquico) incluyen ideas delirantes (en función de frustraciones y esperanzas), alucinaciones y
síntomas catatónicos musculares. Javitt y Coyle (2004) agrupan tres categorías de síntomas:
los positivos, negativos y cognitivos. Los positivos son los más populares; incluyen agitación,
ilusiones paranoides (el enfermo piensa que se conspira contra él) y alucinaciones en forma de
voces que le ordenan autolastimarse o lastimar a otros y pueden desencadenar violencia. Los
negativos y los cognitivos constituyen el grupo de las cuatro “Aes” : autismo, la pérdida de
interés por los demás y el entorno; ambivalencia, emociones opuestas; afecto embotado,
expresión facial insulsa; y asociación despegada, pensamientos sin lógica. Entre los síntomas
más comunes se encuentran la falta de espontaneidad, la pobreza del lenguaje, la dificultad
para establecer vínculos y la lentitud de movimientos.
Tissot (1980) señala que aunque no se sabe el por qué, la metionina agrava la sintomatología
del esquizofrénico; mientras que Ortega, et al (1998) señalan que la clorpromazina, un
antipsicótico, desaparece las alucinaciones y las ideas anormales provocando que el sujeto sea
capaz de entenderse con otro individuo e incluso vivir en sociedad.
TERAPIAS Y RELACION FAMILIAR.
Entre las tantas cuestiones que la psicología estudia y maneja, se encuentra, también, el
proporcionar terapia a los pacientes con algún trastorno mental para que sea capaz de
desarrollarse de la mejor manera posible en sociedad. Por ello es posible que la psicología
trate a la esquizofrenia con ayuda psicológica para el individuo que la sufre y de igual manera
para los familiares del mismo.
Manejando más teóricamente lo que sería el aspecto psicológico en el esquizofrénico, resalta
de manera clara la relación paciente–familiar pues es sumamente importante para el
mejoramiento o empeoramiento del enfermo, pues es en ésta en la que el enfermo debería
basarse para salir adelante.
Rascón, et al (1999) mencionan que los factores estresantes que puedan existir en la familia
pueden ocasionar una recaída en el enfermo, aún cuando se esté tomando terapia. De lo
anterior surge el concepto de EMOCION EXPRESADA (EE) manifestada en las familias con
alta crítica al enfermo, hostilidad y sobreinvolucramiento emocional, las cuales pueden afectar
al paciente. De hecho, Cutting (1985, citado por Rascón et al, 1999) menciona que una de las
características del esquizofrénico es la reducción de la capacidad para expresarse, sobre
todo, emocionalmente.
La percepción que tiene el paciente respecto a su familia, y viceversa también es importante.
Skagerlind, Perris y Eisemann (1996, citados por Rascón et al, 1999) toman en cuenta tres
factores: la calidez emocional, el rechazo y la sobreprotección. De éstos tres, el rechazo es la
más frecuente percepción que el esquizofrénico tiene de su familia. Por lo tanto (Lebel y cols.,
1993, citados por Rascón et al, 1999) la percepción que tenga el enfermo podrá ayudarlo o no
a mejorar.
Fowler, Garety, y Kuipers (1995, citados por Garcelán, et al, 2003) señalan que LA TERAPIA
COGNITIVO –CONDUCTUAL para el esquizofrénico se define:
Como un tipo de aproximación sistemática, orientada hacia los problemas y limitada en el
tiempo para el abordaje de los síntomas psicóticos resistentes a la medicación. Sus
objetivos básicos son reducir la angustia y la incapacidad asociada a la sintomatología
psicótica residual, reducir el transtorno emocional y fomentar la participación activa del
paciente en la prevención del riesgo de recaída y de incapacitación social. (p.109)

Garcelán, et al (2003) mencionan que las terapias más viables de aplicación al paciente con
esquizofrenia son: la relajación, la modificación de creencias, el procedimiento de
reatribución, la técnica de la primera perso-na{sic} de singular, tratamiento neuroléptico,
estrategias de afrontamiento, aceptación personal del origen de las voces y focalización del
sujeto.
En el caso de los pacientes con un tratamiento farmacológico ya establecido, el papel del
psicólogo es, a base de terapias y condicionamientos, hacer que el enfermo mantenga el
interés para que no abandone el tratamiento y se recupere, para posteriormente continuar con
tratamientos psicológicos más fuertes.
Lo recomendable es que en conjunto la familia y el paciente asistan a terapias psicológicas que
los ayude a interactuar entre sí y de la mejor manera guiar la relación para la rehabilitación
del enfermo.
CONCLUSIÓN.
Sin duda la esquizofrenia es un complicado trastorno mental de origen psicopatológico de
enfrentar y sobre todo curar. Es importante que el esquizofrénico esté bajo tratamiento
médico y que sea constante pues de ellos depende que pueda vivir una vida lo mas normal
posible, que obtenga un trabajo, cuide de sus hijos, estudie, se relacione con la sociedad y se
realice personalmente.
En la actualidad los estudios y las investigaciones aportan muchas vías de acceso para la
rehabilitación de esta enfermedad que agrava a la población sin distinción de raza, color,
posición económica o religión.
Afortunadamente hoy en dia los avances científicos son muy rápidos y eficientes lo que le
permitirá a la psicología, medicina y psiquiatría, entre otras, continuar con las investigaciones
sobre los padecimientos que aquejan a la población, sean complicados o no, y sobre sus posibles
tratamientos. Es importante seguir investigando para concluir el estudio de la esquizofrenia y
asentar las causas, sean las que sean y si es posible, prevenir patologías de este tipo para una
mejor calidad de vida humana.

REFERENCIAS.

Garcelán,P.S.,Yust,C.C. et al.(2003).Terapia cognitivo conductual de la esquizofrenia. Madrid,


España: Minerva ediciones.

Hyman,E.S.(2003). Diagnóstico de las enfermedades mentales. Investigación y ciencia,


326,50-57.

Javitt,C.D. y Coyle T.J.(2004). Bases moleculares de la esquizofrenia. Investigación y ciencia,


330,26-33.

Kolbo,C.L(1992). Psiquiatría clínica moderna (6ª edicion) (L.Chagoya Beltràn y C.Birrel


Trad.).México: La prensa Médica Mexicana, SA DE CV. (Trabajo original publicado en 1997).

Ortega,S.H.A,Herrera,S.A. y Ortiz,C.(1998).Tratamiento farmacológico de la esquizofrenia.


Psicología iberoamericana. 6(4) ,4-17.

Rascón,M.L.,Rascón,D.,Díaz,R. y Valencia M.(1999). Relación entre la emoción expresada y la


opinión afectiva de familiares y pacientes esquizofrénicos. Psicología iberoamericana. 6(4)
,56-65.

Tissot,R.(1980). Introducción a la psiquiatría biológica. (A. Pérez Gómez Trad.).Bogotá,


Colombia: Pluma (Trabajo original publicado en 1978).