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8 Enfermedades que presentan características específicas en la mujer

Lara Sanz Burgos Isabel Ullate Jiménez Javier García Campayo

Trastornos de ánimo

Respecto a la depresión, ya hemos descrito en los capítulos iniciales que la prevalencia es ma- yor en la mujer, siendo la ratio en la depresión mayor de 2:1 o de 2-3:1 en la distimia (Sadock y Sadock, 2004). Las explicaciones que se han da- do para estas diferencias son las que se resumen en el capítulo 1, y que están relacionadas con factores genéticos, hormonales, sociales, etc.

El trastorno bipolar tipo II es más frecuente en mujeres, aunque la ratio hombre/mujer no está calculada. Por el contrario, se acepta que no existen diferencias entre ambos sexos en la pre- valencia del trastorno bipolar tipo I (Sadock y Sadock, 2004). Sin embargo, sí que existen una serie de aspectos clínicos específicos relaciona-

dos con el género en el trastorno bipolar tipo I, que se resumen en la tabla 1.

Tabla 1. Aspectos clínicos del trastorno bipolar tipo I ligados a las mujeres

— Las mujeres son cicladoras rápidas más frecuen- temente que los hombres

— El orden de aparición de los ciclos es diferente:

el primer episodio en hombres suele ser manía- co mientras que en mujeres suele ser depresivo

— Las mujeres presentan más cuadros mixtos

— Las mujeres presentan más abuso de alcohol

— Las mujeres presentan más alteración de la fun- ción tiroidea

Trastornos de ansiedad

Los estudios epidemiológicos también demues- tran que la prevalencia en la mayoría de estos trastornos es mayor en mujeres. Así, trastorno de

ansiedad generalizada (ratio 2-3:1), trastorno de pánico con agorafobia (ratio 3:1), trastorno de pánico sin agorafobia (ratio 2:1) o fobia específi-

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ca (ratio 2:1) (Sadock y Sadock, 2004). No hay di- ferencias ligadas al género en la fobia social. De nuevo, las explicaciones que se han dado se han resumido en el capítulo 1. Aunque son escasos los estudios sobre el tema, las hipótesis que tie- nen una mayor posibilidad de confirmación son las psicofisiológicas: niveles más elevados de ac- tivación (arousal), respuestas psicofisiológicas al estrés y síntomas somáticos, junto a mayor cons-

ciencia (o umbrales perceptivos más bajos) de ansiedad somática que los hombres. A nivel psi- cosocial, se piensa que las mujeres presentan una autoestima más baja, un mayor número de acon- tecimientos vitales negativos y peor percepción de salud, y aunque esto ayudaría a explicar una mayor prevalencia de ansiedad, no explicaría completamente las diferencias tan importantes con el varón.

Suicidio (Jiménez y cols., 2004)

En la mayoría de los países en los que se ha es- tudiado el fenómeno del suicidio, las mujeres presentan tasas más elevadas de ideación suici- da y de comportamiento suicida, pero la morta- lidad producida por actos suicidas es menor en mujeres que en hombres. Ellos consuman el sui- cidio con una frecuencia 2-4 veces mayor que las mujeres (con las siguientes variaciones trans- culturales: en Europa la ratio es 3:1, en América 4:1 y en Asia 1:3). Sin embargo, las mujeres rea- lizan intentos de suicidio con una frecuencia 2-

3 veces mayor que los hombres (variaciones transculturales: Estados Unidos 3:1, Europa:

5:1). Curiosamente, la tasa de intentos de suici- dio en España tiende a igualarse en los últimos años, ya que era de 9:1 a favor de las mujeres a principios de la década de 1970 y ha pasado a sólo 2:1 a finales de la de 1990. Seguramente, los cambios sociales hacia una sociedad menos androcéntrica pueden constituir una de las cau- sas de esta reducción de las tasas de intentos de suicidio en mujeres.

Esquizofrenia

Aunque no hay diferencias entre ambos géneros en la prevalencia general de esquizofrenia, las hay en las diferentes edades: en la adolescencia predomina en los hombres (2:1), mientras que en mayores de 50 años predomina en mujeres con

una ratio inversa (1:2). También se acepta que es más frecuente en la mujer el trastorno esquizoa- fectivo (Sadock y Sadock, 2004). Por otra parte, hay diferencias de género en diferentes aspectos clínicos que se resumen en la tabla 2.

Tabla 2. Diferencias de género en la clínica de la esquizofrenia

— Edad de inicio: varones, 18-25 años; mujeres, 25-30 años (Haffner y cols., 1989)

— Mejor adaptación premórbida en las mujeres (Aleman y cols., 2003)

— Predominio en mujeres de síntomas afectivos, de impulsividad y psicóticos (alucinaciones y delirios); en varones, síntomas negativos (Aleman y cols., 2003)

— Mejor pronóstico en mujeres con menor número de hospitalizaciones. Sin embargo, es difícil saber si es porque se asocia a factores que típicamente ocurren más en las mujeres (no sólo esquizofrénicas) como mejor cumplimiento del tratamiento, mayor estabilidad laboral, menor consumo de drogas, mejor funcio- namiento social (Goldstein y Levine, 2000)

(Continúa)

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(continuación)

— Mayor frecuencia de familiares afectados en mujeres (¿mayor carga genética?) (Crow y cols., 1994)

— Menor lateralización cerebral en mujeres (Goldstein y Levine, 2000)

Otros trastornos psiquiátricos

Los trastornos por consumo de tóxicos son to- dos ellos más frecuentes en hombres. Por ejem- plo, el alcoholismo presenta una prevalencia de 2-5:1 mayor en varones. Dedicamos el capítulo 9 a una de las adicciones más influenciadas por factores de género: el consumo de tabaco.

También los trastornos de personalidad presen- tan una importante influencia de género. Son más frecuentes en hombres el trastorno de per- sonalidad (TP) esquizoide (ratio 2:1), antisocial (ratio 3:1), obsesivo-compulsivo (ratio 2:1), nar- cisista (los hombres suponen el 50-75 % del to- tal), así como los TP paranoide y esquizotípico. Por el contrario, son más frecuentes en mujeres el TP límite (ratio 2:1), y los TP histriónico y de- pendiente. Por último, no existen diferencias de género en el TP evitativo (Sadock y Sadock, 2004). Este grupo de trastornos se encuentra fuertemente influenciado por factores sociales y culturales.

Respecto a los trastornos infantiles, muchas de las afectaciones psicopatológicas de la ni- ñez, como los trastornos generalizados (TG) del desarrollo, retraso mental, trastornos del len- guaje, del habla, específicos del aprendizaje, de la eliminación, por tics y los de ámbito con- ductual son más frecuentes en hombres (Rutter y cols., 2003). Los únicos trastornos más prevalentes en las niñas son el mutismo selectivo y los trastornos ansiosos (Hartung y Widiger, 1998).

Existen más déficit neuroevolutivos en los niños que en las niñas, vinculados a una vulnerabilidad biológica global. También se ha investigado am- pliamente la probable influencia de factores ge- néticos, y dada la relevancia de éstos en el neuro- desarrollo, su contribución a las diferencias de género es altamente probable, aunque lo que no está claro es a través de qué mecanismos actúan. Los factores hormonales no parecen ser relevan- tes, excepto a través de su influencia en la dife- renciación sexual embrionaria. No obstante, se ha observado que los andrógenos prenatales contri- buyen a la mayor agresividad de los niños.

Otra línea de investigación basada en los procesos socializadores diferenciales sostiene que la predis- posición a presentar más trastornos interiorizados estaría relacionada con la inhibición de la expre- sión de conductas de inadaptación en las mujeres durante la niñez. Existen evidencias que indican que las niñas adquieren los procesos socializadores de forma que fomentan la dependencia, la obe- diencia, la falta de aserto y de seguridad en sí mis- mas. Esto facilitaría en las niñas la supresión de ciertas emociones, como la rabia, y las orientaría a ajustarse a las expectativas del medio, con un cos- te emocional traducido en mayor susceptibilidad al sentimiento de culpa y a la crítica externa, y a ex- perimentar sentimientos de insatisfacción consigo mismas (Zahn-Waxler, 2000). La investigación de la psicopatología en las niñas ha recibido menos atención que la de los niños, y además tiende a es- tar más oculta por su carácter menos disruptivo.