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TRANSFORMANDO NUESTRO KARMA FINANCIERO

(Relato de experiencia)

Me llamo Ariel Ricci, soy uruguayo y vivo en Brasil desde 1979.


Conocí el Budismo de Nichiren Daishonin en 1995, a través de mi actual
esposa; Marly Contesini. Mi padre, Gilberto Ricci, de 83 años comenzó a
invocar Nam Miojo Rengue Kio a los 80 años.

En la primera quincena de este año 2003, fuimos notificados que, en


el plazo de quince días, teníamos que entregar el apartamento donde
vivíamos mi esposa, mi papá y yo en San Pablo. Nuestra reacción fue
tranquila. Teníamos la convicción de que invocando con determinación al
Gojonzon, nuestras oraciones serían respondidas y hallaríamos otro
apartamento donde vivir.

Iniciamos entonces una campaña daimoku, con el objetivo de


encontrar un apartamento con características semejantes a aquel donde
estábamos viviendo.

En pocos días encontramos un apartamento que creíamos apropiado


para nuestras condiciones. Empezó entonces una lucha, contra el tiempo,
para llenar los requisitos que nos permitiesen alquilarlo.

A toda hora surgía un nuevo obstáculo. Con determinación y fe


continuábamos orando al Gojonzon para lograr nuestro deseo de tener un
buen local para vivir y luchar por el kosen-rufu.

A cada obstáculo que superábamos, surgía uno nuevo. Hasta que se


agotó el plazo para entregar el apartamento y tuvimos que mudarnos para
la casa de la madre de mi esposa en Taubaté, interior de San Pablo. Muchos
se podrán preguntar si fuimos derrotados. Si nuestras oraciones no fueron
respondidas.

En ningún momento nos sentimos derrotados. La derrota sería dejar


de creer en el Gojonzon y en el daimoku. Y eso no pasó. Mi esposa y yo
teníamos claro que nuestras oraciones SI habían sido respondidas. La
repuesta era, claramente, NO!

“El Budismo de Nichiren Daishonin está concebido para producir


efectos drásticos en nuestra vida diaria y en nuestro karma. Sí eso no
sucede, tenemos que preguntarnos el por qué. ¿Acaso Nichiren
Daishonin no nos promete que nuestras oraciones serán respondidas?

Todas nuestras oraciones son respondidas con absoluta certeza, sólo


que a veces la respuesta es NO. A veces, si estamos orando por algo
que nos es perjudicial, la respuesta es NO”. (Greg Martin – vice-
director general de la SGI-USA – Centro cultural de Seattle. 09.06.95)

Una vez en Taubaté, comenzamos a orar para comprender el motivo


de esa respuesta “negativa”. Caí en profunda depresión. Pasé varios días
sin querer salir del cuarto. No sentía ganas de comer y pase varias semanas
negándome a salir de casa.

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Algunas semanas después, comprendimos, a través del daimoku que,
en su gran benevolencia, el Gojonzon no permitió que, una vez más,
usásemos el “jeitinho brasilero” (una vez más, cayéramos en la comodidad
de esperar que la situación se resolviera sin intervención nuestra). El
Gojonzon estaba dándonos la oportunidad de transformar definitivamente
nuestro karma financiero!

Sentimos una vez más una enorme gratitud por saber que no
llevaríamos para otras existencias este karma. Pero ahí surgía otro gran
desafío: cómo transformar ese karma? Cómo debíamos orar? Qué debíamos
hacer?

Mi práctica estaba inconstante, como lo fuera durante mis ocho años


de práctica. Siempre decía en broma, que no precisaba hacer mucho
daimoku, “para mí, quince minutos de daimoku bastan para resolver y
lograr mis objetivos”.

Eso era verdad, pero sólo conseguía simplemente “resolver mis


problemas, lograr mis objetivos, arreglar la situación”. Pero no es para eso
que practicamos. Eso no era suficiente para transformar mi condición
básica, mi karma. No fue para “resolver dificultades” que Nichiren Daishonin
nos enseñó el Nam Miojo Rengue Kio e inscribió el Gojonzon.

Pensando como simples mortales comunes, queríamos salir de


Taubaté y mudarnos para São José dos Campos, con la disculpa que sería
mejor para impulsar nuestra empresa, en función del mercado. Imaginamos
una casa con determinadas características en un buen barrio. La casa debía
tener tres cuartos, una sala amplia para la realización de actividades de la
Gakkai y una pequeña área de servicios, y el alquiler no podía pasar de 500
reales. Habíamos determinado que no aceptaríamos nada por debajo de
nuestro objetivo, conscientes de que eso sería dudar del poder del
Gojonzon. Por lo tanto, una calumnia.

Llegamos a ir hasta São José dos Campos, donde encontramos


algunas casas pero ninguna era aquello que habíamos objetivado. Mientras
tanto, participábamos de las actividades de la Comunidad “União” en
Taubaté.

En ese período, releí un texto de Jeanny Chen (de la SGI-USA) que yo


mismo había traducido algunos meses atrás para el portugués. La esencia
de ese texto era que para transformar algo en nuestras vidas, primero
debíamos crear la causa.

Casi al mismo tiempo, recibí y traduje un mensaje del Director del


Departamento de Artistas de la SGI-USA, Pascual Olivera, para los miembros
de su departamento por ocasión del 03 de Mayo de 2003. en el mensaje,
Pascual, a pesar de estar luchando contra el cáncer, manifestaba su
preocupación con la situación financiera de sus compañeros artistas y los
alentaba a través de dos experiencias suyas.

En la primera, relata que, en el comienzo de su práctica, pidió


orientación a un dirigente para transformar su situación financiera. Ese
dirigente le dijo “SI quiere transformar su vida, debe hacer algo
extraordinario”. Preguntado por Pascual sobre qué sería algo

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extraordinario, el dirigente lo alentó para invocar dos horas de daimoku
diariamente, sin fallar un sólo día. Pascual respondió que por las actividades
profesionales que él y su esposa tenían, eso era prácticamente imposible. El
dirigente le dijo “Por eso es algo extraordinario!”.

La segunda experiencia de Pascual fue cuando recibió en su casa una


joven pareja de practicantes japoneses. Habían ido a los Estados Unidos
sólo por un día de compras. Pascual percibió que a pesar de su juventud,
tenían un poder adquisitivo muy alto.

Después del Gonguio y de la cena, les preguntó cómo habían logrado


esa magnifica condición financiera. La chica le contestó que siempre había
sido extremadamente pobre, viviendo en la miseria y que todo había
cambiado cuando un veterano de la práctica la alentó también a “realizar
algo extraordinario”. En su caso, el incentivo fue objetivar un kofu anual de
10.000 (no recuerdo si yenes o dólares [para quien está en la miseria no
hay diferencia]) durante siete años.

Y ella había conseguido hacer ese kofu durante siete años


consecutivos lo que por lo tanto significaba tener una excelente condición
financiera.

Casi al unísono, mi esposa y yo determinamos hacer, cada uno dos


hors horas diarias de daimoku durante siete años, sin fallar un día siquiera,
objetivando un kofu anual, individual de 10.000 reales durante siete años y
mantener un Kaikan al servicio de los miembros. En esos mismos días
recibimos también un relato de Teruo Nakano, miembro de la Soka Gakkai
de Chiba, Japón relacionado a como ya logró más de 3.000 shakubukus!!!

En su relato, Teruo cuenta que el “secreto” fue cuando a través de


una orientación de Ikeda Sensei (para otra persona), paró de invocar con el
sentimiento de “quiero hacer shakubuku en tal persona” y empezó a
invocar “agradeciendo por haber logrado el shakubuku”, “viendo el
shakubuku haciendo la práctica”.

Transferimos está orientación para nuestros objetivos y pasamos a


invocar agradeciendo haber logrado la transformación de nuestro
karma financiero, viendo nuestra casa como un “castillo del kosen-
rufu” repleto de miembros y shakubukus realizando la práctica.
Agradeciendo por poder estar realizando un kofu anual de 10.000
reales, cada uno. Agradeciendo por haber logrado nuestro deseo de
tener un kaikan particular para el kosen-rufu.

Por otro lado, teníamos bien claro que todo dependía de


nosotros. De nuestra fe y determinación. De tener la profunda
convicción de que teníamos la capacidad de manifestar, desde
nuestro interior, el poder del Buda y de la Ley, ya que nuestras
oraciones buscaban el desarrollo del kosen-rufu en la ciudad.

Hicimos el juramento, para el Gojonzon, que seríamos victoriosos y


mostraríamos la prueba real que alentaría a otros y nos permitiría lograr el
shakubuku.

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Iniciamos nuestras dos horas diarias de daimoku el día 14 de mayo
de 2003. Hasta hoy no fallamos ni un sólo día. Eso no me sorprende
en mi esposa. Pero yo nunca había conseguido hacer una hora de
daimoku durante algunos días seguidos!

Si miro hacia dentro de siete años mi desafío, es algo asustador


asumir un compromiso así! Pero estoy haciendo como los alcohólicos
anónimos todos los días, cuando me despierto determino “Hoy haré dos
horas de daimoku”

Después de 80 días sin fallar en las dos horas diarias de daimoku,


puedo afirmar que es más fácil hacer dos horas que una. Y da mucho más
placer! Sin hablar de la sensación de victoria cuando concretizo las dos
horas cada día!

Durante ese período terminamos encantados con la lucha de los


miembros de la comunidad. Nos quedamos maravillados con tantos
“diamantes brutos” para ser pulidos. De sus vidas emana un profundo y
sincero espíritu de búsqueda, absorbiendo como esponjas todo lo que es
conversado o estudiado. Su lucha acabó cautivándonos y una noche,
después de salir de una actividad en la casa de una pareja, mi esposa y yo
nos hicimos esta pregunta: “Y si nos quedamos en Taubaté participando de
esta lucha maravillosa que los miembros de la comunidad están llevando a
cabo?”

El cariño y el aliento de los miembros de la Comunidad “União” fue


fundamental para nuestra decisión.

Ese fue el ápice de la sabiduría lograda como resultado de esas dos


horas diarias de daimoku!

Fue en ese momento que acabamos con la ilusión de mudarnos para


São José dos Campos, pensando como simples mortales y asumimos
nuestra misión de luchar por el kosen-rufu en Taubaté.

A partir de ese momento, pasamos a invocar, sentir y actuar de


acuerdo con nuestra misión como Bodhisattvas de la tierra. Como budas.

Hasta ese momento, estábamos inconscientemente “luchando”


contra el Gojonzon. Arrogantes, sin percibir el mensaje del Gojonzon cuando
nos hizo mudar para Taubaté. Cuando reconocimos y aceptamos nuestra
misión, nuestras circunstancias cambiaron totalmente.

El día 03 de Julio salimos buscando una casa para alquilar en la zona


de la comunidad y encontramos una que pensábamos podía reunir las
condiciones determinadas por nosotros y que quedaba cerca de varios
miembros. Al día siguiente combinamos con la corredora de la inmobiliaria
para visitar la casa el sábado 05 de Julio. Cuando entramos en la casa, una
decepción. La sala era muy chica y no servía para las actividades del kosen-
rufu.
La corredora nos dijo que tenía las llaves de otras casas, pero que
sólo tenía dos casas con las características exigidas (sala grande, tres
cuartos [uno para nuestra oficina] y un área de servicio), pero con valor de
alquiler superior a nuestras posibilidades.

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La primera casa visitada era perfecta. Dos salas, tres cuartos, una
cocina grande, una amplia terraza y en el fondo una construcción con un
ambiente que es más del doble de nuestra antigua oficina en São Paulo y
además un cuarto y un baño. Todo eso sin hablar de la parrilla y del horno a
leña y dos amplios patios, en uno de los principales barrios de la ciudad y
próxima a la mayoría de los miembros de la comunidad! Sinceramente,
superaba todas nuestras expectativas!

El valor del alquiles, quinientos reales más los impuestos, también


superaba nuestras actuales posibilidades. La corredora comentó que el
propietario no parecía muy dispuesto a negociar y que ya había rechazado
otras ofertas de negociación.

Respondí que con nosotros sería distinto, porque somos budistas y a


través de nuestra práctica conseguimos conquistar todos nuestros objetivos.
Al día siguiente mi esposa leyó en la Nueva Revolución Humana esta
orientación de Ikeda Sensei.

“Cuanto más fuerte sea nuestra fe, mayor será la protección de las
funciones budistas. En el Gojonzon están contenidos el poder del
Buda y de la Ley. Y los beneficios de esos poderes son extraídos por
medio de nuestra fe y de nuestra práctica. O sea, de los poderes de la
fe y de la práctica. Entretanto, existen personas que practican, mas
en el fondo dudan de que sus objetivos sean concretados. Una vez
que oran con dudas, naturalmente nada se hace posible. El factor
principal para producir beneficios es la invalorable fe en el Gojonzon,
además de la gratitud, sinceridad y determinación. Frente al poder
benéfico del Gojonzon, sus pedidos todavía son pequeños. Por
eso, empéñense todavía más en la práctica de la fe y disfruten
grandes beneficios” (Brasil Seikyo 1706, 05 de julio de 2003. pág A7)

Fue como si Sensei nos orientara para desafiar y lograr nuestro


objetivo. A partir de ese día, intensificamos nuestro daimoku convencidos
de que la casa “era nuestra”. Agradeciendo profundamente al Gojonzon y a
Sensei por ese nuevo beneficio y viendo la sala con nuestro butsudan y los
miembros de la Comunidad União invocando daimoku allí.

No teníamos ninguna duda de que conseguiríamos alquilar la casa


debido al principio de simultaneidad de causa y efecto. Habíamos hecho
la causa. Ahora teníamos que a través de nuestro daimoku, hacer que el
efecto se manifestase.

Determinamos que tendríamos nuestra casa para el día 03 de agosto,


aniversario de la concesión de mi Gojonzon. También sería nuestro humilde
regalo al Sensei en el mes del aniversario de su conversión. Durante la
semana, encontramos una persona capaz y de confianza para hacer un
presupuesto de las reformas necesarias.
El día 14 de julio presentamos a la inmobiliaria nuestra contra-oferta
que incluía las reformas necesarias, cuyo valor sería descontado de los
alquileres y una propuesta de un valor del alquiler inferior al solicitado por
el propietario. Pasamos a invocar también para que el propietario actuase
como un protector budista, ayudándonos a lograr nuestro objetivo para el
kosen-rufu.

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El día 16, la corredora avisó que el propietario estaba de acuerdo con
las reformas y se comprometía a realizarlas él mismo. Por otro lado,
concordaba también en bajar el valor del alquiler pero todavía arriba de
nuestra contra-oferta. Pero ese valor ya se encajaba exactamente en el
límite de nuestras posibilidades actuales. Converse con mi esposa y
decidimos que tenía que ser de la manera que nosotros queríamos, caso
contrario estaríamos negando el poder del Buda y del Gojonzon, el poder de
nuestra fe y de nuestra práctica.

Llamé para la inmobiliaria y dije que quería hacer una nueva oferta.
En los primeros cuatro meses pagaríamos trescientos cincuenta reales más
los impuestos. En los cuatro meses siguientes compensaríamos la diferencia
y a partir del noveno mes pasaríamos a pagar cuatrocientos cincuenta
reales más los impuestos. Una hora después tuvimos el acuerdo del
propietario!.

Más aprendimos a no ser negligentes. No cometimos más el error de


pensar que la victoria es nuestra antes de la hora. Nuestro daimoku pasó a
ser dirigido para conseguir llenar los requisitos legales para alquilar el
inmueble.

No teníamos como comprobar la renta necesaria. Nuestros nombres


no pasarían en ese momento por una investigación rigurosa para aprobar la
transacción. No teníamos fiador ni el dinero necesario para un depósito
como garantía. Pero teníamos absoluta certeza que superaríamos esos
obstáculos.

Presentamos a mi papá, de 83 años, como inquilino, a pesar de su


renta no alcanzar, por poco el mínimo necesario. La madre de mi esposa,
que inicialmente manifestó que no sería nuestra fiadora un día dijo que
quería serlo. Pero su renta no llegaba ni a la mitad de lo exigido por la
inmobiliaria. Agregamos un documento de la contadora, basado en la
declaración del impuesto de renta como complemento de renta. El
propietario aceptó.

El día 28 de julio el propietario inició las reformas de la casa. En ese


día solicitamos la instalación de un teléfono. El día 30 pasamos por la casa
para ver si lo habían instalado. Para nuestra sorpresa el propietario estaba
dirigiendo las obras, como si fueran para su propia casa, incluyendo cosas
que no habíamos solicitado. Actuando realmente como un protector budista.
El día 30 de julio retiramos el contrato para firmar y lo entregamos el día 1º
de agosto. Hoy, 05 de agosto después de las reformas estar terminadas,
recibimos las llaves y nos mudaremos en esta semana para el nuevo
“castillo del kosen-rufu” de Taubaté, nuestra casa.

En nuestro daimoku definimos paso a paso cada detalle, cada posible


obstáculo que pudiera surgir para superarlos. Conversábamos y definíamos:
“Ahora vamos invocar hasta lograr este punto” Y así fuimos avanzando paso
a paso, firmemente, pero sin quemar etapas. Y fuimos victoriosos en todos y
cada uno de los desafíos.

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Combinamos que sólo después de instalados comenzaríamos a dirigir
nuestro daimoku para el éxito de nuestra empresa, Prema Marketing &
Business, especializada en administración y marketing de clínicas médicas y
hospitales.

Entretanto, nuestra buena fortuna se anticipaba a toda hora. Mientras


estábamos resolviendo toda la parte burocrática para alquilar la casa “por
acaso” iban surgiendo, como de la nada, personas que serán fundamentales
para el desarrollo de la empresa.

Un día, yendo para la oficina de un contador pasamos una tienda de


uniformes para el área de la salud. Decidimos entrar para conocer. Había
sólo un cliente en aquel momento, un médico. Mientras hablábamos con
una funcionaria de la tienda, explicándole el motivo de nuestro interés, el
médico se identificó como director del principal hospital privado de la ciudad
y se ofreció para agenciar una reunión con el presidente de la institución,
afirmando que estaban precisando de profesionales como nosotros.

Otro día, saliendo de la inmobiliaria ya al final del horario del


almuerzo decidimos comer en un bar. Camino del bar, pasamos por un
pequeño restaurante que nos llamó la atención por el buen gusto de la
decoración y decidimos almorzar ahí. Fuimos a conmemorar la entregar de
los documentos. Después de un sabroso almuerzo, la propietaria, que había
visto que no éramos de la ciudad, vino a conversar con nosotros. Le
contamos de la casa que estábamos alquilando y de nuestra empresa. Para
nuestra sorpresa llamó a su marido, administrador del hospital público y
descendiente de una familia tradicional de médicos de la ciudad. Se quedó
muy interesado con los servicios de nuestra empresa y nos pidió para que
una vez instalados, agenciásemos una reunión para establecer una
sociedad.

Mientras conversábamos con el dueño de la casa que estamos


alquilando, descubrimos que nuestras respectivas empresas tenían mucho
en común y la misma filosofía de trabajo y allí mismo, en medio de las
obras, establecimos una sociedad fundamental para la implantación de
nuestra empresa en la región del Vale do Paraiba. Y todavía no comenzamos
a invocar por el éxito de nuestra empresa!

Nuestro próximo desafío es conquistar, en el plazo de un año, el


objetivo de kofu y la inauguración del kaikan familiar, como gratitud por los
innumerables beneficios recibidos.

Más, el mayor beneficio ocurrió en mi interior. El gran


beneficio de esta lucha fue la profunda y radical revolución humana
producida en mi vida!