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LEY DE LA ATRACCION

Los tres pasos

Cada vez me resulta más difícil titular mis artículos, porque cuando me pongo a escribir
veo que los post ya publicados con anterioridad vuelven al presente al darme cuenta de
como se interelacionan entre ellos, dejándome en lo personal más aprendizajes al verlos
en el tiempo ya no sólo en forma individual, sino formando un conjunto cada vez más
sólido.

Entonces desde esa posición que yo me planteo, como estudiante e investigador a la


vez, de lo que hoy por marketing se hace llamar Ley de la Atracción (el nombre en sí es
lo menos importante), es que vengo a presentar una hipótesis de como hacer para que
funcione esta Ley exclusivamente con resultados positivos para con nosotros.

Como dije en el anterior artículo, formular nuestro deseo es la parte fácil y desde ese
mismo momento Dios ya nos lo concedió, previo a utilizar ciertos ingredientes que
todos ya conocemos: la humildad, la fe (luego de limpiar nuestra mente de las
limitaciones que la sociedad nos inculcó de chicos), la gratitud, la perseverancia, el
desapego y algún otro que me pueda estar olvidando (algunos podrán decir que son más
o menos).

Pero en definitiva esa primer parte es la fácil y por lo cual los que no creen en la ley de
la atracción la critican diciendo que es para criar inútiles y vagos.

Ahora, ¿vagos somos los qué practicamos la ley de la atracción o vagos son los que la
critican quedándose en lo superficial de su definición, sin ponerse a leer con
detenimiento cuál es su filosofía de fondo?

Porque como dije al principio la primer parte es la fácil, pero por más que nos
pongamos un objetivo de conseguir a modo de ejemplo algo “material”, esto no vendrá
así porque sí sin que hagamos primero nuestro trabajo.

¿Y cuál es o cuál debe ser ese trabajo?. Pues es la realización de lo que yo denomino los
tres pasos, que en esta ocasión vengo a hablar de ellos en conjunto, pero en realidad por
medio de anteriores artículos ya he hablado de ellos en forma independiente.

A continuación los enumero.

Punto 1- Encarar a los problemas no como maldiciones, sino como bendiciones.

Punto 2- Anular los pensamientos negativos que esos mismos problemas nos traerán.

Punto 3- Y a partir del cumplimiento de los dos puntos anteriores estaremos preparados
en primer término para recibir los mensajes y comunicaciones que el Universo nos
envíe y en segundo lugar a interpretarlos para saber cuál es el siguiente paso que
debemos dar.

Entonces antes de continuar analicemos un poco estos puntos en su desarrollo lineal.


Cuando uno pronuncia la palabra problema, automáticamente se amarga, sea del nivel
que sea este inconveniente que se nos está presentando.

Aquí no tiene mucha importancia si ese problema que se nos aparece es consecuencia
del Karma que arrastramos de vidas anteriores o es por la reacción a un acto o
pensamiento negativo que tuvimos con anterioridad.

Es decir, sin querer descifrar el peso específico de ese problema, ahí está y nos molesta.

Y toda la literatura que hace referencia a esto dice lo mismo: Todo problema (que por
tal lo consideramos como un fracaso) trae consigo el germen de nuestro próximo éxito y
de mucha mayor magnitud que este último problema o fracaso.

Ahora ustedes (yo les hablo siempre a los que creen y que igual que yo queremos
entender mejor dicha ley) me dirán, está bien pero, ¿cómo podemos poner una sonrisa
ante un problema?.

No es fácil por supuesto, a mi también me cuesta, pero tampoco tiene por que ser difícil.
Yo en lo particular poco a poco voy logrando ese cambio de mentalidad que es
necesaria.

Par entender lo anterior voy a graficar un problema que a todos nos ha pasado y nos
sigue pasando cada tanto y cómo yo he cambiado mi actitud ante este problema con el
correr del tiempo.

Me estoy refiriendo a algo sencillo y tonto, pero que seguramente cuando se les presenta
lo primero que hacen es mandarse una puteada y decir para sus adentros: ¡Pero que
idiota, cómo me fui a olvidar!.

Aquí estoy citando el caso cuando uno sale apurado de su casa, sea caminando o en
auto, va hasta el Banco que está a unas 20 cuadras de donde partieron y cuando llegan
se dan cuenta que se olvidaron de llevar consigo la boleta con la cual debían hacer el
pago.

Bien, ahora les voy a contar como fui evolucionando ante esa actitud negativa y la
óptima que debemos tener.

Cuando no conocía la ley de la atracción, simplemente puteaba, es decir había perdido,


por una vez cada tanto que pueda suceder, cuánto ¿20 minutos?, ¿media hora?. Es decir
si lo vemos en un año de vida perdemos tiempo en tantas pavadas, que perderlo en eso
no tiene ninguna importancia; sin embargo me hacia problema.

Con el tiempo (ya conociendo sobre la ley de la atracción) cuando me sucedía algo
parecido, primero puteaba, luego inmediatamente me decía: algo bueno va a venir
después.

Y ahora con un poco más de experiencia poco a poco, por lo menos en los pequeños
problemas, cuando aparecen me digo: ¿qué me estará preparando el Universo? y trato a
continuación de entender porqué me sucedió ello, donde está ese beneficio que en ese
primer momento no soy capaz de interpretar y ya no me molesto conmigo mismo.
Ahora con este ejemplo tal vez exageré un poco el sentido u objetivo de todo esto;
porque por más positivo que se sea, en problemas más grandes o que el mismo implica
una pérdida económica, la puteada igual va existir; como por ejemplo romper el
pantalón recién comprado por sentarse en una silla que tenía una saliente y en donde
uno se enganchó dicha prenda de vestir.

Entonces, ¿a qué quiero llegar con esto?. Cuando nos aparece ese problema, si bien por
ahí no podemos poner una sonrisa como si fuéramos unos idiotas que no nos hacemos
problema por nada; si debemos tan rápido como sea posible transformar esa molestia o
bronca en un pensamiento positivo.

¿Y qué beneficio nos trae ello?. Pues al no tener pensamientos negativos porque los
reemplazamos por los positivos, podemos mantener nuestra mente en calma, y con este
estado mental por lógica podemos estar más sensitivos a la presencia de los mensajes
que el Universo nos envía.

En definitiva ¿qué nos representan estos tres puntos que les enumeré más arriba?.
Veamos:

El considerar a un problema como si fuera una bendición (ver el artículo titulado “El
trabajo encubierto) es reconocer el Yo soy (a Dios) que está dentro nuestro y por lo
tanto es aceptar que detrás de cada problema está Él para tendernos la mano.

Y para recibir esa ayuda sólo tenemos que pedírselo con el siguiente paso, que es
reemplazando inmediatamente esos pensamientos negativos por los pensamientos
positivos; aquí es donde actúa lo que en la Biblia se denomina la segunda venida de
Cristo (ver el artículo titulado “El apocalipsis”).

Y finalmente y en forma paulatina, en la medida que nuestro cambio de mentalidad sea


más continúo en el tiempo, nos permitirá quitar ese velo de la irrealidad que vivimos
diariamente y empezar a captar con mayor facilidad esos mensajes y a interpretarlos
(ver el artículo titulado “Mensajes y comunicaciones”).

Siendo entonces éste el objetivo primordial de este proceso, dejarnos guiar por estos
mensajes, para que por medio de nuestra intuición sepamos dar esos pasos que nos
permitan hacer grandes negocios por cruzarnos con las personas correctas en los
momentos precisos.

Las personas ricas, la mayoría van de éxito en éxito, no porque tengan dinero, sino
porque saben y supieron desde que iniciaron sus empresas, en tomar las decisiones
acertadas, porque el denominador común en este tipo de personas es (sepan o no de la
ley de la atracción) que se manejan siempre con una mentalidad positiva, que les hacer
dejar de lado los problemas y se concentran inmediatamente en las soluciones.

Por lo tanto si ser vago significa que de los diez caminos que podemos tomar todos los
días, por aprender a escuchar “esos mensajes”, es decidirse por el sendero que nos hará
llegar al éxito, entonces yo soy un vago.
¿Porqué personas con la misma o menos capacidad que nosotros triunfan en un mismo
trabajo; o porqué esa persona supo elegir un trabajo que le dio muchos mejores
resultados que el trabajo que elegimos nosotros?.

Si a ti te dieran la posibilidad de elegir cada día el mejor camino ¿no lo elegirías?.

Pues la ley de la atracción, por medio de los mensajes que el Universo nos envía está
haciendo ello.

Pero ¡ojo!, para entender esos mensajes hay que laburar mucho hasta aprender a verlos e
interpretarlos.

Los vagos tanto de un lado como del otro, por favor abstenerse de leer el presente
artículo; gracias.

A partir de ahora y de aquí en adelante la verdad de la “Palabra” empieza a develarse, el


que quiera entender que entienda.

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Desde Mar del Plata, Argentina, hacia todo el mundo, Walter Daniel Genga.