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JAIME TORRES BODET Y LOS LIBROS DE TEXTO GRATUITO

Por Diana Berenice Bernal Colón


Lic. En Educación Primaria

¿Quién es Jaime Torres Bodet?

Hijo único de Alejandro Torres y Emilia Bodet, Jaime Torres Bodet, nación
en la ciudad de México el 17 de Abril de 1902. Disfrutó de un ambiente familiar
extraordinariamente apto para su desarrollo humano, artístico y cultural, tanto por
la profesión de su padre, empresario teatral como sobre todo por la influencia de
su madre, una mujer sensible, afectuosa y culta.

Terminada su enseñanza primaria, cursó sus estudios en la Escuela


Nacional Preparatoria y, después, en la Facultad de Jurisprudencia y en la de los
Altos Estudios (hoy filosofía y letras) de la Universidad Nacional de México. Fue
profesor de literatura en la Escuela Nacional Preparatoria y secretario de la
misma. En 1921, José Vasconcelos, rector de la Universidad, lo nombró su
secretario particular. Al año siguiente, una vez fundada la Secretaría de
Educación Pública, lo designó jefe del Departamento de de Bibliotecas. Al asumir
el doctor Bernardo Gastélum el puesto de secretario de Salubridad (1925), Torres
Bodet pasó a ser su secretario. Ingresó después por oposición al servicio exterior
(1929), en el que fue secretario de la legación en Madrid (1929-1931) y en París
(1931-1933), encargado de negocios en Buenos Aires (1934), primer secretario
en París (1935-1936), jefe del Departamento diplomático de la Secretaría de
Relaciones Exteriores (1936-1937), encargado de negocios en Bélgica (1938-
1940) y subsecretario de Relaciones Exteriores1.

Paralelamente a sus actividades de funcionario gubernamental y


diplomático, en el desarrollo de estos años tuvo una intensa labor literaria. Ya
desde 1922, dirigía con Bernardo Ortiz de Montellano la revista “Falange”; más
tarde compartió la dirección de contemporáneos (1928-1929) asimismo, publicó
numerosas obras de Poesías en 1943, el Presidente Ávila Camacho lo designó

1
TORRES, Bodet Jaime. Textos sobre educación. CONACULTA, México,D.F.2005 p.12-13

1
Secretario de Educación Pública, cargo que desempeñó hasta el final de su
sexenio en 1946; de fines de 1946 a 1948 fungió como secretario de relaciones
exteriores. Fue elegido Director General de la UNESCO (1948-1952) organización
en la que desempeñó una intensa actividad internacional; renunció a ese puesto
en Noviembre de 1952.

Su actuación en la UNESCO.

La tercera reunión de la Conferencia General de la UNESCO, reunida en


Beirut, eligió a Torres Bodet, Director General el 26 de Noviembre de 1948. Era el
segundo titular después de Julián Huxley, de la recién nacida Organización
Internacional para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Torres Bodet había
encabezado la delegación mexicana a la Conferencia de Londres en Noviembre
de 1945, en la que se había firmado el acta constitutiva de la UNESCO; en ese
congreso el mexicano Bodet se había dado a conocer entre los delegados y
participado en el comité encargado de redactar el proyecto del acta constitutiva2.

Torres Bodet consideró a la UNESCO como “la conciencia alerta y vigilante


del mundo nuevo” que estaba emergido después de la guerra y adoptó como
tónica dominante de sus actos un concepto humanista de la educación, como
medio para edificar la paz. Su programa para la organización destacaba los
siguientes temas: la educación fundamental, la cual debería de satisfacer las
necesidades humanas básicas de alimento, vestido y vivienda; la extensión de la
enseñanza primaria obligatoria y gratuita; el impulso a la escolaridad de la mujer;
promovió el establecimiento de algunos centros regionales como el Centro
Regional de Educación Fundamental para América Latina (CREFAL) en
Pátzcuaro, Michoacán cuyas funciones serían: formar profesores, producir
materiales educativos, impulsar investigaciones técnicas y prestar ayuda a
poblaciones tarascas de entorno3.

2
TORRES, Bodet Jaime, Memorias, México, Porrúa, 2a. ed., 1981, vol. II p. 123
3
TORRES, Bodet Jaime. Textos sobre educación. Op.cit. p 21

2
Como podemos apreciar el Dr. Jaime Torres Bodet realizó labores
fundamentales y sobre todo en materia educativa, pues con el apoyo del
presidente López Mateos se abocó el problema de dar educación a la niñez
mexicana, para lo cual era necesario construir aulas y preparar maestros.

El Lic. Adolfo López Mateos anunció que su gobierno afrontaría el


problema educativo a través del Plan de los once años, mediante el cual se
comprometía a construir 23,284 nuevas aulas y 51,090 plazas de profesor. Para
lo primero se creó el Comité Administrativo del Programa Federal de Construcción
de Escuelas (CAPFCE) y para lo segundo habilitaría el Instituto Federal de
Capacitación del Magisterio y se habrían los Centros Regionales de Enseñanza
Normal (CREN), el otro acto trascendental que actualmente aún está vigente fue
el decreto por el que se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos
declarándose como obligatorios para la enseñanza primaria.

En las siguientes páginas profundizaré en tres de las etapas más


importantes en la vida de Jaime Torres Bodet, que no sólo caracterizaron una
época sino que imprimieron su sello en la vida de las instituciones y de los
mexicanos, su pensamiento pedagógico, el plan de los once años, la creación de
la CONALITEG (Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito).

3
CAPÍTULO I
PENSAMIENTO EDUCATIVO

1.1 Su enfoque filosófico

La persona humana
Sin ser un filósofo en sentido estricto, Torres Bodet intentó dar respuestas
a preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida y del hombre, la moral, el
deber, la unidad de la persona, el tiempo y las circunstancias y retos del mundo
contemporáneo.

Nunca aparece en sus escritos un cuestionamiento respecto a la


explicación última y absoluta de la vida humana. Se califica a sí mismo como
”escéptico irreductible en asuntos de índole religiosa4” y trata siempre con respeto
a quienes tienen convicciones religiosas auténticas, aunque a veces le parezcan
un tanto incomprensibles, como en el caso de Vasconcelos. Considera al
cristianismo, junto con las humanidades grecolatinas, una de las raíces
fundamentales de nuestra cultura.

En coherencia con su visión filosófica sobre la persona humana y sobre el


contexto contemporáneo en el que se desarrolla, Torres Bodet expone un
pensamiento articulado sobre la educación y sus funciones, sobre el maestro
mexicano y sobre el ideal educativo para el país.

En la tarea que cada persona tiene que emprender, de transitar de lo real a


lo ideal a través del aprendizaje, se inscribe la educación 5 ésta es un proceso
necesario, que abarca toda la vida del individuo y del grupo; en su acepción más
general, se identifica con la suma total de la experiencia.

El conocimiento, para Torres Bodet, se basa en la experiencia de los


sentidos, la cual debe ser confirmada por la persona a través de experiencias
4
TORRES, Bodet Jaime. Memorias, op.cit. p.416
5
TORRES, Bodet Jaime.Textos sobre educación. Op.cit. p.28

4
satisfactorias, que son criterio de validez; esto constituye un largo proceso en el
que el individuo se apoya tanto en la intuición como en pruebas empíricas.

1.2 Su pensamiento educativo

Con respecto a la visión filosófica sobre la persona humana, Torres Bodet


expone un pensamiento articulado sobre la educación y sus funciones, sobre el
maestro mexicano y sobre el ideal educativo para el país.

La educación está inscrita en el proceso de transición de lo real a lo ideal a


través del aprendizaje. Éste es un proceso necesario, que abarca toda la vida del
individuo y sumado a ello, la experiencia6.

Dentro de esta totalidad, podemos distinguir a la educación interna que se


refiere a lo emotivo, intuitivo y sentimiento, la educación externa identificada como
la relación del individuo con su medio, la enseñanza formal, la cual tiene como
objeto el aprendizaje dirigido y normado por objetivos, y la enseñanza informal es
la que comprende los aprendizajes no predefinidos ni dirigidos.

La educación formal, que actualmente se lleva a cabo en grandes sistemas


educativos, es una ayuda para cada individuo pero también para la sociedad,
pues funge como instrumento de reforma social. Pero con el fin de resultar eficaz
debe ser coherente con las metas que las personas se proponen alcanzar.

Los planes y programas de estudio han de ser propuestos a la sociedad,


discutidos con los ciudadanos, sobre todo con aquéllos que participarán en su
aplicación. No hay que olvidar que la escuela es un espejo de la vida; ella recoge
las conductas sociales del entorno, en ella es posible que la sociedad se
autoanalice.7

La moral es indispensable. Antes que nada somos seres con un deber que
cumplir, por esto la conducción la conducción de la política educativa incluye una
6
Cfr. Torres, Bodet Jaime. Textos sobre educación. Op.cit. P. 28-29
7
Ibid. p. 29

5
orientación moral inesquivable. En su primer mensaje a los maestros, el 24 de
diciembre de 1943, afirmaba: “mientras que la Secretaría de Educación no sea un
órgano efectivo de definición para la moral pública, llamarla de “educación”
constituirá a lo sumo un alarde retórico intrascendente”.8

El conocimiento para Torres Bodet, se basa en la experiencia de los


sentidos, la cual debe ser convalidada por el individuo a través de experiencias
satisfactorias, que son criterio de validez; esto es un largo proceso en donde el
individuo se apoya en la intuición no menos que en la experiencia.

1.3 El maestro

La función del docente es para Torres Bodet, moral e intelectual.


En lo moral, debe ser ejemplo vivo de los ideales que se propone inculcar, su
cualidad principal debe ser la responsabilidad, debido a esto, el maestro se hace
acreedor a la confianza pública. Esta responsabilidad, se debe traducir, con la
comprensión hacia el alumno, atención a su peculiaridades y dedicación a las
tares del oficio. Los alumnos no deben ser tratados como siervos, sino
estimulados como personas y apoyarlos con dulzura y firmeza hasta que lleguen
a ser hombres cabales.

El docente debe actualizar sus conocimientos, para que sean profundos,


con el fin de presentarlos a los alumnos de una manera pedagógica y facilitar su
asimilación.
Además de estas funciones, el maestro tiene una tarea cívica que cumplir
ante los estudiantes y la comunidad. El docente representa a la patria, ha caído
en él, la obligación de llevar el mensaje y los valores de México hasta los rincones
más remoto del país, de allí la importancia también del maestro rural, quien la
mayoría de las veces funge como consejero de familias, freno de las autoridades,
apoyo a lo más débiles, amigo, guía y mensajero de la patria.

Torres Bodet estableció algunas orientaciones generales para el profesor:

8
TORRES, Bodet Jaime, Memorias, Op.cit. p.416

6
1) debe “despertar almas”;

2) nunca lastimar o injuriar a los alumnos, ni ser causa de que éstos se


desvíen en su búsqueda de libertad;

3)mostrar respeto por las diferencias de personalidad de sus educandos;

4) inspirar un sentimiento de solidaridad social entre el individuo y su


familia, entre la prosperidad de cada una de éstas y el progreso del país y para
ello, promover la participación de todos en las tareas que mejoren los niveles de
vida de las comunidades. Insistió también en la importancia del ejemplo, el
maestro debe vivir lo que enseña y en su papel para lograr la unión de todos los
mexicanos, en la libertad.9

CAPÍTULO II
LOS LIBROS DE TEXTO GRATUITO

2.1 El plan de los Once años


9
TORRES, Bodet Jaime. Textos sobre educación .op.cit. P. 32

7
Una de las mayores aportaciones del gobierno del presidente Adolfo López
Mateos en materia educativa fue la presentación y posterior aplicación del Plan
para el Mejoramiento y la Expansión de la Educación Primaria en México,
conocido como el plan de los Once años, llamado así porque ése sería el plaza el
que se llevaría a cabo dicho plan.

La mayor preocupación de Torres Bodet se centró en la enseñanza


primaria, cuyo alcance, eficacia y calidad dejaban mucho que desear, hecho
agravado por el fuerte incremento demográfico. Entre los años de 1952 y 1957
sólo se había logrado una matrícula en primaria del 56.7 por ciento de la demanda
y de los inscritos se perdía por deserción cerca del 40 por ciento antes del sexto
grado.

Para atender este problema, el secretario formó una comisión nacional que
habría de elaborar el mencionado Plan de Once años el cual tenía por objeto
“Asegurar la resolución del problema de la educación elemental en México”. Tenía
además otras dos metas complementarias: aumentar las oportunidades de
inscripción para los niños que nunca habían ingresado a la escuela y completar
los centros educativos que no tuvieran todos los grados, particularmente en el
medio rural.

Con este plan, se daría un trascendente impulso para la educación en todo


el país. Se comprometía a construir 23,284 nuevas aulas y 51, 090 plazas de
profesor, para lo mismo se creó el Comité Administrativo del Programa Federal de
Construcción de Escuelas (CAPFCE) y para lo segundo habilitaría el instituto
Federal de Capacitación del Magisterio y se habrían (sic). los Centros Regionales
de Enseñanza Normal (CREN).

Otra tarea emprendida por Torres Bodet desde el inicio de aquel sexenio
fue la revisión de los planes y programas de estudio de la primaria, labor que
encomendó al Consejo Nacional Técnico de la Educación. Bodet fijó de manera
clara los objetivos de la educación que se deseaba: el niño debería desarrollar un

8
conocimiento más amplio de su medio físico, económico y social; adquirir más
confianza en sus dotes naturales y adoptar una actitud más constructiva y
responsable respecto a la sociedad.

El otro acto trascendental, en plena vigencia actualmente, fue el decreto


por el que se creaba la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, esta
comisión la encabezaba el prestigiado escritor Martín Luis Guzmán, quien desde
un principio recibió el rechazo de los grupos conservadores representados por la
Unión Nacional de Padres de Familia quienes iniciaron una campaña periodística
acusando a los libros de ideologizantes, contrarios a la moral cristiana y hasta de
comunistas. Tiempo después se descubre que en el fondo de todo este rechazo
estaban las compañías editoras que veían el fin de un importante negocio.

La mayor determinación fue el propósito de hacer vigente a plenitud el


concepto de “gratuidad” que, aunado a los de “laica” y obligatoria”, define los
alcances de la educación pública en México, por lo cual Adolfo López Mateos, se
dio a la tarea, como presidente de la República de crear un organismo que
respondiera a esos criterios, ya que la enseñanza no podía ser efectiva mientras
no se conjugara ese principio tanto en la escuela como en los libros
indispensables para el estudio.

Lo anterior quedó de manifiesto en su informe presidencial del 1 de


septiembre de 1959:

“En un país de tantos desheredados, la gratuidad de la educación primaria


supone el otorgamiento de libros de textos: hemos resueltos que el gobierno los
done a los niños de México […] Exhorto a los maestros y a los escritores
mexicanos a continuar respondiendo con su entusiasmo y competencia a las
convocatorias publicadas, pues queremos que los libros destinados a la niñez
mexicana sean dignos de su destino y del destino de México”10

10
LATAPI, Sarre Pablo, Un siglo de Educación en México, biblioteca mexicana, p.46

9
Fue así como, con el apoyo decidido de Jaime Torres Bodet, presentarle al
Licenciado Adolfo López Mateos, la iniciativa para crear ese organismo, el 13 de
febrero de 1959, se publicó en el Diario Oficial de Federación, el decreto que crea
la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuito (Conaliteg).

Al respecto, Torres Bodet recuerda:


… hablábamos de educación primaria gratuita y obligatoria. Pero al mismo
tiempo exigíamos que los escolares adquiriesen libros muchas veces mediocres y
a precios cada años más elevados. El 12 de Febrero, tres días después de iniciar
las tares destinadas a elaborar el programa de mejoramiento de la educación
primaria, el licenciado López Mateos firmó un decreto por el cual se creó la
Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuito11.

2.2 Función social de los libros de texto gratuito

Los libros, considerados como vehículos de cultura, pueden ser objeto de


uso personal y de propiedad particular, pero cuando pertenecen a una biblioteca o
a una escuela, desempeñan una función social12.

Eso puede decirse en general de toda clase de libros, pero tratándose de


los libros de texto que en forma gratuita distribuye el actual gobierno de la
República en todo el país, representan un bien colectivo, destinado al servicio del
pueblo y de la patria. Por ese hecho corresponden a una función social de la
enseñanza pública.

2.3 Los libros de texto gratuito

La Conaliteg, cuyas funciones serían la edición, impresión y distribución de


los libros de texto gratuitos, dependería de la Secretaría de Educación Pública.

11
Ibid., 47-48
12
Cfr. Propósitos y contenidos de la enseñanza básica. Licenciatura en educación primaria, p. 32

10
Las finalidades del programa eran nobles y ambiciosas. Se trataba de
elaborar libros nacionales para los alumnos de todo el país, cuyo objetivo era no
sólo uniformar la enseñanza, si no también garantizar la igualdad de
oportunidades a todos los niños y que los libros dieran a la educación la unidad
tan anhelada por los mexicanos a lo largo de la historia.

Por otra parte, en los libros de texto se aplicarían los nuevos planes y
programas de estudio que recientemente habían sido aprobados, con un plan
curricular enfocado a la enseñanza de la lengua nacional, la aritmética, las
ciencias, la historia y la geografía nacionales.

Asimismo, serían elaborados por los más destacados maestros, pedagogos


y especialistas en la materia- tales como: Arturo Arnáiz y Freg, Agustín Arroyo
Ch., Alberto Barajas, José Gorotiza, Gregorio López y Fuentes, Agustín Yáñez, un
historiador valioso, un político experto, un matemático de sabiduría reconocida, un
gran poeta y dos novelistas muy afamados. También se incluyeron a las maestras
Soledad Anaya Solórzano, Rita López de Llergo, Luz Vera, Dionisia Zamora y a
los maestros, René Avilés, Federico Berruelo Ramón, Arquímedes Caballero,
Celerino Cano, Isidro Castillo, Ramón García Ruiz, Jesús M. Isaías y Luis Tijerina
Almaguer13.- a fin de ofrecer a los niños de primaria de todo el país, materiales de
estudio con la información necesaria, suficientemente organizada y dosificada,
con el fin de constituirse en un apoyo real de la enseñanza en el aula.

Estos libros se acompañarían de cuadernos de trabajo, en donde los


alumnos ejercitarían los conocimientos contenidos en el texto de la asignatura y
que se complementarían con las orientaciones, tareas y sugerencias del profesor
de grupo, además irían acompañados de guías y manuales para los maestros.

Los libros los produciría el Estado, para abaratar costos en la economía.


Pero, además, se cubrirían los derechos de los autores y la distribución sería
totalmente gratuita para los educandos. Cada año, cada estudiante recibiría una
13
TORRES, Bodet Jaime. Textos sobre educación. Op.cit. p. 262-263

11
dotación de esos materiales educativos, y al término del ciclo escolar, los
conservarían en sus hogares.

Todos esos propósitos, en diversa medida, se han cumplido en los casi 50


años del programa.

Los primeros libros se entregaron al presidente de la República el 12 de


Febrero de 1960. En su primer informe, Martín Ruiz Guzmán, como titular de la
Conaliteg, expresó:

“Son los libros más humildes, pero a la vez los más simbólicos que una
nación adulta podía ofrecer gratuitamente a sus hijos […] son los más simbólicos,
porque en ellos se declara que, en un país amante de las libertades, como es
México, el repartir uniforme e igualitariamente los medios y los hábitos de leer, es
algo que nace de la libertad misma”.14

La primera edición de 1960 comprendió un tiraje de 17 354000


ejemplares, con un costo unitario de $2.09, para atender a los 4.5 millones de
alumnos de primaria que eran en aquel entonces. Para ilustrar las portadas de los
primeros libros, que se utilizaron de 1960-1962, se invitó a los pintores más
destacados de la época, quienes elaboraron óleos ex profeso. José Chávez
Morado, Fernando Leal, Roberto Montenegro, Alfredo Zalce, David Alfaro
Sequeiros y Raúl Anguiano, recrearon la presencia de los grandes movimientos
sociales de la república, como la Independencia, la Reforma y la Revolución, justo
cuando se celebraba el 150 aniversario de la Independencia nacional.

Pero a petición de Martín Luis Guzmán, los libros de texto, utilizaron


como portada única, una ilustración de Jorge González Camarena, La patria, en
donde se ejemplificó a una bella mujer tlaxcalteca que empuña con la mano
izquierda la bandera nacional, y en el fondo luchan el águila y la serpiente. El
éxito de esa nueva portada se reflejó en su utilización por más de diez años, de

14
LATAPI, Sarre Pablo, Un siglo de Educación en México, op.cit. p.49

12
modo que varias generaciones identifican hoy su educación elemental con esa
imagen.

Durante el periodo de 1960 a 1964, la comisión editó y distribuyó un total


de 107 millones de libros y cuadernos de trabajo, así como 494 mil instructivos
para maestros. Debido al gran volumen, se recurrió a varios talleres y a las
imprentas de periódicos y revistas para su impresión. En 1964, la comisión opta
por contar con sus propios talleres.

Los primeros textos destinados al grado inicial eran: aritmética y


geometría, geografía, historia y civismo, lengua nacional y estudio de la
naturaleza, hasta completar los 19 títulos de primero a cuarto grados.

La serie completa con 37 títulos para todas las asignaturas se entregó en


1969, en que aparecieron todos los libros y cuadernos de trabajo, para los seis
grados, las seis áreas del plan de estudios y los manuales para los maestros, uno
por grado.

2.4 Controversia sobre los libros de texto

Un sector de la sociedad agrupado en la Unión Nacional de Padres de


familia encabezó la oposición a los libros de texto gratuito, señalando como
irregularidad la imposición, dado que los libros de texto no eran producto de una
ley debatida y aprobada en el Congreso. Desde su perspectiva, imponer los libros
de texto era negar la libertad de discernir.

Se puso en cuestión el poder legal del Lic. Adolfo López Mateos para
distribuir libros de texto gratuitos que al mismo tiempo fueran únicos, uniformes,
obligatorios y exclusivos. Se acusaba también al gobierno, y en especial a Jaime
Torres Bodet, de una franca tendencia hacia el totalitarismo y un oculto
anticatolicismo. Le adjudicaban la intención de imponer, desde 1944, una verdad

13
oficial en todas las escuelas con la imposición de los libros de texto como material
unitario.15

La barra de abogados se les unió, al decir que era anticonstitucional por


oponerse a lo dispuesto por el artículo 28, el cual se refería a la prohibición de
monopolios, al 7° que se refería a la censura y al 3°, por carecer de bases para
señalar libros de texto únicos y obligatorios, además de ilegal por quebrantar la
Ley Orgánica de Educación Pública y el Reglamento de la Comisión Revisora de
Libros de Texto y de Consulta.

Para el año de 1961 en Monterrey se inició una fuerte reacción contra los
libros de texto, argumentando que personas comunistas elaboraban los libros
encabezados por Martín Luis Guzmán. En 1963 es cuando se finaliza el conflicto.

CONCLUSIÓN

Con lo anterior, podemos apreciar que el proceso que ha hecho real que
los libros de texto gratuitos estén hoy en día vigentes, no fue nada sencillo. Sin
embargo, actualmente los libros de texto gratuitos y los programas de educación
primaria representan en las actuales condiciones de desarrollo del país una meta
15
Cfr. LATAPI, Sarre Pablo, Un siglo de Educación en México, op.cit. p.51

14
por alcanzar, o sea la cultura mínima que deben recibir los niños de México, hasta
la etapa de la enseñanza primaria.

Hay que tener presente que los libros de texto, no sólo significan un
conjunto de lecturas, sino que representan mucho más que eso, se pueden
considerar como un mensaje a la niñez mexicana y al país. Ese mensaje tiende a
unificar y a orientar a los futuros ciudadanos, en el anhelo de grandeza que ha
motivado a los ilustres y eminentes, desde la independencia hasta nuestros días,
para elevar la cultura del pueblo, y para asignar a través de la escuela nuestro
bienestar, la libertad, la paz y la justicia social en México.

El buen libro, no deforma la verdad, ni altera el arte, en sus páginas la


ciencia, el arte, toda la historia y el conjunto de las creaciones humanas logradas
en el siglo que vivimos llegan al pueblo en forma sencilla y amena, para que el
pueblo, las aplique en los diarios afanes de producir y de crear. Estos requisitos
los reúnen los libros de texto gratuitos, lo cual afirma el sentido social que los
distingue, como anteriormente se había señalado. En los libros de texto gratuitos
y en los cuadernos respectivos, niños y maestros pueden encontrar una ayuda
eficaz para la realización del trabajo escolar.

La presencia de Jaime Torres Bodet en la SEP en los sexenios de Ávila


Camacho y López Mateos imprimió un nuevo sello a la educación. En la primera
gestión promovió la modificación del artículo 3° y en términos generales a él se
debe la actual redacción y en el gobierno de López Mateos su obra comprende
múltiples aspectos sobre todo en la gestión educativa (publicación de los libros de
texto gratuitos, etc).

Sin duda alguna una de las obras más importantes de Torres Bodet fue la
creación de los libros de texto gratuito, que aún actualmente siguen causando
controversia entre la sociedad, pues algunos temas que en ellos se abordan o
quisieran abordar son de polémica social, tal es el caso del tema de l la
sexualidad, donde nuevamente la iglesia tomó cartas en el asunto y prohibió la
extensión de millones de ejemplares de ciencias naturales que hablaban ésta.

15
Me pregunto, ¿No peores cosas los niños ven diariamente en los medios
de comunicación, en sus casas, en el contexto? ¿Por qué impedir que la niñez
mexicana evite la ignorancia con la que crecieron nuestros antepasados? ¿Es que
al gobierno y a la iglesia les conviene tenernos con los vendados y hacernos
como los que nada pasa en este país?

BIBLIOGRAFÍA

LATAPI, Sarre Pablo, Un siglo de Educación en México I, Biblioteca mexicana, pp. 411

LATAPI, Sarre Pablo, Un siglo de Educación en México II, Biblioteca mexicana, pp. 436

16
Propósitos y contenidos de la enseñanza básica. 1° semestre, edición 2001-2002,
Licenciatura en educación primaria

TORRES, Bodet Jaime. Textos sobre educación. CONACULTA, México, D.F.2005 pp.518

TORRES, Bodet Jaime, Memorias, México, Porrúa, 2a. ed., 1981, vol. II p. 697

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