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Derecho probatorio. Definición.

Características

La prueba es un elemento que se encuentra presente en la vida de toda persona, pues


desde el mismo momento en que se nace, se presentan pruebas que tenemos que superar, como
lo es la respiración, los sentidos, el tacto, el gusto, la vista y cuando el ser comienza a crecer, esas
pruebas se van dificultando, pues empezamos a tener contacto con otras personas, comenzamos
la vida social, el aprendizaje, los estudios, las alegrías, las molestias y en fin, por medio de las
pruebas podemos obtener una información radiográfica de la vida de cada ser humano, el
momento en que nació, el nombre de los padres y demás familiares, el nombre que se le impuso,
las amistades que tuvo, a la escuela que acudió, la universidad y los estudios de cuarto nivel, las
calificaciones que obtuvo, los trabajos que desempeñó, la persona con quien convivió, los hijos
que tuvo, la capacidad intelectual y económica, los bienes que adquirió, los eventos en que
participó e incluso el día en que murió, pues todos estos actos de la vida pueden ser
documentados.

En fin, la vida de todo ser humano desde el nacimiento, hasta su muerte, pasando por su
desarrollo- puede ser acreditada o demostrada por medios de prueba que de manera mas o
menos cierta nos muestra como fue su paso por la vida, sus éxitos y fracasos.

Pero el proceso judicial, considerado como un conjunto concatenado y coordinado de


actos realizados por los órganos jurisdiccionales, quienes encarnan al estado, tendientes a
resolver los conflictos de la colectividad, mediante la aplicación de la Ley en forma pacífica y
coactiva, también tiene etapas que van desde su nacimiento con la demanda, su desarrollo con la
contestación y traba de la litis, así como el debate sobre los hechos controvertidos objeto del
tema de la prueba, y su muerte, con la sentencia que resuelva la controversia judicial sometida al
imperio del estado, donde la prueba se hace vital, pues mediante ésta el juzgador puede obtener
la certeza de los hechos que se debaten y controvierten para así llegar a la verdad y aplicar la
justicia. Luego, la prueba será el elemento que dé al juzgador la certeza de la verdad discutida en
el proceso para aplicar la justicia, o dicho de otra manera, la justicia que aplicará el juzgador al
final del camino judicial, será el producto de la verdad establecida en el proceso mediante la
apreciación de las pruebas de los hechos debatidos que aporten las partes al proceso, todo lo
cual nos lleva a establecer que entre la vida del ser humano y la vida del proceso judicial, existe
un común denominador de vital importancia como lo es la prueba. Pero ¿qué es el derecho
probatorio?.

El derecho probatorio, desde el aspecto objetivo, es la disciplina que estudia las normas
reguladoras de las pruebas procesales o judiciales, vale decir, su regulación, principios que la
dirigen e informan, forma de aportación al proceso, oportunidad de aportación, impugnación y
oposición, materialización, apreciación y en definitiva, todo lo concerniente a la actividad
probatoria -prueba judicial dentro de la secuela de un proceso jurisdiccional, que tiene por
finalidad la acreditación de la veracidad de los hechos controvertidos por las partes, para
establecer en definitiva aquellos que formarán parte de la premisa menor del silogismo judicial
establecimiento de los hechos que a la postre, serán subsumidos en las normas jurídicas que
aplicará el juzgador para resolver la controversia sometida a su consideración, es decir, para
determinar la veracidad o falsedad de los hechos controvertidos durante la secuela del proceso.

De la definición se destacan las siguientes características:

a. El derecho probatorio es la disciplina que estudia las normas reguladoras de las pruebas
procesales o judiciales.

b. Las pruebas procesales o judiciales se refieren a aquellas que se aportan al proceso, bien por las
partes o traídas oficiosamente por el operador de justicia.

c. Al regular el derecho probatorio lo referente a las pruebas judiciales, contempla todo lo relativo
a su regulación, principios, aportación, impugnación y oposición, materialización y apreciación
o valoración, para la acreditación de la veracidad de los hechos controvertidos por las partes.

Pero esta definición de derecho probatorio, se refiere únicamente a su sentido stricto


sensu, ya que en el humano diario del quehacer, surgen un conjunto de fenómenos externos
susceptibles de ser demostrados y establecidos en el proceso, a través de medios verificadores de
la verdad, ya mediante un razonamiento lógico, apelando a los conocimientos científicos o bien
haciendo uso de la experiencia - máximas de experiencia - por lo que La cuestión probatoria no
solo se limita al debate jurídico, pues su campo de aplicación -como lo venimos expresando- es
mucho mas amplio, siendo que se encuentra presente a lo largo de la vida y actividades que
realiza el ser humano desde que nace hasta que muere, pero en el campo de lo jurídico, cuando
se busca la fijación o establecimiento de los hechos para la construcción de la premisa menor del
silogismo judicial que hará tener por cierto los hechos debatidos o controvertidos en el proceso
para su posterior subsumisión en el supuesto abstracto de la norma jurídica, en busca de la
obtención del efecto jurídico perseguido a través de la pretensión ejercida por conducto de la
acción, el derecho probatorio y especialmente la prueba judicial, es de vital importancia.

De esta manera, para la aplicación de la norma jurídica activada por el hecho concreto
alegado en autos y que debe subsumirse en el supuesto abstracto contenido en el precepto
jurídico invocado, se requiere de la aportación de los medios de prueba para lograr el
esclarecimiento de los hechos controvertidos, los cuales se hallan en el texto sustantivo y cuya
forma y manera de aplicación se desarrollan en el texto adjetivo, situación esta que se traduce en
que el conocimiento de los hechos es imprescindible para poder conocer la verdad y pronunciar
la decisión que resuelva la controversia sometida a la consideración del órgano decisor, lo cual
solo puede obtenerse mediante los medios probatorios que aporten las partes al proceso y que
demuestren la verdad o falsedad de los hechos que se debaten.

No obstante a lo anterior, el derecho probatorio no puede confundirse con las pruebas


judiciales, pues el primero se encuentra integrado por los principios jurídicos, contentivo de las
normas positivas reguladoras de las pruebas judiciales; en tanto que las pruebas judiciales,
constituyen aquellas razones o argumentos que servirán para la demostración de la verdad de
los hechos alegados por las partes en el marco de un proceso jurisdiccional, que servirán para la
construcción de la premisa menor del silogismo judicial o cuestión de hecho -establecimiento de
los hechos-.

Como venimos argumentando, el campo de actividad donde se desarrolla La prueba en


general, es mucho mas amplio que el simplemente jurídico, ya que la vida humana no es sino la
constante comprobación de los hechos que acaecen en el diario quehacer, compuesto de
afirmaciones y negaciones que ordinariamente son categorías de conocimientos elaborados
como resultado de un conocer, donde tiene una mayor o mejor injerencia, la ciencia y la ex-
periencia, que mediante su debida aplicación nos permite el conocimiento de la verdad, pero
cuanto cuando existe controversia entre la conducta humana y las normas que la regulan,
señaladas en la ley, para restablecer la paz jurídica alterada, es decir, cuando un sujeto ve
lesionado su derecho material o sustancial, en el entendido que otro ciudadano u organismo del
Estado menoscaba su derecho objetivo, para obtener la satisfacción de ese derecho o interés,
para obtener el resarcimiento del derecho lesionado, en ejercicio de su derecho subjetivo, tendrá
que acudir ante un órgano jurisdiccional para obtener la satisfacción pretendida, mediante el
pronunciamiento de un fallo dirimidor del conflicto, aplicando el derecho al hecho cuestionado,
más para llegar; ese momento definitivo del cuestionamiento, traducido en la sentencia, será
imprescindible la demostración de la existencia de los hechos configuradores de la conducta
antijurídica lesiva del derecho objetivo que pretende ser objeto de la tutela judicial requerida, así
como los que han de ser evidenciados dentro del pertinente proceso judicial, los cuales se fijarán
en la secuela del proceso a través de la utilización de los medios de pruebas que aportaran al
operador de justicia la certeza de su existencia, siendo concluyente, como lo manifiesta el
maestro italiano Francisco Carnelutty, que los hechos se prueban en medida que se conozcan,
para comprobar las afirmaciones esgrimidas por los litigantes durante el desarrollo del proceso.

Luego, en el proceso judicial, el objetivo de las partes se centra en fijación de los hechos
para que se restablezca la paz jurídica alterada por la desatinada conducta de los sujetos de
derecho, de manera que el debate judicial no tendrá como único fin la verdad, sino por el
contrario, tendría como objetivo el proporcionar al juzgador los medios probatorios necesarios
que demuestren la existencia de esa verdad para que se aplique la norma de derecho
correspondiente y se reestablezca el derecho vulnerado que motivo o nacimiento a la
problemática judicial; pero si bien en el proceso busca demostrar la verdad de las afirmaciones
hechas por las partes, como expresan los probacionistas patrios BELLO LOZANO2 y BELLO LOZANO
MÁRQUEZ en el proceso no se discuten verdades, se discuten intereses, pues en realidad cada
parte expondrá los hechos que mas favorezcan a su posición procesal siendo las partes quienes
delimitan el tema controvertido, quienes exponen los hechos según su interés, quedando el
juzgador sometido a pronunciar derecho únicamente sobre los hechos que las partes han
expuesto, ello en función del principio dispositivo que rige al proceso civil venezolano y en
acatamiento al principio de la congruencia, de donde se infiere que el juez, cuando aplica el
principio de veracidad, no emitirá un fallo donde declare la verdad real, sino la verdad procesal
delineada y dibujada por el interés de las partes litigantes, la cual pudiera estar o no en
concordancia o sintonía con la verdad de los hechos pasados llevados al proceso.

Así, siguiendo a BELLO LOZANO, encontramos que en más de las veces, por el desarrollo de
los acontecimientos procesales, no se puede llegar a una verdad cierta, sino a lo que los
probacionistas han denominado "verdad formal jurídica", que no es sino una verdad
convencional, es decir, la verdad que le ha sido suministrada las partes al operador de justicia, la
cual no necesariamente resulta la "verdad real" de los hechos históricos que se reconstruyen en
el proceso, pues en el estado actual del proceso venezolano, como se expresara, delineado por el
principio dispositivo, al operador de justicia no le es dable apartarse de la normativa contenida
en el artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, conforme al cual, los jueces tendrán por
norte de sus actos la verdad, que procurarán escudriñar en los límites de su oficio, debiendo
atenerse a lo alegado y probado en autos, sin poder sacar elementos de convicción fuera de
éstos, ni suplir excepciones o argumentos de hecho no alegados ni probados, lo que se traduce,
en que el juzgador no puede oficiosamente buscar, traer o aportar al proceso los hechos, pues
esto es patrimonio exclusivo de las partes, quedando éste sometido a la cuestión fáctica traída
por las partes, situación esta que no sucede en materia de pruebas, donde se le permite al
operador de justicia traer oficiosamente al proceso, aquellas pruebas permitidas -diligencias
probatorias- cuando exista oscuridad o duda en el esclarecimiento de los hechos, sin que pueda
suplir la carga probatoria que corresponde a cada sujeto procesal.

Por tanto, la verdad y la realidad a menudo no se corresponden en la operación lógica del


juicio que se forma acerca de ellas el operador de justicia, lo cual nos coloca en el campo de la
certeza, que como expresa Nicolás Framarino de Malalesta, la ignorancia no es sino la ausencia
de todo conocimiento afirmativo; la probabilidad, es el predominio del conocimiento afirmativo
y la certeza, es el conocimiento afirmativo en su plenitud.

Por su parte Pietro Ellero, hace parte de esta inquietud, enseñando al efecto, que la
certeza, la probabilidad y la duda, son los únicos verdaderos grados persuasivos del hombre,
como cualquiera puede observar en sí mismo y puede afirmarse que los términos precisos e
invariables son: el primero el tercero, esto es, la certeza y la duda, porque en el primero, no hay
un sol elemento de duda, y en el tercero ni uno de certeza; en cambio, el segundo es un término
indeciso e invariable, pudiendo haber en él una probabilidad indefinidamente mayor o menor y
no sujeta a medida. Luego, el citado autor agrega que las dudas se aminoran, la probabilidad
aumenta, una vez desvanecida, la certeza surge, de aquí la importancia de la prueba y su manejo
e el proceso; ya que las partes las aportan para lograr la convicción del juez para llevarle a ese
estado de certeza que va a reflejarlo en el supremo acto de su ministerio traducido en la
sentencia".

Por su parte Carrara al hablar de la prueba decía: "En general se llama prueba a todo lo
que sirve para darnos certeza de la verdad de la proposición La certeza está en nosotros, es la
verdad de los hechos. Aquella nace cuando uno cree que conoce ésta, más por la falibilidad
humana, puede haber certeza donde no haya verdad y viceversa".

Luego, de lo dicho puede establecerse que en el derecho probatorio se pueden distinguir como
cuestiones esenciales las siguientes:

a. Son las partes en el proceso, a quienes les corresponde el interés de demostrar la veracidad de
los hechos en que fundamentan sus alegaciones o excepciones, a cuyo efecto deben aportar los
medios probatorios que demuestren tal circunstancia -carga de la prueba- todo sin dejar a un
lado que el juzgador se encuentra dotado de actividad probatorio-oficiosa para la búsqueda de la
verdad ante la duda de las pruebas que aporten las partes, sin que pueda duplicar la carga que
corresponde cada una de ellas.

b. A la parte actora corresponde el interés de demostrar los hechos afirmados en su demanda


hechos constitutivos, extintivos, impeditivos o invalidativos y modificativos que sirvan de
presupuesto de la norma que consagra el efecto jurídico que le beneficia y que ha solicitado; en
tanto que a la parte demandada le corresponde el interés de demostrar los hechos en que base
su excepción hechos constitutivos, extintivos, impeditivos o invalidativos y modificativos- que
sirvan de presupuesto de la norma que consagra la consecuencia jurídica perseguida, que
beneficia y que ha solicitado como fundamento de su excepción.

c. Corresponde a las partes seleccionar y aportar al proceso, los medios de prueba que consideren
relevantes, pertinentes idóneos o conducente para demostrar las aseveraciones expuestas en la
fase alegatoria del proceso, contenidos en la demanda y en la contestación de la demanda, d. En
los sistemas procesales donde tiene vigencia el principio inquisitivo, el juez no se limita a recibir
las pruebas traídas por las partes al proceso para su evacuación, sino que tiene libertad o
facultad de traer oficiosamente a los autos, las pruebas que ayuden a su convicción. Luego,
nuestro sistema procesal civil venezolano, se encuentra informado por el principio dispositivo,
pero penetrado por el inquisitivo, donde se le conceden al operador de justicia la facultad
oficiosa de traer pruebas al proceso, con la finalidad de esclarecer la verdad de los hechos una
vez cumplida la carga probatoria de las partes, la cual no puede ser suplida por la actividad
oficiosa. Dicho esto pasamos a analizar el tema de las pruebas judiciales.
Base Constitucional del Derecho probatorio y de la Prueba judicial

El tema de la prueba judicial encuentra su constitucionalización en el artículo 49 de la


Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, conforme a la cual, tratándose de
pruebas judiciales, las partes en el proceso judicial, tienen el derecho a aportar, proponer o
producir los medios de pruebas que tiendan a demostrar los hechos controvertidos afirmados o
negados que le favorecen y que se subsumirán en las normas jurídicas contentivas de las
consecuencias jurídicas solicitadas o pedidas por éstas; también la garantía judicial involucra el
derecho a contradecir y controlar las pruebas, evacuar las pruebas y a que las mismas sean
apreciadas o valoradas por el órgano jurisdiccional -principio de exhaustividad-. Luego, la
prueba judicial tiene su base en la propia Constitución y forma parte del debido proceso, es
decir, constituye un derecho constitucional procesal que permite a las partes la aportación y
-vacilación de todas las pruebas que sean legales y pertinentes para demostrar Las afirmaciones
o negaciones que sostienen en el proceso como fundamento • pretensión o excepción y obliga a
los operadores de justicia a velar por dicho derecho y permitir la promoción y evacuación, así
como el derecho a contradecir cada medio probatorio y controlarlo, estando obligados a apre-
ciarlos para establecer la premisa menor del silogismo judicial -cuestión de hecho- como
motivación impretermitible que debe contener los fallos judiciales cumplimiento del derecho a
la tutela judicial efectiva -artículo 26 Constitucional- evitándose así la anarquía, arbitrariedad y
gobierno de los jueces.

A través de los medios de pruebas se establecen los hechos alegados por hs partes,
los cuales deben tenerse como fijados por el operador de justicia para aplicar la correcta norma
de derecho, todo lo cual garantiza el contenido de los artículos 26 y 49 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, lo que se traduce, en que la prueba judicial encuentra su
base en el propio texto constitucional -constitucionalización .

Todo lo anterior nos lleva a expresar, que el derecho a probar, el derecho a la


prueba judicial es de rango constitucional, consistente en el derecho de aportar al proceso
judicial todos aquellos medios probatorios que consideren legales y pertinentes para convencer
al juzgador de la afirmación o negación de los hechos en que se fundamenta la pretensión o
excepción, lo cual involucra o implica:

a. El derecho a promover o proponer los medios de prueba que consideren pertinentes.


b. El derecho a contradecir los medios de prueba aportados por la parte contraria, para que no
sean admitidos por el operador de justicia.

c. El derecho a que las pruebas propuestas sean providenciadas o admitidas por el órgano
jurisdiccional.
d. El derecho a evacuar las pruebas propuestas y admitidas por el órgano jurisdiccional.
e. El derecho a controlar las pruebas.
f. El derecho a que las pruebas una vez admitidas y evacuadas, sean apreciadas por el juzgador, de
manera motivada, congruente, lógica y racional.

Pero el derecho a producir, proponer o promover pruebas en el proceso, como derecho


constitucional procesal no es irrestricto, pues las partes sólo pueden producir aquellos medios
de pruebas que regulados o no por la Ley, no se encuentren prohibidos, esto es, medios de
pruebas legales; que sean pertinentes, esto es, que tiendan a demostrar los extremos de hecho
controvertidos en el proceso; que sean relevantes, esto es, que sean útiles en la solución de la
causa; que sean idóneos o conducentes, esto es, que los medios de pruebas sirvan para
demostrar los hechos concretos que sirven de sustento de las normas jurídicas; que sean lícitos,
esto es, que hayan sido obtenidos sin lesionar derechos constitucionales o fundamentales; que
sean tempestivos, esto es, que se produzcan en el tiempo y oportunidad procesal previsto en la
Ley; de manera que este derecho constitucional permite la producción de pruebas legales,
pertinentes, relevantes, conducentes o idóneas, lícitas y tempestivas, no constituyendo una
limitación al derecho constitucional de la producción de pruebas, las limitaciones que el
legislador establece en las leyes orgánicas y especiales, pues el derecho a producción o
proposición de la prueba debe estar regido por normas que garanticen su promoción en el marco
del debido proceso constitucional y legal.

La obstaculización u obstruccionismo en la proposición o promoción de la prueba, bien


por parte del órgano jurisdiccional como de alguna de las partes, es lesivo no solo del derecho
constitucional al debido proceso legal referido al derecho a producir pruebas, sino que además
vulnera el derecho constitucional de la defensa, pues la limitación a la producción de pruebas
fuera de los límites legales previstos en las leyes, impedirá la demostración de las afirmaciones o
negaciones que expresen las partes en el proceso como fundamento de su pretensión o
excepción, lo cual puede ser controlado por la vía ordinaria a través del recurso de apelación en
los casos permitidos, por la vía extraordinaria, mediante el ejercicio del recurso de casación, que
en materia probatoria como se verá mas adelante cuando se trate de decisiones judiciales en
materia de producción de pruebas, no se otorga de manera inmediata sino en forma diferida
mediata o refleja, quedando comprendida la misma en el recurso de casación que se anuncie
contra la decisión definitiva, siempre y cuando la sentencia no haya corregido la lesión, todo
conforme a lo previsto en el artículo 312 del Código de Procedimiento Civil, o eventualmente
mediante el ejercicio de la acción de amparo judicial contra decisión judicial.

Pero el derecho constitucional procesal de producción de pruebas como se viene


expresando, también regula lo concerniente al derecho de contradicción y control de la prueba,
el cual es una emanación del derecho constitucional de la defensa, conforme a los cuales las
partes tienen el derecho de contradecir las pruebas aportadas al proceso por su contraparte y a
hacer observaciones, objeciones, reclamos, en fin, fiscalizar o controlar su evacuación o
materialización en el proceso, luego de admitidas.

El principio de contradicción en materia probatoria, consiste en el legítimo derecho que


tiene en el proceso, la parte no promovente de las pruebas, de atacar u oponerse a la
admisibilidad de las pruebas promovidas por la parte contraria, todo con el objeto que las
mismas no puedan legalmente ingresar al proceso y producir sus efectos procesales; o bien
atacar, objetar o impugnar el resultado de las pruebas que se hayan materializado en el proceso,
con motivo de las actividades de las partes, para enervar sus efectos y evitar de esta manera que
puedan ser apreciadas por el operador de justicia. Luego, como expresa CABRERA ROMERO, el
derecho que tienen las partes en el proceso de objetar las pruebas aportadas por la contraparte,
encuentra su basamento en el principio de contradicción de la prueba, la cual se manifiesta a
través de dos figuras, la oposición y la impugnación.

La primera de ellas, esto es, la oposición, es la forma como se materializa el principio de


contradicción de la prueba, conforme a la cual, la parte no promovente de la prueba, en el lapso
de tres días de despacho siguientes al vencimiento del lapso de promoción de pruebas, conforme
a lo previsto en el artículo 397 del Código de Procedimiento Civil, podrá impedir que la prueba
ingrese legalmente al proceso, por ser manifiestamente ilegal, impertinente, ilícita, inidónea,
extemporánea o por estar irregularmente promovida, a través de la correspondiente oposición.

De esta manera, el artículo 397 del Código de Procedimiento Civil, dispone:


Dentro de los tres días siguientes al término de la promoción, cada parte deberá expresar
si conviene en alguno o algunos de los hechos que trata de probar la contraparte,
determinándolos con claridad, a fin de que el Juez pueda fijar con precisión los hechos en que
estén de acuerdo, los cuales no serán objeto de prueba. Si alguna de las partes no llenare dicha
formalidad en el término fijado, se considerarán contradichos los hechos.
Pueden también las partes dentro del lapso mencionado oponerse a la admisión de las
pruebas de la contraparte que aparezcan manifiestamente ilegales o impertinentes.

Así, la figura de la oposición es de carácter preventivo, que tiene como objeto que el medio
de prueba promovido no ingrese al proceso y sea inadmitido por el operador de justicia in
limine litis.

Por su parte la impugnación, es la forma de atacar, enervar o contradecir los medios


probatorios que han sido previamente admitidos, haya habido o no oposición, para que éstos no
produzcan efectos procesales, es decir, para que no influyan en el ánimo del decisor.

En este sentido, las partes pueden impugnar o atacar las resultas de los medios
probatorios que hayan sido evacuados en el proceso, con el objeto de despojar al medio de la
apariencia de prueba, esto es, como señala CABRERA ROMERO,34 una vez que la prueba ha ingresado
al proceso como consecuencia de haber sido admitida, al no ser manifiestamente ilegal o
impertinente, a través de la impugnación, pueden las partes desvirtuar esa apariencia de
legalidad y pertinencia, circunstancia ésta que materializa el derecho constitucional de la
defensa a través de la contradicción de la prueba.

DEVIS ECHANDÍA33 al referirse al principio en estudio, señala que el mismo consiste en el


derecho que tiene la parte a quien se le opone una prueba, de conocerla y discutirla, lo cual
incluye el derecho a contradecirla, por lo que se rechaza el principio de la prueba secreta, es
decir, de aquella practicada a espaldas de las partes o de una de ellas.

Por su parte PARRA QUIJANO36 expresa, que la parte contra la cual se postula la prueba, se
opone o aporta una prueba, debe conocerla, y ella la prueba- no se puede apreciar sino se ha
celebrado con audiencia o con conocimiento de esa parte, ya que al proceso no pueden ingresar
pruebas subrepticias, escondidas o a espaldas de la contraparte.

AZULA CAMACHO,37 expresa que el principio de contradicción consiste en que los distintos
medios probatorios deben surtirse con intervención de la contraparte de quien lo solicitó, por lo
que si la prueba la solicita la parte demandante, la contradicción se surte a favor de la demanda,
pero si la prueba se decreta de oficio o por la iniciativa del funcionario judicial, la contradicción
obra a favor de todas las partes.

Pero como se viene señalando, el derecho constitucional de la defensa en materia


probatoria, no solo se manifiesta a través de la contradicción de la prueba, sino también, a
través del principio de control de la prueba, el cual consiste, en el derecho que tienen las partes
en el proceso, de concurrir a los actos de evacuación de los medios probatorios promovidos y
admitidos, a fin de realizar las actividades asignadas a ellas por la ley, según su posición
procesal, e igualmente, para hacer las observaciones y reclamos que consideren necesario.

De esta manera, las partes tienen derecho de conocer las pruebas antes de su evacuación,
así como el momento señalado para su recepción en autos, todo con el fin de que puedan asistir
a su evacuación y hagan uso de los derechos que permitan una cabal incorporación a la causa de
los hechos que traen los medios, ya que como expresa CABRERA ROMERO,38 el principio en cuestión
tiene por fin evitar que se incorporen a los autos hechos traídos por medios probatorios
realizados a espaldas de las partes, donde no ha existido una vigilancia y fiscalización de los
medios.
Concluyendo señalamos, que el principio de control de la prueba, es aquel que garantiza a
las partes el derecho de intervenir en los actos de prueba, para vigilar, fiscalizar, cuestionar o
hacer las observaciones que consideren pertinentes y que sean permitidas, en su evacuación.

Siguiendo con el análisis de los elementos que comprende la producción de pruebas,


encontramos que dicho derecho constitucional involucra el derecho a evacuar las pruebas
propuestas por las partes y que hayan sido admitidas, de manera que el operador de justicia
debe materializar los medios de pruebas promovidos en el tiempo que al efecto regula el
legislador, sin lo cual, vulnerará no solo el derecho de producción de pruebas debido proceso-
sino también el derecho a la defensa, debiéndose en todo caso, de no evacuarse la prueba por
causas imputables al operador de justicia, prorrogar o reaperturar el lapso de evacuación o
eventualmente hace uso de la actividad probatoria oficiosa que contempla la legislación civil o
de los autos para mejor proveer.

Por último, el derecho constitucional referido a la prueba judicial, involucra el derecho a


que el operador de justicia, una vez que la prueba ha sido promovida, admitida y evacuada, sea
apreciada en la decisión definitiva, donde se expresa en forma motivada si la misma se aprecia o
desecha, constituyendo éste un derecho que permite al justiciable saber el criterio que tomó el
juzgador para apreciar o no las pruebas producidas en autos y la forma como se construyó la
premisa de hecho, es decir, como se fijaron o establecieron los hechos que tiene por cierto el juez
en la sentencia, todo lo cual evita la arbitrariedad judicial común en nuestros Tribunales de la
República.

Conclusión de lo anterior es que tanto el derecho probatorio como la prueba judicial


encuentran su regulación en el texto constitucional, siendo las leyes y códigos los instrumentos
que regulan y desarrollan dicho derecho.

La prueba de los hechos

Analizado el tema del derecho como objeto de prueba y salvo los casos excepcionales
explicados, el tema u objeto de la prueba son los hechos pasados y desconocidos por el juez, que
servirán para establecer la cuestión a premisa menor que se subsumirá en la norma jurídica
-premisa mayor- para producir la consecuencia jurídica que en definitiva de la razón al actor o
demandado según la temática debatida y las solicitudes que haya realizado, pero si bien sobre
los hechos recae el tema de la prueba, no todos los hechos son objeto de prueba, ya que para que
el mismo sea objeto de la dialéctica probatoria, se requiere que una vez producida la
contestación de la demanda y trabada como haya quedado la litis, los hechos no hayan sido
expresa o tácitamente reconocidos por el demandado, o bien que los hechos no estén eximidos o
exentos de pruebas, es decir, que con posterioridad a la conducta que asuma el demandado al
ejercer sus defensas, los hechos alegados por el actor en su escrito libelar, mantengan el carácter
de "controvertidos", de donde se infiere que los hechos que son objeto de pruebas son única y
exclusivamente los hechos "controvertidos".

Al respecto, BELLO MÁRQUEZ expresa, que los hechos son el fundamento básico de la prueba
y muy excepcionalmente el derecho; pero los hechos que formarán parte del tema probatorio,
serán los que tengan el carácter de controvertidos, circunstancia ésta que nos lleva a estudiar los
diversos tipos de hechos que se hallan en el proceso y los diferentes hechos que se encuentran
eximidos de prueba y a tal efecto encontramos que existen hechos constitutivos, extintivos,
impeditivos o invalidativos y modificativos.
La prueba de los hechos

Analizado el tema del derecho como objeto de prueba y salvo los caso excepcionales
explicados, el tema u objeto de la prueba son los hecho, pasados y desconocidos por el juez, que
servirán para establecer la cuestión fáctica -premisa menor que se subsumirá en la norma
jurídica -premisa mayor- para producir la consecuencia jurídica que en definitiva de la razón al
actor o demandado según la temática debatida y las solicitudes que haya realizado, pero si bien
sobre los hechos recae el tema de la prueba, no todos los hechos son objeto de prueba, ya que
para que el mismo sea objeto de dialéctica probatoria, se requiere que una vez producida la
contestación de la demanda y trabada como haya quedado la litis, los hechos no hayan sido
expresa o tácitamente reconocidos por el demandado, o bien que los hechos no estén eximidos o
exentos de pruebas, es decir, que con posterioridad a la conducta que asuma el demandado al
ejercer sus defensas, los hechos alegados por el actor en su escrito libelar, mantengan el carácter
de "controvertidos" le donde se infiere que los hechos que son objeto de pruebas son única y
exclusivamente los hechos "controvertidos".

Al respecto, BELLO MÁRQUEZ expresa, que los hechos son el fundamente básico de la
prueba y muy excepcionalmente el derecho; pero los hechos que formarán parte del tema
probatorio, serán los que tengan el carácter de controvertidos, circunstancia ésta que nos lleva a
estudiar los diversos tipos de hechos que se hallan en el proceso y los diferentes hechos que se
encuentran eximidos de prueba y a tal efecto encontramos que existen hechos : Constitutivos,
extintivos, impeditivos o invalidativos y modificativos.

Hechos constitutivos

Aquellos hechos en los cuales se fundamenta la pretensión del accionante - - decir, aquellos
alegados por el actor en su libelo de la demanda, tal come se lo ordena el ordinal 5o del artículo
340 del Código de Procedimiento Civil que sirven de sustento del derecho pretendido, esto es,
aquellos específicos ie donde se origina el derecho donde cada una de las partes basa su preten-
sión. Luego, los hechos constitutivos no son patrimonio exclusivo de la parte accionante, pues la
parte demandada perfectamente puede exponer como fundamento de su excepción un hecho de
carácter constitutivo, como sucede en el caso en materia contractual excepcione el dolo, el error,
la violencia o la existencia de otras relaciones contractuales o convenios que dispongan lo
contrario a lo reclamado, incluso un mismo hecho puede ser constitutivo para el actor y para el
demandado como sucede en el caso del dolo, o constitutivo para el actor y exceptivo para el
demandado, como sucede igualmente con el dolo, no obstante sobre este tema volveremos a
tratar en el tema relacionado con la carga de la prueba.
Pero cuando el demandado reconviene a la parte actora, realmente no se trata del caso de
un hecho constitutivo expuesto por la parte demandada, ya que al proponer la contra-demanda
asume la posición de accionante -demandado-reconviniente-.
Como supuestos de hechos constitutivos expuestos por la parte actora podríamos señalar,
la existencia de una deuda y el vencimiento del plazo para su pago, como fundamento de la
demanda de cobro de bolívares; la no cancelación del canon o pensión de arrendamiento, la
existencia de un contrato de arrendamiento o el incumplimiento de las obligaciones
contractuales; en materia laboral la existencia de la prestación de servicio personal a una deter-
minada persona natural o jurídica, el señalamiento del sujeto beneficiario de los servicios
laborales, el sueldo devengado, las causas del despido, las causas como sucedió el accidente de
trabajo.

Luego, los hechos constitutivos son aquellos que expone la parte actora en su demanda como
fundamento de su pretensión o que eventualmente puede excepcionar el demandado como
fundamento de su excepción.

Hechos extintivos

Son aquellos hechos que tienen por objeto destruir o aniquilar los efectos perseguidos
por el hecho constitutivo alegado por el actor como fundamento de la reclamación judicial, el
cual produce la extinción de la obligación, como podría ser el pago, la prescripción, la
compensación, la novación, la remisión de la deuda y en definitiva, todo hecho que fulmine los
efectos que puedan producir los hechos constitutivos y el derecho reclamado por el accionante,
pero estos hechos extintivos no son patrimonio exclusivo del demandado, quien generalmente
los excepciona como fundamento de su excepción, sino que eventualmente el accionante
también puede basar su pretensión en hechos de carácter extintivos, como pudiera suceder
cuando se reclama la prescripción adquisitiva, la liberación de la garantía hipotecaria al haberse
cancelado la obligación principal garantizada con la hipoteca.

Hechos impeditivos o invalidativos

Son aquellos hechos que tienen por objeto impedir que el hecho constitutivo produzca
sus efectos jurídicos, es decir, aquellos cuya ausencia impide que la existencia del hecho
específico, dé nacimiento al hecho correspondiente, negando de alguna forma su eficacia
jurídica, como podría suceder, cuando el demandado con vista a la demanda de cumplimiento
de contrato, excepciona su nulidad por haber sido suscrito por un menor de edad, un entredicho
o un inhabilitado, o por haber ocurrido al momento de su suscripción, o violencia, vicios del
consentimiento, o bien porque haya carencia de objeto, de causa o de consentimiento, hechos
éstos que tienden a invalidar el contrato y a impedir que produzca sus efectos jurídicos.
Pero estos hechos no son patrimonio exclusivo de la parte demandada, quien
generalmente los excepciona ante los hechos constitutivos del accionante, sino que
perfectamente pueden ser utilizados como fundamento de la pretensión, como sucedería en los
casos de demandas que tienen por objeto obtener la nulidad de los contratos por ausencia de
capacidad, objeto, causa, vicios del consentimiento o cualquier otro requisito esencial de validez.

2.4. Hechos modificativos

Son aquellos que tienden a modificar o cambiar la calificación jurídica o de hecho del
hecho constitutivo, como podría ser el caso de alegarse en un proceso, que la naturaleza del
contrato discutido no es de comodato sino de arrendamiento; o que se alegue en un proceso que
la cantidad dineraria reclamada nunca fue objeto de un préstamo, sino que por el contrario el
accionante le regaló al demandado la cantidad dineraria reclamada; o que se excepcione que no
se está frente a un contrato de trabajo sino de carácter mercantil.

Estos hechos como suceden con los analizados anteriormente, no son patrimonio
exclusivo de la parte demandada, quien generalmente los excepciona ante los hechos
constitutivos del accionante, sino que perfectamente pueden ser utilizados como fundamento de
la pretensión, como sucedería en los casos de acciones mero declarativas para que se establezca
la existencia de una relación mercantil y no laboral; o la existencia de un contrato de
arrendamiento y no de comodato.

De lo anterior se observa, que los hechos constitutivos, extintivos, impeditivos o


invalidativos y modificativos, pueden ser utilizados en el proceso por cualquiera de los sujetos
procesales, no siendo de dominio absoluto del actor hechos constitutivos- ni del demandado
extintivos, impeditivos o invalidativos y modificativos- pues el accionante, perfectamente puede
fundamentar su demanda en hechos extintivos, como lo es la prescripción adquisitiva; en
hechos impeditivos o invalidativos, como lo es el caso de las acciones mero-declarativas que
tienen por objeto la declaratoria de nulidad de un contrato por adolecer de alguno de sus
elementos esenciales -capacidad, objeto, causa o consentimiento o la acción tendiente a obtener
la nulidad de una garantía hipotecaria; así como en hechos modificativos, como también podría
ser la acción mero-declarativa para modificar la naturaleza de una relación contractual;
igualmente el demandado puede fundamentarse en hechos de carácter o naturaleza constitutiva.
Importancia y finalidad de la Prueba judicial

Siendo la prueba la razón o argumento tendiente a demostrar en el proceso la verdad o


falsedad de los hechos afirmados o negados que se controvierten, la importancia de la prueba
precisamente radica en que el operador de justicia, el decisor, conozca la verdad de los hechos,
gracias a ella, es decir, que conozca la existencia o no de los hechos sometidos a su jurisdicción,
gracias a la existencias en el proceso de esas razones o argumentos.

Luego, el juez es un sujeto ajeno a los hechos extraprocesales que originan la


controversia que se somete al conocimiento judicial, circunstancia ésta que trae como
consecuencia, que dentro de la secuela de la litis, las partes tengan que reconstruir y demostrar
los hechos que sirven de sustento del derecho pretendido, teniendo al efecto que utilizar los
medios de pruebas que sean permitidos en la ley, para elevar al conocimiento de decisor los
elementos que influenciarán en su fuero interior que lo guiarán a inclinar la balanza a favor de
uno de los contendores, y es precisamente a través de las pruebas, que el juez podrá establecer la
veracidad de los hechos traídos al proceso para emitir su fallo dirimidor, siendo ésta la
importancia que reviste la prueba dentro del proceso.

De esta misma circunstancia emerge la finalidad de las pruebas judiciales, la cual no


será otra que llevar al proceso el conocimiento de la verdad o falsedad de los hechos que se
controvierten en la litis, en otras palabras, llevar a la convicción, la certeza o la existencia de un
hecho que el juez ignora, vale decir, lo que se persigue a través de la actividad probatoria, es
provocar la convicción del juez, entorno a la existencia de un hecho.
Tema, necesidad u objeto de la prueba

La prueba judicial es la razón o argumento tendiente a demostrar la existencia o


inexistencia de los hechos controvertidos afirmados o negados por las partes en el proceso, que
tienen por objeto llevar al juzgador al convencimiento sobre la verdad o interés que mueve a la
parte, que ha sido expuesto bajo el envoltorio del alegato, en tanto que los medios de pruebas,
son los instrumentos o el vehículo permitido en la ley, de carácter lícito, pertinentes, relevantes
e idóneos, que utilizan las partes o el juez para traer al proceso esas razones argumentos que a la
postre servirán para establecer o fijar los hechos que deben tenerse como ciertos en la contienda
judicial.

Pero el estudio de la prueba no solo involucra la interrogante sobre lo que es la prueba,


sino sobre lo que es tema u objeto de la prueba, que obedece a la pregunta: ¿Qué se prueba?.

Luego, antes de responder la interrogante formulada, debe aclararse que no es lo mismo


el objeto de la prueba y el tema o necesidad de la prueba, va que el primero, como expresa DEVIS
ECHANDÍA, desde un punto de vista general o abstracto, es todo aquello que puede ser susceptible
de demostración histórica -como algo que existió, existe o puede llegar a existir- y no solamente
lógica -como sería la demostración teórica de un silogismo o de un principio filosófico- es decir,
los hechos materiales o psíquicos y los que puedan asimilarse a éstos; en tanto que el tema o
necesidad de prueba, es aquello que debe demostrarse y que interesa sólo al respectivo proceso,
por constituir los hechos afirmados o negados sobre los cuales versa el debate o la cuestión
voluntaria planteada, sin cuya demostración no puede pronunciarse la sentencia ni las
decisiones interlocutorias que la preceden y que constituyen la premisa menor silogística
referida al establecimiento de los hechos.

El objeto de la prueba judicial, es una noción objetiva y abstracta, ya que no contempla


los problemas de cada proceso, ni la posición de las partes frente a los distintos hechos; en tanto
que el tema o necesidad de prueba, es una noción objetiva y concreta: lo primero, porque
comprende en general los hechos que deben ser materia de prueba, sin tener en cuenta a quien
corresponde suministrarla -carga de la prueba-; lo segundo, esto es el carácter concreto, porque
se refiere a ciertos y determinados hechos afirmados o negados -lo que en cada proceso debe
probarse de carácter controvertido.

La diferencia entre el objeto y el tema o necesidad de la prueba, tiene su origen en la


confusión que al respecto muestran diversos doctrinarios, quienes tratan el objeto de la prueba y
el tema o la necesidad de la prueba, como una misma circunstancia, entre quienes se destacan:
CHIOVENDA, LESSONA, MICHELLI y Joao de CASTRO MÉNDEZ.
El tema o necesidad de la prueba, es definido por DEVIS ECHANDÍA como el conjunto de
hechos materiales o psíquicos en sentido amplio que sirven de presupuesto de las normas
jurídicas aplicables en cada proceso, en vista de las peticiones o excepciones de las partes o del
objeto jurídico perseguido y que la ley exige probar por medios autorizados.

MONTERO AROCA al referirse a la diferencia entre el objeto y el tema de la prueba, señala


que el primero, es todo aquello que en general puede ser demostrado, todo lo que las normas
jurídicas pueden establecer como supuesto fáctico del que se deriva un mandato o regla, esto es,
una consecuencia jurídica; en tanto que el tema de la prueba, es todo aquello que debe probarse
en un proceso determinado, concreto, para que el juzgador declare la consecuencia jurídica
pedida por la parte.

Pero como enseña BELLO LOZANO, el objeto de la prueba es demostrar la veracidad y


certeza de ciertos hechos afirmados o negados que al ser alegados, llevan consigo la necesidad
de determinar su verosimilitud, pero la noción del objeto probatorio es tan amplia como el
concepto jurídico que se pueda tener de los hechos, siendo objeto de la prueba:

1. Los hechos producto del quehacer humano.

2. Los hechos producto de la naturaleza y en cuya formación no ha habido presencia humana.


3. El ser humano en su aspecto tanto físico como biológico.

4. Los hechos psíquicos de la personalidad.

5. Los actos voluntarios o involuntarios del individuo que denotan su conducta en relación con los
otros seres.
6. La costumbre.

7. La ley extranjera.

8. Los hechos sociales ya sean presentes o pasados.

CARNELUTTI, considera que el objeto de la prueba, es el hecho que debe verificarse y sobre
el cual se vierte el conocimiento motivo de la controversia, en tanto que KISCH, se refiere al objeto
de la prueba, como aquel que está constituido fundamentalmente por el hecho, entendiéndose
como tal, el suceso interno o externo que sea o haya sido perceptible a los sentidos.

GUASP, considera que el objeto de la prueba lo constituyen, los mismos datos que
integran el contenido de las alegaciones procesales, donde normalmente hay una identificación
entre el objeto de la prueba y de la alegación, pudiendo ocurrir excepcionalmente, que el dato no
alegado no sea probado directamente, o que sea innecesaria la prueba de una negación y PRIETO
CASTRO, observa que el objeto de la prueba son los hechos, tanto del mundo interno como del
externo, siempre que sean de importancia para el fallo, considerando igualmente como objeto de
la prueba, las máximas o normas de la experiencia, entendiéndose como tales las definiciones o
juicios hipotéticos de cualquier contenido, independiente del caso que se ventila en el proceso v
los hechos que lo componen obtenidos de la experiencia o de la ciencia, pero no vinculados a
casos singulares, dentro de los que se contemplan: Los usos mercantiles, la costumbre de la
tierra, la buena y la mala fe, las buenas costumbres y los malos tratos; y estima que no es objeto
de prueba el derecho vigente, pero sí el derecho consuetudinario y el derecho extranjero.

¿Pero qué debe probarse en un proceso?

En el proceso la regla es que el objeto de la prueba o como lo expresa DEVIS ECHANDÍA el


tema o necesidad de la prueba, son los hechos, ya que el derecho no es objeto de prueba. Luego,
para PARRA QUIJANO, el objeto de la prueba judicial son los hechos, las realidades susceptibles de
ser probadas, sin relación a ningún proceso en particular noción objetiva y abstracta- que como
expresa DEVIS ECHANDÍA citado por el autor en cuestión, puede ser objeto de prueba en el proceso,
todo lo que puede representar la conducta humana, los sucesos, acontecimientos, hechos o actos
humanos, voluntarios o involuntarios, individuales o colectivos, que sean perceptibles, incluso
las simples palabras pronunciadas, sus circunstancias de tiempo, modo y lugar, y el juicio o
calificación que de ellos se tenga. También son objeto de prueba los hechos de la naturaleza
donde no interviene la actividad humana; las cosas u objetos materiales y cualquier aspecto de
la realidad material sean o no producto del hombre, incluyendo los documentos; las personas
físicas, su existencia y características, estado de salud, etc; los estados de hechos psíquicos o
internos del hombre, incluyendo el conocimiento de algo, cierta intención o voluntad y el
consentimiento tácito o la conformidad.

Al referirse a los hechos, ROSENBERG38 expresa que los mismos son los acontecimientos y
circunstancias concretas determinadas en el espacio y en el tiempo, pasados o presentes, del
mundo exterior y de la vida anímica, humana, que el derecho objetivo ha convertido en
presupuesto de un efecto jurídico.

De esta manera en el proceso el tema u objeto de la prueba, son los hechos afirmados o
negados por las partes como fundamento de su pretensión o excepción, que al quedar
demostrados y fijados -establecimiento de los hechos- pasarán a conformar la premisa menor
del silogismo judicial que serán subsumidos en las normas jurídicas que regulen la situación
discutida para producir sus consecuencias y luego resolver la controversia mediante la
aplicación de la Ley en forma pacífica y coactiva, lo que se traduce que el derecho no es objeto de
prueba, tal como se verá de seguidas.