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Sandra Sánchez Álvarez

4º CCAA
Índice
Introducción…………………………………………………………...Página 1

Desarrollo

• Causas del Accidente (Antecedentes, Descripción de los


hechos)…………………………………………………………..Páginas 2-4

• Contaminantes y Actividad……………………………..Página 5

• Efectos de los contaminantes………………………....Página 6

• Medidas correctoras……………………………………….Página 7

Fotografías del desastre…………………………………….……Páginas 8 y 9

Bibliografía……………………………………………………..…….…Página 10
Introducción y Objeto
El vertido de Aznalcóllar marcó uno de los mayores desastres ecológicos
sucedidos en España, causando numerosos daños a la flora y a la fauna de la
zona, así como a las aguas de los ríos por los que el vertido discurrió.
Cinco millones de metros cúbicos de aguas contaminadas dañaron el río
Guadiamar y rozaron las puertas de Doñana. Por lo que a la superficie total
afectada por la rotura de la balsa de lodos, hace un total de 4.4 hectáreas. El
cauce fluvial afectado ascendió a 293 hectáreas; la zona de vegetación de
rivera a 78 hectáreas, la zona de cereal y oleaginosas a 1.193 hectáreas,
eucaliptos 126 hectáreas, a frutales y olivares 304 hectáreas, y así con
numerosas zonas más.

En el año 2004 un informe elaborado por WWF/Adena, aún afirmaba que a


pesar de las labores de limpieza, algunas zonas del río Guadiamar y su
afluente, el Adrio, seguían presentando importantes niveles de contaminantes.
Además una de las estaciones de control de contaminación situada en el río
Guadiamar comentaba que existía «un alto nivel de incumplimiento de metales,
ya que supera los límites legales en cadmio, cinc y cobre», cuyo resultado
podía ser algún tipo de fisura de la basa minera de Aznalcóllar

Después de nueve años de la catástrofe, una de las asignaturas pendientes


sigue siendo “la restauración de todo el entorno de la balsa minera para evitar
posibles filtraciones y problemas”

Como nota legal, la empresa Boliden pide en 2006 en el juicio del desastre de
Aznalcóllar, 250 millones de euros: 115 por daños y 135 para indemnizar a la
Junta de Andalucía y a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

Lo reclama a las empresas que construyeron la balsa que provocó el vertido


tóxico en 1998. La Junta seguirá insistiendo en los tribunales europeos para
que «la empresa que produjo el vertido pague».

En las siguientes páginas describiremos los hechos, las causas y las medidas
correctoras que se utilizaron para paliar los efectos del grave vertido.
Causas del Accidente
Antecedentes

Aznalcóllar es un pueblo de no más de 5.600 habitantes situado a unos 35 km.


al oeste de Sevilla en la cuenca alta del Guadiamar y a unos 60 km. del Parque
Nacional de Doñana en donde Andaluza de Piritas S.A. da trabajo al 80% de su
población activa.

En el pueblo no existe prácticamente otra actividad que la mina, siendo


Andaluza de Piritas la mayor contribuyente a las arcas municipales a través del
IAE, (Impuesto Actividades Económicas).

La total dependencia de la población y del Ayuntamiento de Aznalcázar puede


explicar el silencio que existe antes y después del accidente, ya no sólo con
respecto a las balsas reventadas o a la propia mina sino a las enormes
escombreras que rodean el pueblo, y los daños ocasionados en las casas por
las explosiones de la mina, arrastre de polvo minero por los vientos o vertidos
incontrolados en el Guadiamar especialmente en invierno cuando las lluvias
provocan el desbordamiento de las balsas de decantación.

En noviembre de 1995 Manuel Aguilar Campos, Facultativo de Minas


despedido de la empresa minera denuncia ante la Consejería de Medio
Ambiente de la Junta de Andalucía, Dirección General de Obras Hidráulicas del
Ministerio de Obras Públicas Transporte y Medio Ambiente y Consejería de
Industria Comercio y Turismo de la Junta de Andalucía los siguientes hechos:

• El alarmante estado de la presa de residuos de Aznalcóllar.


• La degradación por los vertidos de la presa del río Guadiamar y sus
efectos sobre el Parque Nacional de Doñana.
• Y la escasa capacidad de la Planta Depuradora (que no alcanza a tratar
ni el 25% de las aguas residuales) y la incidencia que tendrá en una
mayor utilización de las balsas.

Esta denuncia incluye un informe técnico sobre el estado actual de firmeza de


la escollera de las balsas, permeabilidad, filtros y drenaje, alertando sobre las
filtraciones que por todo ello padece y los vertidos que produce al río
Guadiamar a través del río Agrio en metales pesados (Cu, Pb, Zn, As, Hg,
Floculantes como el amilsantato potásico y otros).

Advierte que si no se clausura la presa se corre el riesgo de provocar un


desastre natural de incalculables consecuencias, ya que el Guadiamar es uno
de los afluentes que atraviesa el Parque de Doñana.
Descripción de los hechos

En la madrugada del 25 de abril de 1998, se produce la rotura del muro de


contención de la balsa de estériles que las Minas de Aznalcóllar, propiedad de
la empresa BOLIDEN-APIRSA, tienen en esta localidad sevillana. La brecha
tenía unas dimensiones de sesenta metros de ancho y treinta de alto.

El contenido de la balsa, procedente del lavado de pirita, a cuya extracción y


tratamiento se dedican las minas, estaba constituido por sólidos sedimentados
y agua con diversos contenidos metálicos en disolución.

Como consecuencia inmediata y directa de la rotura, por la brecha abierta en el


muro de contención, de algo más de cincuenta metros, se produce el vertido de
aguas contaminadas y lodos al río Agrio y de ahí pasa rápidamente al río
Guadiamar, afluente del Guadalquivir e importante aporte de agua para
Doñana. Se estimó inicialmente que el volumen de líquido alcanzaba 4,5
hectómetros cúbicos. Ante la súbita avalancha creada por las aguas y lodos se
produce el rápido desbordamiento del río Guadiamar anegando las tierras
colindantes en franjas de alrededor de 200 metros a cada lado del cauce del
río.

Una vez que se tiene conocimiento de estos hechos por las autoridades de la
Junta de Andalucía, desde el Centro de Coordinación de Emergencias de
Sevilla, se toman las primeras medidas urgentes, movilizando a responsables y
técnicos de la Delegación del Gobierno en Sevilla y de las Delegaciones
Provinciales afectadas por estos hechos.

Ante la gravedad de los hechos, el Delegado de Medio Ambiente de Sevilla,


tras informar a los responsables de la Consejería, pone en marcha el
dispositivo de emergencia, con el desplazamiento a la zona afectada del
Director-Conservador del Parque Natural de Doñana, el Jefe del Servicio del
área técnica, Agentes de Medio Ambiente y técnicos de la Delegación de
Sevilla.

De las primeras estimaciones se consideró que las aguas vertidas procedían


del lavado del mineral, conteniendo en su composición metales pesados en
disolución y en residuos, alcanzando un alto grado de acidez. Asimismo se
observa la zona de derrumbamiento en las márgenes de los cauces con
importantes consecuencias sobre cultivos y medio ambiente.

El mismo sábado 25 de abril empiezan a tomarse "in situ" y en diversos sitios


las primeras muestras de agua para conocer el grado de contaminación y los
agentes causantes.

El domingo 26 de abril se estima afectadas casi 5.000 ha. de cultivo, continúa


reforzándose un dique para evitar la riada en el Parque Nacional y desviar el
vertido hacia el Guadalquivir.
Las primeras informaciones hablan de aguas con acidez de PH= 2 y saturadas
de S, Cu, Pb, Zn, Cd y otros metales, y se continúan las obras de cerramiento
sobre el espigón central de la balsa siniestrada.

Una vez que se controla la riada y se evita su penetración directa en el Lucio


del Cangrejo (zona de máxima protección del Parque Natural), en la mañana
del lunes 27 de abril, se inicia el dispositivo de personal para la retirada de
peces y cangrejos muertos.

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA)


inicia investigación oportuna para formular denuncia por posible delito
ecológico.

Días posteriores se continúan las reuniones en Madrid y Andalucía para


averiguar las causas concretas, efectos y limpieza de la zona.

Es el 3 de mayo cuando empieza la retirada de lodos, estableciéndose grupos


para el seguimiento de la mina, recuperación de terrenos afectados,
seguimiento de aguas y hábitats, seguimiento de los acuíferos subterráneos,
así como el control de las actuaciones en relación a la flora y la fauna, un grupo
agrario que tiene las funciones de propuesta de acciones especiales, la
valoración de daños a la agricultura y el seguimiento de análisis.

La actuación de estos Grupos, que es multidisciplinar, se realiza en todo


momento siguiendo las instrucciones y sugerencias que desde el CSIC se van
produciendo.

El Grupo de seguimiento de Aguas comienza los trabajos el sábado 9 de mayo,


centrándose en el tratamiento físico-químico de elevación del pH con cal, en la
preparación de un tanque de decantación, impermeabilizado con fondo de
piedras y en la construcción de una depuradora para tratamiento de lixiviados.

Para ello, aprovechando la orografía del terreno, se utilizaron dos estanques


naturales cuyos fondos se impermeabilizaron para evitar posibles filtraciones y
facilitar la recogida de los lodos decantados. Esta depuración lleva a cabo a
través de un proceso físico químico de elevación del pH con cal para provocar
la precipitación de los metales pesados y la limpieza del agua. Los metales
pesados decantados quedarán en las balsas hasta el secado de los lodos que
serán posteriormente retirados.

Asimismo, se decidió construir un segundo dique de contención para reforzar el


primero. Este nuevo muro se coloca justo al lado del primero para evitar
cualquier filtración y que el agua contaminada pueda llegar al Guadalquivir en
caso de que ceda o se desborde el dique existente.

Y en cuanto al Grupo de recogida de lodos y recuperación de suelos afectados,


retiraron más de 34.543 metros cúbicos de lodos contaminados.
Las labores de limpieza continuaron en la zona prolongándose durante más de
medio año.

La multinacional sueca mantiene que el accidente se debió a fallos en el diseño


original y la construcción. Culpa concretamente a Geocisa, Intecsa, Dragados
(hoy ACS), Banco Vitalicio y Zurich.

Contaminantes y actividad

Según el CSIC, los lodos vertidos en el desastre de Aznalcóllar contenían


8.000 gramos de zinc por tonelada, 8.000 gr. de plomo, 5.000 gr. de arsénico,
2.000 gr. de cobre, 90 gr. de cobalto, 55 gr. de talio, 70 gr. de bismuto, 28 gr.
de cadmio y 15 gr. de mercurio. Los lodos también contenían de 4 a 10 gramos
por tonelada de aminas aromáticas e hidrocarburos policíclicos.

Puede afirmarse también que la composición de los lodos corresponde con la


típica de la pirita.

Además, el oxígeno disuelto desapareció casi por completo en el cauce,


habiéndose medido en los primeros momentos valores inferiores a 0,1
miligramos por litro.

La acción de los microorganismos aceleró el proceso de lixiviación y pudo


alterar y transformar su composición; los test de lixiviación realizados por el
CSIC indicaron una elevada movilidad para la mayor parte de los metales, al
poder pasar a los acuíferos o introducirse en la cadena alimentaria, poniendo
en riesgo a la fauna y a las personas.

Se ha constatado que gran parte del lodo de pirita estaba integrado por
partículas pequeñas susceptibles de ser inhaladas, con los consiguientes
riesgos para los trabajadores que los retiraron y la población de la zona.
Efectos de los contaminantes
La zona afectada presentaba diversos tipos de hábitats, los cuales se vieron
enormemente afectados por los contaminantes vertidos al río. En cuanto a la
flora que se encontraba en los alrededores del río cabe destacar:

*Bosque de ribera con ejemplares arbóreos y arbustivos de especies


autóctonas.
*Áreas de vegetación palustre con anea, carrizo, juncales, etc.
*Áreas de gravas y arenas descubiertas del lecho del río.
*Eucaliptos.

Toda la vegetación y el resto de hábitats señalados quedaron inundados por


las aguas y fangos vertidos, siendo imposible su uso por la fauna a corto y
medio plazo. La destrucción de estos hábitats produjo la muerte de diversas
especies de fauna.

Por lo que a las aves afecta, ha de tenerse en cuenta que todas las especies
de la zona se encontraban en pleno proceso reproductor y en período de
incubación, y al nidificar sobre el suelo o a muy poca altura sobre el mismo,
prácticamente todas las puestas resultaron inundadas y destruidas, al contrario
que los ejemplares adultos que no tuvieron dificultad para ponerse a salvo.

El vertido no incidió directamente sobre aves como cigüeñas, cormoranes,


garzas…pero se vieron muchas de ellas afectadas por la ingestión de peces
contaminados.

Se recogieron bastantes huevos de distintas especies, así como ejemplares


vivos y nidos. Algunos de los datos de la recogida fueron: 797 huevos, 23
nidos, 11 aves muertas (patos, fochas…)...

En lo que se refiere a fauna piscícola, fueron éstos los más afectados,


habiéndose determinado la mortandad de la misma en valores, que alcanzaron
los 29.500 Kg. Las especies más afectadas fueron las carpas, cuya mortandad
alcanzó el 80%.

También ser recogieron unos 170 Kg de cangrejos .

En general, el agua vertida presentaba unos niveles de contaminación


elevados aunque no alarmantes, siendo moderadamente ácida (con un pH de
5,5) y con alta proporción de zinc. Inicialmente, este agua, junto con los lodos,
determinaron la mortandad de prácticamente la totalidad de los peces del
Guadiamar hasta el límite del Parque Natural.

Por las características del agua puede indicarse que esta mortandad se debió
principalmente a la asfixia, ya que por una parte disminuyó drásticamente el
contenido en oxígeno y, por otra, la cantidad de sólidos y el pequeño tamaño
de las partículas ocasionaron la oclusión de las branquias.
Medidas correctoras
Las medidas correctoras para la recuperación de las zonas afectadas con el
vertido de Aznalcóllar se siguieron unos programas específicos: El Programa
de Seguimiento de la Calidad Ambiental y el Programa de recuperación de
las Cuencas Fluviales.

El Programa de seguimiento de la Calidad Ambiental perseguía dos


objetivos básicos: delimitar la zona afectada y grado de afectación y la
recuperación de los hábitats de la flora y fauna. Para ello realizan un
seguimiento de la calidad ambiental de las zonas afectadas (tanto en aguas,
sedimentos, flora, fauna…). Se elaboró un modelo que permitía detectar y
evitar posibles formas de propagación de los compuestos presentes en los
lodos.

Se seguía a la flora y la fauna mediante la realización de censos y mediante


fotografía aérea y satélites.

En cuanto al Programa de recuperación de las Cuencas Fluviales, además


de acometer el tratamiento de las aguas embalsadas, construyendo para ello
los equipamientos ambientales precisos, apostaron por la recuperación del
dominio público hidráulico, como medio para garantizar una recuperación y
regeneración eficaz del cauce fluvial. Además de esto, se realiza un
seguimiento de la calidad del agua de los acuíferos.

Por último, con el fin de garantizar la salud de las personas, las medidas
adoptadas por la Consejería de Salud eran el control sanitario de aguas de
consumo y alimentos, así como con la vigilancia epidemiológica de la población
que potencialmente pudiera verse afectada.
Fotografías del Desastre

Río Guadiamar

Rotura de la Presa
Limpieza del
cauce

Animales muertos

Vista aérea
Bibliografía

http://www.mediterranea.org

http://www.pepe-rodriguez.com/Ecologia_Consumo/Donana.htm

http://www.belt.es/noticias/2004/mayo/3/contaminacion.htm

http://es.wikipedia.org www.juntadeandalucia.es http://www.andaluces.org