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Universidad de Carabobo

Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas


Escuela de Derecho
Cátedra de Criminología

Profesora:
Sección. (2-07) Aula 12
Integrantes:
Arturo Rojas C.I. 07.147.641
Salas Roise C.I 17.398.989
Sanchez Antonio C.I. 10.940.947
Sandoval Neomar C.I.12.931.401
Spinos Andreina C.I. 16401981
Soler Anzony C.I. 16.051.035

Bárbula, 01 de Marzo de2011


INTRODUCCION

El presente trabajo tiene a bien estudiar la Teoría de la Personalidad del Delincuente


y dar a entender el sentido de los rasgos característicos del antisocial en su etapa
delincuencial, esa transgresión del sistema de valores reinante en un medio dado, la
exclusiva finalidad de su comportamiento “el placer”, satisfacer lo instintal, que es lo más
primitivo, dicha agresión siempre dirigida hacia el medio exterior, contra el objeto exterior,
cometiendo un acto punible que momentáneamente aliviará su conflicto interior. Para ello
es necesario la aplicación de la criminología clínica, ya que nos permite analiza la conducta
del delincuente, analiza los rasgos físicos tanto externos como internos prevé si volverá a
cometer o no el delito, en suma es la parte más vital del análisis delictivo para llegar al
porque de la actuación del sujeto, donde la mayor parte de delincuentes tienen origen
porque han tenido problemas de adaptación en su temprana infancia y que muchos de ellos
arrancan del medio familiar o de otro medio social. Es decir, que fundamentalmente
factores exógenos, subyacen en el núcleo familiar y en la comunidad, son los que han
configurado su conducta criminal.

Es para nosotros un orgullo haber tocado este tema, y resaltar la importancia que
tiene la ciencia de las conductas antisociales y criminales, basada en la observancia y el
análisis profundo de casos individuales, normales, anormales o patológicos.

También podemos decir que este trabajo pretende ilustrar de forma clara y precisa
los alcances de esta teoría criminológica, resaltar la importancia del papel del psiquiatra y
el psicólogo clínico, quienes son los que tienen la capacidad y pueden acopiar signos muy
importantes para comprender mejor la dinámica del delito. Los demás miembros del equipo
harán consideraciones importantes con miras a establecer un perfil de la agresividad y una
historia de la misma, en donde se contemplen los factores determinantes de la agresión:
culturales, criminales, patológicas, situacionales, accidentales e institucionales y sus
distintos niveles.
BIOGRAFIA DE JEAN PINATEL (1913- 1999).

Criminólogo Francés, con Doctorado en Derecho en París en 1935, y fue profesor


titular de Criminología de la Universidad de París, uno de los principales fundadores de la
Sociedad Internacional de Criminología. Desempeñó el cargo de Secretario General de la
SIC, fue Presidente de su Comisión Científica y miembro del Consejo Científico
Criminológico del Consejo de Europa. Fue colaborador de la Fundación Aquinas de
Washington y profesor invitado de la Universidad de Salamanca. Colaborador habitual
durante más de 30 años de la Revue de Science Criminelle francesa, publicó multitud de
libros, artículos y ponencias. Impartió conferencias y clases magistrales en universidades y
centros de investigación, sobre todo en Francia, España, Alemania, Venezuela, Canadá y
Estados Unidos.

Fue galardonado con la Legión de Honor francesa, Medalla de Oro del Premio
Beccaria de la Sociedad Alemana de Criminología, International Prix Hermann Mannheim
de la Sociedad Internacional de Criminología y del Centro Internacional de Criminología
Comparada de Montreal, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Montreal y Miembro
de Honor del Instituto Vasco de Criminología, que concede desde 1992 un premio con su
nombre a la excelencia académica entre su alumnado.

En Latinoamérica influyó especialmente en Venezuela, a través de su discípulo


Francisco Canestri. En España creó escuela con Juan del Rosal con sus doctrinas
criminológicas y sus programas de prevención de la criminalidad y de tratamiento de los
delincuentes. También fundador y director del Centro de Boscoville y del Centro
Internacional de Criminología Comparada de Montreal (Canadá).
Fue uno de los vertebradores de la criminología en Europa mediante dos vías que
han resultado fundamentales: el asociacionismo para superar las tradicionales escuelas
nacionales que o bien competían unas con otras o bien estaban aisladas y el intercambio de
conocimientos a través de encuentros, clases universitarias, conferencias, etc.

En su carrera se centró en siete aspectos de la criminología:

• Su Historia.
• Criminología General.
• Criminología Clínica.
• Filosofía y Política Criminal.
• Ciencia Penitenciaria.
• Delincuencia e Inadaptación Juvenil.
• Investigación y Enseñanza Científica de la Personalidad Criminal.

Actualmente la criminología clínica, además, se muestra muy preocupada en


profundizar dinámica del "paso al acto" y ya Daniel Lagache; psicólogo Frances de
orientación analítica, en el II Congreso 1ntemacionalhabía presentado un trabajo siguiendo
los postulados, sobre este tema, en donde están comprendidas para su esclarecimiento, la
psicología clínica, la psiquiatría correccional y la sociología.

TEORIA DE LA PERSONALIDAD DEL DELINCUENTE.

Para JEAN PINATEL, la etiología de la criminalidad es un conocimiento total para


pode realizar el tratamiento y tomar las medidas preventivas de la delincuencia, esta
etiología se considera a través del estudio, examen y tratamiento de la personalidad del
delincuente, un concepto operacional, un instrumento clínico, que permite conocer el grado
de peligrosidad y evaluar los efectos del tratamiento.

Entre todas sus teorías y prácticas es un modelo y paradigma su concepto de la


personalidad criminal, desarrollado ampliamente, que reflexiona en profundidad la
personalidad, que es inseparable no solamente del organismo sino de la sociedad, por ello la
importancia del estudio de ésta para la Criminología.

Los componentes de la personalidad criminal están integrados según PINATEL


sobre cuatro variables;

• La Agresividad.
• La Labilidad.
• La Indiferencia Afectiva.
• El Egocentrismo del Delincuente.

La Agresividad.

El psicólogo Roberto Tocaven ex presidente de la prestigiada Sociedad Mexicana de


Criminología, expone lo siguiente “la agresión constituye una fuerza básica inherente al
hombre y necesaria para su supervivencia, es una característica normal del hombre con
valores positivos y negativos”. Donde se pueden distinguir dos tipos de agresividad:

1. La Positiva. Cuando comprende la autoafirmación y dominación necesaria para


realizar un objetivo social aceptable.
2. La Negativa. Cuando toma la forma de hostilidad y se expresa de manera
incompatible con las pautas de conducta aceptadas.

Los sujetos antisociales tienden a ser irritables y agresivos, y pueden tener peleas
físicas repetidas o cometer actos de agresión a cualquier persona, desarrollando las
siguientes cualidades particulares;

• Impulsividad.
• Baja tolerancia a la frustración.
• Positiva. Empuje, creatividad.
• Negativa. Destruye el entorno.
• Por su modo de manifestación, puede ser: explosiva, intermitente y continuada.
• Puede ser verbal o física.

Según Mendoza Beivide nos indica que: “la humanidad a través del tiempo siempre
ha tenido expresiones de violencia; sin embargo, en la actualidad se han transformado sus
diferentes manifestaciones, por ello debemos enseñar a nuestros jóvenes a afrontarla,
tratarla, combatirla y en un contexto ideal, a evitarla, tarea que no resulta fácil por la
diversidad de factores sociales, económicos, políticos y familiares que nos llevan a la
violencia y a sus diferentes manifestaciones”.

La Labilidad.

Lábil es aquello que se resbala o se escurre con facilidad. Una persona lábil es poco
estable, poco firme en su carácter. Indica su modo que consiste en ser inestable respecto a
las emociones y a su cambio de pareja, de trabajo, de lugar, etc.
En el sujeto antisocial, no tiene temor a la pena, ven el castigo como lejano, no
logran adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, se puede
poner de manifiesto un patrón de impulsividad mediante la incapacidad para planificar el
futuro. Las decisiones se toman sin pensar, sin prevenir nada y sin tener en cuenta las
consecuencias para uno mismo o para los demás, lo que puede ocasionar cambios
repentinos de trabajo, de lugar de residencia o de amistades. Pueden involucrarse en
comportamientos sexuales o consumo de sustancias que tengan un alto riesgo de producir
consecuencias perjudiciales, descuidar el cuidado de un niño de forma que puede poner en
riesgo o peligro.

El antisocial también tiende a ser continua y extremadamente irresponsables. El


comportamiento irresponsable en el trabajo puede indicarse por períodos significativos de
desempleo aun teniendo oportunidades de trabajar, tienen pocos remordimientos por las
consecuencias de sus actos. Pueden ser indiferentes o dar justificaciones por haber
ofendido, maltratado o robado a alguien, tiene las siguientes cualidades;

• Caprichoso y voluble.
• Desordenado, impuntual, vive el momento.
• De la falta de voluntad a la impulsividad.
• Ambivalencia ante la figura de autoridad.
• Bajo planteamiento de metas.
• Miedo al rechazo social.

La Indiferencia Afectiva.

Indiferencia afectiva es la ausencia de sentimiento, consiste en la distorsión de


expresión de las emociones. También es llamada como aplanamiento afectivo, falta de
emotividad o inhibición de los afectos, los sujetos antisociales, habitualmente carecen de
empatía y tienden a ser insensibles e indiferentes y pueden ser excesivamente
autosuficientes, ser irresponsables y explotadores en sus relaciones sexuales y tener una
historia de muchos acompañantes sexuales y no haber tenido nunca una relación monógama
duradera.

El estudiante no debe confundirse y darse cuenta que ese egocentrismo lo hace


incapaz de sentir por los demás y esa labilidad provoca indiferencia hacia determinadas
cosas. La mayoría de los trastornos afectan en las mismas esferas de actividades o
sentimientos del individuo, no hay que apegarse a un patrón fijo, porque la Criminología no
es exacta al igual que no lo es la Psicología ni la Psiquiatría. En general, los trastornos de
la personalidad afectan la cognición (formas de percibir e interpretarse a uno mismo, a los
demás y a los acontecimientos), la afectividad (la intensidad, labilidad y adecuación de la
respuesta emocional), la actividad interpersonal y control de los impulsos. Siendo el patrón
de comportamiento antisocial uno de los más problemáticos de todos (dentro de los
trastornos de la personalidad), podrá tener características de otros trastornos; por ejemplo,
la desconfianza y suspicacia del paranoide; el aislamiento e indiferencia del esquizoide; el
cambio de parejas frecuentemente así como el dependiente, el egocentrismo y la falta de
empatía del narcisista o del histriónico, entre otros. Sus cualidades son;

• Carencia de contactos afectivos con el entorno.


• Falta de emotividad.
• Embotamiento afectivo.
• Falta de amor al prójimo.
• Pobreza afectiva.
• Insensible al sufrimiento de la víctima.
• El sufrimiento ajeno lo estimula (sadismo).
• Deficiencia para establecer relaciones.
• Introversión.
• Inmadurez emocional.
El Egocentrismo del Delincuente.

Egocentrismo es el sobre valor exagerado de la propia personalidad, considerada


como el centro de atención de todo momento y situación. El sujeto está preocupado por él y
comúnmente indiferente hacia los demás. El egocentrismo se presenta de tres maneras:

1. Egocentrismo Intelectual. En el que se exageran los propios pensamientos e ideas, de


forma que no se aceptan las ideas de otras personas. Intenta imponer a los demás.

2. Egocentrismo Afectivo. Es en el que se intenta depositar la atención, el cariño y el


cuidado de los que rodean al sujeto; si no lo logra, se muestra disgustado y celoso.

3. Egocentrismo Social. En éste se busca ser el centro de atención, tener el papel de


estrella y de víctima, el que tiene la autoridad, el líder. Los sujetos antisociales
frecuentemente carecen de empatía y tienden a ser insensibles, desvergonzados y a
menospreciar los sentimientos, derechos y penas de los demás. Pueden tener un concepto
de sí mismos vanidoso y orgulloso (pensar que ciertas cosas no están a su altura) y pueden
ser excesivamente tercos e independientes.

Pueden mostrar labia y seducción y ser muy volubles; por ejemplo, utilizan términos
técnicos o un idioma que puede impresionar a alguien que no esté familiarizado con el
tema. El antisocial es incapaz de juzgar un problema desde un punto de vista distinto al
personal por lo que siempre justifica y racionaliza las consecuencias o los actos. Siempre
trata de tener la razón, lo único que vale es lo propio y desvaloriza lo ajeno por lo que da
marcha a realizar sus actos sin medida de sus consecuencias.

Cuando realiza un acto que daña y produce víctimas, éste justifica sus actos
diciendo que el victimizado es el causante de lo que le pasó o se justifica diciendo que sus
actos son debidos a lo que él ha sufrido en el pasado.
El Egocentrismo tiene unas características se pueden resumir de la siguiente
manera; hay que comprender que no todas son patológicas, muchas son necesarias para el
crecimiento personal, pero habrá que ubicar las que desvíen al individuo a la antisocialidad:

• Habla en primera persona.


• Lenguaje fluido.
• Se siento centro del universo.
• Necesidad de reconocimiento y aceptación.
• Liderazgo.
• Procura ponerse en el papel principal.
• Elaboración de la experiencia a través de su vida.
• Establece sus propios juicios y valores.
• Excesiva reacción ante la frustración.
• Uso de mecanismos de defensa.

Citando textualmente a Pinatel sobre las direcciones de la criminología y sobre la


necesidad última de la empatía: «no consiste en absolver o en justificar al delincuente, sino
en transformarle como hombre... la promoción del hombre, el respeto de la dignidad del
hombre, crear en él los instintos de simpatía que vayan más allá de los de defensa».

Pinatel ha sido el gran pionero de la ciencia criminológica, de la ciencia


interdisciplinar, desde muy temprano sembró la semilla que después sus discípulos,
compañeros, amigos y colegas, tienen la satisfacción de cosechar y de seguir sembrando.

Cultivo preferencialmente el Campo Filosófico, el Criminológico y el Teológico,


referidos principalmente a la Criminología Clínica y, más en concreto, a la personalidad del
criminal y, también, a la personalidad de la víctima y del operador de la justicia, contribuyo
a iluminar el oscuro mundo de las estructuras sociales injustas que tenemos cada ciudadano.

CONSIDERACIÓN FILOSÓFICA.

Filosóficamente podemos estudiar la persona y la personalidad en su triple función


de Agente, Autor y Actor.

1. La Persona, en cuanto Agente de sus Actos, ejecuta muchos actos de modo


semejante al resto de los seres vivos, como pueden ser andar, ver, sentir, etc. Por lo
tanto, la persona es un agente natural. En terminología escolástica se trata de actus
hominis.

2. la Persona es también Autor de sus actos. En este punto se diferencia de los


animales puesto que el animal no es autor de nada, no tiene dominio ni de su andar.
En cambio, el hombre sí es autor de sus actos, cuando éstos son libres, la persona es
autor de sus acciones en múltiples sentidos, en cuanto que los realiza, los domina,
los ve (la postura vidente, finalista, de Hans Welzel). De este modo los actos le van
configurando. Los escolásticos hablan de actus humanus.

3. la Persona aparece también como Actor de su vida situacional. El hombre se


encuentra, nace, situado; inexorablemente inscrito en una trama, en una situación,
en una estructura social, en una biografía familiar, individual, local, nacional e
incluso planetaria.
Toda persona es sujeto hablante. Por eso Ortega resumía su cosmovisión de la
persona como "yo soy yo y mis circunstancias". Estas tres funciones o estructuras de la
persona y de la personalidad confluyen en la modulación de actos, opciones que configuran
la personalidad. Este conjunto sistémico de actos opcionales enmarcados en el escenario del
teatro de la vida social pública no pueden menos de calificar a quien los produce. Lo
cualifica, lo configura, porque aquello que ejecuta, que hace y que representa, pertenece a sí
mismo como realidad subsistente, como realidad religada y como realidad de la inteligencia
sentiente.

El hombre no sólo ejecuta unos actos, sino que en una u otra forma se los apropia, y
estos actos le conforman, le configuran. Consecuentemente, le califican inexorablemente
en sentido positivo cuando actúa meritoriamente, y le estigmatizan como marginado o
como delincuente si se comporta de una manera nociva para la sociedad. La personalidad,
dada la implicación ontológica entre el ser y el tiempo, del contenido de los actos y
acciones y representaciones que el yo va ejecutando, actuando y representando.

Nuestra personalidad coordina, pues, dimensiones opuestas: por una parte, ser el
centro de su vida y, por otra parte, como indican Martín Buber, Lacan y otros, ser
excéntrico, volcado a los demás.

Coordina la oposición entre la estabilidad versus la continuidad, el "panta rei", todo


cambia, aunque no existe el tiempo. La persona "evoluciona hacia convertirse cada vez con
mayor aceptación en proceso, fluidez, cambio. Vive de modo más existencial, viviendo
plenamente en cada momento"
El movimiento (el werden, el fieri) progresivo de qués de singularidades, de
opciones radicales, van modulando, conformando, al hombre a la figura que ha obtenido y
va obteniendo a lo largo de su vida, va delimitando y colocando al hombre en el escenario,
en la situación, la personalidad como un todo sistémico, clausurado, intelectivo, sentiente y
religado.

CONSIDERACIÓN CRIMINOLÓGICA.

En el aspecto criminológico, los escritos de Pinatel respecto a la personalidad del


delincuente han tenido amplia resonancia (y empieza a tenerla también la personalidad de
la víctima, del juez, del policía y del penalista, etc.).

Alcanza importancia notable tanto en el campo preventivo, (peligrosidad y


rehabilitación social), como en el campo judicial y penitenciario, y la existencia y la
actuación del perito criminológico, se acogen cuatro rasgos principales de la personalidad
del delincuente, según la teoría formulada por Jean Pinatel, y desarrollada por sus
continuadores: Egocentrismo, Labilidad Emocional, Agresividad e Indiferencia Afectiva.

Esta teoría encuentra también dificultades en amplios sectores, según opina el


criminólogo de Münster, que esta teoría tropieza con dificultades y limitaciones frente a las
diversidades y variedades de la Criminología. En el Manual de Criminología. Introducción
y teorías de la criminalidad, de Antonio García-Pablos, trata de las explicaciones
psicológicas y psicopatológicas del comportamiento criminal (pág. 380), se puede leer: "La
teoría de la personalidad criminal” no aborda los problemas de la “intervención” o
"tratamiento" del hombre delincuente, ni los relativos a la "prevención" del crimen, sin
embargo, García-Pablos cita varias veces a Pinatel; lo cual patentiza que aprecia
notablemente su aportación científica. Al final del libro, al exponer los problemas y las
tendencias de la Criminología en la actualidad (pp. 682 s.), resalta la progresiva menor
incidencia del examen de la personalidad del delincuente, ya que, en puridad, no es el
delincuente sino la sociedad la necesitada de resocialización (p. 688). También subraya las
posturas de aquellos que, partidarios de la psicología de la forma, se oponen tanto al
conductismo como al factorialismo, pues entiende que el delito (p. 446) es algo complejo,
organizado, una estructura total, y no una simple respuesta a un estímulo, ni un conjunto
cuya esencia pueda captarse descomponiendo por vía analítica sus rasgos o sus factores.

Sin embargo, por otra parte, admite el proceso evolutivo de cada uno de cuyos
momentos matiza el grado de desarrollo moral del individuo y las características singulares
de su razonamiento y de sus respuestas. También reconoce la importancia de la
personalidad criminal y de la Criminología Clínica en el programa oficial (por él elaborado)
para el Cuerpo Técnico de Prisiones, cuyo tema 54 dice así: “Teoría y praxis
criminológicas”: La Criminología Clínica. Postulado de la Criminología Clínica. Particular
referencia a la obra de Pinatel. El método de la Criminología Clínica.

Diagnóstico, pronóstico y tratamiento. Aportaciones de la Criminología Clínica en


el ámbito penitenciario, en el jurisdiccional y en el de la investigación criminológica. El
futuro de la Criminología Clínica. Muchos criminólogos insisten, como algo indiscutible,
en la aportación actual de la personalidad "criminal" para estudiar no sólo la personalidad
de los autores del delito sino también la de los crimino-resistentes, y ya se empieza también
a analizar la personalidad de la víctima de las infracciones.

Quizás no se ha investigado todavía suficientemente la personalidad de los


operadores de la justicia, como pueden ser los profesores de Derecho Penal, los policías, los
jueces, los funcionarios penitenciarios, los asistentes sociales, los trabajadores voluntarios,
etc.
CONSIDERACIÓN TEOLÓGICA.

Desde la perspectiva teológica podemos auscultar la personalidad del delincuente,


de la víctima y de los operadores de la justicia, y deducir algunas consecuencias aplicables
a investigaciones posteriores.

El mensaje evangélico insiste en la prohibición de no separar el trigo y la cizaña,


insiste en la posibilidad de que cualquier semilla germine, cualquier persona negocie con
sus talentos, los multiplique, produciendo resultados más o menos gratificantes. Pero, la
Biblia, desde la primera hasta la última página, distingue la persona del pecado frente a la
persona del profeta, la persona de la víctima y la personalidad del operador de la justicia
(en sentido profundo, liberador, Tsedagah, frecuentemente mal interpretado por los
exegetas) sobre todo del juez. Y, por fin, en la teología cristiana se destaca la nobleza
profunda, inabarcable, de la persona como imagen de Dios, imborrable.

Teológicamente, Bernhard Häring acierta cuando insiste en la urgencia de acabar


con las imágenes hostiles de los delincuentes, hay que demostrar sistemáticamente los
fantasmas del delincuente como un demonio, o como un pecador (Cfr. Bernhard Häring, La
no violencia, Herder, Barcelona, 1989, pp. 155 ss.) Diversas investigaciones empíricas
apoyan esta opinión del teólogo moralista e insisten en la indiscutible dignidad humana.

Según JEAN PINATEL, en su búsqueda de un criterio diferencial del delincuente, la


doctrina criminológica ha producido las tres hipótesis siguientes:

1. No Especificidad del Delincuente: El delincuente es un hombre como todos los demás,


es decir, la conducta criminal no difiere en lo sustancial estructuralmente, de otros
comportamientos, la diferencia está en que una se mueve dentro de la ley y otra en su
margen.

2. Diferenciación Específica: El delincuente difiere específicamente del que no lo es, es


decir, la conducta criminal es fundamentalmente distinta de otros comportamientos, en
consecuencia, su etiología ha de ser distinta.

3. Diferenciación Cuantitativa. (Postura Intermedia): No hay diferencia especifica ni


cualitativa, únicamente existen diferencias de grado, en los varios aspectos que
componen una personalidad, biológico, psicológico, psiquiátrico, sociológico, etc. Estas
diferencias no solo existen entre delincuentes y no delincuentes, sino entre los
delincuentes mismos, según sus diversos tipos.

El Estado Peligroso.

Es un concepto inicialmente propio de la psiquiatría. Pinatel habla primero de


temibilidad (hoy denominada capacidad criminal), a la cual definió como la perversidad
constante y activa de un delincuente o la cantidad de mal que puede tenerse del mismo, es
decir la tensión interna delictiva, la potencia delincuencial de un sujeto, lo que es capaz de
dar de sí su personalidad concreta en el campo delictivo, concepto que posteriormente se
complementa con el de adaptabilidad social, dejando así señalados el concepto
criminológico de estado peligroso y sus componentes. El estado peligroso tiene dos
componentes:
• La capacidad criminal o potencial delictivo individual que depende de la personalidad
del sujeto.

• La adaptabilidad social o idoneidad del delincuente para la vida social.


Por otra parte, tomando en consideración si el sujeto aun no ha cometido un delito o
si ya lo ha cometido; se distingue entre:
a) Estado peligroso predelictual, (peligrosidad social), que es aquel que se pone de
manifiesto antes de una primera infracción, cuya probabilidad es de difícil apreciación.

b) Estado peligroso postdelictual (peligrosidad criminal), que es aquel que se pone de


manifiesto antes de una primera infracción, y cuyo índice es la reincidencia.

De todo lo expuesto se concluye que el estado peligroso es el concepto básico de la


criminalidad clínica.

El Umbral Delincuencial.

El umbral es la cantidad mínima de señal que ha de estar presente para ser registrada
por un sistema. El umbral es la base de la exploración psicofísica de las sensibilidades
(táctil, olfatoria, visual o auditiva). Es el punto en que un estímulo ocasiona una
transmisión de un impulso nervioso. Aquella zona de tolerancia que tiene el crimen, el que
una sensación sea percibida por un sujeto no depende exclusivamente del estimulo externo,
sino también de los llamados umbrales absolutos inferior y superior. Este permitiría
determinar la relación en que se encuentra la situación externa y la personalidad del
delincuente en el momento del paso al acto.

Expondremos a continuación los tres grados que llevan unas psicopatologías


comunes en la personalidad del delincuente y a menudo intercambiables en el mismo
individuo:

Tipo Pasivo-Dependiente: Reacción caracterizada por flaqueza de ánimo, desazón,


indecisión insuperable y tendencia a adherirse a los demás como un niño sobreprotegido.
Tipo pasivo-agresivo: La agresividad es manifestada en estas reacciones por actitudes
pasivas, o comunicación no verbal, tales como muecas, obstinamiento, tardanza,
ineficiencia y un negativismo y oposicionismo pasivos.

Tipo Agresivo: Con una permanente reacción a la frustración, acompañada de


irritabilidad, rabietas infantiles (Temper tantrus) y conducta destructiva. Una variedad
específica de esta reacción es un resentimiento mórbido o patológico. Una profunda
dependencia podría verse en algunos. Este término no es aplicable a casos más agudos
incluidos como reacción antisocial o de conducta sociopática.

El Delincuente Pasivo-Agresivo: tiende a ser hostil, provocativo, antagonista,


competitivo y ambicioso. Puede pedir en un momento dado atención especial, ofrecer
resistencia agresiva o asumir roles autoritarios. En las tempranas fases del desarrollo
psicológico, la historia social de estas personas puede revelar abierta hostilidad hacia la
autoridad paternal, mientras bajo su máscara ocultan una excesiva dependencia, la cual
parece ser ésta presente.

Hoy en día existe una institución penal psiquiátrica, que se encarga de tratar la
conducta del delincuente y su a personalidad, aunque no serán plenamente responsables de
su conducta criminal, un ejemplo de esta modalidad de centro penal psiquiátrico es el
"California Medical Facility", institución en medio terapéutico, dependiente del
Departamento de Correcciones del Estado de California, en los EE.UU. de N. A., ubicada
en la ciudad de Vacaville, que se ocupa del diagnóstico, clasificación, agrupación y
tratamiento del delincuente adulto joven, quien ofrece graves problemas de adaptación
social y desarreglo de la personalidad, sometiéndose al impacto de la psicoterapia de grupo
como técnica fundamental en el programa de rehabilitación penitenciaria. Es esta la única
institución en el mundo en donde se aplican las más modernas técnicas de psiquiatría
correccional y psicología clínica, dándosele especial énfasis a la psicoterapia de grupo de
orientación holística, es decir, aplicando los postulados de cualquiera de las distintas
escuelas de psicoterapia.

BIBLIOGRAFIA

 Antonio Beristain Catedrático de Derecho Penal. Director del Instituto Vasco de


Criminología, SAN SEBASTIAN Homenaje a Jean Pinatel. (Pau, Bayona, San
Sebatián, 18-20 mayo 1989).
http://www.cienciaspenales.org/REVISTA%2008/Beristain08.htm
 BUENDÍA, José, Envejecimiento y Psicología de la Salud, Siglo Veintiuno
Editores, Madrid, 1994.
 BUNGE, Mario, La ciencia, Su método y su Filosofía, 24ª reimpresión, Ediciones
Siglo Veinte, Buenos Aires, 2006.
 Cleckley, Hervey, The mask of sanity, Mosby Editorial, St. Louis, 1955.
 DICAPRIO, Nicholas S., Teorías de la personalidad, 2ª edición, Editorial McGraw-
Hill, México, 1989.
 DSM-IV Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, Editorial
Masson, México.
 Encyclopedia of Criminology, Philosophical Library, New York, 1949.
 FREEDMAN, Alfred M., KAPLAN, Harold I. y SADOCK, Benjamín J.,
Compendio de Psiquiatría, 3ª reimpresión, Salvat Editores, Madrid, 1979.
 Harcourt Brace Jovanovich, Inc., USA, 1972, p. 9. Traducción personal. Aichhom,
en Searchlights of delinquency", by Eissler. International University Press, U.S.A.}
 Hesnard. La psychologie du crime. Editions Payot. 1964.
 http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Pinatel.
 http://www.polizei-newsletter.de/documents/WaelHikal.pdf
 Linder, Robert. Psychopathy as a psychological problem, New York, 1948.
 KAGAN, Jerome & HAVEMANN, Ernest, Psychology, An introduction, 2ª edición,
 Mailloux, Noel. Notas de su cátedra en Montreal, Canadá.

CONCLUSION

El trastorno del antisocial está rodeado de una amplia variedad de características


patológicas lo que hacen de su ser alguien peligroso para sí y para la humanidad. Dichas
características deben ser observadas por el Criminólogo Clínico y profundizar no solo en su
detección sino en encontrar las causas de las mismas, para ello habrá que emplear métodos
y técnicas que nos permitan conocer las mismas, podemos aislar como rasgos comunes en
todo delincuente: inmadurez psicoafectiva, egocentricidad e incapacidad para establecer
relaciones interpersonales, también podemos decir que existe una diferencia entre la
conducta neurótica y conducta delincuente: en la neurosis hay un placer inconsciente y un
displacer; en la delincuencia sucede lo contrario. En ambas el superyo ofrece un problema a
dilucidar.

Podemos decir que para la criminología le ha costado muchos años el poder


estructurar un concepto de conducta criminal, pero gracias a los aportes de la Escuela
Psicoanalítica quien abordó este campo de las ciencias de la conducta del hombre, y
aplicarle una interpretación de psicología dinámica al comportamiento del individuo
sometido a proceso judicial y punición por la comisión de un delito, así como el estudio y
tratamiento de la personalidad del delincuente, y sobre resaltar como el factor social, es
considerando un "carácter esencial de la conducta criminal" basado en condiciones
psicodinámicas, en donde lo social ocupaba un lugar señalado, tomando en cuenta la
impulsividad e irresistibilidad del acto, el pensamiento mágico y los componentes
inconscientes, para conformar tal comportamiento.