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DINÁMICAS URBANAS DEL DESPLAZAMIENTO FORZADO: EL CASO DE


MEDELLIN

La zona urbana de Medellín se compone de 16 comunas (ver mapa 1), que incluyen
249 barrios urbanos oficiales y 20 áreas institucionales; la zona rural se compone de 5
corregimientos (San Cristóbal, San Antonio de Prado, Altavista, Santa Elena y Palmitas)
con sus respectivas veredas.

Al analizar la distribución de la población estimada por comuna y según sexo se


presenta la siguiente situación. (tabla 3).

Tabla 3.. Población estimada a 2005 por comunas y según sexo.


Hombre
Comuna s Mujeres Total
1. Popular 53.534 62.778 116.312
2. Santa Cruz 41.407 48.536 89.943
3. Manrique 67.769 79.501 14.727
4. Aranjuez 62.223 72.944 135.167
5. Castilla 66.001 74.417 140.418
6. Doce de
Octubre 90.035 102.621 192.656
7. Robledo 75.491 84.444 159.935
8. Villa Hermosa 48.293 56.157 10.445
9. Buenos Aires 57.813 67.131 124.944
10. La
Candelaria 34.596 40.251 74.847
11. Laureles 51.239 65.555 116.794
2

Estadio
51.740 93.760 12. La América 42.020
76.489 133.062 13. San Javier 56.573
53.561 94.704 14. El Poblado 41.143
42.022 76.355 15. Guayabal 34.333
87.644 159.390 16. Belen 71.746
1.065.7 1.733.45
Total 894.216 91 9
FUENTE: DANE. Proceso Departamento Administrativo de Planeación de Medellín.
Unidad de Clasificación Socioeconómica y Estratificación. 2005.

En la población urbana existe una significativa presencia femenina (61%) y este


comportamiento se mantiene en las 16 comunas como puede observarse en el
siguiente gráfico (3).

Gráfico No. Medellín urbano. Población estimada a 2005 por comunas y según sexo

200000

180000

160000

140000

120000

100000

80000
Hombres Mujeres
60000

40000

20000

0
16. Belen
5. Castilla
1. Popular

4. Aranjuez

7. Robledo
3. Manrique
2. Santa Cruz

15. Guayabal
13. San Javier
14. El Poblado
12. La América
8. Villa Hermosa
9. Buenos Aires
10. La Candelaria
6. Doce de Octubre

11. Laureles Estadio

Las comunas más densamente pobladas concentran población de estratos medio,


medio bajo y bajo. Ellas fueron ocupadas por un proceso de loteo pirata o de invasión,
que aunque con precariedades en su dotación de espacio público y comunitario se han
ido consolidando como lugares de hábitat de un gran número de pobladores de la
ciudad.

En estos barrios, la economía informal que es la principal fuente de ingresos no


satisface las necesidades básicas de alimento, vestido y albergue digno, ya que hay
muchos hogares que sobreviven con recursos ocasionales, sin un ingreso permanente.
3

La violencia ha tenido un impacto significativo en estos barrios ya que la población


joven masculina se ha reducido significativamente debido a sus muertes prematuras
por la participación en enfrentamientos, grupos al margen de la ley, tráfico de drogas
o el sicariato. En estos casos, las mujeres jóvenes han tenido que asumir la jefatura
del hogar, ya que necesitan sostener a sus hijos quienes quedan huérfanos a muy
temprana edad.

Si bien este gráfico 3, se construyó con las estimaciones hechas por el DANE de
acuerdo al Censo de 1993, es necesario considerar que la dinámica poblacional del
municipio se ha visto afectada por el conflicto armado, y la intensificación del conflicto
urbano también ha significado movilidad de población dentro de la ciudad, por lo tanto
el total de habitantes y su distribución dentro de las comunas puede presentar
diferencias.

La segunda mitad de la década de los 80 representó la consolidación de bandas y


milicias urbanas bajo la influencia del narcotráfico que generalizaron en la ciudad un
ambiente de violencia en el que el homicidio resolvía todo tipo de conflictos.

“Mientras urbanistas y demógrafos anunciaban –a mediados de la década de 1980-


que las migraciones campo – ciudad llegaban a su fin, un fenómeno con grandes
implicaciones para la vida de las ciudades nacía. La reactivación del enfrentamiento
entre guerrillas y militares –después del fracaso de la propuesta de paz del presidente
Belisario Betancurt- así como el fortalecimiento de los grupos paramilitares, de los
ejércitos al servicio del narcotráfico y de las autodefensas campesinas como actores
de la guerra, provocó “la derrota” de la población civil que lenta y silenciosamente
comenzó a dejar sus tierras y a huir en busca de una nueva residencia”. (URIBE, MT,
2004: 2).

Desde entonces Medellín viene recibiendo población desplazada que se instala en los
llamados “asentamientos subnormales” en zonas declaradas “de alto riesgo” con
deficiencias en la prestación de servicios sociales básicos y enfrentando condiciones
de desempleo, desnutrición y violencia.

SITUACIÓN DE DERECHOS HUMANOS

En una realidad de conflicto como la que vive de manera constante Medellín, la


situación de derechos humanos se vuelve precaria, ya que “los cambios
implementados en el último tiempo en las políticas de seguridad, el proceso de
negociación con los grupos paramilitares y especialmente con el Bloque Cacique
Nutibara, la situación de empobrecimiento generada por un modelo que genera
exclusión y concentración del poder económico y político, las políticas de ajuste
causadas por el enorme déficit fiscal, el endeudamiento público insostenible y los
elevados costos de la política de seguridad, que consumen gran parte de los recursos
públicos, tuvieron a lo largo del año 2004 severos impactos en la situación de los
derechos humanos de la ciudadanía en Medellín y el Departamento de Antioquia”
(HERRÁN, J, 2004: 1).

Ello se hace visible en el número de muertes, amenazas, detenciones y falta de


garantías para obtener tranquilidad, libertad, justicia y acceso a los servicios tales
como la salud, la educación, el trabajo, entre otros. Además, la falta de un marco
normativo para la garantía de los derechos a la verdad, la justicia y la reparación, y el
4

desconocimiento absoluto de los derechos de las víctimas en los procesos de


negociación que se han adelantado, generan pocas expectativas de que tales
procesos conduzcan a crear las bases de una paz justa y duradera” (HERRÁN, J, 2004:
1).

Un ejemplo de la violación de los derechos humanos, se puede ver a través de cómo


ha sido la situación en estos años: (ver tabla 5)
Tabla 5

ANTIOQUIA

2000 2001 2002 2003 2004 2005*

HOMICIDIOS 6517 7269 6949 4448 2726 300

MASACRES 79 51 29 14 10

HOMICIDIOS 2 2 9 11 1
AUTORIDADES
LOCALES

HOMICIDIOS 27 16 15 9 10
DOCENTES

SINDICALISTAS 3 2

INDÍGENAS 14 4 9 4 3

SECUESTROS 723 606 533 286 220

MINAS 67 115 180 290 442


ANTIPERSONAL
ES

DESPLAZAMIEN 7438 9029 5137 3070 1779


TO FORZADO 5 9 1 9 1

INTENSIDAD DE 379 371 556 486 515


LA
CONFRONTACIÓ
N

*Meses de enero y febrero.

Datos tomados de: Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y


DIH. Febrero 2005.
5

Frente a los homicidios, es realmente importante la cifra de casos que se registran en


Antioquia, ya que de los 28209 entre el años 2000 y 2004, 13206 son de la ciudad de
Medellín, es decir, el 47% del total, distribuidos: en el año 2000, 3128; en el 2001,
3489; en el 2002, 3613; en el 2003, 1913 y en el 2004, 1063. (Observatorio del
Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Febrero 2005).

Aunque en porcentajes de número de homicidios, con respecto al departamento,


Medellín ha bajado las cifras de 48% en los años 2000 y 2001 a 39% en el 2004, sigue
siendo muy alto el número de muertes que se registran, sin contar las que no están
incluidas en el sistema. Para enero y febrero del 2005 de los 300 homicidios, no se
tiene con certeza el dato exacto de cuántos fueron en Medellín, sin embargo, si se
sabe que hubo predominio de esta ciudad.
En cuanto a las 184 masacres que se han registrado entre el 2000 y 2005, 133 fueron
en Medellín, es decir, el 73% de ellas, una cifra alta para la capital del departamento
donde, aparentemente, podría haber más protección que en las zonas rurales del
departamento.

Los responsables de las masacres, según el informe Observatorio del Programa


Presidencial de Derechos Humanos y DIH, son: el 41% de los casos las autodefensas,
el 17% las FARC, el 4% el ELN y el 1% la delincuencia común. (Fuente: Policía Nacional.
Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Febrero 2005).

Sin duda el año con más casos registrados en cuanto a número de masacre y víctimas
fue el años 2000, con un promedio de 8 víctimas por evento. A pesar que en años
posteriores ese número disminuyó el promedio siguió siendo de 5 personas muertas
por cada masacre. Esta situación hace pensar que los ataques masivos siguen siendo
una forma muy usada de atentar contra la vida de los individuos.

Estas cifras, además, dejan ver claramente el predominio de los actores armados en
Antioquia y su incursión en las ciudades, donde lentamente y a través de las zonas
periféricas se van instalando ya en los centros urbanos. Por el número de casos de
masacres y víctimas que se registran en la tabla, es clara la fuerte presencia de las
autodefensas en el departamento.

De los homicidios a las autoridades locales, en la mayoría de los casos han sido en la
zona rural y a concejales, algunos alcaldes también han sido víctimas fatales de estos
atentados. En cuanto a los docentes, de los 77 muertos en este período, el 26%, es
decir, 20 profesores han muerto en al ciudad de Medellín presentando así el mayor
número de casos en un municipio.

Es importante destacar que de los docentes muertos en al ciudad de Medellín, todos


menos 1, pertenecían a la Asociación de instituciones de Antioquia – ADIDA, entidad
que se ha destacado desde su inicio por su fortaleza sindical.

Es importante también destacar que según el informe del Observatorio del Programa
Presidencial de Derechos Humanos y DIH (Febrero 2005), en el año 2000 de los 27
casos de maestros asesinados, 5 de ellos, el 19% fueron mujeres. En el 2001 de los 16
casos, 4, 25% mujeres. En el 2002 de los 15: 3, el 20%, mujeres. Hasta este año las
cifras no son tan alarmantes como en los siguientes cuando se registra en el año 2003
6

un 67%, es decir, que del total de los 9 en el departamento, 6 de ellos fueron mujeres.
Para el año 2004, representaron el 50%, con un total de 5 casos. Aunque en términos
generales las cifras de asesinatos de los docentes ha disminuido, el número de
mujeres asesinadas aumenta de manera alarmante.

En cuanto a los sindicalistas, para el nuevo siglo los casos de muerte violenta ha
disminuyó, sin decir con ello, que no se presenten. En las estadísticas de la policía hay
5 muertos entre los años 2003 y 2004.

La situación de los indígenas aunque aparentemente mejoró no deja de preocupar, ya


que 34 casos han sido registrados. El mayor número de ellos se registran en Apartadó
donde la cercanía con los grupos indígenas del Chocó es constante.

Las etnias más afectadas son: EMBERA KATIO, 24 casos, 71 %. Embera, 5, 15%.
Embera Chami, 2, 6%. Senú, 1, 3% y sin etnia determinada, 2, 5%. (Observatorio del
Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Febrero 2005).
En cuanto a los responsables de las muertes de los indígenas están las autodefensas
con un total del 38%, las FARC con el 32% de los casos y el ELN con el 3%. Es
importante destacar el alto porcentaje de los ataques de las autodefensas , ya que los
Embera Katio se ubican en los límites con Córdoba y muy cerca al departamento del
Chocó.

En el caso de los secuestros, de los 2368 presentados entre el año 2000 y 2004, el
16%, 373, fueron dentro de la ciudad de Medellín. La mayoría de los casos se presenta
realmente en el oriente antioqueño, zona del departamento muy golpeada por el
conflicto armado.

En cuanto a los responsables de los secuestros, ellos han sido: en el 2000, la FARC con
el 14%, en el 2001, las FARC con el 26%, en el 2002, el ELN con el 56% y las FARC con
15%, en el 2003, el ELN con el 27% y las FARC con el 27% y en el 2004, el ELN con el
7%, las FARC con el 32% y la delincuencia común con el 21%.(Observatorio del
Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Febrero 2005).

Los demás secuestros se le atribuyen a otros grupos armados con un número inferior
de eventos por cada uno de ellos. Es importante ver cómo han disminuido los casos
llevados a cabo por el ELN y el aumento de los de las FARC. Hecho que podría
entenderse debido a la intensificación del conflicto entre las fuerzas regulares del
Estado y este último grupo guerrillero.

Para el caso de las minas antipersonales, todas han sido en la zona rural del
departamento. De los 1094 casos registrados, 543, el 11%, han sido fatales. El 89%
restante son personas que quedan heridas, en muchos casos mutilados.

En cuanto al desplazamiento interno forzado, Medellín es una ciudad receptora de


personas llegadas de la zona rural hacia la urbana. Aunque, actualmente, también se
está presentando el desplazamiento intraurbano.

Según las cifras que aparecen en la página de CODHES, el número de desplazados que
ha recibido al ciudad de Medellín, es el siguiente: 2000, 4500; 2001, 21000; 2002,
23033; 2003, 7436; 2004, 19346, 2005 (enero-febrero) 8127, para un total de 83442.
(Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Febrero 2005).
7

En el número de personas en condición de DIF, aunque se presentan desplazamientos


masivos, la mayoría son individuales lo que hace más difícil un registro real de cuántos
son en verdad las personas que están en esta condición.

El desplazamiento, además, de ya ser una violación a los derechos humanos debido a


que atenta contra la integridad física, mental, la libre circulación, el desarrollo
personal, entre otros, pone a quienes llegan a la ciudad en una picota pública como
actores de un conflicto, ello atenta contra los derechos al libre tránsito, a la libertad, al
desarrollo social e individual, a tener una vivienda digna, a ser atendida de manera
adecuada su salud y sus necesidades educativas.

Además, dos derechos fundamentales de ser reconocidos y que cada día las personas
en condición de desplazamiento ven más difíciles de lograr, uno el derecho a la
ciudad, a estar en la ciudad y, el otro, el derecho a poderse restablecer. Es necesario
“visibilizar a los “ciudadanos desplazados” como portadores/luchadores por el derecho
al restablecimiento” (NARANJO, G y HURTADO, D, 2004: 21) y no como seres que
amenazan a la sociedad.

En cuanto a la intensidad de las confrontaciones, según Observatorio del Programa


Presidencial de Derechos Humanos y DIH (Febrero 2005), el 67% son causados por
actos de terrorismo, por piratería terrestre y hostigamiento el 12% cada uno,
emboscadas el 5%, ataques a instalaciones de la fuerza pública 3% y asaltos alas
poblaciones el 1%, dándose estos últimos casos en contra de todos los principios del
Derecho Internacional Humanitario.

En cuanto a los actores responsables de las 982 acciones registradas en este periodo,
son: el ELN, 259; las FARC, 294; autor desconocido, 333; otras guerrillas, 71 y las AUC,
25. (Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Febrero
2005). El 28% de las acciones de este tipo, llevadas a cabo por los grupos armados se
dieron en Medellín. Los demás en los diferentes municipios del departamento.

Es fácil ver cómo los derechos de las personas se violan de manera sistemática: el
derecho a la vida con el alto número de homicidios, el derecho a la seguridad y a la
libertad personal con la constante presencia de actores armados así como la extorsión
y los enfrentamientos, los derechos sociales, todos, más aún si se es una persona
desplazada y, en general, la vulneración de los derechos es una constante en la vida
de los habitantes de Medellín y de quienes llegan a ella creyendo encontrar allí una
mejora a su condición.

2. LLEGADA Y EVOLUCIÓN DEL DESPLAZAMIENTO FORZADO

Los lugares de llegada de las personas en condición de desplazamiento interno


forzado, están mediados por una serie de rutas que siguen las personas cuando se da
el evento de desplazamiento. Ellos son: el desplazamiento forzado rural-urbano (de las
veredas hacia la ciudad), desplazamiento forzado interurbano (de las cabeceras
urbanas municipales a la ciudad) y el desplazamiento forzado intraurbano (de un
barrio a otro barrio).

Aunque los años álgidos de los procesos de desplazamiento interno forzado en


Colombia comenzaron en la década de los 80, con sucesos muy fuertes en 1986, sólo
8

es en la década de los año 90 cuando se inicia un registro de estos sucesos y se inicia


una visibilización real de la situación. A partir de allí, se detectan de manera más fácil
los lugares de llegada y evolución del desplazamiento a la ciudad de Medellín.

Según la división realizada por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de


Antioquia(NARANJO, G, 2004), ellos se pueden ver con más claridad en los siguientes
períodos:

El primer período, 1992-1995: se registran las primeras oleadas de personas


desplazadas hacia las ciudades. Ellas llegan a barrios ya establecidos dentro de la
ciudad y algunos nucleados en zonas de invasión en las laderas de Medellín. Las
personas llegan, principalmente, del Magdalena Medio, Bajo Cauca, Caquetá y Urabá.
(Fuente: Observatorio sobre Desplazamiento Forzado, Conflicto y Territorio. Instituto
de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia. Medellín, agosto de 2004. (Tomado
de Articulo 9)).

En el segundo período, 1996-1998: aunque sigue vigente el desplazamiento que se


presentó en el periodo anterior, se hace extensiva esta dinámica a las cabeceras
municipales, ya que es allí donde se refugian de manera inicial buen número de
personas desplazadas de las zonas rurales. Este tipo de desplazamiento es el
interurbano. Las personas llegan, principalmente, del Urabá antioqueño, chocoano y
cordobés, así como el Bajo Cauca.

“Para el año de 1998 la ciudad ya contaba con 22 nuevos asentamientos de


desplazados y habían llegado, aproximadamente, 22.000 personas procedentes de las
distintas regiones del Departamento. Este fenómeno ha impactado a la ciudad en su
conjunto, pues de las diez y seis comunas en que se divide Medellín, trece reportaban
población desplazada, y de un total de 288 barrios existentes, 56 contaban con
familias desplazadas”. (NARANJO, G y HURTADO, D, 2002: 6). (gráfico 5)

El tercer período, 1999-2004: no sólo continúan los dos tipos de desplazamientos


mencionados sino que además, también se hace presente el intraurbano que obedece
al conflicto y disputa territorial de los diferentes grupos al margen de la ley así como
de las fuerzas estatales. Las personas llegan, principalmente, oriente antioqueño, el
occidente y el Atrato Medio desplaza población hacia Medellín. La diferencia es que los
municipios pertenecientes al área metropolitana no sólo se convierten en receptores
sino también en expulsores de personas hacia la ciudad de Medellín.(gráfico 6).

3. SITUACIÓN ACTUAL DE LA CONDICION DEL DESPLAZADO EN MEDELLIN

Entre el 1 de enero de 2000 y diciembre de 2004, 80 mil personas han hecho


declaración de desplazamiento en la Personería Municipal. Las principales regiones de
procedencia son: “43% del Oriente Antioqueño, 12% del Occidente, 10% de Urabá y
el 35% restante de otras regiones de Antioquia y departamentos del país. San Carlos,
Granada, San Luis, Cocorná (Oriente) y Dabeiba (Occidente) son los municipios que
han aportado en este período el mayor número de desplazados. 40.008 son mujeres y
38.331 hombres.”. (NARANJO, G, 2004: 7)

Para este período se intensifica, además, el desplazamiento de habitantes del Atrato


Medio hacia la ciudad de Medellín. “Durante el año 2004, 8.848 personas denunciaron
9

su situación de desplazamiento ante la Personería Municipal. De nuevo, el Oriente del


Departamento aparece como el primer lugar de procedencia con el 38 % de todos los
declarantes, y un 11% del Bajo Cauca, pero, por primera vez, un elevado porcentaje
de los que llegan provienen de otros departamentos (17%)... En este mismo año se
incrementó el número de los desplazados que declaran que no tienen ninguna
intención de retornar (80%), cuando en los años anteriores ese porcentaje sólo llegaba
al 75%”. (NARANJO, G, 2004: 8)

Con dicha situación, se ha hecho más apremiante la necesidad de que el Estado a


través de sus instituciones lleve a cabo el proceso de reparación de los derechos
vulnerados a las víctimas del desplazamiento interno forzado. Sin embargo, a pesar de
los esfuerzos y las leyes vigentes, está atención ha sido deficiente y no ha dado
respuesta a las urgentes necesidades que para sobrevivir tienen quienes están siendo
afectados por el fenómeno del desplazamiento.

Y son urgentes, pues, cuando las personas llegan a la ciudad, muchas veces lo hacen
a las casas de sus familiares, pero posteriormente, deben buscar otro lugar para
habitar, así que van conformando pequeños núcleos donde se encuentran varias
familias desplazadas con gran urgencia de poderse ubicar en un espacio. Este proceso
ha hecho que se den una serie de enfrentamientos entre las personas en condición de
desplazamiento y la fuerza pública que busca impedir la aparición de nuevos
asentamientos irregulares.

En estos enfrentamientos, inclusive, se ha afirmado, que algunos asentamientos,


también obedecen a lógicas y estrategias de actores armados. En el último año, se
pueden encontrar varias referencias en el periódico El Colombiano, sobre la presencia
de actores armados, tanto guerrilla pero principalmente paramilitares, en algunos
asentamientos de población en situación de desplazamiento” (HURTADO, D, NARANJO,
G y VILLA, M., 2004: 8).

Esta situación ha generado mayores controversias y desconfianzas entre las víctimas


del desplazamiento interno y la fuerza pública. De las primeras, porque consideran
que en la ciudad se generan sentimientos de desconfianza, de ocultamiento e
invisibilización de las personas para no ser reconocidas en la ciudad y de la segunda,
porque en los casos en que realmente sí se presenta la infiltración de grupos al
margen de la ley en los asentamientos, el conflicto se agudiza.

Sin embargo el principal problema radica en que muchas se ha querido generalizar


este tipo de infiltramiento a todos los asentamientos o más aún a todas las personas
desplazadas, generando así procesos de estigmatización y rechazo de los habitantes
históricos de las ciudades hacia las personas en condición de desplazamiento interno
forzado.

4. ASENTAMIENTOS DE DESPLAZADOS EN MEDELLLIN


10

En el trabajo realizado por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de


Antioquia, se han detectado los siguientes tipos de asentamientos:

a)Asentamientos nucleados de invasión o piratas.


b)Pequeños asentamientos nucleados en barrios establecidos o conformados.
c)Asentamiento disperso por desplazamiento forzado rural-urbano e interurbano.
d)Asentamiento disperso por desplazamiento forzado intraurbano (masivo o
familiar).

En la tabla 4 Anexa, se presenta el acumulado entre 1992-2004 de la presencia de


población desplazada en los distintos barrios y comunas de la ciudad. El color verde,
corresponde al período 1992-1995; el color azul, al período 1996-1998; el color
naranja, al período 1999-2004. En los gráficos siguientes se verá con detalle la
información general que suministra esta tabla.

En el gráfico número 7, se pueden apreciar los asentamientos nucleados en las zonas


de invasión y evolución desde 1992 hasta 2004. En el primer período, 1992-1995 se
ve el número reducido de este tipo de asentamientos, como lo indica la tabla
anteriormente mencionada (en color verde), ascienden a un total de 6. De ellos 4, se
encuentran ubicados en la comuna 1, Popular y 1 uno en la comuna Manrique, es
decir, 5 de ellos en la Zona Nororiental de la ciudad. El restante en la comuna 6, 12 de
octubre, de la Zona Noroccidental.

GRÁFICO 7

Gráfico 1. Evolución histórica de los asentameintos nucleados


en zonas de invasión

14
# de asentamientos

12
10
8
6 1999-2004

4 1996-1998
2
1992-1995
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

Comuna

Fuente: Observatorio sobre Desplazamiento Forzado, Conflicto y Territorio. Instituto de


Estudios Políticos, Universidad de Antioquia. Medellín, agosto de 2004.

Estas dos zonas han sido en la ciudad las que albergan el mayor número de personas
en condición de pobreza, inequidad y discriminación. Factores que agravan la
situación de las personas que llegan desplazadas.

Para el segundo período de 1996 – 1998, (color azul), se crearon en total 19


asentamientos, de los cuales 5 están en la Zona Nororiental, 1 en la zona
Noroccidental; 8 en la Zona Centroriental; 4 en la Zona Centroccidental y 1 en la
Suroccidental. Este panorama permite ver como ya no son las mismas zonas las que
albergan a las otras personas que llegan desplazadas, para estos años se buscan otras
11

alternativas, concentrándose la construcción de los asentamientos en las zonas


centrales de la ciudad.

En el período de 1999 – 2004, (color naranja), retorna en número de asentamientos a


la Zona Nororiental con un total de 12, destacándose la comuna 3 – Manrique con un
total de 6; la Noroccidental con 4; la Zona Centroriental con 6 y la Zona
Centroccidental con 5, para un total de 27. Es decir, que en la ciudad de Medellín se
han establecido 52 asentamientos nucleados de invasión.

Es importante ver además el crecimiento del número de asentamientos de un período


de tiempo a otro, de los 52 asentamientos, el 11.5% pertenecen al primer período; el
36.5% al segundo y el 52% al tercero. Es decir, que cada vez aumentan las personas
en condición de desplazamiento interno forzado que llegan a la ciudad o cada vez se
organizan más quienes están dispersos en al ciudad y conforman asentamientos
nucleados.

En el gráfico número 8, se pueden apreciar los asentamientos dispersos. En el primer


período, 1992-1995 no se registran asentamientos dispersos. Para el segundo período
de 1996 – 1998, hay un total de 37 asentamientos, de los cuales 12 están en la Zona
Nororiental, 11 en la zona Noroccidental, 6 en la Zona Centroriental; 7 en la Zona
Centroccidental y 1 en la Suroccidental. Se puede apreciar como también son en las
zonas Nororiental y Noroccidental donde primero se dan los asentamientos dispersos.

GRÁFICO 8
Gráfico 2. Evolución histórica de asentamientos dispersos

14

12
# de asentamientos

10

4 1999-2004

1996-1998
2
1992-1995
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

Comunas

Fuente: Observatorio sobre Desplazamiento Forzado, Conflicto y Territorio. Instituto de


Estudios Políticos, Universidad de Antioquia. Medellín, agosto de 2004.

Para el período de 1999 – 2004, hay en la Zona Nororiental 10 asentamientos, la


Noroccidental con 4; la Zona Centroriental con 5 y la Zona Centroccidental con 10,
destacándose la comuna 13 (San Javier) con 7 asentamientos dispersos; y 2 en la
Zona Suroccidental, para un total de 31. Es decir, que en la ciudad de Medellín se
establecido 68 asentamientos dispersos.

En cuanto a los períodos de tiempo en el primero no se registró ningún asentamiento


disperso, el segundo tuvo 54.4% de ellos y el 45.6% el tercero. Siendo así, hubo una
12

disminución de este tipo de asentamientos, que es comprensible con el aumento de


los asentamientos nucleados de invasión que se registraron en la gráfica anterior,
pues, las personas se comienzan a unir para construir barrios y lugares donde pueden
habitar.

En el gráfico número 9, aparecen los pequeños asentamientos nucleados dentro de


los barrios ya conformados. Este tipo de asentamientos sólo se registran en el último
período, es decir, entre 1999 – 2004, con un total de 11, distribuidos de la siguiente
manera: 4 en la Zona Nororiental, 5 en la Noroccidental y 2 en la Zona
Centroccidental.

GRÁFICO 9
Gráfico 3. Evolución histórica de los pequeños asentamientos
nucleados en barrios establecidos

14
13
# de Asentamientos

12
11
10
9
8
7
1999-2004
6
5 1996-1998
4 1992-1995
3
2
1
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

Fuente: Observatorio Comunas


sobre Desplazamiento Forzado, Conflicto y Territorio. Instituto de
Estudios Políticos, Universidad de Antioquia. Medellín, agosto de 2004.

Esta dinámica de pequeños asentamientos dentro de barrios ya establecidos puede


haber disminuido, ya que con el número elevado de asentamientos que existen para
dicha época, especialmente los nucleados de invasión, quienes llegan a la ciudad
tiene una idea de dónde ir y casi siempre tienen un referente, sea por familiares o
amigos que ya se han establecido allí.

Básicamente la población en condición de desplazamiento, 180.000 personas


aproximadamente, se encuentran concentradas en 9 de las 13 comunas de la ciudad y
distribuida en todas las 6 zonas, aunque no en todos sus barrios.

Con respecto a la relación entre el Chocó como departamento expulsor con la ciudad
de Medellín como municipio receptor, es de resaltar que desde la primera oleada de
desplazados hacia la ciudad (1992 – 1995) se registró una presencia sobresaliente de
Chocoanos –aunque no existan cifras concretas-, hay referencias que permiten inferir
como asentamiento inicial y principal El Oasis en el Barrio Moravia de la comuna 4,
además en El Trébol barrio La Avanzada de la comuna 1, el barrio La Cruz de la
Comuna 3 y San José de Bello Oriente en la comuna 3, todos ellos en las zonas
Nororiental y Centro Oriental.

Entre 1996 y 1997 se incrementó el número de desplazados en la ciudad,


concentrándose en la zona Centro Occidental. Para este periodo se reporta la llegada
de chocoanos de los municipios de Riosucio, Quibdó, Condoto e Itsmina y aunque
muchos de ellos se localizaron en el asentamiento Vallejuelos en las laderas de la
quebrada la Iguana, perteneciente al barrio Santa Margarita de la comuna 7, otros
llegaron a los asentamientos donde ya tenían familia o a nuevos sitios de invasión
como La Loma de la Cruz, Villa Turbay, Villa LIliam, Esfuerzos de Paz, La Esperanza,
13

Pinar, La Mano de Dios, el Salado parte alta, La Colonia de Belencito, Independencia I,


Independencia II, La Divisa y Blanquizal.

Esta dinámica continuó hasta 1998 y se evidenciaba una mayor presencia de


chocoanos dispersos en la zona Centro Occidental y en los límites entre el municipio
de Medellín y Bello. De 1999 a 2004 ha seguido llegando población desde el Chocó
pero la intensificación del conflicto en el Oriente Antioqueño disparó la estadísticas
hacia esta región y la presencia chocoana se mantuvo consolidando los sitios de
ubicación tradicional como sitios de llegada de los nuevos migrantes, como lo muestra
el siguiente cuadro.

5. DESPLAZAMIENTO INTRAURBANO

En los años 80, se inicia este tipo de desplazamiento en Medellín. Según el


Observatorio sobre Desplazamiento Forzado, Conflicto y Territorio, Instituto de
estudios Políticos, Universidad de Antioquia, se da a raíz de la llegada de grupos del
ELN y las FARC a los barrios de la ciudad, con la consigna de “cuidar el barrio” y
protegerlo de la delincuencia común y el narcotráfico. Sin embargo, estos mismo
grupos inician su proceso de extorsión a los comerciantes de los barrios.

Este panorama inicial da paso a que en los años 90 y continúa en los primeros años de
este siglo, con el aumento de grupos armados dentro de los barrios, lo que ocasionó el
desplazamiento de muchas familias de un lado a otro, especialmente, quienes
habitaban en el barrio Belencito y más aún cuando en el 2002, ya se comienza a
prohibir la movilización dentro de los barrios, el ingreso de personas ajenas a ellos, los
retenes y hasta el ingreso de la defensa civil. Todo ello generó, el cierre de
establecimientos comerciales y hasta los colegios.

En resumen el tejido social se desintegró, más aún si a lo anterior se suma la


existencia “de francotiradores; los cuales harían parte de un grupo de 250 guerrilleros
de las fuerzas especiales de las FARC. La comuna trece [por ejemplo, se convirtió] es
un punto estratégico para la guerrilla, porque quien lo controle domina el túnel de
occidente, la entrada a Santa fe de Antioquia y el camino a Urabá. Los paramilitares
piensan que lo que buscan las FARC es mantener el control de un circuito que les
permite movilizarse sin dificultad por las zonas altas de la ciudad. Otros
investigadores piensan que las milicias han convertido la comuna en símbolo que
magnifica su poder de combate. (Revista Semana, 2002.
14

Grafico 4. Desplazamiento forzado intraurbano.


Medellín 1999 - 2004

10
9
8
# de barrios

7
6
5
4 Disperso
3
2 Masivo
1
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
Comuna

Como respuesta las fuerzas militares iniciaron una persecución si tregua, no sólo de
los grupos al margen de la ley, sino que de manera indiscriminada, de los líderes
comunitarios y las organizaciones, especialmente, de desplazados. Los principales
barrios afectados han sido: Santo Domingo, Popular, Ocho de Marzo, Veinte de Julio,
Belencito, Blanquizal, Villa Laura, Betania, Trece de Noviembre, Villa Tina, La Sierra, El
Pinal, Los Mangos y Efe Gómez.

“La ciudad no solo es receptora de comunidades desplazadas, es sobre todo una


expulsadora de comunidades en su interior, personas que deben huir nuevamente de
grupos paramilitares o bandas, o de la acción de la fuerza pública, o por la acción
insurgente. En Medellín se tienen varios ejemplos de desplazamiento forzado intra
urbano como lo es el caso del desalojamiento de unas familias del

Urabá que se habían ubicado en el barrio Villanita, en el asentamiento el esfuerzo del


picacho donde fueron quemados los ranchos, o con la operación Estrella Seis en los
barrios la cruz y la honda de la comuna tres y el caso mas contundente puede decirse
que fue el de la colonia belencito en la comuna trece con las operaciones Mariscal y
Orión” (NARANJO, G, 2004: 8). (Ver gráfico 10).

Gráfico 10
Fuente: Observatorio sobre Desplazamiento Forzado, Conflicto y Territorio. Instituto de
Estudios Políticos, Universidad de Antioquia. Medellín, agosto de 2004.

En los años recientes el desplazamiento intraurbano ha sido fuerte, en el caso de la


comuna 1 de allí han salido el 8% de las 512 personas registradas, de la comuna 3, el
6.1 %, otros de la comuna 16 y de la 13. De esta última, 2 de cada 3 expulsados
fueron a raíz de los enfrentamientos y operaciones llevadas a cabo en la comuna 13.

6. NUEVOS CONFLICTOS

Hablar de nuevos conflictos a los que se enfrentan las personas que llegan
desplazadas a la ciudad de Medellín, es algo que ya se ha visto en el trascurso del
15

documento, sin embargo, es importante hacer énfasis en puntos álgidos de este


proceso.

El primero de ellos, es el establecimiento del conflicto en las ciudades. La presencia de


los grupos armados legales e ilegales en un buen número de las comunas de la ciudad
como la 1, 2, 8 y 13, han generado enfrentamientos y operaciones militares que han
puesto en riesgo la vida no sólo de las personas en condición de desplazamiento
interno forzado que habitan en esos lugares sino a quienes allí residen de manera
permanente.

Esta situación ha generado que quienes huyeron de sus lugares de origen buscando
seguridad en la ciudad, se enfrenten de nuevo a el miedo y la inseguridad de ser de
nuevo desplazado, ya sea dentro de la misma ciudad o hacia otros lugares fuera de
ella.

Esta situación agrava la ya difícil situación que vive quienes han llegado a Medellín,
pues, además de este problema de confrontaciones y luchas territoriales, ellos ya
cargan con las ausencias, por pérdida en el evento de desplazamiento, de su empleo,
vivienda, sus seres queridos y su tranquilidad.

Cuando se llega a la ciudad, no sólo las personas tienen que enfrentarse a un lugar
nuevo para muchos o poco conocido para otros, sino a la necesidad de tener un lugar
donde vivir. Aunque a veces los recién llegados tienen amigos o familiares en la ciudad
casi siempre en condiciones no ideales para recibir otra familia más, otras bocas que
alimentar y un reducido espacio donde habitar.

Esta estadía tampoco puede ser permanente y, por lo tanto, las familias deben buscar
un lugar donde asentarse pero la falta de recursos y dinero hacen difícil lograrlo, así
que se van a las laderas de la ciudad, principalmente en la Zona orientales y centrales
de la ciudad.

La falta de empleo y la necesidad de adquisición constante que requiere una ciudad


hace más difícil la sobrevivencia de quienes llegan a Medellín, más aún cuando “el
desplazado es estigmatizado al llegar a la ciudad por varias razones, por ejemplo la
representación del desplazado bandido parte de la idea generalizada y el lugar común
según el cual si alguien es amenazado y tiene que dejarlo todo, “por algo será”
“alguna deuda sin saldar tendrá”, bajo esta representación los desplazados son vistos
entonces no como víctimas de la guerra sino como actores del conflicto armado que
están involucrados con cualquiera de los bandos. Se generaliza la idea de que no son
personas de fiar, son asociados con delincuentes y su llegada al barrio es percibida
como fuente de inseguridad. Los pobladores de los barrios opinan que detrás de los
desplazados vienen los problemas, los asaltos el terror de que estos hereden y que
traigan una historia de enfrentamiento que agudice o reviva los conflictos en el barrio.
(HINCAPIÉ, K, 2005: 63).

A todo ello se agrega la carga emocional de lo perdido en el evento del


desplazamiento y las dificultades para ser aceptados como personas con carencias y
necesidades vitales.

En los barrios a donde llegan, “entre desplazados y viejos pobladores populares se


presentan tensiones derivadas de los sentimientos de desconfianza y competencia por
16

la apropiación del territorio, pero también se activan relaciones de solidaridad y se


genera conciencia de historias de estigmatización y de despojo de derechos
humanos”. (HINCAPIÉ, K, 2005: 65).

BIBLIOGRAFÍA

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Colombia. Bogotá, Secretariado Nacional de Pastoral Social, 2000. pp. 71 y ss.
CITADO POR: NARANJO, G. REASENTAMIENTO INVOLUNTARIO ESTUDIO DE CASO:
MEDELLÍN 1992-2004. Medellín: Instituto de Estudios Políticos, Universidad de
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retos para la investigación. Ponencia: el I Seminario Temático Nacional “Ciudades y
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