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Nota de actualidad, 6 de junio de 2006

Batasuna y los partidos nacionalistas

§ Se acusa al Partido Popular de estar sólo frente a todos en la estrategia a


seguir ante el alto el fuego de ETA. Pero, ¿quién hace compañía al gobierno
de Zapatero? Los nacionalistas e Izquierda Unida, que no deja de ser un
partido nacionalista más (de sus cinco escaños, dos son de Iniciativa per
Cataluña)

§ Los partidos nacionalistas esperan que las negociaciones con ETA abran
nuevas oportunidades para avanzar más en sus propios objetivos políticos.
Nunca apoyaron la Ley de Partidos y ni la ilegalización de Batasuna. Es lógico
que vean con simpatía que el Gobierno dé a Batasuna el reconocimiento que
la Ley de Partidos y los Tribunales le quitaron.

§ Todos deseamos que ETA abandone las armas. Pero otros esperan algo más:
que la disolución de ETA sea la oportunidad para avanzar en la liquidación de
España como nación, ven en estas negociaciones una oportunidad para
romper los límites de la Constitución. Por eso respaldan en esta hora a
Zapatero.

Los antecedentes de la tregua actual

§ En 1998 el PSOE exigía a Aznar que rechazara el "chantaje" para abrir una
negociación política con ETA. Por ejemplo, Ramón Jáuregui afirmaba: "ETA y
Euskal Herritarrok (EH) están ante una operación calculada para que el
Gobierno acepte una negociación política con la banda". Jáuregui pedía a
Aznar que no diese “ más pasos en la dirección del diálogo con ETA hasta que
la banda no proclame el cese definitivo de la violencia". Lo mismo que nosotros
hemos repetido.

§ En 1998 Otegui decía: "El Gobierno tiene que habilitar una mesa de
negociación política con la organización armada. Eso no impide que después,
como complemento de esa mesa, o de forma paralela, haya otra mesa que se
constituya en torno a las fuerzas políticas de Euskal Herria". Como es obvio, el
PP no aceptó ni acepta este chantaje.

§ El PSOE acusa al PP de desleal por hacer lo mismo que el PSOE hizo en


1998. No sabemos lo que acabará haciendo Zapatero; de momento, ha
aceptado públicamente iniciar un diálogo político con los representantes
públicamente designados por la banda terrorista ETA. Y lo que sí sabemos es
que, en 1998, el Partido Popular no cedió un milímetro ante chantaje de los
violentos.