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TENDIDO EN SU LECHO, entre negras pieles esteparias, Volodioso ofreca su ms salvaje aspecto.

Ardan dos enormes troncos en la gran chimenea, y el resplandor del fuego enrojeca las cabezas de madera de los vencidos, de modo que a trechos parecan jubilosas o anonadadas por su agona: como si el momento de su venganza hubiera llegado inesperadamente, y no lograran paladearlo como mereca. Los nobles distinguidos situronse ms o menos estratgicamente en torno al lecho del Rey. Sentados, o de pie, con rostro af ligido, bien que con un puntito de temor en los ojos. Con su actitud y mirada, tan autoritaria como amenazadora, el lugar ms

prximo al Rey lo consigui su Consejero, el Conde Tuso, como era de esperar. Hizo seas a Ancio para que se situara a su lado, y cuando ste le obedeci, todos apreciaron que tena erizado el cabello. Al parecer era la primera vez que Ancio vea morir a alguien sin la propia intervencin y, segn se deduca de su actitud, semejante fenmeno no le produca ningn placer; antes bien mostrbase horrorizado y tembloroso como ante la imagen del mismsimo diablo. Era aquel, en verdad (...)

Ana Mara Matute (1925)


Olvidado rey Gud

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ILUSTRACIN: NGEL LUIS SNCHEZ