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EL SECRETO DE LA VIDA

Peter Robbins

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INTRODUCCIÓN

EL SECRETO DE LA MENTE

Tu vida contiene seguramente logros y claudicaciones, tristezas

y alegrías, esperanzas y desengaños. Sin embargo, hay algo que has

estado intentando conseguir o resolver pero que aún no has logrado y

la carencia persiste, con la insistencia de una pesadilla.

¿A qué se debe que poseas una facilidad asombrosa para

algunas cosas y al mismo tiempo unas pasmosas dificultades en otros

campos? ¿Cuál es el secreto perdido para atraer todo lo que deseas?

¿Cuál es la clave para emprender una vida llena de plenitud y

abundancia en donde puedas alcanzar con facilidad aquello que deseas

con fervor?

Hay una certeza de la que debes convencerte: todo lo que forma

parte de tu vida está al alcance de tu mano porque lo has atraído, no

sólo aquello que te reconforta y fortifica sino también lo que te

perjudica y debilita. Aunque no seas consciente de ello, eres tú quien

con el poder de la mente se convierte en el artífice de su propio

destino, pues como dijo el poeta, el hombre es producto de sus sueños.

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Así como en la mente descansa la energía potencial para

alcanzar lo que deseas, allí residen también los principales escollos

que debes sortear para lograr tus objetivos. Por eso, hay que derrotar

los obstáculos sembrados por la mente, esas barreras que parecen

infranqueables y que nos impiden obtener el mayor beneficio de

nuestro potencial.

Una vez que logras entender que existe una programación

mental que opera sobre los hechos de manera inconsciente, puedes

cambiarla y lograr todo lo que deseas.

El primer paso en este entrenamiento de nuestros potenciales es

obtener claridad sobre el conjunto de creencias que te impiden

obtener lo que quieres y te vuelven inseguro, vacilante, pesimista.

Llegar a reconocer las trampas tendidas por tu mente para

bloquear el camino hacia todo lo que deseas es lo que ha sido

denominado el “secreto perdido”.

Para conocer cuál es el fantasma que acecha tus sueños de éxito

y grandeza te sugiero que contestes con sinceridad el siguiente

cuestionario:

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— ¿Has tenido problemas en algún aspecto de tu vida que se

repiten una y otra vez?

— ¿Sientes que a menudo cometes los mismos errores?

— ¿Te has planteado propósitos para el año nuevo y no los has

cumplido?

— ¿Sientes que no pones todo el empeño para conseguir lo que

quieres?

— ¿Sientes que hay algo en tu interior que resurge para sabotear

tu éxito?

Una vez que lo hayas respondido estarás preparado para

comenzar el arduo camino del aprendizaje que te llevará a obtener

aquello que deseas. La felicidad no es un don que se reparte a todos

por igual, es más bien un estado de ánimo que se debe alcanzar luego

de un recorrido que requiere de una gran valentía y un enorme

esfuerzo. Esfuerzo y valentía para cambiar aquello que vienes

haciendo desde el comienzo de tus tiempos y que te ha permitido

adaptarte al mundo aunque ocupando un lugar de una gris y triste

medianía.

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CAPÍTULO 1

EL PODER DE TU MENTE

Si eres realmente honesto contigo mismo, debes saber que hay

algo en tu mente que conspira contra el cambio y la transformación.

Como si estuvieras condenado a realizar un mal movimiento corporal

que te provoca dolores musculares pero que no puedes dejar de hacer,

salvo que te sometas a un entrenamiento especial. Con la mente ocurre

lo mismo, es necesario someterla a un entrenamiento controlado y

riguroso para que olvide los malos movimientos aprendidos a lo largo

del tiempo y los sustituya por movimientos saludables, capaces de

obtener de ti los mejores resultados con el menor gasto de energía

posible.

Por ejemplo, puede ser que tengas problemas de peso, has

probado infinidad de dietas y has hecho ejercicios, pero tu peso sigue

igual o, cuando logras perderlo, lo recuperas al poco tiempo. O puede

que tengas problemas en tus relaciones, has intentado todos los

medios para obtener pareja, pero todo ha sido infructuoso. O también

puede ser que padezcas serias dificultades en tu trabajo, ningún

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empleo alcanza a satisfacer tus expectativas y en cada nuevo trabajo

se actualizan los mismos conflictos con tus colegas, tus superiores y

tus subordinados. Es que atacas los problemas siempre con las mismas

estrategias. Si haces siempre lo mismo, no te sorprendas de obtener

los mismos resultados. Irremediablemente, tu mente te lleva a las

mismas encrucijadas, te hace perder el rumbo y te encierra en una

nube de dudas y escepticismo.

Ahora bien, ¿cómo hacer para no tropezar siempre con la misma

piedra? ¿Cómo hacer para no caer siempre en los mismos errores?

¿Cuál es la solución? ¿Cuál es la llave que permite abrir los cerrojos

de tu mente que te mantienen apresado en la repetición de tus errores?

Como dice Joe Vitale, la Llave es el secreto perdido para poder

atraer hacia nosotros todo aquello que queramos, para poder rodearnos

de lo que nos fortalece. La Llave es un pasaporte a la libertad.

Existe un método para enseñarle a tu mente a alcanzar los

sueños más extraordinarios. El primer paso es proponérselo.

Cuando tu mente consciente piensa que quiere algo, pero tu

subconsciente considera que no mereces eso, fracasarás a la hora de

procurar lo que deseas. En lugar de obtener lo que realmente quieres,

tendrás aquello que piensas que no deseas. Terminas atrayendo lo que

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el cúmulo de miedos y vacilaciones de tu subconsciente considera

adecuado para ti. Para poder atraer lo que prefieres y lo que te hace

bien, primero deben ponerse de acuerdo los diversos niveles de tu

actividad mental.

Susan Shumsky escribió en su libro Miracle Prayer: «Tus

pensamientos conscientes con lo que piensas que crees. Tus

pensamientos subconscientes y tus más profundas convicciones son lo

que realmente crees».

Lo que has obtenido hasta ahora no es otra cosa que lo que

deseaste, al menos inconscientemente. La Llave es el instrumento que

te permite obtener claridad, el modo de conciliar los actos conscientes

e inconscientes y hacer que tu mente se torne congruente y mucho más

efectiva. Joe Vitale en su libro El poder de la atracción ha definido

“obtener claridad” como el tercer paso de la siguiente fórmula para

atraer milagros:

1. Saber lo que quieres

2. Elegir lo que deseas

3. Tener claridad

4. Sentir que ya lo lograste (darlo por hecho)

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5. Avanzar con acciones inspiradas

Estos cinco pasos, agrega Vitale, servirían para cristalizar los

más grandes ideales y realizar tus sueños. Pero al intentar ponerlos en

funcionamiento puede ser que te sientas bloqueado o frustrado. Puede

ser que un conflicto interno te impida alcanzar la claridad necesaria

para marchar directamente hacia tus metas. Puede ser que una parte de

ti quiera llegar a un destino, pero que otra parte se negara a ello, es

decir, que el inconsciente estuviera eclipsando tu deseo consciente.

Tener claridad significa deshacerse de los bloqueos internos que

impiden la realización de los deseos. Esos bloqueos internos son

denominados por Vitale “contraintenciones”.

Probablemente con el año nuevo hiciste alguna promesa del tipo

“voy a hacer ejercicios todos los días”, “voy a dejar de fumar”,

“evitaré las máquinas tragaperras de regreso del trabajo”. Tenías las

mejores intenciones a la hora de formularte semejantes promesas. Sin

embargo luego se te olvidó pasar por el gimnasio, compraste una

nueva cajetilla de cigarrillos y echaste unas monedas por la ranura de

la tragaperras. Tus contraintenciones derrotaron a tus intenciones. Para

eliminar tus contraintenciones, simplemente debes aclarar tus

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intenciones y levantarlas como un estandarte digno de ser defendido

contra viento y marea. Esto significa, según Vitale, “obtener claridad”,

la piedra angular de todos los programas de autoayuda y la clave para

conseguir todo lo que quieres.

La Ley de la Atracción

Para entender cómo funciona la clave que te permitirá abrir

todos esos cerrojos que te impiden alcanzar lo que quieres para ti, es

necesario echar mano a una de las leyes menos conocidas del universo:

la Ley de la Atracción. Según esta ley, tú atraes todo en tu vida, pero

inconscientemente. Para que la relación se vuelva consciente, debes

despegarte de tus creencias limitantes. En 1906 William Walter

Atkinson definió esta ley en The Law of Attraction in the Thought

World del siguiente modo:

Hablamos mucho de la ley de gravedad, pero

ignoramos la ley de la atracción en el mundo de los

pensamientos. Estamos familiarizados con la ley que

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cohesiona los átomos de la materia, reconocemos el

poder de la ley que atrae a los cuerpos hacia la tierra y

que mantiene los planetas girando en sus órbitas, pero

cerramos los ojos ante la grandiosa ley que atrae hacia

nosotros las cosas que deseamos o tenemos, la que hace

o deshace nuestras vidas. Cuando nos demos cuenta de

que los pensamientos son una fuerza, una expresión de la

energía y que tienen un imán con poder de atracción,

comenzaremos a entender el porqué de muchas cosas que

hasta entonces nos parecían oscuras. Ho hay ningún

estudio que compense mejor al estudiante por su tiempo

y dedicación, que el estudio del funcionamiento de la ley

del mundo del pensamiento, la ley de la atracción.

Fundamental en Psicología, esta ley expresa que se obtiene lo

que se desea, que se logra todo aquello en lo que uno se concentra. La

cuestión reside en que la mayoría de las personas tienden a

concentrarse más en lo que no quieren y en lo que las perjudica.

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El Secreto

Dondequiera que estemos, todos trabajamos con una sola ley: la

Atracción. La Ley de la Atracción es el Secreto.

Todo lo que participa de tu vida está allí simplemente porque tú

lo has atraído. Y has hecho eso mediante las imágenes que tienes en tu

mente. Esto es, atraes todo lo que piensas. Como dice Prentice Bulford,

«cada uno de tus pensamientos es un objeto real: una fuerza».

Los grandes maestros de la humanidad nos han enseñado que la

ley de atracción es la ley más poderosa del Universo. Del mismo

modo, las principales religiones como el hinduismo, el cristianismo y

el Islam, el judaísmo y el budismo han sabido trasmitir el Secreto de la

Ley de la Atracción a través de sus relatos y parábolas.

Esta ley domina cada uno de los instantes de tu vida y está

presente en todas las cosas que experimentas. No importa lo que eres

ni lo que hagas, la ley de la atracción modela la experiencia total de tu

vida y lo hace a través de tus pensamientos. Tú eres el encargado de

poner en marcha la ley de la atracción gracias al poder de tu mente. En

1912 Charles Haanel describió la ley de la atracción como «la ley más

grande e infalible de la que depende todo el sistema de la creación».

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Bob Proctor se ha preguntado por qué razón el 1% de la

población gana aproximadamente el 96% de todo el dinero en el

mundo. Según Proctor, esto no obedece a la casualidad sino que se

debe a que esas personas entienden algo. Entienden el Secreto. Las

personas que han acumulado grandes fortunas, continúa, han utilizado

el Secreto, ya sea de manera intencional o inconsciente. Tienen

arraigadas firmes convicciones de dinero y abundancia y no permiten

que en sus mentes florezcan pensamientos contradictorios. En ellas

predominan las ideas de abundancia. Sólo conciben la riqueza y en sus

mentes no cabe otra cosa. Conscientes o no, esos pensamientos han

aportado la riqueza. Es la Ley de la Atracción en movimiento.

Un ejemplo perfecto que permite comprobar la existencia del

Secreto y la validez de la Ley de la Atracción en acción es el siguiente:

puede que hayas tomado conocimiento de alguna persona que haya

acumulado una inmensa fortuna, la haya perdido a causa de algún

imponderable y que la haya recuperado al poco tiempo. Lo que sucede

en esos casos es que los pensamientos de esos individuos apuntan

hacia la riqueza. Así es como la consiguieron en un principio. Sin

embargo, algo hizo que su mente se debilitara, permitiendo la entrada

al miedo a perder la riqueza acumulada. El miedo finalmente venció a

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los pensamientos primitivos y los pensamientos de pérdida pasaron a

predominar por encima de los de riqueza. Una vez perdida la riqueza,

es decir, una vez que sucedió aquello que la persona tenía tanto miedo

que sucediese, el miedo a la pérdida se desvaneció y el fiel de la

balanza se inclinó nuevamente hacia los pensamientos de riqueza. Y,

con ellos, volvió el dinero.

Lo semejante atrae a lo semejante

John Assaraf ha dicho que la forma más sencilla de contemplar

la ley de la atracción es pensar que soy un imán, porque sé que un

imán atrae las cosas hacia él.

Debes pensar que eres el imán más poderoso del Universo y que

el poder magnético de tu interior es más fuerte que ninguna otra cosa

de este mundo. Y son tus pensamientos la sonda que trasmite

semejante potencial.

La Ley de la Atracción dice además que lo semejante atrae a lo

semejante, de modo que ese pensamiento que anida en tu mente atrae

a los pensamientos semejantes.

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¿Te has puesto a pensar alguna vez en algo que te disgustara y

cuanto más pensabas en ello peor te parecía? Esto se debe a que

cuando mantienes un pensamiento la Ley de la Atracción llama a otros

pensamientos semejantes. En cuestión de minutos generas tantos

pensamientos semejantes de infelicidad que la situación parece

empeorar. Cuanto más piensas en ello peor te sientes.

John Assaraf ha señalado que nuestra labor como seres

humanos consiste en mantener los pensamientos que queremos, en

tener totalmente claro en nuestra mente lo que deseamos, y desde esa

base empezar a invocar una de las grandes leyes del Universo: la Ley

de la Atracción. Te conviertes así en lo que piensas, pero también

atraes lo que más piensas.

Tu vida puede concebirse entonces como un reflejo de tus

pensamientos anteriores. Eso incluye todas las experiencias positivas,

pero también las que no lo han sido tanto. Si atraes lo que más piensas

es difícil ir más allá del cercano horizonte de tus pensamientos. Es

difícil desembarcar en tu vida la experiencia de lo nuevo. Ahora, si

aprendes el Secreto ese conocimiento te permitirá cambiarlo todo.

Cuando tienes bien claro lo que quieres y lo conviertes en tu

principal pensamiento, lo atraes a tu vida. Como dice Bob Proctor, «si

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lo ves en tu mente, lo tendrás en tu mano”. Obtener claridad es un

paso fundamental para revelar el Secreto y aprender a manejar toda la

energía que está a tu merced para obtener todo lo que quieras y

ahuyentar lo que no quieras.

La Ley de la Atracción hace que tus pensamientos se

materialicen en los objetos que hay en tu vida. Por eso hay que

entrenar la mente para que te cobije lo bueno. Tus pensamientos se

materializan en objetos. Repite esta idea hasta que se encarne en tu

conciencia. La insistencia lo vuelve real. Porque, como afirma John

Assaraf, «lo que la mayor parte de las personas no entienden es que un

pensamiento tiene una frecuencia. Se puede medir un pensamiento.

Por lo tanto si piensas en algo repetidamente, si en tu mente imaginas

que tienes un coche nuevo, que cuentas con el dinero que necesitas,

que estás creando tu propia empresa, que encuentras a tu alma

gemela… Si te estás imaginando cualquiera de esas cosas estás

emitiendo constantemente esa frecuencia».

En suma, los pensamientos son magnéticos y tienen una

frecuencia. Al pensar, esas ideas se trasmiten al Universo y su fuerza

magnética hace que se arracimen todas las cosas semejantes que están

en la misma frecuencia. Todo lo que se envía vuelve a su origen, y en

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el origen estás tú. Dicho en otras palabras: todos sabemos que una

antena de transmisión de televisión emite sus señales a una

determinada frecuencia, que nuestro receptor convierte en imágenes y

sonido. Cada canal posee su frecuencia y cuando la sintonizamos

obtenemos su señal. Si queremos ver otra señal, buscamos otra

frecuencia. Tú eres una torre de transmisión humana y por lo tanto

eres el transmisor más poderoso del Universo. Lo que transmites crea

tu vida y tu entorno. Tus pensamientos crean la frecuencia, atraen

hacia ella cosas semejantes y luego las devuelven en forma de las

imágenes de tu vida. Si deseas cambiar algo, debes empezar por

cambiar de canal y de frecuencia modificando tus pensamientos.

Atraer lo bueno en lugar de lo malo

La mayoría de las personas ocupa su mente en lo que no quieren

y luego no dejan de preguntarse sorprendidos por qué eso que no

quieren se manifiesta una y otra vez. Una de las razones principales

por las que las personas no consiguen lo que quieren es que siempre

están pensando en lo que no quieren. La epidemia del “no quiero” es

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la peor de las que ha padecido la humanidad y lleva siglos sembrando

pesimismo y causando estragos. En ti está derrotar esa epidemia,

desterrando los malos pensamientos de tu mente y de tu vida.

Como dice Lisa Nichols, «la Ley de Atracción es muy

obediente. Cuando piensas en lo que quieres y te enfocas en ello con

toda tu fuerza, en cada momento, te dará exactamente lo que quieres.

Cuando te enfocas en las cosas que no quieres —“No quiero llegar

tarde, no quiero llegar tarde”—, La Ley de Atracción no oye el “no

quiero”. Manifiesta lo que estás pensando y lo hará una y otra vez. La

Ley de Atracción no sabe de “quieros” y no “quieros”. Cuando te

enfocas en algo, sea lo que sea, estás provocando que se manifieste».

La Ley de Atracción no sabe de negaciones:

Si piensas “no quiero mancharme la blusa nueva”, la Ley de

Atracción interpreta “quiero que se derrame algo sobre esta prenda”;

Si piensas “no quiero pillar un resfriado”, entiende “quiero resfriarme

y ser blanco de todos las gérmenes que pululen en el aire”. En

Thought Vibration, William Walter Atkinson escribió para los

negativistas:

Una vez, yo estaba hablando con un hombre sobre

el poder de atracción del pensamiento. Me dijo que no

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creía que el pensamiento pudiera atraer algo, que todo

era cuestión de suerte. Agregó que había descubierto que

la mala suerte lo perseguía implacablemente y que todo

lo que hacía salía mal. Siempre fue así y siempre lo sería,

pues así había crecido él. Cada vez que emprendía algo

nuevo sabía de antemano que saldría mal y que no

llegaría a nada bueno. No podía creer en el poder de

atracción del pensamiento aunque quisiera. ¡Todo era

cuestión de suerte! Ese hombre no se daba cuenta de que

con su propia confusión estaba dando el argumento más

convincente a favor de la Ley de Atracción. Esperaba

siempre que las cosas salieran mal y… siempre salían

mal, tal cual lo esperaba. Era una magnética ilustración

de la Ley de Atracción, pero no lo sabía y ninguna

consideración serviría para clarificarle el asunto. Estaba

‘en contacto con eso’, no había manera de hacerlo

pensar de otra forma —siempre esperaba la mala

suerte— y cada nueva ocurrencia le probaba que estaba

en lo correcto y que la ciencia mental era un sinsentido.

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En consecuencia, tus pensamientos actuales son el germen de tu

vida futura. Por eso, dime lo que piensas y te diré cómo será tu vida en

el futuro. A semejanza del resto de las leyes de la naturaleza, la Ley de

la Atracción encierra su máxima perfección. Tú has creado tu propia

vida al recoger lo que has sembrado bajo la forma de pensamientos.

Si te quejas, de acuerdo con la Ley de la Atracción, no harás

otra cosa que atraer con mayor fuerza más situaciones para que puedas

seguir quejándote. Si escuchas a una persona quejarse y pones toda tu

atención en el lamento, no harás otra cosa más que atraer hacia ti

situaciones desagradables que renovarán los motivos de queja para ti y

para los que te rodean. Por eso, si estás advertido de esta trampa,

podrás alterar las circunstancias de tu vida con sólo modificar tu

manera de pensar. Es indudable que debes convencerte de que tu vida

está en tus manos y en tu mente. No importa cuán bajo hayas caído,

aún es tiempo de empezar a elegir conscientemente tus pensamientos

para cambiar tu vida y subir por la escalera del éxito. ¡Nunca es el

momento de abandonar la esperanza, porque siempre estás a tiempo

de cambiar tu vida!

En resumen, el Gran Secreto de la vida es la Ley de la

Atracción, que dice principalmente que lo semejante atrae a lo

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semejante, de modo que cuando tengas un pensamiento debes saber

que ese pensamiento atraerá otros pensamientos del mismo calibre.

Asimismo, los pensamientos son magnéticos y tienen una frecuencia.

Con el acto de pensar, se transmiten ideas que atraen magnéticamente

a todas las cosas que están en esa misma frecuencia y por lo tanto,

todo lo que de ti sale, regresa a ti de una forma u otra. Por eso, si

quieres cambiar tu vida, primero comienza por la frecuencia

cambiando tus pensamientos. Las ideas del presente son el germen de

tu vida futura. Aquello en lo que más enfoques tu mente será lo que se

manifieste en tu vida con más fuerza, porque tus pensamientos pueden

convertirse en objetos.

Los sinuosos caminos del Secreto

Joe Vitale afirma que todo lo que te rodea en tu vida, incluido

todo aquello que no te gusta, ha sido atraído por ti. A lo mejor esto

que escuchas no te parece bonito y podrás replicar: “Yo no he atraído

el accidente de coche, ni he invitado a este cliente insoportable, ni he

admitido la solicitud de empleo de ese jefe abusivo y autoritario”. Sin

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embargo debo decirte que sí lo has hecho. Éste es uno de los

conceptos más controvertidos de la psicología mental, pero una vez

que lo hayas aceptado tu vida se transformará muy fácilmente.

Frente a este argumento, muchas personas alegan que es

imposible creer que los acontecimientos históricos que han costado

millones de vidas han sido pergeñados por sus propias víctimas con

todo el empeño de los malos pensamientos. Sin embargo, de acuerdo a

la Ley de la Atracción, esas personas deberían encontrarse en la

misma frecuencia del funesto acontecimiento, aunque esto no

signifique que pensaran en eso exactamente. Cuando las personas

creen que pueden estar en el lugar erróneo en el momento inadecuado

y que esas circunstancias están fuera de su control, si persisten esos

pensamientos de miedo e impotencia, pueden atraer justamente a

aquello que más temen.

Nadie atrae deliberadamente nada que no desee. Las cosas

indeseadas que ocurren en tu vida o en la vida de otras personas tienen

lugar debido a una falta de conciencia acerca del gran poder creativo

de nuestros pensamientos. Por eso urge controlar los pensamientos.

Pero como bien afirma Marci Shimoff, «es imposible controlar todos

nuestros pensamientos. Los científicos nos dicen que tenemos unos

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sesenta mil pensamientos al día. ¿Puedes imaginarte lo agotador que

sería intentar controlar todos esos pensamientos? Afortunadamente

hay una vía más sencilla y son nuestros sentimientos. Nuestros

sentimientos nos ayudan a saber lo que estamos pensando».

La gravitación que tienen los sentimientos nunca será destacada

lo suficiente. Nuestros sentimientos nos ayudan a forjar nuestra propia

vida. Y ellos dependen también de lo que pensamos. Todo lo que

vemos y experimentamos en el mundo es un efecto de lo que

pensamos y esto incluye a los sentimientos. Como señala Bob Doyle,

«las emociones son un don increíble que tenemos para saber lo que

estamos pensando». Los sentimientos nos hablan acerca de lo que

pensamos en cada momento. Presta atención a ellos cuando de pronto

te dan una mala noticia. Verás que la sensación de malestar corporal

es inmediata. Porque tus sentimientos son una señal de lo que traen tus

pensamientos. Por este motivo es necesario que tomes conciencia de

cómo te sientes y que aprendas a distinguir y controlar tus emociones.

Según Lisa Nichols, el ser humano es portador de dos clases de

sentimientos: los buenos sentimientos y los malos. Mientras que los

primeros te hacen sentir bien, los segundos te envuelven en una nube

de malestar. Los malos sentimientos como la ira, el resentimiento y la

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culpa, merman tu fuerza, te debilitan y te empequeñecen. A la hora de

evaluar tus emociones, nadie puede decirte si te sientes bien o mal,

porque nadie mejor que tú puede saber cómo te estás sintiendo. Lo

más importante es saber que es imposible tener malos sentimientos y

buenos pensamientos al mismo tiempo, ya que tus pensamientos son

la causa primera que movilizan tus sentimientos. Si te sientes mal, eso

significa que estás atrapado por pensamientos que te hacen sentir mal.

Cuando te encuentras mal y no haces nada por cambiar tus

pensamientos para sobreponerte a la angustia o a la depresión, sin

darte cuenta está haciendo un esfuerzo por atraer más y más todo

aquello que te molesta y disgusta. En cambio, si disfrutas de buenas

emociones y sentimientos y te encuentras invadido por la dicha, la

gratitud, el amor y la felicidad, esa disposición positiva atraerá

sentimientos del mismo calibre. La dicha llama a la dicha. Marci

Shimoff ha señalado con acierto que «Si te sientes bien, estás creando

un futuro que seguirá la senda de tus deseos. Si te sientes mal, estás

creando un futuro que se desviará de la senda de tus deseos. La Ley de

la Atracción está actuando en cada segundo. Todo lo que pensamos y

sentimos está creando nuestro futuro. Si estás preocupado o tienes

miedo estás atrayendo más de lo mismo a tu vida».

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Cinco pasos para obtener claridad con la terapia cognitiva

La terapia cognitiva (TC) es una herramienta eficaz para

obtener claridad sobre cualquiera de las creencias que te limitan y te

debilitan. Los factores fundamentales de la TC son tus pensamientos,

sentimientos, conductas y respuestas biológicas. Todo lo que te rodea

interactúa para determinar tu estado de ánimo y tus acciones. A

continuación expondré el método que ha desarrollado la doctora

Larina Kase para utilizar la TC en el proceso de obtener claridad.

1. Es necesario identificar tus pensamientos molestos o

perjudiciales. Para ello escríbelos, haz una lista de todas aquellas ideas

que crees actúan en tu contra. Los pensamientos son rápidos y

flotantes y habitualmente no tenemos conciencia de ellos. Pero cuando

los identificas, tiendes a incrementar tu conciencia y puedes empezar a

trabajar en su transformación. Si tienes dificultades para captarlos,

presta atención a los cambios en tus estados de ánimo. Cada vez que

percibas un pequeño cambio indaga acerca de lo que ha ocurrido

dentro de tu mente. Sin duda podrás asociar ese cambio a algo que has

pensado, aunque sea una idea fugaz y difícil de atrapar.

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2. Aproxímate a tus pensamientos como si fueras parte de un

jurado imparcial que debe evaluar las evidencias que llevarían al

acusado a juicio. En lugar de dar por sentado que tus pensamientos

son el reflejo directo de la verdad, reúne evidencias para analizar su

validez. Para ello toma una hoja de papel y divídela en tres columnas.

En la primera columna escribe el título “Pensamiento emocional”. En

la segunda, pon “Evidencias de que este pensamiento es verdad”. Y en

la tercera, “Evidencias de que este pensamiento no es verdad”. Llena

luego las columnas con los testimonios a favor o en contra de tus

pensamientos emocionales.

3. Lleva a cabo algunos experimentos conductuales para poner a

prueba la verdad del pensamiento. Si, por ejemplo, tu pensamiento fue:

“Yo siempre digo cosas estúpidas cuando hablo delante de un grupo”,

evalúa si es cierta esa realidad. ¿Es cierto que siempre dices

estupideces? Asimismo podrás practicar con las cosas que te dan

miedo, de modo que cada vez serán más fáciles para ti. Tu confianza

aumentará cuando los resultados esperados no ocurran.

4. Decide cuánta verdad hay en tu pensamiento original

basándote en el acopio de evidencias y en los experimentos de

conducta. Analiza qué probabilidad hay de que sientas miedo. Quizá

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veas que tu pensamiento molesto no es real. Si queda alguna

posibilidad de que lo sea, pregúntate cómo lo manejarías. Te darás

cuenta de que si sucede en realidad, eres muy recursivo y de que

puedes manejar la situación.

5. Por último, entiende que tus pensamientos problemáticos y

limitantes no son indispensables y que no te ayudan. No golpean, así

que no te resistas a ellos. Cuanto menos dispuesto estés a

experimentar algo, más probable será que lo tengas que hacer. Si

tratas de suprimir un pensamiento, volverá a ti como una canción

atrapada en tu cabeza. No te aferres a tus pensamientos limitantes ni

los eches fuera. Si regresan en un futuro, simplemente déjales

dispersarse a su manera.

Después de perfeccionar este pequeño procedimiento de cinco

pasos breves y sencillos, tendrás claridad.

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CAPÍTULO 2

EL UNIVERSO ES ABUNDANCIA

Una de las preguntas que siempre se hacen es que si cada una de

las personas que componen el planeta aprendiera a utilizar la Ley de la

Atracción para lograr lo que desea, los recursos del mundo

menguarían, porque si todo el mundo alcanzara lo que quiere se

agotarían las existencias, como en los grandes almacenes.

Hay una mentira que actúa como un virus en la mente de la

humanidad. Esa mentira es: “No hay suficiente. Hay carencia,

limitación, no hay bastante”. Esa mentira hace que las personas vivan

con miedo, avaricia y desconfianza. Y esos pensamientos de miedo,

avaricia y desconfianza concluyen por convertirse en parte de la

experiencia, de acuerdo con la ley de la profecía auto cumplida. Lo

cierto es que hay cosas buenas para todos más que suficientes.

Abundan las ideas creativas, abunda la imaginación, abunda la

esperanza. Hay amor, poder y felicidad de sobra. Pero el cuerno de la

abundancia está destinado a quienes toman conciencia de su propia

naturaleza infinita.

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Pensar que no hay suficiente es mirar sólo lo externo y creer

equivocadamente que la riqueza proviene desde fuera del individuo. Si

haces eso sin duda sólo percibirás carencia y limitación. Pero si te

convences de que nada procede del exterior y que todo lo que existe

fue primero pensamiento y sentimiento en el interior, tu mente se

convierte en el poder creativo de todas las cosas. Es imposible

entonces que impere la escasez. Tu capacidad para pensar es ilimitada,

igual que las cosas en las que puedes pensar para que se manifiesten.

Todas las personas tenemos el mismo don. Cuando realmente sabes

esto, piensas desde una mente que es consciente de su propia

naturaleza infinita.

La historia verídica de un equipo de una empresa petrolera en

Belice es un ejemplo del poder de la mente humana para atraer

recursos. Los directores de la Belice Natural Energy Limited

asistieron a un curso del prestigioso doctor Tony Quinn, especialista

en fisiología humanista. Gracias al curso sobre poder mental del

doctor Quinn los directivos se convencieron de que conseguirían

materializar su imagen mental de Belice como país productor de

petróleo. Se arriesgaron a dar un paso decisivo perforando para buscar

petróleo en Spanish Loockout, y en tan sólo un año su sueño y su

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visión se hizo realidad. Belice Natural Energy Limited encontró

petróleo de la más alta calidad y en grandes cantidades donde otras

cincuenta compañías habían fracasado en el intento. Belice se ha

convertido en un país productor de petróleo porque un equipo

extraordinario de personas creyó en el poder ilimitado de sus mentes.

Es necesario convencerse de que nada es limitado, ni los

recursos ni ninguna otra cosa. Sólo existe la limitación que proviene

de la mente humana. Cuando abrimos nuestras mentes al poder

creativo ilimitado, invocamos la abundancia y le abrimos la puerta a

una nueva cornucopia, repleta de frutos para todos.

El Universo se lo ofrece todo a todas las personas a través de la

ley de la atracción. Tienes la capacidad de elegir lo que quieres

experimentar. Estás en una encrucijada: o escoges el camino de la

abundancia o tomas por el sendero de la escasez, la limitación y la

mezquindad. ¿Quieres que haya suficiente para ti y para todos? Toma

conciencia de que hay abundancia de todo. Todos tenemos la

capacidad de conectar con esa reserva invisible a través de nuestros

pensamientos y sentimientos, y traerla hacia el centro de nuestra

experiencia.

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Todo lo que quieres —felicidad, amor, abundancia, prosperidad,

éxtasis— ya existe, está esperando a que lo tomes. Pero has de

desearlo de verdad. Tienes que desearlo deliberadamente, y cuando lo

deseas de esa manera y te lanzas a conseguir lo que deseas, el

Universo te concede todo lo que quieres. Reconoce las cosas bellas y

maravillosas que te rodean, bendícelas y alábalas. Por otra parte, con

las cosas que actualmente no son como realmente te gustaría que

fueran, no pierdas el tiempo criticándolas o quejándote. Simplemente

déjalas a un lado y concéntrate en lo que te hace feliz.

La alabanza y la bendición disuelven la negatividad. Por eso

alaba y bendice a tus enemigos. Si los maldices, esa maldición volverá

hacia ti y te perjudicará. Si, por el contrario, alabas y bendices,

ahuyentas la negatividad y la discordia. Muy pronto el amor de la

alabanza y la bendición retornarán a ti, pues cuando haces esto recibes

de inmediato buenos sentimientos.

31
La suerte y la buena suerte

Alex Rovira y Fernando Trías de Bes distinguen entre la suerte

y la buena suerte para explicar la diferencia entre aquel que sale a

forjar su destino con el firme propósito de atraer lo positivo partiendo

de garantizar una actitud expansiva, y quienes en algún momento se

encuentran favorecidos por alguna circunstancia propicia. Si una

persona hereda una gran fortuna, es un caso de suerte. Si en cambio

mantiene una actitud que busca atraer las ventajas y los beneficios que

la vida parece ofrecer a quienes están dispuestos a movilizarse para

conseguir lo que desea, eso significa que está dotado de buena suerte.

Las personas que aprenden y asumen la diferencia entre la

suerte a secas y la buena suerte han logrado excelentes resultados

tanto en su vida laboral como en sus relaciones amorosas y familiares.

Ha servido también a deportistas, artistas, científicos. La suerte no

depende de uno, por eso es sólo un golpe y no dura demasiado. Por el

contrario, quienes poseen una actitud positiva para atraer aquello que

los fortalece, están abocados a crear suerte. La Buena Suerte sólo

depende de ti. ¿Sabías que casi el 90% de las personas a las que les ha

tocado la lotería no han tardado más de diez años en arruinarse? En

32
cambio, la Buena Suerte es posible siempre que te lo propongas. Por

eso se llama Buena Suerte, porque es la buena, la de verdad.

La suerte no dura mucho tiempo, porque no depende de ti. La

Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre. Son muchos

aquellos que aspiran a tener Buena Suerte, pero son pocos los que

deciden ir y luchar por ella. Si hasta el momento no has sido

beneficiado por la Buena Suerte, tal vez se deba a que las

circunstancias son las de siempre. Para que la buena suerte llegue, es

conveniente crear nuevas circunstancias. Crear las circunstancias

propicias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio

beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la

Buena Suerte. Si “dejas para mañana” la preparación de las

circunstancias, la Buena Suerte quizá nunca llegue. Crear

circunstancias requiere dar un primer paso… ¡Dalo hoy!

Aun bajo las circunstancias aparentemente propicias y

necesarias, a veces la Buena Suerte no llega. Busca en los pequeños

detalles las circunstancias para beneficiarte de ella. A quienes sólo

creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se

abocan a crea circunstancias, el azar les resulta indiferente. Nadie

puede vender suerte, pues la Buena Suerte no se vende. Desconfía de

33
los vendedores de suerte. Una vez que todo sea propicio para la

llegada de la suerte, ten paciencia, porque la Buena Suerte llega si

mantienes la fe en tus propias potencialidades y en la actitud positiva.

Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias adecuadas para que

sobrevenga la oportunidad. Pero la oportunidad no es cuestión de

suerte o azar: está siempre ahí, sólo necesita de un ambiente que la

favorezca para levantar vuelo. Crear Buena Suerte no es otra cosa que

crear circunstancias propicias. Por eso solamente depende de ti.

¿Es posible atraer un millón de dólares?

Joe Vitale ha pregonado a los cuatro vientos que de acuerdo con

la Ley de la Atracción, una vez que te has entrenado en atraer lo que te

fortalece y a espantar lo que te debilita, una vez que te has limpiado de

los malos pensamientos que te habían mantenido inmovilizado durante

largo tiempo y has conseguido obtener claridad, es posible que puedas

llamar a la fortuna con el secreto encanto de una profecía.

La divinidad envía constantemente ideas a la mente de muchas

personas a la vez, pero sabe que no todos actuarán con la misma

34
premura. Las personas que actúen más rápido, es decir, aquellos para

quienes entre el pensamiento y la acción sólo median unos instantes,

serán los beneficiaros de las iluminaciones de la divinidad. El más

veloz, el primero, es el que recibe la recompensa, es quien se

transforma en el número uno y los demás, simplemente, quedan

relegados a un segundo plano.

Un día, confiesa Vitale, le llamó por teléfono un amigo. Como

no lo encontró le dejó un mensaje en donde le decía que tenía una idea

brillante para un producto único y le dejó en el contestador un breve

resumen del proyecto. Lo curioso es que mientras su amigo dejaba el

mensaje, Vitale ya estaba desarrollando la idea. Como si la divinidad

enviara ideas a muchas personas, pero sólo pudieran ponerlas en

marcha los más veloces, quienes tuvieran sus pensamientos y

emociones clarificados, para poder ejecutar una acción repentina y

eficaz. Cuando la idea entró al mundo de Vitale, éste actuó rápido, y

cuando el resto de la gente, incluido su amigo, estaba cavilando acerca

de su factibilidad, él ya había actuado dándole forma inmediata a un

proyecto sumamente lucrativo. La lección es que al dinero le gusta la

velocidad y cuando tengas que actuar, hazlo de inmediato.

35
De modo que, clarificando y limpiando la mente y el cuerpo de

todo aquello que los inmoviliza, se pueden atraer bienes materiales,

como un coche nuevo, una casa, el éxito de una empresa o una buena

inversión. No debe andarse con remilgos y pensar que no es correcto

emplear los beneficios de tomar conciencia del funcionamiento de la

Ley de Atracción, en procurar bienes materiales. El mundo de los

objetos está al alcance de las manos y cogerlos puede resultar muy

positivo para ti. Al obtener claridad, todo resulta más sencillo.

El dinero no es más que papel y metal, insiste Joe Vitale.

Adquiere significado cuando la gente comienza a relacionarlo con su

autoestima. Hacemos que signifique mucho más de lo que significa en

realidad. El centro debe estar en ti, no en el dinero. Si pensáramos en

el dinero como si fueran billetes de Monopoly, el popular juego de

mesa, la cuestión perdería dramatismo y la actitud hacia él sería

mucho más auspiciosa. Los grandes magnates y multimillonarios no

piensan en él cuando emprenden grandes negocios. Como no se

mueven dominados por el miedo a perderlo, tienen una actitud más

osada que les permite alcanzar soluciones creativas, las cuales, por

supuesto, les hacen ganar más dinero.

36
Nunca debes concentrarte en el dinero. Debes procurar

divertirte, lanzarte a la vida con pasión y alegría. Esa actitud positiva

atraerá finalmente al dinero cuando menos estés pensando en él.

Debes emprender tus empresas vitales sin preocuparte por el dinero.

Cuanto más te concentres en lo que amas, en tu pasión, en lo que tu

corazón te dicta; cuanto más te desentiendas de tus preocupaciones

financieras, desaparecerán más fácilmente esos problemas. Se

desvanecerán bajo el peso de tu alegría de vivir y el dinero empezará a

dejarse ver. Un día, buscando otra cosa, mirarás a tu alrededor y dirás:

“Vaya, tengo una increíble cantidad de dinero”.

37
CAPÍTULO 3

ALGUNAS CLAVES DE LAS RELACIONES

AMOROSAS

El Secreto consiste en que somos creadores de nuestro propio

Universo y que todos los deseos que surgen en nosotros se

manifestarán en nuestra vida. En consecuencia, nuestros deseos,

pensamientos y sentimientos son muy importantes porque se

manifiestan. Marie Diamond, asesora de Feng Shui, cuenta que un día

fue a casa de un productor de cine muy famoso y se encontró que en

todos los rincones tenía la imagen de una hermosa mujer desnuda

envuelta con una tela, en un gesto de darse la vuelta para marcharse,

como si estuviera diciendo “No te veo”.

—Creo que no debes ser muy afortunado con los amoríos —le

dijo Marie.

—¿Eres clarividente? —respondió el anfitrión.

—No, pero observa. Tienes el mismo retrato de esa mujer en

siete sitios —le dijo.

38
—Pero me gusta ese cuadro, lo he pintado yo —agregó el

productor.

—Peor aún, porque has puesto toda la creatividad en ello —le

respondió.

Era un hombre muy atractivo que siempre estaba rodeado de

hermosas actrices debido a su trabajo y sin embargo no tenía ningún

amorío, continúa Marie.

—¿Qué es lo que te gustaría? —le preguntó.

—Me gustaría salir con tres mujeres cada semana —dijo.

—Pues, píntalo. Píntate con tres mujeres y cuelga el cuadro por

todas partes —le respondió.

A los seis meses volvió a verle y descubrió que ahora la vida

amorosa de su amigo funcionaba a las mil maravillas. Las mujeres no

paraban de llamar y todas querían salir con él.

—Pero ahora me gustaría sentar cabeza. Conocer una mujer de

la cual enamorarme y casarme —dijo.

—Píntate enamorado junto con una mujer —le recomendó esta

vez. Así que pintó una hermosa relación y al poco tiempo se casó.

39
Esto se dio así porque el hombre lanzó otro deseo. Lo deseó

durante años sin que sucediera porque su deseo no se podía manifestar.

Su plano externo —su casa— estaba contradiciendo constantemente

su deseo. Si entiendes este conocimiento empieza a utilizarlo.

La historia del amigo de Marie Diamond es un ejemplo perfecto

de cómo el Feng Shui refleja las enseñanzas del Secreto. Ilustra cómo

nuestros pensamientos pueden crear algo cuando los ponemos en

práctica. Toda acción ha de ir precedida de un pensamiento. Los

pensamientos crean las palabras que pronunciamos, nuestros

sentimientos y acciones. Las acciones son especialmente poderosas

porque son pensamientos que nos han hecho actuar.

Puede ser que ni siquiera nos percatemos de cuáles son nuestros

pensamientos más ocultos, pero podemos ver lo que hemos estado

pensando cuando observamos las acciones que hemos realizado. En la

historia del productor de cine, sus pensamientos más recónditos,

aquellos que gobernaban sus movimientos, se reflejaban en sus

acciones y su entorno. Aunque proclamaba el deseo de salir con

mujeres, pintaba mujeres dándole la espalda. Sus cuadros reflejaban

un deseo diametralmente opuesto al proclamado. Cuando eligió

40
cambiar deliberadamente sus acciones, hizo que todo su pensamiento

se enfocara en lo que quería. Con un cambio tan sencillo pudo pintar

su vida y hacer que se manifestara a través de la ley de la atracción.

Cuando quieras atraer algo a tu vida, asegúrate de que tus

acciones no contradigan tus deseos. Piensa en lo que has pedido y

asegúrate de que tus acciones estén reflejando lo que esperas recibir,

que no sean contradictorias. Actúa como si ya hubieras recibido eso

que deseas. Haz exactamente lo que harías si ya lo tuvieras y actúa de

modo que se refleje esa poderosa expectativa. Deja espacio para

recibir tus deseos; cuando lo hagas, estarás enviando una potente señal

de expectativa.

En las relaciones es importante saber desde un principio quién

está entrando en tu vida, y no me refiero sólo a tu pareja. Primero has

de entenderte a ti mismo. Pues, ¿cómo esperas que otra persona

disfrute de tu compañía si tú no eres capaz de disfrutar de ti mismo?

Una vez más la ley de atracción está a punto de traerte eso a tu vida.

Si estás disconforme contigo, ese pensamiento se proyectará al

exterior y sólo te rodearás de personas que te manifiesten su

41
disconformidad hacia ti. Esto es lo que has de plantearte: ¿te tratas

como te gustaría que te trataran?

Si no te tratas como te gustaría que te trataran los demás, nunca

podrás cambiar las cosas. Tus acciones están dirigidas por tus

poderosos pensamientos. Si no te tratas con amor y respeto, estarás

emitiendo una señal que indica que no te consideras lo

suficientemente importante, ni lo bastante digno, o que crees que no te

mereces lo que pides. Esta señal se seguirá emitiendo y

experimentarás más situaciones de estar con personas que no te tratan

bien. Las personas no son más que el efecto. Tus pensamientos son la

causa. Has de empezar a tratarte con amor y respeto, emitir esa señal y

entrar en esa frecuencia. Luego la ley de atracción moverá todo el

Universo y tu vida se llenará de personas que te amarán y respetarán.

Muchas personas se han sacrificado por otras pensando que eso

las hace mejores. ¡Falso! El sacrificio sólo puede proceder de

pensamientos de carencia, porque es como decir: “No hay suficiente

para todos, así que yo me privaré de ello”. Esos sentimientos no son

agradables y al final conducen al resentimiento. Hay abundancia para

todos y cada persona tiene la responsabilidad de invocar sus propios

deseos. No puedes invocar algo en nombre de otra persona porque no

42
puedes pensar ni sentir por otro. Tu trabajo eres tú. Cuando sentirte

bien se convierte en tu prioridad, esa espléndida frecuencia irradia y

alcanza a los que tienes más cerca.

A muchos nos han enseñado que primero son los demás, y esta

prédica ha tenido como consecuencia que hemos atraído sentimientos

de no ser merecedores de las cosas. Mientras íbamos albergando esos

sentimientos, continuábamos atrayendo más situaciones que nos

hacían sentir más indignos y que no teníamos suficiente. Debes

cambiar radicalmente esa forma de pensar. Prentice Bulford ha

señalado:

Sin duda, para algunos, la idea de darse tanto

amor a uno mismo puede parecerles muy fría, difícil y

poco compasiva. Sin embargo, este asunto puede

contemplarse desde otra perspectiva cuando

descubrimos que “cuidar al Número Uno”, tal como

indica lo Infinito, es en realidad cuidar al Número Dos y

la única forma en que podemos beneficiar

permanentemente al Número Dos.

43
A menos que primero te llenes a ti mismo, no tendrás nada que

dar a los demás. Por lo tanto, resulta imprescindible que primero

cuides de ti. Vela primero por tu felicidad. Las personas somos

responsables de nuestra propia felicidad; haz lo que te haga sentir bien,

debes procurar ser una persona con la que sea agradable estar, un

verdadero ejemplo para todas las personas de tu vida. Cuando eres

feliz no piensas en dar, pues das a chorros como algo natural.

La razón por la que te has de querer es porque es imposible que

te sientas bien si no te quieres. Cuando no estás a gusto contigo, estás

bloqueando todo el amor y el bien que te tiene reservado el Universo.

Cuando te sientes mal contigo mismo, parece como si tú mismo

estuvieras devorándote la vida, porque todo lo bueno, en todas las

áreas —incluida la salud, el dinero y el amor—, está en la frecuencia

de la felicidad y en la longitud de onda del sentirse bien. El

sentimiento de gozar de una energía ilimitada y el sorprendente

sentimiento de salud y bienestar están en la frecuencia de sentirse bien.

Cuando no estás conforme contigo, entras en una frecuencia

perjudicial, que atrae personas, situaciones y circunstancias que

profundizarán el hecho de que te sientas mal.

44
Debes cambiar de enfoque y comenzar por pensar en todas las

cosas maravillosas que hay en ti. Observa tus aspectos positivos.

Cuando te enfocas en esas cosas, la ley de la atracción te mostrará más

cosas bellas de ti. Pues atraes lo que piensas. Lo único que debes

hacer es comenzar por un pensamiento prolongado de algo bueno

respecto a ti, y la ley de la atracción responderá multiplicando cerca

de ti más pensamientos similares. Busca todo lo bueno que hay en ti,

para poder encontrar lo bueno de lo que te rodea, y para que los que te

rodean puedan ver todo lo que vales.

Estamos muy acostumbrados en nuestras relaciones a quejarnos

de los demás. Por ejemplo: “Mis compañeros de trabajo se aprovechan

de mi debilidad”, “Mi pareja no me escucha”, “Mis hijos son muy

difíciles”. Siempre nos enfocamos en los otros. Pero para que las

relaciones funcionen realmente bien, es necesario que enfoquemos

nuestra atención en lo que apreciamos de la otra persona, no en lo que

nos desagrada. Cuando nos quejamos, sólo conseguimos aumentar el

motivo de la queja.

Aunque estés pasando por una etapa muy difícil en una relación

—las cosas no funcionan, los malentendidos se multiplican, no te

llevas bien—, todavía puedes cambiar esa situación. Toma papel lápiz

45
y durante el mes siguiente escribe tosas las cosas que aprecias de esa

persona. Piensa en todas las razones por las que la quieres, aprecia su

sentido del humor, aprecia su apoyo. Descubrirás que cuando te

enfocas en apreciar y reconocer sus puntos fuertes, esos aspectos se

manifestarán y los problemas desaparecerán.

A menudo cedes en los demás la oportunidad de crear tu

felicidad y muchas veces no lo consiguen. ¿Por qué? Porque la única

persona responsable de tu felicidad, de tu estado de dicha total, eres tú.

Por eso tus padres, hijos o tu pareja no tienen ninguna injerencia sobre

la misma. Ellos sólo tienen el privilegio de compartir la felicidad

contigo. Pero para eso antes debes procurártela, buceando dentro de ti.

Toda tu felicidad reside en la frecuencia del amor, la más alta y

poderosa. No puedes retener el amor en tu mano. Sólo puedes sentirlo

en tu corazón. Es un estado del ser. Puedes percibir la evidencia de ese

amor expresándose a través de las personas, pero el amor es un

sentimiento y tú eres el único que puede irradiar y emitir ese

sentimiento, y cuando amas estás en armonía total con el Universo.

Ama todo lo que puedas. Dirigiendo tu vida a las personas que amas,

sentirás que ese amor vuelve hacia ti. El amor de quienes te rodean

tiene su origen en tu propio amor. No lo olvides.

46
CAPÍTULO 4

ALGUNAS CLAVES DE LA VIDA SALUDABLE

Nuestro cuerpo es el resultado de nuestros pensamientos. La

ciencia médica ha empezado a comprender hasta qué grado la

naturaleza de los pensamientos y las emociones determinan la

sustancia física, la estructura y el buen funcionamiento de nuestro

organismo.

Es por todos conocidos el uso del efecto placebo en el arte de

sanar. Un placebo es algo que supuestamente no tiene ninguna

repercusión en el cuerpo. Puede ser, por ejemplo, una pastillita de

azúcar. Sin embargo, si el médico le dice a su paciente que le ha dado

un medicamento muy eficaz, el placebo suministrado tendrá un efecto

en su organismo. El efecto placebo es un fenómeno muy potente.

Cuando los pacientes piensan y creen verdaderamente que esa pastilla

les va a curar, reciben lo que creen y se curan. La mente humana es un

factor muy importante en las artes de sanar.

A medida que te vuelves conforme de la magnitud de la

influencia de la ley de la atracción en la vida de la humanidad,

47
comienzas a descubrir algunas claves de su funcionamiento, incluida

el área de la salud.

Antes que nada, hay algo que debe ser aclarado. Si padeces una

enfermedad grave y optas sólo por investigar cuál ha sido el factor

psicológico que te la ha provocado, en lugar de recurrir a la medicina

clásica, es muy probable que ello te cause la muerte. Evidentemente es

aconsejable que sigas un tratamiento médico al mismo tiempo que

indagas la causa psicológica. En ningún caso se debe renegar de la

medicina. Toda forma de sanación tiene su lugar.

Sanar mediante la mente puede resultar un excelente

complemento de la medicina clásica. Si hay dolor, la medicación

puede hacer que el dolor desaparezca, lo que ayudará a la persona a

concentrarse más en su salud. Pensar en la salud perfecta es algo que

cualquiera puede hacer en privado, sea cual sea la situación exterior.

Lisa Nichols ha reflexionado: «El Universo es una obra maestra

de la abundancia. Cuando te abres a sentir la abundancia del Universo,

experimentas el asombro, la dicha, la beatitud y todas las grandes

cosas que tiene reservadas para ti: buena salud, riqueza, buen carácter.

Pero cuando te cierras con pensamientos negativos experimentas

malestar, dolores y sientes que es doloroso vivir cada día».

48
Según el médico, escritor y líder en sanación con la energía, el

doctor Ben Jonson, tenemos mil diagnósticos y enfermedades distintos.

Sólo son el eslabón débil. Todos ellos son el resultado de una sola

cosa: el estrés. Si ejerces suficiente presión en cadena y en el sistema,

uno de los eslabones se rompe.

Todo estrés tiene su origen en un pensamiento negativo. Un

pensamiento que no ha sido tenido en cuenta, que se va agrupando con

otras pensamientos del mismo calibre, hasta que se manifiesta el estrés.

Si bien el estrés es el efecto, la causa ha sido el pensamiento negativo

y todo comienza con un oscuro y apenas perceptible pensamiento, una

sensación de malestar antes que una idea. Ahora bien, para erradicar la

causa que genera el estrés, debes cambiar ese pensamiento negativo

por un pequeño pensamiento positivo.

Nuestra fisiología crea enfermedades para comunicarse con

nosotros, para hacernos saber que tenemos una visión desequilibrada

de nuestra vida o que no somos capaces de amar y sentir gratitud. El

saber del cuerpo trata de guiarnos allí donde el saber de la mente se

obnubila. El problema es que muchas veces el cuerpo se comunica a

través de la gramática de las enfermedades para asegurarse que su voz

será escuchada con atención.

49
El amor y la gratitud son sentimientos que resultan muy

provechosos cuando se trata de ahuyentar el dolor y la negatividad,

por eso pueden alejar enfermedades, por muy terribles que sean.

Por lo tanto, cuando una persona ha manifestado una

enfermedad originada en el estrés en el templo de cuerpo, es posible

invertir ese proceso a través del pensamiento correcto. Si un

pensamiento negativo atrajo como un imán la pena, el dolor y la

enfermedad, un pensamiento positivo puede repelerlos, como un imán

de signo contrario.

La risa es la mejor medicina

A una joven llamada Cathy Goodman le diagnosticaron un

cáncer de mama. Sin embargo creyó con toda su fe y todo su corazón

que ya se había curado. Cada día decía: “Gracias por mi curación”.

Repetía esto continuamente, todos los días, a todas horas. Estaba

convencida de que se había curado y se veía como si el cáncer jamás

hubiera invadido su cuerpo. Una de las cosas que hizo para sanarse

fue mirar películas cómicas. Todo lo que hacía era reír y reír. No

50
podía permitirse ningún estrés en su vida porque sabía que ésa era una

de las peores cosas que pueden ocurrirte cuando estás intentando

curarte.

Desde el diagnóstico hasta la curación transcurrieron

aproximadamente tres meses. Estuvo completamente curada sin

someterse ni a quimioterapia ni a radiación.

Esta hermosa e inspiradora historia de Cathy Goodman

demuestra los tres grandes poderes en acción: el poder de la gratitud

para sanar, el poder de la fe para recibir la sanación y el poder de la

risa y la felicidad para disolver la enfermedad en nuestro cuerpo.

Cathy tuvo la inspiración de usar la risa como método de

sanación tras conocer la historia de Norman Cousins. A Norman le

había sido diagnosticada una enfermedad incurable. Los médicos le

dijeron que sólo le quedaban unos meses de vida. Norman decidió

curarse por sí mismo recurriendo a la risa. Durante tres meses se

dedicó a mirar todas las películas cómicas que pudo y a reírse sin

parar. Al cabo de ese tiempo la enfermedad desapareció y los médicos

atribuyeron este hecho a un verdadero milagro. Al reír, Norman liberó

toda la negatividad y también su enfermedad. Sin duda la risa puede

ser una gran medicina.

51
La enfermedad no puede subsistir en un cuerpo que se

encuentra gozando de un estado emocional saludable. Si todo nuestro

cuerpo se renueva cada cierto período, una enfermedad o un proceso

degenerativo pueden habitar en él durante largo tiempo porque son

retenidos allí por los pensamientos negativos y por la atención que se

le concede a la enfermedad.

Por eso es conveniente poseer pensamientos de perfección. La

enfermedad no puede sobrevivir en un cuerpo que tiene pensamientos

armoniosos. Debes ser consciente de que sólo hay perfección cuando

observas, la perfección has de invocarla para ti. Los pensamientos

imperfectos son una de las principales causas de todos los males de la

humanidad, incluida el dolor, la pobreza y la enfermedad. Poseer

pensamientos negativos nos conduce a privarnos de la herencia que

nos pertenece por derecho propio.

Puedes comprobar que las creencias sobre el envejecimiento

están en nuestra mente. La ciencia ofrece razones para demostrar que

nuestro cuerpo se regenera periódicamente. Sin embargo el

envejecimiento está originado en el pensamiento limitado, de modo

que libera esos pensamientos de tu conciencia y piensa que tu cuerpo

52
tan sólo tiene unos meses, por más cumpleaños que hayas tachado de

tu calendario.

Puedes pensar tu camino hacia un estado de salud perfecto, el

cuerpo perfecto, el peso perfecto y la juventud eterna. Puedes lograr

que todos estos dones se manifiesten, pensando coherentemente en la

perfección.

53
CAPÍTULO 5

¿CÓMO ENFRENTAR LA INFELICIDAD?

Algunos métodos para hacer frente a la infelicidad

Mandy Evans ha perfeccionado una poderosa herramienta para

obtener claridad. Se trata de un cuestionario, conocido como el

método Opción, consistente en unas preguntas basadas en el amor.

Está diseñado para explorar por qué somos infelices. Cuando no

obtienes lo que deseas, te ves embargado por una emoción paralizante,

que puedes llamar dolor, tristeza, frustración o angustia. En suma,

emociones vinculadas con la infelicidad. El siguiente método es una

herramienta excelente que te ayudará a explorar por qué te sientes

como te sientes. Y a medida que exploras, te liberas.

Según Mandy Evans, puedes mejorar todo en tu vida, desde tus

relaciones afectivas hasta tu economía, una vez que descubres las

creencias y convicciones ocultas que cargas en tus espaldas. En cuanto

consigues descubrir de qué se trata esa carga, la puedes examinar para

ver si a la luz del día esas ideas continúan siendo claras.

54
Para desprenderte de las emociones que te lastiman —como

rabia, ira, agobio, culpa—, debes descubrir y desbaratar las creencias

que las provocan para ponerlas en su verdadero sitio.

En lugar de luchas frustrantes y agotadoras para cambiar

circunstancias y situaciones, puedes cambiar las convicciones que te

mantienen inmovilizado.

Una creencia limitante o autodestructiva es aquella que te

produce infelicidad y te aleja de conocer o buscar lo que realmente

deseas. Le da forma y color a todo lo que consigues incluso a lo que te

has atrevido a soñar. Las convicciones que no dejan brotar la felicidad

están entre las más amenazantes y autodestructivas.

Cuando eres feliz y tienes claridad, tomas decisiones y ejecutas

acciones que te conducen por caminos muy diferentes a los que

hubieras escogido dominado por la rabia y el miedo. Caminos más

agradables y seguros, sin baches ni curvas peligrosas. Así, llegas a

puntos diferentes después de una jornada increíblemente distinta.

El método Opción es ideal para ayudar a las personas a

distinguir y desbaratar las creencias que bloquean su camino hacia la

felicidad, la creatividad y el éxito. Un elemento clave en este método

55
es un diálogo tipo pregunta-respuesta, una especie de entrevista

contigo mismo.

Como punto de arranque, es necesario que aprendas a aceptarte

tal como eres. Si te juzgas severamente cuando indagas tus

sentimientos y creencias, no serás capaz de ver claramente cuál es el

verdadero núcleo de malos pensamientos que te atenaza. Tómate tu

tiempo y aprende todo lo que puedas de tus sentimientos y emociones.

Escribir las respuestas te será de gran utilidad; lo ideal sería que

las volcaras en un diario personal en donde puedas registrar el avance

de tus progresos.

Tienes que estar dispuesto a moverte al principio en una

atmósfera de cierta confusión. A medida que cambian tus creencias, tu

versión de la realidad se disipa y tu desorientación disminuye. Hay

veces en que las preguntas y las respuestas se entrecruzan y tienen

mucho más sentido cuando tratan acerca de tus sentimientos y tus

creencias.

Estas son las seis preguntas básicas del método Opción

preparadas para que obtengas claridad:

56
1. ¿Qué te hace infeliz? O irritable, culpable,

preocupado. Esta pregunta es de gran ayuda para detallar tus

sentimientos.

2. ¿Por qué eres infeliz? Las razones para sentirse

mal son diferentes de las razones que nos hacen sentirnos mal.

Nuestras razones son simples creencias.

3. ¿Qué te preocuparía si no te sintieras mal? Esta

extraña pregunta es de enorme utilidad para descubrir cualquier

miedo o preocupación relativa a la pérdida del sentimiento de

infelicidad. Muchas veces somos reacios a dejar un sentimiento,

aunque sea doloroso.

4. ¿Crees eso?

5. ¿Por qué crees eso?

6. ¿Qué te preocupa que pasara si no creyeras eso?

Algunas veces no aferramos a viejas creencias aunque nos

limiten, nos amenacen o nos causen infelicidad.

Veamos a continuación un ejemplo de diálogo que realizó

Mandy Evans consigo misma. Ella confiesa haber necesitado tan sólo

tres preguntas para cambiar sus sentimientos y su vida. Como ya sabía

57
que se sentía muy mal por el hambre del mundo, empezó con la

segunda pregunta:

¿Por qué te sientes mal por eso?

Respuesta: nadie parece encargarse de ese asunto. Es tan

innecesario.

¿Qué te preocuparía si no te sintieras mal?

Respuesta: no haría nada al respecto.

¿Crees eso?

Respuesta: ¡No! Tan pronto como me hice la pregunta, supe lo

mal que me sentía, lo poco que hacía. De hecho, cuando me siento

realmente bien, no quiero ni pensar en el hambre del mundo, y mucho

menos pienso en hacer algo.

Inmediatamente Mandy Evans se sintió mejor y ahora

contribuye con más dinero, busca diferentes maneras de luchar contra

el hambre del mundo.

Si alguien le pidiera a Mandy Evans que repasara todo lo que ha

aprendido en su vida para dar un único consejo, sería este: cuestiónate

siempre la infelicidad. Nunca aceptes por anticipado un sentimiento

negativo y perjudicial.

58
El método del amor

El terapeuta hawaiano Hew Len trata grupos de criminales con

enfermedades mentales sin recibir a ninguno de ellos en su consulta.

Para llevar adelante esta tarea ha diseñado un método de

curación muy eficaz que permite dominar todos nuestros

pensamientos limitantes, y es tan sencillo de aplicar como que tienes

que decir tan sólo dos palabras: “Te amo”.

Este método de oración y petición proviene de una antigua

tradición hawaiana y su funcionamiento es tan simple que puede

aplicarse en cualquier momento.

El supuesto básico es que todo lo que hacemos proviene de la

inspiración o de la memoria. La inspiración puede ser considerada

como una señal clara y directa de la divinidad. La memoria es un

programa de tu subconsciente. Somos, pues, el resultado de recordarlo

todo. Ahora bien, este método consiste en limpiar esos recuerdos para

darle mayor espacio a la inspiración y actuar de acuerdo con las

señales de la divinidad.

59
Por ejemplo, es probable que tu forma de responder a las

palabras de este libro sea una reacción basada en tu memoria, la cual

tiene depositado un conjunto de creencias. Si no estás de acuerdo con

lo que has leído, se debe a que tu mente cuenta con un viejo programa

que no acepta mis argumentos. En cambio, si estás de acuerdo es

debido a que tu sistema de creencias está en sintonía con lo que has

venido leyendo. De un modo u otro, siempre llevas un equipaje en este

viaje que has emprendido, y ese equipaje es la memoria.

Según el doctor Len con sólo decir “te amo” a la divinidad,

comienza un proceso de claridad y limpieza. Esas dos palabritas

sacuden los sentimientos dentro de ti. La divinidad las oye y envía una

señal de limpieza para que vivas el momento actual con total claridad

y conciencia.

Si es la primera vez que escuchas esto puede ser que te resulte

algo que carece completamente de sentido. Eso se debe a que tu

sistema de creencias almacenado en la memoria no es compatible con

las ideas que estoy proponiendo que examines. Tu mundo tal vez no

coincida con este nuevo modelo. No obstante la confusión que pueda

reinar dentro de ti, dile “te amo” a la divinidad.

60
El método de Len supone la limpieza de todos tus recuerdos

negativos para que puedas captar los cambios que vienen ocurriendo

en ti o en quienes te rodean. Suena extraño pero es bien sabido que al

ocuparte de tus propios problemas, estos desaparecen de quienes te

rodean.

Debes amar con convicción la idea de que tus problemas se

vayan. ¿De qué modo? Diciendo “te amo” sin parar. Hay otras tres

frases que también puedes decir —“lo siento”, “por favor”,

“perdóname” y “gracias”—, pero las dos sencillas palabras “te amo”

es claramente lo que necesitas.

Un profesor de San Antonio, Texas, que trabaja con niños con

necesidades especiales, empezó a implementar el método del doctor

Len en sus clases. Uno de sus alumnos estaba prácticamente

catatónico. Miraba al vacío, babeaba y no respondía a ninguna de las

consignas de la clase. El profesor decidió que en lugar de trabajar con

el niño trabajaría sobre sí mismo. Se sentó en el aula y en voz muy

baja repitió “te amo” mientras pensaba en la criatura babeante y

silenciosa. Repitió el ejercicio varias veces durante algunos minutos.

Luego se acercó al niño y le preguntó si quería trabajar con un

61
ejercicio matemático. Para su asombro, el niño le miró y dijo: “Sí, lo

intentaré”.

El estudiante trabajó en su pupitre durante treinta minutos.

Según el profesor, fue un avance sin precedentes y atribuyó todo lo

ocurrido a este método de limpieza. En lugar de trabajar sobre el

estudiante, focalizando el problema en los cambios del exterior, el

profesor puso toda su energía en lo que pasaba dentro de sí. Apenas lo

hizo, el niño cambió.

Piensa ahora en algo o en alguien que te frustra en tu vida.

Puede ser un problema de salud o un compañero de trabajo con el que

no quieres estar más. Escoge algo, no importa lo que sea, e intenta

realizar el ejercicio.

Mientras mantienes esa persona o ese objeto en tu conciencia,

comienza a decir “te amo” en voz muy baja, de un modo casi

imperceptible. Puedes dirigir la frase a la divinidad. Creas o no en su

validez, sigue adelante y repite ahora algo más alto, “te amo, te amo”.

A medida que lo hagas, empezarás a sentir amor y comenzarás a

transformar a la persona o al objeto que tienes en mente. Ten presente

que nadie debe enterarse de lo que estás haciendo. Como diría el

62
doctor Len, “no hay nadie ahí afuera”. Todo está dentro de ti, girando

alrededor de tu relación con la divinidad. Y lo único que debes hacer

para limpiar y mejorar esa relación es decir “te amo”.

Aprendiendo a escuchar a tu propio cuerpo

Tu cuerpo habla y es necesario aprender a escucharlo. A

continuación te ofrezco algunas de las técnicas desarrolladas por

Jennifer Malean, una prestigiosa especialista en tres terapias de

sanación (craneosacral, polaridad y Reiki).

Estas técnicas constituyen un verdadero viaje hacia el territorio

desconocido de la inteligencia corporal. El propósito del viaje consiste

en desenmascarar esos pensamientos que se atascan en los sistemas de

energía celular. Esos pensamientos atascados nos alejan de nuestros

sueños y se manifiestan como dolor físico, emocional y espiritual.

A menudo el cuerpo se bloquea con emociones y pensamientos

almacenados en sus tejidos que deben ser descubiertos y liberados. Es

frecuente que la energía atascada en el cuerpo sea el residuo de

traumas que han quedado sin resolver. El trauma puede ser el

resultado de una lesión física, emocional, mental o espiritual. En el

63
acopio de la energía interviene una combinación de todos estos

aspectos. Por ejemplo, un trauma físico puede ser algo tan dramático

como un accidente automovilístico o algo tan irrelevante como

golpearte la uña del dedo meñique. Lo que importa en esas

circunstancias es el pensamiento posterior a la acción o el

pensamiento que sobrevino mientras padecías el trauma y en qué lugar

de tu cuerpo quedó alojado. Cuando el pensamiento y la emoción

ocultos tras el bloqueo de energía física son descubiertos, entendidos y

liberados, nuestra inteligencia de sanación natural reordena, equilibra

reajusta y sana el cuerpo dañado en señal de agradecimiento, dejando

que la energía vuelva a circular otra vez.

Cuando somos capaces de interrogar al cuerpo, a toda su

estructura celular y a las emociones allí almacenadas, el bloqueo

resulta fácil de solucionar. Si consigues preguntarle a tu cuerpo a

dónde se han alojado esos sentimientos, comienza a vislumbrarse el

camino para destrabar tanto el bloqueo como el verdadero sentido de

lo que deseas.

64
Técnicas de sanación y descarga

Jennifer McLean ha comparado estas técnicas con la física

cuántica y con el “efecto del espectador”. Su propósito es apreciar

cómo tu sistema energético se expresa por sí solo. A medida que

tomas conciencia de los movimientos energéticos, los bloqueos y las

descargas, el cuerpo percibe que le estás prestando atención. Por lo

tanto, se reorganiza con un nuevo sistema o patrón de salud renovado.

Es un diálogo activo:

Tú: Hola, cuerpo; muéstrame lo que quieras mostrarme y

te prometo que estaré presente y te escucharé.

El cuerpo: Bien, estás aquí. He oído tus peticiones de

abundancia, amistad, libertad, diversión, felicidad, etcétera, y

tengo algunas cosas que enseñarte.

Así empieza todo este asunto. La técnica y las palabras que la

describen deben estar siempre impregnadas de perdón, amor y

equilibrio. El proceso comienza mientras lee y tu cuerpo recibe tus

peticiones.

65
Técnica nº 1: Sanación a través del trauma

Parte 1: Encuentra tu centro. Sitúate en un lugar confortable,

en un mullido sillón o recostado en la cama. Respira profundamente

varias veces, como mínimo tres, con la intención de oxigenar tu

cuerpo y relajarte. Cada respiración debe durar 10 segundos o más. La

respiración debe comenzar debajo del ombligo, que es la primera parte

en elevarse (pon tu mano allí al comprobarlo); el pecho sube después

y por último se alzan ligeramente los hombros. Imagina que la última

de las respiraciones llena la parte superior de tus pulmones. En el

punto máximo de esta respiración, debes sentir como si estuvieras

dando un masaje interno en los hombros y en el cuello.

Ahora, a partir de este grado de relajación, entra en tu cuerpo y

busca el lugar que sientas como tu centro. Muévete dentro de tu

cuerpo como una perla que se hunde lenta y suavemente en el agua.

Donde la perla se detenga, ese será tu centro. Busca el punto más

quieto dentro de ese centro. Si piensas pasear por él, dóblalo como si

fuera ropa o déjalo a un lado.

66
Parte 2: Mira, observa, siente, dialoga. Una vez que tengas

claro cuál es tu centro, dirígete adonde está el dolor físico, la tensión o

la incomodidad en tu cuerpo. Este dolor está llamando por una razón.

Es fundamental que te dirijas a él.

Cuando digo que “vayas”, quiero decir que le prestes toda tu

atención a ese punto. Imagina que tus ojos están dentro de tu cuerpo y

que puedes introducirte en ese punto de tensión y dolor. Es la parte

más importante de esta técnica: ir y observar. ¿Cómo se ve? Algunos

ven un objeto (un vaso, un cilindro, una caja, una casa o un juguete).

Otros distinguen un color o tienen una impresión sensorial (blando,

duro, pegajoso, etcétera). Para algunos, es una emoción (angustia,

frustración, confusión…).

Después de fijar completamente tu atención, échale una larga

mirada a ese lugar dentro de tu cuerpo e inicia un diálogo interno.

Describe con detalle lo que estás observando y sintiendo en ese punto

de tensión o dolor. Fíjate en si cambia y observa los cambios

(recuerda el efecto del espectador: tu cuerpo está feliz al ver que estás

ahí y quiere mostrarte algo. Utilizará un lenguaje de símbolos que

deberás entender). Pregúntale:

• ¿Por qué está ahí (la cosa que estás observando)?

67
• ¿De qué se trata?

• ¿Tienes algo especial que revelarme? (Observa si

cambia y pregúntale por qué cambió)

• ¿Cómo me sirve esto (forma, sentimiento, sonido,

impresión)?

• ¿De dónde viene (un hecho, una conversación

incómoda, un daño físico, algún abuso…)?

(Importante: Si se trata de un accidente no regreses al trauma;

reconoce sólo su recuerdo y vuelve a él para observarlo con tu nuevo

entendimiento de que esa tensión o dolor son resultado de ese

accidente.)

• ¿Estoy dispuesto a librarme de esto? Si es así,

¿cómo puedo hacerlo? (No estás prestando atención para hacer

un “ejercicio más” o para contestar una pregunta sobre “cómo

perder peso”. En este momento, la respuesta está en el objeto

que estás observando. ¿A qué se parece o cómo se siente lo que

ese objeto está descargando dentro de tu cuerpo?

• ¿Hay algo que pueda ayudarme a librarme de ti (el

objeto que estás observando)? (Hay asesores disponibles para

68
acompañarte en esta tarea. Si lo necesitas, busca orientación,

ayuda o herramientas, para controlar lo que estás viendo).

Ahora presta atención a los cambios mientras dialogas con

ese aspecto de tu cuerpo, que se moverá y modificará hasta

encontrar un modelo de equilibrio. Una vez que el cambio tenga

lugar, tal vez suspirarás, llorarás o reirás. A veces se siente calor o

un ritmo mayor en las pulsaciones. Los borboteos en el colon

también son evidencia del movimiento de energías. Son distintas

formas de descarga energética.

Mientras adviertes los cambios y las descargas, fíjate en el

resto de tu cuerpo. ¿Está tenso en alguna otra zona? Una descarga

ofrece la oportunidad de acceder a otra faceta del bloqueo,

íntimamente relacionada con la que se nos ha revelado, o que

puede estar conectada a otra parte del cuerpo. Ve al nuevo punto

que te está llamando y repite el ejercicio.

Técnica nº 2: Historias negativas

Todos tenemos historias y a veces pensamos demasiado en

ellas. Alguien —tus padres, tus amigos, tu jefe— “te hizo algo

69
malo”. Pensamos demasiado en esos incidentes negativos porque

todavía están diseminados en nuestros cuerpos. Esos antiguos

pensamientos negativos y sus desechos, atascados en varios

bloques de energía, actúan como grandes rocas en el río de nuestras

vidas y frenan la corriente de energía. Cuando está bloqueada,

enfermamos y sentimos dolores físicos, penas emocionales y fatiga

mental, como pérdida de memoria.

Tenemos la oportunidad de aclarar nuestras historias, de

coger cada momento y analizar cómo se están expresando

emocionalmente dentro de nosotros. El cuerpo es la herramienta

perfecta para diagnosticar disfunciones habituales en nuestras

emociones y estados inconscientes.

• Cuéntate a ti mismo tu historia negativa o de

victimización. ¡Pero sólo en uno o dos minutos!

• Aplicando las técnicas de la observación interna,

aprendidas con anterioridad, ¿cómo se siente esa historia

dentro de tu cuerpo? Regístralo. ¿En qué parte de tu cuerpo

se concentra esa emoción negativa? Registra eso también.

• Ahora di: “No quiero sentir eso nunca más”.

70
• Lo siguiente es preguntarte: “¿Qué quiero sentir?”.

Conéctate y ánclate a tu plexo solar y al corazón para

identificar qué quieres sentir.

• Mueve este nuevo sentimiento positivo desde tu

mente (donde la mayoría de nosotros pensamos que están los

sentimientos) a tu cuerpo. ¿Qué siente tu cuerpo al tener esta

nueva energía positiva? ¿Cómo se siente tu cuerpo al sentir

paz, alegría, confianza, abundancia? ¿En qué parte de tu

cuerpo sientes esas gloriosas energías? Concéntrate en tu

cuerpo y percíbelas plenamente.

• Pasa ahora al siguiente nivel y describe cómo se ve

tu vida a la luz de esos nuevos sentimientos. Utiliza el

sentimiento que descubriste en tu cuerpo para anclarlo a una

historia, a una visualización de tu vida, a cómo se presenta

cuando eres realmente congruente con esa energía positiva y

cómo se siente tu cuerpo con esas nuevas energías.

• Vuelve a la historia de lo que deseas y siéntela

dentro de tu cuerpo una y otra vez.

71
Esta es la ley de la atracción en acción. Cuando vuelves a tus

viejas historias y te dejas victimizar por ellas en tu mente, estás

reforzando esa energía y atrayendo más. Aprovecha el ejercicio para

activar dentro de ti lo que realmente deseas y utiliza tu cuerpo como

ancla para esos sentimientos, desarrollando torrentes de buena energía

a través tuyo.

72
CAPÍTULO 6

¿CUÁL ES EL SECRETO DE LOS

SENTIMIENTOS?

Los sentimientos pueden considerarse como programas

informáticos instalados en nuestra mente, elementos que pueden

denominarse de pro-supervivencia. Pero si uno los analiza con

detenimiento, los sentimientos son en realidad elementos de anti-

supervivencia, pues tienen su punto de apoyo en el pasado y hacen

que actuemos y reaccionemos de acuerdo con unas condiciones

preconcebidas, en lugar de dejarnos responder según cada momento.

Afectan nuestra responsabilidad y nuestra habilidad para responder y

comprender. Cuando nuestras emociones se intensifican, podemos

estar sentados en medio de una autovía con un inmenso camión

aproximándose a gran velocidad sin que nosotros podamos percibirlo.

Nuestros sentimientos pueden sobrepasarnos completamente y

sumergirnos en un estado de aturdimiento y ceguera. Muchas veces

nos vemos dominados por ellos. Somos utilizados por ellos en lugar

73
de servirnos de ellos. Todos estos programas provienen del mismo

sitio: del deseo, de un sentimiento de carencia.

Los sentimientos provienen de la mente pese a manifestarse en

nuestro cuerpo como sensaciones de energía. El cuerpo es una

extensión (o condensación) de nuestra mente y de nuestro

pensamiento habitual. Nada puede aparecer en nuestro cuerpo si no

hemos tenido un pensamiento previo de ello. Es como un cuerpo al

que damos forma en un sueño. Parece muy real, pero en el momento

de despertar nos damos cuenta de que ese cuerpo soñado tuvo una

existencia en nuestra mente. A veces nuestra vida se asemeja a una

pesadilla y todo a causa de las emociones mal dirigidas.

El cuerpo se asemeja a un listado digitalizado de la mente, de

manera que es posible conocer nuestro estado mental, de acuerdo a

cómo se siente nuestro cuerpo. ¿Está tenso o relajado? ¿Bien o mal?

¿Sentimos molestias en el pecho y en el estómago o, por el contrario

gozamos de una sensación de alivio y plenitud vital? ¿Nuestra

respiración es entrecortada, fuerte, superficial, o en cambio es dilatada,

lenta, profundamente relajada, una respiración con el diafragma?

Pero, ¿de quién son los sentimientos? ¿Pertenecen tus

sentimientos a tus padres? ¿A tus vecinos? ¿A tus hijos o a tu esposa?

74
¿De quién son las emociones que experimentas en tu cuerpo?

Naturalmente son tuyas, y eso es algo bueno. Quiere decir que si te

gustan, puedes hacer algo al respecto.

Si quieres ser feliz y sentirte libre, vivir en la abundancia y en

paz contigo mismo, es necesario que liberes sus sentimientos.

Librarse de sentimientos negativos apacigua y reconforta, anula

las tendencias a la autodestrucción, atrae la abundancia sin esfuerzo y

brinda una felicidad que nunca se extinguirá.

Hay momentos en que nos reprimimos y fortalecemos nuestras

creencias limitantes y amenazantes como si fueran peligrosos virus

informáticos. En otras ocasiones nos libramos de ellas y el sistema

mente-cuerpo funciona como si fuera un superordenador después de

una limpieza exhaustiva. Si vamos a funcionar de manera óptima y

eficiente o si vamos a cargar sobre nuestras espaldas con infinidad de

virus y programas que entorpecen nuestro funcionamiento depende de

nosotros. Es nuestra propia decisión.

Casi todas las enfermedades están relacionadas con el estrés.

Toda carencia proviene de emociones limitantes en el cuerpo y en la

mente. Las relaciones destructivas y degeneradoras tienen su origen en

sentimientos negativos y hostiles reprimidos primero y luego

75
expresados en los vínculos con amigos, familiares, socios. De ti

depende alimentar tus carencias, enfermedades y contrariedades, o

librarte de esos sentimientos y obtener abundancia, salud y amor.

A pesar de que nuestra mente posee la capacidad de ir hacia

atrás o hacia delante en el tiempo, sólo es posible acercarnos a

nuestras emociones y ocuparnos de ellas en el presente. El aquí y el

ahora es la dimensión adecuada para ocuparnos de los sentimientos

como si fueran energía. Podemos engañarnos y decir: “Más tarde

afrontaré mis emociones”. Pero ¿cuántas veces ocurre que ese más

tarde no llega nunca?

¿Por qué, entonces, no hacer frente a tus sentimientos ya, en el

momento en que los sientes, en vez de enmarañar la vida con ellos?

Cuando dejas salir los sentimientos negativos, te sientes más

libre y aliviado en la medida en que esa energía fluye, se aleja y

desaparece. En cambio, cuando liberas cualquier tipo de sentimientos

positivos, te sientes más libre y aliviado en la medida en que esas

emociones aumentan. De este modo, cuando produces una descarga

emocional, los sentimientos negativos disminuyen y los sentimientos

positivos aumentan. Lo que sucede es que la descarga emocional es

como una tapa que se libera para dejar que fluya el verdadero

76
sentimiento, que es la infelicidad misma. Las emociones encubren

nuestra verdad natural y la oscurecen. Los pensamientos y las

emociones son siempre cambiantes. Van y vienen como las hojas en

otoño. Liberarlos te empuja más allá de los fenómenos y te permite

descubrir la verdadera realidad de tu mente y tu cuerpo: tus deseos.

En el momento de liberar nuestras emociones, la mente se

apacigua y esa sensación innata del ser (felicidad) se hace patente en

nuestras conciencias. Sin embargo, es frecuente que atribuyamos esa

felicidad a otra persona, lugar o cosa que, pensamos, “nos hizo feliz”.

Pero lo que ha ocurrido en realidad es que un deseo ha sido satisfecho

y en esos casos la mente se sosiega y nosotros podemos disfrutar del

tibio sabor del placer. Imaginamos que la fuente del placer es un

objeto externo a nosotros y gritamos a los cuatro vientos: “Soy muy

feliz de amar a fulano o fulanita”, o bien, “todo este dinero acumulado

en mi cuenta bancaria me hace muy feliz”.

Un breve relato a manera de ejemplo: un lindo perrito vio un

hueso y pensó: “¡Que suculento!”. Lo cogió, lo masticó y lo deshizo

en fragmentos filosos dentro de su boca. ¡Era un hueso seco! Las

astillas le lastimaron las encías y el perro comenzó a sangrar. Al

sorber su propia sangre el inocente animal atribuyó ese sabor al hueso

77
y pensó: “¡Qué hueso más sabroso! Pero, ¡ay, duele!”. Siguió

masticando el hueso, tragando más de su propia sangre, sintiendo más

dolor y creyendo que ese dolor provenía del sabor del hueso.

Lo que la parábola del perro viene a ilustrar es que somos

nuestra propia “sangre”, y de allí obtenemos el verdadero sabor de la

felicidad. Los sentimientos sólo surgen cuando volvemos a la mente y

pensamos en nosotros mismos.

Las emociones pueden adoptar la forma de emociones

corporales:

- Energía

- Calor

- Hormigueo

- Presión

- Agitación

- Irritación

- Dolor

- Bostezos

- Tensión

- Contracciones

78
- Ahogo

- Un nudo

- Ligereza

- Pesadez

- Entumecimiento

Las emociones: una reacción del cuerpo frente a la mente

La mente no es solamente el pensamiento. Incluye también las

emociones y las formas de reacción inconscientes, tanto mentales

como emocionales. La emoción tiene lugar en ese punto donde la

mente y el cuerpo se encuentran. Es la reacción del cuerpo a las

imposiciones de la mente, la resistencia a una tiranía. Por ejemplo,

un pensamiento hostil creará una acumulación de energía corporal a

la que denominamos “enfado”; el cuerpo, cumpliendo órdenes

provenientes de la mente, se prepara para luchar. La idea de estar

amenazado, física o psicológicamente, hace que el cuerpo se

contraiga; este es el aspecto físico de la emoción que llamamos

“miedo”. Ha sido demostrado en numerosas investigaciones que las

79
emociones fuertes pueden llegar a producir cambios en la

bioquímica corporal. Estas transformaciones de tipo bioquímico

constituyen el aspecto físico de la emoción, la huella material que las

emociones dejan en nuestro cuerpo. Sin duda no sueles ser

consciente de todas tus pautas de pensamiento y a veces sólo podrás

tener conocimiento de ellas observando con atención tus emociones.

Cuanto más te identificas con el pensamiento, con tus

juicios e interpretaciones y, por lo tanto, cuanto menos presente

estás como conciencia observante, más fuerte es la carga

emocional, seas consciente de ella o no. Si no puedes sentir tus

emociones, si tratas que toda tu experiencia vital quede bajo la

órbita de tus pensamientos, acabarás sintiéndola en un nivel

puramente corporal, como un problema o síntoma físico. El cuerpo

te habla en el lenguaje imperativo y acuciante de los síntomas

físicos cuando tu mente ha dejado de escuchar el susurro anhelante

de tus emociones.

Es difícil sentir tus emociones, empieza por enfocar tu

atención en el campo energético interno de tu cuerpo. Siente el

cuerpo desde dentro. Así aprenderás a estar en contacto con tus

emociones.

80
Una emoción es un reflejo de la mente en el cuerpo. Pero a

veces hay un conflicto y mientras la mente dice “no”, la emoción

dice “sí”. En esos casos lo recomendable es seguir el dictado del

cuerpo, que te dará siempre un reflejo fiel. Por lo tanto, observa la

emoción o, más bien, siéntela en tu cuerpo. En caso de conflicto, es

muy probable que la mente sea la que mienta y el cuerpo el que

diga la verdad. La mente es astuta y trata de engañarte con sus

racionalizaciones, pero el cuerpo te envía señales de advertencia

bajo la forma de reacciones emocionales.

El conflicto entre pensamientos superficiales y procesos

mentales más profundos es bastante común. A lo mejor no puedes

sacar a la superficie en forma de pensamientos la actividad

inconsciente de tu mente, pero siempre se reflejará en el cuerpo

como una emoción de la que puedes tomar conciencia. Observar

una emoción es semejante a escuchar un pensamiento. La única

diferencia es que, mientras el pensamiento está en tu cabeza, la

emoción tiene un fuerte componente físico, de modo que se siente

principalmente en el cuerpo. Puedes dejar que la emoción se

localice allí, sin ser controlado por ella. De ese modo ya no eres la

81
emoción, eres el observador que toma nota de ella. Así, todo lo que

está inconsciente en ti saldrá a la luz de la superficie.

Una de las principales tareas de la mente es luchar contra el

dolor emocional e intentar doblegarlo, pero lo único que consigue

es encubrir el dolor temporalmente. De hecho, cuanto más lucha la

mente por librarse del dolor, mayor es éste. La mente nunca puede

encontrar una solución y tampoco puede permitir que tú la

encuentres, porque ella misma es parte del “problema”. No te

liberarás del dolor hasta que dejes de depender de los dictados de

tu mente. Cuando eso ocurre, la mente cae derrocada de su lugar de

poder absoluto y el Ser se revela como tu verdadera naturaleza.

Pero, ¿qué pasa con las emociones positivas, como el amor y

la alegría? Son inseparables de tu estado natural. Cuando logras

detener el flujo del pensamiento dominador y tiránico, cuando te

dejas llevar por las emociones, puedes vislumbrar el amor y la

alegría. Son esos momentos en los que la mente se queda sin habla

y se produce un estado de calma interna, y dentro de esa quietud

hay una alegría sutil pero intensa, hay amor, hay paz.

82
CAPÍTULO 7

¿CÓMO LIBERARSE DE PENSAMIENTOS

Y SENTIMIENTOS INDESEADOS?

Técnicas para liberar los sentimientos indeseados

Hay muchas maneras de liberarte de pensamientos o

sentimientos indeseados. A continuación vamos a explorar diecisiete

técnicas. Las técnicas son tratamientos que se han ido decantando a lo

largo de la exploración de las emociones y de nuestra capacidad para

poder liberarnos de ellas cuando lo necesitemos. El estilo de cada una

de ellas no es relevante. Lo importante es que funcione bien.

¿Estas técnicas liberan las emociones una a una o atacan de raíz

toda la negatividad, carencia o limitación? La Técnica de Liberación

(Release Technique) descubre las raíces generadoras de los

sentimientos. Es el único método conocido que permite identificar el

funcionamiento de esas raíces y al mismo tiempo te ofrece un

entrenamiento completo para que puedas liberarte de ellas

rápidamente y sin complicaciones.

83
Si no aniquilas la raíz de las emociones se producirá

constantemente más negatividad. En el momento que logres arremeter

con fuerza y decisión contra las raíces que están en la base de las

emociones, aquietarás la mente más rápido de lo que ellas son capaces

de regenerarse. De este modo lograrás disfrutar de una mente más

serena.

No todos estos métodos funcionan del mismo modo. Algunas

veces el “yo” se resiste a un enfoque determinado; en ese momento es

necesario echar mano a otro método que haga el trabajo que no pudo

realizar el anterior. Existe una tendencia a conservar las emociones

negativas porque creemos erróneamente que pueden protegernos. Si

analizas cuántas veces tus sentimientos destructivos han saboteado tu

vida, tu salud, tu economía, o tus relaciones afectivas, pronto

comprenderás que no han hecho una gran labor por ti. En cambio, te

han mantenido ocupado en prestar atención en lo que no quieres de la

vida a través del miedo y la negatividad, atrayendo así más de lo que

no deseas. Estas técnicas cambian la dirección de esa tendencia, pues

permiten que puedas deshacerte de las emociones negativas para que

puedas abocarte a lo que sí deseas.

84
Quince ejercicios para liberarte

de pensamientos y sentimientos indeseados

1. Dale la bienvenida al sentimiento

Darle la bienvenida a una emoción es lo contrario a resistirse.

Resulta muy adecuado para desbaratar la resistencia que normalmente

acompaña a los sentimientos reprimidos y estancados. La siguiente es

una breve descripción detallada del modo de darle la bienvenida a tus

sentimientos:

1. Baja la cabeza y pon las manos en el estómago o en

el pecho para percibir la sensación del sentimiento.

2. Percíbelo en tu cuerpo.

3. Mídelo en una escala de 0 a 10.

4. Dale la bienvenida como si estuvieras saludando a

un amigo que llega a tu casa. Invítalo a entrar en tu mente y

recíbelo con agrado en lugar de observarlo con recelo.

Concédete la libertad de sentirlo en plenitud.

85
5. A medida que acoges el sentimiento, en principio

indeseado, verás que disminuye o se desvanece (porque has

dejado de resistirte).

6. Mídelo otra vez, de 0 a 10. ¿Ha disminuido? Si es

así, estás avanzando en la dirección correcta. Sigue hasta que

llegues a 0. Si no disminuye, vuelve a comenzar o recurre a

otro procedimiento.

2. Sumérgete en tu sentimiento

Cuando te zambullas hasta el fondo de algún sentimiento o

alguna emoción, pueden pasar dos cosas:

Si la emoción es negativa —ira, dolor, miedo— generalmente

desaparecerá en un instante. Si es un sentimiento positivo, como paz,

amor o gratitud, aumentará.

Este ejercicio es semejante al que consiste en darle la

bienvenida al sentimiento, con unas pequeñas diferencias.

1. Baja la cabeza y pon las manos en el estómago o en

el pecho para percibir la sensación del sentimiento.

2. Percíbelo en tu cuerpo.

86
3. Mídelo en una escala de 0 a 10.

4. Experimenta la sensación y sumérgete en ella. Pon

tu conciencia en el corazón del sentimiento y mira qué hay allí.

5. ¿Qué hay en el centro? ¿Cómo lo sientes?

6. Si te sumerges verdaderamente en el sentimiento en

vez de sólo pensar en él, te darás cuenta de que empieza a

disminuir, a evaporarse o a desaparecer del todo, como si,

literalmente, no tuviera de dónde agarrarse. Sólo está ahí

obedeciendo a una razón: la resistencia. Pero cuando ponemos

nuestra atención en el corazón del sentimiento, logramos

hacerlo consciente. La conciencia disuelve los sentimientos.

7. Mídelo otra vez, de 0 a 10. ¿Ha disminuido? Si es

así, estás avanzando en la dirección correcta. Continúa del

mismo modo hasta que llegues a 0. Si no disminuye, vuelve a

empezar o prueba con otro método.

3. Auméntalo mentalmente (duplícalo)

1. Baja la cabeza y pon las manos en el estómago o en

el pecho para percibir la sensación del sentimiento.

2. Percíbelo en tu cuerpo.

87
3. Mídelo en una escala de 0 a 10.

4. Déjalo que aumente en tu interior hasta duplicar su

intensidad.

5. Hazlo crecer en tu mente más y más.

6. Advertirás que disminuye o se desvanece a medida

que lo hagas.

7. Mídelo otra vez, de 0 a 10. ¿Ha disminuido? Si es

así, estás avanzando en la dirección correcta. Continúa del

mismo modo hasta que llegues a 0. Si no disminuye, vuelve a

empezar o prueba con otro método.

Esta técnica funciona a causa de dos motivos:

- De acuerdo con la física cuántica, dos cosas no

pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Cuando

intentas tener el sentimiento y más de él en el mismo sitio,

ocurre que ambos se neutralizan y se disuelven.

- La tolerancia lo disuelve todo. Al dejar que el

sentimiento aumente, estás actuando con él de forma tolerante,

lo que permite que salga, te atraviese y se desvanezca sin mayor

esfuerzo.

88
4. Desprendernos del deseo de dejarlo ir

A menudo, cuando no nos gusta un sentimiento o pensamiento,

luchamos contra él. Nos resistimos y queremos que se vaya de

inmediato. En la práctica, esto es justamente lo que permite que pueda

conservarse dentro de nosotros.

Cuando logramos deshacernos del deseo de cambiar, controlar o

desprendernos de cualquier sentimiento indeseado, emoción estancada

o resistencia acumulada, permitimos esa modificación y la

desaparición de ese sentimiento, lo cual nos brindará mayor libertad y

comunicación. Desprendernos del deseo de cambiar hace que se

movilice otra energía estancada o acumulada.

1. Baja la cabeza y pon las manos en el estómago o en

el pecho para percibir la sensación del sentimiento.

2. Percíbelo en tu cuerpo.

3. Mídelo en una escala de 0 a 10.

4. Siente que no te gusta ese sentimiento y cuánto

quieres deshacerte de él.

89
5. Despréndete del deseo de querer cambiarlo o de

deshacerte de él, sólo por esta vez.

6. Te darás cuenta de que su intensidad se reducirá

inmediatamente o desaparecerá completamente.

7. Mídelo otra vez, de 0 a 10. ¿Ha disminuido? Si es

así, estás avanzando en la dirección correcta. Sigue hasta que

llegues a 0. Si no disminuye, vuelve a comenzar o utiliza otra

técnica.

El deseo de cambiar o controlar un sentimiento equivale a

“cambiar de carencia” y sirve para que todo se estanque.

Desprenderse del deseo de cambiar cualquier pensamiento o

sentimiento permite que se mueva.

5. Siente amor

1. Baja la cabeza y pon las manos en el estómago o en

el pecho para percibir la sensación del sentimiento.

2. Percíbelo en tu cuerpo.

3. Mídelo en una escala de 0 a 10.

90
4. Toma nota de cualquier sentimiento de odio o

rencor que puedas sentir hacia tus propias emociones.

5. Toma la decisión de sentir amor por lo que sea que

estés sintiendo.

6. Siente amor por ti y por tu sentimiento.

7. Di “te amo” al sentimiento.

8. Date permiso para sentir amor por tu sentimiento.

9. Después, siente amor por ti al igual que por tu

sentimiento.

10. Di “sí” para aceptar o aprobar cualquier

pensamiento o sentimiento que surja.

11. Mide el sentimiento otra vez, de 0 a 10. ¿Ha

disminuido? Si es así, estás avanzando en la dirección correcta.

Sigue hasta que llegues a 0. Si no disminuye vuelve a empezar

o utiliza otro procedimiento.

6. Reconocer los sentimientos indeseados

1. Baja la cabeza y pon las manos en el estómago o en

el pecho para percibir la sensación del sentimiento.

2. Percíbelo en tu cuerpo.

91
3. Mídelo en una escala de 0 a 10.

4. Siente una especie de gratitud hacia el pensamiento

y el sentimiento.

Dile gracias. ¿Por qué motivo debes agradecer? Ese

pensamiento o sentimiento negativo está ahí alojado porque de

algún modo sientes que te es de utilidad, a lo mejor para

protegerte de algo. No obstante, sólo los sentimientos positivos

pueden protegernos. Los sentimientos negativos atraen más

negatividad. Sentir gratitud por un sentimiento te acerca a lo

positivo, pues no puedes sentirte dichoso y estresado al mismo

tiempo.

Puesto que la negatividad y la gratitud no pueden existir

simultáneamente, la negatividad terminará por alejarse con tu

actitud positiva.

5. Mide el sentimiento otra vez, de 0 a 10. ¿Ha

disminuido? Si es así, estás avanzando en la dirección correcta.

Sigue hasta que llegues a 0. Si no disminuye vuelve a empezar

o utiliza otro procedimiento.

92
7. Deja caer el sentimiento

1. Busca un lápiz.

2. Cógelo en tu mano.

3. Agárralo fuertemente y póntelo en el estómago, en

el pecho o donde normalmente sientas que se asientan tus

emociones.

4. Percibe la tensión de tu mano empuñando y

comprimiendo el lápiz hasta volverse casi insoportable.

5. Así es como se aferran tus sentimientos.

6. Aparta la mano empuñando todavía el lápiz, y

vuelve la palma hacia el suelo.

7. Relaja tus dedos y deja que el lápiz caiga.

8. ¿Has visto qué fácil? Así de sencillo es dejar caer

cualquier pensamiento o sentimiento indeseado.

Las emociones no nos contienen, sino que nosotros somos

quienes las contenemos a ellas. Los sentimientos pretenden

moverse en forma de energía y somos nosotros quienes los

retenemos. ¡Por eso déjalos volar!

93
8. Haz comparaciones conscientes

Aunque nunca deberíamos hacernos daño o autolimitarnos

de modo deliberado, hacemos eso de manera inconsciente todos los

días.

Es necesario hacer consciente lo inconsciente para

comprender de manera cabal lo que estamos haciendo. Esa mirada,

esa toma de conciencia tiende a liberar espontáneamente lo que no

nos sirve.

En realidad es el momento de comprensión lo que posibilita

la liberación. Hacer comparaciones conscientes no enseña a darnos

cuenta de que nosotros no somos nuestros sentimientos, que ellos

no son nuestro único sostén y que por lo tanto tenemos la opción

de conservarlos o dejarlos ir.

Aquí te ofrecemos una serie de preguntas que puedes hacerte

para mejorar tu capacidad de comprensión. Es un ejercicio para

tomar conciencia de las limitaciones de tu mente. Después de haber

respondido al cuestionario, pregúntate qué escogerías para ti en

este momento.

94
1. Cuando pienso en ……………………………

(inserta el problema o la situación que te produce estrés), ¿me

siento positivo o negativo? Elige de manera consciente ser

positivo.

2. ¿Soy libre o estoy atado a algo? ¿Qué eliges?

3. ¿Siento amor o miedo? ¿Qué eliges?

4. ¿Siento fe o dudas? ¿Qué eliges?

5. ¿Vivo en la abundancia o en la escasez? ¿Qué

eliges?

6. ¿En unidad o separación? ¿Qué eliges?

7. ¿Estoy en paz o en conflicto? ¿Qué eliges?

8. ¿Siento distensión o contracción? ¿Qué eliges?

9. ¿Soy uno con esta persona/sentimiento o me siento

distante?

10. ¿Le estoy diciendo “sí” o “no” a …………………

(abundancia, ser yo mismo, libertad, mis metas, etcétera)? ¿Qué

eliges?

11. ¿Tiendo a aceptar las cosas o a rechazarlas? ¿Qué

eliges?

12. ¿Estoy abierto o cerrado? ¿Qué eliges?

95
13. ¿Estoy relajado o tenso? ¿Qué eliges?

14. ¿Prefiero ser libre o esclavo de alguien o de algo?

¿Feliz o infeliz? ¿Sereno o ansioso? ¿Seguro o inseguro? ¿Qué

eliges?

15. ¿Estoy aferrándome a las cosas o aceptándolas

como son? ¿Qué eliges?

16. ¿Estoy dándole a la vida y a los demás o estoy

esperando o deseando que lo hagan? ¿Qué eliges?

17. ¿Hay ruido o silencio en mi interior? ¿Qué eliges?

9. Ser como el cielo

La naturaleza nos recuerda que pertenecemos a ella.

1. Mira el cielo.

2. ¿Ves algunas nubes flotando por ahí, o está

despejado?

3. Observa que el cielo no intenta atrapar las nubes (ni

pájaros, ni aviones). Tampoco trata de empujarlos o expulsarlos.

No los consiente ni los rechaza. El cielo es un espacio abierto.

4. Siente la espontaneidad y la transparencia del cielo.

96
5. Percibe lo que esta transparencia despierta en ti,

seguramente un estado de conciencia más profundo, amplio y

espontáneo.

6. Si algunos pensamientos o sentimientos vienen a ti,

aprécialos mientras te atraviesan, como si fueran nubes.

Obsérvalos sin ningún arraigo o sin querer deshacerte de ellos.

Sólo déjalos pasar.

7. Vuelve una y otra vez al sentimiento de

transparencia que hay dentro de ti, a la misma transparencia del

azul del cielo.

No puedes ver nada de ti, si no está en tu interior. Así, la

infinitud del cielo y del espacio que ves también está dentro de ti.

10. Déjalo flotar

Es frecuente que nuestra mente nos arrastre hacia corrientes tan

fuertes que se asemejan a ríos torrentosos y turbulentos, pero no

debemos irnos con ellas. La próxima vez que sientas que estás siendo

arrastrado por la corriente hacia un remolino de pensamientos o

sentimientos indeseados, intenta este breve ejercicio:

97
1. Mentalmente, arrodíllate a la orilla de un río

turbulento, en terreno seco y seguro.

2. Siente la prisa de tus sentimientos en tu interior.

3. Arroja esos sentimientos a la corriente del río.

4. Deja que sean arrastrados por la corriente.

5. Deja que cualquier pensamiento, emoción o

preocupación se vaya hasta el mar y se disuelva en su

inmensidad, como la sal.

6. Deja que tu conciencia regrese a tu interior inmóvil

y tranquilo, sentándote silenciosamente en la orilla, libre de

emociones perturbadoras.

7. Si persiste alguna emoción, déjala caer en la

corriente del río, permitiendo que llegue hacia el mar, hasta que

te sientas completamente en paz.

11. Despréndete de los reproches a ti mismo y a tus

sentimientos

La mayoría de nosotros desaprobamos nuestros sentimientos

constantemente. Esta actitud tan negativa se asemeja a tener una

pierna rota y a golpearla con un garrote todos los días. Cuando sientas

98
una emoción indeseada, en lugar de flagelarte, haz el siguiente

ejercicio:

1. Busca la energía de desaprobación.

2. Dale la bienvenida y acógela.

3. Date permiso para desprenderte de esa energía que

te hace reproches a ti, a tus emociones y a tus pensamientos.

4. Hazlo una vez… Y otra… Y otra más… Hasta que

se haya ido.

5. Cada día destina un tiempo para distinguir

cualquier reproche y opta por dejarlo ir. Insiste hasta que se

vaya. Insiste hasta que no vuelva.

Tratar de avanzar y sentir amor mientras vivimos en la perpetua

desaprobación es como intentar conducir un coche con el freno de

mano puesto. Es imposible sentir amor si antes no nos amamos a

nosotros mismos.

Tras desprenderte de las energías que te reprochan y censuran,

te sentirás libre para encaminarte hacia una energía de aprobación.

99
12. Apruébate a ti mismo

Para poder vivir en plenitud y sentir que mereces la abundancia,

el amor y la felicidad, debes aprobarte de manera incondicional. ¡Estás

vivo y respiras! ¿Te parece poco?

¿Qué quiere decir esto de aprobarte a ti mismo? Significa

gustarte y aceptarte tal como eres. Si te parece una tarea difícil, repasa

el ejercicio anterior, de lo contrario, estarás corriendo la carrera de la

vida con los frenos puestos.

En tal caso prueba con el siguiente ejercicio:

1. Empieza con un poquito de aprobación, sólo una

pizca. Échatela sobre la cabeza y deja que te empape.

2. Una vez que la hayas aceptado date un poco más de

aprobación, algo así como dos cucharaditas de café. Recibe esa

aprobación.

3. Después apruébate más, con una taza llena.

4. Y después todavía más, un balde.

5. Y aún más, una bañera llena.

6. Y más, una cascada de aprobación.

100
7. Luego un lago de energía positiva, autoaprobación

y amor.

8. Por último, un océano entero de aprobación.

9. Flota como una esponja en este océano de pura

aceptación y aprobación.

10. Deja que todas tus células se empapen y se saturen.

¡Sazona tu vida con una buena dosis de aprobación cotidiana!

Puedes memorizar esta progresión y realizarla diariamente con

los ojos cerrados. Verás que es un ejercicio muy provechoso para tu

salud, abundancia, felicidad y libertad.

13. Globo rojo

Este método es muy efectivo para eliminar los dolores de

cabeza. Sirve también para eliminar cualquier dolor y para alejar los

pensamientos y sentimientos indeseados.

1. Siente en tu cuerpo cualquier sentimiento (o dolor)

indeseado.

2. Mira ese aspecto como una energía roja y brillante.

101
3. Pégale un globo rojo a esa energía y átalo con una

cuerda.

4. Déjalo que suba en el aire fuera de tu cuerpo y tu

mente.

5. Comprueba que sube muy alto y que se va muy

lejos, haciéndose cada vez más pequeño hasta que tome la

forma de un punto que desaparece en la infinitud del cielo.

14. Deja que se evaporen

Esta es otra técnica de disolución:

1. Imagina que tus pensamientos y sentimientos

indeseados son como agua.

2. Deja que se evaporen, como si estuvieran sobre el

pavimento caliente.

3. A medida que se evaporan, siente la apertura que

su partida ha creado dentro de ti.

4. Relájate con esta apertura.

102
Las amenazas de las emociones negativas pueden parecer reales

pero no son más que espejismos, igual que el calor sobre la arena o

sobre una carretera en la distancia pueden parecer agua. No existen en

realidad, sino que son el reflejo distorsionado de alguna otra cosa.

Deja que las emociones indeseadas se evaporen y se disuelvan como

los espejismos que son.

15. Controla la corriente con una válvula

Nuestras emociones reprimidas toman la forma de energía

acumulada. Cuando esto ocurre se necesita más energía para

reprimirla, dirigirla y mantenerla bajo control. Cuando aliviamos o

liberamos la presión, tenemos una vida más hermosa y relajada.

A continuación te proponemos un ejercicio para reducir la

presión:

1. Baja la cabeza y pon las manos en el estómago o en

el pecho para percibir la sensación del sentimiento.

2. Percíbelo en tu cuerpo.

3. Mídelo en una escala de 0 a 10.

103
4. Imagina que el sentimiento es como agua a presión

en el estómago o en el pecho.

5. Imagínate un grifo o una válvula para esa energía.

6. Abre esa válvula y deja que el sentimiento salga a

chorros.

7. Puedes abrir o cerrar la llave para controlar la

corriente a tu gusto.

8. Deja que los sentimientos salgan hasta que te

sientas totalmente sereno.

9. Mide el sentimiento otra vez, de 0 a 10. ¿Ha

disminuido? Si es así, estás avanzando en la dirección correcta.

Sigue hasta que llegues a 0. Si no disminuye, vuelve a empezar

o utiliza otro procedimiento.

104
CAPÍTULO 8

EL PODER DEL AHORA

Un mendigo estuvo junto a una carretera durante más de treinta

años. Un día un desconocido pasó por allí.

—Una limosna por favor —murmuró el mendigo—, para este

pobre hombre que no tiene nada en esta vida.

—No tengo nada para darte —dijo el desconocido—. Sólo

tengo una pregunta para hacerte: ¿sobre qué estás sentado?

—Sobre nada —respondió el mendigo—. Sólo una vieja caja.

He estado sentado en ella desde no sé cuándo.

—¿Has mirado en ella para ver qué hay en su interior?—

preguntó el desconocido.

—No —dijo el mendigo—, ¿para qué? Si no hay nada.

—Echa una mirada —insistió el desconocido.

Cuando el mendigo consiguió abrir la tapa descubrió, con

infinita sorpresa que la caja estaba repleta de oro. Para levantar la tapa

del cofre de tesoros sobre el que estamos sentados es necesario

105
adquirir sabiduría para poder ir mas allá de muestras propias

debilidades, superar las trampas que nos tiende nuestra mente y lograr

sumergirnos en el mundo de pura presencia que nos ofrece la vida en

cada instante. Pero para eso hace falta alcanzar el poder del ahora.

Derrotar la tiranía del pasado y el futuro y rendirnos ante la perfección

del tiempo presente.

En la vida somos como el mendigo. Buscamos fuera de nosotros

lo que sólo podemos hallar en nuestro interior.

El camino para salir del dolor

Una buena parte del dolor humano es innecesario. Lo crearás tú

mientras los devaneos de tu mente dirijan tu vida. El dolor creado en

el ahora es el resultado de una falta de aceptación, de una resistencia

inconsciente a lo que es. Como pensamiento, la resistencia es un juicio

de algún tipo. Como emoción, la resistencia es algún tipo de

negatividad. La intensidad del dolor depende de la magnitud de la

resistencia al momento presente y ésta a su vez depende de cuán fuerte

sea tu identificación con la mente. La mente siempre trata de negar el

106
ahora y de escapar de él. Dicho de otro modo: cuanto más te

identificas con tu mente y más te dejas gobernar por ella, más sufres.

Y a la inversa, cuanto más capaz seas de valorar y aceptar el ahora,

más libre estarás del dolor y del sufrimiento, más libre de la mente

egoísta.

Debes preguntarte —y con razón—, por qué la mente se resiste

al ahora. ¿Por qué lo niega? Porque no puede funcionar y conservar el

control sin el tiempo, que es pasado y futuro, de modo que percibe el

ahora intemporal como una amenaza. Tiempo y mente son, de hecho,

inseparables.

Imagínate que no hubiera vida humana sobre el planeta y sólo

estuviera habitado por plantas y animales. ¿Habría pasado y futuro?

¿Podríamos seguir hablando del tiempo de manera significativa?

Preguntas como “¿qué hora es?” o “¿qué día es hoy”, si alguien las

formulara, no tendrían ningún sentido.

En efecto, necesitamos la mente y el tiempo para funcionar en

el mundo, pero llega un momento en que se apropian de nuestras vidas

y es entonces cuando comienzan a dominarnos la disfunción, el dolor

y el sufrimiento. La mente trata constantemente de encubrir el

momento presente con el pasado y el futuro, a efectos de conservar y

107
reproducir su control, y así, a medida que la vitalidad y el infinito

potencial creativo del Ser —que es inseparable del ahora— quedan

absorbidos por el tiempo, tu verdadera naturaleza queda eclipsada por

la mente. La mente humana ha ido acumulando una carga de tiempo

que se ha convertido en un lastre cada vez más pesado. Todos los

individuos sufren al tener que cargar con ese lastre, pero siguen

incrementando su peso cada vez que ignoran o niegan ese momento

precioso, o bien lo reducen como medio para llegar a un momento

futuro que sólo existe en la mente, nunca en la realidad. La

acumulación de tiempo en la mente humana individual y colectiva

también contiene una gran cantidad de dolor residual del pasado.

Si no deseas crear más dolor para ti mismo y para los demás, si

no quieres añadir una pizca más de dolor al océano del sufrimiento

que aún vive en ti, no crees más tiempo, o crea el suficiente para

gestionar los aspectos prácticos de tu vida. ¿Cómo encontrar el modo

de dejar de crear tiempo? Es imprescindible que tomes conciencia de

que el momento presente es lo único que tienes. Haz del ahora el

centro fundamental de tu vida. Si antes vivías en el tiempo y hacías

breves y espaciadas visitas al ahora, establece tu residencia habitual

allí y haz breves visitas al pasado y al futuro cuando tengas que

108
resolver asuntos prácticos de tu vida. Di siempre “sí” al momento

presente. ¿Qué podría ser más necio que crear una resistencia interna a

algo que ya es? ¿Qué podría ser más obcecado que oponerse a la vida

misma, que es ahora y siempre ahora? Ríndete y cae bajo los pies de

lo que es. Di “sí” a la vida, observa cómo la vida empieza

repentinamente a funcionar a favor tuyo en lugar de ir contra ti.

El momento presente muchas veces es desagradable,

inaceptable, fuente de muchas desdichas y origen de muchas

frustraciones. Es como es. Pero observa cómo tu mente le coloca una

etiqueta y cómo ese proceso de etiquetar, ese juicio continuo, crea

dolor e infelicidad. Observando la forma de funcionamiento de la

mente, sus mecanismos, sales fuera de sus patrones de resistencia, y

entonces puedes permitir que el momento presente sea y fluya sin

barreras. Esto hace que te sientas internamente libre de las

condiciones externas, y que te permita probar el estado de la verdadera

paz interior. Acepta y después actúa. Acepta cualquier cosa que

contenga el momento presente como si hubieras elegido. Trabaja

siempre a favor del momento, no en contra de él. Haz del presente tu

amigo y aliado, no tu enemigo. Esto transformará milagrosamente tu

vida.

109
Hasta que seas capaz de acceder al poder del ahora, cada dolor

emocional que experimentas deja tras de sí un residuo de sufrimiento

que pervive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado que ya estaba

almacenado en tu mente y en tu cuerpo. Esto incluye el dolor que

sufriste de niño, cuando la incomprensión de un mundo complejo y

cruel era una gran fuente de sufrimiento.

Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que

ocupa tu cuerpo y tu mente. Se trata del cuerpo-dolor emocional.

Tiene dos estados posibles: puede estar activo o latente. El cuerpo-

dolor puede estar latente el 90% del tiempo, aunque en una persona

muy infeliz puede estar activo el cien por cien del tiempo. Algunas

personas viven totalmente a través de su cuerpo de dolor, mientras que

otras lo experimentan sólo en ciertas ocasiones, como en las

relaciones íntimas o en las situaciones vinculadas con pérdidas o

abandonos del pasado, o también dolores físicos o emocionales.

Cualquier cosa puede activarlo, pero resuena especialmente con los

dolores provenientes del pasado. Cuando está preparado para

despertar de su estado latente, un pensamiento o un comentario

110
inocente hecho por alguien cercano a ti puede ser suficiente para

activarlo.

Algunos cuerpos-dolor son molestos pero relativamente

inocentes, como un niño que no deja de lloriquear. Otros son

monstruos depravados y destructivos, violentos físicamente y

emocionalmente agresivos. Algunos atacan con ferocidad a la gente

cercana, mientras otros pueden atacar a su anfitrión, a la persona que

los aloja en su cuerpo y en su mente. En ese caso, tus pensamientos y

sentimientos respecto de tu vida se vuelven profundamente negativos

y autodestructivos: el cuerpo-dolor alojado en ti devora tu autoestima.

Esta energía autodestructiva puede ser la fuente de muchas desgracias.

Es frecuente que accidentes y enfermedades se produzcan por esta

causa. Algunos cuerpos-dolor llevan a sus anfitriones a su propio

aniquilamiento.

Cuando pensabas que conocías muy bien a alguien y de repente

te ves obligado a enfrentarte con esta detestable criatura alienígena por

primera vez, es probable que te lleves un buen susto. Pero es más

importante detectarla en ti mismo que en otras personas. Porque en ti

mismo es cuando esa diabólica criatura puede hacerte más daño.

Busca cualquier señal de infelicidad en ti. A veces toma la forma de

111
irritación, impaciencia, un estado de ánimo sombrío, deseo de hacer

daño, ira, furia, depresión, la necesidad de dramatizar las relaciones…

Atrápalo en el momento en que despierta de su estado latente.

El cuerpo-dolor, como cualquier otro ser, quiere sobrevivir, y

luchará con todas sus fuerzas para ello, y sólo puede hacerlo si

consigue que te identifiques inconscientemente con él. Entonces

puede emerger, apropiarse de ti, “convertirse en ti” y vivir a través de

ti. Necesita conseguir su alimento a través de ti. Se alimentará de

cualquier experiencia que resuene con su energía característica, algo

que produzca dolor del modo que sea: ira, ganas de destruir, odio,

pena, drama emocional, violencia e incluso enfermedad. Cuando se ha

apropiado de ti, el cuerpo-dolor crea una situación en tu vida que

refleje su propia frecuencia energética para poder alimentarse de ella.

El dolor sólo puede alimentarse de dolor. El dolor no puede

alimentarse de alegría; le resulta totalmente indigesta.

En cuanto el cuerpo-dolor se apropia de ti, te encierras en el

dolor. De este modo, te transformas en una víctima o en un agresor.

Deseas causar dolor, sufrirlo, o ambas cosas. En realidad no hay

mucha diferencia entre ambas. Como eres inconsciente de lo que

haces, afirmarás con vehemencia que no quieres sufrir. Pero si miras

112
de cerca, verás que tu manera de comportarte y tu forma de pensar

están diseñadas para perpetuar el dolor, tanto para ti mismo como para

los demás. Si realmente fueras consciente de él, este patrón se

disolvería, porque desear más dolor es una locura y nadie está

conscientemente loco.

El cuerpo-dolor, que es la oscura sombra proyectada por el ego,

en realidad teme la luz de tu conciencia. Tiene miedo de que lo

descubras. Su supervivencia depende de que sigas identificándote

inconscientemente con él, así como de tu miedo inconsciente a

afrontar el dolor que habita en ti. Pero si no lo afrontas, si no llevas la

luz de tu conciencia al dolor, te verás obligado a revivirlo una y otra

vez. El cuerpo-dolor puede parecerte un monstruo peligroso que no te

atreves a mirar, pero te aseguro que es un fantasma insustancial

incapaz de prevalecer ante el poder de tu presencia.

Algunas enseñanzas espirituales afirman que, en última

instancia, todo dolor es ilusorio. Eso es cierto, pero la cuestión es: ¿es

esta afirmación verdadera para ti? El simple hecho de creerla no hace

que sea verdad. ¿Quieres seguir experimentando dolor el resto de tu

vida y continuar diciendo que es una ilusión? ¿Te liberas así del dolor?

113
Lo que nos importa aquí es cómo plasmar esa verdad, cómo hacerla

real en tu propia experiencia.

De modo que el cuerpo-dolor no quiere que le observes

directamente y lo veas como es. En el momento que lo observas, en

cuanto sientes su campo energético dentro de ti y llevas tu atención

hacia él, la identificación se rompe. Ha aparecido una dimensión

superior de conciencia. Yo la llamo presencia. Ahora eres el testigo u

observador del cuerpo-dolor. Esto significa que ya no puede usarte

pretendiendo ser tú, ya no puede alimentarse a través de ti. Has

encontrado tu mayor fuerza interior. Has accedido al poder del ahora.

El cuerpo-dolor está formado por energía vital que ha sido

atrapada, que se ha separado de tu campo energético total y se ha

hecho temporalmente autónoma mediante el proceso artificial de

identificación con la mente. Esa energía se ha vuelto sobre sí misma y

se ha hecho anti-vida, como un animal que intentara devorar su propia

cola. Es por ello que nuestra civilización se ha vuelto tan agresiva y

destructora de la vida. Sin embargo, hasta las fuerzas destructoras de

la vida siguen siendo energía vital.

Una vez que empiezas a dejar de identificarte y te conviertes en

el observador, no tienes toda la batalla ganada porque el cuerpo-dolor

114
sigue operando durante algún tiempo tratando de engañarte para que

vuelvas a identificarte con él. Pese a que ya no le das energía mediante

la identificación, tiene cierta inercia, como una rueda que continúa

girando aunque no esté recibiendo impulso. En esta situación puede

crear tensiones en diferentes puntos del cuerpo, pero debes

permanecer tranquilo y confiado porque no durarán. Mantente

presente y consciente. Debes transformarte en el guardián siempre

atento de tu espacio interno. Debes permanecer tan atento como para

observar el cuerpo-dolor directamente y sentir su energía. Es así que

perderá todo dominio sobre tu pensamiento. Pero debes saber que en

cuanto tu pensamiento se alinea con el campo energético de tu cuerpo-

dolor, te identificas con él y vuelves a alimentarlo con tus

pensamientos.

Por ejemplo, si la vibración dominante del cuerpo-dolor es la ira

y cultivas pensamientos iracundos en los que te repites lo que alguien

te hizo y cómo le vas a responder, entonces te has vuelto inconsciente

y el cuerpo-dolor se ha apoderado de ti. Debajo de la ira siempre hay

dolor. Asimismo, cuando te encuentras apesadumbrado, invadido por

un estado de ánimo sombrío y empiezas a entrar en un patrón mental

negativo pensando en lo horrible que resulta tu vida, tu vida se ha

115
alineado con tu cuerpo-dolor y tú te has vuelto inconsciente y

vulnerable a sus ataques. Ser “inconsciente”, tal como uso la palabra

aquí, significa identificarse con algún patrón emocional o mental.

Implica una ausencia total del observador.

La atención consciente sostenida corta el vínculo entre tu

cuerpo-dolor y tu proceso de pensamiento y pone en movimiento el

proceso de la transmutación. Es como si el dolor se convirtiera en

combustible para la llama de tu conciencia, que a partir de ese

momento arde con más fuerza. Este proceso guarda semejanza con el

antiguo arte alquímico: la transmutación de metales inferiores en oro

se asemeja a la transformación del sufrimiento en conciencia. La

división interna se salda y vuelves a estar completo. A partir de

entonces tu responsabilidad consiste en no crear más dolor.

En suma: es necesario que enfoques tu atención en lo que

sientes dentro de ti. Identifica el cuerpo-dolor y acepta que está ahí.

No pienses en él, no dejes que el sentimiento se transforme en

pensamiento. No juzgues ni analices. No te fabriques una identidad

con el dolor. Mantente presente y continúa siendo un observador de lo

que ocurre dentro de ti. Toma conciencia no sólo del dolor emocional,

sino también de “aquel que lo observa”, el testigo silencioso. En esto

116
consiste principalmente el poder del ahora, el poder de tu propia

presencia consciente.

El origen del miedo

El miedo es parte de nuestro dolor emocional básico. Al parecer

resultaría útil una pequeña cantidad de miedo como sana

autoprotección. Si no tuviera miedo, podría poner, por ejemplo, la

mano en el fuego y quemarme. Sin embargo no evitas meter la mano

en el fuego porque tengas miedo, sino porque sabes que te quemarías.

No necesitas tener miedo para evitar peligros innecesarios; basta un

mínimo de inteligencia y sentido común. En pequeños asuntos

prácticos resulta sencillo aplicar estas lecciones. Sin embargo, si

alguien te amenazara con fuego o con violencia física, posiblemente

sentirías miedo. Te alejas instintivamente del peligro, pero éste no es

el estado de miedo psicológico que estamos comentando aquí. El

estado de miedo psicológico está divorciado de cualquier peligro real

o inmediato. Puede adoptar diversas formas: desazón, preocupación,

ansiedad, nervios, tensión, temor, fobia. El miedo psicológico del que

estamos hablando se refiere siempre a algo que podría ocurrir, no a

117
algo que ya está ocurriendo. Tú estás en el aquí y el ahora mientras

que tu mente se traslada al futuro. Esto crea una enorme brecha de

ansiedad. Y si te has identificado con tu mente y has perdido el poder

y la simplicidad del ahora, esa brecha de ansiedad será tu inseparable

compañera hostigándote en todo momento. Siempre puedes afrontar el

momento presente, pero no puedes afrontar algo que sólo es una

proyección mental. Te puedes enfrentar a los molinos de viento, pero

no a los gigantes.

El conflicto no hallará solución mientras sigas identificándote

con tu mente, mientras el ego continúe dirigiendo tu mente. Debido a

su naturaleza fantasmal y a pesar de sus elaborados mecanismos de

defensa, el ego es muy vulnerable e inseguro, y se siente amenazado

constantemente, aunque se muestre en apariencia muy seguro y

diligente. Ahora bien, recuerda que una emoción es la reacción del

cuerpo a la mente. ¿Qué mensaje recibe constantemente el cuerpo

desde el ego, desde ese falso yo fabricado por la mente? Peligro, estoy

amenazado. ¿Y qué emoción genera este mensaje continuo? Pues

miedo, por supuesto.

El miedo parece tener muchas causas: miedo a la pérdida,

miedo al fracaso, miedo a que nos hieran, y así sucesivamente; pero,

118
en definitiva, todos los miedos pueden resumirse en el miedo del ego a

la muerte, a la aniquilación. Para el ego, la muerte siempre está a la

vuelta de la esquina. En este caso de identificación con la mente, el

miedo a la muerte afecta todos los aspectos de tu vida. Por ejemplo,

algo tan aparentemente trivial y “normal” como la necesidad

compulsiva de tener razón en una discusión y demostrar que el otro

está equivocado —defender la posición mental con la que te has

identificado—, se debe al miedo a la muerte. Si te identificas con una

posición mental y resulta que estás equivocado, tu sentido de

identidad, basado en la mente, se sentirá bajo una seria amenaza de

aniquilación. Por tanto, tú, como ego, no puedes darte el lujo de estar

equivocado. Equivocarse es morir. Esto ha motivado muchas guerras

y ha causado la ruptura de innumerables relaciones.

Cuando dejas de identificarte con la mente, el hecho de tener

razón o no pasa a un segundo plano a la hora de dar forma a tu sentido

de identidad; de modo que esa necesidad compulsiva, apremiante y

profundamente inconsciente de tener razón, que sin duda es una forma

de violencia, deja de estar presente. Puedes expresar cómo te sientes y

lo que piensas con claridad y firmeza, pero no estará teñido de

agresividad ni actitud defensiva. Tu sentido de identidad deriva

119
entonces de un lugar más profundo y verdadero dentro de ti, no de la

mente. Si observas cualquier actitud defensiva que nace de ti, toma

conciencia que estás defendiendo una identidad ilusoria, una imagen

mental, una entidad ficticia. Pero si haces consciente este patrón de

conducta y comienzas a observarlo con detenimiento, puedes romper

la identificación con él. El patrón inconsciente empezará a disolverse

rápidamente a la luz de tu conciencia. Éste es el final de todas las

discusiones y juegos de poder, que son tan corrosivos para las

relaciones. El poder sobre los demás es debilidad disfrazada de fuerza.

El verdadero poder está dentro de ti y a tu entera disposición ahora.

120
CAPÍTULO 9

LA INFLUENCIA NEGATIVA

DEL PODER MENTAL

El ego en busca de la totalidad

La profunda sensación de falta de totalidad o de carencia, la

idea de no estar completo, es otro aspecto del dolor emocional que

forma parte de la mente egoísta. En algunas personas esta sensación es

consciente, en otras no. Si es consciente, se manifiesta como un

sentimiento constante e inquietante de no ser lo suficientemente bueno,

de no merecer la pena. Si es inconsciente, sólo se sentirá

indirectamente como un intenso deseo, ansia y necesidad. En

cualquier caso, la persona entrará en una búsqueda compulsiva de

gratificación para el ego y de cosas con las que identificarse para

llenar el agujero que siente dentro. Así, tratará de conseguir

posesiones, dinero, éxito, poder, para poder experimentar la sensación

de sentirse completa. Pero aunque consiga todo esto, esa persona

pronto se dará cuenta de que el agujero sigue estando allí, de que no

121
tiene fondo. Entonces se enfrenta a un verdadero problema, porque ya

no puede seguir engañándose.

Por eso, mientras la mente egoísta dirija tu vida, no podrás

sentirte verdaderamente tranquilo. Sólo podrás estar en paz o

satisfecho durante los breves intervalos en los que consigas lo que

deseas, cuando un anhelo acaba de quedar satisfecho. Como el ego es

un sentido de identidad derivado de las cosas externas, necesitas

identificarte con ellas. Necesita ser defendido y alimentado

constantemente. Las identificaciones más habituales del ego guardan

relación con las posesiones, con el trabajo, con el estatus y

reconocimiento social, con el conocimiento y la educación, con la

apariencia física, con las habilidades personales, con las relaciones,

con tu historia personal y familiar, con los sistemas de creencias y

también con las identificaciones colectivas. Pero ninguna de estas

identificaciones hace alusión a ti mismo.

122
La negatividad y el sufrimiento

Normalmente el futuro es una réplica del pasado. Puede haber

cambios superficiales, pero una transformación real es rara y depende

de si puedes estar lo suficientemente presente como para disolver el

pasado accediendo al poder del ahora. Lo que percibes como futuro es

en realidad una arte importante de tu conciencia presente. Si tu mente

lleva una pesada carga del pasado, experimentarás más de lo mismo.

El pasado se perpetúa a falta de una clara conciencia de cabal

experiencia en el ahora. La calidad de tu conciencia en este momento

es lo que conforma el futuro, que, por supuesto, sólo puede ser

experimentado como el ahora.

Podrías ganar millones, cambiar de barrio, de pareja y de

amistades. Sin embargo, cambios de esa clase son aún superficiales.

Seguirías repitiendo las mismas pautas, ahora barnizadas por el brillo

de los millones. El verdadero cambio está en el modo de colocarte en

el presente y el lugar otorgado al pasado y al futuro. La clave está en

cómo te colocas frente al sufrimiento y frente a las ilusiones. Por eso

el verdadero cambio que puede disolver el pesado lastre del pasado

está en el ahora.

123
Toda negatividad está producida por una acumulación de

tiempo psicológico y una negación del presente. Inquietud, ansiedad,

tensión, estrés, preocupación, son aspectos del miedo y todos ellos

están producidos por un exceso de futuro y una falta de presencia.

Culpa, lamento, resentimiento, pena, tristeza, amargura y todas las

demás facetas de la falta de perdón están causadas por un exceso de

pasado y una presencia insuficiente.

A la mayor parte de la gente le resulta difícil creer en la

posibilidad de un estado de conciencia totalmente liberado de la

negatividad. Sin embargo, ése es el estado de conciencia al que

apuntan todas las enseñanzas de corte espiritual. Es ese estado que se

presenta como una promesa de salvación, no en un futuro ilusorio,

sino aquí y ahora.

Quizá te cueste reconocer que el tiempo es la causa de tus

sufrimientos y de tus problemas. Tiendes a pensar que los conflictos

en los que te encuentras aprisionado estás causados por situaciones

específicas de tu vida, y desde el punto de vista convencional eso es

verdad. Pero hasta que no enfrentas la disfunción fundamental de la

mente —su apego al pasado y al futuro y su negación del ahora—, en

realidad los problemas son intercambiables. Si hoy se desvanecieran

124
milagrosamente todas las causas de sufrimiento, pena y desdicha que

han asolado tu vida, pero luego continuaras apegado al pasado y al

futuro como antes en lugar de asegurar tu posición en el presente,

pronto te encontrarías con una serie de problemas similares a los que

han desaparecido milagrosamente, como si fueran una sombra que

viene acechando tus pasos y no te da respiro. Es que aún persiste el

problema fundamental: tu mente continúa ligada al tiempo.

Puede ser que no veas cómo poder ser libre ahora. Es posible

que sientas que el presente no tiene nada de liberador y lo que te

mantenga a flote sea la esperanza o la posibilidad de mejorar en el

futuro. En este caso crees que has posado tu atención en el presente

cuando en realidad permaneces completamente absorbido en el tiempo.

En lugar de hablar de “tu” vida deberías ser más preciso y hablar de tu

“situación de vida”, que está hecha de tiempo psicológico: pasado y

futuro. Ciertas cosas del pasado no han sucedido tal como hubieras

deseado. Aún sigues resistiéndote a lo ocurrido en el pasado, y ahora

te estás resistiendo a lo que es. Lo que te hace seguir adelante es la

esperanza, pero planteada en estos términos esa esperanza hace que

permanezcas enfocado en el futuro y ese enfoque perpetúa tu negación

del ahora, y por lo tanto tu infelicidad. Debes tomar conciencia que si

125
bien tu situación actual es el corolario de la cadena de episodios que

poblaron tu pasado, sigue siendo tu situación actual, y lo que te hace

infeliz es seguir atascado en ella. Olvídate de tu situación de vida y

presta atención a tu vida. ¿Cuál es la diferencia? Tu situación de vida

existe en el tiempo, pero tu vida es ahora. Tu situación de vida es un

asunto mental, tu vida es real.

Debes encontrar la puerta que conduce a tu vida a través del

camino del ahora. Reduce el ámbito de tu vida a este momento.

Cuando te concentras en lo que estás viviendo, muchos de los

problemas que vienen atenazándote se disipan y se alejan. Debes

evaluar tu situación bajo la perspectiva del momento, no pensar en lo

que ocurrirá mañana o lo que ha sucedido hace diez años. Así todo se

clarifica.

Cuando estás agobiado por los problemas no queda espacio para

que pueda entrar nada nuevo, no hay lugar para las soluciones. Por eso

date espacio en cuanto puedas. Comprime tu vida al momento para

que los problemas se alejen y den lugar a las soluciones. Crea el

espacio que te permita encontrar la corriente de vida que subyace a tu

situación de vida.

126
Emplea tus sentidos de manera plena. Mira a tu alrededor,

aguza la vista y los sentidos. Simplemente observa, sin interpretar.

Observa la luz, las formas, los colores, las texturas. Toma conciencia

de la presencia silenciosa de cada cosa. Sé consciente del espacio que

permite que cada cosa fluya en libertad. Escucha los sonidos; no los

juzgues. Escucha el silencio que se asoma por debajo de los sonidos.

Observa el ritmo de tu respiración; siente cómo fluye el aire dentro y

fuera, siente la energía de vida dentro de tu cuerpo. Permite que todo

sea, tanto dentro como fuera de ti. Permite y reconoce la verdadera

“cualidad” del mundo que te rodea. Entra profundamente en el ahora.

Si das este paso, estarás dejando atrás el mundo mortecino de la

abstracción mental, del tiempo. Estarás saliendo de la mente alocada

que agota tu energía de vida, del mismo modo que envenena y

destruye la Tierra. Estarás despertando de la pesadilla del tiempo para

vivir en el sueño del presente.

Si estuvieras en el paraíso, seguro que tu mente no tardaría en

decir: “Todo muy lindo, muy cuidadito, pero…”. Esta actitud negativa

es la que debe ser removida y alejada de tu vida. En última instancia,

no se trata de resolver tus problemas. Más bien se trata de que te des

cuenta de que no hay problemas, tal como tú los planteas. Sólo hay

127
situaciones, situaciones que han de ser afrontadas o que han de dejarse

como están y aceptarse como parte de la “cualidad” de este momento

hasta que cambien o puedan tratarse de algún modo. La mente crea los

problemas, que necesitan tiempo para sobrevivir. No pueden

sobrevivir en la realidad del ahora.

Si te has encontrado alguna vez ante una grave emergencia en

una situación de vida o muerte, ya sabes que eso no supuso un

problema. La mente no tuvo tiempo de hacer tonterías, de convertir

esa situación en un problema. Ante una verdadera emergencia, la

mente se para; estás totalmente presente en el ahora y algo

infinitamente más poderoso asume el control. Por eso hay tantas

historias de personas corrientes que de repente son capaces de hacer

actos increíblemente heroicos. En cualquier situación de emergencia o

sobrevives o no sobrevives. Y en ambos casos no hay ningún

problema.

Algunos se enfadan y no aceptan que los problemas son

ilusorios. Es gente que viene aferrada a sus problemas y ha construido

su identidad a través de ellos. ¿Quiénes serían sin sus problemas?

Buena parte de lo que la gente dice, piensa o hace está motivado

por el miedo, que siempre requiere orientarse hacia el futuro y

128
desvincularse del ahora. Y como en el ahora no hay problemas,

tampoco puedes tener miedo.

Si surge una situación difícil que tienes que afrontar en el ahora,

la acción que nace de tu conciencia del momento presente será clara y

efectiva. No será una reacción originada en parte en tu

condicionamiento mental alimentado de miedos y debilidades. Será

una respuesta intuitiva a la situación, sin necesidad de mirar hacia

atrás a la hora de tomar una decisión.

Para notar si te has dejado atrapar por el tiempo psicológico,

puedes usar un criterio muy simple. Basta con preguntarse: ¿hay

alegría, vitalidad y ligereza en lo que estoy haciendo? Si no la hay,

significa que el tiempo ha logrado encubrir con su manto de tristeza y

desolación el momento presente y estamos percibiendo la vida como

una carga o como un esfuerzo.

La falta de alegría en lo que haces no significa que debas

cambiar eso que estás haciendo. A veces basta con cambiar la manera

de hacerlo, o tan sólo la manera de percibir aquellos que haces. El

“cómo” siempre es más importante que el “qué”. Trata de conceder

mucha más atención a lo que haces que al resultado que esperas

obtener. Concede toda tu atención a lo que cada momento ponga a tu

129
disposición para que aproveches el instante. En cuanto honras el

momento presente, toda infelicidad y esfuerzo se disuelven, y la vida

empieza a fluir con alegría y suavidad. Si tus actos surgen de la

conciencia del momento presente, cualquier cosa que hagas quedará

impregnada de calidad, cuidado y amor, estará lista para que esa

acción se transforme en una coartada de la dicha.

130
CAPÍTULO 10

EL PODER DEL AHORA Y LAS RELACIONES

ILUMINADAS

Sólo el amor entre un hombre y una mujer puede darnos acceso

a la verdadera iluminación, aunque para ello las dos personas deben

abandonar las ataduras que los ligan al tiempo psicológico y dejarse

llevar por los encantos y las armonías del ahora.

La mayoría de la gente busca placeres físicos y diversas formas

de gratificaciones psicológicas porque creen que con eso lograrán ser

felices o los liberará del miedo o del sentimiento de carencia. Puede

que para ellos la felicidad consista en una sensación de plenitud

derivada del placer físico, o en ajustar y confirmar su identidad

mediante algún tipo de gratificación psicológica. Pero de lo que

estamos hablando en estos casos es de una búsqueda de la salvación

partiendo de un estado de insatisfacción o de carencia. La satisfacción

que alcanza a obtenerse de este modo es irremediablemente breve, de

modo que el estado de satisfacción o plenitud vuelve a proyectarse

otra vez a un punto imaginario del porvenir, lejos del aquí y del ahora.

131
“Cuando obtenga eso o esté libre de aquello, al fin me sentiré bien”,

parece ser la frase de cabecera que martillea en la gente. Pero esta

situación, lejos de ser el camino hacia la felicidad, es el marco mental

inconsciente que propicia la ilusión de salvación en el futuro.

Pero la verdadera salvación es plenitud, paz, vivir la vida al

máximo. No consiste en sacrificarse en pos de un futuro venturoso y

placentero. Pero la plenitud no es algo que se siente como una

experiencia pasajera, sino que debe ser vivida como una presencia

permanente. La verdadera salvación es conocerte como parte

inseparable de la vida informe y atemporal de la que todo lo existente

deriva su ser.

Es un estado de libertad que te aleja del miedo y la frustración.

Un estado que te libera del pensamiento compulsivo, de la negatividad,

de toda necesidad de apego y, sobre todo, de la necesidad psicológica

del pasado y del futuro. Tu mente te está dictando al oído que desde

donde estás situado no puedes alcanzar ese anhelado estado. Antes

debe ocurrir algo, debes cambiar y convertirte en otra cosa para

sentirte libre y realizado. En efecto, la mente afirma que necesitas

tiempo, que necesitas encontrar, clasificar, hacer, alcanzar, adquirir,

negociar, someter, para poder llegar a ser libre y completo. Consideras

132
el tiempo como un medio hacia la salvación, cuando en realidad es el

gran obstáculo que se alza entre tú y la dicha y la conciencia de

plenitud. Piensas que no puedes llegar a la iluminación porque no

estás preparado, pero la verdad es que el aquí y el ahora es el único

punto desde el que puedes llegar.

Es el momento de recordar aquí un breve relato de Franz Kafka:

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se

presenta al guardián y le pide que le deje entrar. Pero el

guardián contesta que de momento no puede dejarlo

pasar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde se lo

permitirá.

—Es posible —contesta el guardián—, pero ahora

no.

La puerta de la ley está abierta, como de

costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el

campesino se inclina para atisbar el interior. El

guardián lo ve, se ríe y le dice:

—Si tantas ganas tienes… intenta entrar a pesar

de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y

133
sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón

hay otros tantos guardianes, cada uno más poderoso que

el anterior. Ya el tercer guardián es tan terrible que no

puedo soportar su vista.

El campesino no había imaginado tales

dificultades; pero el imponente aspecto del guardián, con

su pelliza, su nariz grande y aguileña, su larga barba de

tártaro, rala y negra, le convencen de que es mejor que

espere. El guardián le da un banquito y le permite

sentarse a un lado de la puerta. Allí espera días y años.

Intenta entrar un sinfín de veces y suplica sin cesar al

guardián. Con frecuencia, el guardián mantiene con él

breves conversaciones, le hace preguntas sobre su país y

sobre muchas otras cosas; pero son preguntas

indiferentes, como las de los grandes señores, y al final

siempre le dice que todavía no puede dejarlo entrar. El

campesino, que ha llevado consigo muchas cosas para el

viaje, lo ofrece todo, incluso lo más valioso, para

sobornar al guardián. Éste acepta los obsequios, pero le

dice:

134
—Lo acepto para que no pienses que has omitido

algún esfuerzo.

Durante largos años, el hombre observa casi

continuamente al guardián: se olvida de los otros y le

parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la

ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años

abiertamente y en voz alta; más tarde, a medida que

envejece, sólo entre murmullos. Se vuelve como un niño,

y como en su larga contemplación del guardián ha

llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel,

ruega a las pulgas que lo ayuden y convenzan al

guardián. Finalmente su vista se debilita, y ya no sabe si

realmente hay menos luz o si sólo le engañan sus ojos.

Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor,

que brota inextinguible de la puerta de la ley. Ya le

queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las

experiencias de esos largos años se confunden en su

mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha

formulado. Hace señas al guardián para que se acerque,

ya que el rigor de la muerte endurece su cuerpo. El

135
guardián tiene que agacharse mucho para hablar con él,

porque la diferencia de estatura entre ambos ha

aumentado con el tiempo.

—¿Qué quieres ahora? —pregunta el guardián—.

Eres insaciable.

—Todos se esfuerzan por llegar a la ley —dice el

hombre—; ¿cómo se explica, pues, que durante tantos

años sólo yo intentara entrar?

El guardián comprende que el hombre va a morir y,

para asegurarse de que oye sus palabras, le dice al oído

con voz atronadora:

—Nadie podía intentarlo, porque esta puerta

estaba reservada solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

136
El amor y el odio

Si no consigues vivir en la profundidad del presente, todas las

relaciones, especialmente las relaciones íntimas, a corto o a largo

plazo, acabarán en un rotundo fracaso. Puede que parezcan perfectas

durante un tiempo, mientras estás “enamorado”, pero esa aparente

perfección se va tambaleando a medida que van produciéndose

discusiones, conflictos, insatisfacciones y violencia física o

emocional… en fin, momentos de tensión que van incrementando su

frecuencia con el paso del tiempo. Parece que buena parte de las

relaciones amorosas pasan a convertirse con el tiempo en relaciones

de amor/odio. En ellas, el amor puede dar lugar súbitamente a una

agresividad salvaje, a sentimientos de hostilidad, o a la total ausencia

de afecto. Es normal en nuestra sociedad dominada por los miedos y

las debilidades que una relación pase en poco tiempo del amor al odio,

del placer al dolor, de la dicha a la infelicidad.

Es bastante frecuente que las parejas se vuelvan adictas a estos

ciclos. La carga dramática hace que los miembros de la pareja se

sientan vivos, al creerse dominados por las grandes pasiones. Pero

cuando se pierde el equilibrio entre lo positivo y lo negativo, y los

137
ciclos destructivos se presentan con mayor frecuencia e intensidad —

algo que termina ocurriendo más temprano que tarde— la relación no

tarda en colapsar.

Puede parecer que todo estaría bien y la relación florecería

estupendamente si lograras eliminar los calamitosos ciclos negativos o

destructivos; pero eso es imposible. Las polaridades son

interdependientes. No se puede tener una sin la otra. Lo positivo ya

contiene en sí la semilla de lo negativo. Ambos son, de hecho,

aspectos de la misma disfunción. Aquí estoy hablando de lo que suele

conocerse como relaciones románticas; no del verdadero amor, que no

tiene opuesto porque surge de más allá de la mente. El amor, como

estado continuo, aún es raro y escaso. No obstante, puede haber breves

y elusivos chispazos de amor cuando se producen discontinuidades en

la corriente mental.

Resulta más sencillo reconocer como disfuncional la fase

negativa de una relación que la positiva. Y también es más fácil que

achaques los problemas de la relación a tu compañera o compañero

que a ti mismo. Los problemas de funcionamiento pueden

manifestarse de distinta manera: posesión, celos, control,

resentimiento, necesidad de tener razón, intolerancia, egoísmo,

138
narcisismo, manipulación, tendencia a discutir, criticar, juzgar, culpar,

ataques de ira furibunda o maltrato físico o psicológico.

En cuanto al aspecto positivo, estás “enamorado” de alguien y

al principio es un estado muy satisfactorio y placentero. Te sientes

inmensamente vivo y tu existencia adquiere repentinamente

trascendencia porque alguien te necesita, te quiere y haces que te

sientas especial. Cuando estáis juntos os sentís completos. El

sentimiento puede llegar a alcanzar tal grado de intensidad que el resto

del mundo puede parecer insignificante.

No obstante, quizá te hayas percatado de que esa intensidad

tiene un fuerte componente de necesidad y apego. Te vuelves adicto a

la otra persona. Actúa sobre ti como una droga. Cuando la droga está

disponible te sientes bien, pero la posibilidad o la simple idea de que

esa persona pueda abandonarte desencadena en ti celos, posesión,

intentos de manipulación mediante chantaje emocional, culpas y

acusaciones; en resumen, miedo a la pérdida. Si la otra persona te

abandona, ese hecho puede desencadenar una gran hostilidad o pena y

puede conducirte a la más honda desesperación. La ternura amorosa

puede transformarse en una agresividad salvaje o en un dolor sin

límites. Y en tal caso, ¿adónde ha ido el amor? ¿Puede el amor

139
transformarse instantáneamente en su opuesto? ¿Fue el amor lo que

hubo en un principio o sólo fue un apego adictivo?

La razón por la que nos hacemos adictos a otra persona y que

hace que la relación romántica amorosa se vuelva una forma tan

intensa de experiencia se vincula con el hecho de que parece

ofrecernos la liberación de un estado hondamente arraigado de miedo,

necesidad, carencia e incompletud, que es parte de la condición

humana en su aspecto más rudimentario. Ese estado tiene una

dimensión física y una dimensión psicológica.

A nivel físico, es evidente que no estarás completo ni lo estarás

nunca: eres hombre o mujer, la mitad de una totalidad y un fuerte

anhelo vital consiste en la búsqueda de la totalidad. El anhelo de

totalidad a ese nivel —el deseo de retornar a la unidad— se manifiesta

como la atracción entre los sexos. Es un impulso casi irresistible de

unión con la energía polar opuesta. La raíz de ese impulso físico es

espiritual: el anhelo a acabar con la dualidad, de volver al estado de

unidad. La unión sexual es el máximo grado que puedes alcanzar a

nivel físico. Es la experiencia más satisfactoria en ese nivel. Pero la

unión sexual es sólo un vislumbre pasajero de la totalidad, un breve

instante de la dicha. Por eso, mientras se siga buscando como único

140
medio de salvación, se estará buscando el fin de la dualidad en el nivel

de la forma, donde no puede hallarse.

A nivel psicológico, la sensación de carencia o de sentirse

incompleto es aún mayor que a nivel físico. Mientras que estés

identificado con la mente, tu sentido de identidad tendrá como espacio

de manifestación un punto externo a ti. En otras palabras: intentas

encontrar tu identidad reflejada en cosas que están fuera de ti y en

última instancia no tiene nada que ver con quien eres: tu posición

social, la apariencia externa, éxitos y fracasos, la fortuna. Ese falso yo

que ha fabricado la mente, es decir, el ego, se siente vulnerable

inseguro y siempre está buscando algo nuevo con lo cual identificarse

para sentir que está vivo y tiene valor. Pero nada de lo que encuentra

acaba siendo suficiente para darle una satisfacción duradera. Sus

miedos persisten: su sensación de carencia y necesidad también.

Es cuando surge esa relación especial. Parece ser la respuesta a

todos los problemas del ego y el medio para satisfacer todas sus

necesidades. Al menos así parecen presentarse los hechos en un

principio. Las cosas de las que antes extraías tu sentido de identidad se

convierten en objetos insignificantes. Ahora has obtenido un centro de

interés que sustituye a todos los demás, da sentido a tu vida y te

141
permite confirmar tu identidad: todo eso lo tienes en la persona de la

que te has enamorado. Ya no eres un fragmento desconectado flotando

en un universo desamparado. Ahora tu mundo tiene un centro y un

polo de atracción: el ser amado. Que el centro continúe estando fuera

de ti y que tu sentido de identidad surja de algo externo no parece

importar mucho al principio. Lo importante es que los sentimientos

latentes de miedo, carencia e insatisfacción, tan característicos del ego,

ya no están presentes. ¿O quizá sí? ¿Se han disuelto o siguen

existiendo debajo de la felicidad superficial?

Si en tus relaciones amorosas experimentas un sentimiento de

amor acompañado de emociones que evidencian todo lo contrario, es

muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el

amor. No puedes amar a tu pareja un momento y atacarle casi de

inmediato. El verdadero amor no viene acompañado de emociones

opuestas de igual intensidad. Si tu amor tiene un opuesto, pues

entonces no es amor, sino más bien la intensa necesidad del ego de

una identidad más completa y profunda, necesidad que la otra persona

puede cubrir temporalmente. Esto no es otra cosa que el sustituto de la

salvación que propone el ego, y durante un breve lapso puede aparecer

142
a los ojos de las personas como una verdadera salvación, aunque no

sea más que un espejismo engañoso y lleno de peligros.

Pero llega un momento en que tu pareja deja de actuar como

para satisfacer a todas tus demandas, o mejor dicho, las de tu ego. Los

sentimientos de miedo, dolor y carencia, que son parte inseparable del

ego y que habían quedado encubiertos por la relación amorosa,

retornan a la superficie. Como en cualquier otra adicción, pasas

buenos momentos cuando la droga está disponible, pero

irremediablemente llega un momento en el que ya no te surte efecto.

Cuando los sentimientos dolorosos reaparecen, los sientes con mayor

intensidad que antes y, lo que es peor, ahora percibes que la fuente del

dolor está fuera de ti, en tu pareja. Esto te lleva a proyectar la

insatisfacción fuera de ti y atacas al otro con toda la violencia salvaje

de tu dolor. Asimismo, tu ataque puede despertar el dolor de tu pareja,

la cual es muy probable que contraataque. Y lo que era un espacio de

dicha se transforma en un campo de batalla. Llegados a ese punto, el

ego, dominador absoluto de todas tus conductas, continúa esperando

inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación sean

castigo suficiente para amedrentar y generar un cambio en tu pareja,

de modo que la pobre pueda servir de tapadera del dolor.

143
Todas las adicciones surgen de una negativa inconsciente a

enfrentarse al propio dolor. Todas las adicciones empiezan con dolor y

terminan con dolor. Por eso hay tanto dolor e infelicidad en las

relaciones construidas de acuerdo con un patrón adictivo, cuando

llegan a su fin los primeros momentos de euforia. Pero debes tomar

conciencia de que las relaciones mismas no son la causa del dolor y de

la infelicidad, sino que sacan a la superficie el dolor y la infelicidad

que ya están en ti. Todas las adicciones lo hacen. Llega un momento

en que la adicción deja de funcionar y sientes el dolor con más

intensidad que nunca.

Esta es la sencilla razón por la cual la mayor parte de la gente

siempre está intentando escapar de la densidad y la espesura del

momento presente para buscar la salvación en un futuro que no deja

de ser ilusorio. Si focalizaran su atención en el ahora, lo primero que

hallarían sería su propio dolor, y eso es lo que más temen. ¡Si supieran

lo fácil que es acceder ahora al poder de la presencia que disuelve el

pasado y su dolor, a la realidad que disuelve la ilusión! ¡Si supieran lo

cerca que están de su propia realidad y del camino para alcanzar la

felicidad plena!

144
La solución a todo esto es pasar de las relaciones adictivas a las

relaciones iluminadas. El amor es un estado del ser, no está fuera, sino

dentro de ti. Nunca puedes perderlo y no depende de otro cuerpo ni de

otra forma externa. En la quietud de tu presencia puedes sentir tu

propia realidad informe e intemporal: es la vida no manifestada que

anima tu forma física. Es cuando puedes sentir la misma vida en lo

más profundo de los demás seres humanos.

Debes aprender que el amor no es selectivo. No hace a una

persona especial, ni tampoco es exclusivo. No obstante, la intensidad

con la que se vive el verdadero amor puede variar. Puede haber una

persona que te refleje el amor más claramente y con más intensidad

que las demás, y si esa persona siente lo mismo hacia ti, se puede

decir que estás unido en una relación de amor con ella. El vínculo que

te conecta con esa persona es semejante al vínculo que te vuelve parte

integrante del mundo. Lo único que varía es el grado de intensidad. Tu

amor ya no tiene origen en la carencia, sino que nace de la plenitud y

de tu sensación de armonía con lo que está fuera de ti. La verdadera

comunicación es comunión: la realización de la unidad, que es amor.

Pero en cuanto regresa la mente a dominar tu vida, vuelves a

identificarte con ella y dejas de ser tú mismo, vuelves a jugar los

145
juegos de engaño y decepción y pasas a representar los viejos roles

que satisfacen las necesidades de tu ego vulnerable.

Por esa razón, el verdadero amor no puede florecer en ti a

menos que logres liberarte de la identificación mental y que tu

presencia se encuentre lo bastante fortalecida como para haber

disuelto el cuerpo-dolor.

Si tu pareja sigue identificada con la mente y el cuerpo-dolor

mientras que tú ya te has liberado, esto representa un verdadero

desafío, no tanto para ti sino para tu pareja. No es sencillo vivir con

una persona iluminada o, más bien, es tan fácil que el ego se siente

amenazado. Recuerda que el ego necesita problemas, conflictos,

disputas, rivalidades, para fortalecer el estado de amenaza al abandono

del cual se nutre para identificarse. La mente de tu pareja no

iluminada se sentirá muy frustrada porque no te resistes a sus

posiciones mentales fijas, lo que significa que se irán debilitando y

temblarán, e incluso existe el peligro de que se derrumben,

produciendo una pérdida de identidad. El cuerpo-dolor se alimenta del

conflicto y no lo está obteniendo.

Pero debes tener cuidado: algunas personas insensibles,

retraídas, carentes de respuestas y alejadas de los buenos sentimientos

146
se creen que están iluminadas y pretender convencer de ello a los

demás. Los hombres suelen hacer esto más que las mujeres y suelen

achacarles a sus parejas un comportamiento demasiado irracional.

Pero si puedes sentir tus emociones, recupera la confianza porque no

estás tan lejos del radiante cuerpo interno, que emana de ellas.

Si una persona no emana amor y alegría, presencia completa y

apertura a todos los seres es que no está iluminada. Y será imposible

establecer una relación iluminada con ella. Por ejemplo, para una

mujer, estar con un hombre retraído, que vive dominado por los

dictados de la cabeza, puede ser todo un desafío. La mujer se sentirá

irritada cuando sienta que el hombre no la escucha ni hace un esfuerzo

por comprenderla debido a su falta de presencia. La carencia de

verdadero amor en la relación, que suele ser sentida más por la mujer

que por el hombre, activará el cuerpo-dolor de la mujer y entonces ella

atacará a su pareja, lo criticará y mantendrá hacia él una amenazante

actitud hostil. En consecuencia, la reacción de la mujer se vuelve un

desafío y una amenaza para el hombre, que responderá subiendo la

apuesta de la hostilidad. Se atrincherará aún más en sus rígidas

posturas mentales, justificándose, defendiéndose y contraatacando.

147
Finalmente esto activará con fuerza el cuerpo-dolor del hombre y el

lecho de amor se transformará en un gélido terreno de disputas.

Volvamos a examinar brevemente el escenario descrito hasta

ahora. Cada uno de los desafíos que se han presentado ante los

miembros de la pareja constituye en realidad una oportunidad de

salvación diferente. En cada fase del proceso disfuncional de la pareja

germina la posibilidad de liberarse de estas conductas perjudiciales.

Por ejemplo, la hostilidad de la mujer podría ser tomada por el hombre

como una clara señal que le ayudase a abandonar su estado de

identificación con la mente, despertar al ahora y sumergirse en el

presente, en lugar de identificarse aún más con su mente y volverse

más y más inconsciente. Asimismo, en lugar de “ser” el cuerpo-dolor,

la mujer podría ser la conocedora que observa el dolor emocional en sí

misma, accediendo al poder del ahora e iniciando el proceso de

transmutación. Así, dejaría de proyectar el dolor de manera

compulsiva y automática. Y podría expresar sus sentimientos a su

compañero, en lugar de devolverle hostilidad.

Si la mujer pierde esa oportunidad, el hombre podría observar

su reacción mental-emocional a su propio dolor y su actitud defensiva,

en lugar de ser la reacción. Podría entonces observar la activación de

148
su cuerpo-dolor, asignándole así una conciencia a sus emociones. De

este modo se crearía un espacio claro y sereno de conciencia pura: el

conocedor, el testigo silencioso, el observador. Esta conciencia no

niega el dolor, y sin embargo está más allá de él. Permite que la pena

sea y al mismo tiempo la transmuta. Lo acepta todo, pero también lo

transforma todo. Así se abriría una puerta que permitiría a la mujer

unirse al hombre en ese espacio.

Si te mantienes continuamente presente en tus relaciones,

plantearás el mayor de los desafíos para tu pareja, que no podrá

soportar tu presencia durante mucho tiempo y seguir siendo

inconsciente. Si está preparada, atravesará la puerta que le has abierto

y se unirá a ti en ese estado. Si no lo está, os separaréis como el agua y

el aceite. La luz es demasiado dolorosa para quien quiere seguir

viviendo en la oscuridad.

149
CONCLUSIÓN

EL SECRETO DE LA VIDA

Debes rellenar el espacio de la pizarra de tu vida con todo

aquello que deseas. Si lo has rellenado con el pesado equipaje del

pasado, ese oscuro lastre que te impide avanzar, haz una limpieza.

Borra de tu mente todos aquellos recuerdos que no te sirven y da las

gracias porque los caminos de la vida ten han conducido al preciso

sitio donde te encuentras ahora, un excelente punto de partida para un

nuevo comienzo. Porque hay momentos en la vida en que debes

reinventarte a ti mismo. Quédate entonces con una pizarra en blanco y

empieza de nuevo aquí y ahora. ¡Descubre tu felicidad, vívela y apura

de ella hasta la última gota!

Es muy difícil llegar a este punto, porque has sido educado en la

idea de que había algo que se suponía que debías hacer y que si no lo

hacías, Dios no estaría contento contigo. Pero debes comprender que

tu meta primordial es sentir y alcanzar la ,felicidad y comenzar a hacer

sólo aquellas cosas que te aportan felicidad. Es de este modo,

buscando la felicidad en todos los rincones de tu vida, que podrás

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reconciliarte con Dios, quien estará contento contigo, sólo cuando tú

lo estés.

Haz las cosas que te gustan y que te hacen sentir feliz. Si no

sabes qué te hace feliz, plantéate la pregunta: “¿Qué es lo que me hace

feliz?”. Cuando lo descubras comprométete con ello, con la felicidad,

la Ley de Atracción te lanzará una lluvia de cosas buenas, personas,

circunstancias, acontecimientos y oportunidades en tu vida porque

estarás irradiando felicidad.

Y debes comprender que la felicidad interior es lo que en

realidad alimenta el éxito. Sé feliz ahora. Siéntete feliz ahora. Esto es

lo único que has de hacer. Cuando persigues tu dicha vives en un

espacio constante de felicidad y te abres a la abundancia del Universo.

Recuperas el entusiasmo por compartir la vida y la dicha con los seres

que más quieres y tu entusiasmo y pasión se expande como una

llamarada en la paja seca del verano. El gozo de vivir se vuelve

contagioso.

Todas las cosas por las que has pasado, todos los momentos de

tu vida, han debido de prepararte para este momento. Imagina lo que

puedes hacer a partir de ahora con todo lo que sabes. Ahora entiendes

a ciencia cierta que eres el cabal creador de tu destino. ¡Nadie más

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puede bailar tu baile! ¡Nadie puede cantar tu canción! ¡Nadie puede

escribir tu historia! ¡Lo que eres y lo que haces empieza ahora!

Estoy convencido que eres extraordinario, que hay algo

espléndido en ti. No importa lo que te haya pasado en la vida. No

importa la edad que tengas. En el momento en que empiezas a “pensar

apropiadamente”, ese algo que está en tu interior, ese poder interior

que es más grande que el mundo, empezará a emerger. Oirás el ruido

de cadenas rotas que caen a tus pies y verás al futuro alejarse del

pasado que te atenaza con miedos, con rencores, con debilidades. Una

fuerza interior se apoderará de tu vida, te alimentará, arropará, guiará

y protegerá. Te dirigirá y sostendrá tu existencia. La tierra cambia su

órbita por ti, a causa de la nueva fuerza que guía tu destino. Todas las

cosas bellas que ves, todas las maravillas que experimentas, bailan a

tu alrededor para darte dicha y felicidad. Están por ti, para ti, porque

has aprendido a atraerlas a tu vida, porque has logrado erigirte en el

amo de tu propio Universo, el centro de tu vida, el principio y el motor

de tu felicidad.

Has de rellenar el espacio en blanco de la pizarra de tu vida con

todo aquello que más desees. Lo único que debes hacer es sentir el

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poder del ahora. Concebir el presente como el progenitor de tu propio

futuro. Porque el futuro está en tus manos y de ti depende. Cuanto más

utilices tu poder interior, más poder atraerás hacia ti. El ahora siempre

es el mejor momento para aceptar tu magnificencia. Y nunca es tarde

cuando emprendes el camino. Sólo andando llegarás a una era gloriosa.

Sólo es cuestión de abandonar tus pensamientos limitantes, para

experimentar la verdadera magnificencia de la humanidad que

confluye en tu propia vida. El futuro es hoy. Por eso haz lo que te

gusta. Así cuando te comprometas con tu felicidad, atraerás una

avalancha de cosas buenas porque estarás irradiando felicidad. Ahora

que has descubierto el secreto, lo que hagas con él es cosa tuya. Todo

lo que hagas será correcto porque tuyo es el poder. Y en el futuro no

hay lugar para débiles.

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