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Manual del Alterador

Amaia Villafañez
Toni Nieto
Nana

Este Manual del Alterador se llama así porque tenía que titularse de algún modo. Hemos
elegido este nombre por resultar sencillo, corto y más o menos significativo.

Pero más que un manual propiamente dicho, se trata de una recopilación de las experiencias,
conocimientos y aprendizajes que los autores hemos ido adquiriendo con nuestro día a día
alterando cartas de Magic: The Gathering (MTG). Por ello, utilizaremos material ya publicado
en nuestros respectivos sitios cuando proceda.

Creemos que compartir con otros y aprender de otros es un punto del todo imprescindible
para nuestro crecimiento técnico y artístico, así que esperamos que pueda serviros como
punto de referencia o como elemento comparativo.

Los autores tenemos diferentes puntos de vista, técnicas y métodos y es por eso que
diferenciaremos las aportaciones de cada uno en pos de la diversidad y singularidad. Para ello
utilizaremos un sistema de colores de texto, cuya leyenda constará al principio de cada
documento.

No hay un sistema mejor que otro. Lo realmente importante es que te funcione. Por ello el
aportar diferentes visiones busca el enriquecimiento frente a la uniformidad y los axiomas.

Nana

Totalmente de acuerdo con lo que dice la jefa. Espero que sea interesante para todos, y estoy
segura de que nosotros mismos vamos a aprender ciertas cosas que no se nos habían ocurrido.
Por de pronto a mí ya me habéis sorprendido con cosas que no se me habían ocurrido.

Amaia

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Amaia Villafañez
Toni Nieto
Nana

1.- PRELIMINARES:

Tan importante como la ejecución de la alteración son los preliminares a ésta, ya que nos
garantizaran un planteamiento correcto del proyecto y nos evitarán desagradables sorpresas.

1.1. Elección y visualización del diseño

Lo primero que necesitamos antes de ponernos a alterar una carta es tener una idea
de lo que vamos a hacer. Si tenemos una idea muy clara de lo que queremos, podríamos
ponernos a ello directamente, pero es muy posible, que nos surjan dudas del tipo: ¿dónde
quedará mejor esto? ¿Cómo quedará mejor más grande o más pequeño? ¿Qué posición
cuadra mejor? ¿Estará muy recargado si añado esto otro? Para ello podemos hacer alguna
prueba rápida bien a mano o bien con algún programilla informático.

Podemos imprimir una copia de la carta o coger una fotocopia y pintar sobre ella, a
grandes rasgos, diferentes posibilidades. Ahí van dos pruebas que hice yo antes de pintar la
cripta, no hace falta detallarlas tanto, con marcarlo a lápiz puede valer (yo me puse a
colorearlas mientras veía la tele). Cuanto más detalladas estén mejor nos vamos a hacer a la
idea de cómo quedaría, pero no se trata de emplear mucho tiempo en esto.

La otra posibilidad es la de usar un programa informático. Yo utilizo uno llamado


PhotoFiltre que conseguí en Internet, es tipo Paint, pero con más cosillas y es muy fácil de
usar.

En este caso si tenemos ya una imagen de


lo que queremos pintar en la carta sólo tenemos
que recortar la silueta y pegarla sobre una
imagen de la carta. Esta última la podemos
conseguir por ejemplo en www.magiccards.info.
Esto nos permite de forma rápida, ver las
diferencias variando el tamaño, posición,
ángulo… de los elementos que queremos pintar.
En el ejemplo podemos ver la cripta con el correcaminos y una opción para la parte inferior. En
este caso podemos ver que nos gusta más que se vea el borde negro o que no.

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Podemos también combinar las dos opciones. Cuando no tengo un modelo de lo que quiero
pintar, puedo pintarlo sobre una hoja, escanearlo y utilizando el programilla, visualizarlo sobre
la carta.

Amaia

Nuestro trabajo empieza siempre con un pre-diseño mental que intentamos plasmar con el
máximo de fidelidad en el cartón. Hay diversas herramientas que pueden ayudarnos a
conseguirlo: informáticas o convencionales.

Personalmente utilizo siempre el mismo gestor y editor de imágenes: Photoshop, aunque en


ocasiones para ciertas comprobaciones tanteo con
Poser o Vue ya que me permiten trabajar en 3D. Su uso
me permite “ver” anticipadamente lo que quiero
conseguir y de ese modo poder equilibrar la
composición y hacerme una idea fidedigna del aspecto
que tendrá la alteración.

Puedo jugar con diferentes elementos, tamaños,


posición, etc. antes de iniciar el trabajo propiamente
dicho.

Incluso utilizar diferentes diseños y compararlos entre


ellos. Y lo que es más, te permite enseñarle al
destinatario un montaje previo para que tenga una idea
clara de su materialización posterior.

Para los que no gusten del soporte informático, queda


una solución convencional y muy barata: el papel vegetal o el papel de trazado.

Ambos son papeles semitransparentes que nos permiten dibujar


encima de ellos un bosquejo, ponerlo encima de la carta y hacernos
una idea aproximada de la composición final. Podemos hacer tantos

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bocetos como queramos e ir probando hasta dar con la idea óptima, e incluso sobreponer
unos sobre otros para hacer diversos montajes o ahorrarnos trabajos repetitivos tal como se
hace en ilustración.

No se trata de matarse, sino de tirar unas


cuentas líneas y volúmenes hasta dar con algo
que nos guste. A partir de ahí podemos trabajar
más seriamente la idea.

Resulta muy útil también si en el diseño es


fundamental la perspectiva. Podemos trazar las
líneas con respecto a los puntos de fuga
utilizados e ir comprobando si el dibujo se
adecua a la perspectiva elegida.

También podemos imprimir en este papel la imagen o imágenes que queremos añadir a la
carta y comprobar su idoneidad.

Por último, a veces somos incapaces de ver nuestros propios fallos. De tanto que “vemos”
nuestro trabajo, dejamos de verlo. En estos casos resulta muy eficaz recurrir a la parte derecha
de nuestro cerebro presentándole una imagen invertida. Si se trata de un boceto hecho en un
papel normal, basta con ponerlo al trasluz y mirarlo por el revés o ponerlo boca abajo. Si es
papel opaco o cartón, esto vale también para cuando ya estamos pintando la carta, podemos
utilizar un pequeño espejo.

Nana

1.2.- Entorno de trabajo

Una vez tengamos la composición deseada, nos toca preparar la zona de trabajo. No sé
cuál es la mejor forma de ponerse al asunto, pero yo personalmente necesito limpieza, así que
en mi mesa de trabajo solo tengo lo que necesito, ordenadito y limpio.

Uso dos recipientes con agua, uno para limpiar los pinceles y otro para mojar el pincel y diluir
la pintura. Si usáis solo uno, al limpiar el pincel el agua se ensucia, y luego los colores que se
utilizan para pintar van mezclándose con los pigmentos que hay en el agua. Y para secar el
pincel entre limpieza y limpieza un tengo un trapo.

A un lado pongo un trozo de papel albal, en el que echo


gotitas de los colores que voy a utilizar y en el que hago
mezclas entre los colores y los diluyo con agua. Con un
pulverizador, de vez en cuando pulverizo agua sobre la
pintura para que no se me sequen muy rápido. Pero
cuidado no pulvericéis agua sobre la carta.

Para pintar utilizo pinceles muy finos, y algún otro pincel

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Nana

hecho polvo que utilizo para mezclar colores… Hasta el día de hoy sólo he tocado las cartas con
acrílicos, no he utilizado ningún material más. También tengo a mano un par de bastoncillos de
los de limpiar los oídos, de estos y de pinceles ya hablaremos más adelante.

Y para terminar, una lámpara que dé buena luz, que la pueda orientar a diferentes zonas,
acercar y alejar cuando me interese.

Si voy a seguir una imagen como modelo, me gusta tenerla bien grande para poder apreciar
bien los detalles. Lo que suelo hacer es ampliarlas en la pantalla del ordenador

Amaia

El lugar y entorno de trabajo tiene 3 puntos básicos: mesa, asiento y luz. Cada cual deberá
adaptárselos a sus gustos personales, pero es imprescindible la comodidad, la buena postura y
una superficie rígida que nos permita trabajar eficazmente.

La luz, si es natural o artificial convencional, siempre ha de llegaros por la izquierda (si no sois
zurdos ya que en ese caso, deberá llegar por la derecha) para evitar sombras que nos
distorsionen la nitidez de lo que estamos haciendo. Si se trata de luces tipo fluorescente,
podemos usarlas de forma cenital.

Personalmente uso una luz-lupa


articulada que me permite una luz
blanca sin sombras y un aumento
considerable del trabajo cuando así lo
necesito. Aunque no suelo usar mucho
esa lupa, la que utilizo más
frecuentemente es una lupa visera que no me marea y aumenta
lo suficiente para pintar viendo hasta los últimos detalles.

Si optáis por una visera lupa, escoged la más ligera. Las hay con luz incorporada, pero su peso
las hace desaconsejables.

La inclinación de la zona de dibujo depende del gusto y costumbres de cada cual. Lo normal es
pintar en horizontal, pero en mi caso siempre pinto en vertical. Estoy acostumbrada a usar
caballetes y mesas de ilustración y me resulta la mejor opción. Utilizo una caja-caballete dónde
además guardo las pinturas, cuya superficie de apoyo he forrado con papel autoadhesivo de
vellut para que sea lo menos agresiva posible.

Tener el material preparado nos


evitará levantaros una y otra vez
a por cosas que nos falten. Mi
espacio lo componen: una
superficie vertical, un bote con

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Toni Nieto
Nana

agua para limpiar los pinceles, cd’s usados para usar como paleta de mezclas, un bote con
diversos pinceles, servilletas de papel o un trozo de rollo de papel para ir secando y limpiando
el pincel, un pequeño cuentagotas para ir añadiendo agua a la pintura en la paleta, un pincel
viejo y duro para mezclar y “pisar” posibles sedimentos, pinturas, lápices de grafito, lápices de
colores, portaminas con minas de 0,7, palitos de naranja, un trocito pequeño de gamuza, un
pincel muy suave tipo paletina y una goma de borrar afilada.

En capítulos posteriores iremos viendo para que sirve todo esto.

Nana

La paleta húmeda:

Se usa un plato de usar y tirar o un recipiente parecido, se cubre el fondo con papel
absorbente y se empapa de agua, sin pasarse, que no quede nadando. Esto se cubre con papel
vegetal de horno, el cual deja pasar la humedad pero no el agua, pudiéndolo usar como
superficie para mezclas. Así las mezclas duran mucho más frescas y la concentración no varía
de la que quieres ;)

Colaboración de Arion

1.3.- Protección y preparación de la carta

Antes de empezar, me lavo las manos para que la carta no se contamine, vamos que la grasilla
o restos de lo que sea que pueda tener en las manos no terminen en la carta. Pongo una hoja
blanca limpia (se puede reutilizar) y sobre ella la carta, me gusta ver bien el contraste entre el
borde (negro) de la carta y la superficie de trabajo

Paso un trapo limpio, sin apretar mucho, sobre la carta para quitarle suciedad que pueda
tener. Esto es importante, porque no hacerlo a la larga nos puede fastidiar bastante (la pintura
no agarra…)

Suelo tener un trozo de papel, limpio, que pongo sobre la carta, para no apoyarme sobre ella
directamente. Además me sirve para quitar el exceso de pintura que puede tener el pincel en
algunos casos.

Amaia

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Toni Nieto
Nana

Siempre empiezo limpiando la carta (tal cómo aconsejó Amaia en su día) con ese trozo de
gamuza nombrado antes.

Después corto, a medida, una funda vieja para proteger la zona de la carta que no va a ser
pintada. No olvidemos que los bordes es la parte más delicada de la carta y la más “sagrada”
para sus dueños.

De esa forma queda protegida de roces, erosiones y posibles accidentes, por delante y por
detrás, y de la misma suciedad o grasa de nuestros dedos sin nada que lleve algo de pega o
cola que, por el calor u otros motivos, pueda adherirse al
cartón.

Así que ya sabéis no tiréis las fundas


viejas, que todo sirve.

Nana