Anda di halaman 1dari 7

José JesÚs Villa Pelayo

EL PERSONAJE DRAMA T/CO EN ~LA


PROSA POETICA
DEJOSE ANTONIO RAMOS SUCRE

1 127

Toda la prosa poética de José Antonio Ramos Sucre


- porque ésta es su expresión literaria- se hal1a tamizada
en el mundo del hombre, y, particularmente, en el mun-
do de los tipos, y aun en el de los arquetipos humanos!.
Es bien cierto que todo'tipo supone la existencia de una
imagen; y todas las imágenes, C01IlO se sabe - aun las del
sueño - suponen una forma; una forma que se repite a
través del tiempo - y en algún lugar o sociedad dada-2.
Todas las sociedades, además, ven vivir a los hombres
que serán o supondrán cada tipo: el rey, eljuez, el héroe o
el poeta - todo poeta es Ull héroe eÚ sí mismo -. Pero
¿quién toma la forma o la posición del juez, del rey, del
poeta, del héroc (o guerrero) o de quien, sencillamcnte,
sufre (porque mira el mundo desde una particular pers-
pectiva)? Ramos Sucre interpreta al hombre en cuanto
escribe.
A través dc una fórmula dramática o épica, tomando,
como ha escrito Eliot3, la tercera voz poética - o también
voz dramática -, Ramos Sucre formula en los hombres
que llen:m sus poemas una fisonomía - precisamcnte allí
se halla el tipo - que sugiere todas o muchas actitudes,
caractcres o habilidades del hombre, que aquí toma el
poeta para revelar el drama humano a través de un proce--
dimiento grave y a veces sencillo o explícit04. Aun los
hombres que no se hallan en los supuestos o acaso en el
régimen que figura la existencia del tipo, pero sí en una
particular tipología ("El fugitivo" en La Torre de Ti-
món por ejemplo), se encuentran aquí descritos o forja-
dos.
128
11

Los griegos pensaban que todo arte era mímesis o imita-


ción. WilliamJay Smith ha escrito: "Variety in poetry, as in
any art, is everything"5. ¿Qué significado posee, des-
de este punto de vista, la poesía de José Antonio Ramos
Sucre? Es evidente que el poeta intentó plasmar una o
varias realidades a través de una única mirada: su visión
peculiar del mundo. ¿Puede a esto llamársele mímesis, o
acaso representación, o, más bien, interpretación de la
realidad? ¿No es "el mandarín" o "el villano" de "La
Caza" (En El cielo de Esmalte) un personaje dramático?
¿No se avistan a través de sus discursos sus propias
realidades? ¿No les otorga, a la vez, RamosSucre, un
matiz singular o propio? Es bien sabido que el personaje,
o quien asume una posición, o quien representa una for-
ma de :vida, una actitud o un destino, también interpreta
una realidad.
¿Quién canta entonces cuando el bardo canta? Así escri-
be Ramos Sucre en "El romance del bardo":
"Yo estaba proscrito de la vida. Recataba dentro de mí
un amor reverente, una devoción abnegada, pasiones
macerantes, a la dama cortés, lejana de mi alcance.
La fatalidad había signado mi frente.
Yo escapaba a meditar lejos de la ciudad, en medio de
ruinas severas, cerca de un mar monótono"6. ¿No es éste
un personaje dramático? ¿Quién canta en "Bajo el cielo
monótono" o en "El Selenita" o en "El Aprendiz" o en
"La Canonesa" (En El Cielo de Esmalte)?
III 129

¿Escribió o no escribió poesía? Los griegos creían ver


en el término "poesía" este significado: "creación". El
poema, pues, será la forma última y la expresión más
concreta de la poesía y del hecho poético; sucede así con el
poema escrito en prosa. Pero es quizás el lenguaje - como
podrá o habrá de aludirse - que utiliza Ramos Sucre en
cuanto ha escrito, la mejor prueba de su autenticidad poé-
tica: la imagen o el símbolo que circunda o llena cada
poema en prosa ¿No hay aquí poesía?: .
"Yo me había avecindado en un país remoto, donde
corrían libres las auras de los cielos. Recuerdo la ventura
de los moradores y sus costumbres y sus diversiones ino-
centes. Habitaban mansiones altas y francas. Se entretení-
an en medio del campo, al pie de árboles dispersados, de
talla ascendente. Corrían el encuentro de la aurora en na-
ves floridas"7.
En todo caso, Ramos Sucre es también el poeta que
mira el ensueño a través de sí mismo; lo utilizó para crear.
Un creador que plasmó cuanto vio, creyó, imaginó o
leyó, en el papel en blanco. Intuyó "la escena poética"
primordial durante su tiempo, como lo harían también
Cesare Pavese, Yeats o Ezra Pound.
¿No ha escrito así en "El Mandarín" (En Las Formas
Yo escapaba a meditar lejos de la ciudad, en medio de
ruinas severas, cerca de un mar monótono"6. ¿No es éste
un personaje dramático? ¿Quién canta en "Bajo el cielo
monótono" o en "El Selenita" o en "El Aprendiz" o en
"La Canonesa" (En El Cielo de Esmalte)?
III 129

¿Escribió o no escribió poesía? Los griegos creían ver


en el término "poesía" este significado: "creación". El
poema, pues, será la forma última y la expresión más
concreta de la poesía y del hecho poético; sucede así con el
poema escrito en prosa. Pero es quizás el lenguaje - como
podrá o habrá de aludirse - que utiliza Ramos Sucre en
cuanto ha escrito, la mejor prueba de su autenticidad poé-
tica: la imagen o el símbolo que circunda o llena cada
poema en prosa ¿No hay aquí poesía?: '
"Yo me había avecindado en un país remoto, donde
corrían libres las auras de los cielos. Recuerdo la ventura
de los moradores y sus costumbres y sus diversiones ino-
centes. Habitaban mansiones altas y francas. Se entretení-
an en medio del campo, al pie de árboles dispersados, de
talla ascendente. Corrían el encuentro de la aurora en na-
ves floridas"7.
En todo caso, Ramos Sucre es también el poeta que
mira el ensueño a través de sí mismo; lo utilizó para crear.
Un creador que plasmó cuanto vio, creyó, imaginó o
leyó, en el papel en blanco. Intuyó "la escena poética"
primordial durante su tiempo, como lo harían también
Cesare Pavese, Yeats o Ezra Pound.
¿No ha escrito así en "El Mandarín" (En Las Formas
del Fuego): "Yo había perdido la gracia del Emperador
de China. A

No podía dirigirrpe a los ciudadanos sin advertirles de


modo explícito mi degradación"8.
Aun en el ensueño puede vivir el drama; pero quizá sea
en éste donde el sueño se devela como una forma y como
130 una realidad. El poeta que mira o plasma el ensueño es
también el poeta del ámbito más nítido; me refiero al en-
sueño descrito en la bondad de la belleza. Toda la belleza
del ensueño - la belleza es también un signo del arte -
recorre la visión de un poeta o bardo o único juglar: José
Antonio Ramos Sucre.

IV

¿El relato en la prosa poética? Así como Antonio Arráiz


en Aspero (1924), José Antonio Ramos Sucre narra, ad-
vierte, señala alguna historia nacida de la imaginación o la
lectura desmesurada. ¿No ha escrito en "Bajo el cielo mo-
nótono" :
"Yo seguía, en mis primeros aí'íos, en el derrotero de la
imaginación de Shakespeare. Divisaba, desde la fogata,
unos molinos de viento desvanecidos en la atmósfera lí-
quida" ?
La vida de José Antonio Ramos Sucre perduró en un
largo ensueño. El ensuefío que produce, crea o explica
cuanto el hombre anhela. ~
Sobre la representación misma ha escrito:
"Nos invitó, la noche siguiente, al pasatiempo del dra-
ma. La decoración poseía un olvidado sentido litúrgico y
los parlamentos iguales y prolijos, componían la historia
de una venganza. El conflicto se desenlazaba por medio
de un acaso inverosímil y la ilusión dramática cedía el
puesto a un desmán afectivo. Una mujer del serrallo, ma-
laquita del rey, desempeñaba el papel más odioso y fue
enterrada viva"9.
Es evidente: una fórmula épica donde se recrea el en-
sueño y el mundo en su forma más nítida o clara. 131
Se ha afirmado que el hecho poético o el poema impli-
can un encuentro: el del poeta o lírico consigo mismo.
Ramos Sucre se halla consigo mismo a través, no tan sólo
de la interpretación de la realidad o de algunos de sus
sueños, sino también a través de la gravedad de la narra-
ción. ¿No existe allí entonces una fórmula épica? ¿Epica o
drama? podría preguntarse alguien.
Así escribe Ramos Sucre en "El Lince":
"Me había pagado en monedas falsas el precio de mi
casa, dejándome en la descalcez y la intemperie.
Volví a ganar la vida en una tarea lastimosa. Debía
permanecer diez horas del día en los arrozales, hundido en
el lodo tenaz. El sombrero en figura de parasol me defen-
día escasamente del cielo veraniego. Por allí mismo corría
el viento de los tifones, suficiente para torcer los árboles y
sacar a tierra las naves de los europeos, animadas y tizna-
das por un fuego de carbón"9.
Como he dicho, el encuentro del hombre consigo mis-
mo - o el del poeta - expresa también un ensueño jamás
visto. En todo caso, el relato puede - y de hecho así lo
hace - verificar o representar la vida o el drama humano
en su expresión más esencial.
NOTAS

1.
"Tipo", que viene del griego túnos significa, además de "modelo ejemplar", también
"símbolo". En sociología, en antropología o en psicología se ha estudiado la caracteri-
zación misma del "tipo" o de los "tipos". El "tipo psíqui.:o" supone una actitud mode-
lo de! hombre. Esta actitud humana que, en e! símbolo, llega a ser representada o
figurada, según c.G. Jung es una imagen que, en todo caso es arquetipal o un tipo
132 primario o eterno. Jung cree que estas imágenes perviven en e! inconsciente, o en
alguna región de éste que llama "inconsciente colectivo". La imagen de!juez, de! rey,
de! héroe, de! místico, de! artista o del poeta suponen "tipos" que se han conocido en
muchos lugares (o sociedades) y durante el desarrollo de la humanidad. Estas imáge-
nes, por lo general, representan todas las formas "personales"; entre los latinos "perso-
na" significaba "máscaras"; "la máscara" es el instrumento utilizado en el teatro para
cubrir e! rostro de quien actúa, y, a la 'vez, figurar, representar o semejar a quien se
suponía e! personaje, e! hombre -y sus actitudes corre!ativas- que se querían hacer
resaltar o sencillamente mostrar. En "El Castigo", por ejemplo, Ramos Sucre hace
hablar a "e! discípulo" o "el aprendiz" de un visionario. En "El mandarín" se presenta
"e! consejero" que es e! significado primario de Mandarín. En China y otros países de
Asia es e! gobernante de una ciudad o quien ejerce la administración de justicia. Y
como referencias en "El desvarío de Calipso" (En El cielo de Esmalte) se habla de
Ulises, en "La Caza" (también en El cielo de Esmalte) es un "villano" quien discurre
sobre una duquesa; sobre e! teólogo en "El Ciego" (En El cielo de Esmalte).
2 ..
Como he afirmado, todªs las sociedades -aun las más tribal es":'ven nacer, crecer o
formarse en ellas los hombres que serán o son sus jueces, poetas, reyes o artistas -el
arte <;sun signo general de! hombre-o El arte es e! auxilio también de todo acto crea-
dor. En la mayoría de los dramas, tragedias o comedias, desde Edipo Rey de Sófocles
a La vida es sueño de Calderón, o El rey Lear o Timón de Atenas de Shakespeare o
e! Fausto de Goethe hasta e! teatro de Sartre, Camus, Ionesco o Brecht, estos hombres
aparecen casi sembrados en sus páginas -muy a pesar del absurdo o de las figuras o
formas de! antihéroe de! noveau roman, por ejemplo-. En e! teatro -o en sus formas
particulares-llegan a ser "tipos". ¿No es Hamlet todo un "tipo", y acaso, en e! se
hallen todas o muchas actitudes de! hombre, por ejemplo? En todo caso, Ramos Sucre
utiliza e! personaje de! drama; o, más bien, la voz dramática que le sirve para expresar
cuanto anhela, padece o siente un hombre.
3.
En "Las tres voces de la poesía", Thomas Stearns Eliot explica (La traducción es de
Hanni Ossott): "La primera voz es la del poeta hablando consigo mismo o con nadie.
La segunda es la voz de! poeta que se dirige a un auditorio grande o pequeño. La tercera
es la voz de! poeta cuando intenta crear un personaje dramático que hable en verso; la
de! poeta cuando no dice lo que diría en persona, sino sólo lo que puede decir dentro de
los límites forjados por un personaje imaginario que se dirige a otro personaje imagi-
nario",