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MARTES, 10 FEBRERO 2009 CU LTU RA LA VANGUARDIA 29

U NA E X C EP CIO NA L Los comisarios Cuestión de escalas


R EU NI ÓN D E La retrospectiva ha sido La muestra reúne 80 obras, desde una
INST A L A CI ON ES comisariada por habitación roja de 175 m2 hasta un anillo
Bartomeu Marí, Vicent bomba que aloja una cápsula de pólvora
Todolí y Guy Brett Josep Maria Ruiz Simon

A pie de página
E
l pasado 25 de enero, William Kristol, el más me-

La sombra diático de los neocon de tradición straussiana,


daba fin a sus colaboraciones en The New York
Times. Se despedía con un artículo aparentemen-
te anodino y previsible sobre el discurso inaugural de Ba-

también se pinta rack Obama. En este artículo, titulado “¿Salvará Obama el


liberalismo?”, sostenía algo que ha sido leído como un provi-
sional y casi obligado voto de confianza: que el discurso ha-
bía sido “descaradamente proamericano e implícitamente

El Museo Thyssen y Caja Madrid conservador”. Creo que ha pasado bastante desapercibido
que, al hacerlo, distinguía, también implícitamente, dos ni-

repasan la historia del claroscuro veles en la pieza oratoria presidencial: el de lo exhibido y el


de lo insinuado. En su momento, Leo Strauss dedicó mu-
chas páginas a esta distinción. Kristol las conoce bien y por
ello no es casual que en su columna, en la que en ningún
MIGUEL ÁNGEL TRENAS mo asistimos a una estética momento cita a Strauss, señale de pasada que, por alguna
Madrid de lo siniestro, con Goya, razón, Obama no había identificado las únicas palabras aje-
Wright o Jean-François Mi- nas que citaba en el discurso. En sus Pensamientos sobre
Luces, sombras, penumbras, llet. Monet, Édouard Vuillard Maquiavelo, Strauss subraya la elocuencia de este tipo de
contraluces y claroscuros son y Félix Vallotton ilustran el silencios y basa en lo subrayado su interpretación del autor
el denominador común de las tratamiento de la sombra con florentino. En esta misma obra señala que la realidad ameri-
144 obras reunidas por el Mu- los simbolistas, mientras que cana es inseparable de la aspiración americana y que uno
seo Thyssen y Caja Madrid, los impresionistas muestran puede entender el americanismo sin entender el maquiave-
que afirman la importancia su cara alegre, en obras de lismo, que es, desde el punto de vista de lo exhibido, su
de la sombra en la pintura. Monet, Pissarro, Sisley, Soro- opuesto. Como ejemplo de este americanismo que hace de
Un espectáculo visual cuyo lla, Rusiñol o Regoyos. La EE.UU. un país excepcionalmente antimaquiavélico en sus
primer paso recuerda el mito sombra sobre la mujer, de Pi- principios aunque no en sus actuaciones, Strauss cita al
de Butades –la joven corintia casso, abre la sede de Caja más ilustrado y protojacobino de los revolucionarios norte-
que inventó la pintura al tra- Madrid. Tras el exilio decreta- americanos dieciochescos, precisamente el mismo pensa-
zar el contorno de su amante do por el cubismo y la abstrac- dor que Obama omite de identificar en su discurso, el “a
sobre la sombra proyectada ción, recupera su protagonis- veces intemperante Paine”, cuya citación el flamante presi-
por una vela– mo con los realis- dente prefiere disimu-
ilustrado con mos modernos, lar, al decir de Kristol,
obras de Joseph
Wright of Derb o
en artistas como
Hopper, Rock-
Strauss afirma que “bajo la autoridad del
respetable George Wa-
David Allan. well, Koch, Pon- la realidad americana shington”.
Tras el olvido me-
dieval, el Renaci-
ce de León o Gre-
gorio Prieto.
es inseparable de la El 31 de enero del
2005, William Kristol
miento redescu- Ocho cuadros de aspiración americana también había saludado
Habitación roja. Cildo bre la sombra, co- Dalí enfatizan su el segundo mandato de
Meireles, ayer en una mo nos recuer- relevancia en el George W. Bush con un
de las instalaciones que dan Gentile da surrealismo, con artículo, en este caso en el Weekly Standard, sobre el discur-
muestra en el Macba Fabriano, Giovan- otros ejemplos so inaugural del reelegido presidente. Kristol caracterizaba
ni di Paolo, Pen- de Tanguy, Ma- en él aquella alocución como un discurso poderoso, sutil e
ANA JIMÉNEZ nacchi, Lorenzo SUCESIÓN PABLO PICASSO / VEGAP
gritte, Delvaux, histórico. Lo describía como un discurso “informado por
Lotto, Jan van La sombra sobre... Ernst o Cornell. Strauss e inspirado por Paine, que apelaba a Lincoln y alu-
una desasosegante experiencia Eyck, con su díp- El recorrido se es- día a Truman, que empezaba con la Constitución y acababa
en tres fases, en Desvío al rojo, en tico de la Anunciación, Loren- tira hasta nuestros días, con con la Declaración [de la Independencia], con pasajes bí-
la que todo comienza en una habi- zo de Credi o Lodovico Ca- Warhol, Lichtenstein o Rus- blicos resonando por doquier”. Este artículo, en el que el
tación formada íntegramente por rracci. Con el Barroco la som- cha, con el epílogo fotográfi- autor pasaba por alto que él mismo había intervenido en
elementos rojos, desde los cua- bra se hace dinámica y dramá- co de Man Ray, Rodchenko, el proceso de redacción del discurso, tomaba prestado co-
dros a los peces o los pimientos tica, aporta teatralidad y crea Brancusi, Lekuona, Català- mo título el de una obra de Leo Strauss (Sobre la tiranía) y
del interior de la nevera... roja.c espacios tenebristas, como ve- Roca o Masats.c lo encabezaban a modo de epígrafes dos citas, una extraída
mos en las escenas religiosas de este libro straussiano y otra de La crisis, de Thomas
de Jean Leclerc, Matthias Paine, la misma obra de la que el presidente Barack Obama
Cildo Meireles Stom, Georges de la Tour, Ma- La sombra ha extraído el pasaje que, al decir de Kristol, ha preferido
tia Preti o el llamado Maestro disimular “bajo la autoridad del respetable George Wa-
Barcelona. Macba. Plaza dels Àngels, 1.
de la Luz de la Vela, que la Museo Thyssen - Fundación Caja Madrid shington”.
Tel. 93-412-08-10 www.macba.es
usan para enfatizar la presen- www.museothyssen.org
Hasta el 26 de abril cia sagrada. En el Romanticis- Hasta el 17 de mayo

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