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Universidad Nacional de La Plata

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

Departamento de Sociología

COMENTARIO de La incorporación de las ideas al Análisis de Políticas Públicas en el

Marco de las Coaliciones Promotoras, de Ruth Martinón Quintero1,

por María Celeste Gigli Box (mcgb_br@yahoo.com.br). Para el Seminario-Taller Estado y

Políticas Públicas a cargo del Dr. Antonio Camou.

Objeto del Marco de las Coaliciones Promotoras

Este artículo aborda el significado de la introducción -sistemática y operativa- de las ideas, en

el análisis de políticas públicas (en más: PP). Se entiende por aquéllas, los aspectos

1
Publicado en la Revista Gestión y Política Pública, vol. XVI, #2, 2° Semestre de 2007. Es una publicación
perteneciente al CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas, en México).

i
cognitivos, valores, sistemas de creencias, argumentación y aprendizaje. Para ello, apela al

Marco de las Coaliciones Promotoras2. Ideado por Paul Sabatier en los ´80s -como un mero

conjunto de hipótesis-; evolucionó a un agregado de relaciones densas -característico de una

teoría-, gracias a Hank Jenkins-Smith en años siguientes. El objeto del ACF mora en la

indagación de las ideas que los actores trasladan al espacio político, ya que dan cuenta del

cambio -o estabilidad- en una política pública (en más: pp). Esto destaca la pretensión de

superar la tradicional “heurística de las fases” de los estudios politológicos, y lograr abordar

la real complejidad total del PP sin soslayar la contrastación empírica -aún cuando puede

cargar elementos normativos. Para lograrlo, el ACF parte de tres variables relevantes: a)

establece el estudio de los cambios en una/s pp en mínimo lapso de diez años; b) recorta los

subsistemas de pp como unidades de análisis (de natura intergubernamental con variados

actores como: funcionarios, periodistas, investigadores en el tema, etc.); c) conceptualiza el

PP como un sistema de creencias (=conjunto de supuestos aspirados a trasladar a la pp, y que

permitirán ver cambio). Si la variable dependiente es el cambio en pp3, la libre será la

transformación de las creencias. Medir la profundidad de él (alta si alcanza aspectos nucleares

de la pp; baja, si son los secundarios), es insoslayable. Para eso, el ACF distingue un

subsistema de la pp, implicado en asuntos de pp (como contaminación, salud mental,

transporte, etc.), que cuenta con una dinámica interna en la que importa el papel de la ideas.

Ese subsistema, se diferencia de sistema político global que lo incluye. Además, se distinguirá

de los parámetros sistémicos estables (atributos básicos del área en problema, distribución de

recursos naturales, estructura legal y social, valores socioculturales, etc.); de los elementos

externos dinámicos (cambios socioeconómicos, advenimiento(s) de movimiento(s) social(es),

virajes de opinión pública o coalición gobernante, impactos de pp de otros subsistemas, etc.).

2
La autora traduce así la noción Advocacy Coalition Framework. Aludiremos aquí, con su sigla original: “ACF”.
3
El ACF no deduce el cambio de cualquier producto/impacto de la pp. Hacerlo, implicaría sólo una distinción de
grado entre cambio y estabilidad.

ii
El argumento esencial del ACF sostiene que el cambio no es fruto de la competición de

intereses –que haría del financiamiento y las normas institucionales algo decisivo-, sino del

policy-oriented learning (en más, PLO): un proceso continuo de adaptación para realizar las

creencias de la coalición en la pp. Aquél, altera los aspectos secundarios de las creencias,

mientras el viraje de los nucleares, ocurre por movimientos no cognitivos o provenientes del

exterior del subsistema. Éstos últimos, son la oportunidad que debe explotar la coalición que

procura el poder, ya que el suceso sistémico por sí solo no produce cambios.

Elementos Configurativos de la Dinámica del ACF

 Al abordar las creencias, el ACF creyó necesario añadir a estudios previos, factores

como la percepción de severidad del problema, sus relaciones causales en áreas de PP

(siempre modificables por experiencia/evidencia flagrante -a diferencia de las

orientaciones normativas). Así, conciben los sistemas de creencias como estructuras de

pensamiento/opinión, prioridades de valor, asunciones causales, teoría(s) implícita(s)

sobre cómo alcanzar los objetivos, percepciones de la eficacia de instrumento(s), etc. Y,

lo más importante de ellas, es el lugar que el ACF les da al verlas como el patrón que, al

variar, produce el cambio en la pp). La organización de estos sistemas de creencias,

opera en tres fracciones jerarquizadas: su núcleo profundo, de axiomas normativo-

ontológicos en todo el subsistema, y con alto recelo al cambio: Incluyen la concepción

de natura humana, las prioridades de valores en cuanto al poder, libertad, seguridad,

amor, etc. Sigue el núcleo de la pp, donde las posiciones estratégicas para lograr los

fines de ella, muestran los compromisos empíricos de especialización de las elites de la

pp. Referimos a las prioridades de valor, identificación de grupos a atender, las pautas

empíricas (como causa/s y seriedad del problema, financiación, participaciones

pública/expertos/cargos electivas, etc.). Por último, encontramos los aspectos

secundarios: ellos son las decisiones instrumentales para crear el núcleo de pp,

causalidad del escenario, decisiones procedimentales -administrativas o reglamentarias-,

iii
información de la(s) pp en curso, etc.; con opiniones que no alcanzan todo el subsistema

y son dables de cambio a los policy makers -administrativos o legislativos. Esta

tripartición para las creencias se apoya en el tratamiento de las elites de la pp, que

preponderan sobre el público general -al dedican más tiempo a considerarla.

 Al abordar individuos, ACF niega al interés como único móvil a coaligar. Prepondera las

creencias, porque incorporan intereses propios y organizacionales, fines de diferentes

formas; y son empíricamente más verificables que aquéllos (metodológicamente,

incluso prefieren a los actores indicándolas). Aunque, no ver los intereses como

motivación principal, tiene su precio: el ACF no podía abordar el comportamiento

estratégico. Por ello, agregó a su modelo individual, la asunción de fines complejos y

definibles empíricamente; que reparan en el bienestar individual y organizacional.

Siguen siendo “racionales”, al buscar información y recursos para sus fines; pero éstos

son complejos, presentan sesgos y constricciones cognitivas –al igual que la teoría de la

acción razonada4 [sic]. Adhieren también a la prospect theory5, donde la relación

fracaso/victoria es positiva, además de sesgar su visión de la oposición (que hace la

resolución de conflicto entre coaliciones más impredecible que en clásicos modelos del

actor racional [sic]). Además, adhieren a la teoría de la atribución y disonancia cognitiva

[sic], donde la percepción de la realidad se tamiza por creencias normativas

preexistentes, aceptando la información que las confirma –y evitando la discordante. Por

último, el ACF deja lugar a la intervención del sistema cognitivo de la extracción

institucional de los actores –aunque sólo en caso de no coincidir con las del núcleo de la

pp, algo que estiman infrecuente.

4
En esta, la utilidad esperada de la relación curso de acción-fines da un lugar más importante a las preferencias
de la coalición, que en otros modelos utilitarios. Por eso, las creencias del núcleo de la pp (más explícitas
individualmente que las del núcleo profundo) son guías más eficaces para la conducta que las del aspecto
secundario. En decir, el ACF se suma a las producciones que integran la corriente de Racionalidad Limitada
(inaugurada por Simon y March a fin de los ´50s, hasta Nisbett, Ross, Kahneman -y otros-, en los ´80s.).
5
Advenido con el trabajo de G. Quattrone y A. Tverky: Contrasting Racional and Psychological Analysis of
Political Choice, en American Political Science Review #83, septiembre, 1988. pp. 719-736

iv
 Los subsistemas -escenarios de coaliciones promotoras-, constituidos por actores de

heterogénea extracción institucional, coinciden en las creencias medulares de la pp

(fines, percepciones causales y de otros órdenes), y conjugan su acción de diferentes

modos6 para trasladar esas creencias a la pp. Sus instrumentos: alteración de reglas y

presupuestos institucionales, cambios en la opinión pública, alteración de la población-

objetivo, etc7. Las creencias, darán dirección a la muta del status quo, y su capacidad de

forjarlo será función de los recursos poseídos. En este punto, las presiones para lograr

un compromiso, llevan a configurar una pp con elementos de diferentes coaliciones,

aunque una de ellas predominará: en los sistemas, la hegemonía reside en la unidad de

gobierno. Por ello, poseer la asignación en un programa -en su nivel correspondiente-

brinda total autoridad en esa pp.

La Base de la Coaliciones Promotoras

Será preciso atender a la formación y continuidad de las estas asociaciones. En sus primeros

estudios, el ACF asumió implícitamente a las creencias como aglutinador: el compartir

afirmaciones nucleares de la pp –normativo-ontológicas-, hará actuar análogamente8.

Mediando los ´90s, esto fue revisado, al advertir que la cooperación –proceso con múltiples

obstáculos-, no puede descansar sólo en aquéllas, al incluir disímiles extracciones

institucionales: ya que la mera frecuencia de los miembros, no devendrá necesariamente en

acuerdo (Tal vez posible a corto plazo -con bajo coste de información-, se facilita formular un

juicio compartido del problema de la pp). El problema teórico-metodológico, residirá en la

persistencia a largo plazo, que reside en un modelo teórico ajeno y no compartido por el ACF:

la elección racional institucional y del desarrollo [sic]. Esto compelió a presentar un modelo

6
En espacios disímiles: legislaturas, tribunales, agencias especializadas –en sus niveles-, espacios privados.
7
Además, podrán alterar gradualmente las percepciones de diversidad de actores por medio de la PP.
8
El factor específico reside en las preferencias sobre la pp del subsistema. Esto sucede cuando los aspectos
secundarios -a veces portadores de creencias relevantes o fuente de conflictos prolongados-, coinciden con el
núcleo de creencias (en algunos/todos miembros del subsistema). Ello hace que se sumen al núcleo de la pp, en
lo que la autora llama policy core policy preferente [sic]. Actualmente, este criterio compone el corpus del ACF.

v
de la persistencia, con tipos de cooperación: 1) Fuerte, en un plan de acción común (su

comunicación, control -y sanción si fuere incumplido); 2) Débil, si los miembros potenciales

atienden al grupo sólo para complementarlo. De este modo, el ACF desarrolla la acción

individual en clave coste-beneficio, donde la adhesión a creencias comunes reduce el coste de

transacción (ya que todos comprenden el problema e identifican medios para resolverlo).

Incluso, eso minimizaría el incentivo de actuar como free-rider, y estimularía la distribución

de costes de logro en sus fines comunes (dos puntos más plausibles en grupos de fines –con

ideología que sustenta valores colectivos-, que en grupos de interés propio material). Todo el

planteamiento, precisará clara tasación de coste-beneficio para determinar los beneficios y

beneficiarios [del asociarse]. Además, esos miembros regularán la ejecución de estrategias

acordadas, contribuciones de recursos, acciones cooperativas y/o apoyo. Así, podrán

convertirse en un grupo de acción compartida –una coalición propiamente dicha-; o bien, un

grupo de creencias compartidas –una organización de interés convencional9. Pero, no todos

los miembros de un subsistema son miembros de una coalición: los policy brokers –expertos o

burócratas-, poseen pericia(s) ofrecidas e incentivos para colocar el conflicto a nivel acordado

–por una solución sensata al contender10. Esto mismo, nos lleva a prestar atención a un punto

esencial en la continuidad de las coaliciones: su coordinación interior. Cada uno -con su

respectiva extracción institucional-, evaluará los aportes de coordinación-acción colectiva.

Este es una de las mayores innovaciones del ACF; y para, mencionar sus hipótesis de

9
El ACF no prioriza la afiliación organizacional en las creencias (porque ello no explicaría los movimientos de
actores en el subsistema o sus variaciones de conducta en la organización). Así, clasifica creencias en
congruentes, divergentes y sin relación; y divide la interdependencia en competitiva o bien simbiótica.
Coaligarse será posible con las primeras creencias y la segunda interdependencia. Lo contrario sucede con esta y
las creencias divergentes (ambas combinaciones predecirán también, la fuerza de la coalición). No obstante,
existen casos de creencias congruentes e interdependencia competitiva (como en casos de conflictos distributivos
en la coalición); como divergentes creencias con simbiosis interdependiente (miembros que, integrando
coaliciones distintas, poseen moderación y despolitización en sus interdependencias).
10
En cuanto al número de coaliciones promotoras, la autora menciona –de manera consistente-, la existencia de
una única en subsistemas latentes [sic]; mas en la mayoría de los procesos, dos a cuatro es la regla. Además,
agrega que la estabilidad necesaria requiere de tiempo. Y suma como patrón, al conflicto del que participen, para
renovar su entidad en las decisiones/intervenciones periódicas (como el caso de las pujas presupuestarias).

vi
funcionamiento interno en el subsistema, diríamos: a) en un subsistema de políticas maduro11,

las creencias medulares están en juego en un altercado –eso mismo estabiliza a los miembros

en una situación aliados-opositores; b) Su consenso reside en el núcleo de la pp, y disminuye

en aspectos secundarios. c) Es más sencillo, reconocer debilidades en los segundos que los

primeros. d) Las agencias administrativas son más moderadas que sus grupos de interés

aliados. e) Las elites de grupos de fines se ajustan más a sus creencias que en un grupo

material –centrado en promover interés material, dando a sus líderes mayor libertad para

lograrlos. f) Es probable consensuar a corto plazo, si se sesga la percepción de los

contendientes (al verlos más poderosos [de lo que son], se sobrevalúan los costos potenciales

por el triunfo opositor, etc.).

El Aprendizaje Orientado a las Políticas (PLO)

El interés central del ACF reside en el cambio provocado por el PLO. El que es un proceso

continuo de adaptación para materializar aspectos secundarios de las creencias de la pp –entre

coaliciones como a su interior. El cambio, reside en las alteraciones –limitadamente

resistentes- de pensamiento(s) o propósito(s) de conducta(s) motivados en la experiencia; al

revisar mandatos de las creencias -individuales o colectivas. Este proceso, conlleva

percepciones de la dinámica del sistema y del problema (incluyendo lo que lo influye en el

tiempo). Al ser integrarlo a los valores básicos y causalidad(es) nuclear(es) asumida(s),

advenimos al objeto central del PLO12. Incluso, se lo considera estimulado por amenazas a

valores centrales -o la(s) oportunidad(es) de desafiarlos. Pero antes de seguir avanzando, es

11
La autora refiere a la noción de subsistemas emergentes y maduros. Solamente menciona la fuente (en P.
Sabatier: An Advocacy Coalition Framework of Policy Change and the Role of Policy-Orinted Learing, en
Policy Sciences, #21, 1988. pp. 649-692), sin adelantar contenido alguno del concepto.
12
El PLO versa en aspectos fundamentales: aumento en la comprensión de fines, aumento en la perspicacia de
las relaciones lógicas y causales de las creencias, etc. Con el fin de lograr mecanismos [más] ajustados para
lograr los primeros. Además, aspira a mayor identificación -y respuesta- a los desafíos de las creencias (como
acontece ante eventos exógenos, pérdida de recursos, actividad de oponentes). Incluso, el PLO supone la
experiencia de implementación; donde una falla de mecanismo(s), implicará la revisión de sus promotores.

vii
preciso mencionar que el PLO es asumido instrumentalmente: los individuos buscan

comprender su mundo y los efectos de las intervenciones gubernamentales, para lograr sus

objetivos de pp. Por ello, en escenarios políticos, compiten por la asignación de recursos

instrumentados del poder político. En este sentido, tal vez lo fundamental sea saber que el

ACF no platea una modificación en una caja oscura, sino que el PLO engloba procesos

diferentes: cambio de actitudes individual, movimientos particulares en una colectividad,

variaciones en la dinámica de grupo (=polarización en grupos homogéneos o conflictivos),

reglas para la unificación o agregación de preferencias en la promoción [impedimento] de la

comunicación entre individuos, etc. Y procede viendo que los cambios en aspecto(s)

secundario(s)13, pasando un período de resistencia, se difundirán al grupo; y su expansión

dependerá de la cantidad personas que se muevan, la compatibilidad información-creencias,

la persuasión de la evidencia y las presiones políticas para “ahorcar los hábitos”. No obstante,

este proceso no es único: se contempla PLO entre coaliciones, al existir la probabilidad de

debate analítico para virar aspectos secundarios14. Dependerá del nivel de conflicto [=grado de

incompatibilidad de creencias]; y de cuán abordable es esa pp analíticamente –en términos de

teoría(s), datos cuantitativos e información originada en sistemas naturales (sociales, políticos

y otros) [sic]. Sin olvidar, el prestigio profesional del foro de análisis, que incentivará a la

participación15 (e incluso, si las coaliciones no acuerdan un estado mejor, es posible formar un

foro político).

13
Dos razones lo explican: el núcleo de la pp se nutre en cuestiones normativas (=no empíricas)-, y el ACF
asume las creencias en importancia ordinal. Su lógica de filtro perceptivo hace que los actores recelen la
información que jaquea esas creencias. Pero en caso contrario, tomarán el análisis -o lo utilizarán para denostar
las contrarias. Por esto, el PLO en el núcleo de la pp sólo es posible por acumulación de evidencia en tiempo
prolongado. Incluso, en las raras ocasiones que es alterado, se debe a información proveniente de miembros de la
propia coalición (ya que la acumulación de “pruebas en contra” no es suficiente para alterar elementos centrales
de la pp, sino mudaron antes la distribución de recursos políticos del subsistema –que provienen del sistema.
14
Se descuenta que cada coalición tiene capacidad para debatir; y, que el conflicto se da entre aspectos
secundarios de una, y nucleares de la otra –en una misma pp. O bien, entre aspectos secundarios de cada una
15
La autora salva trabajos que confirmaron la imposibilidad de la acumulación de información técnica para
cambiar la perspectiva de la coalición opositora, pero sí influye efectivamente a los policy breakers. Dependerá
de esa misma influencia para lograr un cambio constante -y posible.

viii
Desde ya, el conocimiento será la vía principal para lograr fines, y por ello la información

técnica toma relieve. Pero, el ACF a comprueba que ésta es usada por razones no sustantivas

(como legitimador instrumental para la alteración de reglas y/o asignaciones presupuestarias,

influencia mediática para virar la opinión pública, retraso de decisiones, etc.); aunque aquella

altere gradualmente conceptos y asunciones de largo plazo16 (es por eso, que los especialistas

deben alterar su rol técnico neutral por el de promotor). En esencia, el ACF cotejará si la

formación técnica -aún sin fin político- genera PLO, ya que logra alterar aspectos secundarios

de una pp. Incluso, esa PP puede alertar -legítimamente- a la opinión pública, acerca de la

magnitud en que se perturban intereses y valores. La consecuencia analítico-dinámica es, que

el PLO coloca los mapas cognitivos y las pp sobre el mismo plano -viendo la influencia de los

actores en el tiempo, y la incidencia de la información en el cambio de pp. Y, para el caso de

actores ya posicionados, se usará el PP como promotor que justifica y elabora una posición,

como también al insertarse en un debate analítico para favorecer la traslación de creencias a la

pp. Esto hace del PP algo cardinal, al posibilitar cambios en las creencias secundarias.

Al cotejar empíricamente esas aseveraciones, aparece un obstáculo que los estudiosos llaman

ambigüedad de la experiencia. Ellos aseguran que el PLO es difícil de medir, ya que apunta a

brechas de experiencia poco mensurables, padece la escasez general de teorías causales, y se

imposibilita en alto grado la experimentación controlada. Además, ante un escenario en que la

oposición puede complicar situaciones y donde los motivos de la coalición pueden ser presa

de rivalidades personales y/o organizacionales, la contrastación empírica no se hace más

plausible. Empero, la autora asegura que el PLO se produce… Para concluir, el texto afirma

que el ACF deposita su perfeccionamiento en sucesivas aplicaciones empíricas17.

16
La contribución del concepto función esclarecedora ha sido antecedente fundamental, ya que responde
cuándo, cómo, dónde y la clase de efectos del PP-; expuesto por Carol Weiss en “Using Social Research in
Public Policy Making, Lexington, D.D. Heath, 1977.
17
La autora aplica el esquema ACF a las políticas de drogas [sic] en España (1982-1996). Toma un período
superior a una década, por sustentarse en igual conducción partidaria (Partido Socialista Obrero Español, PSOE).
Allí se configuró un subsistema maduro intergubernamental, que combinó un plan nacional, coordinación de
ONG(s), grupos de interés no especializados (como sindicatos con subunidades en el tema), y una comisión

ix
Nuestra Presentación Dinámica del Modelo ACF

Presentaremos aquí, un esquema dinámico del ACF extraído de las figuras 1 y 2: Situándonos

en un subsistema, partimos viendo: La [coalición+(policy beliefs+recursos)] A desarrolla su

estrategiaA1 para influir decisiones gubernamentales (=reglas institucionales, recursos,

asignaciones, etc.). Ello deviene –sucesivamente- en productos e impactos para la pp y vuelve

al comienzo como recursosA1´. Igual recorrido hace [coalición+(policy beliefs+recursos)] B; al

igual que si hubiese más coaliciones. Entre ambas –a igual nivel-, los policy brokers influyen

decisiones de gobierno, para impactar la pp. Esto se articula y tamiza con dos dimensiones

que influyen al subsistema: los sucesos externos (sistémicos) y cambios socioeconómicos; en

la opinión pública; en la coalición gobernante, e impactos de pp de otros subsistemas). Y, con

los parámetros relativamente estables como productos del problema, distribución natural de

recursos, estructura legal y social, valores socioculturales esenciales,). Esta última

dimensión posee un apéndice privativo: el grado de consenso necesario para la major policy

change. Ambas, se juntan en la unión de dos limitaciones: las constricciones y los recursos de

los actores para influir su subsistema (en el punto de arranque). Cuando estos componentes

son el escenario de la interacción entre coaliciones en fases iniciales, parten de resultado(s)

pasado(s), donde la coaliciónA actúa según su percepción de problema(s), buscando recursos

para identificar causa(s) y obtener apoyo político. Si fracasa, saldrá del subsistema. Sino,

propondrá su ppA1 para la causa(s)A1. Así ingresa a las contingencias del debate político, y -si

no encuentra efecto(s) adverso sobre la potencial coaliciónB-, se promulgará su ppA1. Si lo(s)

encuentra, habrá ingresado a la actividad la coaliciónB, buscando recursos técnicos y

parlamentaria. Se interactuó con subsistemas autonómicos, política sanitaria, penal, social y hasta internacional.
Las fuentes de análisis, fueron las intervenciones parlamentarias de esos grupos, revelando: tres coaliciones
promotoras (PSOE, Partido Popular e Izquierda Unida) giraron en un núcleo duro; en segundo cordón
concéntrico, los grupos de interés, ONGs, funcionarios. Ambos, formaron coaliciones promotoras si aunaban al
núcleo de la pp -con relaciones esporádicas, coordinadas y cooperando débilmente. El cambio de pp –de sistema
prohibicionista clásico a reductor de daños-, detonó con el comienzo VIH (por su relación con adictos
parenterales), generando una oportunidad a la coalición gobernante para materializar sus creencias. La opositora,
cedió al cambio por la premura del retrovirus, consensuando también aspectos instrumentales.

x
políticos para su acción. Si fracasa, la potencial coaliciónB saldrá del subsistema. Si no

fracasa, financiará pesquisas que desafíen la evidencia de la causaA1, pudiendo abocarse a

buscar otras causas (que pueden no afectar a la coaliciónB); para rebatir la eficacia o

eficiencia [sic] de la ppA1. Esto llevará al debate analítico con la coalición A, que defenderá su

ppA1 (rebatiendo la causaB2 -si la hubiere). Si logra consenso sobre su ppA1, se promulgará en

términos de coaliciónA. Si no, se convocará al acuerdo sobre la seriedad del problema e

importancia de las causas. Si acuerdan, cada coalición buscará expandir sus recursos

políticos. Si no, desarrollarán una pp¿A|B? con fuerte investigación y coerción débil.

A Guisa de Comentario Final.

Esta apostilla conclusiva se limita a señalar que nos vemos impedidos de valorar el modelo

ACF por medio de este texto. La razón reside en el recelo que inspira esta fuente, al carecer de

estilo (no ya retórico sino académico) y claridad expositiva; falta de organización al presentar

el ACF -deja conceptos en suspenso entorpeciendo su progresión- (lo que obligó a reorganizar

esta reseña); diferencial de información entre texto y esquemas gráficos (por lo que vimos

importante construir nuestro análisis dinámico, ya que el texto no lo comenta), discrepancias

semánticas entre palabra(s)/concepto(s) a lo largo del texto, como pretendidas sinonimias en

términos similares. Estos [serios] problemas, no nos permiten inferir nada –que además,

estimemos fidedigno del ACF. Por lo antedicho, creemos que esta reserva implica un juicio

abundante –y determinante- del texto para cumplir con la consigna que inspira este

comentario final.

xi