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gAceTA

JULIO BAUTISTA  Cuando la labor de educar


sobrepasa las paredes del aula

P
or principio, todo aquel que se precie de enseñar algo a los demás debería, ante todo, ser
humilde cada día de su vida, pues hasta el más sabio conoce que la enseñanza más enri-
quecedora proviene de la experiencia compartida.
Ni uno menos
(Yi ge dou bu neng shao)
Director: Yimou Zhang
País: China
Año: 1999

W
ei Minzhi, una niña de 13 años, pone a prueba su carácter al
tomar un empleo temporal como profesora sustituta en la
pequeña escuela de su aldea, enfrentando anticipadamente
las responsabilidades de la vida adulta. De tropiezo en tropiezo, el
destino le enseñará que perder un alumno significa aceptar, sin más,
su derrota.
En este proceso, la pequeña aprenderá que el acto de sustituir no
sólo exige la representación de un papel, sino que implica tomar con
decisión las responsabilidades de la función que se adquiere, pues
saldar con éxito un compromiso va más allá del simple acto de la
presencia.
Debatiéndose entre el instinto y la necesidad, la inexperta edu-
cadora deberá mantener al grupo unido a toda costa, primero para
obtener el pago prometido, y después porque se ha hecho cons-
ciente de que su empeño es la única posibilidad que sus alumnos
tienen para salir adelante.

Director: Yuan Zhang


País: China / Italia
Año: 2006

H
istóricamente el sometimiento es un acto que se premia, por lo
que muchos están dispuestos a repetir el esquema
sin cuestionarlo. En contraparte, siempre habrá
alguien que ponga en entredicho estos esquemas de
Pequeñas flores rojas

valoración para demostrar que no existe día, hora o


persona específica para detener a quien, por dere-
(Kan shang qu hen mei)

cho, defiende su individualismo.


Para Quing, enfrentarse a las reglas del inter-
nado, cuando aún no ha terminado de aprender
a hablar, representa su primera gran batalla ante
la vida, pues ahora que compite en sociedad debe
pelear por el reconocimiento de sus profeso-
20 ... 30 de mayo / Número 36 ...

res, quienes no entienden la dinámica de


este infante, para quien la disciplina es
un acto mecánico de coerción y no
de crecimiento.
Reeducar a sus compañeros y
profesores con las pocas herramien-
tas que el pequeño posee, implicará
entender que muchos adultos han llegado hasta
esa fase sin haber abandonado su etapa edípica, con-
formándose con el reconocimiento ajeno, antes que
valorar sus propias capacidades y sueños que queda-
ron sepultados debajo de pequeñísimas flores rojas.