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APRECIACIONES SOBRE LA DIDÁCTICA UNIVERSITARIA EN EL PERÚ

Para poder reflexionar sobre la situación de la Didáctica Universitaria en el Perú

debemos partir por comprender su significado. Herrán Gascón (2003) afirma que, se

podría conceptuar a la Didáctica Universitaria como el ámbito de conocimientos que se

ocupa del arte de enseñar en la universidad. Sin embargo, esta acepción parece aún

distante e insuficiente. Dámaris Días (1999) va más allá y afirma que, la Didáctica

Universitaria puede conceptuarse como una Didáctica especial comprometida con lo

significativo de los aprendizajes del futuro profesional, con su desarrollo personal y con

el potencial de su inteligencia en función de las exigencias del contexto socio-político.

Fijándonos en las definiciones antes expuestas llegamos a la conclusión de que

la Didáctica Universitaria implica en su reconocimiento como un arte, la indudable

importancia del profesional de la educación que la ejerce y objeto primordial que es el

futuro profesional y su formación.

Falta de Motivación del Docente Universitario

Muchos de los alumnos universitarios que ingresan a las aulas, exceptuando a los que

estudian para ser educadores, tienen la expectativa de ejercer sus carreras como

ingenieros, abogados, comunicadores, psicólogos, etc. Es poco probable que alguno de

ellos llegue con la ilusión de convertirse en profesor universitario. Es en el propio

desarrollo paulatino de su carrera que pueden explorar sus aptitudes para la enseñanza y

avocarse a ello. Algunos otros profesionales llegan a ejercer la docencia porque el


desarrollo de su carrera los lleva por caminos que nunca pensaron recorrer y logran

encontrar el gusto por la enseñanza.

Esta falta de interés por la docencia universitaria se debe a las carencias que

viven día a día los profesores universitarios. Es improbable que un educador que gana

un sueldo insuficiente tenga planeado en un futuro próximo invertir en su desarrollo

profesional. Sánchez Núñez (2001) asevera que, la formación es parte del desarrollo

profesional, pero que este está integrado además por otros factores como: la carrera

docente, el status profesional, el sistema retributivo, el clima laboral, el contexto

laboral, etc. Las huelgas, la falta de interés de jóvenes por la docencia, la abundancia de

profesionales que se conforman con tener un título universitario para enseñar, son una

prueba incuestionable de que el sistema de educación superior está en emergencia.

Falta de Formación Docente

Como afirmábamos anteriormente algunos profesionales llegan a la docencia con un

título universitario y algunas experiencias en el ejercicio de su carrera, pero esto no es

suficiente. Montovanni (citado en Herrán Gascón, 2003) sostiene que, profesores sin

pedagogía y a veces sin ciencia, deben proceder por sugestión o intuición, no por

principios. Proclaman unos una honda vocación natural que sienten. Es evidente que

esta condición es fundamental, pero ella no existe solamente con declararla; hay que

probarla y vigorizarla durante un periodo de formación.

Ante esto, es pertinente que los profesionales que se van a dedicar a la enseñanza

universitaria, o los que se encuentran ejerciendo la docencia tienen que buscar


alternativas de formación que los prepare para proporcionar un conocimiento profundo

y reflexivo. Herrán Gascón (2003) opina sin equivocarse que, todo profesor/a que no

haya cursado una carrera docente debería pasar por una, o en su defecto, por una

formación profesionalizadora por un periodo no inferior a dos años, en el que

exclusivamente se desarrolle una adecuada formación esencialmente psicológica y

didáctica.

Visión Mercantilista Institucional

La didáctica universitaria se ha visto afectada también por el afán mercantilista que

engloba a la educación en el Perú. Como Benedito, Ferrer y Ferres (citados en Sánchez

Núñez, 2001) opinan acertadamente que, uno de los obstáculos institucionales para la

formación del profesor universitario es que la universidad se está mercantilizando, por

lo que todos los cambios van dirigidos a aspectos de tipo administrativo o técnico, con

escasa incidencia en el desarrollo profesional del docente.

Si bien es justo decir que sin la generación de recursos económicos a las

universidades se les hace imposible su sostenimiento y si apartamos el hecho de que la

agresiva competencia se he tratado de combatir con la mejoras en infraestructura y

tecnología, no parece ser suficiente una visión de este tipo. En palabras de Delgado

Santa Gadea (2004) el sistema universitario debe no solamente resolver el problema de

cómo superar la estrechez de recursos económicos, sino que también debería replantear

sus estrategias de formación profesional.


No debemos olvidar que la calidad de los docentes universitarios y por lo tanto

de la educación que se imparte en la universidad no puede ser solamente medida por la

cantidad de alumnos matriculados, el crecimiento económico de la institución o la

capacidad tecnológica. Como lo señala Delgado Santa Gadea (2004), de lo que se trata

es de hacer un breve alto en el ritmo cotidiano de un sistema educativo que está

presionado por el desbalance entre la falta de rentas o recursos y las demandas sociales

por más y mejor educación, para reflexionar críticamente no solo sobre qué, cuánto y en

cuánto tiempo se enseña, sino sobre cómo se hace, buscando la efectividad de la

enseñanza sobre el aprendizaje.

Políticas de Gobierno Insuficientes

No hay duda que es primordial la motivación del profesorado para su mejora docente

pero también se necesita que se reconozca a la educación universitaria como un tema

prioritario en la agenda política. Delgado Santa Gadea (2004) afirma que, si el Estado

quiere definir su perfil productivo y su inserción en el mundo global, planteándose

objetivos estratégicos y actuando en consecuencia, no puede solamente analizar los

productos que vende o puede vender sino que también debe investigar la manera en que

los produce o puede producir. La revolución tecnológica y cultural en marcha reafirma

que, en el mercado global, los productos serán crecientemente juzgados no sólo por sus

cualidades aparentes, sino también por la forma en que son producidos (por ejemplo:

ecológicamente limpios, no contaminados del capital del narcotráfico, etc.).

Pero para poner al desarrollo de la didáctica universitaria como un tema

primordial en la agenda estatal debemos primero ser conscientes que la propia


comunidad universitaria ha relegado este tema desde siempre. Muestra de esto es la

escasa producción de trabajos de investigación sobre la pedagogía universitaria en el

Perú. Delgado Santa Gadea (2004) propone que, se requiere que la cuestión pedagógica

se ubique alto en la agenda política de la comunidad universitaria para diagnosticar,

proponer y evaluar críticamente cómo encuadramos nuestras prácticas de enseñanza-

aprendizaje a fin de lograr un cambio de calidad.

Anotaciones Finales

Sería erróneo pensar que los constantes cambios en la economía y en la determinación

de nuevos temas “prioritarios” para la sociedad han encontrado a un sistema educativo

poco preparado e incapaz de avanzar a la par del torrente que implica el desarrollo.

Como anota Delgado Santa Gadea (2004), aunque no hubieran existido estas

transformaciones el sistema (educativo) ya estaba en crisis porque tenía problemas de

eficacia y calidad.

Es por esto que debemos ser conscientes de que no existe una solución

instantánea para poder remediar años de atraso en lo que concierne a la didáctica

universitaria, pero esto tampoco significa que estamos perdidos. Debemos entonces

aceptar que el cambio parte del propio docente, de su afán de ser un mejor profesional y

para esto buscar la manera de capacitarse. La formación no sirve ya únicamente para

actualizarse, sino como un elemento intrínseco en las profesiones para interpretar y

comprender ese cambio constante, afirma Sánchez Núñez (2001).


Lo que se trata es de impulsar la idea de un proceso de cambio controlado.

Buscar la manera de que se encuentren los espacios adecuados para poder reflexionar

sobre el proceso educativo, discutir en base a la experiencia las mejores maneras de

logran un aprendizaje efectivo que beneficie a todos los involucrados en la noble tarea

de la educación.

Referencias

• Dámaris Díaz, H. (1999). La didáctica universitaria: Referencia imprescindible

para una enseñanza de calidad. Revista Electrónica Interuniversitaria de

Formación del Profesorado. Extraído el 23 de diciembre del 2008 desde

http:/www.uva.es/aufop/99-v2n1.html

• Delgado Santa Gadea, Kenneth. (2004). Didáctica Universitaria, Tecnología y

Autoevaluación. EDUCACIÓN, Revista de la Facultad de Educación de la

UNMSM.100, 89-94

• Herrán Gascón, A. (2003). Didáctica Universitaria, La Cara Dura de la

Universidad. Revista Tendencias Universidad Autónoma de Madrid 11-38.

• Sánchez Núñez, José Antonio. (2001). El Desarrollo Profesional del Docente

Universitario. Revista CIDU. Universidad Politécnica de Madrid.

• Zabalza Beraza, Miguel Ángel. (2004) Competencias Docentes del Profesorado

Universitario. Narcea. 253