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Fallo Aerolíneas Argentinas Sociedad del Estado c. Provincia de Buenos Aires, CSJN, 13/11/1986

Considerando:

1°) Que esta causa es de la competencia originaria de la Corte Suprema (arts. 100 y 101 de la Constitución). 2°) Que la actora funda su pretensión, en síntesis, en los siguientes argumentos: a) la inconstitucionalidad del impuesto a los ingresos brutos por resultar a su juicio violatorio del art. 67, inc. 12, de la Carta Magna, y b) la ilegalidad del tributo por contrariar el principio del régimen de coparticipación federal en cuanto éste veda la doble imposición. 3°) Que si bien el art. 15 de la ley 20.221 dispone que incumbe a la Comisión Federal de Impuestos decidir acerca de los reclamos que formulen los contribuyentes ante los respectivos fiscos, tendientes a obtener la devolución de las sumas abonadas por tributos cuya exigencia contravenga las obligaciones asumidas por las provincias adheridas al régimen de coparticipación federal, ello no obsta, en las circunstancias del caso, al tratamiento íntegro de los planteos de la actora, pues dichas circunstancias son distintas a las que se verificaron en oportunidad de adoptar el Tribunal las decisiones que se registran en Fallos, 303:2069 y en la sentencia del 27 de setiembre de 1984, in re A.628.XVIII, "Austral Líneas Aéreas S. A. c. Mendoza, Provincia de s/ repetición". 4°) Que la afirmación que antecede se funda en que la causa es de la competencia originaria de esta Corte (arts. 100 y 101 de la Constitución Nacional); el primer tema resumido en el considerando 2°, sólo es susceptible de resolución por el Tribunal; y, además, los trámites ya cumplidos -producción de la prueba y alegatos de las partes-, sustentan dicha afirmación en incuestionables razones de economía procesal vinculadas a la pronta terminación del proceso requerida por la buena administración de justicia y la claridad de las obligaciones tributarias de una empresa prestataria de servicios públicos. Máxime si se tiene en cuenta que a ello no se oponen principios fundamentales (Fallos, 256:580), ni se observa agravio alguno para las partes que, por lo demás, no han invocado la existencia de óbices con apoyo en la ausencia de un trámite administrativo previo. 5°) Que de las constancias del proceso, sea por falta de controversia, o por encontrarse acreditado, surge: a) la actividad desarrollada por la actora que dio lugar al pago -por vía de retenciones- del impuesto a los ingresos brutos cuya repetición se intenta, consiste en el transporte interprovincial de personas; b) el precio del billete de pasaje aéreo es fijado por el Estado nacional, de acuerdo con la política tarifaria oficial; c) en la fijación de las tarifas aéreas de la actora, elaboradas de acuerdo al procedimiento establecido por la res. 357/78 de la Secretaría de Transportes y Obras Públicas, no se tuvo en cuenta la incidencia del impuesto a los ingresos brutos (informe de fs.

141/142).

6°) Que esta Corte, en la causa T.214.XVIII, "Transportes Vidal S. A. c. Mendoza, Provincia de s/ repetición", del 31 de mayo de 1984 (Fallos, 300:516) declaró que la Constitución Nacional no invalida de modo absoluto los tributos locales sobre el comercio interprovincial, pero sí preserva esa actividad de aquellos que encarezcan su desenvolvimiento, dificultando la libre circulación territorial. 7°) Que si bien la traslación impositiva es un fenómeno regido por las leyes de la economía (Fallos, 297:500), existen casos en los que es posible y además necesario, reconocer trascendencia jurídica a los efectos económicos de los impuestos para arribar a una solución que resulte armónica con los derechos y garantías que establece la Constitución Nacional y con el ordenamiento jurídico vigente (doctrina de la sentencia del 7 de mayo de 1985, in re:

"Compañía Argentina de Construcciones S. A. c. Provinciade Mendoza", C.1149.XVIII). 8°) Que en el caso, la incidencia sobre la rentabilidad hace operar al impuesto como de naturaleza directa, si se atiende a los datos que proporciona la realidad económica, la que no autoriza sin más a presumir que los impuestos llamados directos en la doctrina de la tributación se pueden trasladar a los precios (Fallos, 288:333, considerando

15).

9°) Que, en tales condiciones, y teniendo en cuenta las circunstancias de autos, cabe concluir que el impuesto provincial a los ingresos brutos no es susceptible de traslación por no estar contemplada su incidencia en el precio oficial del billete aéreo y cuya determinación conduce a que sea inexorablemente soportado por la actora, lo cual excluye al caso de la previsión del art. 9, inc. b), párrafo 4° de la ley 20.221 (texto según la ley 22.006), y lo encuadra en el supuesto que contempla el párrafo 2°, en cuyo texto se plasma el principio básico que privilegió el legislador, consistente en "la imposibilidad de mantener o establecer impuestos locales sobre la materia imponible sujeta a imposición nacional coparticipable" (Nota al Poder Ejecutivo acompañando el proyecto de ley 22.006). 10) Que por lo expuesto y por el hecho de encontrarse las rentas de la actora sujetas al impuesto a las ganancias (leyes 20.628 y 22.016, y sus modificatorias), la aplicación del tributo local importa que se configure la hipótesis de doble imposición reñida con la regla antes señalada, lo cual autoriza a hacer lugar a la demanda, sin perjuicio de destacar que esta solución tiende a revertir la incoherencia que revelan los actos del Estado que, por un lado, no incluye el impuesto a los ingresos brutos en el costo de la tarifa oficial de la empresa de transporte aéreo, y, por el otro, el mismo Estado lato sensu intenta percibir dicho impuesto, cuando la aludida exclusión lo desnaturalizó en su sustancia técnica, con lesión al principio de ejemplaridad que debe presidir sus actos. 11) Que lo antedicho no violenta la esfera de los poderes no delegados de las provincias, sino que es consecuencia de las previsiones de los artículos 31 y 67, inc. 12, de la Constitución Nacional y atiende a la necesidad de asegurar una efectiva unión nacional.

Por ello, se hace lugar a la demanda y se condena a la Provincia de Buenos Aires a pagar a la actora, dentro del plazo de 30 días de quedar firme la liquidación que se practicará, el capital reclamado con más sus intereses y actualización monetaria rubros que se computarán conforme lo que dispongan sobre la materia las leyes locales hasta la fecha del efectivo pago. Con costas por su orden en razón de que la demandada pudo razonablemente creerse con derecho a resistir la demanda (art. 68, in fine, del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). - José Severo Caballero. - Augusto César Belluscio (en disidencia). - Carlos A. Fayt. - Jorge Antonio Bacqué (en disidencia). - Enrique S. Petracchi. El doctor Petracchi dijo:

Considerando:

1°) Que esta causa es de la competencia originaria de la Corte Suprema (arts. 100 y 101 de la Constitución). 2°) Que la actora funda su pretensión, en síntesis, en los siguientes argumentos: a) la inconstitucionalidad del impuesto a los ingresos brutos por resultar a su juicio violatorio del art. 67, inc. 12, de la Carta Magna, y b) la ilegalidad del tributo porcontrariar el principio del régimen de coparticipación federal en cuanto veda la doble imposición. 3°) Que si bien el art. 15 de la ley 20.221 dispone que incumbe a la Comisión Federal de Impuestos decidir acerca de los reclamos que formulen los contribuyentes ante los respectivos fiscos, tendientes a obtener la devolución de las sumas abonadas por tributos cuya exigencia contravenga las obligaciones asumidas por las provincias adheridas al régimen de coparticipación federal, ello no obsta, en las circunstancias del caso, al tratamiento íntegro de los planteos de la actora, pues dichas circunstancias son distintas a las que se verificaron en oporturnidad de adoptar el Tribunal las decisiones que se registran en Fallos, 303:2069 y en la sentencia del 27 de setiembre de 1984, in re:

A.628.XVIII, "Austral Líneas Aéreas S. A. c. Mendoza, Provincia de s/ repetición". 4°) Que la afirmación que antecede se funda en que la causa es de la competencia originaria de esta Corte (arts. 100 y 101 de la Constitución Nacional); el primer tema resumido en el considerando 2°) sólo es susceptible de resolución por el Tribunal; y, además, los trámites ya cumplidos -producción de la prueba y alegatos de las partes-, sustentan dicha afirmación en incuestionables razones de economía procesal vinculadas a la pronta terminación del proceso requerida por la buena administración de justicia y la claridad de las obligaciones tributarias de una empresa prestataria de servicios públicos. Máxime si se tiene en cuenta que a ello no se oponen principios fundamentales (Fallos, 256:580), ni se observa agravio alguno para las partes que, por lo demás, no han invocado la existencia de óbices con apoyo en la ausencia de un trámite administrativo previo.

5°) Que de las constancias del proceso, sea por falta de controversia, o por encontrarse acreditado, surge que: a) la actividad desarrollada por la actora que dio lugar al pago -por vía de retenciones- del impuesto a los ingresos brutos cuya repetición se intenta, consiste en el transporte interprovincial de personas; b) el precio del billete de pasaje aéreo es fijado por el Estado nacional, de acuerdo con la política tarifaria oficial; c) en la fijación de las tarifas aéreas de la actora, elaboradas de acuerdo al procedimiento establecido por la resolución N° 357/78 de la Secretaría de Transportes y Obras Públicas, no se tuvo en cuenta la incidencia del impuesto a los ingresos brutos (informe de fs.

141/142).

6°) Que en uno de los votos concurrentes, in re: "Transportes Vidal S. A. c. Mendoza, Provincia de s/ repetición", T. 214.XVIII, se admitió que "la regulación del comercio interprovincial es atribución delegada al Gobierno Federal para ser ejercida por el Congreso y queda, por tanto, excluida del acervo de los poderes conservados por las Provincias, pero éstas pueden gravar la riqueza producida en su territorio, aunque una parte de ella transponga sus fronteras, a condición de que el gravamen no sea discriminatorio o de algún modo impida o dificulte actividades interjurisdiccionales. 7°) Que, sin embargo, dicho principio se limitó en el sentido de que su alcance "no significa desconocer que las tarifas -al menos las de transporte de personas- las fija la autoridad nacional, por lo que la presión tributaria debe graduarse razonablemente para no quitar rentabilidad" a las explotaciones que revisten indudable interés público. 8°) Que la excepción enunciada conduce también a la conclusión de que la incidencia sobre la rentabilidad hace operar al impuesto como de naturaleza directa, atendiendo para ello a los datos que proporciona la realidad económica y con prescindencia de los principios teóricos de la tributación (doctrina de Fallos, 288:333, considerando

15).

9°) Que lo expuesto importa reiterar el criterio según el cual si bien la traslación impositiva es un fenómeno regido por las leyes de la economía (Fallos, 297:500 y sus citas en el punto 8), existen casos en los que es posible y además necesario, reconocer trascendencia jurídica a los efectos económicos de los impuestos para arribar a una solución que resulte armónica con los derechos y garantías que establece la Constitución Nacional y con el ordenamiento jurídico vigente (doctrina de la sentencia del 7de mayo de 1985, in re: "Compañía Argentina de Construcciones S. A. c. Provincia de Mendoza", C. 1149.XVIII y del voto citado supra). 10) Que, en tales condiciones, y teniendo en cuenta las circunstancias de autos, cabe concluir que el impuesto a los ingresos brutos no es susceptible de traslación por no estar contemplada su incidencia en el precio oficial del billete aéreo y cuya determinación conduce a que sea inexorablemente soportado por la actora, lo cual excluye al caso de

la previsión del art. 9°, inc. b), párrafo 4° de la ley 20.221 (texto según la ley 22.006), y lo encuadra en el supuesto que contempla el párrafo 2°, en cuyo texto se plasma el principio básico que privilegió el legislador, consistente en "la imposibilidad de mantener o establecer impuestos locales sobre la materia imponible sujeta a imposición nacional coparticipable" (Nota al Poder Ejecutivo acompañando el proyecto de ley 22.006). 11) Que por lo expuesto y por el hecho de encontrarse las rentas de la actora sujetas al impuesto a las ganancias (leyes 20.628 y 22.016, y sus modificatorias), la aplicación del tributo local importa que se configure la hipótesis de doble imposición reñida con la regla antes señalada, lo cual autoriza a hacer lugar a la demanda, sin perjuicio de destacar que esta solución tiende a revertir la incoherencia que revelan los actos del Estado que, por un lado, no incluye el impuesto a los ingresos brutos en el costo de la tarifa oficial de la empresa de transporte aéreo, y, por el otro, el mismo Estado lato sensu intenta percibir dicho impuesto, cuando la aludida exclusión lo desnaturalizó en su sustancia técnica, con lesión al principio de ejemplaridad que debe presidir sus actos. Por ello, se hace lugar a la demanda y se condena a la Provincia de Buenos Aires a pagar a la actora, dentro del plazo de 30 días de quedar firme la liquidación que se practicará el capital reclamado con más sus intereses y actualización monetaria rubros que se computarán conforme lo que dispongan sobre la materia las leyes locales hasta la fecha del efectivo pago. Con costas por su orden en razón de que la demandada pudo razonablemente creerse con derecho a resistir la demanda (art. 68, in fine, del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Notifíquese a las partes y a los peritos. Disidencia de los doctores Belluscio y Bacqué:

Resulta: 1°) A fs. 3/30, Aerolíneas Argentinas. Sociedad del Estado, inicia demanda contra la Provincia de Buenos Aires por repetición de la suma de $ 680,11 con más sus intereses, depreciación monetaria y costas. Dice que con motivo de la entrada en vigencia de la ley nacional 22.016, se dictó en la provincia la ley 9548 que comenzó a regir el 1° de julio de 1980. Esa disposición derogó todas las normas legales que eximían del pago de impuesto a las empresas y sociedades del Estado. Antes de su sanción y a los fines de evitar la posibilidad de que se le aplicara el impuesto a los ingresos brutos, dirigió notas a las autoridades provinciales en las cuales consideraba no ser sujeto contribuyente de ese gravamen en tanto se pretendiera gravar el transporte interjurisdiccional y fundaba su posición en principios de orden constitucional. No obstante ello, se efectuaron retenciones en ocasión de realizar la provincia pagos como deudora de precios de billetes emitidos a su favor, las que motivaron nuevas reclamaciones de su parte. Formula extensas consideraciones sobre el concepto de transporte aéreo y la política aérea nacional, destacando la significación que en esa actividad asumen los servicios y el contrato de transporte; particulariza la importancia de la

noción de tarifa conformada, sustancialmente, por la intervención del Estado en su fijación, que se traduce por las resoluciones que emite la autoridad competente, en las cuales -sostiene- no se ha contemplado para su fijación la incidencia de gravámenes como el que origina esta demanda, cuya imposición le ocasionaría un quebranto económico. Realiza, luego, extensas consideraciones sobre los aspectos constitucionales que rigen el caso y sobre las leyes de coparticipación federal y cuestiona la validez de la ley 22.006 y las disposiciones tributarias de carácter local en las que pretende apoyarse la provincia demandada cita, por último, jurisprudencia del Tribunal. 2°) A fs. 47/55 contesta la Provincia de Buenos Aires Formula consideraciones sobre los principios de carácter aeronáutico que invoca la actora, en particular sobre la fijación de tarifas, y reivindica los fundamentos constitucionales de su capacidad impositiva recordando jurisprudencia que reconoce esos derechos. Efectúa su propia interpretación del alcance de la ley 22.006 y sostiene la constitucionalidad de los convenios multilaterales. Pide el rechazo de la demanda. Considerando:

1°) Que esta causa es de la competencia originaria de la Corte Suprema (arts. 100 y 101 de la Constitución). 2°) Que los términos del escrito de demanda y de su contestación, como los antecedentes probatorios aportados, hacen aplicable el criterio establecido por el Tribunal en los autos: "Transportes Vidal S. A. c. Mendoza, Provincia de s/repetición", T.214.XVIII, sentencia del 31 de mayo de 1984, a cuyos fundamentos cabe remitir razón de brevedad. Por ello, se decide: Rechazar la demanda. Costas por su orden. - Augusto César Belluscio. - Jorge Antonio Bacqué.

PARTE/S:

Mellor Goodwin SACIyF

TRIBUNAL: Corte Sup. Just. Nac. FECHA: 18/10/1973

Acción de repetición. Requisito de la prueba del propio empobrecimiento para poder repetir. Fundamento. Insuficiencia, tratándose de impuestos trasladables, de la sola acreditación del

hecho de que se han efectuado pagos sin causa: Tanto la doctrina como la jurisprudencia están contestes en que son condiciones indispensables para la existencia del derecho a repetir, demostrar el enriquecimiento sin causa del demandado, el empobrecimiento del actor y la relación causal existente entre ambos extremos. Es que el derecho de repetición tiene su fundamento legal en la ley civil (arts. 784 y ss., CC) y es unánimemente conceptuado como un supuesto particular del enriquecimiento sin causa (Fallos - T. 190 - pág. 237), que en último análisis encierra la idea del daño experimentado en un acervo y el correlativo aumento en otro patrimonio, desplazamiento sin derecho que genera la pretensión de restablecer la equivalencia pérdida o el equilibrio alterado. En este sentido, el fundamento jurídico de la restitución es la expresión de una norma ética.

Por ende, siendo que en la especie la empresa actora sólo se ha limitado a probar el enriquecimiento sin causa del obligado a la restitución, sin aportar prueba alguna de su propio y correlativo empobrecimiento, el que no es inferible en este supuesto -repetición de un impuesto trasladable- del

solo hecho

de

los pagos

-como

en

el

caso de

un particular-, deviene improcedente la repetición

intentada.

En

materia

de

comercio

interjurisdiccional.

(Art.75

inc. 13).

¨Corresponde al Congreso: reglar el comercio con las naciones extranjeras y de las provincias entre sí.¨

Se trata de la llamada cláusula comercial. Este texto constitucional se complementa y potencia con la prohibición genérica a las provincias de ejercer el poder delegado por la Constitución al Gobierno

Federal

(Arts. 121,

126 y otros complementarios y concordantes como 9, 10, 11, 12 y 26).

La discusión en torno a la aplicación de esta norma, estuvo dirigida específicamente, a la posibilidad de

las provincias de gravar con el impuesto sobre los Ingresos Brutos a las actividades de comercio interjurisdiccional. Si bien no hubo controversia, en cuanto a la aplicación de dicho impuesto en relación al comercio Interj., en general, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró en forma sistemática, hasta el año 1984, la inconstitucionalidad del impuesto, en cuanto se pretendiera su aplicación a

actividades de transporte interjurisdiccional, con fundamento en la violación a los arts. 9, 10, 11, 12 y 67

inc.12 ahora

75,

inc

13

de

la

CN.

En lo que a la norma en estudio se refiere, el fundamento constitucional se sostiene en tanto la facultad de reglar el comercio interjurisdiccional era exclusiva del Congreso Federal; las provincias no tenían facultades para restringir o dificultar, mediante el establecimiento de impuestos, el libre tránsito de mercaderías entre las distintas jurisdicciones, Ello implicaría, crear aduanas interiores, en violación a las

normas

constitucionales

antedichas.

La cuestión quedó resuelta en 1984 cuando la Corte modificó la doctrina que sostenía hasta el

momento, en autos ¨Transportes Vidal S.A c/Provincia de

Mendoza
Mendoza

s/Repetición¨ (Fallos: 306:518),

admitiendo las facultades provinciales para gravar con el impuesto sobre los Ingresos Brutos a las

actividades

de

transporte

interjurisdiccional.

En otros aspectos, la Corte sostuvo que ¨los arts. 9, 10, 11, 12, 67 inc12 (actual 75 inc. 13) y 108 de la CN no fueron concebidos para invalidar absolutamente todos los tributos locales que inciden sobre el comercio interprovincial, reconociendo a éste una inmunidad o privilegio que lo libere de la potestad de imposición general que corresponde a las provincias¨ agregando que la protección que tales artículos acuerdan ¨sólo alcanza a preservar el comercio interprovincial de los gravámenes discriminatorios, de la superposición de tributos locales y de aquellos que encarezcan su desenvolvimiento al extremo de

dificultar

o

impedir

la

libre circulación territorial¨.

Con posterioridad, en el caso ¨Aerolíneas Argentinas c/Provincia de Buenos

Aires¨ (fallos 308:2153), la Corte limitaría la doctrina de ¨Transportes Vidal¨ al transporte de cosas y no al de personas, con fundamento en que, siendo las tarifas fijadas por el Estado, sin haberse contemplado en ellas la incidencia del impuesto sobre los Ingresos Brutos, se impedía su traslación a terceros, convirtiendo el impuesto de indirecto en directo, superponiéndose así con el impuesto a las ganancias, en violación a la Ley de Coparticipación Federal. La Corte revivió la doctrina de ¨Aerolíneas¨ en el caso ¨YPF S.A. c/Municipalidad de Banda de Río Salí¨, (ed 161-301), en el que manifestó que la no previsión del impuesto provincial por el funcionario nacional o por la firma que se sintió liberada del tributo y así afectó su capacidad económico-financiera, no pueden afectar la potestad impositiva del fisco local, máxime si no se ha demostrado que su pretensión sea confiscatoria.

solo hecho de los pagos -como en el caso de un particular-, deviene improcedente la repetición

Por último, en el caso ¨Cooperativa de Trabajo Transportes Automotores

de Cuyo (

T.A.C
T.A.C

.) Limitada c/Provincia de

Mendoza
Mendoza

s/Acción

declarativa¨, dictado cuatro años después del caso ¨YPF¨, la Corte volvió a la doctrina del caso ¨Aerolíneas¨. La Jurisprudencia ha interpretado las consecuencias impositivas que derivan y ha sostenido que

¨imponer¨ es ¨reglar¨. Plantea el

tema de

la

validez de

los tributos

locales si

recaen en

actos o

actividades de comercio interjurisdiccional. Hay que distinguir dos grupos de fallos: los que se refieren

al comercio y los que se refieren al transporte interjurisdiccional. En el caso la jurisprudencia se ha orientado en el sentido que el gravámen local es válido si no discrimina, no distorsiona, no actúa como barrera aduanera o instrumento de protección económica; en cambio declara la inconstitucionalidad de los gravámenes locales que recaigan sobre actividades del transporte interjurisdiccional por violatorios de la cláusula comercial. Esta jurisprudencia ha variado a lo largo de los años hasta la actualidad en la que – con acierto – la cláusula comercial rige ahora en toda su extensión tanto para el comercio como

para

el

transporte

interjurisdiccional.

Cuando la constitución nacional habla de las aduanas se refiere a las aduanas exteriores sobre las cuales rige la competencia federal en forma exclusiva. Aquí no se habla de la ubicación geográfica de la aduana sino respecto al tráfico al que se refiere, por ello se encuentran prohibidas las aduanas interiores (entendiéndose por tales las que gravan el comercio entre distintos puntos del territorio nacional) por cuanto en nuestro país rige el principio de libertad de circulación el que se enlaza con la libertad de comercio, de navegación y de trabajar. El peaje: como contribución que se paga por el uso de caminos, puentes, rutas, etc no viola la circulación siempre que: el pago sea proporcional al costo de la obra, que el uso no sea obligatorio que sea destinado a todos y que se pague lo mismo por los contribuyentes que se encuentren en una misma categoría. C. 827. XXXV.

NOBLEZA PICCARDO

RESUMEN: La Corte Suprema de Justicia nacional rechazó una demanda promovida por Nobleza Piccardo en la que se reclamó la repetición de una suma cercana a los 17 millones de pesos abonados por un impuesto transitorio. En base al dictamen pericial el tribunal consideró que la empresa no había demostrado que el pago del impuesto le hubiese producido una lesión patrimonial.

FALLO COMPLETO

En autos “Nobleza Piccardo S.A.I.C. c/ Estado Nacional- Dirección General Impositiva” la Corte rechazó la demanda promovida por la tabacalera revocando de este modo la sentencia de la Sala IV de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal que había admitido la acción.

Nobleza Piccardo, había iniciado la demanda por un monto cercano a los 17 millones de pesos a fin de obtener la repetición de lo abonado al Fisco en distintos períodos del año 1991 en concepto del impuesto destinado al “Fondo Transitorio para Financiar Desequilibrios Fiscales Provinciales”, que se aplicaba sobre la venta de cigarrillos. Fundo la acción en la inconstitucionalidad del art. 27 de la ley 23.905 que restableció la vigencia de ese tributo hasta el 31 de diciembre de aquel año, por la presunta violación a los artículos de la Constitución Nacional relativos a la formación y sanción de las leyes.

El supremo tribunal rechazó la pretensión de la actora con los votos de Petracchi, Fayt, Maqueda, Zaffaroni y Highton de Nolazco en base al dictamen pericial que estableció que la empresa había incluido el impuesto en el precio de venta final de los cigarrillos.

Al haberse trasladado la carga tributaria a los consumidores, el Tribunal consideró que la empresa no había demostrado que el pago del impuesto le hubiese producido una lesión patrimonial. Y en tal sentido, recordó que según conocida jurisprudencia, el interesado en la declaración de inconstitucionalidad de una ley ”debe probar el gravamen concreto que ella le causa”; requisito que el Tribunal juzgó que no se había cumplido en el caso.

BANCO NACION CONTRA MUNICIPALIDAD DE SAN RAFAEL:

RESUMEN: En los autos Banco Nación c. Municipalidad de San Rafael, nuestro tribunal admitió que el costo del servicio sea distribuido entre los sujetos pasivos en función de

la capacidad contributiva, asimilándose en este aspecto a los impuestos al expresar

que aun siendo la tasa una contraprestación por servicios administrativos requeridos

por el particular al estado se comprende que éste, en ejercicio de su soberanía

tributaria, pueda efectuar una recaudación que tenga en cuenta la capacidad

contributiva del obligado al pago, según todos los elementos que el estado considere

importantes para valorar dicha capacidad contributiva, no excluyéndose la

consideración del valor del servicio prestado por el Estado [

...

]

No se considera injusto

y se ha tenido más bien por equitativo y aceptable que para la fijación de la cuantía de

la tasa retributiva de los servicios públicos se tome no solo el costo efectivo de ellos

con relación a cada contribuyente, sino también la capacidad contributiva de los

mismos representada por el valor del inmueble o el de su renta, a fin de cobrar a los

menos capacitados una contribución menor que la requerida a los de mayor

capacidad, equilibrando de ese modo el costo total del servicio público”.

18

De éste fallo surgen dos aspectos a tener en cuenta:

3.2.3 Sobre la Capacidad Contributiva

Sobre este aspecto es menester citar al Dr. Ángel Schindel, para que cuando en

la determinación del monto de las tasas el legislador compute de alguna manera la

capacidad contributiva del destinatario de la pretensión estatal, no pueda apartarse del

todo de la razonable equivalencia entre el monto de la recaudación y el costo del

servicio estatal vinculado.

Siempre tiene el legislador a la mano, por razones de equidad, la vía de eximir o

reducir el monto de la tasa para aquellos cuya menor o aún inexistente capacidad

contributiva así lo justifique, financiando en su caso el costo no cubierto del servicio

mediante recursos derivados de impuestos.

La capacidad contributiva, no como elemento determinante para establecer

la medida de las tasas, pero sí para sustentar exenciones o reducciones de su

monto en razón de ella, puede resultar una buena articulación que, al ser

tributario, la atrae.26

Acertadamente, Teresa Gómez se pronuncia diciendo que, la capacidad

contributiva consiste en una apreciación política hecha por el legislador respecto a

determinada riqueza y fundada en los propósitos o fines que aquél quiera alcanzar,

concurrentes o no a propósitos fiscales.27

La circunstancia de que se tome en consideración la capacidad contributiva, no

significa que la recaudación se desinterese del costo del servicio. Lo que dice la Corte

es que el costo global del servicio se puede distribuir entre los obligados al pago

teniendo en cuenta sus respectivas capacidades contributivas por imperio del principio

de equidad.

La jurisprudencia ha determinado que el costo del servicio público no solo debe

tener en cuenta los costos directos, sino también los indirectos. Textualmente ha dicho

que deben contabilizarse: “los gastos de oficina que lo presta, ya que tanto la

existencia de ésta como el cumplimiento de sus fines dependen de la total

organización municipal, cuyas erogaciones generales deben incluir en las prestaciones

particulares en una medida cuya determinación es cuestión propia de la política

financiera”.

Para determinar el costo total de la prestación de un servicio público, en primera

medida deben considerarse los denominados costos directos, esto es, los gastos que

necesariamente deben efectuarse para la prestación del servicio en sí mismo y que

pueden ser determinados sin prorrateo alguno con otras actividades, dentro de los

cuales deben incluirse los siguientes:

a) gastos del personal dedicado a la prestación del servicio y a la gestión del

tributo;

b) la adquisición de bienes (maquinarias, por ejemplo) o servicios (como sucede

en el caso de la reparación de los camiones que recogen la basura) para la

realización del servicio.

  • c) gastos de amortización de los bienes utilizados para efectuar la prestación.

  • d) costos financieros de la dependencia, como por ejemplo, los derivados de los

intereses que deben pagarse por la toma de créditos.

Pero no se agotan allí los gastos que deben contabilizarse a los efectos de

determinar el costo total del servicio, sino que deben incluirse los llamados costos

indirectos, que son aquellos que no tienen una relación inmediata con el servicio que se

presta.

Son ejemplos de ellos los siguientes:

  • a) gastos que origina la recaudación de la tasa por parte de la Administración

Tributaria Municipal.

  • b) Los costos necesarios para el mantenimiento de la estructura comunal.

20

Ambos supuestos de costos indirectos deberán ser determinados en virtud de la

proporcionalidad que tengan los mismos con el costo directo, ya que deberá

distribuirse el total de los gastos originarios por la recaudación y la estructura estatal

entre las diversas tasas que se perciben de acuerdo a la participación de cada una en

la recaudación final total del municipio.

Como vemos, la fijación los costos, en definitiva, dependerá casi pura y

exclusivamente de la discrecionalidad administrativa de la comuna, pues en todos los

supuestos mencionados como costos directos e indirectos no sólo debe tenerse en

cuenta la prestación del servicio en el período de que se trate, sino también de los

gastos necesarios que deberán efectuarse por mantenimiento y desarrollo para que el

mismo pueda ser llevado a cabo en períodos posteriores.30

3.2.4 Sobre la Razonabilidad de la Tasa

Debe existir una razonable proporción entre el costo del servicio que debe

soportar cada sujeto y el monto del tributo individualmente cuantificado, y esa

proporción será razonable cuando tenga como límite al principio de capacidad

contributiva, pues una tasa que sea determinada a cada individuo sin respetar la

relación con el costo del servicio e infringiendo el principio de capacidad contributiva,

será impugnable por el sujeto pasivo por atentatoria de los principios constitucionales y

debido a la desnaturalización del concepto de tasa, ya que en estos casos se

presentara claramente.

Por ello, las tasas pueden ser impugnables a tenor del principio de razonabilidad

de las leyes en la medida en que sus montos han sido establecidos en función de

cálculos presupuestarios que tiendan no solo a cubrir el puesto de los servicios

prestados, sino otras erogaciones estatales. En sentido coincidente, García Belsunce

sostiene que procede declarar la ilegitimidad de ciertas que sin llegar a ser

confiscatorias están fuera de toda proporción con la actividad peculiar del Estado que

les ha dado origen, con el fundamento en el principio de igualdad, ya que en caso

21

contrario el Estado podría hacer recaer sobre determinadas personas elegidas

arbitrariamente cargas públicas que son generales y cuya incidencia debe recaer

sobre todos los habitantes.

Cía. Química, S. A. c. Municipalidad de Tucumán

Cía.

Química,

S.

A.

c.

Municipalidad

de

Tucumán

Buenos

Aires,

setiembre

5

de

1989.

Considerando: 1°) Que la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Tucumán no hizo lugar a la

demanda promovida por la "Compañía Química S. A." contra la Municipalidad de San Miguel de

Tucumán por nulidad de acto administrativo y por inconstitucionalidad de tasa municipal, absolviendo a

la

demandada.

Contra

dicho

pronunciamiento

el

representante

de

la

actora

interpuso

recurso

extraordinario,

que

fue

concedido

a

fs.

138.

2°) Que el apelante sostiene que el art. 120 de la ordenanza 229/77, sancionada por la demandada,

resulta contrario a la Constitución Nacional pues jamás habría existido, en su opinión, un servicio

concreto que le hubiera sido prestado a su representada como contraprestación del cobro de la tasa

impugnada.

3°) Que el citado planteo resulta formalmente admisible toda vez que el recurrente ha impugnado en el

juicio la validez constitucional de una norma local y la decisión ha sido en favor de la validez de aquélla

(art.

14,

inc.

de

la

ley

48).

4°) Que el art. 120 del Código Tributario Municipal (ordenanza 229/77) establece que la tasa cuya

constitucionalidad se impugna en autos será abonada por cualquier actividad comercial, industrial y de

servicios por las que se usen o aprovechen las obras y demás prestaciones que hacen al progreso

regular y continuo de la ciudad en virtud de los servicios municipales de contralor, seguridad, higiene,

salubridad, moralidad y de cualquier otro no retribuido por un tributo especial, pero que prevenga,

asegure

y

promueva

el

bienestar

general

de

la

población.

5°) Que el a quo consideró que, si bien era cierto que el rasgo característico de la tasa era constituir la

contraprestación de un servicio estatal, resultaba necesario tener en cuenta que los servicios públicos

podían diferenciarse en uti singuli y uti universis. En los primeros, el beneficiario o el usuario estaría

identificado o individualizado por un uso y pago diferenciados. En cambio, los segundos consistirían en

servicios

colectivos

que

beneficiarían

a

una

población

y

que

se

cobrarían

igualitaria

y

proporcionalmente a los vecinos. Así, en este último caso, existirían tasas que estarían vinculadas en

forma indirecta e impersonal con los individuos, cuya beneficiaria directa sería la comunidad. Ello

ocurriría, según la sentencia apelada, con la ordenanza de autos, lo cual en su opinión justificaría su

existencia.

6°) Que lo afirmado por el a quo, en el sentido de que no resulta necesario que el cobro de las tasas

tenga como objetivo primordial satisfacer intereses individuales, coincide con el principio según el cual

la validez de aquéllas, como la de todos los tributos, depende de un interés público que justifique su

aplicación (Fallos 251:50, considerando 4° y sus citas). Por tal razón, el Tribunal ha resuelto que la sola

circunstancia de que el contribuyente carezca de interés en el servicio estatal no basta para eximirlo del

pago

de

la

tasa

respectiva

(Fallos

251:222,

considerando

y

su

cita).

7°) Que todos los precedentes citados presuponen, empero, la existencia de un requisito fundamental

respecto de las tasas, como es que al cobro de dicho tributo debe corresponder siempre la concreta,

efectiva e individualizada prestación de un servicio relativo a algo no menos individualizado (bien o

acto)

del

contribuyente

(Fallos

236:22

y

su

cita).

8°) Que la norma local impugnada, conforme a la interpretación del a quo, que es irrevisable por la

Corte (Fallos 151:103, entre otros), no se ajusta a los principios desarrollados en el considerando

anterior, los cuales encuentran sustento en el art. 17 de la Constitución Nacional. Ello hace ilegítimo el

cobro

de

la

tasa

correspondiente

(conf.

Fallos

259:413,

considerandos

 

19

y

sus

citas).

Por ello, se revoca la sentencia apelada y se hace lugar a la demanda de autos (art. 16 de la ley 48).

Augusto César Belluscio (según su voto).

Carlos S. Fayt.

Enrique Santiago Petracchi. Jorge Antonio

Bacqué.

 

Voto

del

doctor

Belluscio:

Considerando: 1°) Que la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Tucumán no hizo lugar a la

demanda promovida por la "Compañía Química S. A." contra la Municipalidad de San Miguel de

Tucumán por nulidad de acto administrativo y por inconstitucionalidad de tasa municipal, absolviendo a

la

demandada.

Contra

dicho

pronunciamiento

el

representante

de

la

actora

interpuso

recurso

extraordinario,

que

fue

concedido

a

fs.

138.

2°) Que el apelante sostiene que el art. 120 de la ordenanza 229/77, sancionada por la demandada,

resulta contrario a la Constitución Nacional pues jamás habría existido, en su opinión, un servicio

concreto que le hubiera sido prestado a su representada como contraprestación del cobro de la tasa

impugnada. Advierte, asimismo, que la norma impugnada resulta irrazonable pues la obliga junto a todo

aquel que realice una actividad comercial, industrial o de servicios

a que costee los supuestos

beneficios genéricos que daría

la Municipalidad a todos los habitantes de la ciudad, por su sola

existencia.

3°) Que el citado planteo resulta formalmente admisible toda vez que el recurrente ha impugnado en el

juicio la validez constitucional de una norma local y la decisión ha sido en favor de la validez de ésta

(art.

14,

inc.

de

la

ley

48).

4°) Que el art. 120 del Código Tributario Municipal (ordenanza 229/77) establece que la tasa cuya

constitucionalidad se impugna en autos será abonada por cualquier actividad comercial, industrial y de

servicios por las que se usen o aprovechen las obras y demás prestaciones que hacen al progreso

regular y continuo de la ciudad, en virtud de los servicios municipales de contralor, seguridad, higiene,

salubridad, moralidad y de cualquier otro no retribuido por un tributo especial, pero que prevenga,

asegure

y

promueva

el

bienestar

general

de

la

población.

5°) Que el a quo consideró que, si bien era cierto que el rasgo característico de la tasa era constituir la

contraprestación de un servicio estatal, resultaba necesario tener en cuenta que los servicios públicos

podían diferenciarse en uti singuli y uti universis. En los primeros el beneficiario o el usuario estaría

identificado o individualizado por un uso y pago diferenciados. En cambio, los segundos consistirían en

servicios

colectivos

que

beneficiarían

a

una

población

y

que

se

cobrarían

igualitaria

y

proporcionalmente a los vecinos. Así, en este último caso, existirían tasas que estarían vinculadas en

forma indirecta e impersonal con los individuos, cuya beneficiaria directa sería la comunidad. Ello

ocurriría, según la sentencia apelada, con la ordenanza de autos, lo cual en su opinión justificaría su

existencia.

6°) Que los agravios de la actora en cuanto a que la citada norma resulta inconstitucional merecen tener

acogida

por

 

este

Tribunal.

En efecto, es doctrina de esta Corte que las normas jurídicas son susceptibles de ser cuestionadas en

cuanto a su constitucionalidad cuando resultan irrazonables, en la inteligencia de que la irrazonabilidad

se configura cuando no se adecuan a los fines cuya realización procuran o consagran una manifiesta

iniquidad

(Fallos

304:972;

305:159;

308:418).

7°) Que desde esta óptica

y

a

la

luz

de

la interpretación dada a la

norma por el

tribunal local al

considerarla retributiva de un servicio público uti universi la citada norma resulta irrazonable, toda vez

que carga sobre aquellos contribuyentes que realizan actividades comerciales, industriales o de

servicios la supuesta manutención de servicios públicos indiscriminados que beneficiarían a toda la

comunidad,

consagrando

así

una

manifiesta

iniquidad.

A ello cabe sumar la excesiva latitud de la norma impugnada contraria al principio de legalidad que rige

en la materia al no discriminar debidamente los servicios cuya manutención solicita, posibilitando la

eventual recaudación de los fondos para una finalidad ajena a la que presuntamente le habría dado

origen.

Basta señalar en este aspecto

que la demandada no ha acreditado qué servicios públicos son

retribuidos por su intermedio, o la circunstancia inadmisible de que, conforme a la propia letra de la

norma impugnada, ésta persigue la retribución entre otros de cualquier servicio público municipal "no

retribuido por un tributo especial pero que prevenga, asegure y promueva el bienestar general de la

población".

Tales circunstancias ponen en evidencia, además, que se han desnaturalizado, en forma indebida, las

facultades estatales en la materia, al impedirse a quienes se ven obligados a sostener económicamente

la prestación de los servicios, conocer en forma fehaciente cuáles son los servicios públicos cuya

manutención específica les exige dada la interpretación esbozada por el a quo en forma imperativa el

ente

municipal.

8°) Que

en

razón de

lo

expuesto, y dado

el

alcance de la intervención de esta Corte, deviene

improcedente referirse al acierto o desacierto de las conclusiones a que arriba el a quo respecto de los

servicios

públicos

uti

singuli

y

uti

universis y su modo de retribución.

Por ello, se declara inconstitucional el art. 120 de la ordenanza 229/77, y se revoca la sentencia

apelada en cuanto fue materia de recurso por ante este Tribunal, con costas. Augusto César Belluscio.

Papelera

 

Juan

V.F.

Serra

S.A.C.I.F. s/ Inconstitucionalidad

 

ordenanzas

Municipalidad Gral.

 

San

Martín”

En causa “ Papelera Juan V.F. S.A.C.I.F. s/ Inconstitucionalidad ordenanzas Municipalidad Gral. San Martín” – SCBA
En causa “ Papelera Juan V.F.
S.A.C.I.F. s/ Inconstitucionalidad ordenanzas Municipalidad
Gral. San Martín” – SCBA – I 1286 S – 18-6-1991, se estableció que la sola razón de medirse en base

a los ingresos brutos del contribuyente, ,no transforma la tasa en impuesto. Y ésto es así porque ambos

tributos se diferencian en cuanto al presupuesto de hecho adoptado por la ley para poder exigirlo: en un

caso, la prestación efectiva o potencial de una actividad de interés público que afecta al obligado; en el

otro, el encontrarse en una de las situaciones consideradas por la ley como hecho imponible.

1991’Estado Nacional c.

Arenera

     

Libertador S.R.L.’ ( Fallos,

314:605). En este precedente (curiosamente no citado en ’Colavita’) la Corte resolvió una controversia,

que se arrastraba por más de medio siglo, acerca de la constitucionalidad del peaje, su naturaleza y la

exigencia, o no, de vías alternativas gratuitas. Esta controversia había paralizado —a pesar de la

sanción de la ley 17.520— la utilización de ese instrumento tan útil para financiar la ejecución de ciertas

obras públicas —las que pueden ser pagadas, en la medida que ello sea conveniente para el interés

público, a través de la explotación de la obra— como es la concesión de obra pública. El legislador

insistió en la figura, perfeccionándola, en la ley 23.696, apoyándose en aquella como uno de los medios

para llevar a la práctica la política de privatizaciones —en sentido impropio en el caso de las

concesiones de obra o de servicios— que había decidido en tanto que verdadero programa de

gobierno, ’una clara definición de política legislativa’ según la calificación empleada por la misma Corte,

en la causa ’Cocchia’ (Fallos, 316:2636).

En ’

Arenera
Arenera

Libertador’, en lo

que

interesa para el

caso ’Colavita’, la Corte llegó a importantes

definiciones: 1) la aplicación del ’peaje’ para la utilización de una obra pública encuentra su fundamento

constitucional en el juego conjunto y coherente de los arts 4 (’gastos’ del gobierno que son solventados,

entre otros medios, por ’contribuciones’) 75, inc. 2 (ex 67, inc. 2; prerrogativa de ’imponer

contribuciones’) y 75, inc. 18 (ex 67, inc. 16, construcción de vías de comunicación mediante el

otorgamiento de ’concesiones temporales de privilegios y recompensas de estímulo’); 2) el peaje es una

’contribución’ a cargo de las personas que ’de algún modo se relacionan con la obra, sea usándola,

beneficiándose de cualquier modo en razón de su existencia y funcionamiento, aún de modo potencial’;

3) el pago del peaje no supone ni exige la ’aquiescencia de los individuos ni el anudamiento de

necesarias relaciones silanagmáticas, al modo de los contratos’; 4) conforme con lo anterior, dice la

Corte en ’

Arenera
Arenera

’, ’el peaje es para el usuario una contribución vinculada al cumplimiento de

actividades estatales’ 5) cuando la obra es ’concesionada’ el cobro del peaje es para el concesionario

’un medio de remuneración de sus servicios’, pero para el usuario continúa siendo una ’contribución’,

por ello no se debe caer en el ’error de considerarlo desde un punto de vista meramente contractual’.

Es decir, la obra pública financiada a través de la figura del peaje, y su concesión, encuentran

fundamento constitucional en el régimen de las contribuciones directas destinadas a solventar los

gastos del Estado. En la relación concesionario-concedente, la concesión tiene naturaleza contractual

—de derecho público— y el peaje es el medio con que el concesionario recupera sus inversiones

(incluyendo el costo financiero) y recibe su ganancia empresaria. Este es el ’gasto’ que el Estado busca

afrontar con el peaje, es decir, la ’contribución’ que paga el usuario o beneficiario de la obra. El pago de

la contribución siempre es en beneficio del Estado, sin perjuicio de que en la concesión el Estado

(Administración pública) delega el derecho de cobro del peaje-contribución al concesionario. Esta

operación simplifica otra, más compleja y costosa (gastos generales) según la cual el Estado percibiría

el peaje-contribución y lo trasladaría al concesionario. Pero, cualquiera sea la calidad del cobrador, para

el usuario o beneficiario el peaje es siempre una contribución completamente alejada del concepto de

’precio’ por el uso de una instalación y beneficios conexos. Nótese que de acuerdo con la ley 23.696, el

peaje podría encontrarse destinado al solventar otras obras que formen un conjunto con la ’gravada’, o

podría encontrarse subencionado en favor del usuario (ello ocurre actualmente en algunas

concesiones) mediante el pago de una diferencia pagada por el concedente al concesionario, o podría

ser mayor que el correspondiente al cálculo de la amortización de los costos de la obra, su carga

financiera y el beneficio empresario, si el concedente obligase al concesionario a trasladarle parte del

peaje pagado por el usuario . En todo caso, el monto del peaje no resulta de un acuerdo entre

concesionario y usuario, ni responde a la ley de la oferta y la demanda (como mecanismo de formación

de los precios) ni a las variables expectativas de explotación e ingresos, sino que viene determinado por

un acuerdo contractual (al que se llega luego de un proceso selectivo de oferentes) celebrado entre el

concedente y el concesionario. El usuario es ajeno a este acuerdo contractual, tanto que puede hasta

encontrarse obligado al uso de la ruta sometida a peaje de carecer de ’vía alternativa’, requisito

desestimado por la Corte en ’

Arenera
Arenera

’, salvo en el supuesto en que el peaje-contribución significase,

por su monto, una carga irrazonable para el usuario. Precisamente, el peaje-contribución no sólo no

resulta de un acuerdo entre el concesionario y el usuario sino que no guarda necesariamente relación

con las facilidades y el servicio que el primero puede prestarle al segundo. En este sentido el art. 57 de

la ley 23.696 establece que ’Las concesiones que se acuerden de acuerdo a la ley 17.520

...

deberán

asegurar necesariamente que la eventual rentabilidad no exceda una relación razonable entre las

inversiones realizadas por el concesionario y la utilidad neta obtenida por la concesión’, agregando el

art. 57 del decreto reglamentario 1105/89: ’Para adjudicar una obra por concesión bajo cualquiera de

sus modalidades, deberá tenerse en cuenta como elemento básico del contrato su estructura

económico financiera’, a efectos de lo cual esta ’deberá expresar la tasa de retorno de la inversión a

realizar’.

Como se ve la tarifa o peaje no tiene en cuenta el nivel de satisfacción del usuario, ni la prestación

concreta que en favor del mismo se realiza cada vez que utiliza la ruta concesionada. Tiene en cuenta

variables que en sí misma son ajenas al usuario. Así la rentabilidad del emprendimiento y la relación de

esta con las inversiones realizadas, que tienen como beneficiario al Estado (dueño de la obra) y sólo

indirectamente al usuario, en la medida de la facilidad que a éste se le ofrece.

RED HOTELERA IBEROAMERICANA c. DGI

  • - La DGI hace DETERMINACIÓN DE OFICIO en la empresa RED HOTELERA IBEROAMERICANA

S.A., en la que determina el IMPUESTO A LAS GANANCIAS, en concepto de SALIDAS NO

DOCUMENTADAS, por el hecho de entender que la documentación referida a pagos efectuados por la

construcción del hotel Costa Galana de Mar del Plata, CARECÍAN DE AUTENTICIDAD.

  • - La DGI consideró que dados esos supuestos fácticos era de aplicación el art 37 de la ley 20628 (de

Impuesto a las Ganancias) que dispone:

Artículo 37 Texto vigente según Ley Nº 25063/1998:

ARTICULO 37 – Cuando una erogación carezca de documentación y no se pruebe por otros medios

que por su naturaleza ha debido ser efectuada para obtener, mantener y conservar ganancias

gravadas, no se admitirá su deducción en el balance impositivo y además estará sujeta al pago de la

tasa del TREINTA Y CINCO POR CIENTO (35%) que se considerará definitivo.

-

El

TFN

y la Cámara, revocaron

la determinación

de

oficio del

Fisco,

lo

que dio lugar a que se

interpusiera RECURSO DE APELACIÓN ANTE LA CORTE

  • - La AFIP (DGI) sostuvo que el TFN no tuvo por acreditados los supuestos fácticos fundantes de la

pretensión del organismo recaudador

  • - La cámara sostuvo en contraposición a eso que las cuestiones de hecho y de prueba son ajenas al

recurso interpuesto (en ese caso conf. Art. 86 inc b de la ley 11683- Recurso de Revisión y Apelación

ante el TFN), y por eso, no puede ser revisadas esas cuestiones salvo que se pruebe error manifiesto

de la resolución recaída.

  • - Red hotelera había celebrado diversos contratos para la construcción del Costa Galana, y en

referencia a ello, la DGI habiendo la determinación de oficio, dictó en su Acto Administrativo que las

facturas y recibos detallados en la documentación que habían presentado, adelocían de la debida

autenticidad, por el hecho de que las erogaciones constituían rentas en cabeza de beneficiarios no

identificados.

  • - Esos documentos no eran aptos para determinar qué contraprestación recibió Red Hotelera por las

erogaciones efectuadas, ni quienes fueron los verdaderos beneficiarios del pago.

  • - La CORTE SUPREMA sostuvo:

1.

resulta

aplicable

lo

dispuesto

en

art

37

ley

de

Impuesto

a las Ganancias, ya que debe interpretarse que una salida de dinero carece de documentación, ya sea

cuando no

hay documento

referente

a

ella,

como

así también en

el supuesto

de

que

si

haya

documentación, pero el instrumento carece de aptitud para demostrar la causa de la erogación e

individualizar

su

verdadero

beneficiario

por

carecer

de

sinceridad-.

2.

Las

normas

impositivas

no

deben

entenderse

en

su

alcance más restringido, sino de tal forma que el propósito de la ley se cumple, de acuerdo a los ppios

de una razonable y discreta interpretación.

3.

El

instituto

de

“salidas

no

documentadas”

ha

sido

adoptado por el legislador para asegurar la íntegra percepción de la renta fiscal en una particular

situación en la cuál, ante la falta de individualización de los beneficiarios, quién hace la erogación queda

obligado a abonar sobre ella el tributo y debe hacerlo a título propio.

4. Resulta correcto lo resuelto por el organismo recaudador en cuánto aplicó sobre el monto de las

erogaciones la tasa a la que hace referencia el art. 37 de la ley de Impuesto a las ganancias.

5. SE REVOCA LA SENTENCIA APELADA Y SE CONFIRMA LA RESOLUCIÓN DE LA DGI EN

CUANTO DETERMINÓ EL IMPUESTO

FALLO INSUA

El

fallo
fallo

Insúa

es

de

la

C.S.J.N.

del

año

1987

Trata

sobre

IRRETRACTIVIDAD

 

DE

LA

LEY

TRIBUTARIA ..

DOCTRINA:"No se puede crear un impueto con carácter retroactivo que afecte derechos

adquiridos"

RESUMEN:

Se dicta la ley 22604, y declara gravados bienes que antes se encontraban exentos, y bienes los

cuales habían entrado en la declaración jurada de Insúa.

Por lo tanto, si Insúa declaró, entre otros, estos bienes de los que estaba exento del pago de

tributo

alguno,

entonces

decimos

que

tiene

derechos

adquiridos

e

irrevocables.

Con

esta

ley

"22604

-

Ley de emergencia sobre

los activos financieros", se afectaban

retroactivamente activos financieros (bienes) que estaban exentos anteriormente. Insúa tenía un

derecho

adquirido

habiendo

presentado

la

declaración

jurada,

entonces

la

ley

devino

inconstitucional para este caso particular.

LA BELLACA

HECHOS:

La Cámara confirmó lo decidido en la instancia anterior y, en consecuencia, hizo lugar a la demanda

tendiente a obtener

la repetición de la suma abonada en demasía en concepto del impuesto sobre los capitales -período

fiscal 1989- como

consecuencia de que la actora había pagado el tributo con sujeción a lo establecido por el art. 34 del

decreto 435/90. Para

así decidir negó validez constitucional a la citada norma, en tanto dispuso el incremento de la alícuota

prevista por el art.

13 de la ley del gravamen. Contra la referida sentencia la Dirección General Impositiva dedujo el

recurso extraordinario,

que fue concedido. La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la sentencia apelada.

SUMARIOS:

1.Interpretar que la exclusiva competencia que la Constitución Nacional asigna al Congreso en materia

tributaria está

limitada al establecimiento de nuevos tributos, conduce a la absurda consecuencia de suponer que una

vez establecido

un gravamen los elementos sustanciales de aquél definidos por la ley pueden ser alterados a su arbitrio

por otro de los

poderes del gobierno. Ello vaciaría de contenido útil a la garantía constitucional, pues se verificaría el

despojo o exacción

violatorios del derecho de propiedad que representa el cobro de un impuesto sin ley que lo autorice.

2.El art. 34 del dec. 435/90 fijó en el tres por ciento la alícuota establecida por la ley del impuesto sobre

los capitales. De

tal modo, el Poder Ejecutivo, mediante un decreto, incrementó la tasa prevista en la ley y modificó un

elemento

directamente determinante de la cuantía de la obligación. Dicho decreto es, en consecuencia,

inconstitucional, pues la

Constitución Nacional es categórica en cuanto prohibe a otro poder que el Legislativo el establecimiento

de impuestos,

contribuciones y tasas.

3.Ninguna carga tributaria puede ser exigible sin la preexistencia de una disposición legal encuadrada

dentro de los

preceptos y recaudos constitucionales, esto es, válidamente creada pro el único poder del Estado

investido de tales

atribuciones.

4.El Poder Ejecutivo, mediante el art. 34 del decreto 435/90 (Adla, L-A, 168), incrementó la tasa prevista

por la ley para el

impuesto a los capitales, modificando así un elemento directamente determinante de la cuantía de la

obligación tributaria,

a pesar de que los preceptos y principios constitucionales son categóricos en cuanto prohíben a otro

poder que el

legislativo el establecimiento de impuestos, contribuciones y tasas.

5.No es compatible con el régimen constitucional el art. 34 del decreto 435/90 (Adla, L-A, 168), en tanto

--al incrementar

la alícuota prevista en el art. 13 de la ley del impuesto sobre los capitales-- modificó la cuantía de la

obligación fiscal que de

ella resulta, respecto de la cual rige el principio de reserva o legalidad.

6.Si los elementos sustanciales de un impuesto definidos por la ley pudieran ser alterados a su arbitrio

por otro de los

poderes del gobierno, el despojo o exacción violatorios del derecho de propiedad se verificarían, pues la

pretensión del

Fisco carecería de sustento legal.

7.En virtud del principio de legalidad en materia impositiva, existe una limitación infranqueable en ese

campo para los

decretos de necesidad y urgencia, conclusión corroborada por la reforma constitucional de 1994 (art.

99, inc. 3).

CAMARA ARGENTINA DEL LIBRO

Se concluyó que en tanto las guías turísticas que comercializan sus asociadas constituyan un bien que

cumple con los requisitos establecidos por la Ley Nº 25.446 y, a su vez, se verifique respecto de las

mismas un contenido cultural como ser, datos de la historia, geografía, gobierno, etc. de un país o de

una ciudad, su venta se encontrará exenta del impuesto al valor agregado por imperio del inciso a) del

artículo 7º de la ley del tributo.

Por lo tanto, quedan alcanzadas con el Impuesto al Valor Agregado aquellas guías las cuales

constituyan, en su esencia, un catálogo de información respecto de distintos lugares en las ciudades o

países de que se tratan.

- Las presentes actuaciones se originan en la presentación que la Cámara del rubro efectuó ante esta

Administración Federal con el objeto de consultar respecto al tratamiento en el impuesto al valor

agregado de ciertas guías de turismo comercializadas por las entidades asociadas a esa institución, las

cuales contienen información de carácter eminentemente periodístico y cultural, sin incluir avisos

comerciales que tengan por finalidad publicitar un determinado producto o servicio.

Al respecto, aclara que desea conocer la opinión del organismo fiscal respecto de la aplicación a las

aludidas publicaciones de la exención prevista en el artículo 7º, inciso a) de la ley del tributo para los

“libros, folletos e impresos similares”.

Sobre el particular, expresa que el contenido y propósito de las guías de turismo cuyo tratamiento

fiscal se desea conocer consisten en la difusión de los lugares turísticos mediante una exhaustiva

descripción de sus atractivos históricos, culturales, artísticos y naturales, y una completa información

sobre las modalidades de alojamiento y otros aspectos de interés para el viajero.

Asimismo, señala que el contenido de las guías analizadas consiste básicamente en

informaciones relativas a: antecedentes históricos; geografía, naturaleza y paisajes; economía y

organización del Estado; idioma y religión; arte y cultura; folklore y tradiciones populares;

artesanías y productos regionales; calendario de fiestas oficiales; museos y monumentos más

importantes;etc sin incluir contenido publicitario notorio, eminentemente publicitario ,el cual

estaría configurado a través de la inclusión de avisos comerciales, sino que, por el contrario, las

informaciones contenidas evidencian una finalidad de carácter periodístico y cultural.

, en tanto las guías turísticas constituyan bienes que cumplan con los requisitos establecidos por la Ley

Nº 25.446 y, a su vez, se verifique respecto de las mismas un contenido cultural y no se traten

esencialmente de guías informativas donde se detallan determinados rubros de una ciudad o de un

país, las mismas podrán ser consideradas libros y por lo tanto su venta se encontrará exenta del

Impuesto al Valor Agregado por imperio del inciso a) del artículo 7º de la ley del tributo.

ROSA MELO DE CANE SOBRE INCONSTITUCIONALIDAD DEL IMPUESTO A LAS SUCESIONES EN LA PCIA DE BUENOS AIRES.

  • 1 1.La igualdad de los impuestos requerida por el art. 16 de la Constitución Nacional, no se opone

a la clasificación en tres categorías de contribuyentes establecida por la ley del 26 de septiembre 1875

de Educación común de la provincia de Buenos Aires, porque aún cuando se admita que los

establecimientos religiosos son "extraños" y pudieran estar comprendidos como tales entre los

grabados con el 10 % y no con el 50 %, como lo están,sobre el importe de los legados a su favor, el

legislador no esta inhabilitado para distinguir entre ellos y las personas particulares, ya por motivos

fundados en el carácter ordinario de indefinida duración de los primeros, circunstancia que aleja la

posibilidad de que los mismos bienes o la facultad de adquirirlos sean objeto de nuevos impuestos con

motivos de ulteriores transferencias a título hereditario o de institución de legados , ya para evitarque se

acumulen en dichos establecimientos riquezas excesivas e innecesarias a los fines de su

sostenimiento; ya por otras razones libradas a la discreción legislativa y que los tribunales deben

respetar, a menos de ser arbitrarios e inspirados en un espíritu manifiesto de hostilidad contra

determinadas personas o clases.-

  • 2 2.El impuesto

del

50

% sobre

el

importe del

legado dejado a favor de un establecimiento

religioso, impugnado por el mismo, es una verdadera exacción o confiscación que restringe en

condiciones excesivas los derechos de propiedad y de testar, que la Constitución consagra en sus

artículos 17 y 20 en favor de sus ciudadanos y extranjeros, toda vez que el alcanza una parte sustancial

de la propiedad o a la renta de varios años de capital gravado.-

GOMEZ ALZAGA

1

La presente acción se endereza contra la Provincia de Buenos Aires y el Estado Nacional, por

entender que el sistema tributario (globalmente considerado) al que se encuentra sometido el actor, es

inconstitucional por resultar -a su juicio-confiscatorio. Surgen de la doctrina reiterada de este Tribunal,

ciertos principios básicos aplicables a casos como el presente que, de ser satisfechos, harían viable

este reclamo: a) el carácter confiscatorio de los tributos debe relacionarse con el valor real y actual del

bien o su potencialidad productiva; b) esta apreciación de una situación fáctica no debe surgir de una

mera calificaciónpericial de la racionalidad presunta de la explotación sino de la comprobación objetiva

de los extremos indicados precedentemente; y c) la acreditación del agravio constitucional debe ser

clara y precisa, esto es, inequívoca.

KUPCHIK LUISA SPAK DE Y KUPCHIK ALBERTO MARIO C/ B.C.R.A. Y

JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL,

Sala/Juzgado 12

19 de Junio de 1998

CAPITAL FEDERAL,

1 La presente acción se endereza contra la Provincia de Buenos Aires y el Estado Nacional,

TEMA

PROCEDIMIENTO

TRIBUTARIO-REPETICION

-ACTUALIZACION MONETARIA

DE

IMPUESTOS-INTERESES

RESARCITORIOS

Tipo de Fallo:

Favorable

Sumario Número:

F - 782

SUMARIO

Como lo sostiene la actora, se observa que el superior resolvió que el Estado Nacional debe devolver la

suma objeto de repetición, con la actualización prevista por la Ley 11.683 desde la fecha de la demanda

hasta el 1/4/91 e intereses, por el mismo período, del 6% anual sobre el capital actualizado, arts. 129 y

161 de la ley 11.683, según el texto vigente al 19 de marzo de 1989, fecha de interposición de la

demanda. En consecuencia, dado que el fallo de la Excma. Cámara determina que la actualización

corre desde la fecha de la interposición de la demanda y toda vez que dicha pauta establecida a los

fines de practicar la liquidación no puede verse desvirtuada por el evidente error material cometido al

consignarse una fecha distinta a la mencionada, error que debe ser subsanado ya que no altera lo

substancial de la decisión del Superior sino que tiende a asegurar su efectivo cumplimiento,

corresponde admitir la impugnación en análisis. En cuanto a la procedencia o no del cálculo de

intereses con posterioridad al 1/4/91, cabe destacar que conforme lo indicado en el considerando I in

fine, la Excma. Cámara dispuso que a partir del 1/4/91 se aplicará la Ley 23.982 y su reglamentación.

De acuerdo a lo establecido en dichas normas las obligaciones vencidas o de causa o título anterior al 1

de abril de 1991 se consolidan a dicha fecha de corte que es el caso de marras), quedando supeditados

los intereses posteriores a la opción de cobro que formule el acreedor, la que no ha sido aún formulada

en forma expresa por la actora, más allá de su invocación del art. 6 de la Ley 23.982, por lo que la

procedencia o no del cálculo en examen queda supeditada a la materialización de dicha opción, ya que

en el supuesto de optar por el cobro en bonos en moneda nacional o en dólares) éstos devengarán la

tasa prevista para los mismos.

TAPERA ARTECHE 1996

Afecta el derecho de propiedad y la libertad de trabajar y comerciar la tasa municipal cuyo monto no

guarda proporción con el costo del servicio y determina la absorción de una parte sustancial de las

ganancias razonablemente previstas, resultando así confiscatorio en su aplicación al volumen o giro

patrimonial del contribuyente" (SCBA, I 1595 S 5-7-96, Juez NEGRI en autos "Tapera Arteche Sociedad

en comandita por Acciones c/ Municipalidad de Magdalena s/ Inconstitucionalidad Ordenanza 1057/92

decreto 486/92"; LLBA 1996, 772 ).

MUNICIPALIDAD

DE

LAPRIDA

C/UNIVERSIDAD

DE

BUENOS AIRES, FACULTAD DE INGENIERÍA Y MEDICINA”

(1986)

ED, 120-354.

Sumario:

1. El criterio para aceptar o excluir el ejercicio de poderes provinciales en lugares sometidos a

jurisdicción federal

por interés nacional es precisamente el de la compatibilidad de dicho interés. Como el ejercicio de una

facultad

por la provincia en los enclaves de la jurisdicción federal incide siempre en éstos, la pauta no es la

incidencia sino

su compatibilidad con “lo afectado o inherente a esa utilidad nacional” o “con las actividades normales

que la utilidad

nacional implique” conforme a los arts. 2° y 3° de la ley 18.310. Debe concluirse que si esta facultad

provincial

no condiciona, menoscaba o impide el interés nacional, es compatible con él. Los tres efectos

censurados,

en cuanto disputan en diverso grado su primacía al interés nacional, indican que el ejercicio del poder

provincial

es incorrecto.

2. La legislación propia del Congreso Federal en los lugares adquiridos a las provincias para

establecimientos de utilidad

nacional, no autoriza concluir que se pretende federalizar esos territorios en medida tal que la Nación

atraiga

toda potestad de manera exclusiva y excluyente; la supresión de la jurisdicción provincial debe limitarse

a los

casos en que su ejercicio interfiera con la satisfacción del propósito de interés público que requiere el

establecimiento

nacional.

3.

Para determinar el alcance que debe otorgarse a exenciones como la basada en el art. 72 de la ley

22.207, éstas

no han de entenderse indiscriminadas y absolutas, sino revistiendo carácter excepcional, por lo que es

menester

que se las juzgue atendiendo a las circunstancias de la especie, a la naturaleza de la actividad

desarrollada por la

institución que las invoca, a la índole del tributo exigido y a los distintos hechos jurídicos tributarios a

que responden

las diversas clases de imposiciones, so pena de coartar las facultades impositivas de las provincias que

éstas deben ejercer en su ámbito propio en tanto no hayan sido delegadas en el gobierno federal

conforme a lo

dispuesto en los arts. 5° y 104 de la C.N.Tales principios rigen también respecto del poder impositivo de

las

municipalidades.

4.

Las municipalidades no son más que delegaciones de los poderes provinciales circunscripta a fines y

límites administrativos

que la Constitución ha previsto como entidades del régimen provincial y sujetas a su legislación (art. 5°),

para lo cual ejercen también facultades impositivas y coextensivas en la parte de poder que para este

 

objeto le

acuerdan las constituciones y leyes provinciales, en uso de un derecho primordial de autonomía.

5.

El control de constitucionalidad de las leyes que compete a los jueces, y especialmente a la Corte

Suprema, en

los casos concretos sometidos a su conocimiento en causa judicial, no se limita a la función en cierta

 

manera

negativa, de descalificar una norma por lesionar principios de la Ley Fundamental, sino que se extiende

 

positivamente

a la tarea de interpretar las leyes con fecundo y auténtico sentido constitucional, en tanto la letra o el

espíritu de aquélla lo permitan.

6.

El recurso extraordinario es formalmente admisible no obstante tratarse de una ejecución fiscal,

respecto de

cuyas sentencias no procede en principio, el remedio federal, toda vez que dicha doctrina reconoce

 

excepción

cuando lo decidido reviste gravedad institucional y puede resultar frustratorio de derechos federales,

 

perturbando

el normal desempeño de la actividad educativa del Estado.

7.

Cuando se encuentra en discusión el alcance que cabe asignar a una norma de derecho federal, el

Tribunal no se

encuentra limitado en su decisión por los argumentos de las partes o del a quo, sino que le incumbe

 

realizar una

declaratoria sobre el punto disputado.

OUSTRY

:

La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, en la causa “Fisco de la Prov. de

Buenos Aires s/ inc. de rev. en: Oustry, Jorge L. y otra s/conc. prev.”, 2001/02/07, ED, 2002/02/04, 6,

ED, 196, 107, ha dicho que resulta suficiente, a los fines de la verificación del crédito fiscal en un

concurso, de acuerdo con lo establecido por el art. 32 de la ley 24.522, las liquidaciones de deudas

expedidas por funcionario autorizado al efecto -en el caso, se trata de deuda por impuesto a los

ingresos brutos-, cuando el contribuyente o responsable no hubiere presentado declaración jurada por

uno o más períodos fiscales y la autoridad de aplicación conozca por declaraciones anteriores y

determinaciones de oficio la medida en que presuntivamente les corresponda tributar el gravamen

respectivo, tal como prevé el art. 40 del Cód. Fiscal, máxime si la misma fue admitida por el síndico que

aconsejó su verificación.

FILCROSA S.A

El caso tuvo su origen en la pretensión, en el concurso de

Filcrosa
Filcrosa

S.A. , de un crédito perteneciente a

la Municipalidad de Avellaneda. La Cámara Comercial verificó dicho crédito aplicando la prescripción

decenal establecida en la Ordenanza Municipal de dicho municipio, desestimando de esa manera la

aplicación del art. 4027 inc. 3 del Código Civil sustentada por el síndico de la quiebra. La Corte, al

resolver, revoca la resolución de la Cámara aplicando el art. 4027 inc. 3 del Código Civil .

Si bien el caso se refirió a tasas municipales la doctrina que emerge del mismo se extiende a todos los

impuestos y tasas municipales. Asimismo diversos autores[4] sostienen que no solo resulta aplicable a

los plazos de prescripción, sino también a la forma de computar el plazo, las causales de interrupción y

suspensión, cuestiones estas que, a tenor de la doctrina emanada del Tribunal Cimero, deberían

adecuarse a las establecidas por el Código Civil.

A raíz de este pronunciamiento, la Corte Suprema de Justicia de la Nación otorgó prevalencia a las

normas del Código Civil derivada del art. 75 inc. 12., entendió que dentro de las delegaciones

efectuadas por las provincias a las autoridades Nacionales se incluían la regulación de los aspectos

sustanciales de las relaciones entre acreedores y deudores, por tal razón no cabe a las provincias dictar

leyes que se opongan con lo establecido por los Códigos de Fondo.[5]

Estableció además que:

“Que en ese marco, debe tenerse presente que del texto expreso del citado art. 75, inc. 12, de la

Constitución deriva la implícita pero inequívoca limitación provincial de regular la prescripción y los

demás aspectos que se vinculan con la extinción de las acciones destinadas a hacer efectivos los

derechos generados por las obligaciones de cualquier naturaleza. Y ello pues, aun cuando los poderes

de las provincias son originarios e indefinidos y los delegados a la Nación definidos y expresos (Fallos:

320:619, entre otros), es claro que la facultad del Congreso Nacional de dictar los códigos de fondo,

comprende la de establecer las formalidades que sean necesarias para concretar los derechos que

reglamenta, y, entre ellas, la de legislar de manera uniforme sobre los aludidos modos de extinción

(Fallos: 320:1344).[6]

En suma, la Corte Suprema de Justicia de la Nación considera inválidas las legislaciones

provinciales que reglamentan la prescripción en materia tributaria en forma contraria a lo

dispuesto en el código civil, pues las provincias carecen de facultades para establecer normas

que importan apartarse de la aludida legislación de fondo, incluso cuando se trata de

regulaciones concernientes a materias de derecho público local.