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¿Por qué te abates? ¡Oh alma mía!

Salmo 43

Por: Fabio Carballo


Según una Antigua versión, este salmo fue compuesto por David cuando Jonatán le expresó que su padre
Saúl lo quería matar. Éste fue un tiempo duro para David, la historia la encontramos en 1 Samuel 20.
David se quedó tres días escondido en el campo esperando lo que iba a pasar con él. Al final, sabemos
que David tuvo que huir, pero esos tres días y dos noches de seguro fueron brutales, sin contar que ya
había tenido que escapar de su casa de junto a su esposa por una ventana. Allí en esa situación, es donde
escribe el salmo 43. Volvámoslo a leer.

“JÚZGAME, o! Dios, y pleitea mi pleito: de gente no misericordiosa, de varón de engaño y de


iniquidad líbrame. Porque tú eres el Dios de mi fortaleza: ¿por qué me has desechado? ¿Por qué
andaré enlutado por la opresión del enemigo? Envía tu luz, y tu verdad: estas me guiarán, traerme
han al monte de tu santidad, y a tus tabernáculos. Y entraré al altar de Dios, al Dios, alegría de mi
gozo: y alabarte he con arpa, o! Dios, Dios mío. ¿Por qué te abates, o! alma mía, y por qué te
enfureces contra mí? Espera a Dios, porque aun le tengo de alabar, salud de mi presencia, y Dios
mío”.

Vamos primero a entender un poquito lo que pasaba en el alma de David. Había una cosa que desvelaba a
David, puedo pensar que él no pudo dormir pensando en esas cosas. Bueno una cosa linda que pasaba a
los que estamos con Dios es que aún en la tristeza sacamos canciones. Somos como los cantantes de
ópera, que llegan a la casa y encuentran a la mujer con otro en la cama y empiezan a cantar. Y mujer es
tan descarada que le responde. Y lo mismo hace el amante.

Lo que pasaba en el alma de David lo podemos ver en 1 Samuel 20: 3-8. Así que el alma de David estaba
muy angustiada hasta la muerte. A lo mejor nuestra alma nunca ha estado tan angustiada hasta la muerte,
a lo mejor a algunos de ustedes sí, pero la mayoría de nosotros no.

A pesar de esto, la canción es una canción de confianza en Dios. Puede usted pensar en esto, a usted lo
sacaron de su casa, lo buscaron para ir y matarlo, se tuvo que esconder tres días en el campo y ahora está
allí componiendo una canción de confianza. Bueno, nuestro país que está lleno de ilustraciones y puedo
pensar en dos, una en la de los secuestrados o retenidos por la guerrilla (hay una diferencia ideológica
entre decir secuestrados y decir retenidos, y como en el púlpito tengo que ser neutral mejor hablo de las
dos), bueno, el soldado William Domínguez sacó una canción de la operación jaque, pero eso es otra
cosa. Una cosa es usted en la selva comiendo lentejas y dejando que el tiempo pase a estar allí esperando
la muerte, que lleguen por usted. Por ejemplo la captura de “Don Mario” en Necoclí o de Vicente Castaño
en Girardota y Copacabana y, también, en Necoclí. Ellos no salieron con una canción. Esa era la situación
de David en ese lugar. Y sin embargo compuso una canción de confianza en Dios. El Salmo 43.

Y cómo fue esa canción, en que consistió, esa canción nos da confianza, nos ayuda a entender el interior
de un hombre que cree en Dios. Y no sólo eso, nos muestra cómo debemos actuar con nuestro interior en
esa confianza. ¿Qué hacer?

1. Júzgame Oh Dios.

¿Podrá usted decirle a Dios que lo juzgue? Bueno, en ciertas causas yo sé que no, perdemos todo en un
juicio con Dios. Si Dios nos va a juzgar por cada detalle, pues entonces perderemos. David, por ejemplo,
sabemos que tenía un problema con las mujeres, le gustaban mucho las mujeres y al final de su historia
tuvo un problema de orgullo. Así que su juicio no era en cada detalle, era en lo que tiene que ver con el
asunto de Saúl. 1 Samuel 18: 30; 19: 4; 8. Así que no había ninguna razón para matar a David.
Me entiende, la causa para Saúl buscar matar a David, era la envidia, esa era la razón, cosa bien diabólica
y que vemos que pasa en el día de hoy de manera sistemática. Un hombre tiene envidia porque un amigo
suyo compró un mejor carro, porque el hijo de Fulano se gradúo y su hijo no. Una cosa buena del
individualismo es esa, no mirar lo de los demás y preocuparse por lo de uno. Pero en el campo
organizacional, que es competitivo, se puede generar envidia, aún en las familias, si el hijo tiene más
dinero que el papá, si la hermana consigue más dinero que los hermanos, si el papá no ayuda al hijo malo.
Si la iglesia tiene más gente que la otra iglesia. Eso es una cosa aberrante y mala. Y entonces, el que tiene
el poder y no puede prosperar se llena de envidia. Aquí debemos de pensar que pasaría si Dios nos va
dando liderazgo en cualquier área y otros empiezan a mostrarse más competentes que nosotros. ¿Qué
haremos? pues lo correcto es que usted sepa instruir a esa persona y le ayude para que sigua mucho
mejor. Pero lo que pasa y es triste, es que tratan de opacarlo.

Bueno David dice, Señor juzgue usted, en mi corazón no tenía la intención de disminuir a Saúl, de
mostrar que soy mejor que Saúl, mejor líder, que soy una persona más instruida que él y que me ha ido
mejor, sigo al lado de él mostrándole mi fidelidad, pero él me quiere destruir. Juzgue usted Señor. Y es,
tristemente, lo que pasa muchas veces. Si un hombre se empieza a levantar en la iglesia y el pastor ve que
predica mejor y que enseña mejor, bueno y todo eso, entonces lo empieza a opacar, y muchas veces lo
manda para otra parte. Lo mismo que en una empresa y en cualquier liderazgo. Su alma puede estar
abatida por algo que usted no ha hecho, usted mismo se empieza a juzgar y a dañar y a ponerse culpas que
no son suyas, no siga trabajando y deje que Dios juzgue.

1. Tú eres el Dios de mi fortaleza.

Aquí David habla de que su fuerza es Dios. En ese momento seguro estaba muy débil, con hambre, sin
comer. Por eso habla del Dios de su fortaleza. La pregunta Me parece a mí, que la cosa aquí es de
apropiarse de la verdad. Aparentemente Dios le ha desechado, está allí en medio de la nada aguantando y
todo indica que Dios le desechó, esa es la pregunta que se hace, pero inmediatamente se responde con
otra pregunta: ¿Por qué andar enlutado, para qué? Así que, mi impresión aquí es que David se está
apropiando de la verdad de Dios. Está hablando por fe, por convicción de que Dios es su fuerza en ese
momento. Bueno piense en eso, cada vez que usted está triste dice: Dios es mi fortaleza, oh Dios estoy
más triste. Usted puede decir, estoy triste, pero puede decir inmediatamente “Dios es mi fortaleza, no
estaré enlutado” Bueno, si así lo hace yo le felicito y le animo, esa es la actitud, amén.

2. Le pide a Dios que envíe su luz y su verdad.

a. La Luz:
David allí, en medio de la selva, pensando lo que iba a pasar, que este hombre o podría
venir a matarlo, o que le salvaría la vida. Estaba allí metido en esa angustiosa situación. Así
que la luz representa la salida, la salida de esa oscuridad. La salida de esa situación de ese
dolor que estaba padeciendo. Eso representa la luz. Es como “ve dándome salida de este
lugar”. “Ve dándome luz sobre que debo de hacer”. Es pedirle a Dios que él dé el primer
paso. En momentos duros de angustia y dificultad, en instantes en que nuestra alma está
deprimida, debemos pedirle a Dios que él sea el que el primer paso. Que nos muestre una
luz sobre lo que debemos hacer. ¡Yo creo eso con todo mi corazón! Pídale a Dios qué
hacer. Ahora bien, si Dios le muestra algo y usted no lo hace, pues entonces viene otro
proceso más largo, pero si Dios le muestra, hágalo. Vamos con un ejemplo para ser más
explícitos. Usted tiene un problema económico y le resulta un empleo o algo así, pues
bueno muchas veces, eso es de Dios. Pero si usted no lo toma. No hay nada qué hacer.

b. La verdad.
Lo que David perdía era que se mostrara la verdad del asunto, que él no buscaba la muerte
de Saúl, que él no era responsable de lo malo y que el problema era el Rey y no él. Esa es
la verdad. Si usted tiene miedo de que salga la verdad de algo, sus motivos no son
correctos, la verdad está en los motivos, viene desde dentro. Si lo que usted hace lo hace
con los motivos correctos, pues entonces puede pedirle a Dios que salga la verdad.

4. Esperar en Dios.

Podemos concluir, con el hecho de que hay que decirle a nuestra alma que espere en Dios, tanto la luz, la
salida, como la verdad, van llegando poco a poco, es un proceso, las cosas no llegan de la noche a la
mañana, se demoran. En esa angustia es importante discernir el camino correcto, ver a lo lejos la luz y
seguirla. Algunas veces la luz es lo que no queremos, pero es la verdad. Mire lo que salió a luz, 1 Samuel
20: 36. Lo que salió a flote, lo que salió a flote no fue que David era un buen hombre, la verdad que salió
es que Saúl lo iba a matar, la luz era ir a otro lugar, esa era la luz. Algunas veces las cosas son así y uno
tiene que aceptarlo. Pero ese fue el comienzo del verdadero liderazgo del Rey David, después de esto se
le unen por primera vez hombres de guerra propios de él (22: 2) y allí empieza el asenso a su reinado.