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LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial RomanaRomana RomaRoma yy lala conquistaconquista deldel

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial RomanaRomana

RomaRoma yy lala conquistaconquista deldel MediterráneoMediterráneo ((ssss IIIIII –– IIII a.a. C.)C.)

SumarioSumario

SumarioSumario 1.1. ElEl ImperialismoImperialismo dede lala ResRes publicapublica Romana.Romana. 2.2. LaLa

1.1. ElEl ImperialismoImperialismo dede lala ResRes publicapublica Romana.Romana.

2.2. LaLa RepúblicaRepública Imperial:Imperial: MaticesMatices deldel ImperialismoImperialismo Romano.Romano.

a)a) ActitudesActitudes dede RomaRoma enen elel MediterráneoMediterráneo Oriental.Oriental. b)b) ActitudesActitudes dede RomaRoma enen elel MediterráneoMediterráneo Occidental.Occidental. c)c) AspectosAspectos yy actitudesactitudes deldel ImperialismoImperialismo Romano:Romano: dede VrbsVrbs aa OrbisOrbis

3.3. LaLa dimensióndimensión imperialista:imperialista: elel casocaso dede HispaniaHispania

a)a) SistemasSistemas administrativosadministrativos yy organizativosorganizativos deldel régimenrégimen provinciprovincial.al. b)b) ProcedimientosProcedimientos dede integraciónintegración dede loslos peregriniperegrini yy dede vertebraciónvertebración territorial.territorial.

4.4. EscenariosEscenarios ee HitosHitos deldel ImperialismoImperialismo Romano.Romano.

a)a) CartagoCartago (I,(I, IIII yy IIIIII GuerraGuerra Púnica).Púnica). b)b) MacedoniaMacedonia (I,(I, IIII yy IIIIII GuerraGuerra Macedónica).Macedónica). c)c) LaLa PenínsulaPenínsula IbéricaIbérica hastahasta elel 133133 a.a. C.C.

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial ElEl ImperialismoImperialismo dede lala ResRes PublicaPublica RomanaRomana El

ElEl ImperialismoImperialismo dede lala ResRes PublicaPublica RomanaRomana

El contraste y la nota característica esencial del periodo que llamamos República Imperial (ss. III-II a. C., aunque sus consecuencias se extenderán prácticamente hasta los albores del Principado) es que en apenas dos siglos, Roma pasa de ser una sencilla comunidad del Lacio (s. VI a. C.) a controlar todas las zonas ribereñas del Mediterráneo (Italia completa hacia el 300 a. C.; luego Sicilia, Córcega, Cerdeña y una parte de Hispania; después Macedonia y Norte de África; y finalmente Gallia Transalpina, Cyrenaica, Cilicia, Bitinia, Galia, Africa Noua y Egipto, ya en época de Augusto). La magnitud del Imperio territorial contrastaba con un sistema político y administrativo todavía sustentado en Roma –la Vrbs– en torno del Senado, los magistrados y las Asambleas populares. La experimentación política –y sobre todo institucional– que Roma deberá acometer para transformar su régimen “provinciano” –como se le ha llamado a veces– heredero de la monarquía en un régimen provincial imperialista es uno de los fenómenos más atractivos de la Historia de Roma.

de los fe nómenos más atractivos de la Historia de Roma. LALA EXPANSIÓNEXPANSIÓN ROMANA:ROMANA:

LALA EXPANSIÓNEXPANSIÓN ROMANA:ROMANA: ¿CUESTIÓN¿CUESTIÓN DEDE ACTITUD?ACTITUD? La forja del dominio mediterráneo de Roma distingue a lo largo de su evolución y de las formas que éste adoptó en diversos escenarios (Italia, primero, Occidente/Cartago después y Oriente, finalmente) un eje apoyado en dos conceptos relacionados pero realmente bien diferentes entre sí: imperialismo y hegemonía. Ambos explican las dos actitudes con las que Roma, a través de la Historia, fue enfrentando la cuestión de la conquista de nuevos territorios.

a) Por Imperalismo se entiende la voluntad de expansión sin límites precisos mediante el uso de la fuerza y sólo con la intención explícita de anexionar tierras ajenas.

b) Por Hegemonía la posición política directora de un determinado Estado dentro de un territorio o conjunto de territorios, sin que sea necesaria la anexión de tierras.

LALA EXPANSIÓNEXPANSIÓN ROMANA:ROMANA: JUJU STIFICACIÓNSTIFICACIÓN HISTÓRICAHISTÓRICA • La mayor parte de los
LALA EXPANSIÓNEXPANSIÓN ROMANA:ROMANA: JUJU STIFICACIÓNSTIFICACIÓN HISTÓRICAHISTÓRICA • La mayor parte de los

LALA EXPANSIÓNEXPANSIÓN ROMANA:ROMANA: JUJUSTIFICACIÓNSTIFICACIÓN HISTÓRICAHISTÓRICA

• La mayor parte de los historiadores romanos –un caso paradigmático es, en ese sentido, Polibio– justifican la actitud de Roma en términos defensivos acuñando el concepto del Bellum Iustum por el que se presenta siempre al enemigo como culpable y cargado de los habituales tópicos negativos, aspecto éste que hace “justa” la acción bélica de Roma.

• La nobilitas romana contaba entre sus ideales con la laus, la gloria, la dignitas… e incluso los censores juraban convertir a Roma en una potencia cada vez mayor lo que demuestra también un cierto carácter agresivo de la política internacional romana intrínseco, por otra parte, a su propia filosofía política.

• La investigación actual –en parte responsable de la generación de este debate sobre el supuesto imperialismo romano– parece haber concluido con un término medio, indicando que, en el espíritu y en los ideales, Roma sí es una potencia imperialista aunque su imperalismo parece carecer de la planificación que sería propia de una actitud semejante, de ahí que el crecimiento progresivo y la generalización de esta actitud fuera generando, progresivamente, transformaciones contínuas del aparato institucional al servicio del supuesto Estado imperial y, por tanto, de su propia imagen de conquista.

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial LaLa ProvincializaciónProvincialización deldel imperiumimperium

LaLa ProvincializaciónProvincialización deldel imperiumimperium territorialterritorial

deldel imperiumimperium territorialterritorial T e m a T e m a 2 1 2 1 HistoriaHistoria

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial ActitudesActitudes dede RomaRoma enen elel MediterráneoMediterráneo

ActitudesActitudes dede RomaRoma enen elel MediterráneoMediterráneo OrientalOriental

La actitud de Roma en el Mediterráneo Oriental se bifurca en dos grandes momentos con eje en la fundación de la prouincia Macedonia (148 a. C.). Hasta dicha fecha, Roma habrá empleado una actitud justificada en su deseo hegemónico –sustentado por el Senado y por el ordo equester– de acceder a un gran mercado como el Oriental y de restablecer el equilibrio territorial de los reinos helenísticos. A partir, sin embargo, de la victoria de Pidna en la última Guerra Macedónica (168 a. C.), Roma empezará a utilizar en Oriente una política totalmente imperialista al intervenir no sólo con el ejército sino también con las instituciones, creando la primera prouincia e instaurando el sistema de los gobernadores, que después analizaremos. Sus actitudes pueden caracterizarse a partir de los siguientes rasgos:

Roma, al enfrentarse en Oriente a territorios bien organizados y con poder centralizado, mantiene una cierta coherencia de actuación que se manifiesta también en una coherente elección de los objetivos políticos y militares elección siempre dirigida por las clases senatoriales. El grado de desarrollo militar de las potencias con que se enfrenta hace, además, que la anexión se resuelva en una batalla decisiva lo que facilitaría también dicho espíritu de coherencia interna.

• La organización administrativa que Roma utilizará en el territorio helenístico será tremendamente respetuosa con el sustrato local. Roma entendía que la organización administrativa helenística era suficientemente madura como para tener que ser suplantada y simplemente sustituirá al monarca helenístico por un gobernador romano. Además, la explotación económica de dichos territorios no debía organizarse ex nouo pues contaba ya con un aparato plenamente experimentado.

pues contaba ya con un aparato plenamente experimentado. T e m a T e m a
• Roma no se siente superior a Grecia sino incluso deudora de ésta en lo
• Roma no se siente superior a Grecia sino incluso deudora de ésta en lo

Roma no se siente superior a Grecia sino incluso deudora de ésta en lo ideológico. Ello, incluso, motiva un abierto debate entre la intelectualidad del momento, polarizado en posturas anti-helénicas (Catón, por ejemplo, que en sus Origines reclama la pureza original de la cultura romana) y filo-helénicas (Ennio, Panecio, Polibio) que consideran que la nobilitas debía asumir pautas de conducta bien probadas en las clases dirigentes griegas (Círculo de los Escipiones). Las clases populares, por su parte, se sienten muy permeables al influjo helénico incorporando esclavos, ritos dionisíacos, orgiásticos…

• Los escenarios de este proceso hegemónico de Roma en Oriente hay que buscarlos en la II Guerra Macedónica (200-196 a. C.); la guerra contra Antíoco (198-188 a. C.); la III Guerra Macedónica (171-168 a. C.) y la fundación y reorganización de la prouincia de Macedonia (150-146 a. C.). Sus hitos cronológicos pueden seguirse oportunamente en la documentación entregada al respecto.

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial ActitudesActitudes dede RomaRoma enen elel MediterráneoMediterráneo

ActitudesActitudes dede RomaRoma enen elel MediterráneoMediterráneo OccidentalOccidental

La actitud de Roma en el Mediterráneo Occidental puede definirse como coherente en el sentido de que durante todo el periodo de la conquista de dichas áreas, la nota predominante de la política romana fue la falta de coherencia en la elección de objetivos, por tratarse de una política que, en realidad, dependía más de los magistrados desplazados que del Senado y porque la propia configuración diversa, descoyuntada, heterogénea y variadísima de las comunidades del Mediterráneo Occidental –hasta entonces, menos integradas en estructuras sociales y políticas desarrolladas– hacía difícil planear una actitud unificada. En cualquier caso –y la actitud en Hispania, como veremos, resulta un buen ejemplo de ello– las principales características del proceso pueden sintetizarse en:

Roma contacta en el Mediterráneo Occidental –si se exceptúa el caso de Cartago– con comunidades en las que, ciertamente, no existe una unidad en lo político. En la mayor parte de los territorios del Mediterráneo Occidental, Roma encuentra lo mismo que en el Lacio o en Campania: comunidades indígenas con estructuras de organización pre-municipal que es necesario adaptar al modelo romano. Por ello, su política sí tendrá que ser aquí de control directo, de colonización y de vertebración ex nouo de los territorios. • Al no haber organización estatal previa, Roma, aun empleando a veces a la aristocracia local (clientelismo), va a tener que organizar los territorios a la manera romana y con una gran arbitrariedad que buscará siempre como objetivo la anexión, por tanto imperialista, no la hegemonía, acometiendo desde el principio un claro proceso de provincialización. La figura del gobernador se convierte en esencial, y, además, Roma necesita –en muchos casos– organizar la explotación económica de las tierras conquistadas a través de prefecturas especializadas.

conquistadas a trav és de prefecturas especializadas. T e m a T e m a 2
• Frente a una Roma que en Oriente se siente deudora del pueblo griego y
• Frente a una Roma que en Oriente se siente deudora del pueblo griego y

• Frente a una Roma que en Oriente se siente deudora del pueblo griego y que –por lo general– defiende una postura plenamente filo-helénica, en Occidente, por el contrario, Roma acuña el concepto de bárbaro y entiende que la lucha contra el bárbaro es siempre un bellum iustum pues genera la asimilación, por parte de los indígenas, de las formas de vida romanas, una romanización de distinta incidencia pero, en definitiva, también omnipresente en Occidente.

• El poder romano en el Mediterráneo Occidental se fue configurando a través de diversos hitos como son la I Guerra Púnica (264-241 a. C.); la II Guerra Púnica (218- 204 a. C.); la conquista de Hispania (195-133 a. C.); y la III Guerra Púnica (149-146 a. C.), en la que Roma se libra de la potencia en torno de la que había gravitado toda su política occidental: Cartago. Su evolución puede seguirse en la oportuna documentación.

Roma,Roma, Italia,Italia, OccidenteOccidente yy OrienteOriente

AspectosAspectos yy ActitudesActitudes deldel ImperialismoImperialismo RomanoRomano

• Roma Hegemónica y árbitro de las relaciones internacionales: actitud ejercida en Oriente. BellumBellum
• Roma Hegemónica y
árbitro de las relaciones
internacionales: actitud
ejercida en Oriente.
BellumBellum
IustumIustum
Supone el verdadero
ensayo de la política militar
de Roma en Occidente:
• Roma Imperialista con
deseos de anexión: actitud
ejercida en Occidente.
Concepto Concepto de de
ActitudActitud
LimesLimes
ItaliaItalia
acciones de intervención
directa (Veyes, p. ej.), de
colonización (Lacio) y de
vertebración (Via Appia,
Via Flaminia…).
• Parte central: adsidui
constituidos por ciues
Romani que podían pagarse
su equipo.
ImperiumImperium
dede VrbsVrbs aa OrbisOrbis
• Incorporación progresiva
de auxilia de los pueblos
vencidos.
EjércitoEjército
OrienteOriente
Actitud de respeto y de
admiración por el legado
helenístico y macedónico.
Deseos de Roma de ser la
hegemónica, respetando el
orden político, actitud que
cambia ante la rebelión
(Guerras Macedónicas)
ProuinciaeProuinciae
Su
deseo de dominar el
• Socii, aliados del ejército.
Mediterráneo (Guerras
CiuitasCiuitas
• Coloniae, por deductio.
Púnicas) le lleva a adentrarse
RomanaRomana
luego en
Hispania
y
• Municipia,
por
la
promoción de las ciuitates.
• Red viaria como eje de
comunicación.
OccidenteOccidente
InstitucionesInstituciones
anexionarla como prouincia,
ensayando en ella la actitud
conquistadora y de
integración con los peregrini.

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial LaLa dimensióndimensión imperialista:imperialista: elel casocaso dede

LaLa dimensióndimensión imperialista:imperialista: elel casocaso dede HispaniaHispania

Centrándonos en la actitud imperialista de Roma en Occidente, como es sabido la principal consecuencia de la II Guerra Púnica fue la percepción que Roma empezó a tener de la posibilidad de anexionar los territorios a los que dicha guerra le había aproximado: el Norte de África –en el que se limitó a mantener alianzas con los númidas del rey Masinisa, en un claro ejemplo de clientelismo político, que sería clave para la final destrucción de Cartago– e Hispania, donde, tras salir los Escipiones hacia África, quedaron dos legiones –unidas a las que ya habían acompañado a los primeros gobernadores enviados a nuestro territorio– para sofocar cualquier sublevación. Hasta el siglo II a. C. (conversión de Macedonia en prouincia), la conquista se basó en una serie de hitos que aunque están ejemplificados en casos hispanos son extrapolables a los procesos de provincialización de cualquier otra prouincia de Occidente:

de cualquier otra prouincia de Occidente: • Fundación de dos prouinciae , mandadas por praetores

Fundación de dos prouinciae, mandadas por praetores que actuaban como generales de sendas legiones y como gobernadores: la Hispania Citerior (con capital en Tarraco) y la Hispania Vlterior (con capital en Carthago). Desde el primer momento, al praetor le acompañaban quaestores, un amplio consilium de funcionarios especializados, clientes, coloni… El posterior envío de Catón al frente de una legión en el 195 a. C. supuso la revelación clara del interés de Roma por intimidar a las poblaciones indígenas hispanas. Introducción de modelos de organización romana, eliminando sistemas de esclavitud indígenas (caso del decreto de L. Emilio Paulo en Turris Lascutana); políticas de creación de ciudades para asentar poblaciones indígenas y darles lotes de tierras (Gracchurris, por Sempronio Graco, p. ej.); concesión de patroni por parte del Senado a las comunidades hispanas (M. Porcio Catón y P. Cornelio Escipión para la Citerior; L. Emilio Paulo y Galo Sulpicio para la Baetica); organización de las societates publicanorum para la recaudación de tributos; fundación de colonias (Carteia)…

• Ya en el siglo II a. C ., Roma llevará a cabo una política
• Ya en el siglo II a. C ., Roma llevará a cabo una política

• Ya en el siglo II a. C., Roma llevará a cabo una política de conquista abierta contra los celtíberos y los lusitanos a los que acusará de haberse aprovechado de la protección de Roma para luego plantarle cara. Es el momento de las guerras celtibéricas (153-133 a. C.) y lusitanas (155-136 a. C.), al abrigo de las cuales Roma no sólo fue anexionando territorios propios de estos pueblos (Segeda, Numantia…) sino también de territorios vecinos que les abastecían como el de los vacceos (Cauca, Palantia…). Al final de estas guerras y una vez que Escipión ya había sometido las tierras del Guadalquivir –entre el 218 y el 208 a. C.– sólo quedaba por anexionar el territorio del Noroeste, labor que acometería Augusto.

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial

LaLa RepúblicaRepública ImperialImperial AspectosAspectos organizativosorganizativos deldel sistemasistema

AspectosAspectos organizativosorganizativos deldel sistemasistema provincialprovincial

Lógicamente, en el avance y evolución progresiva de las instituciones romanas locales hacia nuevas modalidades capaces de adaptarse al nuevo sistema territorial, Roma –y aunque nos detendremos en detalle en la cuestión en posteriores lecciones– hizo gravitar el control de la prouincia primero en un quaestor y, sobre todo, en un praetor, designados ambos, lógicamente, por el Senado. Junto a sus prerrogativas, la administración descansaba sobre el sistema ciudadano, que establecía un complicado sistema jerárquico de ciudades y, por tanto, de ciudadanías, de iura gentium.

ciudades y, por tanto, de ciudadanías, de iura gentium . LALA FIGURAFIGURA DELDEL GOBERNADORGOBERNADOR Designado,

LALA FIGURAFIGURA DELDEL GOBERNADORGOBERNADOR

Designado, como se ha dicho, por el Senado, contaba con las siguientes prerrogativas:

• Como máxima autoridad militar, el praetor (o consul/proconsul) era el encargado de dirigir el reclutamiento de tropas y vigilar las fronteras.

• Dada la dimensión económica de la conquista, el gobernador solía ser el supervisor

no sólo de la recaudación económica necesaria para sostener la conquista sino también para garantizar una efectiva y apropiada explotación de los recursos del territorio. Para estas tareas se apoyaba, como es sabido, en la figura del quaestor

prouinciae, de notable importancia.

• El praetor, además, era el responsable –especialmente– de la administración de

justicia lo que –unido a su poder militar al frente del número de legiones que en cada

caso estimase el Senado– le convertía en un magistrado cum imperio.

• Aunque estaba acompañado de un –a medida que avance la conquista y el tiempo

más creciente– número de praefecti y funcionarios auxiliares, muchas veces el praetor hacía descansar parte de su labor en la elite indígena local dando lugar a la forja de clientelae político-económicas de gran importancia como arma de conquista.

CIVITATESCIVITATES ININ PROVINCIAPROVINCIA Ya vimos que en la conquista de Italia, Roma había ensayado algunos
CIVITATESCIVITATES ININ PROVINCIAPROVINCIA Ya vimos que en la conquista de Italia, Roma había ensayado algunos

CIVITATESCIVITATES ININ PROVINCIAPROVINCIA

CIVITATESCIVITATES ININ PROVINCIAPROVINCIA Ya vimos que en la conquista de Italia, Roma había ensayado algunos sistemas

Ya vimos que en la conquista de Italia, Roma había ensayado algunos sistemas de integración ciudadana que después extendería –más pronto o más tarde– a todo su Imperio territorial. En las prouinciae, al menos en esta fase inicial, Roma empleó los siguientes procesos de política cívica y de ius gentium (“ciudadanía”). • Cuando una tribu o ciudad era conquistada cabían dos opciones. Si había opuesto demasiada resistencia a Roma (caso de Cartago, p. ej.) su territorio era arrasado y sus tierras entregadas al ager publicus; si su resistencia no había sido muy grande se veía obligada a pagar anualmente un tributo a Roma, configurándose las denominadas ciuitates stipendiariae; si se había rendido se asistía al proceso denominado de deditio por medio del cuál se fundaba para los indígenas una ciudad –generalmente también stipendiaria– propia (caso de Gracchurris en Hispania, p. ej.). • Roma también firmó en ocasiones pactos con comunidades indígenas que le prestaron auxilio –normalmente en forma de tropas y de formas de abastecimiento para el ejército–. Ese pacto –amparado en el foedus romano– formaba lo que llamamos ciuitates foederatae, que, por tanto, estaban “protegidas”, por así decirlo, por Roma.

Lógicamente, estas políticas de ciudadanía orientadas a integrar a los indígenas en la órbita organizativa y jurídica de Roma convivían con la fundación (deductio) de coloniae pobladas con colonos itálicos ciudadanos de Roma (caso de Carteia, Valentia o Bruttobriga en Hispania, p. ej.) y con la promoción –más tardía– de las comunidades indígenas a municipia de derecho latino (caso de Cascantum, p. ej., en Hispania).