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ALCANTARILLADO

A medida que el vecindario crecía, y ello ocurría con suma rapidez,


iba acentuándose el problema de la evacuación de aguas negras
y pluviales; las calzadas eran de arena y, cuando más, tenían losas
de piedra en algunos tramos a manera de aceras; las aguas sucias se
arrojaban a estas arenas y llegada la época de lluvias, formaban lodo,
por estancamiento, ya que dado la escasísima altura del terreno
sobre el nivel del mar (4 metros en su parte más alta), impedía el
discurrir de las aguas; esta circunstancia, hacía frecuente las
inundaciones en el rigor del invierno, no solamente en poblado, sino
en la mayor parte de los numerosos huertos que lo rodeaban. Hacer
frente a este gran problema, fue preocupación constante de las
Corporaciones que rigieron los destinos de la ciudad.
En mayo de 1875, se proyecta el alcantarillado de la calle Barceló,
mas en tanto se pretende superar los múltiples obstáculos que a ello
se oponen, hay que arbitrar los medios de corregir aquella situación,
y así, se dispone el transporte, por medio de carros, del lodo de las
calles que hace que apenas se pueda transitar por ellas, y se
construyan aljibes o cisternas (pozos negros o fosas sépticas) en las
mismas calles o en el interior de las viviendas, y en cuanto a los
huertos, es determinado llevar a cabo la apertura de una zanja
general en la que desagüen todos ellos, dándole salida a la playa.
Se suceden los proyectos de enmadronado, y ya en octubre de
1880, es presentado el confeccionado por Juan de la Vega, el cual, al
ser informado por la Comisión de Policía Urbana del Ayuntamiento,
expone que careciéndose de medios económicos para realizar las
obras, propone obtenerlos con: a) suscripción voluntaria de los
propietarios que quieran acometer los caños de sus respectivas casas
a la madrona; b) arbitrio municipal sobre las licencias para limpiar,
construir y reparar pozos negros, y c) multas sobre infracción de
Policía Urbana en general y particularmente sobre los que vierten
aguas en la vía pública.
En mayo de 1881, es remitido por don Fernando Prados y Vives
otro proyecto y las bases para el establecimiento de un servicio de
desagüe y limpieza que
“prevenga los males que a la salud pública pueda ocasionar
el estancamiento de aguas sucias”.
Siendo Alcalde don Andrés González Rojas, fue aprobado otro
proyecto de enmadronado, confeccionado por el Arquitecto provincial
don Adolfo del Castillo, siendo la madrona general la de la calle
Barceló y Sol, hasta la playa. Las obras habían de ser costeadas por
los propietarios de fincas, a razón de 125 pesetas cada uno; dicho
alcalde, guiado por el deseo de llevar a cabo esta imprescindible
mejora de la población, encargó la tubería precisa, y como quiera que
vencido el plazo para su pago, no se había realizado recaudación
alguna por la Comisión de propietarios designada para ello, tuvo que

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satisfacer el importe de aquella de su propio peculio, creyendo hacer
un bien general, exponiendo a la Corporación que no por ello ha
desistido en que se lleve a cabo una obra tan precisa, y que
persuadido de que nada se adelantará abandonando la ejecución a los
propietarios si el Ayuntamiento no toma la iniciativa por los medios
que estime más conveniente y de fácil realización, espera que
cualquiera de ellos que fuese escogido, cuente con la expresada
tubería abonando su coste al precio que ha sido satisfecho.
Seguidamente se prosiguen los trámites para la realización de la
obra, según el Proyecto del Sr. Castillo; es autorizada por el
Gobernador Civil de la provincia su ejecución por administración; se
pretende extender el enmadronado a toda la población; es adquirido
el tubo de hierro necesario para ser colocado en la playa de San
Felipe a fin de que sirva para el desagüe de las madronas en el mar;
se nombra una Comisión de vecinos y de Concejales que deberá
vigilar los trabajos, los cuales comienzan a fines de septiembre de
1883, mas las esperanzas de ver hecha realidad esta aspiración que
con tanto entusiasmo fue iniciada, se ven frustradas al tener que
suspenderse, a fines de diciembre, las obras iniciadas debido,
principalmente, a deficiencias en el Proyecto que se estimaron
insuperables.
Desistiéndose del proyecto de enmadronado, comienzan a
enajenarse los materiales acopiados con destino a tales obras, y en
otras ocasiones, se destinan para desagües de los huertos, en
sustitución de las zanjas abiertas al efecto, que fueron sustituidas por
caminos de arena, para acudir en socorro del vecindario en caso de
inundaciones. Se estima que es irrealizable, sin duda de ningún
género, el enmadronado de la ciudad, por la baja planicie del suelo
que ocupa y las cuantiosas sumas que habrían de invertirse.
Nuevamente, a finales del año 1901, comienza a pensarse en la
realización del proyecto de alcantarillado, y exponiendo a la
Corporación el entonces Teniente de Alcalde don Francisco Grandy y
Duarte, que
“hay varias empresas, tanto nacionales como extranjeras,
con personal técnico que se dedican a esta clase de negó-
cios, y con el fin de que llegue a conocimiento de las
mismas y acudan a hacer proposiciones para la expresada
obra, debe anunciarse en los periódicos locales, en los de
la capital de la provincia, en el “Heraldo de Madrid” y Boletin
Oficial, por el término de cuatro meses”,
indicando las bases económicas, forma de explotación del servicio y
sistema de adjudicación, considerando, que simultáneamente,
deberían acometerse las obras para el abastecimiento de agua
potable. Esta propuesta es acogida con entusiasmo y se da comienzo
a la tramitación correspondiente para hacerla realidad.
No habiéndose llegado a una resolución definitiva de este asunto, se
acuerda, en agosto de 1904, el que por interés público y salud del
vecindario, se construya un camino y depósito desde el que pueda ser
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arrojados al mar los materiales fecales procedentes de los pozos
negros; aprobado este proyecto y adjudicadas las obras, son llevadas
a cabo imponiéndose al vecindario la obligación de utilizar tal
vaciadero público.
A mediados de 1912, se acuerda el estudio conjunto de los
proyectos de suministro de agua potable y del servicio de
alcantarillado; diferentes empresas presentan proyectos, y decidido
sacar a concurso las obras, son adjudicadas, en 31 de mayo de 1929,
a la “Empresa General de Construcciones, S. A.”, conforme al
proyecto redactado por el Ingeniero de Caminos, don Carlos Werner
Bolín, y en diciembre de dicho año, se verifica la inauguración oficial
de las obras, colocándose la primera piedra del edificio que ha de ser
destinado a casa de máquinas.
Esta obra ha merecido ser destacada en trabajos y revistas
relacionadas con Obras Públicas, por su particularidad de poseer
cuatro estaciones elevadoras, accionadas por aire comprimido.
El sistema empleado es el denominado “Shone”, que consiste en
elevación automática de aguas de alcantarillado, o de cualquier otro
líquido, empleando como energía el aire comprimido procedente de
una estación central.
Las razones por las que adoptó este sistema fueron la gran
experiencia en esta clase de instalaciones, pues ya funcionaba desde
1880 en Eastbourne, y desde 1886, en el Parlamento Británico. Con
una sola instalación compresora se puede actuar en varias
elevadoras, lo que ofrece la ventaja de la centralización y facilita la
extensión gradual del alcantarillado a zonas de ensanche. La
admisión y evacuación de sustancias se verifica sin dificultad alguna,
sin que existan peligros de obstrucciones.
El material especial que se requería para esta instalación fue
adquirido en la Casa “Hughes & Lancaster, Londres”, que poseía la
patente del sistema “Shone”; la construcción de la totalidad de la
obra fue llevada a cabo por “Cerámicas Guisasola, S. A.”.
Esta red de alcantarillado comenzó a funcionar, normalmente, en 17
de octubre de 1930, si bien la recepción provisional de las obras no
tuvo lugar hasta el día 17 de enero de 1932, y por diferencias
surgidas en el seno de la Corporación Municipal, es aplazada la
recepción definitiva que da lugar a la designación especial de un
delegado por el Ministerio de la Gobernación, para practicar una
información, no teniendo lugar la definitiva recepción expresada
hasta mediados del año 1934.
El crecimiento constante del caso urbano de esta ciudad va haciendo
insuficiente la red de alcantarillado en funcionamiento, y, sobre todo,
en su parte destinada a pluviales, que deja subsistente el problema
de las inundaciones en los períodos invernales. En abril de 1956, es
aprobado por la Corporación, expediente de obras de ampliación en
las redes de aguas negras y pluviales, a realizar con auxilios del
Estado, que han de solicitarse al amparo del Decreto de 1º de febrero
de 1952 y disposiciones subsiguientes.
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El Ingeniero de Caminos, don Santiago Serrano Pendán, afecto a los
Servicios Hidráulicos del Sur de España, presenta proyecto redactado
por el mismo, y que le fue encomendado por este Ayuntamiento, de
obras de ampliación del saneamiento de esta ciudad, expresándose
en la Memoria Técnica que acompaña, que con dichas obras quedará
totalmente resuelto el problema de las inundaciones que al llegar la
época de lluvias origina en las distintas barriadas situadas en los
puntos bajos de la población, así como con la construcción de los
ramales de aguas negras y colectores de pluviales, quedará también
resuelto el problema de los servicios de toda la zona urbana de la
ciudad. Dicho proyecto es aprobado por el Pleno de la Corporación en
12 de septiembre de 1958, acordando solicitar del Excmo. Sr.
Gobernador Civil, Presidente de la Comisión Provincial de Servicios
Técnicos, su inclusión en el Plan Provincial para el siguiente año, a
efectos de la concesión de la ayuda correspondiente prevista en las
disposiciones vigentes dictadas por el Ministerio de Obras Públicas,
así como gestionar concierto con el Banco de Crédito Local de
España, de una operación de préstamo para subvenir a la aportación
que habrá de realizar este Ayuntamiento.
Aprobado por la Comisión Provincial de Servicios Técnicos, e incluido
en el plan de realizaciones de los años 1959 y 1960, se remite a la
Junta de Coordinación Económica, dependiente de la Presidencia del
Gobierno, quedando fuera del programa referido.
En 7 de noviembre de 1961, es aprobado técnicamente por la
superioridad, y se autoriza a la Confederación Hidrográfica del Sur de
España, para incoar el oportuno expediente de información pública,
anuncio que se inserta en el B.O.E. de 19 de abril de 1962.
No presentada reclamaciones y anunciada la subasta de las obras
por el Ministerio de Obras Públicas, se declara desierta, y convocada
una segunda subasta, el Ayuntamiento concurre como único postor a
la misma, acordándose, en Consejo de Ministros de 6 de diciembre de
1963, declarar de interés nacional estas obras de ampliación del
saneamiento, adjudicando definitivamente su ejecución a este
Ayuntamiento, señalando la aportación económica del Ministerio de
Obras Públicas, de la Comisión Provincial de Servicios Técnicos y de
este Ayuntamiento, cifrándose el total del remate en 18.357.220,50
pesetas.
Por el Ayuntamiento se encomienda la ejecución de estas obras a la
Empresa “Corsan”.
En 20 de octubre de 1969, es levantada el acta única y definitiva de
estas obras de ampliación de la red de saneamiento, que comenzaron
el día 20 de diciembre de 1963 y terminaron el día 30 de mayo de
1966.
Comprenden una red de aguas negras formada por un colector
principal, de 1.526 metros de longitud, con dos estaciones
elevadoras, una en la calle “18 de julio” y la otra en la calle
“Pedreras”, en cada una de las cuales van alojados cuatro moto-
bombas capaces de elevar sólidos en suspensión hasta 55 m/m de
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diámetro; igualmente, va instalado en cada estación elevadora dos
motores Diesel de 10 C.V., de forma que puedan accionar en un
momento de emergencia a los grupos moto-bombas. La red
secundaria de las aguas negras está formada por 85 ramales con un
total de 24.734 metros.
La red de aguas pluviales comprende una red principal de 1.764
metros de longitud, formada por cuatro colectores, todos los cuales
vierten directamente al mar. La red secundaria está formada por
distintos ramales, siendo su longitud bastante a atender las
necesidades de todo el caso urbano.

LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (CÁDIZ)


CIEN AÑOS DE HISTORIA 1870-1970
José de la Vega Rodríguez.

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Bomba extractora y cuba usadas para la limpieza de pozos negros, antes
de la instalación del servicio de alcantarillado

Corporación Municipal en la apertura de los pliegos de subastas para las


obras de alcantarillado comenzadas en Junio del año 1930

6
Casa de máquinas del servicio de alcantarillado, construida en el año
1930, situada en la Avenida de España

Plano de la casa de máquinas situada en la Avenida de España

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Motor de aceite pesado, tipo Diesel, con su compresor de aire

Grupos motocompresores de 60 C. V.

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Motor eléctrico con su compresor de aire

Motor eléctrico y caldera de aire comprimido

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Los dos motores Diesel de la Casa de Máquinas

Salida a la playa de Levante del colector de aguas fecales

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Obras de alcantarillado en el final de la calle Real

Colocación de tubos de cemento armado de 80 cm de diámetro


pertenecientes al colector de aguas pluviales del final de la calle Real

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Obras de alcantarillado en el final de la calle Real y Plaza de la Iglesia

Obras de alcantarillado en la Plaza de la Iglesia

Fotos propiedad de Victor Arnedillo y bajadas de


www.ltduende.com (Luís Javier Traverso).

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