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“EL SUEÑO DE LAS GARRAPATAS” *

Autor: Luis Angel Avalos

Buenos Aires, diciembre 2008.

* Derechos reservados. Registro de propiedad intelectual. Expediente N° 764663.

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EL SUEÑO DE LAS GARRAPATAS (entre el intento y el invento).

Autor: Luis Avalos

Personajes:

A (mujer / terapeuta / empleada doméstica).

B (hombre / padre).

C (mujer / madre -patrona).

Hijo

Travesti

Marginal

Todas las escenas transcurren en el mismo espacio físico. Podría haber algunos cambios
que denoten el deterioro producto del paso del tiempo, y también diferentes puestas de
luces (según sea conveniente) con el mismo fin. Pero todas las escenas transcurren en
una sala en la que estos personajes están por tiempo indefinido. Viven allí. Cada tanto se
escuchan sirenas, tiros y gritos a lo lejos. Todo indica que el espacio exterior es hostil.

Escena 1

A, B y C están sentados. Parecen agobiados, afligidos pero no todo el tiempo. Hablan


entre ellos.

C: Las almendras son mejores que las nueces, definitivamente. A mi me encanta


filetearlas, me compré unos cuchillos especiales para eso y … También las castañas…
hacer garrapiñadas de castañas, qué divinura! Como cuando éramos niños y corríamos en
el parque.

(Se oyen ruidos extraños a lo lejos, sirenas, gritos y aunque no es claro, todo indica que
se trata de sonidos provinientes de un disturbio social).

B: El colegio me parecía una cárcel. Las clases ni siquiera eran aburridas, eran mortales.
Encierro, filas, horarios, preceptores… para no hablar de todo lo que pasaba sin que nadie
lo viera.

C: También me gustaban los copos de nieve de azúcar, pero no los sé hacer. Junto con las
cuchillas me compré un juego de sartenes súper especiales, nada se pega, se ahorra gas,
aceite. Qué avanzada está la tecnología culinaria…

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B: Pedía permiso para ir al baño y me quedaba un largo rato ahí. Había olor a
desinfectante y azulejos verdes. Trataba de vomitar, cagar o mear. Nada.

C: Ah! ¿Como los anoréxicos, no?... yo no puedo entender la negación al placer de comer,
bueno no sé si es negación pero… bueno, me explico, no? Yo no entiendo! No concibo
esos trastornos que, hay que decir, son de esta época.

B: Trastorno, eso era, un trastorno. Después volvía al aula y otra vez la tortura. Pasar al
frente era terrible. Pero peor era estar esperando que me nombraran y me hicieran pasar.
Qué horror. Yo recuerdo el colegio como un preso recuerda la cárcel.

C: En la cocina es diferente. Es todo placer! No me digan que comer no es uno de los más
grandes placeres del mundo. Y cocinar es el prólogo de ese gran placer. Un placer
preliminar.

A: Añoro tanto el silencio! El silencio del campo, escuchar sólo el viento y algunos
pájaros… esos mundos sin sonidos humanos.

C (mirando a B con atención): pla- cer - pre - li- mi - nar. Cociné una trucha a la plancha,
yo soy de la Patagonia, la hice con guarnición de arvejas, hinojo y cebolla colorada. Con
aceto y un delicado toque de aceite de oliva extra virgen. Lo importante es que los
ingredientes sean de buena calidad. El aceite por ejemplo, tiene que ser…

B: Lo que yo me pregunto es cómo hacían los otros para no padecer el colegio. Es más,
cómo hacían para pasarla bien. ¿Sería un problema mío o es que los demás eran
imbéciles? O capaz no era nada de eso… pero yo me pregunto y también me preguntaba
entonces, cómo era que mis compañeros parecían no padecer lo mismo que yo.

A: Uno se pregunta muchas cosas… de pronto se escucharon disparos a lo lejos y en el


silencio del campo el sonido de las armas de fuego es más potente. Extraño… muy
extraño.

C: Por eso, yo no cambio la cocina por nada, bueno digo la cocina pero quiero decir la
casa, el hogar. Es mi espacio, mi… estoy pensando que debería dar cursos de cocina, en
mi casa, para la gente del barrio… aunque, bueno, tal vez en estos tiempos no sea una
buena idea…

A: ¿Te podés callar?

C: ¿Hace falta ser tan brutal? No, no hace falta.

A: Perdón. No te lo decía a vos. Es que recuerdo esos ruidos interrumpiendo el silencio y


me altero. A veces tampoco puedo escuchar a la gente.

C: Eso es un problema, si, si si.

B: No todo se puede escuchar.

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C: Por eso! Lo importante es el maridaje. Por ejemplo, la trucha va muy bien con un vino
rosado… un rosado de Malbec por ejemplo.

B: Eso es verdad. El maridaje. ¿Qué cosa no? Ojalá todo fuera tan fácil de combinar como
en la cocina.

C: Y quién te dijo qué es fácil! Nada que ver, es un arte.

A: Yo no tengo el don de combinar las cosas…A veces pienso que soy un desastre.

Entra Travesti.

Travesti: …”Yo no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. Silencio! (a A) A
callar he dicho! (a C) Las lágrimas cuando estés sola! Nos hundiremos todas en un mar de
luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba ha muerto virgen, ¿Me habéis oído? Silencio.
Silencio he dicho. Silencio”. (Los presentes aplauden entusiastas. Travesti saluda como al
final de una representación teatral) Gracias! Gracias! Eso es teatro! Lorca es teatro!
Estaba escuchando las pelotudeces que hablaban y me pregunto por qué tanta
incapacidad para hacer algo interesante!…. Qué cosa, a ver si le ponen un poco más de
vida a esto! (Sale).

(Hay un momento de desconcierto y ansiedad por no saber cómo seguir. C toma la


inciativa).

C: ¿Alguna vez estuvieron en una orgía? Es una experiencia que recomiendo. Sobre todo a
los jóvenes.

B: ¿Sí?

C: Es maravillosa la experiencia. Durante los años de la gran hambruna lo hacíamos con


mucha asiduidad. Qué palabra “asiduidad: frecuencia o aplicación constante de una cosa”.
Suena pomposa, se llena la boca al pronunciarla.

A: Como con “renacentista” , “albaricoque”, “fulgor”, “rutilante”. Esa es hermosa:


rutilante!

C: Otra es “poronga”

A: Hay muchas…

C: Definitivamente!

B: Puede haber muchas pero… ¿Hace falta?

A: Me parece que sí. Hace falta. Al menos intentemos.

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C (Perturbada): ¿Escucharon? Parece que viene … No. Es que (ríe) me pongo nerviosa y
no se… (Ríe) no me hagan caso. Por favor, perdonen, no quería. No me hagan caso.
Olvídense de lo que dije. ¡Qué horror! No quise ofenderlos con lo de la orgía. En realidad
nunca estuve en una. Pero me gustaría.

B: Está bien. Estamos todos un poco así.

A: ¿Todos? ¿Así?

B: Eso creo.

Travesti (desde bambalinas): Sigan, vamos! Por ahí.

C: Siento que nos estamos conectando, eso me tranquiliza.

B: Debería haber algún juego de mesa. Algo con que entretenernos. Una distracción, no?

A: Si, es verdad. Si pudiéramos jugar!

C: Definitivamente.

B: ¿Otra vez?

C: ¿Otra vez qué?

B: El “definitivamente” siempre a flor de labios.

A: Es una linda palabra. Un poco… seca, pero linda… larga, denota…¿Hace falta hablar
tanto?

C: Vamos, juguemos a algo. Veo veo!

B: ¿Qué ves?

C: Una cosa.

B: ¿Qué cosa?

C: Maravillosa

B: ¿De qué color?

C: Verde!

B busca con la mirada pero no encuentra y hay un largo silencio.

C: … Esta bien… Dejá, dejá. ¿Alguien tiene una revista, algo para leer?

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A: ¿Leer?...Yo tengo la guía de colectivos.

C: Está muy bien. ¿Me la prestás?

A: Por supuesto… pero no sé dónde está. (Se entristece).

B: Uno no puede decir todo lo que piensa.

C: Pero puede… pensar todo lo que dice. Es una pregunta. ¿Puede uno pensar todo lo que
dice?

B: Claro que si. Uno debe pensar.

A: Otra vez el deber. ¿Qué es ponerle vida a la vida?

C: No se... Me aburro. Otra vez me aburro. ¿Podemos? … Ah! miren (va hacia un rincón
de la sala) hay unas revistas. (Las busca, las hojea) Pero, están en … creo que es chino,
algo así…

A: Tiene fotos, dibujos. ¿Algo para ver?

C: (hojea las revistas) Poco. Algunas… pero no son muy lindas. (Se las alcanza a A).

A: ¿Hay minas en culo? ¿Hay tetas, pijas? (mirando las revistas) Es una porquería! (Tira
las revistas al rincón). No está mal lo de jugar a algo. No al “Veo, veo” pero otra cosa sí.
¿Y si cantamos? (Silencio)… Está bien, no me digan nada. Ya me di cuenta.

(Ruidos en otro lugar llegan hasta esta sala. Voces. Llantos. Movimiento de gente).

B (se levanta y va hacia una puerta. Pasan unos segundos. Vuelve): No pasa nada.

Se oye la voz de Travesti desde bambalinas.

Travesti: Manga de inútiles!

C: ¿Ustedes de dónde son?

A: Del norte.

B: Del oeste. Vos?

C: Del sur.

A: Para mí es un sacrificio el viaje. Tengo un viaje que no es largo pero me queda


trasmano. Es complicado. A veces el colectivo tarda cincuenta minutos y otras una hora y
media. Un sacrificio.

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B: También depende del día, la hora… Para no hablar de los días de paro, o cuando hay
recorte energético…

A: O las puebladas… (Se levanta y busca una de las revistas tiradas en el rincón. La
hojea). Es rara, ¿no? Es diferente. Ah! esta foto, que linda. Es un lindo lugar con luz del
atardecer. Qué lindo! (deja la revista). Ay! Dios mío! (se sienta).

B (se acerca para consolar a A): Está bien (acaricia a A). Está bien.

(C se acerca y también consuela a A acariciándole la mano pero mirando fijamente a B).

B (dirigiéndose a A): ¿Qué te gustaría hacer en este momento?

A: Estar en otro lugar… con alguien. Por favor, no me malinterpreten, no es que la


compañía de ustedes no me guste…

C: Está bien.

A: …me gustaría estar en paz. Sentir que nada de lo que pasa puede dañarme. Así me
sentía en el campo, en paz.

B: (Mirando a C) - Dormir serenamente, soñar cosas agradables. Hablar por hablar con
gente buena y estar a la sombra de un árbol grande en las tardes calurosas.

Entra Travesti.

Travesti: Mi paciencia se agota! (Señalando a A) Vos. Acompañame. (Se va con A.


Cuando salen se escucha que Travesti indica: - Pon-gan-le-vi-da).

(B y C quedan atónitos. Reflexionan sobre lo que acab de pasar pero saben que deben
retomar la escena y hacerla bien).

B: ¿Y así nomás se la lleva? ¿Pobre, no?

C: No sé. Pobres todos. ¿No?

B: Las cosas importantes suceden en momentos imprevistos. Uno no sabe cuando pero
suceden y quizás uno estuvo planificando… Y ¿para qué, no? Aunque es bueno planificar.

C: Planificar! Qué disparate.

B: Reite, si. Pero es que uno todavía quiere planificar, uno quiere creer. Es una ley.

(Silencio)

B: Es verdad, decimos “pobre” y no pensamos que … somos todos pobres. Decimos cosas
sin sentido la mayor parte del tiempo. Es la necesidad de hablar, o de escucharnos
hablando. Porque … No. No se.

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C (se acerca a consolar a B): está bien. No hace falta decir más. Está bien. Sigamos!

(B y C se miran tiernamente a los ojos. Retoman la escena de amor).

B: Sos tan especial. Me gusta como mirás. Como me mirás.

C: No se que decirte.

B: Tu voz. También es especial. Ya sé que todos tenemos algo especial, pero hablo de
otra cosa, algo más sutil (se ríe) me da un poco de vergüenza decirlo pero me gusta tu
voz, es suave, serena. Qué raro. Tu mirada es perfecta, quiero decir que es la mirada que
combina con esa voz… Siento que tu mirada me hace sentir tan bien. Demasiado bien.

C: Cómo me gusta estar con vos!

B: Deberíamos irnos de aquí. Lejos.

C: No… todavía no. Hay que esperar. Pero abrazame, necesito sentirte.

B: (abrazándola) esperar es lo peor. A mi me parece que ahora que sentimos que hay algo
especial entre nosotros deberíamos tener un plan, un proyecto.

C: Definitivamente. Tal vez tengas razón. Tal vez la única forma es huir.

B: Claro que si. Yo (abraza a C) siento algo muy fuerte cuando me hablas, cuando me
mirás, cuando te abrazo. Ni hablar! No podría vivir sin esto. Ni hablar!

C: Está bien, vayamos a un lugar lejano, como esa foto de la revista, un lugar, diferente.

B: Tengo el plan, ahora cuando aparezca nuevamente la golpeamos con… (busca algún
objeto, no encuentra, muestra su puño cerrado) con esto. Lo golpeamos, lo matamos! Y
salimos corriendo.

C (Excitada): Violencia. Violencia por amor. El amor violento!! Matarías a alguien por mi
amor! Qué hermoso!

(Suena la canción “Amar amando” de Horacio Guaraní en versión de Ginamaría Hidalgo.


Ellos bailan y hacen mímica en una especie de coreografía desprolija. Están felices y muy
convencidos de lo que hacen. Termina el tema. Vuelven a sus sitios. Se escucha que
alguien en bambalinas aplaude efusivamente).

C (abraza a B): Nunca me había sentido tan bien! Nunca podré dejar de amarte. (Se
miran y miman por un minuto).

(Largo silencio).

C: Aunque… pensándolo bien, es todo muy apresurado… nos…

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Entra Travesti.

Travesti (señalando a C): Vos, fuera!

C: Perdón, pero yo… Deme otra oportunidad.

B: Necesitamos un tiempo más. Estábamos haciendo algo muy importante.

C: ¿Podría usted darnos un rato más?

Travesti: ¿Qué es lo que necesitan?

C: Tiempo.

Travesti: ¿Más? Ya tuvieron mucho tiempo!

C: Ya mismo haremos algo importante, lo juro!

Travesti: Más les vale! (Sale)

C: ¿Vos sentís lo mismo que yo? Cuando nos miramos a los ojos sentís que todo es
perfecto, no?. Y cuando nos tocamos sentís que …Ay! No se cómo decirlo! ¿Sentís? …
¿Me sentís?

B: Sí. Siento eso y mucho más. Siento que no quiero que pares de abrazarme ni por un
minuto y que quiero acariciarte y mirarte todo el tiempo. Es algo único. Jamás sentí esto.
No esperemos más!

C: Creo que podemos hacerlo sin violencia. Démosle una oportunidad a la paz!

B: Lo que vos quieras mi amor! (La abraza).

Escena 2

Escena del nacimiento: esta es la primera de las escanas mudas que sirven de “separador”
entre las escenas mayores (que sí tienen diálogo). En esta escena nace el hijo de B y C.

Escena 3

Están sentados B, C y H

H: Estoy contracturado. Me duele la nuca y seguro que en un rato me empieza, me


empieza a doler la cabeza y si no tomo algo que me pare el dolor de cabeza pronto va a
ser terrible. No se si lo voy a soportar!

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B: Exagerado igual que tu madre.

C (acude a mimar a H): Pobrecito mi vida! Heredó el dolor de cabeza.

H: Es un dolor que me aprieta el cráneo y no me deja pensar. Ustedes… mejor dicho, yo


yo no iba a venir pero no tuve opción. Es muy ... terrible... nunca tengo opción.

B: Tu mami y yo te deseamos mucho, mucho, mucho.

C: Es verdad. No hables así tesoro que me partís el corazón. ¿Cómo que no tuviste
opción? ¿Lo decís para hacerme sufrir? (Se aparta ofendida).

H: Es una forma de decir. Yo … en la primavera… me pongo así…no me hagan caso.

B y H hablan como si estuvieran solos.

H: ¿Vos me entendés, no?

B: Claro que si mi amor.

H: Es que a veces grita y me taladra los oídos y me da jaqueca! pero cuando me habla en
general… yo siento, es un decir ¿no? que es preciso una … ya … las mujeres mayores son,
¿cómo se dice?... autoritarias y si son madres peor porque se …. se… se… ¿cómo es? Ah!
Si. Madres estragantes. Se…

B: ¿Empeoran?

H: No. Qué decís! Se…

B: ¿Radicalizan?

H: …se distraen, me entendés, se distraen con cosas … con uno. Dando órdenes. Eso, se
distraen dando órdenes y… eso es… se vuelve algo importante para ellas. Las pone en
acción.

B: Claro. Tal cual! Pero es tu madre.

C: Nada de esto es lo que esperábamos, pero es lo que hay. Así que amaos los unos a los
otros y a joderse.

H: ¿Les puedo decir algo? Yo odio todo esto del amor. No… no, no, no estoy de acuerdo.

B: Ya se te va a pasar. Cuando yo era chico odiaba el colegio y pasó. Después odié a mis
padres y ya están muertos… es así.

C: Se llama “la ley de la vida”. Y no se hable más.

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H: Ustedes pueden decir lo que quieran. Están en su derecho. Pero yo les advierto, bueno,
es una forma de decir, porque es una palabra fuerte, pero es una palabra nomás, yo…
como se dice?… yo no estoy… no estoy de acuerdo y yo no se, es una forma no, porque
uno nunca sabe, pero un día de estos mando todo a la mierda. Si?

C (mirando feliz a B): Qué divino!

H (feliz por estar diciendo un chiste que agrada a los mayores): Eso. Mando todo a la
mierda! (ríe feliz).

B (mirando nostálgico a C): Y pensar que nos queríamos ir!

C: Cuántas locuras pensábamos en esos tiempos. Éramos tan troskos!

B: Qué hermoso todo esto. (Abraza a C) ¿Vos me sentís? ¿Sentís lo que yo siento? Sentís
esto, mi piel, (se abrazan y besan) Ah! Así. (Silencio) Si me decís que no me sentís yo me
mato! (H se acerca y abraza a B y C).

C: Si, te siento… (Abraza a B) lo que más quiero es abrazarte. Y pensar que estábamos a
punto de irnos. A dónde nos íbamos a ir? Qué locos!

H: Bueno. Bueno… No.

C (Riéndose): ¡Estás celoso mi amor!

H: ¿Alguien tiene parka?

B: No te drogues.

C: Eso, no te drogues. Tenés que hacer deportes, vida sana, estar al aire libre! Todo el día
encerrado estas!

H: Yo había… dejado, pero ahora volví. El vicio me puede!

B: Hay que hacer algo al respecto.

C: Estoy de acuerdo, no podemos ser indiferentes a esto, mi amor.

B: Hagamos un viaje! Vayamos a Mar del Plata!

H: Si, yo quiero ir al mar.

C: Vayamos!

Colocan las sillas simulando los asientos de un automóvil, se sientan. Cantan:

“Vamos de paseo, pi, pi, pi. En un auto feo., pi, pi, pi. Pero no me importa, pi, pi, pi,
porque llevo torta, pi, pi, pi”. (Silencio).

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B: Llegamos!

H: ¿Dónde estamos?

C: En Bariloche.

B: No, en Chascomús.

H: En Moscú! (Se sienta en el regazo de C. Parece un niño pequeño).

B (Dirigiéndose severo a C): No lo mimes tanto! Lo vas a sacar marica!

C (Abrazando maternalmente a H): No escuches a papá, no hagas caso, mamá te malcría


porque te quiere, él es un hombre rudo, un hombre malo, malo, malo (se ríe).

H: Malo, malo, malo! (ríe).

B: El mar! todos juntos al mar!

(Se paran los tres como posando para una foto).

B: Qué hermosa postal!

C: Bueno! Ya es hora de ir a descansar al hotel. Se me parte la cabeza.

H: No! No! No!

B: No discutas! Hacele caso a tu madre!

H: No, un rato más, al hotel no, no, no!

B: No discutas! Hacele caso a tu madre! No discutas infeliz de mierda! Pelotudo!

C: No le grites así!

B (Dirigiéndose a C): Ves, siempre igual, no podemos ir a ningún lado en familia! Siempre
lo arruinás todo! Madre estragante!

C: Sorete!

B: Me mato para que tengan todo, educación, vacaciones, las mejores pilchas,
diversiones. Ingratos! Sólo quiero hacerlos felices! Y cómo me pagan? Así, con esta
mierda!

C: ¿Mierda? ¿Me dijiste mierda? Cómo te atrevés delante del chico! No tenés corazón.
Siempre contabilizando lo que vos das! ¿Y todo lo que yo te di? ¿No cuenta lo que te di, lo
que te doy? Ay mi cabeza va a estallar!

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H: ¡No discutan más!

B (Reflexivo): Me parece que lo mejor será que terminemos con estas vacaciones.

Entra A (Disfrazada con toques exóticos y actitud de terapeuta grupal. B, C y H se


sientan).

A: Bueno, entonces las vacaciones se interrumpieron abruptamente.

C (alegre al ver nuevamente a su compañera): Ah! Vos! Cómo estás, tanto tiempo!

A (incómoda, intentando hacerle notar a A que deben disimular): Respetemos el encuadre


por favor! Entonces, ¿qué pasó con las vacaciones?, ¿Se interrumpieron?

C: Dicho así suena civilizado. Pero fue algo salvaje, brutal! AlQaeda, el ataque a las torres
gemelas!

H: Ni siquiera pude ver el mar (mirando a B). Malo, malo!

C: Sí que lo viste, al llegar, no te acordás tesoro mío.

B: Siempre es así, “tesoro”, “tesorito”. ¿No le querés chupar la pija también, eh? (mirando
a A) Lo va a convertir en un marica! Los va a hacer puto!

A: Y usted, ¿qué hace al respecto?

B: ¿Cómo qué hago? Ah no! Esto es demasiado! ¿Ahora la culpa la tengo yo?

(H se sienta otra vez sobre el regazo de C, se acarician, se hacen cosquillas y se ríen.).

A (Dirigiéndose a H y C): ¿Qué hacen? No creo que sea el momento.

H y C se sientan en diferentes sillas avergonzados.

C: Siempre reproches. Lo único que escucho son reproches! Envidia! Eso es, envidian a los
seres libres. La envidia mata más que la espada!

A: Un momento. No hemos terminado con la pregunta anterior, no ha sido evacuado aún


el tópico (mirando a B) ¿Qué hace usted para que él no sea un marica?

B: Lo llevo a la cancha!

A: Muy bien! ¿Y qué más?

H y C se ríen, aplauden festejan: La cancha! La cancha! Viva! Viva!

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B: ¿Ve cómo son? ¿Ve? Se ríen de mi, se burlan! Ella intenta todo el tiempo desautorizar a
la figura paterna. Ella no puede salir de la posición de hija, no acepta un marido, me
explico licenciada. ¿Usted es licenciada, no?

A: Abstráigase. Continúe con su relato.

B: Bueno… que más le puedo relatar... le hablo de cosas de hombres. Trato de inculcarle
valores masculinos…

C: De porquerías le habla! Le muestra revistas pornográficas y le enseña a tocarse! Lo se!


Y lo que es peor, lo pone en mi contra. Dios mío, dame fuerzas para seguir! Qué castigo!

A:¿Qué me dice de todo eso?

B: ¿Y qué le voy a decir? Miente! Está loca. No soporta que estemos juntos, que podamos
tener una buena relación, que hagamos cosas de hombres. Quiere estar siempre en el
medio. Cuando quiero llevarlo a la cancha me lo impide, nunca me dejó.

A: Pero, ¿no me dijo que lo lleva a la cancha?

B: Sí. No! No me deja. Lo venimos planeando pero no me deja. No nos deja!

C: No lo involucres!

B (Dirigiéndose a A): ¿Escuchó?

A: Claro, ese es mi trabajo! Y usted, ¿qué escuchó?

B: ¿Cómo qué escuché?

C: ¿Se da cuenta? Es así todo el tiempo! No se hace cargo de nada!

B: Infamia! Siempre dando vuelta todo. Con vos no se puede hablar!

C: No es verdad! Lo que pasa es que vos no entendés nada, no podes darte cuenta
cuando algo no va más. Egoísta, sorete, malnacido, cría maldita! Ay! Dios! ¿Por qué una
cruz tan pesada? Basta, me quiero divorciar!

A (Enciende un sahumerio): Bueno, bueno, bueno… sientan, inhalen profundo… Vamos,


profundo, retengan, exhalen. Eso es…estimulemos el sensorio en una química del
bienestar. Entremos en este hechizo ancestral…

B: Sí eso, ancestral… Muy bien! (Pausa, reflexiona) Pero ¿Por qué divorciarnos? ¿No
somos felices acaso?

C: No te soporto más, me entendés! Me rompo el culo haciendo de todo, traigo el doble


de guita que vos a la casa, estoy en todo y vos seguís siendo un adolescente. Yo no soy tu
madre! Sos un desagradecido!

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B: Ahora resulta que tengo que agradecerte!

C: Más vale! Antes de conocerme eras un pobre tipo, un cero a la izquierda. ¿Quién te
enseñó a vivir como un ser humano? Yo! No te acordás que antes de conocerme no sabías
lo que era tener un baño bajo techo. No sabías lo que era una bañera! ¿Quién te enseñó
modales? Yo.

A: No abandonen la respiración supradiafragmática, exhalen lentamente… inhalen.

C: (Dirigiéndose a A) Cuando lo conocí –maldigo la hora- No sabía lavarse el culo. Quién


te enseñó a comer como una persona? Yo. (Mirando a A que sigue con los sahumerios)
Era un animalito salvaje!

H (Se pone de pie. Intenta caminar. Esta como perdido): Se me estalla la cab… (Se
desmaya).

B: Basta! Callate. No me busqués! (mirando a H) Pobrecito, ves! No puede emocionarse,


esto es muy fuerte para él! (va a socorrer a H).

C: Fuerte, eso me gustaría que fueras, alguien fuerte. Vos no podes reprocharme nada a
mi! ¿Qué tenés para decir?

B: Sos una víbora. (Se acerca a H y lo auxilia torpemente, le masajea el corazón…) Peor
que una víbora! Vos me habrás enseñado mucho pero yo te enseñé a convivir con un
hombre que no te viola!

C: Hijo de puta! No se les puede contar nada! La privacidad de una manoseada.


(Dirigiéndose a A) Lo dice para hacerme sufrir. Negro de mierda! (va también a asistir a H
que sigue desmayado. Se quedan en silencio asistiendo a H que de a poco vuelve en si.
Todos se calman).

A: Bueno. Esta sesión ha sido muy productiva. Por hoy dejamos acá, eh. Los veo la
próxima semana. ¿Este horario está bien, no? Así, con la fresca. (Sale).

Se escuchan murmullos, sirenas y gritos a lo lejos.

Escena 4 (Escena muda).

A,B, C y H forman una ronda y se higienizan unos a otros, despiojándose y pasandose un


trapo húmedo por partes del cuerpo. En silencio en actitud casi ceremonial.

Escena 5

(A y C están sentadas. Su actitud es como si estuvieran frente a manjares. Tienen unas


galletas y dos jarros con agua que beben como si fuera champagne).

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C: Qué exquisito todo esto! Qué rico! Qué maravilla!

A: ¿Y usted hace mucho que está con eso?

C: Bastante. Me podés tutear. ¿Cuántas veces te lo he dicho?

A: Y… ¿duele?

C: No! Es un método totalmente indoloro. Te ponen unos cosos así en el abdomen y las
caderas y listo, no sentís nada, y el resultado es ma-ra-vi-llo-so.

A: Si, la verdad.

Pausa. Comen en silencio.

C: Seré indiscreta, pero… ¿Qué te pasó?,¿Cómo fue? Yo nunca te quise preguntar


porque…

A: Y… ¿qué puedo decir?... la vida.

C: Y sí. Tal cual “la vida”!

A: De un día para el otro…

C (interrumpiéndola): Un día arriba, otro abajo. (Mirándola avergonzada) Ay! No, quise
decir abajo en el sentido de… No me malinterpretes.

A: Esta bien.

C: Pero imaginate, te conocí como terapeuta y ahora…

A: Y si, un día arriba otro abajo.

C: Qué cosa extraña la vida.

A: Está todo pegado con moco.

C: Y sin embargo yo sigo con la esperanza. Sigo esperando.

A: ¿Qué esperás?

C (Ríe): A mi amorcito.

A: Claro… Qué bueno! ¿No?

C: Lo que no sé es cuando viene! (Ríe) No, es un chiste. Estoy muy feliz con el marido que
tengo, con mi familia, mi hijo, ese tesoro!

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A: A mi me gustaría esperar a mi amorcito…

C: Uno siempre tiene que pensar lo mejor. Esperar lo mejor. Inclusive en una situación
como la tuya, yo no perdería la esperanza de tener una familia.

A: Una familia. Con uno, dos, tres hijos, la mucama y todo eso! Qué desastre! (Ríe) No, es
un chiste!

C: Bueno, tal vez no todos pueden lograrlo.

A: Y, a veces es mejor.

C: Yo siempre le deseo lo mejor a los demás, pero cada uno…

A: El libre albedrío.

C (ofendida): Qué!

A: Libre albedrío.

C: Ah! Es que no conozco bien del tema. (Irónica) Disculpe la señora mucama intelectual!

A: No hace falta que se disculpe señora, yo entiendo. Usted es joven, además se nota que
no es una persona instruída.

C: Tengo secundario completo!

A: Por eso. Mejor voy levantando la mesa.

C: No! Quedémonos un rato más… Me encanta que hablemos. Hace mucho no charlamos
solas. A veces me siento tan vacía…

A: Es normal.

C: Bueno, no quiero aburrirte con mis penas, solamente que…

A: No me aburre señora. ¿Para qué estamos acá si no? ¿Para qué? Cuénteme, libere,
libere.

C: Cuando era chica pensaba que iba a ser profesional, me gustaba la cocina y quería
hacer carrera en el asunto de la gastronomía… después todo se complicó…

A: La familia! Bueno, pasame la bebida un poquito. (C le sirve y A bebe )- Qué rico que
está esto. Qué maravilla!

C: Mi padre no era un buen hombre…

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A: Ninguno lo es. Que rico! Qué delicia por Dios!

C: Mamá siempre salía a trababajar…

A: Ay! Qué sacrificio! Siempre somos las mujeres las que llevamos adelante todo. El
sacrificio femenino!

C: En la Patagonia somos todos gente muy sacrificada. Muy sufridos.

A: Las mujeres especialmente.

C: En mi casa podía pasar cualquier cosa. Todo era posible a condición de que no se
hablara de eso.

Entra el marginal. Lleva unas flores marchitas que vende.

Marginal (Dirigiéndose al público): No tengo trabajo, estoy enfermo y la sociedad me


discrimina. Pero no salgo a robar, salgo a vender estas flores y me gano la vida
descentemente. (Dirigiéndose a C) Señora, ¿me compra unas florcitas?, mire qué lindas!
Ya no hay trabajo, estoy enfermo y tengo una familia que mantener, ayudeme por favor!
Mire qué lindas flores.

C: Muy lindas, si, preciosas!

Marginal: Cinco pesos nada más. ¿Me compra?

C: No, gracias.

Marginal: Por favor, señora cuestan dos pesos, nada más. Estoy enfermo. Ustedes están
bien acá, tienen un techo, en cambio allá afuera… ya no hay trabajo. Ya no hay nada.
Tengo hijos y esta sociedad me margina. No me margine señora!

C sigue bebiendo indiferente.

Marginal: Por favor Doña, tengo que llevar el pan a mi familia, tengo tres niños para
alimentar. Qué le cuesta, cómpreme unas florcitas, mire qué lindas. Se las dejo a un peso.

C: Ya te dije: pre-cio-sas. Pero no!

Marginal: Le dejo a menos por ser usted. Tres florcitas por cincuenta centavos. ¡Qué le
hace cincuenta centavos señora. Ud. es una señora. Me puede ayudá… No me discrimine,
yo no salgo a robar. Usté sabe que allá afuera está todo muy mal. No queda nada.

C: Te dije que no, por favor! Qué fastidio!

Marginal: Deme alguna monedita, alguna ayuda para llevar el pan a mis niños. No es para
mi, es para mis hijos Doña.

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C (muy fastidiada): No tengo! ¿Sos sordo?

Marginal (amenazante): Fíjese doña, cualquier monedita, seguro tiene. ¿Cómo no va a


tener una moneda? Busque, que el que busca encuentra dicen ¿no?

C: (revuelve el tacho y le da una servilleta de papel usada): Tomá.

Marginal (mira con odio la moneda): Esto me da! Ojalá que nunca en la puta vida te falte
el pan a vos. Ojalá nunca tengas que salir allá afuera a pedir! Conchuda de mierda!(le tira
la servilleta de papel en la cara).

Sale Marginal.

C (sigue bebiendo muy nerviosa): No puede ser. No está pasando.

A (Burlona, imitando al Mendigo): Doña, ¿me compra una flor?, jajaja! No me margine
Doña! Jajaja (C sonríe nerviosa) Así me gusta, que se ría. Hace mucho que no la veo
sonreir a usted! (Comienza a levantar la mesa).

Escena 6

Están A y C sentadas conversando. Entra B.

B: El tiempo está loco. Con esto de la racionalización de la energía… Ya no se sabe qué


hacer. Uno sale con abrigo y se caga de calor, sale sin abrigo y se caga de frío. Mucho
estrés, así que para despejarnos un poco, estaba pensando… (se hace el misterioso)

C (intrigada): ¿Qué? ¿Qué pensaste?

B: Pensé que, finalmente, podemos… organizar… ¡Un safari por el conurbano!

C: Genial!!!! Por fin!

A (queriendo escapar): Bueno, ¿Necesita algo más?

C: No querida, vaya, vaya a descansar. Yo levanto la mesa.

B: No! Dónde va? No, no. Quédese un rato más que la necesito para organizar el safari.

C: Claro! Que tonta! Quedate querida.

A (asustada): Pero… yo… no voy a poder…

B (mirando a C): Es tímida la pobre. No sea así mi querida que con la timidez no se llega a
ningún lado.

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C (consolando a A): Por eso, ahora se me calma bien calmadita y empezamos con los
preparativos. Qué divertido!

B (saca de algún lugar un mapa. Lo despliega sobre el piso): Vamos a ver, vengan
acompáñenme en esta empresa!

C (dirigiéndose a la Mujer): Ve querida es una oportunidad empresaria. En qué otro lugar


la va a encontrar. Por favor! Justo cuando estábamos hablando de las vueltas de la vida.
Quien te dice que ahora cambia tu suerte.

A: ¿Usted cree?

C: Pero claro! Qué maravilla las coincidencias. Hay que creer o reventar!

B: Podemos empezar por acá. Saldríamos muy de madrugada…

C: ¿Vos decís? ¿De madrugada?

B: También puede ser al mediodía. (Dirigiéndose a A) Usted que opina?

A: Y al mediodía mejor…

C (riéndose a carcajadas): Qué divina! Viste que podés. Yo siempre te vi perfil


emprendedor!

B: Entonces al mediodía partimos y nos organizamos en dos grupos. Cada grupo debe
tener un líder. Eso es muy importante para que las cosas fluyan y no haya contratiempos.

A (ganando entusiasmo): Y hay que preparar comida, ¿no?

B: Muy buen punto. La comida es (mirando a C repiten ambos) fun – da- men- tal! (ríen a
carcajadas todos).

Entra H

H: ¿Qué pasó?

C: Tenemos una novedad De-li-cio-sa!

H: ¿Cuándo?

B: Estamos organizando el safari al conurbano!

H: De en serio!

B: Si!!!!

H: Viva, viva!!!! Fuck me, fuck me, fuck my ass!!!!

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Festejan, bailan, hacen ronda y cantan: Safari! Safari! Safari!!

B: Bueno, bueno, no tanto jolgorio! Jajaja (todos festejan).

C: Qué gracioso. Jolgorio, algarabía!! Qué palabras. Como Fulgor. Me encanta decir: FUL-
GOR.

H: No nos distraigamos (se coloca junto a A y la manosea por detrás torpemente) ¿Te
gusta el safari a vos, no?

A (muy incómoda): Si niño, si.

C: Qué amorosa, le dice niño! Y claro, cuántas veces le habrá limpiado el culito.

B: Y los huevitos (se ríe)... y el pitito.

C: Pero ahora el nene es grande y tiene huevototes grandotes y pito enorme, ¿no mi
amor? (volviendo a una seriedad impostada) Bueno, ¿ya está todo?

H: No! Falta algo importante. Tenemos que estrenarnos por si tribus belicosas allá! (Saca
de algún lugar dos consoladores enormes, le da uno a B y juegan como si fueran espadas)
Vamos, defiéndete! Jajaja. Estrenemos!

B (corrigiédolo) “Entrenemos” mi amor. “En-tre-ne-mos”.

(H y B seguirán espadeando un rato, luego B se cansan y se abrazan, se acarician, salen


de escena abrazados en actitud romántica).

C (mirando a A): Son dos chicos adorables! Qué suerte haber tenido un hijo varón! Con
una niña no hubiera sabido qué hacer. Qué espanto! Bueno, no nos dispersemos. Sos
terrible vos eh!. Me querés distraer! Manos a la obra. A la final, las mujeres nos tenemos
que encargar de todo. Yo ahora te hago la lista de cosas para comprar en el súper y ya
mismo vas a los chinos, no hay que perder un minuto. (Toma lápiz y papel, se los da a A
para que apunte) -Lenguado, más o menos tres kilos.... (se oyen jadeos en bambalinas)…
repollitos de Bruselas, un kilo. Cerezas fresquitas, fresquitas, un kilo. Un pote de crema de
leche de 500 centímetros cúbicos. Alcaparras, dos frascos chiquitos.

A: Mejor uno grande que sale más barato, conviene…

C: Ah! No! Si vamos a empezar a desobedecer. Así la cosa no funciona!

A: Pero es para que ahorre.

C: ¿Y desde cuando te preocupan mis finanzas? Justamente vos que sos tan instruída pero
que no pudiste ahorrar un mango y fuiste a parar a la villa.

A: Es un barrio obrero.

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C (muy exaltada): Callate villera! No me vas a venir a enseñar a mi!

Entra B acomodándose la ropa.

B: ¿Qué pasa acá?

C: Esta negra de mierda me desobedece.

B: Ah! Problemas de conducta. Tenemos graves problemas de conducta.

A: Era una sugerencia. Solamente le dije que para ahorrar…

B: Así se empieza, con “sugerencias”. Yo los conozco a ustedes!

A: No entiendo… Yo le digo para que ahorre…

C: Y dale con el ahorro. Qué mierda sabés de ahorro tarada! (Dirigiéndose a B)… esta
yegua me va a matar a disgustos!

B: Hija de puta! Mal parida! Villera! Qué sabés vos de ahorro. ¿Me querés afanar? Es eso!
Me querés afanar!

C: Esto es muy extraño. ¿Qué pasa? Antes no pasaba. ¿Qué está pasando?

A: Yo… solamente…(llora).

B: Callate! No ves que acabas de arruinar uno de mis sueños más anhelados. Toda una
vida queriendo organizar un safari al conurbano y vos en un minuto lo arruinás (llora) todo
tirado a la basura…

A: Pero señor… yo…

C: Malparida!

B: De un momento para el otro, todo arruinado. (Rompe rabiosamente el mapa que


estaba extendido en el piso) - La traición es algo que no voy a tolerar en esta casa. Le
damos de comer, le damos un hogar y así nos paga! Terrorista!

C: Hay que calmarse. (llamando al hijo) Nene! Vení tesoro. Urgente!

Entra H con el torso desnudo.

H: ¿Qué pasa mamá?

C: Esta cosa! Se revela… se insubordina!

H: Vamos a tener que hacerle una enemita.

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C: No! Esta no tiene remedio. Atendé a tu padre que se siente mal. Llevalo al cuarto,
hacele unos masajitos (dirigiéndose a B) - No te alteres cielo, descansá que yo arreglo
todo.

H acaricia la frente de B y lo invita a salir. Salen nuevamente abrazados.

C: Este chico es una bendición del cielo. Es tan amoroso y cuánto lo quiere a su padre.
(Dirigiendose a A) - Retomemos. ¿Dónde dejamos? Ah! Si ya me acuerdo no me diga
nada. Entonces, las alcaparras no van porque ya está visto que sirven para quilombo. Pero
unas aceitunitas rellenas sí. Y un vinito. Malbec, del bueno, eh. Andá tesoro, andá.

A: (secándose las lágrimas, toma la lista para las compras) – alguna cosa para…

C: (interrumpiéndola) – No, no. Calladita! Vaya, vaya. Que el horno no está pa’boyos!

A dobla la lista, la guarda en el bolsillo y se va.

Escena 7 (escena muda).

Cenan restos de comida que están en bolsas o envueltos en papel de diario. Reparten los
escasos alimentos, comen y luego se van a dormir, los dos hombres juntos en la misma
cama (imaginaria), las dos mujeres juntas en otra, se abrazan como niños desamparados.
A partir de aquí el marginal participa también en las escenas mudas.

Escena 8

H y A están sentados.

H: Yo me acuerdo de cuando vos eras terapista.

A: Terapeuta.

H: ¿Vos estás triste, no?

A: No.

H: Sin embargo… en tu mirada hay algo que me dice que estás triste, o tal vez… dejeme
pensar. Estás… como es… sin esperanza. Eso. ¿Es por el safari?

A: Qué importa.

H: Importa.

A: No creo… supongamos que estoy desesperanzada…. ¿Y? ¿Qué hacemos?

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H: No se que hacemos. Pero… dejame ver (se acerca a A) Tenés una mirada hermosa.
Triste pero hermosa, ya no se ve eso. Es… es raro. No? Como una reliquia.

A: Soy como una antigüedad.

H: Algo valioso.

A: Qué pavada!

H: … Usted…vos. ¿Vos crees en los sueños?

A:Viví muchos años de sueños.

H: ¿Soñás?

A: A veces.

H: A mí desde chico me pasa que entiendo más los sueños que lo que dice la gente
cuando está despierta. Lo heredé de mi abuela materna porque ella era… un ángel. (Ríe)
Es decir, en sentido …, ¿me entendés no?

A: ¿Conociste a tu abuela?

H: No, Dios me libre! Pero me dijo mamá…que dicen que era un ser... raro… no era rara
pero parecía. Ella me enseñó a interpretar las sombras… en las sombras.

A: ¿Quién te enseño?

H: No importa, no me interrumpas que se me va la idea…Viste cuando a la noche hay


sombras por todos lados, bueno, ella, mi abuela, desde el más allá, me enseñó a
encontrar el significado de esas sombras, que en realidad no son solamente sombras sino,
bueno, es largo de explicar y no quiero aburrirte. También me enseñó los sueños. Yo
siempre le contaba mis sueños y ella me enseñaba… como se dice… el sentido, cómo
saber o mejor dicho entender qué dicen.

A: ¿Y vos podés saber lo que significan los sueños de otros o solamente los tuyos?

H: Solamente los sueños de los demás. Los míos no.

Entra C

C: Qué adorable reunión! ¿De qué hablan?

H: Le estoy contando de mi don.

A: Me contaba que interpreta los sueños.

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C: Sí, como mi madre. Es un genio! Ay! mi santa madre, cuando pienso en ella me invade
una sensación de odio y pena, mucha pena. ¡Cómo la extraño a la hija de puta!

A: Pero me decía que los sueños de los demás solamente.

H: Solamente.

C: Pero ¿no soñás vos? Nunca le contás a mamá esas cosas!

H: Casi nunca, pero tengo, ¿cómo se dice? Un sueño de…

A: ¿Pesadilla?

H: parecido, pero no…

C: Ay! No me asustes, ¿Tenés pesadillas amor?

H: No. Es diferente, es un sueño que se me repite. ¿Cómo se dice…reci…repitie…

A: Recurrente

H: Sí, eso! ¿Quiren que les cuente mi sueño recurrente?

A y C: Si, claro.

H: Yo estaba acostado en una cama. A mis pies había una especie de cómoda y sobre esa
cómoda una plantas. Así como Potus. Yo estaba desnudo y mis pies descalzos rozaban las
hojas del potus, no me hacían cosquillas ni nada, era eso no más, las hojas del potus
rozándome la planta de los pies. Y de pronto, siento algo raro en mi pie derecho. Miro, y
resulta que algo se me estaba…estaba metiendo en el pie.

C: ¿Metiendo?, ¿Qué raro?

H: Sí, dentro del pie, y seguía metiéndose dentro de mi cuerpo. Algo que estaba en la
planta o la planta misma se me había metido por la planta del pie y me subía por dentro
de la pierna. Era como el tallo del potus… Entonces yo trato de sacar eso de adentro mío y
tiro. Tiro fuerte. No duele, eso es raro, pero siento como va saliendo una especie de tallo
o lombriz solitaria, no se si es un bicho o un vegetal pero es un parásito que se me metió
por el pie. Tiro con fuerza pero esa cosa se resiste a salir. Entonces pienso que tendría
que cortarla con una tijera. Y en ese momento, pienso que si corto con una tijera me voy
a desangrar. Es horrible. No se que hacer si corto me desangro y si no corto ese parásito
se me mete adentro. Ahí escucho que alguien, una voz que no es ni de mujer ni de
hombre, dice: “Garrapatas”, “garrapatas”… y me desperté.

(Silencio prolongado).

C: Ay! Me hacés acordar a mi madre! Qué impresión!

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A: ¿Y vos qué pensás de ese sueño?

H: No se. No pienso nada. (Pausa) Yo creo que vine al mundo para entender a los demás.
Hacer cosas… por los demás, como se dice?... complacerlos (se quiebra)… eso, nací para
complacer los sueños de los demás.

Travesti se levanta y mirando a todos con disgusto advierte severamente.

Travesti: Se acaba el tiempo eh! (Sale. Apagón).

Escena 9 (escena muda)

De una bolsa sacan zapatos viejos, usados, y como si fuera una línea de producción, uno
saca los zapatos de la bolsa, otro le quita los cordones y los aparta, otro los limpia, otro
los va apilando. (Pueden ser zapatos o ropa o ambas cosas, también objetos personales
como relojes, billeteras).

Escena 10

C y A sentadas.

C: jajaja… no me acordaba de ese día. ¡Qué disparate!

A: y nadie se había dado cuenta de que el chico se quedó solito en la farmacia.

C: qué desastre! Qué divertido.

A: Pobre criatura.

C: ¿Cuántas cosas nos aguantaste vos?

A: Yo no soy muy fácil tampoco.

C: Vos sos un amor! Por favor, qué vas a ser difícil vos.

A: Pasamos por muchos momentos…

C: Algunos que mejor no recordar. La gran depresión, la gran hambruna, la gran


extinción…

A: Todo a lo grande.

C: Y cómo me cuidaste cuando estuve internada.

A: Y todo lo que me cuidaste vos!

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C: Sí pero lo mío fue peor, había que aguantarme. Estaba desesperada, no sabía qué
hacer de mi vida, todo estaba dado vueltas, me drogaba…

A: ¿Te drogabas?

C: Sí, ¿no te acordás? Bueno, después de todo cualquier pelotudo se droga, no hay que
ser especial para hacerlo.

A: No claro.

C: Estaba dura todo el día! Salía con tipos, nos íbamos de safari… pero me aburría. Hasta
que decidí casarme. Al principio no estuvo mal. Estuvo muy bien. Me divertí, con la fiesta,
el baile, el salón. Los regalos. Los primeros meses era divertido estar con él. (Pausa)
Siempre fue igual.

A: ¿Qué cosa fue igual?

C: El, siempre fue igual, la que cambió fui yo. Nos encontramos y fue un flechazo, supe
que era con él la cosa ni bien lo vi. El sintió lo mismo. Una atracción salvaje, irresistible.
Quise ser madre y en seguida quedé. En un abrir y cerrar de ojos. También de un día para
el otro mi hijo se convirtió en un muchachote. Mi muchachote. Mi tesorito…Y después. No
sé qué pasó. Pero fue como si hubiese pasado un zunami.

(Llaman a la puerta de entrada).

A: Ya voy!

C: Esperá… (Pausa). No abras.

A: Pero…

C: Shhh! Callate, no les abras.

H (desde afuera): Abrí! Mamá.

C (mirando a A): ¿Qué pasó?, ¿Dónde están todas esas cosas con las que yo soñaba?
Cómo puede ser que todo se haya terminado, que no quede nada!

A abraza y consuela a C.

C: Tengo muchas cosas para decir pero no sé cómo. Cuando estoy a punto de hacerlo se
me hace un nudo en la garganta y me quedo sola con mi silencio y siento que me voy a
volver loca.

A: Calmate. Decime qué querés que haga y yo lo hago. Si querés no les abrimos pero no
hables más.

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C: Quiero irme!

A: No hay donde ir! Calmate!

C: Cada noche vuelve el mismo recuerdo…Veo un muchacho con su torso desnudo


pedaleando en una bicicleta. Va en contramano por la avenida. Cada vez más rápido.
Escucho un grito en mitad de la noche. Veo un cuerpo que cae al vacío. Las sirenas no
paran de sonar. Olor a carne quemada. Todo desaparece. Y aquí estamos. ¿Cómo
sucedió? Veo a un padre y un hijo abrazados (llora)… los vi. Los vi cuando (A le tapa la
boca y no la deja terminar la frase).

A: Calmate. Ya pasa, ya pasa. Hay que resistir.

C (recomponiéndose): Resistir… ¿Cómo se hace eso?... Andá, abriles. ¡Nunca me van a


dejar tranquila! (A se levanta y abre la puerta).

Entran H y B

H: Mamá!

B: ¿Por qué cerraste? Ay! Mujeres, mujeres… (con malicia) ¿Qué estaban haciendo
ustedes dos?

C se acerca a H y B, los acaricia y les da un beso cada uno.

A: ¿Preparo el mate?

C: Si. ¿Hay algo para comer?

A: Lo de siempre.

B: Qué día eh! Caluroso. Me duele todo.

H: ¿Querés que te haga masajitos pá?

B: Después papi.

A: Parece que viene una tormenta.

C: Hay alerta meteorológico, no?

B: Van a caer soretes de punta!

H: Me encanta cuando tormenta.

B: ¿Podemos jugar a algo, no?

A: Qué buena idea!

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B: Veo, veo…

C: ¿Qué ves?...

A, B, C y H juegan al “veo veo” sentados alrededor de una mesa. Están contentos. Entra
violentamente Travesti mira la escena con decepción.

Travesti: Bueno, hasta acá! (los actores se relajan). Vamos otra vez. Da capo! (los actores
se ubican como en escena 1).

Apagón.

Fin

Derechos reservados. Registro de propiedad intelectual. Expediente N° 764663.

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