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LA REALIDAD COMO FUENTE DE LA LITERATURA EN LA TRAYECTORIA
LITERARIA DE SERGIO PITOL
IRÁN VÁZQUEZ HERNÁNDEZ
UNIVERSIDAD DE GUANAJUATO
INTRODUCCIÓN
En la autobiografía literaria de Sergio Pitol, «El sueño de lo real» (1997), el autor nos relata
que desde muy temprano suscribió la afirmación de Gombrowicz acerca de que la literatura
debería emanar de la realidad (1997:13). Esta afirmación iba a ser determinante en toda su
trayectoria como escritor y en su experiencia vital. Tal suscripción traería, desde luego,
grandes consecuencias en su obra y en su vida. Lo llevaría a un callejón sin salida en donde la
única opción que tendría sería, como en el caso de Rimbaud, el silencio. En esta conferencia
quiero hablar de la trayectoria literaria de Sergio Pitol a la luz de ese principio y las
consecuencias que le trajo el asumir la posición de que la realidad es fuente de la literatura.
Para ello vamos a dividir la trayectoria literaria de Sergio Pitol en cuatro etapas: la etapa de
Infierno de todos, etapa de juventud; la etapa del viajero en Europa o la etapa de la bitácora de
la realidad; la etapa del Tríptico del carnaval o la etapa del relajo y, la última, la etapa del
Arte de la fuga o el silencio literario.
PRIMERA ETAPA: INFIERNO DE TODOS
Desde la configuración de sus primeros cuentos nos dice Pitol que se enfrentó al problema de
la realidad como fuente de la literatura. En «El sueño de lo real» comenta que al escribir
«Victorio Ferri cuenta un cuento» (1957), «Amelia Otero» (1957) y «Los Ferri» (1957),
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Los tres cuentos mencionados. Serio problema para alguien que había elegido como principio fundamental para su escritura aquel principio de que la literatura debería provenir de la realidad. ¿Y por qué esto significaba un problema para el joven escritor? Porque se daría cuenta que literaturizar una realidad que no le pertenecía afectaba seriamente la calidad de sus relatos: Tal vez a eso se deba la frecuente mención del maligno en aquellos cuentos iniciales. Pero este hecho no haría que Sergio Pitol abandonara la tesis de Gombrowicz. errores que repercutían en la calidad literaria de los mismos. recreaban un mundo que venía de una realidad que él no había conocido directamente sino por intermediación narrativa de su abuela. sino que se remontaban a «épocas anteriores a su existencia» (Ídem: 12). a saber: que tanto la trama como los personajes y las atmosferas de esos cuentos no provenían de lo que estaba sucediendo en su vida en aquel momento. ¿Por qué se trataba de una realidad ajena? Porque la trama. sí. no de la realidad de Sergio Pitol. y más importante. sino de la realidad de su abuela. pero esa realidad era. pues aquellos cuentos abrevaban de una «realidad». por el contrario. lo que congela el desarrollo de la trama. en sentido estricto. y en general.observó un detalle que le llamó la atención. sino que. para Pitol. esa circunstancia provocaba errores formales en la trama de sus relatos. Se trataba. paraliza a los personajes y crea un innecesario y estorboso clima de perversidad (1997:12) Pitol se daba cuenta del hecho de que escribir sobre una realidad ajena a él no sólo vulneraba su convicción asumida de que la literatura debería emanar de la realidad. Pitol modificaría esa tesis 2 . una realidad ajena a él. casi todo el libro que los contiene: Infierno de todos (1965). los personajes y las atmosferas venían no de su realidad sino de los relatos que su abuela le contaba cuando era niño y que se referían a un «mundo que la revolución había convertido en cenizas» (Ibídem: 12).
Lo que me interesa destacar aquí es que en esta nueva etapa la idea de que la literatura debería emanar de la realidad no desaparece sino que se consolida: Durante esos veintiocho años europeos mis relatos registraron un vaivén incesante. sí. relacionado conmigo sólo de manera tangencial. significativa para él. de alguna manera. los cuadernos de la bitácora de mis mudanzas terrenales. Infierno de todos serviría a Pitol para modificar su posición ante la literatura y. tema bastante estudiado por la crítica y en el cual no abundaremos. Este principio modificado sería la guía transversal de su posterior escritura y por su causa Pitol desembocaría en el silencio literario.en una idea más restringida pero de mayor efecto para su escritura: la literatura debería emanar de la realidad. pero la realidad de la que tendría partir debería ser una realidad vivida. En esta etapa es en donde va cobrando mayor relevancia el tema del viaje como vector de su obra. (1997:13) Y con este ajuste a su idea de la realidad Pitol iniciaría así una nueva etapa en su trayectoria como escritor. como veremos más adelante. como quería Gombrowicz. para liberarse de sus prejuicios respecto de la realidad que debería funcionar como fuente de su escritura: Debo a Infierno de todos el poder desasirme de un mundo caducado que no me era propio. mis mutaciones y asentimientos interiores (1997:14) 3 . lo que me permitió abordar la literatura con mayor lealtad hacia lo real. Son. Como sea. además. SEGUNDA ETAPA: EL VIAJERO Y LA BITÁCORA DE LA REALIDAD La nueva etapa de Pitol durará veintiocho años y coincidió con su labor como diplomático mexicano en el extranjero.
al día siguiente de su llegada al hotel. Fue casi una alucinación» (Ibídem: 15). la alucinación de Pitol termina con un golpe de la realidad. por los marinos que van registrando los datos de lo acontecido durante sus guardias en altamar. pone manos a la obra para su verdadera labor: configurar la ficción. sufriría en el tren un ataque de gripe que lo haría desvariar. la mujer. 4 . y este hecho haría que Pitol recapacite y se dé cuenta que esa anciana no es su abuela. ¿Y por qué ha elegido estar en constante guardia de la realidad? Porque de ese mar extraerá los escenarios «a modo de telones de fondo para los dramas vividos por algunos personajes» (Ídem: 14-15). Luego narra que. Pitol.Llama la atención que en esta cita Pitol haga uso de la metáfora del «cuaderno de bitácora». ve en la recepcionista nuevamente a su abuela y le recomienda cariñosamente que deje de fumar porque su salud podría empeorar. afectado por la gripa. sino de su realidad circundante: el mar de la realidad. Y una vez que ha extraído el telón de fondo de esa realidad. profiere algunas palabras incomprensibles en polaco. entonces. sino también sus gestos. Este suceso vivido. Un ejemplo de esto lo encontramos en el incidente que Sergio Pitol vive al llegar a la ciudad de Varsovia. sale a cumplir con un asunto diplomático fuera de Varsovia. Pitol cuenta que al llegar al hotel en el que tenía que hospedarse se topa con la sorpresa de que la recepcionista tenía un parecido perturbador con su abuela: «No sólo su rostro. Pitol ya no extrae a sus personajes de un pasado que se remonta incluso hasta antes de su existencia (el pasado de su abuela). Así. Pitol se adjudica el papel de marino que se encuentra en constante guardia ante el mar de la realidad. sentido. y a su regreso. Estos cuadernos son usados. en el que se narra de manera similar esa realidad vivida. Siendo así. vigía atento a los sucesos y latitudes de su alrededor. cuando por fin llega al hotel. Atención detallada y vigilia es lo que exigen estos cuadernos. su manera de llevarse el cigarrillo a los labios y exhalar el humo me parecieron idénticos. en esta etapa. indiferente. encuentra a la misma mujer en la recepción. serviría como fuente para que Pitol escribiera el cuento: «Hacia Varsovia» (1963). como se sabe. En este incidente. Como vemos.
una anciana parecida a su abuela. un ataque de gripe. se hacía zumbón o canallesco. pero pasados por la criba de la ficcionalización pitoliana. Cada escena era una caricatura del mundo enmascarado. El mundo que explica ese lenguaje oficial lleno de tecnicismos legales y burocráticos le es ajeno (como el de su abuela) 5 . enfrentarme sin temor al amplio mundo y quemar mis naves fueron operaciones que en sucesivas ocasiones modificaron mi vida y. En ella escribe el Tríptico del carnaval (compuesto por tres novelas): El desfile del amor (1985). Elementos comunes de su vivencia personal. por compensación. Encontré refugio en el relajo… (1997:17-18) Pitol acepta una relación inversa entre el burdo lenguaje «rarificado» que usa en su labor como diplomático y el lenguaje «canallesco» de su escritura. mi labor literaria» (1997:14). de ella extrae la materia prima de sus cuentos y dependiendo de sus vivencias. se animaba más.pero desfiguradamente: un viaje en tren. por ende. Este período es también muy conocido por los críticos. LA TERCERA ETAPA: LA REALIDAD Y EL RELAJO La tercera etapa de la escritura de Pitol llega en los últimos seis años en Europa. Lo que resulta interesante aquí es que la idea de la realidad como fuente de la literatura se relaciona con la abrumadora labor de Pitol como diplomático mexicano y sirve como arma de alejamiento de esa labor que Pitol desdeña: A medida en que el lenguaje oficial escuchado y emitido todos los días se volvía más y más rarificado. es decir. Como vemos. tanto la escritura como su vida cambian: «soltar amarras. Domar a la divina garza (1988) y La vida conyugal (1991). En esta segunda etapa las vivencias de Pitol van ocupando un lugar preponderante dentro su obra. se consolida el principio de que la realidad vivida es la fuente de su literatura. una alucinación. el de mi novela. caricatura de la caricatura.
ya no es la metáfora del cuaderno de bitácora de lo vivido lo que caracteriza su escritura. (1997:14) Escribe sobre México desde Europa (es el caso de El desfile del amor). bien tramada y justificada. sin una realidad vivida. ya no es un estar de guardia ante la realidad que vive. y lo hace porque lo siente próximo. Esas vivencias no le serían significativas y perjudicaría la calidad de sus relatos (en esos relatos raras veces menciona de manera directa esa labor). por lo mismo. Domar a la divina garza). voltea a México y trae a colación sus recuerdos de una realidad sentida en carne propia: En esos años de errancia se conformó el cuerpo de mi obra. o más bien. paradójicamente. es decir. Pitol sabe de los peligros que correría si decidiera literaturizar lo que vive a diario en su labor diplomática.y ante esa situación se refugia en lo que más podría conectarlo a una realidad vivida: el «relajo». aun la distante. pero siempre la realidad vivida. Ahora. sino un acercamiento a ella mediante el mecanismo de la risa o del humor negro (por ejemplo. Y si no encuentra materia prima para sus relatos en esta vida de político. Si obtuve beneficios. uno de ellos fue la posibilidad de contemplar mi país desde la distancia. 1993:70. 6 . Nuevamente esa necesidad de anclar su escritura en la realidad. Vivencia y ficción: Pitol asume nuevamente a esta pareja como inseparable. De ahí que en esta etapa cite con vehemencia la siguiente afirmación de Henry James: «La novela en su definición más amplia no es sino una impresión personal y directa de la vida» (Pitol. las atmosferas inverosímiles que va conociendo. Para él no hay ficción sin realidad. la rareza que se vive alejada de la abrumadora vida de burócrata. sentirlo más próximo. No es su labor como burócrata mexicano lo que le interesa para su escritura sino lo que esa labor le ofrece: la gente extravagante que conoce. y. Esta es la realidad que potencia su escritura. no hay una ficción eficaz. aun la pasada. para Pitol. sus viajes casi fantasmagóricos.
El arte de la fuga es una prueba excepcional de que entre la vida y la ficción la única frontera existente es la pura bruma. es que ficcionalizarse a sí mismo es una exigencia de su misma escritura (la «Forma». lo que tuvo mucho de placentero pero también de perturbador. Cervantes. nuestro autor toma una última posición respecto de la realidad como fuente de la literatura. En ella se resume lo que se ha dicho: Pitol requiere de un una realidad vivida. El escritor escribiendo de sí mismo dejándose invadir por la literatura. Este hecho hace meditar al propio Sergio Pitol: «¿Qué hacía yo en esas páginas?» (1997:18). propia y directa para escribir con la calidad que él mismo se exige. ¿Qué hace? Lo mismo que ha hecho Dante. Sin esa realidad. desaparecidos de mi visión. viviendo su ficción. en un ejercicio de desdoblamiento.1997:13). ficcionalizando su vida. la respuesta que da. la que me parece más interesante. me vi obligado a transformarme yo mismo en un personaje casi único. Cámbiese en esta cita la voz «novela» por la de «literatura» y entenderemos mejor la idea de Pitol. a saber: que la literatura debe provenir de una realidad vivida. Borges y otros que se han dejado absorber por la vorágine de la literatura: Sergio Pitol se transmuta en el personaje mismo de su literatura: Sergio Pitol escribe sobre «Sergio Pitol». (1997:18) 7 . y ahora viene lo realmente interesante y que nos permite hacer una conclusión de toda su trayectoria como escritor. ¿Y cuál es esa exigencia? Lo que ya hemos dicho. Y con esto estamos ya en el borde de su trayectoria escritural: la cuarta etapa. CUARTA ETAPA: EL ARTE DE LA FUGA En El arte de la fuga (1996). el último libro de Pitol. En «El sueño de lo real» escribe lo siguiente respecto a esa autoficcionalización en El arte de la fuga: Abolido el entorno mundano que durante varias décadas circundó mi vida. su escritura falla. le llama él). los escenarios y los personajes que por años me sugirieron el elenco de mis novelas.
CONCLUSIÓN: LA SUMA ES UNA RESTA 8 . soltar amarras y dejar de escribir. la de la abuela. Había llegado a un callejón sin salida: agotadas todas sus realidades. es decir. ¿cuál era la realidad más cercana que le quedaba? La de él mismo. sólo quedaba una salida: el silencio. ¿y por qué sucedió esto? La respuesta es simple: los personajes. me parece. su realidad: convertirse él en un personaje de su escritura.Esto dice mucho sobre la unión de la vida y la escritura en Sergio Pitol. ante esa sequía de realidad? ¿O debería abrir una nueva bitácora para una realidad que ya no le era atractiva (la realidad de México)? Me parece que ninguna de estas opciones era viable para Pitol: serían un peligro para él siendo un escritor que sustentaba su escritura en el principio de que la literatura debería emanar de la realidad. e incluso la realidad misma de México a su regreso. Esto provocaría dilemas en él: ¿Sobre qué escribir entonces? ¿Debería inventar argumentos de la nada. ¿De qué realidad deberían salir sus relatos si ya todo lo había agotado? ¿Podría haber escrito otros cuentos? Tal vez. la de su vida en México. los motivos. en un ejercicio libre de la imaginación? ¿Debería volver a los relatos de su abuela. los temas. la de él mismo. hacerse ficción. la de su vida en Europa. como lo hacía Borges. había dejado de serle útil como fuente de su literatura. Y esta es la razón. por la que El arte de la fuga sea su último libro en forma (aún después escribiría prólogos de libros pero siempre hablando sobre él mismo: su única realidad). Entonces. Pitol seguramente habría encontrado deficiencias formales en ellos. estaban completamente ficcionalizados. Nos dice que el entorno «mundano» por el que circuló durante veintiocho años en Europa había dejado de ser significativo para él. Sin embargo. La realidad se le había agotado a Sergio Pitol. Pitol habría sufrido la fatalidad de la escritura debido a su posición sobre la fuente de la que debería provenir su literatura.
(2003): «Poeta doctus: Sergio Pitol o la transgresión en los géneros literarios». cursivas mías). Y. en una ficción. 66-74. en: S. (1993): Poética de la ficción. México: Ediciones Era. GUTIÉRREZ GIRANDOT. Pitol. Soñar la realidad. 2004. ——— (2006): Los mejores cuentos. pp. 2004. ——— (1996): El arte de la fuga. Barcelona: Anagrama. Pitol. en: S. POZUELO. Una vez agotada ésta —ficcionalizada— sólo quedaba un camino para él: el silencio literario. Soñar la realidad. La realidad dejó de serle propia para convertirse. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA SERGIO PITOL (1993): «Un Ars Poetica». ——— (1997) «El sueño de lo real». Madrid: Sudamericana. México: Debolsillo. 6-19. Bogotá: Norma. Por ello es que Pitol definió al Arte de la fuga como la «suma de entusiasmos y desacralizaciones que en el transcurso se convierte en una resta» (1997:18. R. Escribir para él fue trasplantar una realidad transfigurada que se merma conforme se avanza en su literaturización. 9 . por intermedio del libro. para Pitol. La suma que es la literatura fue. pp. una concomitante y fatal resta de la realidad: su propia realidad. México: Debolsillo. en: Sergio Pitol: Vida y obra.Me parece que la trayectoria literaria de Sergio Pitol debe entenderse como un camino existencial paralelo del despojo de su realidad.