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UNIVERSIDAD DE MÁLAGA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN Departamento de Didáctica de la Expresión Musical,

UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal

DISEÑO Y GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE ACTIVIDAD FÍSICA PARA PERSONAS MAYORES INSTITUCIONALIZADAS: UN ESTUDIO DE CASO

TESIS DOCTORAL

Doctorando:

Manuel de Burgos Carmona

Director:

Dr. Pedro Montiel Gámez

MÁLAGA 2007

 
UNIVERSIDAD DE MÁLAGA Facultad de Ciencias de la Educación Departamento de Didáctica de la Expresión Musical,

UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

Facultad de Ciencias de la Educación

Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal

D. Pedro Montiel Gámez, con R. P. nº 26177540-K, Profesor asociado del Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga

EXPONE:

Que es el director de la tesis titulada DISEÑO Y GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE ACTIVIDAD FÍSICA PARA PERSONAS MAYORES

INSTITUCIONALIZADAS: UN ESTUDIO DE CASO‖, que ha realizado el doctorando D. Manuel de Burgos Carmona, DNI. 26802085-R, con domicilio en C/ Villafranca de los caballeros, 1, 1º C, 29014 Málaga.

HACE CONSTAR:

Que la citada tesis doctoral reúne todos los requisitos científicos para su lectura y defensa ante el tribunal cuya composición se adjunta.

Málaga, 20 de noviembre de 2007.

Fdo. Dr. D. Pedro Montiel Gámez.

 

A mis padres, Manuel y Mercedes. A Sole.

 

Agradecimientos

A mis padres, Manuel y Mercedes, a quienes admiro en su ejercicio y su saber hacer. Por todo lo que significan. Por la educación que me han dado, así como por la formación que me han permitido. De no haber contado con el apoyo de ambos no hubiera sido posible la realización de este trabajo.

A Sole, por todo lo que ella significa, por sus ánimos y su comprensión. Por todos los momentos que no hemos podido compartir y que debí emplear en el desarrollo de esta investigación.

A mis tíos José Luís

y Ana, quienes toman parte de forma activa en

todas mis ilusiones. Por apoyarme en todo momento hasta ver culminada la

presente tesis doctoral.

A

Pedro,

mi

director

de

tesis,

a

quien

expreso

mi

más

sincero

agradecimiento por la inestimable ayuda recibida, así como por su paciente y

constante apoyo en los momentos de desánimo donde no lograba divisar el final de nuestro estudio.

Al Centro Residencial ―Los Milagros‖, y muy especialmente a la gran

familia Mata-Olivera, por permitirnos llevar a cabo esta investigación.

A todos los compañeros del equipo multidisciplinar, quienes con su aportación y entrega han permitido la consecución de este trabajo.

A todos los residentes que han participado en el Programa, verdaderos protagonistas de esta experiencia.

 

A mis amigos Fran y Pepe, por todos los años de estudio y convivencia. Por su complicidad y sentir como propios todos los acontecimientos en el desarrollo de este estudio.

A todos los profesores que mantengo en el recuerdo, con quienes he alcanzado aquellas experiencias que hoy me han permitido la elaboración de este trabajo. Por su sentido de la responsabilidad y hacer grande nuestra profesión.

Y en general, a todas las personas que estuvieron siempre dispuestas a ofrecer su ayuda para la elaboración de esta tesis.

 

ÍNDICE

ÍNDICE

 

INTRODUCCIÓN

27

 

PRIMERA PARTE

CAPÍTULO I. ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

35

  • 1.1. CONCEPTO DE ENVEJECIMIENTO

 

39

  • 1.2. TEORÍAS DEL ENVEJECIMIENTO

50

1.2.1.

Teorías Biológicas

50

  • 1.2.1.1. Teorías Estocásticas

 

52

 
  • 1.2.1.1.1. Teoría de los radicales

52

  • 1.2.1.1.2. Teoría de la acumulación de productos

54

  • 1.2.1.1.3. Teorías genéticas

......................................................

54

  • 1.2.1.1.4. Teoría de la mutación somática

................................

55

  • 1.2.1.1.5. Teoría de las uniones cruzadas de estructuras

celulares

56

  • 1.2.1.1.6. catástrofe...............................................

Teoría

error

57

  • 1.2.1.1.7. ..................................................

Teoría

inmunológica

58

  • 1.2.1.2. Teorías Deterministas

 

59

 
  • 1.2.1.2.1. Teoría

59

11

ÍNDICE

 
  • 1.2.1.2.2. Teoría de la capacidad replicativa finita de las células

 

60

  • 1.2.1.2.3. Hipótesis de los genes determinantes de la

longevidad

61

  • 1.2.2. Teorías Psicosociales

 

61

  • 1.2.2.1. Teoría de la desvinculación

62

  • 1.2.2.2. Teoría de la actividad

63

  • 1.2.2.3. Teoría de la continuidad

....................................................

64

  • 1.2.2.4. Teoría de la modernización

 

65

  • 1.3. MODELO DEL ESTILO

DE

67

  • 1.3.1. Envejecimiento activo y calidad de vida

.....................................

78

  • 1.3.1.1. La actividad física como determinante conductual

89

  • 1.4. EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN

 

94

  • 1.4.1. Periodo del ―baby boom‖ en España

100

  • 1.4.2. Repercusiones de este cambio demográfico

103

CAPÍTULO II. DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

109

  • 2.1. CONCEPTO DE

111

  • 2.1.1. Clasificación de la dependencia

 

115

  • 2.2. CONCEPTO DE

121

12

ÍNDICE

 
  • 2.3. EPIDEMIOLOGÍA DE LAS CAÍDAS EN LA POBLACIÓN MAYOR

ESPAÑOLA

....................................................................................................

123

  • 2.4. FACTORES DE RIESGO DE

 

127

2.4.1.

Factores intrínsecos

...................................................................

129

2.4.1.1.

Cambios atribuidos al envejecimiento

129

2.4.1.1.1.

Capacidades

sensoriales

129

2.4.1.1.2.

Capacidades

cognitivas

131

2.4.1.1.3.

Capacidades

físicas

131

2.4.1.1.3.a. Capacidades físicas coordinativas

131

2.4.1.1.3.b. Capacidades físicas básicas

137

2.4.1.2.

Enfermedades

147

2.4.1.3.

Fármacos

148

2.4.2.

Factores

150

  • 2.5. CONSECUENCIAS DE LAS

 

153

CAPÍTULO III. PRESUPUESTOS CONCEPTUALES Y METODOLOGÍA DE

LA INVESTIGACIÓN

 

157

  • 3.1. EL PARADIGMA CUALITATIVO

 

167

3.1.1.

La etnografía como método de investigación

170

3.1.2.

La

investigaciónacción

173

3.1.3.

El estudio de caso

.....................................................................

178

3.1.4.

El estudio longitudinal

183

13

ÍNDICE

 
  • 3.2. INSTRUMENTOS PRINCIPALES PARA LA RECOGIDA DE LA

INFORMACIÓN EN NUESTRA

INVESTIGACIÓN. ........................................

184

  • 3.2.1. Los documentos personales

......................................................

187

La observación

  • 3.2.2. ..........................................................................

188

La entrevista

  • 3.2.3. ..............................................................................

191

La fotografía

  • 3.2.4. ..............................................................................

195

  • 3.2.5. Diario de observación: cuaderno de campo

...............................

196

3.2.6.

El

vídeo......................................................................................

198

  • 3.3. INSTRUMENTOS COMPLEMENTARIOS EN LA RECOGIDA DE DATOS

DE NUESTRA

205

  • 3.3.1. Test de Pfeiffer

..........................................................................

206

  • 3.3.2. Escala de Barthel

......................................................................

207

  • 3.3.3. Test de Tinetti de equilibrio y marcha

209

  • 3.3.4. Modified Clinical Test of Sensory Interaction in Balance

(M-CTSIB)

210

  • 3.4. EL MODELO EFQM DE EXCELENCIA COMO INSTRUMENTO

PARA LA INTERPRETACIÓN Y ANÁLISIS DE NUESTRO SISTEMA DE GESTIÓN

213

14

ÍNDICE

 

SEGUNDA PARTE

CAPÍTULO IV. NATURALEZA Y DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN

217

  • 4.1. NATURALEZA DE LA

219

  • 4.2. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

226

4.2.1.

Foco de estudio

.........................................................................

227

4.2.1.1.

Cuestiones de estudio

227

  • 4.3. OBJETO

DE

229

  • 4.4. TIPO DE MAYORES QUE PARTICIPAN EN LA

230

  • 4.5. DISEÑO Y FASES DE LA

234

  • 4.5.1. investigación. ........................................................

Diseño de la

234

  • 4.5.2. investigación. ..........................................................

Fases de la

235

4.5.2.1.

Fase preparatoria

237

4.5.2.2.

Trabajo de campo

238

4.5.2.2.1.

Subfase 1: Valoración multidisciplinar del caso

de estudio

.................................................................................

239

4.5.2.2.2.

Subfase 2: Programa de actividad física.

Gestión por procesos

241

4.5.2.3.

Fase

analítica

243

4.5.2.4.

Fase

informativa

244

15

ÍNDICE

 
  • 4.6. CRITERIOS DE VALIDEZ: CREDIBILIDAD, TRANSFERIBILIDAD,

CONFIRMABILIDAD Y

246

  • 4.6.1. Credibilidad

................................................................................

249

  • 4.6.2. Transferibilidad. .........................................................................

250

  • 4.6.3. Confirmabilidad. .........................................................................

252

  • 4.6.4. Dependencia

253

  • 4.7. ELECCIÓN DE LOS SUJETOS DE ESTUDIO: MUESTREO TEÓRICO. 255

CAPÍTULO V. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS

257

  • 5.1. APLICACIÓN DE LOS INSTRUMENTOS UTILIZADOS (PRINCIPALES Y

 

259

  • 5.1.1. Los documentos

259

La observación

  • 5.1.2. participante. ......................................................

260

  • 5.1.3. entrevista. .............................................................................

La

260

La fotografía

  • 5.1.4. ...............................................................................

261

  • 5.1.5. El diario de observación: cuaderno de

262

  • 5.1.6. vídeo......................................................................................

El

262

  • 5.1.7. Los tests y escalas

.....................................................................

263

  • 5.2. PUNTO

DE

264

  • 5.3. VALORACIÓN MULTIDISCIPLINAR DEL CASO DE ESTUDIO

272

16

ÍNDICE

 
  • 5.3.1. Diagnóstico médico y

278

  • 5.3.2. Diagnóstico básico de equilibrio

.................................................

280

  • 5.3.3. Procedimientos especiales de

comprobación motora

282

  • 5.3.4. Estudio del historial de caídas

284

  • 5.3.5. Valoración del entorno residencial

290

  • 5.4. PROGRAMA DE ACTIVIDAD FÍSICA COMO ESTRATEGIA EN LA

PREVENCIÓN DE

296

  • 5.4.1. Actividades de equilibrio: sistemas

302

  • 5.4.1.1. Desarrollo del sistema somatosensorial

302

  • 5.4.1.2. Desarrollo del sistema visual

304

  • 5.4.1.3. Desarrollo del sistema vestibular

306

  • 5.4.2. Actividad física para la prevención de

307

  • 5.4.2.1. Desarrollo de la resistencia

308

  • 5.4.2.2. Desarrollo de la fuerza

......................................................

311

  • 5.4.2.3. Desarrollo de la flexibilidad

312

  • 5.5. INTERVENCIÓN DIDÁCTICA EN NUESTRO PROGRAMA DE ACTIVIDAD

FÍSICA

315

  • 5.6. LOS PROCESOS EN EL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN ―LOS

MILAGROS‖ COMO SISTEMA DE GESTIÓN

................................................

319

  • 5.6.1. Descripción de los procesos: fichas de procesos

.......................

328

  • 5.6.2. Seguimiento y evaluación de los procesos: resultados

342

17

ÍNDICE

 

5.7. CORROBORACIÓN ESTRUCTURAL Y CONSENSUACIÓN DEL INFORME. .....................................................................................................

356

  • 5.7.1. Consensuación del informante clave

.........................................

356

CONCLUSIONES

359

______________________________________________

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

365

_______________________________

ANEXOS

401

_____________________________________________________

ANEXO 1. PROYECTO DE INVESTIGACIÓN Y NEGOCIACIÓN INICIAL

....

403

ANEXO 2. TEST DE PFEIFFER

.................................................................... ANEXO 3. ESCALA DE BARTHEL ANEXO 4. TEST DE TINETTI

................................................................

........................................................................ ANEXO 5. FORMULARIO DE VALORACIÓN DEL M-CTSIB

........................

418

419

420

422

ANEXO 6. CRITERIOS DEL MODELO EFQM DE

EXCELENCIA..................

423

ANEXO 7. FICHA - HISTORIAL DEL PARTICIPANTE

..................................

463

ANEXO 8. HOJA DE REGISTRO DE CAÍDAS

...............................................

465

ANEXO 9. FOTOGRAFÍAS

............................................................................

466

18

 

ÍNDICE

DE FIGURAS

ÍNDICE DE FIGURAS

 

CAPÍTULO I

Figura 1.1. Deterioro funcional con el paso de los años

42

Figura 1.2. Teorías sobre el envejecimiento

66

69

Figura 1.4. Los determinantes del envejecimiento activo

84

Figura 1.5. Pirámide de población mundial en 2002 y

96

Figura 1.6. Crecimiento medio anual de la población mayor,

98

Figura 1.7. Nacimientos en España, 1900-2003

101

Figura 1.8. Población según sexo y edad, 2003, 2020 y

102

CAPÍTULO II

Figura 2.1. Estimación de la prevalencia de las situaciones de discapacidad,

 

por edad y género. España, 1999

118

Figura 2.2. Estrategias de control

133

Figura 2.3. Comparación del ancho de paso entre personas jóvenes y

 

personas mayores

135

 

136

Figura

2.5.

Músculos antigravitatorios

142

ÍNDICE DE FIGURAS

 

CAPÍTULO III

Figura 3.1. Proceso de investigación-acción. Kurt Lewin

174

Figura 3.2. Modelo EFQM de

 

214

CAPÍTULO IV

 

Figura 4.1. Actividades que organizan las residencias, 2004

225

Figura 4.2. Proceso de investigación cualitativa

235

236

CAPÍTULO V

 

Figura

5.1.

Componentes del equipo

multiprofesional

276

Figura 5.2. Esquema de Diagnóstico Secuencial

278

Figura 5.3. Diagnóstico médico y psicológico

279

283

287

320

objetivos Figura 5.7. Mapa de procesos del programa de intervención

325

326

 

ÍNDICE

DE TABLAS

ÍNDICE DE TABLAS

 

CAPÍTULO I

Tabla 1.1. Efectos beneficiosos de la práctica habitual de ejercicio físico

73

Tabla 1.2. Resumen de los beneficios de la actividad física

74

Tabla 1.3. Evolución de la población mayor, 1900-2050

99

población, 1991-2026

103

CAPÍTULO II

Tabla 2.1. Proyección del número de personas dependientes para las

actividades de la vida diaria por grados de necesidad de cuidados

(España, 2005-2020)

.................................................................... Tabla 2.2. Proyección del número de personas con dependencia para las

116

actividades de la vida diaria por grados de necesidad de cuidados y

grandes grupos de edad (España, 2005)

...................................... Tabla 2.3. Proyección del número de personas con dependencia para las

116

actividades de la vida diaria por grados de necesidad de cuidados y

grandes grupos de edad (España, 2010)

117

...................................... Tabla 2.4. Enfermedades seleccionadas que aumentan el riesgo de caídas . 148

Tabla 2.5. Fármacos seleccionados que aumentan el riesgo de caídas

149

Tabla 2.6. Consecuencias derivadas tras sufrir una caída

154

25

ÍNDICE DE TABLAS

 

CAPÍTULO III

Tabla 3.1. Características del Modelo Cualitativo y Cuantitativo

162

Tabla 3.2. Test de

207

Tabla 3.3. Escala de Barthel

208

CAPÍTULO IV

Tabla 4.1. Tipos de contraindicaciones para la práctica de actividad física

231

CAPÍTULO V

Tabla 5.1. Diagnóstico básico de equilibrio

281

286

288

Tabla 5.4. Ficha de proceso ―Actividades de equilibrio‖

329

Tabla 5.5. Ficha de proceso ―Actividad física para la prevención de caídas‖ . 334

Tabla 5.6. Tabla de frecuencia en la Escala de Barthel (GE. Año

348

Tabla 5.7. Tabla de frecuencia en la Escala de Barthel (GE. Año

348

Tabla 5.8. Tabla de frecuencia en la Escala de Barthel (GC. Año 2006)

349

Tabla 5.9. Tabla de frecuencia en la Escala de Barthel (GC. Año 2007)

349

Tabla 5.10. Tabla de frecuencia en el Test de Tinetti (GE. Año 2006)

351

Tabla 5.11. Tabla de frecuencia en el Test de Tinetti (GE. Año

352

Tabla 5.12. Tabla de frecuencia en el Test de Tinetti (GC. Año 2006)

352

Tabla 5.13. Tabla de frecuencia en el Test de Tinetti (GC. Año 2007)

352

26

 

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

 

INTRODUCCIÓN

Con el propósito de situar al lector en el contexto del presente trabajo, indicaremos cómo, cuándo y cuáles han sido los criterios que nos han impulsado en la realización del mismo. Esta tesis doctoral es producto de la formación y trabajo realizado durante los últimos tres años y se centra en la creación de un programa de actividad física para personas mayores institucionalizadas en un centro residencial. Nuestra investigación trata de implicar al profesional de la Educación Física en el campo de la gerontología, colaborando en la búsqueda de intervenciones desde la actividad física para mejorar la salud y la calidad de vida de las personas mayores residentes. Todo ello, con la finalidad de disminuir el riesgo de caídas en esta población, potenciar su autonomía y ofrecer un estilo de vida saludable y, con él, una mejor calidad de vida.

Esta tesis equivale al resultado de un proceso de investigación-acción desarrollado con unas personas mayores que residen en el Centro Residencial Los Milagros (sito en Rincón de la Victoria - Málaga), focalizado hacia la capacidad funcional y el grado de independencia que estas personas poseen y su repercusión en los acontecimientos de caídas. Tras un primer contacto en Noviembre de 2005 con la Dirección del Centro Residencial y el apoyo de los diferentes profesionales que en él desarrollan su labor (médico, psicóloga,

29

INTRODUCCIÓN

 

fisioterapeuta, enfermera y auxiliares) comenzamos esta experiencia. Los comienzos no fueron una tarea fácil, no pudiendo imaginar lo que me esperaba en este camino. Mis mayores dudas se centraban en cómo enfocar un trabajo desde el campo de la Educación Física en personas que tenían características tan desconocidas por mí, destacando principalmente aquéllas referidas al ámbito motor, y su diferencia entre mayores institucionalizados y los que no.

En este largo camino, mi afán por aprender me ha llevado a contrastar opiniones de los diferentes profesionales que hemos formado el equipo multidisciplinar e investigar en trabajos especializados en esta área con la intención de buscar y ampliar datos sobre la prevención de las caídas.

La estructura de este trabajo de investigación está dividida en dos bloques, uno teórico y otro práctico, en los que se ha recogido la totalidad de esta tesis. Ésta comprende diferentes capítulos, formando los tres primeros el cuerpo teórico y el cuarto y quinto dedicados a la parte práctica:

1. Envejecimiento y evolución demográfica de la población mayor en España. En él se abordan los aspectos relacionados con las teorías generales del envejecimiento, con respecto a las teorías biomédicas que representan aspectos del desarrollo del ser humano en el último tramo de su vida y las teorías psicosociales dirigidas a los postulados relativos al proceso del envejecimiento, con especial atención hacia la conducta y la situación relacional del individuo. Todo ello, con referencias a posibles situaciones prácticas de la actividad física, partiendo desde nociones generales a la idea

30

INTRODUCCIÓN

 

del estilo de vida como idea aglutinadora y de aplicación hacia nuestro programa de intervención. Además, analizamos la profunda transformación demográfica que ha vivido España durante el último siglo, lo que nos ha llevado a un alto índice de envejecimiento de la población y, por ende, a una mayor demanda en la prestación de servicios.

  • 2. Dependencia y caídas. Su repercusión en la calidad de vida de las

personas mayores. Los cambios demográficos y sociales que estamos viviendo en los últimos años están produciendo un incremento progresivo de la población en situación de dependencia. Este escenario es analizado desde la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, según la cual conlleva problemas de dependencia en las últimas etapas de la vida para un colectivo de personas cada vez más amplio. En este capítulo estudiamos la incidencia de las caídas en la población anciana, con la intención de comprender sus causas y el mecanismo práctico para la evaluación e intervención en las personas con un mayor riesgo de éstas, debido a su importancia desde la atención geriátrica.

  • 3. Presupuestos conceptuales y metodología de la investigación. Desde

una investigación apoyada en perspectivas cualitativas, hemos desarrollado un proyecto siguiendo la metodología de investigación-acción de Kemmis & McTaggart (1988), a través de la participación de todos los miembros de nuestro equipo de trabajo por medio del plan, la acción, la observación y la reflexión.

31

INTRODUCCIÓN

 

También el método del estudio de casos nos ha supuesto la participación prolongada en el campo de nuestra investigación. Hemos estudiado una serie de incidencias relacionadas con los mayores participantes, a través de la recogida selectiva de la información, interpretando los acontecimientos que van sucediendo.

En lo referente al proceso de evaluación, hemos tenido en cuenta las indicaciones de Santos Guerra (1990), sobre todo en cuanto a la flexibilidad de su diseño y la sensibilidad que el evaluador debe mostrar con respecto a la realidad que vaya descubriendo. En nuestra investigación ha sido común el uso de instrumentos como los documentos personales, la observación participante, la entrevista, la fotografía, el vídeo, los cuestionarios y escalas, y los diarios, además de otros complementarios, como tests y escalas entre otros.

4. Naturaleza y diseño de la investigación. En este capítulo exponemos la naturaleza del programa de intervención, que supone un compromiso de referencia en relación a los objetivos propuestos, que se concretan en:

  • 1. Constituir un modelo de intervención para el estudio y prevención de las caídas en personas mayores institucionalizadas desde la creación de un equipo multidisciplinar.

  • 2. Valorar la diversidad y heterogeneidad de la tipología de las personas mayores residentes en el centro Los Milagros.

32

INTRODUCCIÓN

 
  • 3. Conocer la influencia de las caídas en la salud y la calidad de vida de los mayores residentes.

  • 4. Estudiar las aportaciones que desde la actividad física pueden hacerse a la intervención con mayores.

  • 5. Resaltar la contribución de la Educación Física en la implantación de programas de actividad física para mayores en centros residenciales.

  • 6. Planificar y gestionar un programa de intervención desde la Educación Física para disminuir el riesgo de caídas en las personas mayores, mejorando así su calidad de vida.

Encontramos, además, el diseño de la investigación y las fases de la misma, así como los criterios de: credibilidad, transferibilidad, confiabilidad y dependencia. Para demostrar, como afirma Guba (1989), que el trabajo se ha realizado de forma pertinente, garantizando que el tema fue identificado y descrito con exactitud.

5. Análisis e interpretación de los datos. Se expone el informe de la investigación que surge a partir del trabajo de campo aplicado. Su contenido es el núcleo central del proyecto y es producto de la observación, a lo largo de los años en que se ha desarrollado el mismo.

La aplicación del método de estudio de casos ha sido muy importante, teniendo en cuenta que los datos pudieran ser transferidos y aplicados en otros estudios de investigación, abriendo nuevas vías, puestas a disposición de la enseñanza de la Educación Física en personas mayores.

33

INTRODUCCIÓN

 

Por otro lado, en este capítulo se explica cómo se ha

llevado

a

cabo la

corroboración estructural y el consenso del informe del equipo multidisciplinar.

6. Seguidamente, en un sexto apartado expresamos las distintas conclusiones a las que hemos llegado en esta tesis doctoral.

7. En el apartado referencias bibliográficas se relacionan los principales autores para el conocimiento de los distintos temas estudiados en esta investigación.

8. Para finalizar,

en

el

apartado

de

anexos hemos incluido algunos

documentos y fotografías cuyo contenido nos ha servido para construir el conocimiento del estudio de casos realizado.

34

 

CAPÍTULO I

ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN

ESPAÑA

ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

CAPÍTULO I

Al emprender un estudio en el contexto de las personas mayores, donde se abordan desde la propia definición hasta los aspectos relacionados con el estilo de vida y la capacidad funcional de este colectivo, pretendemos ofrecer un enfoque adecuado de las oportunidades y fundamentos del área de conocimiento de la Educación Física, de su orientación y desarrollo con dicha población. La importante dimensión social que ha adquirido la actividad física en los últimos años ha supuesto una definición conceptual profunda, que delimita diferentes orientaciones de práctica y tendencias en función de los objetivos perseguidos. La investigación es numerosa y abarca distintas perspectivas de estudio (Párraga, 2007), que favorecen un mayor conocimiento de la idoneidad de la práctica, de sus necesidades y los modos de gestionarla

Las teorías sobre el envejecimiento existentes, desde la opción meramente biológica hasta la corriente psicosocial, permiten entender la representación del envejecimiento activo como una propuesta globalizada de intervención donde la configuración de la actividad física se manifiesta como referente para ese estilo de vida (Merino, 2006). Los aspectos generales relacionados con el envejecimiento evocan desde las consideraciones propias de la evolución de la persona con sus connotaciones biológicas, hasta las perspectivas que se plantean desde la opción demográfica. Y es que el

37

CAPÍTULO I

 

conocimiento de la evolución demográfica se hace necesario para comprender cómo evolucionará el sector del mayor en un futuro inmediato y su proyección a medio y largo plazo en el intento de que el lector pueda interpretar mejor cuáles son las claves en la atención a las personas mayores dentro del ámbito de la prevención de la dependencia y las potenciales carencias que se presentarán en este campo de actuación.

38

ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

1.1. CONCEPTO DE ENVEJECIMIENTO.

El envejecimiento individual y de la población plantean en la actualidad un gran número de cuestiones tanto a los responsables políticos como a la sociedad en general: ¿podemos evitar el declive de la capacidad funcional en

la edad avanzada?, ¿es posible mejorar la calidad de vida de este grupo de población?, ¿cómo podemos intervenir para que las personas mayores permanezcan independientes y activas durante la vejez?, ¿cómo reforzar las

políticas de promoción y prevención de la

salud?...

Éstas son, entre otras,

algunas de las interrogantes con las que se trata de aportar respuestas a una situación donde el envejecimiento de la población y el aumento de la supervivencia de las personas mayores, fenómeno conocido como sobreenvejecimiento, conlleva el incremento de la necesidad de atención y de cuidados a todas aquellas personas que los necesitan.

Debido a que con frecuencia se tratan como equivalentes los conceptos envejecimiento y vejez, interesa diferenciarlos para favorecer una mejor comprensión de los mismos y de sus implicaciones. Esta distinción, elaborada por Dulcey-Ruiz, Mantilla, Carvajal & Camacho (2004), constituye un fundamento para establecer políticas que tengan en cuenta la totalidad de la vida, así como las personas de todas las edades. Aquí se hace referencia al envejecimiento de la población y al de los individuos, como diferentes de la condición de la vejez.

39

CAPÍTULO I

 
  • El envejecimiento demográfico o poblacional es un proceso de cambio en la estructura por edades de una población. Se caracteriza por un aumento en la proporción de personas de 60 y más años, así como por una reducción en la proporción de niños y de jóvenes. Esto da como resultado un incremento en la edad promedio de la población y en la esperanza promedio de vida, sobre todo en las edades más avanzadas.

  • El envejecimiento individual es un proceso de cambio permanente que comienza con la vida y termina con la muerte; equivale a vivir cada día más tiempo. En tal sentido todos (niños, jóvenes y adultos) envejecemos, desde la concepción, los 365 días de cada año. Implica la presencia ininterrumpida de ganancias y de pérdidas. Depende de condiciones tanto genéticas como ambientales y se relaciona muy particularmente con el contexto histórico, económico, político y socio- cultural en el cual se vive, así como con los comportamientos individuales, familiares y sociales.

Es evidente que no todas las personas envejecen del mismo modo, manifiesta Castillo (2007, p.13). Así, dos personas nacidas el mismo día pueden mostrar importantes diferencias en el grado de envejecimiento que presentan y en la velocidad con la que ese deterioro se va instaurando. Esto lleva a la necesidad de definir y comprender qué entendemos por vejez, cómo envejecemos las personas, qué factores intervienen en el proceso de

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

envejecimiento o qué elementos forman parte de un estilo de vida beneficioso sobre la longevidad funcional.

La vejez, en cambio, es la fase final del proceso de envejecimiento. Equivale a vivir muchos años, en comparación con otras personas del mismo grupo poblacional. Sus límites (excepto el de la muerte) han sido y son siempre imprecisos y dependientes, entre otros factores, de la esperanza promedio de vida al nacer de cada población. Según Romero (2002, p. 204), la vejez se considera como el momento de la vida en el que se presenta un deterioro de las funciones fisiológicas, con la consiguiente limitación corporal para realizar las actividades cotidianas. En realidad, apunta este autor, la vejez es una experiencia física, intelectual y social que el ser humano vive de forma global hasta el momento de la muerte, progresando con rapidez según los casos. Este deterioro en las funciones fisiológicas es lo que denominamos envejecimiento. Entendida como etapa del ciclo vital, Amador (2007) añade que puede ser interpretada como una etapa más de nuestra vida en la que si controlamos las condiciones externas de economía, atención, etc., y con unos mínimos de funcionalidad personal, debe representar una etapa positiva.

El envejecimiento supone un proceso degenerativo, universal, progresivo e irreversible que afecta a los distintos órganos y sistemas de nuestro organismo, (Castillo, 2007, p. 13). Este proceso, de hecho, sobreviene como consecuencia de cambios acumulados que con el tiempo provocan desequilibrios y desórdenes a distintos niveles, provocando disminución funcional, pérdidas en la capacidad de adaptación y, finalmente, la muerte.

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CAPÍTULO I

 

Para gran parte de las funciones orgánicas, la máxima capacidad funcional se alcanza, precisamente, al final del periodo de maduración sexual o inicio de la vida adulta. Una vez alcanzado el máximo de capacidad (bien sea éste de una función específica o del conjunto de funciones orgánicas) comienza el lento e inexorable declive funcional que caracteriza el proceso de envejecimiento (figura 1.1).

CAPÍTULO I Para gran parte de las funciones orgánicas, la máxima capacidad funcional se alcanza, precisamente,

Figura 1.1. Deterioro funcional con el paso de los años. Fuente: Castillo, M. J., Ortega, F. B. & Ruiz, J. (2005). La Mejora de la Condición Física como Terapia Antienvejecimiento. Medicina Clínica, 124, 146-155.

En sus inicios, continúa este autor, esta pérdida de capacidad funcional resulta imperceptible y pasa fácilmente desapercibida, ya que la mayoría de las funciones continúan siendo adecuadas durante el resto de la vida porque la capacidad funcional de casi todos los órganos es superior a la que el cuerpo necesita (reserva funcional). Sin embargo, con el paso del tiempo, todos los

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

órganos y tejidos se ven afectados aunque el grado de afectación varía de unos tejidos a otros y de unas funciones a otras. Entre personas de la misma edad y mismo substrato genético, aquellas que se mantienen física y sexualmente poco activas, se alimentan de manera poco saludable y se exponen a factores de riesgo, presentan un aspecto menos joven y menos saludable. De hecho, se puede afirmar que realmente lo están bajo un punto de vista estrictamente fisiológico‖ (Castillo, 2007, p. 16). Es por esto por lo que dicho autor resalta la importancia de conocer el estado de forma física que posee una persona ya que constituye un excelente predictor, quizás el mejor, de la expectativa de vida y, lo que es más importante, de la calidad de vida.

Las cohortes de población más utilizadas en las investigaciones, como refleja Párraga (2007), han tomado como referencia los 60 y los 65 años en adelante para indicar el punto de inflexión de los denominados adultos jóvenes a adultos mayores. Así, la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento de las Naciones Unidas fijó en 1980 en 60 años la edad de transición de las personas a la vejez y definió a los mayores de 80 años como el grupo de ancianos más viejos. Si bien, son numerosos los estudios que toman la edad de 65 años como punto de inflexión, al ser en la actualidad la edad de jubilación profesional y que condiciona tener que adaptar los hábitos de vida a la nueva situación. Sin embargo, es importante reconocer que la edad cronológica no es un indicador exacto de los cambios que acompañan al envejecimiento. Al respecto, la OMS (2002) afirma que existen considerables variaciones en el estado de salud, la participación y los niveles de independencia entre las personas ancianas de la misma edad.

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CAPÍTULO I

 

La jubilación se concibe como el paso de la vida activa a la inactiva. Es un mecanismo que interviene en la salida del mercado de trabajo al alcanzar la edad reglamentaria. Según Bazo (2007, p. 243), ―se ha producido un proceso de discriminación de las personas en cuanto al mercado de trabajo en razón de la edad, organizándose la jubilación precisamente sobre la base de la

discriminación por edad‖. Se la ha considerado también un rito de paso que

marcaba, como otros en el ciclo vital, la transición de una situación a otra. Es una institución social que surge y se desarrolla acompañando al desarrollo del propio sistema capitalista. Edad y jubilación están unidas estrechamente ya que el aumento del volumen de las personas mayores influye en el desarrollo

de los sistemas de pensiones y en la edad, que dependiendo de países o incluso si se trata de mujeres o varones, se han considerado propias para retirarse las personas del mundo del trabajo.

La determinación de una referencia correcta para bloquear la variable vejez ha sido objeto de controversia en los estudios que, desde diferentes perspectivas, han analizado a las personas mayores (Párraga, 2007). La edad cronológica es la cohorte de población más analizada al ser un parámetro fácilmente medido; sin embargo, hay reconocimiento unánime de que las variables interpersonales se incrementan al analizar grupos de mayor edad cronológica. El envejecimiento fisiológico no es uniforme entre la población, siendo las diferencias cronológicas, biológicas y autoperceptivas (propia imagen e imagen de los demás) cada vez mayores. Es conocido que en el proceso de envejecimiento influyen factores como: el estilo de vida de la

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

persona, la genética, las enfermedades padecidas y otros muchos que determinarán su nivel de deterioro.

En relación a la utilización de la edad cronológica como referencia del envejecimiento, Merino (2002) indica:

La edad por sí misma no es una referencia fiable para determinar parámetros que nos permitan conocer o clasificar a los individuos. Como sabemos, hay

personas más jóvenes con 70 años que otras con 50. (…) Así mismo, entre los 60 y los 90 o más años hay una diferencia de 30, un tramo tan largo como pueda ser el existente entre la niñez y la madurez de la edad adulta(Merino, 2002, p.

276).

A medida que la edad cronológica es mayor, también serán mayores las diferencias y la velocidad del proceso de envejecimiento se incrementará(Párraga, 2007, p. 131). Por eso, es necesario evaluar con precisión al grupo de mayores, debiendo atender a los diferentes tipos de edad: cronológica, biológica y funcional. Todo ello, empleando una perspectiva holística que garantice el rigor necesario en las comparaciones entre individuos y entre grupos de mayores. Pero, como evidencia este autor, la evaluación de estos parámetros es de gran dificultad en la práctica, lo que ha provocado la aparición de un paradigma de investigación encargado de evaluar las capacidades de los mayores y que, en los últimos años, supone una importante inquietud en los investigadores. Además, permitirá mejorar el proceso de prescripción del ejercicio físico atendiendo al principio de individualización (Sanjuán, 2005; Monés, 2004; Velarde & Ávila, 2002).

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CAPÍTULO I

 

Dadas las diferencias entre sujetos que se producen en la vejez, ésta se puede clasificar teniendo en cuenta no solamente la edad cronológica, sino también la capacidad del anciano (Romo, 2001). Ante esta situación, es imprescindible para nosotros tratar de definir y diferenciar los conceptos de edad cronológica y edad biológica, para lo cual nos basamos en las aportaciones de Castillo (2007):

  • Por edad cronológica se entiende la edad que viene determinada por la fecha de nacimiento. La edad cronológica no es influenciable.

  • Por edad biológica (edad fisiológica o edad real) se entiende la edad que realmente tiene el individuo y hace referencia al estado funcional y estructural de los distintos sistemas y tejidos que conforman el organismo y al aspecto que éste presenta. De hecho, la edad biológica o real se corresponde mejor con el aspecto de la persona que la propia edad cronológica. Así, hay personas que aparentan o tienen un aspecto correspondiente a una edad inferior a la que corresponde a su edad cronológica. En este caso se podría hablar de retraso del envejecimiento o envejecimiento atenuado. También hay personas que aparentan una edad mucho mayor que la que corresponde a sus años. En este caso se puede hablar de envejecimiento prematuro o acelerado.

Esta aclaración es necesaria para configurar o situar las personas mayores en los diferentes niveles de un programa de actividad física. Así se ha

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

tenido en cuenta al diseñar el programa en nuestro caso de estudio, entendiendo que el grado de funcionalidad de un anciano no lo da su edad cronológica, sino su capacidad funcional. De este modo, se pueden investigar los efectos sobre el envejecimiento del ejercicio y otros factores del estilo de vida, así como el grado de involución de los sistemas fisiológicos de cada sujeto para poder implicar tratamientos individualizados (Miquel, 2003).

La forma en que envejecemos y vivimos este proceso, nuestra salud y capacidad funcional, dependen no sólo de nuestra estructura genética, sino también (y de manera importante) de lo que hemos hecho durante nuestra vida (OMS, 1998). Está influenciado por los efectos de los estados del entorno, del estilo de vida y de las enfermedades (Párraga, 2007). Según la OMS (2001), la salud de un individuo depende en un 15% del medio ambiente, un 15% de la herencia, un 15% del servicio de salud y en un 55% del estilo de vida. Lo que evidencia la importancia de intervenir desde edades tempranas.

Para Oña (2002,

p.

13

y ss.), la significación de ―mayor‖

o ―persona

mayor‖ puede entenderse desde dos perspectivas: una estática y otra

dinámica. La primera se relaciona con un rango determinado de edad de la vida

y la segunda realza el proceso de envejecimiento más que el estado.

Respecto a la perspectiva estática, en las sociedades desarrolladas la vejez coincide con la edad de jubilación; son, pues, las sociedades las que establecen quién es o no mayor. Además, la polisemia de los términos utilizados para esa categoría de edad (―mayor‖, ―viejo‖, ―anciano‖, ―tercera

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CAPÍTULO I

 

edad‖) no deja de manifestar cierto nivel de eufemismo que expresa una visión

negativa, a veces vergonzante, de nuestras sociedades modernas hacia los mayores.

En este sentido, cada momento histórico, cada sociedad o cultura tienen una visión distinta del anciano. En algunos casos, sobre todo en las sociedades pequeñas y tradicionales, esa visión puede llegar a ser positiva, de respeto e incluso de alta estimación. El anciano, en estas sociedades, es el consejero y la fuente de sabiduría. En nuestras sociedades modernas, industriales y anónimas, por la circunstancia de la jubilación, donde el valor productivo prima sobre todo, la visión tiende a ser negativa, de persona inservible, infecunda (en todos lo sentidos posibles) y molesta. La anciana asume otros roles diferenciados que la convierten también en otro referente improductivo, pero con funciones relativas a aspectos matriarcales.

La perspectiva dinámica del proceso del envejecimiento es una perspectiva más natural y operativa que puede, por tanto, someterse mejor a la aproximación científica para su comprensión y modificación. La aproximación científica tradicional al proceso del envejecimiento ha arrastrado ciertos prejuicios, que se pueden centrar en dos: el sesgo biológico y el determinismo genético. Sin embargo, no podemos restringir el proceso de envejecimiento exclusivamente a ellos. La acción del medio ambiente, del aprendizaje y del entrenamiento puede influir condicionando la calidad del envejecimiento en cada sujeto. En este sentido, Oña (2007, p. 58) añade que en particular los factores psicológicos, comportamentales, tienen una importante influencia tanto

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

como condicionantes como efectos. Los datos actuales, según este autor, no soportan la idea de que envejecer pueda ser un proceso inevitable de deterioro para todos, que nos hará dependientes, enfermos crónicos y con una mala calidad de vida. Por el contrario, hoy podemos mantener la hipótesis de que el envejecimiento se puede diferenciar en función de las actividades que realice cada persona, de sus hábitos de vida, pudiendo conseguirse una alta calidad de vida hasta el final de la vida, en lugar de una larga e inevitable agonía, si esos hábitos son saludables. El ejercicio físico mediante programas orientados a conseguir mayor calidad de vida y longevidad, basados en los datos que la ciencia nos aporta hoy, constituye un componente fundamental de esos hábitos saludables.

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CAPÍTULO I

 

1.2. TEORÍAS DEL ENVEJECIMIENTO.

Las teorías del envejecimiento que a continuación se exponen, siguiendo la recopilación realizada por Merino (2006) con motivo de su tesis doctoral, se pueden concretar en dos opciones: las teorías biológicas o biomédicas, que se entroncan con aspectos y explicaciones de carácter genético, bioquímico, evolutivos, etc.; y las teorías psicosociales que explican los comportamientos y las capacidades de relaciones de las personas cuando llegan al estado de senescencia. A las teorías que exponemos, se les pueden agregar un planteamiento ecléctico e integrador desde la faceta de la intervención basado en el ―Life-Span: Ciclo Vital‖, enunciado por Baltes, Reese & Nesselroade (1981), citado por Oña (2002).

1.2.1. TEORÍAS BIOLÓGICAS.

Marcos (2003a) declara que se han propuesto más de 300 teorías para explicar el envejecimiento y plantea que es posible que intervengan una serie de procesos de distinta categoría e importancia. El genoma parece ser un elemento esencial determinante de la duración total de la vida, existiendo otros factores, como el mecanismo de la obtención y liberación de la energía y la formación de las especies oxígeno reactivas, así como los procesos ligados al medioambiente (radiaciones, alteraciones de la nutrición, etc.) que también han

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

de ser tenidos en cuenta a la hora de explicar el proceso involutivo. De esta forma, este autor concreta dichos planteamientos en dos grandes grupos:

  • Las teorías que se basan en la existencia de un programa genético, que regula y controla la involución del organismo.

  • Las que explican el deterioro producido por el paso de los años, a consecuencia de la acción de factores internos o externos, al mismo que trastocan la función o la estructura de las células, los tejidos y los órganos. En este sentido, Marcos (2003a, p. 9), matiza que ―según la teoría genómica, los genes serían los responsables de la duración máxima de la vida, aunque sólo entre el 25 y el 35% de la longevidad podría ser achacada a ellos‖. Es decir,

la

primera se relaciona con los

marcadores genéticos del

individuo y la segunda con el impacto del medio sobre el mismo.

Por su parte, Pardo (2003), hizo una revisión sobre un gran número de teorías para explicar la naturaleza del envejecimiento, que han sido propuestas durante la segunda mitad del siglo XX, especialmente. Por la naturaleza multicausal del envejecimiento, concluye, resulta improbable que una teoría única pueda explicar todas las observaciones relacionadas con el envejecimiento. Así, se pueden diferenciar 2 tipos de teorías:

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CAPÍTULO I

 
  • Teorías estocásticas, basadas en que los procesos que condicionan el envejecimiento ocurren de un modo aleatorio y como consecuencia de la suma de agresiones procedentes del medio ambiente hasta alcanzar un nivel incompatible con la vida. Para Pardo (2003, p. 59) son aquellas que ―engloban fenómenos que comportan una serie de variables aleatorias, que hacen que este fenómeno sea producto del azar y deba ser estudiado recurriendo a cálculos probabilísticas‖. Estas teorías, cuentan con la acumulación fortuita de acontecimientos perjudiciales debido a la exposición de factores exógenos adversos.

  • Teorías deterministas, en las que el envejecimiento se produciría según normas establecidas y cuentan con las concepciones aportadas por los grandes descubrimientos, realizados en las investigaciones sobre el genoma humano, principalmente. No obstante, en este sentido, Marcos (2003a) apunta que se limita el papel de este tipo de teorías, al concluir que según la teoría genómica, los genes serían los responsables de la duración máxima de la vida, sólo en una parte de la longevidad podría ser atribuida a ellos.

1.2.1.1. Teorías Estocásticas.

1.2.1.1.1. Teoría de los radicales libres.

La teoría del envejecimiento basada en el impacto de los radicales libres fue formulada por Harman (1956), citado por Merino (2006), y postula que el

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

envejecimiento resulta de los efectos perjudiciales fortuitos, causados a tejidos por reacciones de radicales libres; cuanto más incidencia se dé mediante los raciales libres, mayor será el envejecimiento de ese ser.

Marcos (2003b) explica que los radicales libres constituyen un grupo de sustancias químicas, cuyo hecho diferencial consiste en tener un electrón único en su órbita externa, lo que les confiere gran inestabilidad, además de crear un campo magnético dotado de capacidad para modificar las reacciones en las que intervienen. Su abundancia en la naturaleza es considerable, pero aquí sólo interesan los relacionados con el oxígeno (O 2 ) y las especies oxígeno reactivas (EOR). Estas reacciones pueden estar implicadas en la producción de los cambios del envejecimiento asociados con el medio ambiente, enfermedad y con su proceso intrínseco. Los radicales libres, como reactivos, formados dentro de las células pueden oxidar biomoléculas, conducir a muerte celular y procurar un daño de los tejidos. Las reacciones perjudiciales de los radicales libres contribuyen considerablemente al desarrollo de desórdenes estocásticos observados durante el envejecimiento.

Pese a ser la teoría de los radicales libres la de mayor aceptación en los últimos años, Merino (2006, p. 55) señala que aún ―persisten preguntas que no han sido contestadas satisfactoriamente, como la de si los radicales libres contribuyen a la iniciación y/o propagación del envejecimiento‖.

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CAPÍTULO I

 
  • 1.2.1.1.2. Teoría de la acumulación de productos.

Para Sheldrake (1974), citado por Merino (2006), el envejecimiento celular se puede explicar en términos de la acumulación de la ruptura de productos citoplásmicos, algunos de los cuales pueden ser perjudiciales para la célula. La única manera de que las células podrían evitar su mortalidad, inevitable, sería creciendo y dividiéndose, diluyendo la ruptura acumulada de productos. Siguiendo a este autor, esta teoría se fundamenta en 3 ideas:

  • - Las células generan productos de desecho que son perjudiciales para la reproducción.

  • - El producto de desecho no puede destruirse o transportarse a través de las membranas más externas de las células.

  • - Su concentración puede reducirse por la "dilución" en la división celular.

  • 1.2.1.1.3. Teorías genéticas.

En la actualidad, para Pardo (2003) se propugnan 3 teorías genéticas y estocásticas que confieren al entorno celular el papel de ser el responsable de todos los daños provocados al azar en el ácido desoxirribonucleico (ADN). Dicho autor formula las siguientes teorías:

  • - Teoría de la regulación génica: se establece que cada especie posee un conjunto de genes que aseguran el desarrollo y la reproducción. La duración de la fase de reproducción depende de la capacidad de

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

defensa del organismo ante determinados factores adversos. De acuerdo con esta teoría, el envejecimiento es el desequilibrio entre los diferentes factores que han permitido el mantenimiento de la fase de reproducción.

  • - Teoría de la diferenciación terminal: en esta teoría, el envejecimiento celular se debe también a una serie de modificaciones de la expresión genética, pero que comportan una diferenciación terminal de las células. Se hace especial hincapié en los efectos adversos del metabolismo sobre la regulación genética.

  • - Teoría de la inestabilidad del genoma: se pone de relieve la inestabilidad del genoma como causa de envejecimiento y pueden producirse modificaciones tanto al nivel del ADN, que lleva la información necesaria para dirigir la síntesis de proteínas y la replicación celular, como afectando a la expresión de los genes sobre el ácido ribonucleico (ARN) y proteínas.

1.2.1.1.4. Teoría de la mutación somática.

Revisada por Miquel & Fleming (1984), entiende que el envejecimiento ocurre como un resultado de la acumulación de mutaciones en el ADN nuclear de las células somáticas y sostiene que la causa fundamental del envejecimiento celular es una inestabilidad del genoma mitocondrial, por una falta de equilibrio entre la reparación mitocondrial y el efecto desorganizador de

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CAPÍTULO I

 

los radicales de oxígeno. De este modo, las células privadas de la capacidad de regenerar sus poblaciones mitocondriales sufrirán una disminución irreversible en su capacidad para sintetizar adenosín trifosfato (ATP), imprescindible en el mecanismo muscular, con la consiguiente degradación senescente del funcionamiento fisiológico y muerte final.

Estas alteraciones en el ADN mitocondrial causan enfermedades humanas y están asociadas con un espectro amplio de manifestaciones clínicas incluida la demencia, los desórdenes del movimiento, el fallo cardíaco, la diabetes, la disfunción renal, la sordera, la ceguera y la debilidad, tal como lo revisó Wallace (1992).

1.2.1.1.5. Teoría de las uniones cruzadas de estructuras celulares.

Esta teoría postula que la formación de enlaces moleculares entre proteínas o cadenas de ácidos nucleicos aumenta con la edad. Brownlee (1991) revisó el papel fundamental que la glucación no enzimática ejerce en el desarrollo de las complicaciones diabéticas y enlazó esta idea con el envejecimiento.

La Teoría del Entrecruzamiento de las Micro-fibrillas (Cross Linking), llamada también Teoría del Tejido Conectivo, propone que si se llegaran a producir cambios en la producción de proteínas, se vería afectada la fabricación del tejido de sostén, ya que se elaborarían micro-fibrillas de elastina

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

y colágeno orientadas de una manera diferente a la de los tejidos normales, según Steinberg (2004). Para dicho autor esto conllevaría:

  • - Pérdida cierta de la elasticidad de algunos tejidos (arrugas).

  • - Rigidez de musculatura lisa y estriada (vasos sanguíneos, corazón, etc.).

  • - Cambios degenerativos en tendones, músculos, cápsulas articulares y cartílagos.

  • - Opacidad de estructuras visuales e hipermetropía.

  • - Fallos en los filtros renales y hepáticos (auto-intoxicación).

  • - Formación de ovillos neuro-fibrilares en el Sistema Nervioso Central (disminución del volumen cerebral y de los núcleos nerviosos), relacionados con la Enfermedad de Alzheimer (Gómez, 2003).

  • - Disminución auditiva para los tonos agudos, presbiacusia, etc.

Algunos autores afirman que, las hipótesis sobre los radicales libres de oxígeno y la glicación son componentes de una única vía bioquímica, porque el número de puentes cruzados aumenta con la edad de forma similar a los productos generados por la acción de los radicales libres de oxígeno (Sabater,

2004).

1.2.1.1.6. Teoría error catástrofe.

Esta teoría, enunciada por Orgel en 1963, citado por Merino (2006), propone que con el paso del tiempo se produciría una acumulación de errores en la síntesis proteica que, en último término, determinaría un daño en la

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CAPÍTULO I

 

función celular. Si alguna

de estas

proteínas llega

a formar parte

de

la

maquinaria que sintetiza proteínas, causarían, incluso, más errores en la próxima generación de proteínas, y así sucesivamente, hasta llegar a una

pérdida "catastrófica" de la homeostasis celular que conduce a la muerte celular.

Respecto

a

esta

teoría

Pardo

(2003,

p.

60) explicita que ―el

envejecimiento estaría acompañado por la síntesis de proteínas defectuosas y se ha demostrado inequívocamente que no es así. Durante la senescencia aparecen formas anómalas de algunas proteínas, pero no surgen de errores en la biosíntesis de proteínas sino que se trata de modificaciones postsintéticas‖.

1.2.1.1.7. Teoría inmunológica.

Denominada también del ―cronómetro celular‖ porque, según Gómez (2000, p. 22), esta teoría genética del envejecimiento propone que el genoma nuclear actúa como un reloj molecularo reloj celular. En este sentido, Floding (1984), citado por Merino (2006), expresa que en este caso el núcleo es el responsable de programar los cambios que se irán presentando en el desarrollo de un organismo a lo largo de su vida, desde la concepción hasta el envejecimiento, pasando por la madurez sexual. Afirma que el proceso de envejecer es un mecanismo programado, como si las células consideraran solamente un número predeterminado de reproducciones durante nuestra vida.

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

Para Marcos (2003) en esa teoría, denominada también de carácter genómico, los genes serían los responsables de la duración máxima de la vida, aunque como se expresó anteriormente, entre el 25 y el 35% de la longevidad podría ser achacada a ellos.

Hay que considerar que la ciencia, hasta el día de hoy, no ha encontrado factores hormonales o códigos de autodestrucción celular. Lo que si se sabe es que el ser humano, consciente o inconscientemente, presenta conductas autodestructivas, las cuales se manifiestan, por ejemplo, descuidando el organismo (Gómez, 2000). De ahí que se tenga presente esta idea desde la perspectiva y el papel de la actividad física (Merino, 2006).

1.2.1.2. Teorías Deterministas.

1.2.1.2.1. Teoría evolutiva.

Parte de la idea de que el envejecimiento es lesivo para el individuo en casi todos los aspectos y constituye una característica normal en la vida de los animales superiores (Comfort, 1979; citado por Merino, 2006). A partir de ahí, explica en tres aspectos cómo ocurre el envejecimiento:

- Considera que es una adaptación necesaria, programada como desarrollo. Esta hipótesis selecciona el grupo y necesita condiciones especiales que no tienen muchas especies. Significa, por tanto, que,

59

CAPÍTULO I

 

según esta teoría evolutiva, sólo los individuos más aptos son los que dejan su impronta en el acervo hereditario de las generaciones siguientes, seleccionándose aquellas modificaciones genéticas que mejoren las aptitudes de los individuos.

  • - Las mutaciones perjudiciales que se activan tarde son las responsables del envejecimiento.

  • - La senescencia es el resultado de un desajuste entre la supervivencia tardía y la fecundidad temprana.

1.2.1.2.2. Teoría de la capacidad replicativa finita de las células.

Aunque durante muchos años, aún con dudas, se pensó que las células humanas podrían ser capaces de proliferar en el organismo, replicándose indefinidamente en los cultivos celulares, Hayflick & Moorhead (1961), citados por Merino (2006), revelaron que los fibroblastos humanos normales tenían una limitación del número de veces que podían dividirse. Este límite (límite de Hayflick) describe el fenómeno de la esperanza de vida proliferativa finita que muestran las células humanas in vitro. Hay 2 observaciones que tienen gran interés: la primera, que la capacidad de las células para duplicarse desciende progresivamente, y en segundo lugar, que el telómero podría ser el reloj que determina la pérdida de la capacidad proliferativa de las células.

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

1.2.1.2.3. Hipótesis de los genes determinantes de la longevidad.

Según Pardo (2003), la idea central es que la aparición y evolución de genes reguladores que mantienen los procesos vitales de la vida por más tiempo suministran una ventaja selectiva para las especies. En este caso, Pérez (2004) apunta que el factor genético es un elemento determinante del proceso de envejecimiento y entiende que existen patrones de longevidad específicos para cada especie animal.

Esta cuestión, suscita a Cutler (1991), dos pronósticos importantes que se expresan a continuación:

  • - El envejecimiento, genéticamente, no está programado, sino que es el resultado de procesos biológicos normales necesarios para la vida.

  • - Pueden existir genes que son la clave determinante de la longevidad, de naturaleza reguladora, que son capaces de gobernar la tasa de envejecimiento del cuerpo entero.

1.2.2. TEORÍAS PSICOSOCIALES.

Estas teorías o concepciones explicativas están formuladas de acuerdo a los cambios de actividad producidos en los procesos que acompañan al envejecimiento, en cuanto a una serie de acontecimientos que conllevan

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CAPÍTULO I

 

componentes de relación y de la propia conducta del individuo. Son teorías que tratan de justificar la adaptación del individuo a la vejez desde una perspectiva funcionalista (Motte, 2002), en la que el envejecimiento se considera un problema social, donde se limita a saber cómo el individuo puede adaptarse a su nueva situación.

1.2.2.1. Teoría de la desvinculación.

La teoría de la desvinculación manifiesta que un envejecimiento normal se caracteriza por un retiro mutuo entre la sociedad y el anciano, según lo expresan González, López & Marín (2004). En esta teoría se afirma que las personas van haciéndose cargo del declive de sus habilidades a medida que envejecen y, en ese mismo grado, se van distanciando de su ámbito social.

Su argumento esencial es que la desvinculación o desconexión es un proceso inevitable y normal que acompaña al envejecimiento de forma progresiva, en el que gran parte de los lazos entre el individuo y la sociedad cambian de modo concreto y especial, se alteran o llegan a romperse (García, 2002). En este sentido, Cumming & Henry (1964), citados por el mismo autor, formularon esta teoría al principio de los años sesenta, dentro del Comité de Desarrollo Humano de la Universidad de Chicago.

Para Motte (2002) la teoría de la desvinculación es un proceso normal del envejecimiento que se caracteriza por un desenganche inevitable y una disminución de las interacciones entre la persona que envejece y el resto de las

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

personas que conforman el sistema al que pertenece. Esta autora concluye diciendo que la desvinculación producida entre el individuo y su sistema social está asociada a un buen estado emocional o más bien a un envejecimiento satisfactorio.

La desvinculación empieza con una reducción de actividades que tienen que ver con la competitividad y productividad y tiene claro sentido adaptativo y realista. Por lo demás, es aceptado o rechazado a su vez también por parte de la sociedad, que va acomodando sus demandas, expectativas y compromisos al progresivo deterioro que produce el envejecimiento (Buendía & Riquelme, 1994). En este caso, los componentes propios de la práctica de actividad física se convierten en elementos de estímulo y superación (Merino, 2006).

1.2.2.2. Teoría de la actividad.

La teoría de la actividad sostiene que cuanto más activos se mantengan los ancianos, más satisfactoriamente envejecerán (Papalia & Wendoks, 1997). También se le denomina teoría de los roles. En una primera aproximación, sería el resultado de la actividad, del papel o rol desarrollado que va perfilando la persona. Así, el autoconcepto, la autoestima de las personas depende de las actividades (entiéndase roles) que son típicas de la edad madura; son las actividades propias las que dan prestigio, poder, independencia. La persona que deja de ejercer esas actividades verá desaparecer su prestigio, su poder, su imagen… De ahí que las personas mayores han de intentar seguir activas, desarrollando actividades típicas de la edad madura (Buendía & Riquelme,

1994).

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CAPÍTULO I

 

Este modelo sociológico declara que sólo el individuo activo puede ser feliz y estar satisfecho. La persona ha de ser productiva, útil en el servicio material en el contexto donde se encuentre. De lo contrario, la desgracia, el descontento, la sensación de inutilidad se centrará en él (Sáez, 1997). Es contemporánea con la anterior (la desvinculación) y postula que la satisfacción de los mayores, independientemente de su edad, estará positivamente relacionada con el número de actividades en que participen.

En la teoría de la actividad se considera que el individuo debe ocupar su tiempo en nuevas tareas, propias de su nuevo estado, a fin de no hundirse en la inadaptación ni en la enajenación mental y social. Es necesario crear un estilo de vida en el anciano, que puede evidenciarse de una persona a otra de forma diferente. Siguiendo esta idea, muchos de los participantes en nuestro programa de actividad física manifiestan su satisfacción y grado de adaptación al mantenerse activos, integrándose a este tipo de actividad o tarea.

1.2.2.3. Teoría de la continuidad.

La Teoría de la Continuidad, desarrollada por Neugarten (1964), citado por Motte (2002), expresa que esta etapa de la vida es una prolongación y consecuencia de lo que se ha vivido. Dice que a medida que se va envejeciendo, se afirma cada vez más aquella trayectoria que el individuo pudo desarrollar, es decir, la persona de edad es, en definitiva, lo que fue haciéndose desde que nació.

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En esta concepción, el ser humano lleva a cabo una serie de elecciones, a lo largo de la etapa adulta y del envejecimiento, que suponen una continuación de los patrones de comportamiento mantenidos, de manera más o menos estable, a lo largo de su ciclo vital. Se asume, por tanto, que las habilidades y patrones adaptativos que una persona ha ido forjando durante su vida van a persistir en el tiempo, estando presentes también en este último tramo.

1.2.2.4. Teoría de la modernización.

Trata de explicar que la pérdida que puede darse en el anciano se refleja, no sólo en el plano social, sino, incluso, en el área familiar. Papeles tales como la transmisión de información vía oral del anciano, como pozo de sabiduría y experiencia, han dejado de valorarse, y como tal, su rol evidencia que sobra. Se considera un hecho que con la evolución cambian los estilos de vida y, por ende, las actividades que realizan las personas mayores. Por eso, los patrones de comportamiento sociales tradicionales (religiosos, principalmente) han sido sustituidos por nuevas ideologías y actividades (como el movimiento feminista, los aficionados en los clubes deportivos, los movimientos gay, inquietud medio ambiental, organizaciones no gubernamentales, etc.) (Merino, 2006). Estos cambios, se han acentuado en los desplazamientos de las personas a las grandes ciudades y, así, el anciano ha ido perdiendo unos roles más activos y de poder en el marco de la estructura social, modernizándose, creando otros nuevos, como fenómeno de adaptación y aceptación.

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CAPÍTULO I

 

A título de resumen, las teorías sobre el envejecimiento se exponen en la figura 1.2 (Merino, 2006), plasmándose de modo general diferentes formas de concebirlo, aunque muchas sean complementarias. Tal vez, de este modo, se pueden abordar algunas consideraciones sobre el antienvejecimiento de modo global.

CAPÍTULO I A título de resumen, las teorías sobre el envejecimiento se exponen en la figura

Figura 1.2. Teorías sobre el envejecimiento.

Fuente: Merino, A. (2006). La percepción de la actividad físico deportiva en personas mayores a través de las teorías implícitas. Un estudio de caso: el programa de intervención en la provincia de Málaga. Tesis doctoral inédita. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga. Málaga.

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1.3. MODELO DEL ESTILO DE VIDA.

De las numerosas teorías que sobre el envejecimiento se barajan, en la actualidad, la mayoría de los expertos (Castillo, 2007; Merino, 2006; Oña, 2002; Romero, 2002; Barriopedro, Eraña & Mallol, 2001; Romo, 2001) defienden que los agentes que inciden en este proceso son múltiples y vienen a su vez condicionados tanto por factores intrínsecos como extrínsecos y/o relacionados con el medio ambiente.

Se entiende que el envejecimiento es un proceso fundamentalmente genético y biológico, pero en el ser humano hay otras consideraciones que indican que no se debe limitar exclusivamente a ese determinismo biológico, sino que hay enfoques, desde el desarrollo dinámico de la vejez, que no aceptan ese determinismo y no se entregan a la espera de una agonía prolongada en el proceso de deterioro inactivo hasta la llegada de la muerte. Para Oña (2002, p.11), ―los datos actuales no soportan la idea de que envejecer pueda ser un proceso inevitable de deterioro para todos, que nos hará dependientes, enfermos crónicos y con una mala calidad de vida‖. El desarrollo personal y el comportamiento general del individuo con hábitos saludables, la acción del medio ambiente, del aprendizaje y la preparación de cada persona y su capacidad de adaptación pueden influir condicionando la calidad del envejecimiento.

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CAPÍTULO I

 

En esta dirección, el modelo más aceptado es el Life-Span: Ciclo Vital, enunciado por Baltes (1981), que Oña (2002) adapta con el modelo del Estilo de Vida, el cual entiende el envejecimiento como interactivo, diferenciador y ligado al estilo de vida elegido por la persona. Desde este prisma se propone una intervención integral que contemple el ejercicio físico y la educación en hábitos de autonomía para permitir así mantener la funcionalidad motora del mayor y su autonomía. En esta perspectiva lo biológico sólo constituye el sustrato, donde se apoyan los planos psicológico y social, manteniendo una interacción entre ellos para su relación con el medio (figura 1.3).

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA Figura 1.3. Modelo de envejecimiento basado en

Figura 1.3. Modelo de envejecimiento basado en el Estilo de Vida. Fuente: Oña, A. (2002). Longevidad y beneficios de la actividad física como calidad de vida en las personas mayores. En A. Merino, J. Vázquez & P. Montiel (Coord.), Libro de actas del 1 er Congreso Internacional de Actividad Física y Deportiva para Personas Mayores, noviembre 28-30, (pp. 11-36). Málaga: Servicios de Juventud y Deporte de la Diputación de Málaga.

Según la OMS (1998), la forma en que envejecemos y vivimos este proceso, nuestra salud y capacidad funcional dependen no sólo de nuestra estructura genética, sino también, y de manera importante, de lo que hemos hecho durante nuestra vida, del tipo de cosas con las que nos hemos encontrado a lo largo de ella o de cómo y dónde hemos vivido nuestra vida. De

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CAPÍTULO I

 

la mayor o menor intensidad con que los distintos factores actúen sobre el organismo, dependerá el tiempo durante el cual el individuo sea capaz de vivir el grado de salud adquirido durante la vida.

De esta forma, no van a ser sólo las determinaciones genéticas de especie las que determinen la forma y el ritmo de envejecimiento, ni aumentar la edad debe ser un proceso negativo. No todos los sujetos de cada especie envejecen de la misma forma. El estilo de vida y la acción del medio ambiente sobre cada sujeto condicionará el proceso de envejecimiento ajustándolo a un ritmo individual (Oña, 2002). Según Barriopedro et al. (2001), las características genéticas influyen en esta situación, pero el estilo de vida que hayan llevado puede condicionarla también. Una persona que a lo largo de su vida haya sido activa, presentará un mejor estado físico, en la mayoría de los casos, superior a otras personas que no lo hayan hecho.

Desde un punto de vista eminentemente teórico, el envejecimiento podría ser modificado mediante acciones capaces de influir sobre el fenómeno causal o sus consecuencias y, en especial, sobre las alteraciones originadas en las células (Romero, 2002). Pero realmente podemos afirmar que, aunque el genoma posee una gran importancia en la regulación de la vida, sin embargo, los factores ambientales son los que influyen en la forma de llevarla a cabo y en su terminación.

El modelo del Estilo de Vida apuesta por la prolongación de la vida y, sobre todo, por el aumento de su calidad, que podemos sintetizar en el lema:

―más años a la vida y más vida a los años‖ (Oña, 2002, p. 18). Los medios que

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propone este modelo tratan de intervenir en el medio ambiente mediante el

aprendizaje o el entrenamiento para reducir envejecimiento biológico.

los efectos negativos del

Miquel (1993) destaca en sus conclusiones sobre el ejercicio físico como factor clave de estilo de vida y edad biológica lo siguiente:

Una revisión crítica de la bibliografía apoya el concepto de que el ejercicio físico es un factor clave de un estilo de vida que tiene un efecto beneficioso sobre la longevidad funcional, previniendo algunas enfermedades degenerativas ligadas al envejecimiento. Más concretamente, los datos sugieren que la práctica regular del ejercicio tiene un efecto „rejuvenecedor‟ sobre la edad biológica, que predice más exactamente la probable longevidad con preservación de las funciones fisiológicas (y consiguiente calidad de vida) que la edad cronológica(Miquel, 1993, p. 27).

En esta misma línea, Castillo (2007) plantea:

El ejercicio físico, practicado de manera apropiada, es la mejor herramienta hoy disponible para retrasar y prevenir las consecuencias del envejecimiento, así como para fomentar la salud y el bienestar de la persona. De hecho, el ejercicio físico ayuda a mantener el adecuado grado de actividad funcional para la mayoría de las funciones orgánicas. De manera directa y específica, el ejercicio físico mantiene y mejora la función músculoesquelética, osteo-articular, cardio- circulatoria, respiratoria, endocrino-metabólica, inmunológica y psico- neurológica. De manera indirecta, la práctica de ejercicio tiene efectos beneficiosos en la mayoría, si no en todas, las funciones orgánicas contribuyendo a mantener su funcionalidad e incluso a mejorarla(Castillo, 2007, p. 15).

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CAPÍTULO I

 

El ejercicio es, para Romero (2002), un potente activador de algunos de los sistemas del organismo, pero, en especial, del sistema músculo- esquelético. Es sabido que, junto a la involución, la disminución de la movilidad origina la atrofia muscular, hecho que acarrea la pérdida de fuerza, la disminución de la masa ósea y el aumento de la tendencia a sufrir caídas y padecer fracturas. Pero, además de estos efectos de la actividad física sobre los aspectos biológicos relacionados con la salud, las evidencias apuntan también hacia efectos relacionados con aspectos psicológicos y sociales del envejecimiento, tales como la mejora del autoconcepto, mejora del autoestima, mejora de la imagen corporal y de la socialización (Ruiz et al., 2007; Matsudo, Matsudo & Barros, 2000). Esto muestra la relación directa que existe entre la capacidad funcional del mayor con la participación en sociedad de éste, sin olvidar que los contactos sociales, como argumenta Lardies (2007), son uno de los componentes mejor valorados de una buena calidad de vida.

Dado que la pérdida de funcionalidad que se produce con la edad es, precisamente, la principal consecuencia del envejecimiento, el efecto del ejercicio puede ser considerado como una verdadera terapia que lucha contra las inevitables consecuencias del proceso de envejecimiento (Castillo, Ortega & Ruiz, 2005). Por otra parte, realizar ejercicio físico de manera regular reduce el riesgo de desarrollar lo que hoy día son las principales y más graves causas de morbi-mortalidad en los países occidentales. En la tabla 1.1 se relacionan los beneficios del ejercicio mejor caracterizados. El ejercicio practicado de manera regular y con la intensidad adecuada, en otras palabras someter al organismo a

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ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

 

un programa de entrenamiento con la finalidad de mejorar su estado de forma, contribuye a mejorar la capacidad funcional de múltiples sistemas orgánicos (Castillo, 2007).

Tabla 1.1. Efectos beneficiosos de la práctica habitual de ejercicio físico.

  • 1. Reduce el riesgo de cardiopatía isquémica y otras enfermedades cardio-vasculares.

  • 2. Reduce el riego de desarrollar obesidad y diabetes.

  • 3. Reduce el riesgo de desarrollar hipertensión o dislipidemia y ayuda a controlarlas.

  • 4. Reduce el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer (colon, mama, próstata…).

  • 5. Ayuda a controlar el peso y mejora la imagen corporal.

  • 6. Tonifica los músculos y preserva o incrementa la masa muscular.

  • 7. Fortalece los huesos y articulaciones haciéndoles más resistentes.

  • 8. Aumenta la capacidad de coordinación y respuesta neuro-motora.

  • 9. Disminuye el riesgo y consecuencias de las caídas.

    • 10. Mejora la actividad del sistema inmune.

    • 11. Reduce los sentimientos de depresión y ansiedad.

    • 12. Promueve el sentimiento psicológico de bienestar y la integración social.

Fuente: Castillo, M. J., Ortega, F. B. & Ruiz, J. (2005). La Mejora de la Condición Física como Terapia Antienvejecimiento. Medicina Clínica, 124, 146-155.

Con la finalidad de establecer los efectos de la actividad física como objetivos que guíen los programas orientados a la longevidad, Oña (2002) ordena tales efectos sobre los diferentes planos y funciones humanas afectadas por el envejecimiento: plano biológico, psicológico y social (tabla

1.2).

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CAPÍTULO I

 

Tabla 1.2. Resumen de los beneficios de la actividad física.

Plano biológico:

  • - Composición corporal: los programas de fuerza incrementan el volumen del músculo esquelético y, con ello, el porcentaje de tejido magro, también en los mayores, reduciendo el tejido graso.

  • - Tejido óseo: el ejercicio de fuerza, saltos y tracciones sobre los segmentos corporales parecen estimular el mantenimiento de la densidad mineral ósea que se pierde con el envejecimiento.

  • - Tejido músculo esquelético: los programas de entrenamiento físico mediante ejercicios de fuerza con sobrecarga en los mayores producen una hipertrofia e incremento de la fuerza en el músculo esquelético.

  • - Sistema inmune: el ejercicio físico organizado y adecuado a las posibilidades del sujeto eleva los índices de fortaleza del sistema inmune.

  • - Sistema cardio-vascular: la capacidad aeróbica y la funcionalidad cardiaca, vascular y respiratoria se mantienen más altas en los sujetos activos. Plano psicológico:

    • - Bienestar subjetivo: el ejercicio físico en general, pero en particular el de fuerza, parece aumentar el bienestar subjetivo, la actitud vital positiva del anciano.

    • - Ajuste perceptivo: se puede mejorar tanto la sensación extereoceptiva como la propioceptiva. La percepción de sí mismo, el autoconcepto es más positivo al mejorar la composición corporal y la eficacia funcional. La percepción del esfuerzo se hace más ajustada y realista.

    • - Factores cognitivos: todos los factores psicológicos que supongan en mayor grado procesamiento de la información y resolución de problemas parecen verse afectados positivamente por la práctica de actividad física.

  • - Factores emocionales: el ejercicio ayuda a controlar y mejorar la activación, orientándola hacia emociones positivas, reduciendo la ansiedad y evitando ciertos trastornos emocionales como la depresión. Plano social:

    • - Satisfacción social: el ejercicio favorece la aceptación de la sociedad en que se vive, la participación en su vida diaria, compartir sus objetivos y reglas.

    • - Comunicación: el ejercicio que fomente las relaciones interpersonales favorece un

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    repertorio de habilidades de comunicación que supera las consecuencias del aislamiento social.

    • - Integración grupal: el fomento del asociacionismo deportivo y de actividades grupales estimula la integración de la persona en grupos.

    • - Autonomía: la actividad física puede constituir un instrumento privilegiado para el desarrollo de la autonomía.

    Fuente: Oña, A. (2002). Longevidad y beneficios de la actividad física como calidad de vida en las personas mayores. En A. Merino, J. Vázquez & P. Montiel (Coord.), Libro de actas del 1 er Congreso Internacional de Actividad Física y Deportiva para Personas Mayores, noviembre 28-30, (pp. 11-36). Málaga: Servicios de Juventud y Deporte de la Diputación de Málaga.

    A pesar del indudable beneficio que representa la práctica de ejercicio, la mayoría de las personas, tanto jóvenes como adultos, llevan hoy una vida sedentaria. Este problema se acentúa con el paso de los años y es particularmente llamativo en la mujer. Esto tiene consecuencias negativas para el individuo, la familia y la sociedad, dada la sobrecarga y el coste económico y social que determinan las enfermedades ligadas con el sedentarismo y sus consecuencias. Se puede decir que la falta de ejercicio acelera el envejecimiento y sus consecuencias, una de las cuales es el propio aspecto de la persona (Castillo, 2007).

    Cuando se realiza de manera adecuada, los beneficios del ejercicio se producen siempre, independientemente de la edad, estado de salud y condición física que la persona posea. Incluso en pacientes enfermos de cáncer, el ejercicio puede resultar beneficioso (Castillo, 2007). Dada la multiplicidad de efectos beneficiosos que el ejercicio tiene para la salud y el bienestar de las personas, los principales organismos de salud de los países

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    CAPÍTULO I

     

    desarrollados han puesto en marcha agresivas campañas destinadas a fomentar la actividad física entre los ciudadanos. Al respecto, este autor expone que el Departamento de Salud Norteamericano sitúa la actividad física como el primero de los diez indicadores de salud en su agenda de trabajo para el año 2010, situándolo por delante del sobrepeso/obesidad, el tabaco, la inmunización o la asistencia sanitaria.

    Existe una gran cantidad de literatura que sugiere que la actividad física en el mayor está vinculada con la función psicológica y social (Castillo, 2007; García, 2007; Oña, 2007; Párraga, 2007; Merino, 2006; Castillo et al., 2005; Oña, 2002; Casado, 2002; González & Vaquero, 2000). Por su parte, Mazzeo et al. (1998) delimitan la exploración a aquellos aspectos de la función psicológica que parecen ser más susceptibles a los deterioros con el envejecimiento (función cognitiva, depresión y percepciones del control o autoeficiencia). Sin embargo, en muchas publicaciones sobre la relación ejercicio - función psicológica existen ciertas limitaciones que si son superadas, podrían dar más luz sobre una relación compleja y equívoca. Algunos revisores piensan que esta relación es cierta, aún otros argumentan que tal conclusión es prematura dada la serie de mediciones y problemas metodológicos inherentes en esta literatura. En nuestro caso, y siguiendo las sugerencias de estos autores, para que pudiera existir cualquier mejoría neuropsicológica aportada por el ejercicio, hemos realizado una intervención prolongada en el tiempo y dirigida a un grupo de participantes de una edad en la cual los descensos en la función cognoscitiva son esperables.

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    Oña (2002) señala que para la mejora clara y operativa de las funciones psicológicas es necesario que las tareas utilizadas en los programas de actividad física supongan estimulación específica en la percepción de estímulos externos y del esfuerzo, la memoria, el pensamiento, la atención, el control emocional.

    Diferentes estudios sugieren que la mejoría en la sintomatología depresiva ocurre cuando se cambia de un estilo de vida sedentario a un estilo de vida de actividad física mínima, indicando esto que la actividad física desempeña un papel en el mejoramiento de los síntomas depresivos (Mazzeo et al., 1998). No obstante, las mediciones de esta relación son problemáticas y los estudios tienen gran cantidad de limitaciones metodológicas. Sin embargo, el hecho de que esta relación sea medianamente consistente es estimulante. En este tipo de trabajos queda evidente que la metodología experimental para apoyar la relación ejercicio-depresión no es tan fuerte o reveladora como en otros campos. Además, existe poca evidencia para sugerir que los periodos agudos de actividad física tengan efectos reductores en la depresión en el adulto mayor. Por todo esto, es lógico pensar que, tras este análisis de la literatura, los esfuerzos futuros en investigación dentro del área de la actividad física gerontológica deben orientarse hacia la realización de estudios longitudinales basados en una metodología del paradigma cualitativo donde se observe a las personas en su vida cotidiana, escuchándolas hablar y viendo los documentos que producen. De esta forma, el investigador obtiene un conocimiento directo de la vida social, no filtrado por conceptos, definiciones operacionales y escalas clasificatorias.

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    CAPÍTULO I

     

    1.3.1. ENVEJECIMIENTO ACTIVO Y CALIDAD DE VIDA.

    Las estrategias de intervención para reducir los efectos negativos del envejecimiento se conocen con el nombre de ―anti-aging‖, que podemos traducir por anti-envejecimiento. Estas estrategias coinciden y recomiendan estilos de vida saludables en los que la dieta, los hábitos de vida o la actividad física procuren una mayor longevidad, en el sentido de una mayor calidad durante toda la vida (Oña, 2002). Son numerosos los estudios que relacionan un óptimo estilo de vida en personas mayores y su repercusión en su salud integral. De hecho, se ha constatado que el deterioro funcional que acompaña al envejecimiento puede posponerse manteniendo una vida física, mental y social activa (Párraga, 2007, p. 133). Aspecto que nos induce a pensar que el análisis de este proceso debe plantearse desde una perspectiva multifactorial, para evaluar las capacidades y problemas médicos, psicológicos, sociales y funcionales del anciano (González & Vaquero, 2000; Casado, 2002). De esta forma podremos elaborar programas de intervención ajustados y adecuados a las necesidades reales de cada individuo o colectivo.

    Si se atienden las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1998) acerca de la calidad de vida en las personas mayores, la práctica regular de ejercicio físico ocupa un lugar destacado. Como nos muestra Oña (2002), diversos estudios epidemiológicos han demostrado una alta correlación entre la práctica regular de ejercicio y el aumento de la

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    esperanza de vida (Sarna, Sahi, Koskenvuo & Kaprio, 1993; Bortz, 1991). Sin embargo, añade, la cuestión así planteada se resuelve de forma excesivamente genérica, sin que se llegue a establecer el tipo de ejercicio que se debe realizar y sus efectos diferenciados sobre los distintos tejidos y funciones biológicas. Parece ser que el ejercicio debe ser variado, orientado a cada objetivo específico de salud, adaptado a las capacidades actuales del sujeto y aplicado mediante una práctica a largo plazo.

    De todo esto, podemos concluir que existen, entonces, modos de vivir y de envejecer saludables y otras formas que, por el contrario, conducen al deterioro. Retrasar, prevenir o incluso revertir el declive funcional que conlleva

    el envejecimiento es una tarea compleja, tanto bajo el punto de vista científico como ético, resume Castillo (2007, p. 15). No obstante, añade, es indudable que vivir una larga vida, en buena forma física y mental y libre de enfermedad tiene gran atractivo para la mayoría de la población. Es por ello de vital importancia para la comunidad científica llegar a conocer y controlar aquellos factores extrínsecos que contrarresten los factores intrínsecos del envejecimiento, evitando así que haya poca o ninguna pérdida funcional. La preocupación científica por el anti-envejecimiento o la longevidad, relata Oña (2002), se ha incrementado sensiblemente en los últimos años como lo muestra su inclusión como línea prioritaria en los programas nacionales e internacionales de investigación; la proliferación de revistas científicas y de divulgación especializadas; la constitución de sociedades científicas, como el Instituto Español de Longevidad y Salud; o el incremento de las páginas de

    Internet dedicadas‖ (Oña, 2002, p. 18).

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    CAPÍTULO I

     

    Mas la longevidad ha sido un ideal perseguido y expresado de muy diversas maneras por toda la humanidad desde tiempos inmemorables, como nos muestran Inga & Vara (2002), pero no sólo la longevidad o vivir mucho, sino vivir muchos años en las mejores condiciones posibles. Es, por tanto, éste un objetivo pretendido no sólo en la actualidad:

    Hace ya más de 20 siglos, Marco Tulio Cicerón, filósofo y orador romano, dedicaba su Diálogo de la vejez a Marco Catón, el Viejo, admirado por la dignidad con la cual éste vivía su ancianidad. Al mismo tiempo, y por contraposición, se refería Cicerón a otro Diálogo sobre la vejez escrito por Chío - también filósofo estoico-, el cual aludía a Títono, personaje mítico de Troya, esposo de la diosa Aurora, quien obtuvo de los dioses una larga vida, pero olvidó pedirles calidad para la misma. Así que, cansado de vivir y ya en precarias condiciones, Títono logró, finalmente, que los dioses lo transformaran en cigarra(Inga & Vara, 2002).

    La meta es, señalan estos autores, que la longevidad se convierta cada vez más en mejor calidad de vida y cada vez menos en una calamidad personal. Este propósito es posible de alcanzar, dependiendo de la influencia del contexto histórico y cultural, de las condiciones y estilos de vida, los factores biológicos y los avances científicos en el cuidado de la salud. Gracias a la conjunción de los factores mencionados, es posible no sólo extender la esperanza de vida, sino también posponer algunas pérdidas de capacidades funcionales y, potencialmente, prometer mejorar la calidad de vida por más años, y no sólo más años.

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    Y es que desde antiguo se ha intentado la busca del elixir de la eterna juventud. Posiblemente dicho elixir no exista, manifiesta Castillo (2007), sin embargo, lo que la ciencia nos demuestra es que, puesto que el envejecimiento y la muerte no están genéticamente programadas, resulta posible estar mejor (y por tanto envejecer menos). ―En primer lugar, evitando conductas de riesgo (tales como tabaco, consumo excesivo de alcohol, exposición excesiva al sol y obesidad) que aceleran la expresión de enfermedades ligadas con la edad; y en segundo lugar, adoptando conductas tales como la práctica de ejercicio y la adopción de una dieta saludable que se benefician de una fisiología que es inherentemente modificable‖ (Castillo, 2007, p. 15).

    La OMS (2002) utiliza el término envejecimiento activo para expresar el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. El envejecimiento activo como área de actuación en política social dedicada a las personas mayores se estructura en diferentes subáreas. Como ejemplo, y desde el IMSERSO, Martínez (2007) desarrolla las siguientes divisiones o subáreas del envejecimiento activo: Promoción de la salud y de hábitos saludables de vida. Promoción cultural y adaptación a los nuevos retos y exigencias de la sociedad actual. Protección General de los derechos de las personas mayores. Apoyo a la jubilación gradual y flexible y Promoción de las relaciones intergeneracionales. Todo lo relacionado con el ejercicio físico tiene mucho que ver con la primera de las áreas enumeradas, promoción de la salud y de hábitos de vida saludable, erradicando aquellos que pueden traer

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    CAPÍTULO I

     

    enfermedades o patologías invalidantes, pero también y fundamentalmente tiene que ver con la prevención de la enfermedad.

    El envejecimiento activo se aplica tanto a los individuos como a los grupos de población. Permite a las personas realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todo su ciclo vital y participar en la sociedad de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades, mientras que les proporciona protección, seguridad y cuidados adecuados cuando necesitan asistencia. Dice así:

    El término activo hace referencia a una participación continua en las cuestiones sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, no sólo a la capacidad para estar físicamente activo o participar en la mano de obra. Las personas ancianas que se retiran del trabajo y las que están enfermas o viven en situación de discapacidad pueden seguir contribuyendo activamente con sus familias, semejantes, comunidades y naciones. El envejecimiento activo trata de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida para todas las personas a medida que envejecen, incluyendo aquellas personas frágiles, discapacitadas o que necesitan asistencia(OMS, 2002, p.79).

    Esta perspectiva del envejecimiento activo se sitúa en la misma línea del término salud, expresado por esta organización, el cual se refiere al bienestar físico, mental y social de la persona. Es por esto que, en un marco de envejecimiento activo, las políticas y los programas que promueven las relaciones entre la salud mental y social son tan importantes como los que mejoran las condiciones de salud física, y viceversa.

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    El vigente Plan de Acción para las Personas Mayores 2003 - 2007

    recoge en su objetivo primero el desarrollo de los principios del ―envejecimiento activo‖ y concretamente en la estrategia 4ª destaca el impulso de medidas de

    prevención de la enfermedad y de promoción de la salud, fomentando el autocuidado y la prevención de las dependencias. Dice textualmente: "Impulsar medidas de prevención y de promoción de la salud fomentando el autocuidado y la prevención de las dependencias". El programa de prevención de la enfermedad y promoción de la salud tiene por objeto propiciar los medios adecuados para conseguir un mayor nivel de salud de las personas mayores. Este programa tiene dos facetas significativas y complementarias: la prevención de las distintas enfermedades conocidas y que tienen una mayor incidencia en las personas de más edad y el fomento de hábitos de vida saludables que propicien una vida sana, autónoma y alejada de las situaciones de dependencia (Martínez, 2007).

    El término envejecimiento activo fue adoptado por la OMS a finales de los años 90 con la intención de transmitir un mensaje más completo que el de envejecimiento saludable, que limitaba dicho envejecimiento a aquel que estaba libre de enfermedades (Martínez, 2007), y reconocer los diferentes factores que afectan a la manera de envejecer de los individuos y las poblaciones. La filosofía del envejecimiento activo tiene en la actualidad unas dimensiones muy amplias tanto a nivel cuantitativo como cualitativo, abarcando sectores interdisciplinarios muy diversos promotores de bienestar y calidad de vida. Comprender la evidencia empírica de que disponemos sobre estos determinantes nos ayudará a diseñar políticas y programas que funcionen. Los

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    CAPÍTULO I

     

    grandes determinantes de la salud afectan al proceso de envejecimiento. Estos determinantes pueden aplicarse a la salud de todos los grupos de edad, aunque aquí se hace hincapié en la salud y la calidad de vida de las personas de edad avanzada (figura 1.4):

    CAPÍTULO I grandes determinantes de la salud afectan al proceso de envejecimiento. Estos determinantes pueden aplicarse

    Figura 1.4. Los determinantes del envejecimiento activo.

    Fuente: OMS (2002). Envejecimiento activo: un marco político. Rev Esp Geriatr Gerontol, 37(2),

    74-105.

    En este momento no es posible atribuir una causalidad directa a ningún determinante; sin embargo, el importante conjunto de evidencias empíricas sobre lo que determina la salud sugiere que todos estos factores (y la interacción entre ellos) son buenos predictores de la bondad del envejecimiento tanto de las personas como de las poblaciones. Es necesario investigar más para clarificar y especificar el papel de cada determinante, así como la interacción entre ellos, en el proceso del envejecimiento.

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    El término calidad de vida (CdV), siguiendo las explicaciones de Fernández-Mayoralas (2007), se remonta a las décadas de los años 50 y 60 del siglo XX, ceñido en un principio a un contexto popular y referido a problemas de polución medioambiental (Katz y Gurland, 1991). En el ámbito de la vejez, esta expresión tiene un origen relativamente más reciente para describir las circunstancias de la población mayor, de forma que Lassey & Lassey (2001) lo sitúan alrededor de 1975, cuando fue conceptualizada principalmente como bienestar objetivo o social. Las condiciones objetivas de vida son prominentes en la denominada aproximación escandinava al bienestar, sustentada en la existencia de las llamadas necesidades básicas y cuya satisfacción determinará el bienestar de la población (Delhey, Böhnke, Habich, & Zapf, 2002). Una segunda aproximación, en la tradición anglosajona de bienestar como CdV, se apoya en la investigación americana sobre salud mental. Aunque también utiliza indicadores objetivos, esta perspectiva enfatiza el bienestar subjetivo, y tiene que ver con la experiencia de los individuos sobre sus vidas, siendo el resultado final de condiciones de vida y procesos de evaluación (Noll, 2002).

    Así, desde esta posición, la más cualitativa del concepto de CdV, la investigación requiere considerar tanto las condiciones objetivas de la vida de las personas como las evaluaciones subjetivas que éstas realizan, siendo la estrategia de investigación imperante en la actualidad (Noll, 2002). Obviar la evaluación subjetiva de los propios ciudadanos ofrece una imagen incompleta de la realidad, y la medida de la satisfacción global con la vida es particularmente necesaria para valorar el éxito de las políticas sociales

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    CAPÍTULO I

     

    (Veenhoven, 2002). El examen de la bibliografía científica más reciente revela un amplio listado de componentes de la CdV, y confirma la complejidad del término, las múltiples aproximaciones a su estudio, definiciones y métodos de medida (Gilhooly, Gilhooly & Bowling, 2005).

    Este concepto aparece, pues, dimensionado con elementos subjetivos; ya la Organización Mundial de la Salud la define como:

    "La percepción individual de la propia posición en la vida dentro del contexto del sistema cultural y de valores en que se vive y en relación con sus objetivos, esperanzas, normas y preocupaciones" (OMS, 1994).

    En el contexto de los dominios de la CdV, Lassey & Lassey (2001) establecen una síntesis de factores influyentes en dos conjuntos: micro nivel o individual, familiar y entorno residencial (que incluye factores biológicos, genéticos, estado de salud, personalidad, integración social y satisfacción con la familia y el entorno residencial, clase social y estilo de vida); y macro nivel o comunitario (que incluye factores como el sistema de apoyo social, el sistema sanitario, el entorno residencial físico, la seguridad financiera y las oportunidades para la elección de estilo de vida).

    La falta de acuerdo sobre los componentes de la CdV a incluir en estudios globales, refuerza la perspectiva individual y la atención sobre aproximaciones hermenéuticas que tengan en cuenta la opinión de los individuos sobre cuáles son los aspectos que ellos consideran más importantes en sus vidas, tanto positivos como negativos (Bowling, 1999). En el mismo

    86

    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    sentido, se enfatiza la necesidad de que sean los propios individuos quienes ponderen su satisfacción según la importancia que otorguen a cada dominio, pues aquellas áreas altamente valoradas tendrá una influencia mayor que la de aquéllas con igual satisfacción, pero menor importancia (Frisch, 2000).

    La salud parece ser una dimensión destacada de la CdV de la población mayor, considerada tanto desde una perspectiva positiva (la buena salud añade calidad a la vida) como negativa (la mala salud deteriora la calidad de la vida) (Fernández-Mayoralas, 2007). El envejecimiento de la población en los países desarrollados, y el subsiguiente cambio de orientación en la asignación de recursos, ha conllevado la necesidad de evaluar esta dimensión y sus componentes asociados en el contexto general de CdV global. Varios autores sugieren la presencia de particularidades a considerar (Stewart y Sherbourne, 1996; Williams, 1996):

    • 1. Entre los mayores existen grandes diferencias individuales que abarcan todas las dimensiones (física, mental, psicológica, socioeconómica), lo que obliga a individualizar las conclusiones.

    • 2. La definición de los dominios puede diferir de la utilizada para adultos jóvenes, como consecuencia de cambios en el rol y en otras situaciones vitales.

    87

    CAPÍTULO I

     
    • 3. Muchas personas mayores continúan sanas y con buen rendimiento funcional. Esto obliga a definir los retos para mantener una CdV satisfactoria.

    • 4. Es característica una mayor complejidad de los problemas de salud (comorbilidad).

    • 5. La discapacidad funcional tiene que redefinirse, sustituyendo el rol funcional ligado a la actividad laboral por otros aspectos (p. ej., actividades recreativas, voluntariado

    ...

    ).

    • 6. Es necesario distinguir entre función física y capacidad de autocuidado y automantenimiento, ya que ésta requiere además- capacidad mental para realizar tareas complejas (por ejemplo, ir de compras, manejar electrodomésticos, etc.).

    • 7. Muchas personas mayores siguen contribuyendo al bienestar familiar y social (por ejemplo, cuidando de nietos y enfermos, manteniendo su entorno, etc.).

    • 8. La ausencia

    más

    frecuente de pareja debe ser tenida

    en cuenta

    al

    plantear la evaluación de áreas como la actividad sexual o la relación familiar.

    88

    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    9. Muchos mayores necesitan de forma continua o fluctuante ayuda de otros. Es necesario proporcionarla respetando su individualidad y autonomía.

    10. Los acontecimientos que amenazan la CdV de los mayores suelen sobrevenir en acúmulos y sobre un fondo de reservas limitadas. Pequeños problemas en edades más tempranas pueden suponer graves trastornos en ésta.

    11. La institucionalización modifica el marco conceptual para valorar la CdV, incrementando la importancia de factores como autonomía, control, seguridad, etc., y anulando otros (tareas domésticas, compras, desplazamientos).

    La valoración de la CdV en los ancianos complementa el método geriátrico de evaluación de los pacientes y promoción de la salud. No equivale ni sustituye a las medidas clínicas, pero ayuda a identificar los aspectos donde las intervenciones son más necesarias y a establecer una jerarquización de las prioridades (Fernández-Mayoralas, 2007).

    1.3.1.1. La actividad física como determinante conductual.

    La adopción de estilos de vida saludables y la participación activa en el propio autocuidado son importantes en todas las etapas del curso vital. Uno de los mitos sobre el envejecimiento gira en torno a la idea de que en la vejez ya

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    CAPÍTULO I

     

    es demasiado tarde para adoptar un estilo de vida saludable. Y al contrario, según la OMS (2002), implicarse en una actividad física adecuada, una alimentación sana, no fumar y el consumo prudente de alcohol y medicamentos en la vejez puede evitar la discapacidad y el declive funcional, prolongar la longevidad y mejorar la propia calidad de vida.

    Se pretende que cada persona envejezca con las máximas garantías de evitar que se convierta en una persona mayor dependiente o, en su caso, ser lo menos dependiente posible. Una vejez sana puede y debe convertirse en una vejez activa (OMS, 2001). La velocidad y la reversibilidad potencial del proceso de envejecimiento son susceptibles de ser cambiadas con un óptimo y activo estilo de vida, y la actividad física adecuada puede ser un factor de vital importancia. Envejecer provoca una inevitable declinación en las capacidades y una mayor vulnerabilidad ante cambios bruscos (Párraga, 2007).

    La participación periódica en actividades físicas moderadas puede retrasar el declive funcional y reducir el riesgo de enfermedades crónicas tanto en los ancianos sanos como en aquellos que sufren enfermedades crónicas, por ejemplo:

    La actividad física moderada regular reduce el riesgo de muerte cardiaca del 20 al 25 por ciento entre las personas con una enfermedad cardiaca probada (Merz y Forrester, 1997). También puede reducir sustancialmente la gravedad de las discapacidades asociadas con enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas (Grupo de Trabajo de los Servicios Preventivos de los EE.UU., 1996)(OMS, 2002, p. 84).

    90

    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    Pacolet, Bouten, Lanoye & Versieck (2000) definen la dependencia en función de cuatro dimensiones: física, mental, social y económica. Debido a su importante repercusión, desde las administraciones, se ha analizado la incidencia económica que tiene un envejecimiento de calidad, constatándose el ahorro económico que supone la prevención de discapacidad en personas adultas mayores. Por tanto, señala Párraga (2007), es objetivo prioritario de los programas de promoción de salud con mayores reducir el periodo de morbilidad terminal.

    La actividad física adquiere importancia vital como determinante de la calidad de vida. Ya que, además de prevenir la aparición de determinadas enfermedades y discapacidades, puede revertir por medio de una adecuada atención de los niveles de condición y actividad los efectos negativos que conlleva un proceso degenerativo acelerado por el sedentarismo (Viana et al.,

    2004).

    Un estilo de vida activo mejora la salud mental y suele favorecer los contactos sociales. El hecho de mantenerse activas puede ayudar a las personas mayores a mantener la mayor independencia posible y durante el mayor periodo de tiempo, además de reducir el riesgo de caídas. Por lo tanto, manifiesta la OMS (1998), existen ventajas económicas en el hecho de que las personas mayores permanezcan activas físicamente, reduciéndose considerablemente los gastos médicos.

    91

    CAPÍTULO I

     

    Castillo (2007) señala que, durante los 15 últimos años, numerosos estudios epidemiológicos y prospectivos han mostrado una clara asociación entre el nivel de condición física y el índice de morbi-mortalidad de la población. Esta asociación es mucho más robusta cuando se relaciona el nivel de condición física con el riesgo potencial de padecer enfermedades cardiovasculares, tanto en personas sanas, como en enfermos con patología cardiovascular subyacente. Promover una buena forma física reduce drásticamente el índice de mortalidad por todas las causas. De hecho, la (baja) forma física se presenta no ya como un factor de riesgo, sino como un potente predictor de mortalidad y morbilidad por todas las causas.

    Este mismo autor añade que importantes estudios prospectivos (Mora, 2003; Balady, 2002; Gulati, 2002; Myers et al., 2002; Laukkanen et al., 2001; Blair et al., 1995) han demostrado recientemente y de manera inequívoca que el VO 2max es el predictor más potente del riesgo de muerte por todas las causas y especialmente por enfermedad cardiovascular, tanto en personas con historial cardiopatológico como en personas sanas, y ello tanto en hombres como en mujeres de diferentes edades. De hecho, se demuestra que un bajo nivel de condición física constituye el factor de riesgo cardiovascular más importante, por encima de factores de riesgo clásicos (hipertensión, hipercolesterolemia, tabaco, sobrepeso u obesidad) y comparable a la edad.

    Existe una reducción, casi lineal, de la mortalidad conforme se incrementa el nivel de forma física. Así, por cada aumento de 1 MET (consumo metabólico basal, que equivale aproximadamente a 3.5 ml/kg/min de oxígeno)

    92

    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    se produce un incremento del 12% en la expectativa de vida en el caso de los hombres, y del 17% en el caso de las mujeres, añade Castillo (2007). Este efecto es todavía más evidente si se considera específicamente la mortalidad por enfermedad cardiovascular, y ello, de nuevo, tanto en hombres como en mujeres. Se ha visto también que existe una relación inversa entre capacidad cardiovascular (VO 2max ) y mortalidad por cáncer, independientemente de la edad, hábito alcohólico, padecimiento de diabetes mellitus e incluso consumo de tabaco. Del mismo modo, se ha constatado que el VO 2max es un importante determinante de la sensibilidad a la insulina, y bajos niveles del mismo se

    asocian con el padecimiento del denominado ―síndrome metabólico‖ (obesidad

    abdominal, intolerancia a la glucosa, diabetes tipo 2, hipertensión,

    hiperlipidemia y resistencia a la insulina).

    93

    CAPÍTULO I

     

    1.4. EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA.

    Dulcey-Ruiz et al. (2004), refiriendo al Banco Interamericano de Desarrollo (2000) para expresar la importante relación de la demografía y el desarrollo de un país, señalan que las autoridades que ignoren las tendencias demográficas correrán serios riesgos. Sin una comprensión de lo que la demografía está indicándoles, estarán guiando a sus países a ciegas, sin instrumento y casi con certeza terminarán planificando para el mundo de ayer y no del mañana.

    La urgencia de conocer, hacer conciencia y comunicar de manera formativa y responsable las transformaciones demográficas, sus diferencias, su significado y sus repercusiones previstas tiene que ver con la necesidad de tenerlas como presupuesto básico de la planeación, no sólo a cercano, sino sobre todo, a mediano y largo plazo. Es preciso considerar múltiples diferencias en las distintas poblaciones, en su grado de modernización y por supuesto en su estructura demográfica, para poder lograr bienestar y calidad de vida para todos, independientemente de donde estemos: en la ciudad grande, mediana o pequeña, en el municipio apartado, etc.

    Para Fernández-Mayoralas (2007), el envejecimiento de la población es uno de los fenómenos demográficos más representativos de las sociedades avanzadas. Resultado directo de la acelerada caída de la fecundidad y de la

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    reducción de la mortalidad, el proceso ha sido definido como el incremento en la representación de personas de 65 y más años sobre el conjunto de la población (Abellán et al., 1996). Otros fenómenos demográficos como las migraciones contribuyen también al envejecimiento local de áreas rurales o zonas de amenidad como las costas (Guillén & García, 2001; Rodríguez et al.,

    1998).

    Que la población de personas mayores de 60-65 años ha aumentado y aumentará en los próximos años se pone de manifiesto en los estudios demográficos internacionales, nacionales y regionales (Párraga, 2007). Esto supone un punto de partida que debe completarse con el conocimiento profundo de las características y necesidades de los mayores por bloques de edades integrales, para contribuir, en la medida de lo posible, a la dotación de una mayor calidad de vida.

    Como podemos observar en la figura 1.5, la proporción mundial de niños y personas jóvenes prevista para el año 2025 muestra un descenso respecto a las edades más avanzadas, mientras que en el caso de mayores de 60 años, ésta aumenta aumenta, lo que conllevaría a que la tradicional pirámide de población sea reemplazada por una estructura más ―cilíndrica‖.

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    CAPÍTULO I

     
    CAPÍTULO I Figura 1.5. Pirámide de población mundial en 2002 y 2025. Fuente: OMS (2002). Active

    Figura 1.5. Pirámide de población mundial en 2002 y 2025.

    Fuente: OMS (2002). Active ageing. A policy framework. Ginebra: Organización Mundial de la Salud.

    Es un hecho que España ha vivido durante el último siglo una profunda transformación demográfica que ha supuesto un alto envejecimiento de la población. La población de personas mayores de 60 años es cada vez más numerosa y, en términos generales, las características que definen a esta población varían con el paso de los años. Las diferencias de este proceso respecto del resto de países europeos residen, siguiendo a Abellán (2002), en su rapidez, su intensidad y su calendario.

    La esperanza o expectativa de vida máxima ha sido y es la aspiración permanente de todas las civilizaciones, destaca Párraga (2007); en la especie humana el límite se encuentra en los 120 años. En el siglo XX, la esperanza de vida media, aquella que se sabe que va a alcanzar el 50% de la población, ha sufrido un cambio espectacular en prácticamente todos los países. En España, de los 34 años para hombres y 36 para mujeres en 1900, pasó a 77 años en

    96

    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    1990 (13% de mayores respecto

    al total),

    siendo de

    76,6

    y

    83,4

    años

    respectivamente en el año 2000, y se estima de 80,9 y 86,9 en 2030,

    respectivamente (Abellán, 2005a). En la evolución de estas cifras han contribuido, sin duda, múltiples factores de manera integral sobre los que es necesario profundizar para conseguir prolongar la esperanza de vida y mejorar las condiciones en las que se desarrolla este proceso (Párraga, 2007).

    La esperanza de vida, según Abellán (2005b), se ha incrementado de forma espectacular durante el siglo XX en todos los países, pero en España se ha más que doblado en este último siglo:

    La mayoría de los españoles recién nacidos ahora celebrará su 65 cumpleaños. A principio del siglo XX sólo un 26% llegaba a viejo; en las condiciones de mortalidad actuales, de 100 nacidos más de 87 alcanzarán la vejez (92 de cada cien mujeres u 81 en el caso de los varones). El porcentaje de personas que habiendo superado el umbral de los 65 años espera cumplir los 90 ha pasado de dos a veintidós entre 1930 y 1998. Un auténtico éxito de la supervivencia.

    (Abellán, 2005b, p. 91).

    Consecuencia de este cambio es el incremento del número absoluto de ancianos en la población y de su proporción dentro de ella. Este autor (Abellán, 2005a) nos muestra algunos datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), según los cuales la población mayor ha crecido más rápidamente en el último siglo que el resto de los grupos (figura 1.6).

    97

    CAPÍTULO I

     
    CAPÍTULO I Figura 1.6. Crecimiento medio anual de la población mayor, 1900-2050. Fuente: Abellán, A. (2005a).

    Figura 1.6. Crecimiento medio anual de la población mayor, 1900-2050. Fuente: Abellán, A. (2005a). Indicadores demográficos. En M. Sancho (Coord.), Informe 2004. Las Personas Mayores en España (pp. 41-88). Madrid: IMSERSO.

    La población mayor se ha incrementado 7 veces: las 967.754 personas de 65 y más años en 1900 se han convertido en algo más de 7,2 millones, y en 2050 se estima que serán 16,3 millones; mientras que la población total sólo se ha duplicado durante el siglo XX. Los octogenarios se han multiplicado por 12, en 1900 había 115.365, ahora hay más de 1,5 millones, pero en 2050 se calcula que habrá 6,0 millones (tabla 1.3).

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    Tabla 1.3. Evolución de la población mayor, 1900-2050.

    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA Tabla 1.3. Evolución de la población mayor,

    Fuente: Abellán, A. (2005a). Indicadores demográficos. En M. Sancho (Coord.), Informe 2004. Las Personas Mayores en España (pp. 41-88). Madrid: IMSERSO.

    Las previsiones españolas para el año 2000 estimaban que más de seis millones de personas superarían dicha edad, lo que representa un 15% sobre el total de la población (Viana et al., 2004). En 2003, había contabilizadas 7.276.620 personas de 65 años y más, 434.477 mayores que en el año 2000 (Párraga, 2007). Suponen un 17% del total de la población y estima un crecimiento sustancial en los próximos años. De hecho, en 2050, se prevé una población de 16.394.839 de mayores sobre un total de 53.147.442 habitantes, lo que supone un 30,8% de la población.

    99

    CAPÍTULO I

     

    Según datos del año 2006, un 16,8% de la población española es mayor de 65 años (INE, 2006). Estos datos, en términos relativos, son algo inferiores que las proyecciones de futuro realizadas por Fernández (1996), que preveía que un 17,5% de la población sería mayor de 65 años en el año 2006. Sin embargo, en términos absolutos, el incremento de personas mayores de 65 años en los últimos 10 años ha sido de 1.281.262 (unas 500.000 más que las que preveía Fernández en 1996). Esta discrepancia se debe al aumento creciente de la inmigración, que ha llevado a un rejuvenecimiento relativo de la población, a pesar de que el aumento de población mayor de 65 años ha sido muy superior al esperado (Serra & Ruipérez, 2007).

    1.4.1. PERIODO DEL “BABY BOOM” EN ESPAÑA.

    Entre 1957 y 1977, periodo considerado como los años del ―baby boom‖ español, nacieron casi 14 millones de niños, 4,5 millones más que en los veinte años siguientes y 2,5 más que en los veinte años anteriores. La diferencia aproximada de 370.000 individuos anuales entre nacimientos y defunciones al final de este periodo, se ha quedado reducida a menos de 5.000 (1998). Aquel rápido descenso de la mortalidad infantil, incluso en años previos al ―baby- boom‖ dio mayor supervivencia a unas generaciones ya abultadas por la histórica alta fecundidad española (figura 1.7).

    100

    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     
    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA Figura 1.7. Nacimientos en España, 1900-2003. Fuente:

    Figura 1.7. Nacimientos en España, 1900-2003. Fuente: Abellán, A. (2005a). Indicadores demográficos. En M. Sancho (Coord.), Informe 2004. Las Personas Mayores en España (pp. 41-88). Madrid: IMSERSO.

    Un cambio reciente de tendencia hace repuntar el crecimiento vegetativo (36.000 en el año 2000), debido principalmente al nacimiento de hijos inmigrantes. Otro acontecimiento a tener en cuenta es una leve ralentización del proceso de envejecimiento, como consecuencia de la llegada al umbral de los 65 años de las personas nacidas en la guerra civil española (1936-1939).

    Las generaciones del ―baby-boom‖ representan actualmente un tercio de toda la población de España. Su calendario lleva un retraso aproximado de diez años respecto al resto de países europeos u occidentales que también lo experimentaron (figura 1.8).

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    CAPÍTULO I

     
    CAPÍTULO I Figura 1.8. Población según sexo y edad, 2003, 2020 y 2050. Fuente: Abellán, A.

    Figura 1.8. Población según sexo y edad, 2003, 2020 y 2050. Fuente: Abellán, A. (2005a). Indicadores demográficos. En M. Sancho (Coord.), Informe 2004. Las Personas Mayores en España (pp. 41-88). Madrid: IMSERSO.

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    Este fenómeno del envejecimiento va a continuar en los próximos años, en los que la población mayor seguirá incrementándose de manera notable, a la vez que disminuirá la proporción de personas en edades jóvenes, como muestra la evolución prevista de la estructura de la población española recogida en la siguiente tabla (tabla 1.4):

    Tabla 1.4. Proyecciones de la estructura por grandes grupos de edad de la población, 1991-2026

    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA Este fenómeno del envejecimiento va a continuar

    Fuente: IMSERSO (2005). Libro Blanco. Atención a las personas en situación de dependencia en España. Madrid: IMSERSO.

    1.4.2. REPERCUSIONES DE ESTE CAMBIO DEMOGRÁFICO.

    Hemos de tener presente que la población mayor es uno de los grupos más heterogéneos y, entre ellos, encontramos un alto porcentaje de personas sanas y activas frente a un grupo de personas enfermas y dependientes, especialmente en los grupos de edad más avanzada. La atención sanitaria y

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    CAPÍTULO I

     

    social para este colectivo se convierte, pues, en un reto para los poderes públicos que requiere una respuesta adaptada al actual modelo de nuestra sociedad. Será el principal reto del estado del bienestar, pues estos cambios demográficos, tal y como nos apunta Bejarano (2000):

    Producen un envejecimiento de la población, agravado por la grande concentración en grandes núcleos urbanos, que dispararán la demanda de servicios sociales y de ocio en las ciudades (…). Un negocio floreciente serán las actividades relacionadas con el tiempo libre y la prestación de cuidados a las personas mayores(Bejarano, 2000, p.8).

    No hay que olvidar, continúa este autor, que hasta ahora han sido las familias, y en especial las mujeres, las que tradicionalmente han asumido el cuidado de las personas dependientes, constituyendo lo que ha dado en llamarse el apoyo informal. La inversión de la pirámide de población, los cambios en el modelo de familia y la incorporación progresiva de casi tres millones de mujeres en la última década al mercado de trabajo introducen nuevos factores en esta situación que hacen imprescindible una revisión del sistema tradicional de atención para asegurar una adecuada capacidad de prestación de cuidados a aquellas personas que los necesitan. ―Cada año, la población europea envejece cuatro meses. Y eso tiene consecuencias no sólo para el sistema de pensiones‖ (Bejarano, 2000, p. 9).

    La

    OMS

    (2002)

    sostiene

    que

    los

    países

    podrán

    afrontar

    el

    envejecimiento si los gobiernos, las organizaciones internacionales

    y

    la

    sociedad civil promulgan políticas y programas de envejecimiento activo que

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    mejoren la salud, la participación y la seguridad de los ciudadanos de mayor edad. Ha llegado el momento de hacer planes y actuar, señala: en todos los países, y sobre todo en los países en vías de desarrollo, las medidas para ayudar a que las personas ancianas sigan sanas y activas son, más que un

    lujo, una auténtica necesidad‖ (OMS, 2002, p. 74).

    Ante esta necesidad de garantizar a los ciudadanos, y a las propias Comunidades Autónomas, un marco estable de recursos y servicios para la

    atención a la dependencia y su progresiva importancia, lleva ahora a nuestro país a intervenir en este ámbito con la regulación contenida en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las

    personas en situación de dependencia, que la configura como una nueva modalidad de protección social que amplía y complementa la acción protectora del Estado y del Sistema de la Seguridad Social. Dicha ley contempla esta nueva modalidad de la siguiente forma:

    Se trata ahora de configurar un nuevo desarrollo de los servicios sociales del país que amplíe y complemente la acción protectora de este sistema, potenciando el avance del modelo de Estado social que consagra la Constitución Española, potenciando el compromiso de todos los poderes públicos en promover y dotar los recursos necesarios para hacer efectivo un sistema de servicios sociales de calidad, garantistas y plenamente universales. En este sentido, el Sistema de Atención de la Dependencia es uno de los instrumentos fundamentales para mejorar la situación de los servicios sociales en nuestro país, respondiendo a la necesidad de la atención a las situaciones de dependencia y a la promoción de la autonomía personal, la calidad de vida y la igualdad de oportunidades(Ley 39/2006, de 14 de diciembre).

    105

    CAPÍTULO I

     

    Basándonos en estos motivos, parece fácil justificar el interés de intervenir desde el ámbito de la actividad física en este grupo de población, tanto desde la perspectiva social, relacionada directamente con la mejora de su calidad de vida a través de una reducción de la dependencia, como desde la perspectiva económica o laboral, al dirigirse a un mercado emergente y por tanto considerándose esto como una oportunidad. Al respecto Puerta, Serrano, Torres & Anaya (2007) señalan:

    El aumento de personas mayores en la población constituye un hecho indudable. Además, esto va unido a unos cambios sociales que hacen necesarios unos cuidados profesionales, es ésta una de las razones de la proliferación de centros geriátricos, entendidos éstos no sólo como un lugar meramente hostelero, sino como centros donde se ofertan servicios de calidad basados en la salud de los mayores(Puerta et al., 2007, p. 641).

    Merino (2006) expresa que la masa de población potencial para demandar actividad física aumenta no sólo en número, sino que también profundiza en la edad, necesitando especialmente nuevos programas adaptados capaces de enfrentarse con problemas de morbilidad natural no conocidos hasta este momento desde el punto de vista de la actividad física o simplemente de la superación personal y del ejercicio de las facultades del ser humano en estas edades.

    Con esto, añade que la conclusión para los diseñadores de las políticas sociales es sencilla: se debe prever desde muchos años antes cuántos

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    ENVEJECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA

     

    españoles alcanzarán la vejez y estarán en condiciones de demandar prestaciones sanitarias, sociales y económicas. Así pues, en el ámbito del mayor, desde la opción de la actividad física, y como componente sanitario y social, debe mostrar y poner de valor nuestra materia como exponente de calidad de vida.

    En relación a las ventajas de la actividad física para mayores, Corbalán (2002, p. 61) nos recuerda que ―no tenemos nada más rentable en la relación coste beneficio y en la posibilidad de utilización‖, sabiendo que esto no solamente es aplicable en la población mayor, sino en todas las edades. Coincidiendo con esta última idea y finalizando a su vez, este primer capítulo, exponemos el significado que merece la actividad física para la OMS (1998), según la cual es entendida como un beneficio para la salud y acepta su valor hasta económico dentro del envejecimiento activo al declarar:

    Los beneficios que podrían obtenerse de un ejercicio físico razonable tienen considerablemente mayor importancia que los potenciales efectos adversos. Estos beneficios incluyen una mejoría de la capacidad funcional, de la salud y de la calidad de vida, con la correspondiente disminución de los gastos en asistencia sanitaria, tanto para la persona misma como para la sociedad en su conjunto. La actividad física no supone inconveniente inmediato alguno, aunque un ejercicio excesivamente intenso puede causar lesiones o enfermedades (o ambas) y los costes subsiguientes. Este tipo de análisis basado en el beneficio ahorrativo proporciona una base útil para evaluar campañas que fomenten la actividad física como camino para obtener una mejor salud(OMS, 1998, p. 6).

    107

    CAPÍTULO I

     

    En líneas generales, y en la idea de enfatizar la correcta prescripción de ejercicio en el paciente mayor, Corbalán (2002) resume que ante las patologías que acompañan la edad de nuestros mayores se abre un espacio dominado por el miedo, la sobreprotección y la falta de información, todo ello nos lleva a la inactividad de los pacientes, quizás por comodidad o por desinformación de los profesionales y, por consiguiente, a la pérdida progresiva de la capacidad funcional.

    108

     

    CAPÍTULO II

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE

    LAS PERSONAS MAYORES

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    CAPÍTULO II

    2.1. CONCEPTO DE DEPENDENCIA.

    Los cambios demográficos y sociales, ya analizados en el primer capítulo, están produciendo un incremento progresivo de la población en situación de dependencia. Por una parte, es necesario considerar el importante crecimiento de la población española de más de 65 años, que se ha duplicado en los últimos 30 años, para pasar de 3,3 millones de personas en 1970 (un 9,7% de la población total) a más de 6,6 millones en 2000 (16,6%). A ello hay que añadir el fenómeno demográfico denominado envejecimiento del envejecimiento, es decir, el aumento del colectivo de población con edad superior a 80 años, que se ha duplicado en sólo veinte años.

    Además, los cambios producidos en las tasas de supervivencia de determinadas enfermedades crónicas y alteraciones congénitas y en las consecuencias derivadas de los índices de siniestralidad vial y laboral también han conllevado un aumento del número de personas que se encuentran en esta situación por razones de enfermedad y otras causas de discapacidad o limitación (Fundación Edad & Vida, CEOMA [Confederación Española de Organizaciones de Mayores] & UDP [Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España], 2007). Todo ello tiene como resultado que en España un 9% de la población tiene alguna discapacidad, según determinó la Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud de 1999.

    111

    CAPÍTULO II

     

    Por otro lado, los cambios sociales, tales como los experimentados en el modelo de familia y la incorporación progresiva de las mujeres a la vida laboral, ponen de relieve la necesidad de revisar el sistema tradicional de atención para asegurar la prestación de servicios a aquellas personas que los necesitan, ya que hasta el momento la gran mayoría de personas con necesidades de atención han estado a cargo de sus familiares y han sido principalmente las mujeres las que se han ocupado de sus cuidados.

    De este modo, la atención a las personas en situación de dependencia y la promoción de su autonomía personal constituye hoy, uno de los principales retos de la política social de los países desarrollados. Numerosos documentos y organizaciones internacionales han puesto de manifiesto la necesidad del reconocimiento de estas situaciones de especial vulnerabilidad que provoca la dependencia y que ocasiona que las personas requieran de apoyos para desarrollar las actividades esenciales de la vida diaria, alcanzar una mayor autonomía y poder ejercer plenamente sus derechos de ciudadanía (Fundación Edad & Vida, CEOMA & UDP, 2007). La necesidad de garantizar a los ciudadanos un marco estable de recursos y servicios para la atención a la dependencia y la progresiva importancia de este fenómeno, lleva al Estado español a intervenir en este ámbito con la regulación contenida en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, configurándose como una nueva modalidad de protección social que amplía y complementa la acción protectora del Estado y del Sistema de la Seguridad Social:

    112

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    Ambas cuestiones conforman una nueva realidad de la población mayor que conlleva problemas de dependencia en las últimas etapas de la vida para un colectivo de personas cada vez más amplio. Asimismo, diversos estudios ponen de manifiesto la clara correlación existente entre la edad y las situaciones de discapacidad, como muestra el hecho de que más del 32% de las personas mayores de 65 años tengan algún tipo de discapacidad, mientras que este porcentaje se reduce a un 5% para el resto de la población.

    A esta realidad, derivada del envejecimiento, debe añadirse la dependencia por razones de enfermedad y otras causas de discapacidad o limitación, que se ha incrementado en los últimos años por los cambios producidos en las tasas de supervivencia de determinadas enfermedades crónicas y alteraciones congénitas y, también, por las consecuencias derivadas de los índices de siniestralidad vial y laboral(Ley 39/2006, de 14 de diciembre).

    Dicha ley, en su artículo 2.2, define la situación de dependencia como el estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria 1 o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.

    1 ABVD: Las tareas más elementales de la persona, que le permiten desenvolverse con un mínimo de autonomía e independencia, tales como: el cuidado personal, las actividades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, entender y ejecutar órdenes o tareas sencillas (Art. 2.3).

    113

    CAPÍTULO II

     

    Según el Consejo de Europa (1998), se entiende por dependencia ―la

    necesidad de ayuda o asistencia importante para las actividades de la vida

    cotidiana‖, o de manera más precisa, como ―un estado en el que se encuentran

    las personas que por razones ligadas a la falta o la pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual tienen necesidad de asistencia y/o ayudas importantes a fin de realizar los actos corrientes de la vida diaria y, de modo

    particular, los referentes al cuidado personal‖. Esta definición plantea la concurrencia de tres factores para que podamos hablar de una situación de dependencia:

    • 1. La existencia de una limitación física, psíquica o intelectual que merma determinadas capacidades de la persona.

    • 2. La incapacidad de la persona para realizar por sí mismo las actividades de la vida diaria.

    • 3. La necesidad de asistencia o cuidados por parte de un tercero.

    El Libro Blanco sobre Atención a las Personas Mayores en situación de Dependencia en España (2005, p.22), publicado por el IMSERSO, recoge este término como ―el resultado de un proceso que se inicia con la aparición de un déficit en el funcionamiento corporal como consecuencia de una enfermedad o accidente. Este déficit comporta una limitación en la actividad. Cuando esta limitación no puede compensarse mediante la adaptación del entorno, provoca una restricción en la participación que se concreta en la dependencia de la ayuda de otras personas para realizar las actividades de la vida cotidiana‖.

    114

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    2.1.1. CLASIFICACIÓN DE LA DEPENDENCIA.

    La Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, en su artículo 26, clasifica la situación de dependencia en los siguientes grados:

    • Grado I. Dependencia moderada: la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal.

    • Grado II. Dependencia severa: la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no quiere el apoyo permanente de un cuidador o tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal.

    • Grado III. Gran dependencia: la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.

    115

    CAPÍTULO II

     

    En España, según los datos del Libro Blanco sobre Atención a las Personas Mayores en situación de Dependencia (tabla 2.1), se calcula que hay más de 1.125.000 personas dependientes, aunque esta población, según las previsiones, aumentará en los próximos años.

    Tabla 2.1. Proyección del número de personas dependientes para las actividades de la vida diaria

    por grados de necesidad de cuidados (España, 2005-2020).

    CAPÍTULO II En España, según los datos del Libro Blanco sobre Atención a las Personas

    Fuente: IMSERSO (2005). Libro Blanco. Atención a las personas en situación de dependencia en España.

    Madrid: IMSERSO.

    La evidencia empírica disponible muestra que existe una estrecha relación entre dependencia y edad, pues el porcentaje de individuos con limitaciones en su capacidad funcional aumenta conforme consideramos grupos de población de mayor edad (tabla 2.2 y 2.3).

    Tabla 2.2. Proyección del número de personas con dependencia para las actividades de la vida

    diaria por grados de necesidad de cuidados y grandes grupos de edad (España, 2005).

    CAPÍTULO II En España, según los datos del Libro Blanco sobre Atención a las Personas

    Fuente: IMSERSO (2005). Libro Blanco. Atención a las personas en situación de dependencia en España.

    Madrid: IMSERSO.

    116

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    Tabla 2.3. Proyección del número de personas con dependencia para las actividades de la vida

    diaria por grados de necesidad de cuidados y grandes grupos de edad (España, 2010).

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES Tabla 2.3.

    Fuente: IMSERSO (2005). Libro Blanco. Atención a las personas en situación de dependencia en España.

    Madrid: IMSERSO.

    Palacios & Abellán (2007) señalan que existe un amplio debate sobre el alcance conceptual de la discapacidad y la dependencia. Muchos autores no diferencian en sus cálculos un concepto de otro, por su proximidad semántica, y a veces por la difícil delimitación conceptual, y por ello se han recogido indistintamente las diferentes estimaciones.

    La discapacidad, definen, es la dificultad para desempeñar papeles y actividades habituales para personas de similar edad y condición sociocultural. Es la expresión de una limitación funcional o cognitiva en un contexto social; es la brecha existente entre las capacidades de la persona (condicionadas por su salud) y las demandas del medio, del entorno, es decir, lo que exige el medio (físico, laboral, social) para poder desarrollar actividades, papeles o tareas sociales. Se vincula más a la función social que a la función orgánica. En este sentido, no es únicamente un concepto médico, no es ante todo un problema de salud, sino más bien social. Esta dificultad o incapacidad obliga a la persona que la padece a solicitar ayuda de otra para poder realizar esas actividades cotidianas.

    117

    CAPÍTULO II

     

    La Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud de 1999 (EDDES 99), expuesta por el IMSERSO (2005), nos muestra que más del 32% de las personas mayores de 65 años tiene alguna discapacidad, mientras que entre las menores de 65 años no llega al 5%. Aunque el aumento de la prevalencia es continuo conforme avanza la edad, a partir de los 50 años ese incremento se acelera de forma notable (figura 2.1).

    CAPÍTULO II La Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud de 1999 (EDDES 99),

    Figura 2.1. Estimación de la prevalencia de las situaciones de discapacidad, por edad y género.

    España, 1999.

    Fuente: IMSERSO (2005). Libro Blanco. Atención a las personas en situación de dependencia en España.

    Madrid: IMSERSO.

    Si bien hay un dato de interés prioritario que confirma que más de la mitad de las muertes se producen a los 65 años o después, lo que indica un rápido incremento de la vulnerabilidad en los ancianos. De ahí la importancia de los programas de protección temprana y el enorme incremento de los costos de atención médica por el elevado número de personas discapacitadas y dependientes en estas edades‖ (Párraga, 2007, p. 133).

    118

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    Sin embargo, la dependencia puede también no aparecer aunque la persona haya alcanzado una edad muy avanzada. Existen una serie de variables de tipo social y ambiental (además de los factores genéticos) que condicionan la aparición y desarrollo de los desencadenantes de la dependencia, en las que los individuos difieren entre sí. Esto muestra que es posible prevenir la dependencia promoviendo hábitos de vida saludables, mejorando la eficacia de los sistemas de atención de salud y asegurando el tratamiento precoz de enfermedades crónicas.

    En relación al mantenimiento de hábitos saludables y su repercusión en la calidad de vida, Fries et al. (2004) declaran:

    Las personas mayores que tienen hábitos saludables muestran cuatro veces menos dependencia que aquellos que no los tienen(Fries et al., 2004, p. 508).

    Además, en aquellas personas mayores con hábitos saludables, si finalmente aparece la dependencia, ésta se pospone 7.7 años (Fries et al., 2003). Esta complejidad, tal y como se indica en el Libro Blanco sobre Atención a las Personas Mayores en situación de Dependencia en España (2005,

    p.422), ―se acentúa cuando las personas mayores viven en una Residencia u

    otro sistema de alojamiento, porque a los elementos intrínsecos que aporta cada persona hay que sumar los que le son extrínsecos e inherentes a la propia organización del centro, a sus características ambientales, a la vida de

    relación con los demás (…). Todo ello hace que sea exigible para una buena

    119

    CAPÍTULO II

     

    atención gerontológica que profesionales adecuados, con formación gerontológica específica y trabajando en equipo, intervengan desde cada una de las disciplinas de manera integrada e interdisciplinar en torno a un plan

    general trazado conjuntamente‖.

    Así, promoviendo esta actuación para prevenir la dependencia planteamos el diseño de un programa de intervención basado en la actividad física para mayores en el Centro Residencial Los Milagros, con la intención de ofrecer un medio en la atención gerontológica destinado a disminuir el riesgo de caídas en los residentes. Tal y como nos apunta Fontecha (1999), este fenómeno de consecuencias aún poco estudiadas va a imponer transformaciones sociales de toda índole, entre los que se encuentran las dedicaciones profesionales y cómo éstas pueden verse afectadas, si no se reconocen y se adaptan a las demandas sociales del momento.

    El asesoramiento y reflexión sobre el tratamiento de la actividad física en personas mayores deben sentar las bases en nuestra investigación. Tal y como indica esta autora, asesoramiento sobre características de la edad para la formulación de metas, adquisición de destrezas, recursos y procedimientos metodológicos específicos para el diseño de proyectos de intervención; la reflexión como valoración o estimación de lo previsto y realizado. Además, nos recuerda que, según la OMS (1982), el presente y futuro de la investigación en actividad física gerontológica debe enriquecerse con estudios dirigidos a la valoración del producto y control del proceso.

    120

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    2.2. CONCEPTO DE CAÍDA.

    El primer problema al que nos enfrentamos al analizar este campo de estudio fue definir qué es una caída. A pesar de que forman parte de la práctica diaria en la atención a personas mayores, éstas suelen ser descritas con términos diversos. Aportamos la definición que Calvo-Aguirre (2005, p.1) cita de la caída, considerada como ―la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipite al individuo al suelo contra su voluntad‖. Una vez presentado este término, la siguiente dificultad con la que nos encontramos en su diagnóstico es el de la superposición de eventos. Y es que otras situaciones, como los mareos o cuadros sincopales, pueden simular una caída o presentarse como tal.

    Por ello, también hemos tenido en cuenta la explicación que realiza Montero (2001), según la cual la caída es el evento caracterizado por la pérdida de estabilidad postural con un desplazamiento del centro de gravedad hacia un nivel inferior, generalmente el piso, sin una previa pérdida de conocimiento y sin pérdida del tono postural, ocurriendo de una manera no intencional. Esta definición es útil para poder despejar otras patologías que pueden superponerse al evento de caídas. Aquéllas asociadas a accidentes cerebrovasculares, convulsiones u otros eventos deberían excluirse del ―síndrome de caídas‖, pues sus causas y factores de riesgo son totalmente diferentes a los ya mencionados en esta definición.

    121

    CAPÍTULO II

     

    Para este autor, la caída no es una enfermedad en sí misma, sino la expresión de múltiples patologías, crónicas y agudas, que afectan al mayor, como expone a continuación:

    Bernard Isaacs acuñó hace un cuarto de siglo el término de „Gigantes de la Geriatría‟ para referirse a una serie de problemas de alta prevalencia,

    multicausales, con factores de riesgos comunes, que poseen un curso crónico y con relativamente baja letalidad. Los gigantes limitan la independencia de los pacientes mayores de manera sustancial a través de la discapacidad. Los cuatro gigantes descritos fueron „la incontinencia‟, „la inmovilidad‟, „la inestabilidad‟ y „el daño intelectual‟, también conocido como las cuatro ies. El problema de las caídas en el anciano, en consecuencia, alcanza la cualidad de „Gigante‟ y se las incluye en el concepto de Inestabilidad del anciano(Montero, 2001).

    Quizás sea el síndrome geriátrico del que más se conoce sobre la existencia de factores de riesgo específicos y, por tanto, donde más rentable resultarán las diferentes estrategias preventivas (Marín & López, 2004). Como todos ellos, las caídas son muy frecuentes y, aunque a menudo no son considerados como ―problema‖, afectan a las personas más vulnerables y tienen importantes repercusiones sobre la mortalidad y morbilidad de nuestros mayores. Como veremos, su etiología es multifactorial y requieren un abordaje multidimensional y multidisciplinar, tanto en la evaluación del mayor como en la adopción de medidas preventivas y rehabilitadoras.

    122

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    2.3.

    EPIDEMIOLOGÍA

    DE

    LAS

    CAÍDAS

    EN

    LA

    POBLACIÓN

    MAYOR

    ESPAÑOLA.

     

    Las caídas suponen un fenómeno muy frecuente en las personas mayores y se han convertido en una de las principales causas de morbilidad y pérdida de calidad de vida, incluso de mortalidad, en este grupo de población, llegando a ser la primera causa de muerte por accidente. Sin embargo, no se trata de un hecho inevitable debido al azar o al envejecimiento normal del individuo.

    Según González, Rodríguez, Ferro, & García (1999), los factores que aumentan el riesgo de caída son: la edad, historia de caídas previas, las alteraciones de la estabilidad y/o la marcha y el número de fármacos usados; por lo que se deben dividir en 3 grupos (Ortiz & Horta, 2007; González et al.,

    1999):

    • Alto riesgo: Aquellas que reúnan varios de los factores anteriores, más de 75 años y que posean patologías crónicas o permanezcan ingresados en hogares.

    • Riesgo intermedio: Ancianos entre 70 y 80 años que se valen por sí solos, pero con un factor de riesgo específico.

    • Bajo riesgo: Menor de 75 años, buena movilidad, no enfermos, pero que han podido tener alguna caída, generalmente por un descuido.

    123

    CAPÍTULO II

     

    Las caídas se concentran más en edades avanzadas y existe además una mayor prevalencia en el sexo femenino. Otro hecho importante a considerar es que se caerán más las personas autovalentes y semi- dependientes que aquellos dependientes totales desde el punto de vista funcional, evidenciando esto la clara relación de las caídas con la mayor actividad. Un punto importante también son los mayores demenciados que, en la medida que conservan su desplazamiento, se caen el doble que aquellos adultos mayores sin problemas cognitivos, e incluso existe el problema en los demenciados que no recuerdan que han caído.

    Es difícil establecer datos epidemiológicos sobre caídas, pues muchas veces debido a olvidos o silencio voluntario del mayor, no se declaran muchas de ellas. Aunque, tal y como muestran diversos estudios (Ortiz & Horta, 2007; Lázaro, González-Ramírez & Palomo-Iloro, 2005; Rubenstein & Josephson, 2005; Skelton & Salvà, 2005; Beers & Berkow, 2001; Montero, 2001; Guillén & Ribera, 2000; González et al., 1999; Kane, Ouslander & Abrass, 1997; Davies & Kenny, 1996; Jiménez, 1994; Lázaro & Ribera, 1994), la incidencia anual de caídas es alta y prevén que cerca de un tercio (25-30%) de los mayores de 65 años se caerán en el curso del año y, de éstos, la mitad vuelve a caer. Este riesgo aumenta con la edad, pasando al 35% después de los 75, y alrededor del 60% si el geronte vive institucionalizado, ya sea en hospitales o residencias, alcanzando una media de 1,5 caídas por cama y año. Sólo alrededor de la mitad de los pacientes geriátricos hospitalizados por una caída estarán vivos un año después.

    124

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    Teniendo en cuenta que más de 7,2 millones de españoles, el 17% de la población total, son mayores de 65 años (y se estima que esta cifra llegue al 20% en menos de 20 años), es posible hablar de una cifra superior a 1.500.000 caídas/año. Así, estimando que un 5% de ellas originarán fractura, la cifra de las mismas se eleva a 75.000 fracturas/año entre la población anciana. Este fenómeno adquiere una especial relevancia en nuestra sociedad, siendo un serio problema de salud pública con un alto impacto en la salud y en sus costos.

    A pesar de lo poco optimistas que parecen estos datos, lo cierto es que muchas caídas pueden ser prevenidas. Diversos autores (Neira & Rodríguez- Mañas, 2006; Rose, 2005; Rubenstein & Josephson, 2005; Montero, 2001; González et al., 1999) reflejan que a pesar de los numerosos cambios que se producen por envejecimiento en los múltiples sistemas que contribuyen a un buen equilibrio y movilidad, existen cada vez más evidencias que sugieren que podemos invertir, o al menos enlentecer, el ritmo en el declive de algunos o de todos los sistemas. Algunos añaden que para tener un efecto positivo sobre las tasas de incidencia de caídas en los adultos mayores, los programas de intervención han de incluir, entre otros parámetros, la actividad física como medio para mantener, o en su caso alcanzar, un buen estado de salud y calidad de vida.

    La finalidad utilitaria perseguida, el desarrollo de las capacidades físicas coordinativas que potencian la autosuficiencia, incidirá a su vez sobre la

    125

    CAPÍTULO II

     

    autoestima. Basándonos en la idea de Sánchez (1996), observamos que la relación entre la autonomía y la autoestima es bidireccional, es decir, el desarrollo de la autonomía en la puesta en práctica de hábitos higiénicos y de vida activa va a conllevar una mejora de la autoestima del mayor; y por otro lado, su autoconcepto y autoconfianza con respecto al ejercicio físico va a redundar en un proceso de motivación hacia una vida más activa de manera autónoma.

    126

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    2.4. FACTORES DE RIESGO DE CAÍDAS.

    La incidencia de las caídas en la población anciana es mucho más elevada que en el resto de la población. Las personas mayores muchas veces lo aceptan como parte inevitable del envejecimiento, pero si determinamos aquéllas con mayor riesgo de sufrir caídas, podremos evitar las consecuencias físicas, psicológicas y sociales que éstas acarrean. Por tanto, la comprensión de las causas y el mecanismo práctico para la evaluación del riesgo de caídas son componentes importantes de la atención geriátrica.

    Las caídas son un síndrome y, como tal, pueden tener múltiples causas (Miralles, Conejo & López, 2007; Avellana, 2007), siendo frecuente la coexistencia de las mismas. No todos los mayores se caen por la misma razón, sino que son muchas las razones que contribuyen a una menor eficiencia del control del equilibrio y, con ello, a la aparición de caídas. El problema de las caídas en los ancianos es heterogéneo, como lo es en sí mismo el grupo de personas mayores, sus condiciones psicosociales y las enfermedades que subyacen en este grupo de población (Carbonell, 1994). Aunque algunas tienen una causa obvia, la mayor parte están motivadas por múltiples factores. Estos factores pueden clasificarse principalmente en dos grupos (Miralles et al., 2007; Rose, 2005; González-Carmona et al., 2005; Marín & López, 2004; Firman, 2003; Beers & Berkow, 2001; González et al., 1999; Kane et al., 1997; Blake, Bendall, Dallosso & Arie, 1988): factores intrínsecos y factores extrínsecos.

    127

    CAPÍTULO II

     
    • Factores intrínsecos. Se refieren a aquellos trastornos que afectan a las funciones necesarias para mantener el equilibrio, como son los cambios atribuidos al envejecimiento, las enfermedades (agudas o crónicas) y consumo de fármacos, que facilitarían la producción de una caída. El principal factor de riesgo de caídas es la presencia de factores intrínsecos.

    • Factores extrínsecos. Éstos se relacionan con los riesgos del entorno en el que se desarrolla la vida del mayor, el tipo de actividad y los elementos de uso personal (zapatos inapropiados, un bastón carente de goma en su extremo, suelo resbaladizo, obstáculos…), que llegan incluso a estar implicados en alrededor del 50% de los casos.

    Los ancianos que viven en la comunidad tienden a estar expuestos a mayores desafíos medioambientales, siendo los factores extrínsecos los principales implicados en el aumento del riesgo de caídas y de lesiones relacionadas con las mismas en este grupo de personas (Beers & Berkow, 2001). Tal es el caso de ambientes o tareas que demandan un mayor control postural y movilidad, cuando las situaciones requieren cambios de posición frecuentes (transferencias, giros), cuando el mayor asume riesgos (caminar con calcetines) y cuando éste ingresa en una residencia, debiéndose adaptar a un nuevo entorno.

    Sin embargo, los ancianos que se caen en instituciones suelen presentar un deterioro físico más acusado y están expuestos a menos factores

    128

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    extrínsecos. Por esta razón, son los factores intrínsecos los que más contribuyen al riesgo de caídas y de lesiones asociadas a las mismas en este tipo de población.

    2.4.1. FACTORES INTRÍNSECOS.

    2.4.1.1. Cambios atribuidos al envejecimiento.

    En el anciano se manifiestan una serie de limitaciones funcionales físicas, psíquicas y de convivencia que, evidentemente, repercuten en su estado de salud (Bravo, 2002). Los cambios en los sistemas responsables que intervienen en el equilibrio y la movilidad son una consecuencia ligada al propio proceso de envejecimiento. A continuación, se describen aquellos cambios que en mayor o menor medida van a tener un efecto negativo evidente en la ejecución de tareas relacionadas con el equilibrio.

    2.4.1.1.1. Capacidades sensoriales.

    Nuestra capacidad para mantener el equilibrio en bipedestación y en movimiento está determinada por la actuación de diferentes sistemas sensoriales: sistema visual, somatosensorial y vestibular (Rose, 2005).

    • Sistema visual. Obtiene información sobre nuestros movimientos y nuestra situación en el espacio.

    129

    CAPÍTULO II

     
    • Sistema somatosensorial. Nos proporciona información sobre la localización espacial y el movimiento del cuerpo respecto a la superficie de sustentación. También nos informa sobre la posición y el movimiento de los segmentos del cuerpo entre sí. En ausencia de la vista, los propioceptores localizados en los músculos y articulaciones se convierten en la fuente primaria de información sensorial para mantener el equilibrio. Carbonell (1994, p.19) expresa que, entre las modificaciones sensoriales, parece tener mayor relevancia la alteración en la propiocepción, con fenómenos tales como la menor sensibilidad propioceptiva de las rodillas del mayor (y, dudosamente, de los tobillos y dedos del pie), la disminución del umbral vibratorio (iniciado primero en la zona más distal) y de la sensibilidad táctil‖.

    • Sistema vestibular. Este mecanismo está situado en el oído interno y se activa cuando movemos la cabeza. Se vuelve especialmente importante cuando la información de los sistemas visual y somatosensorial llega distorsionada o es imprecisa. Raramente, la lesión es exclusivamente vestibular o periférica, aunque hay ocasiones en que su etiología es claramente originada por procesos del laberinto (Carbonell, 1994).

    Los cambios debidos al envejecimiento en los componentes periféricos y centrales de los sistemas visual, somatosensorial y vestibular afectan al

    equilibrio

    y

    la

    movilidad

    de

    la

    peor

    manera posible en virtud de la

    130

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    interdependencia existente entre el procesamiento de la información sensorial aferente, la selección de una respuesta motora apropiada y su posterior control.

    • 2.4.1.1.2. Capacidades cognitivas.

    A los adultos mayores les resulta especialmente difícil almacenar y manipular simultáneamente información en la memoria cuando se presenta una segunda tarea que también requiere cognición, sobre todo cuando una de ellas afecta al equilibrio. Según Rose (2005), son muchos los adultos mayores que experimentan dificultad para seleccionar la estrategia de movimiento apropiada en una situación concreta. También suele observarse en los adultos mayores un análisis incorrecto de la estrategia de respuesta.

    Por otro lado, existen aquellos mayores que además del envejecimiento normal de estas capacidades, poseen cierto grado de deterioro cognitivo. Este grupo sufre de caídas múltiples pero, dados sus problemas de memoria, nunca hacen síndrome post-caída.

    • 2.4.1.1.3. Capacidades físicas.

    2.4.1.1.3.a. Capacidades físicas coordinativas.

    Aunque los efectos del ejercicio sobre la coordinación y el equilibrio en el adulto mayor no han sido completamente evaluados, si está significativamente asumido que los programas de entrenamiento de estas capacidades mejoran aspectos vitales para el mayor, como las reacciones posturales con la

    131

    CAPÍTULO II

     

    consiguiente disminución del miedo a caer y, por tanto, la frecuencia de las caídas y sus posibles consecuencias. Párraga (2007) aclara que el entrenamiento debe estar relacionado con ejercicios estáticos y dinámicos, que mejoren los procesos de regulación y control de sistema nervioso central en relación con las demandas de movimiento. Los mayores niveles de satisfacción personal, autoestima, estado de ánimo, etc., están condicionados por la autopercepción de sus posibilidades de movimiento y sentimiento de utilidad.

    En una consideración multifactorial del origen de la inestabilidad, los factores más destacados por Poveda et al. (2004) son los siguientes:

    • - Deterioro del sistema músculo-esquelético, que responde a las instrucciones musculares para limitar el balanceo corporal de forma más lenta.

    • - Disminución de la fuerza en los miembros inferiores.

    • - Organización motora menos exacta, debido a ligeros errores en la exactitud de la información proporcionada por propioceptores deteriorados, órganos vestibulares y ojos.

    • - Existencia de errores en la valoración central de la información sensorial o del cálculo de las respuestas motoras apropiadas.

    El punto máximo de inclinación en una dirección que logran los adultos mayores sin cambiar la base de sustentación constituye su límite de estabilidad. Siguiendo a Rose (2005), este margen de balanceo suele ser mucho menor en los mayores que comienzan a experimentar problemas de

    132

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    equilibrio, aumentando así el riesgo de caídas. Existen tres estrategias de control ortostático, las cuales se combinan para controlar el balanceo del cuerpo (figura 2.2):

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES equilibrio, aumentando

    a. Estrategia de corrección con los tobillos (maleolar), b. Estrategia de corrección con las caderas (coxal) y c. Estrategia de corrección dando pasos (podal).

    Figura 2.2. Estrategias de control ortostático.

    Fuente: Rose, D. J. (2005). Equilibrio y movilidad con personas mayores. Barcelona: Paidotribo.

    En la estrategia maleolar, el cuerpo se mueve como una sola entidad ejerciendo fuerza contra el suelo mediante las articulaciones de los tobillos. Esta estrategia suele emplearse en bipedestación para controlar el balanceo espacial en una amplitud de movimiento muy reducida, por ejemplo, cuando se recibe un leve empujón. Una estrategia maleolar eficaz requiere:

    • - Un grado adecuado de movilidad y fuerza en las articulaciones del tobillo.

    • - Una superficie firme y ancha bajo los pies.

    • - Suficiente sensibilidad en pies y tobillos.

    133

    CAPÍTULO II

     

    Por su parte, la estrategia coxal comprende la activación de los grandes músculos de las caderas, moviendo el hemicuerpo superior en dirección opuesta al hemicuerpo inferior. Esta estrategia se usa cuando el centro de gravedad (CDG) debe desplazarse con rapidez sobre la base de sustentación debido al aumento de la velocidad o la distancia de balanceo, así como en bipedestación sobre una superficie más estrecha que la longitud de nuestros pasos. En estas condiciones ya no se puede recurrir a la estrategia anterior por la falta de superficie sobre la que generar la fuerza necesaria con los músculos más pequeños del tobillo. Una estrategia coxal eficaz requiere:

    • - Un grado adecuado de movilidad y fuerza en la región de las caderas. Por último,

    la

    estrategia podal entra en juego cuando el CDG se

    desplaza y supera los límites máximos de estabilidad, o cuando es tanta la velocidad de balanceo que la estrategia coxal resulta insuficiente para mantener el CDG dentro de los límites de la estabilidad. Cuando se aplica esta estrategia, se dan al menos uno o más pasos en la dirección en que se pierde el equilibrio. Una estrategia podal eficaz requiere:

    • - Fuerza, potencia y amplitud de movimiento suficientes en los músculos del hemicuerpo inferior.

    • - Suficiente velocidad de procesamiento central.

    • - Rapidez para mover las extremidades al dar un paso.

    Conocer estas estrategias de control ortostático empleadas para controlar el balanceo del cuerpo y las condiciones de actuación de cada una de

    134

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    ellas, así como los cambios atribuidos al envejecimiento, nos va a ser muy útil para la planificación y puesta en marcha de actividades encaminadas al desarrollo del equilibrio en personas mayores en la prevención de caídas.

    Por otro lado, muchas de las caídas ocurren cuando el sujeto está en movimiento (caminando, cambiando de una superficie a otra, salvando un

    objeto durante la marcha

    ...

    ),

    es decir, en situaciones en las que se requiere

    equilibrio dinámico. En este sentido, hemos de tener en cuenta las alteraciones de la marcha y su relación con la edad.

    Nuestro cuerpo es inminentemente inestable y el envejecimiento normal por sí solo ya se acompaña de cambios en el sistema nervioso central y periférico (Molina, 1999). Es así que cuando un adulto mayor camina, estando neurológicamente sano, presenta una marcada reducción tanto en la longitud del paso como en su velocidad y no levantan tanto los pies al caminar, incidiendo parcialmente en las caídas (figura 2.3).

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES ellas, así

    Figura 2.3. Comparación del ancho de paso entre personas jóvenes y personas mayores.

    Fuente: Poveda, R. et al. (2004). Mejorar la calidad de vida de las personas mayores con productos

    adecuados. Boletín sobre el envejecimiento. Perfiles y tendencias, nº 12.

    135

    CAPÍTULO II

     

    Existe una postura en flexión con una amplia base de sustentación, especialmente en el sexo masculino (figura 2.4). Esto varía en las mujeres, las que tienen una marcha más bamboleante y con una base de sustentación más estrecha. Todo lo anterior en la literatura es conocido como marcha senil.

    CAPÍTULO II Existe una postura en flexión con una amplia base de sustentación, especialmente en

    Figura 2.4. La edad afecta de forma determinante a la marcha humana.

    Fuente: Poveda, R. et al. (2004). Mejorar la calidad de vida de las personas mayores con productos

    adecuados. Boletín sobre el envejecimiento. Perfiles y tendencias, nº 12.

    Una detallada historia sobre el trastorno de la marcha y su evolución proporciona importantes datos para su valoración. Un aspecto a considerar es la presencia de dolor en los miembros inferiores en aquellas personas que presentan dificultad para caminar. El dolor articular debido a artrosis, que es frecuente en las personas mayores, suele aparecer también en reposo y empeora con el movimiento. La existencia de dolor suele modificar el patrón normal de marcha evitando la carga completa sobre la extremidad dolorida o limitando la amplitud del movimiento.

    136

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    Como consecuencia de todo esto, el CDG durante la marcha en la población mayor, se desplaza un 80% fuera de la base de sustentación, causando una importante inestabilidad, así mismo, la información visual central y periférica se encuentra reducida. Por otro lado, la marcha con disminución de la velocidad y de la longitud del paso junto con el balanceo de brazos asincrónico es un factor predisponente (Ortiz & Horta, 2007). En general, continúan estas autoras, la inseguridad en la bipedestación, predispone a caídas durante las transferencias, la inseguridad al rotar el tronco, predispone a caídas al hacer giros y la inseguridad al coger un objeto que se encuentre más alto que la propia cabeza, predispone a caídas cuando se realicen actividades con las extremidades superiores. Estudios en el ámbito de la prevención de caídas, como los de Campbell et al. (1999), refieren un 30% de reducción de las mismas mediante programas de marcha, equilibrio y fortalecimiento físico.

    2.4.1.1.3.b. Capacidades físicas básicas.

    • Fuerza.

    Entre los factores que determinan la capacidad de fuerza, Párraga (2007, p. 137) destaca los factores estructurales (morfología del músculo) y los factores funcionales, entre los que se encuentran los procesos nerviosos, energéticos, hormonales y periféricos. Su incremento implicará la elevación de los niveles de fuerza, en su manifestación estática y dinámica, mejorando los comportamientos motrices del mayor en regímenes de calidad y cantidad.

    137

    CAPÍTULO II

     

    La fuerza es la capacidad que mayormente se ve afectada con la edad, afirma este autor, siendo entre los 20 y 30 años cuando alcanza su máximo nivel de desarrollo. Ashton (1993) comprobó que el 30% de los hombres y el 50% de las mujeres de entre 65 y 74 años no tenían la fuerza suficiente para levantar el 50% de su peso corporal. A los 70 años, los hombres son capaces de ejercer aproximadamente el 80% y las mujeres el 65% de la fuerza muscular máxima de personas jóvenes de 20 años.

    La pérdida de músculo es la principal causa de la disminución de la fuerza (Evans, 1999). Se pierde de manera lineal y progresiva a partir de la tercera década de la vida, característica conocida como sarcopenia, donde los cambios son consecuencia de una reducción del tamaño y número de células musculares (consecuencia de una reducción de la síntesis proteica y de un aumento de la degradación de la proteína de músculo). Párraga (2007) señala que este factor es característico de personas con edad avanzada, llegando a ser de un 20 a un 40% entre los 20 y 80 años, siendo más evidente, según Siegel (1990), a partir de los 60-65 años, que se pierde un 10% adicional por década (De Teresa, Albero & Radial, 2004; Schoeller, 1989). La pérdida es universal, se produce con el paso de los años, incluso en mayores que practican actividad física y depende de múltiples factores, que inciden en el nivel basal de masa muscular y en la velocidad de la pérdida (Serra, 2006). El nivel de actividad física que realice el mayor condicionará la evolución de estos cambios, siendo importante la estimulación de grandes grupos musculares, con

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    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    especial atención a los miembros inferiores (Di Iorio et al., 2006; Buchner & De Lateur, 1991). Las fibras que forman el músculo esquelético se pierden de manera selectiva conforme avanza la edad; aunque principalmente disminuyen las fibras de tipo I (contracción lenta y alta capacidad oxidativa), son las de tipo II (contracción rápida y alta capacidad glucolítica) las más afectadas, prioritariamente las de tipo IIb (Ávila & García, 2004; De teresa et al., 2004; Marcos, 2000; Fielding, 1995; Larsson, 1995).

    En la población geriátrica la inactividad es producida por el hábito o como respuesta a una enfermedad, discapacidad o lesión. Si se pierde la

    fuerza física suficiente, los mayores pueden perder no sólo la habilidad para participar en ocupaciones que ellos eligen tales como su autocuidado o el manejo de su hogar, sino también puede disminuir la resistencia a traumatismos como las caídas. En términos comunes se puede decir que los ancianos con respecto a sus capacidades físicas pueden usarlas o perderlas(Toto, 2004). Izquierdo (2003, p.126) asegura que ―la participación de las personas mayores en programas de desarrollo de la fuerza muscular puede

    suponer recuperar hasta 20 años de edad funcional‖.

    Castillo

    (2007,

    p.

    20)

    asegura

    que

    ―la

    buena forma física y,

    particularmente la fuerza muscular son un predictor de calidad de vida y de expectativa de vida independiente (sin necesidad de ayuda externa). Dada la importancia de este parámetro, se están realizando esfuerzos para minimizar el error en su medida. El mantenimiento de un buen tono muscular en las piernas

    139

    CAPÍTULO II

     

    está también directamente relacionado con una drástica reducción en el número de caídas y fracturas óseas (Metter, Talbot, Schrager & Conwit, 2002).

    Una sustancial pérdida de fuerza de las piernas en la zona lumbar en personas mayores, no sólo limita la locomoción, sino que también se asocia con un incremento en el riesgo de caídas (Guillén, 2003). Una fuerza adecuada en las piernas puede prevenir una caída por diversas razones, como corrección de la pérdida momentánea del equilibrio con el objeto de prevenir caídas catastróficas y la fuerza de miembros superiores puede reducir la cantidad de lesiones que resultan de una caída por falta de fuerza y ajuste para estabilizar las articulaciones durante la caída.

    Continuando con la idea de este autor, el mantenimiento de la fuerza se observa hasta los 60 años aproximadamente, seguida por una importante disminución en los años subsiguientes, condición que prevalece más en el hombre que en la mujer. La pérdida de fuerza no es uniforme en lo que respecta a los grupos musculares. En pruebas de laboratorio y observaciones clínicas se determinó que la fuerza muscular de los miembros inferiores disminuye más rápidamente que en la porción superior del cuerpo, lo que constituye un problema serio en personas mayores frágiles, por el riesgo de sufrir caídas, por lo que es necesario trabajar activamente la estimulación de la condición física en estos grupos de edad.

    El mantenimiento de la posición erecta requiere del balance de la masa corporal sobre una base de sustentación muy pequeña. Este balance fino, que

    140

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    tiene un centro de gravedad muy alto, se mantiene con los músculos antigravitatorios y por la información sensorial que proviene de los músculos, articulaciones, piel y otros. A mayor edad, se alteran algunos de los reflejos que mantienen la posición adecuada y es así como algunos ancianos son incapaces de mantener el centro de gravedad con los cambios de postura. No son capaces de efectuar movimientos rápidos y adecuados de adaptación al cambio de posición y esto sería uno de los factores contribuyentes a que se produzcan caídas.

    Otro factor importante que puede alterarse con la edad es la masa muscular. Los Ataques de Caídas, también conocidos como Drop Attacks, son caídas súbitas provocadas por una pérdida brusca del tono muscular de extremidades inferiores no acompañadas de pérdida del conocimiento ni vértigos (Molina, 1999; Carbonell, 1994). En el mantenimiento de la posición erecta y el caminar participan los músculos de las piernas, principalmente los cuádriceps. Estos músculos se atrofian rápidamente con el desuso y el reposo en cama. Rose (2005) nos muestra gráficamente (figura 2.5) los músculos que intervienen para contrarrestar la fuerza de la gravedad durante la bipedestación estática. Se mantienen activos varios músculos, como el sóleo, gastrocnemio y el tibial anterior cuando el cuerpo se inclina hacia atrás, musculatura implicada en la estrategia maleolar. Además, el glúteo medio y el tensor de la fascia lata, el psoasilíaco, el erector de la columna en la región dorsal del tronco y los músculos abdominales un poco más intermitentemente, estando estos últimos relacionados con las otras dos estrategias de control ortostático.

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    CAPÍTULO II

     
    CAPÍTULO II Figura 2.5. Músculos antigravitatorios. Fuente: Rose, D. J. (2005). Equilibrio y movilidad con

    Figura 2.5. Músculos antigravitatorios.

    Fuente: Rose, D. J. (2005). Equilibrio y movilidad con personas mayores. Barcelona: Paidotribo.

    • Resistencia.

    La resistencia muscular también decrece con el envejecimiento, traduciéndose en una aparición más temprana de la fatiga durante las actividades, lo que aumenta el riesgo de pérdida de equilibrio o de caídas en los adultos mayores. Es una de las cualidades que se deben trabajar con mayor énfasis con las personas mayores, ya que va a mejorar el funcionamiento del aparato cardiovascular, disminuyendo los riesgos y retardando la aparición de la fatiga con la posibilidad de realizar actividades más variadas durante más tiempo (Pérez, 2007). Con la edad el corazón pierde fuerza muscular, disminuye el volumen de eyección sistólica, la frecuencia cardiaca máxima, la elasticidad de las arterias, la presión arterial sube entre otras consecuencias.

    142

    DEPENDENCIA Y CAÍDAS. SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES

     

    Párraga (2007) apunta que hay evidencias que corroboran que en el anciano sedentario se produce una pérdida de la capacidad aeróbica máxima a razón de 0,5-1% al año, como consecuencia de la caída del gasto calórico, la pérdida de masa muscular y la disminución de la capacidad oxidativa muscular. Aunque existe cierta controversia en la literatura, debido a la dificultad del control de variables como el estado físico de los sujetos al inicio del estudio, modificaciones en el nivel de actividad durante el seguimiento, variaciones en la composición corporal y enfermedades intercurrentes, ya que algunos estudios transversales sugieren un claro descenso del VO 2máx a lo largo de los años en hombres y mujeres, llegándose a perder hasta un 50% de la capacidad aeróbica entre los 60 y 80 años (Heredia, 2006). Dependiendo del tipo y duración del programa, la mejoría varía entre un 10 y un 30% con respuesta similar para ambos sexos (Mattern et al., 2003).

    Otro aspecto que destaca Párraga (2007) es el proceso de recuperación que, en las personas mayores, es más lento e inferior que en los jóvenes, pudiendo ser la causa la ausencia de adaptaciones cardiacas y arteriales y el consiguiente aumento limitado de la capacidad aerobia en respuesta al entrenamiento en los octogenarios (Spina et al., 2004). Una mayor edad es asociada a una eficacia disminuida del ejercicio y a un aumento en el coste del oxígeno, disminuyendo la capacidad del mayor. Estos cambios relativos a la edad se invierten con el entrenamiento de resistencia que, de un lado, realza la actividad de las mitocondrias en el músculo esquelético humano más viejo (Menshikova et al., 2006) y mejora la eficacia a un mayor grado respecto a los

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    CAPÍTULO II