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COMO FUNCIONA UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Aunque su generación y funcionamiento pueden diferir según la


situación política y la normativa legal de cada país, el denominador
común de una asamblea constituyente es que se trata del
“pueblo soberano en reunión”. He aquí algunas definiciones y
condiciones generales, a manera de referencia.

La asamblea constituyente proviene históricamente de la Revolución


Francesa, cuando se reunieron el clero, la nobleza y el pueblo para
redactar una Constitución nacional. Así nació el llamado poder
constituyente, la voluntad soberana y suprema de un pueblo para
constituir un estado y darle la organización jurídica y política que
estime más conveniente.

En las últimas décadas ha habido, por distintas causas, asambleas


constituyentes en España, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador y
Bolivia, entre otros países. En Chile, donde rige una Constitución
redactada en dictadura y consolidada mediante sucesivas reformas
que han suprimido enclaves autoritarios, no hay antecedentes de un
proceso similar, ya que los acuerdos de la llamada Asamblea
Constituyente de Obreros e Intelectuales de 1925 –la “Constituyente
chica”- no prosperaron.

Qué es

Una Asamblea Nacional Constituyente es un organismo compuesto


por ciudadanos elegidos por la misma ciudadanía para dar forma a la
organización política de la nación y sancionar su Constitución. Se
recurre a ella tras una situación de hecho, como una revolución o un
golpe de estado, aunque no exclusivamente. Su objetivo principal es
democratizar una sociedad en un momento dado.

Es originaria cuando surge del quiebre o fracaso del orden político


preexistente, sea éste constitucional o no. Y es derivada cuando no
implica tal quiebre y está incluida ya en la Constitución o en una ley
especial.
Una asamblea de este tipo emana del poder constituyente, que surge
del principio democrático de soberanía popular y de la idea de
limitación del poder gobernante. Consiste en la facultad absoluta
ejercida por todo el pueblo en el momento de crear, reformar o
estructurar el estado como convenga a sus aspiraciones e intereses,
discutiendo, procurándose o reformando una Constitución. Resulta el
procedimiento más democrático para crear o reformar una Carta
Magna, ya que en ella tienen la posibilidad de participar y expresarse,
en forma amplia y con mayor diversidad, todos los sectores y
tendencias que integran la sociedad con el fin de lograr un consenso
sobre un denominador común a los intereses de la nación entera.

No debe ser considerada, sin embargo, un “cheque en blanco” o “un


paso hacia lo desconocido”, como afirman quienes se oponen a ella –
cúpulas partidarias, políticos continuistas, por ejemplo- porque cada
ciudadano, además de informarse y participar directamente en el
proceso, deja establecido pacíficamente cuál es su voluntad. Este
mecanismo ha contribuido a fortalecer la participación ciudadana en
la toma y ejecución de las decisiones nacionales en países de
distintos continentes.

La convocatoria

Para realizar una asamblea constituyente no es imprescindible que


ésta se encuentre señalada en la Constitución vigente. Al ser la
expresión más acabada del ejercicio del poder constituyente
originario y del poder soberano de los ciudadanos, es a éstos a
quienes corresponde decidir el momento más apropiado para elegir
una, mediante sufragio universal, democrático, secreto, directo,
representativo y participativo.

La convocatoria oficial a una asamblea constituyente originaria


corresponde usualmente a quien detenta efectivamente el poder, en
este caso, la jefatura civil del gobierno. Cuando la Constitución
vigente no considera reformas mediante dicho mecanismo (el caso
chileno), éste puede ser generado por una ley especial aprobada por
el Congreso, la que debe establecer su rango constitucional y la
convocatoria para su ratificación por plebiscito. Lo fundamental, por
lo tanto, es la voluntad política de asumir, de cara a la gente y en un
lapso perentorio, la tarea de elaborar una Constitución
auténticamente democrática y ciudadana, que todo el pueblo haga
suya y de sus derechos.
Elección y conformación

Forman parte de una asamblea constituyente ciudadanos con derecho


a elegir y ser elegidos, que resulten electos de manera libre,
democrática y representativa de las listas de candidatos que
presenten los partidos políticos y otras organizaciones de la sociedad:
gremiales, cívicas, comunales, religiosas, culturales, económicas,
profesionales, empresariales, obreras, campesinas, indígenas,
sindicales, estudiantiles, intelectuales, étnicas, ecológicas, científicas
y otras que representen intereses sectoriales y nacionales.

Los candidatos deben estar inscritos en los registros electorales y


pueden postular por iniciativa propia o patrocinados por partidos
políticos legalmente constituidos u organizaciones sociales. Están
inhabilitadas de hacerlo determinadas autoridades y funcionarios
públicos en ejercicio, como el Presidente (a), ministros de Estado,
senadores, diputados, directores de empresas estatales,
gobernadores, alcaldes, concejales, ministros de Corte y otros
magistrados, fiscal nacional, contralor, procurador general, militares y
funcionarios electorales, entre otros.

Con el objeto de incorporar democráticamente a todos los sectores,


se suele recomendar un sistema mixto de elección de delegados,
basado en los modelos uninominal distrital, de representación
proporcional de las minorías por listas regionales o nacionales y de
elección por colectivos.

Los miembros de una asamblea constituyente son delegados o


delegatarios, porque personifican al pueblo soberano en reunión.
Se entiende por soberanía el derecho y la voluntad que posee un
pueblo para adoptar decisiones destinadas a determinarse y
manifestarse con independencia de poderes externos.

Sus facultades

Una asamblea constituyente tiene amplias facultades; esencialmente,


redactar y aprobar una nueva Constitución Política del Estado,
aunque sometiéndola a la ratificación del constituyente primario, es
decir, el pueblo, por intermedio de un referéndum o plebiscito.

Puede también, según la situación del país y mientras aprueba la


configuración definitiva de la forma política que plasmará en la nueva
Carta, disolver los poderes constituidos (Ejecutivo, Legislativo,
Judicial), someterlos a su ratificación, asumirlos directamente o
reorganizarlos.
Los límites de una asamblea originaria son los del poder
constituyente: derechos fundamentales, división de poderes, valores
básicos predominantes.

Funcionamiento

Una vez elegida e instalada, el período de funciones de una asamblea


constituyente se extiende generalmente de seis meses a un año,
según la urgencia de su labor, aunque está facultada para
modificarlo. Tiene, además, plena libertad para establecer sus
reglamentos internos y puede dotar a sus integrantes de
prerrogativas parlamentarias.

Su agenda de trabajo también es determinada unilateralmente por


ella, pudiendo ratificar o no la que haya propuesto en la convocatoria.
Debe, sin embargo, estar siempre abierta al debate, pues se trata de
consagrar constitucionalmente la democracia participativa y el
referéndum popular.

Es deseable un consenso mínimo y previo que encauce el debate


hacia las demandas del estado, su relación con la sociedad civil y los
derechos y garantías ciudadanas que se desea incorporar al nuevo
texto.

Garantías a la ciudadanía

El pueblo es el único que puede y debe elegir libre y directamente a


quienes trabajarán en una asamblea constituyente. Nadie puede ni
debe sustituirle en esa tarea, para la cual debe gozar de plena
libertad de postulación y elección a través de mecanismos
verdaderamente participativos, representativos y democráticos.

La mejor garantía para una mayor y mejor representación de todos


los sectores sociales en una asamblea nacional constituyente está
determinada por la participación de toda la ciudadanía en el carácter
democrático de las discusiones, debates y otras actividades
participativas en todas las fases del proceso: convocatoria,
elaboración de listas, postulaciones, propaganda, acceso a los medios
de comunicación, divulgación de planteamientos, elección y otras.

Para participar, a través de sus delegados, en el proceso


constituyente y contribuir al texto de la nueva Constitución, el pueblo
debe estar suficientemente informado acerca del porqué y para qué
de una asamblea constituyente. De este modo, el organismo elegido
debe crear vías fluidas y eficaces para garantizar la participación
popular y la canalización de sus puntos de vista en forma estable y
permanente.
El sistema electoral, a su vez, debe garantizar la igualdad de
oportunidades para los candidatos a delegados en la competencia por
el voto popular. Los partidos políticos, organizaciones y grupos que
presenten candidatos deben señalar, con claridad y sencillez, los
puntos prioritarios de su plataforma política relacionados con la
agenda de la Asamblea y su correspondiente argumentación. Los
medios de comunicación social deben estar abiertos y sin exclusiones
al debate constitucional y reproducirlo ampliamente.

¿Qué temas debe tratar?

Aunque no hay fórmulas preestablecidas para una Constitución –


después de todo, es ésta un documento humano- la experiencia
enseña a evitar los extremismos y la utopía.

Es importante, en todo caso:

• Respetar los derechos humanos y otros derechos y deberes.

• Mantener la independencia y la integridad territorial de la nación y


fortalecer su unidad.

• Proteger y enaltecer el trabajo, amparar la dignidad humana,


promover el bienestar general y la seguridad social.

• Fomentar el desarrollo de la economía al servicio del hombre.

• Asegurar la libertad y la estabilidad de las instituciones.

• Lograr la participación equitativa de todos en el disfrute de la


riqueza, según los principios de la justicia social y la equidad.

• Mantener la igualdad social y jurídica sin discriminaciones derivadas


de raza, sexo, credo o condición social.

• Conservar y acrecentar el patrimonio moral e histórico de la nación.

• Cooperar con las demás naciones y, de modo especial, con las


repúblicas hermanas del continente, en los fines de la comunidad
internacional sobre la base del recíproco respeto de las soberanías, la
autodeterminación de los pueblos, la garantía universal de los
derechos individuales y sociales de la persona humana y el repudio a
la guerra.

• Sustentar el orden democrático como el único e irrenunciable medio


de asegurar los derechos y la dignidad de los ciudadanos, y favorecer
pacíficamente su extensión a todos los pueblos.

Adaptado por Julio Frank Salgado según:

QUISBERT, ERMO, Poder Constituyente y Asamblea Constituyente, La


Paz, Bolivia: ADEQ,
http://www.geocities.com/derechoconstitucional2001/poderconstituy
ente.htm , 2007.

SAMUEL S. RUIZ T., La Constituyente, Venezuela.

MIGUEL ANTONIO BERNAL, ¿Qué es una Asamblea Constituyente?,


Panamá.

ORGANIZACION DE ESTADOS AMERICANOS, Unidad para la


Promoción de la Democracia; Observación electoral en la República
de Venezuela, Elección de representantes a la Asamblea Nacional
Constituyente del 25 de julio de 1999.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO, Por una Asamblea Constituyente


Democrática, al servicio del Pueblo, 18 de noviembre de 2008,
Colombia.

Representación gráfica: Asamblea Constituyente de Ecuador,


ciudadaniainformada.com