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Unidad 1: TERMINOLOGÍA GRAMATICAL BÁSICA

DE LA ORACIóN AL TEXTO

Ejercicio preliminar:

Lee el siguiente texto e indica cuáles son las oraciones que lo forman, cuáles son las partes que constituyen estas oraciones y qué relaciones existen entre ellas:

El coche es el medio de transporte de la cultura teóricamente desarrollada; sin

embargo, también es una auténtica máquina de manchar por el monóxido de carbono,

los vapores de la gasolina, los clorofluorocarbonados del aire acondicionado, la

eliminación incorrecta de neumáticos, el derrame de aceites, ...

La primera medida que se ha tomado es buscar alternativas. Ya se trabaja en

nuevos carburantes, motores de aceite y de hidrógeno líquido, energía eléctrica y

solar, etc.; pero no hay ninguna solución a corto plazo. Las decisiones las debe tomar

el conductor.

Diez trucos para que el coche contamine menos

  • 1. Siempre que pueda, utilice autobús, metro y bicicleta.

  • 2. Mantenga el coche a punto. Realice las revisiones recomendadas.

  • 3. Evite cualquier pérdida de gasolina o aceite.

  • 4. Cambie los filtros y el aceite periódicamente. Los componentes

usados, incluidas las ruedas, deposítelos en un taller donde puedan

reciclarlos.

  • 5. Mantenga una velocidad prudente.

  • 6. Si su coche tiene aire acondicionado, revise su instalación cada año.

Las fugas de clorofluorocarbonados son peligrosas.

  • 7. No lave el coche más que lo imprescindible.

  • 8. Evite la evaporación de los vapores de la gasolina.

  • 9. Si conoce el funcionamiento de su coche, gastará menos en él.

10. Si tiene que utilizar el coche, no dude en compartirlo. Cuatro

personas no deberían ir al mismo sitio en cuatro coches distintos.

Teoría:

“Una máquina de manchar” Javier Pérez de Albéniz El País Semanal, 15-11-1992

1. El concepto de oración: Oración es la unidad de comunicación, con sentido completo, que no está incluida en otra unidad mayor. En la lengua escrita, la oración comienza con letra mayúscula y termina en punto.

Ej.:

Juan es alto. Mis hermanos cantaron, jugaron y se divirtieron en la fiesta. Todos los estudiantes habían terminado sus exámenes, pero ellos no estaban contentos. Antes de que te vayas de vacaciones, te invitaré a mi casa para cenar. Quiero que tú me traigas esos artículos. Éste es el libro que todos los profesores de psicología recomiendan leer.

2. Las partes de la oración: La oración está formada por:

a. Sujeto: la persona, animal o cosa de la que se dice algo.

b. Predicado: todo lo que decimos del sujeto.

Ej.:

Juan

es alto.

Suj.

Pred.

La niña rubia Suj.

está sentada en el banco. Pred.

Los estudiantes que sacaron “A” Suj.

van a hacer un viaje a Colorado. Pred.

Yo

quiero que tú escribas la carta.

Suj.

Pred.

3. El orden de las partes de la oración: En español, el orden lógico de las partes de la oración es más flexible que en inglés. Sin embargo una oración quedará siempre bien construida siguiendo el siguiente orden:

Sujeto + verbo+ objeto directo + objeto indirecto + otros complementos

Ej.:

La niña rubia compró un ramo de flores a su madre el día de su cumpleaños.

Suj.

Vb.

O.D.

O.I.

C.tiempo

El objeto directo es la parte de la oración que indica sobre qué o quién recae directamente la acción del verbo. Suele responder a las preguntas “¿qué + verbo?” para cosas y “¿a quién + verbo?” para personas

¿Qué compró la niña rubia? Un ramo de flores

El objeto indirecto es la parte de la oración que indica a quién o qué va dirigida la acción del verbo. Siempre está introducido por las preposiciones “a” y “para”. Suele responder a las preguntas “¿a quién / qué + verbo?” o “¿para quién / qué + verbo?

¿A quién compró la niña rubia las flores? A su madre

Un modo fiable para distinguir entre el objeto directo e indirecto de persona es hacer la transformación de voz activa a voz pasiva. Si la oración en voz pasiva resulta lógica, entonces tendremos un objeto directo; si la oración resulta ilógica estaremos ante un objeto indirecto:

Juan ve a Luis (voz activa)

Luis es visto por Juan (voz pasiva, sentido lógico, por lo tanto “a Luis” es objeto directo)

A Juan le gusta el chocolate (voz activa)

Juan es gustado por el chocolate (voz pasiva, sentido ilógico, por lo tanto, “a Juan” es objeto indirecto)

Los otros complementos son las partes de la oración que indican las circunstancias en las que se desarrolla la acción del verbo, tales como:

tiempo: ¿cuándo? lugar: ¿dónde? causa: ¿por qué? finalidad: ¿para qué? modo: ¿cómo? compañía: ¿con quién? instrumento: ¿con qué? etc.

¿Cuándo compró la niña rubia las flores a su mamá? El día de su cumpleaños

Todos estos complementos dicen algo del verbo, son complementos verbales; pero también hay complementos que dicen algo del nombre, éstos son llamados complementos nominales:

Un ramo de flores El día de su cumpleaños

Los niños que van a esa guardería dieron un regalo a su profesora ayer porque ella había sido muy buena con ellos.

Sujeto:

Los niños que van a esa guardería C. nominal / cláusula

Verbo:

dieron

Objeto directo:

un regalo

Objeto

indirecto:

a su profesora

Complemento de tiempo:

ayer

Complemento de causa:

porque ella había sido muy buena con ellos cláusula

El complemento verbal que dice algo del sujeto en oraciones

con los verbos “ser” y “estar” se llama atributo:

Ella había sido muy buena Juan está enfadado

4. Los tipos de oraciones: Existen dos tipos de oraciones:

a. Oraciones simples: sólo tienen un verbo:

Ej.:

La niña tiene tres años.

b. Oraciones compuestas: tienen dos o más verbos pertenecientes a las diferentes cláusulas que forman la oración:

Ej.:

Juan camina por la playa, Marta lee un libro sentada en la arena y los niños nadan en el mar. Todos los pasajeros que estaban en el avión murieron en el accidente.

Las oraciones compuestas son de dos tipos:

b.1. Coordinadas: Cada parte de la oración tiene sentido completo de modo independiente:

Ej.:

Todas las mañanas, mi papá toma un desayuno fuerte, mi mamá sólo bebe café y yo me como mis cereales.

Todas las mañanas, mi papá toma un desayuno fuerte (tiene sentido completo) Todas las mañanas, mi mamá sólo bebe café (tiene sentido completo) Todas las mañanas, yo me como mis cereales (tiene sentido completo)

Las coordinadas que unen sus partes no por conjunciones, sino por signos de puntuación, se llaman yuxtapuestas.

b.2. Subordinadas: Alguna de las partes de la oración, o ambas, no tiene sentido completo de modo independiente. El verbo principal (cláusula principal) es el verbo conjugado que no está precedido de una partícula subordinante; el verbo subordinado o dependiente (cláusula subordinada o dependiente) es un verbo no conjugado (forma no personal) o uno conjugado precedido de una conjunción o partícula subordinante (las formas no personales no siempre van precedidas por partícula subordinante):

Ej.:

Yo trabajo mucho para pagar mis estudios.

Yo trabajo mucho (tiene sentido completo) Para pagar mis estudios (no tiene sentido completo, necesita la parte anterior)

Todos los estudiantes que quieren tener buenas notas estudian y estudian por muchas horas.

Todos los estudiantes estudian y estudian por muchas horas (tiene sentido completo) Que quieren tener buenas notas (no tiene sentido completo, necesita la parte anterior)

Yo quiero que tú tomes esas clases de piano.

Yo quiero (no tiene sentido completo) Que tomes esas clases de piano (no tiene sentido completo, ambas se necesitan)

Aprobada la nueva ley, los parlamentarios abandonaron la sala.

Aprobada la nueva ley (no tiene sentido completo, necesita la segunda parte) Los parlamentarios abandonaron la sala (tiene sentido completo)

5. Un conjunto de oraciones relacionadas entre ellas se llama párrafo:

Ej.:

Un invierno hizo Martín una hazaña, de la que se habló en el pueblo. La carretera estaba intransitable por la nieve y no pasaba el coche. Zalacaín fue a Francia y volvió a pie, por la parte de Navarra, con un vecino de Larraún. Pasaron los dos por el bosque de Irati y los acometieron unos cuantos jabalíes.

Zalacaín el aventurero

Pío Baroja

El párrafo está formado por un núcleo (generalmente, aunque no siempre, la primera oración del párrafo), la oración que expresa el tema central, el problema, el asunto principal o la apertura general al tema:

Ej.:

Un invierno hizo Martín una hazaña, de la que se habló en el pueblo.

y por los márgenes, los cuales encierran un desarrollo especificativo, una explicación, ilustración,

amplificación, solución, contraste, reiteración, resultado, equivalencia, evidencia; o bien formulan una antítesis, una recapitulación, una comparación, el efecto resultante, una condición o circunstancia, una conclusión, etc. del núcleo:

Ej.:

La carretera estaba intransitable por la nieve y no pasaba el coche. Zalacaín fue a Francia y volvió a pie, por la parte de Navarra, con un vecino de Larraún. Pasaron los dos por el bosque de Irati y los acometieron unos cuantos jabalíes.

6. Finalmente, la unión de varios párrafos nos da el texto. Existen diferentes tipos de textos:

narrativo, descriptivo, dialógico, expositivo y argumentativo:

Ej.:

A los demás no nos suele suceder en primer plano, ésa es la diferencia. Me refiero a perder. A decaer. A fracasar. Induráin ha tenido una caída apoteósica, desde el olimpo de la velocidad divina al triste esfuerzo del mortal que se rompe los muslos pedaleando sin avanzar apenas. Como en las pesadillas. Pero lo único que separa a Induráin del resto de la gente es su notoriedad. Porque, por lo demás, todos caemos. Antes o después todos perdemos la carrera, a todos nos arden los músculos del esfuerzo ímprobo por no quedar atrás. Un reto inútil:

el fracaso forma parte indisoluble de la experiencia humana. Antes o después vendrán hombres y mujeres más rápidos que tú, más capaces. Salvo que mueras súbitamente en plena juventud (y eso ya es fracaso suficiente), todo ser humano ha de asumir su decadencia. Pero así es la vida, o, por mejor decir, eso es la vida. Existe una enfermedad congénita que incapacita a las personas para percibir el dolor físico, y los niños que padecen tal dolencia mueren temprano, porque, inadvertidamente, se queman, o se infectan, o se les necrosa un brazo por no cambiar de posición a tiempo. De modo que el dolor, incluso el casi siempre innecesario y abominable dolor físico, resulta ser en última instancia una defensa del organismo, una herramienta necesaria para vivir.

Pues bien, lo mismo sucede con la pérdida. Si no perdiéramos nada, ¿dónde estaríamos? En posición fetal, adultos reducidos a vegetales por miedo a dejar de ser el bebé que un día fuimos. Perder es crecer, caminar, cambiar, conquistar nuevos paisajes que a su vez perderemos. Y además es inevitable e irreversible, así es que conviene intentar asumirlo. Como lo ha hecho Induráin, con una serenidad y una grandeza aún más asombrosas que esos músculos de hierro invencibles antaño.

“Perder” Rosa Montero El País, 23-7-1996

Todos los tipos de textos, generalmente están formados por tres elementos:

  • a. premargen o introducción: se anticipa a la parte central del texto y suele contener

un saludo, presentación de personajes, colocación de una situación en el espacio y el tiempo, fórmulas de agradecimiento, etc. En esta parte se suele presentar la tesis o idea a desarrollar en el texto.

Ej:

A los demás no nos suele suceder en primer plano, ésa es la diferencia. Me refiero a perder. A decaer. A fracasar. Induráin ha tenido una caída apoteósica, desde el olimpo de la velocidad divina al triste esfuerzo del mortal que se rompe los muslos pedaleando sin avanzar apenas. Como en las pesadillas. Pero lo único que separa a Induráin del resto de la gente es su notoriedad. Porque, por lo demás, todos caemos.

  • b. núcleo o cuerpo: es la parte central del texto, en la que se desarrolla la idea principal

presentada en la introducción; puede ser la narración de un relato, una demanda, una instrucción,

información, consejo, demostración, etc.

Ej.:

Antes o después todos perdemos la carrera, a todos nos arden los músculos del esfuerzo ímprobo por no quedar atrás. Un reto inútil: el fracaso forma parte indisoluble de la experiencia humana. Antes o después vendrán hombres y mujeres más rápidos que tú, más capaces. Salvo que mueras súbitamente en plena juventud (y eso ya es fracaso suficiente), todo ser humano ha de asumir su decadencia.

Pero así es la vida, o, por mejor decir, eso es la vida. Existe una enfermedad congénita que incapacita a las personas para percibir el dolor físico, y los niños que padecen tal dolencia mueren temprano, porque, inadvertidamente, se queman, o se infectan, o se les necrosa un brazo por no cambiar de posición a tiempo. De modo que el dolor, incluso el casi siempre innecesario y abominable dolor físico, resulta ser en última instancia una defensa del organismo, una herramienta necesaria para vivir.

c. posmargen o conclusión: se pospone al cuerpo del texto y funciona como epílogo, conclusión o sumario del contendio del núcleo.

Ej.:

[

]Perder

es crecer, caminar, cambiar,

... conquistar nuevos paisajes que a su vez perderemos.

Y además es inevitable

e irreversible,

así

es

que

conviene intentar asumirlo. Como lo ha hecho Induráin, con una serenidad y una grandeza aún más asombrosas que esos músculos de hierro invencibles antaño.

Junto a estos elementos, en el texto son importantes, aunque no siempre aparecen, los elementos de unión o transición, que son conjunciones, frases o cualquier otro elemento (por ejmplo, en el diálogo, aquél que permita reconocer el cambio del destinatario) que conectan y marcan la transición entre los párrafos indicando las posibles relaciones entre ellos.

Ej.:

Pero así es la vida Pues bien

Práctica:

Uno de los grandes genios de la publicidad mundial dijo una frase que ha

quedado como lema de la publicidad moderna: “La mitad de lo que se iniverte en

publicidad es como si se tirase a la basura. El problema es saber cuál es la mitad que

vale para vender”.

Y es que, hoy en día, ya no basta con que los posibles consumidores vean el

anuncio. Es necesario que éste destaque lo suficiente para que pueda ser recordado

mínimamente entre los cientos de spots que verá a lo largo de una semana. La

cantidad de información recibida por los medios de comunicación obliga a la mente

a seleccionar sus recuerdos.

Por ello, una empresa especializada en este tema ha investigado durante los

últimos tres años para tratar de explicar el olvido de la publicidad. El objetivo claro

es conseguir la mayor eficacia en las campañas. En palabras del director de la

empresa, “es mejor que el anuncio sea recordado por 50.000 personas a que lo vean

90.000 pero después no lo recuerden”.

El sistema de esta empresa distingue entre seis tipos de campañas: las que

utilizan un personaje famoso; las que tienen una canción adaptada al spot; las que usan

una creatividad notoria; las que lanzan un producto por primera vez; las que tienen

gran presión publicitaria y las que tienen muy poca presencia. En general, utilizar un

personaje famoso, sea cantante, deportista, actor, etc., suele facilitar el mayor

recuerdo por el espectador. También producen buenos resultados una canción y la

creatividad notoria.

Las investigaciones se han aplicado a campañas que intentan conseguir que

aumente el recuerdo del anuncio y no el número de gente que lo ve.

“Anuncios para el olvido” Fernando Montañés El Mundo, 27-11-1992

  • 1. Analiza sintácticamente el párrafo cuatro de este texto:

. Indica cuáles son las oraciones que forman el párrafo . Señala cuáles son oraciones simples y cuáles compuestas; en las compuestas, presta atención al número de cláusulas que las forman y a sus relaciones: coordinación, yuxtaposición o subordinación . Indica cuáles son los sintagmas que forman las diferentes oraciones y cláusulas y qué elementos constituyen estos sintagmas (mira el ejemplo dado en la página 21 como modelo de análisis de oraciones).

  • 2. Haz un comentario sobre la estructura del texto:

. Número de párrafos . Partes de los párrafos . Partes del texto

Tarea:

1. Lee el siguiente texto y comenta los aspectos que se presentan a continuación:

Hace unos días estuve tomando café con un amigo, profesor de lengua y

literatura española en un instituto de bachillerato. En nuestra conversación, le

pregunté si él compartía la extendida idea entre las personas mayores de que una

considerable mayoría de los adolescentes y jóvenes españoles actuales se expresa muy

pobremente. Me respondió inmediatamente que sí, que muchos se muestran incapaces

de cambiar de código, de adaptarse a las variadas situaciones del habla que viven a

diario, de salir de ese lenguaje eminentemente argótico en que acaba atrapándolos el

código de la pandilla, de los amiguetes. Me explicó que los hábitos lingüísticos

adquiridos en ese cerrado círculo amical se trasladan sin solución de continuidad al

ámbito familiar, a la clase, a la cervecería, al polideportivo, a las salas de cine, a la

consulta del médico ...

En primer lugar, mi amigo lingüista cree que probablemente una de las

principales causas del problema resida en el “escaso prestigio que tienen en estos

tiempos el expresarse bien”. Me contó que el adolescente que llega a la enseñanza

secundaria con un buen nivel de comunicación oral, en cuanto percibe que su riqueza

expresiva es objeto del choteo colectivo, renuncia inmediatamente a ella en aras de

una mejor integración en el grupo. Su habla, así, se empobrece voluntariamente. Y no

sólo en el ámbito escolar; también en el resto de las situaciones de comunicación, a

las que acabará trasladando el código impuesto por sus iguales.

Además, para él, otra causa de la supuesta degradación del habla estudiantil

se encuentra en la pobreza de los modelos de comunicación oral. Opina que el

problema es “especialmente grave entre ciertos comentaristas deportivos, de quienes

muchos jóvenes son hoy asiduos escuchadores”. En ese campo, según mi purista

amigo, todo vale. El anglicismo gratuito (final four, por ejemplo, de rabiosa

actualidad); el empecinamiento en la inadecuada ese final en la desinencia de la

segunda persona del indefinido (regateastes); la incomprensible y cómica confusión

entre “hacer agua” y “hacer aguas”; el dequeísmo (pienso de

que...)

y el vicio

contrario (tengo la impresión

que...),

o la sistemática sustitución del sustantivo por

su metáfora: el “esférico”, el

“cuero”,...

“Observa, además, ese horrendo soniquete

que adoptan hoy casi todos los comunicadores orales, no sólo los deportivos. Hacen

las pausas en cualquier lugar de la oración, convirtiendo los puntos en comas y las

comas en puntos. De ese modo, sujetos y predicados de oraciones encadenadas a toda

velocidad bailan confusos por las ondas sin que el receptor del mensaje entienda

absolutamente nada”, lamentaba el profesor al borde ya de la lágrima.

Después me hizo reparar en algo que él considera “un síntoma más del

desprestigio actual del buen hablar y del buen decir”. “¿Has visto cómo ridiculizan al

entrenador de fúbol Jorge Valdano?”, me preguntó visiblemente irritado. En su

opinión, el choteo que algunos habladores deportivos se traen con él guarda relación

directa, no con los resultados de su trabajo como preparador de un equipo de fútbol,

sino con la evidente destreza de que hace gala al comunicarse. Y, aunque sospecha

que también pueda influir en aquella actitud descalificadora “su condición de

latinoamericano e incluso sus inclinaciones políticas”, sostiene tozudamente que “lo

que peor sienta a los inveterados críticos de Valdano es el hecho, al parecer

imperdonable, de que habla bien. Le subleva que le llamen (él cree que con retintín)

“profesor”, “filósofo”, “rapsoda”, “poeta”, “catedrático” o, más abruptamente,

“pedante”.

Ni que decir tiene que por solidaridad profesional, yo intenté tranquilizarle,

decirle que exageraba. Pero él me interrumpió definitivamente abatido: “Encima, la

escasez de lecturas de muchos de los que les escuchan a diario, ayunos también, por

tanto, de buenos modelos de lenguaje escrito, nos complica todavía más el problema

a los profesores”.

“Modelos del habla” Esteban S. Barcia El País, 9-5-95

  • a. Analiza sintácticamente el primer párrafo de este texto:

. Indica cuáles son las oraciones que forman el párrafo. . Señala cuáles son oraciones simples y cuáles compuestas; en las compuestas, presta atención al número de cláusulas que las forman y a sus relaciones: coordinación, yuxtaposición o subordinación. . Indica cuáles son los sintagmas que forman las diferentes oraciones y cláusulas y qué elementos constituyen estos sintagmas (mira el ejemplo dado en la página siguente como modelo de análisis de oraciones).

  • b. Haz un comentario sobre la estructura del texto:

. Número de párrafos . Partes de los párrafos . Partes del texto