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Módulo: Conflicto Psíquico, Salud Mental y Sociedad Profesores:
Módulo:
Conflicto Psíquico, Salud Mental y Sociedad
Profesores:

Silvia Carrizosa Hernández José Luis González Fernández

Grupo:

SH03P.

“Un acercamiento a la locura”

Alumnos:

Fragoso Aguilar Gabriela Elvira. Ruíz González Angeles Edith. Trejo Arizmendi Jonathan Giovanni. Villela Santana Emmanuel.

Lugar y fecha de entrega: UAM-X, Lunes 7 de diciembre del 2015

Índice

  • 1. Introducción.

..................................................................................................................

3

2.

Teóricos, lo que nos dijeron, nuestra palabra…

5

I. Nuestro encuentro con la

5

II. ¿Enfermedad mental?

7

11

15

  • 3. El encuentro con los sujetos dentro de la institución

20

  • 4. Bibliografía

23

1.

Introducción.

Dentro del psiquiátrico “Dr. Samuel Ramírez” la capilla es, en palabras de quienes allí laboran, un lugar de trabajo e integración, se aprecia una edificación que denota su antigüedad a través de vidrios rotos, paredes despintadas, estantes viejos, un amplio espacio apenas acondicionado con mesas y sillas para llevar a cabo los diferentes trabajos, son estos los elementos que se conjugan dentro de esta construcción que en otro tiempo era un lugar religioso de donde se deriva el nombre de Capilla; sitio donde a los pacientes se les asigna una determinada actividad y a cambio son recompensados con diversas cosas que van desde azúcar y café hasta una Coca-Cola o un cigarro, lugar que les brinda a las personas que residen dentro del psiquiátrico la oportunidad de volverse “productivos” ...

Pero surgen aquí para nosotros algunos cuestionamientos, ya que la anterior descripción es más bien una percepción meramente externa por parte de quien se limita a observar, luego entonces ¿Qué significado tiene realmente para estos hombres la capilla? ¿Cómo encaja para ellos la capilla dentro de su microcosmos que es el psiquiátrico?, También abordaremos dicho lugar desde otro punto de vista:

más que un lugar de trabajo, como un lugar de convivencia en donde se relacionan con personas de otros pabellones que no podrían encontrar en otro lado ¿Cómo viven ellos este acercamiento? ¿Qué es lo que nos pueden decir sobre este lugar y con base en eso que nos pueden decir de su vivencia dentro del Samuel Ramírez?

Asimismo es de nuestro interés saber cómo ellos perciben el exterior y cómo es que esto influye en sus actividades cotidianas, ya que al atravesar por primera vez las puertas del psiquiátrico pareciera que pasamos a un sitio completamente distinto al que está del otro lado de la barda, ¿Que percepción tienen ellos del exterior? ¿Cómo lo recuerdan?, ¿Existe algún anhelo o simplemente no es algo que cause inquietud dentro de esta comunidad?

Consideramos que no existen mejores personas para hablar de esta institución que quienes viven ahí, directamente relacionada con ella, pero es justamente aquí donde nos encontramos con una dificultad interesante, el “habla”, pues la gran mayoría de las personas con las que estamos trabajando tienen una forma de comunicarse diferente, todos y cada uno de ellos de acuerdo al padecimiento que tienen, pueden articular algunas palabras o ninguna, lo anterior podría entenderse como un obstáculo para la entrevista convencional, sin embargo esto no quiere decir que carezcan de lenguaje, en este momento nos vimos en la necesidad de buscar e idear otras herramientas que nos proporcionarán nuevas formas de comunicación.

Para poder llevar a cabo estos objetivos planteamos diferentes dinámicas que nos permitieron observar ciertos aspectos como la imagen corporal, así como la imagen y representación de su entorno, aspectos basados en sus relaciones interpersonales con sus compañeros y el personal, tratamos de evitar en la medida de lo posible, dirigir o alterar su creatividad. Durante las dinámicas nos hablaban acerca de sus creaciones o de algún otro tema de manera espontánea, de esta forma al igual que en la entrevista encontramos una manera de acercarnos a estos sujetos, que si bien no se estructura formalmente, en sus relatos se va dando esta interacción, pues no basta con oír las palabras que salen de estos sujetos, sino escuchar la historia detrás de las palabras que emergen.

2. Teóricos, lo que nos dijeron, nuestra palabra…

I. Nuestro encuentro con la locura.

La escucha en la capilla.

Dentro de la capilla nos encontramos con una escucha que no se encuentra propiamente dicha en la teoría, es decir, que no está convencionalmente estructurada, nuestra escucha está más encaminada como lo menciona Graciela Rahman, a quitarse el deber ser, permitirse escuchar más allá del discurso prestando atención a los significados, significantes y al deseo. Aquí resultaría insuficiente solo oír, pues este es un acto meramente fisiológico mientras que escuchar lleva en sí un desciframiento de lo que los sujetos nos dicen a través del discurso y no solamente de eso también de su manera de interactuar entre sí.

Una vez iniciado el trabajo dentro del “Hospital Psiquiátrico Dr. Samuel Ramírez Moreno” establecimos un vínculo en el frente a frente con el otro, juntos construimos un espacio intersubjetivo de expresión, en el que no solamente escuchamos, también somos escuchados, poniéndonos en juego y abriéndonos a nuevos paradigmas. A través de esta experiencia empleamos nuevas formas de hablar, escuchar y ser escuchados, pensando de esta manera al otro como un ser humano y evitando operarnos hacia él como un interno. Tomamos muy en cuenta la propuesta abordada por Graciela Rahmán, de posicionarse en el lugar de no saber, lo anterior estuvo presente desde que comenzamos las dinámicas y entrevistas, esto nos permitió escuchar teniendo en cuenta que nada de la subjetividad humana es obvio, y que desde el lugar del no saber podíamos poner en juego el discurso para aterrizar nuevos cuestionamientos a partir de lo que escuchábamos.

En este momento del trabajo es evidente que existe una relación transferencial por medio de lo que ellos depositan en nosotros, no solo a través de su discurso sino también de su accionar, no olvidemos que esta transferencia no es exclusiva de un análisis, también se establece en otros medios por lo que la transferencia es propia de toda relación humana y bien si como parte de nuestra investigación no llevaremos a cabo un trabajo analítico como el que se lleva en el consultorio, si

damos el debido reconocimiento a la situación transferencial. Como ya lo mencionamos anteriormente, también el entrevistador se juega en este frente a frente, así que en esta contratransferencia se verán en juego los efectos que causan las palabras del entrevistado sobre el entrevistador, esta situación nos permite una auto-observación, en donde las herramientas con las que podemos contar son la observación y la comprensión tal como lo menciona Bleger, estas herramientas fueron de gran ayuda durante nuestro trabajo en el psiquiátrico.

En el desarrollo de este trabajo no utilizamos la entrevista propiamente dicha, con

esto nos referimos a la técnica como la presentan Bleger o Etchegoyen, sin embargo podemos retomar de parte de estos autores los conceptos que para nuestro ejercicio resultan fundamentales de la entrevista abierta; esta es totalmente flexible, el entrevistador puede preguntar e intervenir como lo desee, dependiendo del caso; la mayor característica de la entrevista abierta es que será el entrevistado quien

configure el ejercicio. Asimismo el manejo de la ansiedad y de la angustia inherentes al trabajo de entrevista es abordado siguiendo las pautas expuestas por los autores anteriormente mencionados, estableciendo y reconociendo que dicha ansiedad funge como un factor indispensable que incluso no informa sobre temas que perturban al sujeto, entendiendo que debemos mantener esta angustia dentro de los límites aceptables para poder continuar con la entrevista. Como se aprecia, conservamos las premisas teóricas más importantes, pero no ejercimos la técnica total de la entrevista pues por motivos tanto de espacio y tiempo propios de la institución, así como por padecimientos de los pacientes que les dificultan el habla, dicho ejercicio en sí sería imposible, sin embargo esto no significa la ausencia de un discurso sino que únicamente implicó maneras alternas de trabajar con él.

II. ¿Enfermedad mental?

Para poder adentrarnos a la locura debemos partir de lo que esa palabra significa y en qué marco se utiliza, en este caso será abordada dentro de la institución psiquiátrica. Basaglia expone que el manicomio es un lugar para aquellas personas “anormales” personas con un “espíritu enfermo”, Con este fin las instituciones definen los parámetros que para ellos indican un determinado grado de locura, basándose primordialmente en quien es productivo y quien no, definiendo así los límites de la razón y la falta de esta. Las instituciones psiquiátricas no son nada nuevo, pues desde la aparición de los hospitales inicia la selección y separación de estos individuos que rompían con las normas socialmente aceptadas. La institución psiquiátrica se convirtió en una cárcel que tutela, una cárcel de la palabra que recluye a estas personas, que en términos médicos padecen una enfermedad mental pero, ¿Puede hablarse realmente de enfermedad mental? o estaremos hablando de miedo a lo diferente, sin embargo como lo vemos aquí, existe la necesidad de “hablar” sobre la locura, sobre la enfermedad mental, sobre el miedo a lo diferente.

Dichas incógnitas o afirmaciones se irán aclarando con base en diferentes autores, puntos de vista y reflexiones. Primero que nada, antes de meternos a esta jerga clínica, consideramos importante comenzar por lo más “sencillo” por lo cual empezaremos a hablar sobre el miedo; miedo que a ha existido desde antes de la locura como concepto, pues si damos un giro hacia la historia podemos ver que siempre ha estado presente, como un miedo a lo desconocido, en un primer momento esta diferencia era separada en los leprosarios; era el miedo a los leprosos, miedo a contagiarse pues era un número considerable de personas que estaban enfermas, en este momento este miedo se encontraba justificado, pero el

miedo siempre ha llevado al ser humano a buscar “formas de control” sobre eso que

nos atemoriza, formas de encerrar algo que podría ser incontrolable si se deja pasar, finalmente gracias a los descubrimientos y avances médicos se pudo controlar y erradicar la lepra.

Una

vez erradicados los leprosos, aún sigue

esta

constante búsqueda de lo

diferente, de buscar estar bien en tanto exista otro que esté mal, pensamos que

existió y aun existe esta necesidad, de igual forma siempre ha existido gente que no se adecua a la norma, que es diferente, sin embargo pensemos a la locura no por un actuar sino por un hablar, pues como vemos el habla es una parte importante de esta sociedad recordando aquel dicho famoso que dice: “el que no habla dios no lo oye” enfocado en esto el que habla es escuchado por otros, por la sociedad, pero si

el que habla no es coherente, no está sujeto al pensamiento de la mayoría, aquel que habla no es una persona que merece ser escuchada, que pierde el derecho de ser tomada en cuenta y aquí es donde radica el problema de la locura, pues aquel que no se sometía a la razón hablada estaba enfermo o poseído por algún demonio. Es del habla que surge el miedo, aquel que habla sin coherencia alguna está loco, aquel que habla de cosas desconocidas está poseído y aquel que habla de cosas conocidas que atentan contra el poder es peligroso para la sociedad que ejerce ese poder.

De todo esto surge el pensamiento de que la palabra es el arma más fuerte, con ella se puede someter a una sociedad o hacer que se libere de sus cadenas, esto nos lleva pensar si en verdad aquel que habla o no a favor de la razón está loco o es este hablar a favor de la razón lo que nos hace creer que estamos bien a diferencia del otro, a diferencia del loco, no cabe duda que aquella persona que no se encuentre en nuestra postura, en nuestro lugar, pensaría sin dudarlo que estamos locos, pero tal vez, aquellas personas sometidas a la normalidad son los locos, pues siguen un cierto patrón ciegamente sin cuestionar, sin pensar si en verdad es lo que está bien, si en verdad es lo que desean ser, y si eso que son es una verdad

incuestionable, esto nos lleva a la pregunta, ¿por qué no pensar a la “normalidad”

entonces como una enfermedad que atenta contra la razón? cuando la mayoría de

las personas “normales” no saben lo que es esto, y si dicen saber que es, no es

porque lo sepan sino porque repiten un discurso, un “habla” impuesto por una

mayoría que cree ser diferente de otras.

Cabe aclarar que las “licencias conceptuales” utilizadas en este trabajo solo son

para dar una idea o poder direccionar al lector y no para etiquetar, pues debemos de

percibir a los sujetos como un sistema de relaciones, como un sujeto emergente y no como un sujeto encerrado en una palabra, en un término, recordamos a partir de esto la ideología de Basaglia y la antipsiquiatría, autor del que abordaremos la

siguiente cita “tomamos el aspecto burocrático de la enfermedad y no la necesidad que está expresa”, es decir, no debemos olvidar que muchas de las etiquetas aquí

creadas no son solo con el fin de poder entender, sino también sería pertinente pensarlas como un modelo de control, pensemos en algo pequeño, en la economía actual, de la cual el etiquetar y dividir a nivel de mercado es para tener un control de la mercancía, saber que entra y que sale, lo mismo ocurre en esto a nivel institucional, lo que se busca es dividir y controlar a los sujetos.

Posiblemente se creerá que esto está alejado de lo que es nuestro trabajo, pero tal

vez mientras más lejos se está más cerca y más amplio se ve el panorama, esto se ve claramente en psicoanálisis pues mientras más cosas salen del inconsciente más cosas se vuelven comprensibles, se pueden racionalizar y precisamente parece que estamos en esa búsqueda constante de racionalizar, de etiquetar, de separar, de diferenciar y todo esto lo mencionamos por dos cosas, en primer lugar Basaglia menciona que: “La enfermedad es una burocratización de [y hacemos énfasis en esta parte] la necesidad que esa situación humana representa” esto lo entendemos

como ya se ha discutido de esa necesidad de etiquetar. La otra parte me remite a lo que se vive hoy en día en esta sociedad, que incluso sostiene un discurso con frases que utilizamos con el mismo fin, como las siguientes que se utilizan para diferenciar

a una personas de otra por diversos factores: “hasta en los perros hay razas” o “hasta la basura se separa”; como se ve, estas frases son muy utilizadas hoy en día para diferenciar una personas de otra ya sea por su clases social, por su forma de actuar o por algún otro factor.

Es en este punto abordaremos de lleno el tema de “enfermedad mental”, como ya lo

hemos visto es una necesidad de comprender lo incomprensible, pero también este

término es utilizado para otros fines, por ejemplo para cuantificar y “conseguir ese consenso que cada vez resulta más difícil” de igual manera esto nos lleva a lo mencionado por Enrique Guinsberg “lo normal es entonces nada más lo mayoritario de una sociedad de una época determinada, y de manera alguna es siempre

sinónimo de salud mental”

Con todo lo anterior podemos constatar que el término “salud mental” y por lo tanto “enfermedad mental”, no nos son funcionales a causa de su imposibilidad para definirla y su inexistencia, así que apoyados de Guinsberg tomaremos el término “conflicto psíquico” ya que es inherente a todo ser humano, en palabras del autor: La idea de un conflicto psíquico es inevitable ya que el sujeto humano nunca podrá satisfacer todos sus deseos, por ser producto y estar inserto en una cultura que los prohíbe limita o condiciona de acuerdo con cada momento histórico. (Enrique, 2015)

Siguiendo esta línea de pensamiento sobre “salud mental” en la que estamos inmersos, damos cuenta a través del discurso de estos sujetos y de lo que a ellos les han hecho creer sobre su enfermedad, que se viven así mismos y a sus compañeros como enfermos, tal es el caso de: Alejandro cuando empezó a hablar de los compañeros de la capilla y sus síntomas, comenzó por su compañero Antonio, él siempre tiene las presencias que le hablan, nos habló también de su compañero el mudo y que estaba perturbado, pero que ellos también tenían cualidades… En el caso de Alejandro, no se asume a él como enfermo pero en cuanto a sus compañeros, los encasilla dirigiéndose a ellos a partir de sus afecciones, caso contrario el de Salvador que al preguntarle ¿Cómo llegó ahí? nos dijo que él llegó en un autobús y nos mencionó que está ahí porque tiene anginas, dice que le gusta estar ahí, pero solo está esperando a que le curen las anginas para irse; podemos darnos cuenta de que él se asume enfermo de manera orgánica, atribuyéndole a esa situación en específico el estar internado en la espera de una cura.

La enfermedad y la espera de la supuesta cura es la que marca las vidas de estos sujetos que al estar dentro de esta institución sin tiempo fijo y por razones que se les dice tener se vuelve común, algo cotidiano y que no está fuera de lo normal, podemos ver esto en la siguiente cita de Basaglia quien nos dice que cárcel y manicomio - cuando ya estuvieron separados - siguieron conservando todavía la misma función de tutela y defensa de la “norma”, donde el anormal - por enfermedad o criminalidad - se transformaba en normal en el mismo momento en que quedaba circunscrito por esos muros que establecían una diferencia y un distanciamiento.

(Basaglia, 2008) Esta cita nos lleva a pensar y a observar que una vez que se pisó esta institución, que se es recluido aquí, se vuelve aquel sujeto “normal” dentro de

esas paredes en donde se comparte el destino de otros, en donde al verse sometidos a la normalidad se les deja a un lado la búsqueda de una cura, y se les trata como una normalidad dentro de la institución que estando controlada no implica peligro alguno para la sociedad.

III. 105 años de locura en México

Han pasado 105 años desde la inauguración del manicomio general “La Castañeda”

hoy en día cabe el cuestionamiento, ¿Realmente ha cambiado o aún perdura aquella esencia del manicomio?, “La Castañeda” fue un lugar hecho para modernizar un país que se encontraba atrasado frente a una Europa primermundista, sin embargo la revolución que estaba a punto de estallar marcaría un parteaguas en el curso que tomaría el destino de la tan nombrada modernización,

y consecutivamente se llega a pensar que al pasar el tiempo la sociedad en su

conjunto irá avanzando y dejando esas ideas “antiguas”, pero ¿Qué tanto hay en realidad de esta modernidad hoy en pleno 2015? Es desolador descubrir que en esta supuesta modernidad en la que vivimos, hallamos problemáticas muy afines con las que se enfrentó este manicomio general hace tanto tiempo, problemáticas como: el abandono por parte de los parientes cercanos de los sujetos, las injusticias y vejaciones dentro del hospital, así como discriminaciones de todo tipo, de las cuales hablaremos a continuación.

Para comenzar con este recorrido tomaremos “el abandono por parte de los parientes cercanos de los sujetos”; en “La Castañeda” de 1910, al ser internado el “paciente” perdía completamente sus derechos por lo tanto alguien se tenía que

hacer cargo de este, él o ella adquirían un tutor, este tutor era el familiar o el pariente

que lo llevaba, en algunos casos también lo podía llevar a internar algún vecino, policía o amigo, en estas situaciones cuando no había quien se hiciera cargo, ellos

quedaban a cargo de la institución, siendo asignados con el nombre de indigentes o incurables cuando no habia nadie se hiciera cargo de esta persona si se le daba el alta ….uno de los requisitos exigidos para dar de alta a aquellos considerados “libres” consistía en que debían ser “entregados” a sus familias parientes o amigos

encargados

...

espera

muchas veces infructuosa… El reglamento parece conocer y

reconocer esa práctica ya que establece en algunos de sus articulados “los que hayan curado y se encuentren abandonados o que corran peligro evidente de recaer si vuelven a la vida social podrán quedar en el manicomio en calidad de asilados a la manera de incurables… (García Canal, 2009., págs. 62,63)

En la actualidad podemos observar que esto no ha cambiado del todo pues si bien ya no se les trata de incurables o el protocolo de ingreso a estas instituciones es más estricto y “controlado” sin embargo aún observamos esta pérdida del poder de

decisión, al igual que sus derechos incluso sobre el control de la manera de vestir de los ahora pacientes, hasta los que están recluidos por haber cometido un delito y no tener ninguna idea de cuál es su situación legal ni médica. Esto nos conduce a otra similitud entre estas instituciones pues el tema de abandono tanto familiar como de

tratamiento no es nada extraño; durante los primeros años del funcionamiento de “La Castañeda” se da una práctica de “botadero” pues la gran mayoría se desentendió completamente de estas personas y no solamente en el ámbito familiar, el ámbito médico y terapéutico también dejó abandonados a estos sujetos por la insuficiencia

y la poca preparación del personal, la etapa histórica en la que se creó y funcionó el manicomio, también fue un factor importante ya que había una gran falta de interés

por parte de directivos y gobernantes por crear una institución que “curara” estas

enfermedades así como una sobrepoblación debida a una laxa reglamentación que

permitía que cualquier persona que no encajara con el modelo social de lo “normal”

o que fuera de alguna manera incómoda para los intereses de otra quedará recluida y al pasar el tiempo fuera olvidada, las funciones terapéuticas se volvían casi imposibles de cumplir ante la obligación de dar albergue indefinido a una fuerte

población de “incurables”, para quienes no hubo otro tratamiento más que el simple abandono por parte del personal médico y administrativo del establecimiento… (García Canal, 2009., pág. 63)

A través del discurso de los ahora “pacientes” nos damos cuenta que esta situación

no ha cambiado mucho desde entonces hasta el día de hoy, pues durante el frente a

frente nos encontramos con anécdotas de sujetos que están ahí porque “los dejaron” como es la siguiente en el caso de Jacinto, cuando le preguntamos porque lo habían traído y nos expresó:

Jacinto. Ella era gorda, estaba gorda (entonces se empezó a reír), era

gringa y era gorda, me dejó aquí…

Como podemos leer en su discurso, comparándolo con los pacientes de “La

Castañeda”, nos damos cuenta que la situación sigue estando muy vigente, ya que

algunos sujetos como Jacinto, nos mencionan que desconocen el motivo exacto por

el que se encuentran en ese sitio, incluso no saben nada sobre la persona que los

llevó, ni han recibido ninguna visita desde entonces. Aunque tengan claros

recuerdos sobre su familia como cuando Jacinto nos mencionó ...

cuando

vivía en

Veracruz ...

mi mamá era de ahí, le preguntamos quién más vivía ahí, él contestó: mi

papá también y mis primos, con mis primos salía en Veracruz, entonces le

preguntamos si tenía mucho tiempo dentro del psiquiátrico y él dijo, ni me acuerdo ..

Frases como estas nos hacen pensar que al igual que hace 105 años, los pacientes

se encuentran en una situación de abandono por parte de sus parientes y conocidos,

sin poseer ninguna razón por la cual están internados posiblemente al igual que en

“La Castañeda” y por estar “locos” su palabra como sujetos es anulada a tal grado

de decidir por sus vidas sin explicarles su situación.

Pero al igual que en “La Castañeda” no solo encontramos en el “Samuel Ramírez”

afinidad respecto al abandono en el testimonio de los sujetos, también encontramos

afinidad respecto al trato que les da el personal del hospital a estos sujetos, ya que

en el caso de Alejandro al hablarnos de sus actividades dentro del psiquiátrico nos

comentó que él usaba un paliacate en la cabeza para lavar los carros del personal,

para ganarse de $20 a $30, lo cual se constató con otros discursos que hacen

referencia a este tipo de trabajo que realizan los pacientes para el personal, en el

caso preciso de Alejandro nos habló de un médico con el que no se lleva bien.

Alejandro. Al doctor no le gusta que traiga el paliacate

...

el doctor me trata mal…

Estas observaciones para nosotros son interesantes ya que el personal médico, por

un lado no les permite salirse del común portando ropas o accesorios fuera de los

uniformes, ya que son usuarios y por otro lado si permiten que ellos les realicen

servicios de lavacoches. Aunque no podemos generalizar esta idea respecto a todo

el personal del psiquiátrico, es una anotación importante ya que se puede pensar

que por encontrarnos tras 105 años este tipo de situaciones ya no suceden, pero

incluso la perspectiva no ha cambiado tanto ya que en opinión de otro de los

hombres que asisten a la capilla:

Salvador. “aquí hay gente con dinero y no nos da, aquí rentan cuartos, son

los ricos que viven aquí, ellos si tienen dinero, tienen cosas importadas, ellos

viven aquí” (le preguntamos dónde y el señalo las oficinas de la entrada del

psiquiátrico), nadie tiene dinero solo ellos y los ricos si pueden salir y yo no.

A través de sus palabras vemos que tienen muy presente la situación de control y

poder que tiene el personal sobre ellos, como leímos anteriormente cuando citamos

a Basaglia en el apartado II. ¿Enfermedad mental?

Cosa curiosa dicta la palabra tiempo, en el pasar de una vida, esto podría parecer de

lo más “normal” al contar los días, meses y años transcurridos en un lugar, pero

pareciera que dentro de la institución psiquiátrica, no es de la misma manera pues

dentro de estos lugares, el tiempo se detiene, parece que se ha asesinado al tiempo

pues no se tiene certeza de cuanto ha transcurrido dentro de ese encierro, esto se

debe a un cúmulo de cuestiones desde el no saber la razón del encierro, o del

abandono por parte de todos, o el silencio que obtienen a sus preguntas, han

pasado más de 100 años desde la entrada de la institución psiquiátrica estos

aspectos y otros han sido constantes pues podemos encontrarlas en los discursos

de sujetos tanto en “La Castañeda” como en el “Samuel Ramírez Romero”.

IV. Dentro de la nave de los locos

Todo autor o teórico visto en clase no esclarece a cabalidad dentro de nuestras

mentes lo impactante que puede ser la realidad dentro del Hospital Psiquiátrico “Dr.

Samuel Ramírez Moreno”, el frente a frente rebasa de sobremanera todos los

conocimientos e ideales de lo que es el manicomio; un lugar con su propia realidad y

otras realidades, como es el caso de la capilla, en donde las distintas locuras “del

Samuel”, incluso la nuestra convergen, las diferenciaciones por pabellón

desaparecen y todos se ven envueltos en la convivencia en el lugar asignado para

“trabajar”. Asalta inevitablemente a nuestra cabeza la idea de que todo aquello es

sustentado como una terapia ocupacional, en la búsqueda de evitar la locura por

ociosidad, basta un día de trabajo para confirmarlo, una de las encargadas de la

capilla Anita se acercó desde que comenzamos a ir, para decirnos: por favor no le

den dinero a los chicos, ellos vienen aquí a trabajar y después se les dan sus cosas,

así es como se sienten integrados, si ustedes les dan dinero ya no hacen nada;

nuestra posición como universitarios no nos permite la oposición ni la crítica abierta

ante estas palabras, es aquí nuestro primer choque con la institución.

Al pasar los días comenzamos a apreciar y entender las singularidades, sobre todo

relacionales de este espacio, resalta el apego que tienen los sujetos con las

encargadas, pues para ellos es importante ser notados por ellas (nuestra percepción

de dicha situación cambiará posteriormente), asimismo notamos la tolerancia casi

obligada que existe entre ellos, se presenta una llamativa concentración y calma al

realizar la más simple de las actividades, que consiste en lijar y pintar vasijas, ollas y

jarrones.

Cuando comenzamos a visitar el psiquiátrico, en nuestra percepción los sujetos que

integran la capilla, conformaban una población no muy grande, de la cual algunos se

mostraban indiferentes y otros intranquilos si utilizábamos su espacio, pero al ir

visitando la capilla cada semana y realizando dinámicas platicando con ellos sobre

sus días y vidas, poco a poco notamos otro trato de ellos para con nosotros, ya que

mientras más tiempo pasamos ahí percibimos con una gran satisfacción la alegría

con la que reciben a los chicos de la universidad. Esta alegría viene de algunos

como por ejemplo el caso de Walter, Domingo que al llegar nos saludan con un

abrazo y se quedan con nosotros a trabajar o Zalpa que si bien no nos saluda llega

por iniciativa propia, aunque también existen otros casos donde a pesar de que nos

saludan amablemente no trabajan por iniciativa sino por interés para conseguir

cigarros, café o dinero.

Salvador: hizo un dibujo sobre una casa y una persona, diciendo que es su

compañero Julio y su casa, una cruz una cara, hizo berrinche al no obtener

dinero.

Sin embargo al avanzar en las actividades, aumentando nuestro entendimiento de la

dinámica en la capilla y al establecer un vínculo con los sujetos, comenzamos a

comprender que no perciben sus actividades dentro de la capilla como un trabajo, ya

que al hacerse tiene como efecto un pago, van simplemente por la recompensa y se

limitan a simular que trabajan, es por eso que al hacer actividades con nosotros

llaman con tanta inquietud a las encargadas, para poder demostrar que están

laborando y recibir sus cosas. Lo cual nos hace pensar en cómo pueden ser

consideradas estas actividades y si realmente encuentran en el trabajo que se les da

satisfacción, o simplemente es un trámite para la obtención de un beneficio que de

otra manera sería difícil de conseguir por otros medios tomando en cuenta sus

capacidades y recursos, en esta línea de pensamiento nos percatamos que esta sea

posiblemente una forma por la cual la institución controla a los sujetos, como lo

menciona Foucault: “A pesar de que se considera una forma de represión, a menudo

basta con someter a los hombres propensos a la locura a las normas generales del

trabajo manual para vencer el rechazo obstinado a tomar alimentos y para dominar a

los dementes. (Foucault 1965: 266-7)”. (John, 2006, pág. 48) Con esto

consideramos que esta remuneración tal vez no económica, pero sí en especie

parece más un placebo para calmarlos que una terapia ocupacional.

Con el paso de los días nos fuimos percatando de la necesidad de estos sujetos por

ser acompañados o visitados, ya que en palabras de una de las encargadas se nos

dijo lo siguiente: ¿van a seguir viniendo después? estas palabras dirigieron nuestra

atención hacia el abandono que estas personas tienen, constatado no solo

quedando como una observación pues al hablar con ellos nos mencionan que no

vienen a verlos, que sus familiares “los dejaron ahí” esto no es de extrañarse

tomando en cuenta que desde el inicio de la locura los sujetos son excluidos del

contexto social en el que la mayoría vivimos, son desligados de todo vínculo

convirtiéndolos en la nada pues ya no existen al no ser nombrados y mucho menos

recordados.

Jacinto...nada

más me dejo aquí ...

Sergio...

tiene dos hermanos y un sobrino, quienes no lo visitan desde hace

25 años y solo vinieron una vez…

Esta necesidad de acompañamiento y de visita puede observarse también, desde

nuestro punto de vista, en el entusiasmo que muestran a nuestra llegada así como la

curiosidad e interés por las actividades que realizamos con ellos y al concluirlas

cuestionan sobre si volveremos a la siguiente semana, pensamos que lo que cambia

su cotidianidad, en todo sentido, es recibido con mucho gusto.

Entendemos por supuesto que nuestra labor no consiste en cambiar su mundo

durante el tiempo que estemos ahí de manera académica, sin embargo

consideramos insuficiente e imposible limitarnos a un ejercicio meramente escolar

en el psiquiátrico, el frente a frente que nosotros llevamos a cabo en el Samuel

implicó escuchar a los sujetos y no a los internos, aún más allá de las palabras, pues

siempre se habla del discurso del otro, de la escucha de lo que dice y lo que desea

decir, de invitarlo a hablar, pero con una escucha que está más allá de las palabras

se pueden escuchar los silencios, los susurros, los suspiros e incluso los

movimientos corporales a través del toque o simplemente con la presencia.

Uno de los avances o cambio más notable a lo largo de nuestro trabajo con los

sujetos de la capilla fue en función precisamente de nuestra forma de escuchar,

pues en un principio sólo logramos obtener su discurso mediante las diversas

actividades que realizamos y normalmente dicho discurso se limitaba a la temática

del trabajo en curso, pero fue a través de estas actividades que pudimos establecer

y fortalecer el vínculo transferencial dando paso así a un habla mucho más extensa

y rica, en donde ya ponían en juego una enorme variedad de temas que abarcan su

pasado y su presente así como sus aspiraciones.

Sergio: Tiene 52 años, lleva 25 años en el psiquiátrico, de los cuales lleva 14

en larga estancia, 4 en corta estancia, y 5 años encerrado en el pabellón cinco, fue

transferido del reclusorio sur, por esquizofrenia, allá estuvo 9 años, pero dice que no

le gustaba pues no podía hacer nada, siempre estaba encerrado, la razón por la cual

fue recluido fue por pelearse con un amigo, la patrulla lo levantó y lo llevaron a la

delegación. Cuando lo llevaron al psiquiátrico dice que lo soltaron en el

estacionamiento, le gusta estar aquí porque puede trabajar, lavando coches. Trabaja

para poder progresar y le gusta invitarle cosas a sus compañeros.

El acceso a este discurso más basto nos permitió un mayor acercamiento y

profundidad en el entendimiento y comprensión de la situación que viven estas

personas, exponiendo el porqué de su estancia, la manera en que la perciben, que

esperan de la capilla, lo que les gusta, lo que no y dejándonos notar los enormes

contrastes que existen aun cuando todos viven en el mismo lugar y se dedican a las

mismas actividades. Hablando específicamente de la capilla, las percepciones

resultaron ser sumamente variadas pues mientras para algunos es un centro de

trabajo para poder progresar y superarse, ahorita le estoy diciendo a Esperanza si

me da trabajo como pintor, pero así como el señor, de detallista (Sergio), para otros

a la capilla solo se va por dinero, ¿le canto la cucaracha y me da dinero? (Julio).

Para nosotros esto funciona como una clara muestra de que no se puede pretender

homogeneizar el trabajo, pues independientemente de su enfermedad mental (así

manejado por la institución) cada sujeto tiene deseos, actitudes y expectativas

diferentes que no necesariamente encajan con el ideal que marca la capilla.

Hablando de no cumplir con los ideales que marca la capilla respecto al trabajo,

podemos encontrar casos como los de José Luis y sus compañeros de pabellón

Portillo, Miguel y Pepe en donde a pesar de la etiqueta de retraso mental y epilepsia

que ellos tienen, son llevados para que lijen alguna vasija como sus compañeros de

otros pabellones. En el caso de José Luis él se encuentra en silla de ruedas y posee

poca motricidad respecto al trabajo manual, así que no hay un trabajo de lijar como

tal, pero al platicar con él, nos damos cuenta de sus gustos, de cosas que le

molestan o bien de lo que hace en su día, por ejemplo él nos platicó que le gustan

cantantes como Camilo Sesto y Pepe Aguilar, al escuchar esto comenzamos a llevar

canciones de ellos e incluso José Luis cantaba y nos hablaba más sobre él, sonreía

y se reía de las canciones, tomándonos incluso la confianza para decirnos que

estaba molesto porque no lo habíamos ido a ver en una de las semanas donde él no

se presentó a la capilla.

Como este está el caso de Jacinto que pertenece a otro pabellón, una mañana él se

mostró interesado en trabajar con nosotros, fue sorprendente ya que en otras

ocasiones no había trabajado con nosotros, pero como la actividad de “Teatro con

títeres de papel” era afuera de la Capilla dijo que no quería salir porque estaba

haciendo mucho frío, así que en un momento cuando regresamos mientras el lijaba

un jarrón, nos acercamos a platicar con él, comenzó a hablarnos sobre la música

que estaba de fondo, se le preguntó qué música le gustaba dijo que Pedro Infante,

entonces le pusimos una canción de él, él comenzó a cantar después se acordó de

otras canciones y también las cantaba, después le preguntamos de donde sabia

esas canciones y él dijo que de la radio, cuando vivía en Veracruz.

En estos casos expuestos anteriormente, nos damos cuenta de que muchas veces

aunque la institución pretenda estandarizar a estos hombres, con etiquetas y con

trabajos iguales y repetitivos, ellos son sujetos y podemos verlos desde ahí, sujetos

que poseen singularidades, que entre ellos no son iguales respecto a gustos,

personalidades ni caracteres, todos se manejan de modos diferentes a pesar de que

existan formas de control iguales para todos, ellos para nosotros son mirados y

escuchados desde ahí, no desde una mirada homogénea que se restringe a mirar y

se limita en escuchar.

3. El encuentro con los sujetos dentro de la institución psiquiátrica.

Al estar en el frente a frente con los sujetos del Hospital Psiquiátrico “Samuel

Ramírez Moreno” nos encontramos con la famosa locura, a la que hacen referencia

diversos textos y autores, sin embargo en este encuentro no fue la locura lo que

escuchamos, fue a los sujetos que residen dentro de este “hospital” Así que tanto

las reflexiones como nuestra implicación se verán incorporadas de manera conjunta.

Esta investigación ha sido y sigue siendo muy fructífera en cuanto a lo académico y

en lo personal para cada integrante del equipo, ya que nos lleva a pensar y

cuestionar la acción de la institución psiquiátrica desde una comparativa con el

pasado y de una manera igual o más importante la vida de estos sujetos, que se

encuentran en una situación de abandono respecto de sus familiares o tutores, y

cómo estos sujetos viven dentro de una institución que los maneja desde una

perspectiva, donde se supone que otorgará al sujeto la cura a su enfermedad o bien

la reintegración a una sociedad donde puedan ser normales, siguiendo los patrones

de conducta establecidos; pero ¿qué tanto observamos de esto? percibimos que aún

hoy en día se conservan algunos modos de actuar respecto a los sujetos como hace

105 años en “La Castañeda”, tal cual lo desarrollamos anteriormente, respecto al

abandono, la situación de encierro y el trato por parte del personal médico, podemos

decir que nos causó un impacto, ya que considerábamos que al estar más avanzada

la sociedad, cabía la posibilidad de que el tratamiento fuera más evolucionado,

incluso más humanizado.

Al estar en contacto con estos sujetos nos encontramos que una entrevista y una

escucha común no nos serviría, así que incluso nuestra metodología respecto a la

escucha fue distinta, fue una escucha donde en un principio no sabíamos que

íbamos a escuchar, no llegamos con un tema en específico lo único planeado fue

hacer una dinámica donde tuviéramos la posibilidad de transferencia con los sujetos,

cuestión que si conseguimos durante el trabajo, y como si dicen los textos esta

transferencia nos permite pensar a estos sujetos de manera diferente con un

nombre, con una historia de vida antes de su internamiento en la institución y

actualmente durante su estancia, así que sería difícil negar que hubo implicaciones

por parte de nosotros a nivel grupal y personal, respecto a ellos, ya que también en

algunas ocasiones nos sentimos indignados por los tratos que se les llega a dar por

parte de algunos sujetos del personal o incluso ante las injusticias que existen entre

compañeros.

Fuimos observadores de lo que para ellos representa la capilla y como funciona este

lugar dentro de la institución pues mientras que para algunos este es un lugar de

trabajo para otros es solo una “tiendita”. Si bien este espacio es para volver

“productivos” a los pacientes reflexionamos que en su lugar este es un “corralito”

donde van a pasar un rato a hacer una actividad repetitiva “y sin ningún objetivo

terapéutico que nosotros encontráramos teóricamente fundamentado” sin más fin

que el de recibir un pago simbólico.

Todos nos encontramos con una experiencia y diversos aprendizajes que sería

imposible encontrar en las letras de un libro, en este encuentro no nos relacionamos

ni tratamos con pacientes, con casos clínicos, con internos ni siquiera con enfermos,

aun cuando nuestra predisposición era está, aquí nos encontramos nada más ni

nada menos que con personas. No queremos dar a entender que nos

desentendemos de su condición psíquica sino que dicha condición no es detrimento

de ser sujetos, al menos no para nosotros. Cada día que trabajamos y hablamos con

ellos, descubrimos largas e interesantes historias que nos estremecieron y aun

ahora estremecen nuestros pensamientos y con esto nos asalta la idea, un tanto al

estilo de Basaglia, de que aun cuando existen infinidad de factores y razones para

su estancia en el “Samuel” es la sociedad la que “enferma” a estas personas y es en

la forma en que está estructurada nuestra sociedad que reside el mayor motivo para

considerar que deben estar confinados a estos muros.

A estas alturas y después de este acercamiento que nos ha dejado infinidad de

experiencias y vivencias nos ponemos a pensar quienes son los “locos”, aquellas

personas que no se acoplan a la cotidianeidad, a la norma, a los procesos sociales y

económicos que atentan contra el orden social o aquellas personas que se ven

sometidas a todo esto, aquellas personas que se rigen como manadas siguiendo lo

que hace la mayoría, quién es más loco aquella personas que es libre en tanto se

sabe preso o aquella personas que es presa en tanto “cree” que es libre, pues si nos

ponemos a reflexionar y con base en lo visto en este trabajo, qué tan “razonable” es

ser libre en tanto se es preso de una sociedad, acaso se puede ser un preso-libre o

alguien libre-preso, sería algo irracional tal vez, más sin embargo esto se dejará

como una reflexión a los lectores.

Poco es lo que podemos hacer y poco es lo que este trabajo representa en un

cambio de la realidad que se presenta ante nosotros, pero desde nuestra percepción

y conocimiento ha sido establecido un precedente, que sin exagerar ha cambiado

nuestra visión de la psicología, la manera en que se ejerce y el alcance que esta

nuestra ciencia puede tener en la vida de los sujetos. Este encuentro con los sujetos

que son etiquetados y marginados como “los locos” nos han otorgado, a cada uno

de nosotros de forma distinta, un posicionamiento respecto a la “locura”, respecto a

la “enfermedad mental”, respecto al Conflicto Psíquico.

4. Bibliografía

Basaglia, F. (9 de Abril de 2008). Entrevista a Franco Basaglia. Obtenido de

Conflicto

Psíquico,

Salud

Mental

y

Sociedad:

http://www.conflictopsiquico.com/2008/04/entrevista-franco-basaglia.html

Bleger, J. (1976). La entrevista psicológica (Su empleo en el diagnóstico y la

investigación). En B. José, Temas de psicología (entrevista y grupos) (págs.

9-42). Buenos Aires: Nueva Visión.

Etchegoyen, H. (2002). La entrevista psicoanalítica: estructura y objetivos. En

E. Horacio, Los fundamentos de la técnica psicoanalítica (págs. 59-75).

Buenos Aires: Amorrortu editores.

García, M. (2009.). No loco nada: un decir fuera de la ley. México.

 

Guinsberg, E. (23 de enero de 2015). Introducción a las nociones de "salud" y

"enfermedad

mental".

Obtenido

de

Conflicto

Psíquico,

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Mental

y

Sociedad: http://www.conflictopsiquico.com/2015/01/introduccion-las-

nociones-de-salud-y.html

 

Rahman, G. (1992). El lugar de la palabra. Una propuesta de metodología

psicoanalítica para el análisis del discurso. Tramas No. 4, 117-122.

 

Read, J. (2006). Modelos de locura. Barcelona: S.L.

 

Anexos

Primera actividad: Miércoles 14 de octubre del 2015

Actividad: Modelado con plastilina.

Objetivos:

En un primer momento nuestro interés se centró en conocer más a fondo la

dinámica de trabajo que se realiza en la capilla y cómo se expresaban por

medio de la interacción, a través de la plastilina.

Ver por medio del modelado la imagen de cuerpo que ellos tienen de sí

mismos, ya que antes de establecer un tema de investigación en específico

hemos considerado conveniente tomar temas generales para poder ir

aterrizando a lo particular.

Conclusiones:

Consideramos este ejercicio de gran utilidad, pues la mayoría de ellos no

poseen un lenguaje hablado estructurado y la entrevista tal cual no es

posible, sin embargo, son capaces de explicar sus figuras mediante

expresiones corporales produciendo datos que son importantes.

Los ejercicios en general que desarrollaremos a lo largo de este trabajo,

funcionan como vías alternas para acercarnos a su discurso, así como la

manera en que perciben su vivencia en la institución psiquiátrica

Observamos que se reúnen a las 9 a.m. afuera de la capilla aunque no esté

abierta, saben que van a trabajar para obtener cigarros, galletas o coca cola

Notamos que si les atrajo el trabajo aun cuando tienen actividades

específicas, incluso saben de dónde venimos, después de nuestras

actividades regresaron a sus labores normales

Sergio: Tiene 25 años de estar en el psiquiátrico, lava carros por $20, refiere a sus

compañeros como los psiquiátricos

En el modelado hace en un principio un astronauta y después un avión como

sugerencia de un compañero porque dijo que le costaba trabajo pensar

El busca hacer la plática a los compañeros que llegan, se preocupa y se molesta

por la actitud de los compañeros

Walter: A él le hicimos preguntas concretas ya que no dice palabras, habla con

sonidos, señala, asiente o niega con la cabeza.

Durante el modelado en un principio comenzó por hacer un par de figuras, le

preguntamos qué era pero al no poder definirlo, le preguntamos dónde comenzaba

y él nos señaló uno de los extremos, al preguntarle dónde terminaba nos señaló el

lado contrario, el poco a poco fue aumentando hasta que trabajó con tres plastilinas,

después al terminar le pedimos que las separa por colores, entonces lo fue

dividiendo por colores, por color azul, rojo, amarillo-blanco posteriormente al

juntarlos, después no hizo la diferencia entre colores

Noé: Él no quiso formar una figura en específico, pero nos habló sobre su mochila

y lo que lleva en ella, mencionó que pepe le roba su café (secreto), el guarda muy

cuidadosamente sus pertenencias y nos las mostró como en un secreto

Zalpa: En el modelado hace una figura de un hombre, y al preguntarle ¿quién era?

Nos dijo que era él, esta figura al cual nombra como monotiene ambas piernas

(físicamente él solo tiene una), se molestó mucho cuando alguien destruyó su

mono

Domingo: Él hablaba bien, durante el modelado hizo un triángulo del cual nos

comentó que era un hombre, mencionando cada una de las partes de la figura,

cabeza, fuerza, dos panzas, con lo que caminas, esto lo hizo señalando cada una

de las partes con su cuerpo, para hacer distinción de que la figura era un varón dijo

que era su ahí (saluda a todos los compañeros, sin embargo tiene preferencia por

las mujeres)

Julio: Tiene un tono de voz muy bajo, él nos dijo que nos hacía un dibujo para que

le diéramos dinero y aun cuando le contestamos que no teníamos dinero insistió en

hacerlo, del cual nos explicó era el sol, pasto y árboles

Salvador: Al preguntarle ¿Cómo llegó ahí? nos dijo que él llegó en un autobús y

nos menciona que está ahí porque tiene anginas, dice que le gusta estar ahí, pero

solo está esperando a que le curen las anginas para irse, hizo un dibujo sobre una

casa y una persona, diciendo que es su compañero Julio y su casa, una cruz una

cara, hizo berrinche al no obtener dinero

Segunda Visita: Miércoles 21 de Octubre del 2015

Actividad: Pintura con acuarelas y dibujo.

Objetivos:

Conocer a través del dibujo y del relato de estos, las nociones que tienen

sobre el mundo exterior o interior. Así como los temas que son de mayor

interés para ellos.

Mediante el dibujo y la pintura en conjunto observar su disposición y actitud

para trabajar tanto de manera individual como en equipo, llegando a

acuerdos y compartiendo pertenencias, considerando que venir de diferentes

pabellones podía ser un factor importante la socialización fuera de los

pabellones a los que están asignados.

Permitirnos escuchar lo que de ellos surja mientras pintan, sin colocarles una

temática para que por medio de los factores externos ellos estructuren sus

propias historias

Conclusiones:

Observamos que los temas de mayor interés son las cosas o situaciones que

se les presentan dentro de su entorno o bien los ideales que tienen del mundo

fuera del psiquiátrico.

Aunque no les molesta trabajar en conjunto así como compartir los

materiales, en ningún momento se unieron para realizar un dibujo en equipo,

trabajaban en una misma hoja pero cada quien se concentraba en su propio

trabajo. Incluso si llegan a tener un desacuerdo entre alguien que trabaja con

nosotros y alguien externo que observa, el resto aunque escuche los gritos o

riñas no dejan de pintar, es tomado como algo normal, de hecho hay chicos

que observamos que son excluidos por los demás.

En la mayoría de los dibujos se realizaron objetos provenientes de la

naturaleza con los respectivos colores presentes en esos objetos a

excepción de uno que otro.

Se mostraron siempre entusiasmados con explicar sus obras e incluso en

ponerles su nombre y firma. Es importante para algunos de ellos que su

trabajo sea apreciado, especialmente por el personal con el que trabajan

cotidianamente en la capilla.

Walter: Se mostró interesado desde el principio hecho que lo llevó a no entrar a la

capilla para trabajar con nosotros. Fue el que más dibujo, no dibuja nada en

concreto, pero sus compañeros refieren que son letras, al terminar con nuestras

actividades regresó a la capilla. Walter quería que Noé trabajara con él pero él no

quiso, eso no le impidió trabajar con nosotros.

Noé: Él no quiso trabajar con nosotros afuera sino que prefirió quedarse en su lugar,

de vez en cuando iba a ver a Walter.

Zalpa: Realizó en primer lugar un rostro y puso su nombre completo, después dibujó

dos soles, los dos primeros dibujos fueron de color negro y el uno de los soles fue

de color amarillo. Se llegó a enojar dos veces, una con Juan Carlos y la otra con

José. En todos los dibujos puso su nombre y al enojarse por segunda vez dejó de

pintar. También observamos que hace más caso a los hombres que a las mujeres.

Domingo: Es muy sociable, mantuvo muy buena disposición para trabajar, se

refiere a las cosas que hace como “ese”, utiliza varios colores, y le gusta abrazar a

las mujeres.

Salvador: La disposición de él es más para conseguir dinero, al trabajar con

nosotros nos mencionó que dibujo banderas y flores.

Adalberto: Él no habla ni escucha bien, estuvo bastante tiempo trabajando, tiene

episodios de agresión sin golpear a los demás.

José Luis: Buscaba a Esperanza una de las trabajadoras para que viera su trabajo,

al llegar se acercó a nosotros para trabajar. Utilizaba más colores y era más

figurativo, dibujo cosas de su entorno.

Roberto: Sus dibujos son más figurativos y tiene interés por aprender y nociones

de varias cosas, sabe escribir, abreviar y firmar.

Alejandro: Le dio curiosidad ver que estábamos desarrollando en los papeles, por

lo cual pregunto que hacíamos, al explicarle quiso trabajar y comenzó a pintar.

Mientras pintaba platicó de sus vivencias dentro del hospital, dando énfasis en que

lo lastimaron al inyectarlo. Habla mucho sobre fútbol del cual conoce bastante,

especialmente del actual.

Tercera visita: viernes 28 de octubre del 2015

Actividad: Calavera de papel y unicel decorarla con pintura

Objetivos:

Conocer cómo los pacientes entienden la festividad de día de muertos así como

su idea de la muerte

Escuchar lo que ellos nos compartan sin necesidad de poner una temática en

particular para que puedan contar su historia o vivencias.

Conclusiones:

Pudimos observar un notable entusiasmo al llegar a la capilla pues los pacientes

nos ayudaron a sacar la mesa para trabajar así mismo preguntaron por la actividad

y mostraron interés por los materiales.

Notamos que ellos han comenzado a identificarnos como grupo de trabajo.

Observamos también una buena disposición en general para trabajar con las

actividad que realizamos mostrándose entusiasmados.

Un punto a resaltar es que durante nuestra visita las enfermeras tuvieron una

reunión en la cual los pacientes que trabajaban con nosotros fueron invitados,

después de un rato Walter y Noé regresaron a terminar la actividad.

Walter. Salió a recibirnos y ayudarnos en cuanto nos vio, también nos ayudó a sacar

la mesa para trabajar preguntando por el material y la actividad. Presentó una buena

disposición y se mostró enfocado en la actividad todo el tiempo. Parecía estar muy

contento.

Noé. Quiso trabajar pues tenía la disposición para con nosotros; notamos una

actitud de confianza incluso nos platicó situaciones para él importantes y parecía

molestarlo. Comenzó por platicarnos que Pepe le roba el café, siempre está con

Alejandro, lo empuja y le dice que se vaya. Nos comentó que lo empujó en el baño

lastimándole sus rodillas y quitándole su dinero. Noé cuida de su compañero Walter

pues le cuida su café para que no se lo roben, mientras nos platica esto se para y

se sienta sin embargo no deja de realizar la actividad. Al regresar de la reunión sigue

platicando lo mismo pero esta vez más alterado y no quiso seguir trabajando.

Zalpa. Mostró un entusiasmo que no habíamos notado en otras ocasiones,

pareciera que se siente más confianza con nuestro compañero Jonathan. Hemos

notado que le molesta de sobremanera que toquen sus cosas y es muy efusivo al

demostrar su enojo llegando incluso a la agresión física. El día de hoy ocurrió un

incidente pues uno de sus compañeros se sentó en su silla tirando su suéter, esto

lo molesto haciendo que le gritara molesto luego se levantó para recoger su suéter

al acercarse a él empezó a manotearlo a lo que el compañero respondió intentando

golpearlo con una silla, sin embargo gracias a nuestro compañero Jonathan no pasó

a mayores y se sentó a trabajar tranquilamente, él también fue llevado a la reunión

pero no regresó para terminar la actividad. Un punto a resaltar es que Zalpa tiene

una buena motricidad fina.

Cuarta visita: viernes 6 de noviembre del 2015

Actividad: Teatro con títeres de papel

Objetivos:

Por medio de la expresión a través de los personajes que realicen, conocer

su perspectiva de la vida dentro del psiquiátrico.

Conocer el papel que ellos consideran tener en la capilla, así como el rol que

juegan sus compañeros.

Tratar que profundicen tanto sobre sus relaciones familiares como de sus

relaciones con los compañeros de trabajo

Conclusiones:

La actividad nos permitió un acercamiento más personal con los sujetos de

la capilla, pues incluso más allá de la actividad en sí misma, sentimos que

generamos una mayor confianza y esto desembocó en que pudiéramos

hablar más extensamente con ellos de temas de gran relevancia como

familia, visitas y de su internamiento así como las causas de este.

Roberto. Refiere que llegó al psiquiátrico en 1985, lo trajeron porque era drogadicto,

su mamá viene a verlo, pero no sabe a ciencia cierta la razón de su estancia ahí, su

mamá le es un tema difícil pues dice haber recibido maltrato por su parte. Su mamá

lo llevó a la escuela pero ella no le dio buena educación, dice que no sabía lo que

ella quería de él, pasaba fríos y hambres, tiene un hermano que se llama Víctor

Hugo y se lleva bien con él. La relación con su papá era regular, su papá trabajaba

de mesero. No sabe porque no lo viene a visitar. Dice llevar una vida de perro, antes

lo llevaban a pasear a un pueblito que se llama San Nicolás, vivir en el psiquiátrico

está mejor.

Sergio. Tiene 52 años, lleva 25 años en el psiquiátrico, de los cuales lleva 14 en

larga estancia, 4 en corta estancia, y 5 años encerrado en el pabellón cinco, fue

transferido del reclusorio sur, por esquizofrenia, allá estuvo 9 años, pero dice que

no le gustaba pues no podía hacer nada, siempre estaba encerrado, la razón por la

cual fue recluido fue por pelearse con un amigo, la patrulla lo levantó y lo llevaron a

la delegación. Cuando lo llevaron al psiquiátrico dice que lo soltaron en el

estacionamiento, le gusta estar aquí porque puede trabajar, lavando coches o en la

capilla, en donde quiere conseguir un trabajo de pintor detallista. Trabaja para poder

progresar y le gusta invitarle cosas a sus compañeros.

Terminó la secundaria, de la cual dice que le costó mucho trabajo terminar y salió

más o menos, posteriormente aprendió por sí solo a pintar y resanar y dice que

estudió mecánica lo cual sabe desde hace muchos años.

Dice que su casa está en la colonia caracol por el hangar de aviones, tiene dos

hermanos y un sobrino, quienes no lo visitan desde hace 25 años y solo vinieron

una vez, está esperando que el doctor Díaz lo dé de alta, él sabe que tiene

esquizofrenia “algo del cerebro”.

Jacinto. Desde que llegamos nos expresó su interés en trabajar con nosotros, el en

otras ocasiones no se ha interesado cuando llegamos pero en esta ocasión dijo que

no quería salir porque estaba afuera y hacía frío, en las ocasiones que entramos a

decirle que si quería trabajar reitero lo del frío, pero cuando terminamos la actividad

y pasamos comenzó a hablarnos sobre la música que estaba de fondo, se le

preguntó qué música le gustaba dijo que Pedro infante, entonces le pusimos una

canción de él, él comenzó a cantar después se acordó de otras canciones y también

las cantaba, después le preguntamos de donde sabia esas canciones y él dijo que

de la radio, cuando vivía en Veracruz, le preguntamos entonces si de ahí era su

familia, él dijo que sí que su mamá y le preguntamos de su mamá y sus hermanos,

él contestó que sí que su papá también y sus primos, que con sus primos salía en

Veracruz, entonces le preguntamos si tenía mucho tiempo aquí dijo que ni se

acordaba, le preguntamos quién lo había traído, él dijo que una gringa que no era

de México, esto lo repitió como 5 veces, le preguntamos si la gringa vivía en México

y dijo que no que tenía una casa en Estados Unidos, que ella vivía allá y que tenía

unos hijos chiquitos, le preguntamos porque lo habían traído y dijo que porque ella

era gorda, que estaba gorda, entonces se empezó a reír por eso, luego dijo que era

gringa y que era gorda, que lo dejo ahí nada más me dejó aquí " repitió él en varias

ocasiones, después me dijo que quería volver a cantar la del jinete de Jorge

Negrete, le preguntamos cómo iba y comenzó a cantar pero pidió que fuera por

partes una parte el y otra Angeles, en ese momento llegó su compañero Alejandro

y lo interrumpió porque él quería platicar.

Alejandro. Él se presentó mientras platicábamos con Jacinto, él dijo que quería

platicar conmigo (Angeles) preguntó que si era una de las que lo ponía a pintar, le

dije que sí, entonces preguntó por mis otros compañeros, le señale que estaban

afuera trabajando con sus compañeros, él dijo que quería trabajar pero que no había

podido llegar porque lo tenían desde las 9am haciendo pruebas, le preguntamos

qué tipo de pruebas, él dijo que unas que le hacían los doctores para saber si él

estaba bien, pero que a él ya le dolía la cabeza, le preguntamos cómo eran las

pruebas, él dijo que eran unas secuencias y que tenía que ver que seguía, que

tenían números y figuras, preguntó para qué eran esas pruebas, le dijimos que eran

para ver su inteligencia, él dijo que entonces estaba bien pero que le dolía la cabeza

porque no había comido bien ni había podido trabajar, después se interrumpió

cuando llegó otro compañero y comenzó a decirle groserías y que no tenía que estar

ahí por qué no había trabajado (es pertinente aclarar que en ese momento les

estaban dando su coca, cigarros, azúcar y café por haber realizado un trabajo en la

capilla), Alejandro se alteró un poco y a empujones corrió a su compañero y nos dijo

que él iba a trabajar a la capilla, pero que le daban más dinero si lavaba el carro

para una doctora, pero que a veces no le querían pagar, porque él quería $30 pesos

y le querían dar solamente $20 pesos, que así no trabajaba porque era muy poco,

es ese momento Jacinto comenzó a cantar y nos hablaba, entonces Alejandro se

fue.

Salvador. Él en varias ocasiones se acercaba a pedir dinero para comprar un café

y un cigarro, decía que tenía 2 años sin tomarse un café ni fumarse un cigarro y que

por eso ya le dolía mucho el corazón y el estómago, que le diéramos dinero, pero

en una ocasión después de decir lo anterior y nosotros negarle el dinero comenzó

a decir muchas cosas con voz baja de las que sólo se entendían las siguientes:

“aquí hay gente con dinero y no nos da, aquí rentan cuartos, son los ricos que viven

aquí, ellos si tienen dinero, tienen cosas importadas, ellos viven aquí(le

preguntamos dónde y el señalo las oficinas de la entrada del psiquiátrico), después

dijo que nadie tenía dinero solo ellos y que los ricos si podían salir y el no, que él

también quería ser rico, que quería salir, que quería cosas importadas, después dijo

una serie de cosas que no se le entendían claramente porque era una voz muy baja

y balbuceaba, después de eso volvió a decir que quería dinero para un café y un

cigarro, por el dolor de su corazón, cuando se le volvió a negar se fue.

José Luis. Al principio cuando se le saludo él dijo estoy enojado, le preguntamos

por qué, y él dijo que estaba enojado y pinches policías, que los pinches policías,

tenían una moto y no dejaban dormir, repitió muchas veces pinches policías y que

estaba enojado, pero siempre haciendo referencia al ruido y a la moto, después él

dijo pinches policías pegan y tiran, esto lo repitió en varias ocasiones después

incluso dijo que nosotras teníamos la culpa. El refirió que estaba enojado por

nosotras pues nos fuimos (es pertinente mencionar que nosotros ya habíamos

trabajado con anterioridad en el pabellón de José Luis y sus compañeros) esto se

acentuó cuando Ángeles fue llamada por Domingo y fue con él.

Quinta visita: Viernes 13 de noviembre del 2015

Actividad: Kandinsky

Objetivos:

Por medio de la música se pretende establecer diferentes ambientes,

intentando que las emociones surjan y a través de la pintura estas sean

expresadas, el establecer este ambiente consideramos que nos puede

permitir que ellos nos comuniquen su sentir, no solo en lo que se expresa en

papel, sino también en su discurso mientras pintan y escuchan.

Conclusiones:

Observamos mediante los dibujos los diferentes cambios de ánimo, a través

de las melodías, donde se viajó con el trazo de líneas rectas o circulares

desde el estrés a la calma, según el caso.

Durante esta práctica conseguimos entablar una larga conversación con

Alejandro durante la actividad ya que la música le causó cierta inquietud.

Alejandro: Desde que llegamos él dijo qué trabajaría con nosotros pero más tarde,

ya pasadas cerca de 2 horas él se acercó, durante la dinámica se mostró interesado

pero al escuchar la segunda melodía se inquietó, agarraba mucho la cabeza e

incluso dejo que pintar, le preguntamos si ¿le gustaba la música? nos dijo que sí le

gustaba, mientras dibujaba le preguntamos ¿Quién era el del dibujo? el comentó

que era el cantante, no el director de orquesta luego continuó pero ya no dibujaba y

comenzó a hablar agarrándose la cabeza haciendo gestos, entonces como

sabíamos que de la capilla asistirían a la UAM le preguntamos si el ¿iba a ir a

nuestra universidad? pero nos dijo que no sabía, y no se acordaba pero que alguna

vez fue y mencionó que no los llevan con ropa normal, qué tiene que ser todo nuevo

que las enfermeras deciden si van, qué esa vez él fue, cuando él fue era porque

estaban escribiendo un libro sobre la vida de ellos, pero que con el libro él entendió

la diferencia entre el alma y el espíritu humano, que Dios te da el espíritu con el de

tu madre, qué es humano y mamífero el espíritu del niño es pequeño y cuando

crece se hace grande que al catecismo si le gustaba ir, entonces al retomar la visita

a la universidad nos dijo que si no se sentía bien no iba a ir, por los Espíritus

malignos que no lo dejaban, y que él les dice que chinguen a su madre porque no

le dan el pan de cada día y tiene que estarse cuidando de ellos porque están con

él, luego señaló a su compañero Carlos y que no se quitaba el chichipulco porque

los espíritus malignos le hablaban, y que él le había dicho que los mandará a chingar

su madre, luego nos dijo que el usaba un paliacate en la cabeza para lavar los carros

y que al doctor no le gustaba y que el doctor lo trata mal, que había dos doctoras

que lo trataban bien y que hacían dinámicas con él, que había una tele pero cuando

él tuvo el síntoma ya no lo dejaron salir, el antes vivió en una casa hogar y qué lo

corrieron porque se peleó con un compañero que abusaba de su amigo y él no se

iba a dejar, después lo metieron al psiquiátrico, luego que en un Conalep lo

enseñaron a poner lámparas (hizo un dibujo) y que perdió sus apuntes y que por

eso se quedó así, pero cuando estuvo en la primaria aprendió inglés y estudió en el

instituto inglés, pero el inglés no le gustaba y por eso mejor fue el catecismo al

decirle a su mamá que no quería ir. Entonces comenzó a hablar sobre su mamá;

nos dijo que su mamá lo trajo aquí pero que la perdonaba, porque se acordaba que

cuando era educación física su mamá le planchaba el pantalón blanco y la camisa

blanca, y a veces le lavaba sus tenis, también que su mamá era muy bienaventurada

que una vez lo dejaron salir pero en taxi y que su casa era muy pobre que había un

cuartito para él en su casa qué era muy pobre, y su papá se había muerto desde el

2007 y él era el que daba todo, cuando regresó a su casa sólo había dos cuartitos

uno para él y el de su mamá al lado pero que su mamá no podía dormir porque

hacía ruido y ella tenía un oído muy desarrollado, qué le decía Alejandro otra vez

vas para afuera y esa situación ya no la soportaba ya no la soportaba ya no la

soportaba ( lo dijo en varias ocasiones, después habló bajito dirigiendo su mirada

hacia otro lado) también se volteó a regañar a su compañero de atrás dijo que lo

estaba fastidiando, él nos dijo siempre le doy una advertencia, entonces empezó a

hablar de los compañeros de la capilla y sus síntomas, comenzó con su compañero

Antonio, él siempre tiene las presencias qué le hablan, nos habló también de su

compañero el mudo y que estaba perturbado, pero que ellos también tenían

cualidades, que él desde que había llegado ayudaba a bajar la gelatina, los yogurt,

las frituras y la Coca Cola. Que también tenía compañeros que podían dibujar muy

bien que había uno muy viejito que hacía un caballo igualito, qué algunos viejitos

llevan mucho tiempo con ellos que ellos están perturbados, Y que él se arrodillaba

a su señor pidiendo que su espíritu lo compartiera con él para pasar por el camino

porque él veía espíritus en las esquinas, él nos comenta que para el: Jesucristo

era mi señor que no sabía por qué otras personas no pueden decirle mi señor y que

una vez les platicó del viacrucis a sus compañeros, y les preguntó que opinaban del

maltrato a Jesús con los látigos, y que ellos le dijeron que estaba mal para qué tanta

violencia, que ahorita él se iba a arrodillar para pedirle a Dios que se alejaran los

espíritus, qué le gustaría tener agua bendita que había en momentos dónde

quedaba inconsciente y por eso el doctor no lo dejaba salir, porque no mejoraba.

Después terminamos de hablar porque una de las trabajadoras le pidió que le

ayudara a repartir los vasos para que les dieran agua, ya al salir de la capilla vimos

que él estaba arrodillado afuera en el pasto con la cabeza en el suelo, después se

metió a la capilla y al volver a salir para irse como nosotros seguíamos afuera él nos

dijo: les aconsejó a ustedes chicas, no se les olvide bendecirse y pedirle a nuestro

Señor que nos cuide.

Sergio: Al llegar al Psiquiátrico Sergio se encontraba afuera de la capilla, aun no

llegaban las trabajadoras entonces, nos sentamos con ellos afuera de la capilla ahí

estaba Sergio, y le dijimos que ¿sí nos podíamos sentar a lado de él? dijo que si,

entonces le preguntamos que había si ya había desayunado, él dijo que sí que

temprano, después él se giró para hablarnos más de frente, le preguntamos si hoy

quería trabajar en la capilla, él dijo que no, le preguntamos porque, él dijo que no le

pagaban que tenía mucho que a nadie le pagaban, le preguntamos si le gustaba lo

que hacían al trabajar las ollas, dijo que no porque él lo que quería era que le

pagarán, que antes les pagaban como $200 a la semana y ahora nada a nadie y

que eso no le gusta, que para qué trabaja entonces (otro compañero escucho lo

anterior y dijo no les pagan tiene como más de 6 meses, antes si nos daban dinero

y ahora no) le preguntamos a Sergio entonces porque venía a la capilla y dijo: a ver

no a trabajar, le comentamos que si a él le daban café, azúcar y coca por venir, él

dijo que no siempre, le preguntamos qué trabajo le gustaría hacer y dijo que dónde

le dieran dinero, le preguntamos si le gustaba estar dentro del Psiquiátrico, él dijo:

que tenía un balazo en la cabeza y nos enseñó, pero no se veía, entonces le

preguntamos si tenía mucho en lo que él se quedó callado contestó otro de sus

compañeros tiene como 20 años no Sergio? El asintió y le dijimos que si quería

hablarnos de eso el asintió y dijo que habían sido unos delincuentes, entonces se

quedó callado, le preguntamos si tenía mucho tiempo dentro del psiquiátrico, Sergio

nos contestó: me trajo mi jefa por andar en el vicio, yo inhalaba cemento y

mariguana, éramos como 15 no éramos 10 todos andábamos así de delincuentes

al preguntarle quiénes eran esos 10, él nos contestó que eran sus amigos que eran

muy jóvenes y que su jefa lo había dejado ahí, le preguntamos si ella iba, él nos

contestó que no que lo había dejado ahí que sí, le preguntamos si se acordaba de

ella nos dijo él que sí que era joven y flaca después se levantó y se fue