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La filosofía (del latin philosophĭa, y éste del griego antiguo φιλοσοφία, 'amor por la

sabiduría')1 es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de


cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente
y el lenguaje.2 3 Al abordar estos problemas, la filosofía se distingue del misticismo, la
mitología y ciertas formas de religión por su énfasis en los argumentos racionales,4 y de
la ciencia porque generalmente lleva adelante sus investigaciones de una manera no
empírica, sea mediante la especulación, el análisis conceptual, los experimentos
mentales u otros métodos a priori.

La tradición filosófica occidental comenzó en la Antigua Grecia y se desarrolló


principalmente en Occidente. El término «filosofía» es originario de Occidente, y su
creación ha sido atribuida al pensador griego Pitágoras.5 Su popularización se debe en
gran parte a los trabajos de Aristóteles y Platón, que han recibido atención constante
hasta nuestros días. El término «filósofo» sustituyó al término «sofista» para designar a
quienes buscaban la verdad. Algunos de los sofistas más famosos eran lo que ahora
llamamos filósofos, pero fue Platón quien utilizó en sus diálogos los dos términos para
poner en contraste a quienes se dedicaban a buscar la verdad, los filósofos, con quienes
arrogantemente afirmaban poseerla, los sofistas, ocultando su ignorancia detrás juegos
retóricos o adulación, convenciendo a otros de algo infundado o falso, y cobrando
además por enseñar a hacer lo mismo.

La filosofía occidental ha tenido una profunda influencia y se ha visto profundamente


influida por la ciencia, la religión y la política occidentales. Algunos conceptos
fundamentales de estas disciplinas todavía se pueden pensar como conceptos
filosóficos. En épocas anteriores, estas disciplinas eran consideradas parte de la
filosofía. Así, en Occidente, la filosofía era un concepto extenso y ambiguo. Hoy, sin
embargo, su alcance es más restringido y se caracteriza por ser una disciplina más
fundamental y general que cualquier otra.

Ramas de la filosofía [editar]

Las ramas y los problemas que componen la filosofía han variado mucho a través de los
siglos.6 Por ejemplo, en sus orígenes, la filosofía abarcaba el estudio de los cielos que
hoy llamamos astronomía, así como los problemas que ahora pertenecen a la física.6
Teniendo esto en cuenta, a continuación se presentan algunas de las ramas centrales de
la filosofía en el presente.

Metafísica [editar]

Artículo principal: Metafísica

La metafísica se ocupa de investigar la naturaleza, estructura y principios fundamentales


de la realidad en general.7 8 Esto incluye la clarificación e investigación de algunas de
las nociones fundamentales con las que entendemos el mundo, incluyendo: ser, entidad,
existencia, objeto, propiedad, relación, causalidad, tiempo y espacio.

Antes del advenimiento de la ciencia moderna, muchos de los problemas que hoy
pertenecen a las ciencias naturales eran estudiados por la metafísica bajo el título de
filosofía natural.9 10
La ontología es la parte de la metafísica que se ocupa de investigar qué entidades
existen y cuáles no, más allá de las apariencias.11 12

Aristóteles designó la metafísica como «primera filosofía».13 En la física se asume la


existencia de la materia y en la biología la existencia de la materia orgánica pero
ninguna de las dos ciencias define la materia o la vida; sólo la metafísica suministra
estas definiciones básicas. En el libro quinto de la Metafísica, Aristóteles presenta
varias definiciones de términos filosóficos.14

A lo largo de los siglos, muchos filósofos han sostenido que de alguna manera u otra, la
metafísica es imposible.15 Esta tesis tiene una versión fuerte y una versión débil.15 La
versión fuerte es que todas las afirmaciones metafísicas carecen de sentido.15 Esto
depende por supuesto de una teoría del significado. 15 Ludwig Wittgenstein y los
positivistas lógicos fueron defensores explícitos de esta posición. La versión débil, por
otra parte, es que si bien las afirmaciones metafísicas poseen significado, es imposible
saber cuáles son verdaderas y cuáles falsas, pues esto va más allá de las capacidades
cognitivas del hombre.15 Esta posición es la que sostuvieron, por ejemplo, David Hume
e Immanuel Kant.

Gnoseología [editar]

Artículo principal: Gnoseología

La gnoseología es el estudio del origen, la naturaleza y los límites del conocimiento


humano.16 En inglés se utiliza la palabra epistemology, que no hay que confundir con la
palabra española epistemología que designa específicamente el estudio del
conocimiento científico, también denominado filosofía de la ciencia.17 Muchas ciencias
particulares tienen además su propia filosofía, como por ejemplo, la filosofía de la
historia, la filosofía de la matemática, la filosofía de la física, etcétera.

El experimento mental del cerebro en una cubeta puede poner a prueba distintas teorías
acerca del conocimiento.

Dentro de la gnoseología, una parte importante, que algunos consideran incluso una
rama independiente de la filosofía,18 es la fenomenología. La fenomenología es el
estudio de los fenómenos, es decir de la experiencia, de aquello que se nos aparece en la
experiencia.18 Más precisamente, la fenomenología estudia la estructura de los distintos
tipos de experiencia, tales como la percepción, el pensamiento, el recuerdo, la
imaginación, el deseo, etc.18 Algunos de los conceptos centrales de esta disciplina son la
intencionalidad, la conciencia y los qualia, conceptos que también son estudiados por la
filosofía de la mente.18

En la gnoseología se suele distinguir entre tres tipos de conocimiento: el conocimiento


proposicional, el conocimiento práctico o performativo, y el conocimiento por
familiaridad (acquaintance).19 El primero se asocia a la expresión «saber que», el
segundo a la expresión «saber cómo», y el tercero, en el español, se asocia a la
expresión «conocer» (en vez de «saber»). Así decimos, por ejemplo, que en la biología
se sabe que los perros son mamíferos. Éste es un conocimiento proposicional. Luego
existe un saber cómo entrenar un perro, el cual es un conocimiento práctico o
performativo. Y por último, el conocimiento por familiaridad es aquel que posee quien
dice, por ejemplo, «yo conozco a su perro».19 La mayoría del trabajo en gnoseología se
centra en el primer tipo de conocimiento, aunque ha habido esfuerzos por cambiar
esto.20

Un debate importante y recurrente en la gnoseología es aquel entre el racionalismo y el


empirismo.21 El racionalismo es la doctrina que sostiene que parte de nuestro
conocimiento proviene de una «intuición racional» de algún tipo, o de deducciones a
partir de estas intuiciones.21 El empirismo defiende, en cambio, que todo conocimiento
proviene de la experiencia sensorial.21 Este contraste está asociado a la distinción entre
conocimiento a priori y conocimiento a posteriori,22 cuya exposición más famosa se
encuentra en la introducción a la Crítica de la razón pura, de Immanuel Kant.

Aún otra distinción influyente fue la que promovió Bertrand Russell entre conocimiento
por familiaridad, y conocimiento por descripción. El primer tipo de conocimiento es el
conocimiento directo, como puede ser una percepción o un dolor. El segundo es en
cambio el conocimiento indirecto, al que llegamos sólo mediante una descripción
definida que refiere unívocamente al objeto siendo conocido.23

Algunos de los problemas centrales a la gnoseología son: el problema de Gettier, el


trilema de Münchhausen y el problema de la inducción.

Lógica [editar]

Artículo principal: Lógica

La lógica es el estudio de los principios de la inferencia válida.24 Una inferencia es un


proceso o acto en el que a partir de la evidencia provista por un grupo de premisas, se
afirma una conclusión.25 Tradicionalmente se distinguen tres clases de inferencias: las
deducciones, las inducciones y las abducciones, aunque a veces se cuenta a la abducción
como un caso especial de inducción.26 La validez o no de las inducciones es asunto de la
lógica inductiva y del problema de la inducción. Las deducciones, en cambio, son
estudiadas por la mayor parte de la lógica contemporánea. Cuando un argumento es
deductivamente válido, se dice que la conclusión es una consecuencia lógica de las
premisas.27 El concepto de consecuencia lógica es, por lo tanto, un concepto central a la
lógica.27 Para estudiarlo, la lógica construye sistemas formales que capturan los factores
relevantes de las deducciones como aparecen en el lenguaje natural.28 Para entender
esto, considérese la siguiente deducción:

1. Está lloviendo y es de día.


2. Por lo tanto, está lloviendo.

La obvia validez de este argumento no se debe al significado de las expresiones «está


lloviendo» y «es de día», porque éstas podrían cambiarse por otras y el argumento
permanecer válido. Por ejemplo:

1. Está nevando y hace frío.


2. Por lo tanto, esta nevando.

En cambio, la clave del argumento reside en la expresión «y». Si esta expresión se


cambia por otra, entonces el argumento deja de ser tan obviamente válido:

1. Ni está nevando ni hace frío.


2. Por lo tanto, esta nevando.

Las expresiones de las que depende la validez de los argumentos se llaman constantes
lógicas, y la lógica las estudia mediante sistemas formales.29 Dentro de cada sistema
formal, la relación de consecuencia lógica puede definirse de manera precisa,
generalmente por medio de teoría de modelos o por medio de teoría de la demostración.

Otros temas que caen bajo el dominio de la lógica son las falacias y las paradojas.30

Auguste Comte, cuyo nombre completo es Isidore Marie Auguste François Xavier
Comte (Montpellier, Francia, 19 de enero de 1798 - † París, 5 de septiembre de 1857).
Se le considera creador del positivismo y de la disciplina de la sociología, aunque hay
varios sociólogos que sólo le atribuyen haberle puesto el nombre.

De carácter dogmático, tuvo una vida atormentada, marcada por amores difíciles, un
matrimonio fracasado, crisis nerviosas y dificultades para instalarse en el estamento
académico.

Junto con Agustín Thierry, fue secretario de Saint-Simon durante siete años y ambos se
separaron de él debido a las muchas discrepancias que surgieron. Después de esta
ruptura, Comte inició una etapa que calificó de "higiene cerebral" para alejarse de la
influencia de las ideas de Saint-Simon. Otra versión menciona que Saint-Simon cedió
los derechos de su avance (los Principios de la sociologia) a Comte, con la condición de
que la mejorara y la diera a conocer al mundo entero, ya que Saint-Simon había dejado
atrás o en el olvido toda su investigación.[cita requerida] Por eso se considera a Comte el
padre de la sociología.[cita requerida]

Murió en París el 5 de septiembre a la edad de 59 años.

Filosofía [editar]

La filosofía de Comte entronca con la revuelta moderna contra los antiguos que inició
Francis Bacon ademas abarca un extenso campo de estudios sobre los chimpances y
extendió L'Encyclopédie francesa y que consistió, a grandes rasgos, en la estupefacción
de la razón y la ciencia como únicas guías de la humanidad capaces de instaurar el
orden social sin apelar a lo que él considera la misma demencia del ser humano.

La evidente intención de protesta y deseo de destrucción, sin embargo, a una postura


conservadora y contrarrevolucionaria en claro enfrentamiento con las propuestas
ilustradas de Voltaire y Rousseau.

Tomando como trasfondo la Revolución francesa, Comte acusa a estos dos autores de
generar utopías metafísicas irresponsables e incapaces de otorgar un orden social y
moral a la humanidad.

La idea básica de Comte era que todas las ciencias formaban una jerarquía, de manera
que cada eslabón dependía del anterior de acuerdo a la complejidad de los fenómenos
estudiados. En la base estaban las matemáticas, seguida de la mecánica, la física, la
química, la biología y por último, encabezando la pirámide de las ciencias se encontraba
la Ciencia de la Sociedad; la Sociología. Comte vio en esta ciencia las respuestas a los
problemas del hombre y la sociedad. La exaltación de la Sociología le llevó a
considerarla prácticamente como una nueva religión laica de la humanidad formándose
así el positivismo.

Los problemas sociales y morales han de ser analizados desde una perspectiva científica
positiva que se fundamente en la observación empírica de los fenómenos y que permita
descubrir y explicar el comportamiento de las cosas en términos de leyes universales
susceptibles de ser utilizadas en provecho de la humanidad.

Comte afirma que únicamente la ciencia positiva o positivismo podrá hallar las leyes
que gobiernan no sólo a los changos , sino nuestra propia historia social, entendida
como la sucesión y el rango de determinados momentos históricos llamados estados
primates.

La ley de los tres estados y la idea de progreso [editar]

También llamada ley fundamental, la ley de los tres estados afirma que la humanidad en
su conjunto y el individuo como parte constitutiva, está determinado a pasar por tres
estados sociales diferentes que se corresponden con distintos grados de desarrollo
intelectual: el estado teológico o ficticio, el estado metafísico o abstracto y el estado
científico o positivo.

Este tránsito de un estado a otro constituye una ley del progreso de la sociedad,
necesaria y universal porque emana de la naturaleza propia del espíritu humano. Según
dicha ley, en el estado teológico el hombre busca las causas últimas y explicativas de la
naturaleza en fuerzas sobrenaturales o divinas, primero a través del fetichismo y, más
tarde, del politeísmo y el monoteísmo. A este tipo de conocimientos le corresponde una
sociedad de tipo militar sustentada en las ideas de autoridad y jerarquía.

En el estado metafísico se cuestiona la racionalidad teológica y lo sobrenatural es


reemplazado por entidades abstractas radicadas en las cosas mismas (formas, esencias,
entre otros.) que explican su por qué y determinan su naturaleza. La sociedad de los
legistas es propia de este estado que es considerado por Comte como una época de
tránsito entre la infancia del espíritu y su madurez, correspondiente ya al estado
positivo. En este estado el hombre no busca saber qué son las cosas, sino que mediante
la experiencia y la observación trata de explicar cómo se comportan, describiéndolas
fenoménicamente e intentando deducir sus leyes generales, útiles para prever, controlar
y dominar la naturaleza (y la sociedad) en provecho de la humanidad. A este estado de
conocimientos le corresponde la sociedad industrial, capitaneada por científicos y sabios
expertos que asegurarán el orden social.

Finalmente, cabe destacar la propuesta que hizo Comte de un calendario humanista


donde cada uno de los meses y de los días representaba la conmemoración de un
personaje histórico. Este calendario se conoce también como el Calendario Positivista

Características de la filosofía positiva [editar]

La Filosofía Positiva como tipo de conocimiento propio del último de los tres estados de
la sociedad según la ley de los tres estados, se define por oposición a la filosofía
negativa y crítica de Rousseau y Voltaire (postura a la que Comte atribuye los males de
la anarquía y la inseguridad social que caracterizan al período post-revolucionario).

El término positivo hace referencia a lo real, es decir, lo fenoménico dado al sujeto. Lo


real se opone a todo tipo de esencialismo, desechando la búsqueda de propiedades
ocultas, características de los dos primeros estados.

Lo positivo tiene como características el ser útil, cierto, preciso, constructivo y relativo
(no relativista) en el sentido de no aceptar ningún determinismo absoluto a priori.

Se podría afirmar también que la filosofía positivista lo que hace es basar su


conocimiento en lo positivo, o sea en lo real, dejando a un lado las teorías abstractas
como la del fenomenalismo kantiano, al considerarlas como metafísicas.

Comte plantea tres estados del conocimiento humano: un estado teológico, un estado
metafisico (concreto / abstracto) y un estado positivo, el más deseado y al que en teoría
deberían tender los dos anteriores, ya que basa el logro del conocimiento en la razón
aplicada.

En fin, lo que busca la Filosofía Positiva de Augusto Comte es una reorganización


social, política y económica en el contexto de la Revolución industrial.

Asimismo, y como suele suceder con los Sistemas Filosóficos de cierta influencia, las
ideas de Comte pasan a ser objeto de nuevos enfoques, dando pie a nuevas
concepciones epistemológicas, representadas por autores tan diversos como interesantes
Klimovsky, Mary, Karl Popper, Bachelard, etc., que lo mismo critican, describen y
dictan normas de cómo debe ser aplicada la Filosofía Positiva.

Legado [editar]

La idea de una ciencia especial centrada en lo social –la «sociología»– fue prominente
en el siglo XIX y no únicamente para Comte. La ambición -algunos dirían
grandiosidad- con la que Comte la concibió fue, sin embargo, extraordinaria.
Comte vio esta nueva ciencia, la sociología, como la última y la más grande de todas las
ciencias, una ciencia que incluiría todas las ciencias las cuales integrarían y
relacionarían sus hallazgos en un todo cohesionado.

Comte acuñó el término "sociología" y se le considera el primer sociólogo moderno. Su


énfasis en la interconectividad de los chimpances lo convirtió en un precursor del
monismo moderno. No obstante, con pocas excepciones, su trabajo se considera hoy en
día excéntrico y acientífico, y su gran visión de la sociología como la reina de todas las
ciencias nunca llegó a cuajar.

Para personas con el apellido "Engel" (sin "s"), véase Engel (desambiguación).

Friedrich Engels, conocido en español como Federico Engels (Barmen-Elberfeld,


actualmente Wuppertal, Renania, entonces parte de Prusia, 28 de noviembre de 1820 –
Londres, 5 de agosto de 1895) fue un filósofo y revolucionario alemán.

Amigo y colaborador de Karl Marx, fue coautor con él de obras fundamentales para el
nacimiento de los movimientos socialista, comunista y sindical, y dirigente político de
la Primera Internacional y de la Segunda Internacional.

Biografía [editar]

Pensador y dirigente socialista alemán (Barmen, Renania, 1820 - Londres, 1895). Nació
en una familia burguesa, acomodada, conservadora y religiosa, propietaria de fábricas
textiles y vitivinícolas. Sin embargo, desde su paso por la Universidad de Berlín (1841-
1842) se interesó por los movimientos revolucionarios de la época: se relacionó con los
hegelianos de izquierda y con el movimiento de la Joven Alemania. Enviado a
Inglaterra al frente de los negocios familiares, conoció las míseras condiciones de vida
de los trabajadores de la primera potencia industrial del mundo; más tarde plasmaría sus
observaciones en su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845).

En 1844 se adhirió definitivamente al socialismo y entabló una duradera amistad con


Marx. En lo sucesivo, ambos pensadores colaborarían estrechamente, publicando juntos
obras como La Sagrada Familia (1844), La ideología alemana (1844-46) y el Manifiesto
Comunista (1848). Aunque corresponde a Marx la primacía en el liderazgo socialista,
Engels ejerció una gran influencia sobre él: le acercó al conocimiento del movimiento
obrero inglés y atrajo su atención hacia la crítica de la teoría económica clásica. Fue
también él quien, gracias a la desahogada situación económica de la que disfrutaba
como empresario, aportó a Marx la ayuda económica necesaria para mantenerse y
escribir El Capital, e incluso publicó los dos últimos tomos de la obra después de la
muerte de su amigo.

Colaboración con Marx [editar]

Por los mismos años publicó en los Anales Franco-Alemanes, de los que Karl Marx era
coeditor, un texto titulado Elementos de una crítica de la economía política. De esa
época procede su amistad con Marx, al que reconocía una superior capacidad teórica y
mayor originalidad en las ideas. En adelante Engels se convirtió en el sostén de Marx, al
que mantuvo junto a su familia durante los años en que se dedicaba a elaborar El
capital. En esa primera estancia en Mánchester, Engels se vinculó también al activismo
político local, militando en el movimiento cartista y colaborando en El Nuevo Mundo
Moral (The New Moral World), uno de los periódicos de Robert Owen. Más tarde, en
Bruselas, lugar de refugio de muchos izquierdistas europeos, participó activamente con
Marx en la Liga de los Justos, convertida pronto en la Liga de los Comunistas. Marx y
Engels se encargaron de redactar un breve panfleto con los principios políticos del
nuevo movimiento y que describe el capitalismo con una claridad que sus seguidores
consideran no superada. Publicado finalmente con el título de Manifiesto del partido
comunista (o Manifiesto comunista) llegó a tiempo de traducirse y difundirse por
Europa antes de los movimientos revolucionarios de 1848. Marx y Engels volvieron a
Alemania a participar en la lucha, y Engels fue ayudante de campo de August Willich
durante la rebelión de Baden–Palatinado. Como consecuencia del fracaso del
movimiento Marx y Engels tuvieron que exiliarse en Londres. En Londres, en 1850,
contribuyó a la Nueva Gaceta Renana, editada por Marx y publicada en Hamburgo.
También dio a la imprenta la primera edición de Las guerras campesinas en Alemania.

Engels regresó a Manchester, a la fábrica en la que había trabajado y de la que se


convirtió en copropietario. Aunque Marx permaneció en Londres eso no les impidió
mantener una estrecha colaboración, basada en una correspondencia casi diaria.
Finalmente Engels se trasladó a Londres en 1870, haciendo aún más intensa la
colaboración hasta la muerte de Marx en 1883. Engels publicó o preparó en esos años
algunas de sus obras más notables, como Contribución sobre el problema de la
vivienda', El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, La revolución
de la ciencia de E. Dühring (más conocida como Anti-Dühring), Del socialismo utópico
al socialismo científico o El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. En
esos años Engels aparecía como un miembro más de la familia en casa de Marx, cuyas
hijas le llamaban «El General»..., o también y mejor, "secretario general" (término que
usaría Lenin posteriormente).

Friedrich Engels en 1868

Obra después de Marx [editar]

Engels en 1893.

Engels se aplicó a corregir y preparar para publicación los manuscritos que Marx había
dejado inconclusos en su preparación de El Capital. El tomo II vio la luz en 1885 y el
III en 1894. Esta obra fue el centro de sus esfuerzos hasta su muerte, que ocurrió antes
de que pudiera dar a la luz lo que habría sido un tomo IV. El nombre de Engels no
figura en forma alguna en la autoría de esos volúmenes, pero es indudable que hay
mucho de su mano en ellos. Engels siguió publicando obras originales, como Ludwig
Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, así como artículos militantes en La
Nueva Gaceta.

Engels no tuvo sólo protagonismo propio como teórico del socialismo, a pesar de lo
contradictoria que nos aparece su doble condición de empresario y revolucionario, sino
que siguió participando activamente en el movimiento socialista y comunista. Fue
secretario de la Primera Internacional obrera (la Asociación Internacional de los
Trabajadores o AIT) desde 1870, y participó también en la fundación de la Segunda
Internacional. Intervino, por sus responsabilidades, en la vida política de los partidos
afiliados a la Internacional en el Sur de Europa (España, Portugal e Italia) y en el Este
(Rumania, Rusia,…) y escribió libros y artículos al respecto.

F. Engels, en calidad de teórico y fundador del socialismo científico, contribuyó a


definir formulaciones acerca de la lucha de clases, así estuviesen 'embozadas'. Su
categorización de las acciones de los 'anabaptistas' y su líder Thomas Müntzer, entre
otras, así como de las confrontaciones religiosas (Taboritas de Bohemia) sirvieron de
puntal al 'desvelamiento' de las contradicciones violentas de clase. Aparte habría que
señalar que Engels fue un cabal heredero del Renacimiento, al ser comprobado que
hablaba y escribía en 37 idiomas. Valdría la pena releer el panegírico de V. I. Lenin:
"Un gran hombre ha dejado de existir...".

Después de la muerte de Marx [editar]

Billete de 50 marcos de la RDA con la figura de Friedrich Engels.

Tras la muerte de Marx, Engels se convirtió en el garante de la incipiente


socialdemocracia alemana, de la Segunda Internacional y del socialismo mundial,
salvaguardando lo esencial de la ideología marxista, a la que él mismo había aportado
matices relativos a la desaparición futura del Estado, a la dialéctica y a las complejas
relaciones entre la infraestructura económica y las superestructuras políticas, jurídicas y
culturales.

Engels se opuso al radicalismo izquierdista, pero tampoco concilió con la evolución


reformista del movimiento revolucionario, reeditando la Crítica al programa de Gotha
o Las guerras civiles en Francia y finalmente publicando la Crítica al programa
socialdemócrata (alemán) de 1891. Dio lugar así a la revisión que condujo al Programa
de Erfurt, con el que sí se identificaba. Su colaborador Eduard Bernstein y otros
dirigentes condujeron a la socialdemocracia alemana hacia el reformismo
parlamentarista, extrayendo del legado de Engels una legitimidad que es negada por otra
parte del movimiento, la que condujo a la formación de los partidos comunistas y la III
Internacional.

Engels no sólo aplicó el materialismo histórico en sus escritos, sino que desarrolló y
aplicó también el materialismo dialéctico, que llegaría a ser la filosofía oficial del
movimiento comunista después de la Revolución rusa de 1917. Elementos importantes
de sus últimas concepciones filosóficas se encuentran en Dialéctica de la Naturaleza,
aunque muchos de sus análisis o ejemplos habían perdido ya valor cuando se publicaron
en 1925, en un marco de crecimiento explosivo de la ciencia natural y de debate
epistemológico.

Karl Heinrich Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris,
Alemania, 5 de mayo de 1818 – Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un
intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra,
incursionó en los campos de la filosofía, la historia, la religión, la política, y la
economía. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico. Sus escritos
más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y el
libro El Capital. Fue miembro fundador de la Liga de los Comunistas (1847-1850) y de
la Primera Internacional (1864-1872).

Biografía

Karl Marx fue el tercero de siete hijos de una familia judía de clase media. Su padre,
Herschel Mordechai (luego Heinrich) Marx, quien era descendiente de una larga línea
de rabinos, ejercía la abogacía en Tréveris, su ciudad natal. Era además consejero de
justicia, sin embargo recibió fuertes presiones políticas, por parte de las autoridades
prusianas que le prohibieron continuar con sus prácticas legales de acuerdo a su religión
y le obligaron a abrazar el protestantismo para poder mantener el cargo en la
administración de Renania. Su madre fue Henrietta Pressburg, nacida en los Países
Bajos, y sus hermanos fueron Sophie, Hermann, Henriette, Louise, Emilie y Caroline.

Realizó sus estudios de Derecho en la Universidad de Bonn pero los dejó para estudiar
Filosofía en Berlín. Se doctoró en 1841 en Jena con una tesis titulada Diferencia entre
la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro. Pronto se implicó en la
elaboración de trabajos en torno a la realidad social, colaborando en 1842 junto con
Bruno Bauer en la edición de la Gaceta Renana (Rheinische Zeitung), publicación de la
que pronto llegó a ser redactor jefe. Durante este período también frecuentó la tertulia
filosófica de Los Libres (Die Freien). La publicación finalmente sería intervenida por la
censura, y posteriormente, Marx tuvo que marchar al exilio.

Pensamiento

Testigo y víctima de la primera gran crisis del capitalismo (década de 1830) y de las
revoluciones de 1848, Marx se propuso desarrollar una teoría económica capaz de
aportar explicaciones a la crisis, pero a la vez de interpelar al proletariado a participar en
ella activamente para producir un cambio revolucionario.

La obra de Marx ha sido leída de distintas formas. En ella se incluyen obras de teoría y
crítica económica, polémicas filosóficas, manifiestos de organizaciones políticas,
cuadernos de trabajo y artículos periodísticos sobre la actualidad del siglo XIX. Muchas
de sus obras las escribió junto con Engels. Los principales temas sobre los que trabajó
Marx fueron la crítica filosófica, la crítica política y la crítica de la economía política.

Algunos autores pretendieron integrar la obra de Marx y Engels en un sistema


filosófico, el marxismo, articulado en torno a un método filosófico llamado
materialismo dialéctico. Los principios del análisis marxista de la realidad también han
sido sistematizados en el llamado materialismo histórico y la economía marxista. Del
materialismo histórico, que sitúa la lucha de clases en el centro del análisis, se han
servido numerosos científicos sociales del siglo XX: historiadores, sociólogos,
antropólogos, teóricos del arte, etc. También ha sido muy influyente su teoría de la
alienación.
Otros autores, entre los que destaca Louis Althusser, argumentan que los escritos de
Marx no forman un todo coherente, sino que el propio autor, al desarrollar sus
reflexiones críticas sobre la economía política durante la década de 1850, se
desembarazó de su propia conciencia filosófica anterior y comenzó a trabajar
científicamente. Desde esta perspectiva no existiría una ciencia marxista, sino un
científico, Karl Marx, que fue un pionero en la comprensión de los mecanismos
fundamentales que rigen el funcionamiento de la sociedad moderna, en especial con su
reelaboración de la teoría del valor, y cuya obra cumbre fue El Capital.

Las obras de Marx han inspirado a numerosas organizaciones políticas comprometidas


en superar el capitalismo. Por una parte, habría que señalar la interpretación que han
realizado los leninistas, partidarios de que una vanguardia del proletariado, organizada
en un partido revolucionario, preparado, si es necesario, para trabajar en la
clandestinidad, empuje a la clase obrera a hacerse con el poder mediante la fuerza
insurreccional de masas, para así derrocar a sus antiguas clases opresoras y dominantes,
la burguesía y la aristocracia, expropiándolas de su control sobre el aparato de Estado y
los medios de producción, y procediendo a la construcción de un Estado obrero que,
además de instituir a aquélla como clase dominante, le permita avanzar hacia el
socialismo —sociedad altamente igualitaria y solidaria, sobre la base de la democracia
obrera y la propiedad social sobre los medios de producción, y un fuerte desarrollo
productivo y cultural, con una economía planificada capaz de suplir holgadamente las
principales necesidades mayoritarias— y la desaparición de la división de la sociedad en
clases, hasta llegar al comunismo —sociedad sin clases sociales y sin Estado, basada en
un altísimo nivel de civilización—.

Por otra, la que realiza la socialdemocracia, en sus orígenes contraria a la táctica


revolucionaria y partidaria de avanzar hacia el socialismo a través de progresivas
reformas parlamentarias (hay que decir que la mayoría de partidos socialdemócratas han
ido poco a poco reformando sus planteamientos, hasta aceptar la economía de mercado).
Otros teóricos, como los del comunismo consejista son partidarios de la toma del poder
por parte de la clase obrera autoorganizada y no por parte de un partido.

Ideas filosóficas

Durante su juventud, y mientras se formaba en filosofía, Marx recibió la influencia del


filósofo alemán predominante en Alemania en aquel tiempo, Hegel. De este autor tomó
el método del pensamiento dialéctico, al que, según sus propias palabras, pondría sobre
sus pies; significando el paso del idealismo dialéctico del espíritu como totalidad a una
"dialéctica del devenir constante" donde la síntesis, a diferencia de Hegel, no había sido
realizada. Además, sigue utilizando el método dialéctico para analizar las
contradicciones en la historia de la humanidad y, específicamente, aquella entre el
capital y el trabajo.

Una interpretación sobre el desarrollo de la obra de Marx, proveniente del francés Louis
Althusser, considera que los escritos de Marx se dividen en dos vertientes. Esta
interpretación es relevante en la exegética marxista, pero a la vez es muy polémica y
pocos autores la mantienen al día de hoy. Althusser encuentra dos etapas:
1 - Marx joven (hasta 1845) período en que estudia la alienación (o enajenación) y la
ideología, desde una perspectiva cercana al humanismo influida en gran parte por la
filosofía de Ludwig Feuerbach.

Marx se pregunta y contesta en sus Manuscritos de 1844:

¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo
es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el
trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no
desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su
espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera
de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo
no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una
necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su
carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe
una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El
trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio,
de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del
trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en
él no se pertenece a si mismo, sino a otro. (...) Pertenece a otro, es la pérdida de sí
mismo. [1]

Paralelamente a estas ideas describe al hombre con diversas concepciones: lo considera


un ser real de carne y hueso; es únicamente el resultado de la historia económica, un
predicado de la producción de la misma historia.

Piensa que el hombre se realiza modificando la naturaleza para satisfacer sus


necesidades en un proceso dialéctico en que la transformación de agente y paciente es
transformación mutua. La autogeneración del hombre es un proceso real, histórico –
dialéctico, entendiéndose la dialéctica como proceso y movimiento a través de la
superación sintética de las contradicciones.

Cuando Marx habla de 'realidad' hace referencia al contexto histórico social y al mundo
del hombre. Asegura que el hombre es sus relaciones sociales.

Para Marx, lo que el hombre es no puede determinarse a partir del espíritu ni de la idea
sino a partir del hombre mismo, de lo que éste es concretamente, el hombre real,
corpóreo, en pie sobre la tierra firme. El hombre no es un ser abstracto, fuera del mundo
sino que el hombre es en el mundo, esto es el Estado y la sociedad.

La libertad, la capacidad de actuar eligiendo, está limitada a las determinaciones


históricas, pero es, al mismo tiempo, el motor de aquéllas cuando las relaciones sociales
y técnicas entran en crisis.

Dios, la Filosofía y el Estado constituyen alienaciones en el pensamiento, alienaciones


dependientes de la alienación económica, considerada para Marx única enajenación real.

En líneas generales, Marx defiende la idea de que la alineación empobrece al hombre


sociohistórico negándole la posibilidad de modificar aspectos de los ámbitos en los que
se ve involucrado, provocándole una conciencia falsa de su realidad. Sin embargo, éste
es un hecho que puede suprimirse.

Políticamente, el pensador alemán aboga por una sociedad comunista. Entre el hombre
alienado (aquel que no coincide consigo mismo) y el hombre comunista (aquel que
finalmente es igual a hombre) se coloca el proceso transformador. Sólo en la sociedad
comunista habrá desaparecido toda alienación.

2 - Marx maduro (1845-1875): Según Althusser, 1845, el año de La ideología


alemana y las Tesis sobre Feuerbach, marca la ruptura epistemológica (concepto
tomado de Gaston Bachelard). A partir de la cual Marx rompe con su etapa anterior,
ideológica y filosófica, e inaugura un período científico en el cual desarrolla estudios
económicos e históricos usando el método del materialismo histórico. Como diría
Althusser, Marx inaugura el continente historia.

Este es, eminentemente, el período de su magna obra: El capital. Crítica de la


economía política. No hay que olvidar, por otro lado, los textos de los que esta obra
surge: la Contribución a la crítica de la economía política (que dará material para el
primer capítulo de El capital) o los Grundrisse, cuyo tardío descubrimiento dio mucho
que hablar sobre las continuidades de Marx con su primera etapa, y proporcionó de
argumentos a los críticos de la ruptura epistemológica. Durante su etapa de madurez, la
obra de Marx se vuelve más sistemática y surgen sus conceptos económicos más
destacados: la teoría del valor, la explotación como apropiación de plusvalía, o la teoría
explicativa sobre las crisis capitalistas.

Sin embargo otros autores, incluido Erich Fromm, niegan la "ruptura epistemológica" y
sostienen que la idea de enajenación es la fundamental durante todo el pensamiento de
Karl Marx. Más cercanos al humanismo, no consideran que haya un joven y un viejo
Marx y reivindican la continuidad de su obra alrededor de un concepto del hombre y su
enajenación en el capitalismo.

Críticos de Marx

La importancia de Karl Marx en el panorama intelectual y político del siglo XIX, y de


su legado en el siglo XX, han provocado numerosas críticas a su obra y su persona. En
el siglo XIX, las principales críticas provenían de intelectuales y organizaciones del
movimiento obrero que sostenían posturas políticas distintas a las de Marx. Entre otros,
Bakunin, anarquista y rival en la inspiración de la Internacional, consideraba autoritario
a Marx.

Durante el último tercio del siglo XIX y, sobre todo durante el siglo XX, la fuerza del
marxismo en los ambientes intelectuales y organizaciones políticas de todo el mundo
hizo que numerosos pensadores conservadores y liberales intentasen refutarlo. Algunas
críticas se centran en elementos concretos de la obra de Marx, mientras otras se oponen
a alguna de las versiones del canon marxista elaborado por las organizaciones políticas
y los intelectuales socialistas o comunistas.

Poco después de la muerte de Marx, el economista austríaco Böhm-Bawerk publicó


varios ensayos sobre el subjetismo del valor, entre ellos Karl Marx and the Close of His
System, de 1896, donde consideraba refutar El Capital y la teoría del valor-trabajo
marxista, en tanto que teorías del campo de la economía. Ya en el siglo XX, una de las
críticas más influyentes ha sido la de Karl Popper. En La sociedad abierta y sus
enemigos analizó lo que llama 'profecías' marxistas, supuestamente desmentidas por la
historia. Popper escribió también un ensayo crítico con las pretensiones del marxismo
como ciencia de la historia, considerando que incurre en lo que llama 'historicismo'.

En el plano de la crítica personal, el historiador Paul Johnson dedica a Marx un capítulo


de Intellectuals, un libro en el que resalta la mezquindad personal de muchas otras
luminarias intelectuales.1

Husserl, como saben ustedes, es quizá el primer gran filósofo del siglo XX. Es
interesante que hay tres grandes filósofos que son casi coetáneos: Brentano, Dilthey y
Husserl. Brentano nació en 1838, Dilthey en 1833 y Husserl en 1859. Son tres figuras
de alta importancia y que significan el primer nivel de los pensadores de nuestro siglo.

Es interesante darse cuenta de como Husserl es en cierto modo paralelo a Brentano y


como también hay una cierta polémica con Dilthey. Hay una cierta oposición y sin
embargo los tres quedan como unidos.

Husserl es discípulo de Brentano; tiene unos antecedentes intelectuales que apuntan en


una dirección aristotélica, leibniziana; también de Bolzano, de quien le viene una
formación científica, en lo cual se diferencia de Dilthey, que tiene una formación
psicológica, filosófica, que arranca de la historia, de la psicología.

Y parte Husserl de las matemáticas. Husserl escribe muy joven una Filosofía de la
Aritmética. Pero muy pronto se interesa por la filosofía y publica un libro
Investigaciones Lógicas - Logische Untersuchungen, libro publicado el año 1900 -es
interesante advertirlo desde el primer momento: el nombre de Husserl está ligado a la
idea de fenomenología, pero en este libro no aparece la palabra "fenomenología". (La
edición española se publicó muy pronto -el año 1929, cuando no se había traducido a
ninguna otra lengua occidental- en cuatro volúmenes, traducción de Manuel García
Morente y José Gaos). Este libro ha traído no el concepto de fenomenología, sino la
realidad de la fenomenología. El término aparecerá más tarde; hay un escrito muy breve
Philosophie als strenge Wissenschaft, filosofía como ciencia rigurosa, y que representa
una cierta polémica respecto de Dilthey.

Hay incluso una frase de cierto modo crítica porque dice -referiéndose a Dilthey- que
parte de hechos -hechos históricos, hechos psicológicos- pero que no se puede abstraer
de hechos, es "ex pumice aquam" sacar de hechos teorías es como intentar sacar agua de
la piedra pómez. Sin embargo, más adelante, cuando se ve al conjunto de las dos
filosofías -la de Dilthey y la de Husserl-, se descubre un profundo parentesco.

El punto de partida filosófico de Husserl es la crítica del psicologismo. (Por cierto, la


tesis doctoral de José Gaos era sobre la crítica al psicologismo en Husserl. No olviden
ustedes que quien dio a conocer a Husserl en España fue Ortega y parten de Husserl las
dos tesis doctorales de los dos discípulos de Ortega -Ensayo de una teoría
fenomenológica deljuicio de Zubiri y La crítica al psicologismo de Gaos).

La primera obra en la cual aparece propiamente la idea de fenomenología es Ideas para


una fenomenología pura y filosofía fenomenológica, que es de 1913. Este libro es la
teoría de la fenomenología; la práctica, la puesta en juego de ese método, precisamente
como método, es las Investigaciones Lógicas.

El punto de partida es la crítica del psicologismo, que dominaba todo el pensamiento de


los últimos decenios del siglo XIX. La idea es la siguiente: la lógica, la ética, la
estética... tratan del pensamiento; la ciencia del pensamiento es la psicología y por tanto
esas disciplinas son psicológicas. Se llama psicologismo a la actitud filosófica
dominante en los últimos decenios del siglo XIX, según la cual la psicología es la raíz,
el fundamento de la filosofía, especialmente de esas tres grandes disciplinas: lógica,
ética y estética.

Ahora bien, Husserl se opone absolutamente a esto y hace una distinción elemental y
sumamente importante. Y dice que hay un equívoco: es evidente que se trata de
pensamiento, pero la palabra "pensamiento" quiere decir dos cosas: una actividad
psíquica, que no tiene nada que ver con esto; y los objetos, el comportamiento de los
objetos: la lógica no se refiere para nada a los actos del pensamiento - yo puedo pensar
una cosa u otra, ese pensamiento puede estar justificado o no: la lógica no habla para
nada de pensamientos, no habla de actividad psíquica; habla precisamente de los
objetos, de los contenidos de pensamiento. Y lo mismo se puede decir de la ética o de la
estética...

Por tanto, no tratan esas disciplinas filosóficas de pensamiento, de actividad psíquica,


sino de comportamiento de objetos, que él llamará ideales. Los actos psíquicos son
actos reales, son actos psíquicos, de pensamiento, por tanto, algo que yo pienso, que
están en el tiempo, que acontecen, que tienen una cierta individualidad. Lo que llama
Husserl objetos ideales no tiene nada que ver con eso: cuando, por ejemplo, se afirma la
validez del principio de contradicción no se quiere decir que yo no puedo pensar que A
es B y no-B al mismo tiempo, sino que el objeto A no puede ser B y no-B al mismo
tiempo. No se refiere por tanto a una posibilidad psíquica, a que yo pueda pensar o no
pensar algo, sino que los objetos no pueden comportarse más que con arreglo al
principio de contradicción. Lo mismo diríamos de los principios éticos o estéticos.

Entonces, naturalmente, hay una translación de la psicología a la validez de los objetos


ideales, que no son individuales, que no son temporales, que no quedan

Max Scheler (Múnich, 22 de agosto 1874 - Fráncfort del Meno, 19 de mayo 1928) fue
un filósofo alemán, de gran importancia en el desarrollo de la filosofía de los valores, la
sociología del saber y la antropología filosófica, además de ser un clásico dentro de la
filosofía de la religión. Fue uno de los primeros en señalar el peligro que implicaba para
Alemania el advenimiento del nazismo.

Hijo de padre luterano y de madre judía, se convirtió inicialmente al catolicismo, del


que más adelante se distanció.

Fue profesor en las universidades de Jena, Múnich y Colonia. Discípulo de Rudolf


Eucken, simpatiza con las teorías vitalistas de Henri Bergson y después con Husserl se
convierte, junto a Heidegger, en uno de los primeros fenomenólogos que no respetan a
cabalidad el método del maestro Husserl. Scheler utilizó la fenomenología para estudiar
los fenómenos emocionales y sus respectivas intencionalidades (los valores) y a partir
de ellos elaboró una muy sólida y original fundamentación personalista de la ética: la
realización de los valores se concretiza en modelos humanos que invitan a su
seguimiento. Dichos modelos serían el héroe para los valores vitales, el genio para los
valores espirituales y el santo para los valores religiosos.

Filosofía y clases de saberes [editar]

Scheler distingue tres clases de saberes: el inductivo, el de la estructura esencial o


fenomenológico y el metafísico.

• El saber inductivo es el de las ciencias positivas. Se basa en la dominación del


mundo circundante. Su objeto es la realidad y tiene como finalidad utilizarla por
medio de la técnica. Es el saber de dominio. Ejemplo de ello es la ciencia que se
ha desarrollado en Occidente desde la filosofía griega.

• El saber de la estructura esencial es el saber que nos permite captar de un modo


inmediato el qué de las cosas.

Está de acuerdo con Immanuel Kant en que existe el conocimiento de lo a priori, y que
este carácter lo tienen las proposiciones ideales que se dan con independencia del sujeto
que las piensa. A cambio de esta coincidencia parcial con Kant, mantiene cinco
diferencias:

1. No son los juicios elaborados por el entendimiento sino las esencias percibidas
las que constituyen primordialmente lo a priori.
2. La región de lo a priori no coincide con la región de lo formal, como pensó
Kant, sino que hay también un a priori material o con contenido: el valor.
3. En el lugar de la cuestión: ¿cómo es posible que se dé algo?, la cuestión
fundamental, dice Scheler, es más bien esta otra: ¿qué es lo que se da?
4. Scheler considera falsa la teoría kantiana según la cual todo lo que es ha tenido
que ser producido por el entendimiento, pues la percepción del valor es por sí
misma objetiva o intencional.
5. Tampoco está de acuerdo en que lo a priori se equipare con lo racional, pues la
afectividad, con el amor como actitud radical, es tanto o más a priori que la
actitud racional. En otros términos: sólo el que ama algo es capaz de conocer
racionalmente, ya que sin el amor no podría tener la experiencia de dicho
fenómeno. Lo que no queda claro es si este saber puede equipararse a lo que
tradicionalmente se ha llamado el saber culto. Ejemplo de ello es la idea de
microcosmos, Aristóteles decía que el alma humana puede ser todas las cosas.
Es una suerte de participación del hombre en la totalidad del mundo.

• El saber metafísico, también llamado saber de salvación, que es la forma más


alta de saber, pues se refiere a los más altos valores personales, vale decir, los
propios de lo divino. Consiste en gran medida en aquel saber que eleva al
hombre hacia algo mayor que él mismo. Ejemplo de ello ha sido el saber como
disciplina espiritual elaborado en la India.
Sin embargo, lo que ha sucedido históricamente es la sobrevaloración de una forma de
saber por sobre las otras. La gran tarea de nuestra época, señala Scheler, consiste en
lograr trabar el saber de dominio, con el saber culto y el saber de salvación. Trabazón
que implicaría jerarquizar dichos saberes.

Ética material de valores. [editar]

Un aporte fundamental de Scheler ha sido la descripción de la enorme riqueza e


importancia ética que posee la vida emocional del hombre. La cual es primaria respecto
de todo otra forma de saber. Así en Esencia y formas de la simpatía (1913), usa del
método de Husserl de la descripción fenomenológica aplicada a las emociones que
relacionan a los seres humanos unos con otros y con el mundo de los valores, especial
importancia poseen el amor y el odio como las actitudes radicales para la captación de
los fenómenos valóricos. Partiendo del concepto husserliano de reducción
fenomenológica, Scheler distinguió las esencias de lo que es tangible, real o existente, lo
que llevó a la afirmación de la independencia de los valores (eternos e invariables)
respecto de los bienes, que serían sólo sus portadores circunstanciales (lo que ha
significado que a Scheler se le acusase de platónico). En importancia, a este título le
siguió su obra más famosa El formalismo en la ética y la ética material de los valores
(1913-1916), un tratado en dos volúmenes que intentan dar un nuevo fundamento
personalista a la ética, desde este nuevo fundamento se critica el enfoque ético
meramente formal del filósofo alemán Immanuel Kant y lo cambia por un estudio de los
valores en cuanto contenidos específicos de la ética, los que se presentan de un modo
directo e inmediato a la persona y no a la conciencia como sostenía Husserl.

Los valores, según Scheler, se presentan objetivamente, esto es a priori, como


estructurados según dos rasgos fundamentales y exclusivos:

1. La polaridad, todo los valores se organizan como siendo positivos o negativos.


A diferencia de las cosas que sólo son positivas.
2. La jerarquía, cada valor hace presente en su percepción que es igual, inferior o
superior a otros valores. Esta jerarquía da lugar a una escala de valores que
Scheler ordena de menor a mayor en cuatro grupos:
1. Los valores del agrado: dulce - amargo
2. Las valores vitales: sano - enfermo
3. Los valores espirituales, estos se dividen en:
1. Estéticos: bello - feo
2. Jurídicos: justo - injusto
3. Intelectuales: verdadero - falso
4. Los valores religiosos: santo - profano

Los valores morales no son una categoría de valores porque no poseen portadores, son
valores puros. Su realización es más bien indirecta. Se verifica en la realización de los
otros valores según su polaridad y jerarquía objetiva.

Cuando todavía se consderaba católico escribió De lo eterno en el hombre (1921)


justificando su conversión y después un estudio de la sociología del conocimiento, Die
Wissensformen und die Gesellschaft (Formas de conocimiento y sociedad, 1926).
Posteriormente se alejó del catolicismo y desarrolló una filosofía, basada en una
concepción más bien hegeliana de Dios. Vale decir que es el hombre el lugar por el cual
Dios se hace manifiesto en la historia. Dios necesitaría del hombre para poder
manifestarse realmente. Esta tesis es consecuencia de su polémica idea de que el espíritu
es impotente. Ahora bien, El conocimiento abstracto y los valores religiosos obtendrían
toda su fueza de realización en los impulsos básicos manos. Scheler se opuso desde el
comienzo a Freud respecto de que lo superior surge de lo inferior. Sostiene Scheler que
es imposible deducir de la sola represión sexual la capacidad del hombre de hacer surgir
la novena sinfonía de Beethoven o Los hermanos karamazov de Dostoieski.El puesto
del hombre en el cosmos (1928).[1

Martin Heidegger (* Messkirch, Alemania, 26 de septiembre de 1889 – Friburgo de


Brisgovia, 26 de mayo de 1976) fue un filósofo alemán.

Estudió teología católica y luego filosofía en la Universidad de Friburgo de Brisgovia,


donde fue discípulo de Husserl, el fundador de la fenomenología. Comenzó su actividad
docente en Friburgo en 1915, para luego enseñar durante un período (1923–1928) en
Marburgo. Retornó a Friburgo en ese último año, ya como profesor de filosofía.

Introdujo los textos de Friedrich Nietzsche en la filosofía académica.[cita requerida] Es una de


la figuras protagónicas de la filosofía contemporánea: influyó en toda la filosofía del
existencialismo del siglo XX, fue uno de los primeros pensadores en apuntar hacia la
«destrucción de la metafísica» (movimiento que sigue siendo repetido), en «quebrar las
estructuras del pensamiento erigidas por la Metafísica (que domina al hombre
occidental)», que planteó que «el problema de la filosofía no es la verdad sino el
lenguaje», con lo que hizo un aporte decisivo al denominado giro lingüístico, problema
que ha revolucionado la filosofía. Mantuvo vigencia en muchos pensadores europeos —
y con el paso del tiempo en los no europeos—, a partir de la publicación de Ser y
tiempo (1927). El estilo innovador, complicado y aun oscuro que utiliza Heidegger con
el fin de abrir-mundos según el pensador (y que muchos consideran que es
terriblemente oscuro y casi místico) influyó en Hans-Georg Gadamer, el estilo singular
y difícil que utiliza Jean-Paul Sartre en El ser y la nada, el de Jacques Lacan cuando
redacta sus Escritos, el de Jaques Derrida con su crítica a la Presencia, Gianni Vattimo
y a una gran parte de pensadores envueltos en el debate sobre la muerte de Dios y el
Ser, el nihilismo, la postmodernidad y la época post-capitalista.[cita requerida]

Ahora bien, la obra de Heidegger aborda, al tratar problemas ontológicos, también


problemas de tipo semiótico; es de este modo que influye directamente en los
hermenéuticos: Paul Ricoeur, Rüdiger Bubner y Hans-Georg Gadamer

Jean-Paul Charles Aymard Sartre (París, 21 de junio de 1905 – ídem, 15 de abril de


1980), conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor y
dramaturgo francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Fue el
décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, pero lo rechazó
explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo
reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían
desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Fue pareja también de la
filósofa Simone de Beauvoir.

Gabriel Marcel (París, 7 de diciembre de 1889 - 8 de octubre de 1973) fue un


dramaturgo y filósofo francés. Sostenía que los individuos tan sólo pueden ser
comprendidos en las situaciones específicas en que se ven implicados y comprometidos.
Esta afirmación constituye el eje de su pensamiento, calificado como existencialismo
cristiano o personalismo.

Pensamiento [editar]

En su primer libro, Diario metafísico, Marcel abogaba por una filosofía de lo concreto
que reconociera que la encarnación del sujeto en un cuerpo y la situación histórica del
individuo condicionan en esencia lo que se es en realidad.

Marcel distinguió la reflexión primaria, que tiene que ver con los objetos y las
abstracciones. Esta reflexión alcanza su forma más elevada en la ciencia y la tecnología.
La reflexión secundaria -usada por él como método- se ocupa de aquellos aspectos de la
existencia humana, como el cuerpo y la situación de cada persona, en los que se
participa de forma tan completa que el individuo no puede abstraerse de los mismos. La
reflexión secundaria contempla los misterios y proporciona una especie de verdad
(filosófica, moral y religiosa) que no puede ser verificada mediante procedimientos
científicos, pero que es confirmada mientras ilumina la vida de cada uno.

Marcel, a diferencia de otros existencialistas, hizo hincapié en la participación en una


comunidad en vez de denunciar el ontológico aislamiento humano. No sólo expresó
estas ideas en sus libros, sino también en sus obras de teatro, que presentaban
situaciones complejas donde las personas se veían atrapadas y conducidas hacia la
soledad y la desesperación, o bien establecían una relación satisfactoria con las demás
personas y con Dios.

En cuanto a la familia, Marcel tras reflexionar en su experiencia de temprana muerte de


su madre, afirmaba que la familia era una especie de símbolo de una realidad personal
mucho más rica y profunda donde el amor recíproco y la mutua donación son la base o
fundamento. En ese mundo, el niño ve un refugio de recuerdos felices donde vuelve
cada vez que hace falta. En el caso de los que morían hacía notar al mismo tiempo su
lejanía (ya no están) y su cercanía (la nostalgia).

Como se ha mencionado los textos de su Journal Metaphysique reflejan tanto sus


estudios de filósofos y corrientes de pensamiento, —escrito eso sí a modo de diario—
como sus experiencias personales. Así la segunda parte del Journal trata de su
experiencia de la guerra y evoca su idea de la trascendencia de la existencia encarnada
por medio de un análisis fenomenológico propio.
Esta metodología fue desarrollada ulteriormente cuando oponía la «fenomenología del
tener» a la «fenomenología del ser»5 que lo pone en las puertas de la metafísica.

Defensor de los sublevados durante la Guerra Civil Española, Albert Camus polemizó
con él en varias cartas públicas donde denunció las contradicciones éticas de su
reflexión filosófica humanista.