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Tres versiones del poema 6 de Catulo

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Flu dlcs ts Ctll
n snt llpdae tque nlgnts
ulls dcr. nc tcr psss.
urm nsc qud fbrcls
scrt dlgs. hc pdt ftr.
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nququm. tctm cbl clmt
srts c Sr frgrns lu.
plunsqu. praque. t hc t ll
ttrts. trmlqu quss lct.
rgtto. nmbltqu.
nm b stt. pdt nhl tcr.
cr nn tm ltra cftt pnds
n t qud fcs nptrm.
qur qudqud hbs bn mlqu
dc nbs. ul te c ts mrs
d calm lpd ucr urs.

6
Cenars bien, mi Fbulo, en mi casa
dentro de algunos das si los dioses
favorables te son y traes contigo
cena abundante y una chica guapa,
y vino y sal y ganas de rer.

Si te traes todo esto, te deca,


cenars bien, encanto, pues Catulo
tan solo telaraas lleva encima.
Mas a cambio obtendrs mi amor sincero
o algo ms dulce an y distinguido,
pues te dar un perfume que a mi nia
las Venus y Cupidos regalaron:
cuando lo huelas, Fbulo, a los dioses
pedirs todo t hacerte nariz.

6
Flavio, de tus deleites a Catulo,
si no fueran burdos e indecorosos,
hablar querras, sin callar detalle.
Pero yo no s qu puta febril
prefieres:tanto te apena decirlo!
Pues t no yaces una sola noche
solo; tu cama aulla, sin quedar tcita
nunca, olorosa de algn sirio aceite
y guirnaldas; y quedan tus cojines
gastados, entre el chirriar que sacude
tu lecho, tan trmulo y fatigado.
Pues no sirve de nada que los crpulas
callen: y por qu? Tus gastados flancos
delatan todas tus obscenidades.
Dinos qu tienes de malo y qu tienes
de bueno, pues quiero llevarte al cielo,

con tus amores, en estos versitos.

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Flavio, a Catulo querras hablarle de tu capricho, si no fuera sosa y
basta, y no podras callarte. Pero no s qu clase de febril y enfermiza
puta te ha encandilado: eso te avergenza confesarlo. Pues, que t no
pasas las noches viudas lo grita tu estancia, en vano callada, que
derrama aroma de guirnaldas y de aceites sirios (17), y las almohadas,
sta y aqulla, aplastadas, y el crujido quejumbroso de tu
temblequeante lecho y sus meneos. De nada sirve callar tus adulterios,
de nada (18). Por qu? No arquees tus costados, tan consumidos, ni
hagas tantas tonteras. Por eso, lo que tengas de bueno y de malo,
dmelo: quiero a ti y a tus amores pregonaros hasta el cielo con mis
graciosos versos.