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Tres

versiones del poema 5 de Catulo


V
Vivamus mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum severiorum
omnes unius aestimemus assis!

soles occidere et redire possunt:


nobis cum semel occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.

da mi basia mille, deinde centum,


dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum.
dein, cum milia multa fecerimus,

conturbabimus illa, ne sciamus,


aut ne quis malus inuidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.


5
Vivamos, mi Lesbia, y amemos,
y los rumores de los viejos ms severos

todos en un as estimemos.
Los soles morir y volver pueden:
a nosotros, cuando una vez se nos muere nuestra breve luz,

noche hay perpetua, una, para dormirla.


Dame besos mil, despus ciento,
despus mil otros, despus un segundo ciento,
despus sin cesar otros mil, despus ciento,
despus, cuando miles muchos hiciramos,
los conturbaremos, para que no sepamos,

o para que ningn malvado envidiarlos pueda


cuando tantos sepa que son, de besos.

5

Vivamos, Lesbia ma, y amemos,


Y los rumores de los severos viejos
Todos unidos estimemos en un as.

Pueden morir y renacer los soles;


Nosotros, cuando muera la breve luz,
Debemos dormir una noche perpetua.
Dame mil besos, luego cien,

Despus otros mil, luego doscientos,


Despus hasta otros mil, luego un ciento.
Luego, cuando hagamos muchos miles,

Los turbaremos, porque no sepamos,


O no pueda adivinar algn malvado,
Qu tanto hubo de besos.

5.
Vivamos, Lesbia ma, y ammonos.
Que los rumores de los viejos severos

no nos importen.
El sol puede salir y ponerse:
nosotros, cuando acabe nuestra breve luz,
dormiremos una noche eterna.
Dame mil besos, despus cien,
luego otros mil, luego otros cien,

despus hasta dos mil, despus otra vez cien;


luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta, no la sabremos nosotros
ni el envidioso, y as no podr maldecirnos

al saber el total de nuestros besos.