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Lo que no es una evaluación de proceso.

No es una colección de pruebas, exámenes y trabajos que se han hecho a lo largo de una
secuencia de aprendizajes, convirtiéndola en continuas actividades evaluativas.

No supone calcular la media de las calificaciones de los trabajos que se han ido
haciendo a lo largo de la secuencia de aprendizaje indicada.

No entiende siempre el trabajo del alumno como un producto final y acabado.

No significa, especialmente para una evaluación formativa, que las actividades de


proceso tengan que ser valoradas de manera cuantitativa.

No tiene por qué estar centrada en los errores o las deficiencias observadas en el
aprendizaje, aunque éstos sean también objeto de análisis por parte del profesor.

No debe crear una situación amenazadora para los alumnos que repetidamente presentan
deficiencias o errores en la construcción del conocimiento.

No debería temer una cierta subjetividad en la recogida de información e incluso en su


valoración.

No ha de utilizar necesariamente parámetros tradicionales o parámetros basados en una


evaluación final si realmente desea generar información relevante.

No debe limitarse exclusivamente a la actuación de los alumnos.

No puede basarse, en la medida de lo posible, en un solo instrumento.

No debe olvidar la participación activa del alumno en su propio proceso de aprendizaje.

No supone la simple detección y demostración del momento de aprendizaje en el que se


encuentra el alumno.
Lo que debería hacer una evaluación de proceso.

Proporcionar datos de la evolución del aprendizaje del alumno y de la enseñanza del


profesor de manera natural e integrada.

Analizar la calidad de las actividades elegidas para valorar el progreso de los alumnos.

Corregir lo imprescindible en relación con lo que es objeto de aprendizaje y con el


momento en que se están adquiriendo los contenidos.

Practicar una corrección explicativa en la que los alumnos encontrarán comentarios


claros sobre sus errores y sus dificultades; y orientaciones sobre la manera de
superarlos.

Entender que el aprendizaje tiene niveles progresivos y es mejorable; no siempre


contiene dificultades, errores o fallas. Su valor continuado trata precisamente de la
construcción de esta progresión.

Proporcionar confianza a todos los alumnos pero especialmente a aquellos que


presentan una adquisición con mayores irregularidades.

Admitir que el registro de datos evolutivos no siempre es objetivo, ya que si así fuera se
obviarían ciertos aspectos, entre otras razones porque es difícil hacer introspección.

Contar con indicadores que muestran lo que está sucediendo y cómo está sucediendo a
lo largo del proceso de enseñanza y aprendizaje.

Contemplar la actuación del profesor porque ha de revertir sobre la optimización de su


proceso de enseñanza.

Utilizar instrumentos de diversa naturaleza para poder evaluar diferentes capacidades.

Integrar elementos auto regulativos que no hagan al alumno dependiente del profesor.

Suponer el compromiso de cambio y reconducción del aprendizaje y de la enseñanza


siguiendo los indicios observados.