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La Incineración de Desechos

también quema nuestra salud

Julio Alexander Parra Maldonado


jalexp@telcel.net.ve

A propósito de la polémica entablada estos días por la posible implementación de

una incineradora para los desechos sólidos del área metropolitana de Mérida, creemos

desde el Centro de Reciclaje Los Curos CERCUS se hace necesario entablar un dialogo

serio que conlleve ha la implementación de un sistema integral de los desechos y no se

proceda con premura y se tomen decisiones que impliquen consecuencias perjudiciales

a la salud de los merideños y al valioso patrimonio ambiental con que cuenta la región.

Es ampliamente conocido que la incineración de desechos es una fuente importante

de contaminación ambiental, ya que emite sustancias de elevada toxicidad a la

atmósfera y las cenizas que genera supone otro problema de difícil solución para su

disposición final.

Entre los compuestos tóxicos que emiten las incineradoras, en los lugares donde ya

se utilizan, destacan metales pesados como mercurio, cadmio, plomo y cobre; gran

cantidad de dioxinas, y sustancias organocloradas. Esta situación se ha dado en ciudades

europeas, donde disponen de largos años con legislaciones para controlar la disposición

de los desechos, con técnicas para separar desechos peligrosos de los desechos

domiciliarios. Ahora que pasará en nuestra ciudad donde no tenemos prácticas de este

tipo, donde disponemos los desechos de cualquier forma; donde pilas, envases de

sustancias químicas, aceites automotores, residuos hospitalarios, desechos de

laboratorios o envases de PVC se ven mezclados con los desechos de nuestras casas

durante el proceso de recolección y disposición final. Esta costumbre no se cambia de

un día para el otro.

Las dioxinas son extremadamente peligrosas, persistentes y acumulativas en toda la

cadena alimenticia. Los alimentos, especialmente carne, pescado y derivado lácteos; son

la principal vía de ingestión de estas sustancias que son cancerígenas y alteran los

sistemas inmunitario, reproductor y nervioso. Estos efectos se han observado en


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animales de laboratorio con niveles próximos a los que tiene el ser humano. Hasta

ahora no se tiene certeza de seguridad ante la exposición a estas dioxinas.

Según estudios de la Unión Europea, las incineradoras son responsables del 40% de

las emisiones de dioxinas al ambiente. Entonces encontramos que en enero de 1998, el

gobierno francés tuvo que cerrar tres incineradoras municipales debido al alto nivel de

dioxinas encontradas en vacas que pastaban en sus inmediaciones. Durante 1997 y

1998, en Bélgica se prohibió la leche procedente de los alrededores de lo que llaman

“plantas de valoración energética de residuos”, que son incineradoras de última

generación. Y no olvidemos los “pollos belgas” que a finales de 1998 y a principios de

1999, fueron retirados de estantes de comercios debido a su alto contenido de dioxinas.

Entonces hay riesgos comprobados en la utilización de estas incineradoras.

Los sistemas de filtrado y los controles de emisión no garantizan la salud pública. Y

pregunto ¿es que en Venezuela tenemos leyes o reglamentos que fijen niveles de

emisión para plantas incineradoras?, y si las hay, ¿se cumplen? Aun no se ha conseguido

el nivel cero de emisión de dioxinas, de forma permanente, ni de otras sustancias

tóxicas que se emiten a la atmósfera, y cuanto más eficiente sea el sistema de filtrado,

mayor será el contenido de estas sustancias en las cenizas, que son residuos tóxicos. Y,

¿dónde colocaremos estas cenizas?

La incineración de desechos es tecnología de “final de tubería”. Perpetúa el traslado

de los contaminantes de un medio a otro, del suelo al aire, de este a las fuentes

acuíferas, en fin mantiene lo que se denomina el ciclo de contaminación. Agrega nuevos

problemas, a corto y mediano plazo para la salud y el ambiente.

Por estos motivos y por otros de índole económico y social, comunidades en muchas

partes del mundo rechazan la incineración de desechos. Igualmente asociaciones de

profesionales de la salud se han manifestado en contra de este sistema por suponer un

riesgo muy alto para la salud pública y el ambiente. El pasado 22 de Marzo, se produjo

en Bonn, Alemania, la Declaración de las ONG’s del Sur Contra la Incineración,

firmada por 20 organizaciones de Africa, Asia y América Latina, apoyadas por otras 16

organizaciones de países de Europa, Japón y EEUU. Además se adelantan campañas, por


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organizaciones mundiales y locales, para el desmantelamiento de las plantas

incineradoras que operan aún en el mundo, incluso las de última tecnología.

Las autoridades municipales son las responsables por ley del tratamiento y la

disposición final de los desechos, pero también son responsables de proteger la salud

pública y el ambiente de los ciudadanos. En consecuencia deben invertir sus esfuerzos

institucionales, económicos y personales en desarrollar otras alternativas, que ya

existen y son viables técnica y económicamente. Les invitamos a visitarnos en Los

Curos, a compartir ideas, y a sumar esfuerzos para plantear alternativas de verdad.

Por último, debemos pronunciarnos a favor de aquellas personas y organizaciones

que han sido descalificados por pronunciarse en contra de la incineración de desechos

en Mérida. No aceptamos que se pretenda manipular la opinión pública, la oposición a

la incineración tiene razones bien fundadas. Como Ambientalistas, como Organización,

como Ciudadanos exigimos seriedad y opciones sanas para el tratamiento de los

desechos en Mérida.

Los datos y los reportes hechos están sustentados en Informes de la Unión Europea, GREENPEACE, la
Declaración de las ONG’s del Sur contra la Incineración, y la experiencia acumulada durante ocho años de
trabajo continuo en CERCUS.

Universidad de Los Andes


Dirección General de Cultura y Extensión
Cátedra de la Paz y Derechos Humanos
“Mons. Oscar Arnulfo Romero”

Junio 2000