I. Lo fantástico
Hacer antologías de literatura fantástica —de cual-
quiera— puede ser una labor laberíntica que
implica discriminar y discernir, aceptar y dejar
fuera muchos textos, algunos de ellos queridos,
otros consagrados. Esta labor debe tener, entonces,
su punto de partida en criterios consistentes que se
transformen en un apoyo sustancial para la revi-
sión de los textos y en guías confiables para
orientar la selección. Es por ello que, en el caso
específico de esta antología del cuento fantástico
en México, es importante encarar primero lo fan-
tástico y su especificidad, siempre amenazada por
los territorios fronterizos y las modalidades afines.1
Aceptando las metáforas espaciales, me gus-
taría, ante todo, acotar que en mi planteamiento
concibo lo fantástico como una modalidad espe-
cífica dentro de un modo discursivo más general
que es lo maravilloso. En esta ocasión uso el tér-
mino “Maravilloso” para englobar el conjunto de
modalidades literarias que se caracteriza por re-
presentar en los textos un paradigma de realidad
1Para esta introducción, empleo libremente las ideas que he ex-
presado en otros trabajos como “Lo fantástico y sus fronteras”
y “Transgresiones y legalidades”.
que, a los fines operativos, puede entenderse ex-
tratextualmente —en el momento en que el texto se
genera— como aceptable, funcional y cotidiana, y que
configura una realidad alternativa o esboza un siste-
ma de inconsistencias que apuntan a la irrealidad,
también representada textualmente. La combina-
ción de distintos elementos que conforman las
obras y su ordenación particular harán que un
texto abandone una modalidad específica y se
reconozca como perteneciente a otra.2 Por ejemplo,
el condicionar el discurso de lo milagroso a un
sistema de reglas de naturaleza que incluya la
posibilidad fáctica de la intervención de una vo-
luntad numinosa responsable del ordenamiento
del mundo y por ende de sus leyes; o bien el de lo
exótico, que da cuenta de una aparente confron-
tación entre dos órdenes o dos ideologías, pero que
se estructura en la aceptación de los sistemas
alternativos y paralelos y parece dar paso a uno
dual, en el que las leyes de los dos órdenes se
acomodan cada una en su propio ámbito y no
invaden el del contrario en un respeto casi com-
pleto de las fronteras. Cosa que no sucede en lo
fantástico, donde, por el contrario, al aparecer las
manifestaciones del sistema alternativo, las reglas
de ambos órdenes se entrelazan en un sólo sistema
que deviene inestable, y cada fenómeno anómalo
se convierte en un invasivo revés que altera la
confianza en que el sistema de leyes aceptado sea
suficiente para explicar el mundo; por ende, en
lugar de aceptar las anomalías como alternativas,
su presencia atenta contra la regularidad de mun-
do textual y lo fractura. Esto obliga a pensar en las
fronteras por las que lo fantástico se escapa hacia
otras modalidades.
2 He ahondado en este problema en “Lo fantástico y sus fronte-
ras”, pero sobre todo en algunos trabajos destinados a esclarecer
las características de lo maravilloso medieval que cito en la bi-
bliografía.
viii
Y es que hablar de fantástico siempre crea
expectativas sobre las delimitaciones; hablar de lo
fantástico es, de una u otra manera, hablar de fron-
teras, de deslindes, de límites entre dominios, entre
estéticas, entre modos discursivos, incluso —por en-
gañosa que pueda resultar tal postura— entre
maneras de apreciar un fenómeno desde distintas
perspectivas. Temáticamente, las fronteras —sean
entre el sueño y la vigilia, entre la vida y la muerte,
la realidad y la apariencia, entre lo real y lo
imaginario o la cordura y la locura, o bien aludidas
preponderantemente por medio de los umbrales—
signan casi todo intento por acercarse a lo fan-
tástico y encontrar su especificidad. Así, lo fantásti-
co pareciera crearse siempre en el territorio
evanescente y limítrofe en el que conviven dos
órdenes que, al ponerse en contacto, conjuran una
franja conflictiva dentro de cuyos estrechos límites
se crea la sola oportunidad posible para hablar de
fantástico, pero que, dependiendo del desenlace, el
enfoque o el transcurrir narrativo, puede aban-
donarse fácilmente para caer o situarse en algún
campo vecino. Igualmente, en ocasiones la men-
ción de las fronteras sólo sirve para mostrar qué
rasgos son comunes y qué diferencias existen entre
los dos lados del umbral de la realidad codificada
por los textos. Apenas una somera mención de
algunos importantes intentos por dilucidar este
límite sería una eficiente demostración de cómo lo
fantástico casi intrínsecamente pertenece a las fron-
teras: Todorov habla de lo fantástico como algo
que para surgir necesita de la confrontación entre
dos órdenes: el de lo sobrenatural y el de lo natural
—y, tramposamente, de real y fantástico—; Barre-
nechea habla de normal y anormal; Vax de real e
imaginario; Castex de racional e irracional; Irène
Bessière —haciéndose eco de Sartre— de tético y no
tético; Reisz de Rivarola de posible e imposible; yo
lo hago de legales e ilegales, etcétera.
Siempre dos lados de una suma imposible y
aberrante, de un territorio no permeable, sino sus-
ix
sino de ficción. 52). ríos. todo confín. y siempre con fronteras. en los resquicios y umbrales que permiten entrever otros mundos y realidades y. cada espejo. lo que es peor. la literatura siempre es parcial: “toda ficción implica un proceso de selección de posibles” (Campra. sueños. Toda frontera. niebla. manifiestamente a veces. umbrales y confines.ceptible de irrupción y transgredido. En los textos ficcionales aparecen lo mismo enunciadas que representadas —horas entre horas. y. dobles. tiene que aparecer. muchas veces correlativa de lo real y que consideran la ficción. atra- vesar de uno a otro y enfrentar la evidencia de que. puentes.”. sino false- dad—. que no hablamos de realidad. El truco de lo fantástico pareciera ubicarse en que los significan- tes de cada una de esas palabras y construcciones 3 Umbrales clásicos. en ocasiones. no fingimiento. entre la evidencia física de uno y la percepción alterada que da vida a otro. x . transgre- siones. 4 Que suelen ser las nuevas formas de enunciar las fronteras en- tre dos mundos. crepúscu- los. hay que atender a que estamos trabajando con palabras. espejos. el testimo- nio de que se están confrontando dos concepciones de mundo. y que para representar la realidad. para que exista lo fantástico. críptica otras. cada puente. es un término que for- ma parte de un discurso narrativo. Sin embargo. “Los silencios. cada lugar liminar en un texto fantástico es un enunciado... no con hechos o sucesos culturales. locura4— y son siempre la huella que re- cuerda que lo fantástico vive mejor liminalmente.3 sueños. como tal. y básico en lo fantástico que ha sido tan abusado por lecturas simplistas que imaginan una literatura siempre realista —y. violaciones e infracciones son palabras que abundan tanto en los relatos fantásticos como en los acercamientos teóricos dedicados a ellos. Fronteras. provenientes de una tradición que mante- nía al mundo apenas separado del Otro Mundo y que marcaba las fronteras con elementos reconocibles que indicaban a lecto- res y personajes atentos que se había cambiado de código de funcionamiento de realidad.
Campra expone: “Existen. mismas que surgen de las limitaciones propias del lenguaje al expresar la realidad entera. atiendo sobre todo a las puntualizaciones y modi- ficaciones que de estos conceptos hace Sardiñas. a declaraciones que juegan a ocultarse en los silencios y vacíos del texto. silencios incolmables. sin embargo. de ser paradójicos con la mera inducción de sentidos que parecen excluirse desde una lógica lineal y con de las leyes aceptadas de funcionamiento de la mate- ria. elementos del texto que provocan —más que una reacción en un receptor que siente la necesidad de intervenir para completar los sentidos—. 104). “La estructura apelativa”. sin embargo. En este último artículo. es decir. de los espacios de indetermi- nación. que las declaraciones pueden expresar una cosa u otra. las omisiones y las ausencias. en su artículo acerca de la indeterminación en “La caída de la Casa Usher”. en lo no dicho. ambigüe- dades y varias posibilidades de explicación. entonces. cuya imposibili- dad de resolución es experimentada como una carencia por xi . Y la crítica debe enfrentar justamente este juego de lenguaje en el cual se utilizan como parte de la poética fan- tástica. cuando los aplica al análisis de textos fantásticos y que com- pleta el uso de la indeterminación para los textos fantásticos con el principio de construcción de Tynianov y la intenciona- lidad de los elementos de una obra. los crípticos códigos de los blancos del texto. pero en un sentido más intratextual —con receptores implícitos que deben llenar los sentidos que el texto calla—. el espacio. el tiempo o la causalidad. ya que: “un objeto llamado literario no alcanzaría nunca el final de sus determinaciones” (Iser.6 Las palabras mismas 5 Entiendo indeterminación tal cual Iser la formuló rela- cionándola con la estructura apelativa. o insinuar y configurar. capaces de enunciar oxímoros. 6 En relación a los “silencios” del texto y la función de lo “no dicho” en la conformación de lo fantástico son ineludibles los textos de Rosalba Campra: Territori della finzione y “Los silen- cios del texto”. como parte del código aceptado por el texto. es decir.5 dando origen a un uso casi secreto del lenguaje. abre la puerta a las convenciones genéricas y a las convenciones de verosimi- litud que cada modalidad discursiva utiliza para decir o callar distintos elementos.lingüísticas minan la certeza y la convención dis- cursiva de significar unívocamente y se presentan permeables. Otro tanto hago para hablar de los blancos y los silencios. en ocasiones lo opuesto.
término. Ceserani. 7 Término que se repite en tantos teóricos que hacer un recuento llevaría más espacio del que dispongo. Campra y Jackson emplean –desde posturas muy diferentes– “transgresión”. este último. y que estructuran el cuento en sus caracte- rísticas genéricas. Pareciera constatarse que el texto fantástico. Vax. Éste es el tipo de silencio que encontramos en el cuento fantástico: un silencio cuya naturaleza y función consisten precisamente en no poder ser llenado” (52). xii . y Barrenechea “coexistencia problemática”. “escánda- lo” e “imposibilidades flagrantes” emplea Caillois. que repiten Carla Benedetti y Maurice Levy. A su vez. sino también como creíble y posible. sexual. es que le asignamos un sistema de leyes de funcionamiento de realidad estable y conocido. un efecto de realidad. es que surge la posibilidad parte del lector. crea una ilusión de rea- lidad. acumulando detalles que por ser miméticos contribuyen a hacer sólido el mundo que se plantea como cotidiano dentro del texto.con que un texto crea la ambigüedad necesaria para que el umbral o la transgresión se codifique se convierten entonces en los vocablos teóricos utili- zados para caracterizar al tipo de texto que es fantástico y demarcar su especificidad. paralelo al que pudiera aplicarse a la realidad extratextual y por ende casi tan exclu- yente y determinista como nos puede parecer este último. dependiendo de lo inflexible de este sistema de leyes. Y. “crisis”. en la medida en que ese mundo intratextual se presenta no sólo como verosímil. sin que importe que a esto deban aña- dirse las coordenadas social. en la necesidad de que la fractura de sus leyes sea lo más evidente posible. “límites” aparece en Bessière. “fronteras”7 y “ruptura”. “perspectivas encontra- das”. Una vez más constatamos la idea de que las convenciones de lo fantástico descansan en esta obligatoriedad de la explicación insuficiente. etc. económica. “irrupción” y “territorios vecinos”. por parte de Todorov –que configura casi espacialmente los límites de las mo- dalidades y las convierte en géneros–..
(28) Y sin embargo. mais pour la confirmer”. Hay textos que no juegan con estos presupuestos. qui ne décrit point l’illégal pour récuser la norme. entonces. cualquier excepción cau- se un escándalo y sea vista como una transgresión. pero que siempre establecen un código de lo que no puede expresarse sin caer en lo ilegal y excluyente. El fenómeno necesita considerarse ilegal para que constatemos que las reglas existen. y es ese motivo por el que llamamos realistas a estos escritos.de que cualquier ruptura. a los que se pudieran hacer de las convenciones ge- néricas. Sin embargo. representan su propio paradigma mediante convenciones ge- néricas y epocales que pueden reconstruirse dentro de los propios textos y que documentan interna- mente los límites dentro de los cuales es posible moverse sin cuestionar el sistema de reglas de fun- cionamiento de realidad establecido. que parece ser la única especificidad constante de lo fantástico. semánticas y sintácticas que en cada distinta época son diferentes. “le récit fantastique est celui de l’ordre. se haya expresado o no la interpretación mimética de la realidad. no debería ser a la tematización de lo narrado y la enunciación de lo que no puede existir —dentro de cada sis- tema ideológico—. puede ser una categoría que ayude a entender lo mismo el más decimonónico de los textos que los más modernos —signados por la elusión de la verbali- zación y la no confrontación con la realidad. Como dice Bessière. Sabemos que todo texto construye su propio paradigma de realidad. quizá. En ocasiones éste se mues- tra pleno de elementos téticos y por ello se finge cercano a la realidad extratextual. La ilegalidad. que abierta- mente aspiran sólo a la verdad artística. sino a los cuestionamientos que se plantean a la ficción desde el lenguaje y. y su xiii . y el sistema legal no se puede intercambiar con otro ni permitir adecuaciones al caso. adondequiera que conduzca esta experiencia de los límites. aun los sistemas textuales basados en elementos no téticos.
bien irrum- pe explosivamente en un entorno textual que lo excluye por haberse planteado como sólido e in- flexible. pero se construye siempre en el momento en que el lenguaje del texto da cuenta de la ilegalidad. hay otros que. recorre distintos géneros. no sólo aceptado por el compromiso de lectura. se desbaratan ante los ataques de fenómenos a los que no les ha abierto espacio. casi fatalmente. sólida- mente construido sobre la mayor equidistancia posible entre lo narrado y el receptor promedio. por más que su lenguaje sea rico en sugerencias ominosas. un texto fantástico requiere de un juego de perspectivas y focalizaciones del discur- so que ayude a construir la expectativa de que lo narrado se insertará en un mundo construido para ser creído como fáctico. tradiciones e incluso dis- tintas hibridaciones. por género. Igualmente. Se tratará de focalizar la xiv . preparándose para la confrontación. Es por ello que un texto como el fantástico gusta de un paradigma de realidad fundado en los elementos téticos. empleo como herramienta de análisis la identi- ficación de unidades mínimas de significado que corresponden a distintas estrategias con las que la ilegalidad se hace presente en los textos. aparece correlacionado con otras categorías. personajes. del momento en que alguna instancia textual —narrador.realidad jamás entra en conflicto con la idea de la realidad. no de un tema. sin pretender crear una definición única ni unívoca de lo fantástico. extrañeza por un fenómeno que bien se enmascara como aceptable. constru- yen sistemas tan sólidos que. sino justo lo contrario. que prefiere algunos temas. un género o una categoría estética. épocas. presentan un sistema legal tan flexible que la transgresión ape- nas se muestra –y cuando aparece lo hace para ser solucionada casi de inmediato–. Este plantea- miento sobre lo fantástico arranca de la especificidad de un discurso. receptores implícitos— manifiesta desazón. pero hay otros que. Así.
sobrenaturales. apenas incómodo. normales. prefiero que el ruido provocado por el suceso y registrado como desazón permanezca en sordina.9 y que. por consecuencia. por más que se haya explicado por causas naturales. pero también son el testimonio de que el paradigma de realidad del texto fue amenazado. Así. xv .8 Finalmente. lógicas o a-lógicas las causas del desor- den en el mundo textual. o como evidentes ciertos detalles in- quietantes.narración en puntos que hacen que otros queden como ciegos. Mi postura conlleva enfrentar esta modalidad dis- cursiva como un sistema textual. en la medida en que crea el ordenamiento artístico de los elementos esta- blece una pretensión de ambigüedad. No me interesa tanto que el desenlace sea abierto o que la crisis no se resuel- va. son registrados como fantásticos. se formulan como ilegales dentro del sistema tex- tual. extrañas. prefiero la explicación insuficiente. 9 En la concepción más laxa del término: sobrenatural es aquello que escapa a la clasificación y el reconocimiento de la realidad empíricamente comprobable. Tras esto. una sintaxis narrativa específica que. elabora una retórica que pone énfasis en secuencias imposibles y no aceptables dentro del paradigma de realidad que el texto ha planteado y que. sólo creo importante destacar la ne- cesidad de abandonar la postura temática y la confusión de nombrar fantásticos motivos y argu- mentos que incluyen elementos que podríamos agrupar bajo el rubro de sobrenaturales. e importará enunciar desde la menor distancia narrativa posible. una y otra vez. las expli- caciones que los propios textos se regodean en ofrecer ante la aparición de un suceso ilegal. los elementos que considero primordiales para el reconocimiento de lo fantástico no son la 8 Rescato aquí las observaciones de Todorov acerca de los narradores en primera persona y añado la casi condición de que sean infrascientes e intradiegéticos. siem- pre serán parte de una elíptica manera de entreabrir las conclusiones del texto.
Es entonces que. son los registros de desazón y extrañeza esparcidos a lo largo del texto y que dan pie para reconocer que se ha cons- truido un texto que testimonia que el sistema legal de lo narrado ha sido atacado. en ocasiones con brutalidad.aparición de seres sobrenaturales. etc. la violentación per se y escandalosa de reglas de naturaleza o la elipsis. incredulidad.) que constituye la veri- ficación de que lo sucedido se rige por un código de funcionamiento de realidad diferente o alterna- tivo al expresado con anterioridad. Es decir. La aparición de este fenó- meno anómalo (según las reglas establecidas como operativas de la realidad en el interior del texto y constatables por el discurso de distintas instancias textuales) provoca una reacción representada (sor- presa por parte de algún personaje o el lector implícito. Desde mi planteamiento. en ocasiones sutilmente y que su orde- namiento se ha hilvanado sobre la necesidad de una explicación a la que en ocasiones se alude. lo fantástico necesita analizarse a partir de un corpus —en ocasiones arbitrario— que una tra- dición ha considerado fantástico y debe haber disposición para entrar en una discusión contra un uso establecido que. como todo discurso que pretenda el reconocimiento en las formas y no sólo en la teoría. habiendo construido el mundo intra- textual cotidiano como representación mimética de una realidad extratextual. para mí. texto fantástico es aquél que. Ahora bien. plantea sobre todo alejarse justamente del enfoque xvi . presenta fenómenos que violan el código de funcionamiento de realidad que sería esperable y aceptado como cotidiano y fehaciente en su interior. en otras se ofrece e incluso. versiones divergentes entre narrador o personajes. en el caso de lo fantástico. pero siempre se evidencia en el texto. se elude. para ser fantástico un texto tiene que dar testimonio de que por momentos han convivido dos códigos excluyentes de realidad y que tal convivencia no ha sido del todo pacífica.
la dia- crónica y la sincrónica.temático y aceptar que muchos textos. pero son. conocida y mimética es sólo eso. II. propiamente di- cho —un subconjunto o modalidad específica—. una unidad mayor—. están construidos dentro de sistemas discursivos de lo maravilloso —entendido como un conglomerado de maneras de expresar en literatura los distintos registros de la irrealidad y lo posible. sino también que han sido capitales para su reco- nocimiento e incluso para su formulación como elemento vital en la construcción de canon de xvii . también. una ilusión y que la desazón —el signo de este discurso— siempre aparece testimoniada. del marco que cada texto ancla en su realidad extratextual y que construye la delimitación de cuando un fenómeno es lo sufi- cientemente anómalo para poder ser sancionado por ese sistema de leyes como no aceptable. a pesar de los cam- bios. pero no de lo fantástico. sutiles o no. que la ilusión del paradigma de realidad confiable. por más que nos gustara ampliar el campo de estudio. Es por ello que. lo fantástico sólo cobra su verdadera dimensión en un recorrido histórico que dé cuenta de evoluciones. constataciones puntuales de cómo de tema en tema y de frontera en frontera. quizá la constante más evidente sea que lo fantástico se crea casi siempre en la íntima conciencia de que los narradores son creíbles sólo apenas. en una doble perspectiva. cam- bios y rupturas de sentidos y valencias culturales y que permita constatar que el aire de familia sub- siste en los textos a pesar de las metamorfosis que los temas y los motivos sufren. transformaciones. Las formas en que esta modalidad ha aparecido en la literatura pueden ser diversas. En México Sabemos que las antologías constituyen no só- lo una sólida tradición en el campo de lo fantástico.
cuando le pidieron hablar de “literatura fan- tástica mexicana”. sus antecedentes los en- contramos en el cuento ‘Lanchitas’ de Roa Bárcena y en El plano oblicuo de Reyes” (120). valorar y difundir un tipo específico de textos. pueden buscarse declaraciones como la de Luis Leal que afir- ma: “El cuento fantástico. Como haya sido. 11 En mi artículo “El cuento fantástico en México” que es.distintas literaturas regionales. Augusto Monterroso confiesa que.11 como también lo he dicho.] sin caer en los consabidos lugares comunes o xviii .12 10 Sobre este asunto y en particular sobre la influencia de la Antología de la literatura fantástica de Borges. Por su parte. En otro lugar he esbozado una posibilidad extraliteraria que pudie- ra haber condicionado esta característica: el criterio de carácter nacional de la literatura que se ha im- puesto para rescatar. pensó que era difícil que se preguntó si “¿existía la literatura fantástica en México? [.. Si] ¿era posible hablar de ella [. la base de este trabajo. es posible que tal actitud haya relegado textos de importancia para la comprensión del cuento mexi- cano en su conjunto. es cultivado en nuestro días por un reducido grupo de escritores. lo que parece evidente es que estamos frente a un gran desperdicio. 12Lejos de reconocer la importancia de lo fantástico en México. Tal vez por ello el estudio de algo tan alejado de esa tendencia como es lo fantástico no haya sido el tema favorito de los especialistas. raro en la literatura mexicana literatura por esencia realista.... Bioy y Ocampo. junto con los otros dos de la misma serie. porque — aunque esto está cambiando— no pasa inadver- tido que la tendencia crítica nacional es considerar a la literatura mexicana como de corte realista y expresión de una realidad fuertemente ligada al devenir histórico y social del país y sus problemas. ¿por qué no una de cuento mexicano fantástico? Esta parecería la pregunta obligada. “Breve comentario sobre una antología fantástica”. desde los inicios de este género de narraciones y el origen del cuento moderno en el siglo XIX.10 Entonces. véase el artículo de José Miguel Sardiñas. la modalidad fantástica hace su aparición con fortuna y se asienta en las letras mexicanas con una fuerza y recurrencia que pocos estudiosos han aceptado. pues.
algunos autores han trabaja- en la repetición de los mismos juicios laudatorios sobre los más diversos autores” (179). Duncan: “muy pocos pensarían en México como la cuna de una literatura tan distanciada de la realidad objetiva circundante [.14 Sin embargo. aunque hay trabajos dedicados a autores o textos fantásticos específicos... La importancia de estas selecciones es grande y los textos elegidos siempre muy interesantes —parcialmente comparto las selecciones—. el criterio teórico que expresan como sostén pareciera ser meramente una glosa. no por ello pierde su carácter de pionero. 13 Además de ésta de Frida Varina y de otras que se han quedado en el proyecto.] Una generalización que ignora una corriente de la literatura fan-tástica en México que apareció más o menos simultáneamente a la de la Argentina y continúa hasta ahora. Este problema. que si bien es casi enteramen- te un recuento de temas no siempre fantásticos. Es necesario mencionar el prólogo que María Elvira Bermúdez hace a su antología Cuentos fantásticos mexicanos. de las posturas de Tzvetan Todorov y los textos incluidos en las antologías no siempre responden a los esquemas todorovianos. Duncan y de Fortino Corral-Rodrí- guez.13 los artículos “La literatura fantás- tica en México” de Augusto Monterroso. y de Sara Poot Herrera “Fantastic-hitos mexicanos. ya citado. poco académicos.” (“Roa Bárcena y la tradición fantástica mexicana”. y las tesis de Robert Milnor Gleaves. de Cynthia K. más o menos afortunada. “Lo fantástico en la literatura mexicana contempo- ránea” de René Rebetez. Siglo XIX compilada por Fernando Tola de Habich y Ángel Muñoz Fernández. de muy escasa difusión. Breve apunte biblio- gráfico”. en 2005 apareció la antología Cuento fantástico mexicano. 14 A estás obras de conjunto tal vez habría que sumar algunas menciones importantes como el apartado “Realistas y fantás- xix . Antología del cuento fantástico mexicano de Frida Varina. que es sobre todo de aplicación de un canon poco imaginativo de lo que es la literatura nacional. des- graciadamente. 95-96). salvo excepciones. fue enunciado con notoria claridad por Cynthia K. los libros Fantasy and Imagination in the Mexican Narrative de Ross Larson y el de Rafael Olea. igualmente importantes son Agonía de un instante. las investigaciones consagradas a la literatura fantástica mexicana en su conjunto son escasos y. Así.
realidad mejor. 15 Muchas de las llamadas crónicas de la conquista incluyen episodios o elementos que podrían considerarse de temática maravillosa. anticipa el tema de Animal Farm y Le planet des singes” (158). hay que reiterar que en ocasiones se han presen- tado como parte del cuento fantástico mexicano relatos de tipo muy diverso: fragmentos de temá- tica sobrenatural. imaginativos. donde el antólogo incluye entre los autores fantásticos a Juan José Arreola. Carlos Fuentes y Elena Garro. Teniendo en mente que en ocasiones los crite- rios para hablar de fantástico son bastante laxos. las más de las veces dejan la sensación de que se trata de un intento por ampliar artificialmente el corpus acogiendo a autores y textos ajenos. 1906) inicia la corriente fantástica en la literatura mexicana y al narrar la rebelión de los animales en 5532 se convierte en el primer cuento de Science fiction escrito en México. hagiografías y misceláneas novohispanas. Igualmente no se puede olvidar que en muchos xx . no construyen fan- tástico. sino sistemas alternativos que no producen desazón. por el contrario.do sin sentir realmente la preocupación de ceñir su corpus a un tipo de narraciones propiamente fantásticas. pero difícilmente podemos considerar que se trate verdaderamente de textos fantásticos. en su mayoría.15 Tradi- ticos” que aparece en la antología compilada por Emmanuel Carballo El cuento mexicano del siglo XX. sino que. en la mejor tradición de Luciano de Samosata. de fantasía o de sucesos poco cotidianos que aparecen en las crónicas del descu- brimiento y conquista de México y las historias. y sin que quede claro exactamente a qué se refieren con corriente fantástica—. Además. no podrían considerarse verdade- ramente fantásticos. sino que sirven para la oposición de realidad existente vs. podríamos citar a José Emilio Pacheco que en su Antología del Modernismo declara que: “’La última guerra’ (en Almas que pasan. Otro tanto se podría decir de las fantasías irónicas y los diálogos paródicos que. en el campo de quienes revin- dican textos de varios tipos para conseguir precursores de la corriente fantástica en México —sin dar señales de reconocer otros textos previos. poco realistas o futuristas que aparecen en un sinnúmero de escritos disím- bolos que en ocasiones no son ni narrativos y que. de manera que en más de una ocasión se han limitado a enumerar los elementos sobre- naturales.
Hasta donde sé. Sin embargo. Con el texto de Prieto estaríamos hablando de un cuento muy an- terior. aunque me encuentre trazando este esquema. tengo que admitir que aún falta. pa- ra completar esta historia. Ahora bien. publicado en 1842. “Un estudiante” de Guillermo Prieto. xxi . cartas). ya que es posible que. los choques entre la normalidad y la rareza se filtran de la mano del milagro y la maravilla y van preparando el camino para lo que será después el cuento de aparecidos y de anécdotas curiosas que surge en muchos de los primeros cuentistas de las postrimerías del Virrei- nato y los inicios del México independiente. absolutamente fundador del género en Hispanoamérica. misceláneas. Una revisión que apenas empieza de estos textos arroja resultados que indican que siempre es posible ajustar los criterios y rescribir las historias. mágicos o extraños que si bien no caben en una definición restringida de fantástico sí sirven para enfatizar una tradición mexicana de literatura de imaginación. relaciones. aparecen cuentos y narraciones de sucesos sobrenaturales. con su ambiente de misteriosa ambigüedad y ro- manticismo ligeramente patético e irónico. y entrando ya de lleno en mate- ria y en la definición que he dado de fantástico. pero ese un trabajo futuro. ser- mones– e incluso documentos que no se consideran realmente literarios (declaraciones. 16 La fecha de este cuento es anterior a la de “Gaspar Blondín”. puede decirse que el cuento fantástico hace su aparición en México tempranamente. misma que no es reconocida abiertamente. el primero en caer en cuenta acerca de la im- portancia de este cuento fue Fortino Corral-Rodríguez (97-98). escrito en 1858 por el ecuatoriano Juan Montalvo y que para Oscar Hahn es el primer cuento fantástico del continente (23). hacer una revisión sistemática del material disperso en la abudan- tísima prensa periódica del país donde textos fantásticos y autodenominados fantásticos esperan en el anonimato debido a que nunca llegaron a for- mar parte de un libro.ciones y relatos entreverados en obras de muy distinto perfil permiten constatar que los apare- cidos. los sucesos truculentos. historias.16 sea uno de los primeros cuentos fantásticos del textos novohispanos –hagiografías.
sin ser exactamente fantástico. por momentos crea una auténtica doble visión de posibilidades y soluciones y que. siglo XVII” que. se pueden encontrar enunciados. tenemos “El bulto negro (cuento fantás- tico) México. aparece como subtítulo de un cuento no fantástico: “La cafetera” (“Orígenes y trayectorias. en el libro Panoramas de la vida (1878). Juana Manuela Gorriti. ejemplo de todo lo puro— pero que al autodenominarse fantástico da testimonio claro de que las formas de la maravilla negra ya se 17 Paul Verdevoye menciona que la primera aparición de “Cuento fantástico” en la prensa periodística rioplatense es en 1833. nacido español pero radicado en México desde los 14 años. Manuel Payno publica “El diablo y la monja: cuento fantástico” (1849). publica en El apuntador —el periódico que había fundado junto con José Ma- ría Lafragua— y que. tiem- po atrás. aunque no clara- mente problematizados. sin embargo. “los primeros textos de la fantástica argentina [la literatura] son los cuatro reunidos bajo el título de ‘Coin- cidencias’. La importancia de este cuento destaca en cualquier cronología de literatura fantástica latinoamericana.” 117)..continente. tal vez sea posible correr ese límite aún un poco más: en “La calle de don Juan Manuel” (1835). Su autora.17 Apenas un poco más tarde. Empero. Casimiro del Collado. contiene ya en su título ese calificativo que apenas empezaba a aparecer en el continente ame- ricano: “cuento fantástico”..” (“Ayer y anteayer” 8). miembro del Ateneo Mexicano y de la Academia de Letrán. en México la cuentística fantástica se adelanta más de treinta años a la de la región del Río de la Plata. también había señalado que. De aceptar esta postura de Verdevoye. dos órdenes de realidad excluyentes que se contrastan en dos soluciones antagónicas que jamás se resuelven del todo.. elemento signi- ficativo. También envuelto en la capa de la tradición y la leyenda.. un cuento que tal vez no es sino maravilloso —el intento del demonio de per- der a sor Ninfa. del Conde de la Cortina. considerada la que ha producido mayor y mejor litera- tura fantástica en lengua española. independientemente de los textos anónimos y poco conocidos publicados en los perió- dicos argentinos. xxii . en 1841.
18 Un ejemplo de narración a medias fantástica y a medias cuento es “La mulata de Córdoba” (1847). sin embargo. en la segunda mitad del siglo XIX. pero. “La última le- yenda de Wellberg (cuento fantástico)”. pero de principios del siglo XX).19 Estos y otros textos similares de temática so- brenatural o misteriosa empiezan a poblar la literatura mexicana con timidez y muchas veces enlazados con las tradiciones y leyendas. que escribió y publicó en México: “El buen ejemplo” (donde lleva al extremo el problema de la credibilidad con el uso de un narrador que podría- mos considerar oral y perdido en los orígenes del 18 Otro tanto se puede decir de varios textos mucho más tar- díos: como pueden ser Memorias de un muerto. Igualmente.i. 1888) de Manuel Balbotín. pero par- tiendo de argumentos que se suelen relacionar con lo fantástico. 19 Para hacer esta observación me baso en la versión de Couto que reproduce José Luis Martínez en las notas a su estudio so- bre esta tradición.abrían paso en las letras mexicanas y que estaban buscando un referente de identificación con litera- turas europeas derivadas sobre todo de Hoffmann y su resonancia en Francia./p. ya abundan los relatos que viven a caballo entre la leyenda de aparecidos de la tradición oral y el relato fantás- tico. sin que muchas veces haga su aparición plena el conflicto entre dos realidades.. el cambio de realidad suscitado por la invasión de órdenes excluyentes y la reacción de fuerte sorpresa que provoca en el testigo del he- cho siempre es una tentación para las antologías. ante el tratamiento de un tema como el barquito pin- tado que se anima. Cumplido. “Venganza de marido (cuento fantástico)” y “Venganza de esposa (cuento fantástico)” (1895) de Manuel Puga y Acal. cuento fantástico (México. xxiii . esbozado por José Bernardo Couto con un rasgo de sobrenaturalidad asumida que. Fantástico” (1896) de Octavio Mancera y Una buena acción del diablo: cuento fantástico (s. I. de José María de Pereda (1833-1906). hay que considerar a Vicente Riva Palacio. Así. me apunto a sus correcciones sobre las fechas y fuentes de la narración. por citar sólo algunos ejemplos. “El crimen (fantástico)” y “Ca- ridad.
a quien debemos los primeros cuentos fantásticos mexicanos que pueden consi- derarse independientes del aire de leyenda que parece acechar a los textos decimonónicos. “La leyenda del muerto”. de José María Roa Bárcena (1877). “666 Nero” o “Marina” (todos escri- tos entre 1869 y 1879) distintas técnicas que hacen creíble el conflicto de órdenes de realidad que exi- ge lo fantástico: lo mismo se mina la credibilidad del narrador con enfermedades que se recurre al ambiente exótico. aunque en desgracia) engañado y puesto en ridículo. a la leyenda. y por lo que se le considera uno de los autores canónicos de la literatura nacional. Sin embargo. que paradójicamente es tan buen conocedor del pasado colonial de México y sus historias. que ha vivido la inusual experiencia de reencarnar y la imposibilidad del resto de los personajes que han oído su historia y visto sus ac- titudes para reconocer si es o no verdadero su relato. Empero. también rela- cionado con la transmigración de las almas y el espiritismo. se ha convertido en el patriarca oficial del cuento fantástico xxiv . a lo que él mismo llama “leyenda fantástica”. claramente expuestos por el prota- gonista. a pesar de ser tardío en relación con los textos que he mencionado. “La sirena”. y en “Un matrimonio desigual” (1893).texto) y en España: “La horma de su zapato” —don- de puede verse a un pobre diablo (un demonio auténtico. es claro que. etc. “Lan- chitas”. a los sueños. Con “Un viaje al purgatorio” (1869) tenemos una de las primeras ocasiones en que las doctrinas de la teo- sofía (que tanto hicieron por la literatura de Darío y Lugones) aparecen en la literatura mexicana. “La fiebre amarilla”. es a este escritor. y junto con él varios recursos del ro- manticismo que tanto había gustado del tema diabólico—. se muestran con claridad los dos órdenes de legalidades irreconciliables (natural y sobrenatural). Más o menos al mismo tiempo. Justo Sierra se encuentra incorporando en textos como “La playe- ra”.
pero usarla es más difícil de aceptar que hacerlo con la solución sobrenatural. en el siglo XIX se hace visible una línea que ronda insidiosamente lo fantástico y que pue- de trazarse desde el todavía muy legendario “El bulto negro (cuento fantástico)” (1841) de Casimiro del Collado Payno. ejemplifica muy exactamente cómo funciona la alusión fantás- tica: no se afirma que lo sucedido sea sobrenatural. Este cuento. característica ineludible de lo fantástico. pero si no aceptamos esa explicación no se puede entender cómo el pañuelo del Padre Lanzas termi- nó en ese lugar.en nuestro país. Con este texto esta- mos claramente ubicados en el camino que señaló M. pero que esa puerta debía ser lo bastante estrecha como para que no pudiera ser utilizada. James para el cuento fantástico en el que siempre queda una puerta entreabierta para una explicación natural. “Encuentro pavoroso” y “Coro de bru- jas” (publicados en 1903) de Manuel José Othón. ni la transformación del inteligente jesuita en el simple Lanchitas. Es cierto que la mayor parte de las historias 20 M. inspirado en la “Le- yenda de la calle de Olmedo”.R. xxv . De hecho. hasta aquellos otros que Todo- rov no dudaría en incluir dentro de “lo extraño”: “El nahual”.20 Dejando aparte el hecho de que los dos autores considerados los creadores del cuento mexicano (Riva Palacio y Sierra) escribieran cuentos fantásti- cos. al incorporar como prueba del suceso sobrenatural un pañuelo (autén- tica Flor de Colerigde) abre la puerta a la aparición —esta vez claramente diferenciados— de dos órdenes de realidad diferentes y en conflicto.R. La imposibilidad de reducir a una explicación aceptable dentro de los límites de la normalidad la presencia de ese pa- ñuelo en una habitación clausurada. Este comen- tario pertenece al prefacio de una de sus colecciones de relatos macabros y está glosado en Todorov (30). James consideró que para hacer un buen cuento de fan- tasmas a veces es necesario tener una puerta de salida para una explicación natural. no se debe olvidar que en este periodo hay otros escritores que produjeron relatos similares.
quien en “El buque negro” (1907) nos lleva a la California de las misiones y crea. éste último no precisamente fantástico. alejada de la línea de los aparecidos pero cercana a la locura y la imaginación insana. Asimismo.mexicanas que se agolpan en los repertorios de cuentos denominados fantásticos tratan sobre fan- tasmas y aparecidos. Nombela y “La xxvi . temor y desazón suficientes para admitir lo fantástico que descansa en otra solución irreducible a la univocidad. “Un espanto de verdad” [1910) de Laura Méndez de Cuenca) o cuya existencia se pone en duda.J. con la llegada de un barco de locomoción imposible. Al mismo tiempo una tradición diferente. Cuento alemán” de Igna- cio Manuel Altamirano —que el propio autor firma como traducción—. esta vez hacia el exotismo que se busca en un Mé- xico que apenas empieza a reconocer su identidad. aparecen los relatos de José María Barrios de los Ríos. pero que irrumpen en la cotidianidad y la transforman (“El espejo” [1887] de José López Portillo. dando lugar a la clásica hesitación sobre la naturaleza de los sucesos (“El fantasma” [ca. pero si lo suficientemente alienado co- mo para reclamar un lugar cerca de Maupassant. Ceballos —los textos inclui- dos en El adulterio dejan ver como la realidad se quiebra ante el empuje de mentes obsesionadas que la analizan hasta que se desquebraja— y los de Francisco Zárate Ruiz. casi siempre alemanas. se abre paso con los relatos de Ciro B. Entre los textos que la transitan se puede citar “Tres flores. “Hilda” de S. en otro camino lejano a los fantasmas. casi a las leyendas. 1920] de Victoriano Salado Álvarez donde la desconfian- za y el temor dan paso a la aceptación y el cambio de reglas de funcionamiento de realidad y “La casa de los espantos” [ca. 1930] de José García Rodrí- guez). Pero la ruta del exotismo se encamina más fre- cuentemente hacia Europa. no obstante importa señalar que los espectros de finales del siglo XIX y prin- cipios del XX ya no son los de la leyenda tradicional: se trata de espíritus más bien tran- quilos.
en tex- tos poéticos casi fantásticos como “Arinda. simbólico. Fantasía noctura” de Constanza Verea. quizá con Bécquer. la falsedad de los amigos. De “Rip-Rip el apareci- do” (1890). Y también por ahí. onírico. sino que connota un mensaje diferente: al perderse la referencia real del suceso que ha roto las leyes de funcionamiento de realidad con el largo sueño de Rip-Rip (perfectamente problematizado dentro del texto por la extrañeza e incredulidad del protagonista y su ilegalidad para los otros personajes) y focalizar la percepción del suceso en la crueldad del mundo. puede decirse que el autor somete la posibilidad del suceso fantástico a la tesis que está exponiendo y termina por poner el énfasis en un lugar diferen- te de la inquietud que podría producir el fenómeno inexplicable amenazando con esto el estatuto fan- tástico del relato. aquello que de inquietud podría provocar en el cuento (incluso en los personajes. empieza a vislum- brarse la estética nocturna que después caracterizaría a autores modernistas como Couto Castillo Con el inicio del modernismo puede marcarse un pequeño auge del cuento fantástico o de estéti- ca afín (maravilloso.21 Otro tanto se puede decir de 21 Sin atenerme estrictamente a las consideraciones ni de Todo- rov ni de Ana María Barrenechea sobre el carácter no fantástico de la alegoría. la casi nula importancia que tenemos incluso para los seres que más queremos. sobre todo en el protagonis- ta) se disipa en la melancolía y aceptación de que una ruptura del orden natural de las cosas no es comparable con la xxvii . de fantasía). en cuentos casi poemas. yo pensaría que este cuento es una verdadera prueba del problema que enfrenta un discurso que no se pre- senta directamente como referencial. Esta hibridación de estéticas y la decidida preferencia de algunos autores como Manuel Gu- tiérrez Nájera por la fantasía —pero con tal que sirva para reflejar alguna lección moral— produje- ron algunos cuentos que se tambalean al borde del calificativo de fantásticos. milagroso.última leyenda de Wellberg (cuento fantástico)” de Manuel Puga y Acal que son minúscula parte de un conjunto enorme que cobija traducciones y recrea- ciones e historias originales y en las que a pesar de suele ser menos evidente lo fantástico puede apre- ciarse la filiación con Hoffmann. que suele considerarse cuento fantástico.
En ocasiones Díaz Dufoo se vale de lo macabro para darle entrada. en “Berta y Manón” (1882). declaradamente maravillosos. como sucede en “El drama del taller” o “El fin de Mariana”. “La promesa” y “Raro”. “El vengador” y “El primer esclavo” (1901). relato fino y psicológico. A pesar de que éste es el estilo de Gutiérrez Nájera y de que sus preocupaciones ideológicas y estéticas con frecuencia desvían lo fantástico. En otro de los Cuentos ma- cabros (1909) de Cuevas. ”Los ojos ne- gros”. constatación de una norma de comportamiento social y humano. logra construir la mecánica de ambigüedad necesaria para la aparición plena de lo fantástico. irrealistas.22 Guillermo Vigil y Robles publica en 1890 un volumen que titula meramente Cuentos. llegan a emplearse recursos técnicos que por un momento acercan estos cuentos a lo fantás- tico. Tal desvío no sucede con Carlos Díaz Dufoo. quien. “Catalepsia”. si se quiere ser purista. “El vampiro”.“La pasión de Pasionaria” (1882) y la “Historia de un peso falso” (1890). 22 Cuevas tiene otros textos que rozan el cuento fantástico. aun- que se quedan en el terreno del cuento cruel. este último. “El sueño de Magda” (1883) y “La cucaracha” (1883). en “El centinela”. una prueba de que Mary Shelley tenía seguidores en México. lo fantástico se abre paso —al igual que en “El hombre de are- na” de Hoffmann— a través de la percepción de un niño que vive aterrado ante la presencia de un usu- rero de presencia equívoca que acosa a su padre. también calificados a menu- do como fantásticos. La misma pareja se da la mano en “El aparato del doctor Tolliman” de Alejandro Cuevas. los textos que realmente merecen el calificativo son “El misterio de la casa de al lado”. Aunque “Aventuras de una casaca” y “El baile de trajes” se han mencionado alguna vez como fantásticos. xxviii . “Los héroes ignorados”. merece un lugar en cualquier antología de lo fantástico.
el gran escritor fantástico es Bernardo Couto Castillo. la locura) y “Lo que dijo el mendigo” (incluidos los tres en Asfódelos [1897]) produce verdaderos relatos fantásticos en los que la locura y la imaginación patológica se entrelazan. en este periodo. a la pasión mística y a la vez enfermiza que la mujer suscita. Al periodo modernista le siguió un momento de crisis social que cambió varios de los criterios con que la literatura mexicana era percibida. Tal vez el mejor relato fantástico de Nervo sea Mencia. El donador de almas. xxix . pero es sobre todo la veta esotérica y las influencias de diversas doctrinas ocultistas las que le dan a sus cuentos el toque de misterio que el mismo Nervo deseaba. es un también texto insustituible en cual- quier antología de fantástico en México. La importancia de Amado Nervo para la lite- ratura fantástica apenas empieza a reconocerse. “Cien años de sueño”. Una mera nómina de sus más de cuarenta relatos relacionados con recursos literarios que pretenden crear irrealidad en los textos podría bastar para dejarla en evidencia. a la relación amo- rosa. que da testimonio de una de las preocupaciones que obsesionan la cuentística de Nervo: el Eterno Retorno. No sólo se trata de ver cómo la Revolución Mexicana excluyó con más fuerza que nunca del canon de literatura nacional a obras que no parecían cuadrar dentro de la imagen de literatura social que se pri- vilegió. sino de reconocer dentro de los nuevos 23 Entre otros: “El ángel caído”. “El castillo de lo inconsciente”. “La diablesa”. “El país en que la lluvia era luminosa”. amores con un ser de naturaleza diferente.23 Mucho de lo fantástico en este autor está vinculado al erotismo. “Amnesia” y “Un sueño”. pero “La serpiente que se muerde la cola”. Sin embargo. a las frac- turas de la identidad. donde el sueño y la realidad se intercambian con preocupante facili- dad. quien con “Una obsesión” (amor que se impone a la muerte). “La lámpara y la estrella”. Mencia. “Rayo de luna” (alucinaciones.
parámetros cómo lo fantástico se reabrió un espa- cio por dos vías diferentes. hay que re- cordar otra de las vertientes del cuento fantástico que siguió el camino tradicional y que durante la primera mitad del siglo XX son los textos que es- criben Francisco Rojas González y los colonialistas como Artemio de Valle Arizpe. Urquizo. posiblemente. Fer- nando Benítez y Guillermo Jiménez.24 Siguiendo con las temáticas finiseculares y tam- bién relacionados con las doctrinas esotéricas están los relatos del Doctor Atl (Gerardo Murillo) que en “El reló del muerto” (1936) impone entre los fenó- menos que al parecer suceden y la perspectiva del protagonista la distancia esencial para que lo fan- tástico pueda hacer su aparición. uno de los relatos que inaugura en las letras mexicanas la temática de las mitologías y dioses prehispánicos que invaden la vida moderna. xxx . trazaban un camino en el que las dro- gas. romántica y tra- dicional ubicada durante el Virreinato de la Nueva España y que consiguieron colocar al cuento de te- mática sobrenatural en una posición de valoración y aprecio popular como no se ha logrado en otra época o corriente de la literatura mexicana. otras corrientes se abrían paso y con ellas se reformulaban temas. Octavio G. es. la locura. Barreda. Sin olvidar a escritores que como Raúl Ortiz Ávila. A la par que los escritores del modernismo. el esoterismo y lo maravilloso ceñían fuertemente a lo fantástico. que. quienes emprenden la construcción de una edad heroica. Romero de Terre- ros o González Obregón. si excluimos el tem- pranísimo cuento de Justo Sierra “La fiebre amarilla”. No cuento dentro de esta temática “La ruta de Aztlán” de Mariano Silva y Aceves por- que no considero que el despertar de la doméstica deidad tarasca —sin nombre y sin pretensiones de adoración— sea invasiva. Francisco L. Las numerosas explicaciones que el personaje busca para justificar 24 De Manuel Romero de Terreros es necesario mencionar “El papagayo de Huichilobos” (1922). y otros que seguían fieles a escuelas y movimientos anteriores.
fértil y gozoso que es el origen y la explicación de un siglo XX y lo que llevamos del XXI en los que se han sucedido autores de la talla de Juan José Arreola. quien en “La cena” (1912) –onírico. Por el otro lado. Pero un nombre realmente importante para la transformación y auténtica modernización del cuento fantástico mexicano en el siglo XX es el de Alfonso Reyes. en el primer siglo de existencia en México. con dobles y una flor de Coleridge– mezcla técnicas del surrealismo con una historia que parece relacionarse con la “Leyenda de la calle de Olmedo” y “Lanchitas” y que da lugar a uno de los cuentos más importantes de la literatura fan- tástica mexicana. preparando así el terreno para Carlos Fuentes y sus “Tlactocatzine del jardín de Flandes” y Aura. La corriente fantástica en el cuento tiene así. “La cena” puede verse —a pesar de que cuentos de una estética más tradicional se siguieron escribiendo— como un auténtico partea- guas capaz de cerrar el recorrido del primer siglo de fantástico en México. encontramos a Bernardo Ortiz de Montellanos (inolvidables “La calle de los sue- ños” y “Cinq heures sans coeur” [1949]) y Arqueles Vela. el de la narrativa que se apar- tó de las modalidades convencionales del relato y se acercó a expresiones vinculadas con las van- guardias literarias. este autor opta por dar una solución de tajante sobrenatura- lidad asumida a los sucesos. Igualmente vinculados con la transmigra- ción de las almas y este tipo de doctrinas espiritistas se presentan “El fusilado” y “La sonata mágica” (ambos de 1933) de Vasconcelos. un ca- mino rico. otro tanto se podría decir de “El dictado del muerto”.lo que ve delimitan con propiedad dos órdenes de legalidades que no pueden dejar de estar en con- flicto. que emplea una estética que va de la literatura del ab- surdo a la imaginación desbocada y transforma el cuento fantástico en un ejercicio lúdico que no deja xxxi . heredero de Julio Torri. colocando sus relatos fuera de lo estrictamente fantástico. empero. ambiguo.
pero. Los principios de la segunda mitad del siglo XX son una época de cuentistas destacadísimos que no desdeñaron el acercarse al cuento fantástico. o el vampiro en “Vlad”. también permiten ver ya delineadas xxxii . antes de cerrar. pero no debemos olvidar que se inició como narrador cultivando las estéticas de lo irreal en literatura —y que ha regresado a ellas en sus más reciente publicaciones: Constancia y otras novelas para vírgenes (1990).de ser a la par inquietante y alegórico. ya no exhaustiva. Tampoco hay posibilidad de ensayar un itine- rario de cuento fantástico en México sin mencionar a Carlos Fuentes. hacer una revisión apenas deta- llada. sobre todo. En Fuentes tenemos motivos y seres bien delineados en la tradición fantástica. así como en Constancia. A partir de ese momento. tales como el romántico tema del amor que es más poderoso que la muerte en “Tlactocatzine del jardín de Flandes” y Aura (1962) (donde también pueden verse dobles y hechiceras). Fuentes ha sido reconocido sobre todo por La región más transparente (1958) y La muerte de Artemio Cruz (1962). sería imposible y es material para el tomo que deberá seguir a esta antología. Preocupado por las identidades nacionales. Los días enmascarados (1954). “Chac Mool” y “Tlactocatzine del jardín de Flandes” no sólo son fantásticos. Inquieta compañía (2004)—. y Elena Garro —quien en “La culpa es de los tlaxcaltecas” cons- truye un cuento fantástico casi perfecto donde la alteridad aparece plenamente representada cuan- do la historia se desdobla en trama y argumento—. ¿cómo no mencionar que Francisco Tario inicia una “década prodigiosa” pa- ra la literatura mexicana fantástica con Yo de amores qué sabía (1950)? y que concluye su trayectoria con Una violeta de más (1969) colección que incluye uno que podría ser considerado el mejor cuento fantás- tico mexicano: “Entre tus dedos helados”. que coincide con el consi- derado periodo dorado de la literatura fantástica hispanoamericana. Instinto de Inez (2001) y. pero dos de los cuentos de su primer libro.
y después Sardiñas denominó “La horda de los dioses muertos” (Los objetos fantásticos 18-22). La fusión de nacionalismo y fantás- tico es una de las cartas que cimentaron la fama de Fuentes. válgame Dios” (postergación infinita. la cultura nacional. pero también un cuento donde podemos encontrar la visión y la voz del fantasma) estamos en pre- sencia de otro de los hitos del cuento fantástico mexicano.grandes obsesiones del Fuentes posterior: el pasa- do. aunque su primera incursión en lo fantástico puede datarse en 1958. Con “Tenga para que se entretenga” y “Langerhaus” –donde el doble o el desdobla- miento amenazan cada noche y lo fantástico va deslizándose poco a poco en la realidad hasta hacer nítidos y sensibles fantasmas de una época previa en la vida del narrador— y “Cuando salí de La Habana. Amparo Dávila demues- tra con este libro. Ha- go alusión al mismo tema en la nota anterior. y ya en los años del decenio de 1970. la identidad mexicana. pero de la mano con motivos familiares de lo fantástico: la figura del dios antiguo que al no recibir una adoración que merece regresa hecho parodia y su- planta a la realidad y el amor que es más poderoso que la muerte. 25 A finales de la década de 1950 se publicó Tiempo destrozado (1959). pero sin enfrentar el problema 25 Me refiero aquí a una variante de lo que primero Vax (L’Art et la littèrature 34) llamó “horda de los monstruos adormecidos y de los dioses muertos”. no es posible olvidar a José Emilio Pacheco y los excelentes cuentos de El prin- cipio del placer. Entre los grandes nombres. ¿cómo dar cuen- ta de lo sucedido en el último tercio del siglo XX y los primeros años de éste XXI sin caer en un caos de nombres y fechas? Tal vez asumiendo que no pue- de sino aceptarse la vitalidad de lo fantástico en el cuento mexicano y con una selección rigurosa del corpus a mencionar. Música concreta (1964) y Árboles petrificados (1977) que es una de las mejores escri- toras de cuento fantástico del continente. xxxiii . Con antecedentes como estos.
la casualidad que no es sino destino. como en un cuadro de Escher. Molina recrea en “La máscara” el tema del doble y de “la horda de los dioses muertos”.de los límites de lo fantástico. Estu- dioso de las literaturas de la fantasía. Es cierto entonces que el relato fantástico en México ha tomado los más diversos caminos pero sigue siendo fantástico. A lo largo de sus tres breves colecciones de cuentos (Técnicamente humanos [1996]. el espacio ve- dado. El cuento. donde se ha abolido del todo la frontera. ¿cómo no hablar de Gerardo Piña? Un narrador que ha recogido la lección de Borges para construir pequeñas obras maestras como “La erosión de la tinta” o “Feimar” xxxiv . En “Cocodrilocabezas” (Invenciones enfer- mas) podemos ver. moderno y clá- sico a la vez. regresa sobre algunos de los motivos más típicos de lo fantástico: el doble. en 1996 Sara Poot Herrera editó un homenaje a Luis Leal. Invenciones enfermas [1997] y Registro de imposibles [2000]) Ceci- lia Eudave se ha mostrado como una cuentista afecta a escudriñar la realidad con una mirada pe- netrante y desazonada que en muchas ocasiones la destruye. a pesar de que en ocasiones se ha vestido con trajes que parecen no tener nada en común. entre los relatos que compila se encuentra uno de Óscar de la Borbolla: “Dios también juega a los dados”. llevando a su perso- naje a ser sacrificado (como en “La noche boca arriba” de Cortázar) en un sangriento y desesperado inten- to por restaurar el equilibrio de un Valle de México perdido en la anónima prehistoria. De los textos de Técnicamente humanos donde los cuerpos ensayan los límites entre el sujeto y el objeto se puede pasar a los re- latos de Invenciones enfermas que demuestran que esos umbrales ya han sido traspasados y prepa- rarnos para Registro de imposibles. Ese mismo año salió a la luz Mantis religiosa de Mauricio Molina. las transgresiones y los umbrales. completarse finalmente el rompecabezas con la ni- ña que lo arma. Acumulando nombres. Y ya entrando en el siglo XXI.
Leer este cuento es recordar a Fuentes. es perderse la mitad del cuento. Transitar por este libro es hacerlo por una historia de la literatura fantástica. a Garro. a la constatación de que no es posible alcanzar lo vedado sin perder todo en el intento. calle. En 2005 Adriana Díaz Enciso publicó Cuentos de fantasmas y otras mentiras. Leer “Feimar” sin recordar a Lovecraft. Machen y Howard. Piña es una buena muestra de cómo el cuento fantástico más clásico —el que se toma en serio lo ominoso y está hecho de referentes literarios y dialoga con una buena parte de sus antecesores— no sólo no está muerto.(2001). “Siguiendo sus pasos” —tal vez el mejor de los cuentos del libro— da cuenta de la fragilidad de lo cotidiano cuando se enfrenta a lo imposible. pero tam- bién a un nutrido grupo de escritores que se dejan seducir por las posibilidades que brinda la oposi- ción entre dos mundos culturalmente opuestos que se acechan mutuamente y se atacan a la menor oportunidad. y reconocer el giro que los hace nue- vos. sino que goza de excelente salud en México. reconocer moti- vos y tradiciones que normalmente identificamos como suyas. un pequeño volumen donde reúne cuentos que escribió mientras dirigía un taller de literatura de terror en la Ciudad de México. casa que son borrados del mundo real del protagonista del cuento— la narración conduce a la incredulidad. narrador exqui- sito y preciso. pero con el prisma de los com- piladores de la Antología de la literatura fantástica. Valiéndose de un argumento caro a lo fantástico —el lugar. xxxv . a Pacheco. a la angustia. finalmente. que en “Siempre hubo tigres” (El misterio de los tigres [2002]) conduce al relato fan- tástico mexicano a China para enfrentar la rebelión de los animales de los espejos. Otro “borgeano” es Pablo Soler Frost. En “Alta montaña” podemos ver a Patrocinio Greene internándose en el Popocatépetl y asistimos a su dudoso rapto por parte de seres increíbles que parecen guardar un lugar de ofrendas antiquísimas. a la persecución y.
a muchos textos. Juan de Dios Peza. En otra parte he dicho que quizá por eso la litera- tura fantástica fuera la que tuvo la mayor difusión o el reconocimiento más inmediato en México. Campos. Mauricio Montiel Figueiras. Rubén M. Guillermo Samperio. exquisito—. Agustín Monsreal. Ignacio Solares. macabro y melancólico—. Rafael Delgado. Es evidente que en un recorrido tan breve co- mo ha sido éste no se puede menos que dejar fuera a muchos autores. Sergio Galindo. del siglo XX. Guadalupe Dueñas —donde se con- firma que lo fantástico surge con la conciencia del cuerpo—. el propósito no es probar que la literatura fantástica existe en nuestro país. Emilio Carballido. sino que es una corriente nítida pero subterránea. he tenido que omitir mencionar a Jo- sé García Rodríguez. Emiliano González —raro. José Ferrel y Félix. a grandes li- bros de la literatura fantástica en México. quienes texto a texto deberían revisarse para completar el panorama del cuento mexicano en siglo XIX. Álvaro Uribe y Javier García Galiano entre un largo etcétera. xxxvi . Héctor de Mauleón. Sergio Pitol —exótico. o el México profundo del conflicto inmediato. Fabio Morábito –otro raro en la literatura mexicana–. Igual- mente. pudo no ser la que hablara del México nuevo de la Revolu- ción. más allá de los nom- bres que podrían acumularse en un intento por justificar un trabajo sobre lo fantástico en México. Es verdad que la literatura fantástica (muchas veces ligada a los relatos sobre supersticiones o prácticas no consideradas moder- nas) pudo no corresponderse con el ideal de nación que intentaban reflejar en su literatura los escri- tores románticos y realistas del siglo XIX. Ignacio Rodríguez Galván. Francisco Hino- josa. soñadores y soñados—. he tenido que resignarme a no nombrar a Elvira Bermúdez —a quien la literatura fantástica mexicana debe más que su antología—. misterioso. Carlos Toro. oscuro. Para evitar que este trabajo fuera una mera relación bibliográfica. Sin embargo. Mario González Suárez. Salvador Elizondo —y la espiral eterna que confunde a mariposa y hombre. René Rebetez.
menos personal de lo que me gustaría. a pesar de todas estas razo- nes. hasta antes de que escritores tan pres- tigiosos como Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares la colocaran dentro del canon de la gran literatura. tanto originales como moder- nas. También es la primera que responde en México a un criterio explícito y. la imagen que la crítica desea de esa literatura. Es una antología surgida del estudio acumulativo de lo fantástico y del gusto por cons- tatar que la literatura de México es fantástica. Empero. obras menores. era considerada un mero entretenimien- to. creo que es evidente que. meros escarceos imaginativos sin importancia para los autores y menos aún para los críticos que se consideraban serios. Algunos de los cuentistas incluidos son muy cono- cidos y otros de auténticos raros u olvidados en la literatura mexicana. Esta antología Esta no es la única antología de cuento fantás- tico en México. y existe con muchas caras. aunque en ocasiones repita textos ya consagrados por la crítica y otros antólogos como fantásticos. Pero tampoco hay que olvidar que la literatura fantástica. sólido acerca de lo fantástico para justificar las elecciones. Consta de catorce cuentos. Cada texto fue cotejado contra distintas versiones. xxxvii . ofrece una selección cuidada. pero también traté de modernizar lo menos posible la ortografía. y de que en la literatura fantástica —el cuento fantástico en particular— muchas veces no se refle- je la imagen que la literatura mexicana sueña de sí. es sólo una que. espe- ro. un texto por autor. para ofrecer un texto accesible. pero por ello más representativa de lo que es lo fan- tástico en nuestro país. pertenecientes al siglo XIX y primeros años del XX. III. existe. con vertientes insospechadas y es una de las de mayor vitalidad en español.
meticulosidad. Los textos se ordenaron de manera cronoló- gica. a José Miguel Sardiñas —que me ini- ció en el camino de las antologías— no puedo darle las gracias porque su apoyo incondicional a todos mis proyectos no puede agradecerse del todo sim- plemente expresando algunas palabras. cuentos raros. temáticas varias. distintas épocas y ten- dencias estéticas de la literatura mexicana. cuidado. comentarios atinados. Ana María Morales xxxviii . esfuerzo. sin Antonio Valle —editor de Oro de la Noche— que me convenció de participar en el concurso por esas becas. por lo que me disculpo de no hacer una lista. múltiples revisiones y mucho ánimo a este proyecto.respetar la mayor parte de los lineamientos de la tipografía original y de conservar incluso grafías antiguas porque considero que de esa manera el lector tiene mayor oportunidad de acercarse a los cuentos tal como fueron presentados en su mo- mento. fueron se publicaron. porque considero que así se registra mejor el camino que lo fantástico ha seguido en las letras mexicanas. fuentes desconocidas. que dedicó tiempo. Esta antología tardó muchos años en ver la luz y ahora lo hace gracias al apoyo del Fondo Nacio- nal para la Cultura y las Artes. Me gustaría agradecer a todos y cada uno de quienes me han proporcionado en uno u otro mo- mento fichas valiosas. A todos. pero sí debo dar las gracias públicamente a Cristina Mondragón. igualmente sin la gentileza. No lo hago con nombres y apellidos porque no soportaría omi- tir por error a alguno. Igualmente. muchas gracias Finalmente. traté de elegir textos que ilustraran las diferentes corrientes. hasta donde sabemos. según la primera fecha en que. correcciones y apoyo de Juan José Romero el libro no tendría la forma que ahora tiene. seguiría siendo un proyecto y recorriendo caminos áridos y cajones oscuros. Por lo mismo.
1991. CORRAL-RODRÍGUEZ. Trad. Le Conte fantastique en France de Nodier à Maupassant. 1986. _____. Ed. CASTEX. Madrid: Siruela. “De la Féerie à la science-fiction. Carla.” Te- sis de doctorado. Cuentos fantásticos mexi- canos. CESERANI. Enriqueta Morillas Ventu- ra. El cuento mexicano del siglo XX.” Anthologie du fantastique. Pisa: Nistri- Lischi. T. Roger. BENEDETTI.” Strumenti Critici (Torino) 15 (1981): 199-231. _____. CARBALLO. BESSIÈRE. 2000. Cynthia K. “Ensayo de una tipología de la literatura fantástica. Juan Díaz de Atauri. CAILLOIS. Eds. “Il fantastico: una isotopia della trasgressione.” En: La narrazione fantas- tica. Emmanuel. 7-24. Paris: José Corti. Remo. 1966. The University of Arizona. Territori della finzione.” En: El relato fantástico en España e Hispanoamérica. Ana María. Remo Ceserani et al. DUNCAN. México: Empresas Editoriales. “La narrati- va fantástica en México: época moderna. Barbara Fiorellino. Pierre-Georges. 289-353 BERMÚDEZ. Il fantastico in letteratura. 1974. María Elvira. “Los silencios del texto en la literatura fantástica.Obras citadas BARRENECHEA. 1999. Paris: Gallimard. 1983. Paris: Larousse. Trad. Lo fantástico. 2000. 49-73. 1964. “L’enunciazione fantastica come esperienza dei limiti. La poétique de l'incertain. Roma: Carocci. Irène. México: Universidad Autónoma de Chapingo. 1. 1951. CAMPRA. “The Fantastic and Magic Realism in the Contemporary Mexican Short xxxix . Rosario Fortino. Rosalba.” Revista Iberoamericana 38 (1972): 391-403. Le Récit fantastique. Madrid: Visor.
Dietrich Rall. Oscar. El acto de leer. de la de 1956]. MARTÍNEZ. 179-187. Ed. “Lo fantástico y sus fron- teras. Pue- bla. “Fantasy in the Contem- porary Mexican Short-Story: A Critical Study. GLEAVES. London & NY: Methuen. Barbeito. 1977. 1968. LARSON. Luis. LEVY.” En su libro Atrevimientos. MORALES. Story as a Reflection of «Lo mexicano». Robert Milnor. Trads.A. HAHN. Arizona: Arizona State University Press. Veracruz: Editora de Gobierno del Estado de Veracruz- Llave.” Tesis de doctorado. 1991. Wolfgang. 1982. Ana María.2 (2000): 47-61. El cuento fantástico hispanoamericano en el siglo XIX. 2002. Enriqueta Morillas Ventura. Augusto. México: UNAM. Ensayos sobre narrativa veracruzana.” En: En busca del texto.” Europe 611 (1980): 41-48. Breve historia del cuento mexicano. Maurice. Teoría de la recepción literaria. Fantasy and Imagination in the Mexi- can Narrative. Vanderbilt University. 131-150 MONTERROSO.” Escritura 15 (1990): 95-110. Madrid: Taurus. _____. 1983. Rosemary. 99-119. Ross. University of Illinois. 1987. “Una mulata cordobesa y un motivo universal. Teoría del efecto estético. Comp. ISER. “La literatura fantástica en México. “La estructura apelativa de los textos. Madrid: Siruela. “Gothique et fantastique. 1993. Méx. J. xl . José Luis. _____. LEAL. “Roa Bárcena y la tradición fantástica mexicana.” Signos Literarios y Lingüísticos 2. Gimbernat y M. 1981.” En: El relato fantástico en España e His- panoamérica.: Universidad Autónoma de Tlaxcala /Universidad Autónoma de Puebla-Centro de Ciencias del Lenguaje. Tempe. Fantasy: the Literature of Sub- version. JACKSON. 1990 [reed.“ Tesis de doctorado. México: Premià.
En el reino fantástico de los aparecidos: Roa Bárcena. _____. Eds. Lo fantás- tico en el umbral. Fuentes y Pacheco. 2004. 29-48. Ana María Morales y José Miguel Sar- diñas. México: Ediciones de los Coloquios Internacionales de Literatura Fantástica. Lima: Pontificia Universidad Cató- lica del Perú.2 (2006): 328-345. OLEA. Palencia: Cálamo. 2006. 2007. POOT-HERRERA. Marco Kunz. 1999. ¿una cuestión de canon?” Moderna Språk (Göteborg) 100. _____. _____. Antología del Modernis- mo: 1884-1921. “Transgresiones y legalidades. 1986. Eds.” En: Lo fantástico y xli . “Fantastic-hitos mexicanos. Sara. nuevo siglo. Eds. Breve apunte bibliográfico. José Emilio. REISZ DE RIVAROLA.” En: Negociando identidades. “Credibilidad.3 (2004): 67-79. Ana María Morales y José Miguel Sardiñas.” En: Lo fantástico en el espejo. México: El Cole- gio de México/Fondo de Cultura Económica. 155-177.” AlterTexto 2. PACHECO.” En: Rumbos de lo fantástico: actualidad e historia. Teoría literaria. México: Ediciones de los Coloquios Internacionales de Literatura Fantástica. “El cuento fantástico en México. 2008. _____.. 25-37.” En: Odiseas de lo fantástico. Eds. Una propuesta. percepción y reacción: los vaivenes de lo maravilloso a lo fantástico. “El cuento fantástico en México: los últimos cincuenta años. traspasando fronteras: tendencias en la literatura y el cine mexicanos en torno del milenio. selec. y notas de… México: UNAM/Era._____. “El cuento fantástico en México: fin de si- glo. Rafael. Tho- mas Stauder y Susanne Igler. Nürnberg: Universität Erlangen-Nürnberg. Susana. _____. “Función y código de lo maravilloso en la literatura de caballerías: de la canción de ges- ta al roman. 194-205. Introd. Ana María Morales y José Miguel Sardiñas. 2004.
“Sobre la indeterminación en un relato de Edgar Allan Poe. xlii . Cuento fantástico mexicano. 44). Louis. Pue- bla. Si- glo XIX. 1974. VAX. VERDEVOYE. 115-126. 2002 (Cuadernos de Trabajo. éd. _____. Méx.” En: El relato fantástico en España e His- panoamérica. Introduction à la littérature fan- tastique. L'Art et la littérature fantastiques 4ème. La Séduction de l'étrange. José Miguel. SARDIÑAS. “Breve comentario sobre una antología fantástica. 475-480. _____. Puebla. VARINA. TOLA DE HABICH. René. Ramón Alvarado et al.: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ed. 1991. Enriqueta Morillas Ventura. 1992. Eds. Frida. 1999. “Orígenes y trayectoria de la literatura fan- tástica en el Río de la Plata hasta principios del siglo XX. Paris: PUF. 2005. Segu- ndo Congreso Internacional Literatura sin Fronteras. 2003. “Lo fantástico en la literatura me- xicana contemporánea. México: Factoría Ediciones. comps. REBETEZ.” En: Memorias. México: Univer- sidad Autónoma Metropolitana. Argentina) 2 (2001): 103-111. Agonía de un instante. Tzvetan.” Espejo 2 (1967): 7-12. Étude sur la litté- rature fantastique. 1970. sus fronteras. _____. Paris: Éditions du Seuil.: Be- nemérita Universidad Autónoma de Puebla. 1964. Ana María Morales.” El Hilo de la Fábula (Santa Fe. México: Quadrivium Editores. Fernando y Ángel MUÑOZ FER- NÁNDEZ. Paul. 123-139. Madrid: Siruela. José Miguel Sardiñas y Luz Elena Zamudio. Los objetos fantásticos. Méx.” Río de la Plata 1 (1985): 3-19. Antología del cuento fantástico mexicano. _____. Eds. Paris: Presses Universitaires de France. “Ayer y anteayer. TODOROV.