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Notas: Lógica “ingredientibus”

Pedro Abelardo

1.516 – Tres cuestiones:

1.- Si los géneros y las especies subsisten; o están solo en la mente. (Si existen
verdaderamente, o consisten sólo en que se piensa en ellas. )

2.- Si existen, si son esencias, corpóreas o incorpóreas.

3.- Si están separadas de las cosas sensibles o residen en ellas.

1.517 – Cuarta cuestión: si los géneros y especies, mientras lo son, deben tener como sujeto
inferior a sí en virtud de la denominación alguna cosa.

1519 – Distingamos aquí nosotros de una manera general las propiedades de los universales,
contrastándolas con las de los singulares, y tratemos de ver si esas propiedades competen sólo
a los nombres o también a las cosas.

1520 –

Aristóteles define al universal como lo que tiene la aptitud para ser predicado de muchos.

Porfirio define al singular, al individuo: lo que se predica de uno solo.

(Tanto las cosas como la palabra)

1521 –

También se llama universales a los nombres: Aristóteles: el género determina la cualidad


respecto de la sustancia; pues significa “¿cuál?”.

Boecio: Es de suma utilidad tener en cuenta que el género es una cierta semejanza de muchas
especies, que muestra la conveniencia sustancial de todas ellas.

Significar o mostrar es propio de las palabras.

Ser significadas es propio de las cosas.

La palabra “nombre” se predica de muchos nombres, y viene a ser como la especie conteniendo
bajo sí a esos individuos.

No es especie en sentido propio. ¿Qué otros sentidos existen, propio y no propio? Ya que el
vocablo es accidental y no substancial; pero es universal, pues le conviene la definición de
universal.

Los vocablos son universales – a los cuales se le adscribe el ser solamente términos de las
proposiciones.
1522.- Hay que investigar cómo puede convenir a las cosas la definición de universal. Porque
ninguna cosa ni colección de cosas parece que se pueda predicar de muchos
distributivamente, como exige la manera de ser del universal.

1523 – Algunos entienden así:

En cosas que difieren entre sí por sus formas, ponen una sustancia esencialmente la misma,
que es la esencia material de los singulares en que se halla, y es en sí misma una, y resulta
diversa sólo por las formas inferiores.

Porfirio:

1. Por la participación de la especie muchos hombres se hacen uno, y en los particulares


los muchos se hacen uno y común.

2. Los individuos se llaman así porque cada uno de ellos consta de propiedades cuya
colección se encuentra en otro.

1524 -