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Por más de que nos creamos separados de la Creación que nos contiene, respondemos y nos sintonizamos a estímulos macrofrecuenciales

que
conforman lo que la conciencia es. Ser conscientes, en resumen, es decidir mover nuestra mente y sentidos en dinámicas rítmicas de la energía
marcada por el tránsito de los planetas y la geometría que forman.

Es como la música: cada planeta es un sonido en particular que va formando consonancias y disonancias en una infinita coreografía celestial que
se determina numerológicamente. Si un planeta está, desde el punto de vista terrestre, a 180 grados del otro, quiere decir que estas energías se
entenderán desde la lógica del número 2 (360/180) y se experimentarán como un combo: cuando advertimos una, aparece la otra, tal cual como
una división celular. Lo que se nos pide aquí es integrar y equilibrar las energías implicadas; de allí el simbolismo del 2 como contenedor de la
relación, el equilibrio y la receptividad.

Por la disposición en la trayectoria de los planetas y los aspectos entre sí, podemos determinar en qué tiempo estamos y qué se nos pide
manifestar. El juego de energías se ubica con cierta geometría que inevitablemente forma un contenedor en el que se despliega nuestra
auto-conciencia: por eso lo manifestado siempre tendrá que ver con lo que el cielo dicta, aunque está en nosotros manifestar la medida de esta
potencia a través de vibrar alto o bajo con ella: hacer resonancia como si fuéramos otro instrumento musical acompañando esta melodía
perpetua.

El hacer consciente implica que hubo un despertar de conciencia


Y por supuesto así fue. Urano, dispositor de los procesos de disrupción, el quebrantamiento y la liberación entró a Aries a principios de 2011.
Aries simboliza, entre otras cosas, nuestro ego y capacidad auto-consciente para la posterior identificación con nuestras acciones y entorno. Al
mismo tiempo, tiene una relación anatómica con nuestra cabeza y por consiguiente con nuestra conciencia debido a que por analogía la cabeza
es nuestra antena sintetizadora de frecuencias celestiales, proceso que se realiza en nuestro principal procesador: el cerebro.

Este tránsito se siente tanto a nivel individual como colectivo y tuvo especial relación con la Primavera Árabe y el despertar de conciencia de
distintos países del mundo contra la voluntad tiránica de algunos gobernantes.

Desde 2011 hasta este año hemos estado dándole movimiento a nuestra conciencia dentro de este quebrantamiento que libera su potencial para
poder actualizar la forma que la contenía (sistema de identificaciones) y permitir poner nuestra voluntad en nuevos inicios producto de acciones
sin antecedente.

Qué hacer y esperar durante Urano en Tauro


Una vez completado el proceso de despertar de conciencia (Urano en Aries) pasamos al movimiento contrario: manifestar tangiblemente algo
que concentre el nuevo sistema de pensamiento producto de la liberación del antiguo. Simultáneamente, integraremos el verdadero impacto de
aquello en lo que caímos en cuenta durante los pasados 7 años tanto colectivamente como a nivel personal.

Una vez que soy consciente de nuevas cosas (Aries) mis sentidos (Tauro) pueden trabajar de otra manera: puedo ver cosas que antes no veía,
alimentarme de una manera que no lo había hecho, valorar otro tipo de cosas, usar el dinero de otra forma, materializar nuevos resultados.

Uno de los hechos recientes que empezó a tomar forma durante el despertar de conciencia fue la revolución de las energías verdes: generación
masiva de energía eléctrica limpia producto de paneles solares, campañas de concienciación pro-ambiente, manejo óptimo de la alimentación,
cuestionamiento de la autoridad, así como también lo inverso: reticencia de empresas dominantes del sistema a hacer el cambio a energías
limpias, conservadurismo extremo, negación del cambio climático, entre otras.

La última vez que Urano transitó por Tauro ocurrió la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Fue un momento de inflexibilidad
(Tauro) que provocó una gran destrucción, que nos llevaría al fin y al cabo — pero con mucho sufrimiento, a la actualización de todos los sistemas
imperantes de aquel entonces.
Pero durante Urano en Tauro, la energía no está para vacilación sino concreción. Ya no veremos jefes de Estado en cumbres hablando de
reducir la contaminación y debatiendo sobre temas de conciencia sino tomando acciones mucho más concretas que las vistas hasta ahora, y que
inevitablemente le aportarán un refresh a las actuales.

Durante todos los años, el Sol pasa por el signo de Tauro entre Abril y Mayo y nos hacemos conscientes de temas relacionados a este signo: la
Madre Naturaleza, el planeta, las artes, los sentidos, la agricultura. No es casualidad que durante este tiempo se celebren efemérides que atraen
nuestra atención hacia estos temas: Día mundial de la Tierra, del árbol, del jazz, del compositor, de los pingüinos, del circo, entre muchos
análogos.

Paralelamente, muchos de los niños que nazcan durante este nuevo período de 7 años incidirán personalmente — ya de grandes — en una
aplicación mucho más creativa de este cambio pues ellos son esta energía encarnada y auto-consciente.

Urano en Tauro: Consolidación de las criptomonedas


Tauro también tiene que ver con lo material y tangible, con el dinero y posesiones. Karl Marx era del signo Tauro y su conciencia (Sol) se movió
siempre en las direcciones de la realidad tangible, los valores, posesiones y su visión materialista-histórica del mundo incidiendo en la forma que
era comprendido el capital y desarrollando una obra paradójica sobre la capacidad vincular del dinero.

Definitivamente esta etapa será el momento de la consolidación de las criptomonedas como el BitCoin y el Ether que vienen de una nueva
actualización a nuestro sistema psíquico sobre aquello a lo que le damos valor. De esto se trató el despertar de conciencia sucedido durante el
tránsito de Urano en Aries. Y los resultados empezaremos a verlos con mayor plenitud cuando pase a Tauro.

En este caso, veremos una posible gran confrontación entre los sistemas bancarios mundiales, que querrán tercamente mantenerse, y colectivos
de humanos que apuestan a valorar estos nuevos protocolos informáticos como vehículos de intercambio energético (el dinero es energía
concentrada) con el fin llevar una economía transparente, sostenible y sin papel moneda que, ya a estas alturas, se ha hecho inefectivo pues
responde a un sistema anacrónico de intercambio. Para muestra, tenemos la crisis del papel moneda en Venezuela e India durante finales de
2016.

Preparémonos entonces por danzar con la coreografía celestial, poner nuestra confianza en el nuevo sistema financiero que va a ir surgiendo y
concretando nuevas propuestas que hagan más sostenible nuestra vivencia en este planeta a través de un estilo de vida y de trabajo producto
del despertar de conciencia que tuvimos.