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Anexos

Presentamos una selección de textos y links que constituyen un valioso material


complementario de sugerimos revisar:

¿CÓMO PREVENIR Y RESOLVER LOS CONFLICTOS EN EL ÁMBITO EDUCATIVO?

Para solucionar un conflicto es importante tener en consideración que no hay una


sola vía o estrategia para dar solución a todos los problemas, sino que hay que
averiguar la diversidad de los aspectos que caracterizan a cada situación, y
hacer un análisis individualizado que proporcione elementos precisos para la
adecuación de las estrategias para la solución del conflicto específico, buscando
acuerdos de carácter cooperativo.

“La resolución de conflictos tan solo pretende evitar la aparición de


respuestas claramente erróneas y, sobretodo, intenta transmitir algunos
conocimientos y algunas pautas de conducta para tratar de modos cooperativos
a los conflictos. Eso a veces significará su solución, pero en otros casos
obtendremos resultados aparentemente más modestos: la gestión positiva de los
conflictos, el logro de acuerdos limitados pero constructivos, o la pacificación de
las partes aunque las posturas respectivas puedan seguir estando frenadas. Por lo
tanto, no debemos esperar resultados milagrosos de las técnicas de resolución de
conflictos, sino la posibilidad de desarrollar capacidades personales que
predisponen al acuerdo y a la resolución cooperativa de las situaciones de
conflicto” (Puig, 1997:59).

Lo que comenta Puig (1997) es que cuando aparece un conflicto si


evitamos el catastrofismo y logramos crear un clima de análisis de los
factores que lo provocan lo estaremos haciendo la mejor contribución para el
cambio y también muy probablemente a la mejora de la convivencia escolar en
su conjunto. Para esto es importante una persona que desempeñe la función de
interpretar el contexto en que se produce el conflicto, y proponer alternativas
eficaces para la consolidación de un ambiente abierto al diálogo, a la empatía y
a la cooperación.

Son diversas las posibilidades para la gestión de los conflictos de manera


positiva, si puede situarse desde la psicología, la filosofía, la antropología, la
justicia, la sociología, etc. Pero partiendo de nuestras premisas buscaremos
aproximarse de la gestión de los conflictos en el ámbito educativo teniendo como
fundamento un enfoque psicosocial.

Se incluye en la gestión de los conflictos no solo la resolución, sino también la


prevención.
La gestión de los conflictos es designada por Puig, como una vía constructiva
para la resolución de conflictos, en que se busca a través de los medios pacíficos
y cooperativos una aproximación al acuerdo.

Desde nuestro punto de vista, en el momento que desencadena un conflicto


o situación conflictiva, hay siempre por detrás dos o más sujetos implicados que
no consiguen analizar los aspectos que inciden en el problema y así no
reflexionan sobre las alternativas posibles de solución.

Para resolver un conflicto, es necesario analizar inicialmente las causas que lo


originan, sus características, los sentimientos y emociones implicados, los cuales
son responsables directos por el desencadenamiento de la situación. Conocer las
circunstancias en que se manifiesta con la finalidad de identificar los factores que
enlazan el problema, para de esta forma atenuar sus efectos colaterales.

Es fundamental saber identificar el problema que afecta a las partes


implicadas en el proceso del conflicto, evaluar las causas y sus efectos para la
solución del conflicto pautada en el consenso de sus actores, puesto que en el
momento del conflicto los intereses de las personas parecen incompatibles.

La manera en que solucionamos un determinado conflicto interpersonal, sin


lugar a duda incidirá sobre nuestro bien estar emocional o a la inversa. Pues
cuando logramos solucionar los conflictos correctamente, esto refleja a uno
sentirse mejor.

Solucionar los conflictos es tener antes que nada Consciencia de que existen
opiniones y posturas distintas y que no todas las personas piensan y actúan de la
misma manera. Por lo tanto el conflicto no debe servir como punto negativo, sino
bien como un punto positivo basado en la transformación, esto es, utilizando
las estrategias eficaces para la superación de un estadio a otro.

“La prevención de los conflictos desde la cultura de la paz, pone énfasis en los
siguientes aspectos: es aprender a reconocer los intereses del oponente. Esto
significa olvidarnos de una vez de la palabra “victoria”, porque la victoria sólo
conduce a la victoria, no a la paz. Todas las técnicas de resolución de conflictos
parten de esta importante premisa que concierne exclusivamente a los actores y
a su capacidad de realizar transferencias positivas de negociar e intercambiar,
de transformar voluntariamente objetivos iniciales y de generar empatía, esto es,
de comprender las emociones y los sentimientos de los demás, de colocarnos en
su lugar y circunstancia” (Bejarano, 1995).

Cascón (2000) plantea que la Educación para la Paz trabaja el conflicto en


tres niveles:
1. Prevención: entendido como el proceso de intervención y
regulación del conflicto cuando está en sus primeros estadios, antes
de que aumente la tensión. Se propone desarrollar una serie de
habilidades como: crear grupo en un ambiente de confianza,
favorecer la comunicación, tomar decisiones por consenso y
trabajar la cooperación.
2. Análisis y negociación: hace referencia a la búsqueda de soluciones
creativas mutuamente para las partes, para regular el conflicto.
3. Mediación: es el proceso para la resolución de conflictos en el que
es necesaria la intervención de una tercera persona. La mediación
es relevante para aquellos casos en los que las partes han agotado
las posibilidades de resolver por sí mismos, o en los que la situación
de violencia o incomunicación impiden que puedan hacerlo por sí
mismos.

Cascón (2000: 9) habla de la <<prevención de los conflictos>> para aludir a la


necesidad de actuar antes de que se produzca (crisis) y se manifieste en su forma
más descarnada. No obstante, este término, tiene connotaciones negativas: no
hacer frente al conflicto, evitarlo, no analizarlo, no dejar que aflore todo que ha
después, no buscar las causas profundas… Hay que decir que el conflicto es
inherente a la esencia humana, ineludible, una oportunidad positiva para crecer.
Todo esto nos lleva a no querer a no poder, ni querer, hablar de prevención de
conflictos. Pesa demasiado en este término la connotación referente a la guerra,
a los conflictos bélicos, o a cualquier otro tipo de consecuencias destructivas. Es
decir, seguir hablando, por ejemplo, de prevención de conflictos bélicos.

En este sentido, Cascón apunta que la prevención en el ámbito educativo


significará intervenir en el conflicto cuando todavía esté en los primeros estadios,
sin esperar que alcance la fase de la crisis.

Burton citado por Cascón (2000) define la prevención como un proceso


de intervención antes de la crisis, basada en las estrategias y habilidades de
resolución de conflictos. Se debe tener en cuenta tres ejes:

 Buscar una explicación adecuada del conflicto, incluyendo la dimensión


humana.
 Un conocimiento de las causas estructurales necesarias para eliminar las
causas.
 La promoción de condiciones que creen un clima adecuado y
favorecedor de unas relaciones cooperativas que disminuyan el riesgo de
nuevas escaladas, y enseñar a tratar y solucionar las contradicciones antes
que empiece a convertirse en antagonismo.
Trabajar la prevención a través del análisis y negociación, es una manera de los
alumnos aprendan a resolver sus conflictos. Para esto Cascón (2000: 14/ 2002: 19-
21) afirma que se deben separar tres aspectos: persona, proceso y problema.

Primer aspecto: Personas- se trata de ver como se sienten las dos partes
cuando tienen un problema y como se puede colaborar para resolver el conflicto
bajo tres ejes:

 Las percepciones: Trabajar la percepción mutua de los actores de los


conflictos y enseñar al otro a escuchar la versión de los demás implicados
en la situación. Una buena herramienta es intentar escribir, narrar o
representar diferentes versiones de historias o cuentos.

 Reconocer las emociones intensas: Los conflictos están cargados de


emociones y sentimientos. Es fundamental a prender a reconocer y
aceptar lo que está en juego. Una buena salida para estas situaciones es
aguardar un momento oportuno (en que ambas las partes se encuentren
menos tensos para resolver los conflictos).

 La imagen: Cuando el conflicto ocurre frente a los demás, es fundamental


en el momento de analizar el conflicto, puesto que también está en juego
el prestigio de las personas que se lo afrontan.

 El poder: Los conflictos presentan desequilibrios de poder. Es necesario


trabajar las bases del poder de los niños. Teniendo como base: la
autoestima, la asertividad y el apoderamiento. Estos son preceptos básicos
de la cultura de la paz.

Segundo aspecto: Proceso- es tratar de aprender a establecer procesos y formas


de abordar los conflictos que permitan que las dos partes puedan expresarse
para que juntos encuentren soluciones. Para esto es importante aprender a
controlar las dinámicas destructivas de la comunicación y analizar los procesos
seguidos de este momento, para aprender tanto de los aciertos como de los
errores, establecer procesos de consenso y consensuar reglas sobre su abordaje.

 Controlar las dinámicas destructivas de la comunicación: acusaciones,


insultos, generalizaciones, sacar el pasado a relucir, hablar por otros,...
Intentar pasar del tu-mensaje, en el que siempre hablamos de la otra
persona, normalmente de forma negativa, al yo-mensaje. De quien más
sabemos es de nosotros mismos. Hablemos en primera persona,
manifestando nuestros sentimientos, dando información precisa de qué es
lo que nos ha afectado, cómo y por qué. Esto que parece fácil no lo es e
implica un proceso de aprendizaje en el cual solemos empezar con
ejercicios o haciéndolo por escrito. (Ver el cuaderno de actividades).
 Analizar los procesos seguidos hasta ese momento, para aprender tanto de
los aciertos como de los errores. Hacer un mapa de análisis del conflicto:
qué lo origino, quiénes han participado, cuál es su poder y su influencia, de
qué forma, qué soluciones ya se han ensayado. En definitiva, contextualizar
el conflicto tanto en su pasado como en su presente nos dará mucha
información para poder intervenir en él.

 Establecer procesos de consenso que permitan a todas las partes


expresarse, sacar sus necesidades y satisfacerlas. Consensuar reglas de
cómo abordaremos los conflictos: qué haremos, qué no haremos. Plantear
unas normas de cómo vamos a enfrentar los conflictos es fundamental,
pero será importante que las elaboremos entre todos. De esa forma
recogerán el sentir de todo el grupo y será más fácil que se cumplan o se
pueda llamar a cumplirlas.

Tercero aspecto: Problema/s

 Se centra en aprender a diferenciar posturas o posiciones, de los intereses


o necesidades. Las posturas o posiciones son nuestra solución preferida
para ese problema. Sin embargo, las necesidades o intereses son el origen,
la raíz del conflicto. Se trata de centrarnos en esas necesidades, aprender
a reconocerlas, jerarquizarlas y expresarlas, y no tanto en nuestras posturas.
Pasar de la típica negociación basada en posturas, a la negociación
basada en necesidades. Esto abrirá el campo de soluciones, ya que
partiendo de las posturas estaremos cerrados a sólo dos, la preferida por
cada lado, que además, normalmente, son las más antagónicas, las que
no tienen nada en común. Desde las necesidades, el abanico de
soluciones es más amplio, estaremos yendo al meollo del conflicto y
podremos encontrarnos con necesidades o intereses comunes además de
las antagónicas. Esos intereses o necesidades comunes pueden ser ya una
base de acuerdo y de optimismo en la búsqueda de soluciones.

A partir de otra perspectiva, pero que a la vez toca enfoca la resolución de los
conflictos, Uranga, (1998) propone la promoción de una pedagogía orientada
a la gestión de los conflictos de modo pacífico:

“Propiciar en el marco escolar espacios, y estructuras que dejen lugar a


procesos de mediación, de negociación y fomentar las actitudes que hacen del
conflicto una oportunidad del desarrollo más que de violencia o destrucción
representa una nueva visión de la educación. Este tipo de educación promueve
un marco y unas relaciones pacíficas que luego puedan trasladarse a los
diferentes ámbitos de la vida en los que se mueve el alumnado y también el
profesorado. Sirve también para dentar las bases de un tipo de relaciones que se
refleje en su vida profesional, familiar, social, etc” Uranga (1998:145).
La proposición en que la escuela debe permitir el completo desarrollo del
alumnado, ofreciendo principios básicos para las relaciones interpersonales,
ofreciendo condiciones para la comunicación abierta, pautada en el acuerdo.
Pues la mejor vía para la resolución de conflictos es a través de los medios
pacíficos.

La promoción de una pedagogía votada a gestión de los conflictos de modo


pacífico, en que busca el crecimiento integral del individuo, tratando de preparar
el individuo para la vida es lo que preconiza Uranga (1998). Su trabajo aborda los
siguientes aspectos:
Uranga (1998) con este trabajo busca despertar en los profesores la importancia
del desarrollo pleno de los estudiantes, ofreciendo técnicas y habilidades para la
resolución de los conflictos en el proceso educativo. Sabido que el alumnado
aprende además de los contenidos y con mayor calado psicológico valores y
actitudes que se transmiten en el proceso del aprendizaje. Los principios básicos
de la pedagogía pacífica parte de los siguientes presupuestos:

 El uso del diálogo


 El aprendizaje cooperativo
 Solución de problemas con creatividad
 Afirmación de la persona
 Establecimiento de normas y fronteras en un marco democrático
 Apertura y empatía
 Comprensión y manejo de la agresividad
 Promoción de modos de confrontación no violentos
 Resolución de los conflictos por las partes involucradas

Con todo, entendemos que dichos supuestos tienen como principio unas buenas
competencias emocionales. Desde nuestro punto de vista, todo lo dicho por
Uranga (1998) sobre los principios básicos de la pedagogía pacífica, así como la
prevención de los conflictos de Cascón (2000) tienen como base el desarrollo de
las competencias emocionales para la interacción del individuo de manera
adecuada con el entorno. Lo que se preconiza es la afirmación de la persona, la
comprensión y manejo de la agresividad con la regulación emocional, la
resolución de los conflictos con buenas habilidades sociales.

En esta dirección, Viñas (1998) señala los principios de la comunicación para la


gestión positiva de los conflictos, tanto para prevenir como para resolver. Apunta
los procesos de comunicación como la clave. Y que la falta de incomunicación
acarrea en serias consecuencias. Viñas (1998) apunta que el recurso fundamental
que tienen los educadores, su influencia esencial está en el tipo de
comunicación que se establece con los alumnos y alumnas. La comunicación es
el valor más significativo que tiene el profesorado respecto al aprendizaje de los
estudiantes, sobre todo en la orientación personal.

Viñas (1998) plantea estrategias comunicativas para resolver conflictos desde


tres líneas de actuación:
1. Resolución de conflictos en el ámbito individual: la tutoría

 Se ha de procurar que la comunicación sea bidireccional. En este proceso


es -fundamental que el tutor (profesor) recoja la opinión del estudiante.
Hay que entender que la solución del conflicto no se da si el alumno no lo
asuma y que cuando el tutor recoge información por parte de éste puede
orientar a la solución del problema.

 Se ha de utilizar el marco formal y el informal. En la relación entre


profesorado y alumnado se deben utilizar marcos distintos. Es importante
que el tutor (profesor) sea capaz de comunicar se los alumnos en
momentos no estrictamente formales.

 Hay que dar a la comunicación individual una trascendencia similar a la


comunicación general respecto a los acuerdos de solución de conflictos. Si
el tutor en el ámbito de la comunicación individual intenta establecer
únicamente una comunicación informal sin compromisos concretos su
efectividad en la resolución de conflictos es muy limitada. Estamos por
tanto configurando una tutoría personal en que el espacio individual es tan
importante como el común.

 Hay que preparar correctamente la comunicación individual, disponer de


tiempo para su realización y asegurar los espacios adecuados. Aunque las
habilidades comunicativas del tutor sean positivas hay que tener en cuenta
que habrá que utilizar estrategias diferentes. La solución de los conflictos
individuales obliga a un tratamiento personalizado.

2. Estrategias comunicativas y de participación para la resolución de conflictos en


el grupo clase: la tutoría de grupo o asamblea de clase. Este tipo de estrategia
busca trabajar con el individuo en su contexto del grupo aula.

 Para dar informaciones.


 Para recoger informaciones e intercambiar puntos de vista.
 Para tomar decisiones, para llegar a un acuerdo o solucionar un conflicto.
 Para la formación o para la generación de las ideas.

Los objetivos de esta estrategia son:

 Implicación del grupo en la elaboración de las normas colectiva.


 Implicación del grupo en el planteamiento de los problemas y los
conflictos.
 Definición de los compromisos colectivos respecto a la solución de los
problemas.
 Implicación en el seguimiento de las soluciones.
 Aprendizaje de técnicas comunicativas adecuadas para ayudar al
tratamiento de los problemas en el grupo.
3. Estrategias comunicativas respecto a la participación en la resolución de
conflictos.

Esta estrategia pretende generar redes de comunicación efectivas para la


resolución de conflictos. Trabaja desde una perspectiva más de la organización,
de los implicados en la institución: profesores, directivos. Utilizan las siguientes
estrategias:

• Red centralizada que prioriza los siguientes ítems:

- La información es difundida por el coordinador al órgano responsable.


- Favorece la ejecución rápida de alguna acción por parte del grupo directivo.
- En las tareas rutinarias o burocráticas relacionadas con la resolución
del conflicto para organizarlas adecuadamente.
- En la resolución de problemas sencillos.

• Red descentralizada la cual está más disponible al propio grupo. Campo


de actuación:

- En la resolución de procesos y conflictos complejos donde la dinámica


del grupo es más importante.
- En aquellas actuaciones donde hay responsabilidades específicas de carácter
tutorial.

Sin embargo reconocemos los diversos esfuerzos que vienen siendo llevados a
cabo en las escuelas para la gestión de los conflictos positivamente. De modo
sucinto, presentamos a continuación algunos de estos trabajos.

La intervención en la resolución de conflictos, es una manera eficaz en este


punto. Ferreira Benedita (2002) señala que la mediación surge como un abordaje
de intervención en que proporciona a la gestión de los conflictos de forma
positiva. Es otra manera de ver los conflictos.

El papel del mediador es primordial en este proceso, el cual debe se


comportar de manera neutral frente a los actores y a la situación, con la finalidad
de facilitar la comunicación fluida, en la búsqueda de encontrar la solución más
adecuada para las partes implicadas.

Para llegar a la mediación de los conflictos es necesario pasar previamente


por una formación, en la cual se obtenga una visión comprensiva para la
evaluación de las situaciones del conflicto, identificando el objeto,
caracterizando los actores y reconociendo el contexto.
Según Ferreira Benedita (2002) los mediadores o mediadoras, necesitan
desarrollar las siguientes capacidades:

-Capacidad de escuchar
-Capacidad de comunicar
-Responsabilidad
-Distanciamiento
-Paciencia
-Creatividad

Por lo tanto, comprendemos que la mediación impone un conjunto de


estrategias que implícitamente se vincula a la capacidad del mediador o
mediadora para proporcionar un clima ameno, a través del desarme emocional,
en que fluya el diálogo de los sujetos implicados para la posible solución del
conflicto.

Con frecuencia, el resultado de los conflictos dependen de la forma como las


personas comunican sus sentimientos unas a otras (Myers, 2001: 557). Cuando
manejan los conflictos de manera constructiva, sin duda la reconciliación y la
armonía es posible.

Gotlib y Colby (1988) proponen como evitar disputas destructivas y tener


disputas apropiadas a partir de los siguientes aspectos:
Qué no hacer:

 Ofrecer disculpas prematuramente.


 Evadir la discusión, manejarla con silencio o abandonarla.
 Utilizar el conocimiento íntimo de la otra persona para dar golpes bajos
y humillar.
 Traer a colación asuntos no relacionados.
 Fingir acuerdo cuando en realidad se alberga resentimiento.
 Decir cómo se está sintiendo la parte contraria.
 Atacar de manera indirecta al criticar a alguien o a algo que la otra
persona aprecia.
 Debilitar al otro intensificando su inseguridad o amenazando con el
desastre.

Qué hacer:

 Discutir en privado y no en la presencia de los niños.


 Definir el punto claramente y repetir los argumentos del otro con las
propias
 palabras.
 Exteriorizar los sentimientos positivos y negativos que uno tiene.
 Recibir de buen grado la retro-alimentación respecto al
comportamiento de uno.
 Aclarar en qué puntos se está de acuerdo y el cuales en desacuerdo y
que es lo más
 importante para cada uno.
 Hacer preguntas que ayuden al otro a encontrar palabras que
expresen su inquietud.
 Esperar a que las explosiones espontáneas se calmen antes de
responder.
 Hacer sugerencias positivas en beneficio mutuo.

En medio de un conflicto en el que existe amenaza y tensión, es usual que las


emociones perturben la capacidad para entender el punto de vista de la otra
parte. La comunicación puede entonces llegar a hacerse muy difícil,
exactamente cuando más se necesita (Tetlock, 1985). Es por ello que el mediador,
por lo general estructurará el encuentro para ayudar a cada parte a entender y
a sentirse entendida por la otra. << El mediador puede pedir a las partes en
conflicto que restrinjan sus argumentos a afirmaciones de hecho, incluyendo
declaraciones sobre cómo se sienten y cómo responden cuando el otro actúa de
una manera determinada (…)>> Myers (2001: 560).

Recuperado de http://www.eumed.net/tesis-
doctorales/2012/lsb/prevenir_resolver_conflictos_educativos.html. Noviembre 30
de 2016

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

El conflicto es un aspecto que ocupa un considerable lugar en la vida: pensar


que se puede pasar sin ello es utópico. Pero lo que sí podemos hacer es aprender
a solucionarlo de forma creativa. Nuestra vida es un ejercicio de elección
continua. Si reflexionáramos un momento sobre las decisiones que tomamos en un
día, nos sorprendería la extensión del listado. Por ello, y porque las decisiones que
tomamos afectan a otros, es inevitable que surjan los conflictos con frecuencia.
¿Qué es un conflicto? Según JA Marina, el obstáculo que dificulta nuestro avance
y a veces nos paraliza. También es una decisión difícil de tomar. Pero que sea
difícil no significa que no se pueda abordar. Son pocas las cosas que no tienen
ninguna solución... quizás solamente haya una. Antes de empezar a recorrer los
pasos necesarios para solucionar un conflicto y tomar una decisión, es importante
recordar que:
• No existe problema cuando no hay más que una solución; pero habitualmente
hay muchas soluciones entre las cuales elegir.

• Los dilemas (del tipo blanco/negro) son más una construcción mental que una
realidad; además las soluciones extremas no suelen ser las mejores.

• Nuestros pensamientos influyen de modo determinante en nuestras emociones y


son previos a las mismas. Si por la calle, alguien me toca la espalda y pienso que
me quiere robar el bolso, tendré una reacción de defensa frente al agresor (que
luego puede resultar ser un amigo que quería saludarme). Esto ocurre igual si
pienso que mi hijo está mintiendo. En ese caso, tendré unos sentimientos y una
actitud bien distintos a los que tendría si creyera en sus palabras.

• Gana – pierde. Ocurre cuando una de las partes evita el enfrentamiento de


forma sistemática por pereza, desidia o miedo. Son personas que evitan el
conflicto a priori y prefieren perder de entrada en lugar de enfrentarse al otro,
independientemente que puedan tener sus razones. El conflicto les genera
angustia y la única salida que encuentran es la huída. Negar el conflicto no
parece ser una solución adecuada a menos que el tema sea de poca
importancia. Lo mejor es encontrar la forma oportuna de enfrentarse a ello y
confrontar. En esta clase de conflictos también están los que quieren y pretenden
vencer siempre. Son los que no escuchan razones, porque su punto de vista es
absolutamente correcto. Consiguen imponer su opinión cuando el otro es débil,
frágil o en algún modo dependiente e inferior.

• Pierde – pierde. Los conflictos donde ambas partes pierden son los conflictos
mal manejados y mal resueltos. Son fácilmente reconocibles porque las personas
se quedan con una sensación de insatisfacción, frustración, impotencia y
soledad. Son conflictos en los que la falta de escucha, el juzgar al otro de
entrada, las posturas extremas y el lenguaje ofensivo van distanciando a las
personas involucradas hasta construir barreras de prejuicios que pueden minar
una relación. El afecto por el otro nos puede jugar malas pasadas, cuando todo
lo que estamos haciendo es "por él". El chantaje emocional, explícito o
involuntario, también debilita la relación e introduce deficiencias en el desarrollo
emocional, psicológico y humano. El resultado pierde-pierde se da no sólo
cuando se pierde la batalla, sino cuando de alguna forma se pierde también
algo de la otra persona.

• Gana – gana es el conflicto positivo que aquí quisiéramos enfocar. Se gana a


través de la comprensión del otro y la negociación de los valores en juego. Se
gana cuando se aprende y cuando se crece, al menos un poco. Se negocian las
condiciones, los tiempos, las modalidades, etc. para solucionar el conflicto. Todos
ceden algo y todos ganan algo. Este parece el modo más eficaz y sano para
enfrentarse a situaciones conflictivas. Lo importante no es cómo eliminar o
prevenir el conflicto, sino cómo sostener una controversia animada, en lugar de
disputas letales. Vamos a desarrollar algo más todo esto: Procedimiento para
resolver conflictos y tomar decisiones

Dependiendo del ámbito, cada persona puede tener conflictos:

• Consigo misma => conflictos de conciencia.

• Con otras personas => conflictos interpersonales.

• Con la sociedad => conflictos sociales. Aquí trataremos de los conflictos


interpersonales en el ámbito familiar, con especial atención a la relación entre
padres e hijos.

A resolver conflictos se puede aprender (independientemente de la edad) y


también se puede enseñar. Las técnicas de las que vamos a tratar sirven tanto
para resolver las situaciones conflictivas ya existentes, como para prevenir otras
en el futuro. Aunque hay muchas formas de abordar este tema, a nosotros nos
parece útil seguir estos 6 pasos, definiéndolos claramente en cada situación:

1. ¿Cuál es el problema?

2. ¿Quién tiene el problema?

3. ¿Qué sabemos sobre el tema?

4. ¿Qué alternativas hay?

5. ¿Qué curso de acción elegimos?

6. ¿Ha sido una elección acertada?

1. ¿Cuál es el problema? Definir de forma clara y concisa el tema. Este primer


paso es de fundamental importancia. La primera pregunta, clave para todo el
proceso de resolución, nos obliga a definir el problema en cuestión de forma
clara, concisa y concreta:

• Hay que utilizar palabras sencillas y

• Formular el problema en una frase,

• Utilizando un lenguaje adecuado.


La formulación del problema ha de ser clara y no muy larga. La frase utilizada
debería definir el problema de una forma muy concreta. Por ejemplo: “Mi hija no
come” o “Carlos quiere hacerse un tatuaje en la espalda”. Es muy importante
utilizar un lenguaje descriptivo, para no plantear el asunto con juicios de valor que
descalifiquen de entrada situaciones, personas o acciones. Si se decide abordar
un problema, hay que centrarse en ello sin pretender solucionar varios asuntos a
la vez: mezclar problemas es la mejor manera de no resolver ninguno de ellos. Una
forma útil para enfocar el tema que más nos interesa tratar, es escribir un listado
todos los asuntos que nos preocupan, con el fin de apartarlos temporalmente de
la discusión y dejarlos para otro momento. De este modo, los padres no se
enfrentarán con “el desastre de mi hijo”, sino con un aspecto o un
comportamiento específico que él mantiene. Este método resulta
extremadamente útil para ambas partes: los padres pueden focalizar su atención
y energía en resolver un solo asunto y el hijo percibirá que no es “un fracaso
viviente”, sino que hay algo concreto que tratar. Hay veces en las que la simple
definición del problema finaliza el conflicto, porque ni siquiera existía. Esto ocurre,
como muestra, cuando los padres tienen un problema, mientras su hijo tiene otro.
Cecilia, por ejemplo, no quiere ponerse el abrigo al salir de casa. Sus padres
insisten, porque está lloviendo y no quieren que se moje. Cecilia no quiere
ponérselo porque no le gusta ese color. Posiblemente haya en casa otro abrigo
de otro color que solucione el asunto desde su comienzo y todos queden
satisfechos.

2. ¿Quién tiene el problema? A cada uno su problema. Todas las cosas pueden
ser observadas bajo diferentes puntos de vista. Lo mismo ocurre con los
problemas. Por eso lo que es un problema para alguien, puede no serlo para otra
persona. Los problemas no existen “de por sí”, en abstracto, sino que siempre
existen “para alguien”. Yo tengo un problema. Si su solución depende de mí,
entonces no hay conflicto con otras personas: es mi problema. El problema
personal se transforma en asunto interpersonal cuando su solución implica la
colaboración de otras personas, en este caso de mi hijo. El asunto interpersonal se
transforma en conflicto interpersonal cuando las dos partes no están de acuerdo
en su formulación o solución. Que Cecilia coja o no el abrigo, que Carlos se tatúe
o que se afeite la cabeza, es SU problema. (Si Cecilia pasa o no frío o si se moja,
no me ocurre a mí, sino a ella, aunque a mí que la quiero y por su bien, me
gustaría que no le pasara. Pero el que a mí me disguste que se enfríe, no quita
que es un problema de ella, no mío. Es importante diferenciar los problemas de los
hijos de los problemas de los padres. Este es un tema difícil pero fundamental, ya
que si esto no queda claro es difícil resolver nada. Por ejemplo, si Ana deja el
salón revuelto, ese sí es un problema de todos, porque ese espacio es común, no
suyo y molesta a todos. En casi todos los conflictos subyace un manejo de poder,
ya que cada una de las partes cree que tiene la mejor forma de solucionarlo y
por ello trata de imponerlo.

El conflicto padres/hijos es un conflicto de poder.

No es un enfrentamiento paritario. Los padres han empezado a ejercer su rol


justamente tomando todas las decisiones y responsabilidades sobre sus bebés. Sin
embargo, con el tiempo los chicos van creciendo y a lo largo de este proceso
hacia la autonomía personal se hacen individuos independientes. Estas
diferencias suelen hacerse más evidentes durante la adolescencia. Si su manera
de gastar el dinero no me gusta, por ejemplo, tendré que definir bien cuál es mi
problema con respecto a su comportamiento y hablarlo con él. Habría que
intentar:

• Escucharse. Es la actitud fundamental para que el conflicto no acabe con la


simple imposición de una postura sobre otra.

• Cada parte necesita dar razones a favor y en contra con respecto al tema
objeto de discusión.

• Hay que esforzarse por entender la perspectiva del otro, ponerse en su lugar en
la medida de lo posible.

 Encontrar puntos en común o posibles áreas de acuerdo, un terreno común


sobre el que basar posibles acuerdos.

Existe siempre la posibilidad de que el proceso de solución se pare en este


segundo momento, al darme cuenta de que algo no es mi problema: “Estábamos
de acuerdo en que te iba a dar estos euros para tus necesidades del mes. Si has
decidido gastarte ese dinero en otras cosas sin reflexionar mucho, y ahora te has
quedado sin perras, es tu problema. Puedes utilizar tus ahorros o esperar hasta el
mes próximo para volver a tener la paga pactada”. También puedo fraccionarle
la paga por semanas o quincenas si a él le parece oportuno, elaborar estrategias
para enseñarle a priorizar los gastos importantes para él (no para mí), etc. A cada
padre le dejamos la creatividad de encontrar posibles soluciones alternativas.

3. ¿Qué sabemos sobre el tema? Adquirir información. Es muy difícil que


conozcamos todo sobre la cuestión que nos preocupa. Si nuestro hijo llega tarde,
podremos tener varias hipótesis sobre la razón de su retraso (desde las más
fantasiosas hasta las más catastróficas), pero realmente no sabremos qué ha
ocurrido hasta que no se lo preguntemos. No podemos pretender “saberlo todo”.
Aunque la experiencia de los padres sea mayor que la de sus hijos, es importante
preguntarles y escucharles con actitud abierta. Es difícil resolver un problema
teniendo pocos datos. Es aconsejable adquirir más información sobre el asunto
que nos interesa, buscando en posibles fuentes alternativas. Esto nos permitirá
dialogar con conocimiento y, además, nos ayudará a ver y crear más alternativas
de las que inicialmente tengamos.

4. ¿Existen alternativas? Generar alternativas. Generalmente estamos


acostumbrados a ver las cosas como “blancas” o “negras”, es decir, de forma
dilemática. En la realidad, la mayor parte de las personas nos movemos en una
infinita “gama de grises”, que es la vida; pero ante situaciones de conflicto,
tenemos la tendencia a exagerar los extremos: si nuestro hijo “tira” por un lado,
nosotros por supuesto le llevamos la contraria y viceversa. Este tirar de la cuerda
generalmente lleva a la ruptura, que no suele ser gratificante para nadie. La
ruptura es el final del diálogo y de la posibilidad de solucionar un conflicto de
forma positiva. En lugar de considerar una cosa como “buena”/“mala”, o que “se
hace”/“no se hace” etc., este paso del método nos invita a tomar conciencia de
que no es “la cosa en sí” buena o mala, sino que depende del valor que le
atribuimos. Probablemente los sujetos involucrados valoren el asunto de forma
diferente y por ello haya conflicto. Los conflictos no existen “de por sí”, sino que
existen “conflictos de valores”: para mí esto es malo, peligroso o feo, pero para mi
hijo no. Por ello y para llegar a una solución aceptable para todos, será
importante intentar explicitar los valores en juego, sabiendo que los valores son
siempre importantes para quiénes los sostengan. Entender los valores del otro
puede agilizar mucho el proceso de resolución. Con esta actitud seremos
capaces de generar un mayor número de alternativas posibles aceptables para
ambas partes. Ha llegado el momento de elegir.

5. ¿Qué curso de acción elegimos? Elegir una solución. Una vez considerados los
pro y los contra de cada una de las alternativas generadas, se puede elegir. No
tiene por qué haber una única solución. Varias entre ellas pueden ser adecuadas.
Dependerá de la valoración que se haga en relación a sus implicaciones y sobre
todo sus posibles consecuencias. Las soluciones intermedias, y no las extremas,
suelen ser las más adecuadas, pues ninguna de las partes se verá
completamente afectada. No es cuestión de que alguien gane y el otro pierda,
sino de que ambos ganen algo y crezcan. www.aepap.org 7 Padres e hijos
deberán trabajar juntos para pactar y elegir lo que para ambos es aceptable. La
decisión final será factible y respetada, cuando salvaguarde parte de los valores
en juego del hijo y parte de los de sus padres. En el proceso de una buena
resolución de conflictos no debería haber “vencedores y vencidos”.

6. ¿Ha sido una elección acertada? Actuar y verificar. Una vez puesta en marcha
la solución elegida, habrá que valorar las consecuencias. Si el conflicto parece
haberse solucionado de forma suficientemente buena, nos congratularemos por
los resultados conseguidos (a veces nos olvidamos subrayar lo que hacemos
correctamente). En caso contrario, se optará por volver al punto 4 y escoger otra
solución. La clásica expresión de “te lo había dicho” no sirve de mucho: es
importante creer que existe una solución más adecuada y seguir trabajando para
encontrarla y realizarla. No hay que olvidar que somos responsables de las
consecuencias de nuestras decisiones y acciones, independientemente de que
hayamos acertado o no. Cargar con las consecuencias negativas de sus
elecciones – soportables y proporcionadas a la edad del individuo, como puede
ser un fracaso escolar – también ayuda a madurar. Al final, el proceso resultará
más enriquecedor que el haber encontrado la solución en sí.

Consejos para resolver conflictos menores

Es importante diferenciar conflictos mayores de conflictos menores. Los pasos


descritos hasta ahora se refieren principalmente a situaciones difíciles con hijos
adolescentes. Sin embargo, existen otras posibilidades de resolución más sencillas,
que generalmente se utilizan con niños más pequeños. He aquí algunas:

1. Cara/cruz: si un hijo quiere ver un programa de televisión y otro quiere ver otro,
a la misma hora, se podrá tirar a suerte;

2. Olvidar: cuando el tema no merece la pena, evitar rizar el rizo y hacer de


cualquier situación un motivo de confrontación.

3. Marcharse: tomar tiempo y resolver el problema en otro momento más


oportuno;

4. Dar la razón: saber reconocer la propia equivocación y ser capaces de dar la


razón al otro.

5. Pedir perdón: enseñar a los niños a pedir perdón cuando se dan cuenta de que
lo han hecho mal. Se enseña dando ejemplo.

6. Reírse: a veces reírse soluciona cosas de forma sorprendente y relaja muchas


tensiones y ambiente. No olvidar el sentido del humor al educar.

Reflexiones finales

Los conflictos no tienen por qué ser por definición desagradables. Tener diferentes
visiones de una situación es normal y saludable. Podemos convertir su solución en
algo fructífero. Del conflicto interpersonal se puede aprender mucho: sobre
nosotros mismos, sobre el otro, sobre el mundo exterior y sobre cómo salir
ganando en crecimiento personal y humano. Esto vale tanto para los padres
como para los hijos. Es importante saber que nosotros mismos, como adultos,
tenemos conductas aprendidas, es decir, a veces interactuamos de la misma
forma en la que nos han enseñado de pequeños, cuando nosotros éramos los
hijos. Tomar conciencia de esto nos permite manejar mejor nuestro propio
inconsciente, que puede expresarse en determinadas emociones o actitudes que
de repente emergen durante una discusión o una situación de conflicto. En cada
situación conflictiva es necesario encontrar un cierto equilibrio entre respetar al
otro e imponer nuestro poder de padres. Esto, como ya hemos visto, es posible a
través del diálogo y la creación de soluciones alternativas que salvaguarden, por
lo menos en parte, los valores en juego. Cada padre y madre deberá de evaluar,
en la situación particular, qué peso dar a factores como:

• La edad del niño.

• Su temperamento y su carácter.

• La importancia del asunto en cuestión.

• El potencial de crecimiento en juego.

Este artículo ha sido elaborado por Margherita Brusa, pedagoga y Concha Bonet
Luna, pediatra y revisado por el equipo de la web de la AEPap.

Recuperado de http://www.aepap.org/pdf/resolucion.pdf Noviembre 30 de


2016

Formas de abordar un conflicto


Los conflictos bien abordados pueden constituir una oportunidad de crecimiento
para las personas y de cambio para los grupos en los que se presentan. No todos
los desacuerdos son negociables y no todos los conflictos solucionables. Parte de
la madurez de los grupos es aprender a vivir con diferencias y desacuerdos.

La evitación de los conflictos generalmente no es una forma constructiva de


abordaje, sin embargo cuando está en un contexto muy autoritario, abusivo,
puede ser sano evitar el conflicto.
En la negociación de desacuerdos las personas implicadas en el conflicto
dialogan cara a cara: exponen su propio punto de vista, escuchan al otro y están
dispuestos a ceder en algunos puntos.

Los conflictos bien abordados en la sala de clases pueden constituir una


oportunidad de crecimiento para profesores y estudiantes.

Las principales formas de abordar un conflicto son:


 Evitación: Tendencia a desviar la atención de los conflictos. Se refiere a
todos los comportamientos y actitudes que tienen como objetivo no
enfrentar el conflicto: minimizarlo, trivializarlo, desconocerlo, negarlo,
cambiar de tema, negarlo, eludirlo.
 Confrontación: Las personas implicadas en el conflicto se ponen una
frente a otra para defender con fuerza sus respectivas afirmaciones. La
intención es dejar en claro y reafirmar los propios puntos de vista.
 Negociación de desacuerdos: Las personas implicadas en el conflicto
dialogan cara a cara para llegar a un acuerdo. Cada uno expone su
propio punto de vista, escucha el de la otra parte y está dispuesto a
ceder en algunos puntos para lograr el acuerdo.
 Involucración de un tercero: Inclusión de una persona no directamente
relacionada con el conflicto, con el fin de abordarlo. Puede adquirir
diversas formas:

1. Mediación: Ocurre cuando dos partes en conflicto no logran
resolverlo y de mutuo acuerdo recurren a una tercera persona
que los ayuda a encontrar una solución. El mediador, un par o
una persona de un nivel jerárquico superior, asume un rol de
facilitador de la comunicación entre las partes, sin tomar
decisiones y sin intervenir en el proceso con sus propios juicios y
opiniones.
2. Arbitraje: Ocurre cuando las partes en conflicto le piden a una
tercera persona, de la confianza de ambos, que tome la decisión
acerca de cómo resolver el conflicto. En este sentido el tercero
actúa como un juez y ambas partes se comprometen a aceptar
su decisión.
3. Triangularización: Ocurre cuando una o ambas partes involucran
a un tercero para aliviar la tensión que genera el conflicto, pero
sin la intención de resolverlo. El tercero puede ser un par o una
persona de un nivel jerárquico inferior.

Ninguna de las formas descritas en los párrafos anteriores constituyen


formas positivas o negativas de abordaje de conflictos en sí mismas. El que
sean adecuadas o inadecuadas va a depender del contexto, de la
situación y del tipo de relación que exista entre las personas involucradas.

Por ejemplo, la evitación de los conflictos generalmente no es una forma


constructiva de abordaje, sin embargo cuando está en un contexto muy
autoritario, abusivo, en que las diferencias de poder y de fuerzas presentan
una clara desventaja para quien está en una posición más baja, puede ser
sano evitar el conflicto. Lo que no implica no verlo, sino simplemente
evaluar que el momento no es el más propicio.

La confrontación, no es un método adecuado cuando se trata de


confrontaciones agresivas, con utilización de violencia o de amenazas. Sin
embargo puede ser una estrategia adecuada para defender opiniones y
puntos de vista, cuando es necesario marcar límites y detener conductas
que pueden dañarnos o dañar a otros.

Involucrar a un tercero sólo es indicado cuando las partes no han podido


abordar con éxito el conflicto. Es adecuado cuando ambas partes están
de acuerdo, y cuando la tercera persona es del mismo nivel jerárquico o
de un nivel jerárquico superior. Es inadecuado cuando se le pide que
medie o arbitre a alguien que está en un nivel más bajo de la jerarquía, por
ejemplo dos profesores le piden a estudiante que oficie de árbitro entre
ellos, o los padres hacen lo mismo con uno de los hijos. Lo mismo ocurre
cuando la persona a quien se recurre es de la confianza de una sola de las
personas en conflictos, o cuando tiene intereses propios en la resolución
del conflicto.
Tomado de "Orientaciones para abordar pacíficamente los conflictos en el
ámbito escolar", material elaborado en el contexto del
proyecto "Construcción cooperativa de normas y resolución pacífica de
conflictos en el ámbito escolar", de la Unidad de Apoyo a la
Transversalidad. División de Educación General, Ministerio de Educación.

Material de lectura indispensable disponible en la web:

Política Nacional de Convivencia escolar 2015 – 2018. MINEDUC

http://www.mineduc.cl/wp-content/uploads/sites/19/2015/12/politica-
noviembre-definitiva.pdf

Orientaciones para la revisión de los reglamentos de convivencia escolar


(actualización según la ley de inclusión. MINEDUC

http://www.convivenciaescolar.cl/usuarios/convivencia_escolar/File/2016/
orientaciones%20reglamentos.pdf

Programa de mejoramiento de la convivencia escolar y resolución de


conflictos. MINEDUC

http://portales.mineduc.cl/usuarios/basica/File/Separata30.pdf

Gestión de la buena convivencia escolar. MINEDUC

http://portales.mineduc.cl/usuarios/convivencia_escolar/doc/20130909163
0460.GestiondelaBuenaConvivencia.pdf
Material recomendado disponible en la red

Material de apoyo para la Convivencia Escolar: MINEDUC

http://www.convivenciaescolar.cl/index2.php?id_portal=50&id_seccion=40
25&id_contenido=18008

Resolución creativa de conflictos: Manual de actividades (muy práctico e


interesante)

http://www.oei.es/valores2/926327.pdf

Resolución de conflictos en el aula

https://iessecundaria.files.wordpress.com/2008/10/resolucion-de-conflictos-
en-el-aula.pdf

La comprensión del cerebro: El nacimiento de una ciencia del aprendizaje

http://www.upla.cl/inclusion/wp-content/uploads/2015/06/Brain-PDF-
Spanish.pdf