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¿Es​ ​la​ ​mujer​ ​con​ ​respecto​ ​al​ ​hombre​ ​lo​ ​que​ ​la​ ​naturaleza​ ​con​ ​respecto​ ​a​ ​la​

​cultura?

- La antropología se ha dedicado a tratar de explicar tanto los ​universales humanos ​como las
concreciones culturales​. Dentro de la sociedad, el estatus de la mujer constituye un ​verdadero
universal​; sin embargo, dentro de ese hecho universal, las simbolizaciones y concepciones
culturales son extraordinariamente variadas e incluso contradictorias unas con otras. La
universalidad de la subordinación femenina no se puede extirpar mediante la simple
reestructuración de unas cuantas tareas y funciones dentro del sistema social, ni siquiera
reordenando​ ​toda​ ​la​ ​estructura​ ​económica.
- Para​ ​tener​ ​claro​ ​qué​ ​se​ ​va​ ​a​ ​intentar​ ​ ​explicar,​ ​es​ ​importante​ ​distinguir​ ​tres​ ​niveles​ ​del​ ​problema:
1. El hecho universal de que en todas las sociedades se asigna a la mujer un status de segunda clase​.
(El​ ​artículo​ ​de​ ​Sherry​ ​se​ ​ocupa​ ​de​ ​ver​ ​esta).
2. Las ideología, simbolizaciones y ordenaciones socioculturales concretas relativos a la mujer, que
tanto​ ​varían​ ​de​ ​una​ ​cultura​ ​a​ ​otra.
3. Los detalles observables sobre el terreno de las actividades, aportaciones, poder, influencia, etc.
de​ ​las​ ​mujeres,​ ​que​ ​suelen​ ​variar​ ​de​ ​acuerdo​ ​con​ ​la​ ​ideología​ ​cultural.

La​ ​universalidad​ ​de​ ​la​ ​subordinación​ ​femenina

- ¿Qué quiere decir la autora cuando afirma que en todas partes, en todas las culturas conocidas,
las mujeres son consideradas de alguna manera inferiores a los hombres? Se refiere a
valoraciones culturales​, es decir, que todas las culturas, a su manera y en sus propios términos,
hacen esta valoración. Tres casos como evidencia, que pueden estar interrelacionados, aunque no
es​ ​necesario:
1) Elementos de la ideología cultural ​y declaraciones de los informadores que explícitamente
desvalorizan a las mujeres concediéndoles, a ellas, a sus funciones, a sus tareas, a sus productos y
a sus medios sociales, menos prestigio que el concedido a los hombres y a sus correlatos
masculinos.
2) Artificios simbólicos​, como atribuirles una cualidad contaminante del contenido implícito de una
afirmación​ ​de​ ​inferioridad.
3) Los ​ordenamientos socioestructurales que excluyen a la mujer de participar o tener contacto con
determinadas esferas donde residen los poderes sociales. Por ejemplo, la exclusión de las mujeres
de​ ​los​ ​ritos​ ​más​ ​sagrados​ ​o​ ​del​ ​órgano​ ​político​ ​supremo.
- Por cualquiera de estas razones se podría afirmar que las mujeres están subordinadas a los
hombres​ ​en​ ​todas​ ​las​ ​sociedades​ ​conocidas.

Naturaleza​ ​y​ ​cultura

- ¿Cómo vamos a explicar la desvalorización universal de las mujeres? La teoría del determinismo
biológico apunta a que, en las diferentes especies, el macho tiene algo genéticamente inherente
que lo hacer ser el dominante y, en consecuencia, las mujeres no sólo están naturalmente
subordinadas, sino en general muy satisfechas de su situación, dado que les ofrece protección y la
posibilidad de maximizar los placeres maternales. Sin embargo, la autora explica que esta postura
no se ha conseguido demostrarla a satisfacción de casi nadie vinculado a la antropología
académica. Pero sí se puede decir que estos ​hechos y diferencias sólo adoptan la significación de
superior/inferior​ ​dentro​ ​del​ ​entramado​ ​culturalmente​ ​definido​ ​del​ ​sistema​ ​de​ ​valores.
- Fuera del determinismo biológico, debemos tratar de interpretar la subordinación femenina a la
luz de los demás universales. Por ejemplo, todos los seres humanos tienen un cuerpo material y la
percepción de un entendimiento no material (sociedad, tradición cultural), y para sobrevivir
deben mantener algunas relaciones, por mediatizadas que sean, con la “naturaleza”. Nacen (de
una madre) y mueren; hay interés en la supervivencia, y la sociedad/cultura tiende a la
continuidad que trasciende vidas y muertes de los individuos concretos. Y así sucesivamente. En
la esfera de tales universales de la condición humana es donde debemos buscar una explicación al
hecho​ ​universal​ ​de​ ​la​ ​desvalorización​ ​de​ ​la​ ​mujer.
- La tesis de la autora es que la mujer ha sido identificada (o parece ser símbolo de) algo que todas
las culturas desvalorizan, algo que todas las culturas entienden que pertenece a una orden de
existencia inferior a la suya. Hay solo una cosa que corresponda a esta descripción, y es la
“​naturaleza​”​ ​en​ ​su​ ​sentido​ ​más​ ​general.
- La cultura está empeñada en el proceso de generar y mantener sistemas de formas significativas
(símbolos, artefactos, etc) mediante los cuales la humanidad trasciende las condiciones de la
existencia natural, las doblega a sus propósitos y las controla de acuerdo con sus intereses.
Entonces, la cultura afirma de sí misma que es distinta y superior a la naturaleza. Este principio se
basa​ ​precisamente​ ​en​ ​la​ ​capacidad​ ​de​ ​transformar​ ​-​ ​“socializar”​ ​y​ ​“culturizar”​ ​-​ ​a​ ​la​ ​naturaleza.
- Las categorías de “naturaleza” y “cultura” son categorías conceptuales: en el mundo real no se
encuentra una delimitación entre ambos estados o esferas de existencia. Se defiende que en
algunos pueblos primitivos no ven ni intuyen ninguna distinción entre el estado de cultura
humana y el estado de naturaleza. No obstante, la autora sostiene que ​la universalidad de los
rituales demuestra que en todas las culturas humanas hay una afirmación de la capacidad,
específicamente humana, para actuar y regular, y no para ser pasivamente movida por (o
moverse​ ​con)​ ​las​ ​condiciones​ ​de​ ​la​ ​existencia​ ​natural.
- Una esfera del pensamiento cultural abarca las nociones de pureza y corrupción, que parecen
tener conexión con las relaciones entre cultura y naturaleza. La corrupción se extiende y subyuga
a cuanto entra en contacto con ella. Si la corrupción es tan poderosa ¿por qué no gana? El ritual
de la purificación pone a luchar la acción autoconsciente (simbólica) contra las fuerzas de la
naturaleza. La purificación como actividad intencional es más poderosa que dichas fuerzas.
Corrupción​ ​es​ ​a​ ​la​ ​naturaleza,​ ​como​ ​pureza​ ​a​ ​cultura.
- Las mujeres han sido identificadas o simbólicamente asociadas con la naturaleza, en oposición a
los hombres, que se identifican con la cultura. Dado que el proyecto de la cultura es siempre
subsumir y trascender la naturaleza, si se considera que las mujeres forman parte de ésta,
entonces la cultura encontraría “natural” subordinarlas. Esto sigue siendo una excesiva
simplificación​ ​del​ ​problema.
- Las mujeres son consideradas simplemente más próximas a la naturaleza que los hombres; están
más enraizadas en la naturaleza o tienen una afinidad más directa con ella; aunque no se
equipara las mujeres a la naturaleza, se considera que representan un orden inferior al haber
trascendido​ ​a​ ​la​ ​naturaleza​ ​menos​ ​que​ ​los​ ​hombres.

¿Por​ ​qué​ ​se​ ​considera​ ​a​ ​la​ ​mujer​ ​más​ ​próxima​ ​a​ ​la​ ​naturaleza?

Todo comienza con el cuerpo y las naturales funciones procreadoras específicas de las mujeres. Se
distinguen​ ​3​ ​niveles:
1. El cuerpo y las funciones de la mujer, implicados durante más tiempo en la “vida de la especie”,
parecen aproximarla más a la naturaleza en comparación con la fisiología del hombre, que lo deja
libre​ ​en​ ​mayor​ ​medida​ ​para​ ​emprender​ ​los​ ​planes​ ​de​ ​la​ ​cultura.
2. El cuerpo de la mujer y sus funciones la sitúan en roles sociales que a su vez se consideran
situados​ ​por​ ​debajo​ ​de​ ​los​ ​del​ ​hombre​ ​en​ ​el​ ​proceso​ ​cultural.
3. Los roles sociales tradicionales de la mujer, impuestos como consecuencia de su cuerpo y de sus
funciones, dan lugar a su vez a una estructura psíquica diferente que, al igual que su naturaleza
fisiológica​ ​y​ ​sus​ ​roles​ ​sociales,​ ​se​ ​considera​ ​más​ ​próxima​ ​a​ ​la​ ​naturaleza.

- Factores que, por un lado, alinean a la mujer a la naturaleza, pero luego otros la alinean hacia la
cultura;​ ​combinados​ ​sitúan​ ​a​ ​las​ ​mujeres​ ​globalmente​ ​en​ ​una​ ​problemática​ ​posición​ ​intermedia.

​ ​La​ ​psicología​ ​de​ ​la​ ​mujer​ ​parece​ ​estar​ ​más​ ​próxima​ ​a​ ​la​ ​naturaleza
- Sherry se basa en un libro de Beauvoir, en el que se llega a la conclusión de que la estructura
fisiológica, el desarrollo y las funciones de la hembra humana posicionan a la mujer, en mayor
medida que el macho, como la víctima de la especie. Se habla que las mujeres tienen varias zonas
y procesos del cuerpo que básicamente no tienen funciones vitales y sólo sirven para sufrir :(
como​ ​el​ ​dolor​ ​de​ ​la​ ​menstruación,​ ​el​ ​parto​ ​y​ ​las​ ​mamas​ ​para​ ​dar​ ​lechita.
- Si se eliminan esas weás, seguimos vivas y sin problemas en nuestros organitos. Además, causan
estigmatización y exclusión de las mujeres en algunas labores de la vida por esas condiciones
(menstruación=contaminación;​ ​crianza=hola​ ​casa,​ ​chao​ ​órganos​ ​políticos).
- De esta forma, pareciera ser que el cuerpo de la mujer parece condenarla a la mera reproducción
de la vida; el macho, por el contrario, al carecer de funciones naturales creativas, debe (o tiene la
posibilidad de) afirmar su creatividad de modo exterior, artificialmente, de mano de las
tecnologías​ ​y​ ​los​ ​símbolos.
- Sin embargo, la mujer no puede ser totalmente relegada a la categoría de naturaleza, pues es
absolutamente evidente que es un ser humano maduro y dotado de consciencia humana en la
misma medida que el hombre; es la mitad de la especie humana, sin cuya cooperación se
arruinarían todos los empeños de esta. (a lo Lévi-Strauss: la mujer no sólo es un signo, sino que
generadora​ ​de​ ​signos).
- En esta línea, el hecho de que la mujer tenga completa consciencia humana, su absoluta
participación y compromiso con el proyecto cultural de trascender la naturaleza, puede explicar
irónicamente​ ​la​ ​casi​ ​universal​ ​aceptación,​ ​sin​ ​resistencia,​ ​de​ ​su​ ​propia​ ​desvalorización.

El​ ​rol​ ​social​ ​de​ ​la​ ​mujer​ ​se​ ​considera​ ​más​ ​próximo​ ​a​ ​la​ ​naturaleza

- ¿Cómo las funciones fisiológicas de la mujer han tendido, universalmente, a limitar su movilidad
social y a confinarla, universalmente, en determinados contextos sociales que, a su vez, se
consideran​ ​más​ ​próximos​ ​a​ ​la​ ​naturaleza?
- Es decir, la situación social donde se localizan los procesos corporales pueden transportar esta
significación (+naturaleza), confinando a la mujer al contexto de la familia doméstica debido a sus
funciones​ ​en​ ​la​ ​crianza.
- Puesto que el cuerpo de la madre pasa por este proceso de crianza como consecuencia de la
preñez de un hijo concreto, la relación que durante la crianza se establece entre madre e hijo se
considera un lazo natural, considerándose las demás formas de alimentación como antinaturales
y​ ​sustitutivas.
- Resulta evidente que la madre es la persona que debe ocuparse de estas tareas, como una
prolongación de su lazo natural con los niños durante la lactancia. De este modo, sus propias
actividades quedan circunscritas por las limitaciones y los bajos niveles de fuerza y habilidad de
sus​ ​hijos;​ ​es​ ​confinada​ ​al​ ​grupo​ ​de​ ​la​ ​familia​ ​doméstica​ ​(“El​ ​sitio​ ​de​ ​la​ ​mujer​ ​es​ ​su​ ​casa”).
- La asociación de la mujer al círculo doméstico puede contribuir de varias formas a concebirla
como más próxima a la naturaleza. Por un lado, los niños son completamente humanos, pero no
están en absoluto socializados (similares a los animales no controlan esfínter y no hablan). Para
ser socializados deben pasar por ciertos ritos de pasaje que los convierten en personas
propiamente tales. Por lo tanto, es probable que los niños se categoricen con la naturaleza, y la
estrecha asociación de las mujeres a los niños puede considerarse acorde con su capacidad
potencial​ ​para​ ​ser​ ​ellas​ ​seres​ ​más​ ​próximos​ ​a​ ​la​ ​naturaleza.
- Por otro lado, otra consecuencia podría proceder de la idea de que la unidad doméstica
(encargada de la reproducción y socialización de los nuevos miembros) se contrapone a la unidad
pública​ ​(el​ ​entramado​ ​de​ ​alianzas​ ​y​ ​relaciones​ ​constituyentes​ ​de​ ​la​ ​sociedad).
- Lo doméstico y la familia representaría un tipo de ocupaciones de nivel inferior, en contraposición
a las relaciones interfamiliares, integradores y universalizantes. Puesto que las mujeres están
asociadas al contexto doméstico, y encerradas más o menos en sus límites, son identificadas con
este​ ​escalón​ ​inferior​ ​de​ ​la​ ​organización​ ​social/cultural.
- La autora dice que, contrariamente a estos supuestos, la mujer tiene un rol fundamental en la
“cultura”, ya que es el agente fundamental de la primera socialización del niño, la que lo
transforma de simple organizmo a humano. O en la cocina, es quien transforma lo crudo (natural)
en​ ​cocido​ ​(cultura).

La​ ​psique​ ​femenina​ ​se​ ​considera​ ​más​ ​próxima​ ​a​ ​la​ ​naturaleza

- No sólo está la idea de que la mujer tiene un cuerpo y una localización social diferente a la del
hombre, sino también una estructura psíquica distinta. Si bien esto puede ser cierto, la autora se
apoyará en otro loco para decir que esta diferencia psíquica no es innata, sino que surgirían de los
rasgos casi universales de la estructura familiar, que las “mujeres son universalmente
responsables (...) del cuidado de los niños y de (por lo menos) la posterior socialización de las
hembras. Además, “la situación estructural de los niños, alimentada y reforzada por la
preparación en el rol masculino y femenino, produce estas diferencias que reciben su réplica en la
estructura​ ​sociológica​ ​y​ ​sexual​ ​de​ ​la​ ​vida​ ​adulta”.
- Entonces, los aspectos dominantes y universales de la psique femenina se especificarían con las
dicotomías: ​relativa concreción​/ relativa abstracción; y la ​relativa subjetividad​/ relativa
objetividad. De esta manera, las mujeres tenderían hacia los sentimientos, cosas y personas
concretas, y a representar sus experiencias en términos relativamente interpersonales, subjetivos
e​ ​inmediatos.
- Así, las relaciones de las mujeres tienden a ser, como la naturaleza, relativamente inmediatas y
más directas, mientras que los hombres no sólo tienden a relacionarse de forma más mediata,
sino que en último término, en realidad, suelen tener relaciones más coherentes y fuertes con las
categorías​ ​y​ ​las​ ​formas​ ​mediadoras​ ​que​ ​con​ ​los​ ​mismos​ ​objetos​ ​y​ ​personas.
- El modelo psíquico aparentemente típico de la mujer, que tiende a no tener en cuenta las
categorías y a buscar la “comunión” directa y personal con los otros, aunque desde un punto de
vista puede parecer infracultural, está al mismo tiempo asociado con el nivel más alto del proceso
cultural.
Implicaciones​ ​de​ ​la​ ​posición​ ​intermedia

- ¿Por qué las mujeres pueden tender a ser consideradas, una y otra vez, en las más diversas clases
de concepciones del mundo y en las más diversas culturas de todos los grados de complejidad,
como más próximas que los hombres a la naturaleza? La fisiología de la mujer, su asociación al
contexto doméstico, estructuralmente subordinado, y la «psique femenina», son factores que
hacen que la mujer parezca estar más directa y profundamente enraizada en la naturaleza.
Aunque no sea vista como pura y simple naturaleza, sigue suponiéndose que trasciende la
naturaleza​ ​en​ ​menor​ ​medida​ ​que​ ​el​ ​hombre.
- Sin embargo, su «pertenencia» y su necesaria participación en la cultura son reconocidas por la
cultura y no se pueden negar. Así, pues, se considera que la mujer ocupa una posición intermedia
entre​ ​la​ ​naturaleza​ ​y​ ​la​ ​cultura.
- Esta posición intermedia puede tener el significado de “mediación”, de realizar alguna clase de
síntesis o de conversión de funciones entre la naturaleza y la cultura, principalmente en el
proceso de socialización de los niños. Su posición intermedia (culturalmente definida) entre N/C
no sólo explicaría su estatus inferior, sino también la mayor parte de las restricciones que recaen
sobre sus actividades. La mujer es casi universalmente socializada de forma que tenga un
conjunto de actitudes más estrecho y generalmente de tono más conservador, y los limitados
contextos​ ​sociales​ ​de​ ​su​ ​vida​ ​adulta​ ​refuerzan​ ​tal​ ​situación.
- Por otro lado, la posición intermedia puede tener la consecuencia de una mayor ambigüedad
simbólica, ubicando a la mujer a veces en la naturaleza y otras en la cultura. Ejemplo de esto son
los símbolos subversivos (brujas, mal de ojo, contaminación menstrual, madres castradoras) como
los símbolos trascendentes (diosas maternales, piadosas dispensadoras de salvación, símbolos
femeninos de la justicia, y la fuerte presencia del simbolismo femenino en el arte, la religión, el
ritual​ ​y​ ​el​ ​derecho).
- Si simplemente se considera como una ​posición media entre la cultura y la naturaleza se sigue
considerando inferior a la cultura y, de ese modo, se explica el supuesto pancultural de que la
mujer es inferior al hombre en el orden de las cosas. Si se interpreta como un ​elemento mediador
en las relaciones naturaleza / cultura, entonces puede explicar en parte la tendencia no a
simplemente desvalorizar a las mujeres sino a circunscribir y restringir sus funciones, puesto que
la cultura debe mantener el control sobre sus mecanismos de convertir la naturaleza en cultura. Y
si se interpreta como un ​status ambiguo entre la naturaleza y la cultura​, pueden colaborar a
hacer comprensible el hecho de que, en simbolizaciones e ideologías culturales concretas, se
alinee en ocasiones a la mujer junto a la cultura, y que en todas circunstancias suela asignársele
significados​ ​polarizados​ ​y​ ​contradictorios​ ​dentro​ ​de​ ​un​ ​mismo​ ​sistema​ ​simbólico.

Conclusiones

- Por último, se debe subrayar que todo este esquema es una construcción de la cultura y no un
hecho de la naturaleza. La mujer no está «en realidad» en absoluto más próxima (o más alejada)
de la naturaleza que el hombre: ambos tienen conciencia ambos son mortales. Pero sin duda hay
razones para que la mujer aparezca de esta forma, y eso es lo que se trató de mostrar en este
artículo.
- Las consecuencias para el cambio social son circulares: una concepción cultural distinta sólo
puede surgir de una realidad social distinta; una realidad social distinta sólo puede surgir de una
concepción cultural distinta. Hombres y mujeres pueden y deben participar igualmente en los
proyectos de creatividad y trascendencia. Sólo entonces se considerará a las mujeres alineadas
junto​ ​a​ ​la​ ​cultura,​ ​dentro​ ​de​ ​la​ ​dialéctica​ ​entre​ ​cultura​ ​y​ ​naturaleza.