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Araña - Cyclocosmia (tampón).

Las arañas son la razón por la que todo el mundo conoce el término “arácnido”: tan llamativas,
variadas, atractivas o siniestras, tan listas.

Con más de 42.000 especies descritas, las arañas son el orden más diverso dentro de los
arácnidos, grupo que incluye a los omnipresentes ácaros, a los carismáticos escorpiones, a los
discretos opiliones, a los «terroríficos» solífugos, a los misteriosos amblipigios y a los «acéticos»
uropigios, por citar los más conocidos, y también uno de los animales más temidos y recurrentes
en la mitología mundial.

Entre tanta diversidad, uno se puede encontrar un gran número de arañas curiosas y fascinantes
entre las que figuran las protagonista de esta entrada: las arañas de trampilla del
género Cyclocosmia.

Las arañas de trampilla

Antes de entrar en materia, creo que merece la pena hablar un poco de las arañas de trampilla,
un grupo heterogéneo de arañas de varias familias (lifístidos, ctenízidos e idiópidos) que se han
especializado en la emboscada a la hora de conseguir sus presas. Estas arañas construyen
madrigueras que excavan con la ayuda de sus quelíceros. Después las forran de seda para
reforzar las paredes y conseguir un ambiente interior estable y se esconden en ellas cerrándolas
con una puerta con bisagra. El diseño de las puertas varía desde una sencilla cubierta de seda
hasta estructuras más sofisticadas construidas con arcilla reforzada con seda y provistas de una
bisagra también de seda. La parte superior de la puerta suele estar camuflada de forma que
resulta prácticamente indistinguible del entorno, aunque hay especies que se las arreglan sin
ningún tipo de puerta.

Algunas especies detectan a sus presas por las vibraciones y otras, como las del
género Liphistius, colocan siete hilos dispuestos radialmente que abarcan un poco más de la
mitad de la entrada de la madriguera y funcionan como sensores de movimiento, de forma que
cuando detectan a una presa, salen de un salto y se abalanzan sobre ella, arrastrándola hacia
su guarida.

David Attenborough nos explica cómo se las arregla esta Liphistius (familia Lifístidos) de Malasia
para cazar. Los lifístidos, que pueden alcanzar hasta 6 centímetros de longitud, se consideran
las arañas más primitivas y su rasgo más característico e inconfundible es que aún conservan
señales de segmentación en su abdomen (u opistosoma, si queremos ser más exactos).

Las hembras tardan varios años en llegar a adultas y pueden llegar a vivir hasta 20 años en una
misma madriguera. Los machos son más pequeños y cuando llegan a la madurez abandonan
las madrigueras y salen a buscar hembras para aparearse. Después de haber cumplido su
función reproductora, mueren al cabo de poco tiempo.

Y aquí tenemos a la simpática Gorgyrella (familia Idiópidos) de Tanzania, que aparece por arte
de birlibirloque sorprendiendo a un infortunado grillo que no puede hacer nada cuando una
enorme masa rojiza con ocho patas se abalanza sobre él.

El universo de una araña de trampilla es muy reducido. Desde el momento en que empieza a
construir su madriguera, sólo abandona brevemente las paredes de seda de su mundo
subterráneo para capturar alguna presa o para aparearse. Todo cuanto sabe del mundo exterior
se limita a las vibraciones de los animales cuando pasan cerca de la entrada de su casa. Con
Araña - Cyclocosmia (tampón).
estas señales, sabe perfectamente si se trata de una posible presa, de un pretendiente o de un
depredador.

Debido a su vida sedentaria, las arañas de trampilla son presa de muchos enemigos naturales
entre los que se encuentran las avispas parásitas o algunos ciempiés. Para hacerles frente,
muchas especies han desarrollado un «plan de contingencia» consistente en cámaras sin salida
dentro de la madriguera, salidas de emergencia y cavidades laterales que pueden cerrarse con
una trampilla interior.

El ingenioso método de Cyclocosmia

Aquí es donde retomo a la protagonista de la entrada. Cyclocosmia es un género de arañas de


entre 2,5 y 3,5 centímetros, perteneciente a la familia Ctenízidos, del que se conocen siete
especies: C. truncata, C. torreya (Estados Unidos), C. loricata (México y Guatemala), C.
ricketti, C. latusicosta (China), C. lannaensis (China y Tailandia) y C. siamensis (Tailandia).

Cyclocosmia es única entre las arañas de trampilla porque ha desarrollado una defensa
morfológica frente a los depredadores: su abdomen acaba abruptamente en un disco endurecido
bordeado de pelos y reforzado por una serie de nervaduras separadas por surcos estrechos,
creando un relieve que recuerda a un tampón para estampar sellos (a otros con una imaginación
más desbordante les sugiere un dios zapoteca). Las especies se pueden distinguir por los
detalles del relieve, el número de nervaduras del disco abdominal y la disposición de los pelos
en el borde del disco.

Cuando la araña se retira hacia el interior de su madriguera, el disco abdominal se ajusta


perfectamente a paredes circulares, taponando la madriguera y creando un falso fondo
impenetrable. Cyclocosmia es extremadamente difícil de localizar y suele construir madrigueras
verticales de entre 7 y 15 centímetros de profundidad en los bancos de arena de ríos y corrientes.

Existen otros dos géneros de arañas de trampilla que presentan una modificación similar: el
género africano Galeosoma posee un abdomen truncado pero el disco abdominal no tiene
ningún relieve y el género australiano Idiosoma tiene un abdomen parcialmente truncado con un
relieve con nervaduras y surcos.
Araña - Cyclocosmia (tampón).