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Universidad Del Zulia

Facultad De Ciencias Jurídicas Y Políticas


Escuela De Trabajo Social
Saberes Sociales de la Contemporaneidad
Prof. Mauro Carrero

Ejemplos de Supervivencia
Cultural según Tylor

Br. Michelle Molina


C.I: V.- 22169137
Sección: 001

Maracaibo, Octubre 2017


EJEMPLOS DE SUPERVIVENCIA CULTURAL SEGÚN TYLOR

Tylor no mostraba un mayor interés por el mecanismo que provoca el cambio


cultural, más bien sus intereses se encontraban en descubrir elementos culturales que
hubiesen aparecido en estados inferiores y que permanecieran en los superiores sin una
mayor comprensión o utilidad, los denominaba "supervivencia", siendo este concepto el
principal axioma de toda su argumentación teórica, y en él descansa el significado de
todas las clasificaciones y tabulaciones de datos que hace y el que constituye la base
argumental de su teoría evolucionista. En líneas generales la supervivencia trata de
procesos, costumbres, opiniones, etc., que la fuerza de la costumbre ha transportado a
una situación de la sociedad distinta de aquella en que tuvieron su expresión original y,
de este modo, persisten como pruebas y ejemplos de la antigua situación cultural,
partiendo de la cual se ha llegado a la nueva.

Los ejemplos pueden retrotraernos a los hábitos de hace cientos o miles de años,
la fogata del solsticio de verano es una supervivencia. La simple perseverancia de las
costumbres antiguas es sólo un aspecto de la transición de lo antiguo a lo nuevo y de los
tiempos cambiantes. Los hechos importantes de la sociedad antigua pueden verse
transformados en juegos de las generaciones posteriores y sus serias creencias
reducirse al folklore infantil, mientras que las costumbres que continúan de la vida del
viejo mundo pueden modificarse en forma del nuevo mundo todavía influyentes para bien
o para mal. A veces los viejos pensamiento y prácticas surgen de nuevo para sorpresa
de un mundo que las creía muertas o en trance de desaparecer desde hacía mucho
tiempo; en tales circunstancias las supervivencias se han convertido en renacimientos,
tal como últimamente se ha dado de modo tan ostentoso con la historia del moderno
espiritualismo, un ejemplo muy instructivo desde el punto de vista del etnógrafo, y en
donde sus fundamentos posee relevancia dado que la mayoría de lo que llamamos
superstición está incluido en las supervivencias, quedando de este modo al descubierto
frente a su más mortal enemigo: la explicación lógica. Especialmente, aun cuando sean
insignificantes en sí mismas la mayor parte de las supervivencias, su análisis es tan
efectivo para rastrear el curso de la evolución histórica, sólo por medio del cual es posible
comprender su significación, que se convierte en un aspecto vital de la investigación
etnográfica alcanzar una visión lo más clara posible de su naturaleza.
El progreso, la degradación, la supervivencia, el renacimiento, la modificación, son modos
de la conexión que mantienen unida la compleja red de la civilización. Solamente
observando los detalles triviales de nuestra vida cotidiana comprendemos qué lejos
estamos de ser los transmisores y modificadores de los productos de los tiempos
pasados. Cuando miramos el cuarto que habitamos, comprobamos fácilmente qué lejos
nos hallamos aún de comprender nuestro propio tiempo. En un lugar se halla la
“madreselva” de Asiria, en otro la fleur-de-lis de Anjou, alrededor del techo hay una
cornisa con una guarda griega, el estilo Luis XIV y su antecesor el Renacimiento se
reparten el espejo. Si los juegos infantiles, las costumbres sin objetivo y las supersticiones
absurdas se consideran espontáneos porque nadie puede afirmar exactamente cómo
suceden, tal afirmación puede recordarnos el efecto similar que los excéntricos hábitos
de plantar arroz silvestre tuvieron sobre la filosofía de una tribu de pieles rojas, en otro
caso dispuesta a ver en la armonía de la naturaleza los efectos de una voluntad personal
que los gobernase. El Gran Espíritu, dicen los teólogos sioux, hizo todas las cosas
excepto el arroz silvestre, pero el arroz silvestre apareció por casualidad.
Tomando en cuenta que según Wilhelm von Humboldt que el hombre siempre asocia lo
que está al alcance de la mano, la noción de la continuidad de la civilización contenida
en estas palabras no es ningún principio filosófico ya perimido sino uno práctico, por la
consideración de que aquellos que desean entender sus propias vidas deben conocer las
etapas por las que sus opiniones y hábitos han llegado a ser lo que son. Comte
escasamente sobrevaloró la necesidad de este estudio de la evolución cuando declara al
comienzo de su Filosofía Positiva que «ninguna concepción puede entenderse excepto a
través de la historia» y esta frase se presta para alcanzar también a la cultura. Intentar
ver la superficie de la vida moderna y conocerla por medio de una observación simple
demuestra ser una filosofía de endeble argumentación. Tratemos de imaginar la
explicación del trivial dicho “me lo dijo un pajarito” (a little bird told me) sin conocer
previamente la vieja creencia del lenguaje de los pájaros y las bestias, de la que el Dr.
Dasent, en su introducción a los Cuentos Noruegos demostró sus orígenes. Los
comentarios de Blackstone sirven como ejemplo de los intentos por explicar por medio
de la razón asuntos que necesitan la luz de la historia para mostrar su significación.
Según la teoría de Blackstone, el derecho de los plebeyos a llevar sus bestias a pastar a
las tierras comunales tiene su origen y explicación en el sistema feudal. «Pues cuando
los señores de los feudos concedían parcelas de tierra a los arrendatarios, por servicios
realizados o por realizar, estos arrendatarios no podían mantenerse sin pastos y los
pastos, a su vez, no podían conseguirse sino en los baldíos del señor y en las tierras de
barbecho no cercadas de ellos y de los otros arrendatarios.
De ahí que la ley llevase anejo el derecho de las tierras comunales como algo inseparable
de la concesión de las tierras; y éste fue el origen de la tierra comunal, etc. Y sin embargo,
aunque no hallemos nada reprobable en esta explicación, está en desacuerdo con la ley
teutónica de la tierra que prevaleció en Inglaterra desde mucho antes de la conquista
normanda y cuyos residuos nunca han desaparecido por completo. En la antigua
comunidad de aldea, incluso la tierra cultivable, situada en los grandes campos
comunales aún comprobables en nuestro país, no había pasado todavía a constituir
propiedades aisladas, mientras que los pastos de los barbechos y los rastrojos y los
baldíos pertenecían en común a los cabezas de familia. Desde aquél entonces, el cambio
de la propiedad comunal a la individual ha transformado en su mayor parte este sistema
del viejo mundo, pero aún se mantienen los derechos que disfruta el campesino de que
su ganado paste en la tierra comunal, ya no como una concesión del señor feudal sino
en cuenta que los plebeyos la poseían antes de que el señor reclamara la propiedad del
baldío. Ahora bien, siempre resulta arriesgado separar una costumbre del resto de los
acontecimientos pasados, tratándola como un hecho aislado del que uno puede dar
cuenta sólo con una explicación posible». Al realizar la gran tarea de la etnografía
racional, el análisis de las causas que han provocado los fenómenos culturales y las leyes
a que están subordinados, lo aconsejable es alcanzar un esquema lo más sistemático
posible de la evolución de esta cultura en sus muchas líneas