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Universidad de San Martin de Porres – Maestría en Ciencias del Derecho Penal 1

LA PERICIA DE NECROPSIA MEDICO LEGAL

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I. Identifica las etapas de la pericia de necropsia médico legal

Según la Dra. Judith Maguiña Romero, del Instituto Médico Legal del Perú, los pasos de la
necropsia médico legal son las siguientes:

Sin embargo en completa coincidencia con la normativa legal vigente, la autopsia judicial o
médico-legal se realiza en tres fases (Fellonosa, Jaime; 2017), cuya realización no se
efectúa necesariamente de forma inmediatamente sucesiva. Esta división responde al
cumplimiento del objeto peculiar de la diligencia judicial y la diferencia claramente de la autopsia
clínica.
Estas fases son:
1. El levantamiento del cadáver.
2. El examen externo del cadáver.
3. La obducción o examen interno del cadáver.
1. Levantamiento del Cadáver.
La autopsia médico-legal se inicia con el examen del cadáver en el propio lugar del hecho o
donde se ha encontrado el cuerpo. Este examen forma parte de la diligencia judicial conocida
como levantamiento del cadáver, regulada en la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Para su práctica se constituye la comisión judicial, integrada por el juez instructor, el secretario y
el médico forense, auxiliados por el agente judicial. La comisión se apersona en el lugar donde
se ha encontrado el cadáver para proceder a su examen y recoger todos aquellos indicios
capaces de permitir una fiel reconstrucción del hecho, reconocer la causa de la muerte y
averiguar la persona responsable de ella, si la hubo.

2. Examen Externo del Cadáver


Comprende la inspección detallada del
cadáver antes de iniciar la operación
anatómica tomando nota de todas las
particularidades que puedan proporcionar
indicios relativos a alguna cuestión médico
- legal. Los principales datos que se deducen
del examen externo son:
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a. Signos relativos a la identificación del cadáver

Se comienza por evaluar la edad aparente, determinar la talla y anotar el sexo del cadáver.
Los elementos identificadores más a menudo interesados son: Los vestidos y objetos de uso
personal (su número, calidad, estado de conservación, marcas, iniciales); el color y forma
del cabello; el color de los ojos; el estado y particularidades de la dentadura; presencia de
cicatrices, tatuajes, estigmas profesionales, malformaciones, deformidades, nevus
(malformación de la piel, de origen congénito, producida por exceso de pigmentación,
desarrollo exagerado de los vasos o hipertrofia de los tejidos epidérmico y conjuntivo),
etcétera.
Por otra parte, también interesa conocer el grado de desarrollo del esqueleto, del tejido
muscular, del tejido adiposo, etcétera.

b. Signos relativos a la data de la muerte


Mediante el estudio de los fenómenos cadavéricos: enfriamiento, deshidratación, rigidez,
livideces y la propia putrefacción cadavérica.

c. Signos relativos a la causa de la muerte

Aun cuando el diagnóstico de la causa de la muerte exige siempre la autopsia completa, con
el examen interno de cavidades, hay ocasiones en que el examen externo proporciona datos
importantes, que se agrupan en tres apartados: lesiones traumáticas, otros signos de
origen no natural y signos externos de procesos patológicos espontáneos.

c.1. Lesiones traumáticas

Su cuidadosa descripción permitirá el diagnóstico de la causa de la muerte. Importa saber: La


naturaleza de las lesiones (contusión, herida, escara, etcétera); El número de éstas; La
región en que se localiza cada una de ellas; La distancia a puntos de referencia (relieves
óseos, orificios naturales), medida exactamente; La forma de la lesión; Las dimensiones
exactas; La dirección de la lesión cutánea, en relación a la posición anatómica de
referencia; Los caracteres de los alrededores de la lesión (bordes lisos o irregulares),
líquidos que existan en la lesión (sangre, pus, exudados).

c.2. Signos de origen no natural

Coloraciones anormales: entre ellas destacan la coloración rosada, de piel y livideces,


en las intoxicaciones por monóxido de carbono o ácido cianhídrico; Olores: por ejemplo, el
olor a almendras amargas de las intoxicaciones por ácido cianhídrico.

c.3. Signos externos de procesos patológicos espontáneos

Los más frecuentes son: Coloraciones anormales: ictericia o melanodermia (coloración


oscura de los tegumentos); Desnutrición; Edemas; Varices y úlceras varicosas; Ulceras de
decúbito; Procesos sépticos locales.

d. Signos relativos al medio en que haya permanecido el cadáver

Cuando el cadáver haya permanecido al aire libre, no suele haber datos significativos, pero
en otros casos los procesos de momificación, saponificación y maceración, pueden
proporcionar orientaciones. Lo mismo puede decirse en los casos de sepultamiento,
en los que el medio sepultante (harina, yeso, carbón) puede encontrarse sobre el cadáver.

e. Signos relativos a las circunstancias de los hechos

Aun cuando pueden encontrar acomodo en alguno de los otros apartados, conviene
resaltarlos de forma adecuada: Estado de los orificios naturales del cuerpo, sobre todo boca,
ano y vulva; Existencia de señales características de maniobras de inmovilización; Estado
del cabello y cuero cabelludo, con especial atención a los arrancamientos traumáticos.
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3. Examen Interno del Cadáver

La disección de los órganos se realiza


básicamente mediante dos métodos: el
de Virchow y el de Zenker. En el
primero, el forense extrae las vísceras
una a una y las examina por separado.
Por el contrario, la técnica de Zenker
consiste en sacar los órganos en masa y
separarlos por sistemas orgánicos
(aparato digestivo, respiratorio,
genital...).
Con independencia del método utilizado,
cada autopsia incluye una serie de
pasos que hay que seguir, según el tipo
de muerte que se sospeche.
La extracción de órganos comienza con
la retirada del cerebro, continúa por el
cuello y el tórax, y finaliza en el abdomen. Las vísceras son pesadas y examinadas por dentro y
por fuera. También se recogen muestras de ellas, para llevar a cabo estudios histológicos y
toxicológicos que ayudan a esclarecer la causa de la muerte (Madai, Ruth; 2011).

El examen interno debe ser sistemático, siguiendo un orden determinado para no omitir la
observación de ninguna parte del organismo, orden que en algunos casos especiales puede
convenir alterar.
El orden seguido habitualmente es el siguiente: raquis (eventualmente), cráneo, cuello, tórax,
abdomen, aparato genitourinario y extremidades (Fenollosa, Jaime; 2017).

Cráneo.- Se practica una incisión en el cuero cabelludo que va desde la región mastoidea
izquierda hasta la derecha y la profundidad del corte será hasta el hueso, para poder llevar el
colgajo anterior hasta unos tres centímetros del borde supraorbitario y el posterior hasta la región
de la protuberancia occipital.
Hecho lo anterior se cierra la bóveda craneana en forma circular sin lesionar la duramadre,
iniciando por la región frontal a unos tres o cuatro centímetros por arriba de los rebordes
supraorbitarios. La parte posterior se corta hacia arriba de la línea horizontal, para que al
terminar de cortar el cráneo quede un ángulo obtuso hacia arriba y esto facilite las maniobras de
extracción del encéfalo.
Aquí se describen las fracturas de la bóveda craneana si existen.
Para extraer el encéfalo se procede de la siguiente manera, con la mano izquierda se levantan
los lóbulos frontales y se seccionan las cintillas olfatorias, nervios ópticos, carótidas, tallo de la
hipófisis; se continúa cortando los pares craneales hasta llegar a la tienda del cerebelo. En este
momento se sostiene el encéfalo por los lóbulos occipitales y la tienda del cerebelo se separa del
peñasco.
Posteriormente se seccionan lo más bajo posible las arterias vertebrales y por último la porción
superior de la médula cervical, inmediatamente por abajo del bulbo.
La descripción del encéfalo, incluye hematomas, desgarros y laceraciones (más comunes por
traumatismo craneoencéfalico) así como las fracturas de la base del cráneo.

Tórax y Abdomen.- Estas dos cavidades, su abertura se lleva a cabo con un corte que inicia en
la parte media de la mandíbula, continua por la línea media esternal y termina en el pubis,
pasando por a la izquierda de la cicatriz umbilical y teniendo cuidado en abdomen de no penetrar
la cavidad peritoneal. Al mismo tiempo se efectuara un corte en "Y" pasando por debajo de las
mamas y otra de hueco axilar al contralateral formando dos colgajos uno superior y otro inferior.

Tórax.- Este se aborda cortando los cartílagos costales inmediatamente por dentro de la unión
condrocostal, en ocasiones y dada la dureza de los cartílagos es necesario utilizar el costotomo.
Se separan las inserciones esternoclaviculares y se procede a separar el peto esternocostal de
abajo hacia arriba, cortando sobre su cara posterior. A continuación se cortan las arterias, venas
axilares y la mamaria interna entre el esternón y el mediastino superior. El siguiente paso es
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separar la pleura parietal separándola de las costillas y de los músculos intercostales.


Se procede a cortar el hemidiafragma izquierdo inmediatamente por fuera del centro frénico y el
hemidiafragma derecho se corta hasta llegar a la parte posterior. A continuación se corta el
esófago, aorta, vena cava inferior y se tracciona todo el bloque hacia delante despegando los
órganos de la columna vertebral.

Mapa Conceptual de la Autopsia:

II. Reconoce la aplicación y utilidad de la necropsia en la actividad probatoria

La Dra. Almada, María del Carmen Médico Legista en su artículo “Autopsias médico legales”
hace mención que: “con las necropsias médico legales se determina si la muerte fue por causa
natural o violenta, y en éste último caso se tendrá que mostrar si fue accidental, por suicidio u
homicidio; de allí la importancia de considerar el inmenso valor que tienen las autopsias médico
legales bien ejecutadas para el esclarecimiento del hecho”.

García Espinoza, Benjamín: 2010. Especialista en medicina legal y forense en su revista


electrónica de la autopsia titulada: “Generalidades sobre las autopsias” comenta que: “En la
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autopsia médico legal no interesa sólo el estudio del cuerpo del cadáver, sino que también
importa todo lo que le rodea (ropa, escena del crimen, etc.)…aduciendo que la trascendencia de
la autopsia médico legal es judicial, ya que de ella se pueden derivar conclusiones que pueden
influir en sentencias judiciales”.

Escalante Pérez, Delmy Rosario:2006; en su tesis titulada “El médico forense en la escena del
crimen” concluye que: “Para el agente fiscal es una necesidad auxiliarse del médico forense,
para la investigación de casos en que considere oportuna su intervención, revistiendo especial
trascendencia la función que desempeña el médico forense como perito en el desarrollo del juicio
oral, toda vez que ha intervenido en la escena del crimen”. Aspecto importante para darle el valor
probatorio justo a un caso determinado.

Sosa Castillo, Robin Manuel, en su tesis denominada “Análisis práctico de la necropsia médico
legal como medio eficaz para determinar la causa en muertes violentas o sospechosas de
criminalidad en la ciudad de Huehuetenango” concluye que: “El 70% de los procesos penales
analizados en el Tribunal de Sentencia Penal y Delitos contra el Ambiente de la ciudad de
Huehuetenango, se han ofrecido pruebas periciales de dictamen médico legal de práctica de
necropsias donde han finalizado la instancia con sentencias condenatorias”, constituyéndose así
en prueba de que esta práctica es eficaz dentro del proceso para el esclarecimiento de hechos.

En una publicación en el Diario de Centro América se hace alusión de la presentación del libro
“Medicina legal” del Dr. Navarro Batres, Baudilio: 2006, en donde hace referencia que: “La
medicina legal desde el ejercicio de la profesión de abogado constituye una herramienta valiosa
para el defensor, ya que le permite demostrar el exacto valor que puede tener un informe pericial
o dirigir su defensa de acuerdo con los verdaderos postulados científicos en vigor. Desde el
punto de vista de los jueces debe considerarse primeramente, que no es posible administrar
buena justicia sin que el magistrado esté capacitado para comprender y justipreciar los
problemas de orden técnico que pueden ser sometidos a su conocimiento". Aspectos en donde
la medicina legal abarca la práctica de necropsias como medio probatorio que es utilizado por
abogados, jueces, y fiscales para una buena aplicación de justicia.