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FACULTADES DE LA ADMINISTRACION PUBLICA EN MATERIA DE

SANCIONES
La facultad que tienen las autoridades administrativas para imponer sanciones
por infracciones a las disposiciones fiscales caduca en un plazo de cinco años,
contados a partir del día siguiente a aquel en que hubieren cesado.

Con objeto de tutelar el cumplimiento de las obligaciones sustantivas y


formales, por parte de los sujetos pasivos de las obligaciones tributarias, el
Código Fiscal y las leyes tributarias conceden facultades investigadoras y
verificadoras a las autoridades fiscales. Dentro de esas facultades se incluyen
las de practicar visitas domiciliarias, solicitar informes a los contribuyentes y a
terceros según veremos en otro inciso.

Esas facultades se extinguen en el plazo de cinco años, por caducidad,


excepción hecha de las facultades investigadoras que tiene la Secretaría de
Hacienda para investigar hechos constitutivos de delitos en materia fiscal, las
cuales no se extinguen conforme al artículo 67, sino de acuerdo con los plazos
de prescripción de los delitos de que se trate, artículo 100 del Código Fiscal de
la Federación.

Por virtud de la reforma fiscal sufrida por el Código en el año de 1984, se prevé
la posibilidad de que el plazo para la extinción de las facultades de las
autoridades fiscales se suspenda cuando se interponga algún recurso
administrativo o juicio. Anteriormente sólo podía suspenderse por la
interposición del recurso de nulidad de notificación; ahora, con la interposición
de cualquier recurso administrativo, juicio de nulidad ante el Tribunal Fiscal de
la Federación o juicio de amparo, se suspenderá el plazo. También se suspende
la caducidad con motivo del requerimiento al contribuyente, responsable
solidario o terceros consistente en la exhibición de la contabilidad u otros datos
que se les requiera, también puede suspenderse respecto de las revisiones de
gabinete a que se refiere la fracción II del artículo 42 del Código Fiscal de la
Federación.

Tratándose de visitas domiciliarias y de la revisión de contabilidad en las


oficinas de las propias autoridades en que las mismas están sujetas a un plazo
máximo de seis meses para su conclusión con dos ampliaciones por periodos
iguales, el plazo de caducidad que se suspende con motivo del ejercicio de las
facultades de comprobación, adicionado por el plazo por el que se suspenda
dicha caducidad, no podrá exceder de seis años con seis meses.
El plazo de cinco años para la extinción de las facultades de comprobación,
contará en los casos de la exigibilidad de fianzas a favor de la Federación, a
partir de que se levante el acta de incumplimiento de la obligación garantizada.

Con la anterior reforma, notará el lector que la figura de la caducidad en materia


fiscal ha empezado a extinguirse en perjuicio de la seguridad jurídica de los
contribuyentes que en uso de su legítimo derecho llegaban a interponer algún
recurso o medio de defensa, pero si no se diera este último caso, la caducidad
subsiste.

En la reforma fiscal 1985, se modificó el artículo 67 del Código Fiscal de la


Federación, para determinar el cómputo del plazo de extinción de las facultades
de las autoridades fiscales, redujo a tres años el plazo cuando se trata de
responsabilidad solidaria a partir de que la garantía del interés fiscal resulte
insuficiente y ampliando como caso de excepción el plazo a diez años, en lugar
de cinco, en situaciones específicas como con las que el contribuyente no haya
presentado su solicitud en el Registro Federal de Contribuyentes, no lleve
contabilidad o no presente alguna declaración del ejercicio cuando esté obligado
a presentarla.

Nos parece que esta reforma es del todo apropiada, pues lo que hace es tratar
igual a los iguales y desigual a los desiguales. En efecto, cabe señalar que bajo
los términos de redacción original del Código, se presentaba un trato igual, tanto
para contribuyentes que razonablemente cumplen con las disposiciones fiscales,
cuanto para aquellos que oficialmente no tenían dicho carácter y cuya situación
jurídica o de hecho los obligaba a hacerlo.

En los términos de la reforma 1985, queda perfectamente claro que los


contribuyente que razonablemente cumplen con las disposiciones tributarias,
continuarán gozando del beneficio de extinción del ejercicio de las facultades
de la fecha en que se presentó la declaración del ejercicio, cuando se tenga la
obligación de hacerlo; aun más, en la reforma se prevé que en los casos en que
el contribuyente extemporáneo presente en forma espontánea la declaración
omitida, el plazo de caducidad continuará siendo de cinco años, sin que en
ningún caso, sumado el tiempo transcurrido entre la fecha de exigibilidad de la
declaración y su fecha de presentación espontánea, exceda a diez años, lo que
debe entenderse en el sentido de que el plazo de cinco años, se inicia a partir de
la presentación espontánea de acuerdo con el límite máximo de diez años y por
tanto si la presentación espontánea se hace cuando han transcurrido seis, siete,
ocho nueve o diez años, el plazo se reducirá a cuatro, tres, dos, uno y cero
respectivamente.

En el caso de contribuyentes que se ubiquen en los supuestos tipificados por la


reforma, el plazo se extiende a diez años contados a partir de la fecha en que
debieron presentar la declaración del ejercicio.