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£éon - Dufour

VOCABULARIO
DE
TEOLOGÍA BÍBLICA

BIBLIOTECA HERDER
! O N DE S A G R A D A ESCRITURA
BIBLIOTECA HERDER XAVIER LÉON-DUFOUR

SECCIÓN DE SAGRADA ESCRITURA

VOLUMEN 66

VOCABULARIO DE TEOLOGÍA BÍBLICA VOCABULARIO


Publicado bajo la dirección de

XAVIER LÉON-DUFOUR
DE
y de
JEAN DUPLACY, AUGUSTIN GEORGE TEOLOGÍA BÍBLICA
PIERRE GRELOT, JACQUES GUILLET
y MARC-FRANCOIS LACAN

BARCELONA BARCELONA
EDITORIAL HERDER EDITORIAL HERDER
1965
1965 |
Versión de ALEJANDRO ROS, revisada por JOAQUÍN LOSADA, S.I., y JOSÉ ALONSO, S.l.,
de la obra, dirigida por XAVIER LÉON-DUFOUR, Vocabulaire de théologie biblique,
Les éditions da cerf, París «1964 CUADRO DE COLABORADORES

ANDRÉ-ALPHONSE VIARD, O. P. (Le Saulchoir, S. v O.)


ANDRÉ BARÜCQ, S. D. B. (Lyón)
ANDRÉ DARRIEUTORT (Bayona)
ALBERT DESCAMPS (Tournai)
ANDRÉ FEUILLET, P. S. S. (París)
AUGUSTIN GEORGE, S. M. (Lyón)
ARMAND NÉGRIER, P. S. S. (Tolosa)
ANDRÉ RIDOUARD (Poitiers)
ALBERT VANHOYE, S. I. (Chantilly)
BERNARD RENAUD (Savenniéres, M. y L.)
IMPRIMÍ POTEST: Comillis, 14 aprilis 1963 BÉDA RIGAUX, O. F. M. (Bruselas)
ÁNGELUS TEJERINA, S.L, praepositus provincialis CHARLES AUGRAIN, P. S. S. (Angers)
CHARLES HAURET (Estrasburgo)
Nmn. OBSTAT: el censor, Dr. FRANCISCUS PAJARES COLOMBAN LESQUIVIT, O. S. B. (Benet Lake, Wisconsin, EE. UU.)
IMPRIMATUR: Santandierii, 22 aprilis 1963
CESLAS SPICQ, O. P. (Friburgo, Suiza)
CHARLES THOMAS, P. S. S. (Angers)
t EUGENIUS, Episcopus Santanderiensis
CLAUDE WIENER (Pontigny, Yonne)
DONATIEN MOLLAT, S. I. (Roma)
DANIEL SESBOÜÉ (Le Mans)
ÉVODE BEAUCAMP, O. F. M. (Roma)
EDGAR HAULOTTE, S. I. (Lyón)
EDMOND JACQUEMIN, O. C. R. (Scourmont)
FRANCOIS AMIOT, P. S. S. (París)
FRANCOIS DREYFUS, O. P. (Le Saulchoir, S. y O.)
FÉLIX GILS, C. S. Sp. (Lovaina)
GILLES BECQÜET, f. m. c. (La Houssaye-en-Brie, S. y M.)
HENRI CAZELLES, P. S. S. (París)
HENRI RENARD (Lila)
IGNACE DE LA POTTERIE, S. I. (Roma)
JEAN AUDUSSEAÜ, S. m. m. (Montfort del Meu, I. y V.)
JEAN BRIÉRE, P. S. S. (Clermont Ferrand)
JEAN-BAPTISTE BRUNON, P. S. S. (Toulouse)
JÜLES CAMBIER, S. D. B. (Leopoldville, Congo)
JEAN CANTINAT, C. M. (París)
© Les éditions du cerf, Taris 1962 JEAN CORBON (Beirut)
JEAN DELORME (Lyón)
Editorial Herder S.A., Barcelona (España) 1965
JACQUES DUPONT, O. S. B. (St-André-lez-Bruges)
JEAN DUPLACY (Lyón-Dijon)
JEAN DE FRAINE, S. I. (Lovaina)
JACQUES GUILLET, S. I. (Lyón)
N.° DE ROTO. : 4712-64
JEAN GIBLET (Lovaina)
JEAN-LOUIS D'ARAGÓN, S. I. (Montreal)
Es PROPIEDAD DEPÓSITO LEGAL B. 15.730-1965 PRINTED IN SPAIN JEAN-MARIE FENASSE, O. M. I. (Velaines-lez-Tournai)
JOSEPH PIERRON, M. E. P. (París)
GRAFESA, Torres Amat, 9 — Barcelona
JEAN RADERMAKERS, S. I. (Eegenhoven-Lovaina)

5
JULES DE VAULX (Nancy)
LÉON Rov, O. S. B. (Fontgombault)
LADISLAS SZABÓ, S. I. (Beirut)
MARCEL DIDIER (Namur)
MARIE-ÉMILE BOISMARD, O. P. (Jerusalén)
MARC-FRANCOIS LACAN, O. S. B. (Hautecombe)
MICHEL JOIN-LAMBERT, P. O. (Monteoult, S. y O.)
MARIE-LÉON RAMLOT, O. P. (Toulouse)
MAORICE PRAT, S. P. M. (Ouidah, Dahomey)
PAUL AUVRAY, P. O. (Monteoult, S. y O.) ÍNDICE GENERAL
PIERRE BENOIT, O. P. (Jerusalén)
PAUL BEAUCHAMP, S. I. (Chantilly) Pags.
PIERRE-ÉMILE BONNARD (Lyón)
PIERRE GRELOT (París) Cuadro de colaboradores 5
PAUL LAMARCHE, S. I. (Chantilly) Prólogo 9
PIERRE-MARIE GALOPÍN, O. S. B. (Tournay, Altos Pirineos) Siglas y abreviaturas 13
PIERRE SANDEVOIR (París) Introducción 15
PAUL DE SURGY (Angers)
PAUL TERNANT, P. B. (Jerusalén)
Cuerpo de artículos 37
RAYMOND DEVILLE, P. S. S. (Issy, Sena) índice de artículos y remisiones 851
RENE FEUILLET, P. S. S. (Versalles) Siglas de los colaboradores 870
RAYMOND GIRARD, P. S. S. (Lyón)
RENE MOTTE, O. M. I. (Solignac, Vienne)
STANISLAS LYONNET, S. I. (Roma)
XAVIER LÉON-DUFOUR, S. I. (Lyón)

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PRÓLOGO

La edición del Missel biblique iba acompañada de un breve Voca-


bulaire biblique redactado ya en 1945 por el padre XAVIER LÉON-
DUFOUR. La preparación de este léxico hizo comprender al autor la
necesidad de una obra más trabajada que sirviera de guía al clero
y a los fieles en la lectura de la Biblia, les proporcionara una mejor
inteligencia de la palabra de Dios y les permitiera anunciarla mejor a
sus hermanos. En ella se presentarían sobre una base técnica y en
forma más asimilable los principales temas teológicos. La empresa era
difícil dada esta doble ambición, a la vez científica y pastoral. Sólo
en enero de 1958 se la pudo concebir en forma seria con ocasión de
una reunión de los exegetas de la región lionesa. Entretanto se habían
publicado obras análogas, tanto protestantes como católicas. Sin em-
bargo, pareció que ninguna de ellas respondía exactamente al programa
mencionado: un conjunto de síntesis al servicio de la pastoral. Por
consiguiente, se puso manos a la obra.
El comité que había asumido esta responsabilidad hizo un llama-
miento a los profesores de Sagrada Escritura de lengua francesa. Como
consecuencia se repartieron los artículos entre setenta colaboradores.
Éstos consintieron en trabajar en una obra que no había de ser una
mera colección de monografías, sino verdaderamente una obra común.
A lo largo de la redacción hubo continuos cambios de ideas entre ellos
y los miembros del comité. Antes de entregarse a la imprenta, los ar-
tículos fueron objeto de revisiones que condujeron a diversas modi-
ficaciones, a veces a profundas refundiciones. Las firmas dobles que
siguen a la tercera parte de ellas son indicio visible de esta estrecha cola-
boración impuesta por la opción inicial que había fijado el objetivo.
La coordinación de todo el trabajo ha estado a cargo del padre Xavier
Léon-Dufour, secretario del comité. Asistido sobre todo por el reveren-
do M. Pierre Grelot, ha efectuado la última revisión y procurado la
coherencia final de la obra. En atención al bien común de la obra

9
Prólogo Prólogo
entraron los colaboradores por este camino difícil, consintiendo en todo se ha puesto empeño en guiar al lector en el enmarañamiento
someter a discusión tal o cual resultado de sus investigaciones, en mo- de las ideas que emergen de los textos, abriéndole caminos. Para res-
dificar tal o cual perspectiva propia y hasta en renunciar a modos ponder a esta necesidad se han elegido las voces de los títulos: así
personales de ver. Por ello les estamos profundamente agradecidos. La no se habla del consejo de Dios, sino de su designio, para confor-
obra es, por tanto, en realidad fruto de un trabajo en equipo, con todo marse con el uso actual; los artículos relativos al reír o al orgullo
lo que supone de común inteligencia y de abnegación con el fin de suponen una confrontación entre los datos bíblicos y la mentalidad
producir una obra de Iglesia. de hoy (diversos términos hebreos o griegos convergen en nuestro
A la lista de los colaboradores habría que añadir la de aquellos término actual de orgullo), etc. Adoptar así el punto de vista del lector
que nos han ayudado con sus consejos, en el orden religioso o pas- era exponerse a un riesgo: el de abandonar el terreno de los datos
toral, en el redondeamiento literario de los artículos o en la verificación concretos de la Escritura para caer en la conferencia o en la homilía.
de las citas, así como en la corrección de pruebas. Sólo evocaremos el Esperamos haberlo orillado gracias a una constante preocupación de
recuerdo de dos ya desaparecidos, el padre Víctor Fontoynont, S. I., que objetividad y de rigor.
fue el primer inspirador de la obra, y el señor canónigo Albert Ge- A pesar del esfuerzo de síntesis que representa el libro, sin embar-
lin, P.S.S., que fue uno de los primeros miembros de nuestro comité. go, como todo Vocabulario, conserva cierto carácter analítico. Para
obviar algún tanto este inconveniente se procura en la Introducción
* * *
precisar lo que constituirá el alma de la obra: una iniciación en el
lenguaje de la Biblia con miras a abrir los caminos para una teología
Esta obra se ha concebido en una perspectiva de teología bíblica. bíblica. Además, al final de cada artículo se remite al lector a otros
Su título justifica la elección de las palabras tomadas como lemas de artículos que le ayudarán a completar el tema mayor; estas referen-
los artículos, así como la manera como han sido tratados éstos. Hemos cias se han indicado en el texto con numerosos asteriscos que recuer-
descartado todo lo que pudiera dar a la obra un tenor de enciclopedia. dan constantemente que no hay que fiarse del mero sentido común
El lector no hallará aquí artículos de tipo arqueológico (nombres de para determinar el significado y el alcance de los términos. Hemos re-
lugares, de personas, etc.) o puramente histórico {fechas de los libros, nunciado a indicar la bibliografía relativa a cada una de las palabras:
detalles de las instituciones, etc.) ni exposiciones generales sobre la exé- si se hubiera limitado a las publicaciones de lengua francesa, hubiera
gesis (cuestiones de método, teorías críticas, etc.). No obstante, se han sido con frecuencia demasiado pobre y seguramente hubiera quedado
señalado de paso informes de este género en la medida en que podían pronto anticuada.
contribuir a la inteligencia teológica de la Biblia. Algunos datos indis- Los autores no han tratado de dar las referencias bíblicas en forma
pensables se han añadido también en la segunda parte de la Introduc- exhaustiva. A este objeto existen concordancias que son instrumentos
ción: se sitúa a cada uno de los libros sagrados en el tiempo y en el indispensables de trabajo. Pero una objetividad de este tipo, completa-
movimiento de las ideas. mente material, hubiese sido ilusoria dentro del plan adoptado. Ya
Una vez despejado así el terreno, se podía dar cierta amplitud a los hemos señalado que el libro aspira a ser sintético. Cierto que el exegeta
temas mayores de la revelación. En cuanto ha sido posible se han pues- se pone en guardia, con razón, contra las síntesis, ya que conoce la
to en conexión con los datos de la historia de las religiones; en cierto complejidad así como la parsimonia de los elementos de que dispone;
número de casos se ha indicado su prolongación litúrgica o doctrinal. con frecuencia, al final de su estudio preferiría reservarse el juicio
Sin embargo, lo esencial consiste en el esbozo de los temas, llevado contentándose con presentar sencillamente sus análisis. Pero el lector,
generalmente conforme al orden histórico. En efecto, el Vocabulario por su parte, no puede renunciar completamente a síntesis: pese a
de teología bíblica no se cuida tanto de analizar el contenido semán- las precauciones tomadas, las fabricará por su cuenta agrupando a su
tico de las palabras importantes, que usa habitualmente la Sagrada manera materiales que debían ser objetivos. A tales síntesis, muy arries-
Escritura, como de explorar el contenido doctrinal de temas que con gadas, ¿no se deben preferir las que propone modestamente el espe-
frecuencia se expresan con un vocabulario variado. La base semántica cialista? Así pues, no hemos temido arriesgarnos en este sentido a fin
se supone siempre y hasta a veces se indica sobriamente; pero sobre de evitar a los que utilicen esta obra la impresión de perderse en
10 11
medio de un montón de datos dispersos, o la tentación de reunirlos
en construcciones artificiales.
El tiempo dirá si el Vocabulario de teología bíblica responde a la
vez a las exigencias, a menudo divergentes, del erudito y del creyente.
Sus autores desearían que gracias al diálogo que puede sugerir entre el SIGLAS Y ABREVIATURAS
exegeta por un lado y el teólogo y el pastor de almas por otro, fuera
eliminando poco a poco sus imperfecciones. LIBROS DE LA BIBLIA
EL COMITÉ
Abd Abdias Gen Génesis Nah Nahúm
Enero 1958-Octubre 1961 Act Actos Hab Habacuc Neh Nehemías
Ag Ageo Heb Hebreos Núm Números
Am Amos Is Isaías Os Oseas
Ap Apocalipsis Jds Judas Par Paralipómenos
Bar Baruc Jdt Judit Pe Pedro
Cant Cantar Jer Jeremías Prov Proverbios
Col Colosenses Jl Joel Re Reyes
Cor Corintios Jn Juan Rom Romanos
Dan Daniel Job Job Rut Rut
Dt Deuteronomio Jon Jonás Sa Samuel
Ecl Eclesiastés Jos Josué Sab Sabiduría
Eclo Eclesiástico Jue Jueces Sal Salmos
Ef Efesios Lam Lamentaciones Sant Santiago
Esd Esdras Le Lucas Sof Sofonias
Est Ester Lev Levitico Tes Tesalonicenses
Éx Éxodo Mac Macabeos Tim Timoteo
Ez Ezequiel Mal M alaquias Tit Tito
Flm Filemón Me Marcos Tob Tobías
Flp Filipenses Miq Miqueas Zac Zacarías
Gal Gálatas Mt Mateo

ABREVIATURAS CORRIENTES

AT Antiguo Testamento
NT Nuevo Testamento
LXX Versión griega del AT por los Setenta
Vulg. Vulgata: versión latina de la Biblia
heb. hebreo
gr. griego
s y el versículo siguiente
SS y los dos versículos siguientes
p y textos paralelos
cf. véase
p.e. por ejemplo

remite al articulo indicado


remite a los artículos indicados

EJEMPLOS DE REFERENCIAS

ICor 2,7 1.a a los Cor., cap. 2, vers. 7


ICor 2,7s » » » v. 7 y 8
ICor 2,7ss » » » v. 7, 8 y 9
ICor 2,7-10 » » » v. 7 a 10 inclusive
ICor 2,7... » » » v. 7 y siguientes
12 13
Siglas y abreviaturas
ICor 2,7-3,4 » » v. 7 a cap. 3, v. 4 inclusive
ICor 2,7.15 » » v. 7 y 15 INTRODUCCIÓN
ICor 2,7; 4,6 » » v. 7 y cap. 4, v. 6
Sal 55 23=1 Pe 5,7: en el segundo texto se cita el primero.
N.B. El lector hallará en la Introducción, p. 31, la explicación o la designación I. TEOLOGÍA BÍBLICA Y VOCABULARIO
de ciertos términos o de ciertas obras extrabíblicas: así Enoc, Jubileos, Sal-
mos de Salomón, midrasim, targumes... En los primeros proyectos de esta obra no se había pensado para
su título en la palabra teología; sólo se planeaba un vocabulario
TRANSCRIPCIÓN SEL ALFABETO HEBREO bíblico, en cuyos artículos se destacara el alcance doctrinal y espiritual
El alfabeto hebreo se transcribe en la forma siguiente: ', b, g, d, h, w,z.h, de las voces bíblicas. Pero al elaborar estos artículos no tardó en
t, y, k, l, m, n, s, ', p\f, s, q, r, ¿, ¡, í imponerse una evidencia: existe profunda unidad en el lenguaje de la
Biblia; a través de la diversidad de épocas, de ambientes, de aconte-
cimientos, se revela una verdadera comunidad de espíritu y de expre-
sión entre todos los autores sagrados. La unidad de la Biblia, dato
esencial de la fe, se verifica, por tanto, al nivel concreto del lenguaje;
al mismo tiempo aparece claramente que esta unidad es de esencia
teológica. Así es como nació el título definitivo: Vocabulario de teo-
logía bíblica.

I. TEOLOGÍA BÍBLICA.
La Sagrada Escritura es palabra de Dios al hombre; la teología
quiere ser palabra del hombre sobre Dios. Cuando la teología limita
su estudio al contenido inmediato de los libros inspirados tratando de
escuchar su voz, de penetrarse de su lenguaje, en una palabra, de ha-
cerse eco directo de la palabra de Dios, entonces es bíblica en el sen-
tido estricto del término.
Puede ponerse a la escucha en diferentes puntos de la Biblia, reco-
ger las síntesis, más o menos elaboradas, más o menos conscientes, que
marcan los principales momentos en el desarrollo de la revelación. La
historia ya vista y la historia deuteronomista, la tradición sacerdotal
y la tradición sapiencial, los evangelios sinópticos, la doctrina paulina y
la de la epístola a los Hebreos, el cuadro apocalíptico de Juan y el
cuarto evangelio, son otras tantas teologías que pueden exponerse como
tales. Pero se puede también, desde un punto de vista más vasto, con-
siderar la Biblia como un todo; se puede intentar captar la continuidad
orgánica y la coherencia inteligible que aseguran la unidad profunda
de estas diversas teologías: tal es la teología bíblica.
1. Principios de unidad. Sólo la fe establece con certeza la unidad
de la Biblia y reconoce sus fronteras. ¿Por qué ciertos dichos de sabi-
duría popular han entrado en la colección canónica de los proverbios,
mientras quedaban excluidos del canon libros de gran valor religioso

14 15
Introducción
Introducción
emparentados con los más bellos escritos canónicos, como las parábo- !
estructura de pensamiento y de fe. Ésta resulta perceptible, por ejem-
las de Henoc o los salmos de Salomón? Sólo la fe proporciona aquí
plo, cuando los escritores sagrados reaccionan ante materiales que les
el criterio; la fe es la que transforma en un todo orgánico los diversos
proporcionan las culturas y las religiones vecinas; si los asumen puri-
libros del Antiguo y del Nuevo Testamento; la fe se presupone, incluso
ficándolos, lo hacen siempre para ponerlos al servicio de la única re-
por el que no la comparta, en el punto de partida de la teología bíblica.
velación, según procedimientos diversos, pero con el mismo espíritu.
La unidad de la Biblia no es cosa libresca. Le viene de aquel que
Ora se trate de las imágenes procedentes del mito babilónico de la
se halla en su centro. Los libros del canon judío no son para el cris-
«creación, de las tradiciones mesopotámicas del «diluvio, de la simbólica
tiano más que el Antiguo Testamento; anuncian y preparan al que
de la «tormenta suministrada por la mitología cananea, de las concep-
vino y los cumplió: Jesucristo. Los del Nuevo Testamento, entera-
ciones persas de la «angelología, o del folklore que introduce en escena
mente dependientes de la aparición de Cristo en la historia, están orien-
a «sátiros y «bestias maléficas: todo esto es filtrado y, en cierto modo,
tados hacia su retorno al final de los tiempos. El AT es Jesucristo
re-creado en función de la fe en el Dios creador, cuyo designio salví-
preparado y prefigurado; el NT es Jesucristo que ha venido y que
fico se desarrolla en nuestra historia. Esta unidad de espíritu que a todo
viene. Verdad fundamental, cuya fórmula definitiva la dio Jesús mis-
lo largo de la Biblia anima las tradiciones y las concepciones religiosas,
mo: «Yo no he venido para abolir la ley y los profetas, sino para
hace posible una teología bíblica, es decir, una inteligencia sintética
cumplirlos.» Los Padres de la Iglesia no se cansan de reflexionar sobre
de la única palabra de Dios en todas sus formas.
este principio fundamental y de buscar en la Biblia misma sus imá-
2. Luz sobre el universo y sobre Dios. La unidad de la Biblia es
genes más expresivas, comparando, por ejemplo, el NT con el vino en
sencilla como Dios y vasta como su creación: sólo Dios puede abar-
que se transformó el agua del AT. Las noticias del Vocabulario ponen
carla con una sencilla mirada. Nuestra obra, al calificarse de teológica,
empeño en acoplarse a este movimiento profundo del pensamiento
presupone la unidad de la obra divina y la síntesis de la mirada divina.
cristiano, que pasa de las *figuras a su «cumplimiento cuando aparece
Al presentar esta síntesis en la forma analítica de un vocabulario
la «novedad del evangelio. Las consecuencias de tal principio son múl-
no quiere quitar al lector los ánimos para tratar de comprender la
tiples. Una teología bíblica no puede, por ejemplo, aislar la enseñanza
unidad de la Biblia, sino únicamente quiere evitar imponerle una siste-
del Génesis sobre el «matrimonio de la de Jesús y de Pablo sobre la
matización abstracta, necesariamente arbitraria en algún sentido. Esto
«virginidad; el prototipo de la humanidad no es el antiguo «Adán, ni
sentado, se invita al lector a circular de una noticia a otra, a compa-
precisamente en él son «hermanos los hombres, sino en el nuevo Adán,
rarlas y a agruparlas, para extraer de estas comparaciones una inte-
Jesucristo. ligencia auténtica de la fe.
Finalmente, la unidad de la Biblia no es la de un centro que po- Por lo demás, esta manera de obrar pertenece a los procedimientos
lariza todas las experiencias de los hombres y orienta su historia; fundamentales de la Biblia. Tomando sucesivamente las perspectivas
es la de una vida presente en todas partes, de un espíritu constante- de los libros de Samuel y de los Paralipómenos, se adquiere un cono-
mente activo. La teología bíblica no es sino un eco de la palabra de cimiento más matizado de David en su tiempo y en la memoria de
Dios, tal como fue recibida por un pueblo en los diferentes estadios Israel; igualmente, el misterio de Jesús se profundiza cuando se aborda
de su existencia hasta convertirse en la sustancia misma de su pen- a través de las perspectivas variadas de los cuatro evangelistas. Así el
samiento. Ahora bien, esta «palabra, antes de ser una enseñanza, es un Vocabulario ayuda a entender mejor el misterio de la alianza, ya que
acontecimiento y una llamada: es Dios mismo que vino a hablar a su lo aborda a través de sus diversas expresiones en el tiempo: «pueblo
pueblo, Dios que viene constantemente, Dios que vendrá en su «día de Dios, «reino, «Iglesia; a través de sus figuras de primera fila: * Abra-
a restaurar todas las cosas y a coronar su «designio de salvación en ham, «Moisés, «David, «Elias, «Juan Bautista, «Pedro o «María; a través
Cristo Jesús. Este acontecimiento, en el que se traba una relación de sus instituciones: el «arca, el «altar, el «templo, la «ley; a través de
íntima entre Dios y los hombres, los autores bíblicos lo caracterizan sus mantenedores: los «profetas, los «sacerdotes, los «apóstoles; a través
por medio de designaciones diversas: «alianza, «elección, «presencia de de su realización a pesar de sus enemigos: el «mundo, el «Anticristo,
Dios, etc. Pero esto es secundario; el reconocer tal acontecimiento «Satán, la «bestia. Asimismo el hombre en «oración aparece en sus diver-
origina en todos ellos una especie de afinidad mental, una misma sas actitudes: la «adoración, la «alabanza, el «silencio, la postración de

16 17
0 _ f is-
Introducción Introducción
•rodillas, la *acción de gracias, la ""bendición: otras tantas reacciones A través de sus actos descubre Dios finalmente su propio corazón
del hombre frente al Dios que viene. y revela el hombre al hombre mismo. Si el hombre debe hablar de
Hay que ir más lejos y discernir —como es sin duda el quehacer *ira y de ""odio a propósito de Dios que condena el pecado, aprende
de la teología — la presencia de Dios en todo lugar y en todo tiempo. también a reconocer, aun en los castigos que sufre, el ""amor que *educa
Porque la personalidad de Yahveh, el Señor de la historia, repercute y quiere dar la vida. Así el hombre trata de modelar su comporta-
en toda su obra. Desde luego importa situar en su debido lugar ciertas miento conforme al que descubre en Dios. Mansedumbre, humildad,
nociones antropológicas utilizadas por la Biblia que provienen de un obediencia, paciencia, sencillez, misericordia, pero también fuerza y
ambiente cultural determinado y no tienen sino valor relativo, sujeto coraje: todas estas virtudes adquieren su significado auténtico y su
a la crítica racional: así la concepción sintética del hombre, no ya consistencia eficaz por la presencia viva de Dios y de su Hijo Jesu-
compuesto humano divisible en partes, el alma y el cuerpo, sino ser cristo en el poder del Espíritu Santo. Así también las situaciones hu-
personal que se expresa enteramente en sus diversos aspectos, *espíritu, manas adquirirán en teología bíblica la plenitud de su sentido: gozo
*alma, *cuerpo, *carne. Estos puntos de vista, que no debemos ignorar, y sufrimiento, consolación y tristeza, triunfo pacífico y persecución,
resultan secundarios, en cuanto que atañen al mero estudio del hombre. vida y muerte, todo debe situarse en el designio salvífico que nos
La Biblia no analiza por sí misma a este microcosmos que era la revela la palabra de Dios: todo adquiere entonces significado y valor,
admiración de los filósofos griegos: «la Biblia, teológica, no mira en la muerte y en la resurrección de Jesucristo Nuestro Señor.
al hombre sino frente a Dios, cuya imagen es», a través de Cristo,
restaurador de esta *imagen. II. VOCABULARIO.
Así también, a partir de los acontecimientos, de las instituciones La estructura mental y religiosa que domina todo el contenido inteligi-
y de los personajes de que habla la Biblia, se ve perfilarse una teología ble de la Biblia llega hasta a modelarle una común expresión verbal.
de la historia, una inteligencia de los ""caminos por los que Dios realiza Cierto que las palabras varían con el transcurso del tiempo, lo mismo en
su obra. Para comprender este aspecto de la doctrina conviene saber los libros de la Biblia que en los de los hombres; pero la marca de la
que a los ojos de los semitas no es el tiempo un marco vacío que inspiración es tal que afecta, aun más allá de las ideas, a las palabras
vienen a rellenar los gestos de los hombres; para ellos los siglos están mismas que las expresan. Se ha podido reconocer una koiné evangé-
constituidos por ""generaciones, palpitantes con la vida del Creador. Pero lica, es decir, una lengua común, en que se expresa la nueva revelación;
una vez reconocida esta representación como suministrada por la cul- ahora bien, esta koiné tiene estrecha dependencia con la lengua de los
tura del medio ambiente bíblico, hay que ver las diferencias y compren- Setenta, versión griega de la Biblia; ésta, a su vez, traduce y adapta
der lo que tiene de específico la concepción bíblica del ""tiempo. Con- el texto hebraico del AT. ¿No significa tal continuidad que, por lo
trariamente a lo que sucede en las mitologías colindantes, el tiempo menos para las concepciones propiamente teológicas, existe un verda-
no se concibe como la repetición en nuestro mundo, del tiempo pri- dero lenguaje técnico? El hecho por sí solo justificaría la forma de
mordial de los dioses. Si en el ""culto adopta la revelación el ciclo de vocabulario dada a nuestros esbozos de teología bíblica. No se trata
los tiempos festivos consagrados por el uso, les da un sentido nuevo aquí de pura semántica, sino de lenguaje expresivo, tejido de imágenes
situándolos entre dos términos únicos: el comienzo y el fin de la y de símbolos. Ciertamente, para muchos de nuestros contemporáneos
historia de los hombres, la *creación y el ""día del Señor. Así pues, tam- se plantea la cuestión del valor que este lenguaje siga teniendo para
bién esta historia seguirá un ritmo de años, de ""semanas, de días, de nosotros, que vivimos en otro universo mental. ¿Se debe anunciar en
""horas; pero todos estos elementos de nuestro calendario se sustraen nuestros días el misterio del cielo con las mismas imágenes que utilizó
a la esterilidad de la repetición por la ""presencia del Señor, por la •me- el AT, las del ""paraíso y de las esferas celestes superpuestas, las del
moria de su venida entre nosotros, por la *esperanza de su retorno. banquete y de las bodas? ¿Se puede hablar de la ira de Dios? ¿Qué
En función de tal fin, el combate de las dos ciudades, *Jerusalén y ""Ba- significa la «subida» de Jesús al cielo y el estar sentado «a la diestra
bilonia, enfrentamiento del bien y del mal, lucha contra el *enemigo, no de Dios»? La conformidad, bastante fácil de obtener acerca del con-
es ya una ""guerra catastrófica, sino el preludio de una *paz sin fin, actual- tenido de la teología bíblica, ¿no se romperá cuando se quiera precisar
mente garantizada por la existencia de la Iglesia en la que vive el Espíritu. el modo de expresión de esta teología? ¿No hay que desmitizar el

18 19
Introducción Introducción
lenguaje para llegar a la esencia de la revelación? ¿No prolongamos diante, conserva todavía un trasfondo de pesantez y de riqueza, que
una ilusión nefasta ligando vocabulario y teología? Sin pretender re- hace que Pablo hable del «peso de gloria» reservado a los elegidos en
solver aquí el problema general de la desmitización del lenguaje, qui- el cielo.
siéramos indicar solamente, a dos grados de profundidad, en qué sentido Al lado de esta permanencia de la imagen, ligada a un fenómeno
el lenguaje es mediador de la verdad. cultural, existe una vida de esta imagen, vida animada por el espíritu
1. Imágenes y lenguaje. El espíritu humano, enfrentándose con la que mantiene su verdadero sentido a través de la diversidad de las
revelación divina, reacciona con dos movimientos inversos. Por una expresiones. Este fenómeno es visible en particular en la traducción de
parte, tiende a describir lo más sencillamente posible el acontecimiento los Setenta. Unas veces retiene ésta una palabra griega de sentido
revelador; por otra parte, tiende a expresar en fórmulas cada vez más netamente diferente para verter en él la plenitud de significado del
precisas el contenido dogmático de la revelación. Estas dos relaciones, vocablo hebreo; así expresa el kabod hebraico por el griego doxa que,
la descripción existencial del acontecimiento y la fórmula esencial de su contrariamente a una realidad de peso, significa una opinión, la fama
contenido inteligible, están una y otra condicionadas por el ambiente alada. Otras veces evita una palabra de resonancia cultual que aca-
cultural en que nacen, y están expuestas a deformaciones. Pero el riesgo rrearía confusión; así, para traducir beraka, la *bendición, escoge, más
que se corre es diferente en los dos casos: la descripción del aconte- bien que euphemia, la palabra eulogia, que si bien no expresa más que
cimiento podría reducirse a una mera relación literal, vaciada de todo la primera el matiz de acción de la beraka, tiene la ventaja de ser
significado divino y que vaciara a la fe de toda adhesión espiritual; neutra, disponible. Finalmente, otras veces precisa por medio de la
la fórmula doctrinal, despojándose del acontecimiento que le dio origen, palabra griega el sentido ambiguo del hebreo. La diatheke designaba
degradaría el misterio convirtiéndolo en especulación abstracta. El len- en griego «el acto por el que alguien dispone de sus bienes (testamento)
guaje de la revelación supone este doble modo de expresión, la formu- o declara las disposiciones que entiende imponer». Los Setenta, al tra-
lación abstracta y la descripción con imágenes. Sin embargo, aun cuando ducir así el término hebreo berit, que significa propiamente pacto,
a veces usa fórmulas, por ejemplo, credos cultuales (Dt) o definiciones contrato, ponen de relieve «la trascendencia de Dios y la condescen-
de la fe (Heb), más generalmente se presenta como una descripción dencia que da origen al pueblo de Israel y a su ley». Tal dominio
existencial que evoca con una forma figurada el misterio de la alianza, de la lengua muestra así que la palabra importa menos que el espíritu
tal como lo vive el pueblo de Dios. El primero de los problemas no que la utiliza y que con ella se abre su propio camino. Pero este do-
está en desmitizar el lenguaje para ajustar su contenido a la medida minio es también una confesión de impotencia: ningún lenguaje hu-
de los espíritus modernos, sino en hallar las vías de acceso por las mano sabría dar cuenta de la experiencia de Dios; éste se halla nece-
que se llegue a una sana inteligencia del mismo. sariamente más allá de las imágenes y de las metáforas. El lenguaje
Al nivel inferior de la expresión se halla la simple metáfora; así, de la Biblia, conservando las imágenes, aun conociendo sus límites,
Isaías describe el árbol que palpita bajo el viento... En sí, la metáfora, tiene la ventaja de ser un modo de expresión concreto, enraizado en
si bien puede enriquecer el vocabulario de la revelación, no la puede la experiencia humana, y de significar a través de las imágenes mismas
traducir inmediatamente. Aislada de la experiencia original que la materiales, realidades de orden espiritual. Así las primeras imágenes
ocasionó, transponible a voluntad, con más o menos acierto según el de la *bienaventuranza o de la ""retribución evocan siempre una feli-
gusto y la imaginación del que la utiliza, la metáfora no es en la cidad terrena de la que el hombre participa en cuerpo y alma. Cuando
expresión de la revelación más que una vestidura intercambiable. Sin la *experiencia de Israel se hace más espiritual, estas imágenes, en
embargo, en el lenguaje bíblico ocupa esta vestidura un puesto que lugar de desaparecer, subsisten, menos como expresiones directas de
difícilmente podemos nosotros imaginarnos. Es que para el semita la la experiencia de felicidad que aguarda al hombre que como símbolos
metáfora conserva, a través de la imagen original, una fuerza de su- de una esperanza más alta, de una espera de Dios, imposible de tra-
gestión siempre viva. ¿Quién de nosotros, al hablar del «talento» de ducir con palabras propias. En este estadio la imagen y la metáfora
una persona, piensa todavía hoy en la antigua moneda griega, indicada vienen a ser los soportes normales de la revelación; sin tener por sí
por aquella expresión? Por el contrario, para un semita el kabod, la mismas valor revelante, sino en virtud de su historia en la lengua, de
•gloria, aun adquiriendo, poco a poco, un sentido de esplendor irra- las asociaciones mentales que evocan, de las reacciones que suscitan,

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Introducción Introducción
se convierten en mediadores de la palabra divina. No es posible des- vive todavía a su manera en el desierto; pero esta representación está
cuidarlos sin más. ahora ya ligada no con su comportamiento exterior, sino con su vida
2. El símbolo y la experiencia. A diferencia de la metáfora, indi- sacramental. Sin embargo, el símbolo del desierto no queda por eso
ferentemente transponible en todos los ámbitos de la expresión, el restringido, siendo todavía indispensable para expresar el auténtico
símbolo bíblico se mantiene en relación constante con la revelación tenor de la vida cristiana.
que le dio origen. Las noticias del vocabulario tratan de mostrar Los acontecimientos vividos por el pueblo de Dios no son, pues,
cómo los elementos del mundo, los acontecimientos vividos por el al utilizarse en el lenguaje de la revelación, simples metáforas que
pueblo, las costumbres mismas, se convierten en el punto de partida podrían ahora abandonarse después de haber servido de trampolín, sino
del diálogo que se entabla entre Dios y el hombre, porque son eco que siguen conservando su valor de mediación. Así el cristiano, con
de la palabra dirigida por Dios al hombre, sea en la creación, sea en referencia a la *cautividad en Egipto o al *exilio en Babilonia realiza
la historia. su situación de pecador rescatado de la *esclavitud; los bautizados
Así, «la Biblia no conoce dos tipos de cielos, uno material y otro son personas salvadas del *diluvio; *circuncidadas espiritualmente, son
espiritual. Pero en el cielo visible descubre el misterio de Dios y •judíos según el espíritu; finalmente, están *crucificados al mundo y
de su obra». Ciertamente, el primer cielo y la primera tierra habrán de a sus concupiscencias; se alimentan del verdadero *maná, son verda-
desaparecer; pero, en tanto subsisten, el cielo y la impresión que pro- deros hijos de Abraham. La historia se ha incorporado en cierto modo
duce al hombre son indispensables para expresar a la vez la trascen- en forma de símbolos al lenguaje de la revelación; y por esto el len-
dencia y la proximidad del Dios de los cielos, o para decir que Jesús guaje simbólico remite a su vez a la historia de la que procede.
fue glorificado al subir a los cielos. En la mitología babilónica el *mar Finalmente, los mismos comportamientos humanos tienen lugar en
indómito y terrible personificaba a los poderes caóticos del desorden, este lenguaje desde el momento que el Hijo de Dios los hizo suyos.
reducidos a la impotencia por el dios Marduk; en la Biblia no es ya Los gestos del agricultor, desde la siembra hasta la recolección, des-
sino una criatura sumisa, pero conserva los rasgos de los poderes ad- criben la historia del reino de Dios. Los gestos del hombre, su alimen-
versos que Dios debe vencer para hacer que prospere su designio; tación, su trabajo, su reposo, su sueño, evocan las realidades del mundo
en este sentido evoca el poder de la muerte que amenaza al hombre. de Dios. Los desposorios, la maternidad, el nacimiento, la enfermedad,
Lo mismo se puede decir de la mayoría de las realidades cósmicas, la la muerte son otros tantos puntos de partida que ayudan al espíritu
tierra, los astros, la luz, el día, la noche, el agua, el fuego, el viento, humano a acercarse a los misterios invisibles. El símbolo es el camino
la tormenta, la sombra, la piedra, la roca, la montaña, el desierto... privilegiado para expresar el encuentro del hombre con Dios, que viene
acordes siempre inmediatamente con la soberanía de Dios creador, a él; y una vez que ha conducido al hombre al misterio, se absorbe
tienen su pleno valor de símbolos en la revelación. con él en el silencio.
Sin embargo, el verdadero criterio del símbolo bíblico es su relación 3. El Verbo hecho carne. Ahora bien, el Hijo de Dios vino a morar
con los acontecimientos de salvación. Así la *noche es un símbolo entre nosotros, confiriendo al lenguaje simbólico de la revelación su
común a la mayoría de las religiones, «realidad ambivalente, temerosa justificación última e integral. El Verbo hecho carne es por sí solo
como la muerte e indispensable como el tiempo del nacimiento de los la revelación en acto. Realiza la fusión perfecta de la palabra y de la
mundos». La Biblia conoce este simbolismo, pero no se contenta con acción: cada una de sus palabras es acto, cada uno de sus gestos nos
él; lo asume en una perspectiva histórica, única que le da su signifi- habla y nos llama. Según el dicho de san Agustín, «puesto que Cristo
cado propio. La noche pascual es para ella la experiencia central en es en persona el Verbo de Dios, las acciones mismas del Verbo son
que Israel comprendió el sentido misterioso de la noche. Entre otros para nosotros palabra (etiam factum Verbi, verbum nobis est)». En él
muchos símbolos (como los de la *nube o del *día...), fijémonos aquí adquieren sentido las más humildes realidades terrestres como los acon-
en el del *desierto. El pueblo hubo de pasar por las regiones desoladas tecimientos gloriosos de la historia de los padres. Al cumplirlos revela
del Sinaí; pero esto no confirió al desierto un valor en sí mismo, su verdadero significado. Por un camino inverso al que sigue la ima-
ni consagró una especie de mística de la fuga al desierto. Cierto que ginación del hombre cuando transforma las realidades en metáforas,
la actitud de Cristo y la enseñanza del NT muestran que el cristiano Jesucristo hace aparecer el valor figurativo de todas las realidades que

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Introducción Introducción
le preceden y que lo anuncian. I as realidades de esta tierra aparecen el estudio objetivo de los textos. En otros casos hay que distinguir
así como símbolos de esa única realidad que es el Verbo hecho carne. bien entre observaciones críticas perfectamente objetivas y la explota-
Ni el pan ni el agua, ni el camino ni la puerta, ni la vida humana ni ción tendenciosa de las mismas que algunos han tratado de hacer.
la luz son «realidades» permanentes, que tengan vida definitiva; su Al abordar tales cuestiones no está el creyente en situación de infe-
razón de ser esencia] está en hablarnos simbólicamente de Jesucristo. rioridad. Leyendo la Biblia «desde dentro», fundamentalmente en ar-
monía con el espíritu de su testimonio, sabe que el desarrollo de las
XLD
ideas religiosas en el pueblo de Dios, si bien pudo sufrir la presión
de los diversos factores históricos, estuvo regido ante todo por la
II. HISTORIA LITERARIA DE LA BIBLIA palabra de Dios, que le sirvió siempre de norma. Esto no impide que
los libros sagrados hayan tenido su historia, con frecuencia compleja.
Un vocabulario de teología bíblica no tiene por qué presentar a los En la representación esquemática legada a la Iglesia por el judaismo
lectores los problemas críticos que plantean los libros sagrados. Sin antiguo, el Pentateuco entero era considerado como composición lite-
embargo, no debe ignorarlos. Tratando de captar los temas doctrinales raria de Moisés: los Salmos procedían todos de David; los libros sa-
de la Escritura en su desarrollo histórico para seguir así paso a paso pienciales, de Salomón; los 66 capítulos de Isaías, todos del profeta
la pedagogía misma de Dios, no puede contentarse con reunir textos del siglo vin. Ahora sabemos que era esto una simplificación de las
y referencias en un orden puramente lógico. Cada texto inspirado tiene cosas que no puede ya satisfacernos. Debemos, sí, reconocer lo que
un contexto vivo del que no se lo puede separar impunemente, puesto había de justo en estas concepciones tradicionales; en cuanto a lo
que el crecimiento de la revelación se verificó al ritmo de la historia. demás, debemos superarlas. De este modo enriquecemos considerable-
Todo lo que nos capacita para comprender mejor el desarrollo litera- mente nuestro conocimiento concreto de los textos, pues no sólo res-
rio de la Biblia nos permite por el mismo caso percibir mejor los caminos tituimos cada uno de ellos a su marco histórico real, sino que además
de Dios. Porque Dios habló a nuestros padres «repetidas veces y de hacemos aparecer en ellos nexos que de otra manera serían indis-
muchas maneras» antes de hablarnos finalmente por su Hijo (Heb 1, ls). cernibles.
Importa conocer estas «repetidas veces» y estas «maneras» si queremos
apreciar correctamente el contenido de su palabra. Por esto, antes de I. EN LOS ORÍGENES DE LA LITERATURA SAGRADA.
abordar las noticias analíticas dedicadas a los diferentes temas conven- La literatura bíblica tiene sus raíces en la tradición oral. Importa notar
drá recordar en un esbozo sintético el modo como se formó la colec- este hecho, pues esta literatura, en su forma escrita, no pudo tomar
ción de los libros sagrados. cuerpo sino a partir de una época relativamente tardía, después de la
instauración de la monarquía davídica. Todas las épocas anteriores
— las de los patriarcas, de Moisés, de la implantación de Israel en
EL ANTIGUO TESTAMENTO.
Canaán, de los Jueces y de la realeza de Saúl— pertenecen a la era
No es fácil seguir la historia literaria del AT. En nuestras Biblias de la tradición oral. Esto no quiere decir que no hubiera habido en-
actuales los libros están agrupados lógicamente en grandes categorías, tonces documentos escritos u obras literarias con formas bien definidas.
sin atender a la fecha de su composición. En gran número de casos Se conviene, por ejemplo, en reconocer la antigüedad de documentos
la fecha misma es ya un problema a los ojos de los críticos y sólo legislativos como el Código de la alianza (Ex 20,22-23,33) y el Decálogo
se pueden proponer hipótesis probables. Dejar de lado estas hipótesis (Éx 20 y Dt 5), de poemas como el canto de Débora (Jue 5) o el apó-
sería una solución perezosa y, por lo demás, imposible de mantener. logo de Jotán (Jue 9,7-15). Pero en torno a estas piezas antiguas que
Pero en medio de las hipótesis hay que saber elegir. Todas las que conservaron los escribas israelitas, la tradición oral era el medio esen-
han sido propuestas por los críticos desde hace cien años no son igual- cial de transmitir a través de las edades los recuerdos, las costumbres,
mente compatibles con el estudio teológico de la Biblia. Algunas de los ritos, la fe de los tiempos antiguos. Durante varios siglos el pueblo
ellas suponen una concepción de la evolución religiosa de Israel que de Dios vivió, pues, de este tesoro legado por sus antepasados, que,
deriva de postulados racionalistas y que no impone en modo alguno por lo demás, se enriquecía con cada generación, sin que todavía revis-

24 25
Introducción
Introdncdóa
tiera su forma literaria definitiva. El testimonio religioso de los patriar- materiales legados por la antigüedad israelita. Preocupaciones doctrina-
cas, de Moisés, de los antiguos enviados de Dios, se conservaba así les bastante semejantes se descubren en las biografías de Elias y de
fielmente en forma viva; pero nos es imposible captarlo tan directa- Eliseo, y en una versión de la historia de Saúl que manifiesta poca
mente como el testimonio de Isaías o de Jeremías. benevolencia para con la institución regia (ISa 8; 10,17-25; 12). Pos-
Una vez que David y sobre todo Salomón hubieron dado a los es- teriormente, es probable que durante el reinado de Ezequías (fines del
cribas una posición oficial en la administración del reino, llegó la siglo vm), tradiciones yahvistas y tradiciones elohístas fueran reunidas
hora en que todos estos materiales de tradición pudieron cristalizar en una compilación cuyos materiales están actualmente repartidos en
en vastos conjuntos al mismo tiempo que nacía la historiografía. Sus varios libros, del Génesis al primer libro de los Reyes. Esta visión
compiladores, notémoslo bien, no se preocupaban únicamente de poner esquemática del proceso que dio origen al primer conjunto de litera-
por escrito el legado cultural de los siglos pasados y de registrar los tura sagrada comporta en el detalle buen número de elementos vagos
orígenes de la nación israelita. La literatura de Israel nació a la sombra o inciertos. Por lo menos deja entrever por qué conductos nos llegaron
del santuario; desde los comienzos tuvo por objetivo esencial el de los recuerdos del tiempo en que el pueblo de Dios se formó y se
aumentar la fe del pueblo de Dios; en cuanto historiografía se aplicó instaló luego en su tierra.
a evocar la historia sagrada. Aun cuando el análisis del Pentateuco Al margen de las colecciones de tradiciones y los materiales legis-
es parcialmente hipotético, se discierne la mano de un redactor, o de lativos o poéticos que acarreaban hay que dejar también un lugar a
un grupo de redactores, que se denomina convencionalmente el Yah- la tradición viva que seguía perpetuándose. Aun sin estar codificado
vista, en una primera colección de tradiciones que debía describir esta en textos escritos, el derecho consuetudinario y los rituales, nacidos
historia sagrada desde los orígenes hasta la instalación de Israel en de una tradición mosaica que se había desarrollado con el tiempo,
Canaán. Su espíritu y sus preocupaciones se descubren en diversos regían la existencia de Israel. Asimismo, el lirismo cultual inaugurado
relatos de Josué y de los Jueces, en una de las versiones del reinado en época antigua (cf. Núm 10,34-36) había acrecentado sus produccio-
de Saúl que se ha conservado en el primer libro de Samuel (por nes desde el tiempo de David, él también poeta (cf. 2Sa 1,17-27) y
ejemplo, ISa 9,1-10,16), en la historia de David y de su sucesión hallaba en el templo de Jerusalén un ambiente propicio para su des-
(2Sa 2-1 Re 2). Este corpus pudo tomar forma en Jerusalén ya en el arrollo literario. Finalmente, en la sabiduría popular de los primeros
siglo x, aun cuando hay todavía que contar con acrecentamientos tiempos se había injertado en la época de Salomón una sabiduría de
posibles durante el siglo siguiente. Cuando se utilizan los elementos letrados (cf. IRe 5,9-14) que aclimataba en Israel la cultura internacio-
de este conjunto abigarrado no hay que olvidar que encierra un tes- nal armonizándola con la religión yahvista. Muchos elementos se re-
timonio doble: el de las edades antiguas, cuyo legado lo recogieron montan a esta edad, ya en el Salterio, ya en las colecciones de Pro-
los escribas con la preocupación esencial de transmitirlo fielmente, y verbios que se pueden considerar como las más antiguas (Prov 10,1-22,16;
el de estos mismos escribas que no pudieron elaborar su síntesis sino 25-29). Antes de la época de los profetas escritores, están así magis-
introduciendo en ella su propia reflexión teológica. A sus ojos la his- tralmente representadas las diferentes corrientes entre las que se reparte
toria del designio de Dios se desarrollaba por etapas, de las promesas la literatura inspirada. A través de ellas se descubre la actividad de
patriarcales y de la alianza smaítica a la elección decisiva del linaje los principales sectores que transmitían la tradición bíblica: los sacer-
davídico (2Sa 7) y del templo de Jerusalén (IRe 8); el pueblo de dotes, depositarios de la ley y de la historiografía que constituye su
Dios nacido de la confederación de las doce tribus había tomado la marco; los profetas, portavoces de Dios; los escribas, maestros de
forma de una naoión centralizada gobernada por el Ungido de Jahveh. sabiduría. Con todo, la revelación no está sino en su primer estadio,
pero ha sentado principios doctrinales muy firmes que las edades si-
Es notable que en una época sensiblemente posterior el mismo le-
guientes no harán sino profundizar.
gado fuera explotado con un espíritu un tanto diferente por otros com-
piladores de tradiciones, los de la colección llamada elohísta, en los
cuales se deja sentir el influjo de los primeros profetas, Elias y Eliseo. II. LA EDAD DE LOS PROFETAS.
Fue verosímilmente en los santuarios del norte (¿quizás en Siquem?) El movimiento profético es muy antiguo en Israel. Sin embargo, antes
donde los escritores sagrados recogieron y fijaron por escrito estos del siglo vin sólo poseemos un pequeño número de oráculos autén-

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Introducción Introducción
ticos (2Sa 7,1-17; IRe 11,17) o piezas afines (Gen 49; Núm 23-24; Dios, que tienen encargo de transmitir a sus contemporáneos, no hay,
Dt 33). Los discípulos de Elias y de Elíseo conservaron el recuerdo sin embargo, que representárselos como seres aislados. No sólo el
de su acción, no ya la letra de sus discursos, tanto que no conocemos pueblo de Dios vive su drama en torno a ellos, sino que las otras
éstos sino a través de recensiones secundarias. Pero a partir del si- corrientes literarias inauguradas en el período precedente se desarrollan
glo viii los discípulos de los profetas y a veces los profetas mismos sacando partido de la aportación profética. Anteriormente hemos evo-
reúnen en colecciones sus discursos, sus oráculos y ciertos relatos bio- cado las redacciones antiguas de la ley mosaica, centro del derecho con-
gráficos (particularmente el de su vocación). Las alusiones históricas suetudinario, y las primeras colecciones de tradiciones. En los siglos VIII
que encierran estos textos permiten con frecuencia fecharlos con sufi- y vil la revisión de esta legislación, que da por resultado el Código
ciente precisión. Así es posible establecer la historia de esta literatura deuteronómico (Dt 12-28), tiene probablemente como punto de partida
fuertemente implicada en la acción. Los profetas escritores conocidos la tradición jurídica de los santuarios del norte, que se reproduce adap-
por su nombre se escalonan del siglo VIII al v. En el siglo VIII, en tada a las necesidades de los tiempos; ahora bien, ésta ofrece incon-
Israel, Amos y Oseas; en Judá, Isaías y Miqueas. En el último cuarto testables afinidades de espíritu con un Oseas y un Jeremías. Además,
del siglo vil, Sofonías, Nahúm (612), Habacuc y sobre todo Jeremías, se convierte en centro de toda una literatura religiosa que desarrolla
cuyo ministerio se extiende de 625 hasta después de 587. En el siglo vi, sus temas: sermones sacerdotales de Dt 1-11; obras de historia sagra-
Ezequiel (de 593 a 571), Ageo y Zacarías (entre 520 y 515). En el v, da que recubren el período de la conquista al exilio (Josué, Jueces,
Malaquías (hacia 450), Abdías y probablemente Joel. l-2Samuel, l-2Reyes), englobando los materiales tomados de las fuentes
Esta árida enumeración no da, sin embargo, una idea suficiente antiguas. Con estas obras se llega al final de la monarquía y al período
de la complejidad de los libros proféticos. En efecto, las colecciones del exilio. Ahora bien, también en esta época el sacerdocio de Jeru-
auténticas de que acabamos de hablar, aumentaron en el transcurso de salén se preocupa por su cuenta de dar forma literaria a sus costum-
los tiempos, gracias a la aportación de discípulos, de comentadores, bres, a sus ritos, a su derecho. El Código de santidad (Lev 17-26), que
de glosadores inspirados. Incluso la colección de Jeremías, en cuya com- hace juego con el código deuteronómico y ofrece gran afinidad con
posición tuvo seguramente gran parte Baruc (cf. Jer 36), incluye piezas Ezequiel, pudo haber sido redactado hacia fines del siglo vil. En torno
más tardías (Jer 50-51); igualmente las de Amos (9,11-15), de Miqueas a él se aglomera luego el grueso de la legislación religiosa recogida
(7,8-20), y hasta de Ezequiel (Ez 38-39). La segunda parte de Zacarías en Éx, Lev y Núm, en el marco de una historia sagrada sacerdotal
(Zac 9-14) es una adición anónima contemporánea de Alejandro Magno fundada en las tradiciones explotadas ya por los escribas yahvistas y
(hacia el 330). En cuanto al libro de Isaías, se disciernen en él tantas elohístas. Paralelamente a este trabajo, la tradición sapiencial, cultivada
manos y tantos contextos históricos diferentes que en su estado actual por los escribas de la corte, se enriquece con nuevas máximas, en las
es una verdadera suma de doctrina profética. Fuera de las glosas de que se reconoce sin dificultad la doctrina moral de los profetas; tam-
detalle, se distinguen en él varios conjuntos netamente caracterizados: bién el lirismo cultual acusa huellas de su influjo. Cuando en la época
el Mensaje de consolación a los exiliados (Is 40-55), escrito entre 545 del exilio los judíos deportados recogen todo este legado literario de
y 538; los oráculos contra Babilonia (13-14), poco más o menos con- los siglos pasados a fin de que sobrevivan no sólo la nación, sino tam-
temporáneos; el pequeño apocalipsis (34-35), que data los primeros bién la religión ligada con ella, tienen ya a su disposición toda una
retornos a Palestina; los capítulos 56-66, que tienen por marco el Biblia. Y así también el desarrollo ulterior de la literatura inspirada
último cuarto del siglo vi; el gran apocalipsis (24-27), cuya fecha es se verificará en contacto con esta Biblia, que dejará en él profundas
diversamente apreciada (entre 485 y el siglo m). Se entiende que la huellas.
atención aplicada aquí al origen exacto de las piezas recogidas con
nombres conocidos, no tiene sólo por objeto zanjar problemas de au- III. LA ERA DE LOS ESCRIBAS.
tenticidad literaria. Respetando plenamente la inspiración de los textos, La corriente profética, representada hasta el exilio por hombres de
aspira a apreciar mejor su valor doctrinal en función de los problemas acción, se borra poco a poco durante los dos primeros siglos del ju-
concretos con que debían enfrentarse los profetas anónimos. daismo reconstituido. Nos hallamos en la era de los escribas. Sacerdo-
Si los profetas son personalmente depositarios de la palabra de tes o legos, ponen sus talentos al servicio de la palabra de Dios.

28 29
Introducción Introducción

La antigua tradición, en forma oral o escrita, sigue constituyendo el cuyos principales componentes son el culto del templo y la meditación
medio vivo en que tienen sus raíces sus obras. Pero sus preocupaciones, de las Escrituras. Los salmos canónicos, antiguos o nuevos, hacen eco
sus hábitos intelectuales, sus métodos de composición acusan una de- a todas las corrientes de la literatura sagrada, a todas las experiencias
pendencia notable de sus predecesores. El período persa (520-330) y históricas de Israel, a todos los aspectos del alma judía, de la que son
luego el comienzo del período griego (330-175) no aparecen claros al un espejo perfecto. Así se hallan aquí todos los elementos esenciales
historiador que trata de reconstituirlos en detalle; pero no por eso de la revelación divina, como punto de partida de la oración inspirada.
son menos fecundos desde el punto de vista literario.
Hay que mencionar en primer lugar el trabajo de los escribas sacer- IV. AL FINAL DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
dotales. Reuniendo en un solo corpus todos los materiales legislativos Con la crisis de la época macabea alcanza el AT su última etapa.
y las tradiciones que los acompañan, dan a la torah su forma definitiva, Por última vez se deja oir la profecía, pero en una nueva forma: el
que ha conservado nuestro Pentateuco. Se conjetura que esta fijación apocalipsis. En efecto, éste- es el género literario que emplea el autor
de la ley debe estar relacionada con la actividad de Esdras (447, 427 del libro de Daniel (hacia 165) para comunicar su mensaje de conso-
ó 397). Asimismo, la colección de los Prophetae priores, de Josué a los lación a los judíos perseguidos, no sin añadir a las visiones escatoló-
Reyes, se mantendrá sin variación. Las de los Prophetae posteriores gicas que traducen sus promesas (Dan 2; 7-12) varios relatos didácticos
(Is, Jer, Ez y las colecciones menores) sólo recibirán adiciones meno- con que apoyar sus lecciones (1; 3-5 ; 13-14). Por lo demás, el judaismo
res, a veces meras glosas de editores. Pero ahora se desarrollan nuevas de la época gusta de relatos de este género: el He Ester presenta una
formas literarias. El relato didáctico, construido esencialmente por liberación típica del pueblo de Dios; el de Judit glorifica una resis-
razón de las lecciones religiosas que de él se desprenden, se aclimata tencia religiosa y guerrera, que pudiera ser eco de la rebelión de los
en Israel, de lo que son testigos los libros de Jonás y de Rut (siglo v), Macabeos. La persecución de Antíoco Epifanes, y luego la guerra santa
desarrollados a partir de tradiciones inverificables. El Cronista, ope- que la sigue, son además conocidas por fuentes poco posteriores a los
rando con un espíritu parecido, pero utilizando fuentes históricas más acontecimientos, los dos libros de los Macabeos, influidos en diversos
sólidas (sin duda en el siglo m), rehace el relato completo de las anti- aspectos por la historiografía griega. Si se añade a estos libros el de
güedades israelitas hasta Nehemías y Esdras (l-2Par, Neh, Esd): bajo Baruc, que reúne piezas diversas, y la Sabiduría de Salomón, escrita
la narración está siempre presente la teología, que impone una deter- en griego en Alejandría el primer siglo antes de nuestra era, se llega
minada presentación de los hechos. al final de las Escrituras reconocidas como inspiradas por el judaismo
Pero sobre todo la literatura de sabiduría conoce después del exilio alejandrino y, tras él, por la Iglesia apostólica.
un éxito creciente. Orientada hacia la reflexión práctica sobre la vida, De ahora en adelante se desarrollará al margen de la Biblia la li-
amplía poco a poco el campo de sus investigaciones hasta abordar teratura religiosa de los judíos, como testigo del progreso doctrinal
difíciles problemas doctrinales: el de la existencia y el de la retribu- que se efectúa todavía en la tradición viva, aunque con frecuencia tor-
ción. Los libros antiguos le proporcionan en estos puntos bases de cida por el espíritu particular de las sectas a que pertenecen sus autores
solución que son tradicionales; pero a veces se permite criticarlas y o compiladores. El grupo artificial de los Apócrifos ofrece afinidades
superarlas. La colección de los Proverbios, prologada por su editor diversas, ya con la corriente esenia (Enoc, los Jubileos, los Testamentos
en un estilo bastante nuevo (Prov 1-11), forma el punto de partida de de los xii Patriarcas, la Asunción de Moisés), ya con el fariseísmo
la corriente (siglo v). Le sigue el libro de Job (siglos v o iv), el Ecle- (Salmos de Salomón, cuarto libro de Esdras, Apocalipsis de Baruc).
siastés (siglos rv o ni), el relato didáctico de Tobías (siglo m), el Las producciones propiamente esenias nos son ahora accesibles gracias
Eclesiástico (editado hacia el 180). No sorprende observar el influjo a los manuscritos de Qumrán (Reglas de la secta, Documento de Da-
de la misma corriente en el Salterio, en el que varias piezas tardías masco, comentarios de la Escritura). El judaismo alejandrino, aparte
tratan de problemas de sabiduría (Sal 37; 73 ; 112, por ejemplo) o hacen su traducción griega de la Biblia (Setenta), posee toda una literatura,
el elogio de la ley divina, que es para el hombre la fuente de la dominada por la obra filosófica de Filón. Finalmente, las compilacio-
verdadera sabiduría (Sal 1; 19; 119). Esto lo viven las cofradías de nes rabínicas, efectuadas a partir del siglo n bajo la égida de los doc-
cantores, que dieron a la colección su forma final, en un ambiente tores fariseos, recogieron una tradición de origen mucho más antiguo

30 31
Introducción Introducción
(Misna, colección de jurisprudencia cuyos comentarios forman los Tal- década siguiente. Desborda ampliamente los límites de la de Marcos,
mudes; los Midrasim, o explicaciones de los textos escriturísticos; los pues comporta dos libros: por una parte, el evangelio presenta al Señor
Targumes, o interpretaciones arameas de los mismos textos). Si estas según los recuerdos de sus testigos; por otra, los Hechos de los Após-
obras no nos interesan ya como textos sagrados, representan por lo toles muestran cómo se propagó el mensaje de salud desde Jerusalén
menos el medio vivo en que floreció el NT. hasta el mundo pagano y hasta Roma, su capital. Estos dos tomos
forman un todo, en el que la intención de enseñanza teológica es
EL NUEVO TESTAMENTO. todavía más perceptible que en el evangelio de Marcos. El evangelio
Jesús no escribió nada. A la memoria viva de sus discípulos confió a canónico de Mateo tiene sin duda estrecha relación con el documento
la vez sus enseñanzas y el recuerdo de los acontecimientos que reali- primitivo atribuido al mismo autor por la tradición antigua. Pero es
zaron nuestra salud. En los orígenes de la literatura canónica del NT por lo menos su refundición ampliada, paralela al trabajo de Lucas
no hay que olvidar nunca la existencia de esta tradición oral, no ya en cuanto a la fecha y a la intención didáctica.
entregada a las iniciativas anárquicas de una comunidad anónima, sino La manera como tomaron forma los evangelios invita, pues, a es-
estructurada desde el principio por el testimonio de los encargados por tudiarlos a dos niveles diferentes: el de la redacción final, en la que
Jesús de transmitir su mensaje. Todos los escritos de la época apostó- la presentación de los hechos, la selección y la formulación de las pa-
lica derivan de aquí en alguna manera. El desarrollo literario del NT labras de Jesús están regidas por la perspectiva doctrinal propia de
se efectuó en un lapso de tiempo mucho más corto que el del AT: cada autor; el de la tradición apostólica, de la que éste tomó sus
quizá dos tercios de siglo. No obstante, se observa aquí una variedad materiales, con frecuencia fijados ya literariamente aun antes de que
notable, que no responde exactamente a las clasificaciones lógicas de él los recogiera. A este primer nivel está ya presente la reflexión
nuestras Biblias. teológica, puesto que el testimonio apostólico no es una descripción
desinteresada del pasado. Adaptando su formulación a las necesidades
I. Los EVANGELIOS SINÓPTICOS Y LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES. espirituales de la comunidad cristiana y desempeñando una función
Los más antiguos documentos cristianos que poseemos son epístolas esencial en la vida de la Iglesia, aspira ante todo a alimentar la fe
apostólicas. Pero estas epístolas suponen la existencia de una tradición poniendo de relieve el misterio de la salud revelado en las pala-
evangélica previa, la misma que finalmente tomó forma por una parte bras y en los actos de Jesús, realizado en su vida, su muerte y su resu-
en los tres primeros evangelios y por otra, en el evangelio joánnico. rrección.
Una tradición atestiguada ya en el siglo n asegura que la primera
colección evangélica fue compuesta por Mateo «en lengua hebrea» II. LAS EPÍSTOLAS APOSTÓLICAS.
(prácticamente en arameo). Pero esta obra no la tenemos ya a nuestro La tradición evangélica oral o parcialmente escrita, preexiste, pues,
alcance. Únicamente podemos conjeturar su presencia en el trasfondo a los otros escritos que nos legó la época apostólica: las epístolas.
de los tres Sinópticos. Por otra parte, como la comunidad cristiana de Éstas no son exposiciones de teología abstracta y sistemática. Son es-
Jerusalén no tardó en ser bilingüe (Act 6), en ella debieron transmi- critos de circunstancia, profundamente implicados en la acción pastoral
tirse en doble forma, aramea y griega, los materiales del Evangelio. de los apóstoles y de sus discípulos inmediatos.
Los discursos de los Hechos (2,22-39; 3,12-26; 4,9-12; 5,29-32; Un primer bloque está constituido por las epístolas paulinas, para
10,34-43; 13,16-41) nos ofrecen una presentación arcaica de la predi- las cuales los Hechos de los Apóstoles suministran un marco histórico
cación apostólica que nos documenta en un punto importante: el marco muy precioso. Jalonan el apostolado de san Pablo en tierra pagana.
general en que se agrupaban los materiales para presentar la persona Durante el segundo viaje misionero: las epístolas a los Tesalonicen-
de Jesús, autor de nuestra salud. ses (51). Durante el siguiente viaje: la epístola a los Filipenses (hacia 56;
Este cuadro esquemático domina el desarrollo del evangelio de según otros, hacia 61-63), la epístola a los Gálatas y las epístolas a
Marcos. Éste, haciéndose eco de la predicación de Pedro, pudo haber los Corintios (57), la epístola a los Romanos (57-58). Durante la prisión
sido redactado entre los años 65 y 70 a base de una documentación romana (61-63): las epístolas a los Colosenses, a Filemón y a los
mucho más antigua. La obra de Lucas dsbió de ver la luz en la Efesios. Quedan las epístolas pastorales, cuyo marco no lo dan a cono-

32 33
3 - Léon
Introducción Introducción
cer los Hechos. La última actividad misionera de Pablo se refleja en avanzada, en la que la teología del autor se incorpora a los materiales
ITim y Tit; pero 2Tim supone una nueva prisión, preparatoria del presentados por el mismo. Su larga meditación del mensaje y del mis-
martirio. Estos tres documentos plantean además un delicado problema terio de Cristo le ayudó a poner de relieve el significado profundo de
literario: suponen por lo menos el empleo de un secretario, que dejó los hechos que refiere y la resonancia secreta de las palabras que re-
en ellos la impronta de su estilo, aunque dependiendo estrechamente produce. Las diferencias de lenguaje y de estilo que se acusan entre
del pensamiento paulino. Diferente es el caso de la epístola a los todos los escritos que derivan de la tradición joánnica hacen suponer
Hebreos. Si la tradición antigua la incluyó siempre en el corpus pau- que su edición proviene de los discípulos de Juan.
lino, su redactor tiene, no obstante, una personalidad literaria y una Así el NT recoge el testimonio apostólico a fin de que la Iglesia
originalidad de pensamiento que descuellan claramente sobre las de pueda sacar provecho de él en todos los siglos. Los apóstoles, porta-
Pablo y manifiestan sus orígenes alejandrinos. Sin embargo, el docu- dores de la revelación que recibieron de Cristo y que comprendieron
mento debe de ser anterior al año 70, pues parece ignorar la ruina de gracias al Espíritu Santo, la confiaron en un principio a la memoria
Jerusalén y el fin del culto del templo. viva de las comunidades cristianas. Este legado se transmitió fielmente
El bloque de las epístolas católicas es mucho más heteróclito. Acerca en las iglesias por el canal de la liturgia, de la predicación, de la catc-
de la primera epístola de Pedro, el redactor se designa a sí mismo: es quesis, cuya forma y contenido no tardaron en quedar estereotipados.
Silvano, o Silas, antiguo compañero de Pablo (IPe 5,12). Su marco La Iglesia de los siglos siguientes conservó este marco general des-
es el de la persecución de Nerón, en que Pedro halló la muerte. arrollando sus datos esenciales. Pero ya, partiendo del mismo, escritos
La epístola de Santiago se relaciona con el «hermano del Señor», que inspirados habían venido a fijar para siempre las líneas maestras del
después del 44 presidió los destinos de la comunidad de Jerusalén; testimonio, dando a la tradición viva una norma de la que no se
su tenor es el de una colección de trozos homiléticos. La epístola de separaría jamás.
Judas lucha ya contra la influencia de falsos doctores que corrompen PG
la fe cristiana; tiene quizá por marco los años 70-90. La segunda epís-
tola de Pedro utiliza la de Judas, y su redactor está bastante distante
de la época apostólica; el testimonio de Pedro no resuena en ella sino
en forma mediata, a través de la composición de un discípulo.

III. LOS ESCRITOS JOÁNNICOS.


Finalmente, hay que reunir en un grupo los escritos que se relacionan
con la tradición del apóstol Juan. El Apocalipsis parece ser la obra
más antigua de este grupo; pero pudo tener diversas ediciones, una
después del año 70, otra hacia el 95, durante la persecución de Domi-
ciano. Pertenece a un género inaugurado por el libro de Daniel y
representado ocasionalmente en los otros escritos del NT: evangelios
(Me 13 p) y epístolas paulinas (ITes 5; 2Tes 1; ICor 15). Si Un y
3Jn no son más que breves billetes, Un se presenta como una colec-
ción homilética, en la que el pensamiento teológico, muy original,
reviste una forma de cuño netamente semítico. El mismo estilo vuelve
a aparecer en el cuarto evangelio, que sin duda se predicó antes de
recogerse en forma de libro. Los testimonios antiguos (siglos II y m)
le asignan como fecha las postrimerías del siglo i. No hay, pues, que
extrañarse de que en él las palabras de Jesús y los recuerdos de su
vida no estén presentados en forma bruta, sino en una elaboración muy

34 35
A

Abraham. 16,10; 22,17). A decir verdad, las


Abraham, antepasado del pueblo es- circunstancias parecen contrarias a es-
cogido, ocupa un puesto privilegiado tas perspectivas: Abraham es un nó-
en la historia de la salvación. Su mada, Sara no está ya en edad de
•vocación no constituye sólo la fase tener hijos. Así resalta todavía me-
inicial del *designio de Dios, sino jor la gratuidad de las promesas divi-
que fija ya sus orientaciones funda- nas : el porvenir de Abraham depen-
mentales. de completamente del poder y de
I. VOCACIÓN DE ABRAHAM. En lugar la bondad de Dios. Así Abraham re-
de una mera crónica sobre la exis- sume en sí mismo al pueblo de
tencia de Abraham, presenta el Géne- Dios, *elegido sin mérito precedente.
sis un relato religioso en el que Todo lo que se le pide es una fe
se hallan ya las notas de las tres atenta e intrépida, una acogida sin
corrientes de tradición: la yahvista reticencia otorgada al designio de
insiste en las bendiciones y en las Dios.
promesas divinas, la elohísta en la 2. Abraham, probado. Esta fe se
fe a toda prueba del patriarca, debe purificar y fortificar en la prue-
la tradición sacerdotal en la alian- ba. Dios tienta a Abraham pidiéndole
za y en la circuncisión. La figura que le sacrifique a su hijo Isaac, en
de Abraham así iluminada aparece el que precisamente estriba la pro-
como la de un hombre, al que mesa (Gen 22,ls). Abraham «no
Dios atrajo a sí y luego lo probó, rehusa su hijo, el único» (22,12.16)
con miras a hacer de él el padre, — es sabido que en los cultos cana-
increíblemente colmado, de un pue- neos se practicaban sacrificios de ni-
blo innumerable. ños—; pero Dios preserva a Isaac,
1. Abraham, elegido de Dios. La asumiendo él mismo el cuidado de
vida entera de Abraham se desen- «proporcionar el cordero para el ho-
vuelve bajo el signo de la libre ini- locausto» (22.8.13ss). Así se mani-
ciativa de Dios. Dios interviene el festó la profundidad del «*temor de
primero; escoge a Abraham entre Dios» en Abraham (22,12). Por otra
la descendencia de Sem, le «hace parte, con la misma ocasión revelaba
salir» de Ur (Gen 11,10-31) y lo Dios que su designio no está ordena-
conduce por sus *caminos a un do a la muerte, sino a la vida. «No
país desconocido (Heb 11,8). Esta se regocija de la pérdida de los vi-
iniciativa es iniciativa de amor: des- vientes» (Sab 1,13; cf. Dt 12,31;
de los comienzos manifiesta Dios Jer 7,31). La muerte será un día ven-
para con Abraham una generosidad cida; el «sacrificio de Isaac» apare-
sobre toda medida. Sus promesas cerá entonces como una escena pro-
delinean un porvenir maravilloso. La fética (Heb 11,19; 2,14-17; cf. Rom
expresión que se repite constante- 8,32).
mente es: «yo daré»; Dios dará a
3. Abraham, padre colmado. La
Abraham una tierra (Gen 12,7;
13,1599; 15,18; 17,8); lo colmará, lo obediencia de Abraham acaba en la
hará extremadamente fecundo (12,2; confirmación de la promesa (Gen
22,16ss), cuya confirmación ve él

37
Abraham Aceite

mismo esbozarse: «Yahveh bendijo mándolos «raza de Abraham, mi ción los méritos de Abraham, su o incircuncisos, israelitas o gentiles,
a Abraham en todo» (Gen 24,1). amigo» (Is 41,8). •obediencia (Neh 9,8; Eclo 44,20), pueden tener participación en las
«Nadie le igualó en gloria» (Eclo En períodos de apuro! en que se su heroísmo (1 Mac 2,52; Sab 10,5-6); "bendiciones de Abraham (Gal 3,14).
44,19). ve amenazada la existencia de Israel, continuando en esta dirección ciertas Su "fe hace de ellos la descendencia
No se trata de una bienandanza los profetas restauran su confianza corrientes del judaismo acabaron por espiritual del que creyó y vino a ser
individual: la vocación de Abraham recordando la vocación de Abraham: realzar este aspecto: ponían toda ya «el padre de todos los creyen-
está en ser *padre. Su *gloria está «Considerad la roca de que habéis su confianza en las "obras humanas, tes» (Rom 4,1 lss). «Todos sois uno
en su descendencia. Según la tra- sido tallados, la cantera de que ha- en la perfecta observancia de la ley, en Cristo Jesús. Y si todos sois
dición sacerdotal, el cambio de béis sido sacados. Mirad a Abraham, con lo cual llegaban a olvidar que de Cristo, luego sois descendientes de
nombre (Abram se cambia por Abra- vuestro padre...» (Is 51,ls; cf. Is lo esencial es apoyarse en Dios. Abraham, herederos según la pro-
ham) atestigua esta orientación, pues 29,22; Neh 9,7s). Y para obtener Esta pretensión orgullosa, comba- mesa» (Gal 3,28s).
al nuevo nombre se le da la inter- los favores de Dios, la mejor ora- tida ya en la parábola del fariseo y Tal es el coronamiento de la
pretación de «padre de multitudes» ción consiste en apelar a Abraham: del publicano (Le 18,9-14), queda revelación bíblica, llevada a su tér-
(Gen 17,5). El destino de Abraham «Acuérdate de Abraham...» (Éx 32, completamente destruida por san Pa- mino por el Espíritu de Dios. Es
ha de tener amplias repercusiones. 13; Dt 9,27; IRe 18,36); «otorga... blo. Éste se apoya en Gen 15,6: también la última palabra sobre la
Como Dios no le oculta lo que a Abraham tu gracia» (Miq 7,20). «Abraham creyó a Dios y le fue re- «gran recompensa» (Gen 15,1), anun-
piensa hacer, el patriarca asume 2. Filiación carnal. Pero hay una putado por justicia», para demostrar ciada al patriarca: su paternidad se
el empeño de interceder por las manera mala de apelar al patriar- que la *fe, y no las obras, constituye extiende a todos los elegidos del cie-
ciudades condenadas (18,16-33); su ca. En efecto, no basta con provenir el fundamento de la salvación (Gal lo. La patria definitiva de los cre-
paternidad extenderá todavía su in- físicamente de él para ser sus verda- 3,6; Rom 4,3). El hombre no tiene yentes es «el seno de Abraham» (Le
fluencia, cuya irradiación será uni- deros herederos; hay que enlazar con por qué gloriarse, pues todo le viene 16,22), al que la liturgia de difuntos
versal : «Por tu posteridad serán ben- él también espiritualmente. Es falsa de Dios «a titulo gratuito» (Rom hace votos por que lleguen las almas.
ditas todas las *naciones» (22,18). La la "confianza que no va acompañada 3,27; 4,1-4). Ninguna obra antecede
tradición judía, meditando sobre este de una profunda docilidad a Dios. al favor de Dios, sino que todas son —> Bendición - Elección - Fe - He-
oráculo, le reconocerá un sentido Ya Ezequiel lo dice a sus contem- fruto del mismo. Desde luego, este rencia - Padre - Promesa - Vocación.
profundo: «Dios le prometió con poráneos (Ez 33,24-29). Juan Bau- fruto no debe faltar (Gal 5,6; cf. RF y AV
juramento bendecir a todas las na- tista, anunciando el juicio de Dios se ICor 15,10), como no faltó en la
ciones en su descendencia» (Eclo enfrenta con la misma ilusión: «No vida de Abraham; Santiago lo hace Aceite.
44,21; cf. Gen 22,18 LXX). os forjéis ilusiones diciendo: Tene- notar a propósito del mismo texto 1. El aceite, don de Dios. El aceite
Así pues, si en Adán se esbozaron mos a Abraham por padre. Porque (Sant 2,20-24; cf. Heb 11,8-19). es, con el trigo y el "vino, uno de
los destinos de la humanidad peca- yo os digo que Dios puede hacer de 4. La única posteridad. ¿Cuál es, los alimentos esenciales con que
dora, en Abraham se esbozaron los estas piedras hijos de Abraham» (Mt pues, en definitiva la verdadera poste- Dios sacia a su pueblo fiel (Dt 11,14)
de la humanidad salva. 3,9). El rico avariento de la pará- ridad de Abraham? Es Jesucristo, en la tierra rica en olivos (Dt 6,11;
II. POSTERIDAD DE ABRAHAM. 1. Fi- bola, por mucho que clama «¡ Padre hijo de Abraham (Mt 1,1); más 8,8), en que lo ha establecido gra-
delidad de Dios. Con Abraham, las Abraham!», no obtiene nada de su aún: entre los descendientes del pa- tuitamente. El aceite aparece como
promesas se refieren, pues, también antepasado: por su culpa hay un triarca es el único en quien recae una "bendición divina (Dt 7,13s;
a su posteridad (Gen 13,15; 17,7s). abismo zanjado entre ambos (Le con plenitud la "herencia de la pro- Jer 31,12) cuya privación castiga la
Dios las repite a Isaac y a Jacob 16,24ss). El cuarto evangelio hace mesa: es la descendencia por ex- infidelidad (Miq 6,15; Hab 3,17),
(26,3ss; 28,13s), los cuales las trans- la misma afirmación: Jesús, desen- celencia (Gal 3,16). Por su voca- cuya abundancia es signo de salva-
miten como herencia (28,4; 48,15s; mascarando los proyectos homicidas ción estaba Abraham ciertamente ción (Jl 2,19) y símbolo de felici-
50,24). Cuando los descendientes de de los judíos, les echa en cara que orientado hacia el advenimiento de dad escatológica (Os 2,24). Además,
Abraham se ven oprimidos en Egip- su calidad de hijos de Abraham no Jesús, y su gozo consistió en perci- el aceite no es únicamente alimento
to, Dios presta oídos a sus lamentos, les había impedido convertirse en bir, en vislumbrar este *día a través indispensable, aun en tiempo de ca-
porque «se acuerda de su alianza hijos del diablo (Jn 8,37-44). La fi- de las bendiciones de su propia exis- restía (IRe 17,14s; 2Re 4,1-7); es
con Abraham, Isaac y Jacob» (Éx liación carnal no vale nada sin la tencia (Jn 8,56; cf. Le l,54s.73). también un ungüento que perfuma
2,23s; cf. Dt 1,8). «Recordando su fidelidad.
Esta concentración de la promesa el cuerpo (Am 6,6; Est 2,12), forti-
palabra sagrada para con Abraham, en un descendiente único, lejos de fica los miembros (Ez 16,9) y suaviza
3. Las obras y la fe. Para que sea
su siervo, hizo salir a su pueblo en ser una restricción, es la condición las llagas ( b 1,6; Le 10,34); finalmen-
auténtica esta fidelidad hay que evi-
medio de la alegría» (Sal 105,42s). del verdadero universalismo. Todos te, el aceite de las lámparas es fuente
Más tarde alienta a los exiliados lla- tar otra desviación. En el transcurso
de las edades ha celebrado la tradi- los que creen en Cristo, circuncisos de luz (Éx 27,20s; Mt 25, 3-8).

38 39
Aceite Acción de gracias

De este aceite no hay que servirse amistad y de honor (Sal 23,5; 92,11; capital de los paganos consiste, se- blicar sus grandezas; darle gracias
para rendir culto a los Baales, como Le 7,46; Mt 26,7). gún san Pablo, en «no haber dado es proclamar las maravillas que opera
si la fecundidad de la tierra viniera El aceite de la unción de los re- a Dios gloria ni acción de gracias» y dar testimonio de sus obras. La
de ellos, ni para procurarse la alian- yes merece en sumo grado el nom- (Rom 1,21). Y, en efecto, entre la acción de gracias va de la mano con
za de loe imperios paganos, como bre de «óleo de la alegría» (Sal masa de himnos creados por la piedad la 'revelación; es como su eco en
si la salvación del pueblo de Dios 45,8); este aceite, signo exterior de mesopotámica, la acción de gracias es los corazones. Así comporta con fre-
no dependiera únicamente de la la *elección divina, va acompañado excepcional, al paso que es frecuen- cuencia la mención de la asamblea
fidelidad a la alianza (Os 2,7.10; de la irrupción del 'Espíritu, que te en la Biblia, en la que suscita po- de los justos o de los pueblos con-
12,2). toma posesión del elegido (ISa 10, derosos arranques. vocados para oírla (Sal 35,18; 57,10;
Para ser fiel a la alianza no basta 1-6; 16,13). Este nexo entre la un- AT. 1. De una a otra alianza. La 109,30), una invitación a unirse a
con reservar a los sacerdotes el me- ción y el Espíritu da lugar al simbo- acción de gracias del AT anuncia la ella (Sal 92,2ss; 105,ls).
jor aceite (Núm 1,12) ni con afiadir lismo fundamental del aceite en los del NT en cuanto que es siempre, En hebr. este matiz de confesión
aceite a las oblaciones conforme al sacramentos cristianos, particularmen- al mismo tiempo que gratitud, ten- maravillada y agradecida se expresa
ritual (Lev 2,1...; Núm 15,34; 28-29), te en la unción de los 'enfermos, sión hacia el futuro y hacia una por tddah, que suele traducirse con
y ni siquiera con derramar a torren- mencionada ya en la epístola de gracia más alta. Por otra parte, a una palabra mucho menos expresiva
tes libaciones de aceite: tales obser- Santiago (Sant 1,14; cf. Me 6,13); la hora de la nueva alianza, la ac- y bastante poco exacta: agradecer.
vancias sólo agradan a Dios «i se los santos óleos comunican al cris- ción de gracias irrumpe verdadera- La palabra que parece cristalizar la
marcha con él por el 'camino de tiano la gracia multiforme del Espí- mente, haciéndose omnipresente en acción de gracias en el AT y tradu-
la justicia y del amor (Miq 6,7s). ritu Santo, del Espíritu que hace a la oración y en la vida de los cristia- cir lo más exactamente posible la
2. Simbolismo del aceite. Si el acei- 'Jesús el ungido por excelencia y el nos, como no lo había sido nunca actitud religiosa apuntada es '«bendi-
te es signo de la bendición divina, Hijo de Dios (Heb 1,9, que aplica a en los justos de otros tiempos. La ción» (hebr. barak), que expresa el
el olivo reverdeciente es símbolo del Cristo el Sal 45,8 para proclamar su acción de gracias de la Biblia es «intercambio esencial» entre Dios y
•justo bendecido por Dios (Sal 52,10; divinidad). esencialisimamente cristiana. el hombre. A la bendición de Dios,
128,3; cf. Eclo 50,10) y de la sabi- Sin embargo, no lo es en forma que da a su criatura la vida y la
duría divina que revela en la ley el —> Espíritu de Dios - Mesías - Un- exclusiva, hasta tal punto que, como salvación (Dt 30,19; Sal 28,9), res-
camino de la justicia y de la fe- ción. CL y MFL se ha escrito, en el AT el «israelita ponde la bendición, por la que el
licidad (Eclo 24,14.19-23). En cuan- alaba sin dar gracias». En realidad, hombre, movido por este poder y
to a los dos olivos cuyo aceite ali- Acción de gracias. si el AT no conoce todavía la pleni- esta generosidad, da gracias al Crea-
menta el candelabro de siete lám- La realidad primera de la historia tud de la acción de gracias, es por- dor (Dan 3,90; cf. Sal 68,20.27;
paras (Zac 4,11-14), representan a bíblica es el 'don de Dios, gratuito, que todavía no ha saboreado la Neh 9,5...; lPar 29,10...).
los dos «hijos del aceite», los dos sobreabundante, sin revocación. El plenitud de la gracia. Si la 'ala- 3. Historia de la acción de gracias.
ungidos de Dios, el rey y el sumo encuentro con Dios no sólo pone al banza, más espontánea, más exterio- Existe un esquema literario clásico
sacerdote, que tienen la misión de hombre en presencia del absoluto, rizada, tiene quizás en el AT más de la acción de gracias, visible en
iluminar al pueblo y de guiarlo por sino que lo colma y transforma su lugar que la acción de gracias pro- particular en los Salmos, y que
el camino de la salvación. vida. piamente dicha, es más consciente, manifiesta bien el carácter de la ac-
Aunque accesoriamente se compara más atenta a los gestos de Dios, a ción de gracias, reacción ante un
La acción de gracias aparece como gesto de Dios. La confesión de la
al aceite con lo que es, como él, in- la respuesta a esta 'gracia progre- sus intenciones, a su 'revelación, es
sinuante y difícil de captar (Prov que el Dios muy santo sólo se re- gratitud por la 'salvación obtenida
siva y continua que había un día se desarrolla normalmente en un
5,3; Sal 109,18; Prov 27,16), en él de florecer in Cristo. La acción de veló progresivamente, descubriendo
se ve sobre todo el ungüento cuyo poco a poco la amplitud de su acción «relato» en tres partes: descripción
gracias, a la vez toma de concien- del peligro corrido (Sal 116,3), ora-
perfume embelesa y regocija, bello cia de los dones de Dios, arran- y la profundidad de sus dones.
símbolo del amor (Cant 1,3), de 2. El vocabulario. Descubrir la acción ción angustiada (Sal 116,4), evocación
que muy puro del alma penetrada de la magnífica intervención de Dios
la amistad (Prov 27,9) y de la dicha de de maravilla por esta generosidad, de gracias en la Biblia es al mismo
la unión fraternal (Sal 133,2). El tiempo encontrar el gozo (Sal 33, (Sal 116,6; cf. Sal 30; 40; 124).
reconocimiento gozoso ante la gran- Este género literario reaparece idén-
aceite es también símbolo de ale- deza divina, es esencial en la Biblia, 1-3.21), la alabanza y la exaltación
gría (*gozo), pues uno y otro dan res- (Esd 3,11; Sal 69,31), la glorificación tico en toda la Biblia y obedece a
porque es una reacción religiosa fun- una misma tradición de vocabulario,
plandor al rostro (Sal 104,15). Por damental de la criatura que descubre, de Dios (Sal 50,23; 86,12). Preci-
eso derramar aceite sobre la cabeza sando más, la acción de gracias es permanente a través de los salmos, de
en una trepidación de 'gozo y de los cánticos y de los himnos pro-
de alguien significa desearle alegría veneración, algo de 'Dios, de su 'confesión pública de gestos divinos
y felicidad y darle una prueba de determinados. Alabar a Dios es pu- féticos.
grandeza y de su 'gloria. El pecado

40 41
Adán
Acción de gracias

Si la acción de gracias es una, es vilegiada, de la bendición (gr. eulo- 7,25; ITes 5,18; Ef 5,20; Col 3,17). Adán.
que responde a la única *obra de geó: Le 1,64.68; 2,28; ICor 14,16; Los primeros cristianos, conscien- I. ADÁN Y LOS HIJOS DE ADÁN. 1.
Dios. Más o menos confusamente, Sant 3,9). Pero un término nuevo, tes del don recibido y arrastrados por El sentido de las palabras. Contra-
cada beneficio particular de Yahveh prácticamente ignorado por el AT el ejemplo del maestro, hacen de la riamente a lo que sugieren las tra-
se siente siempre como un momento (gr. eukharisteo, eukharisiia) invade acción de gracias la trama misma de ducciones de la Biblia, el término
de una grande historia en curso de el NT (más de 60 veces), manifestan- su vida renovada. La abundancia Adán está sumamente extendido y
realización. La acción de gracias im- do la originalidad y la importancia de estas manifestaciones tiene algo ofrece una amplia gama de signifi-
pulsa la historia bíblica y la prolon- de la acción de gracias cristiana, sorprendente. Son los cánticos de cados. Cuando un judío pronunciaba
ga en la esperanza escatológica (cf. respuesta a la *gracia (kharis) dada Le 1 y 2, provocados, como ciertos esta palabra, estaba lejos de pensar
Éx 15,18; Dt 32,43; Sal 66,8; 96). por Dios en Jesucristo. La acción de cánticos del AT, por la meditación ante todo en el primer hombre: fue-
No sólo la acción de gracias ins- gracias cristiana es una 'eucaristía, lenta y religiosa de los aconteci- ra del relato de la creación, en el
pira algunos fragmentos literarios y su expresión acabada es la eucaris- mientos. Son los «reflejos» de acción que la expresión es ambigua, Adán
muy antiguos, que recogen ya toda la tía sacramental, la acción de gracias de gracias de los apóstoles y de las sólo designa con certeza al primer
fe de Israel: el Cántico de Moisés del Señor, dada por éste a su Iglesia. primeras comunidades (Act 28,15; hombre en cuatro pasajes de la
(Éx 15,1-21) o el de Débora (Jue 5), cf. 5,41; 21,20; Rom 7,25; 2Cor Biblia (Gen 4,1.25; 5,1.3ss; Tob 8,6).
2. La acción de gracias del Señor.
sino que es muy posible que en la base 1,11; Ef 5,20; Col 3,17; ITes 5,18). Habitualmente, y con razón, se tradu-
El gesto supremo del Señor es una
del Hexateuco y de toda la historia Son sobre todo los grandes textos de ce el término por hombre en general
acción de gracias; el 'sacrificio que
de Israel haya una confesión de Pablo, tan evocadores de su acción (Job 14,1), por las gentes (Is 6,12),
Jesús hace de su vida consagrándola
*fe cultual que proclama en la ac- de gracias «continua» (ICor 1,14; por alguien (Bel 2,12), por «uno»,
al Padre para santificar a los suyos
ción de gracias las altas gestas de Flp 1,3; Col 1,3; ITes 1,2; 2,13; «se» (Zac 13,5), nadie (lRe 8,46;
(Jn 17,19) es nuestra eucaristía. En
Yahveh para con su pueblo. Así 2Tes 1,3), que adoptan a veces la Sal 105,14), el ser humano (Os 11,4;
la cena y en la cruz revela Jesús
desde los orígenes la verdadera fe forma solemne de la bendición (2Cor Sal 94,11). El sentido colectivo do-
el móvil de toda su vida, así como el
es confesión en la acción de gracias. 2,3; Ef 1,3). Toda la vida cristiana, mina francamente.
de su muerte: la acción de gracias de
Esta tradición se desarrolla constan- su corazón de *Hijo. Se requiere toda la vida de la Iglesia, está para Lo mismo se diga de la expre-
temente a medida que Israel va ad- la pasión y la muerte de Jesús para Pablo sostenida y envuelta por una sión hijo de Adán, que no se refie-
quiriendo más conciencia de la ge- que pueda glorificar plenamente al combinación constante de súplica y re nunca a un descendiente del indi-
nerosidad de Dios, y se expresa en Padre (Jn 17,1), pero toda su vida de acción de gracias (ITes 3,9s; viduo Adán, sino que es un paralelo
todos los terrenos: en la literatura es una acción de gracias incesante, 5,17s; Rom 1,899). El objeto de esta de hombre (Job 25,6; Sal 8,5), de-
profética (Is 12; 25; 42,10...; 63, que a veces se hace explícita y solem- acción de gracias, a través de toda signa a una persona (Jer 49,18.33;
7...; Jer 20,13) y sacerdotal (lPar ne para inducir a los hombres a clase de acontecimientos y de sig- p.e., Ezequiel) o a una colectividad
16,8...; 29,10-19; Neh 9,5-37), en creer y a dar gracias a Dios con él nos, es siempre el mismo, el que (Prov 8,31; Sal 45,3; lRe 8,39.42).
las composiciones monumentales de (cf. Jn 11,42). El objeto esencial de llena la gran acción de gracias de Utilizada en contraste con Dios, la
los últimos escritos del AT (Tob esta acción de gracias es la obra la epístola a los Efesios: el "reino expresión subraya, como el término
13,1-8; Jdt 16,1-17; Eclo 51,1-12; de Dios, la realización mesiánica, de Dios, el advenimiento del Evan- «•carne», la condición perecedera y
Dan 3,26-45.51-90). manifestada particularmente por los gelio, el "misterio de Cristo, fruto débil de la humanidad: «desde lo
NT. El NT, por ser la revelación milagros {cf. Jn 6,11; ll,41ss), el de la redención, desplegado en la alto de los cielos mira Yahveh y ve
y el don de la gracia perfecta (cf. don de su palabra, que Dios ha hecho •Iglesia. a todos los hijos de Adán» (Sal 33,13;
Jn 1,17), es también en la persona a los hombres (Mt ll,25ss). cf. Gen 11,5; Sal 36,8; Jer 32,19).
El Apocalipsis amplía esta acción Los «hijos de Adán» son, pues, los
del Señor la revelación de la per- de gracias hasta las dimensiones de
3. La acción de gracias de los dis- humanos según su condición terres-
fecta acción de gracias tributada al la vida eterna. En la *Jerusalén ce-
cípulos. El don de la eucaristía a tre. Esto es lo que insinúa la etimo-
Padre en el Espíritu Santo. leste, acabada ya la obra mesiánica,
la Iglesia expresa una verdad esen- logía popular de la palabra, que la
1. El vocabulario cristiano. Éste es la acción de gracias viene a ser pura
cial: sólo Jesucristo es nuestra ac- hace derivar de adaman = suelo, tie-
heredero, a través de los LXX, de la alabanza de gloria, contemplación
ción de gracias, como él solo es rra: Adán es el terroso, el que fue
tradición del AT. La acción de absorta de Dios y de sus maravillas
nuestra alabanza. Él da el primero hecho del polvo de la tierra.
gracias es inseparable de la •confe- eternas (cf. Ap 4,9ss; ll,16s; 15,3s;
gracias al Padre, y los cristianos tras
sión {gr. homologeo Mt 11,25; Le 19,1-8). Esta ojeada semántica tiene al-
él y en él: per ipsum et cum ipso
2,38; Heb 13,15), de la alabanza cance teológico: no podemos conten-
et in ipso. En la acción de gracias
(gr. ained: Le 2,13,20; Rom 15,11), tarnos con ver en el primer Adán un
cristiana, como en toda oración cris- —> Bendición - Confesar - Culto -
de la glorificación (gr. doxazó: Mt individuo de tantos. Esto indica el
tiana, Cristo es el único modelo y Eucaristía - Gozo - Alabanza - Ora-
5,16; 9,8) y siempre, en forma pri- sorprendente paso del singular al plu-
el único mediador (cf. Rom 1,8; ción. AR y JG

42 43
Adoración
Adán
de todos los hombres pecadores en de Cristo y de la Iglesia; ésta, a su
ral en la palabra de Dios creador: tus manos, todo lo has puesto de- vez, viene a ser el misterio en que
«Hagamos a Adán a nuestra ima- bajo de sus pies» (Sal 8,5ss; cf. Gen Adán; sobre todo, Jesús mismo se
había presentado como el «Hijo del se funda el «matrimonio cristiano
gen... y dominen...» (Gen 1,26). l,26ss; 2,19s). Después del pecado (Ef 5,25-33; cf. ICor 6,16).
¿Cuál era, pues, la intención del Dios no sólo aparece como el Se- hombre, queriendo mostrar a la vez
que era, sí, de la raza humana y que 3. El cristiano y el doble Adán. El
narrador de los primeros capítulos ñor magnífico (Ez 28,13s; Gen cristiano, hijo de Adán por su naci-
del Génesis? 10-14), que destrona al soberbio y debía cumplir la profecía gloriosa
de Daniel. San Lucas hace una pri- miento y renacido en Cristo por su
2. Hacia el relato de la creación y le hace volver a sus modestos orí- fe, conserva una relación doble con
del pecado de Adán. Los tres pri- genes (Ez 28,16-19; Gen 3,23s), sino mera tentativa de comparación de Je-
sús con Adán: el que acaba de el primero y el último Adán. El re-
meros capítulos del Génesis cons- que es también el Dios paciente que lato de los orígenes, lejos de invitar
tituyen como un prólogo al conjunto educa lentamente a su hijo (Os 11, triunfar de la tentación es «hijo
de Adán, hijo de Dios» (Le 3,38), al hombre a disculparse con el pri-
del Pentateuco. Pero no tienen una 3s; Ez 16; cf. Gen 2,8-3,21). Asi- mer pecador, enseña a cada uno
sola procedencia; fueron escritos en mismo los profetas anunciaron un verdadero Adán, que resistió al ten-
tador. Seguramente se puede también que Adán es él mismo, con su fragi-
dos tiempos y por dos redactores fin de los tiempos semejantes al an- lidad, su pecado y su deber de des-
sucesivos, el yahvista (Gen 2-3) y el tiguo «paraíso (Os 2,20; Is 11,6-9); reconocer en un himno paulino
(Flp 2,6-11) un contraste intenciona- pojarse del hombre viejo, según la
sacerdotal (Gen 1). Por otra parte quedará suprimida la muerte (Is expresión de san Pablo (Ef 4,22s;
sorprende bastante comprobar que 25,8; Dan 12,2; cf. Gen 3,15), e in- do entre Adán, que trató de apode-
rarse de la condición divina, y Jesús, Col 3,9s). Y esto para «revestirse de
no dejaron la menor huella en la cluso un misterioso «Hijo del hombre Jesucristo, el hombre nuevo»; así su
literatura hasta el siglo n antes de de naturaleza celeste aparecerá ven- que no la retuvo ambiciosamente.
A estas insinuaciones se pueden aña- destino entero se inserta en el drama
I.C.. Entonces, como causa de la cedor sobre las nubes (Dan 7,13s). del doble Adán. O más bien halla en
muerte del hombre, el Eclesiástico 3. Adán, nuestro antepasado. En dir referencias explícitas.
2. El último y verdadero Adán. Cristo al «hombre por excelencia:
denuncia a la mujer (Eclo 25,24), y función de las tradiciones que acaba- según el comentario que del Sal 8,5ss
la Sabiduría, al diablo (Sab 2,24). mos de esbozar, veamos a grandes En ICor 15,45-49 opone Pablo vi-
vamente los dos tipos según los hace Heb 2,5-9, el que provisional-
Sin embargo, estos mismos relatos rasgos las enseñanzas de los relatos mente fue colocado por debajo de
condensan una experiencia secular, de la «creación. En un primer esfuer- cuales estamos constituidos; el pri-
mer hombre, Adán, fue hecho alma los ángeles para merecer la salvación
lentamente elaborada, algunos de cu- zo por pensar la condición humana, de todos los hombres, recibió la
yos elementos se pueden descubrir el yahvista, convencido de que el viva, terrena, psíquica; «el último
Adán es un espíritu que da la vida», gloria prometida al verdadero Adán.
en la tradición profética y sapiencial. antepasado incluye en sí a todos sus
descendientes, anuncia a todo hom- pues es celestial, espiritual. Al cuadro
a) La creencia en la universalidad de los orígenes corresponde el del
del *pecado se afirma en ella cada bre cómo el «Hombre que pecó, ha- —> Cuerpo de Cristo - Creación -
biendo sido creado bueno por Dios, fin de los tiempos, pero un abismo Hombre. MJL y XLD
vez más; es en cierto modo la con- separa la segunda creación de la
dición adámica descrita por el sal- un día habrá de ser redimido. El
relato sacerdotal (Gen 1) por su parte primera, lo espiritual de lo carnal, lo Adoración.
mista: «pecador me concibió mi celestial de lo terrenal.
madre» (Sal 51,7). En otro lugar se revela que el hombre es creado a Ezequiel ante la «gloria de Yahveh
describe el pecado del hombre como «imagen de Dios; luego, con la ayuda En Rom 5,12-21, dice Pablo explí- (Ez 1,28), Saulo ante la aparición de
el de un ser maravilloso, coloca- de las genealogías (Gen 5; 10), mues- citamente que Adán era «la «figura Cristo resucitado (Act 9,4) se ven
do, algo así como un ángel, en el tra que todos los hombres forman, del que debía venir». Apoyándose en derribados por tierra, como aniqui-
huerto de Dios y caído por una más allá de Israel, una unidad: el la convicción de que el acto del lados. La «santidad y la grandeza
falta de «soberbia (Ez 28,13-19; cf. género humano. primer Adán tuvo un efecto uni- de «Dios tienen algo abrumador pa-
Gen 2,10-15; 3,22s). versal, la «muerte (cf. ICor 15,21s), ra la criatura, a la que vuelven a su-
II. E L NUEVO ADÁN. 1. Hacia la afirma asimismo la acción redentora
b) La fe en Dios creador y reden- teología del nuevo Adán. El NT re- mergir en su nada.
tor no es menos viva. Un Dios alfa- de Cristo, segundo Adán. Pero marca Si bien es excepcional que el hom-
pite que todos los hombres descien- netamente las diferencias: en Adán,
rero plasma al hombre (Jer 1,5; den de uno solo (Act 17,26), o que bre se encuentre así con Dios en una
Is 45,9; cf. Gen 2,7), él mismo lo la desobediencia, la condenación y la experiencia directa, es normal que
los primeros padres son el prototipo muerte; en Jesucristo, la obedien-
hace retornar al polvo (Sal 90,3; de la pareja conyugal (Mt 19,4s p ; en el universo y a lo largo de su
Gen 3,19). «¿Qué es el hombre para cia, la justificación y la vida. Ade- existencia reconozca la «presencia y
ITim 2,13s) que debe ser restaurada más, por Adán entró el «pecado en
que de él te acuerdes, o el hijo del en la humanidad nueva. La novedad la acción de Dios, de su gloria y de
hombre para que te acuerdes de él? el mundo; por Cristo, sobreabundó su santidad. La adoración es la ex-
de su mensaje reside en la presenta- la «gracia, cuya fuente es él mismo.
Le has hecho poco menor que Dios; ción de Jesucristo como el nuevo presión a la vez espontánea y cons-
le has coronado de gloria y de honor. Adán. Los apócrifos habían atraído Finalmente, la unión fecunda de ciente, impuesta y voluntaria, de la
Le diste el señorío sobre las obras de la atención hacia la recapitulación Adán y de Eva anunciaba la unión reacción compleja del hombre im-

44 45
Adoración Agua
presionado por la proximidad de cesidad de contacto y de adhesión, 4,19), dioses extranjeros (Éx 34,14; gestos y sin formas, sino con una
Dios: conciencia aguda de su insig- el matiz de 'amor (Éx 18,7; ISa Núm 25,2). No cabe duda de que consagración del ser entero, espíritu,
nificancia y de su *pecado, confusión 10,1...). Los paganos besaban sus la proscripción sistemática de todos alma y cuerpo (ITes 5,23). Así los
silenciosa (Job 42,1-6), veneración *ídolos (IRe 19,18), pero el beso del los resabios idolátricos arraigó en verdaderos adoradores, totalmente
trepidante (Sal 5,8) y agradecida adorante, que no pudiendo alcanzar Israel el sentido profundo de la ado- santificados, no tienen ya necesidad
(Gen 24,48), homenaje jubiloso (Sal a su dios, se llevaba la mano delante ración auténtica y dio su puro valor de Jerusalén o del Garizim (Jn 4,20-
95,1-6) de todo su ser. de la boca (ad os = adorare, cf. Job religioso a la altiva repulsa de Mar- 23). de una religión nacional. Todo
Esta reacción de fe, puesto que 31,26ss), tiene sin duda por objeto doqueo (Est 3,2.5) y a la de los es suyo, porque ellos son de Cristo,
efectivamente invade todo el ser, se expresar a la vez su deseo de tocar tres niños judíos ante la estatua de y Cristo es de Dios (ICor 3,22ss).
traduce en gestos exteriores, y ape- a Dios y la distancia que le separa de Nabucodonosor (Dan 3,18). En efecto, la adoración en espíritu
nas si hay adoración verdadera en él. El gesto clásico de la adorante
2. Jesucristo es Señor. La adora- tiene lugar en el único 'templo agra-
que el * cuerpo no traduzca de al- de las catacumbas, perpetuado en la
ción reservada al Dios único es pro- dable al Padre, el 'cuerpo de Cristo
guna manera la soberanía del •Se- liturgia cristiana, con los brazos ex-
clamada desde el primer día, con resucitado (Jn 2,19-22). Los que han
ñor sobre su *creación y el home- tendidos y expresando con las ma-
«escándalo para los judíos, como nacido del Espíritu (Jn 3,8) asocian
naje de la criatura conmovida y con- nos, según su posición, la ofrenda,
debida a *Jesús crucificado, confesa- en él su adoración a la única en la
sintiente. Pero la criatura pecadora la súplica o la salutación, no com-
do *Cristo y *Señori> (Act 2,36). «A que el 'Padre halla su complacencia
tiende siempre a escapar al influjo porta ya ósculo, pero todavía alcan-
su 'nombre dobla la 'rodilla cuanto (Mt 3,17): repiten el grito del 'Hijo
divino y a reducir su adhesión a las za su sentido profundo.
hay en los cielos, en la tierra y en muy amado: tAbba, Padre» (Gal
solas formas exteriores; así la única 3. Todos los gestos del culto, no
los infiernos» (Flp 2,9ss; Ap 15,4). 4,4-9).
adoración que agrada a Dios es la sólo la postración ritual delante de
Este 'culto tiene por objeto a Cris-
que viene del corazón. Yahveh (Dt 26,10; Sal 22,28ss) y
to resucitado y exaltado (Mt 28,9.17; —> Confesar - Temer - Creación -
I. Los GESTOS DE ADORACIÓN. Se re- delante del *arca (Sal 99,5), sino el
Le 24,52), pero la *fe reconoce ya Culto - Dios - Rodilla - ídolos -
ducen a dos, la postración y el óscu- conjunto de los actos realizados de-
al 'Hijo de Dios y lo adora (Mt 14, Señor. JdV y JG
lo. Una y otro adoptan en el 'culto lante del *altar (2Re 18,22) o en la
33; Jn 9,38) en el hombre aun des-
su forma consagrada, pero convergen '«casa de Yahveh» (2Sa 12,20), entre
tinado a la muerte, e incluso en el Agua.
siempre con el movimiento espontá- otros los sacrificios (Gen 22,5; 2Re
recién nacido (Mt 2,2.11; cf. Is 49,7). El agua es, en primer lugar, fuente
neo de la criatura delante de Dios, 17,36), es decir, todos los gestos del
dividida entre el *temor pánico y la servicio de Dios, pueden englobarse La adoración del Señor Jesús no y poder de vida: sin ella no es la
fascinación maravillada. en la fórmula «adorar a Yahveh» obsta en absoluto a la intransi- tierra más que un desierto 'árido,
(ISa 1,3; 2Sa 15,32). Es que la ado- gencia de los cristianos, solícitos en país del hambre y de la sed, en el
1. La postración, antes de ser un rehusar a los ángeles (Ap 19,10;
ración ha venido a ser la expresión que hombres y animales están des-
gesto espontáneo es una actitud im- 22,9) y a los apóstoles (Act 10,25»;
más apropiada, pero también la más tinados a la muerte. Sin embargo,
puesta a la fuerza por un adversario 14,11-18) los gestos aun exteriores
más poderoso, la de Sisara, que cae variada, del homenaje al Dios, ante hay también aguas de 'muerte: la
el que se prosternan los ángeles (Neh de adoración. Pero al 'confesar su inundación devastadora que trastor-
herido de muerte por Yael (Jue 5,27), adoración tributada a un 'mesías, a
la que Babilonia impone a los israe- 9,6) y los falsos dioses no son ya na la tierra y absorbe a los vivien-
absolutamente nada (Sof 2,11). un Dios hecho hombre y 'salvador, tes. Finalmente, el culto, trasponien-
litas cautivos (Is 51,23). El débil, se ven inducidos a desafiar abierta-
para evitar verse constreñido a la II. ADORARÁS AL SEÑOR TU DIOS. do un uso de la vida doméstica, se
1. Sólo Yahveh tiene derecho a la mente al culto de los cesares, figu- sirve de las abluciones de agua para
postración por la violencia, prefiere rados por la 'bestia del Apocalipsis
con frecuencia ir por sí mismo a in- adoración. Si bien el AT conoce la 'purificar a las personas y a las co-
postración delante de los hombres, (Ap 13,4-15; 14,9ss) y a afrontar el sas de las manchas contraídas a lo
clinarse delante del más fuerte e im- poder imperial.
plorar su gracia (IRe 1,13). Los ba- exenta de equívocos (Gen 23,7.12; largo de los contactos cotidianos.
jorrelieves asirios suelen mostrar a 2Sa 24,20; 2Re 2,15; 4,37) y con 3. Adorar en espíritu y en verdad. Así el agua, alternativamente vivi-
los vasallos del rey arrodillados, con frecuencia provocada por la sensa- La novedad de la adoración cristia- ficadora o temible, pero siempre pu-
la cabeza prosternada hasta el suelo. ción más o menos clara de la ma- na no está solamente en la figura rificadora, está íntimamente unida
Al *Señor Yahveh, «que está eleva- jestad divina (ISa 28,14.20; Gen nueva que contempla: el Dios en con la vida humana y con la historia
do por encima de todo» (lPar 29,11), 18,2; 19,1; Núm 22,31; Jos 5,14), tres personas; este Dios, «que es del pueblo de la Alianza.
corresponde la adoración de todos prohibe rigurosamente todo gesto de •Espíritu», transforma la adoración I. LA CRIATURA DE DIOS. Dios, señor
los pueblos (Sal 99,1-5) y de toda la adoración susceptible de prestar un y la lleva a su perfección: ahora ya del universo, dispensa el agua a su
tierra (96,9). valor cualquiera a un posible rival el hombre adora «en espíritu y en arbitrio y tiene así en su poder los
de Yahveh: 'ídolos, *astros (Dt verdad» (Jn 4,24). No ya con un destinos del hombre. Los israelitas,
2. El ósculo añade al respeto la ne- movimiento puramente interior, sin conservando la representación de la
46
47
Agua Agua
antigua cosmogonía babilónica, re- sobre todo cuando han sido raras las 2. Las aguas aterradoras. El agua otro aspecto del agua bienhechora:
parten las aguas en dos masas dis- lluvias (Ez 17,8). En las regiones de- no es sólo un poder de vida. Las ésta no es sólo poder de vida, sino
tintas. Las «aguas de arriba» son re- sérticas las fuentes y los pozos son aguas del 'mar evocan la inquietud que es también lo que lava y hace
tenidas por el firmamento, concebi- los únicos puntos de agua que per- demoníaca con su agitación perpe- desaparecer las impurezas (cf. Ez
do como una superficie sólida (Gen miten abrevar a las bestias y a las tua, y con su amargura, la desola- 16,4-9; 23,40). Uno de los ritos ele-
1,7; Sal 148,4; Dan 3,60; cf. Ap personas (Gen 16,14; Éx 15,23.27); ción del seol. La crecida súbita de mentales de la 'hospitalidad era ei
4,6). Ciertas compuertas dejan al representan un capital de vida que las los cauces del desierto, que en el de lavar los pies al huésped para
abrirse que esas aguas caigan a la gentes se disputan encarnizadamente momento de la 'tormenta arrasíran limpiarlo del polvo del camino (Gen
tierra en forma de lluvia (Gen 7,11; (Gen 21,25; 26,20s; Jos 15,19). la tierra y a los vivientes (Job 12,15; 18,4; 19,2; cf. Le 7,44; ITim 5,10);
8,2; Is 24,18; Mal 3,10) o de rocío El salmo 104 resume a maravilla 40,23), simboliza la desgracia que se y Jesús, la víspera de su muerte,
que por la noche se deposita sobre el dominio de Dios sobre las aguas: apresta a lanzarse sobre el hombre quiso desempeñar personalmente esta
la hierba (Job 29,19; Cant 5,2; Éx él fue quien creó las aguas de arri- de improviso (Sal 124), las intrigas tarea de servidor como signo ejem-
16,13). En cuanto a los manantiales ba (Sal 104,3) como las del abismo que urden contra el justo sus 'ene- plar de humildad y de caridad cris-
y a los ríos, no provienen de la llu- (v. 6); él es quien regula el sumi- migos (Sal 18.5s.17; 42,8; 71,20; tiana (Jn 13,2-15).
via, sino de una inmensa reserva de nistro de sus corrientes (v. 7s), quien 144,7), que con sus maquinaciones
agua, sobre la que reposa la tierra: las retiene para que no aneguen el El agua, instrumento de limpieza
se esfuerzan por arrastrarlo hasta el física, es con frecuencia símbolo de
son las «aguas de abajo», el abismo país (v. 9), quien hace manar las fondo mismo del abismo (Sal 35,25;
(Gen 7,11; Dt 8,7; 33,13; Ez 31,4). fuentes (v. 10) y descender la lluvia pureza moral. Se usa lavarse las ma-
69,2s). Ahora bien, si Dios sabe pro- nos para significar que son inocentes
Dios, que instituyó este orden, es el (v. 13), gracias a lo cual se derrama la teger al justo contra estas aguas de-
prosperidad sobre la tierra aportando y que no han perpetrado el mal (Sal
dueño de las aguas. Las retiene o las vastadoras (Sal 32,6; cf. Cant 8,6s), 26,6; cf. Mt 27,24). El pecador que
deja en libertad a su arbitrio, tanto a gozo al corazón del hombre (v. 11-18). puede igualmente hacer que las olas
II. LAS AGUAS EN LA HISTORIA DEL
abandona sus pecados y se convierte
las de arriba como a las de abajo, se rompan sobre los impíos en justo es como un hombre manchado que
provocando así la sequía o la inun- PUEBLO DE Dios. 1. Aguas y 'retri- 'castigo de una conducta contraria
bución temporal. Si Dios otorga o se lava (Is 1,16); asimismo Dios
dación (Job 12,15). «Derrama la llu- al amor del prójimo (Job 22,11). En «lava» al pecador, al que 'perdona
via sobre la tierra» (Job 5,10; Sal niega las aguas según su voluntad, los profetas el desbordamiento de-
no obra, sin embargo, en forma ar- sus faltas (Sal 51,4). Por el diluvio
104,10-16), lluvia que viene de Dios vastador de los grandes ríos simboli- «purificó» Dios la tierra exterminan-
y no de los hombres (Miq 5,6; cf. bitraria, sino conforme al comporta- za el 'poder de los imperios que van
miento de su pueblo. Según que el do a los impíos (cf. IPe 3,20s).
Job 38,22-28). Dios le ha «impuesto a anegar y destruir los pequeños pue-
leyes» (Job 28,26). Cuida de que pueblo se mantenga o no fiel a la El ritual judío prescribía numero-
blos; poder de Asiría, comparado
caiga regularmente, «a su tiempo» alianza, le otorga o le rehusa Dios sas 'purificaciones por el agua: el
con el Eufrates (Is 8,7) o de Egipto,
(Lev 26,4; Dt 28,12): si viniera de- las aguas. Si los israelitas viven se- sumo sacerdote debía lavarse para
comparado con su Nilo (Jer 46,7s).
masiado tarde (en enero), se pon- gún la ley divina, *obedeciendo a la prepararse a su investidura (Éx 29,4;
Dios va a enviar estos ríos para cas-
drían en peligro las siembras, como voz de Dios, abre Dios los cielos 40,12) o al gran día de la 'expia-
tigar tanto a su pueblo culpable de
también las cosechas si cesara de- para dar la lluvia a su tiempo (Lev ción (Lev 16,4.24); había prescritas
falta de confianza en él (Is 8,6ss)
masiado temprano, «a tres meses de 26,3ss.l0; Dt 28,1.12). El agua es, abluciones por el agua si se había
como a los enemigos tradicionales
la siega» (Am 4,7). Por el contrario, pues, efecto y signo de la "bendición tocado un cadáver (Lev 11,40; 17,
de Israel (Jer 47, ls).
las lluvias de otoño y de primavera de Dios para con los que le sirven 15s), para purificarse de la 'lepra
(Dt 11,14; Jer 5,24) cuando Dios se fielmente (Gen 27,28; Sal 133,3). Por Sin embargo, este azote brutal no (Lev 14,8s) o de toda impureza
digna otorgarlas a los hombres ase- el contrario, si Israel es infiel, lo es ciego en las manos del Creador: sexual (Lev 15). Estas diferentes puri-
guran la prosperidad del país (Is •castiga Dios haciéndole «un cielo el 'diluvio, que devora a un mundo ficaciones del cuerpo debían signifi-
30,23ss). de hierro y una tierra de bronce» impío (2Pe 2,5), deja subsistir al jus- car la purificación interior del 'cora-
(Lev 26,19; Dt 28,23), a fin de que to (Sab 10,4). Asimismo las aguas zón, necesaria a quien quisiera acer-
Dios dispone igualmente del abis- carse al Dios tres veces 'santo. Pero
comprenda y se 'convierta (Am 4,7). del mar Rojo distinguen entre el
mo según su voluntad (Sal 135,6; eran impotentes para procurar eficaz-
La sequía es, pues, efecto de la 'mal- pueblo de Dios y el de los ídolos
Prov 3,19s). Si lo deseca, se agotan mente la pureza del alma. En la
dición divina para con los 'impíos (Sab 10,18s). Las aguas aterradoras
las fuentes y los ríos (Am 7,4; Is nueva alianza, Cristo instituirá un
(Is 5,13; 19,5ss; Ez 4,16s; 31,15), anticipan, pues, el 'juicio definitivo
44,27; Ez 31,15), provocando la de- nuevo modo de purificación; en las
como la que devastó el país bajo por el fuego (2Pe 3,5ss; cf. Sal 29.10;
solación. Si abre las «compuertas» bodas de Cana lo anuncia en forma
Ajab por haber Israel «abandonado Le 3,16s) y dejan a su paso una tierra
del abismo, corren los ríos y hacen simbólica cambiando el agua desti-
a Dios para seguir a los Baales» nueva (Gen 8,11).
prosperar la vegetación en sus ri- nada a las purificaciones rituales (Jn
(IRe 18,18). 3. Las aguas purificadoras. El tema
beras (Núm 24,6; Sal 1,3; Ez 19,10), 2,6) en 'vino, el cual simboliza ya
de las aguas de la ira converge con
48
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Agua Alabanza

el Espíritu, ya la palabra purificade- Zac 14,8), la santidad (Sal 46,5). Estas aguas no son otras que el "Es- el bautismo se concibe como un «ba-
ra (Jn 15,3; cf. 13,10). En estas perspectivas escatológicas píritu Santo, poder vivificador del ño de regeneración y de renovación
III. LAS AGUAS ESCATOLÓGICAS. 1. Fi- reviste el agua de ordinario un valor Dios creador (Jn 7,39). En Jn 4,10- del Espíritu Santo» (Tit 3,5; cf.
nalmente, el tema del agua ocu- simbólico. En efecto, Israel no de- 14 el agua, sin embargo, parece más Jn 3,5).
pa gran lugar en las perspectivas de tiene su mirada en las realidades ma- bien simbolizar la doctrina vivifica-
restauración del pueblo de Dios. teriales, y la dicha que entrevé no dora aportada por Cristo Sabiduría -* Bautismo - Diluvio - Espíritu -
Después de la reunión de todos los es sólo prosperidad carnal. El agua (cf. 4,25). De todos modos, en el Mar - Muerte - Puro - Vida.
'dispersos, derramará Dios con abun- que Ezequiel ve salir del templo sim- momento de la consumación de to- MEB
dancia las aguas purificadoras, que boliza el poder vivificador de Dios, das las cosas, el agua viva será el
lavarán el corazón del hombre para que se derramará en los tiempos me- símbolo de la felicidad sin fin de los Alabanza.
permitirle cumplir fielmente toda la siánicos y permitirá a los hombres elegidos, conducidos a los pingües En la "oración se acostumbra distin-
ley de Yahveh (Ez 36,24-27). Ya no producir fruto con plenitud (Ez 47, pastos por el "cordero (Ap 7,17; guir la alabanza, la petición y la
habrá, pues, maldición ni sequía; 12; Jer 17,8; Sal 1,3; Ez 19,10s). 21,6; cf. Is 25,8; 49,10). "acción de gracias. En realidad, en
Dios «dará la lluvia a su tiempo» En Is 44,3ss, el agua es símbolo del 2. Las aguas bautismales. El sim- la Biblia se hallan con frecuencia la
(Ez 34,26), prenda de prosperidad •Espíritu de Dios, capaz de transfor- bolismo del agua halla su pleno sig- alabanza y la acción de gracias en
(Ez 36,29s). Los sembrados germina- mar un desierto en vergel florecien- nificado en el "bautismo cristiano. un mismo movimiento del alma, y
rán asegurando el pan en abundan- te, y al pueblo infiel en verdadero En los orígenes se empleó el agua en el plan literario, en los mismos
cia; los pastos serán pingües (Is 30, «Israel*. En otros lugares se compa- en el bautismo por su valor purifica- textos. En efecto, "Dios se revela
23s). El pueblo de Dios será condu- ra la "palabra de Dios con la lluvia dor. Juan bautiza en el agua «para digno de alabanza por todos sus be-
cido a aguas manantiales, "hambre que viene a fecundar la tierra (Is la remisión de los pecados» (Mt 3, neficios para con el hombre. Enton-
y sed desaparecerán para siempre 55,10s; cf. Am 8,1 ls), y la doctrina 11 p), utilizando a este objeto el agua ces la alabanza resulta con toda na-
(Jer 31,9; Is 49,10). que dispensa la "sabiduría es un del Jordán que en otro tiempo ha- turalidad agradecimiento y "bendi-
Al final del exilio en Babilonia el agua vivificadora (Is 55,1; Eclo 15, bía purificado a Naamán de la lepra ción; los paralelos son numerosos
recuerdo del Éxodo se mezcla con 3 ; 24,25-31). En una palabra, Dios (2Re 5,10-14). El bautismo, sin em- (Sal 35,18; 69,31; 109,30; Esd 3,11).
frecuencia en estas perspectivas de es fuente de vida para el hombre y bargo, efectúa la purificación, no La alabanza y la acción de gracias
restauración. El retorno será, en le da la fuerza de desarrollarse en del cuerpo, sino del alma, de la «con- suscitan las mismas manifestaciones
efecto, un nuevo *Éxodo con pro- el amor y en la fidelidad (Jer 2,13; ciencia» (IPe 3,21). Es un baño que exteriores de "gozo, sobre todo en
digios todavía más espléndidos. En 17,8). Lejos de Dios, el hombre no nos lava de nuestros pecados (ICor el "culto; una y otra dan "gloria a
otro tiempo Dios, por mano de Moi- es sino una tierra árida condenada 6,11; Ef 5,26; Heb 10,22; Act 22,16), Dios (Is 42,12; Sal 22,24; 50,23;
sés, había hecho brotar agua de la a la muerte (Sal 143,6); suspira, aplicándonos la virtud redentora de lPar 16,4; Le 17,15-18; Act 11,18;
roca para apagar la sed de su pueblo pues, por Dios, como el ciervo sus- la "sangre de Cristo (Heb 9,13s; Flp 1,11; Ef 1,6.12.14) confesando
(Éx 17,1-7; Núm 20,1-13; Sal 78, pira por el agua viva (Sal 42,2s). Pero Ap 7,14; 22,14). sus grandezas.
16.20; 114,8; Is 48,21). En adelante si Dios está con él, entonces viene a
ser como un huerto que posee la A este simbolismo fundamental Sin embargo, en la medida en que
va Dios a renovar el prodigio (Is 43, del agua bautismal añade Pablo otro: los textos y el vocabulario invitan a
20) y con tal magnificencia que el fuente misma que le hace vivir (Is
58,11). inmersión y emersión del neófito hacer una distinción, se puede decir
•desierto se cambie en un vergel simbolizan su sepultura con Cristo que la alabanza atiende a la persona
abundoso (Is 41,17-20) y el país de IV. EL NUEVO TESTAMENTO. 1. Las y su resurrección espiritual (Rom 6, de Dios más que a sus dones; es
la sed en fuentes (Is 35,6s). aguas vivificadoras. Cristo vino a 3-11). Quizá vea Pablo aquí en el más teocéntrica, está más perdida
"Jerusalén, término de esta nere- traer a los hombres las aguas vivifi- agua bautismal una representación en Dios, más próxima a la "adora-
grinación, poseerá una fuente i age- cadoras prometidas por los profetas. del "mar, morada de los poderes ción, en la vía del éxtasis. Los him-
table. Un río brotará del "templo Es la "roca que, golpeada (cf. Jn 19, maléficos y símbolo de muerte, ven- nos de alabanza se destacan general-
para correr hacia el mar Mu¿rto; 34), deja correr de su flanco las aguas cida por Cristo como en otro tiempo mente de un contexto preciso y can-
derramará vida y salud a todo lo capaces de apagar la sed del pueblo el mar Rojo por Yahveh (ICor lOss; tan a Dios porque es Dios.
largo de su curso, y los "árboles cre- que camina hacia la verdadera tie- cf. Is 51,10). Finalmente, el bautis- I. EL DIOS DE LA ALABANZA. LOS cán-
cerán en sus riberas, dotados de una rra prometida (ICor 10,4; Jn 7,38; mo, al comunicarnos el Espíritu de ticos de alabanza, nacidos en un
fecundidad maravillosa: será el re- cf. Éx 17,1-7). Es asimismo el "tem- Dios, es también principio de "vida arranque de entusiasmo, multiplican
torno de la dicha "paradisíaca (Ez plo (cf. Jn 2,19ss) del que parte el nueva. Es posible que Cristo qui- las palabras para tratar de describir
47,1-12; cf. Gen 2,10-14). El pueblo río que va a irrigar y vivificar a la siera hacer alusión a esto efectuando a Dios y sus grandezas. Cantan la
de Dios hallará en estas aguas la pu- nueva "Jerusalén (Jn 7,37s; Ap 22, diferentes curaciones por medio del bondad de Yahveh, su justicia (Sal
reza (Zac 13,1), la vida (Jl 4,18; 1.17; Ez 47,1-12), nuevo "paraíso. agua (Jn 9,6s; cf. 5,1-8). Entonces 145,6s), su salvación (Sal 71-15), su

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Alabanza Alabanza

auxilio (ISa 2,1), su amor y su Ade- bre entero (Sal 57,8; 108,2-6) y lo clamación Alleluia = Hallelu-Yah III. ALABANZA Y CULTO. La alaban-
udad (Sal 89,2; 117,2), su gloria arrastra a una renovación de «vida. = Alabad a Yah(veh). za en Israel aparece en todo tiempo
(Éx 15,21), su fortaleza {Sal 29,4), El hombre, para alabar a Dios, se El mismo NT conoce diversos tér- ligada a la liturgia, pero esta relación
su maravilloso designio (Is 25,1), sus entrega con todo su ser; la alaban- minos para expresar la alabanza can- se hace todavía más real cuando, con
juicios liberadores (Sal 146,7); todo za, si es verdadera, es incesante (Sal tada, insistiendo alternativamente en la construcción del templo, el culto
esto resplandeciendo en las maravi- 145,ls; 146,2; Ap 4,8). Es explosión el canto (gr. aidó: Ap 5,9; 14,3; 15, queda más fuertemente estructurado.
llas de Yahveh (Sal 96,3), en sus de vida: no son los muertos, des- 3), en el contenido del himno (gr. La participación del pueblo en el
altas gestas, en sus proezas (Sal 105, cendidos ya al seol, sino sólo los vi- hymneó: Mt 26,30; Act 16,25) o en culto del templo era viva y jubilosa.
1; 106,2), en todas sus «obras (Sal vos, los que pueden alabar a Dios el acompañamiento musical (gr. psal- Aquí sobre todo, en las «fiestas anua-
92,5s), comprendidos los «milagros (Sal 6,6; 30,10; 88,1 lss; 115,17; 15: Rom 15,9 = Sal 18,50; ICor les y en los grandes momentos de la
de Cristo (Le 19,37). Is 38,18; Bar 2,17; Eclo 17,27s). 14,15). Sin embargo, un texto como vida del pueblo (consagración del
De las obras se asciende al autor. El NT conserva siempre en la ala- Ef 5,19 parece poner estas diferentes rey, celebración de una victoria, de-
«Grande es Yahveh y altamente loa- banza este puesto dominante de la voces en paralelo. Por otra parte, en dicación del templo, etc.) se hallan
ble» (Sal 145,3). «¡Yahveh, Dios «confesión: alabar a Dios consiste los LXX se traduce las más veces hu- todos los elementos de la alabanza:
mío, tú eres tan grande, vestido de siempre en primer lugar en procla- id por aineó, que hallamos en el NT, la asamblea, el entusiasmo que tra-
fasto y de esplendor!» (Sal 104,1; mar sus grandezas, solemne y amplia- sobre todo en los escritos de Lucas (Le tan de traducir los gritos: ¡«Amén!
cf. 2Sa 7,22; Jdt 16,13). Los himnos mente en torno a uno mismo (Mt 9, 2,13.20; 19,37; 24,53; Act 2,47; 3,8s). ¡Alleluia! (lPar 16,36; Neh 8,6;
cantan el gran «nombre de Dios (Sal 31; Le 2,38; Rom 15,9 = Sal 18,50; 3. Alabanza y escatología. A Israel cf. 5,13), los estribillos: «Porque su
34,4; 145,2; Is 25,1). Alabar a Dios Heb 13,15; cf. Flp 2,11). reserva en primer lugar la Biblia la amor es eterno» (Sal 136,1...; Esd
es exaltarlo, magnificarlo (Le 1,46; 2. Alabanza y canto. La alabanza función de la alabanza; consecuen- 3,11), la música y los cantos. Así se-
Act 10,46), es reconocer su superiori- nace del embeleso y de la admiración cia normal del hecho de que el pue- guramente numerosos salmos se com-
dad única, ya que es el que habita en presencia de Dios. Supone un blo elegido es el beneficiario de la ponen por necesidades de la alaban-
en lo más alto de los «cielos (Le «alma dilatada y poseída; puede ex- «revelación y, por consiguiente, el za cultual: cantos ahora ya disper-
2,14), puesto que ee el «santo. La presarse en un grito, en una excla- único que conoce al verdadero Dios. sos en nuestro salterio, pero que, sin
alabanza brota de la conciencia mación, una ovación gozosa (Sal En lo sucesivo la alabanza se tifie embargo, se hallan en forma más ca-
exultante por esta santidad de Dios 47,2.6; 81,2; 89,16s; 95,1...; 98,4). poco a poco de universalismo. Tam- racterizada por lo menos en los tres
(Sal 30.5 = 97,12; 99,5; 105,3 cf. Dado que debe ser normalmente in- bién los paganos ven la gloria y el grandes conjuntos tradicionales: el
Is 6,3); y esta exultación muy pura teligible a la comunidad, al desarro- poder de Yahveh y son invitados a «pequeño Hallel» (Sal 113 a 118),
y muy religiosa une profundamente llarse se convierte fácilmente en can- unir su voz a la de Israel (Sal 117,1). el «gran Hallel» (Sal 136), el «Hallel
con Dios. to, cántico, las más de las veces apo- Los «salmos del Reino» son en este final» (Sal 146 a 150). En el templo,
II. LOS COMPONENTES DE LA ALABAN- yado por la música y hasta la danza sentido significativos (Sal 96,3.7s; el canto de los salmos acompaña
ZA. 1. Alabanza y confesión. La ala- (Sal 33,2s; cf. Sal 98,6; lPar 23,5). 97,1; 98,3s). Y no sólo todos los particularmente a la todah, «sacri-
banza es ante todo «confesión de las La invitación al canto es frecuente pueblos de la tierra son invitados a ficio de alabanza» (cf. Lev 7,12...;
grandezas de Dios. En formas va- al comienzo de la alabanza (Éx 15, adquirir conciencia de las victorias 22,29s; 2Par 33,16), «sacrificio pací-
riadas y numerosas, la alabanza se 21; Is 42,10; Sal 105,1...; cf. Jer de Dios, como la del retorno, sino fico seguido de una «comida sagra-
introduce casi siempre con una pro- 20,13). que la naturaleza misma se asocia a da muy alegre en las dependencias
clamación solemne (cf. Is 12,4s; Jer Uno de los términos más carac- este concierto (Is 42,10; Sal 98,8; del templo.
31,7; Sal 79,13; 89,2; 96,lss; 105, terísticos y más ricos del vocabulario 148; Dan 3,51-90).
En ambiente cristiano la alaban-
ls; 145,6...). de la alabanza es el Miel del hebreo, El universalismo prepara la esca- za será también fácilmente alabanza
Este anuncio supone un público que ordinariamente traducimos por tología. Esta alabanza de todos los cultual. Las indicaciones de los He-
pronto a vibrar y a entrar en comu- «alabar». Con frecuencia, como en pueblos, inaugurada al retorno del chos y de las Epístolas (Act 2,46s;
nión: es la asamblea de los «justos nuestros salmos laúdate (p.e., Sal exilio, no hace sino inaugurar la gran ICor 14,26; Ef 5,19) evocan las
(Sal 22,23.26; cf. 33,1); los corazo- 100,1; 113,1), el objeto de la ala- alabanza que vendrá a dilatarse «en asambleas litúrgicas de los primeros
nes rectos, los humildes son quienes banza se indica explícitamente a con- los siglos». Los himnos del AT pre- cristianos; igualmente la descripción
pueden comprender la grandeza de tinuación del verbo (Is 38,18; Sal figuran el himno eterno del «día de del culto y de la alabanza celestiales
Dios y entonar sus alabanzas (Sal 69,31; Jl 2,26), pero la indicación Yahveh, ya entonado y todavía aguar- en el Apocalipsis.
30,5; 34,3; 66,16s), pero no el in- no es indispensable y la alabanza dado; los «cánticos nuevos» del sal- IV. LA ALABANZA CRISTIANA. En su
sensato (Sal 92,7). puede también apoyarse únicamente terio deben hallar su última reso- movimiento esencial la alabanza es
La alabanza, que brota al contacto en sí misma (Sal 63,6; 113,1). Tal nancia en el «cántico nuevo» del la misma en uno y otro Testamento.
con el Dios vivo, despierta al hom- es el caso particularmente en la ex- Apocalipsis (Ap 5,9; 14,3). Sin embargo, ahora ya es cristiana,

52 53
Alabanza Alianza

primero porque es suscitada por el Alianza. I. LA ALIANZA DEL SINAÍ. El tema de 9,4ss), porque lo ama y quería man-
don de Cristo, con ocasión del po- Dios quiere llevar a los hombres a la alianza no tardó en introducirse tener el juramento hecho a sus pa-
der redentor manifestado en Cristo. una vida de comunión con él. Esta en el AT: forma el punto de partida dres (Dt 7,6ss). Habiéndolo separa-
Tal es el sentido de la alabanza de idea, fundamental para la doctrina de todo el pensamiento religioso. En do de las "naciones paganas, se lo
los *ángeles y de los pastores en de la "salvación, es la que expresa el Sinaí, el pueblo libertado entró en reserva exclusivamente: Israel será
Navidad (Le 2,13s.20), como de la el tema de la alianza. En el AT di- alianza con Yahveh y así fue como su "pueblo, le servirá con su "culto,
alabanza de las multitudes después rige todo el pensamiento religioso, el culto de Yahveh vino a ser su re- vendrá a ser su "reino. Por su parte,
de los milagros (Me 7,36s; Le 18,43; pero se ve cómo con el tiempo se va ligión nacional. Evidentemente, la Yahveh le garantiza ayuda y pro-
19,37; Act 3,9); es incluso el sen- profundizando. En el NT adquiere alianza en cuestión no es un pacto tección: ¿no lo había ya en tiempos
tido fundamental del Hosanna del una plenitud sin igual, pues ahora entre iguales; es análoga a los tra- del éxodo «llevado sobre alas de
domingo de Ramos (cf. Mt 21,16 = tiene ya por contenido todo el mis- tados de vasallaje: Yahveh decide águila y traído a sí» (Éx 19,4)? Y
Sal 8,2s), como también del cántico terio de Jesucristo. con soberana libertad otorgar su ahora, frente al porvenir, le renueva
del cordero en el Apocalipsis (cf. AT. La alianza (berit), antes de re- alianza a Israel y él mismo dicta sus sus promesas: el "ángel de Yahveh
Ap 15,3). ferirse a las relaciones de los hombres condiciones. Sin embargo, no se lle- caminará delante de él para facili-
Algunos fragmentos de himnos con Dios, pertenece a la experiencia va demasiado lejos la comparación, tarle la conquista de la "tierra pro-
primitivos, conservados en las Epís- social de los hombres. Éstos se ligan pues la alianza sinaítica, dado que metida; allí le colmará Dios de sus
tolas, reproducen el eco de esta ala- entre sí con pactos y contratos. Acuer- es cosa de Dios, es de un orden par- "bendiciones y le garantizará la "vi-
banza cristiana dirigida a Dios Padre dos entre grupos o individuos iguales ticular: de golpe revela un aspecto da y la "paz (Éx 23,20-31). La alian-
que ha revelado ya el •misterio de que quieren prestarse ayuda: son las esencial del designio divino. za, momento capital en el designio de
la *piedad (ITim 3,16) y que hará alianzas de paz (Gen 14,13; 21,22ss; 1. La alianza en el designio de Dios. Dios, domina así toda la evolución
surgir el retorno de Cristo (ITim 26,28; 31,43ss; IRe 5,26; 15,19), Ya en la visión de la zarza que ardía futura, cuyos detalles, sin embargo,
6,15s); alabanza que confiesa el mis- las alianzas de hermanos (Ara 1,9), reveló Yahveh a un mismo tiempo no se revelan totalmente desde el co-
terio de Cristo (Flp 2,5...; Col 1, los pactos de amistad (ISa 23,18), e a Moisés su nombre y su designio mienzo.
15...), o el misterio de la salvación incluso el matrimonio (Mal 2,14). para con Israel: quiere libertar a 2. Las cláusulas de la alianza.
(2Tim 2,1 lss), viniendo así a ser a Tratados desiguales, en que el po- Israel de Egipto para asentarlo en "Dios, al otorgar su alianza a Israel
veces verdadera "confesión de la fe deroso promete su protección al dé- la tierra de Oanaán (Éx 3,7-10.16s), y hacerle promesas, le impone tam-
y de la vida cristiana (Ef 5,14). bil, mientras que éste se compromete pues Israel es «su pueblo» (3,10), al bién condiciones que Israel deberá
a servirle: el antiguo Oriente practi- que quiere dar la tierra prometida a observar. Los relatos que se entrela-
La alabanza del NT, fundada en sus padres (cf. Gen 12,7; 13,15). Es-
caba corrientemente estos pactos de zan en el Pentateuco ofrecen varias
el don de Cristo, es cristiana tam- to supone ya que por parte de Dios
vasallaje, y la historia bíblica ofrece formulaciones de estas cláusulas que
bién en cuanto que se eleva a Dios es Israel objeto de "elección y de-
diversos ejemplos de ellos (Jos 9,11- reglamentan el pacto y constituyen
con Cristo y en él (cf. Ef 3,21); positario de una "promesa. El "éxo-
15; ISa 11,1; 2Sa 3,12 ss). En estos la "ley. La primera concierne al cul-
alabanza filial a ejemplo de la pro- do viene luego a confirmar la reve-
casos el inferior puede solicitar la to del único Yahveh y la proscrip-
pia * oración de Cristo (cf. Mt 11,25); lación del Horeb: al libertar Dios
alianza; pero el poderoso la otorga ción de la "idolatría (Éx 20,3ss; Dt
alabanza dirigida incluso directamen- efectivamente a su pueblo muestra
según su beneplácito y dicta sus con- 5,7ss). De aquí se desprende inme-
te a Cristo en persona (Mt 21,9; que es el Señor y que es capaz de
diciones (cf. Ez 17,13s). La conclu- diatamente la repulsa de toda alian-
Act 19,17; Heb 13,21; Ap 5,9). En imponer su voluntad; así, el pueblo
sión del pacto se hace según un ritual za con las "naciones paganas (cf.
todos sentidos es justo afirmar: ahora libertado responde al acontecimiento
consagrado por el uso. Las partes se Éx 23,24; 34,12-16). Pero también se
ya el Señor Jesús es nuestra alabanza. con su "fe (Éx 14,31). Ahora, una
comprometen con juramento. Se cor- sigue que Israel deberá aceptar to-
Dilatándose así a partir de la Es- tan animales en dos y se pasa por vez adquirido este punto, puede Dios
critura, la alabanza debía ser siem- das las "voluntades divinas, que en-
entre los trozos pronunciando im- ya revelar su designio de alianza: volverán su existencia entera en una
pre primordial en el cristianismo, precaciones contra los eventuales «Si escucháis mi voz y observáis mi
marcando el ritmo de la oración li- red tupida de prescripciones: «Moi-
transgresores (cf. Jer 34,18). Final- alianza, seréis mi propiedad entre sés expuso todo lo que le había pres-
túrgica con los alleluia y los gloria mente, se establece un memorial: se todos los pueblos; porque mía es
Patri, animando a las almas en ora- crito Yahveh. Entonces todo el pue-
planta un árbol o se erige una pie- toda la tierra, pero vosotros seréis blo respondió: "Todo lo que ha di-
ción hasta invadirlas y transformarla dra, que en adelante serán los testi- para mí un reino de sacerdotes y una
en una pura (alabanza de gloria». cho Yahveh, lo observaremos"» (Éx
gos del pacto (Gen 21,33; 31,48ss). nación consagrada» (Éx 19,5s). Estas 19,7s). Compromiso solemne, cuyo
Tal es la experiencia fundamental, palabras subrayan la gratuidad de respeto condicionará para siempre el
—> Acción de gracias - Confesar - a partir de la cual Israel se represen- la elección divina: Dios escogió a destino histórico de Israel. El pueblo
Culto - Eucaristía - Oración. tó sus relaciones con Dios. Israel sin méritos por su parte (Dt de Israel se halla en el cruce de los
AR

54 55
Alisan Alianza

caminos. SS * obedece, tiene asegu- que da a los rituales israelitas su lemme de la ley (Dt 31,9-13.24-27; riamente se presentaba la alianza so-
radas las *bendiciones divinas; si sentido particular, pese a todos los 32,45ss); pero este último punto es- bre todo en un aspecto jurídico:
falta a su palabra, él mismo se con- préstamos que en él se observan, así tá previsto solamente para cada siete un pacto entre Yahveh y su pueblo.
dena a las «maldiciones (cf. Éx 23, como la ley entera no tiene sentido años (31,10), y no hay modo de ve- Los profetas la cargan con notas
20-33; Dt 28; Lev 26). sino en función de la alianza, cuyas rificar su práctica en época antigua. afectivas, buscando en la experiencia
3. La conclusión de la alianza. El cláusulas enuncia. Es más fácil comprobar una reno- humana otras analogías para explicar
relato complejo del Éxodo conserva 4. Sentido y límites de la alianza vación efectiva de la alianza en cier- las relaciones mutuas entre Dios y
dos rituales diferentes de la conclu- sinaítica. La alianza sinaítica reveló tos puntos cruciales de la historia. su pueblo. Israel es el rebaño y Yah-
sión de la alianza. En el primero, en forma definitiva un aspecto esen- Josué la renueva en Siquem, y el veh el "pastor, Israel es la *viña y
Moisés, Aarón y los ancianos de Is- cial del designio de salvación: Dios pueblo reitera su compromiso para Yahveh el viñador. Israel es el *hijo
rael toman una comida sagrada en quiere asociarse los hombres hacien- con Yahveh (Jos 8,30-35; 24,1-28). de Yahveh y Yahveh el "padre, Is-
presencia de Yahveh, al que contem- do de ellos una comunidad cultual El pacto de *David con los ancianos rael es la esposa y Yahveh el "es-
plan (Éx 24,ls.9ss). El segundo pa- entregada a su servicio, regida por de Israel (2Sa 5,3) va seguido de una poso. Estas imágenes, sobre todo la
rece reproducir una tradición litúr- su ley, depositaría de sus promesas. promesa divina: Yahveh otorga su última, hacen aparecer la alianza si-
gica conservada en los santuarios del El NT realizará en su plenitud este alianza a David y a su dinastía (Sal naítica como un asunto de "amor
norte. Moisés erige doce estelas para proyecto divino. En el Sinaí comien- 89,4ss. 20-38; cf. 2Sa 7,8-16; 23,5), a (cf. Ez 16,6-14): amor que previene
las doce tribus y un * altar para el za la realización, pero en diversos condición únicamente de que la alian- y amor gratuito de Dios, que reclama
sacrificio. Ofrece sacrificios, derrama aspectos queda todavía ambigua e za del Sinaí sea fielmente observada por su parte un amor que se tradu-
parte de la sangre sobre el altar y imperfecta. Aun cuando la alianza (Sal 89,31ss; 132,12; cf. 2Sa 7,14). cirá en "obediencia. La espirituali-
rocía con ella al pueblo para indi- es un libre *don de Dios a Israel, su La oración y la bendición de Salo- dad deuteronómica recoge el fruto
car la unión que se establece entre forma contractual parece ligar el de- món en el momento de la inaugura- de esta profundización: si recuerda
Yahveh e Israel. Entonces el pueblo signio de salud con el destino histó- ción del "templo enlazan a la vez sin cesar las exigencias, las prome-
se compromete solemnemente a ob- rico de Israel y se expone a presen- con esta alianza davídica y con la sas y las amenazas de la alianza, es
servar las cláusulas de la alianza (Éx tar la salvación como el salario de del Sinaí, cuyo memorial conserva para subrayar mejor el amor de Dios
24,3-8). La *sangre de la alianza des- una 'fidelidad humana. Además, su el templo (IRe 8,14-29.52-61). Las (Dt 4,37; 7,8; 10,15), que aguarda
empeña un papel esencial en este limitación a una sola nación se com- mismas renovaciones bajo Joás (2Re el amor de Israel (Dt 6,5; 10,12s;
ritual. pagina mal con el universalismo del 11,17), y sobre todo bajo Josías, 11,1). Tal es el fondo sobre el que
Una vez concluido el pacto, diver- designio de Dios, aunque por lo de- que sigue el ritual deuteronómico se destaca ya la fórmula fundamen-
sos objetos perpetuarán su recuerdo, más tan claramente afirmado. Final- (2Re 23,lss; cf. Éx 24,3-8). La lec- tal de la alianza: «Vosotros sois mi
atestiguando a través de los siglos el mente, la garantía material temporal tura solemne de la ley por Esdras pueblo y yo soy vuestro Dios.»
compromiso inicial de Israel. El *arca de las promesas divinas (la felicidad presenta un contexto muy semejante 3. Las síntesis de la historia sagra-
de la alianza es un escriño en el que terrestre de Israel) podría también (Neh 8). Así el pensamiento de la da. Paralelamente a la predicación
se depositan las «tablas del testimo- disimular el objetivo religioso de la alianza se mantiene como idea di- de los profetas, la reflexión de los
nio» (es decir, de la ley); ella es el alianza: el establecimiento del rei- rectriz que sirve de base a todas las historiadores sagrados sobre el pa-
memorial de la alianza y el signo de nado de Dios en Israel, y por Israel reformas religiosas. sado de Israel tiene como punto de
la presencia de Dios en Israel (Éx en el mundo entero. A pesar de es- 2. La reflexión profética. El men- partida la doctrina de la alianza. Ya
25,10-22; Núm 10,33-36). La tienda tos límites, la alianza sinaítica do- saje de las profecías se refiere a ella el yahvista enlazaba la alianza del
en que se la coloca, esbozo del "tem- minará la vida de Israel en lo suce- constantemente. Si denuncian los pro- Sinaí con la alianza más antigua con-
plo futuro, es el lugar del encuentro sivo y el desarrollo ulterior de la feta» unánimemente la infidelidad de cluida por "Abraham, marco de las
de Yahveh y su pueblo (Éx 33,7-11). revelación. Israel a Dios, si anuncian las catás- primeras promesas (Gen 15). Los es-
Arca de alianza y tienda de la cita trofes que amenazan al pueblo pe- cribas deuteronomistas, describiendo
II. LA ALIANZA EN LA VIDA Y EN EL cador, lo hacen en función del pacto la historia acaecida desde los tiem-
marcan el lugar de culto central, en PENSAMIENTO DE ISRAEL. 1. Las re-
el que la confederación de las tribus del Sinaí, de sus exigencias y de las pos de Moisés hasta la ruina de Je-
novaciones de la alianza. Sería im- maldiciones que formaban parte de rusalén (de Jos a 2Re), no tienen
aporta a Yahveh el homenaje oficial prudente afirmar que la alianza se
del pueblo que él se ha escogido, su tenor. Pero para conservar viva otro fin sino el de hacer resaltar en
renovaba anualmente en el culto is- la doctrina de alianza en el espíritu los hechos la aplicación del pacto
sin perjuicio de los otros lugares de raelita. Sin embargo, conserva frag-
culto. Con esto se indica el enlace de sus contemporáneos, los profetas sinaítico: Yahveh cumplió sus pro-
mentos de una liturgia que supone hacen aparecer en ella aspectos nue- mesas; pero la infidelidad de su
perpetuo del culto israelita con el una renovación de este género, con
acto inicial que fundó la nación: la vos que la tradición antigua conte- pueblo le obligó a infligirle también
el enunciado de las maldiciones ri- nía sólo en estado virtual. Origina- los castigos previstos. Tal es el sen-
alianza del Sinaí. Este enlace es el tuales (Dt 27,2-26) y la lectura so-

56 57
Alianza Alianza

tido de la doble ruina de Samaría •justicia, *fidelidad, *conocimiento significativa, que había de tener con- Sinaí se había concluido en la •san-
(2Re 17,7-23) y de Jerusalén (2Re de Dios, y que restablecerán la *paz siderable influencia en el vocabula- gre (Ex 24,8): los sacrificios de
23,26s). Cuando durante la cautivi- entre el hombre y la creación ente- rio cristiano. En la lengua del de- animales son sustituidos por un sa-
dad, el historiador sacerdotal des- ra (Os 2,20-24). Jeremías precisa que recho helenístico, esta palabra desig- crificio nuevo, cuya sangre realiza
cribe el designio de Dios desde entonces serán cambiados los •cora- naba el pacto por el cual alguien eficazmente una unión definitiva en-
la creación hasta la época mosaica, la zones humanos, puesto que se ins- dispone de sus bienes (testamento) tre Dios y los hombres. Así se cum-
alianza divina le sirve de hilo con- cribirá en ellos la ley de Dios (Jer o declara las disposiciones que en- ple la promesa de la «nueva alianza»
ductor: después del primer fracaso 31,33s; 32,37-41). Ezequiel anuncia tiende imponer. El acento no recae enunciada por Jeremías y Ezequiel:
del designio creador y la catástro- la conclusión de una alianza eterna, tanto sobre la naturaleza de la con- gracias a la sangre de Jesús serán
fe del diluvio, la alianza de Noé ad- de una alianza de paz (Ez 6,26), que vención jurídica como sobre la auto- cambiados los corazones humanos y
quiere una amplitud universal (Gen renovará la del Sinaí (Ez 16,60) y ridad del que con ella fija el curso se dará el Espíritu de Dios. La muer-
9,1-17); después del segundo fracaso la de David (34,23s), y que compor- de las cosas. Las traducciones grie- te de Cristo, a la vez sacrificio de
y la dispersión de Babel, la alianza tará el cambio de los corazones y gas, al utilizar este vocablo, subrayan pascua, sacrificio de alianza y sacrifi-
de Abraham restringe el designio de el don del *Espíritu divino (36,26ss). a la vez la trascendencia divina y la cio expiatorio, llevará a su cumpli-
Dios a la sola descendencia del pa- Así se realizará el programa esboza- condescendencia que forma el origen miento las 'figuras del AT, que
triarca (Gen 17,1-14); después de la do en otro tiempo: «Vosotros seréis del pueblo de Israel y de su ley. la esbozaban de diversas maneras.
prueba de Egipto, la alianza sinaíti- mi pueblo y yo seré vuestro Dios» I. CONCLUSIÓN DE LA NUEVA ALIAN- Y puesto que este acto se hará en
ca prepara el porvenir fundando el (Jer 31,33; 32,38; Ez 36,28; 37,27). ZA POR JESÚS. La palabra diatheke adelante presente en un gesto ritual
pueblo de Dios. Israel comprende así En el mensaje de consolación adop- figura en los cuatro relatos de la úl- que Jesús ordena «rehacer en •me-
el sentido de su historia refiriéndose ta esta alianza de nuevo los rasgos tima Cena, en un contexto de im- moria suya», mediante la participa-
al pacto del Sinaí. de las nupcias de Yahveh y de la portancia única. Jesús, después de ción *eucarística realizada con fe
III. HACIA LA NUEVA ALIANZA. 1. La nueva Jerusalén (Is 54); alianza in- tomar el pan y de distribuirlo di- se unirán los fieles en la forma más
ruptura de la antigua alianza. Los quebrantable como la que se había ciendo: «Tomad y comed, éste es estrecha con el misterio de la nueva
profetas no sólo profundizaron la jurado a Noé (54,9s), alianza hecha mi cuerpo», toma el cáliz de vino, lo alianza y beneficiarán así de sus
doctrina de la alianza subrayando de las gracias prometidas a David bendice y lo hace circular. gracias.
las implicaciones del pacto sinaítico. (55,3). Tiene por artífice al miste-
Volviendo los ojos hacia el porvenir, rioso *siervo, al que Dios constituye La fórmula más breve nos ha sido II. REFLEXIÓN CRISTIANA SOBRE LA
presentaron en su conjunto el drama como «alianza del *pueblo y luz de conservada por Marcos: «Ésta es NUEVA ALIANZA. 1. San Pablo. El
mi sangre, la sangre de la alianza, tema de la alianza, situado por Jesús
del pueblo de Dios que se cierne las *naciones» (42,6; 49,6ss). Así
que será derramada por una multi- mismo en el corazón del culto cris-
en torno a él. A consecuencia de la la visión se amplía magníficamente.
tud» (Me 14,24); Mateo añade: «pa- tiano, constituye el trasfondo de
infidelidad de Israel (Jer 22,9), el El designio de alianza que domina
ra la remisión de los pecados» (Mt todo el NT, incluso donde no se in-
antiguo pacto queda roto (Jer 31,32), toda la historia humana hallará su
26,28). Lucas y Pablo dicen: «Este dica explícitamente. Pablo, en su ar-
como un *matrimonio que se des- punto culminante al final de los
cáliz es la nueva alianza de mi gumentación contra los judaizantes,
hace a causa de los adulterios de tiempos. Revelado en forma imper-
sangre» (Le 22,20; ICor 11,25), y que tienen por necesaria la observan-
la esposa (Os 2,4; Ez 16,15-43). fecta en la alianza patriarcal, mosai-
Lucas solo: «que será derramada cia de la ley dada por la alianza si-
Dios no ha tomado la iniciativa de ca, davídica, se realizará finalmente
por vosotros». La distribución del naitica, dice que aun antes de que vi-
esta ruptura, pero saca las conse- en una forma perfecta, a la vez
cáliz es un gesto ritual. Las palabras niera la ley, otra disposición (diathe-
cuencias de ella: Israel sufrirá en su interior y universal, por la media-
pronunciadas la enlazan con el ges- ke) divina se había enunciado en
historia el justo castigo de su infi- ción del siervo de Yahveh. Cierto,
to que Jesús está a punto de reali- buena y debida forma: la *promesa
delidad; tal será el sentido de sus la historia de Israel proseguirá su
zar: su muerte aceptada libremente hecha a Abraham. La ley no ha
•pruebas nacionales: ruina de * Je- curso. En consideración del pacto
por la *redención de la multitud. podido anular esta disposición. Ahora
rusalén, *cautividad, *dispersión. del Sinaí, las instituciones judías lle-
En este último rasgo se ve que bien, Cristo es el cumplimiento de
2. Promesa de la nueva alianza. varán el nombre de alianza santa
Jesús se considera como el 'siervo la promesa (Gal 3,15-18). Así pues,
A pesar de todo esto, el designio (Dan ll,28ss). Pero esta historia es-
doliente (Is 53,1 ls) y comprende su por la *fe en él se obtiene la salva-
de alianza, revelado por Dios subsis- tará de hecho dirigida hacia el por-
muerte como un sacrificio expiatorio ción, no por la observancia de la ley.
te invariable (Jer 31,35ss; 33,20s). venir, hacia la nueva alianza, hacia
(cf. 53,10). Con esto viene a ser el Esta visión de las cosas subraya un
Habrá, .pues, al final de los tiempos, el Nuevo Testamento.
•mediador de alianza que deja en- hecho: la antigua alianza misma se
una alianza nueva. Oseas la evoca NT. Los Setenta, utilizando la pa-
trever el mensaje de consolación (Is insertaba en una economía gratuita,
bajo los rasgos de nuevos esponsales labra diatheke para traducir el he-
42,6). Pero la «sangre de la alianza» una economía de promesa, que Dios
que comportarán a la esposa *amor, breo berít, hacían una elección
recuerda también que la alianza del había instituido libremente. El NT

58 59
Alianza Alimento

es el punto en que desemboca aque- precedente, pero ha hecho a ésta bían servido para definir las rela- a todos los animales vivos para su
lla economía. Pablo no discute que caduca, y serla vano aferrarse a lo ciones de Dios y de los hombres. alimentación, emplea el mismo len-
la «disposición» fundada en el Sinaí que va a desaparecer (8,13). Así Para hacer que aparezca su conteni- guaje: «Os doy todo esto al igual
viniera de Dios: las «alianzas» re- como una disposición testamentaria do, hay que hablar de •filiación, de que la verdura de las plantas» (9,2s).
novadas eran uno de los privilegios entra en vigor con la muerte del •amor, de •comunión. Sobre todo, En este lenguaje aparece, a la vez,
de «Israel (Rom 9,4), al que las testador, así la muerte de Jesús nos hay que referirse al acto por el que la dependencia de la naturaleza que
"naciones eran hasta entonces ex- ha puesto en posesión de la •heren- Jesús fundó la nueva alianza: por tiene el hombre, sin la que no le
trañas (Ef 2,12). Pero cuando se cia prometida (Heb 9,15ss). La anti- el •sacrificio de su cuerpo y de su es posible vivir, y su autonomía. El
compara esta disposición con la que gua alianza era, pues, imperfecta, ya sangre derramada hizo de los hom- animal se alimenta de la hierba que
Dios acaba de revelar en Cristo, se que se mantenía en el plano de las bres su •cuerpo. El AT no conocía encuentra o de la presa que persi-
ve la superioridad de la nueva alianza sombras y de las •figuras, aseguran- todavía este don de Dios; sin em- gue; el hombre se alimenta de los
sobre la antigua (Gal 4,24ss; 2Cor do sólo imperfectamente el encuen- bargo, su historia y sus instituciones frutos y de las plantas que cultiva,
3,6ss). En la nueva alianza se quitan tro de los hombres con Dios. Por esbozaban oscuramente sus rasgos, de los animales que le pertenecen
los pecados (Rom 11,27); Dios habita el contrario, la nueva es perfecta, puesto que allí todo concernía ya y que cría: se alimenta del producto
entre los hombres (2Cor 6,16); cam- puesto que Jesús, nuestro sumo sacer- a la alianza entre Dios y los hombres. de su cultivo, de su •trabajo (3,19), de
bia el corazón de los hombres y dote, nos asegura para siempre el «la obra de sus manos» (Dt 14,29).
pone en ellos su espíritu (Rom 5,5; acceso cerca de Dios (Heb 10,1-22). —> Amor - Eucaristía - Ley - Media- Como toda *obra, este carácter
cf. 8,4-16). Ya no es, pues, la alian- Cancelación de los pecados, unión de dor - Sacrificio. JGi y PG «artificial» de la alimentación hu-
za de la letra, sino la del espíritu los hombres con Dios: tal es el mana entraña sus peligros: el del
(2Cor 3,6), la que aporta consigo la resultado obtenido por Jesucristo, que exceso, glotonería y *embriaguez, con
Alimento.
•libertad de los hijos de Dios (Gal «por la sangre de una alianza eterna sus consecuencias, desagradables para
El hombre, como todos los seres
4,24). Alcanza a las naciones como ha venido a ser el •pastor supremo el que se entrega a él, pero también
vivos, está obligado a alimentarse
al pueblo de Israel, pues la sangre de las ovejas» (Heb 13,20). para la compañía (Prov 23,20s; Eclo
para subsistir, y esta dependencia
de Cristo ha rehecho la *unidad del 3. Otros textos. Sin necesidad de 31,12-31; 37,27-31 —el del lujo
frente al mundo es un signo esen-
género humano (Ef 2,12ss). Pablo, citar explícitamente el AT, los otros (Am 6,4) y de la explotación de los
cial de su inconsistencia, pero también
reasumiendo las perspectivas de las libros del NT evocan los frutos de pobres (Prov 11,26)—; sobre todo
es una invitación a alimentarse de
promesas proféticas, que ve cumpli- la cruz de Cristo en términos que el de olvidar que todo alimento es
Dios, único que tiene consistencia.
das en Cristo, elabora así un cuadro recuerdan el tema de la alianza. •don de Dios. Si una sólida tradición
La Biblia, para enseñar al hombre
general de la historia humana, en el Mejor que Israel en el Sinaí, nos- de sabiduría es capaz de mantener
que su verdadero alimento es, como
que el tema de la alianza constituye otros hemos venido a ser «un •sacer- el equilibrio, de reconocer a la vez
el del Señor, la voluntad de su Pa-
el hilo conductor. docio regio y una nación santa» que «el comer y el beber y el go-
dre (Jn 4,34), le presenta los gestos
2. La epístola a los hebreos, en una (IPe 2,9; cf. Éx 19,5s). Este privi- zar en el trabajo» constituyen buena
de la alimentación en tres niveles
óptica un tanto diferente, opera legio se extiende ahora a una comu- parte de la felicidad humana (Ecl
diferentes: el de la creación y de la
una síntesis paralela de los mismos nidad, de la que forman parte hom- 2,24; 3,13, etc.) y que, sin embargo,
obediencia, el de la alianza y de
elementos. Por la *cruz, Cristo sacer- bres «de toda raza, lengua, pueblo y «vale más una porción de verdura
la fe, el del Evangelio y de la caridad.
dote entró en el santuario del cielo. nación» (Ap 5,9s). Es cierto que con afecto que un buey pingüe con
I. Dios PROPORCIONA EL ALIMENTO
Está allí para siempre delante de aquí en la tierra la realización de odio» (Prov 15,17; cf. 17,1), es por-
la nueva alianza comporta todavía DE SUS CRIATURAS. « Y o OS d o y tO-
Dios, intercediendo por nosotros e das las hierbas que llevan simiente... que esta tradición, incluso en el
inaugurando nuestra comunión con limitaciones. Hay, pues, que contem- escéptico y desconfiado Qohelet, no
plarla en la perspectiva escatológica todos los árboles que tienen fru-
él. Así se realiza la nueva alianza tos... A todos los animales de la olvida nunca que «todo esto viene
anunciada por Jeremías (Heb 8,8-12; de la *Jerusalén celestial: en esta de la mano de Dios» (Ecl 2,24).
«morada de Dios con los hombres» tierra les doy como alimento la ver-
Jer 31,31-34); una alianza «mejor», dura de las plantas» (Gen l,29s). Ha- Para mantener viva la conciencia
dada la calidad eminente de su me- «ellos serán su pueblo, y él, Dios
con ellos, será su Dios» (Ap 21,3). La biendo Dios creado al hombre y de ser así alimentados por las ma-
diador (Heb 8,6; 12,24); una alianza habiéndolo hecho señor de la •crea- nos de Dios ejercieron una función
sellada en la sangre como la primera nueva alianza se consuma en las
nupcias del •cordero y de la •Iglesia, ción, le da su alimento como a capital, por una parte los sacrificios
(Heb 9,20; Éx 24,8), no ya en san- y las ofrendas, y por otra las prohi-
su esposa (Ap 21,2.9). todo el mundo animal. En aquella
gre de animales, sino en la de Cristo biciones relativas a los alimentos. Las
edad de oro y de paz universal, nin-
mismo, derramada por nuestra •re- buenas *comidas, las comidas de fies-
Al término del desarrollo doctri- gún •animal come la carne de otro;
dención (9,1 ls). Esta nueva disposi- ta, se celebran una vez que se ha
nal, el tema de la alianza recubre pero cuando, después del diluvio
ción había sido preparada por la subido al santuario a inmolar una
así todos los que, del AT al NT, ha- «pone (Dios) en manos del hombre»

60 61
Alimento Alma

bestia, a ofrecer las primeras espigas tenece a Cristo, como Cristo perte- pone el ser humano, designa al hom- en la sangre (Lev 17,10s), es la san-
y los más hermosos *frutos de la nece a Dios (3,23). Entonces cual- bre entero en cuanto animado por gre misma (Lev 17,14; Dt 12,23).
recolección (Dt 16,1-7). La prohi- quier cosa que coma o que beba, un *espíritu de vida. Propiamente 2. La vida. Del sentido de «vivien-
bición de los animales impuros (Lev todo será para él fuente de *acción hablando, no habita en un cuerpo, te» pasa el término fácilmente al de
11), fundada en el principio «A pue- de gracias (10,30s; ITim 4,3s). sino que se expresa por el cuerpo, el •vida, como lo muestra el empleo
blo santo, alimento santo» (cf. Dt Ahora bien, Cristo, para mostrar cual, al igual que la *carne, de- paralelo de los dos términos: «No
14,21), mantiene, en una zona tan que Dios le basta y que su alimento signa también al hombre entero. Si el entregues a las fieras el alma de tu
importante de la existencia humana es la *voluntad de su Padre (Jn 4, alma, en virtud de su relación con tortolilla y no olvides el alma de tus
como es la alimentación, el res- 34), *ayuna cuarenta días y cuaren- el Espíritu, indica en el hombre su desvalidos» (Sal 74,19); así en la
peto a la voluntad soberana de Dios. ta noches (Mt 4,1-4). No es que des- origen espiritual, esta «espiritualidad»ley del talión «alma por alma» pue-
II. Dios ALIMENTA A SU PUEBLO CON precie el alimento: come como sus tiene profundas raíces en el mundo de traducirse «vida por vida» (Éx
su PALABRA. Por la *alianza toma discípulos (Jn 4,31), acepta las invi- concreto, como lo muestra la exten- 21,23). Así «vida» y «alma» se asi-
Dios a su cargo la existencia de su taciones que se le hacen y comparte sión del término utilizado. milan con frecuencia, aun cuando no
pueblo. El *maná, venido «del cielo» nuestras *comidas (Mt 11,19), reco- I. E L ALMA Y LA PERSONA VIVA. En la se trate de la vida «espiritual» por
(Éx 16,4), alimento procurado directa- mienda a sus discípulos aceptar todo mayoría de las lenguas, los términos oposición a la vida «corporal». Pero,
mente por Dios (16,15) y en el que lo que se les ofrezca (Le 10,8); mul- que designan el alma, nefes (hebr.), por otra parte, esta vida, limitada
no tienen efecto el 'trabajo y los tiplica los panes para impedir que psyche (gr.), anima tlat), se relacio- durante largo tiempo a un horizonte
cálculos del hombre (16,4s), es sig- las gentes sufran 'hambre (Mt 15, nan más o menos con la imagen del terrestre, se revela finalmente abierta
no de esta nueva condición. Pero 32 p). Con este milagro muestra aliento. a una vida celeste, eterna. Así pues,
esta condición supone la *fe: el Cristo que el Padre, protector de las 1. El hombre vivo. El aliento, la hay que interrogar cada vez el con-
*maná está destinado a alimentar aves del cielo (Mt 6,26), tiene to- respiración es, en efecto, el signo por texto para conocer el sentido exacto
el cuerpo y a alimentar la fe, para davía más cuidado de sus hijos, pero excelencia del viviente. Estar en vida de la palabra.
enseñar a Israel a esperar su subsis- sobre todo quiere enseñar que es él es tener todavía en sí el aliento En ciertos casos se considera al
tencia y su supervivencia de la pa- «el pan del cielo, el que baja del (2Sa 1,9; Act 20,10); cuando el alma como el principio de la vida
labra «que sale de la boca de Yah- cielo y da la vida al mundo» (Jn hombre muere, sale el alma (Gen temporal. Se teme perderla (Jos 9,
veh» (Dt 8,3; Sab 16,26; cf. Mt 6,32s). Así como en el sermón de 35,18), es exhalada (Jer 15,9); si re- 24; Act 27,34), se la querría preser-
4,4), de sus 'voluntades y de sus la montaña invitaba a «no preocu- sucita, vuelve el alma a él (IRe var de la muerte (ISa 19,11; Sal
•promesas. Esta dirección divina, par- parse por la comida» (Mt 6,25) y a 17,21). 6,5), ponerla en seguridad (Le 21,19)
ticularmente sensible en los milagros «buscar primero el reino de Dios» Griegos o semitas podrían expre- cuando se la siente amenazada (Rom
de la marcha por el desierto, no ter- (Mt 6,35), así también aquí invita a sarse así; pero en esta identidad 11,3 = IRe 19,10; Mt 2,20 = Éx
mina con el establecimiento en Pa- •buscar otra cosa que «el alimento de expresión se oculta una diversi- 4,19; Sal 35,4; 38,13). Y viceversa,
lestina. La *tierra prometida, país perecedero» (Jn 6,27; cf. Rom 14, dad de perspectiva. Según un modo no hay que preocuparse excesivamen-
de abundancia y de gratuidad, debe 17) y se propone a sí mismo, tal de ver bastante común, el alma tiende te por ella (Mt 6,25 p), sino arries-
recordar cada día a Israel que todo como es, en su carne y en su san- a convertirse en un principio sub- garla (Flp 2,30), entregarla por las
le viene de su Dios (Dt 8,8ss). gre, como nuestro alimento (Jn 6, sistente que existe independientemen- propias ovejas (ITes 2,8). Jesús la
55). La *eucaristía, en la que el *pan te del cuerpo en que se halla y del da (Mt 20,28 p ; Jn 10,11.15.17) y a
III. Dios, AUMENTO DE sus HIJOS.
de la tierra viene a ser el cuerpo de que sale: concepción «espiritualis- su *ejemplo debemos sacrificarla
El hombre, por ser "hijo de Dios,
Cristo, hace que el hombre, hecho ta» que se apoya sin duda en el carác- nosotros (Jn 13,37s; 15,13: Un
puede a la vez prescindir de todos
hijo de Dios, sea capaz de alimen- ter cuasi inmaterial del aliento, por 3,16).
los alimentos de este mundo y uti-
tarse, en cualquier circunstancia, de oposición al cuerpo material. Para los
lizarlos todos. «¡ Mata y come!», dice Si se puede hacer tal sacrificio de
Jesucristo, de sus palabras, de sus semitas, por el contrario, el alma es la vida, no es sencillamente porque
a Pedro la voz del cielo (Act 10,13):
gestos, de su vida. inseparable del cuerpo al que ani- se sabe que Yahveh puede rescatar-
el cristiano no conoce ya distinción
entre animales *puros e impuros; ma; indica sencillamente la manera la (Sal 34,23; 72,14), sino porque
no está ya «esclavizado a los ele- —> Eucaristía - Hambre y sed - Ayu- como la vida concreta se manifiesta Jesús ha revelado, a través de la
mentos del mundo», tiene «la adop- no - Leche - Maná - Pan - Comida - en el hombre, ante todo por algo misma palabra, la vida eterna. Así
ción filial» (Gal 4,3s) y todo le per- Vino. PMG y JG que se mueve, incluso cuando uno juega con los diversos sentidos de
tenece en el universo (ICor 3,22), duerme inmóvil. ¿No será ésta una la palabra: «Quien quiera salvar su
incluso las carnes inmoladas a los Alma. de las razones profundas que indu- alma la perderá, pero quien pierda
"ídolos (8,4; 10,26), a condición de El alma, lejos de ser una «parte» jeron a identificar el alma con la su alma por causa mía, la hallará»
que se acuerde de que él mismo per- que juntamente con el "cuerpo com- *sangre (Sal 72,14)? El alma está (Mt 16,25s p ; cf. Mt 10,39; Le 14,

62 63
Alma Altar
26; 17,33; Jn 12,25). En estas con- teza (Mt 26,38 = Sal 42,6), del ali- tinguen así el uno del otro en lo más identifica, pues, con la concepción
diciones la «salvación del alma» es vio (Flp 2,19) al cansancio (Heb 12,3). último del ser humano, allí donde de la espiritualidad del alma. Ni pa-
finalmente la victoria de la vida eter- Quiere fortificarse para poder trans- sólo la palabra de Dios puede tener rece tampoco que el libro de la Sa-
na depositada en el alma (Sant 1,21; mitir la bendición paterna (Gen 27, acceso {Heb 4,12). Con una traspo- biduría la introdujera en el patrimo-
5,20; IPe 1,9; Heb 10,39). 4) o soportar la persecución (Act 14, sición al orden cristiano, la distin- nio de la revelación bíblica. El autor
3. La persona humana. Si la vida 22). Está hecha para amar (Gen 34, ción permite hablar de «psíquicos del libro de la Sabiduría, ciertamente
es el bien más precioso del hombre 3) u odiar (Sal 11,5), para compla- sin espíritu» (Jds 19) o ver en los con cierto baño de helenismo, utiliza
(ISa 26,24), salvar uno su alma es cerse en alguien (Mt 12,18 = Is 42, «psíquicos» a creyentes que han re- ocasionalmente términos que provie-
salvarse él mismo: el alma acaba 2; Heb 10,38 = Hab 2,4), para bus- trocedido del estado «pneumático» nen de la antropología griega, pero
por designar a la persona. car a Dios sin reserva (Mt 22,37 p a que los había conducido el bautis- su mentalidad se mantiene diferente.
Primero, objetivamente, se llama = Dt 6,5; Ef 6,6; Col 3,23) y ben- mo, al estadio terrenal (ICor 2,14; Sin duda «el cuerpo corruptible agra-
«alma» a todo ser vivo, incluso ani- decir para siempre al Señor (Sal 15,44; Sant 3,15). va el alma, y la morada terrena opri-
mal (Gen l,20s.24; 2,19); pero las 103,1). 2. El alma y la supervivencia. Con- me la mente pensativa» (Sab 9,45).
más de las veces se trata de los hom- Con tal plenitud de sentido pue- secuencia inmediata: a diferencia pero entonces se trata de la inteli-
bres; así se habla de «un país de den recobrar ciertas fórmulas su vi- del espíritu, del que no se dice ja- gencia del hombre, no del espíritu
setenta almas» (Gen 46,27; Act 7, gor original: las almas deben ser ma» que muere, sino que se afirma que de vida; sobre todo, no se trata de
14; Dt 10,22; Act 2,41; 27,37). Un santificadas (IPe 1,22). Por ellas se retorna a Yahveh (Job 34,14s; Sal despreciar la materia (cf. 13,3) ni el
alma es un hombre, es alguno (Lev consume Pablo (2Cor 12,15), sobre 31,6; Ecl 12,7), el alma puede morir cuerpo: «Porque era bueno, vine a
5,1...; 24,17; Me 3,4; Act 2,43; ellas velan los jefes espirituales (Heb (Núm 23,10; Jue 16,30; Ez 13,19), un cuerpo sin mancilla», dice el au-
IPe 3,20; Ap 8,9), por ejemplo, por 13,17), Jesús les promete el descanso ser entregada a la muerte (Sal 78,50), tor (8,19s). Si hay, pues, distinción
oposición a un cargamento (Act 27, (Mt 11,29). Estas almas son seres de así como la osamenta (Ez 37,1-14) entre el alma y el cuerpo, no es para
10). En el último grado de objetiva- carne, pero en los que se ha depo- o la carne (Sal 63,2; 16,9s). El alma concebir una verdadera existencia de
ción, incluso un cadáver puede ser sitado una semilla de vida, germen desciende al seol para llevar la exis- alma separada; como en los apoca-
designado, en recuerdo de lo que fue, de eternidad. tencia menguada de las 'sombras o lipsis judíos de este tiempo, las al-
como «un alma muerta» (Núm 6,6). II. EL ALMA Y EL ESPÍRITU DE VIDA. de los 'muertos, lejos de la «tie- mas van al Hades (Sab 16,14). Dios,
Subjetivamente, el alma correspon- 1. El alma y el principio de vida. rra de los vivos», de la que no sabe ya que las tiene en su mano (3,1; 4,14),
de a nuestro yo mismo, al igual que Si bien el alma es el signo de la vida, nada (Job 14,21s; Ecl 9,5.10), lejos puede resucitarlas, puesto que creó
el 'corazón o la *carne, pero con un sin embargo, no es su fuente. Y ésta también de Dios, al que no puede al 'hombre incorruptible (2,23).
matiz de interioridad y de potencia es todavía una segunda diferencia alabar (Sal 88,1 lss), porque los muer- La Biblia, que atribuye al hombre
vital: «Tan verdad como que vive que separa profundamente la men- tos habitan el 'silencio (Sal 94,17; entero lo que más tarde se reservará
mi alma» (Dt 32,40; Atn 6,8; 2Cor talidad semítica y la platónica. 115,17). En una palabra, el alma «no al alma a consecuencia de una dis-
1,23) significa el compromiso pro- Para ésta, el alma se identifica con es ya» (Job 7,8.21; Sal 39,14). tinción entre el alma y el cuerpo, no
fundo del que presta juramento. Da- el espíritu, cuya emanación es en Sin embargo, a esta alma, bajada por eso ofrece una creencia dismi-
vid amaba a Jonatás «como a su al- cierto modo, y confiere al hombre a las profundidades del abismo (Sal nuida de la inmortalidad. Las almas,
ma» (ISa 18,1.3). Finalmente, este una verdadera autonomía. Según los 30,4; 49,16; Prov 23,14), por la om- que aguardan bajo el altar (Ap 6,9;
yo se expresa en actividades que no semitas, no el alma, sino Dios, es nipotencia divina le será dado re- 20,4) su recompensa (Sab 2,22), no
son siempre «espirituales». Así el por su *Espíritu la fuente de la surgir de él (2Mac 7,9.14.23) y reani- existen allí sino como un llamamien-
rico: «Diré a mi alma: Alma mía, vida: «Dios le inspiró en el rostro mar los huesos dispersos: la fe está to a la 'resurrección, obra del Es-
descansa, come, bebe, regálate. Pero aliento (nesamah) de vida, y fue así segura de ello. El hombre entero píritu de vida, no de una fuerza in-
Dios le dijo: Insensato, esta misma el hombre alma (nejes) viviente» volverá a ser «alma viva» y, como manente. En el alma depositó Dios
noche te pedirán el alma ( = la vida)» (Gen 2,7). En todo ser viviente hay dice san Pablo, «cuerpo espiritual»: una semilla de eternidad, que germi-
(Le 12,19s). La mención del alma «un hálito del espíritu [ = del soplo] •resucitará en su integridad (ICor nará a su tiempo (Sant 1,21; 5,20;
subraya el gusto y la voluntad de de vida» (Gen 7,22) sin el cual mo- 15,45 = Gen 2,7). IPe 1,9).
vivir, recordando algo el carácter riría. Este soplo se le presta todo el
imperioso que adquiere la sed en tiempo de su vida mortal: «Si les 3. El alma y el cuerpo. El que las
una garganta abrasada (Sal 63,2). El quitas el espíritu, mueren y vuelven almas vayan al seol no quiere decir —> Muerte - Resurrección - Sangre -
alma ávida, hambrienta, puede ser al polvo; si mandas tu espíritu, se que «vivan» allí sin cuerpo; su Vida. XLD
saciada (Sal 107,9; Jer 31,14). Sus re-crean» (Sal 104,29s). El alma (psy- «existencia» no es tal existencia, pre-
sentimientos van del goce (Sal 86,4) khe), principio de vida, y el espíritu cisamente porque no pueden expre- Altar.
a la turbación (Jn 12,27) y a la tris- (pneuma), que es su fuente, se dis- sarse sin sus cuerpos. La doctrina En todas las religiones es el altar el
de la inmortalidad del alma no se centro del 'culto sacrificial (hebr.
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Altar Amén
zabah = sacrificar, raíz de mizbeah sencia de los altares paganos que la funciones •sacerdotales: los sacer- del solo sacrificio cuyo perfume es
— altar). Bl altar es el signo de la ley le manda destruir sin piedad (Éx dotes vienen a ser exclusivamente los agradable a Dios; es el altar celes-
•presencia divina; Moisés supone 34,13; Dt 7,5; Núm 33,52); y Ge- ministros del altar, al paso que los le- tial de que habla el canon de la
tal creencia cuando lanza la mitad deón (Jue 6,25-32) o Jehú (2Re 10, vitas se encargan de los cuidados misa y sobre el que se presentan a
de la sangre de las víctimas sobre el 27) destruyen así los altares de Baal. materiales (Núm 3,6-10). El cronista, Dios las ofrendas de los fieles, uni-
altar y la otra mitad sobre el pue- Pero ordinariamente se contentan que subraya este uso (IPar 6,48s1, das con la única y perfecta ofrenda
blo, que así entra en comunión con con «bautizar» los altos lugares y su pone la historia de la realeza en ar- de Cristo (Heb 10,14). De este altar,
Dios <Éx 24,6ss); también Pablo: material cultual (IRe 3,4). monía con estas prescripciones (2Par nuestros altares de piedra no son
«¿No participan del altar los que En este estadio el altar puede con- 26,16-20; 29,18-36; 35,7-18). Final- sino imágenes, como lo expresa el
comen de las víctimas?» (ICor 10, tribuir a la degradación de la reli- mente, es un signo de veneración del pontifical cuando dice: «El altar es
18). En el * sacrificio perfecto, el sig- gión en dos sentidos: olvido de que altar el hecho de que la primera ca- Cristo.»
no cede el puesto a la realidad: sólo es un signo para referirse al ravana de repatriados de la cautivi-
Cristo es a la vez sacerdote, víctima Dios vivo, y asimilación de Yahveh dad pone empeño en reconstruir in- -> Culto - Expiación - Piedra - Pre-
y altar. con los •ídolos. Efectivamente, Sa- mediatamente el altar de los holo- sencia de Dios - Sacerdocio - Sacri-
1. Del memorial al lugar del culto. lomón inaugura un régimen de tole- caustos (Esd 3,3ss), y Judas Macabeo ficio - Sangre - Templo. DS
En los orígenes, si el hombre cons- rancia para con los ídolos aportados manifestará más tarde la misma pie-
truía un altar, era para responder a por sus mujeres extranjeras (IRe dad (IMac 4,44-59). Amén.
Dios que acababa de visitarle; esto 11,7s), Ajab procederá de la misma 3. Del signo a la realidad. Para El término amén, lejos de correspon-
quiere decir la fórmula frecuente en manera (IRe 16,32), Ajaz y Mana- Jesús, el altar sigue siendo •santo, der siempre exactamente a la tra-
el gesto de los patriarcas: «edificó ses introducirán en el templo mis- pero lo es en razón de lo que sig- ducción actual de «¡Así sea!», que
un altar a Yahveh e invocó su •nom- mo altares a la moda pagana (2Re nifica. Jesús recuerda, por tanto, este expresa un mero deseo, pero no una
bre» (Gen 12,7s; 13,18; 26,25). El 16,10-16; 21,5). Los profetas, por su significado, obliterado por la casuís- certeza, significa ante todo: Cierta-
altar, antes de ser un lugar en el parte, censuran la multiplicación de tica de los fariseos (Mt 23,18ss) y mente, verdaderamente, seguramente,
que se ofrecen sacrificios, era un los altares (Am 2,8; Os 8,11; Jer descuidado en la práctica: acercarse o sencillamente: Sí. En efecto, este
•memorial del favor divino; los 3,6). al altar para sacrificar es acercarse a adverbio deriva de una raíz hebrai-
nombres simbólicos que reciben es- 2. El altar del templo único de Je- Dios; no se puede hacer esto con ca que implica firmeza, solidez, se-
tos altares son •testimonio de ello rusalén. Un remedio se aportó a la un corazón airado (5,23s). guridad (cf. •fe.). Decir amén es
(Gen 33,20; 35,1-7; Jue 6,24). Sin situación con la centralización del Cristo no sólo da el verdadero sen- proclamar que se tiene por verdade-
embargo, era también el lugar de las culto en Jerusalén (2Re 23,8s; cf. tido del culto antiguo, sino que pone ro lo que se acaba de decir, con mi-
libaciones y de los sacrificios. Si en IRe 8,63s). En adelante el altar de fin al mismo. En el nuevo templo, ras a ratificar una proposición o a
los principios podía uno contentarse los holocaustos cristaliza la vida re- que es su cuerpo (Jn 2,21), no hay unirse a una plegaria.
con •rocas mejor o peor adaptadas ligiosa de Israel, y numerosos salmos ya más altar que él mismo (Heb 13, 1. Compromiso y aclamación. El
(Jue 6,20; 13,19s), pronto se pensó dan testimonio del lugar que ocupa 10). En efecto, el altar es el que san- amén que confirma un dicho puede
en construir altares de tierra apel- en el corazón de los fieles (Sal 26,6; tifica la víctima (Mt 23,19); así pues, tener un sentido débil, como cuando
mazada o de •piedras brutas, altares 43,4; 84,4; 118,27). Cuando Eze- cuando se ofrece Cristo, él mismo decimos «¡Sea!» (Jer 28,6). Pero las
sin duda groseros, pero mejor adap- quiel describe el templo futuro, el se santifica (Jn 17,19); es a la vez más de las veces es una •palabra que
tados a su finalidad (Éx 20,24ss). altar es objeto de minuciosas des- el sacerdote y el altar. Así, comul- compromete: con ella muestra uno
Para los descendientes de los pa- cripciones (Ez 43,13-17) y la legis- gar en el cuerpo y en la sangre del su conformidad con alguien (IRe 1,
triarcas, el lugar del culto tendía a lación sacerdotal que le concierne se Señor, es •comulgar en el altar que 36) o acepta una misión (Jer 11,5),
representar más valor que el recuer- pone en relación con Moisés (Éx es el Señor, es compartir su mesa asume la responsabilidad de un jura-
do de la teofanía que le había dado 27,1-8; Lev 1-7). Los cuernos del (ICor 10,16-21). mento y del juicio de Dios que le
origen. Esta primacía del lugar fren- altar, mencionados ya hacía tiempo va a seguir (Núm 5,22). Todavía más
El altar celestial de que habla el
te al memorial se manifestaba ya en como lugar de asilo (IRe l,50s; 2,28), solemne es el compromiso colectivo
Apocalipsis y ante el cual esperan
el hecho de que se escogían con fre- adquieren gran importancia: con asumido en el momento de la reno-
los mártires (Ap 6,9), altar de oro
cuencia antiguos lugares de culto ca- frecuencia serán rociados con •san- vación litúrgica de la alianza (Dt
cuya llama hace que se eleve a Dios
naneos: así Bethel (Gen 35,7) o Si- gre para el rito de la •expiación 27,15-26; Neh 5,13).
un humo abundante y oloroso, al
quem (33,19), y más tarde Guilgal (Lev 16,18; Éx 30,10). Estos ritos
que se unen las oraciones de los En la liturgia puede este término
(Jos 4,20) o Jerusalén (Jue 19,10). indican claramente que el altar sim-
santos (8,3), es un símbolo que de- adquirir también otro valor; si uno
De hecho, cuando el pueblo escogi- boliza la presencia de Yahveh.
signa a Cristo y completa el simbo- se compromete frente a Dios, es que
do entra en Canaán, se halla en pre- Al mismo tiempo se precisan las lismo del •cordero. Es ©1 único altar tiene confianza en su palabra y se

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Amén Amor

remite a su poder y a su bondad; gloria de Dios (2Cor 1,20). La Igle- 5s); sobre todo se alimenta del •te- hombres (Gal 3,28). Algunos hom-
esta adhesión total es al mismo tiem- sia pronuncia este amén en unión con mor de Dios: «El que teme al Señor bres querrán romper su amistad con
po «bendición de aquel al que uno los elegidos del cielo (Ap 7,12) y encuentra verdaderos amigos, y como el que se hace discípulo de Cristo (Le
se somete (Neh 8,6); es una oración nadie puede pronunciarlo a menos fiel es él, así lo será su amigo» (Eclo 21,16), pero éste no cesa de ofrecer
segura de ser escuchada (Tob 8,8; que la gracia del señor Jesús esté en 6,16»). De hecho (cf. *amor), el mo- su amistad a todos, aun a los que se
Jdt 15,10). El amén es entonces una él; así el voto con que termina la delo y la fuente de la' verdadera creen sus •enemigo» (Rom 12,13-21).
aclamación litúrgica, y en este con- Biblia y que va sellado por un últi- amistad es 'la amistad que Dios sella
cepto tiene su puesto después de las mo amén, es que esta gracia sea con con el hombre, con un Abraham (Is —* Amor - Hermano - Prójimo.
doxologías (lPar 16,36); en el NT todos (Ap 22,21). 41,8; Gen 18,17ss), con un Moisés CW
tiene con frecuencia este sentido (Éx 33,11), con los profetas (Am 3,7).
(Rom 1,25; Gal 1,5; 2Pe 3,18; Heb - » Fidelidad - Fe - Palabra - Pro- 2. Al enviar a su Hijo entre nos- Amor.
13,21). Siendo una aclamación por mesa - Testimonio - Verdad. otros se mostró Dios «amigo de los «Dios es amor.» «Amaos los unos a
la que la asamblea se une al que ora CT hombres» (Tit 3,4); y Jesús lo des- los otros.» El hombre, antes de lle-
en su nombre, el amén supone que cribió como uno que se deja mo- gar a esta cima de la revelación del
para adherirse a las palabras oídas se Amigo. lestar por el amigo importuno (Le NT, debe purificar las concepciones
comprende su sentido (ICor 14,16). 1. «El amigo fiel no tiene precio» 11,5-8). Sobre todo, Jesús dio a esta totalmente humanas que se forman
Finalmente el amén, como adhe- (Eclo 6,15s; 7,18), porque «ama en amistad un rostro de carne; amó al del amor, para acoger el misterio del
sión y aclamación, concluye los cán- todo tiempo» (Prov 17,17) y hace la joven rico (Me 10,21), amó tierna- amor divino, el cual pasa por la cruz.
ticos de los elegidos, en la liturgia vida deliciosa (Sal 133; Prov 15,17). mente a Lázaro y, a través de él, a La palabra «amor» designa, en efec-
del cielo (Ap 5,14; 19,4), donde se ¿Cómo sería posible olvidar la amis- todos los que por la fe debían re- to, gran cantidad de cosas diferen-
une al alleluia. tad que unió a David y Jonatás en surgir de la tumba con él (Jn 11,3. tes, carnales o espirituales, pasiona-
2. El amén de Dios y el amén del un brote espontáneo (ISa 18,1-4), 11.35ss). Tuvo «compañeros» que les o pensadas, graves o ligeras, que
cristiana. Dios, que se ha compro- que duró en la prueba (ISa 19-20), compartieron su existencia (Me 3,14), expansionan o que destruyen. Se
metido libremente, se mantiene fiel hasta la muerte (2Sa l,25s) y sobre- pero no todos llegaron a ser sus ama una cosa agradable, a un ani-
a sus 'promesas; es el "Dios de vivió en la 'memoria del corazón «amigos» (gr. philos); así a Judas se mal, a un compañero de trabajo, a
•verdad, que es lo que significa el (2Sa 9,1; 21,7)? le llama todavía compañero (gr. he- un amigo, a los padres, a los hijos,
título de Dios amén (Is 65,16). Ahora bien, aunque existen tales tairas) (Mt 26,50; cf. 20,13; 22,12), a una mujer. El hombre bíblico co-
El amén de Dios es Cristo Jesús. amistades, las hay también que son mientras que a los otros acaba Jesús noce todo esto. El Génesis (cf. Gen
En efecto, por él realiza Dios ple- ilusorias. ¿Por qué tienen tantos ami- de declarar: «Ya no os llamo •ser- 2,23s; 3,16; 12,10-19; 22; 24; 34),
namente sus *promesaa y manifiesta gos los ricos, y tan pocos los pobres, vidores, sino amigos» (Jn 15,15): la historia de David (cf. ISa 18,lss;
que no hay en él sí y no, sino úni- los enfermos, los perseguidos? (Prov han compartido sus pruebas, están 2Sa 3,16; 12,15-25; 19,1-5), el Can-
camente sí (2Cor l,19s). En este texto 14,20; cf. Sal 38,12; 55,13s; 88,19; prontos a afrontar la noche de la tar de los cantares son, entre otros
sustituye Pablo el amén hebreo por 109,4s; Job 19,19). ¿Por qué «el que pasión. (Le 22,28s); así Jesús los muchos, testigos de sentimientos de
una palabra griega, nai, que signifi- comparte el pan conmigo levanta hace partícipes de los secretos de su todas clases. Con frecuencia se mez-
ca sí. Jesús, para recalcar que es el contra mí su calcañar» (Sal 41,10)? Padre (Jn 15,15), como entre amigos. cla en ello el pecado, pero también
enviado del Dios de verdad y que Estas dolorosas experiencias enseñan El tipo de amigo de Jesús, fiel hasta hallamos rectitud, profundidad y sin-
sus palabras son verdaderas, intro- a proceder con lucidez en la elec- la cruz, es «el discípulo al que ama- ceridad bajo palabras habitualmente
duce sus declaraciones con un amén ción de los amigos, tanto que a ve- ba Jesús» (Jn 13,23) y al que confía sobrias y discretas.
(Mt5,18; 18,3...), redoblado el evan- ces conviene ponerse en guardia a su propia madre (19,26).
Israel, poco llevado a la abstrac-
gelio de Juan (Jn 1,51; 5,19...). Pero (Eclo 6,5-13; 12,8-13,23; 37,1-5). En adelante reinará una amistad ción intelectual, da con frecuencia a
Jesús no es solamente el que dice Una amistad, incluso sincera (Job perfecta entre estos amigos prontos las palabras una coloración afectiva:
la verdad diciendo las palabras de 2,12a), ¿no puede ser decepcionante a dar la vida los unos por los otros, para él, «conocer es ya amar; su
Dios, sino que es la *palabra mis- (Job 6,15-30) y hasta arrastrar a! como Jesús lo hizo por cada uno •fidelidad a los vínculos sociales y
ma del verdadero Dios, el amén por mal (Dt 13,7; Eolo 12,14; cf. 2Sa (Jn 15,12ss). Aun cuando, entre her- familiares (hesed) está totalmente im-
excelencia, el *testigo fiel y verda- 13,3-15)? manos, esta amistad puede conocer pregnada de arranque y de espon-
dero (Ap 3,14). Así la amistad gana según va en- tormentas (Act 15,36-39; 2Tim 4,10- taneidad generosa (cf. Gen 24,49;
Así, si el cristiano quiere ser *fiel, vejeciendo: «Vino nuevo el amigo 14), renace sin cesar; es que sobre- Jos 2,12ss; Rut 3,10; Zac 7,9).
debe responder a Dios uniéndose a nuevo: cuando envejece es cuando pasa la medida común de la amis- «Amar» (hebr. ahab; gr. agapan)
Cristo; el único amén eficaz es el se bebe con placer» (Eolo 9,10); agra- tad humana (Mt 5,46) y no conoce tiene tantos armónicos como en
que es pronunciado por Cristo a la dece la reprensión sincera (Prov 27, ya las barreras que separan a Jos nuestras lenguas.

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Amor Amor

En una palabra, el hombre bíbli- dia para con el pecador mediante las este amor apasionado y exclusivo es to, el judío piadoso (hebr. hasid:
co sabe el valor de la afectividad •promesas de * salvación; progresi- correspondido únicamente con ingra- Sal 4,4; 132,9.16) sabe ser amado
(cf. Prov 15,17), aun cuando no ig- vamente se restablecerán los lazos de titud y traición. Pero el amor es más por un Dios, del que canta la mise-
nora sus riesgos (Prov 5; Eclo 6,5- amor que unen a Dios y al hombre. fuerte que el pecado, aun cuando ricordiosa *fidelidad a la *alianza
17). Cuando la noción de amor pe- La historia del paraíso expresa en deba sufrir (Os 11,8); *perdona y (Sal 136; Jl 2,13), la bondad (Sal
netra su psicología religiosa, está compendio la historia sagrada. re-crea en Israel un *corazón •nue- 34,9; 100,5), la «gracia (Gen 6,8;
completamente cargada de una ex- 1. Amigos y confidentes de Dios. vo capaz de amar (Os 2,2ls; Jer 31, Is 30,18). Por su parte reitera sin
periencia humana densa y concreta. Dios, al llamar a Abraham, un pa- 3.20.22; Ez 16,60-63; 32,26s). Otras cesar su amor a Dios (Sal 31,24;
Al mismo tiempo suscita numerosas gano entre tantos (Jos 24,2s), a ser su imágenes, como la del *pastor (Ez 73,25; 116,1) y a todo lo que se re-
cuestiones. Dios, tan grande, tan pu- amigo (Is 41,8), expresa su amor 34) o de la *viña (Is 5; Ez 17,6-10), laciona con Él • su *nombre, su *ley,
ro, ¿puede abajarse a amar al hom- en forma de una *amistad: Abra- expresan el mismo celo divino y el su «sabiduría (Sal 34,13; 119,127;
bre pequeño, pecador? Y si Dios ham viene a ser el confidente de sus mismo drama. Is 56,6; Eclo 1,10; 4,14). Este amor
tiene la condescendencia de amar al secretos (Gen 18,17). Si es así, es El Deuteronomio, promulgado sin debe con frecuencia probarse frente
hombre, ¿cómo podrá el hombre co- que Abraham ha respondido a las duda (2Re 22) en el momento en al ejemplo y a la presión de los •im-
rresponder con amor a ese amor? exigencias del amor divino: ha de- que el pueblo parece preferir defini- píos (Sal 10; 40,14-17; 73; Eclo
¿Qué relación existe entre el amor jado su patria siguiendo la llamada tivamente al amor de Dios el culto 2,11-17); y esto puede llegar hasta
de Dios y el amor de los hombres? de Dios (12,1); debe penetrar más de los *ídolos, recuerda incesante- al *martirio, el de los Macabeos
Las religiones se esfuerzan, cada una adentro en el misterio del *temor mente que el amor de Dios a Israel (2Mac 7) o el de rabbi Aquiba, que
a su manera, por responder a estas de Dios que es amor, pues es lla- es gratuito (Dt 7,7s) y que Israel muere por su fe el 135 después de
cuestiones, cayendo ordinariamente mado a sacrificar a su hijo único, y debe «amar a Dios con todo su co- J . C : «Le he amado con todo mi co-
en uno de dos extremos opuestos: con él su amor humano: «Toma a razón» (6,5). Este amor se expresa razón, dirá, y con toda mi fortuna;
relegar el amor de Dios a una esfe- tu hijo, al que amas» (Gen 22,2). en actos de *adoración y de •obe- todavía no habia tenido ocasión de
ra inaccesible, a fin de mantener la •Moisés no tiene que sacrificar a diencia (11,13; 19,9) que suponen amarlo con toda mi *alma. El mo-
distancia entre Dios y el hombre, o su hijo; pero su pueblo entero se una elección radical, un desprendi- mento ha llegado.» Cuando se pro-
profanar el amor de Dios convirtién- pone en contingencia por el conflic- miento costoso (4,9-28; 30,15-20). nunciaba esta palabra sublime, la
dolo en un amor totalmente humano, to entre la santidad divina y el pe- Pero sólo es posible si Dios en per- revelación plenaria había sido dada
a fin de hacer a Dios presente al cado; Moisés está desgarrado entre sona viene a *circuncidar el corazón ya a los hombres por Jesucristo.
hombre. A estas búsquedas metafí- Dios, cuyo enviado es, y su pueblo, de Israel y a hacerlo capaz de amar NT. El amor entre Dios y los hom-
sicas o místicas responde la Biblia al que representa (Éx 32,9-13). Si se (30,6). bres se había revelado en el AT a
con claridad. Dios ha tomado la ini- mantiene fiel, es porque desde su vo- través de una sucesión de hechos:
3. Hacia un diálogo personal. Des-
ciativa de un diálogo de amor con cación (3,4) hasta su muerte no cesó iniciativas divinas y repulsas del hom-
pués de la «cautividad Israel, puri-
los hombres; en nombre de este de progresar en la intimidad de Dios, bre, sufrimiento del amor desdeñar
ficado por la prueba, descubre que
amor los induce y les enseña a amar- conversando con él como con un do, superaciones dolorosas para es-
Dios se dirige al corazón de cada
se unos a otros. amigo (33,11; *prójimo); tuvo la tar al nivel del amor y aceptar su
uno. En otro tiempo se hablaba del
revelación de la ternura inmensa de gracia. En el NT el amor divino se
I. EL DIÁLOGO DE AMOR ENTRE DIOS amor de Yahveh a la colectividad
Dios, de un amor que, sin sacrificar expresa en un hecho único, cuya na-
Y EL HOMBRE. AT. Aun cuando en (Dt 4,7) o a los jefes (2Sa 12,24);
nada de la 'santidad, es •misericor- turaleza misma transfigura los datos
los relatos de la creación (Gen 1; ahora se sabe ya que todo judío es
dia (34,6s). de la situación: Jesús viene a vivir
2-3) no figura la palabra amor, en amado, sobre todo el *justo (Sal 37,
como Dios y como hombre el drama
ellos se insinúa el amor de Dios a 2. La revelación pro)'ética. Los pro- 25-29; 146,8), el *pobre y el peque-
del diálogo de amor entre Dios y el
través de la bondad de que son ob- fetas, también confidentes de Dios ño (Sal 113,5-9). Esto lo expresa ad-
hombre.
jeto Adán y Eva. Dios quiere darles (Am 3,7), amados personalmente por mirablemente el Cantar de los can-
la *vida con plenitud, pero este don un Dios, cuya elección se posesiona tares: el diálogo de amor, con sus 1. El don del Padre. La venida de
supone una libre adhesión a su n o - de ellos (7,15), los desgarra a veces alternativas de posesión y de busca, Jesús es en primer lugar un gesto
luntad; Dios entabla el diálogo de (Jer 20,7ss), pero los llena también se establece entre Yahveh e Israel. del Padre. Después de los profetas
amor indirectamente a través del de gozo (20,llss), son los testigos Poco a poco se esboza incluso la y de las promesas del AT, «acordán-
mandamiento. Adán lo descartó que- del drama del *amor y de la *ira idea de que más allá del judío, el dose de su misericordia» (Le l,54s;
riendo apoderarse por fuerza de lo de Yahveh (Am 3,2). Oseas, luego amor de Dios respeta también a los Heb 1,1) se da Dios a conocer (Jn
que le estaba destinado como don. Jeremías y Ezequiel, revelan que paganos (Jon 4,10s), y hasta a toda 1,18); manifiesta su amor (Rom 8,39;
Y pecó. Entonces el misterio de la Dios es el *esposo de Israel, el cual, criatura (Sab 11,23-26). Un 3,1; 4,9) en aquel que no es
bondad se profundiza en •misericor- sin embargo, no cesa de ser infiel; Próximamente a la venida de Cris- sólo el *mesías salvador esperado

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Amor Amor

(Le 2,11), sino además su propio Padre desde los comienzos (Le 2,49; en la radical 'soledad humana (Me verdadero 'conocimiento religioso;
•Hijo (Me 1,11; 9,7; 12,6), aquel cf. Heb 10,5ss), viviendo en oración 14,50; 15,29-32), perdonando sin los hombres, testigos o no de la vida
a quien ama (Jn 3,35; 10,17; 15,9; y en acción de gracias (cf. Me 1,35; embargo y acogiendo todavía (Le terrestre de Jesús, son aqui iguales,
Col 1,13), el que es uno con Él, Dios Mt 11,25) y sobre todo en perfecta 23,28.34.43; Jn 19,26), llega Jesús al sin distinción de tiempo ni de raza.
como Él (Jn 1,1; cf. 10,30-38; 17, conformidad con la voluntad divina instante único del «más grande amor» Todo hombre tiene necesidad del Es-
21; Mt 11,27). (Jn 4,34; 6,38), está incesantemente (Jn 15,13). Entonces da todo, sin píritu para poder decir «Padre» (Rom
El amor del Padre se expresa en- a la 'escucha de Dios (5,30; 8,26. reserva, a Dios (Le 23,46) y a todos 8,15) y glorificar a Cristo (Jn 16,14).
tonces en una forma que no puede 40), lo cual le asegura que es escu- los hombres sin excepción (Me 10, Así se derrama en nosotros un amor
ser superada por nada. Se realiza la chado por él (U,41s; cf. 9,31). Por 45; 14,24; 2Cor 5,14s; ITim 2,5s). (Rom 5,5) que nos apremia (2Cor
nueva 'alianza y se concluyen las lo que se refiere a los hombres, su Por la cruz es Dios plenamente 'glo- 5,14), un amor del que nada puede
nupcias eternas del 'esposo con la vida se da completamente, no sólo a rificado (Jn 17,4); «el hombre Jesús» ya separarnos (Rom 8,35-39) y que
humanidad. La gratuidad divina, que algunos 'amigos (cf. Me 10,21; Le (ITim 2,5) y con él la humanidad nos prepara al encuentro definitivo
existía desde siempre (Dt 7,7s), llega 8,lss; Jn 11,3.5.36), sino a todos entera merece ser amada por Dios de amor, en el que «conoceremos co-
a su colmo en un *don sin medida (Me 10,45); pasa por el mundo ha- sin reserva (Jn 10,17; Flp 2,9ss). mo somos conocidos» (ICor 13,12).
común con el valor del hombre (Rom ciendo bien (Act 10,38; Mt 11,28»), Dios y el hombre comunican en la 4. Dios es amor. El amor entre
5,6s; Tit 3,5; Un 4,10-19). Este don en un desinterés total (Le 9,58) y 'unidad, según la última oración de Dios y el hombre tiene finalmente
es definitivo, más allá de la existen- atento a todos, incluso, y sobre todo, Jesús (Jn 17). Pero todavía es pre- por fuente el amor eterno del Padre
cia terrenal de Jesús (Mt 28,20; Jn a los más despreciados y a los más ciso que el hombre acepte libremen- y del Hijo (Jn 17,24.26), que es tam-
14,18s); es llevado al extremo, pues indignos (Le 7,36-50; 19,1-10; Mt te un amor tan total y exigente, que bién el amor del Espíritu (2Cor 13,
consiente con la muerte del Hijo pa- 21,31s); escoge gratuitamente a los debe llevarle a sacrificarse siguien- 13), en una palabra, el amor eterno
ra que el *mundo logre la vida (Rom que quiere (Me 3,13) para hacerlos do a Cristo (17,19). Halla en el ca- de la Trinidad. Y en ésta aparece la
5,8; 8,32) y para que nosotros sea- su» amigos (Jn 15,15s). mino el 'escándalo de la 'cruz, que afirmación que es la última palabra
mos 'hijos de Dios (Un 3,1; Gal Este amor exige reciprocidad; el no es sino el escándalo del amor. de toda cosa: en su esencia misma
4,4-7). Si «Dios amó tanto al mun- mandamiento del Deuteronomio se Ahí es donde se manifiesta en su 'Dios es amor (Un 4,8.16).
do que le dio a su Hijo unigénito» mantiene en vigor (Mt 22,37; cf. plenitud el don del Esposo a la es- II. LA CARIDAD FRATERNA. AT. Ya en
(Jn 3,16), es para que los hombres Rom 8,28; ICor 8,3; Un 5,2), pero posa (Ef 5,25ss; Gal 2,20), pero tam- el AT el mandamiento del amor de
tengan la *vida eterna; pero a sí se le obedece a través de Jesús: bién para los hombres la suprema Dios se completa con el «segundo
mismos se condenan los que se nie- amándole se ama al Padre (Mt 10, tentación de la infidelidad. mandamiento»: «Amarás a tu próji-
gan a creer en el que ha sido en- 40; Jn 8,42; 14,21-24). Finalmente, 3. El amor universal en el Espíritu. mo como a ti mismo» (Lev 19,18).
viado y «aman más» las tinieblas amar a Jesús es guardar íntegramente Si el calvario es el lugar del amor A decir verdad, este mandamiento
que la luz (3,19). La opción es inevi- su 'palabra (Jn 14,15.21.23) y 'se- perfecto, la manera como lo mani- se presenta en forma menos solemne
table: o el amor por la fe en el guirle renunciando a todo (Me 10, fiesta es una 'prueba decisiva: de que el otro (comp. Lev 19,1-37 y
Hijo, o la *ira por la repulsa de la 17-21; Le 14,25ss). Consiguientemen- hecho los amigos del crucificado lo Dt 6,4-13) y la palabra 'prójimo
fe (3,36). te, a lo largo del evangelio se ope- abandonan (Me 14,50; Le 23,13-24); tiene un sentido bastante restringido.
ra una división (Le 2,34) entre los es que la adhesión al amor divino Pero al israelita se le invita ya a
2. El amor perfecto revelado en Je- no es cuestión de encuentro físico prestar atención a «los otros». En
sús. Ahora ya el drama del amor se que aceptan y los que rechazan este
amor, frente al cual no se puede ni de razonamiento humano, en una los textos más antiguos es ya una
desarrolla no sólo con ocasión del palabra, de «conocimiento según la ofensa a Dios ser indiferente u hos-
contacto con Jesús, sino también a permanecer neutral (Jn 6,60-71; cf.
3,18s; 8,13-59; 12,48). •carne» (2Cor 5,16); hace falta el til al prójimo (Gen 3,12; 4,9s) y la
través de su persona. Por su misma don del 'Espíritu, que crea en ley une a las exigencias que concier-
existencia es Jesús revelación concre- b) En la *cruz revela el amor en el hombre un «'corazón 'nuevo» nen a las relaciones con Dios, las
ta del amor. Jesús es el 'hombre que forma decisiva su intensidad y su (cf. Jer 31,33s; Ez 36,25ss). El Espíri- que atañen a las relaciones entre los
realiza el diálogo filial con Dios y drama. Era preciso que Jesús su- tu, derramado en 'pentecostés (Act hombres: así el Decálogo (Éx 20,12-
da su testimonio delante de los hom- friera (Le 9,22; 17,25; 24,7.26; cf. 2,1-36), como lo había prometido 17) o el «código de la alianza», que
bres. Jesús es Dios que viene a vivir Heb 2,8), para que se revelara ple- Cristo (Jn 14,16ss; cf. Le 24,49) está abunda en prescripciones de aten-
en plena humanidad su amor y a namente su 'obediencia al Padre desde entonces presente en el mun- ción para con los 'pobres y los pe-
hacer oir su ardiente llamamiento. flRp 2,8) y su amor a los suyos (Jn do (Jn 14,16) por la Iglesia (Ef 2,21s), queños (Éx 22,20-26; 23,4-12). Toda
En su persona misma el hombre ama 13,1). Totalmente libre (cf. Mt 26, y 'enseña a los hombres lo que Jesús la tradición profética (Am 1-2; Is
a Dios y es amado por él. 53; Jn 10,18), a través de la tenta- les ha dicho (Jn 14,26) haciéndoselo 1,14-17; Jer 9,2-5; Ez 18,5-9; Mal
a) La vida entera de Jesús ma- ción y del aparente 'silencio de Dios comprender desde dentro, con un 3,5) y toda la tradición sapiencial
nifiesta este doble diálogo. Dado al (Me 14,32-41; 15,34; cf. Heb 4,15)

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Amor Ángeles

(Prov 14,21; 1,8-19; Eclo 25,1; Sab NT. Si la concepción judía podía ha- por Jesús: «Amaos los unos a los lidad divina y eterna (13,8-13). Por
2,10ss) van en el mismo sentido; cer creer que el amor fraterno se otros, como yo os he amado» (Jn ella es •edificada la Iglesia (ICor 8,
no se puede agradar a Dios sin res- yuxtapone en el mismo plano a otros 13,34s). El acto de amor de Cristo 1; Ef 4,16); por ella el hombre vie-
petar a los otros hombres, pero so- mandamientos, la visión cristiana, en sigue expresándose a través de los ne a ser perfecto para el •día del
bre todo a los más abandonados, los cambio, le da el puesto central y actos de los discípulos. Este manda- Señor (Flp l,9ss).
menos «interesantes». Nunca se cre- hasta único. miento, si bien antiguo por estar li- 3. El amor es comunión. Desde lue-
yó poder amar a Dios sin interesar- 1. Los dos amores. De un extremo gado con las fuentes de la revelación go, Juan no ignora la universalidad
se por los hombres: «practicaba a otro del NT el amor del *prójimo (Un 2,7s), es •nuevo: en efecto, Je- y la gratuidad del amor divino (Jn
la justicia y el derecho... juzgaba la aparece indisociable del amor de sús inauguró una era nueva que 3,16; 15,16; Un 4,10), pero es más
causa del pobre y del desgraciado. Dios: los dos mandamientos son el anunciaban los profetas, dando a sensible a la •comunión del Padre
* Conocerme, ¿no es esto?» (Jer 22, ápice y la clave de la ley (Me 12,28- cada uno el Espíritu que crea cora- y del Hijo en el Espíritu. Este amor
15s). El oráculo concierne a Josfas, 33 p); es el compendio de toda exi- zones nuevos. Si, pues, están unidos se difunde en nosotros y nos invita
pero alcanza a todo Israel (cf. Jer gencia moral (Gal 5,22; 6,2; Rom 13, los dos mandamientos, es porque el a participar en él, no sólo aman-
9,4). 8s; Col 3,14), el mandamiento único amor de Cristo continúa expresán- do a Dios, sino viviendo a su imagen
Que a este amor se le llame ex- (Un 15,12; 2Jn 5); la caridad es la dose a través de la caridad que ma- en una intensa comunión religiosa
plícitamente amor, esto no se dice •obra única y multiforme de toda nifiestan los discípulos entre sí. de intercambio y de reciprocidad. La
con frecuencia (Lev 19,18; 19,34; •fe viva (Gal 5,6.22): «el que no ama 2. El amor es don. La caridad cris- comunión de los discípulos es un
Dt 10,19). Sin embargo, ya con oca- a su hermano, al que ve, ¿cómo tiana es vista, sobre todo por los fuego de amor que el cristiano debe
sión del amor para con el •extran- amará a Dios, al que no ve» (Un sinópticos y san Pablo, conforme a animar con todo su corazón. Frente
jero se funda el mandamiento en el 4,20s)? la imagen de Dios que da gratuita- al •mundo, al que no debe amar
deber de obrar como Yahveh en los Este amor es esencialmente religio- mente su Hijo por la salvación de (Un 2,15; cf. Jn 17,9), amará a sus
tiempos del •Éxodo: «Yahveh ama so, de un espíritu completamente todos los hombres pecadores, sin mé- hermanos con un amor exigente y
al extranjero y le alimenta y le viste. distinto de la mera filantropía. En rito alguno por su parte (Me 10,45; concreto (Un 3,11-18), en el que en-
Amad también vosotros al extranje- primer lugar por su modelo: imitar Rom 5,6ss). Es, pues, universal, sin tra en juego la ley de la renuncia y
ro, porque extranjeros fuisteis en la el amor mismo de Dios (Mt 5,44s; dejar que subsista barrera alguna so- de la muerte, sin la cual no hay ver-
tierra de Egipto» (Dt 10,18s). El mo- Ef 5,ls.25; Un 4,1 ls). Luego por su cial o racial (Gal 3,28), sin despre- dadera •fecundidad (Jn 12,24s). Por
tivo no es una mera solidaridad na- fuente, y sobre todo porque es la ciar a nadie (Le 14,13; 7,39); más esta caridad el creyente •permanece
tural, sino la historia de la salvación. obra de Dios en nosotros: ¿cómo aún, exige el amor de los •enemigos en comunión con Dios (Un 4,7-5,4).
Antes de la venida de Cristo, el seríamos nosotros •misericordiosos (Mt 5,43-47; Le 10,29-37). El amor Tal fue la última oración de Jesús:
judaismo profundiza la naturaleza como el Padre celestial (Le 6,36) si no puede desalentarse: tiene como «que el amor con que me has ama-
del amor *fraterno. En el amor del no nos lo enseñara el Señor (ITes leyes el •perdón sin límites (Mt 18, do esté en ellos y yo en ellos» (Jn
prójimo se incluye al adversario ju- 4,9), si no lo derramara el Espíritu 21s; 6,12.14s), el gesto espontáneo 17,26). Este amor fraterno, vivido por
dío y hasta al enemigo pagano; el en nuestros corazones (Rom 5,5; para con el adversario (Mt 5,23-26), los discípulos en medio del mundo
amor se hace más universal, aun 15,30)? Este amor viene de Dios y la •paciencia, el bien devuelto a al que no pertenecen (17,11.15s), es
cuando Israel conserva su papel cen- existe en nosotros por el hecho mis- cambio del mal (Rom 12,14-21; Ef el •testimonio a través del cual el
tral. «Ama la paz», dice Hillel. «As- mo de que Dios nos toma por •hi- 4,25-5,2). En el •matrimonio se ex- mundo puede reconocer a Jesús como
pira a la paz. Ama a las criaturas, jos (Un 4,7). Y, venido de Dios, presa en forma de don total, a ima- enviado del Padre (17,21): «En esto
condúcelas a la ley.» Se descubre vuelve a Dios: amando a nuestros gen del sacrificio de Cristo (Ef 5,25- conocerán que sois mis discípulos:
que amar es prolongar la acción di- hermanos amamos al Señor mismo 32). Para todos es finalmente una si tenéis caridad los unos con los
vina: «Lo mismo que el Santo (Mt 25,40), puesto que todos juntos •esclavitud mutua (Gal 5,13), en la otros» (13,35).
— ¡bendito sea! —• viste a los que formamos el •cuerpo de Cristo (Rom que el hombre renuncia a sí mismo
están desnudos, consuela a los afli- 12,5-10; ICor 12,12-27). Tal es la con Cristo crucificado (Flp 2,1-11).
gidos, entíerra a los muertos, así tú manera como podemos responder al Pablo, en su «himno a la caridad» —> Amigo - Ira - Conocer - Elec-
también viste a los que están desnu- amor con que Dios nos amó el pri- (ICor 13) manifiesta la naturaleza y ción - Esposo - Eucaristía - Enemi-
dos, visita a los enfermos, etc.» En mero (Un 3,16; 4,19s). la grandeza .del amor. Sin descuidar go - Hermano - Odio - Misericor-
estas condiciones era ya fácil hacer el en modo alguno sus exigencias coti- dia - Prójimo - Sacrificio - Celo.
enlace entre los dos mandamientos Mientras se aguarda la parusía del dianas (13,4ss), afirma que sin la ca- CW
de amor de Dios y de amor del pró- Señor, la caridad es la actividad ridad nada tiene valor (13,lss), que
jimo; así lo hizo un día un escriba esencial de los discípulos de Jesús, sólo ella sobrevivirá a todo: aman- Ángeles.
que abordó a Jesús (Le 10,26s). según la cual serán juzgados (Mt 25, do como Cristo vivimos ya una rea- El nombre de los ángeles no es un
31-46). Tal es el testamento dejado nombre de naturaleza, sino de fun-
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Ángeles Ángeles

ción: hebr. matak, gr. angelos, sig- Sin embargo, junto a estos enig- a veces de una simbólica prestada y esencial del pensamiento está en otra
nifica «mensajero». Los ángeles son máticos mensajeros, los antiguos re- «•tematiza »u representación del parte, y aquí se reordena en torno a
«espíritus destinados a servir, envia- latos bíblicos conocen también un mundo angélico. Así el Libro de To- la revelación de Jesucristo.
dos en misión de favor de los que ángel de Yahveh (Gen 16,7; 22,11; bías cita a los siete ángeles de la faz 1. Los ángeles y Cristo. El mundo
han de heredar la salud» (Heb 1,14). Éx 3,2; Jue 2,1), que no difiere de (Tob 12,15; cf. Ap 8,2), que tienen su angélico tiene su puesto en el pensa-
Inaccesibles a nuestra percepción or- Yahveh mismo manifestado acá aba- réplica en la angelología de Persia. miento de Jesús. Los evangelistas ha-
dinaria, constituyen un mundo miste- jo en forma visible (Gen 16,13; Éx Pero no ha cambiado el papel asigna- blan a veces de su trato íntimo
rioso. Su existencia no es nunca un 3,2): *Dios, que habita en una luz do a los ángeles. Velan por los hom- con los ángeles (Mt 4,11; Le 22,43);
problema para la Biblia; pero fuera inaccesible (ITim 6,16), no puede bres (Tob 3,17; Sal 91,11; Dan Jesús menciona a los ángeles como
de este punto la doctrina relativa dejar ver su *rostro (Éx 33,20); 3,49s) y presentan a Dios sus oracio- seres reales y activos. Sin dejar de
a los ángeles presenta un desarrollo los hombres no perciben nunca de nes (Tob 12,12); presiden los destinos velar por los hombres, ven el ros-
evidente, y la manera como se habla él sino un misterioso reflejo. El ángel de las naciones (Dan 10,13-21). tro del Padre (Mt 18,10 p). Su vida
de ellos y como se los representa de Yahveh de los viejos textos sirve, A partir de Ezequiel explican a los está exenta de las sujeciones de la
supone una utilización constante de pues, para traducir una ideología profetas el sentido de sus visiones carne (cf. Mt 22,30 p). Aun cuando
los recursos del simbolismo reli- todavía arcaica, que con la denomi- (Ez 40,3s; Zac l,8s); esto viene ignoran la fecha del juicio final, que
gioso. nación de «ángel del Señor» deja finalmente a ser un rasgo literario es un secreto exclusivo del Padre
AT. 1. Los ángeles de Yahveh y huellas hasta en el NT (Mt 1,20.24; característico de los apocalipsis (Dan (Mt 24,36 p), serán sus ejecutores (Mt
el ángel de Yahveh. El AT, sir- 2,13.19), e incluso en la patrística. 8,15-19; 9,21ss). Reciben 'nombres 13,39.49; 24,31). Desde ahora par-
viéndose de un rasgo corriente en las Sin embargo, a medida que progresa en relación con sus funciones: Ra- ticipan en el gozo de Dios cuan-
mitologías orientales, pero adaptán- la revelación se va asignando más y fael, «Dios cura» (Tob 3,17; 12,15), do los pecadores se convierten (Le
dolo a la revelación del Dios único, más su papel a los ángeles, mensa- Gabriel, «héroe de Dios» (Dan 8,16; 15,10). Todos estos rasgos están con-
representa con frecuencia a Dios jeros ordinarios de Dios. 9,21), Miguel, «¿quién como Dios?». formes con la doctrina tradicional.
como un soberano oriental (IRe 22, 2. Desarrollo de la doctrina de los A éste, que es el príncipe de todos, Jesús precisa además su situación
19; Is 6,lss). Los miembros de su ángeles. Originariamente se atri- está encomendada la comunidad ju- en relación con el *Hijo del hom-
corte son también sus 'servidores buían indistintamente a los ángeles día (Dan 10,13.21; 12,1). Estos da- bre, esa figura misteriosa que le
(Job 4,18); se los llama también los tareas buenas o malas (cf. Job 1,12). tos se amplifican todavía en la lite- define a él mismo, particularmente en
•santos (Job 5,1; 15,15; Sal 89,6; Dios envía su buen ángel para que ratura apócrifa (Libro de Henoc) y su 'gloria futura: los ángeles le
Dan 4,10) o los *hijos de Dios (Sal vele sobre Israel (Éx 23,20); pero rabínica, que trata de organizados en acompañarán el día de su parusía
29,1; 89,7; Dt 32,8). Entre ellos para una *misión funesta envía án- sistemas más o menos coherentes. Asi (Mt 25,31); ascenderán y descende-
los querubines (cuyo nombre es de geles de desgracia (Sal 78,49), tales la doctrina del AT sobre la existencia rán sobre él (Jn 1,51), como en otro
origen mesopotámico) sostienen su como el Exterminador (Éx 12,23; del mundo angélico y su presencia tiempo por la escalera de Jacob
trono (Sal 80,2; 99,1), arrastran ®u ca- cf. 2Sa 24,16s; 2Re 19,35). Incluso en el mundo de los hombres se afir- (Gen 28,10...); él los enviará para
rro (Ez 10,lss), le sirven de mon- el *Satán del libro de Job forma ma con constancia. Pero las repre- reunir a los elegidos (Mt 24,31 p) y
tura (Sal 18,11), o guardan la entrada todavía parte de la corte divina sentaciones y clasificaciones que uti- descartar del reino a los condenados
de sus dominios para vedarla a los (Job 1,6-12; 2,1-10). Sin embargo, liza tienen necesariamente un carác- (Mt 13,41s). En el tiempo de la
profanos (Gen 3,24); los serafines después de la cautividad se especia- ter simbólico que hace muy delicada pasión están a su servicio y él podría
(los «ardientes») cantan su gloria (Is lizan más los cometidos angélicos y su apreciación. requerir su intervención (Mt 26,53).
6,3), y uno de ellos purifica los la- los ángeles adquieren una califica-
ción moral en relación con su fun- NT. El NT recurre al mismo len- El pensamiento cristiano primitivo
bios de Isaías durante su visión inau- guaje convencional, que toma a la no hace, pues, sino prolongar las
gural (Is 6,7). Se halla también a los ción: ángeles buenos por un lado,
Satán y los 'demonios por el otro; vez de los libros sagrados y de la tra- palabras de Jesús, cuando afirma
querubines en la iconografía del dición judía contemporánea. Así enu- que los ángeles le son inferiores.
templo, en el que resguardan el entre unos y otros hay oposición
constante (Zac 3,ls). Esta concep- mera los arcángeles (ITes 4,16; Jds Rebajado por debajo de ellos con su
arca con sus alas (IRe 6,23-29; Éx 9), los querubines (Heb 9,5), los tro- encarnación (Heb 2,7), merecía, sin
25,18s). Todo un ejército celeste (IRe ción de un mundo espiritual dividido
revela la influencia indirecta de Me- nos, las dominaciones, los princi- embargo, su adoración en su calidad
22,19; Sal 148,2; Neh 9,6) realza pados, las potestades (Col 1,16), a de 'Hijo de Dios (Heb l,6s; cf. Sal
así la *gloria de Dios; está a su sopotamia y de Persia; para resistir
mejor al sincretismo iranobabilónico, los que en otro lugar se añaden las 97,7). A partir de su resurrección
disposición para gobernar el mun- virtudes (Ef 1,21). Esta jerarquía, aparece claro que Dios los ha so-
do y ejecutar sus órdenes (Sal 103, el pensamiento judío desarrolla su
doctrina anterior; sin renunciar en cuyos grados varían en la expresión, metido a él (Ef l,20s), una vez que
20); establece un enlace entre el no tiene el carácter de una doctrina habían sido creados en él, por él
cielo y la tierra (Gen 28,12). nada a su riguroso monoteísmo, usa
ya fijada. Pero, como en el AT, lo y para él (Col 1,16). Actualmente

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Ángeles Anímales

reconocen su *señorío (Ap 5,1 ls; (Col 2,18), no obstante, el cristiano de cuentas, el drama de los hombres beneficios sobre todos los seres vivos
7,1 ls) y el último *día formarán su debe conservar un sentido profundo y de la creación entera que aspiran (p.e., Sal 104,27; 147,9; Mt 6,26).
escolta (2Tes 1,7; Ap 14,14-16; cf. de su presencia invisible y de su a la redención. Están tan próximos al hombre que
ITes 4,16). Así el mundo angélico acción auxiliadora. 1. LOS ANIMALES Y EL HOMBRE EN LA forman parte de la alianza conclui-
se subordina a Cristo, cuyo misterio CREACIÓN. 1. Los animales ¿superio- da entre Dios y Noé (Gen 9,9ss) y
ha contemplado (ITim 3,16; cf. IPe —> Demonios - Dios - Espíritu - res al hombre? El culto de los ani- que ellos mismos vienen a estar su-
1,12). Gloria - Misión - Satán. males, sea lo que fuere del signifi- jetos a la ley mosaica... El sábado
2. Los ángeles y los hombres. En PMG y PG cado y de los diferentes aspectos de se aplica tanto al buey como al ser-
esta perspectiva los ángeles siguen la zoolatría, muestra con qué sagra- vidor (Éx 23,12; Dt 5,14). Y para
desempeñando cerca de los hombres Animales. do respeto ciertas religiones primi- con ellos está prescrita una actitud
los cometidos que les asignaba ya El mundo animal constituye la par- tivas, como la de los egipcios, con- de humanidad (Éx 23,5; Dt 22,6s;
el AT. Cuando una comunicación te de la naturaleza más próxima al sideraban a estos seres extrahumanos. 25,4; cf. lCor 9,9; ITim 5,18). En
sobrenatural llega del cielo a la hombre. Este parentesco, que a ve- Israel sucumbe a veces (Éx 32; IRe cuanto a los animales criminales, se-
tierra, son ellos sus misteriosos men- ces podría pasarnos inadvertido, era 12,28-32) a esta tentación de divini- rán castigados (Gen 9,5; Lev 20,
sajeros: Gabriel transmite la doble sentido de modo particular por los zar a los animales o de adorar a su 15s); en ciertos casos serán incluso
anunciación (Le 1,19.26); un ejército hebreos, que vivían más que nosotros imagen. Sin embargo, la ley de Moi- lapidados (Éx 21,28-32). En fin, son
celeste interviene la noche de Na- en contacto permanente con los ani- sés, las amonestaciones de los pro- asociados tanto a la penitencia de
vidad (Le 2,9-14); los ángeles anun- males. Por esta razón la Biblia uti- fetas, los consejos de la sabiduría los hombres (Jon 3,7) como a su cas-
cian también la resurrección (Mt liza con bastante frecuencia para retraen a los hebreos de esta direc- tigo (Éx 11,5).
28,5ssp) y dan a conocer a los ilustrar sus descripciones la aptitud ción degradante (p.e., Sab 15,18s; cf. 3. Superioridad del hombre sobre
apóstoles el sentido de la ascensión de los animales para expresar cier- Rom 1,23). En cuanto a los enemi- el animal. Sin embargo, en el relato
(Act 1,1 Os). Auxiliares de Cristo en tas actitudes humanas: al enemigo gos idólatras, lejos de ser preserva- de los orígenes, ciertas notaciones
la obra de la salvación (Heb 1,14), se le llama perro (p.e., Sal 22,17); a dos por los animales adorados, se- muy claras indican la percepción neta
se encargan de la custodia de los una tropa de invasión se la repre- rán castigados por ellos (Sab 15-16; de cierta superioridad del hombre
hombres (Mt 18,10; Act 12,15), pre- senta como una nube de langosta Ez 39,4.17-20; Ap 19,17s.21). sobre el animal. Adán *nombra a los
sentan a Dios las oraciones de los (p.e., Is 33,4); se describe como un 2. Nexo entre el animal y el hom- animales, afirmando así su dominio
santos (Ap 5,8; 8,3), conducen el león, ora a Dios, ora al enemigo bre. La semejanza del hombre con (Gen 2,20). Por lo demás, ninguno de
alma de los justos al paraíso (Le (en la ambivalencia de ciertos sím- el animal, especialmente su origen ellos puede constituir para el hombre
16,22; «In paradisum deducant te bolos hay que ver la ambigüedad común a partir del polvo y su ma- «una ayuda que le sea adecuada»
angeli...»). Para proteger a la Iglesia de este mundo animal, del que for- nera común de acabar en la fosa, se (Gen 2,18-23), y la bestialidad es se-
llevan adelante en torno a Miguel mamos parte, capaz tanto de lo me- expresa a veces en forma brutal (Ecl veramente castigada (Éx 22,18; Dt
el combate contra Satán, que dura jor como de lo peor); a menudo se 3,19ss; Sal 49,13). Más a menudo y 27,21; Lev 18,23). Además, el animal
desde los orígenes (Ap 12,1-9). compara al pueblo con un rebaño más discretamente se une con un la- puede ser muerto por el hombre y
Un vínculo íntimo enlaza así al (p.e., la parábola de Natán: 2Sa 12, zo fraterno a estas dos criaturas, servirle de alimento (Gen 9,2s). Fi-
mundo terrenal con el mundo celes- 1-4; Jer 23,1-8; Ez 34; Jn 10,1-16); reunidas bajo la común denomina- nalmente, se afirma la superioridad
tial; en el cielo los ángeles celebran el *cordero sirve incluso para re- ción de «vivientes». Unas veces el del hombre con un lirismo que re-
una liturgia perpetua (Ap 4,8-11), a presentar a Cristo (Jn 1,29; Ap 5, hombre ayuda al animal: Noé sal- suena como el canto de victoria de
la que se asocia en la tierra la litur- 6...) y la paloma al 'Espíritu Santo va de las aguas a una pareja de cada una triunfante toma de conciencia
gia de la Iglesia (cf. gloria, prefacio, (Mt 3,16 p). especie viva; otras veces el animal (Gen 1,26-30; Sal 8,6-9). Viceversa,
sanctus). Estamos rodeados de pre- ayuda al hombre: la burra clarivi- para castigar la sinrazón de Nabuco-
Pero por encima de estas notacio-
sencias sobrenaturales, que el vidente dente salva a Balaán (Núm 22,22- donosor «se le dará un corazón de
nes esporádicas hay que seguir en la
del Apocalipsis concreta en el len- 35); unos cuervos alimentan a Elias •bestia» (Dan 4,13), simbolizando la
Biblia el esfuerzo por la toma de
guaje de convención consagrado por conciencia, de aquellos hombres en- (IRe 17,6); un gran pez salva a Jo- bestialidad humana la rebelión contra
el uso. Esto exige de nuestra parte frentados con la potencia del mundo ñas recalcitrante y le hace volver al el espíritu y finalmente contra Dios.
cierta reverencia (cf. Jos 3,13ss; Dan animal. ¿Quién saldrá victorioso? buen camino (Jon 2). Por su perfec- Sin embargo, algo queda de la su-
10,9; Tob 12,16), que no se ha de ción inducen los animales a Job a perioridad de los animales en la ima-
Más aún: hablando de este mun-
confundir con la adoración (Ap 22, do animal en el que participan y so- reconocer la omnipotencia del Crea- ginación de los autores sagrados, que
8s). Si, pues, es necesario proscri- bre el que proyectan, más o menos dor (Job 38,39-39,30; 40,15-41,26). no vacilan en hablar de animales fa-
bir un culto exagerado de los ánge- Finalmente recuerdan a los hombres bulosos. Éstos, sea cual fuere el ori-
conscientemente, su propia situación,
les, que perjudicaría al de Jesucristo los autores sagrados revelan, a fin que Dios no cesa de derramar sus gen de tales representaciones, sim-

78 79
Animales Anticristo
bolizan un más allá de la naturaleza, ya no creada, por lo menos reforza- Anticristo. opresores de Israel y adoradores de
sea en la esfera de un poder sobre- da por las prescripciones sobre la El término de anticristo (literalmen- falsos dioses, cuyo dominio espiri-
humano (Dan 7; Ap 9,3-11), que alimentación, concernientes a los ani- te: ccontra Cristo») figura exclusiva- tual tratan de extender por la tie-
frisa en lo demoníaco (Ap 12; 13; males impuros. En esta perspectiva mente en Un 2,18.22; 4,3; 2Jn 7. rra; así finalmente todos los reyes
16,13s; 20,lss), sea en la esfera de se comprende mejor la visión de Pe- Pero la misma realidad, o una rea- paganos, cuya sacrilega inmodera-
lo divino (Ez 1,14-24; Ap 4,6ss). dro en Jaffa (Act 10), en la que la lidad análoga, se enfoca en diferen- ción los inclina a igualarse con Dios
II. LOS ANIMALES Y EL HOMBRE EN abolición de la división puro-impuro tes pasajes apocalípticos del NT: (Ez 28,2ss; Is 14,13). La historia
LA REDENCIÓN. 1. La rebelión y la en los animales significa que esta di- Me 13,14 p ; 2Tes 2,3-12; Ap 13,4- comporta, pues, un enfrentamiento
sumisión de los animales. La divi- visión v j o existe tampoco ya entre 18. Y como se encuadra en un mar- continuo entre Yahveh y estas fuer-
sión de los animales en salvajes y los hombres. En este símbolo animal co dualista, atestiguado por el AT, zas históricas hasta que tenga lugar
domésticos realiza y representa la estaban en juego la unidad de los allí es donde hay que observar su el enfrentamiento final, en que «Gog,
rebelión de la naturaleza contra el hombres y la catolicidad de la Iglesia. primera revelación, imperfecta, pero rey de Magog», quedará destruido
hombre y el desorden que se intro- 3. Los animales y el culto divino. ya sugestiva. para siempre (Ez 38-39); después
dujo en el mundo. Esta situación es No sólo los animales habían venido AT. Ya en el AT se ve a la acción de lo cual vendrá la salvación esca-
resultado del pecado del hombre. En a estar sujetos a la ley mosaica y de Dios en la tierra enfrentarse con tológica.
efecto, antes de la desobediencia de participaban en la penitencia de los fuerzas adversas que revisten, según
Adán, todos los animales parecen hombres, sino que además fueron 3. La acción de Antíoco Epífanes,
los contextos, carices bastante di- enemigo de Israel al mismo tiempo
estar sometidos al que les había da- juzgados dignos de constituir ordina- versos.
do su nombre. Pero a causa del pe- riamente la materia de los *sacrificios que perseguidor de los verdaderos
y de prefigurar así la víctima divina 1. El simbolismo religioso del anti- adoradores de Dios, permite al libro
cado toda la creación, y por consi-
de la nueva alianza (Gen 22,13; Éx guo Oriente proporcionó a la reve- de Daniel efectuar la síntesis entre
guiente el mundo animal, es ahora
13,12s). Aun así, hubiera conve- lación una representación poética las dos representaciones preceden-
esclavo de la corrupción (cf. Rom
nido que a través del signo cons- de la *creación, en forma de un tes. Es el 'impío que pretende ocu-
8,19-22). Sin embargo, por anticipa-
tituido por estas víctimas animales, combate entre Dios creador y las par el lugar de Dios (Dan 11,36) y
ción, o por gracia mesiánica, en
los israelitas mismos tomaran parti- fuerzas del caos, en el que 'bestias que instala en el lugar santo la abo-
ciertos casos privilegiados, los ani-
do con todo su ser y aspiraran a la monstruosas personificaban el poder minación de la desolación (9,27). Es
males vencidos recobran su docili-
perfección de la realidad venidera indomable del *mar (Is 51,9s; Sal también el undécimo cuerno que
dad primera (Dan 6,17-25; 14,31-
(Sal 40,7ss; 51,18s; Heb 10,1-18). 74,13s; 89,10ss). El mismo símbolo, nace a la bestia de rostro satánico
42; Sal 91,13; Me 1,13; 16,18;
Sólo el sacrificio de Jesús, semejante purificado de sus resabios mitológi- (7,8). Así su juicio y su destrucción
Act 28,3-6). Al fin de los tiempos,
al cordero que se lleva al matadero cos, sirve para evocar los túltimos son un preludio del establecimiento
cuando el mundo sea totalmente pu-
(Is 53,7), podía adquirir la redención tiempos» en los rasgos de un com- del reino de Dios (7,11-27; 11,40-
rificado de sus pecados, desaparece-
eterna (Heb 9,12). bate de Yahveh contra la serpiente 12,2).
rán los animales salvajes (Lev 26,6;
(Is 27,1). Se le halla también proba- NT. Tal es la perspectiva escatoló-
Ez 34,25) o se volverán pacíficos Así, a través de los animales de la blemente en el trasfondo del drama gica en que se inserta la doctrina
(Os 2,20; Is ll,5ss; 65,25). En el Biblia, se halla representado, y a original; en efecto, en el Génesis el del NT. Pero desde ahora la mani-
universo reunificado, la naturaleza veces hasta vivido todo el drama de adversario del designio de Dios tiene festación final de Dios no es ya un
no conocerá ya rebelión. Y lo que la salvación: división y rebelión; el semblante de la serpiente (Gen 3). hecho totalmente futuro: aquí en la
hay de animal en el hombre (cf. idolatría; distinción puro-impuro; Así, disimulada por las imágenes, se tierra es inaugurada en la persona
Sant 3,2-8) será también enteramen- obediencia a la ley mosaica; peni- perfila la figura de *Satán en los dos de Jesús. El anti-Dios del AT va,
te sometido y transformado (ICor tencia; ofrendas y sacrificios; par- extremos del designio de salvación; pues, a convertirse en el anticristo.
15,44ss). ticipación en la salvación en el arca es el adversario de Dios por exce-
de Noé; sumisión escatológica. La lencia. 1. Ya en el apocalipsis sinóptico,
2. Más allá de la división en puro
creación, desfigurada por la serpien- la «gran calamidad» anunciada por
e impuro. La división de los anima- 2. Sin embargo, en el marco de la
te demoníaca, amenazada por el dra- Jesús como preludio de la venida
les en *puros e impuros, por muy historia, Satán actúa en el mundo
gón satánico, es salvada y será final- gloriosa del Hijo del hombre, com-
antigua que sea, vino a fomentar en por intermedio de los poderes hu-
mente transformada gracias al sacri- porta la aparición de «falsos cristos*,
el judaismo su división de la huma- manos. Los *enemigos del pueblo
fiicio de aquel que es el * cordero cuya seducción induce a los hombres
nidad en dos partes: los israelitas de Dios son adversarios de Dios mis-
de Dios. a la apostasía (Me 13,5s.21s; Mt
puros y los paganos impuros. Entre mo cuando se oponen a su designio 24,11 p), y tiene por signo «la abo-
estos dos mundos la imposibilidad providencial. Así *Egipto en el mo- minación de la desolación» instala-
de comer a una misma mesa y de - » Bestia y bestias - Creación. mento del éxodo; así también los da en el lugar santo (Me 13,14 p).
tener así contactos familiares fue, si PL potentados de Asur y de *Babilonia, 2. En 2Tes 2,3-12, el adversario de
80
K _ T *,
Anticristo Apóstoles
los últimos tiempos, el ser perdido, quiera que niegue que Jesús es Cris- 'naciones por excelencia (Rom 11, Act 28,21s). La Iglesia sigue esta
el impío, adopta el cariz de un ver- to, negando así al Padre y al Hijo 13), son bien conocidos. Pero hay costumbre cuando de Antioquía y
dadero anti-Dios, análogo a los del (Un 2,22), quienquiera que no con- además, según el uso constante de de Jerusalén envía a Bernabé y a
AT (Dan 2,4); pero es también un fiese a Jesucristo venido en la carne Pablo mismo, «los otros apóstoles, y Silas con sus cartas (Act 15,22), o
anticristo que imita los rasgos del (Un 4,3; 2Jn 7), ése es el seductor, los hermanos del Señor, y Cefas... hace a Bernabé y a Pablo sus dele-
Señor, con su parusía, su hora, fija- el anticristo. Juan hace claramente y Bernabé» (ICor 9,5s), todos los gados (Act 11,30; 13,3; 14,26; 15,
da por Dios, su poder sobrenatural alusión a los herejes y a los apósta- cuales llevan el mismo título; junto 2); Pablo mismo envía a dos her-
que opera prodigios engañosos para tas, en los que se realiza ya la apos- a Pedro y a los doce tenemos a «San- manos que son los apostoloi de las
la perdición de los hombres (2,8-10). tasía anunciada por Jesús y a que tiago y los apóstoles» (ICor 15,5ss; Iglesias (2Cor 8,23). Según la pala-
Así realizará él aquí la obra de Sa- se refiere Pablo. La escatología está, cf. Gal 1,19), para no hablar del ca- bra de Jesús, que tiene antecedentes,
tán (2,9). Ahora bien, el misterio de pues, actualizada; pero el drama nsina del apostolado (ICor 12,28; en la literatura judía, el apóstol re-
la *impiedad, del que será el artífice presente de la fe debe comprenderse Ef 4,11), ni de los «falsos profetas» presenta al que le envía: «El servi-
por excelencia, está ya en acción en función de una perspectiva más y los «archiprofetas» denunciados dor no es mayor que su amo, ni el
(2,7); por eso hay tantos hombres vasta, de la que el Apocalipsis da por Pablo (2Cor 11,5.13; 12,11). Un apóstol mayor que el que lo ha en-
que se extravían y se adhieren a una evocación completa. uso tan extendido de este título plan- viado» (Jn 13,16).
la «mentira en lugar de creer en la La doctrina del anticristo es cosa tea un problema: ¿qué relación hay Así, a juzgar por el uso de la épo-
•verdad (2,1 ls). Si el impío no se muy misteriosa. No se entiende sino entre estos diferentes «apóstoles»? ca, el apóstol no es en primer lugar
manifiesta todavía en persona, es por- en función de la *guerra secular, en Para resolverlo, a falta de una de- un misionero, o un hombre del Es-
que algo, o alguien lo «retiene» (2, que Dios y su Cristo se enfrentan finición neotestamentaria del apos- píritu, y ni siquiera un * testigo: es
7), alusión enigmática, de la que con Satán y sus fautores terrenales. tolado que convenga a todos, hay que un emisario, u» delegado, un pleni-
Pablo no dio explicación. En todo Por la doble vía de la persecución situar en su propio lugar a los dife- potenciario, un embajador.
caso, la revelación del impío prece- temporal y de la seducción religio- rentes personajes que llevan este tí- I. LOS DOCE Y EL APOSTOLADO. E l
derá a la parusía de Jesús, que lo sa tratan éstos de hacer abortar el tulo, después de haber recogido las
aniquilará con la manifestación de apostolado, antes de dar derecho a
designio de salvación. Sería un error indicaciones concernientes al término
su venida (2,8; cf. 1,7-10). un título, fue una función. En efec-
tratar de poner nombres propios a y a la función no específicamente to, sólo al cabo de una lenta evolu-
3. El Apocalipsis evoca una pers- cada uno de los símbolos que sirven cristiana. ción, el círculo restringido de los
pectiva escatológica semejante, sir- para evocar su presencia; pero quien-
El sustantivo apostólos es ignora- doce heredó en forma privilegiada
viéndose del símbolo de dos "bestias quiera que actúe como ellos, parti-
do por el griego literario (si se ex- el título de apóstoles (Mt 10,2), de-
monstruosas. La primera es un po- cipa en cierta medida en el misterio
ceptúa a Heródoto y a Josefo, que signación que acabó por atribuirse,
der político: blasfema contra Dios, del anticristo. Ahora bien, esta em-
parecen reflejar el lenguaje popular), tardíamente sin duda, a Jesús mismo
se hace adorar y persigue a los ver- presa se proseguirá sin reposo en
pero el verbo del que deriva (apos- (Le 6,13). Pero si este título de ho-
daderos creyentes (Ap 13,1-10). La todo el transcurso de la historia, si-
telld), enviar, expresa bien su con- nor pertenece sólo a los doce, se ve
segunda es una realidad religiosa: tuando a los hombres en el interior
tenido; éste se precisa mediante las también que otros con ellos ejercen
remeda al cordero (es decir, a Cris- de una lucha, en la que ningún me-
analogías del AT y las costumbres una función que puede calificarse de
to), opera prodigios engañosos y se- dio humano es capaz de triunfar.
judías. El AT conocía el uso de los «apostólica».
duce a los hombres para hacer que Pero donde fracasan los hombres
vencerá el cordero (Ap 17,14), y sus embajadores que deben ser respeta- 1. Los doce apóstoles. Desde el prin-
adoren a la primera bestia (13,11-18). dos como el rey que los envía (2Sa
Así se opera aquí la obra de Satán, testigos participarán en su victoria cipio de su vida pública quiso Jesús
(Ap 3,21). 10); los *profetas ejercen *misiones multiplicar su presencia y propagar
el dragón antiguo, que ha transmiti- del mismo orden (cf. Is 6,8; Jer 1,7;
do sus poderes a la primera bestia su mensaje por medio de hombres
ls 61,lss), aun cuando no reciben que fueran como él mismo. Llama
(13,2). Evocación simbólica grandio- - » Babel - Bestia - Enemigo - Gue- nunca el título de apóstol. Pero el ju-
sa que, aun refiriéndose a los «últi- a los cuatro primeros discípulos para
rra - Impío - Mar - Persecución - daismo rabinico, después del año 70, que sean pescadores de hombres (Mt
mos tiempos», no por eso deja de re- Satán - Victoria. BRi y PG conoce la institución de enviados
ferirse con palabras veladas a la si- 4,18-22 p); escoge a doce para que
(selihln),cuyo uso parece muy ante- estén «con él» y para que, como él,
tuación presente en que se debate Apóstoles. rior, según los textos mismos del
la Iglesia de Jesús, perseguida por el anuncien el evangelio y expulsen a
En el NT numerosos personajes re- NT. Pablo «pide cartas para las si- los demonios (Me 3,14 p); los envía
imperio pagano de Roma. ciben el título de apóstol: los doce nagogas de Damasco» con objeto de en *misión a hablar en su nombre
4. En las epístolas de san Juan el discípulos escogidos por Jesús para perseguir a los fieles de Jesús (Act (Me 6,6-13 p), revestidos de su auto-
nombre de anticristo designa exclu- fundar su Iglesia (Mt 10,2; Ap 21, 9,2 p): es un delegado oficial pro- ridad: «El que os recibe a vosotros,
sivamente una realidad actual: quien- 14), así como Pablo, Apóstol de las visto de credenciales oficiales (cf. a mí me recibe, y el que me recibe a

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Apóstoles Apóstales

mí, recibe al que me envió» (Mt continuara a lo largo de los siglos: de el cielo envía el resucitado a Pa- poniéndole las manos (ITim 4,14;
10,40 p); aprenden * distribuir los aun conservando un vínculo especial blo, además de los doce; a través 2Tim 1,6), gesto que éste podrá ha-
panes multiplicados en el desierto con ellos, su presencia de resucitado de esta misión apostólica se podrá cer a su vez (ITim 5,22). Finalmen-
(Mt 14,19 p), reciben autoridad es- desbordará infinitamente su estrecho precisar la naturaleza del apostolado. te, esta autoridad se ejerce por una
pecial sobre la comunidad que deben círculo. 1. Embajador de Cristo. Cuando real jurisdicción sobre las Iglesias
dirigir (Mt 16,18; 18,18). En una Por lo demás, ya en su vida pú- Pablo repite con insistencia que ha que ha fundado Pablo o que le es-
palabra, constituyen los fundamentos blica Jesús mismo abrió el camino sido «llamado» como apóstol (Rom tán confiadas: juzga y adopta san-
del nuevo * Israel, cuyos jueces se- a esta extensión de la misión apos- 1,1; Gal 1,15) en una visión apoca- ciones (ICor 5,3ss; ITim 1,20), arre-
rán el último día (Mt 19,27 p), que tólica. Al lado de la tradición preva- líptica del resucitado (Gal 1,16; gla todo a su paso (ICor 11,34;
es lo que simboliza el *número 12 lente que contaba la misión de los ICor 9,1; 15,8; cf. Act 9,5.27), ma- 2Cor 10,13-16; 2Tes 3,4), sabe exi-
del colegio apostólico. A ellos es a doce, conservó Lucas otra tradición, nifiesta que el origen de su "misión gir obediencia a la comunidad (Rom
quienes el resucitado, presente siem- según la cual Jesús «designó todavía dependió de una *vocación particu- 15,18; ICor 14,37; 2Cor 13,3), a
pre con ello» hasta el fin de los a otros setenta y dos [discípulos] y lar. Como apóstol, es un «enviado», fin de mantener la •comunión (ICor
siglos, da el encargo de reclutarle dis- los envió delante de él» (Le 10,1). no de los hombres (aunque ellos mis- 5,4). Esta autoridad no es tiránica
cípulos y de bautizar a todas las na- Idéntico objeto de misión que en el mos sean apóstoles), sino personal- (2Cor 1,24), es un servicio (ICor 9,
ciones (Mt 28,18ss). En estas condi- caso de los doce, idéntico carácter mente de Jesús. Recuerda sobre todo 19), el de un •pastor (Act 20,28;
ciones la elección de un duodécimo oficial: «El que a vosotros oye, a este hecho cuando reivindica su auto- IPe 5,2-5) que sabe, si es necesario,
apóstol en sustitución de Judas apa- mí me oye, y el que a vosotros de- ridad apostólica: «Somos embajado- renunciar a sus derechos (ICor 9,12);
rece indispensable para que se des- secha, a mí me desecha, y el que res de Cristo, como si Dios os exhor- lejos de pesar sobre los fieles, los
cubra en la Iglesia naciente la figura me desecha a mí, desecha al que me tase por medio de nosotros» (2Cor quiere como un padre, como una
del nuevo Israel (Act 1,15-26). De- envió» (Le 10,16; cf. Mt 10,40 p). 5,20): «la palabra de Dios que os madre (ITes 2,7-12) y les da el •ejem-
berán ser 'testigos de Cristo, es de- La misión apostólica no está, pues, predicamos, la acogisteis no como plo de la fe (ITes 1,6; 2Tes 3,9;
cir, atestiguar que el Cristo resuci- limitada a la de los doce en la mente palabra de hombre, sino como pa- ICor 4,16).
tado es el mismo Jesús con el que de Jesús. labra de Dios» (ITes 2,13). Dichosos 2. El caso único de Pablo. En esta
habían vivido (1,8.21); testimonio Los mismos doce actúan también los que le han «acogido como a un descripción ideal del apostolado re-
único, que confiere a su apostolado con este espíritu. En el momento de ángel de Dios, como a Cristo Jesús» conocería Pablo sin dificultad lo que
(entendido aquí en el sentido más la elección de Matías sabían que (Gal 4,14). Porque los apóstoles son esperaba de sus colaboradores, de
fuerte del término) un carácter úni- buen número de discípulos podían «cooperadores de Dios» (ICor 3,9; Timoteo (cf. ITes 3,2) y de Silvano,
co. Los doce son para siempre el llenar las condiciones necesarias (Act ITes 3,2). Además, a través de ellos a los que califica, a lo que parece,
fundamento de la Iglesia: «El muro l,21ss): Dios no designa propiamen- se realiza el ministerio de la *gloria de apóstoles (2,5ss), o también de
de la ciudad tenía doce hiladas, y te un apóstol, sino un testigo duodé- escatológica (2Cor 3,7-11). Y para Sostenes y de Apolo (ICor 4,9). Sin
sobre ellas los nombres de los doce cimo. Ahí está además Bernabé, un que el embajador no desvíe en su embargo, Pablo se atribuía un pues-
apóstoles del cordero» (Ap 21,14). apóstol del mismo renombre que provecho este poder divino y esta to aparte en el apostolado de la
2. El apostolado de la Iglesia na- Pablo (14,4.14); y si bien a los siete gloria, el apóstol es un hombre des- Iglesia: es el apóstol de las nacio-
ciente. Si los doce son los apóstoles no se los llama apóstoles (6,1-6), pue- preciado por el mundo; ahí está, nes paganas, tiene una inteligencia
por excelencia, en cuanto que la den, sin embargo, fundar una nueva perseguido, entregado a la muerte, especial del misterio de Cristo: esto
Iglesia es «apostólica», sin embargo, iglesia: así Felipe en Samaría, aun para que sea dada la vida a los pertenece al orden •carismático y no
el apostolado de la Iglesia, enten- cuando sus poderes estén limitados hombres (2Cor 4,7-6,10; ICor 4, se puede transmitir.
dido en sentido más amplio, no se por los de los doce (8,14-25). El 9-13).
limita a la acción de los doce. Así a) El apóstol de las 'naciones.
apostolado, representación oficial del Concretamente, la "autoridad apos-
como Jesús, «apóstol de Dios» (Heb Pablo no fue el primero que llevó
resucitado en la Iglesia, queda para tólica se ejerce a propósito de la
3,1), quiso constituir un colegio pri- el Evangelio a los paganos: Felipe
siempre fundado sobre el colegio doctrina, del ministerio y de la juris-
vilegiado que multiplicara su pre- había ya evangelizado a los samari-
«apostólico» de los doce, pero se ejer- dicción. Con frecuencia invoca Pa-
sencia y su palabra, así también los tanos (Act 8), y el Espíritu Santo
ce por todos los hombres a los que blo su autoridad doctrinal, a la que
doce comunican a otros el ejercicio había descendido sobre los paganos
éstos confieren autoridad. estima capaz de fulminar anatema
de su misión apostólica. Ya en el de Cesárea (Act 10). Pero Dios qui-
II. PABLO, APÓSTOL DE LOS GENTI-
AT Moisés había transmitido a Jo- contra quienquiera que anuncie un so que al nacimiento de su Iglesia
LES. La existencia de Pablo confirma •Evangelio diferente del suyo (Gal
sué la plenitud de sus poderes (Núm un apóstol estuviera más especial-
a su manera lo que Jesús había in- l,8s). Pablo se considera capaz de
27,18); así también Jesús quiso que mente encargado de la evangelización
sinuado en la tierra enviando a los delegar a otros sus propios poderes,
el cargo pastoral confiado a los doce de los gentiles al lado de la de los
setenta y dos además de los doce. Des como cuando ordena a Timoteo •im- judíos. Esto es lo que Pablo hace

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Apóstoles Arca

reconocer por *Pedro. No ya que lo - Iglesia - Evangelio - Misión - su acceso. En la escatología proféti- cruz vino a ser el «leño que salva»
quisiera ser un enviado de Pedro: Oración - Predicar - Testigo - Vo- ca se describe la *tierra santa en los (cf. Sab 14,7): está abierto el cami-
seguía siendo enviado directo de cación. XLD últimos tiempos como un paraíso no que conduce al paraíso hallado
Cristo; pero tenía interés en infor- nuevamente hallado, cuyos árboles y nosotros comeremos del árbol de
mar al jefe de los doce, a fin de no ÁrboL maravillosos proporcionarán a los la vida (Ap 22,2.14). El mismo an-
«correr en vano» y de no introducir El árbol es a los ojos del hombre el hombres alimento y remedio (Ez 47, tiguo signo de maldición se ha con-
división en la Iglesia (Gal 1-2). signo tangible de la fuerza vital que 12). Ahora ya la 'sabiduría es para vertido en este árbol de la vida:
b) El misterio de Cristo es, para ha esparcido el Creador en la natu- el hombre que la capta un árbol de Crux fidelis, inter omnes Arbor una
Pablo, «Cristo entre las naciones» raleza (cf. Gen 1,1 ls). A cada pri- la vida que da la felicidad (Prov 3, nobilis; nulla silva talem proferí,
(Col 1,27); ya Pedro había compren- mavera anuncia su renacimiento (Mt 18; 11,30; cf. Eclo 24,12-22). Y fi- fronde, flore, germine (liturgia del
dido por revelación que no había ya 24, 32). Cortado, vuelve a brotar nalmente, en el NT promete Cristo vienes santo).
prohibición relativa a alimentos que (Job 14,7ss). En el desierto árido in- a los que le permanezcan fieles, co-
separara a los judíos y a los genti- dica los lugares donde el *agua per- mer del árbol de la vida que está en -> Cruz - Fruto. PEB y PG
les (Act 10,10-11,18). Pero Pablo tie- mite la vida (Éx 15,27; ls 41,19). el paraíso de Dios (Ap 2,7).
ne por la gracia de Dios un •cono- Alimenta al hombre con sus frutos 2. El árbol del reino de Dios. Las Arca.
cimiento particular de este 'misterio (cf. Dan 4,9). Esto es suficiente para mitologías orientales conocían tam- La 'presencia de Dios en Israel se
(Ef 3,4) y ha recibido el encargo de que se pueda comparar con un árbol bién el símbolo del árbol cósmico, manifiesta de diversas maneras. El
transmitirlo a los hombres; sufre verdegueante, ya al hombre justo al representación figurada del univer- arca es uno de sus signos visibles
persecución, soporta sufrimientos, es que Dios bendice (Sal 1,3; Jer 17,7s), so. Este símbolo no es utilizado por con doble título: —en un escriño
prisionero con miras al cumplimien- ya al pueblo, al que colma de favo- la Biblia. Pero ésta compara fácil- de 125 X 75 x 75 cm. están con-
to de este misterio (Col 1,24-29; Ef res (Os 14,6s). Es cierto que hay ár- mente a los imperios humanos, que tenidas las diez palabras escritas por
3,1-21). boles buenos y malos, que se reco- tienen bajo su 'sombra a tantos pue- el dedo de Dios sobre la piedra (Dt
Tal es la gracia particular, inco- nocen por sus *frutos; los malos blos, con un árbol extraordinario: 10,1-5)—; este escriño, recubierto
municable, de Pablo; pero el as- sólo merecen ser cortados y arroja- se eleva hasta el cielo y desciende de una chapa de oro, el «propicia-
pecto de embajada de Cristo y hasta, dos al fuego; igualmente los hom- hasta los infiernos, cobija a todas torio», lleva en su parte superior
en cierto grado, la inteligencia espi- bres en el momento del *juicio de las aves y a todos los animales (Ez unos querubines, es el trono o el es-
ritual que tiene de su apostolado, Dios (Mt 7,16-20 p ; cf. 3,10 p ; Le 31,1-9; Dan 4,7ss). Grandeza ficticia, cabel de Yahveh (Sal 132,7; lPar
puede ser otorgada a todos los após- 23,31). A partir de este significado puesto que está fundada en la 'so- 28,2). Así Yahveh «sentado sobre
toles por el señor del Espíritu (ICor general, el simbolismo del árbol se berbia. El juicio de Dios derribará los querubines» (ISa 4,4; Sal 80,2)
2,6-16). desarrolla en la Biblia en tres di- este árbol (Ez 31,10-18; Dan 4,10- guarda bajo sus pies su palabra.
El apostolado de los fieles no es recciones. 14). Pero el 'reino de Dios, nacido El arca, albergada bajo la tienda,
objeto de enseñanza explícita en el 1. El árbol de la vida. El Génesis, de una humilde semilla, se conver- es como el santuario móvil que acom-
NT, pero halla en algunos hechos utilizando un símbolo corriente en tirá, en cambio, en un gran árbol, en paña a Israel desde los orígenes, a
un sólido punto de apoyo. El apos- la mitología mesopotámica, coloca el que vendrán a anidar todas las la partida del Sinaí, hasta la cons-
tolado, aun siendo por excelencia en el 'Paraíso primitivo un árbol aves (Mt 13,31s p). trucción del 'templo, en que será
función de los doce y de Pablo, se de la *vida, cuyo fruto comunica 3. El árbol de la cruz. El árbol pue- fijada. Desde ahora el templo pasa
ejerció desde los principios por la la inmortalidad (Gen 2,9; 3,22). En de llegar a ser signo de maldición al primer plano y el arca pierde im-
Iglesia entera: por ejemplo, las Igle- conexión con este primer símbolo, cuando se utiliza como patíbulo para portancia, de modo que ya no se
sias de Antioquía y de Roma existían la falsa sabiduría que usurpa el hom- los condenados a muerte (Gen 40,19; habla de ella en los textos; sin duda
ya cuando llegaron los jefes de la bre atribuyéndose el «conocimiento Jos 8,29; 10,26; Est 2,23; 5,14): el desaparece al mismo tiempo que él
Iglesia. En sentido amplio, el apos- del bien y del mal» se representa ahorcado, que de él pende, mancilla con ocasión de la cautividad. Parece
tolado es cosa de todo 'discípulo de también como un árbol de fruto la tierra santa, pues es una maldi- ser que en el segundo templo el pro-
Cristo, «luz del mundo y sal de la prohibido (Gen 2,16s). El hombre, ción de Dios (Dt 21,22s). Ahora piciatorio fue en el culto el sustitu-
tierra» (Mt 5,13s). Según su rango seducido por la apariencia engañosa bien, Jesús quiso tomar sobre sí esta to del arca.
debe participar en el apostolado de de este árbol, comió de su fruto (Gen maldición (Gal 3,13). Llevó nuestras Por el arca manifiesta el Dios de
la Iglesia, imitando en su celo apos- 3,2-6). A consecuencia de esto tiene culpas en su cuerpo en el lefio de la alianza que está presente en me-
tólico a Pablo, a los doce y a los ahora cortado el camino del árbol la 'cruz (IPe 2,24), y en él clavó la dio de su pueblo (I) por su acción,
primeros apóstoles. de la vida (Gen 3,22ss). Pero todo sentencia de muerte que se había para guiarle y protegerle (II), para
el desarrollo de la historia sagrada dictado contra nosotros (Col 2,14). hacer conocer su palabra y escuchar
—> Autoridad - Carismas - Discípu- va a mostrar cómo Dios le restituye Por el hecho mismo, el árbol de la la oración.

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Arca Ascensión

I. Dios PRESENTE POR SU ACCIÓN. El ca el lugar de la *palabra de Dios. una reaparición del arca al final de cender (Is 32,15; Mt3,16; IPe 1,12);
arca concreta la presencia operante Primero, porque contiene las dos ta- los tiempos (2Mac 2,4-8), lo cual asimismo la •palabra, la cual vuel-
de Dios durante el Éxodo y la con- blas de la *ley, perpetúa en Israel tiene lugar en el Apocalipsis (Ap ve a. él una vez realizada su obra
quista de la tierra prometida. La más el «testimonio» que da Dios de sí 11,19). El NT muestra, en efecto, (Is 55,10*; Sab 18,15). Los •ángeles
antigua notación (Núm 10,33) mues- mismo, la revelación que hace de su que el arca ha hallado su •cumpli- por su parte, que habitan el cielo
tra a Yahveh en persona guiando así voluntad (Éx 31,18) y la respuesta miento o realización en Cristo. Pa- con Dios (IRe 22,19; Job 1,6; Tob
las marchas de su pueblo en el de- que Israel dio a esta palabra (Dt 31, labra de Dios que habita entre los 12,15; Mt 18,10), descienden para
sierto; el desplazamiento del arca 26-27). Arca de alianza, arca del tes- hombres (Jn 1,14; Col 2,9), que ope- desempeñar sus misiones (Dan 4,10;
va acompañado de un cántico gue- timonio: estas expresiones designan ra para su salud (ITes 2,13), se hace Mt 28,2; Le 22,43) y luego vuelven
rrero {Núm 10,35; ISa 4,5): el arca al arca en relación con las cláusulas su guía (Jn 8,12) y viene a ser el a ascender (Jue 13,20; Tob 12,20);
es el emblema de la *guerra santa, de la 'alianza grabadas para las dos verdadero propiciatorio (Rom 3,25; subida y bajada que establecen el
que atestigua la parte que el mismo partes en las tablas. cf. Un 2,2; 4,10). enlace entre cielo y tierra (Gen 28,
Yahveh, «valiente guerrero» (Ex 15, Luego, en tiempos de *Moisés, du- 12; Jn 1,51).
3), toma en la realización de la pro- rante las marchas del desierto, con- -» Alianza - Iglesia - Palabra - Pre- Para los hombres, el trayecto es
mesa: paso del Jordán, toma de Je- tinúa Yahveh revelándose desde el sencia de Dios - Testimonio - Tem- en sí imposible. Hablar de subir al
ricó, lucha contra los filisteos. En el arca; cuando Moisés quiere consul- plo. JB délo equivale a expresar la búsque-
santuario de Silo aparece en relación tar a Yahveh, obtener de él una res- da de lo inaccesible (Dt 30,12; Sal
con el arca la expresión Yahveh Sa- puesta para el pueblo (Éx 25,22) o, Ascensión. 139,8; Prov 30,4; Bar 3,29), cuando
baoth (ISa 1,3; 4,4; 2Sa 6,2). De viceversa, orar en favor del pueblo Es de fe que Cristo resucitado entró no es ya la pretensión de una so-
esta historia guerrera conserva el arca (Núm 14), entra en la tienda, y en- en la gloria, pero esto es un misterio berbia insensata (Gen 11,4; Is 14,
un carácter sagrado, a la vez temible cima del arca le habla Yahveh y que trasciende la experiencia sensible 14; Jer 51,53; Job 20,6; Mt 11,23).
y bienhechor. Se la identifica con «conversa con él como con su ami- y no puede circunscribirse, a lo que Ya es mucho que las oraciones su-
Dios, dándole su 'nombre (Núm go» (Éx 33,7-11; Núm 12,4-8). parece, a la sola escena del monte ban al cielo (Tob 12,12; Eclo 35,16s;
10,35; ISa 4,7). Es la «gloria de Is- En fin, después de Moisés, «de- de los Olivos, donde los apóstoles Act 10,4) y flue Dios dé cita a los
rael» (ISa 4,22), la presencia del lante» del arca va el fiel a encon- vieron como su maestro los abando- hombres en la cima de •montañas,
Dios santo en medio de su pueblo; trarse con Dios, sea para escuchar naba para retornar a Dios. De hecho a las que él desciende, mientras ellos
exigencia de *santidad en quien quie- su palabra como Samuel (ISa 3), sea los textos sagrados se expresan sobre suben, como el Sinaí (Éx 19,20) o el
re acercarse a ella (ISa 6,19s; 2Sa para orarle como Ana (ISa 1,9) o el sentido, el momento, el modo de monte Sión Os 2,3 y 4,5). Sólo ele-
6,1-11; el ritual sacerdotal), manifies- como David (2Sa 7,18). Una especie la exaltación celestial de Cristo, con gidos, como Henoc (Gen 5,24; Eclo
ta la libertad de Dios, que no se deja de «devoción» al arca, que pasará una variedad, cuya riqueza es ins- 44,16; 49,14) o Elias (2Re 2,11;
atar por el pueblo, aun cuando conti- también al templo (oraciones de Sa- tructiva. A la luz de estos textos va- Eclo 48,9-12; IMac 2,58) tuvieron
núa obrando en su favor (ISa 4-6). lomón IRe 8,30, de Ezequías 2Re mos a tratar de percibir la realidad el privilegio de ser arrebatados al
La historia del arca llega a la vez 19,14). profunda del misterio a través de la cielo por el poder divino. En Dan
a su coronamiento y a su término III. E L ARCA EN LA ESPERANZA DE génesis de su expresión literaria. 7,13 la venida del •Hijo del hombre
cuando David la hace entrar solem- ISRAEL Y EL NT. Jeremías, después I. E L TRAYECTO ENTRE CIELO Y TIERRA. se efectúa hacia el anciano de días,
nemente en Jerusalén en medio del del 587, invita a no lamentar la des- Según una concepción espontánea y lo cual sugiere también una subida,
júbilo popular (2Sa 6,12-19; cf. Sal aparición del arca, pues la nueva universal, adoptada también por la si bien su punto de partida es miste-
24,7-10), donde halla su lugar de re- •Jerusalén, venida a ser el centro Biblia, el * cielo es la morada de rioso y las nubes del cielo son quizá
poso (Sal 132) hasta que finalmente de las 'naciones, será también el tro- la divinidad, hasta tal punto que este aqui, no un vehículo, sino única-
Salomón la instala en el templo (IRe no de Yahveh (Jer 3,16-17) y en la término sirve de metáfora para sig- mente la decoración de la morada
8). Hasta entonces el arca móvil es- nueva alianza la ley será inscrita en nificar a •Dios. La •tierra, su esca- divina.
taba en cierto modo a la disposición los corazones (31,31-34). Ezequiel bel (Is 66,1), es la residencia de los II. LA SUBIDA DE CRISTO AL CIELO.
de las tribus; después de la profe- utiliza la imaginería del arca, sede hombres (Sal 115,16; Ecl '5,1)- Así Según esta cosmología bíblica, Je-
cía de Natán, la *alianza pasa por móvil de Yahveh, para mostrar que pues, para visitar a éstos «desciende» sús exaltado por la •resurrección a
la familia de David, que ha realiza- la «* gloria» abandona el templo con- Dios del cielo (Gen 11,5; Éx 19, la •diestra de Dios (Act 2,34; Rom
do la unidad del pueblo: Jerusalén taminado para trasladarse a los depor- llss; Miq 1,3; Sal 144,5) y «as- 8,34; Ef l,20s; IPe 3,22; cf. Me
y el templo van a heredar de los tados en la cautividad: en adelante ciende» de nuevo a él (Gen 17,22). 12,35ss p ; 14,62 p), donde señorea
caracteres propios del arca. estará Dios presente en el *resto, la La •nube es su vehículo (Núm 11, como •rey (Ap 1,5; 3,21; 5,6; 7,
II. Dios PRESENTE POR SU PALABRA. comunidad santa (Ez 9-11). El ju- 25; Sal 18,10; Is 19,1). El •Espíritu 17), debió «subir» al cielo. De hecho,
Desde los orígenes es también el ar- daismo ha esperado, a lo que parece, enviado por Dios debe también des- su ascensión aparece en las primeras

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Ascensión Ascensión

afirmaciones de la fe, no tanto como a Cristo a un rango subalterno entre desde el instante de su resurrección; la primera entrada de Cristo en la
un fenómeno considerado por sí mis- las jerarquías angélicas, Pablo reite- en efecto, es difícil ver dónde hu- gloria, sino más bien la última par-
mo cuanto como la expresión indis- ra en forma más categórica lo que biera podido hallarse en el interva- tida que pone fin a su manifestación
pensable de la exaltación celestial había dicho ya sobre su triunfo so- lo de estas manifestaciones, y, sin en la tierra. La incertidumbre mis-
de Cristo <cf. Act 2,34; Me 16,19; bre los poderes celestiales (ICor 15, duda alguna, lo que les muestra es ma de la dilación se explica mejor
IPe 3,22). Pero, con el progreso de 24), afirmando que este triunfo ha su estado ya glorificado. De hecho, en razón de este término contingen-
la revelación y la explicitación de la sido ya adquirido por la *cruz (Col Mt parece concebir así las cosas: no te; en los Hechos, el "número de 40
fe, ha ido adquiriendo una indivi- 2,15), que desde ahora ya Cristo se- habla de la ascensión, pero da a en- se escogió sin duda en función de los
dualidad teológica e histórica cada ñorea en los cielos por encima de tender por la declaración de Jesús 50 días de *pentecostés: si Jesús re-
vez más marcada. los poderes, cualesquiera que sean acerca del poder de que dispone en gresa definitivamente al cielo, es para
1. Bajada y vuelta a subir. La pre- (Ef l,20s); y entonces es cuando el cielo y en la tierra (Mt 28,18), que enviar su Espíritu, que en adelante
existencia de Cristo, implícita en los utiliza el Sal 68,19 para mostrar que la toma de posesión del trono celes- le reemplazará cerca de sus discí-
albores de la fe, se fue explicitando, la subida de Cristo por encima de tial había tenido ya lugar al mo- pulos.
en cuanto que la preexistencia escri- todos los cielos fue su toma de po- mento de la aparición en la monta- En una palabra, la enseñanza va-
turística ayudó a percibir la pre- sesión del universo, al que él «llena» fia de Galilea: si Jesús advierte a riada de los textos sagrados invita a
existencia ontológica. Jesús, antes de (Ef 4,10), como lo «recapitula» (Ef sus discípulos por medio de María reconocer en este misterio dos as-
vivir en la tierra, estaba junto a Dios 1,10) en calidad de cabeza. El mis- Magdalena que sube al Padre (Jn pectos conexos, pero distintos: por
como hijo, verbo, sabiduría. Consi- mo horizonte cósmico aparece en el 20,17), esto indica que habrá ya su- una parte, la glorificación celestial
guientemente, su exaltación celestial himno de ITim 3,16: la elevación a bido y vuelto a bajar cuando les de Cristo que coincidió con su resu-
no fue sólo el triunfo de un hombre la gloria viene aquí después de la aparezca la tarde misma (20,19). Esta rrección y, por otra parte, su última
elevado al rango divino, como podía manifestación a los ángeles y al dilación de algunas horas entre re- partida después de un período de
sugerirlo una cristología primitiva mundo. La epístola a los Hebreos surrección y ascensión es absoluta- apariciones, partida y retorno a Dios,
(Act 2,22-36; 10,36-42), sino el re- vuelve a su vez a pensar la subida mente pedagógica y da a Jesús la de que fueron testigos en el monte de
torno al mundo celestial, de donde de Cristo en función de su perspec- oportunidad de inculcar a María Mag- los Olivos y que se celebra más par-
había venido. Fue Juan quien ex- tiva de un mundo celestial, en el dalena que entra en un estado nuevo, ticularmente la fiesta de la Ascen-
presó en la forma más clara esta que se hallan las realidades de la en el que quedarán espiritualizados sión.
bajada del cielo (Jn 6,33.38.41s.50s. salvación y hacia el que peregrinan (6,58 y 62) los contactos de otro tiem- 4. Modo de la ascensión. Act 1,9
58) y puso en relación con ella la los humanos. Para estar allí sentado po (comp. 20,17 y 11,2; 12,3). es el único texto canónico que da
nueva subida de la ascensión (Jn 3, a la diestra de Dios (Heb 1,3; 8,1; alguna descripción de la subida de
En otros textos el momento de la
13; 6,62). Aquí no se puede invocar 10,12s; 12,2) por encima de los án- Jesús al cielo, y su extremada dis-
ascensión se distingue todavía más
a Rom 10,6s, pues el movimiento geles (1,4-13; 2,7ss), el sumo sacer- creción muestra que no pretende di-
del de la resurrección: Le 24,50s,
que allí sigue a la bajada de la en- dote subió el primero, atravesando señar la primera entrada de Cristo
que viene después de los w . 13.33.
carnación es el resurgimiento del los cielos (4,14) y penetrando detrás en la gloria. Este cuadro tan sobrio
36.44, da la sensación de que la as-
mundo de los muertos más bien que del velo (6,19s) en el santuario, don- no se parece en nada a las apoteosis
censión se sitúa la tarde del domingo
la subida al cielo. En cambio, Ef 4,9s de intercede en presencia de Dios de héroes paganos, como Rómulo o
de pascua, después de diversas con-
expone una trayectoria más amplia, (9,24). Mitra, ni siquiera al precedente bí-
versaciones de Jesús con sus discí-
en la que la bajada a las regiones pulos. En el final de Me 16,19, que blico de *Elías. Hace intervenir la
3. Momento de la ascensión. La su-
inferiores de la tierra va seguida de depende en gran parte de Le, se nube estereotipada de las teofanías
bida de Cristo al cielo, distinguida
una nueva subida que lleva a Cristo cuenta la ascensión después de las y una palabra angélica que explica
de la salida del sepulcro a título de
por encima de todos los cielos. Es manifestaciones sucesivas, que no se la escena, renunciando a dar una
manifestación cósmica, debía toda-
también la misma trayectoria su- ve si ocuparon sólo un día o varios. descripción del misterio, realista y
vía distanciarse de ella por la nece-
puesta en el himno de Flp 2,6-11. Finalmente, según Act 1,3-11, fue de dudoso gusto, como la inventarán
sidad pedagógica de contar en el
2. Triunfo de orden cósmico. Otro tiempo de los hombres un aconteci- al final de cuarenta días de aparicio- algunos apócrifos, y limitándose a
motivo debía concurrir a especificar miento que lo trasciende, y también nes y conversaciones cuando Jesús los datos esenciales que evocan su
la ascensión como etapa glorificado- para tener cuenta con el período de abandonó a los suyos para subir al significado. No es que esta escena
ra distinta de la *resurrección y de las apariciones. Ciertamente nada cielo. La ascensión contada por esos localizada en forma precisa en el
la sesión celeste: la solicitud por impide, y todo más bien lo postula, tres textos pretende evidentemente monte de los Olivos no represente
expresar mejor la supremacía cósmi- que al manifestarse Jesús a sus dis- clausurar el período de las aparicio- un recuerdo histórico, ni que Jesús
ca de Cristo. Como la herejía colo- cípulos volviese para ello del mundo nes; no quiere describir, después de no pudiera conceder a sus discípulos
sense había amenazado con rebajar de la *gloria, en el que habla entrado una dilación variable e inexplicable, cierta experiencia sensible de su re-

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Ascensfén Astros

torno cerca de Dios; pero la inten- ducirá para que estén siempre con los astros a las cosas de la tierra (Cant 6,10), el orden perfecto de las
ción del relato no es ciertamente él (Jn 14,2s). ciertos ritmos sagrados sin medida revoluciones celestiales (Sab 7,18ss);
describir un triunfo que de hecho IV. ESPIRITUALIDAD CRISTIANA DE LA común con los avatares contingentes pero todo esto canta la 'gloria del
tuvo lugar ya en el instante de la ASCENSIÓN. LOS cristianos, mientras de la historia. Estos cuerpos lumi- Dios único (Sal 19,2), que determinó
resurrección, sino únicamente ense- esperan este término, deben mante- nosos le parecían, pues, una manifes- las «leyes de los cielos» (Job 38,
ñar que después de un cierto perío- nerse unidos por la fe y los sa- tación de los poderes sobrenaturales 31ss). Así los astros no sirven de
do de coloquios familiares con los cramentos con su Señor glorificado. que dominan la humanidad y de- pantalla para ocultar a su creador,
discípulos, el resucitado retiró del Ya desde ahora *resucitados y hasta terminan sus destinos. A estos po- sino que lo revelan (Sab 13,5). Puri-
mundo su *presencia manifiesta para sentados en los cielos con él (Ef deres rendía espontáneamente culto ficados de su significado 'idolátrico,
no restituirla hasta el fin de los 2,6) buscan «las cosas de arriba», para granjearse su favor. El sol, la simbolizan ahora las realidades te-
tiempos. pues su verdadera *vida está «es- luna, el planeta Venus, etc., eran rrenales que manifiestan el designio
III. LA ASCENSIÓN, PRELUDIO DE LA condida con Cristo en Dios» (Col para él otros tantos dioses o diosas, de Dios: la multitud de los hijos de
PARUSÍA. «Ese Jesús que ha sido lle- 3,lss). Su ciudad se halla en los y las constelaciones mismas diseña- Abraham (Gen 15,5), la venida del
vado de entre vosotros al cielo ven- cielos (Flp 3,20), la casa celestial ban en el cielo figuras enigmáticas, rey davídico (Núm 24,17), la luz de
drá así como le habéis visto ir al que los espera y de la que aspiran a a las que daba nombres míticos. Este la salvación futura (Is 60,lss; Mal
cielo» (Act 1,11). Esta palabra an- revestirse (2Cor 5,lss), no es sino el interés que ponía en los astros le 3,20) o la gloria eterna de los justos
gélica, además de explicar la econo- mismo Cristo glorioso (Flp 3,21), inducía a observarlos metódicamente : resucitados (Dan 12,3).
mía del relato de la ascensión, esta- el «hombre celestial» (ICor 15,45-49). egipcios y mesopotamios eran famo- 3. Seducción del paganismo. Pese
blece un vínculo profundo entre la De ahí brota toda una espirituali- sos por sus conocimientos astronómi- a esta firmeza de la revelación bí-
subida de Cristo al cielo y su retorno dad de ascensión a base de •esperan- cos; pero esta ciencia embrionaria blica, Israel no se libra de la tenta-
al final de los tiempos. Como éste za, pues desde ahora hace vivir al estaba estrechamente ligada con prác- ción de los cultos astrales. En los
se hace esperar, la permanencia de cristiano en la realidad del mundo ticas adivinatorias e idolátricas. Así, períodos de retroceso religioso, el
Cristo en el cielo, de suyo definitiva nuevo en que reina Cristo. Pero no el hombre de la antigüedad estaba sol, la luna y todo el ejército de los
por lo que a él respecta, resulta co- por eso es arrancado del mundo an- como subyugado por poderes teme- cielos conservan o vuelven a ganar
mo una etapa transitoria en la eco- tiguo, que todavía le retiene, sino, rosos, que pesaban sobre su destino adoradores (2Re 17,16; 21,3.5; Ez
nomía general de la salvación: Cristo por el contrario, tiene misión y y le velaban al verdadero Dios. 8,16); por un 'temor instintivo de
se mantiene allí oculto a los hom- poder de vivir en él en forma nueva, 2. Los astros, servidores de Dios. estos poderes cósmicos, se trata
bres en espera de su manifestación que eleva a este mundo a la trans- Si abrimos la Biblia vemos que el de hacérselos propicios. Se hacen
última (Col 3,1-4), en el momento formación de gloria a que Dios lo clima cambia radicalmente. Cierto ofrendas a la «reina del cielo», IStar,
de la restauración universal (Act 3, llama. que todavía no se distingue bien a el planeta Venus (Jer 7,18; 44,17ss);
21; ITes 1,10). Entonces retornará los astros de los 'ángeles, que cons- se observan los «signos del cielo» (Jer
de la manera que partió (Act 1,11), tituyen la corte de Dios (Job 38,7; 10,2) para leer en ellos los destinos
bajando del cielo (ITes 4,16; —» Cielo - Gloria - Montaña - Nu- (Is 47,13). Pero la voz de los profe-
be - Resurrección - Rey P Be Sal 148,2s): estos «ejércitos celestia-
2Tes 1,7) sobre las nubes (Ap 1,7; les» (Gen 2,1) son considerados como tas se eleva contra este retorno ofen-
cf. 14,14ss), mientras que sus esco- seres animados. Pero son criaturas sivo del paganismo; el Deuteronomio
gidos subirán a su encuentro, tam- Asiros. lo estigmatiza (Dt 4,19; 17,3); el rey
como todo lo demás del universo
bién sobre nubes (ITes 4,17), como 1. Los astros en el paganismo an- (Am 5,8; Gen l,14ss; Sal 33,6; Josías interviene brutalmente para ex-
los dos testigos del Apocalipsis (Ap tiguo. El hombre antiguo era más 136,7ss). Obedeciendo al llamamiento tirpar sus prácticas (2Re 23,4s.ll);
11,12). Es siempre la misma presen- sensible que nosotros a la presencia de Yahveh brillan en su puesto (Bar a los adoradores de los astros pro-
tación cosmológica, inherente a nues- de los astros. Sol, luna, planetas y 3,3ss), por orden suya intervienen mete Jeremías el peor de los castigos
tra imaginación humana, aunque, por estrellas evocaban para él un mundo para apoyar los combates de su pue- (Jer 8,ls). Pero hará falta la prueba
otra parte, reducida a su mínima ex- misterioso muy diferente del nues- blo (Jos 10,12s; Jue 5,20). Los as- de la dispersión y de la cautividad
presión. tro: el del * cielo, al que se repre- tros no son, pues, dioses, sino servi- para que Israel se convierta y aban-
sentaba en forma de esferas super- dores de «Yahveh de los ejércitos done por fin esta forma de idolatría
La afirmación profunda que se puestas, en las que los astros ins- (Yahveh Sabaoth)». Si regulan el (cf. Job 31,26ss), cuya vanidad pro-
desprende de todos estos temas es cribían sus órdenes. Sus ciclos regu- tiempo, si presiden el día y la noche, clamará claramente la sabiduría ale-
que Cristo, triunfando de la muerte, lares le permitían medir el *tiempo es porque Dios les ha asignado estas jandrina (Sab 13,1-5).
inauguró un nuevo modo de vida y establecer su calendario; pero le funciones precisas (Gón 1,15s). Se
cerca de Dios. Él penetró el primero sugerían también que el mundo es go- puede admirar el resplandor del sol Esta lucha secular contra ios cul-
para preparar un puesto a sus ele- bernado por la ley del eterno retor- (Sal 19,5ss), la belleza de la luna tos astrales tuvo repercusiones en
gidos; luego retornará y los intro- no y que desde el cielo imponen el campo de las creencias. Si los

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Astros Autoridad terrenal

astros constituyen así un lazo para gloriosa (Mt 24,29 p ; Is 13,9s; 34,4; cisando incluso los derechos de los sible por delegación divina. Sin em-
los hombres, desviándolos del verda- Jl 4,15), como marcó el momento de •esclavos (Éx 21,l-6,26s; Dt 15,12- bargo, Israel es también una comu-
dero Dios, ¿no es esto señal de que su muerte (Mt 27,45 p), es que en 18; Eclo 33,30...). En cuanto a los nidad nacional, un Estado dotado
ellos mismos están ligados con po- el mundo venidero estas luces crea- niños, la autoridad del padre debe de organización política. Ésta es teo-
deres del mal, hostiles a Dios? En- das resultarán inútiles: la gloria de tener por fin su buena *educación crática, pues el poder se ejerce en
tre los «ángeles que forman el ejér- Dios iluminará por sí misma a la (Prov 23,13s; Eclo 7,22s; 30,1...). ella también en nombre de Dios, sea
cito del cielo, ¿no hay ángeles caídos nueva Jerusalén, y el cordero será En materia de autoridad política es cual fuere su forma: poder de los
que tratan de atraer a los hombres su antorcha (Ap 21,23). donde el hombre propende más a ancianos que asisten a Moisés (Éx
a su seguimiento haciéndose adorar traspasar los límites de su poder. 18,21ss; Núm ll,24s), de los jefes
por ellos? El viejo tema mítico de —> Ángeles - Cielo - Creación - Glo- Embriagado de su *poder, se atribuye carismáticos, como Josué y los jue-
la *guerra de los dioses proporciona ria - ídolos - Luz. ADa y PG el mérito del mismo, como por ces, finalmente de los *reyes.
aquí todo un material que permite ejemplo, Asiría victoriosa (Is 10,7- La doctrina de la alianza supone
representar poéticamente la caída Autoridad terrenal. 11.13s); se diviniza a sí misma (Ez así una estrecha asociación de los
de los poderes celestiales rebelados AT. I. «TODA AUTORIDAD VIENE DE
28,2-5) y se alza contra el Señor dos poderes, y la subordinación del
contra Dios (Lucifer: Is 14,12-15). DIOS». Este principio, que formula- soberano (Is 14,13s), hasta enfrentár- político al espiritual, en conformidad
La figura de *Satán, en el NT se rá Pablo (Rom 13,1), se supone cons- sele en forma blasfematoria (Dan con 'la vocación nacional. De ahí
enriquecerá con estos elementos sim- tantemente en el AT: el ejercicio 11,36). Cuando llega a esto se ase- resultan en la práctica conflictos ine-
bólicos (Ap 8,10; 9,1; 12,3s.7ss). de la autoridad aparece en él some- meja a las *bestias satánicas que vitables: de Saúl con Samuel (ISa
En estas condiciones no sorprende tido a las exigencias imperiosas de Daniel veía surgir del mar y a las 13,7-15; 15), de Ajab con Elias (IRe
ver anunciar para el *día de Yahveh la voluntad divina. que daba Dios poder por algún tiem- 21,17-24), y de tantos reyes con los
un *juicio del ejército de los cielos, po (Dan 7,3-8.19-25). Pero una au- profetas contemporáneos. Así, en el
1. Aspectos de la autoridad terre- toridad pervertida en esta forma se
castigado con sus adoradores terre- nal. En la creación que Dios ha pueblo de Dios, la autoridad humana
nales (Is 24,21 ss): allí aparecen los condena por sí misma al *juicio di- está expuesta a los mismos abusos
hecho, todo poder procede de él: el vino, que no dejará de abatirla en
astros en lugar y en el puesto de del hombre sobre la naturaleza (Gen que en todas partes. Razón de más
los ángeles malos. el día prefijado (Dan 7,lls.26): ha- para que esté sometida al juicio
1,28), el del marido sobre la mujer biendo asociado su causa a la de
4. En el universo rescatado por (Gen 3,16), el de los padres sobre divino: el poder político de la realeza
los poderes malvados, caerá final- israelita acabará por naufragar en
Cristo, los astros hallan, no obstante, los hijos (Lev 19,3). Cuando se mente con ellos.
su función providencial. La cruz ha consideran las estructuras más com- la catástrofe del destierro.
libertado a los hombres de la angus- plejas de la sociedad humana, todos II. LA AUTORIDAD EN EL PUEBLO DE 2. Frente a los imperios paganos.
tia cósmica, que aterrorizaba a los los que mandan tienen también de DIOS. Todo lo que ha quedado di- Cuando el judaismo se reconstruye
colosenses: no están ya esclavizados Dios la responsabilidad del bien co- cho sobre el origen de la autoridad después del exilio, sus estructuras
a los «elementos del mundo», ahora mún en cuanto al grupo que les terrenal y las condiciones de su recuperan las formas de la teocracia
que Cristo ha «despojado a los prin- está sometido: Yahveh ordena a ejercicio, concierne al orden de la original. La distinción del poder es-
cipados y a las potestades» para Hagar la obediencia a su dueña (Gen creación. Ahora bien, este orden no piritual y del poder político se afir-
«arrastrarlos en su cortejo triunfal» 16,9); él también es quien confiere lo ha respetado el hombre. Para res- ma tanto mejor cuanto que este últi-
(Col 2,8.15-18; Gal 4,3). Nada ya a Hazael el gobierno de Damasco taurarlo inaugura Dios en la historia mo está en manos de los imperios
de determinismos astrales, nada de (IRe 19,15; 2Re 8,9-13) y a Nabu- de su pueblo un designio de * salva- extranjeros, de los que los judíos
destinos inscritos en el cielo: Cristo codonosor el de todo el Oriente ción, en el que la autoridad terrenal son actualmente subditos. En esta
ha dado fin a las supersticiones pa- (Jer 27,6). Si esto sucede entre los adquirirá nuevo sentido, en la pers- nueva situación, el pueblo de Dios
ganas. Un astro anunció su nacimien- mismos paganos {cf. Eclo 10,4), con pectiva de la redención. adopta, según los casos, dos actitudes.
to (Mt 2,2), designándole a él mismo mayor razón en el pueblo de Dios. 1. Los dos poderes. A la cabeza La primera es de franca aceptación:
como la estrella de la mañana por Pero aquí el problema planteado de su pueblo establece Dios apode- de Dios han recibido el imperio Ciro
excelencia (Ap 2,28; 22,16), en es- por la autoridad terrenal reviste un rados. No son en primer lugar per- y sus sucesores (Is 45,lss); puesto
pera de que este mismo astro surja carácter especial que merece ser es- sonajes políticos, sino enviados reli- que favorecen la restauración del
en nuestros corazones (2Pe 1,19; cf. tudiado aparte. giosos, que tienen por *misión hacer culto santo, hay que servirlos leal-
el exsultet pascual). Es el verdadero de Israel «un reino sacerdotal y una mente y orar por ellos (Jer 29,7;
sol que ilumina al mundo renovado 2. Condiciones del ejercicio de la nación santa» (Éx 19,6). * Moisés, los Bar l,10s). La segunda, cuando el
(Le l,78s). Y si es cierto que el autoridad. La autoridad confiada por •profetas, los *sacerdotes, son así imperio pagano se convierte en per-
oscurecimiento de los astros prece- Dios no es absoluta; está limitada depositarios de un poder de esencia seguidor, es un llamamiento a la
derá como un signo a su parusía por las obligaciones morales. La *ley espiritual, que ejercen en forma vi- •venganza divina y finalmente a la re-
viene a moderar su ejercicio, pre-

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Autoridad terrenal Autoridad terrenal
belión (Jdt; IMac 2,15-28). Pero la 2. Jesús delante de las autoridades espiritual: concierne exclusivamente ponsabilidad al desconocer a Cristo
restauración monárquica de la época terrenas. Tanto más significativa es al gobierno de la Iglesia. Hay aquí y hacerlo condenar (Act 3,13ss; 13,
macabea origina de nuevo una con- la actitud de Jesús frente a las auto- una innovación importante: contra- 27®).
centración equívoca de los poderes, ridades terrenas. Ante las autorida- riamente a los estados antiguos, se Todavía la agravan oponiéndo-
que se precipita rápidamente en la des judías reivindica su calidad de mantiene efectiva la distinción entre se a la predicación del Evangelio;
peor de las decadencias. Con la in- *Hijo del hombre (Mt 26,63s p), base lo espiritual y lo político. por eso los apóstoles pasan por en-
tervención de Roma el año 63, el de un poder atestiguado por las Es- 2. El ejercicio de la autoridad hu- cima de sus prohibiciones, pues
pueblo de Dios se llalla de nuevo crituras (Dan 7,14). Ante la autori- mana. Por lo que se refiere al valor estiman que hay que obedecer a Dios
bajo la férula de los detestados pa- dad política, su posición es más de la autoridad humana y a las antes que a los hombres (Act 5,29).
ganos. matizada. Reconoce la competencia condiciones de su ejercicio, los es- Rechazando la autoridad de Cristo
NT. I. JESÚS. 1. Jesús, deposita- propia del cesar (Mt 22,21 p); pero critos apostólicos confirman la doc- han perdido los jefes judíos su po-
rio de la autoridad. Durante su esto no le cierra los ojos para no trina del AT, pero dándole una nue- der espiritual.
vida pública aparece Jesús como de- ver la injusticia de los representan- va base. La 'mujer debe estar some- Las relaciones con la autoridad
positario de una autoridad (exusía) tes de la autoridad (Mt 20,25; Le tida a su marido como la Iglesia política plantean un problema dife-
singular: predica con autoridad (Me 13,32). Cuando comparece delante de a Cristo; pero por su parte el ma- rente. Frente al imperio romano pro-
1,22 p), tiene poder para perdonar los Pilato no discute su poder, cuyo ori- rido debe amar a su mujer como fesa Pablo perfecta lealtad, reivin-
pecados (Mt 9,6ss), es señor del sá- gen divino conoce, pero destaca la Cristo amó a su Iglesia (Ef 5,22-33).
iniquidad de que él es víctima (Jn dica su calidad de ciudadano romano
bado (Me 2,28 p). Poder absoluta- Los hijos deben obedecer a sus pa- (Act 16,37; 22,25...) y apela al cesar
mente religioso de un enviado divino, 19,11) y reivindica para sí mismo dres (Col 3,20s; Ef 6,lss) porque
¡la realeza que no es de este mundo para obtener justicia (Act 25,12).
ante el cual los judíos se plantean toda 'paternidad recibe su nombre Proclama que toda autoridad viene
la cuestión esencial: ¿con qué auto- (Jn 18,36). Si, pues, lo espiritual y de Dios (Ef 3,15); pero los padres, al
lo temporal, cada uno a su manera, de Dios y que es dada con miras al
ridad hace estas cosas (Mt 21,23 p)? educarlos, deben guardarse de exas- bien común; la sumisión a los pode-
Jesús no responde directamente a dependen en principio de él, sin em- perarlos (Ef 6,4; Col 3,21). Los 'es-
bargo, consagra su distinción neta res civiles es, pues, un deber de
esta cuestión (Mt 21,27 p). Pero los clavos deben obedecer a sus amos, conciencia porque son los ministros
signos que realiza orientan los espí- y da a entender que por el momento incluso duros y molestos (IPe 2,18)
lo temporal conserva verdadera con- de la justicia divina (Rom 13,1-7), y
ritus hacia una respuesta: tiene po- como al mismo Cristo (Col 3,22; Ef se debe orar por los reyes y por los
der (exusía) sobre la enfermedad sistencia. Los dos poderes se confun- 6,5...); pero los amos deben acor- depositarios de la autoridad (ITim
(Mt 8,8s p), sobre los elementos (Me dían en la teocracia israelita; en la darse de que también ellos tienen un 2,2). La misma doctrina en la 1.a
4,41 p), sobre los demonios (Mt 12, Iglesia no sucederá ya lo mismo. señor en el cielo (Ef 6,9) y aprender epístola de Pedro (IPe 2,13-17). Esto
28 p). ¿No es esto indicio, como él II. Los APÓSTOLES. 1. Los depo- a tratar a sus esclavos como a 'her-
sitarios de la autoridad de Jesús. supone que las autoridades civiles,
mismo lo dirá, de que le ha sido manos (Flm 16). No basta con decir por su parte, se someten a la ley
dado todo poder en el cielo y en Jesús, al enviar a sus 'discípulos en que esta moral social salvaguarda
•misión, les delegó su propia auto- de Dios. Pero en ninguna parte se
la tierra (Mt 28,18)? Su autoridad una justa concepción de la autoridad ve reivindicar para las autoridades
se extiende, por tanto, hasta a las ridad («el que a vosotros escucha, a en la sociedad, sino que le da por espirituales de la Iglesia un poder
cosas políticas; en este terreno, el mí me escucha», Le 10,16s) y les con- base y por ideal el servicio de los directo sobre las cosas políticas.
poder que se negó a tener de * Satán fía sus poderes (cf. Me 3,14sp; Le otros realizado en la caridad.
(Le 4,5ss), io recibió en realidad de 10,19). Pero les enseñó también que Si, en cambio, la autoridad polí-
Dios. Sin embargo, no se prevale el ejercicio de aquellos poderes era 3. Las relaciones de la Iglesia con tica, como en otro tiempo el imperio
de este poder entre los hombres. en realidad un 'servicio (Le 22,26 las autoridades humanas. Los após- sirio, perseguidor de los judíos, se
Mientras que losi jefes de este mundo p; Jn 13,14s). Efectivamente, se ve toles, depositarios de la autoridad eleva a su vez contra Dios y contra
muestran e¡ suyo ejerciendo su do- luego a los 'apóstoles usar de sus de Jesús, hallan frente a ellos autori- su Cristo, entonces la profecía cris-
minio, él se comporta entre los su- prerrogativas, por ejemplo, para ex- dades humanas con las que hay que tiana anuncia solemnemente su jui-
yos como quien sirve (Le 22,25ss). cluir de la comunidad a los miem- ponerse en relación. Entre éstas, las cio y su caída: así lo hace el Apo-
Es maestro y señor (Jn 13,13); pero bros indignos (ICor 5,4s). Sin embar- autoridades judías no son autorida- calipsis ante la Roma de Nerón y de
ha venido para *servir y para dar go, lejos de hacer sentir el peso de des como las otras: tienen un poder Domiciano (Ap 17,1-19,10). En el im-
su vida (Me 10,42ssp). Y precisa- su autoridad, se preocupan ante todo de orden religioso y tiene su origen perio totalitario que pretende encar-
mente porque adopta así la condi- por servir a Cristo y a los hombres en una institución divina; así los nar la autoridad divina, el poder
ción de *esclavo, toda 'rodilla se (ITes 2,6-10). Es que, si bien se apóstoles las tratan con respeto (Act político no es ya más que una cari-
doblará finalmente delante de él (Flp ejerce esta autoridad en forma visi- 4,9; 23,1-5) en tanto no es manifies- catura satánica, frente a la cual nin-
2,5-11). ble, no por eso deja de ser de orden ta su oposición a Cristo. Pero estas gún creyente deberá inclinar la ca-
autoridades han contraído grave res- beza.

96 97
7 - Léon
Autoridad terrenal Babel, Babilonia
-> Apóstol - Iglesia - Misión - Obe- giones. Pero en clima bíblico, cuando nacionales. Además, los judíos piado- La Iglesia apostólica conserva en
diencia - Pastor - Padre - Poder - uno se abstiene de comer un día sos ayunaban por devoción personal materia de ayuno las costumbres de
Servir. FA y PG entero (lúe 20,23; 2Sa 12,16s; Jon (Le 2,37); así los discípulos de Juan los judíos, practicadas en el espíritu
3,7), siendo así que considera el ali- Bautista y los fariseos (Me 2,18), al- definido por Jesús. Los Hechos de los
Ayuno. mento como don de Dios (Dt 8,3), gunos de los cuales ayunaban dos ve- Apóstoles mencionan celebraciones
Los occidentales de nuestros días, esta privación es un gesto religioso, ces por semana (Le 18,12)- Se trataba cultuales acompañadas de ayuno y
incluso cristianos, apenas si apre- cuyos motivos hay que comprender. de realizar así uno de los elemen- oración (Act 13,2ss; 14,22). Pablo,
cian el ayuno que consiste en privar- El que ayuna se vuelve hacia el tos de la "justicia definida por la ley durante su abrumadora labor apos-
se de todo alimento y de toda be- Señor (Dan 9,3; Esd 8,21) en una y por los profetas. Si Jesús no pres- tólica, no se contenta con sufrir ham-
bida durante uno o varios días, desde actitud de dependencia y de aban- cribe nada semejante a sus* discípu- bre y sed cuando las circunstancias
una puesta del sol hasta otra. Si dono totales: antes de emprender un los (Me 2,18), no es que desprecie lo exigen, sino que añade repetidos
aprecian la moderación en beber y quehacer difícil (lúe 20,26; Est 4,16), tal justicia o que quiera aboliría, ayunos (2Cor 6,5; 11,27). La Igle-
en comer, el ayuno les parece peli- como también para implorar el per- sino que viene a "cumplirla o con- sia ha permanecido fiel a esta tra-
groso para la salud y prácticamente dón de una culpa (IRe 21,27), en sumarla, por lo cual prohibe hacer dición procurando mediante la prác-
no ven su utilidad para la vida espi- señal de luto por una desgracia alarde de ella y en algunos puntos tica del ayuno poner a los fieles en
tual. Esta actitud es la opuesta de doméstica (2Sa 12,16.22) o nacional invita a superarla (Mt 5,17.20; 6,1). una actitud de abertura total a la
la que los historiadores de las reli- (ISa 7,6; 2Sa 1,12; Bar 1,5; Zac En efecto, la práctica del ayuno gracia del Señor en espera de su
giones descubren casi en todas par- 8,19), para obtener la cesación de lleva consigo ciertos riesgos: riesgo retorno. Porque si la primera venida
tes: por motivos de ascesis, de pu- una calamidad (Jl 2,12-17; Jdt 4, de formalismo, que denuncian ya de Jesús colmó la expectativa de
rificación, de luto, de súplica, ocupa 9-13), abrirse a la luz divina (Dan los profetas (Am 5,21; Jer 14,12); Israel, el tiempo que sigue a su
el ayuno un puesto importante en 10,12), aguardar la gracia necesaria riesgo de soberbia y de ostentación, resurrección no es el de la alegría
los ritos religiosos. En el Islam, para el cumplimiento de una misión si se ayuna «para ser visto por los total, en el que no sientan bien los
por ejemplo, es el medio por exce- (Act 13,2s), prepararse al encuentro hombres» (Mt 6,16). Para que el actos de penitencia. Jesús mismo, de-
lencia de experimentar la trascen- con Dios (Éx 34,28; Dan 9,3). ayuno agrade a Dios debe ir unido fendiendo contra los fariseos a sus
dencia divina. La Biblia, en la que Las ocasiones y los motivos son con el amor del prójimo y comportar discípulos que no ayunaban, dijo:
se funda en este punto la actitud de variados. Pero en todos los casos una búsqueda de la verdadera jus- «¿Pueden ayunar los amigos del es-
la Iglesia, coincide en este particular se trata de situarse con fe en una ticia (Is 58,2-11); es tan inseparable poso mientras el esposo está con
con todas las demás corrientes reli- actitud de "humildad para acoger la de la limosna como la oración. Fi- ellos? Días vendrán en que les
giosas. Pero la Biblia precisa el sen- acción de Dios y ponerse en su pre- nalmente, hay que ayunar por amor será arrebatado el esposo: en esos
tido del ayuno y regula su práctica; sencia. Esta intención profunda des- de Dios (Zac 7,5). Así invita Jesús días ayunarán» (Me 2,19sp). En es-
con la *oración y la 'limosna es cubre el sentido de las cuarentenas a hacerlo con perfecta discreción: pera del retorno del esposo, el ayuno
para ella el ayuno uno de los actos pasadas sin alimento por Moisés este ayuno, conocido de Dios sólo, penitencial entra dentro de las prác-
esenciales que traducen delante de (Éx 34,28) y Elias (IRe 19,8). En será la pura expresión de la espe- ticas de la Iglesia.
Dios la "humildad, la "esperanza y cuanto a la cuarentena de Jesús en el ranza en él, un ayuno humilde que
el *amor del hombre. "desierto, que se rige conforme a abrirá el corazón a la justicia inte-
1. Sentido del ayuno. Siendo el rior, obra del Padre que ve y actúa —> Limosna - Esperanza - Humil-
este doble patrón, no tiene por ob-
hombre alma y cuerpo, de nada en lo secreto (Mt 6,17s). dad - Oración. RG
jeto abrirse al Espíritu de Dios, pues-
serviría imaginar una religión pura- to que Jesús está lleno de él (Le
mente espiritual: para obrar tiene 4,1); si el Espíritu le mueve a este
el *alma necesidad de los actos y ayuno, es para que inaugure su "mi-
de las actitudes del *cuerpo. El ayu- sión mesiánica con un acto de aban-
no, siempre acompañado de oración dono confiado en su padre (Mt
suplicante, sirve para traducir la hu-
mildad delante de Dios: ayunar (Lev
4,1-4).
B
16,31) equivale a «humillar su alma» 2. Práctica del ayuno. La liturgia
(16,29). El ayuno no es, pues, una judía conocía un «gran ayuno» el
hazaña ascética; no tiende a procu- día de la expiación (cf. Act 27,9); su
rar algún estado de exaltación psico- práctica era condición de pertenencia Babel, Babilonia. en la Biblia como un poder de
lógica o religiosa. Tales utilizaciones al pueblo de Dios (Lev 23,29). Ha- Babilonia, a diferencia de "Egipto, mal, aunque Dios puede en ocasio-
se acusan en la historia de las reli- bía también otros ayunos colectivos que en el simbolismo bíblico tiene un nes utilizarlo para realizar sus de-
en los aniversarios de las desgracias significado ambiguo, figura siempre signios.

9& 99
Babel, Babilonia Bautismo
1. El signo de Babel. Aún antes de dos conocen el sufrimiento purifi- de Dios, pasa a su vez por la expe- 17). Hace causa común con el dra-
que Israel entrara en relación direc- cador, que prepara las restauracio- riencia de los juicios divinos. Se ha gón, que es "Satán, y la "bestia, que
ta con la gran ciudad de Mesopota- nes futuras. formado el expediente contra la ciu- es el "anticristo. Así el pueblo de
mia, ésta se hallaba ya presente en 3. La ciudad del mal. Este papel dad del mal. La sentencia es anun- Dios es invitado a esquivarla (Ap
el horizonte de la historia sagrada. providencial de Babilonia no le im- ciada con júbilo por los profetas (Is 18,4), pues su juicio está próximo:
Babel es, en efecto, el nombre he- pide ser la ciudad del mal por ex- 21,1-10; Jer 51,lis). Entonan sobre Babilonia la grande va a caer (Ap
breo de Babilonia, y la famosa to- celencia. Es cierto que, como las Babilonia irónicas lamentaciones (Is 18,1-8) y las naciones enemigas de
rre de que habla el Génesis (11,1-9) otras naciones, incluso como Nínive 47). Describen por adelantado su es- Dios se lamentarán por ella, mientras
no es otra cosa sino la torre de pi- (Is 19,24; cf. Jon), está llamada a pantosa ruina (Is 13; Jer 50,21-28; que el cielo resonará en aclamaciones
sos, o ziggurat, de su gran templo. unirse un día al pueblo de Dios (Sal 51,27-43). Será el "día de Yahveh (Ap 18,9-19,10). Tal es la suerte re-
Esta torre, signo por excelencia de 87,4). Pero al igual que Nínive, se contra ella (Is 13,6...), la "venganza servada finalmente a la ciudad del
'la ""idolatría babilónica, es presen- ha complacido en su propia fuerza de Yahveh contra sus dioses (Jer 51, mal; toda catástrofe histórica que al-
tada también como símbolo de la (Is 47,7s.l0; cf. 9,7-14). Se ha er- 44-57). La marcha triunfal de Ciro canza a los imperios terrenales erigi-
•soberbia humana. Así la tradición guido ante Yahveh con soberbia e es como el pródromo de este acon- dos contra Dios y contra su Iglesia
bíblica relaciona la confusión de las insolencia (Jer 50,29-32; cf. Is 14, tecimiento (Is 41,1-5; 45,1-6); los es una actualización de este juicio di-
"lenguas con el signo de Babel: así 13s). Ha multiplicado los crímenes: ejércitos de Jerjes lo ejecutarán en vino. Los oráculos contra Babilonia
castigó Dios a los hombres por su hechicería (Is 47,12), idolatría (Is 46, 485, tanto que de Babilonia no que- conservados en el AT hallan en esta
orgullosa idolatría. 1; Jer 51,44-52), crueldades de toda dará piedra sobre piedra (cf. quizá perspectiva su cumplimiento escato-
2. El azote de Dios. Sin embargo, suerte... Ha llegado a ser verdade- Is 24,7-18; 25,1-5). No obstante, se- lógico: quedan suspendidos como
a partir del siglo vil ejerce Babilonia ramente el templo de la malicia (Zac guirá viviendo en el recuerdo de los una amenaza sobre las "naciones pe-
un papel más directo en la historia 5,5-11), la «ciudad de la nada» (Is judíos como el tipo de la ciudad pa- cadoras que encarnan de siglo en
sagrada. Es la hora en que los cal- 24,10[?]). gana condenada a la perdición, y su siglo el misterio de Babilonia.
deos, que la han conquistado, pien- 4. Salir de Babilonia. Si el "exilio rey Nabucodonosor como el tipo
san en arrebatar a Nínive el impe- era un justo castigo para Israel cul- del tirano soberbio y sacrilego (Dan —> Anticristo - Cautividad - Gue-
rio del Medio Oriente. Potencia te- pable, ahora, para el pequeño resto 2-4; Jdt 1,1-12). rra - Lengua - Soberbia - Pentecos-
merosa, que «hace de su *fuerza su convertido por la prueba, es un tés - Persecución. JA y PG
6. Permanencia del misterio de Ba-
Dios» (Hab 1,11); pero Dios va a "destierro intolerable e incluso una bel. La ciudad histórica de Babilo-
hacer que entre en su juego esta po- morada peligrosa. Una vez pasa- nia cayó mucho antes del adveni- Bautismo.
tencia. Babilonia contribuye así a dos los 70 años predichos ("núme- miento del NT. Pero a través de ella El nombre de «bautismo» deriva del
ejecutar su "juicio contra Nínive ro convencional: Jer 25,11; 29,10; el pueblo de Dios adquirió concien- verbo bapteinjbaptizein, que significa
(Nah 2,2-3,19). Es el azote de Dios 2Par 36,21), va, pues, a llegar el año cia de un misterio de iniquidad que «sumergir, lavar». El bautismo es,
para Israel y para los reinos circun- de la remisión (Is 61,2; cf. Lev 25, está constantemente en acción aquí pues, una inmersión o una ablución.
dantes: Yahveh los ha entregado a 10). Esta liberación tan esperada es en la tierra: Babilonia y "Jerusalén, El simbolismo del "agua como signo
todos en manos de Nabucodonosor, para el pueblo de Dios una «buena erguidas una frente a otra, son las de purificación y de vida es tan fre-
su rey, cuyo yugo deben llevar (Jer nueva» (Is 40,9; 52,7ss). Los exilia- dos ciudades entre las que se repar- cuente en la historia de las religio-
27,1-28,17). Es el *cáliz de oro con dos son invitados a abandonar la ten los hombres, la ciudad de Dios nes que no puede sorprender su exis-
que Yahveh embriaga a los pueblos malvada ciudad: «¡Salid de Babi- y la ciudad de "Satán. Ahora bien, tencia en los misterios paganos. Pero
(Jer 25,15.29; 51,7). Es el martillo lonia!» (Is 48,20; Jer 50,8) ¡Fuera! la Iglesia primitiva se dio rápida- las semejanzas con el sacramento
de que se sirve para machacar a la ¡No toquéis nada impuro!» (Is 52, mente cuenta de que también ella se cristiano son puramente exteriores y
tierra entera (Jer 50,23; 51,20ss). Va 11). Así van a salir de nuevo para veía empeñada en este mismo drama no afectan a las realidades profun-
sobre todo a ejecutar el juicio de Jerusalén, como en un nuevo "éxo- de las dos ciudades. Frente a la nue- das. Las analogías se han de buscar
Yahveh contra Judá (Jer 21,3-7): su do. Momento cuyo solo recuerdo va Jerusalén (Gal 4,26; Ap 21), Ba- primero en el AT, en las creencias
tierra será el lugar de "exilio y "cau- en los siglos venideros colmará los bilonia continúa irguiéndose a cada judías y en el bautismo de Juan.
tividad, donde recogerá Dios el resto corazones de gozo (Sal 126,ls). Fe- instante. A partir de la persecución
de su pueblo (Jer 29,1-20). Dura cha importante, de la que Mateo I. AT Y JUDAÍSMO. 1. El papel pu-
de Nerón adopta el semblante con-
realidad, que evocan los libros de hace una etapa hacia la era mesiá- rificador del agua es muy marcado
creto de la Roma imperial (IPe 5,13).
los reyes (2Re 24-25); pero «junto nica (Mt 1,1 ls). en el AT. Aparece en diversos acon-
El Apocalipsis la describe en este
a las riberas de Babilonia», donde tecimientos de la historia sagrada,
5. El juicio de Babilonia. Al mismo sentido como la famosa prostituta,
los cánticos ceden el puesto a los que en lo sucesivo serán mirados co-
tiempo que la historia sagrada toma sentada sobre una "bestia escarlata,
llantos (Sal 137), los judíos deporta- mo prefiguraciones del bautismo:
así un nuevo sesgo, Babilonia, azote ebria de la sangre de los santos (Ap
por ejemplo, el "diluvio (cf. IPe
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Bautismo Bautismo

3,20s), o el paso del *mar Rojo (cf. de Israel, sustraído en adelante a la 42,1; 61,1); es al mismo tiempo el desierto y privados de entrar en la
ICor 10,ls). En numerosos casos de *ira de Dios (Mt 3,7.10 p) y en es- anuncio de *pentecostés, que inau- tierra prometida (ICor 10.6-13). El
impureza impone la ley abluciones pera del mesías que viene. Es un gurará el bautismo en el Espíritu, sacramento no actúa, pues, de mane-
rituales que *purifican y capacitan bautismo único, conferido en el de- para la Iglesia (Act 1,15; 11,16) ra mágica; exige una conversión to-
para el culto (Núm 19,2-10; Dt 23, sierto con miras al arrepentimiento y para todos los que entren en ella tal, punto de partida de una vida
lOs). Los profetas anuncian una efu- y al perdón (Me 1,4 p). Comporta (Ef 5,25-32; Tit 3,5ss). El reconoci- nueva.
sión de agua purificadora del peca- la confesión de los pecados y un es- miento de Jesús como *Hijo anun- Para el individuo, el bautismo pre-
do (Zac 13,1). Ezequiel asocia esta fuerzo de conversión definitiva, que cia la filiación adoptiva de los cre- senta diferentes aspectos. Es una pu-
lustración escatológica con el don debe expresar el rito (Mt 3,6ss). Juan yentes, participación en la de Jesús rificación que, de una vez para siem-
del Espíritu de Dios (Ez 36,24-28; insiste en la pureza moral; no exige y consecuencia del don del Espíritu pre, lava al catecúmeno en nombre
cf. Sal 51,9.12s). a los publícanos ni a los soldados (Gal 4,6). En efecto, el «bautismo del Señor y por el Espíritu (ICor
2. El judaismo posterior al * exilio que abandonen su® funciones (Le 3, en la muerte» debe conducir a Jesús 6,11), purificación no únicamente in-
multiplica las abluciones rituales. 10-14). a la 'resurrección; entonces su hu- dividual, sino también de carácter
Vienen a ser de una minucia extre- El bautismo de Juan no establece manidad glorificada, recibiendo la comunitario y eclesial (Ef 5,26s). El
mada y no se libran del formalismo sino una economía provisional: es *plenitud del Espíritu, será consti- bautismo es un nuevo 'nacimiento
entre 'los fariseos contemporáneos un bautismo de agua, preparatorio tuida «espíritu vivificante» (ICor 15, del agua y del Espíritu (Jn 3,5), un
del Evangelio (Me 7,1-5 p). Estas para el bautismo mesiánico en el 45), que comunique el Espíritu a los baño de regeneración y de renova-
prácticas simbolizaban la purificación Espíritu Santo y en el *fuego (Mt que crean en él. ción en el Espíritu Santo (Tit 3,5),
del corazón y podían contribuir a 3,11 p; Act 1,5; 11,16; 19,3s), pu- III. EL BAUTISMO CRISTIANO. 1. El que hace al bautizado hijo de Dios
obtenerla cuando se les añadían sen- rificación suprema (cf. Sal 51) que bautismo de agua y de Espíritu. Juan (Un 3,1). Es una nueva 'circunci-
timientos de arrepentimiento. Hacia inaugurará el mundo nuevo y cuya Bautista anunciaba el bautismo en sión, la circuncisión de Cristo, que
ia época del NT y quizás un poco perspectiva parece confundirse aquí el Espíritu y en el fuego (Mt 3,11 p). agrega al nuevo pueblo de Dios (Col
antes, los rabinos bautizaban a los con la del 'juicio. En realidad el El Espíritu es el don mesiánico pro- 2,lls; cf. Ef 2,11-22); un 'sello im-
prosélitos, paganos de origen que se don del Espíritu, enviado por el me- metido. El *fuego es el "juicio que preso para siempre en el alma por
agregaban al pueblo judío (cf. Mt sías glorificado, se distinguirá del comienza a verificarse a la venida el Espíritu Santo (Ef 1,13; 4,30;
23,15). Parece incluso que algunos juicio (Le 3,16s p). de Jesús (Jn 3,18-21; 5,22-25; 9,39). 2Cor 1,22); una iluminación, paso de
consideraban este bautismo tan ne- II. BAUTISMO DE JESÚS 1. Jesús, al Uno y otro son inaugurados en el las tinieblas del pecado a la'luz
cesario como la 'circuncisión. presentarse para recibir el bautismo bautismo de Jesús, que es el prelu- de Cristo resucitado (Ef 5,8-14; Heb
Los baños rituales son frecuentes de Juan, se somete a la voluntad de dio del de los fieles. Este acto sa- 6,4).
entre los esenios, según Josefo, así su Padre (Mt 3,14s) y se sitúa hu- grado constituye así al nuevo pue- 2. Conversión y fe bautismal. El
como en las comunidades de Da- mildemente entre los pecadores. Es blo; Pablo lo ve anunciado en el bautismo supone que uno ha 'con-
masco y de Qumrán. Sin embargo, el *cordero de Dios que toma así paso del mar Rojo que libera a Is- fesado su *fe en Jesucristo (Act 16,
el baño no es aquí un rito de ini- sobre sí mismo el pecado del mun- rael de la servidumbre (ICor 10,ls). 30s), cuyo artículo esencial, que re-
ciación; no se admite a él sino tras do (Jn 1,29.36). El bautismo de Je- El bautismo administrado por la sume y contiene los otros, es la
larga prueba, destinada a manifestar sús en el Jordán anuncia y prepara Iglesia hace entrar en el *cuerpo de resurrección de Cristo (Rom 10,9; Ef
la sinceridad de la conversión. E^ su bautismo «en la muerte» (Le 12, Cristo (Act 2,38-41; ICor 12,13; 2,17-21). El objeto de la fe puede,
cotidiano y expresa esfuerzo hacia 50; Me 10,38), encuadrando así en Ef 5,26). sin embargo, ser conocido implícita-
una vida pura y la aspiración a la dos bautismos su vida pública. Es El mundo que pasa y el mundo mente cuando es dado el Espíritu
gracia purificadora. Uno mismo se también lo que quiere decir el evan- que viene, el mundo terrenal y el antes del bautismo (Act 10,44-48), y
sumerge en el agua, mientras que gelista Juan cuando refiere que el mundo celestial coinciden paradóji- parece que la fe del 'padre de fami-
los penitentes que se presenten a agua y la *sangre brotaron del cos- camente en la Iglesia y en cada uno lia puede valer para todos los suyos:
Juan recibirán el bautismo de sus tado abierto de Jesús (Jn 19,34s; de los bautizados; la posesión de las así para Cornelio y el carcelero de
manos y una vez para siempre. cf. Un 5,6-8). arras del Espíritu (2Cor 1,22; 5,5) Filipos (Act 10,47; 16,33). Pero la
3. El bautismo de *Juan se puede 2. El bautismo de Jesús por Juan anuncia y garantiza la posesión per- fe en Cristo no es sólo adhesión del
comparar con el bautismo de los es coronado por la bajada del •Es- fecta y definitiva. Pero ésta no se espíritu al mensaje evangélico; tal
prosélitos. Este último introducía en píritu Santo y la proclamación por realizará sino a condición de una fe comporta una 'conversión total,
el pueblo de Israel; el bautismo de el Padre celestial, de su filiación di- 'fidelidad perseverante: sin ella el una donación entera a Cristo, que
Juan realiza una especie de agrega- vina. La venida del Espíritu Santo bautizado será excluido de la vida transforma toda la vida. Desemboca
ción a la verdadera posteridad de sobre Jesús es una investidura que eterna, como los israelitas prevari- normalmente en la petición del bau-
*Abraham (Mt 3,8 p), al 'resto responde a las profecías (Is 11,2; cadores fueron exterminados en el tismo, que es su sacramento y en

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Bautismo Bendición

cuya recepción adquiere su perfec- 13,14; ICor 12,13; Ef 4,4s); ya no Así la regeneración bautismal no cia para con las palabras de bendi-
ción. Pablo no la separa jamás de forman sino un espíritu con Cristo es una manera de ser estática, adqui- ción y hasta para con la realidad que
él; y cuando habla de la •justifica- (ICor 6,17). Para precisar más, la rida de una vez para siempre; es en- pueden designar.
ción por la fe es para oponerla a la unión con Cristo es inserción en trada en un estado dinámico, vida Sin embargo, el último gesto vi-
pretendida justificación por las * obras Cristo crucificado y glorificado. La superior de la que no debe decaer sible de Cristo en la tierra, el que
de la ley que invocaban los judai- inmersión en el agua bautismal y el alma; de ahí la exigencia de un deja a su Iglesia y que ha fijado el
zantes. Supone siempre que la pro- la emersión que la sigue simbolizan constante esfuerzo espiritual para arte cristiano de Bizancio y de las
fesión de fe es coronada por la re- y realizan la participación en la hacer cada día más efectiva la •muer- catedrales, es su bendición (Le 24,
cepción del bautismo {cf. Gal 3,26s). •muerte y en la •resurrección de te al pecado y la •vida para Dios 50s). Detallar las riquezas de la ben-
Por la fe responde el hombre a la Cristo: el catecúmeno es sumergido (Rom 6,12ss). Tal es la vida cristia- dición bíblica es en realidad desta-
llamada divina que le ha sido mani- en la muerte de Cristo y sepultado na, vida pascual, en la que el acen- car las maravillas de la generosidad
festada por la predicación apostólica con él para resucitar con él en una to se pone unas veces en la unión divina y la calidad religiosa de la
(Rom 10,14s), respuesta que, por lo nueva vida (Rom 6,3ss; Col 2,12). con la pasión, otras en la resurrec- admiración que tal generosidad sus-
demás, es obra de la *gracia (Ef La muerte al pecado y el don de la ción, refiriéndose estos dos aspectos cita en la criatura.
2,8). En el bautismo el Espíritu se vida son inseparables; la ablución a una realidad única y manteniéndo- La bendición es un # don que afec-
posesiona del creyente, lo agrega al de agua pura es al mismo tiempo se indisolublemente unidos. Esto re- ta a la vida y a su misterio, y es un
cuerpo de la Iglesia y le da la certe- aspersión de la •sangre de Cristo, cuerda la liturgia de la noche pascual don expresado por la palabra y por
za de que ha entrado en el *reino más elocuente que la de Abel (Heb y del sacramento del bautismo: pro- su misterio. La bendición es tanto
de Dios. 12,24; IPe 1,2), participación efec- mesa de vivir renacidos en Cristo, •palabra como don. tanto dicción
3. El bautizado y las personas di- tiva en los méritos adquiridos en voluntad de conservar sin mancha como bien (cf. gr. eu-logía, lat. be-
vinas. El bautismo purifica, santifica derecho para todos por Cristo en el la vestidura blanca del bautismo y ne-dictio), porque el bien que apor-
y justifica al que lo recibe, por el Calvario, unión a su resurrección y, de guardar sin reproche la gracia ta no es un objeto preciso, un don
nombre del Señor y por el Espíritu en principio, a su glorificación (Ef simbolizada por la vela encendida. definido, porque no es de la esfera
de Dios (ICor 6,11); el cristiano se 2,5s). El bautismo es, pues, un sa- El creyente, unido por su bautismo del tener, sino de la del ser, porque
convierte en * templo del Espíritu cramento pascual, una comunión en a la pascua de Cristo, es invitado a no depende de la acción del hombre,
(ICor 6,19), hijo adoptivo del Padre la •pascua de Cristo; el bautizado entrar un día en su reino glorioso sino de la creación de Dios. Bende-
(Gal 4,5s), *hermano y coheredero muere al pecado y vive para Dios (Col l,12s) y en la posesión de la cir es decir el don creador y vivifi-
de Cristo en una unión íntima con en Cristo (Rom 6,11), vive de la herencia celestial (Ef 1,14). cante, sea antes de que se produzca,
él (Rom 8,2.9.17; Gal 3,28). El bau- •vida misma de Cristo (Gal 2,20; en forma de oración, sea posterior-
tismo «en el *nombre de Jesús» (Act Flp 1,21). La transformación así rea- mente, en forma de acción de gra-
lizada es radical; es despojamiento —> Circuncisión - Diluvio - Agua -
10,48; 19,5) designa el bautismo Iglesia - Espíritu de Dios - Luz - cias. Pero al paso que la oración
en cuanto es adhesión a Cristo o en y muerte del hombre viejo y reves- de bendición afirma anticipadamente
timiento del •hombre nuevo (Rom Muerte - Nuevo nacimiento - Pas-
cuanto se distingue del bautismo de cua - Pecado - Penitencia - Resu- la generosidad divina, la acción de
Juan. Esta locución no supone nece- 6,6; Col 3,9; Ef 4,24), nueva •crea- gracias la ha visto ya revelarse.
ción a la •imagen de Dios (Gal 6,15). rrección - Sello. FA
sariamente el empleo de una fórmu- II. EL VOCABULARIO DE LA BENDICIÓN.
la en que se mencione únicamente 4. Aspectos de la nueva vida. El En hebreo, como también en espa-
bautismo es la condición de entrada Bendición.
a Cristo. La tradición de la época I. RIQUEZAS DE LA BENDICIÓN. Con
ñol, a pesar de la debilitación que
apostólica estimó, por el contrario, en el reino de Dios (Jn 3,5) y el ha sufrido entre nosotros la palabra,
medio necesario de salvación (Me frecuencia evoca la bendición úni-
que la fórmula trinitaria empleada una sola raíz (brk, emparentada qui-
16,16). Consagra al catecúmeno a camente las formas más superficiales
en la liturgia cumplía exactamente zá con la •rodilla y con la •adora-
las instrucciones del mismo Cristo Dios introduciéndolo en la Iglesia de la religión, fórmulas repetidas de
ción, quizá también con la fuerza
(Mt 28,19). La expresión de «bau- visible y por ella en la *comunión memoria, prácticas vacías de senti-
vital de los órganos sexuales) sirve
tismo en el nombre de Jesús» sub- con Cristo y con el Padre en el •don do, a las que uno se aferra tanto para designar todas las formas de
raya el efecto capital del bautismo, del único Espíritu (Ef 2,15). Los bau- más cuanta menos fe tiene. Por otra la bendición, a todos los niveles.
la unión con Cristo. Los bautizados tizados, unidos a Cristo en la Iglesia, parte, incluso la viva tradición cris- Siendo la bendición a la vez cosa
se *revisten de Cristo, están entera- constituyen una familia única cuya tiana sólo ha retenido de los em- dada, don de alguna cosa y formu-
mente sometidos al influjo divino; alma es el Espíritu de amor (Gal pleos bíblicos apenas los menos ricos lación de este don, hay tres palabras
están, además, unidos entre sí en la 3,25-4,7). Los otros aspectos del bau- de sentido, incluyendo los más im- que la expresan: el sustantivo bera-
*unidad misma de Cristo y de su tismo son modalidades de esta rea- portantes en las categorías de la ka, el verbo barek y el adjetivo
•cuerpo glorificado (Gal 3,27s; Rom lidad fundamental. gracia y de la acción de gracias. De harük
ahí resulta una verdadera indiferen-

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Bendición Bendición

1. Bendición (beraka). Aun en su Dios en los dones de la naturaleza raelita: «¡ Bendito sea N...!» Esta migos en tus manos!» (Gen 14,19s;
sentido más profano y más material, prepara a Israel para acoger las ge- fórmula, que no es simple afirmación cf. ISa 25,32s; Jdt 13,17s). En este
el de regalo, la palabra comporta nerosidades de su *gracia. ni mero voto, y es todavía más en- ritmo completo aparece la verdade-
un matiz muy sensible de encuentro 2. Bendecir. El verbo comporta una tusiasta que la * bienaventuranza, ra naturaleza de la bendición. Es una
humano. Los presentes ofrecidos por muy extensa gama de empleos, des- brota como un grito ante una per- explosión entusiasta ante un elegido
Abigaíl a David (ISa 25,14-27), por de el saludo trivial dirigido al desco- sona, en la que Dios acaba de re- de Dios, pero que no se detiene en
David a las gentes de Judá (ISa 30, nocido en el camino (2Re 4,29) o las velar su poder y su generosidad, y el elegido, sino que se remonta hasta
26-31), por Naamán curado a Elí- fórmulas habituales de cortesía (Gen a la que ha escogido «entre nos- Dios, que se ha revelado en este sig-
seo (2Re 5,15), por Jacob a Esaú 47,7.10; ISa 13,10) hasta los dones otros» : Yael, «entre las mujeres de no. Es el barük por excelencia, el
(Gen 33,11), están todos destinados más altos del favor divino. El que la tienda» (Jue 5,24); Israel, «entre bendito; posee con plenitud toda
a sellar una unión o una 'reconci- bendice es las más de las veces Dios, las naciones» (Dt 33,24); María, «en- bendición. Bendecirlo no es creer
liación. Pero los empleos más fre- y su bendición hace siempre brotar tre las mujeres» (Le 1,42; cf. Jdt añadir nada en absoluto a su rique-
cuentes con mucho, de la palabra, la vida (Sal 65.11; Gen 24,35; Job 13,18). Admiración a la vista de lo za, sino dejarse llevar por el ímpetu
se hallan en contexto religioso: aun 1,10). Así sólo los seres vivos son que Dios puede hacer por su •ele- de esta revelación y convidar al mun-
para designar las cosas más materia- susceptibles de recibirla; los objetos gido. El ser bendito es en el mundo do a 'alabarla. La bendición es siem-
les, si se escoge la palabra bendición, inanimados! son consagrados al servi- como una 'revelación de Dios, le pre 'confesión pública de la poten-
es para hacerlos remontar a Dios y cio de Dios y santificados por su pre- pertenece por un título especial, es cia divina y 'acción de gracias por
a su generosidad (Prov 10,6.22; Eolo sencia, pero no bendecidos. «bendito de Yahveh», como ciertos su generosidad.
33,17), o también a la estima de las Después de Dios, la fuente de la seres son «santos de Yahveh». Pero, III. HISTORIA DE LA BENDICIÓN. Toda
gentes de bien (Prov 11,11; 28,20; vida es el *padre, y a él le incumbe al paso que la * santidad que consa- la historia de Israel es la historia
Eclo 2,8). La bendición evoca la bendecir. Su bendición es eficaz más gra a Dios separa del mundo pro- de la bendición prometida a Abra-
imagen de una sana prosperidad, que ninguna otra, como es temerosa fano, la bendición convierte al ser ham (Gen 12,3) y dada al mundo
pero también de la generosidad para su *maldición (Eclo 3,8), y así Je- al que Dios designa, en punto de en Jesús, «fruto bendito» del «seno
con los desgraciados (Eclo 7,32; remías debía hallarse en extrema unión y fuente de irradiación. Am- bendito» de María (Le 1,42). Sin
Prov 11,26) y siempre de la benevo- postración para que osara maldecir al bos, el santo y el bendito, pertene- embargo, en los escritos del AT, la
lencia de Dios. que vino a anunciar a su padre que cen a Dios; pero el santo revela atención dirigida a la bendición com-
Esta abundancia y este bienestar le había nacido un hijo (Jer 20,15; más bien su inaccesible grandeza; el porta no pocos matices, y la bendi-
es a los que los hebreos llaman la cf. Job 3,3). bendito, en cambio, su inagotable ción adquiere acentos muy diversos.
*paz, y con frecuencia se asocian Por una paradoja singular sucede generosidad. 1. Hasta Abraham. El hombre y la
las dos palabras, pero, si bien las con frecuencia que el débil bendice Tan frecuente y tan espontánea mujer, bendecidos en su origen por
dos evocan la misma plenitud de al poderoso (Job 29,13; Sal 72,13- como el grito: «¡Bendito N...!», la el Creador (Gen 1,28), suscitan con
*riqueza, la riqueza esencial de la 16; Eclo 4,5), que el hombre osa fórmula paralela: «¡ Bendito Dios!» su pecado la maldición de Dios. Con
bendición es la de la *vida y de bendecir a Dios. Es que, si bien el brota igualmente del sobrecogimien- todo, si son malditos la serpiente
la «fecundidad; la bendición flore- *pobre no tiene nada que dar al to experimentado ante un gesto en (3,14) y el suelo (3,17), no así el hom-
ce (Eclo 11,22 hebr.) como un Edén rico ni el hombre nada que dar a que Dios acaba de revelar su poder. bre ni la mujer. La vida seguirá cre-
(Eclo 40,17). Su símbolo privilegia- Dios, sin embargo, la bendición es- Subraya no tanto la amplitud del ciendo (3,16-19) de su trabajo y de
do es el *agua (Gen 49,25; Eclo tablece entre los seres una corriente gesto cuanto su maravillosa oportu- su sufrimiento, a menudo a costa
39,22); el agua misma es una ben- vital y recíproca, que hace que el nidad, su carácter de signo. Una vez de una agonía. Después del diluvio,
dición esencial, indispensable (Ez más pequeño vea desbordar sobre él más, la bendición es una reacción una nueva bendición da a la huma-
34,26; Mal 3,10); por su origen ce- la generosidad del poderoso. No es del hombre ante la revelación de Dios nidad poder y fecundidad (9,1). Sin
lestial evoca, al mismo tiempo que absurdo bendecir al Dios que está (cf. Gen 14,20, Melquisedec; Gen embargo, el pecado no cesa de di-
la vida que alimenta, la generosidad «por encima de todas las bendicio- 24,27, Eliezer; Éx 18,10, Jetró; Rut vidir y de destruir a la humanidad:
y la gratuidad de Dios, su poder vi- nes» (Neh 9,5); es sencillamente con- 4,14, Booz a Rut). la bendición de Dios sobre Sem tie-
vificador. El oráculo de Jacob sobre fesar su generosidad y darle gracias, ne como contrapartida la maldición
José reúne todas estas imágenes, la Finalmente, más de una vez los
que es el primer deber de la criatu- de Canaán (9,26).
vida fecunda, el agua, el *cielo: dos gritos: «¡ Bendito N...!» y
ra (Rom 1,21). 2. La bendición de los patriarcas.
«Bendiciones de cielo arriba, bendi- «i Bendito Dios!» van unidos y se
3. Bendito. El participio barük es corresponden: «¡ Bendito Abraham Por el contrario, la bendición de
ciones del abismo abajo, bendiciones la más fuerte de todas las palabras del Dios Altísimo, creador del cielo Abraham es de otro tipo. Desde lue-
del seno y de la matriz» (Gen 49,25). de bendición. Constituye el centro de y de la tierra! — y bendito el Dios go, en un mundo que sigue dividido
Esta sensibilidad a la generosidad de la fórmula típica de bendición is- Altísimo, que ha puesto a tus ene- tendrá Abraham 'enemigos, y Dios

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Bendición Bendición

le mostrará su fidelidad maldiciendo un mandamiento (12,1; 17,10). Tra- Por esto es tanto más notable el En él damos gracias al Padre por
a quienquiera (en singular) que le ta, sin duda, de colmar el * deseo ver a veces surgir, en el seno mismo sus dones (Rom 1,8; Ef 5,20; Col
maldiga, pero el caso ha de ser una del hombre, pero a condición de que de una maldición de tipo clásico, una 3,17).
excepción, y el *designio de Dios es sea en la fe. imagen o una afirmación que pro- Los dos movimientos de la ben-
bendecir a «todas las "naciones de 3. Bendición y alianza. Este nexo clama que la promesa de bendición dición, la gracia que desciende y
la tierra» (Gen 12,3). Todos los re- entre la bendición y el mandamiento se mantiene intacta, que de la deso- la acción de gracias que se eleva son
latos del Génesis son la historia de es el principio mismo de la *alianza: lación surgirá la vida, como «una recapitulados en Jesucristo. No hay
esta bendición. la *ley es el medio para hacer vivir semilla santa» (ls 6,13). Así la pro- nada más allá de esta bendición, y
a) Las bendiciones pronunciadas a un pueblo «santo de Dios» y por mesa de la piedra angular de Sión la multitud de los elegidos reunidos
por los padres, de tenor más arcai- consiguiente «bendito de Dios». Esto irrumpe en el centro de la maldición delante del trono y delante del cor-
co, los presentan invocando sobre es lo que expresan los ritos de alian- contra los gobernadores insensatos dero para cantar su triunfo final, pro-
sus hijos, en general en el momento za. En la mentalidad religiosa del que juzgan invulnerable a la ciudad clama a Dios: «¡Bendición, gloria,
de desaparecer, los poderes de la tiempo es el «culto» el medio pri- (ls 28,14-19); y así en Ezequiel la sabiduría, acción de gracias... por
•fecundidad y de la *vida, «el rocío vilegiado de granjearse la bendición gran profecía de la efusión del espí- los siglos de los siglos!» (Ap 7,12).
del cielo y la grosura de la tierra» divina, de renovar, al contacto con ritu, toda ella llena de las imágenes Si así el NT no es sino la bendi-
(Gen 27,28), raudales de leche y «la los lugares, con los tiempos, con los de la bendición, el agua, la tierra, ción perfecta recibida de Dios y de-
sangre de los racimos» (49,1 ls), la ritos sagrados, la potencia vital del las mieses, pone remate, con una ló- vuelta a él, esto no quiere decir, ni
fuerza para desbaratar a sus adver- hombre y de su mundo, tan corta y gica divina, a la condenación de Is- mucho menos, que esté constante-
sarios (27,29; 49,8s), una tierra don- tan frágil. En la religión de Yahveh rael (Ez 36,16-38). mente lleno de las palabras de ben-
de establecerse (27,28; cf. 27,39; 49, el culto no es auténtico sino en la 5. Los cantos de bendición. La ben- dición. Éstas son relativamente raras
9) y perpetuar su *nombre (48,16; alianza y en la fidelidad a la ley. Las dición es uno de los temas mayores y están empleadas en contextos pre-
49,8...) y su vigor. En estos frag- bendiciones del Código de la alian- de la "oración de Israel; es la res- cisos, lo cual acaba de precisar exac-
mentos rítmicos y en estos relatos za (Éx 23,25), las amenazas de la puesta a toda la obra de Dios, que tamente el sentido de la bendición
se percibe el sueño de las tribus nó- asamblea de Siquem bajo Josué (Jos es revelación. Es muy afín a la "ac- bíblica.
madas en busca de un territorio, 24,19), las grandes bendiciones del ción de gracias o a la "confesión y 1. ¡Bendito el que viene! Los evan-
ávidos de defender su independen- Deuteronomio (Dt 28,1-4), todas ellas está construida según el mismo es- gelios ofrecen un solo ejemplo de
cia, aunque ya conscientes de formar suponen una carta de alianza, pro- quema, pero está más próxima que bendición dirigida a Jesús. Es el gri-
una comunidad en torno a algunos claman las voluntades divinas, luego ellas al acontecimiento en que Dios to de la multitud a su entrada en
jefes y clanes privilegiados (cf. Gen la adhesión del pueblo y, finalmente, acaba de revelarse y conserva en Jerusalén en vísperas de la pasión:
49). Es, en una palabra, el sueño de el gesto cultual que sella el acuerdo general un acento más sencillo: «¡Bendito el que viene!» (Mt 21,9
la bendición, tal como la desean es- y le da valor sagrado. «i Bendito sea Yahveh, que hizo pa- p). Sin embargo, nadie respondió ja-
pontáneamente los hombres, y que ra mí maravillas!» (Sal 31,22), «que más como Jesús al retrato del ser
4. Los profetas y la bendición. Los no nos entregó a sus dientes» (Sal
están prontos a conquistar por todos "profetas, apenas si conocen el len- bendito, en el que Dios revela con
los medios, sin excluir la violencia 124,6), «que perdona todos tus pe- signos esplendentes su poder y su
guaje de la bendición. Aunque son cados» (Sal 103,2). Incluso el himno
y la astucia (27,18s). los hombres de la "palabra y de su bondad (cf. Act 10,38). Su llegada al
de los tres jóvenes en el horno, que mundo suscita en Isabel (Le 3,42), en
b) A estos estribillos y a estos eficacia (ls 55,10s), aunque se cono- convoca al universo para cantar la
relatos populares superpone el Gé- cen como llamados y elegidos de Zacarías (1,68), en Simeón (2,281,
gloria del Señor, tiene presente el en María misma (sin la palabra, 1,
nesis, no para desautorizarlos, sino Dios, signos de su obra (ls 8,18), su gesto que Dios acaba de realizar:
para situarlos en su propio lugar en acción en ellos es demasiado interior, 46s) una oleada de bendiciones. De
«Pues nos ha salvado de los infier- ellas es él evidentemente el centro:
la acción de Dios, las promesas y las demasiado pesada, muy poco visi- nos» (Dan 3,88).
bendiciones pronunciadas por Dios ble e irradiante para provocar en Isabel proclama: «¡Bendito el fruto
mismo. Se habla también de un ellos y en torno a ellos el grito de la IV. BENDITOS EN CRISTO. ¿Cómo po- de tu vientre!» (1,42); más tarde,
*nombre poderoso (Gen 12,2), de bendición. Y su mensaje, que con- dría negarnos nada el Padre, que en- una madre proclama todavía «bien-
una descendencia innumerable (15,5), siste en recordar las condiciones de tregó por nosotros a su propio Hijo? aventuradas las entrañas que te lle-
de una tierra donde instalarse (13, la alianza y en denunciar sus viola- (Rom 8,32). En él nos ha dado todo, varon» (11,27). Él mismo, fuera del
14-17), pero aquí toma Dios en su ciones, los induce muy poco a ben- no nos falta ningún "don de la "gra- ejemplo único del domingo de Ra-
mano el porvenir de los suyos; cam- decir. Entre los esquemas literarios cia (ICor 1,7) y nosotros somos, «con mos, no es bendecido nunca direc-
bia su nombre (17,5.15), los hace que utilizan, el de la maldición les "Abraham el creyente» (Gal 3,9; cf. tamente. Esta ausencia no debe de
pasar por la ""tentación (22,1) y la es familiar; el de la bendición, prác- 3,14), «bendecidos con toda suerte ser pura casualidad. Refleja quizá la
fe (15,6), y ya entonces les impone ticamente desconocido. de bendiciones espirituales» (Ef 1,3). distancia que se establecía entre Jesús

108 109
Bendición Bestia, bestias
y los hombres: bendecir a alguien sin embargo, en ningún lugar del NT rativas, que encontramos constante- La bestia maldita entre todas repre-
es en cierta manera unirse a él. Qui- se dice que Jesucristo es la bendición mente desde el Génesis hasta el Apo- senta así al maldito por excelencia;
zá también marca el carácter inaca- del Padre. En efecto, la bendición es calipsis. Nada de reflexiones sobre y la historia será un campo cerrado,
bado de la revelación de Cristo en siempre el *don, la vida recibida el misterio animal; en cambio, ahí en el que éste se enfrentará con
tanto no esté consumada su obra, y y asimilada. Ahora bien, el don por están todos los animales repelentes la posteridad de la *mujer, sobre la
la oscuridad que subsiste sobre su excelencia es el Espíritu Santo. No o peligrosos, sin excluir los de la que ha adquirido cierto poder (Gen
persona hasta su muerte y su resu- ya que Jesucristo nos sea menos leyenda: los animales feroces, leo- 3,14ss).
rrección. dado que el Espíritu Santo, pero el nes, lobos y panteras (Os 5,14; Hab 3. Los combates de la bestia contra
2. El cáliz de bendición. Antes de Espíritu nos es dado para ser en 1,8), hienas y chacales (Is 13,22); el hombre.
multiplicar los panes (Mt 14,19 p), nosotros el don recibido de Dios. las rapaces y las aves de las ruinas a) Las bestias, azotes de Dios.
antes de distribuir el pan convertido El vocabulario del NT es expresivo. (Is 13,21; 34,1 lss; Sof 2,14); los Esta guerra se sitúa primeramente
en su cuerpo (Mt 26,26 p), antes de Es cierto que Cristo es de nosotros, reptiles, del basilisco al cocodrilo al nivel temporal: las bestias malé-
partir el pan en Emaús (Le 24,30), pero sobre todo es cierto que nos- (Sal 91,13; Ez 29); los insectos ne- ficas atacan a la humanidad pecado-
Jesús pronuncia una bendición, y otros somos de Cristo <cf. ICor 3,23; fastos, como las langostas y salta- ra. Pero no obran con plena inde-
nosotros también «bendecimos el cá- 2Cor 10,7). Del Espíritu, por el con- montes (Nah 3,15ss)... Toda una pendencia; Dios sabe enderezar su
liz de bendición» (ICor 10,16). ¿De- trario, se dice más de una vez que fauna maligna, en conexión con la acción a sus fines; son los artífices
signa la bendición en estos textos un nos es dado (Me 13,11; Jn 3,34; presencia de los * demonios (cf. los de su *juicio contra Egipto (Éx 7,
gesto especial, o una fórmula par- Act 5,32; Rom 5,5), que lo recibi- sátiros de Is 13,21; 34,12-14; Lev 26-8,28; 10,1-20; Sab 16,1-12); eje-
ticular, distinta de las palabras *eu- remos (Jn 7,39; Act 1,8; Rom 8,15) 17,7), se alza así frente al hombre. cutan sus maldiciones contra su pue-
carísticas propiamente dichas, o es y que lo poseemos (Rom 8,9; Ap Sin contar los grandes monstruos blo infiel (Dt 28,26.42; cf. Jer 15,3).
sólo el título dado a las palabras 3,1), hasta tal punto que se habla marinos (Gen 1,21), prototipos de la En el desierto, serpientes abrasado-
que siguen? Esto no tiene importan- espontáneamente del «don del Es- bestia por excelencia, el dragón, la ras muerden a los que murmuran
cia aquí. El hecho es que los relatos píritu» {Act 2,38; 10,45; 11,17). La serpiente huidiza, Rahab o Leviatán (Núm 21,5-7); en la tierra prometi-
eucarísticos asocian estrechamente las bendición de Dios, en el sentido (Is 27,1; Job 7,12; Is 51,9). Aquél, da, langostas devoran las cosechas,
bendiciones y la acción de gracias pleno de la palabra, es su Espíritu que personifica al *mar en la simbó- como ejército terrible cuya invasión
y que en esta asociación la bendición Santo. Ahora bien, este don divino, lica de los mitos orientales, se yer- anuncia el *día de Yahveh (Jl 1-2).
representa el aspecto ritual y visible, que es Dios mismo, lleva en sí todos gue frente al mismo Yahveh como Así se vuelven a hallar langostas sim-
el gesto y la fórmula, mientras que los rasgos de la bendición. Los gran- el adversario de su designio de sal- bólicas entre las plagas escatológicas,
la acción de gracias expresa el con- des temas de la bendición, el agua vación. extraños caballeros que devastan a
tenido de los gestos y de las palabras. que regenera, el nacimiento y la re- la humanidad pecadora (Ap 9,3-10;
2. En los orígenes. En efecto, algu-
Este rito es, entre todos los que pudo novación, la vida y la fecundidad, cf. Nah 3,15ss; Jer 51,27). A su ca-
nos textos, reasumiendo una imagi-
el Señor realizar en su vida, el úni- la plenitud y la paz, el gozo y la beza marcha el ángel del abismo (Ap
nería ahora ya desmitizada, repre-
co que se nos ha conservado, pues comunión de los corazones, son 9,11); y nadie podrá esquivarlos si
sentan el acto *creador de Dios como
es el rito de la nueva alianza (Le igualmente *frutos del Espíritu. no está marcado para la salvación
un combate victorioso contra el
22,20). La bendición halla en él su monstruo primordial, encarnación del (Ap 9,4; cf. 7,3).
total realización; es un don expre- desorden: Rahab o Leviatán (Sal
—> Acción de gracias - Bienaventu- b) Los triunfos de la bestia. Pero
sado en una palabra inmediatamente 74,13s; 89,10s; Job 9,13; 25,12; Is
ranza - Confesar - Culto - Don - la bestia tiene otros triunfos. A cu-
eficaz; es el don perfecto del Padre 51,9). Primera *guerra, situada fuera
a sus hijos, toda su gracia, y el don Fruto - Gracia - Palabra - Vida. bierto de la bestia, * Satán se hace
JG del tiempo, que va a dar un sentido adorar por los hombres. Éstos, en
perfecto del Hijo que ofrece su vida a todos los enfrentamientos históri-
al Padre, toda nuestra acción de gra- su ceguera, se postran ante «toda cla-
Bestia, bestias. cos entre Yahveh y sus *enemigos. se de reptiles y de animales repug-
cias unida a la suya: es un don de El primero de estos enfrentamientos
fecundidad, un misterio de vida y 1. Nacimiento de una simbólica. nantes» (Ez 8,10). Esta forma de
No se trata en la Biblia de una sim- es el drama del *paraíso (Gen 3). idolatría, proscrita de Israel por la
de comunión. En el Génesis, el adversario solapa-
bólica análoga a la de los bestiarios ley (Dt 4,16ss), hace estragos entre
3. La bendición del Espíritu Santo. de la edad media; cuando mucho, do de Dios y de los hombres no los pueblos paganos (Sab 11,15; 12,
Si el don de la Eucaristía contiene se esboza a propósito de algunos es llamado todavía por su verdade- 24; 13,10.14; Rom 1,23), atrayendo
toda la bendición de Dios en Cristo, *animales. Sin embargo, las bestias ro nombre; pero tras la serpiente te- sobre ellos los rigores de la *ira di-
si su último gesto es la bendición enemigas del hombre ocupan cierto rrestre se oculta la serpiente proto- vina (Sab 16,1-9; Rom l,24ss). Más
que deja a su Iglesia (Le 24,51) y la lugar en el pensamiento religioso, y tipo, el dragón, que es el diablo y aún, la bestia se encarna en cierto
bendición que suscita en ella (24,53), proporcionan representaciones figu- •Satán (Sab 2,24; Ap 12,9; 20,2). modo en los grandes imperios paga-

110 111
Bestia, bestias Bien y mal
nos que tratan de dominar el mundo; 4. La muerte de la bestia. El "jui- la felicidad o facilita la "vida en el agradará (Gen 38,7). Su elección de-
hacen *guerra al pueblo de Dios y cio que pondrá fin a la historia lle- orden físico o psicológico (cf. Dt terminará su calificación moral y,
manifiestan una arrogancia sacrile- vará consigo la consumación de esta 30,15); por el contrario, todo lo que consiguientemente, su destino.
ga (Dan 7,2-8). Así se reanuda acá derrota: se matará a la bestia, y su conduce a la *enfermedad, al *su- 4. Ahora bien, desde los orígenes,
abajo el combate primordial, puesto cuerpo será entregado al fuego (Dan frimiento en todas sus formas y el "hombre, seducido por el maligno
que la bestia en cuestión tiene su 7,11-27). Será el último combate de sobre todo a la *muerte, es malo (cf. *Satán), escogió el mal. Buscó
poder del dragón, príncipe de este Cristo (Ap 19,11-16), en defensa de (hebr. rd; gr. poneros y kakos). su bien en las criaturas «buenas para
mundo (Ap 13,4). Frente a Cristo su ciudad santa contra las "naciones 2. ¿Se puede también hablar de una comer y seductoras a la vista» (Gen
rey se yergue como el *anticristo, desencadenadas (Ap 20,8s). Entonces bondad objetiva de las criaturas en 3,6), pero fuera de la "voluntad de
blasfemando, persiguiendo a los san- Satán, y la *muerte y el Hades, y la el sentido en que la entendían los Dios, lo cual es la esencia misma del
tos y haciéndose adorar (Ap 13,1-9) bestia y su falso profeta, y todos los griegos? Éstos imaginaban para cada "pecado. En ello no halló sino los
y nadie tiene derecho a vivir aquí adoradores de la bestia, secuaces del cosa un arquetipo a imitar o a rea- frutos amargos del sufrimiento y de
en la tierra si no está marcado con anticristo, serán arrojados juntos al lizar; proponían al hombre un ideal, la muerte (Gen 3,16-19). A conse-
su cifra (Ap 13,16ss; *mimero). Esta estanque de fuego y de azufre, que el kalos kagathos que, poseyendo en cuencia de su pecado se introdujo",
pretensión del imperio totalitario no es la muerte segunda (Ap 19,19ss; sí mismo todas las cualidades mora- pues, el mal en el mundo y luego
es sólo cosa de Antíoco Epífanes o 20,10.14). Así tendrá fin el drama les, estéticas y sociales, ha llegado a prolíferó. Cuando Dios mira a los
de la Roma pagana; se la verá re- que se inauguró en los orígenes. su pleno desarrollo, es agradable y hijos de Adán los halla tan malos
nacer a todo lo largo de la historia útil a la república. En esta óptica que se arrepiente de haberlos hecho
de la Iglesia. —> Animales - Anticristo - Demo- particular, ¿cómo concebir el mal? (Gen 6,5ss): no hay ni uno que
c) La derrota de la bestia. Pero nios - Guerra - Mar - Satán. ¿Cómo imperfección, pura negativi- haga el bien aquí en la tierra (Sal
este triunfo de la bestia no es sino PG dad, ausencia de bien, o, por el con- 14,lss; Rom 3,10ss). Y el hombre
aparente y momentáneo. Ya en el trario, como una realidad que tiene hace la misma experiencia: se siente
AT se afirma la ""victoria de los cre- Bien y mal. su existencia propia y deriva del frustrado en sus deseos insaciables
yentes. Para Israel en el desierto «Vio Dios cuanto había hecho, y era principio malo que desempeñaba tan (Ecl 5,9ss; 6,7), impedido de gozar
erige Moisés el signo de la serpiente muy bueno» (Gen 1,31). Sin em- gran papel en el pensamiento iranio? plenamente de los bienes de la tierra
de bronce (Núm 21,9) y todo el que bargo, para acelerar la venida del Cuando la Biblia atribuye bondad (Ecl 5,14; 11,2-6), incapaz hasta de
la mira queda con vida (Sab 16,6). reino escatológico nos invita Cristo real a las cosas, no lo entiende así. «hacer el bien sin jamás pecar» (Ecl
Frente a la zoolatría de los paganos a pedir en el padrenuestro: «Líbra- Diciendo: «Vio Dios que era bue- 7,20), pues el mal sale de su propio
sabe Israel defender su fe en el úni- nos del mal» (Mt 6,13). La oposición no» (Gen 1,4...) muestra que esta "corazón (Gen 6,5; Sal 28,3; Jer 7,
co Dios vivo (Dan 14,23-42). Afron- de estas dos fórmulas plantea al cre- bondad no se mide en función de 24; Mt 15,19s). Viciando el orden de
ta sin flaquear el peligro de los leo- yente de nuestros días, para el que un bien abstracto, sino en relación las cosas, llama al bien mal y al mal
nes, y Dios le libra de ellos (Dan 6), la Biblia misma ofrece elementos de con el Dios creador, único que da a bien (Is 5,20; Rom 1,28.32). Final-
pues quienquiera que se fía de Dios solución: ¿de dónde viene e¡ mal las cosas su bondad. mente, hastiado y decepcionado, se
es guardado por sus *ángeles y pue- en este mundo creado bueno?, ¿cuán- 3. La bondad del hombre constitu- hace cargo de que «todo es vanidad»
de pisotear a las bestias maléficas do y cómo se le vencerá? ye un caso particular. En efecto, de- (Ecl 1,2); experimenta duramente
(Sal 91,11-13). Estas victorias antici- I. E L BIEN Y EL MAL EN EL MUNDO. pende en parte de él mismo. Ya en que «el mundo entero está en poder
padas anuncian la de Jesús: éste, 1. Para el que las ve o ¡as experi- la 'creación, le situó Dios ante «el del maligno» (Un 5,19; cf. Jn 7,7).
una vez que ha rechazado a Satán menta, ciertas cosas son subjetiva- árbol del "conocimiento del bien y El mal, en efecto, no es una mera
(Mt 1,11 p), permanece en el desier- mente buenas o malas. La palabra del mal», dejándole la posibilidad ausencia de bien, sino una fuerza
to «con las bestias salvajes», servido hebrea tób (traducida indistinta- de obedecer y de gozar del árbol de positiva que esclaviza al hombre y
por los ángeles (Me 1,13). Así puede mente por las palabras griegas kalos la vida, o de desobedecer y de ser corrompe el universo (Gen 3,17s).
comunicar a sus discípulos «el poder y agathos, bello y bueno [cf. Le 6, arrastrado a la muerte (Gen 2,9.17), Dios no lo creó, pero ahora que ha
de pisotear serpientes, escorpiones y 27-35]) designa primitivamente a las *prueba decisiva de la "libertad, que aparecido, se opone a él. Comienza
todo poder del enemigo», pues aho- personas o a los objetos que provo- se repite para cada hombre. Si re- una "guerra incesante, que durará
ra Satán ha caído del cielo y los can sensaciones agradables o la eu- chaza el mal y hace el bien (Is 7,15; tanto ti&mpo como la historia: para
mismos *demonios están sometidos foria de todo el ser: una buena co- Am 5,14; cf. Is l,16s), observando salvar al hombre, Dios todopoderoso
a los enviados de Jesús (Le 10,17ss; mida (Jue 19,6-9; IRe 21,7; Rut la *ley de Dios y conformándose deberá triunfar del mal y del ma-
cf. Me 16,17s). Si la derrota de la 3,7), una muchacha hermosa (Est con su "voluntad (cf. Dt 6,18; 12,28; ligno (Ez 38-39; Ap 12,7-17).
Biblia no es todavía pública, es, sin 1,11), personas benéficas (Gen 40,14), Miq 6,8), será bueno y le agradará II. SÓLO Dios ES BUENO. La bondad
embargo, cosa hecha. en una palabra, todo lo que procura (Gen 6,8); si no, será malo y le des- de "Dios es una revelación capital

112
113
8 - Léon
Bien y mal Bienaventuranza
del AT. Habiendo conocido el mal este mundo», efímeros e inestables
(Sof 3,1 lss; cf. Mt 6,19ss; Le 12, sin pecado (Jn 8,46), sobre el que bienes venideros» (Heb 9,11; 10,1).
en su paroxismo durante la servi- Satán no tiene ningún poder. Se hizo Es sólo un comienzo, pues creer no
dumbre de Egipto, Israel descubre 33s), para hallar su •fuerza, su •vida
y su bien en Dios, único que les obediente hasta la muerte de *cruz es •ver; pero la fe garantiza los
el bien en Yahveh su *libertador. (Flp 2,8), dio su vida a fin de que sus bienes esperados (Heb 11,1), los de
Dios lo arranca a la muerte (Éx 3, queda cuando todo se ha perdido,
y al que se adhieren con una •fe y ovejas hallen pasto (Jn 10,9-18). Se la •patria mejor (Heb 11,16), los del
7s; 18,9), luego lo conduce a la hizo «•maldición por nosotros a fin mundo nuevo que Dios creará para
•tierra prometida, aquel «buen país» una •esperanza heroicas (Sal 22,20;
42,6; 73,25; Jer 20,11). Ciertamente de que por la fe recibiéramos el sus elegidos (Ap 21,lss).
(Dt 8,7-10), «en el que fluyen •le- Espíritu prometido» (Gal 3,13s).
che y miel» y «en el que Yahveh están todavía sometidos al mal, pero
tienen consigo a su salvador, que 3. Los bienes otorgados. Así, re- —> Bienaventuranza - Bendición - Ca-
tiene constantemente los ojos», y don- nunciando Cristo a la vida y a los
de Israel hallará la felicidad (cf. Dt triunfará en el día de la salvación; lamidad - Castigos - Prueba - Gozo -
entonces recibirán esos bienes que bienes terrenales (Heb 12,2) y envián- Enfermedad - Muerte - Retribución
4,40) si se mantiene fiel a la •alian- donos el Espíritu Santo, nos pro-
za (Dt 8,11-19; 11,8-12.18-28). ha prometido Dios a sus fieles (Sal Riquezas - Sufrimiento - Vida.
22,27; Jer 31,10-14). En toda ver- curó las «buenas cosas» que debemos JdV
2. Dios pone una condición a sus pedir al Padre (Mt 7,11; cf. Le
dones. Israel, como Adán en el pa- dad, Dios «solo es bueno» (Me 10,
18 P). 11,13). No se trata ya de los bienes Bienaventuranza.
raíso, se ve situado frente a una elec- materiales, como los que estaban
ción que determinará su destino. 111. DlOS TRIUNFA DEL MAL. 1. De
El hombre quiere la felicidad, a la
prometidos en otro tiempo a los que llama •vida, •paz, •gozo, •re-
Dios pone ante él la •bendición y la ley al llamamiento de la gracia. hebreos; son los «•frutos del Espí-
la * maldición (Dt ll,26ss), puesto Al revelarse como salvador anuncia- poso, •bendición, •salvación. Todos
ritu» en nosotros (Gal 5,22-25). Aho- estos bienes están diversamente in-
que el bien físico y el bien moral ba Dios ya su futura •victoria sobre ra ya el hombre, transformado por
están igualmente ligados con Dios: el mal. Pero todavía debía afirmar- cluidos en la fórmula por la que
la •gracia, puede «hacer el bien» se declara a alguien feliz o desgracia-
si Israel «olvidara a Yahveh», cesa- se ésta en forma definitiva, ha- (Gal 6,9s); «hacer buenas •obras»
ra de amarle, no observara ya sus ciendo al hombre bueno y sustra- do. Cuando el «sabio» proclama:
(Mt 5,16; ITim 6,18s; Tit 3,8.14), «¡Dichosos los pobres! ¡Desgraciados
mandamientos y rompiera la alian- yéndolo al poder del maligno (Un «vencer el mal por el bien» (Rom
za, sería inmediatamente privado de 5,18s), «príncipe de este •mundo» los ricos!», no quiere pronun-
12,21). Para hacerse capaz de estos ciar ni una •bendición que propor-
estos bienes terrenales (Dt 11,17) y (Le 4,6; Jn 12,31; 14,30). Es cierto nuevos bienes, debe pasar por el
enviado en servidumbre, mientras que Dios había dado ya la •ley, cione la felicidad, ni una •maldición
desasimiento, «vender sus bienes» y que produzca la infelicidad, sino
que su tierra se convertiría en un que era buena y estaba destinada a •seguir a Cristo (Mt 19,21), «negarse
•desierto (Dt 30,15-20; 2Re 17,7-23; la vida (Rom 7,12ss); si practicaba exhortar en nombre de su experiencia
a sí mismo y llevar su cruz con él» de felicidad, a seguir los caminos
Os 2,4-14). A lo largo de su historia el hombre los mandamientos, haría el (Mt 10,38s; 16,24ss).
experimenta Israel la verdad de esta bien y obtendría la vida eterna (Mt que conducen a ella.
4. La victoria del bien sobre el mal. AT. Para comprender el alcance y
doctrina fundamental de la alianza: 19,16s). Pero esta ley era por sí Escogiendo el cristiano vivir así con
como en el drama del paraíso, la misma ineficaz, en tanto no cam- el significado de numerosas máximas
Cristo para obedecer a los impulsos de sabiduría que parecen rastreras,
experiencia de la desgracia sigue a biara el •corazón del hombre, pri- del Espíritu Santo, se desolidariza de
la del pecado. sionero del pecado. Querer el bien hay que situarlas en el clima reli-
la opción de Adán. Así el mal moral gioso en que fueron enunciadas. En
3. La felicidad de los impíos y la está al alcance del hombre, pero no queda verdaderamente vencido en él.
realizarlo: no hace el bien que quie- efecto, si bien la bienaventuranza
desgracia de los justos. Pero en este Desde luego, sus consecuencias fí- supone siempre que su fuente está
punto capital parece fallar la doctri- re, sino el mal que no quiere (Rom sicas y psicológicas permanecen mien-
7,18ss). La concupiscencia le arras- en Dios, conoce, no obstante, una
na: ¿no parece Dios favorecer a los tras dura el mundo presente, pero evolución lenta que va de lo terrenal
•impíos y dejar a los buenos en la tra como contra su voluntad, y la el cristiano se gloría en sus tribu-
ley, hecha para su bien, redunda fi- a lo celestial.
desgracia? Los •justos sufren, el laciones, adquiriendo con ellas la
•servidor de Yahveh es perseguido, nalmente en su mal (Rom 7,7.12s; •paciencia (Rom 5,4), estimando que I. Dios Y LA BIENABENTÜRANZA.
los •profetas son entregados a muer- Gal 3,19). Esta lucha interior lo ha- «los sufrimientos del tiempo presen- 1. Felicidad y gloria en Dios. A dife-
te (cf. Jer 12,ls; 15,15-18; Is 53; ce infinitamente desgraciado; ¿quién, te no se pueden comparar con la rencia de los dioses griegos, saluda-
Sal 22; Job 23-24). Dolorosa y mis- pues, lo libertará? (Rom 7,14-24). •gloria futura que se ha de revelar» dos ordinariamente con el título de
teriosa experiencia del •sufrimiento 2. Sólo «.Jesucristo Nuestro Señor* (8,18-25). Así desde ahora está por «bienaventurados» porque encarnan
cuyo sentido no aparece inmediata- (Rom 7,25) puede atacar al mal en la fe y la esperanza en posesión de el sueño del hombre, la Biblia no se
mente. Sin embargo, por ella apren- la raíz, triunfando de él en el cora- las •riquezas incorruptibles (Le 12, detiene en la felicidad de Dios (cf.
den poco a poco los •pobres de Yah- zón mismo del hombre (cf. Ez 36,26s). 33s) que se otorgan por •mediación ITim 1,11; 6,15), que no tiene pun-
veh a despegarse de los «bienes de Es el nuevo *Adán (Rom 5,12-21), de Cristo «sumo sacerdote de los to de comparación con la felicidad a
que ella aspira. Dios es, en cambio,
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Bienaventuranza Bienaventuranza
un Dios de *gloria, lo cual sugiere divino de la bienaventuranza. Sin posteridad por lo que se refiere a la bienaventuranza. Se «beatifica» a
una segunda diferencia: mientras que embargo, no por eso debemos des- la apreciación de la felicidad: se María por haber dado a luz al Sal-
los dioses griegos gozan de su feli- conocer los caminos que conducen proclama dichosos a los seres esté- vador (Le 1,48; 11,27), por haber
cidad sin preocuparse especialmente a ella: esto sería ignorar la menta- riles si son justos (Sab 3,13ss). Así creído (1,45); con esto ella misma
por la suerte de los humanos, Yahveh lidad tanto del hombre en general los sabios coinciden con lo que los anuncia la bienaventuranza de to-
se inclina con solicitud hacia todos como de Israel. Para descubrir que salmos de los *pobres proclamaban dos los que, escuchando la palabra
los hombres, especialmente hacia su sólo Dios realiza la felicidad se ya cuando veían el bien absoluto en de Dios (11,28), creerán sin haber
pueblo; la bienaventuranza del hom- requiere a veces una decepción (Sal la confianza en Yahveh (p.e.. Sal *visto (Jn 20,29). ¡Ay de los fariseos
bre deriva de la *gracia divina, es 118,8s; 146,3s); ordinariamente su- 73,23-28). (Mt 23,13-32), de Judas (26,24), de
participación de su gloria. pone esto una lenta depuración del las ciudades incrédulas (11,21)! ¡Di-
NT. Con la venida de Cristo se
2. La bienaventuranza es Dios mis- * deseo. choso Simón, al que el Padre reveló
dan virtualmente todos los bienes,
mo. A través de las proclamaciones 1. La bienaventuranza terrena. La puesto que en él halla finalmente la en Jesús al Hijo del Dios vivo (Mt
que abundan en la literatura sapien- felicidad es la *vida, una vida que bienaventuranza su realización; y por 16,17)! ¡Dichosos los ojos que han
cial, el lector de la Biblia descubre durante mucho tiempo se identificó él se dará el Espíritu Santo, suma visto a Jesús (13,16)! ¡Dichosos so-
en qué consiste la verdadera felicidad con la vida terrena. Ésta es la feli- de todos los bienes. bre todo los discípulos que, esperan-
y por qué debe buscarla. Dichoso el cidad del pueblo que tiene por Dios I. LA BIENAVENTURANZA Y CRISTO. do el retorno del Señor, serán fieles,
que teme a Yahveh: será poderoso, a Yahveh: tener hijos de buena es- Jesús no es sencillamente un sabio de vigilantes (Mt 24,46), dedicados com-
bendecido (Sal 112,ls), tendrá nu- tatura, hijas hermosas, graneros lle- gran experiencia, sino uno que vive pletamente al servicio unos de otros
merosos hijos (Sal 128,lss). Si quiere nos, numerosos rebaños, finalmente plenamente la bienaventuranza que (Jn 13,17)!
procurarse vida, salvación, bendición, la *paz (Sal 144,12-15). Y las bien- propone.
riqueza (Prov 3,10), debe seguir los aventuranzas detallan estos bienes del II. Los VALORES DE CRISTO. Mien-
caminos divinos (Sal 1,1), caminar en hombre en la esfera nacional, fami- 1. Las «Bienaventuranzas*, situadas tras que el AT se esforzaba tímida-
la ley (Sal 119,1), escuchar la sabi- liar o personal. Tener un rey digno en el frontispicio del sermón inaugu- mente por añadir a los valores terre-
duría (Prov 8,34s), hallarla (Prov de este nombre (Eclo 10,16s), una ral de Jesús, ofrecen el programa nos de la riqueza y del éxito, el
3,13s), ejercitarse en ella (Eclo 14,20), esposa sensata (Eclo 25,8), excelente de la felicidad cristiana (Mt 5,3-12; valor de la justicia en la pobreza
cuidarse del pobre (Sal 41,2), en una (26,1), gran fortuna, adquirida debi- Le 6,20-26). Jesús viene de parte y en el fracaso, Jesús adopta la po-
palabra, ser justo. damente y sin hacerse esclavo de de Dios a decir un sí solemne a las sición contraria al deseo terrenal del
ella (31,8; ser prudente (25,9), no promesas del AT; se da el reino hombre. Desde ahora los dichosos
Por estos motivos invita el sabio de los cielos, se suprimen las nece- de este mundo no son ya los ricos,
a los *caminos de la verdadera feli- pecar con la lengua (14,1), tener
compasión de los desgraciados (Prov sidades y las aflicciones, se otorga los satisfechos, a los que se halaga,
cidad; sin embargo, no limita su en Dios la misericordia y la vida. sino los que tienen hambre y que
horizonte a la "retribución deseada, 14,21), no tener nada que reprocharse
(Eclo 14,2). En una palabra, llevar En efecto, si bien ciertas bienaven- lloran, los pobres y los perseguidos
o más bien muestra que la recom- turanzas se pronuncian en futuro, la (cf. IPe 3,14; 4,14). Esta inversión
pensa esperada es Dios en persona. una vida digna de este nombre y pa-
ra ello ser educado por Dios mismo primera, que contiene virtualmente de los valores era posible por aquel
La lógica del sabio cede entonces las otras, va a actualizarse desde que es todo valor.
ante la experiencia del fiel piadoso (Sal 94,12). Desde luego, está bien
lamentarse por el que acaba de mo- ahora. Dos bienaventuranzas mayores
que ha comprendido que con Dios
lo tiene todo y puede vivir en una rir; pero los llantos no deben durar Pero hay más. Las bienaventuran- comprenden todas las otras: la *po-
•confianza sin límites: no se ex- demasiado, pues un pesar funesto zas son un sí pronunciado por Dios breza, con su cortejo de las *obras
presa ningún motivo, sino una simple impediría gozar bien de la ventura en Jesús. Mientras que el AT llegaba de "justicia, de "humildad, de "man-
afirmación. «Dichosos los que es- terrenal (Eclo 38,16-23). a identificar la bienaventuranza con sedumbre, de "pureza, de "miseri-
peran en él» (Is 30,8). «Dichoso el 2. Hacia la bienaventuranza celes- Dios mismo, Jesús se presenta a su cordia, de solicitud por la "paz; lue-
nombre que confía en ti» (Sai 84,13; tial. A este retrato del *justo di- vez como el que *cumple y realiza go la "persecución por amor de
cf. Sal 2,12; 65,5; 146,5). Si, pues, choso le falta todavía la dimensión la aspiración a la felicidad: el "rei- Cristo. Pero estos mismos valores
el israelita teme a Dios, observa de la vida eterna. Los valores se mo- no de los cielos está presente en él. no son nada sin Jesús que les da
su ley, escucha la sabiduría, es que difican al ser ilustrados por ésta. La Más aún, Jesús quiso «encarnar» todo su sentido. Así sólo el que haya
espera la felicidad como recompen- experiencia enseñaba ya que no ha- las bienaventuranzas viviéndolas per- visto a Cristo en el centro de su
sa, pero en definitiva lo que espera bía que apreciar la felicidad de un fectamente, mostrándose «manso y fe puede oir las bienaventuranzas del
es a Dios en persona (Sal 73,25). hombre antes de la hora final (Eclo humilde de corazón» (Mt 11,29). Apocalipsis. Dichoso si las escucha
II. D E LA FELICIDAD TERRENA A LA 11,28); con el libro de la Sabiduría, 2. Todas las demás proclamaciones (Ap 1,3; 22,7), si se mantiene vigi-
CELESTIAL. Así se precisa el ápice la virtud aventaja al gozo de tener evangélicas tienden igualmente a mos- lante (16,15), pues ese tal es llamado
trar que Jesús está en el centro de a las nupcias del cordero (19,9), para
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Bienaventuranza Brazo
la resurrección (20,6). Incluso si debe vestiduras «se volvieron resplande- fanes (2Mac 8,4; 9,28; 10,34; Dan seguía (ITim 1,13); luego, cuando
dar su vida en "testimonio, no de- cientes, muy blancas, como no las 7,8.25; 11,36), en que se inspira sin predica el "nombre de Jesús, se le
be perder los ánimos: «¡ Bienaven- puede blanquear lavandero sobre la duda el retrato de Nabucodonosor oponen los judíos con blasfemias
turados los muertos que mueren en tierra» (Me 9,3 p). El blanco es de en el libro de Judit (Jdt 9,7ss). Igual- (Act 13,45; 18,6). Su oposición con-
el Señor!» (14,13). la misma manera el color de los se- mente los edomitas que aplauden la serva, pues, el mismo carácter que
res transfigurados, de los santos que, ruina de Jerusalén (Ez 35,12s) y los en el calvario. Pronto se le añade
—> Cielo - Consolación - Gloria - purificados de su pecado (Is 1,18; paganos que insultan al ungido de la hostilidad del imperio romano
Gustar - Alegría - Reposo. Sal 51,9), blanqueados en la sangre Yahveh (Sal 89,5 ls). A éstos, Dios perseguidor, nueva manifestación de
JLA y XLD del cordero (Ap 7,14), participan del mismo se reserva aplicarles el cas- la "bestia con la boca llena de blas-
ser glorioso de Dios (7,9-13). For- tigo merecido: Senaquerib perecerá femias (Ap 13,1-6), nueva "Babilonia
Blanco. man la «blanca escolta» del vencedor por la espada (2Re 19,7.28.37) como ataviada con títulos blasfematorios
Lo blanco acompaña a las fiestas y (3,4s), multitud inmensa y triunfante Antíoco, la "bestia satánica (Dan (Ap 17,3). Finalmente, los falsos
a las manifestaciones gozosas de los que clama su gozo en una eterna 7,26; 11,45; cf. 2Mac 9), y el país doctores, maestros de "error, intro-
humanos. Evoca la inocencia, la ale- fiesta de luz: el cordero se une a de Edom será reducido a un desierto ducen la blasfemia hasta entre los
gría, la pureza; suscita la admiración. la esposa revestida de «lino de una (Ez 35,14s). Por lo demás, el pue- fieles (2Tim 3,2; 2Pe 2,2.10.12), has-
El blanco, color de *luz y de *vida, blancura resplandeciente» (19,1-14). blo de Dios debe guardarse de pro- ta el punto de ser a veces necesario
se opone al negro, color de tinie- En todos los tiempos ha adoptado vocar él mismo las blasfemias de los entregarlos a Satán (ITim 1,20). Las
blas, de luto. La Biblia utiliza estos la liturgia el lino blanco como ves- paganos (Ez 36,20; Is 52,5), pues blasfemias de los hombres contra
diversos sentidos (Eol 9,8; Eolo 43, tidura (Lev 6,3), e impone un capillo Dios tomaría "venganza de tal pro- Dios caminan así hacia un paroxis-
18), pero les da una dimensión nue- blanco de cristianar al recién bau- fanación de su nombre. mo que coincidirá con la crisis final,
va, escatológica: el blanco es la tizado que, por la gracia, participa NT. 1. El mismo drama se des- pese a los signos anunciadores del
marca de los seres asociados a en la glona del estado celestial, con arrolla en el NT en torno a la per- "juicio divino (Ap 16,9.11.21). Frente
la * gloria de Dios: seres celestiales la inocencia y el gozo que lleva sona de Jesús. Él, que honra al "Pa- a esta situación, los cristianos se
o seres transfigurado®. consigo. dre, es acusado por los "judíos como apartarán del ejemplo de los "ju-
1. Los seres celestiales. En el Apo- blasfemo porque se dice "Hijo de díos infieles, «por cuya causa es
calipsis es donde, en la descripción —> Gloria - Alegría - Luz - Puro - Dios (Jn 8,49.59; 10,31-36) y preci- blasfemado el nombre de Dios» (Rom
del mundo celestial, se recurre con Transfiguración - Vida. GB samente por eso será condenado a 2,24). Evitarán todo lo que pudiera
más insistencia a lo blanco y se muerte (Me 14,64 p; Jn 19,7). En provocar los insultos de los paganos
subraya así su sentido escatológico: Blasfemia. realidad, esta misma ceguera es la contra Dios o contra su palabra
piedrecilla (Ap 2,17), nube (14,14), Toda injuria inferida a un hombre que consuma el pecado de los ju- (ITim 6,1; Tit 2,5). Su buena con-
caballo (19,11), trono (20,11). Pero merece ser castigada (Mt 5,22). díos, pues deshonran al Hijo (Jn ducta debe inducir a los hombres a
toda la Biblia, AT y NT, pone de ¡Cuánto más la blasfemia, insulto 8,49), y en la cruz lo abruman de «glorificar al Padre que está en los
relieve el resplandor, la blancura hecho a Dios mismo! Es lo opues- blasfemias (Me 15,29 p). Si sólo fue- cielos» (Mt 5,16).
de los seres que llegan al cielo, ya to de la "adoración y de la "ala- ra esto un error sobre la identidad
se trate del hombre vestido de blanco banza que debe el hombre a Dios, del "Hijo del hombre, sería un pe-
de Ez 9,2, o de los ángeles, mensaje- cado remisible (Mt 12,32) por razón —> Impío - Nombre. RD
el signo por excelencia de la "im-
ros de Dios, con una «vestidura res- piedad humana. de la ignorancia (Le 23,34; Act 3,
plandeciente» (Le 24,4 p ; Act 10,30), 17; 13,27). Pero es un desconoci- Brazo.
AT. La presencia de un solo blas- El brazo y la mano son normalmente
o de los 24 ancianos de la corte ce- femo en el pueblo de Dios basta miento más grave, ya que los enemi-
lestial (Ap 4,4), o del «Hijo del gos de Jesús atribuyen a "Satán los el signo de la acción, de la expre-
para contaminar a la comunidad en- sión, de la relación. El simbolismo
hombre» (Ap l,13s), de Cristo mis- tera. Por eso dice la ley: «Quien signos que realiza por el Espíritu
mo, al que anunciaba el anciano de de Dios (Mt 12,24.28 p): hay, pues, del brazo comporta también con
blasfemare el "nombre de Dios será
días «con una vestidura blanca co- castigado con la muerte; toda la blasfemia contra el "Espíritu, que no frecuencia un matiz de "poder; el
mo la nieve y cabellos puros como se puede perdonar en este mundo ni de la mano, la habilidad, la posesión.
asamblea lo lapidará» (Lev 24,16;
lana» (Dan 7,9). en el otro (Mt 12,31s p) por ser 1. El brazo y la mano de Dios.
cf. Ex 20,7; 22,27; IRe 21,13). Más
una negativa voluntaria a la "reve- La mano de Dios hizo el cielo y
2. Los seres transfigurados. El blan- a menudo se halla la blasfemia en los
labios de los paganos, que insultan lación divina. la tierra (Is 66,2). Modela, como la
co, color celestial de Cristo, no apa- mano del alfarero (Job 10,8; Jer
rece durante su vida terrena salvo al Dios vivo cuando acometen a su
2. El drama se prosigue ahora en 18,6; cf. Gen 2,7). Así, Dios revela
en el momento privilegiado de la pueblo: un Senaquerib (2Re 19,4ss.
torno a la *Iglesia de Jesucristo. el poder de su brazo, hasta «su
•transfiguración, en que hasta sus 16.22; Tob 1,18), un Antíoco Epí-
Pablo era un blasfemo cuando la per- brazo» absolutamente (Is 53,1), en la
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Brazo Buscar

creación (Jer 32,17) y en la histo- Todavía hoy la mano del obispo fastos y en la emoción del culto, el alma contrita y el espíritu humillado
ria (Dt 4,34; Le 1,51). Con frecuen- o del sacerdote, como la de Cristo israelita fiel trata de « # ver la bon- (Dan 3,39ss). Entonces Dios, que
cia obra «con el brazo extendido y y los apóstoles, es portadora de vida, dad de Yahveh» (Sal 27,13). Este es «bueno para el alma que le bus-
con mano fuerte». Su «brazo de san- particularmente en los gestos sa- •deseo de la «presencia divina impeie ca» (Lam 3,25), se deja hallar (Jer
tidad» (Is 52,10), su «buena mano» cramentales. a los exiliados a regresar de Babilonia 29,14), y «los humildes, los busca-
(Esd 7,9), «la «sombra de su ma- (Jer 50,4) y a reconstruir el templo dores de Dios, exultan» (Sal 69,33).
no» (Is 49,2), su mano levantada para —> Bendición - Diestra - Imposición (lPar 22,19; 28,8s). Finalmente, bus- Jesucristo, que revela los pensa-
el juramento (Dt 32,40), evocan su de las manos - Poder. AR car a Dios es tributarle el culto au- mientos íntimos de los corazones
poderosa protección (cf. Jn 10,29). téntico y abolir el de los falsos (Le 2,35), opera la división entre la
En la mano de Dios se halla la Buscar. dioses (Dt 4,29). Según este criterio verdadera y la falsa búsqueda de
seguridad (Sab 3,1; cf. Sal 31,6 = «El hombre se fatiga en buscar sin juzgará el cronista a los reyes de Dios. Muchos le buscan (Me 1,37),
Le 23,46), y cuando la mano de jamás descubrir nada» (Ecl 8,17), Israel (2Par 14,3; 31,21). aun entre sus allegados (Me 3,32),
Dios «está sobre» un *profeta, es pero Jesús proclama: «El que busca, Pero desechar a los falsos dioses sin poderle hallar (Jn 7,34; 8,21),
para tomar posesión de él y como pa- halla» (Mt 7,8). En el fondo de supone conversión; es el tema cons- porque sólo esperan de él su propio
ra comunicarle el espíritu de visión toda su inquietud, el hombre busca tante de los profetas. N o hay busca provecho (Jn 6,26) y no buscan la
(Ez 1,3...). La mano de Dios n o es siempre a Dios (i), pero con frecuen- de Dios sin busca del derecho y de gloria que viene sólo de Dios (Jn
«demasiado corta» para salvar (Is cia se extravía su busca y debe vol- la •justicia. Amos identifica: «Bus- 5,44).
50,2). Puede, sin embargo, hacerse ver a enderezarla (n). Entonces des- cadme y viviréis; no busquéis a Ahora bien, Jesucristo «no bus-
pesada (Sal 32,4) y herir (Is 5,25; cubre que si va así en busca de Bethel» (Am 5,4s) c o n : «Buscad el ca su voluntad, sino la «voluntad
cf. Heb 10,31), cuando se ha des- Dios, es que Dios le busca el pri- bien y no el mal para que viváis. . del que le ha enviado» (Jn 5,30;
preciado el amor insistente de que mero (m). Aborreced el mal y amad el bien cf. 8,50). Por eso, para «ganar a
daba prueba (cf. Is 65,2 = Rom 10, I. BUSCAR A D I O S : DEL SENTIDO CUL- y haced que reine el derecho en Cristo» y «alcanzarle» (Flp 3,8.12),
21). Como la mano de Dios, la de TUAL AL SENTIDO INTERIOR. En los la puerta» (5,14s). Igualmente Oseas: hay que renunciar a buscar la propia
Cristo es todopoderosa (Me 6,2; cf. orígenes «buscar a Dios» o «buscar su «Sembrad en justicia. . es tiempo •justicia (Rom 10,3) y dejarse alcan-
Jn 10,28); posee todo (Jn 3,35); es •palabra» es consultar a Dios. Antes de buscar a Yahveh» (Os 10,12; zar por él en la «fe (Flp 3,12).
socorredora (Mt 9,25). de tomar una grave decisión (IRe cf. Sof 2,3). Para «buscar a Yahveh III. Dios EN BUSCA DEL HOMBRE.
2. El brazo y la mano del hombre. 22,5-8), para resolver un litigio (Éx en tanto se deja hallar» es preciso Buscar a Dios es descubrir final-
El «brazo de *carne», comparado 18,15s) o para orientarse en una «que el malvado abandone su vía mente que él, habiéndonos amado el
con el brazo de Dios, es impotente situación crítica (2Sa 21,1; 2Re 3,11; y el criminal sus pensamientos» (Is primero (Un 4,19), se puso en nues-
(2Par 32,8; cf. Is 40,12; Prov 30,4). 8,8; 22,18), se acude a la *tienda 55,6), hay que «buscarlo de todo tra búsqueda, que nos atrae para
Sin embargo, también en el hombre de la reunión (Éx 33,7) o al *templo corazón» {Dt 4,29; Jer 29,13). Jesús conducirnos a su Hijo (Jn 6,44). En
es el brazo instrumento y símbolo de (Dt 12,5) y se interroga a Yahveh, no se expresa de otra manera: «Bus- esta iniciativa de la «gracia de Dios
acción vigorosa (Sal 18,35). El gesto generalmente por intermedio de un cad primero el reino de Dios y su no hay que ver solamente una preo-
de la mano expresa el movimiento •sacerdote (cf. N ú m 5,11) o de justicia» (Mt 6,33). cupación por hacer respetar un dere-
del alma: el gozo (2Re 11,12), la un «profeta (Éx 18,15; IRe 22,7; II. VERDADERA Y FALSA BÚSQUEDA. cho soberano. Toda la Biblia mues-
angustia (Jer 2,37), la *bendición cf. N ú m 23,3). Pero hay no pocas formas vanas de tra que esta prioridad es la del
(Gen 48,14), el juramento (Gen 14, buscar a Dios. Los hay que van •amor, que el buscar al hombre es
22), sobre todo la * oración y la Este procedimiento pudiera n o ser
más que una precaución supersticio- a consultar a Baal (2Re 1,2) o a el movimiento profundo del corazón
•adoración {Sal 28,2; ITim 2,8; mediadores prohibidos: adivinos (Lev de Dios. Mientras Israel lo olvida
Job 31,27); finalmente, las manos del sa, una manera de hacer entrar a
Dios en el propio juego. Que tam- 19,31), muertos (Dt 18,11), nigroman- para correr tras sus amantes, Dios
suplicante deben ser puras {Sal 24,4; tes (ISa 28,7), aparecidos (Is 8,19). medita siempre «seducir» al infiel
Sant 4,8; cf. Is 1,15). Si la mano bién pudo ser desinteresado y ex-
presar un verdadero *amor de Dios, Y los hay que «día tras día buscan y «hablar a su corazón» (Os 2,15s).
de Dios «está con» alguien (cf. Le (a Yahveh)... como si fueran una Mientras que de todos los «pastores
1,66), es para protegerle o para do- lo prueba el lenguaje de la Biblia. Lo
que busca el que aspira a «habitar nación que practica la justicia» (Is de Israel ninguno se pone en busca
tarle de poder divino al gesto de 58), y no le hallan, estando separados del rebaño disperso (Ez 34,5s), Dios
este hombre (Act 11,21; 5,12). Así la «casa de Yahveh todos los días de
(su) vida» es «gustar la suavidad de él por sus iniquidades (59,2). mismo anuncia su designio: él irá
los apóstoles, "imponiendo las ma- a reunir el rebaño y a «buscar a la
nos, pueden comunicar el espíritu de Yahveh», es «buscar su •rostro» La verdadera búsqueda de Dios se
(Sal 27,4.8). Sin duda se trata de oveja perdida» (34,12.16). En el tiem-
mismo de Dios (Act 19,6; cf. ITim hace en la «simplicidad del •corazón po mismo de las infidelidades de su
4,14). participar en la liturgia del santuario (Sab 1,1), en la •humildad y en la
(Sal 24,6; Zac 8,21), pero en los pueblo, el Cantar canta este juego
«pobreza (Sof 2,3; Sal 22,27), en el

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Camino
Buscar
de un Dios apasionado en su bús- que vendrá a buscarlos de nuevo para 47,13). Debe reconocer en ella un neras de conducirse, dos caminos: el
queda (Cant 3,1-4; 5,6; 6,3). llevarlos consigo «a fin de que don- signo del «tiempo (Le 12,54ss), la bueno y el malo (Sal 1,6; Prov 4,
El Hijo de Dios reveló hasta dón- de yo estoy estéis vosotros también» expresión de su «esclavitud del peca- 18s; 12,28). El buen camino, el ca-
de llega esta pasión: «El Hijo del (Jn 14,3). do y el anuncio de la «visita muy mino recto y perfecto (ISa 12,23;
hombre ha venido a buscar y «salvar próxima del Salvador (Mt 24,33). IRe 8,36; Sal 101,2.6; lCor 12,31)
lo que estaba perdido» (Le 19,10); y —> Deseo - Esperanza - Hambre y La calamidad, anticipación del *día consiste en practicar la «justicia (Prov
Jesús, en el momento de abandonar sed - Gustar. PMG y JG de Yahveh, es un ultimátum con 8,20; 12,28), en ser fiel a la «verdad
a los suyos piensa en el instante en miras a la «conversión (Ap 9,20s), (Sal 119,30; Tob 1,3), en buscar la
una invitación a «velar (Mt 24,44). «paz (Is 59,8; Le 1,79). Los escritos
Pero sobre todo es el comienzo de sapienciales proclaman que ése es
nuestra «liberación total: «Cuando el camino de la «vida (Prov 2,19;
estas cosas comenzaren a suceder, 5,6; 6,23; 15,24); tal camino asegura
cobrad ánimo y levantad vuestras una existencia larga y próspera.
c cabezas, porque se acerca vuestra re-
dención» (Le 21,28).
El mal camino, tortuoso (Prov 21,
8), es el que siguen los insensatos
En esta misma línea escatológica (Prov 12,15), los pecadores (Sal 1,1;
es normal que la calamidad acom- Eclo 21,10), los malvados (Sal 1,6;
Calamidad. Apocalipsis no presenta estas plagas pañe al desenvolvimiento de la «pa- Prov 4,14.19; Jer 12,1). Conduce a
La familia humana se ve con fre- como un mero componente del tiem- labra en el mundo (Ap 11,1-13), pues- la perdición (Sal 1,6) y a la muerte
cuencia afligida por desgracias colec- po. En efecto, si por sus relaciones to que traduce a su manera el des- (Prov 12,28). Entre estos dos cami-
tivas y siempre queda sorprendida literarias nos remontamos a los apo- envolvimiento paralelo del misterio nos, el hombre es libre para escoger
por su carácter repentino, su am- calipsis anteriores, nos encontramos del «anticristo. Pero sobre todo debe y sobre él carga la responsabilidad
plitud, su determinismo ciego. El con una corriente que, desde los ser vivida por el cristiano en la cer- de su elección (Eclo 15,12; cf. Mt
eco de este «sufrimiento resuena en últimos libros del judaismo (Sab teza de que es amado (Le 21,8-19) 7,13s).
toda la Biblia: *guerra, «hambres, 10-19; Dan 9,24-27; 12,1), pasando y en el «poder de Cristo (2Cor 12,9). II. Los CAMINOS DE Dios. Israel
«diluvio, «tormentas, «fuego, «en- por los salmos (Sal 78; 105) y los El estado de ánimo propiamente es- no puede contentarse con generalida-
fermedad, «muerte. Al hombre que profetas (Ez 14; 21; 38; Is 24; catológico que debe mantener en des de orden moral. Su experiencia
no puede contentarse con dar a Sof l,2s), llega hasta a las plagas de nosotros la calamidad, es entonces el religiosa le lleva mucho más lejos.
estos fenómenos una explicación na- «Egipto (Éx 7-10). Entonces apa- de la espera; la calamidad, en efec- Abraham se puso en camino si-
tural, le revelan los apocalipsis su rece claro el sentido de la calami- to, es indicio del alumbramiento de guiendo el llamamiento de Dios (Gen
dimensión misteriosa, y así revelan dad: es una pieza del gran «juicio un «mundo «nuevo y del trabajo 12,1-5); desde entonces comenzó una
el hombre a él mismo. que constituye la «pascua. La «libe- del «espíritu, que encamina la «crea- inmensa aventura, en la cual el gran
1. La calamidad en el designio de ración escatológica que vivimos está ción entera hacia la redención total problema consiste en reconocer los
Dios. Tanto en profundidad como figurada en la liberación de la pri- (Mt 24,6ss; Rom 8,19-23). caminos de Dios y «seguirlos. Ca-
en superficie es la calamidad un des- mera pascua y del primer «éxodo. minos desconcertantes: «mis cami-
equilibrio. Emparentada con el «cas- La calamidad revela su secreto si —» Castigos - Ira - Diluvio - Prueba - nos no son vuestros caminos», dice
tigo, en cuanto que en último término se la considera a esta luz pascual: Hambre y sed - Fuego - Guerra - el Señor (Is 55,8), pero que conducen
proviene del «pecado del hombre, el momento en que triunfa en ella el Día del Señor - Juicio - Enferme- a realizaciones maravillosas.
se distingue, sin embargo, de él por- dad - Muerte - Tormenta - Sufri- 1. El * éxodo es de ello el ejemplo
poder de muerte del pecado señala
que afecta a la «creación entera y miento. JCo privilegiado. Entonces experimenta
el comienzo de su derrota y de
porque manifiesta más claramente el el pueblo lo que es «marchar con
rostro de «Satán, al que el «mundo la «victoria de Cristo. Por parte
del amor de Dios que actúa en la Camino. su Dios» (Miq 6,8) y entrar en su
está sometido durante el tiempo de «alianza. Dios mismo se pone al
la «prueba (Job 1,12; Mt 24,22). La «cruz, la calamidad cambia de sen- El antiguo semita es nómada. Ca-
tido (Rom 8,31-39; Ap 7,3; 10,7). mino, vía y sendero desempeñan en frente para abrir el camino, y su
calamidad es un «golpe» (naga?, gol- presencia se sensibiliza con la co-
pear) colectivo que manifiesta hasta 2. El hombre ante la calamidad. su existencia un papel esencial. Como
Si la calamidad es tal, la actitud la cosa más normal utiliza este lumna de «nube o con la columna
qué punto el pecado está en acción de «fuego {Éx 13,21s). El mar no le
en la historia humana (Ap 6; 8, del hombre debe ser una mirada de mismo vocabulario para hablar de
verdad. No debe blasfemar (Ap 16,9) la vida moral y religiosa, y tal uso detiene: «Fue el mar tu camino, y
6-11,19).
ni volverse hacia algún «ídolo que se mantuvo en la lengua hebrea. tu senda la inmensidad de las aguas»
Guerra, hambre, peste, muerte: el le libre de ella (2Re 1,2-17; Is 44,17; I. LAS DOS VÍAS. Existen dos ma- (Sal 77,20), tanto que Israel, libe-

122 123
Camino Carisma
rado, se salva de los egipcios. Viene pues, que «caminar en la ley del nos despeja el camino: por la •san- de estos dones plantea problemas
luego la marcha por el desierto (Sal Señor» (Sal 119,1), a fin de mante- gre de Jesús tenemos ahora ya ac- que se examinan sobre todo en las
68,8); en él combate Dios por su nerse en su alianza y de avanzar ceso al verdadero santuario; a tra- epístolas paulinas.
pueblo y lo sostiene «como un hom- hacia la luz. hacia la paz, hacia la vés de su carne ha inaugurado Jesús I. LA EXPERIENCIA DE LOS DONES DEL
bre sostiene a su hijo»; le procura vida (Bar 3,13s). La ley es el ver- para nosotros un camino nuevo y ESPÍRITU. Ya en el AT, la presencia
alimento y bebida; «busca un lugar dadero camino del hombre, dado que vivo (Heb 10,19ss). del *Espíritu de Dios se manifestaba
para acampar» y procura que nada es el camino de Dios. En los Hechos se llama al cris- en los hombres a los que inspiraba,
le falte (Dt 1,30-33). Pero interviene La desobediencia a la ley es un tianismo naciente «la vía» (Act 9,2; por *dones extraordinarios, que iban
también para castigar a Israel por extravío (Dt 31,17) que conduce a 18,25; 24,22). De hecho, los cris- de la clarividencia profética (IRe 22,
sus faltas de fe. La marcha con Dios la catástrofe. Su última sanción será tianos tienen conciencia de haber ha- 28) a los arrobamientos (Ez 3,12) y
es, en efecto, difícil. El tiempo del el *exilio (Lev 26,41), camino que llado el verdadero camino, que hasta a los raptos misteriosos (IRe 18,12).
•desierto puede considerarse como va a la inversa del Éxodo (Os 11,5). entonces no se había manifestado En un orden más general, Isaías re-
un tiempo de *prueba, que permite Pero Dios no puede conformarse (Heb 9,8), pero este camino no es lacionaba también con el Espíritu los
a Yahveh sondear a su pueblo has- con la decadencia de su pueblo (Lev una ley, sino una persona, *Jesús dones prometidos al Mesías (Is 11,2),
ta el fondo de su corazón y corre- 26,44s); de nuevo hay que «preparar (Jn 14,6). En él se hace su pascua y Ezequiel, el cambio de los cora-
girle en consecuencia (Dt 8,2-6). Por en el desierto una vía para Yahveh» y su éxodo; en él deben marchar zones humanos (Ez 36,26s), mien-
eso el camino de Dios se hizo largo (Is 40,3); él mismo «trazará sendas (Col 2,6), siguiendo la vía del amor tras que Joel anunciaba la univer-
y sinuoso (Dt 2,ls). Pero no deja de en la *soledad» (Is 43,19) y «de to- (Ef 5,2; ICor 12,31), pues en él salidad de su efusión sobre los
llegar al término: Dios conduce a su das las montañas hará caminos» (Is judíos y gentiles tienen acceso, en un hombres (Jl 3,ls). Hay que tener pre-
pueblo al *repo«o, a un país dichoso, 49,11) para un retorno triunfal. solo Espíritu, cerca del Padre (Ef sentes estas *promesas escatológicas
donde Israel, colmado, bendecirá a III. CRISTO, CAMINO VIVO. El retor- 2,8). para comprender la experiencia de
Yahveh (Dt 8,7-10). Resulta así ma- no del exilio no es todavía más que los dones del Espíritu en la Iglesia
nifiesto que «las sendas de Yahveh una imagen de la realidad definitiva.
son amor y verdad» (Sal 25,10; cf. —> Exilio - Éxodo - Reposo - Seguir. primitiva, que es, en efecto, la rea-
Ésta es anunciada por Juan Bautista lización de las mismas.
Sal 136), como también que «todas ADa
en los mismos términos que emplea- 1. En los Hechos de los apóstoles
sus vías son justísimas» (Dt 32,4). ba el segundo Isaías acerca del nue- se manifiesta el Espíritu el día de
El recuerdo del Éxodo, reanimado Carisma.
vo Éxodo: «Preparad el camino del *pentecostés cuando publican los
cada año con ocasión de la pascua Señor» (Le 3,4 = Is 40,3). La era La palabra carisma es un calco del
apóstoles en todas las "lenguas las
y de la fiesta de los tabernáculos, mesiánica es, en efecto, un nuevo griego kharisma, que significa «don
maravillas de Dios (Act 2,4.8-11),
deja profunda huella en el alma Éxodo, que esta vez conduce efecti- gratuito» y se relaciona con la mis-
conforme a las Escrituras (2,15-21).
judía. Las peregrinaciones (Siquem, vamente hasta el reposo de Dios (Heb ma raíz que kharis, «gracia». En el
Es la señal de que Cristo, exaltado
Silo, luego Jerusalén) contribuyen a 4,8s). Jesús, nuevo *Moisés, es el NT no tiene siempre la palabra un
por la diestra de Dios, ha recibido
grabar la noción de camino sagrado guía, el acompañante, el que nos sentido técnico. Puede designar to-
del Padre el Espíritu prometido y lo
que conduce al reposo de Dios. Cuan- arrastra (Heb 2,1 Os; 12,2ss). Llama dos los dones de Dios, que son sin
ha derramado sobre los hombres
do la idolatría amenaza con suplan- a los hombres a *seguirle (Mt 4,19; arrepentimiento (Rom 11,29), particu-
(Act 2,33). En lo sucesivo la pre-
tar al yahvismo, *Elías rehace el Le 9,57-62; Jn 12,35s). La •trans- larmente ese «don de gracia» que
sencia del Espíritu se muestra de di-
camino del Horeb. Más tarde los figuración, que da un gusto anticipa- nos viene por Cristo (Rom 5,15s) y
ferentes maneras: por la repetición
profetas idealizan el tiempo en que do del "reino glorioso, ilumina un que florece en vida eterna (Rom 6,
de los signos de Pentecostés (Act 4,
Yahveh marchaba con su hijo (Os momento este camino, pero el anun- 23). En Cristo, en efecto, Dios nos
31; 10,44ss), particularmente después
ll.lss). cio de la pasión recuerda que hay ha «colmado de gracia» (Ef 1,6:
del bautismo y de la imposición de
que pasar primero por el Calvario; kharito-ó) y nos «otorgará toda suer-
las manos (Act 8,17s; 19,6); por la
2. La *ley. Israel, llegado a la la entrada en la gloria no es posible te de dones» (Rom 8,32: knarizo).
acción de los *profetas (ll,27s; 15,
tierra prometida, no debe por ello sino por el camino de la *cruz (Mt Pero el primero de estos dones es el
32; 21,10s), de los doctores (13,ls),
dejar de seguir «caminando por las 16,23; Le 24,26; 9,23; Jn 16,28). Espíritu Santo mismo, que se derra-
de los anunciadores del Evangelio
vías del Señor» (Sal 128,1). "Cono- Jesús se pone, pues, resueltamente en ma en nuestros corazones y pone en
(6,8ss); por los ""milagros (6,8; 8,
cerlas es su gran privilegio (cf. Sal camino hacia *Jerusalén, subida cu- ellos la caridad (Rom 5,5; cf. 8,15).
5ss) y las visiones (7,55). Estos ca-
147,19s). En efecto, Dios ha reve- yo término es su sacrificio. Pero, a El uso técnico de la palabra kharis-
' rismas particulares son otorgados en
lado a su pueblo «todo camino del diferencia de los ritos antiguos, este ma se entiende esencialmente en la
primer lugar a los apóstoles, pero
conocimiento»; «es el libro de los sacrificio desemboca en el *cielo mis- perspectiva de esta presencia del Es-
también se encuentran entre las gen-
preceptos de Dios, la ley que subsiste mo (Heb 9,24) y por el hecho mismo píritu, que se manifiesta por todas
tes de su contorno, a veces en co-
eternamente» (Bar 3,37; 4,1). Hay, suertes de «dones gratuitos». El uso

124 125
Carisma
Cansina
comunidad: servicio, enseñanza, esencial. Pablo y Juan sientan sobre
nexión con el ejercicio de ciertas fun- (ICor 12,lss). Pero Pablo, al zanjar
exhortación, obras de misericordia este punto una primera regla que
ciones oficiales (Esteban, Felipe, Ber- esta cuestión práctica, eleva el de-
(Rom 12,7s), palabra de sabiduría o da un criterio absoluto: los verda-
nabé), siempre destinados al bien de bate y propone una doctrina muy
de ciencia, fe eminente, don de cu- deros dones del Espíritu se recono-
la comunidad, que crece bajo el in- general.
rar o de obrar milagros, hablar en cen en que uno confiesa que "Jesús
flujo del Espíritu Santo. 1. Unidad y diversidad de los ca- es el Señor (ICor 12,3), que Jesu-
2. En las iglesias paulinas, los mis- rismas. Los dones del Espíritu son lenguas, discernimiento de los espí-
ritus (ICor 12,8ss)... cristo, venido en la carne, es de
mos dones del Espíritu Santo forman de lo más diversos, como son diver- Dios (Un 4,lss). Esta regla permite
parte de la experiencia corriente. La sos los *ministerios en la Iglesia y Estas operaciones carismáticas, que
manifiestan la presencia activa del eliminar a todo falso profeta que
predicación del Apóstol va acompa- las operaciones de los hombres. Lo esté animado del espíritu del "anti-
ñada de Espíritu y de obras de •po- que constituye su *unidad profunda Espíritu, no constituyen evidente-
mente funciones eclesiásticas particu- cristo (Un 4,3; cf. ICor 12,3). Ade-
der, es decir, de milagros (ITes 1,5; es el venir del único Espíritu, como más, el uso de los carismas debe
ICor 2,4); él mismo habla en len- los ministerios vienen del único *Se- lares, y se las puede hallar en los
titulares de otras funciones: así Pa- subordinarse al bien común; así
guas (ICor 14,18) y tiene visiones ñor, y las operaciones del único debe respetar su jerarquía. Las fun-
(2Cor 12,1-4). Las comunidades re- *Dios (ICor 12,4ss). Los hombres blo, el Apóstol, habla en lenguas y
obra milagros. La "profecía se men- ciones eclesiásticas se clasifican se-
conocen que se les ha dado el Espí- son, cada uno según su carisma, los gún cierto orden de importancia, en
ritu, en las maravillas que realiza en administradores de una * gracia di- ciona unas veces como una activi-
dad abierta a todos (ICor 14,29ss. cabeza del cual se hallan los após-
su seno (Gal 3,2-5), en los dones más vina única y multiforme (IPe 4,10). toles (ICor 12,28; Ef 4,11). Las ac-
diversos que les otorga (ICor 1,7). La comparación del cuerpo humano 39ss) y otras se la presenta como
una función (ICor 12,28; Ef 4,11). tividades a que pueden aspirar todos
Pablo, desde el comienzo de su apos- sirve para entender más fácilmente los fieles deben ser también aprecia-
tolado, tiene en alta estima estos la referencia de todos los dones di- Las "vocaciones particulares de los
cristianos están igualmente fundadas das, no según su carácter espectacu-
dones del Espíritu; únicamente se vinos al mismo fin: son dados con lar, sino según su utilidad efectiva.
preocupa de discernir cuáles son miras al bien común (ICor 12,7); en los carismas: uno es llamado al
celibato, otro recibe otro don (ICor Todos deben buscar primero la
auténticos: «No apaguéis al Espíri- todos juntos concurren a la utilidad caridad, luego los otros "dones espi-
tu, no despreciéis las profecías. Pro- de la "Iglesia, "cuerpo de Cristo, así 7,7). Finalmente, la práctica de la
"caridad, esta primera virtud cris- rituales. Entre éstos, la "profecía
badlo todo y quedaos con lo bueno. como todos los miembros concurren viene en primer lugar (ICor 14,1).
Absteneos hasta de la apariencia de al bien del cuerpo humano, cada uno tiana, es también un don del Espí-
ritu Santo (ICor 12,31-14,1). Como Pablo se detiene largamente a mos-
mal» (ITes 5,19-22). Estos consejos según su función (12,12-27). La dis- trar su superioridad sobre el hablar
se ampliarán más cuando se enfren- tribución de los dones es a la vez se ve, los carismas no son cosa ex-
cepcional, aun cuando algunos de en lenguas, porque, en tanto el en-
te Pablo con el problema pastoral asunto del Espíritu (12,11) y asunto tusiasmo religioso se manifiesta en
planteado por los carismas. de Cristo, que da la gracia divina ellos sean dones fuera de serie, como
el poder de hacer milagros. Toda forma ininteligible, la comunidad no
II. EL PROBLEMA DE LOS CARISMAS como bien le parece (Ef 4,7-10). Pero es "edificada por ello; ahora bien,
EN LA IGLESIA. El problema se plan- en el uso de estos dones cada cual la vida de los cristianos y todo el
funcionamiento de las instituciones la edificación de todos es lo esen-
teó en la comunidad de Corinto de- debe pensar ante todo en el bien cial (ICor 14,2-25). Incluso los ca-
bido a la práctica intemperante de común. de Iglesia depende enteramente de
ellos. De esta forma gobierna el Es- rismas auténticos deben someterse
«hablar en "lenguas» (ICor 12-14). a reglas prácticas para que reine el
Este entusiasmo religioso, que se tra- 2. Clasificación de los carismas. Pa- píritu de Dios al nuevo pueblo, so-
blo no se preocupó de darnos una bre el que se ha derramado en abun- buen orden en las asambleas religio-
duce por discursos «en diversas len- sas (ICor 14,33). Así Pablo da a la
guas» (cf. Act 2,4), no carece de am- clasificación razonada de los caris- dancia, dando a los unos poder y
mas, aun cuando los enumera repe- gracia para desempeñar sus funcio- comunidad de Corinto consignas que
bigüedad. La embriaguez causada por se han de observar estrictamente
el Espíritu se expone a ser confun- tidas veces (ICor 12,8ss.28ss; Rom nes, a los otros poder y gracia para
12,6ss; Ef 4,11; cf. IPe 4,11). Pero responder a su vocación propia y (ICor 14,26-38).
dida por los espectadores con la em-
briaguez del vino (Act 2,13), y has- es posible reconocer los diferentes para ser útiles a la comunidad, a
campos de aplicación en que hallan 4. Los carismas y la autoridad ecle-
ta con la extravagancia de la locura fin de que se edifique el cuerpo de siástica. Esta intervención del Após-
(ICor 14,23). Semejante en aparien- lugar los dones del Espíritu. En Cristo (Ef 4,12).
primer lugar ciertos carismas son re- tol en un terreno en que se mani-
cia a los transportes entusiastas que 3. Reglas de uso. Si es necesario fiesta la actividad del Espíritu, mues-
practican los paganos en ciertos cul- lativos a las funciones del ministerio
(cf. Ef 4,12): los de los «apóstoles, no «apagar el Espíritu», hay, sin tra que en todo estado de cosas los
tos orgiásticos, puede incluso arras- embargo, que comprobar la auten- carismas están sometidos a la au-
trar a inconsecuencias a los fieles de los "profetas, de los doctores, de
los evangelistas, de los pastores {ICor ticidad de los carismas (ITes 5,19s). toridad eclesiástica. Mientras están
que no distinguen la influencia del Este discernimiento, que es también en vida los "apóstoles, su poder en
Espíritu divino de sus falsificaciones 12,28; Ef 4,11). Otros conciernen a
las diversas actividades útiles a la fruto de la gracia (ICor 14,10), es esta materia viene del hecho de que

126 127
Cansina Carne
el apostolado es el primero de los plica cierta ambigüedad que es con- jer que Dios le presenta; pero no terrena de Jesús {Un 4,2; Heb 5,7)
carismas. Pero, después de ellos, tam- veniente disipar. dice que tiene, como él, un alma, se dice que tomó carne y sangre
bién sus delegados participan de la I. LA CRIATURA FRENTE A DIOS. Para
sino que exclama: «Ésta es hueso (Heb 2,14).
misma «autoridad, como lo mues- el NT como para el AT el hombre de mis huesos y carne de mi carne» b) Caducidad e impotencia. Or-
tran las consignas recogidas en las es carne, no en el sentido de que (Gen 2,23; cf. Eclo 36,24). Estas dinariamente, quien dice carne dice
epístolas pastorales (particularmente esté compuesto de una «materia» (la últimas palabras expresan la con- fragilidad de criatura. «Toda carne
ITim 1,18-4,16). Es que estos mis- carne o el cuerpo) animada por una ciencia de una comunión profunda, es como la hierba..., pero la palabra
mos delegados han recibido un don «forma» (el cuerpo o el alma), sino que podrá extenderse a toda paren- de Dios permanece para siempre»
particular del Espíritu por la «im- en el sentido de que se expresa a tela (Gen 29,14; 37,27; Rom 9,3), (Is 40,6s). La carne es al «espíritu
posición de las manos (ITim 4,14; través de esta carne que es su cuer- y más especialmente al nuevo ser, lo que lo terrenal es a lo celestial;
2Tim 1,6). Si no pueden poseer el po, lo que caracteriza a la persona la «carne única» que vienen a ser así Jesucristo, «nacido de la descen-
carisma de los apóstoles, no por eso humana en su condición terrena. los «esposos (Gen 2,24 = Mt 19,5 dencia de David según la carne, fue
carecen de un carisma de gobierno, 1. Dignidad de la carne. La carne, p; ICor 6,16; Ef 5,31). En esas con- constituido Hijo de Dios, poderoso
que les confiere el derecho de pres- formada por Dios como por un te- diciones se comprende que el mismo según el Espíritu de santidad» (Rom
cribir y de enseñar (ITim 4,11) y jedor (Job 10,11; Sal 139,13ss) o término pueda significar la persona l,3s; cf. ITim 3,16). El hombre,
que nadie debe despreciar (ITim por un alfarero (Gen 2,7; Jer 1,5; misma, el «yo» (Ecl 4,5; 5,5; 2Cor siendo criatura, es por sí mismo im-
4,12). Así en la Iglesia todo está so- Job 10,8s), es por esta razón digna 7,5) y hasta sus actividades de orden potente para entrar en el reino de
metido a una jerarquía de gobierno, de nuestra admiración (Ecl 11,5; psicológico, con un matiz corporal, Dios: «lo que ha nacido de la car-
la cual también es de orden caris- 2Mac 7,22s); ya sea un elemento sí, pero en modo alguno peyorativo: ne es carne, lo que ha nacido del
ma tico. de nuestro ser corpóreo — carne la carne sufre (Job 14,22), tiene mie- espíritu es espíritu» (Jn 3,6; cf. ICor
y sangre (Eclo 14,18; Mt 16,17), do (Sal 119,120), languidece de deseo 15,50). El hombre, «carne y sangre»,
—» Apóstol - Amor - Autoridad - huesos y carne (Gen 2,23; Le 24,39), (Sal 63,2) o grita de júbilo (Sal 84,3); no puede tampoco conocer por sí
Don - Iglesia - Espíritu de Dios - corazón y carne (Sal 84,3; 73,26) —, vive de la enseñanza de los sabios mismo las realidades divinas (Mt
Gracia - Lengua - Milagro - Pro- o bien designe el conjunto del •cuer- (Prov 4,22); está incluso dotada de 16,17; cf. Gal 1,16; Ef 6,12), y si
fetas. AG y PG po, por ejemplo, cuando está enfer- voluntad (Jn 1,13). pretende juzgarlas con su razón,
mo (Sal 38,4; Gal 4,14), doliente 3. La condición terrena. Finalmen- muestra ser un «sabio según la car-
Carne. (2Cor 12,7), presa de las tribulacio- te, designar al hombre concreto por ne» (ICor 1,26). En toda verdad, «el
La condición carnal del hombre nes (ICor 7,28), en ningún caso se su carne es manifestar su origen te- espíritu es el que vivifica, la carne
parece a los ojos de algunos una infe- descubre el menor indicio de des- rreno. Este matiz se impone cuan- no sirve para nada» (Jn 6,63), p.e.,
rioridad y hasta un mal. Este pen- precio; por el contrario, no se la do se emplea el término en contras- para reconocer tras el rito eucarís-
samiento depende sólo muy indirec- debe odiar (Ef 5,28s). Asi Ezequiel te con el mundo celestial de Dios y tico a la persona del Salvador.
tamente de la Biblia. Ésta, en efec- hace el elogio definitivo de la carne del espíritu.
to, no considera nunca a la carne cuando anuncia que Dios dará a Is- Tal es la condición terrena que
como intrínsecamente mala; su jui- rael en lugar de su *corazón endu- a) La criatura. Fuera de *Dios, quiso asumir el *Hijo de Dios; se-
cio se inspira no en especulaciones recido, petrificado, «un corazón de todo es carne, incluso el ángel (Ez gún el dicho de Juan: «el Verbo se
filosóficas sobre la naturaleza hu- carne» (Ez 36,26), maleable y aco- 10, 12); como numerosos padres de hizo carne» (Jn 1,14), hombre ver-
mana, sino en las luces de la reve- gedor. la Iglesia no hallan dificultad en esto, dadero de este mundo, con sus lími-
lación: la carne fue creada por tampoco la halla Judas (7): se con- tes ; pero también hombre, en el que
2. La persona corporal. Una dig- tenta con precisar que la carne an- el creyente reconoce al Salvador y al
Dios, la carne fue asumida por el nidad todavía más radical: la carne
Hijo de Dios, la carne es transfigu- gélica es diferente de la nuestra. Así Hijo de Dios (Un 4,2; 2Jn 7) y
puede designar también al ""hombre pues, no hay tampoco nada ofensivo acepta la manducación de su carne
rada por el Espíritu de Dios. Desde en su totalidad concreta. El semita
las primeras hasta las últimas pági- en calificar «según la carne» a los y de su sangre con miras a la vida
—-como lo hace con el término *al- patriarcas (Rom 9,5), a nuestro pa- eterna (Jn 6,53-58).
nas inspiradas, la carne designa la ma — habla objetivamente de «toda
condición de criatura; pero con Pa- dre Abraham (Rom 4,1) o a los 4. El mundo de la carne. Así el
carne» para designar toda la creación señores temporales (Col 3,22 = Ef hombre, por su carne no es sino
blo este sentido deja de ser ya úni- animada (Gen 6,17; Sal 136,25;
co: la carne puede designar no ya, 6,5). Asimismo, vivir «en la carne» «polvo» (Gen 3,19; Ecl 12,7), per-
Eclo 40,8), la humanidad (Is 40,5s (2Cor, 10,3; Gal 2,20; Flp l,22ss; tenece al mundo terrenal; por el
ciertamente, una naturaleza mala, = Le 3,6; Jl 3,1 = Act 2,17; Me
pero sí la condición pecadora del Sant 4,ls) es sencillamente vivir en hálito que Dios le presta está en
13,20; Jn 17,2). Puede también in- la tierra, es ser visible (Col 2,1), es- relación con el mundo celestial. Do-
hombre; resulta que al término de dicar con ella el fondo de la perso-
esta evolución la palabra sarx im- tar concretamente presente (Col 2,5). ble pertenencia que lleva poco a
na ; así Adán ve otro él en la mu- Para designar los días de la vida poco a distinguir el mundo de los

128
« - Léon
Carne Carne
espíritus y del de la carne; así según 1. La confianza pecadora en la car- con la ayuda del binomio carne- Cristo, una doble manera de vivir
la pluma del traductor griego de la ne. Isaías proclama que Dios debe espíritu. Esta oposición entre carne (8,4-17). La posibilidad de vivir se-
Biblia: «el Dios de los espíritus que ser nuestro único apoyo: «Los ca- y espíritu corresponde sólo en apa- gún la carne es en nosotros la huella
animan a toda carne» viene a ser ballos del egipcio son carne y no riencia a la que ponen los griegos del pecado, y esto por intermedio
«el Dios de los espíritus y de toda espíritu» (Is 31,3); Jeremías opone entre alma y cuerpo, entre pureza e de la carne, en la que en otro tiem-
carne» (Núm 16,22; 27,16), como los dos tipos de "confianza: «Mal- impureza. Se inspira directamente en po habitaba el pecado.
Heb 12,9 opondrá «el Padre de los dito el hombre que en el hombre la oposición semítica entre terrenal
espíritus» a los «padres según la pone su confianza, y de la carne b) El dominio de la carne. La
y celestial, pero es transformada por carne, tomada como norma de la
carne». No obstante, este dualismo hace su apoyo, y aleja su corazón de una doble experiencia: el *Espíritu existencia, dicta al hombre su con-
cósmico no debe confundirse con Yahveh» (Jer 17,5ss). Y tras ellos Santo que es dado a los cristianos, ducta. Adquiere una real autonomía,
un dualismo antropológico, según el Pablo: «No se gloríe ninguna carne y el *pecado, al que nos ha arras-
cual el hombre une en sí a los dos delante de Dios» (ICor 1,29); fren- recibiendo la herencia del poder del
trado la carne. *pecado, con sus prerrogativas, sus
mundos del espíritu y de la carne te a los judíos que fundan su •or-
a) La lucha entre carne y espí- deseos; reduce a su esclavitud a los
como dos sustancias componentes. gullo en el privilegio de la circunci-
ritu. El descubrimiento de la antíte- que obedecen a la «ley del pecado»
Los raros pasajes (como Rom 7,25), sión (Rom 2,25-29; Gal 6,12ss), Pa-
sis literaria que caracteriza a este (Rom 7,25). Con insolencia (Col 2,
en que aparece una distinción entre blo no quiere fundar su *gloria sino
combate, se hace en dos etapas mar- 23) manifiesta entonces sus * deseos
razón y carne, no son significativos; en Cristo (Flp 3,3s). Así, aun cuando
cadas por las epístolas a los Gálatas (Rom 8,5ss), sus apetencias (Rom
como tampoco la palabra de Jesús: vive en la carne, no se conduce ya
y a los Romanos, respectivamente. 13,14; Gal 3,3; 5,13.16s), produce
«el espíritu está pronto, pero la car- según la carne (2Cor 10,2s), a fin de
Los creyentes son hijos de Abra- •obras malas (Gal 5,19). Tal es la
ne es débil» (Mt 26,41 p). El dualis- no gloriarse en ella (2Cor 11,18);
ham por Sara según el espíritu, y existencia según la carne (Rom 7,5),
mo antropológico no se adoptará en en esta condición no se merece el
no por Hagar según la carne, de- hasta tal punto que el entendimiento
el mundo judío sino hacia los siglos epíteto de carnal (ICor 3,1.3; 2Cor
clara Pablo (Gal 4,21-31). El AT y mismo se hace carnal (Col 2,18; cf.
ii/ni, con el rabinismo naciente. 1,12), ni en la voluntad (2Cor 1,17),
el NT se distinguen como dos pe- ICor 3,3). Y el "cuerpo también
II. EL PECADOR DELANTE DE DIOS. ni en el conocimiento que uno tiene
ríodos contrastados de la historia —• si bien neutral en el asunto —,
Existe, con todo, un dualismo de de Cristo (2Cor 5,16). En efecto, se
de la salvación, caracterizados por regido por la carne se llama «el
otro orden, el dualismo moral, que, puede juzgar a Cristo según la car-
la *ley y la *fe respectivamente. De cuerpo de la carne» (Col 2,11), se
sin embargo, debe distinguirse cui- ne, como Jesús lo reprochó a los
ahí se forjan dos mundos, en los identifica con el «cuerpo del pecado»
dadosamente según el ambiente de judíos (Jn 8,15): como sólo tienen
que participa el creyente: la carne (Rom 6,6) y es en verdad modelado
donde derive. Para algunos griegos ojos de carne (Job 10,4), juzgan se-
aparece como el residuo del peca- por la «carne de pecado» (Rom 8,3).
el cuerpo es una prisión del alma, gún la apariencia (Jn 7,24), trans-
do, que la ley contribuyó a multi- c) El triunfo de Cristo. Pero el
de la que hay que tratar de evadirse formando su condición frágil de cria-
plicar, y el espíritu como la perso- pecado fue vencido por Cristo, quien,
como de una mala situación natural. tura en condición pecadora. Así Juan
nificación de todo lo que era bueno tomando este «cuerpo de carne» (Col
Más tarde, a consecuencia de la con- acabará por calificar al *mundo de
en el provecho de la ley y que fue 1,22), fue hecho pecado (2Cor 5,21);
troversia epicúrea, la carne se con- pecador y por denunciar la concu-
realizado por el don del Espíritu. venido en una carne de condición
vierte en el lugar mismo de la sen- piscencia de la carne (Un 2,16). Con
Entre estos dos poderes hay un an- pecadora, condenó el pecado en la
sualidad, considerada como mala y esto no acusa a la carne como tal,
tagonismo irreductible en el corazón carne misma (Rom 8,3). Desde aho-
degradante para el espíritu. La gno- sino a la voluntad del hombre, que
del cristiano (Gal 5,17): puede vivir ra el cristiano ha crucificado la car-
sis licenciosa combatida por Judas la ha hecho pecadora. Se pueden
según la carne, debe vivir según el ne en Cristo (Gal 5,24); la lucha
ofrece probablemente alguna seme- distinguir dos «espíritus», el del mal
espíritu: de ahí el nesgo continuo que sostiene (6,8) no tiene un desen-
janza con estas teorías epicúreas y el del bien, cada uno de los cuales
de pervertir una situación que, sin lace fatal, sino que es una *victoria
(Jds 4.7...): la carne, mala por na- tiene un mundo bajo su dominio y
embargo, ha sido establecida por el asegurada, en la medida en que el cre-
turaleza, debe ser vencida. Si los se disputa el corazón del hombre
Espíritu Santo. yente, recobrando su condición au-
escritores del judaismo tardío y del (así en Qumrán); pero no por esto
NT fomentan semejante lucha, ¡o se afirma un dualismo de naturaleza, téntica de criatura, no confía en
En los capítulos 7 y 8 de la epís- la carne, en su debilidad, sino en la
hacen en una perspectiva muy dife- como si esta lucha debiera durar pa- tola a los Romanos muestra Pablo
rente: la carne —esta condición de ra siempre, no pudiendo triunfar del •fuerza de la muerte del Salvador,
cómo intervienen las dos fuentes de fuente del Espíritu de vida.
criatura, en la que el hombre ha mal el espíritu del bien. la muerte y de la vida. Estos dos
puesto su confianza — acaba por 2. La carne pecadora y el espíritu poderes que habitan sucesivamente
caracterizar a un mundo en que rei- de santidad. Esta lucha y esta victo- en el hombre (Rom 7,17-20; 8,9ss), —> Alma - Cuerpo - Espíritu - Hom-
na el espíritu del mal. ria fueron sistematizadas por Pablo determinan en el creyente, que, no bre - Pecado - Resurrección - San-
obstante, ha eliminado el pecado por gre. XLD
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Casa Casa
Casa. cia y transmitirle lecciones religiosas que vela su *gloria y que manifiesta terrada la casa de Israel (Ez 1). Pero
Para vivir tiene el hombre necesidad y ejemplos de virtud; es obra de su *presencia a toda la casa de Is- a esta casa que ha mancillado su
de un medio favorable y de un abri- sabiduría (Prov 14,1) y quehacer en rael (Éx 40,34-38). Este nombre con- nombre anuncia Dios que va a puri-
go protector: una familia y una el que una mujer virtuosa es irreem- viene todavía a los descendientes de ficarla, a reuniría, a unificarla y a
casa, ambas designadas con la mis- plazable (31,10-31); es incluso obra Jacob, hechos más numerosos que establecer en ella de nuevo su mo-
ma palabra hebrea: bayt (bet en las divina que el hombre solo no puede las estrellas (Dt 10,22). rada (36,22-28; 37,15s.26ss). Todo
palabras compuestas: p.e., Bet-el, llevar a término (Sal 127,1). Pero el Este pueblo se reúne alrededor de esto será efecto de la efusión de su
casa de Dios). Ahora bien, Dios no hombre con su malicia es capaz de la tienda de su Dios, llamada por *Espíritu sobre la casa de Israel
se contenta con dar al hombre una atraer la desgracia sobre su casa esto tienda de la reunión (Éx 33,7); (39,29). Esta profecía mayor deja
familia natural y una morada natu- (Prov 17,13), y la mujer insensata allí habla Dios a *Moisés, su ser- entrever cuál es la verdadera casa
ral; quiere introducirlo en su pro- trastorna la suya (14,1). Es que el vidor, que tiene constantemente ac- de Dios: no ya el templo material
pia casa, no sólo como servidor, sino pecado, antes de destruir la casa, ha ceso a su casa (33,9ss; Núm 12,7) y simbólico, descrito minuciosamen-
a titulo de hijo; por eso Dios, des- provocado ya otra ruina: la del y que guiará a su pueblo hasta la te por el profeta (40-43), sino la
pués de haber habitado en medio hombre mismo, frágil morada de tierra prometida; Yahveh quiere ha- misma casa de Israel, morada espi-
de Israel en el templo, envió a su arcilla (Job 4,19), vivificada por el cer de esta *tierra, que es toda en- ritual de su Dios.
Hijo único a construirle una morada hálito de Dios (Gen 2,7). El hombre tera «su casa» (Os 8,1; 9,15; Jer 12,
pecador debe morir y entregar a 3. La morada del Dios de los hu-
espiritual hecha de piedras vivas y 7; Zac 9,8), el domicilio estable de
Dios su hálito antes de ir a reunir- mildes. Por otra parte, al retorno
abierta a todos los hombres. su pueblo (2Sa 7,10). David a su vez
se con sus padres en la tumba, casa del exilio, se va a dar una doble
1. LA CASA DE LOS HIJOS DE LOS HOM- quiere instalar a Dios en una casa lección al pueblo para liberarlo de
BRES. 1. La casa de familia. El hom- de eternidad (Gen 25,8; Sal 49,12. semejante al palacio que habita él
20; Ecl 12,5ss); no obstante, sobre- su particularismo y de su formalis-
bre aspira a tener un lugar donde mismo (7,2). Sin embargo, Dios des- mo; por una parte, Dios abre su
se halle «en su casa», un nido, como vive en su descendencia, casa que carta este proyecto porque le basta
Dios construye a sus amigos {Sal casa a todas las *naciones (Is 56,5ss;
dice el viejo proverbio (Prov 27,8), la tienda (7,5ss); pero bendice la in- cf. Me 11,17); por otra parte, pro-
un techo que proteja su vida priva- 127). Se ve por qué construir una tención de su ungido: si no desea
casa y no poder habitarla es un clama que su casa es trascendente y
da (Eclo 29,21); y esto en su país habitar en una casa de piedra, quie- eterna y que, para ser introducido
(Gen 30,25), allí donde se halla su símbolo del *castigo de Dios que re, en cambio, construir a David
merece la infidelidad (Dt 28,30), en ella, hay que tener un corazón
casa paterna, una herencia que nadie una casa y afirmar a su descenden- *humilde y contrito (Is 57,15; 66,
debe sustraerle (Miq 2,2) ni siquiera mientras que los elegidos, en el gozo cia en su trono (7,11-16); construir
escatológico, habitarán sus casas para ls; cf. Sal 15). Pero en esta morada
codiciar (Éx 20,17 p). En esta casa una casa a Dios está reservado al celestial, ¿quién puede, pues, intro-
bien arreglada, en la que reina el siempre (Is 65,21 ss). hijo de David, que tendrá a Dios
II. LA CASA SIMBÓLICA DE DIOS. ducir al hombre? La misma sabidu-
encanto de la mujer (Eclo 26,16), por Padre (7,13s). ría divina que va a venir a construir
pero que una mala esposa hace in- 1. Casa de Israel y casa de David.
Dios quiere habitar de nuevo entre 2. De la casa de piedra al templo su casa entre los hombres y a invi-
habitable (25,16), el hombre vive tarlos a entrar en ella (Prov 8,31;
los hombres, a los que el pecado ha celestial. Salomón se aplicará esta
con sus hijos, que están allí perma- 9,1-6).
separado de él; inaugura su desig- misteriosa profecía; aun proclaman-
nentemente, mientras que los servi-
nio llamando a *Abraham a servirle do que los *cielos de los cielos no III. LA CASA ESPIRITUAL DEL PADRE
dores pueden abandonarla (Jn 8,35);
y sacándolo del ambiente de los pueden contener a Dios que los ha- Y DE sus HIJOS. 1. Cristo Jesús es,
le gusta recibir en ella huéspedes,
hombres que sirven a otros dioses bita (IRe 8,27), construirá una casa en efecto, la Sabiduría de Dios (ICor
forzándolos, si es menester (Gen
(Jos 24,2); por eso debe Abraham para el "nombre de Yahveh, al que 1,24). Es la *palabra de Dios que
19,2s; Act 16,15). Una casa tiene
abandonar su país y la casa de su se invocará allí, y para el *arca, viene a habitar entre nosotros ha-
tanto valor que el que acaba de
padre (Gen 12,1). Vivirá bajo la símbolo de su presencia (8,19ss.29). ciéndose *carne (Jn 1,14). Es de la
construirla no debe ser privado
tienda, como viajero, y sus hijos co- Pero Dios no se restringe a ningún casa de David y viene a reinar en
de disfrutar de ella; así en Israel una
mo él (Heb 11,9.13), hasta el día en lugar ni a ninguna casa; lo hace la casa de Jacob (Le 1,27.33); pero
ley muy humana le dispensará de
que Jacob y sus hijos se instalen proclamar por Jeremías en la casa en Belén, ciudad de David, donde
los riesgos de la guerra, aunque sea
en Egipto; pero luego aspirará Israel misma que lleva su nombre (Jer 7, nace, no halla casa en que lo reci-
una guerra santa (Dt 20,5; IMac
a salir de esta «casa de servidumbre» 2-14) y lo prueba a Ezequiel con ban (2,4.7). Si en Nazaret vive en
3,56).
y Dios lo liberará de ella para hacer dos visiones: en una de ellas la *glo- la casa de sus padres (2,51), a los
2. Lo que edifica y lo que arruina. alianza con él y habitar en medio ria de Dios abandona su casa pro- doce arios testimonia ya que debe
Así pues, construir una casa no es de su pueblo en la tienda que se fanada (Ez 10,18; 11,23); en la otra, dedicarse a los asuntos de su Padre
sólo *edificar sus muros, es fundar hace preparar; allí reposa la *nube la misma gloria aparece al profeta (2,49), cuya casa es el templo (Jn
un hogar, engendrar una descenden- en la tierra pagana en que está des- 2,16). En esta casa intervendrá con

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Casa Castigos

la autoridad del Hijo, que en ella piedra angular y viva, y que está a través del castigo que sufre dolo- (Os 2,8s; Le 15,14-20). Pero aun
se halla en su casa (Me 11,17 p); hecha con las *piedras vivas que son rosamente, se hace cargo de que está entonces es condenación del pasado
pero sabe que está abocada a la rui- los creyentes (IPe 2,4ss). Cristo, dán- separada de Dios. El conjunto de y anticipación de la condenación
na (13,ls p) y viene a construir una donos acceso cerca del Padre, no nos la creación pasa por esta experien- definitiva si el corazón no vuelve a
nueva: su "Iglesia (Mt 16,18; cf. ha hecho solamente entrar como cia. La serpiente, seductora y homi- su Dios.
ITim 3,15). "huéspedes en su casa, nos ha otor- cida (Gen 3,14s; Jn 8,44; Ap 20, No es, pues, el castigo el que
2. En el cumplimiento de esta mi- gado ser «de casa» (Ef 2,18s), ser 9s); el hombre, que descubre que separa de Dios, sino el pecado, cuya
sión no tendrá «casa» (Le 9,58) ni integrados en la construcción y cre- «por un solo hombre entró el "pe- "retribución es. Marca con fuerza
familia (8,21); será invitado y se cer con ella; porque cada uno viene cado en el mundo, y por el pecado, que el pecado es incompatible con
invitará en casa de los pecadores y a ser morada de Dios cuando está la muerte», el sufrimiento, el "tra- la "santidad divina (Heb 10,29s).
de los publícanos (5,29-32; 19,5-10); unido con sus hermanos en el Se- bajo penoso (Rom 5,12; Gen 3, Si, pues, Cristo conoció el castigo
en los que le reciban hallará una ñor por el Espíritu (2,2ls). He aquí 16-19); las ciudades castigadas por no fue en razón de pecados que
acogida unas veces fría, otras veces por qué en el Apocalipsis la Jeru- su "incredulidad: Babel, Sodoma, hubiera cometido, sino a causa de
amistosa (7,36-50; 10,38ss); pero salén celestial no tiene ya templo Cafarnaúm, Jerusalén, Nínive; los los pecados de los hombres, que lle-
siempre llevará a estas casas el lla- (Ap 21,22); toda ella es la morada enemigos del pueblo de Dios: fa- va sobre sí y los quita (IPe 2,24;
mamiento a la conversión, la gracia de Dios con los hombres venidos a raón, Egipto, las "naciones, aun 3,18; ls 53,4).
del perdón, la revelación de la sal- ser sus hijos (21,3.7) y que permane- cuando Dios se sirva de ellas para 3. El castigo, revelación de Dios.
vación, única cosa necesaria. A los cen con Cristo en el amor de su Pa- castigar a su pueblo (ls 10,5); el El castigo, por su lógica interna,
discípulos que, siguiendo su llama- dre (Jn 15,10). mismo pueblo de Dios, en el que revela a Dios: es como la teofanía
miento, dejen su casa y renuncien a mejor debe aparecer la finalidad po- apropiada al pecador. El que no
todo para seguirle (Me 10,29s), les —> Permanecer - Edificar - Iglesia - sitiva del castigo (Bar 2,6-10.27-35); acoge la "gracia de la "visita divina,
dará la misión de llevar la *paz a Pueblo - Piedra - Reposo - Templo - la "bestia y los adoradores de su choca con la santidad y se encuen-
las casas en que los acojan (Le 10,5s), Tierra. JMF y MFL imagen (Ap 14,9ss; 19,20); la "crea- tra con Dios mismo (Le 19,41-44).
al mismo tiempo que el llamamien- ción material finalmente, sujeta a Es lo que repite sin cesar el profeta:
to a seguir a Cristo, camino que Castigos. la vanidad a consecuencia del pecado «Entonces sabréis que yo soy Yah-
lleva a la casa del Padre y promete El reino de Dios está bajo el signo de Adán (Rom 8,20). veh» (Ez 11,10; 15,7). Como el
introducirnos en ella {Jn 14,2-6). de la "bienaventuranza y, sin em- 2. El castigo, fruto del pecado. Se castigo es revelación, el Verbo es
Para abrirnos el acceso a esta ca- bargo, la Biblia habla de castigos pueden distinguir tres tiempos en la quien lo ejecuta (Sab 18,14ss; Ap
sa, cuyo constructor es Dios y a la divinos; el "designio de Dios está génesis del castigo. En el punto de 19,11-16), y frente al crucificado es
cabeza de la cual se halla é¡ mismo ordenado a "reconciliar a toda cria- partida hay a la vez el "don de Dios donde adopta sus verdaderas di-
en calidad de hijo (Heb 3,3-6), nos tura con Dios y, sin embargo, el (creación, elección) y el "pecado. mensiones (Jn 8,28).
precede Cristo, nuestro sumo sacer- "infierno separa de él definitivamen- Luego, el llamamiento de Dios El castigo, así ordenado al reco-
dote, penetrando en ella con su te. Escándalo intolerable una vez que a la "conversión es rechazado por nocimiento de Yahveh y de Jesús,
sacrificio (6,19s; 10,19ss). Por lo se pierde el sentido teologal de las el pecador (Heb 12,25), que, sin es tanto más terrible cuanto que
demás, esta casa del Padre, este san- tres realidades subyacentes al casti- embargo, percibe con frecuencia a alcanza al que está más próximo a
tuario celeste es una realidad espi- go: el "pecado, la "ira, el "juicio. través del llamamiento el anuncio Dios (Lev 10,lss; Ap 3,19). La misma
ritual que no está lejos de nosotros; Pero gracias a él, el creyente adora del castigo (ls 8,5-8; Bar 2,22ss). "presencia, suave al corazón puro,
«es nosotros mismos», si por lo me- el misterio del "amor divino que, por Entonces, ante tal "endurecimiento, resulta dolorosa, al que está endu-
nos nuestra esperanza es indefectible su "paciencia y su "misericordia, ob- el "juicio decide castigar: «pues recido, si bien no todo "sufrimiento
(3,6). tiene del pecador la "conversión. bien...» (Os 13,7; ls 1,5; Le 13,34s). es castigo.
El resultado del castigo es doble,
3. Cierto que esta morada de Dios "Calamidades, "diluvio, "disper- según la abertura del "corazón: al- Más aún: el castigo revela las
no se acabará sino cuando cada uno sión, "enemigos, "infierno, "guerra, gunos castigos son «cerrados» y con- profundidades del corazón de Dios:
de nosotros, habiendo abandonado su "muerte, "sufrimiento: todos estos denan (Satán, "Babel, Ananías y Sá- su intransigencia celosa una vez que
morada terrena, se haya revestido castigos revelan al hombre tres co- tira), otros son «abiertos» e invi- uno ha entrado en su "alianza (Éx
de su inorada eterna y celestial, de sas: una situación, la del pecador; tan a la "conversión (ICor 5,5; 2Cor 20,5; 34,7), su "ira (ls 9,1 lss), su
su cuerpo glorioso e inmortal (2Cor una lógica, la que conduce del pe- 2,6). Así el castigo es un dique opues- "venganza frente a sus "enemigos
5,ls; cf. ICor 15,53). Pero desde cado al castigo; un rostro personal, to al pecado: para unos es el atolla- (ls 10,12), su "justicia (Ez 18), su
ahora nos invita Dios a colaborar el de Dios que juzga y que salva. dero de la condenación; para otros, voluntad de "perdón (Ez 18,31),
con él para construir esta casa, cuyo 1. El castigo, signo del pecado. la invitación' a «volver» a Dios su "misericordia (Os 11,9), finalmen-
fundamento es Jesucristo (ICor 3,9ss), La voluntad de la criatura pecadora, te su "amor apremiante: «y vos-

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Castigos Cautividad

otros no habéis vuelto a mí.. » (Am Juicio - Pecado - Retribución - Vi- apóstoles (Act 5,18; 12,3ss; 16,23s); Sin embargo, la profundidad de
4,6-11; Is 9,12; Jer 5,3). sita. JCo y Pablo, capaz de ir voluntariamente la aflicción humana, cuya liberación
Pero hay un castigo en el seno a la cautividad (Act 20,22), podrá había de anunciar Jesús (cf. Le
mismo de nuestra historia, en el que Cautividad. designarse a la letra como «el pri- 4,18; cf. Is 61,1), se revela sobre
el tentador y el pecado fueron he- I. LA PRUEBA DE LA CAUTIVIDAD. sionero de Cristo» (Ef 3,1; 4 , 1 ; todo en los escritos apostólicos. «Yo
ridos de muerte: es la *cruz, en la Desde el comienzo de su historia cf. 2Cor 11,23). Sin embargo, «la soy un ser de carne, vendido por
que resplandece la * sabiduría de pasó Israel en Egipto por la expe- palabra de Dios no será encadenada» esclavo al pecado», soy como un
Dios (ICor 1,17-2,9). En la cruz riencia de una «cautividad original» (2Tim 2,9; cf. Flp 1,12ss), y libe- «cautivo bajo la ley del pecado, que
coinciden la condenación «cerrada» cuando la tierra que había acogido raciones maravillosas (Act 5,19; 12, está en mis miembros» (Rom 7,14.
de Satán, del pecado y de la muerte, a los patriarcas vino a ser para sus 7-11; 16,26) demostrarán la impoten- 23): tal es, según san Pablo, la condi-
y el sufrimiento «abierto», fuente descendientes una «casa de servi- cia de la prisión para retener cau- ción de todo hombre antes de su
de vida (IPe 4 , 1 ; F l p 3,10). dumbre» (Éx 13,14; Dt 7,8). Sin em- tivo al Evangelio. "justificación. Por lo demás, el pe-
Esta sabiduría había caminado a bargo, hablando con todo rigor, los Es que Dios se preocupa de los cado n o es una abstracción: en defi-
través de toda la antigua alianza hebreos eran "esclavos de Faraón cautivos. Si pide a sus fieles que nitiva, los pecadores están cogidos
(Dt 8,5s; Sab 10-12; Heb 12,5-13; más bien que cautivos o prisioneros. «rompan las cadenas injustas» (Is en «las redes del diablo, que los
la *educación de la libertad no pudo En lo sucesivo el pueblo de Dios 58,6) y si la visita de los encarcela- hace cautivos, esclavizados a su vo-
hacerse sin «corrección» (Jdt 8,27; conoció más de una vez la deporta- dos forma parte de las "obras de luntad» (2Tim 2,26).
ICor 11,32; Gál 3,23s). El castigo ción, práctica que Amos denuncia misericordia (Mt 25,36.40; cf. Heb Otra traducción concreta de esta
está así ligado con la *ley; históri- como un crimen (Am 1,6.9), aun 10,34; 13,3), él mismo está lleno de cautividad la constituyen «las redes
camente está superada esta era, pero cuando fuera corriente en el antiguo solicitud por «sus prisioneros» (Sal del seoh y «los lazos de la muerte»
psicológicamente n o pocos cristia- Oriente. Tal fue la suerte de las 69,34), incluso por los que con des- (cf. Sal 18,6), tan temibles para los
nos se mantienen todavía en ella: tribus del norte después de la ruina precio habían desafiado sus órdenes hombres (cf. Heb 2,14s). Y así, tam-
el castigo es entonces uno de los de Samaría (2Re 17,6.23), después (Sal 107,10-16). Sobre todo a su pue- bién se extendió hasta allá la acción
lazos que siguen uniendo al pecador la de Judá a comienzos del siglo vi blo cautivo hace una promesa de libertadora de Jesús: después de
con Dios. Pero el cristiano que vive (2Re 24-25). En los dos casos se "libertad (Is 52,2), que es como un haber "gustado la "muerte, «des-
del Espíritu está *liberado del cas- trataba de "castigos que sancionaban gusto anticipado del Evangelio (Is cendió a los infiernos», a fin de
tigo (Rom 8,1; Un 4,18). Si to- las infidelidades del pueblo de Dios. 61,1). proclamar la buena nueva de la
davía lo reconoce como permitido En el lenguaje tradicional, la cauti- salvación «incluso a los espíritus de-
II. LA CAUTIVIDAD ESPIRITUAL DEL
por el amor del *Padre, es con vidad de "Babilonia, aun cuando tenidos en prisión» (IPe 3,19).
fue más bien deportación o "exilio, PECADOR. Es que, en efecto, a tra-
miras a la "conversión (ITim 1,20;
quedó como la cautividad por ex- vés de la experiencia de la cautivi- Finalmente, Pablo no vacila en
2Tim 2,25). Y en nuestro tiempo
celencia. dad temporal, el pueblo de Dios considerar a veces a la "ley misma
escatológico el verdadero y único
entrevé otra, de la que la primera como una especie de «calabozo»,
castigo es el "endurecimiento final
Al lado de estas pruebas colecti- viene a ser entonces un símbolo donde «estábamos encerrados antes
(2Tes 2,10s; Heb 10,26-29).
vas, la Biblia evoca en contextos expresivo: la cautividad de los pe- del advenimiento de la *fe» (Gál
Esta proximidad del juicio decisivo, variados la suerte de individuos cau- cadores. Todavía en este plano hay 3,23; cf. Rom 7,6): fórmulas ex-
ya en acción, confiere al castigo tivos o prisioneros. Para alguno® la interferencia entre cautividad y "es- tremadas quizá, pero que sirven pa-
del hombre «carnal» un valor de sig- detención n o es un justo castigo clavitud. ra comprender mejor la verdadera
n o : anticipa la condenación de todo (cf. Mt 5,25; 18,30), sino una "prue- La decisiva afirmación de Jesu- "liberación que nos procura Jesu-
lo que n o puede participar del "rei- ba providencial (cf. A p 2,10). Tal cristo: «todo el que comete pecado cristo.
no. Pero para el «espiritual» el jui- es el caso de José (Gen 39,20ss), al es esclavo» (Jn 8,34) tiene antece- ¿Qué sucede a esos pecadores li-
cio es "justificación: entonces el que la sabiduría de Dios «no le dentes en el A T : Dios abandonaba bertados por Jesucristo? Nueva pa-
castigo viene a ser expiación en abandonó en la prisión» (Sab 10, al pueblo infiel a sus enemigos (Jue radoja: son «cautivos» del Señor.
Cristo (Rom 3,25s; Gál 2,19; 2Cor 14); es también la suerte de más de 2,14), lo «entregaba al poder de Pablo proclama que los esclavos del
5,14); aceptado voluntariamente ha- un profeta (cf. I R e 22,26ss), la sus crímenes» (Is 64,6 LXX); según pecado vienen a ser esclavos de la
ce que muera la "carne para vivir de Jeremías (Jer 20,2; 32,2s; 37, la enseñanza de los sabios, el "pe- "justicia (Rom 6,12-23; ICor 7,22);
según el "Espíritu (Rom 8,13; Col 11-21; 38,6), de Juan Bautista (Mt cado constituye una especie de alie- él mismo se considera como encade-
3,5). 14,3); finalmente la de Jesús, que nación: «El impío queda preso en nado por el Espíritu (Act 20,22);
fue amarrado (Jn 18,12; Mt 27,2) su propia iniquidad y cogido en el quiere hacer así «cautivo a todo pen-
—> Calamidad - Ira - Educación - In- y sin duda puesto en prisión. En la lazo de su culpa» (Prov 5,22; cf. samiento para inducirlo a "obede-
fierno - Prueba - Exilio - Expiación - Iglesia espera la misma suerte a los 11,6). cer a Cristo» (2Cor 10,5; cf. Rom

136 137
Cautividad Celo
1,5). En efecto, Jesús, a la manera de 3,14.16). De este cuadro no habría cual elegido. Finés está así «poseído
lerar que se atente contra su honor
los generales antiguos, en su cortejo que concluir con el Eclesiastés que de los mismos celos que yo», dice
(Jos 24,19s).
victorioso «llevó cautivos» (Ef 4, todo esfuerzo y toda pasión del hom- el Señor, aplacado por tales celos
2. El celo de Yahveh Sabaot. El
8 = Sal 68,19), pero con el fin de bre provenga de la envidia (Ecl 4,4). (Núm 25,11); el profeta *Elías, a
sentimiento de celos marca el origen
distribuirles sus dones y de asociar- Si el celo bien intencionado puede pesar de una real ilusión sobre lo
de las reacciones divinas en la his-
los a su propia *victoria (cf. 2Cor ocultar una real estrechez de espíritu único de su caso, se siente abrasado
toria de la alianza: un celo vehe-
2,14). (Núm 11,29), existe, no obstante, por el celo divino (IRe 19,14; Eclo
mente defiende a los oprimidos y
también una llama de amor muy pu- castiga a los malvados. Es curioso 48,2); el salmista, finalmente, puede
—> Babel, Babilonia - Prueba - Es- ra (Cant 8,6) que hay que reconocer observar que los profetas Oseas y proclamar: «el celo de tu casa me
clavo - Exilio - Liberación - Pe- sobre todo a través de los aparentes Jeremías, que presentaron la *alian- devora» (Sal 69,10; 119,139). El ma-
cado - Redención. LR celos de Dios. za bajo los rasgos de los desposorios cabeo Matatías sigue conscientemen-
I. EL DIOS CELOSO. 1. Los celos (•esposo), no conocen la palabra te el ejemplo de los que le precedie-
Celo. del Dios único. En la mayor parte celos; para ellos la *ira expresa el ron en los caminos del celo de Dios
La palabra griega áselos viene de de las mitologías comparten los dio- ardor del amor de Dios. En los otros (IMac 2,52,54): sus entrañas se es-
una raíz que significa: estar calien- ses los sentimientos de los hombres el celo parece ordinariamente ligado tremecieron ante el honor de Dios
te, entrar en ebullición; traduce bien que los han concebido. Se muestran a la *santidad de Dios. Así Ezequiel ultrajado por los idólatras (2,24-27).
la palabra hebrea qin'ah, cuya raíz celosos de la dicha de los humanos, muestra a Yahveh solícito por «san- En un arranque contra las prác-
designa el rojo que sale al rostro solícitos por defender sus privile- tificar su *nombre» salvando a Is- ticas paganas que inducen a compo-
de un hombre apasionado. Esta pa- gios; los hombres tratan de apla- rael (Ez 39,25; cf. 36,23-28). Tam- nendas idolátricas (2Mac 4,14) los
sión, semejante a menudo a la *ira carlos otorgándoles a todos parte de bién según Isaías «el ardor de Yah- *piadosos se muestran «celosos por
(Dt 29,19), hace pensar en el *fuego la adoración que reclaman. Israel veh hará esto», es decir: salvará el bien» (Eclo 51,18) *buscándolo
(Sof 1,18; Is 26,11). Puede provenir mismo conoció este sincretismo sim- a Jerusalén asegurando que sobre- ardientemente. Otros, a quienes se
de diversos sentimientos, desde el ple (2Re 23,4-14), siendo así que vivirá un *resto (Is 37,32; 2Re llamará los zelotes, estiman necesario
amor desinteresado hasta la sórdida debía pertenecer perfectamente, co- 19,31) y que un príncipe de la paz fomentar la rebelión contra el ocu-
envidia. Amores, odios, celos (Ecl mo debía, a Yahveh (Dt 18,13). vendrá a restaurarlo todo (9,5s). El pante pagano (Act 5,35ss) y la vio-
9,6), furor, turbación (Eclo 40,4), pa- Los celos de Yahveh no tienen na- mismo ardor hace que descargue la lencia contra ¡os que consideran he-
sión vehemente (30,24), celo por la da que ver con las mezquindades cólera divina sobre Israel infiel (Ez rejes, como Pablo (23,12ss).
ventura del pueblo (2Sal 21,2) o por humanas. Dios no tiene celos de 5,13; Dt 32,19) y sobre las •nacio- 2. El celo cristiano. Los seguido-
la honra de Dios (Núm 25,11): to- algún «otro» que pudiera serle igual, nes (Ez 36,5s; Is 59,17); o, por el res de Jesús van a verse expuestos a
dos estos sentimientos pueden invadir pero exige una adoración exclusiva contrario, salva a Israel (Zac 1,14; los ataques del celo judío, que quie-
el corazón del hombre y conducir a por parte del hombre, al que ha 8,2) en la imagen del guerrero re exterminarlos (Act 5,17; 13,45;
la ira (Prov 27,4) o a una muerte de creado a su *imagen; esto, expre- (Is 42,13) o del hombre conmovido 17,5); los mismos celos auténtica-
hombre (Gen 4,5.8; Núm 25,7s). Es- sado en términos antropomórficos, se en sus entrañas (Jl 2,18). Si la san- mente religiosos, pero poco ilumina-
ta violencia no es de suyo condena- traduce en celos para con los «otros tidad da origen al celo que anima a dos (Rom 10,2), animaban a Saulo
ble; su valor depende del móvil dioses». Los textos más antiguos jus- Yahveh, su amor apasionado lo pone cuando perseguía a la Iglesia de
que la inspira, según sea desintere- tifican así el primer mandamiento en acción: «la pasión es violenta Dios (Flp 3,6; Gal 1,14; Act 22,3).
sado o no. Existen, en efecto, móvi- del decálogo: «No te postrarás de- como el infierno, sus dardos son Los cristianos no pueden dejarse
les egoístas. Hay que reconocer con lante de ningún otro dios, porque una llama divina» (Cant 8,6). Israel contaminar por este celo, pero su
los sabios que la envidia, como «una Dios se llama el celoso, es un Dios puede recurrir a la piedad de Dios e espíritu puede sobrevivir en algunos
caries en los huesos» (Prov 14,30), celoso» (Éx 20,5; 34,14; Dt 6,14s). invocar sus entrañas de Padre en «partidarios celosos de la ley» (Act
estraga el corazón del hombre. Surge Esta intransigencia, sin analogía en nombre de sus celos poderosos (Is 21,20).
entre hermanos (Gen 4,5-11; 37,11), las religiones paganas, se refleja en los 63,15s).
entre mujeres (30,1), entre esposos textos antiguos y recientes; equi- Jesús, sin embargo, no tenía nada
(Prov 6,24; Núm 5), entre pueblos vale al «fuego devorador» (Dt 4,24); II. EL CELO DE DIOS. 1. Los ce- de zelote. Se niega a justificar la
(Gen 26,14; Is 11,13) y hasta entre a Dios le hacen celoso los * ídolos ladores de Yahveh. Yahveh tiene rebelión contra el César (Mt 22,
justo e impío (Sal 37,1; 73,3; Prov (Sal 78,58; Dt 32,16.21; IRe 14,22), diferentes medios para suscitar en 15-21); cuenta, sí, entre sus discípu-
3,31; 23,17); desune a la comuni- a los que fácilmente se designa como Israel un celo a la imagen del suyo; los a Simón el Zelote (Me 3,18; Le
dad cristiana con querellas (Rom «ídolos de envidia» (Ez 8,3.5; 2Re por ejemplo, excita los celos de su 6,15), pero condena las reacciones de
13,13), disputas (ICor 3,3; 2Cor 12, 21,7). En definitiva, si Dios es celo- pueblo otorgando su favor a las los «hijos del trueno» (3,17; Le
20), con amargura y enredo (Sant so, es que es * santo y no puede to- •naciones (Dt 32,21). Ordinariamente 9,54), aun aceptando que se profesen
comunica su propio ardor a tal o prontos al martirio (Mt 20,22). Fi-

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Celo Cielo
nalmente, en la ocasión de su arresto través de su creación entera, com- y permanente el sentimiento inme- palacio (Sal 104,2s); de ahí se lanza
se niega a resistir con las armas en prendidas sus estructuras visibles. La diato de todo lo que el universo a cabalgar sobre las nubes (Sal 68,
la mano (Mt 26,51ss), pues no tiene Biblia transmite esta *revelación en comporta en materia de "misterio 5.34; Dt 33,26) y hacer resonar su
nada de «bandido», es decir, de «je- una forma a veces compleja, pero impenetrable. Sin duda también las voz por encima de las grandes "aguas,
fe de pandilla» (26,55). exenta de no pocas confusiones. Dis- profundidades de la tierra y del abis- en el estruendo de la "tormenta
Si Jesús rechaza todo espíritu ze- tingue perfectamente el cielo físico, mo son inaccesibles al hombre (Job (Sal 29,3). Allí tiene su trono y allí
lote, sin embargo, conserva su pa- de la misma naturaleza que la * tie- 38,4ss.l6ss), pero la inaccesibilidad convoca su corte, «el ejército de los
sión para con el reino de los cielos rra, «el cielo y la tierra», y el cielo de él está constantemente expuesta cielos», que expide y cumple sus
que «sufre violencia» (Mt 11,12) y de Dios, «el cielo que no es la tie- y como revelada visiblemente; el órdenes hasta las extremidades del
exige el sacrificio de todo, incluso rra». Pero el primero es siempre el hombre pertenece a la "tierra, y mundo (IRe 22,19; cf. Is 6,ls.8;
de la vida (16,24s). Los discípulos que permite al hombre pensar en el cielo se le escapa: «Nadie ha Job 1,6-12). Es en verdad el Dios
ven en la expulsión de los vende- el segundo. subido al oielo» (Jn 3,13; cf. Prov del cielo (Neh 1,4; Dan 2,37).
dores del templo el gesto del justo, I. EL CIELO Y LA TIERRA. Para 30,4; Rom 10,6). Es necesaria la Estas fórmulas no son imágenes
al que su celo ha de conducir a la los hebreos como para nosotros es locura del rey de Babel para pensar infantiles o hipérboles poéticas, sino
muerte (Jn 2,17). el cielo una parte del universo, dife- en subir al cielo: esto es igualarse visiones, poéticas sí, pero profundas
Hay, en efecto, un celo cristiano, rente de la tierra, pero en contacto con el Altísimo (Is 14,13s). Así se y verdaderas de la realidad de nues-
el que muestra Pablo para con las con ella, una semiesfera que la englo- establece como la cosa más natural tro mundo, de un universo sometido
Iglesias que le están confiadas, como ba y constituye con ella el universo una relación entre el cielo y *Dios: en su totalidad a la soberanía de
amigo del esposo (2Cor 11,2): la pu- que el hebreo, no teniendo palabra Dios está en su casa en el cielo: Dios y penetrado por su mirada. Si
reza que defiende en ellas es la propia para designarlo, llama siem- «Los cielos son los cielos de Yah- el "Señor «domina en los cielos», es
preservación de toda falsa doctrina, pre «el cielo y la tierra» (Gen 1,1; veh, pero él ha dado la tierra a los porque se ríe de los reyes de la
como en el AT se cebaban los celos Mt 24,35). hijos de Adán» {Sal 115,16). tierra y de sus complots (Sal 2,2ss;
en la idolatría. Su celo a propósito Si el israelita es sensible al es- cf. Gen 11,7), es que «sus párpados
del pueblo judío es un eco del de Esta impresión religiosa, espontá-
plendor de este cielo y ávido de su neamente evocada por el cielo, ex- escrutan a los hijos de Adán» (Sal
Yahveh que excitaba los celos de su •luz, si sabe admirar su transparen- 11,4) y que le es necesaria esta al-
pueblo otorgando su gracia a las plica el empleo frecuente en los LXX,
cia (Éx 24,10), se impresiona sobre del plural «cielos»: el judaismo y tura suprema para hacer justicia a
"naciones (Rom 11,11.14; 10,19). todo por la inquebrantable solidez todos, «una gloria por encima de
el NT acentuaron el valor religioso
El celo puede manifestarse de di- del firmamento (Gen 1,18). El cielo de este plural, hasta tal punto que los cielos», para «levantar al pobre
versas maneras, como con ocasión es para él una construcción tan sóli- "reino de los cielos resulta idéntico del polvo» (Sal 113,4ss), para que le
de una colecta (2Cor 9,2); debe damente edificada y organizada como a reino de Dios. Sin embargo, no se llegue «la súplica de todo hombre
consistir siempre en la búsqueda de la tierra, sostenida por columnas puede establecer como regla que y de todo su pueblo Israel» (IRe
los dones mejores (ICor 12,31; 14, (Job 26,11) y por fundamentos (2Sa en el AT y el NT el cielo designa 8,30...); es que si es un Dios de
1.12.39), pues la salvación adquirida 22,8), provista de depósitos para la el cielo físico, y los cielos, la mo- cerca, no es menos un Dios de lejos
por Cristo ha suscitado un «pueblo lluvia, la nieve, el granizo, el viento rada de Dios. Y si se da el caso (Jer 23,23s). Es porque «su gloria
celador del bien» (Tit 2,14; cf. IPe (Job 38,22ss; 37,9ss; Sal 33,7), pro- de que este plural pueda expresar llena toda la tierra» (Is 6,3), pero
3,13). vista de «ventanas» y de «esclusas» la concepción propagada en Oriente, es también porque nada en el mun-
por donde, llegado el momento, salen de varios cielos superpuestos (cf. do, aunque sean «los cielos y los
—> Amor - Ira - Fuego. los elementos así almacenados (Gen 2Cor 12,2; Ef 4,10), con frecuencia cielos de los cielos», es capaz de
BRe y XLD 7,11; 2Re 7,2; Mal 3,10). Los •as- no es sino una expresión del entu- contenerle (IRe 8,27). La morada
tros fijados en este firmamento, el siasmo lírico y poético (cf. Dt 10, celestial de Dios evoca sin duda al-
Cielo. ejército innumerable de las estrellas 14; IRe 8,27). La Biblia no conoce guna en primer lugar su trascenden-
Si el cielo puede designar a la vez (Gen 15,5), revela por la magnífica dos tipos de cielos, uno que sería cia invulnerable, pero no menos sig-
el reino de los astrónomos y de los regularidad de su ordenamiento, lo material, y otro espiritual. Pero en nifica, como la omnipresenoia del
astronautas y la morada en que Dios poderoso de esta arquitectura (cf. el cielo visible descubre el misterio cielo en torno al hombre, su "pre-
reúne a sus elegidos, no es por una Is 40.26; Job 38,3 ls). de Dios y de su obra. sencia sumamente próxima. Más de
confusión grave, de la que sería II. EL CIELO QUE NO ES LA TIERRA. III. EL CIELO, MORADA DE DIOS. un texto asocia en forma explícita
responsable el lenguaje infantil de El cielo, tal como se ofrece a las El cielo es la "morada de Dios; esta distancia infinita y esta proxi-
la Biblia; es el reflejo de una expe- miradas, con su amplitud, su luz, su después de haberlo desplegado como midad, desde la escala que vio Jacob
riencia humana universal y necesa- armonía maravillosa e inexplicada, una tienda, ha construido por enci- en Betel, que «apoyándose en la
ria: Dios se revela al hombre a impone al hombre en forma visible ma de sus aguas los pisos de su tierra tocaba con la cabeza en los

140 141
Cielo Circuncisión
cielos» (Gen 28,12) hasta los orácu- brar «la gloria de Dios en lo más Porque es el •Hijo del hombre, un VI. LA ESPERANZA DEL CIELO.
los prof éticos: «El cielo es mi alto de los cielos y la paz en la hombre cuyo destino pertenece al «Nuestra ciudad está en el cielo, de
trono... ¿Qué casa podríais edificar- tierra» (2,11-15). La presencia de cielo, un hombre venido del cielo donde esperamos ardientemente co-
me?... Mis miradas se posan sobre sus ángeles entre nosotros es el signo para retornar a él (Jn 6,62), sus mo salvador a nuestro Señor Jesu-
los humildes y sobre los de contrito de que Dios ha desgarrado verdade- •obras son del cielo, y su obra esen- cristo, que reformará el cuerpo de
corazón» (Is 66,ls; cf. 57,15). ramente los cielos y de que es cial, el sacrificio que hace de su nuestra vileza conforme a su cuer-
IV. «RORATE, CAELI, DESUPER...». Emmanuel, Dios con nosotros. carne y de su sangre, es el *pan que po glorioso en virtud del poder que
Puesto que el Dios de Israel es un V. EN JESUCRISTO ESTÁ EL CIELO Dios nos da, el pan «venido del tiene para someter a sí todas las
Dios salvador y que está en su PRESENTE EN LA TIERRA. 1. JesÚS cielo» (Jn 6,33-58) y que da la cosas» (Flp 3,20s). Aquí están reu-
casa, está allí, por tanto, con su •ver- habla del cielo. El cielo es una pa- •vida eterna, la vida del Padre, nidos todos los rasgos del cielo de
dad (Sal 119,89s), su *gracia y su labra muy frecuente en el lenguaje la vida del cielo. la •esperanza cristiana. Es una ciu-
•fidelidad (Sal 89,3), está allí para de Jesús, pero no designa jamás 3. En la tierra como en el cielo. dad, una comunidad hecha para nos-
derramar la *salud sobre la tierra. una realidad que existe por sí misma, Si bien Jesús viene del cielo y si otros, una •nueva •Jerusalén (Ap
El cielo, símbolo de la presencia independientemente de Dios. Jesús bien su obra es del cielo, no obstan- 3,12; 21,3.lOss); desde ahora es nues-
soberana y envolvente de Dios, es habla del •reino de los cielos, de te, la realiza en la tierra y para nos- tra ciudad, en ella se construye la
también el símbolo de la salvación la recompensa en reserva en los otros. Ésta consiste en unir indi- •morada a que aspiramos (2Cor 5,1).
preparada para la tierra. Por lo cielos (Mt 5,12), del tesoro que se solublemente la * tierra al cielo, en Es un nuevo universo (Ap 21,5),
demás, del cielo descienden como ha de constituir en los cielos (6,20; hacer que «venga el reino» de los compuesto, como el nuestro, de «nue-
•bendición la lluvia fertilizante y 19,21), pero es porque piensa siem- cielos, que se haga la •voluntad de vos cielos y nueva tierra» (2Pe 3,13;
el rocío, expresiones de la genero- pre en el •Padre que está en los Dios «en la tierra como en el cielo» Ap 21,1), pero de donde habrán des-
sidad divina y de su gratuidad. Sím- cielos (5,16.45; 6,1.9), que sabe, que (Mt 6,10), «que todos los seres sean aparecido «muerte, llanto, grito, pe-
bolos naturales y recuerdos histó- «está en lo secreto y ve en lo se- reconciliados por él en la tierra como na» (Ap 21,4), «impureza» (21,27) y
ricos convergen para hacer de la creto» (6,8.18). El cielo es esa •pre- en los cielos» (Col 1,20). Habiendo noche (22,5). Cuando aparezca, el
•esperanza de Israel la espera de sencia paternal, invisible y atenta, que recibido en su •resurrección «todo universo antiguo, «el primer cielo y
un acontecimiento venido del cielo: envuelve al mundo, a las aves del poder en el cielo y en la tierra» la primera tierra» habrán desapare-
«i Oh si rasgaras los cielos y baja- cielo (6,26), a los justos y a los in- (Mt 28,18), habiendo penetrado por cido (21,1) en la fuga (20,11), como
ras!» (Is 64,1). justos (5,45) con su inagotable bon- la sangre de su •sacrificio en el un libro que se enrolla (6,14). Será,
Ya el rapto de Henoc (Gen 5,24) y dad (7,11). Pero en estado normal santuario de Dios, el cielo (Heb no obstante, nuestro universo, pues
el de Elias (2Re 2,11) invitaban a los hombres están ciegos a esta pre- 4,14; 9,24); habiendo sido exaltado nuestro universo es para siempre el
buscar en esta dirección la familia- sencia; para que venga a ser una «más arriba de los cielos» (7,26) y del Verbo hecho •carne y de su
ridad divina, a la que habían sido realidad viva y triunfante, para que estando sentado a la diestra de Dios, cuerpo; el cielo no sería nada para
admitidos. A su vez los videntes venga el reino de los cielos, vino Je- ha sellado entre la tierra y el cielo nosotros si no fuera la •comunión
de los apocalipsis, Ezequiel, Zaca- sús a hablar de lo que sabe, a dar tes- la nueva alianza (9,25), e inviste a la con el •Señor (ITes 4,17; 2Cor 5,8;
rías, Daniel sobre todo, reciben del timonio de lo que ha visto (Jn 3,11). Iglesia de su poder, realizando él Flp 1,23), que somete a sí todas las
Dios que está en el cielo la revela- 2. Jesús viene del cielo. En efecto, en el cielo los gestos que ella cosas para entregarlas todas a Dios
ción de los *misterios concernientes cuando habla Jesús del cielo no hace sobre la tierra (Mt 16,19; Padre (ICor 15,24-28).
al destino de los pueblos (Dan 2,28); habla como de una realidad maravi- 18,19).
la salvación de Israel se halla, por llosa y lejana, sino como del mundo
que es el suyo y que es para él la 4. Los cielos abiertos. De esta •re- —* Ángeles - Ascensión - Bienaven-
tanto, escrita en el cielo, del cual conciliación operada por Jesús nos turanza - Esperanza - Gloria - He-
va a descender. Desde el cielo des- realidad más profunda y más seria de
nuestro propio mundo. Del •reino han sido dados signos. Sobre él se rencia - Paraíso - Reposo - Resu-
ciende Gabriel sobre Daniel (9,21) abrieron los cielos (Mt 3,16), des- rrección - Vida - Ver.
para prometerle el fin de la desola- de los cielos posee él los secretos
(Mt 13,11); al Padre que tenemos cendió el Espíritu de Dios (Jn 1,32); JMF y JG
ción (9,25); sobre las nubes del a su vez, los suyos conocieron esta
cielo ha de aparecer el •Hijo del en los cielos lo conoce como a su
propio Padre (12,50; 16,17; 18,19). experiencia: en un gran ruido (Act Circuncisión.
hombre para que sea dado el imperio 2,2), en una luz (9,3), en una visión
Para hablar así del cielo hay que AT. 1. La circuncisión, signo de
a los santos (7,13.27). Finalmente, (10,11) se abrió sobre ellos el cielo
del cielo, donde «está delante de venir de él, pues «nadie ha subido pertenencia a una comunidad. La
al cielo, sino el que ha bajado del y descendió el Espíritu. Cristo cum- circuncisión es practicada por nume-
Dios» (Le 1,19), es enviado Gabriel plió su promesa: «Veréis el cielo
a Zacarías y a María, y al cielo cielo, el Hijo del hombre que está rosos pueblos, generalmente en co-
en el cielo» (Jn 3,13). abierto... sobre el Hijo del hombre» nexión con la entrada en la comuni-
retornan los •ángeles venidos a cele- (Jn 1,51). dad de los adultos o en el matrimo-

142 143
Circuncisión Comida
nio. Israel debió de recibirla como que bastaba con estar circuncidado 15) y ya autorizada en una revela- creyentes pueden exclamar: «Nos-
una costumbre antigua, puesto que sus para disfrutar de las *promesas de ción a Pedro (Act 10,45ss). otros somos los circuncisos, nosotros
leyes más antiguas no hablan de ella; la alianza. Jeremías fue sin duda el Esta decisión, que se hubiera podi- que ofrecemos el culto según el Es-
aparece en los textos de tenor arcai- primero que le recordó que la cir- do tomar por una medida de opor- píritu de Dios» (Flp 3,3). En este
co, que evocan el uso de cuchillos cuncisión física, practicada por no tunidad (facilitar el acceso de los sentido se ""cumplen los oráculos
de piedra (Éx 4,24ss; Jos 5,2-9). En pocos pueblos, no tiene en sí misma paganos que se hubieran opuesto a proféticos: la verdadera circuncisión,
consecuencia, es una «.*vergüenza» ningún valor (Jer 9,24); lo que un acto que consideraban como una oculta, espiritual, interior (Rom 2,
no estar circuncidado (Jos 5,9; Gen importa es quitar el prepucio de mutilación), tenía de hecho alcance 28s), no es ya hecha por mano de
34,14). Frente a incircuncisos expe- los * corazones (Jer 4,4), según una doctrinal. Pablo lo había de mostrar hombre (Col 2,11); se identifica con
rimenta siempre Israel repugnancia metáfora utilizada en otros muchos con ocasión de una crisis análoga en el * bautismo, que asimila al creyen-
(ISa 17,26.36; Jue 14,3; lPar 10,4; casos (6,10; Lev 19,23). El Deute- Galaoia. Cierto, el pagano incircun- te a la «circuncisión de Cristo», ope-
Hab 2,16; Ez 44,7ss); el incircun- ronomio proclama el mismo llama- ciso vive lejos de Dios (cf. Col 2,13); rando en el bautizado el «total des-
ciso no es verdaderamente un hom- miento a la circuncisión del cora- pero si se circuncida, debe soportar prendimiento del ""cuerpo carnal»
bre. La circuncisión es, pues, en zón, es decir, al amor exclusivo de el peso de todas las prácticas lega- (Col 2,lis) para hacerle vivir con
primer lugar un hecho complejo que Yahveh y a la caridad fraterna (Dt les, que de hecho no puede cumplir Cristo para siempre.
marca la pertenencia a una comu- 10,12-22); la misma tradición sacer- (Gal 6,13); corre, pues, a su per-
nidad. dotal le hace eco (Lev 26,41; Ez dición. Más aún: ligar la salvación —> Alianza - Bautismo - Judío -
2. La circuncisión, signo de la alian- 44,7ss). Esta circuncisión del cora- a la circuncisión es no tener en Sangre. CW
za. Por lo demás, este rito no carece zón, que Israel es incapaz de pro- nada la promesa que Abraham reci-
de nexo con la religión: se circun- curarse será dada por Dios el *día bió gratuitamente de Dios antes Comida.
cida por orden de Yahveh (Jos 5,2) de la salvación: «Yahveh circunci- de ser circuncidado: la circuncisión Varias veces al día se sienta el hom-
o para esquivar su cólera (Éx 4,24). dará tu corazón... para que ames a vino luego, no como fuente, sino bre a la mesa para tomar la comi-
Se da un paso decisivo cuando este Yahveh... a fin de que vivas» (Dt como sello de la ""justicia ya adqui- da, en la intimidad familiar o en
rito viene a ser, sobre todo en la 30,6). En este mismo discurso (30,12) rida por la promesa y por la fe un banquete oficial; entonces las
literatura sacerdotal, el signo físico discernirá Pablo con justa razón un (Gal 3,6-29; Rom 4,9-12); es sobre gentes comen el pan de la pobreza,
de la *alianza, que todo israelita anuncio de la salud por la *gracia todo anular la *cruz de Cristo, que como también se entregan a la orgía.
varón debe llevar en su carne desde y por la *fe (Rom 10,6ss). salva realizando esta promesa gra- La mesa común crea entre los co-
el octavo día de su vida. Esto lo NT. 1. La práctica de la circun- tuita (Gal 5,1 ls). mensales una comunidad de exis-
confirma el hecho de la * sangre en- cisión. Jesús, como el Bautista, fue tencia. Pero la comida puede tener
circuncidado (Le 1,59; 2,21): estaba 2. La circuncisión espiritual. Aho-
tonces derramada (cf. Éx 4,26), san- ra ya el llamamiento profético a la también carácter sagrado, tanto en
gre que el judaismo posterior llamará en primer lugar (Me 7,27), como sus las religiones paganas como en la
discípulos, «al servicio de los cir- «circuncisión del corazón» por la ra-
con facilidad «sangre de la alianza». tificación interior del rito exterior, Biblia. Puede uno sentarse a la mesa
Relacionada con Abraham, padre cuncidados» (Rom 15,8). Pero su de los ídolos y unirse con los demo-
Evangelio debía ser anunciado tam- se realiza diversamente, mediante la
del pueblo (Gen 17,9-14; 21,4), pro- superación de las distinciones raciales nios o arrodillarse a la mesa del
mulgada en la ley {Lev 12,3), es la bién a las ""naciones (Rom 15,9-12), Señor. A través de este signo realiza
extensión que iba a poner sobre el que suponía el rito. «Ni la circun-
condición indispensable para poder cisión ni la incircuncisión tienen el hombre con Dios o con los po-
celebrar la *pascua, en que Israel tapete la práctica de la circuncisión: deres de abajo la comunidad de exis-
¿había que exigir a todos el rito valor, sino únicamente la fe que
se declara pueblo elegido y salvado opera por la caridad» (Gal 5,6); lo tencia a que aspira.
por Yahveh (Éx 12,44.48). Prohibi- de pertenencia a la posteridad de I. LAS COMIDAS DE LOS HOMBRES.
Abraham? Como sucede con frecuen- que cuenta es «ser una nueva criatu-
da por la autoridad pagana en el ra» (Gal 6,15) y «observar los man- En la Biblia la comida más sencilla
tiempo de la persecución (IMac 1, cia, la respuesta práctica precedió a es ya un gran gesto humano. Mues-
la teoría. A los paganos, que se damientos de Dios» (ICor 7,19);
48), vendrá a ser el signo mismo de ¿qué importa, pues, el estado en tra de cortesía en la ""hospitalidad
la opción judía: unos tratarán de di- iban convirtiendo por todas partes, (Gen 18,1-5; Le 24,29) o testimonio
se administró ordinariamente el bau- que uno se halla en el momento de su
simularla (IMac 1,15), mientras que llamamiento? La fe justifica a los de gratitud (Mt 9,11), señal de re-
otros la practicarán en sus niños tismo sin imponerles la circuncisión gocijo a la llegada de un pariente
(Act 10-11). No obstante la presión circuncisos como a los incircuncisos,
con peligro de su vida (IMac 1,60; pues Dios es el Dios de todos (Rom (Tob 7,9), al regreso del hijo pró-
2Mac 6,10) y la impondrán por la de ciertos cristianos de origen judío, digo (Le 15,22-32), puede ser tam-
el concilio de Jerusalén sancionó 3,29). Cristo es todo en todos (Col
fuerza a los vacilantes (IMac 2,46). 3,11). bién ""acción de gracias al Dios sal-
3. La circuncisión del corazón. Is- por un decreto la * libertad ya prac- vador (Act 16,34). Si el *gozo de
rael podía, pues, verse tentado a creer ticada respecto a la circuncisión (Act Pero si se ha suprimido el rito, la la comida debe ser pleno y desbor-
palabra tiene todavía significado. Los
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¡0 - Léon
Comida Comida
dante (Jn ¿,1-10; cf. Ecl 9,7s), la significado preciso de esta manduca- del sacrificio de "alabanza, fruto de "alimento, verdadero *pan ofrecido
afectación de lujo no se mira con ción sagrada, que parece haber esca- los labios: «¡Regocíjate, Jerusalén! por la vida del mundo. Esta comida
buenos ojos (cf. Jdt 1,16), incluso pado parcialmente incluso a los mis- Yahveh tu Dios está en medio de ti, es la continuación de las que tomaba
por Salomón (IRe 10,5). La abun- mos israelitas (cf. la incertidumbre exultará por ti de gozo, te renovará habitualmente en compañía de sus
dancia degenera en extravío insen- de que da prueba Lv 10,17s); los con su amor, danzará por ti con discípulos, que sin duda comportaba
sato (Mt 14,6-11; Le 16,19), que a su profetas no hacen alusión a esto. La gritos de alegría» (Sof 3,14-17; cf. pan y vino y agrupaba fraternalmen-
vez puede convertirse en castigo representación animista de una apro- Is 30,29; Neh 12,27-43), tema que te a los suyos en torno a él. Pero hace
(Jdt 13,2). ¡Dichoso el que conserve piación, por este medio, de las fuer- será esencial para la comprensión que vaya precedida por el lavatorio
bastante lucidez para oir en este zar sagradas no se evoca en ninguna del sacrificio de la nueva ley (Heb de los pies que expresa simbólica-
particular las amonestaciones divinas parte, a diferencia de su ingenua 13,9-16). mente el sentido sacrificial de la
(Dan 5,1-20; Le 12,19s)! contrapartida de una alimentación de III. LAS COMIDAS DE CRISTO. La fies- institución eucarística y recuerda que
Los sabios, instruidos por la ex- Dios con los manjares sacrificiales ta de las comidas humanas adquiere la humildad y la caridad se requieren
periencia, trazaron reglas para la (Núm 28,2). todo su sentido cuando está presente para participar dignamente en la co-
conducta en las comidas: sencillos Sin embargo, las tradiciones di- en ellas el Hijo de Dios. Es el amigo mida (Jn 13,2-20).
consejos de templanza (Prov 23,20s; versas están concordes en un punto: al que se invita a la mesa familiar El día de pascua el resucitado se
Eclo 31,12-22) o de prudencia (Prov la comida sagrada habría sido un de Lázaro (Le 10,38-42) y al ban- da a conocer a los suyos durante
23,lss; Eclo 13,7), preocupación de rito destinado no a crear, sino a quete de boda en Cana (Jn 2,1-11). una comida (Le 24,30; Jn 21,13);
rectitud moral (Eclo 6,10; 40,29). confirmar una "alianza, ya se trate Acepta la invitación del fariseo Si- la primera comunidad de Jerusalén
Sobre todo predijeron desgracia a de la alianza entre dos clanes (Gen món, pero entonces acoge la confe- piensa revivir las comidas con el re-
quien no respetara las leyes de la 31,53s; cf. 26,26-31), o de la alian- sión de la pecadora arrepentida (Le sucitado (Act 1,4) renovando «la
"•hospitalidad y condenaron a quien za de Dios con su ungido (ISa 9,22), 7,36-50). Sin escrúpulo se sienta a fracción del pan» en el gozo y en
traicionara los lazos creados por la con sus sacerdotes (Lev 24,6-9), con la mesa de los publícanos Mateo la "comunión fraterna (Act 2,42.46).
comunidad de mesa (Sal 41,10): un su pueblo (Éx 24,11; Dt 27,7). Así (Mt 9,10) o Zaqueo (Le 19,2-10).
día entrará Satán en el corazón de En efecto, según san Pablo, la con-
también la comida pascual es un dición primordial de la participación
Judas poco después de haber acepta- memorial de las mirabilia del co- Con su presencia confiere Jesús a
do éste el bocado ofrecido por aquél las comidas su pleno valor. Reúne en la Eucaristía es la caridad (ICor
mienzo de la alianza (Éx 12-13), y 11,17-33). Enseña así la doble di-
al que ha decidido traicionar (Jn 13, la manducación de las primicias un a los suyos en la comunidad de me-
18.26s). sa, él mismo pronuncia la "bendi- mensión de las comidas sagradas:
recuerdo de la providencia conti- en sí misma es comida «sacramen-
nua de Dios que vela por los suyos ción (Mt 14,19; 15,36). Aprueba las
II. LAS COMIDAS SAGRADAS. LOS cul- tal», pues todo el que come de este
(Dt 26). leyes de la hospitalidad (Le 7,44ss);
tos del Oriente bíblico comportaban recomienda la humilde elección del pan es uno con el Señor, y por él
banquetes sagrados de carácter misté- El Deuteronomio sistematiza este último lugar (14,7-11) y el cuidado con todos (ICor 10,17); pero esta
rico, en los que se suponía que par- pensamiento subordinando el tema por el pobre Lázaro (16,21). Estas comida no es todavía la comida de-
ticipando de la víctima se lograba de la comida al de la *fiesta regoci- comidas realizan ya los anuncios me- finitiva: anuncia que el Señor ha
una apropiación de los poderes di- jada en presencia de Yahveh (Dt siánicos del AT proporcionando sus de volver para el festín escatológico.
vinos. En Israel fue permanente la 12,4-7.1 ls.18; 14,22s; 15,20; 16,10- dones de Dios: gozo (Mt 9,15), per- IV. EL FESTÍN ESCATOLÓGICO. La
tentación de unirse a estas formas 17): la única comida sagrada es la dón (Le 7,47), salvación (Le 19,9), imagen del banquete era utilizada
de culto, ya fueran las de Moab que reúne a todo el pueblo en el y finalmente sobreabundancia cuan- por los sabios en el AT para des-
(Núm 25,2) o las de Canaán (Ez lugar escogido por Dios para su pre- do Jesús en persona pone la mesa cribir el gozo que proporciona el
18,6.11.15; 22,9). También el yah- sencia, y con el cual el pueblo con- en el desierto para la multitud ham- festín de la Sabiduría (Prov 9,ls).
vismo comportaba comidas sagradas, memora con acción de gracias las brienta (Mt 14,15-21). Estas "obras Al fin de los tiempos «Yahveh pre-
tanto en su forma ortodoxa (Lev 3) bendiciones de Dios, alabándole con de Cristo, vuelta a la felicidad del parará para todos los pueblos un
como en su falsificación idolátrica sus propios dones. La celebración paraíso y renovación de los mila- festín» extraordinario (Is 25,6; cf.
con el culto del becerro de oro (Éx hablada, cantada o danzada se im- gros del Éxodo (Jn 6,3 lss; cf. Éx 65,13), en el que participarán todos
32,6). Por lo demás, toda comida, por pone aquí a la materialidad del fes- 16,18), anuncian también otro ban- los que tengan hambre, «aun cuando
lo menos toda comida en que estu- tín. Esta evolución, que puede reco- quete, la "Eucaristía, y a través de no tengan dinero» (55,ls). Jesús pro-
viese incluida la carne, tenía carácter nocerse también en las liturgias él el festín escatológico. mete a sus discípulos esta "bienaven-
sagrado (ISa 14,31-35); finalmente, cristianas, estuvo secundada por la turanza (Mt 5,3.6). Ésta se realizará
todo acto religioso solemne compor- polémica profética contra una con- Jesús, en tanto se espera su retor- en su parusía: todos los que hayan
taba una comida * sacrificial (ISa cepción demasiado material del *sa- no, inaugura la comida de la nueva respondido por la fe a la invitación
9,12s; cf. 1,4-18). No es claro el crificio y la exaltación correlativa alianza sellada en su sangre. En lu- del rey se sentarán en el festín con
gar del "maná da su carne como
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Comunión Comunión
Abraham, Isaac y Jacob en el reino Si sólo Jesucristo, nuestro único mas fundamentales de la ""oración: La unión fraterna de los primeros
de los cielos (Mt 8,11), si P°r lo •mediador, es capaz de colmar este en el arranque espontáneo de ad- cristianos, soldada en una adhesión
menos tienen el «vestido nupcial deseo, sin embargo, el AT, aun man- miración y de gozo ante las mara- al Señor Jesús hecha de fe, de amor,
(22,11-14); y si los servidores son teniendo celosamente las distancias villas divinas, que suscita la •ben- de imitación, se realiza en primer
fieles en *velar, el maestro «se ce- infranqueables antes de la encarna- dición, la «alabanza y la *acción de lugar en la «fracción del pan» (Act
ñirá, los hará sentarse a la mesa y ción, prepara ya su realización. gracias; y en la súplica apasionada 2,42). Muy pronto la puesta en co-
pasando de uno a otro les *servirá» AT. 1. El * culto israelita refleja la en busca de la presencia de Dios mún de los bienes (4,32...) y las
(Le 12,37). Comida en que todos necesidad de entrar en comunión (Sal 42,2-5; 63,2-6), de un encuen- colectas organizadas en favor de los
estarán reunidos, pero comida en con Dios. Esto se expresa sobre todo tro que ni siquiera la «muerte pue- hermanos que se hallaban en la ne-
que cada uno estará cara a cara con en los sacrificios llamados «de paz», da romper (Sal 16,9; 49,16; 73,24). cesidad (Rom 12,13; Gal 6,6; 2Cor
el Señor: «He aquí que estoy a la es decir, de dicha, en los que una 5. La comunión de los corazones 8,4; Heb 13,16), fueron la expre-
puerta y llamo; si alguien oye mi parte de la víctima corresponde al en el pueblo es fruto de la alianza: sión de esta unión. Las persecucio-
voz y abre la puerta, entraré en su oferente: comiéndola, es admitido la solidaridad natural en el seno de la nes soportadas en común hacen la
casa para cenar, yo cerca de él y él a la mesa de Dios. Así muchas tra- familia, del clan, de la tribu vie- «unidad de los corazones (2Cor 1,7;
cerca de mí» (Ap 3,20). ducciones lo llaman «sacrificio de ne a ser la comunidad de pensa- Heb 10,33; IPe 4,13), como también
comunión» {cf. Lev 3). En realidad miento y de vida al servicio de Dios, la parte tomada en la difusión del
—> Comunión - Eucaristía - Hambre el AT no habla nunca de comunión que reúne a Israel. El israelita, para Evangelio (Flp 1,5).
y sed - Fiesta - Gozo - Alimento - con Dios, sino únicamente de comi- ser fiel a este Dios salvador, debe 2. Profundidades de esta comunión.
Pan - Sacrificio - Vino. PMG da tomada «delante de Dios» (Éx considerar a su compatriota como
18,12; cf. 24,11). a) Según san Pablo, el fiel que
su ««hermano» (Dt 22,1-4; 23,20) y se adhiere a Cristo por la «fe y por
Comunión. 2. La alianza. Esta aspiración no prodigar su solicitud a los más des- el «bautismo, participa en sus «mis-
La comunión eucarística es uno de pasaría de ser un sueño estéril si heredados (24,19ss). La asamblea li- terios (cf. los verbos compuestos del
los gestos en que el cristiano mani- Dios no propusiera a su pueblo una túrgica de las tradiciones sacerdota- prefijo syn-). El cristiano, muerto al
fiesta la originalidad de su fe, la cer- forma real de intercambios y de vida les es al mismo tiempo una comu- pecado con Cristo, resucita con él a
teza de tener con el Señor un con- común: por la *alianza toma Dios nidad nacional en marcha hacia el una vida nueva (Rom 6,3s; Ef 2,
tacto de una proximidad y de un a su cargo la existencia de Israel, destino divino (cf. Núm l,16ss; 20, 5s); sus sufrimientos, su propia
realismo que están por encima de toma como suyos sus intereses (Éx 6-11; lPar 13,2), la «comunidad de muerte lo asimilan a la pasión, a la
toda expresión. Esta experiencia úni- 23,22), quiere que haya un encuen- Yahveh» y «todo Israel» (lPar 15,3). resurrección del Señor (2Cor 4,14;
ca tiene su traducción en el voca- tro (Am 3,2) y trata de ganarse su NT. En Cristo viene a ser una rea- Rom 8,17; Flp 3,10s; ITes 4,14).
bulario: la palabra comunión (gr. corazón (Os 2,16). Este designio de lidad la comunión con Dios; Jesu- Esta «comunión con el Hijo» (ICor
koinonia) está casi totalmente ausen- comunión, resorte de la alianza, se cristo, compartiendo, incluso en su 1,9) se realiza a lo largo de los días
te del AT y en él no designa nunca revela en el aparato con que Dios debilidad, una naturaleza común a por la participación en el cuerpo
una relación del hombre con Dios. rodea su iniciativa: sus largos co- todos los hombres {Heb 2,14), les «eucarístico de Cristo (10,16) y en
En el NT, por el contrario, carac- loquios con Moisés (Éx 19,20; 24, concede participar en su naturaleza la acción del «Espíritu Santo (2Cor
teriza las relaciones del cristiano con 12-18), el nombre de la «tienda de divina (2Pe 1,4). 13,13; Flp 2,1).
cada una de las tres divinas per- reunión» en que se encuentra con
1. La comunión con el Señor vi- b) Según san Juan, la comunión
sonas. él (33,7-11).
vida en la Iglesia, Desde el comien- con Cristo nos da a la vez la co-
La aspiración a la comunión con 3. La *ley, carta de la alianza, tie- zo de su vida pública se asocia Jesús munión con el «Padre y la comunión
la divinidad no es cosa extraña al ne por fin enseñar a Israel las reac- doce compañeros, que quiere sean fraterna entre cristianos (Un 1,3).
hombre; la religión aparece con ciones de Dios (Dt 24,18; Lev 19,2). estrechamente solidarios de su mi- Esta comunión hace que ««perma-
frecuencia destinada a vincular al Obedecer a la ley, dejarse modelar sión de enseñanza y de misericor- nezcan» los unos en los otros. Como
hombre con Dios; tratar de lograr por sus preceptos, es, pues, hallar a dia (Me 3,14; 6,7-13). Afirma que el Padre y el Hijo permanecen el
mediante los *sacrificios la comuni- Dios y unirse con él (Sal 119); y los suyos deben compartir sus su- uno en el otro y forman uno solo,
dad entre el dios y sus fieles, es un viceversa, *amar a Dios y buscarle frimientos para ser dignos de él (Me así los cristianos deben permanecer
tema religioso fundamental. En cier- es observar sus mandamientos (Dt 8,34-37 p ; Mt 20,22; Jn 12,24ss; en el amor del Padre y del Hijo ob-
tas comidas sagradas colocaban los 10,12s). 15,18). Es verdaderamente el «Me- servando sus mandamientos (Jn 14,
romanos entre los comensales esta- 4. La oración. El israelita que vive sías, el «rey que forma cuerpo con 20; 15,4.7; 17,20-23; Un 2,24; 4,
tuas de sus dioses: concepción mí- en la fidelidad a la alianza, se en- su pueblo. Al mismo tiempo subra- 12), por el poder del Espíritu Santo
tica, en que se expresa el deseo pro- cuentra con Dios de una manera to- ya la unidad fundamental de los dos (Jn 14,17; Un 2,27; 3,24; 4,13).
fundo del hombre. davía más íntima, en las dos for- mandamientos del amor (Mt 22,37ss). El «pan eucarístico es el alimento

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Comunión Confesión
indispensable de esta comunión per- rectamente a Dios, a diferencia del en la *alianza, cuya iniciativa había Acompaña al «bautismo (Act 8,37),
manente (Jn 6,56). •testimonio, que, aunque también tomado Dios, se concede el *perdón y ciertas circunstancias la exigen
Así el cristiano *gusta anticipa- tiene por objeto los gestos de Dios, (2Sa 12,13; Sal 32,5), y se pone fin más particularmente, como aquellas
damente el gozo eterno, sueño de va dirigido en primer lugar a los a la ruptura que sume al pueblo en- en que la abstención equivaldría a
todo corazón humano, esperanza hombres. tero en la desgracia (Jos 7,19ss). la negación (Jn 9,22). Pese a la «per-
de Israel: «estar con el Señor, siem- AT. 1. Confesar el nombre de Dios. NT. I. CONFESAR A JESUCRISTO. Si secución, habrá que profesar la fe
pre» (ITes 4,17; cf. Jn 17,24). La confesión, la alabanza y la ac- el acto del fiel sigue siendo esencial- delante de los tribunales, como Pe-
ción de gracias van constantemente mente el mismo, el objeto de su pro- dro (Act 4,20), hasta el «martirio,
—> Alianza - Amor - Cuerpo de unidas; las tres tienen como punto fesión de fe sufre una verdadera como Esteban (Act 7,56), so pena
Cristo - Culto - Permanecer - Igle- de partida la obra creadora (Sal 104), transformación. La grandeza de Dios de ser renegados por Jesús delante de
sia - Eucaristía - Hermano - Comi- pero sobre todo misericordiosa y se revela en todo su esplendor. La su Padre (Mt 10,32s; Me 8,38) por
da - Sacrificio - Unidad. salvadora (105). La descripción de "liberación que aporta Cristo alcan- haber preferido la gloria humana a
DS y JG esta obra es el elemento esencial za a toda la humanidad; destruye la que viene de Dios (Jn 12,42s).
de la confesión. Ésta emana normal- al peor enemigo del hombre, al que Como toda confesión auténtica es
Confesión. mente del pueblo elegido reunido lo minaba por el interior, el pecado; la resonancia en el hombre de la
En el lenguaje corriente la confe- (Sal 65; 118) o de uno de sus miem- no es ya temporal, como los salva- acción de Dios y se remonta hasta
sión evoca las más de las veces úni- bros que ha recibido un beneficio mentos políticos del pasado, es la Dios, es producida en nosotros por
camente el sacramento de la «peni- divino (Sal 40,6), pero también, y salud definitiva. el «Espíritu de Dios (ICor 12,3;
tencia y el confesonario. Pero este muy a pesar de ellos, de la boca de Como el actor esencial de este Un 4,2s), particularmente la que él
sentido habitual no es sino un sen- los enemigos del pueblo (Sal 99,3; drama de la salvación es Jesucristo mismo suscita ante los tribunales
tido derivado y muy particular. La Sab 18,13; 2Mac 7,37). Proclama en su muerte y en su resurrección, perseguidores (Mt 10,20).
confesión, en el AT como en el NT las perfecciones de Dios manifesta- él será el objeto principal de la pro- II. LA CONFESIÓN DE LOS PECADOS.
y en la tradición cristiana de los das por sus *obras (Jdt 16,13; Sal fesión de fe. Será reconocido como La confesión de los pecados a un
santos que confiesan su fe, es en 40,10; 92,5s). Afirma la grandeza de único salvador (Act 4,12), Señor sacerdote en la forma actual no
primer lugar la proclamación de la su * nombre (Jer 10,6) que es ya re- (ICor 12,3; Flp 2,11), Dios (Jn 20, está demostrada en el NT. La co-
grandeza de Dios y de sus gestos conocida en Israel (Sal 76,2) y que 28), juez del mundo venidero (Act rrección fraterna y la monición de
salvadores, una profesión pública y lo será un día entre las ""naciones 10,42), enviado de Dios y nuestro la comunidad tienen por objeto en
oficial de *fe en él y en su acción; (Mal 1,11). sumo sacerdote (Heb 3,1). Las con- primer lugar hacer reconocer al cul-
y la confesión del pecador sólo es El judaismo precristiano es fiel a fesiones de Pedro (Mt 16,16 p ; Jn pable sus yerros exteriores (Mt 18,
verdadera si es proclamación de la esta tradición. Cada día confiesa su 6,68s) y del ciego de nacimiento (9, 15ss). La confesión mutua, a que
* santidad de Dios. fe reuniendo tres fragmentos del 15ss.30-33) muestran que esta fe ha invita Sant 5,15, se inspira quizá en
La confesión de fe es una actitud Pentateuco, el primero de los cuales nacido del contacto vivo con Jesús la práctica judía.
esencial del hombre religioso. No afirma la creencia fundamental en el de Nazaret. En esta adhesión de fe No obstante, la confesión de los
está necesariamente ligada con un *Dios único que ha hecho alianza en la que Dios da al mundo como propios pecados es siempre signo de
conocimiento distinto y con una enu- con Israel (Dt 6,4-9). * Mesías y Salvador, la confesión del arrepentimiento y condición normal
meración completa de los gestos de 2. La confesión de los pecados sig- cristiano se dirige a Dios mismo. del perdón. Los judíos que se diri-
Dios, sino que implica en primer lu- nifica en profundidad que toda falta No basta con que la palabra se gen a Juan Bautista confiesan sus
gar una actitud práctica de abertura es cometida contra Yahveh (Lev 26, reciba y «permanezca en nosotros faltas (Mt 3,6 p). Pedro se reconoce
y de acogida para con sus iniciativas, 40), incluso las faltas contra el pró- (Un 2,14). Debe además ser confe- pecador, indigno de acercarse a Je-
como en el caso del sacerdote Eli, jimo (Lev 5,21; 2Sa 12,13s). El «pe- sada. A veces se designa así la mera sús (Le 5,8), y Jesús mismo, al des-
que reconocía a la vez el pecado de cado pone obstáculo a las relaciones adhesión, por oposición a las dene- cribir el arrepentimiento del hijo
sus hijos y la grandeza de Dios: «Es que quiere Dios establecer con el gaciones del que no cree en la mi- pródigo, hace intervenir en él la con-
Yahveh» (ISa 3,18). Así conduce hombre. La retractación por el cul- sión de Jesús (Un 2,22s), pero las fesión del pecado (Le 15,21). Esta
normalmente del conocimiento de pable mismo, individuo (Prov 28,13) más de las veces se trata, como es confesión, expresada con palabras
Dios a la reacción que debe suscitar o colectividad (Neh 9,2s; Sal 106) normal, de la proclamación pública. por Zaqueo (19,8), con gestos por la
esta toma de conciencia, la acción del acto que le ha enfrentado con Necesaria para llegar a la salud pecadora (7,36-50), o también con el
de gracias: es la justificación y la Dios, reafirma los derechos impres- (Rom 10,9s), deseable en todo tiem- silencio de la mujer adúltera que no
expresión publica de la *acción de criptibles que su pecado le había po (Heb 13,15), tiene por modelo a se defiende (Jn 8,9-11), es la condi-
gracias y de la *alabanza (Sal 22,23). discutido. Una vez restaurados estos la que Jesús hizo dando testimonio ción del «perdón que otorga Jesús.
Así como éstas, la confesión va di- derechos que reposan en particular de la verdad (Jn 18,37; ITim 6,12s). Tal es el punto de partida de la con-

150 1
Confesión Confianza
fesión sacramental. Todo hombre es fiarse de la mentira (Gen 3,4ss; Jn de desconocer la acción en el mun- su sacrificio, expiraba en un grito
pecador y debe reconocerse tal para 8,44; Ap 12,9); ambos gustan los do, de los malos poderes que pre- de confianza (Le 23,46).
ser purificado (Un l,9s). Sin embar- frutos de su vana confianza; tienen tenden dominarlo (Mt 4,8s; Un 5,19), 3. Confianza y gozosa seguridad.
go, el reconocimiento de su indigni- miedo de Dios y vergüenza el uno y menos aún de olvidar que uno es Por este acto de amor confiado re-
dad y la confesión de los *labios frente al otro; la fecundidad de la pecador. Se trata de reconocer la portaba Jesús la victoria sobre todos
sacan su valor del arrepentimiento mujer y de la tierra se vuelven do- omnipotencia y la misericordia del los poderes del mal y atraía a to-
del *corazón; por tanto, es vana la lorosas; en fin, pasarán por la ex- Creador, que quiere salvar a todos dos los hombres a sí (Jn 12,31®; 16,
confesión de Judas (Mt 27,4). periencia de la muerte (Gen 3,7.10. los hombres (ITim 2,4) y hacerlos 33). No sólo suscitaba su confianza,
Así, bajo las dos alianzas, el que 16-19). sus hijos adoptivos en Jesucristo (Ef sino que fundaba su seguridad. En
confiesa su fe en el Dios que salva, A pesar del ejemplo de Abraham, l,3ss). efecto, el discípulo confiado se con-
como el que confiesa su pecado, uno que confió hasta el sacrificio (Gen Ya Judit predicaba una confianza vierte en testigo fiel; apoyando su
y otro quedan liberados del pecado 22,8-14; Heb 11,17) porque estaba incondicional, de la que daba un fidelidad en la de Dios, confía que
por la *fe (Gal 3,22). En ellos se ve- seguro de que «Dios proveerá», el ejemplo inolvidable (Jdt 8,11-17; 13, la gracia acabará su obra (Act 20,32;
rifica la palabra: «tu fe te ha sal- pueblo de Israel no se fía del todo- 19); es que invocaba a su Dios, a 2Tes 3,3s; Flp 1,6; lCor l,7ss). Esta
vado» (Le 7,50). poderoso que lo ha liberado y de su la vez como el salvador de aquello® confianza que afirma el Apóstol aun
amor que lo ha escogido gratuita- cuya situación es desesperada y como en las horas de crisis (Gal 5,10), le
—> Fe - Alabanza - Mártir - Pala- mente como hijo (Dt 32,6.lOss); pri- el Dios de los humildes (9,11); la da una seguridad indefectible _para
bra - Penitencia - Oración - Testi- vado de todo apoyo creado en me- confianza y la humildad son, en efec- anunciar con toda libertad (parre-
monio. PS dio del desierto (Éx 16,3), añora su to, inseparables. Se expresan en la sía) la palabra de Dios (ITes 2,2;
servidumbre y murmura. A lo largo oración de los pobres que, como Su- Act 28,31). Si ya los primeros dis-
Confianza. de su historia no quiere fiarse de su sana, sin defensa y en peligro mor- cípulos habían dado testimonio con
El hombre, que tiene que habérse- Dios (Is 30,15) y prefiere a ídolos, tal, tienen el corazón seguro en Dios tanta seguridad, es que su confianza
las con la vida y con sus peligros, cuya «impostura» (Jer 13,25) y cuya (Dan 13,35). «Del fondo del abismo» había obtenido esa gracia por la
necesita apoyos con que poder con- «nada» (Is 59,4; cf. Sal 115,8) de- (Sal 130,1) brotan, pues, las llama- oración (Act 4,24-31).
tar (heb. batah), refugios donde aco- nuncian los profetas. También los das confiadas de los salmos: «El Esta confianza inquebrantable, con-
gerse (hasah); para perseverar en sabios afirman que es vano apoyarse Señor piensa en mí, pobre y desgra- dición de la fidelidad (Heb 3,14),
medio de las pruebas y esperar llegar en la riqueza (Prov 11,28; Sal 49, ciado» (Sal 40,18); «en tu amor da a los testigos de Cristo una se-
a la meta hay que tener confianza. 7s), en la violencia (Sal 62,11), en confío» (13,6); «al que confía en guridad gozosa y valiente (3,6); saben
Pero ¿en quién habrá que confiar? los príncipes (Sal 118,8s; 146,3); Yahveh, le ciñe la gracia» (32,10); que tienen acceso al trono de la gra-
1. Confianza y fe en Dios. Des- insensato es el hombre que se fía de «dichoso el que se refugia en él» cia (4,16), cuya vía se les abre por
de los principios se plantea el pro- su propio parecer (Prov 28,26). En (2,12). El salmo 131 es la pura ex- la sangre de Jesús (10,19); sus arres-
blema, y Dios revela la respuesta; una palabra, «maldito el hombre que presión de esta humilde confianza, a tos no tienen nada que temer (13,6);
al prohibir al hombre el fruto del se fía del hombre... Dichoso el que se la que Jesús va a dar su perfec- nada los separará del amor de Dios
árbol de la ciencia, lo invita a fiarse fía de Yahveh» (Jer 17,5.7). Jesús cionamiento. (Rom 8,38s) que, después de haber-
de él solo para discernir el bien del acaba de revelar la exigencia de esta los justificado, les ha sido comuni-
máxima: recuerda la necesidad de Invita, en efecto, a sus discípulos
mal (Gen 2,17). Creer en la palabra a abrirse como niños al don de Dios cado y los hace valientes y cons-
divina es escoger entre dos sabidu- la elección inicial que desecha a to- tantes en la prueba (Rom 5,1-5), de
do señor, fuera de aquel cuyo poder, (Me 10,15); la oración al Padre ce-
rías, fiarse de la de Dios y renunciar lestial está entonces segura de obte- modo que todo, lo saben muy bien,
a poner la confianza en el propio sabiduría y amor paterno merecen contribuye a su bien (Rom 8,28).
una confianza absoluta (Mt 6,24-34); ner todo (Le 11,9-13 p); por ella
sentir (Prov 3,5); es también fiarse obtiene el pecador la justificación y
de la omnipotencia del Creador, por- lejos de confiar en nuestra propia La confianza, que es condición de
justicia (Le 18,9.14), hay que buscar la salvación (Le 7,50; 18,13s); por la fidelidad, es de rechazo confirma-
que todo es obra suya en el cielo ella recobra el hombre su poder so-
como en la tierra (Gen 1,1; Sal 115, la del reino (Mt 5,20; 6,33), que da por ésta. Porque el amor, del que
viene de solo Dios y sólo es acce- bre la creación (Me ll,22ss; cf. Sab es prueba la fidelidad perseverante
3.15); el hombre no tiene, pues, 16,24). Sin embargo, los hijos de Dios
nada que temer de las criaturas, te- sible a la fe (Flp 3,4-9). (Jn 15,10), da a la confianza su ple-
2. Confianza y oración humilde. La deben contar con que los impíos ha- nitud. Sólo los que permanecen en
niendo más bien la misión de domi- gan mofa de ellos y los persigan
narlas (Gen 1,28). confianza en Dios, que radica en el amor tendrán plena seguridad el
esta fe, es tanto más inquebranta- precisamente por razón de confian- día del juicio y del advenimiento
Pero el hombre y la mujer, que ble cuanto es más humilde. En efec- za filial; Jesús mismo pasó por esta de Cristo, pues el amor perfecto des-
prefirieron fiarse de una criatura, to, para tener confianza no se trata experiencia (Mt 27,43; cf. Sab 2,18) tierra el temor (Un 2,28; 4,16ss).
aprenden por experiencia que eso es en el momento en que, consumando Desde ahora saben que Dios escu-

152
Conocer
Confianza
sus profetas (Jer 1,5) y a todos los que acontecimiento, no puede mantenerse cer, no sólo a Israel (Ez 37,13), sino
cha y despacha su oración y que su
tristeza presente se cambiará en go- quiere dar a su Hijo (Rom 8,29; ya en la ilusión: debe reconocer la también a la® *naciones paganas (Ez
zo, un gozo que nadie les podrá ICor 13,12). A los que ha distinguido •santidad de Dios y su propio *pe- 36,23).
quitar, pues es el gozo del Hijo de Dios así y los conoce por su nombre cado (Bar 2). También el segundo Isaías, descri-
Dios (Jn 16,20ss; 17,13). (Éx 33,17; cf. Jn 10,3), se les da él 3. Conocimiento y corazón nuevo. biendo anticipadamente la salvación
mismo a conocer: les revela su •nom- Permanece la esperanza de un renue- otorgada, subraya sus repercusiones
—> Niño - Esperanza - Fidelidad - bre (Éx 3,14), los penetra de su •te- vo maravilloso, en que «el país es- universales. La ""idolatría sufrirá un
Orgullo - Fe - Vergüenza - Humil- mor (Éx 20,18ss), pero sobre todo tará lleno del conocimiento de Dios choque sin precedente (Is 45-46). Con
dad. MFL les muestra su ternura librándolos como las aguas colman el mar» (Is ocasión de un nuevo *éxodo mani-
de sus enemigos, dándoles una tierra 11,9). Pero ¿cómo puede ser esto? festará Dios su dominio sobre la
Conocer. (Dt 4,32...; 11,2...), dándoles a co- Israel no pretende ya llegar a ellos historia y «toda carne sabrá que yo,
Conocer a Dios: este primer llama- nocer sus mandamientos, camino de por sí mismo, pues tiene conciencia Yahveh, soy tu salvador» (Is 49,26).
miento lanzado al corazón del hom- la felicidad (Dt 30,16; Sal 147,19s). de tener un «corazón malo» (Jer 7, A los israelitas dice Dios: «Vosotros
bre no lo despliega la Biblia en un 2. Desconocimiento humano. En 24), un «corazón incircunciso» (Lev sois mis testigos... para que se me
contexto de ciencia, sino en un con- respuesta debería el pueblo conocer 26,41), y para conocer verdaderamen- conozca» (Is 43,10), y a su siervo:
texto de vida. En efecto, para el se- a su Dios, ser de él en el amor ver- te a Dios se necesita un *corazón «Yo te haré luz de las gentes» (Is
mita, conocer (yde) desborda el saber dadero (Os 4,1; 6,6). Pero desde perfecto. El Deuteronomio insiste so- 49,6).
humano y expresa una relación exis- los comienzos se muestra incapaz de bre esta necesidad de transformación 4. La Sabiduría de arriba. Otra lí-
tencial. Conocer alguna cosa es tener ello (Éx 32,8). «Éstos son gente interior, que no puede venir sino de nea de pensamiento venía a parar
experiencia concreta de ella; así se de corazón torcido, que desconocen Dios. «Hasta hoy no os había dado en perpectivas análogas. Los sabios
conoce el sufrimiento (Is 53,3) y el mis caminos» (Sal 95,10). Descono- Yahveh un corazón para conocer» de Israel buscaban y reunían las re-
pecado (Sab 3,13), la guerra (Jue 3, ciendo a Dios, le pone constante- (Dt 29,3), pero después del exilio glas que aseguran la buena dirección
1) y la paz (Is 59,8), el bien y el mente a prueba (Núm 14,22; Sal «circuncidará tu corazón y el cora- de la vida (Prov) y en ellos se iba
mal (Gen 2,9.17); es un compromiso 78). Menos razonable que una bestia zón de tu posteridad» (Dt 30,6). arraigando una convicción: Dios solo
real con profundas consecuencias. Co- de carga, «Israel no conoce nada» La misma promesa es dirigida por conoce su secreto (Job 28). «Él ha
nocer a alguien es entrar en relacio- (Is 1,3; Jer 8,7), se rebela, infringe Jeremías a los exiliados (24,7). Ella escudriñado toda la vía del cono-
nes personales con él; esta» relaciones la alianza (Os 8,1), se prostituye «a constituye lo esencial del anuncio cimiento» (Bar 3,37). Así pues, «toda
pueden adoptar muchas formas y dioses que no conocía» (Dt 32,17). de una nueva * alianza (Jer 31,31-34): •sabiduría viene del Señor» (Eclo
comportar muchos grados, por lo Aun cuando se imagina «conocer una purificación radical, «voy a per- 1,1). Es cierto que Dios, en su bon-
cual conocer es susceptible de toda a Yahveh» (Os 8,2), se hace ilusión, donarles su crimen», hará posible la dad, ha dado ya la fuente de ella
una gama de significados; la palabra pues se limita a una relación com- docilidad profunda, «pondré mi ley a Israel: «es la 4ley promulgada
sirve para expresar la solidaridad pletamente exterior, formalista (Is en el fondo de su ser y la escribi- por Moisés» (Eclo 24,23s). Sin embar-
familiar (Dt 33,9), y también las re- 29,13s; Jer 7); ahora bien, el autén- ré en su corazón»; la pertenencia recí- go, este don es exterior (cf. Sab 9,5),
laciones conyugales (Gen 4,1; Le tico conocimiento de Dios debe pe- proca «yo seré su Dios y ellos serán por lo cual hay todavía que suplicar
1,34); se conoce a Dios cuando se netrar hasta el corazón y traducirse mi pueblo», así asegurada, será fuen- a Dios que lo perfeccione poniendo
está bajo el efecto de su juicio (Ez en la vida real (Os 6,6; Is 1,17; Jer te de un conocimiento directo y au- en el interior del hombre su «espí-
12,15); de manera muy distinta se le 22,16; cf. Mt 7,22s). Los profetas lo ténticos «No tendrán ya que ense- ritu de sabiduría» (Sab 7,7; 9).
conoce cuando se entra en su alian- repiten hasta la saciedad, pero «la ñarse unos a otros ni exhortarse unos «¿Qué hombre, en efecto, puede co-
za (Jer 31,34) y se es poco a poco nación no *escucha la voz de Dios a otros, diciendo: Conoced a Yah- nocer el designio de Dios?» (Sab
introducido en su intimidad. y no se deja instruir» (Jer 7,28). Será, veh, sino que todos me conocerán, 9,13).
AT. 1. Iniciación divina. En el co- pues, castigada «por falta de cien- desde los pequeños a los grandes.» NT. En Jesucristo se da el perfecto
nocimiento religioso todo comienza cia» as 5,13; Os 4,6). Ezequiel completa la perspectiva
conocimiento de Dios, prometido pa-
por la iniciativa de Dios. Antes de indicando el papel del *espíritu de
Dios se dará a conocer de una ma- ra los tiempos de la nueva alianza.
conocer a Dios es uno conocido por Dios en esta renovación interior:
nera terrible; por los horrores de 1. Sinópticas. Jesús era el único
él. Misterio de *elección y de soli- «Yo os daré un corazón nuevo,
la ruina y del *exilio. El anuncio capaz de revelar al •Padre (Le 10,22)
citud : Dios conoce a Abraham (Gen pondré en vosotros un espíritu nue-
de estos * castigos es acentuado por y de explicar el misterio del *reino
18,19), conoce a su pueblo: «Sólo a vo .. pondré en vosotros mi espíritu»
Ezequiel con un estribillo amena- de Dios (Mt 13,11). Enseñaba con
vosotros os he conocido entre todas (Ez 36,26s); tendrá lugar la resurrec-
zador: «Y sabréis que yo soy Yah- autoridad (Mt 7,29). Negándose a sa-
las familias de la tierra» (Am 3,2). ción del •pueblo de Dios (Ez 37,
veh.» El pueblo, careado consigo mis- tisfacer las vanas curiosidades (Act
Aun antes de su nacimiento conoce a 14). Con esto se dará Dios a cono-
mo y con su Dios en la crudeza del 1,7), no daba una enseñanza teórica,

154 155
Conocer Consolación

sino que la presentaba como una de otra manera: consiste en «cono- Pablo no hace sino crecer con los 1. La espera de! Dios consolador.
«buena nueva» y un llamamiento a certe a ti, único Dios verdadero, y años, y así desea a los cristianos Jerusalén pasó en su historia por la
la *conversión (Me l,14s). Dios se al que enviaste, Jesucristo» (Jn 17,3), «la plena inteligencia para penetrar experiencia de este total abandono.
acerca, hay que discernir los signos conocimiento directo que hace que, el *misterio de Dios, en el que se Privada, en su ruina y en su "exilio,
de los tiempos (Le 12,56; 19,42) y en cierto sentido, los cristianos «no hallan escondidos todos los tesoros de toda consolación por parte de sus
estar dispuestos a acogerlo (Mt 25, tengan ya necesidad de que se les de la sabiduría y del conocimiento» aliados de la víspera (Lam 1,19), pien-
lOss). A las palabras añadía Jesús enseñe» (Un 2,27; cf. Jer 31,34; (Col 2,2s). Pero no por eso olvida sa incluso haber sido olvidada por
los milagros, signos de su misión Mt 23,8). Pero a este conocimiento que «la ciencia hincha» y que «la su Dios (Is 49,14; 54,6ss), sin "es-
(p.e., Mt 9,6). lo llama Juan también «"comunión» caridad edifica» (ICor 8,1; 13,2): lo peranza.
Pero todo esto era sólo una pre- (Un 1,3), pues es participación de que tiene presente no es una gnosis Pero en realidad Dios sólo la ha
paración. No sólo sus enemigos (Me una misma vida (Jn 14,19s), unión orgullosa, sino el conocimiento del abandonado «un breve instante» (Is
3,5), sino hasta sus mismos discípulos perfecta en la verdad del amor (Jn «*amor de Cristo, que supera todo 54,7) para hacerle comprender que
tenían el espíritu cerrado (Me 6,52; 17,26; cf. Un 2,3s; 3,16...). conocimiento» (Ef 3,19). Desea el sólo él es el verdadero consolador.
Mt 16,23; Le 18,34). Sólo cuando 3. San Pablo, En el mundo griego, momento en que lo que es parcial Y, en efecto, vuelve a Jerusalén:
se haya derramado la sangre de la ávido de especulaciones filosóficas y ceda el puesto a lo que es perfecto, «Consolad, consolad a mi pueblo, di-
nueva alianza (Le 22,20 p) podrá religiosas (gnosis), predica Pablo de- y así conozca él como es conocido ce vuestro Dios» (Is 40,1; 49,13...).
producirse la plena luz: «entonces nodadamente la *cruz de Cristo (ICor (ICor 13,12). Yahveh responde así a la queja de
les abrió la inteligencia» (Le 24,45), 1,23). La salvación no se halla en un Así, para Pablo como para toda Jerusalén abandonada. Después del
entonces derramó el Espíritu Santo saber humano, sea el que fuere, sino la Biblia, conocer es entrar en una "castigo del "exilio intervendrá en
(Act 2,33). Así se instauraron los en la *fe en Cristo crucificado, «fuer- gran corriente de vida y de luz que su favor para cumplir las "pro-
últimos tiempos, tiempos del ver- za de Dios y sabiduría de Dios» brotó del corazón de Dios y vuelve mesas hechas por sus profetas (Jer
dadero conocimiento de Dios. (ICor 1,24). El hombre debe, pues, a conducir a él. 31,13-16; cf. Eclo 48,24). Esta in-
2. San Juan. Todavía más clara- renunciar a sus pretensiones (ICor tervención salvífica es un proceder
mente que los sinópticos marca Juan 1,29), reconocerse incapaz de pe- —> Amor - Corazón - Elección - Gus- de "amor, que se expresa en diversas
las etapas de esta *revelación. En netrar por sí mismo los secretos de imágenes. Dios consuela a su pue-
Dios (ICor 2,14) y someterse al Evan- tar - Sabiduría - Verdad. blo con la bondad de un "pastor
primer lugar hay que dejarse instruir JCo y AV
por el Padre; los que le son dóciles gelio (Rom 10,16), que transmite «la (Is 40,11; Sal 23,4), el afecto de
son atraídos hacia Jesús (Jn 6,44s). •locura de la predicación» (ICor 1, un "padre, el ardor de un prometido,
21; Rom 10,14). Consolación. de un "esposo (Is 54), con la ter-
Jesús los reconoce y ellos lo reco-
En la "tristeza, en la "enfermedad, nura de una "madre (Is 49,14s;
nocen (10,14), y él los conduce al Pa- La fe en Cristo y el bautismo le en el luto, en la "persecución tiene 66,1 lss).
dre (14,6). Sin embargo, todo lo que dan entonces acceso a un saber muy el hombre necesidad de consolación.
dice y hace es para ellos enigmático distinto, «el lucro sobreeminente que Así, Israel expresará su esperanza
Entonces son ciertamente numerosos
(16,25) en tanto no es él elevado so- es el conocimiento de Cristo Jesús», de la "salud escatológica como la
los que se apartan de él como de
bre la cruz. Sólo esta elevación saber no teórico, sino vital: «cono- un apestado. Por lo menos sus pa- espera de la consolación definitiva
glorificante lo pone verdaderamente cerle a él con el *poder de su resu- (Zac 1,13).
dres y sus amigos, movidos de com-
en evidencia (8,28; 12,23.32); sólo rrección y la comunión en sus Un enviado misterioso, el siervo,
pasión, acuden a visitarle para com-
ella granjea a los discípulos el don sufrimientos» (Flp 3,8ss). Así se «re- vendrá a realizar esta obra (Is 61,2),
partir su dolor y suavizárselo (Gen
del Espíritu (7,39; 16,7). Éste les nueva» la inteligencia y viene a ser y la tradición judía, testimoniada
37,35; 2Sa 10,2s; Jn 11,19.31); con
descubre todo el alcance de las pa- capaz de «discernir cuál es la •vo- por el Evangelio mismo, llama-
sus palabras, con sus gestos rituales,
labras y de las obras de Jesús (14, luntad de Dios, lo bueno, lo que le se esfuerzan por consolar (Job 2,1 lss; rá al "Mesías Menahen, «consola-
26; cf. 2,22; 12,16) y los conduce agrada, lo perfecto» (Rom 12,2). De ción de Israel» (Is 2,25s). En espera
Jer 16,5ss). Pero no pocas veces estas
a la verdad total (16,13). Así, los hecho, «para conocer los dones que de estos días del Mesías, saben
buenas palabras son un peso más
discípulos conocen a Jesús, y por Dios nos ha hecho» en Cristo, re- los "fieles que Dios no los ha dejado
que un alivio (Job 16,2; 21,34; Is
Jesús al Padre (14,7.20). cibimos el Espíritu mismo de Dios en la soledad: para consolarlos en
22,4) y no pueden hacer que vuelva
Como lo había predicho Isaías, una (ICor 2,11), ese *espíritu que «se el que ha partido, por el que se su peregrinación terrena les ha da-
nueva relación se establece con Dios: une a nuestro espíritu para dar tes- llora (Gen 37,35; Mt 2,18). El hom- do su "promesa (Sal 119,50), su amor
«El Hijo de Dios ha venido y nos timonio de que somos hijos de Dios .. bre se queda solo con su dolor (Job (119,76), la ley y los profetas (2Mac
ha dado la inteligencia, a fin de que coherederos de Cristo» (Rom 8,16s). 6,15.21; 19,13-19; Is 53,3); Dios 15,9), las Escrituras (IMac 12,9;
conozcamos al verdadero» (Un 5,20; mismo parece alejarse de él (Job; Rom 15,4); así animados en sus
Delante de la «insondable riqueza "pruebas viven en la esperanza.
2,14). La *vida eterna no se define de Cristo» <Ef 3,8), la admiración de Sal 22,2s; Mt 27,46).

156 157
Consolación Corazón
2. Cristo, consolador de los afligi- —> Bienaventuranza - Exhortar - Go- que el Padre da a beber a su hijo personalidad consciente, inteligente y
dos. Y ahora viene en Jesús a los zo - Paráclito - Soledad - Sufrimien- Jesús (Jn 18,11); éste, con •obedien- libre.
hombres el Dios que consuela. Jesús to - Tristeza. CA cia filial, la acepta para salvar a los 1. Corazón y apariencia. En las
se presenta como el Siervo esperado: hombres y la bebe dando gracias a su relaciones entre personas es evidente
«El Espíritu del Señor está sobre Copa. Padre en nombre de todos a los que que lo que cuenta es la actitud inte-
mí...» (Le 4,18-21). Aporta a los 1. Copa de comunión. El uso orien- salva (Me 10,39; Mt 26,27s.39-42p; rior. Pero el corazón se sustrae a las
afligidos, a los * pobres, el mensaje tal de hacer circular durante las Le 22,17-20; ICor 11,25). miradas. Normalmente el exterior de
de consolación, el *Evangelio de la •comidas una copa, en la que beben Ahora ya esta copa es el cáliz un hombre debe manifestar lo que
felicidad en el *reino de su Padre todos, hace de ella un símbolo de de la salvación (Sal 116,13), ofrecido hay en el corazón. Así se conoce
(Mt 5,5). Viene a dar ánimos a los •comunión. Ahora bien, en los ban- a todos los hombres para que co- el corazón, indirectamente por lo que
que están abrumados por sus •peca- quetes sacrificiales es invitado el hom- mulguen en la sangre de Cristo hasta de él expresa el •rostro (Eclo 13,25),
dos o por la 'enfermedad, cuyo sig- bre a la mesa de Dios; la copa que se que él vuelva, y bendiga para siem- por lo que dicen los •labios (Prov
no es (Mt 9,2.22). Ofrece el *reposo le ofrece, rebosante (Sal 23,5), es el pre al Padre que les concederá beber 16,23), por lo que revelan los actos
a los que penan y ceden bajo la car- símbolo de la comunión con el Dios a la mesa de su Hijo en el reino (Le 6,44s). Sin embargo, palabras y
ga (Mt ll,28ss). de la alianza, que es la parte de (ICor 10,16; Le 22,30). comportamientos pueden también di-
Esta consolación no cesa al partir sus fieles (Sal 16,5). Pero los •impíos simular el corazón en lugar de mani-
él para el Padre: Jesús no deja prefieren al culto de Dios y a la —> Ira - Comunión - Juicio - Comi- festarlo (Prov 26,23-26; Eclo 12,16):
huérfanos a los suyos, sino que les copa que les ofrece, la copa de los da - Retribución - Sangre - Vino. el hombre tiene la tremenda posibi-
envía el * Paráclito», el Espíritu de demonios (ICor 10,21), con ¡os que PEB lidad de aparentar. Al mismo tiempo
consolación, que los asistirá en la comulgan en un culto idolátrico. su corazón tiene también dobleces,
•persecución (Jn 14,16.26). Los cris- 2. Copa de ira. Esta impiedad atrae Corazón. pues el corazón es el que impone una
tianos viven, pues, en la consolación la •ira de Dios; para expresar sus Las resonancias que suscita la palabra determinada expresión externa, al
que Jesús les ha dado para siempre efectos vuelven los profetas al sím- «corazón» no son idénticas en he- mismo tiempo que adopta interior-
con el Espíritu Santo (Act 9,31). Los bolo de la copa; ésta vierte un breo y en nuestra lengua. En nues- mente posiciones muy diferentes. Es-
•milagros del Señor en favor de su •vino que regocija el corazón del tra manera de hablar, el corazón está ta doblez es un mal profundo, que
Iglesia son también signos del Dios hombre, pero cuyo abuso conduce ligado con la vida afectiva: el cora- la Biblia denuncia con vigor (Eclo
que consuela y hacen que nazca el a una vergonzosa *embriaguez. Tal zón ama o detesta, desea o teme; en 27,24; Sal 28,3s).
*gozo en el corazón de los fieles embriaguez es el •castigo reservado cambio, no se le atribuye ninguna 2. Dios y el corazón. También
(20,12). por Dios a los impíos (Jer 25,15; función en la actividad intelectual. frente al llamamiento de Dios trata
El apóstol Pablo sentó las bases Sal 75,9; cf. Zac 12,2). Su parte de El hebreo habla del corazón en un el hombre de salir del paso con la
de una teología de la consolación: copa, brebaje de muerte que deben sentido mucho más amplio. El cora- doblez. «Dios es un fuego devora-
a través de una prueba tan terrible beber aunque les pese, es el vino de zón es lo que se halla en lo más in- dor» (Dt 4,24): ¿cómo afrontar sus
como la muerte descubrió que la la ira de Dios (Is 51,17; Sal 11,6; terior; ahora bien, en lo íntimo del exigencias tan radicales? El mismo
consolación brota de la desolación Ap 14,10; 15,7-16,19). hombre se hallan, sí, los sentimien- pueblo escogido no cesa de buscar
misma cuando ésta se une al •sufri- 3. Cáliz de salvación. La ira de tos, pero también los recuerdos y los rodeos. Para dispensarse de una au-
miento de Cristo (2Cor l,8ss). Esta Dios está reservada a los endurecidos. pensamientos, los razonamientos y téntica conversión, trata de conten-
consolación rebota a su vez sobre Gracias a la •conversión se la pue- los proyectos. El hebreo habla, pues, tar a Dios con un •culto exterior
los fieles (1,3-7), pues se alimenta de de esquivar. Ya en el AT los sa- con frecuencia del corazón en casos (Am 5,21...) y con buenas palabras
la fuente única, el •gozo del Resu- crificios de •expiación expresan el en que nosotros diríamos memoria, (Sal 78,36s).
citado. arrepentimiento del convertido; la o espíritu, o conciencia: «anchura de Solución ilusoria: a Dios no se
Cristo es, en efecto, fuente de toda •sangre de las víctimas, recogida en corazón» (IRe 5,9) evoca la exten- le puede engañar como se engaña
consolación (Flp 2,1), en particu- las copas de aspersión (Núm 4,14), sión del saber, «dame tu corazón» a los hombres; «el hombre mira a
lar para los que por la muerte se se derramaba sobre el altar y sobre puede significar «préstame atención» las apariencias, pero Yahveh mira
hallan separados de sus seres queri- el pueblo; así se renovaba la alianza (Prov 23,26), y «corazón endureci- al corazón» (ISa 16,7). Dios «es-
dos (ITes 4,18). En la Iglesia es entre el pueblo purificado y Dios (cf. do» comporta el sentido de espíritu cudriña el corazón y sondea los
esencial la función de consolador, Éx 24,6ss). Tales ritos *figuraban el cerrado. Según el contexto puede •ríñones» (Jer 17,10; Eclo 42,18) y
para mostrar que Dios consuela para •sacrificio en que la ofrenda de la restringirse el sentido al aspecto in- desenmascara la mentira declaran-
siempre a los pobres y a los afligidos sangre de Cristo debía realizar la ex- telectual (Me 8,17), o por él contra- do: «Este pueblo me honra con los
(ICor 14,3; Rom 15,5; 2Cor 7,6; piación perfecta y la alianza eterna rio extenderse (Act 7,51); el corazón labios, pero su corazón está lejos
cf. Eclo 48,24). con Dios. Este sacrificio es la copa del hombre designa entonces toda su de mí» (Is 29,31). Así, delante de

158 159
Corazón Cordero de Dios
Dios, se ve el hombre puesto en toda tu alma, y vivas» (Dt 30,6). «Si tu corazón cree que Dios lo ha tema proviene del AT según dos
cuestión en lo más profundo de su Los israelitas no serán ya rebeldes, resucitado de los muertos, serás sal- perspectivas distintas.
ser (Heb 4,12s). Entrar en relación pues Dios, estableciendo con ellos vo. Porque la fe del corazón obtiene 1. El siervo de Yahveh. El profe-
con Dios es «arriesgar el corazón» una nueva alianza, «pondrá su ley en la justicia» {Rom 10,9s). Por la fe ta Jeremías, perseguido por sus ene-
(Jer 30,21). el fondo de su ser y la escribirá se iluminan los ojos del corazón (Ef migos, se comparaba con un «corde-
3. Necesidad de un corazón nuevo. en su corazón» (Jer 31,33). Todavía 1,18); por la fe habita Cristo en los ro, al que se lleva al matadero» (Jer
Israel fue comprendiendo cada vez más: Dios les dará otro corazón corazones (Ef 3,17). En los cora- 11,19). Esta imagen se aplicó luego
más que no puede bastar una reli- (Jer 32,39), un corazón para •cono- zones de los creyentes se derrama un al siervo de Yahveh, que muriendo
gión exterior. Para hallar a Dios hay cerle (Jer 24,7; comp. Dt 29,3). Des- espíritu *nuevo, «el Espíritu del Hijo, para expiar los pecados de su pue-
que «buscarlo con todo el corazón» pués de haber ordenado: «Haceos que clama: Abba, Padre» (Gal 4,6), blo, aparece «como cordero llevado al
(Dt 4,29). Israel comprendió que de un corazón nuevo» (Ez 18,31), prome- y con él, «el amor de Dios» (Rom matadero, como oveja muda ante los
una vez para siempre debe «fijar su te Dios realizar él mismo lo que 5,5). Así «la paz de Dios, que so- trasquiladores» (Is 53,7). Este texto,
corazón en Yahveh» (ISa 7,3) y ordena: «Yo os purificaré. Yo os brepuja todo entendimiento, guarda que subraya la humildad y la resig-
«•amar a Dios con todo su corazón» daré un corazón nuevo, pondré en nuestros corazones» (Flp 4,7). Tal nación del siervo, anunciaba de la
(Dt 6,5), viviendo en entera doci- vosotros un *espíritu nuevo; qui- es la nueva alianza, fundada en el mejor manera el destino de Cristo,
lidad a su *ley. Pero toda su his- taré de vuestra carne el corazón sacrificio de aquel al que el oprobio como lo explica Felipe al eunuco de
toria demuestra su impotencia ra- de *piedra y os daré un corazón de destrozó el corazón (Sal 69,21). la reina de Etiopía (Act 8,31.35). Al
dical para realizar tal ideal. Es que •carne» (Ez 36,25s). Así se asegura- mismo texto se refieren los evangelis-
el mal le ataca en el corazón. «Este rá una unión definitiva entre Dios Juan apenas si habla del corazón,
a no ser para desterrar la turba- tas cuando recalcan que Cristo «se
pueblo tiene un corazón rebelde y y su pueblo. callaba» delante del sanedrín (Mt
contumaz» (Jer 5,23), «un corazón ción y el temor (Jn 14,27), pero pro-
5. Don. Esta promesa se cumplió clama en otros términos el cumpli- 26,63) y no respondía a Pilato (Jn
•incircunciso» (Lev 26,41), «un co- por Jesucristo. Jesús, volviendo pri- 19,9). Es posible que también Juan
razón con doblez» (Os 10,2). En miento de las mismas promesas: ha-
mero a la enseñanza de los profetas, bla de •conocimiento (Un 5,20; cf. Bautista se refiera a él cuando, se-
lugar de poner su fe en Dios, «han pone en guardia contra el formalismo gún el cuarto evangelio, designa a
seguido la inclinación de su mal Jer 24,7), de •comunión (Un 1,3),
de los •fariseos; atrae la atención de amor y de vida eterna. Todo esto Jesús como «el cordero de Dios que
corazón» (Jer 7,24; 18,12), y así hacia el verdadero mal, el que viene quita el pecado del mundo» (Jn 1,
han cargado sobre ellos calamidades nos viene por Jesús, crucificado y
del corazón: «Del corazón provie- glorificado: del interior de Jesús 29; cf. Is 53,7.12; Heb 9,28). La
sin cuento. Ya no les queda sino nen los malos pensamientos, los ho- Vulgata, cuyo texto ha pasado al
«desgarrar su corazón» (Jl 2,13) y (Jn 7,38; cf. 19,34) brota una fuente
micidios, los adulterios...: esto es que renueva íntimamente al fiel (4, ecce agnus Dei de la misa, acentúa
presentarse delante de Dios con un lo que hace impuro al hombre» (Mt la afinidad con Isaías sustituyendo
«corazón quebrantado y deshecho» 14). Jesús en persona viene dentro de
15,19s). Jesús recuerda la exigencia los suyos para darles la vida (6,56s). el singular por el plural: «...los
(Sal 51,19), rogando al Señor les divina de generosidad interior: hay pecados del mundo».
«cree un corazón puro» (Sal 51,12). Hasta se podría decir que, según
que recibir la palabra en un corazón Juan, Jesús es el corazón del nuevo 2. El cordero pascual. Cuando de-
4. Promesa. Y tal es ciertamente bien dispuesto (Le 8,15), amar a Israel, corazón que pone en íntima cidió Dios libertar a su pueblo •cau-
el designio de Dios, cuyo anuncio Dios de todo corazón (Mt 22,37 p), relación con el Padre y establece tivo de los egipcios, ordenó a los he-
reanima a Israel. El *fuego de Dios perdonar al hermano del fondo del entre todos la unidad: «yo en ellos breos inmolar por familia un cor-
es, en efecto, un fuego de amor; corazón (Mt 18,35). A los corazones y tú en mí, para que sean perfecta- dero «sin mancha, macho, de un
Dios no puede pretender la destruc- puros promete Jesús la visión de mente uno» (17,23; cf. 11,52; Act año» (Éx 12,5), comerlo al anoche-
ción de su pueblo; sólo ante esta Dios (Mt 5,8). Pero, superando en 4,32); que el amor con que tú me cer y marcar con su sangre el dintel
idea se le revuelve el corazón (Os esto a todos los profetas, esta •pu- has amado esté en ellos y yo en de su puerta. Gracias a este «signo»,
11,8). Si ha conducido al desierto a reza él mismo, «manso y humilde ellos» (Jn 17,26). el ángel exterminador los perdona-
su esposa infiel, es para hablarle de de corazón» (Mt 11,29), la confiere ría cuando viniera a herir de muer-
nuevo al corazón (Os 2,16). Así pues, a sus discípulos (Mt 9,2; 26,28). te a los primogénitos de los egip-
se pondrá término a sus pruebas y Resucitado, los ilumina: mientras les —> Amor - Conocer - Espíritu - Ros- cios. En lo sucesivo la tradición ju-
comenzará otra época caracterizada hablaba, su corazón ardía en su tro - Labios - Ríñones - Simple. día, enriqueciendo el tema primitivo
por una renovación interior que obra- interior (Le 24,32). JdF y AV dio un valor *redentor a la sangre
rá Dios mismo. «Circuncidará tu En adelante la *S& en Cristo, adhe- del cordero: «A causa de la sangre de
corazón y el corazón de tus descen- Cordero de Dios. la alianza, y a causa de la sangre
sión del corazón, procura la reno- En diversos libros del NT (Jn, Act,
dientes para que ames a Yahveh, tu vación interior, de otra manera inac- de la pascua, yo os he libertado de
Dios, con todo tu corazón y con IPe y, sobre todo, Ap) se identi- Egipto» (Pirque R. Eliezer, 29; cf.
cesible. Es lo que afirma san Pablo:
fica a Cristo con un cordero; este
160
li
11 - Léon
Cordero de Dios Creación
Mekhilta sobre Éx 12). Gracias a Corinto a vivir como ázimos, «en de los señores» (17,14; 19,16...). Só- vino, Yahveh, tenía primitivamente
la * sangre del cordero * pascual fue- la pureza y la verdad», puesto que lo volverá a recobrar su primera sentido factitivo: «El que hace ser»,
ron los hebreos rescatados de la •es- «nuestra *pascua, Cristo, se ha in- mansedumbre cuando se celebren sus por tanto, «el creador». Es una hi-
clavitud de Egipto y pudieron en molado» (ICor 5,7). Aquí no propo- nupcias con la Jerusalén celestial, pótesis probable. Pero el Génesis
consecuencia venir a ser una «nación ne una enseñanza nueva sobre Cristo que simboliza a la Iglesia (19,7.9; nos proporciona un punto de refe-
consagrada», «reino de sacerdotes» cordero, sino que se refiere a las 21,9). El cordero se hará entonces rencia todavía más significativo. Mel-
(Éx 19,6), ligados con Dios por una tradiciones litúrgicas de la pascua •pastor para conducir a los fieles ha- quisedec bendice a Abraham «por
•alianza y regidos por la ley de cristiana, muy anteriores, por tanto, cia las fuentes de *agua viva de la el Dios altísimo que creó cielo y
Moisés. a 55-57, fecha en que escribía el bienaventuranza celeste (7,17; cf. tierra» (Gen 14,19): la expresión se
La tradición cristiana ha visto en Apóstol su carta. Si prestamos fe a 14,4). halla precisamente en textos feni-
Cristo «al verdadero cordero» pas- la cronología joánnica, el aconteci- cios. Ahora bien, Abraham toma
cual (prefacio de la misa de pascua), miento mismo de la muerte de Cristo —> Éxodo - Expiación - Pascua - también por testigo al «Dios altísimo
y su misión redentora se describe habría suministrado el fundamento Pastor - Sacrificio - Servidor de que creó cielo y tierra» (Gen 14,22).
ampliamente en la catcquesis bautis- de esta tradición. Jesús fue entrega- Dios. MEB Así, en el dios creador del rey de
mal que está implícita en la 1.a do a muerte la víspera de la fiesta Salem reconocían los patriarcas a
epístola de Pedro, a la que hacen de los ázimos (Jn 18,28; 19,14.31), Creación. su propio Dios, aun cuando el po-
eco los escritos joánnicos y la ep. por tanto, el dia de pascua por la AT. I. EL CREADOR DEL CIELO Y DE liteísmo hubiera desfigurado un tan-
a los Hebreos. Jesús es el cordero tarde (19,14), a la hora misma en LA TIERRA. Al leer los primeros tes- to sus rasgos.
(IPe 1,19; Jn 1,29; Ap 5,6) «in que, según las prescripciones de la tigos de la literatura bíblica se tiene II. LA REPRESENTACIÓN BÍBLICA DE
tacha (Éx 12,5), es decir, sin pecado ley, se inmolaban en el templo los la sensación de que los antiguos is- LA CREACIÓN. DOS relatos comple-
(IPe 1,19; Jn 8,46; Un 3,5; Heb corderos. Después de su muerte no raelitas propendían más a conside- mentarios de la creación abren el
9,14), que rescata a los hombres al ¡e rompieron las piernas como a los rar a Dios como el salvador de Is- libro del Génesis. Están allí como un
precio de su sangre (IPe l,18s; Ap otros ajusticiados (19,33), y en este rael y el autor de la •alianza que prólogo a la alianza con Noé, Abra-
5,9s; Heb 9,12-15). Así los ha libe- hecho ve el evangelista la realiza- como el Creador del •mundo y del ham, Moisés, o más bien como el
rado de la «tierra» (Ap 14,3), del ción de una prescripción ritual con- •hombre. Sin embargo, es cierto que primer acto del drama que, a través
•mundo malvado entregado a la per- cerniente al cordero pascual (19,36; la idea de la creación se remonta en de las variadas manifestaciones de
versión moral que proviene del culto cf. Éx 12,46). Israel a la más remota antigüedad. la bondad de Dios y de la infideli-
de los ídolos (IPe 1,14.18; 4,2s), de 3. El cordero celestial. El Apoca- Existía, en efecto, en el medio orien- dad de los hombres, constituye la
manera que en adelante puedan ya lipsis, aun conservando fundamen- tal en que se afirmó la revelación historia de la •salvación.
evitar el pecado (IPe l,15s; Jn 1,29; talmente el tema de Cristo cordero bíblica, mucho antes de la época 1. El relato más antiguo (Gen 2,4-
Un 3,5-9) y formar el nuevo «reino pascual (Ap 5,9s), establece un im- de Abraham. En Egipto, el relato de 25) se extiende sobre todo en la
de sacerdotes», la verdadera «nación presionante contraste entre la debi- la creación por Atum estaba graba- creación de la primera pareja hu-
consagrada» (IPe 2,9; Ap 5,9s; cf. lidad del cordero inmolado y el •po- do en las paredes de las pirámi- mana y del marco en que debe vi-
Éx 19,6), ofreciendo a Dios el •culto der que le confiere su exaltación en des. En Mesopotamia textos acádi- vir. Dios hace salir de la tierra la
espiritual de una vida irreprochable el cielo. Cordero en su muerte re- cos, que dependen a su vez de tra- humedad que la fecundará, y planta
(IPe 2,5; Heb 9,14). Han abando- dentora, Cristo es al mismo tiempo diciones suméricas, contenían diver- en ella el huerto de Edén, el •pa-
nado las tinieblas del paganismo pa- un león, cuya •victoria libertó al sos relatos de la creación. En Ugarit raíso; con el polvo de la tierra mo-
sando a la luz del *reino de Dios pueblo de Dios, cautivo de los po- el dios supremo El era llamado el dela el cuerpo del hombre, luego el
(IPe 2,9): ése es su *éxodo espiri- deres del mal (5,5s; 12,11). Com- «creador de las criaturas». Sin du- de los •animales; del cuerpo del
tual. Habiendo, gracias a la sangre partiendo ahora el trono de Dios da, en estos tres casos el origen del hombre saca a la •mujer. Todo lo
del cordero (Ap 12,11), vencido a (22,1.3), recibiendo con él la adora- mundo estaba ligado con concep- que existe resulta así de su activi-
Satán, cuyo tipo era el faraón, pue- ción de los seres celestiales (5,8.13; ciones politeístas. En Mesopotamia dad personal, y el relato subraya a
den entonar «el cántico de Moisés 7,10), aparece investido de poder di- se relacionaba orgánicamente con la su manera el carácter concreto de
y del cordero» (Ap 15,3: 7,9s.l4- vino. Él es quien ejecuta los decre- guerra de los dioses que la mitolo- esta actividad: como un artesano,
17; cf. Éx 15), que exalta su libe- tos de Dios contra los impíos (6,1 ..), gía situaba en el tiempo primordial. Dios trabaja a la manera humana.
ración. y su *ira los estremece (6,16); él es A pesar de todo, los mitos mismos Pero su •obra resulta perfecta a la
quien emprende la •guerra escato- eran testimonio de preocupaciones y primera: el hombre es creado para
Esta tradición, que ve en Cristo al nociones que no podían ser extrañas
verdadero cordero pascual, se remon- lógica contra los poderes del mal que viva dichoso, con los animales
coligados, y su victoria le ha de a Israel. como servidores y con una compa-
ta a los orígenes mismos del cristia-
nismo. Pablo exhorta a los fieles de consagrar «rey de los reyes y señor ñera, que es otro él. Sólo el pecado
Se ha supuesto que el •nombre di-

162 163
Creación Creación
introducirá el desorden y la •mal- ción de la creación que atestiguan esta época la teología de la creación o Leviatán. Estos monstruos han sido
dición en un mundo que en su ori- estas dos representaciones diferentes, se asocia a la apologética judía: hendidos (Sal 89,11), atravesados (Is
gen es * bueno. dominó el pensamiento israelita aun frente a un mundo pagano, para el 51,9; Job 26,13), despedazados (Sal
2. En el relato sacerdotal (Gen 1) antes de tomar forma en los relatos que todo era Dios, excepto Dios 74,13). No están definitivamente des-
el cuadro es más grandioso. En un bíblicos actuales. Los profetas la in- mismo, afirma Israel la grandeza del truidos, pero están aletargados (Job
principio saca Dios el universo (cie- vocan en sus polémicas contra los Dios único, que se deja percibir a 3,8), en cadenas (Job 7,12; 9,13),
lo y tierra) del caos primitivo (1,1); *ídolos cuando reprochan a éstos ser través de sus "obras (Sab 13,1-5). relegados al mar (Sal 104,26); la
hace luego aparecer en él todo lo objetos sin vida, hechos de mano de III. LA CREACIÓN EN EL DESIGNIO DE creación fue para Dios su primera
que forma su riqueza y su belleza. hombre, incapaces de salvar (Jer 10, DIOS. 1. Creación e historia. El AT "victoria. En la historia continúa la
El autor estaba impresionado por el 1-5; Is 40,19s; 44,9-20), mientras no se interesa por la creación para serie de los combates que se pueden
orden de la creación: regularidad que Yahveh es el Creador del mun- satisfacer la curiosidad humana re- representar con las mismas imágenes:
del movimiento de los astros, dis- do (Am 4,13; 5,8s; 9,5s; Jer 10, solviendo el problema de los oríge- ¿no comportó el Éxodo una nueva
tinción de los reinos, leyes de la re- 6-16; Is 40,21-26). nes. En ello ve ante todo el pun- victoria sobre el monstruo del gran
producción. Todo esto es obra del Después del exilio, los sabios van to de partida del "designio de Dios y abismo (Is 51,10)? Así, a través de
Creador que, sencillamente con su más lejos en la reflexión teológica. de la historia de la salvación, la los símbolos, hallamos siempre la
*palabra, puso todo en su lugar (Sal El editor de los Proverbios, no con- promesa de las altas gestas divinas misma asimilación de las grandes
148,5). Y esta obra culmina en la tento con afirmar que Dios creó el cuya serie continúa en la historia gestas históricas de Dios con su gran
creación del hombre, que será a mundo con sabiduría, inteligencia y de Israel. "Potencia creadora y do- gesta original.
"imagen y semejanza de Dios, y que ciencia (Prov 3,19s; cf. Sal 104,24), minio de la historia son cosas corre- 2. Salvación y nueva creación. La
debe dominar el universo. Finalmen- muestra en la * sabiduría personifi- lativas: como creador y dueño del historia sagrada no se detiene en el
te Dios, una vez acabada su obra, cada la primera obra de Dios en- mundo puede Dios escoger a Nabu- presente. Camina hacia un término
reposó y bendijo el séptimo día, des- gendrada desde los principios (Prov codonosor (Jer 27,4-7) o a Ciro (Is evocado por la escatología profética.
tinado en adelante al *descanso. Este 8,22ss). Existía cuando fueron crea- 45,12s) para ejecutar sus designios Aquí también se impone una refe-
último rasgo revela el sentido del das todas las cosas, teniendo el pa- acá en la tierra. Los acontecimientos rencia al acto creador de Dios, si
marco temporal en que se sitúa la pel de maestro de obras (Prov 8, no se producen nunca sino depen- se quiere comprender exactamente
creación, el de la *semana, que da 24-30); se recreaba en el universo dientemente de él; literalmente, él lo que será la "salvación final. La
a la vida del hombre un ritmo sa- antes de complacerse en frecuentar los crea (Is 48,6s). Esto se aplica conversión de Israel será una ver-
grado: la actividad creadora de a los hombres (Prov 8,31). El autor especialmente a los acontecimientos dadera recreación: «Yahveh crea al-
Dios es el modelo del *trabajo hu- del Eclesiástico, alimentado con esta mayores que determinaron el curso go "nuevo en la tierra: la mujer va
mano. doctrina, insiste a su vez en la crea- del destino de Israel: "elección del en busca de su marido» (Jer 31,22).
Los rasgos que este segundo relato ción de la sabiduría anteriormente a pueblo de Dios, creado y formado Igualmente la futura liberación (Is
presenta en común con las tradicio- todas las cosas (Eclo 1,9; 24,9). por él (Is 43,1-7), liberación del 45,8), acompañada por los prodigios
nes babilónicas (victoria sobre el Igualmente el libro de la Sabiduría "Éxodo (cf. Is 43,16-19). Por eso los de un nuevo Éxodo (Is 41,20); la
abismo, separación de las aguas su- ve en ella la artesana del universo salmistas, en sus meditaciones sobre nueva "Jerusalén, en la que el pue-
periores y de las aguas inferiores, (Sab 8,6; cf. 9,9). En una línea muy la historia sagrada los unen a las blo nuevo hallará una felicidad pa-
creación de los astros) no tienen el próxima de pensamiento, los salmis- maravillas de la creación para trazar radisíaca (Is 65,18); y la estabilidad
menor rastro de mitología. Dios obra tas atribuyen la creación a la *pa- un cuadro completo de los "milagros de las leyes establecidas por Dios,
solo, no delibera sino consigo mis- labra y al *espíritu de Dios personi- de Dios (Sal 135,5-12; 136,4-26). son una prenda segura de que este
mo. Su victoria sobre el caos no es ficados (Sal 33,6; 104,30; cf. Jdt orden nuevo durará para siempre
16,14). Estas nuevas perspectivas tie- El acto creador, insertado en tal
el resultado de un verdadero comba- marco, escapa totalmente a las con- (Jer 31,35ss). Finalmente, el mundo
te. El abismo (tehdm) no es una nen su importancia, pues son el pre- entero participará en la renovación
ludio de la revelación del Verbo y cepciones míticas que lo desfigura-
divinidad maligna contra la Tiamat ban en el antiguo Oriente. Siendo de la faz de las cosas: Yahveh crea-
babilónica; no se trata ya de mons- del Espíritu Santo. Finalmente, en rá cielos nuevos y una tierra nueva
la época griega, se llega a la idea ello así, los autores sagrados, para
truos ni de demonios vencidos o en- darle una representación poética, (Is 65,17; 66,22s). Perspectiva gran-
cadenados por Dios. La creación es explícita de un mundo sacado de la diosa, en la que el término de los
nada: «Mira al cielo y a la tierra pueden recurrir impunemente a las
la acción espontánea de un Dios imágenes de los viejos mitos: éstas designios de Dios alcanza la perfec-
todopoderoso, que actúa según un y ve cuanto hay en ellos y entiende ción de los orígenes, después del
que de la nada lo hizo todo Dios y han perdido ya su veneno. El Crea-
plan determinado en favor del hom- dor se convierte en el héroe de un largo paréntesis que había abierto
bre, al que ha creado a su imagen. todo el humano linaje ha venido de el pecado humano. Ezequiel, sin em-
igual modo» (2Mac 7,28). Pero en combate gigantesco contra las "bes-
3. La tradición bíblica. La concep- tias que personifican el caos, Rahan plear explícitamente el verbo «crear»,

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Creación Creación

se adaptaba ya a él cuando mostraba 2. El hombre, tomando así concien- 2. Jesucristo y la creación. En un a una sola cabeza, Cristo (Ef 1,10),
a Yahveh cambiando en los últimos cia de su verdadera situación delan- punto capital el N T realiza las vir- reconciliándolas en éste consigo mis-
tiempos el "corazón del hombre para te de Dios, puede hallar el camino tualidades del A T . El Dios creador mo (2Cor 5,18s; Col 1,20). Así, ha-
volverlo a introducir en el gozo del de la *confianza. Porque, como lo que conocía Israel se ha revelado blando de la misión de Cristo ante
Edén (Ez 36,26-35; cf. 11,19). P o r repite Isaías, el mismo Dios que creó ahora como el "Padre de Jesucristo. el mundo, se pasa insensiblemente de
esto el salmista, apoyándose en tal el cielo y la tierra, quiere también Jesús, estrechamente asociado al Pa- su acción en la creación original a su
promesa, puede suplicar a Dios que aniquilar a los "enemigos d e su pue- dre en su actividad creadora, es «el acción en la recreación escatoló-
«cree en él un corazón puro» (Sal blo, darle la salud, restaurar la nue- único Señor p o r el que todo existe gica de las cosas. La creación y la
51,12): en esta renovación de su ser va Jerusalén (Is 44,24-28; cf. Is 51, y p o r el que somos nosotros» (ICor "redención se tocan: somos «hechura
presiente con toda razón una anti- 9ss). El fiel debe desterrar todo mie- 8,6), el principio de las obras de de Dios, creados en Cristo Jesús con
cipación concreta de la nueva crea- d o : el socorro le viene del Señor Dios (Ap 3,14). Siendo la sabiduría miras a las buenas obras» (Ef 2,10).
ción que tendrá lugar en Jesucristo. que hizo el cielo y la tierra (Sal de Dios (ICor 1,24), «resplandor de 2. De la primera creación a la úl-
IV. E L HOMBRE DELANTE DEL CREA- 121,2). su gloria e imagen de su substancia» tima. Es posible precisar más el
DOR. 1. Situación del hombre. La N T . I. E L D I O S CREADOR. La doctri- (Heb 1,3), «imagen del Dios invisi- modo según el cual se h a efectuado
doctrina bíblica de la creación no na del Dios creador, elaborada en ble y primogénito de toda criatura» esta creación de una nueva huma-
es una especulación de teología abs- el A T , conserva en el N T su pues- (Col 1,15), es el que «sostiene el uni- nidad (cf. Ef 2,15; 4,24) en Jesu-
tracta. Es una noción religiosa que to esencial, se consuma incluso. verso con su palabra poderosa» (Heb cristo. En efecto, existe un sorpren-
rige una actitud del alma. A través 1. Herencia del AT. Dios, creando 1,3), porque en él fueron creadas dente paralelismo entre la primera
de la obra descubre el hombre al el mundo por su palabra (cf. 2Cor todas las cosas y en él subsisten (Col creación y la última. En los orígenes
obrero (cf. Sab 13,5), de lo que re- 4,6), llamó la nada a la existencia 1,16s). Siendo la "palabra de Dios, había Dios hecho a Adán el cabeza
sulta en él un sentimiento profundo (Rom 4,17). Esta operación primera el Verbo, que existía desde el prin- de su raza y le había entregado el
de admiración y de reconocimiento. la continúa vivificando a sus cria- cipio con Dios antes de hacerse carne mundo para que lo dominara. Al
En ciertos salmos la contemplación turas: en él tenemos la vida, el mo- al final de los tiempos (Jn l,ls.l4), final de los tiempos el Hijo de Dios
de la belleza de las cosas conduce a vimiento, el ser (Act 17,28; ITim lo h a hecho todo y es desde los co- hecho hombre ha entrado en la his-
una alabanza entusiasta (Sal 19,1-7; 6,13). Él creó el mundo «y todo lo mienzos "vida y "luz en el universo toria como el nuevo "Adán (ICor
89,6-15; 104). En otros lugares el que encierra» (Ap 10,6; Act 14,15; (Jn l,3s). Así la doctrina de la crea- 15,21.45; R o m 5,13). Dios lo ha
hombre queda como abrumado por 17,24; Heb 2,10); todo existe por ción halla su remate en una contem- constituido en cabeza de la humani-
la grandeza divina, que descubre a él y para él (ICor 8,6; R o m 11,36; plación del "Hijo de Dios, por la dad rescatada, que es su "cuerpo
través de sus sorprendentes maravi- Col 1,16). Por eso es buena toda que se ve en él el artífice, el modelo (Col 1,18; Ef l,22s); le ha dado
llas. Tal es el sentido de los discur- criatura: todo lo que es de Dios es y el fin de todas las cosas. todo poder en la tierra (Mt 28,18;
sos de Dios en el libro de Job (38- "puro (ICor 10,25s; cf. Col 2,20ss). II. L A NUEVA CREACIÓN. 1. En Cristo. Jn 17,2), h a puesto todo en sus ma-
41); ¿cómo Job, llamado así de nue- Por eso también las leyes del orden El N T es consciente del drama in- nos y lo h a establecido heredero
vo a la realidad, n o se había de natural deben ser respetadas p o r el troducido en la creación, tan bella, de todas las cosas (Heb 1,2; 2,6-9), de
abismar en una "humildad profun- h o m b r e : p o r ejemplo, el divorcio a consecuencia del pecado humano. modo q u e todo debe ser instaurado
da (42,1-6)? Llegado al final, el contradice el designio de aquel que Sabe que el mundo actual está lla- en Cristo, los seres celestes como los
"hombre se pone en su verdadero en el principio creó al hombre y a mado a disolverse y a desaparecer terrestres (Ef 1,10). Porque Cristo,
puesto de criatura. Dios lo h a for- la mujer (Mt 19,4-8). (ICor 7,31; Heb 1,1 l s ; A p 6,12ss; teniendo en sí la "plenitud del Es-
mado, amasado, modelado como a 20,11). Pero en Cristo se ha inau- píritu (Me 1,10 p ; Le 4,1), lo co-
la arcilla (Job 10,8ss; Is 64,7; Jer Esta doctrina ocupa naturalmente gurado ya una "nueva creación, pre- munica a los otros hombres para
18,6). ¿Qué es él frente a Dios, cuya un puesto importante en la predica- cisamente la q u e anunciaban los renovarlos interiormente y hacer de
misericordia le es tan necesaria (Eclo ción cristiana dirigida a los paganos: oráculos proféticos. Esto se aplica ellos una nueva criatura (Rom 8,
18,8-14)? En vano trataría de esqui- en este punto la Iglesia primitiva no en primer lugar al "hombre reno- 14-17; Gal 3,26ss; cf. Jn 1,12).
var la "presencia divina; en todos hace sino relevar al judaismo (Act vado interiormente por el "bautismo
los momentos está en las manos de 14,15; 17,24-28). Porque las perfec- a imagen de su Creador (Col 3,10), 3. En espera de la victoria. Esta
su creador, y nada de lo que hace ciones invisibles de Dios son trans- hecho en Cristo «nueva criatura» nueva creación, inaugurada en Pen-
se le escapa (Sal 139). Tal es el sen- parentes a todas las miradas si sa- (Gal 6,15): en él ha desaparecido tecostés, no h a alcanzado, sin embar-
timiento fundamental sobre el que bemos descubrir el sentido de las el ser antiguo, un nuevo ser existe go, todavía su remate. El hombre
puede edificarse una "piedad autén- criaturas (Rom 1,19s). E n el creyen- (2Cor 5,17). Esto se aplica también recreado interiormente gime en es-
tica; de hecho rige toda la piedad te, la misma doctrina florece en "ala- al universo; en efecto, el "designio pera de la redención de su "cuerpo
del AT. banza (Ap 4,8-11) y funda la con- de Dios es reducir todas las cosas el día de la resurrección (Rom 8,23).
fianza (Act 4,24). En torno a él la creación entera,

166 167
Creación Crecimiento

actualmente sujeta a la vanidad, as- 16ss). Su "bienaventuranza no será, mal alimentado en su seno (Esd 9, edad, que realizará la "plenitud de
pira a ser liberada de la servidumbre no obstante, obra de sus manos (Dt 6ss; Eclo 47,24); el progreso del Cristo» (Ef 4,12ss). En adelante el
de la corrupción para tener acceso 6,10s), no será el salario de un es- mal parece incluso provocar el cre- hombre no puede ya progresar sino
a la libertad de la gloria de los hi- fuerzo cada vez más tenso: el acce- cimiento del "bien. Pero su desarro- desapareciendo para dejar que crez-
jos de Dios (Rom 8,18-22). Hacia so a la salud no se halla al término llo no es idéntico: al paso que el ca Cristo en él (Jn 3,30).
este término camina la historia, ha- de un crecimiento puramente humano mal crece hasta un límite en que se 2. Crecimiento del reino. En la Igle-
cia estos nuevos cielos y esta tierra (Ecl 2,1-11). Porque el hombre por extenúa su poder (2Mac 6,14s), el sia de Cristo es Dios el dueño del
nueva que anunciaban en otro tiem- sí solo no es capaz sino de *pecado, bien abunda y sobreabunda (Éx 1, crecimiento: el "reino es semejante
po las Escrituras (2Pe 3,13), y de y la falta entorpece el crecimiento: 12), el amor divino triunfa de la in- al grano que crece por sí mismo
los que el Apocalipsis da anticipa- las espinas y los abrojos (cf. Is 5,6; fidelidad humana (Is 1,18; 54,7s). (Me 4,26-29). El hombre planta y
damente una evocación impresio- 32,13) reemplazan al *árbol de vida, Ezequiel, recordando simbólicamente riega, pero Dios hace crecer (ICor
nante: «El primer cielo y la primera y la tierra no da *frutos sino a cos- la historia de Israel, presenta suce- 3,6); el hombre no puede «añadir
tierra han desaparecido... Entonces ta de duras fatigas (Gen 3,17ss). sivamente a la elegida, a la que Dios un codo a la duración de su vida»,
el que está sentado sobre el trono 2. El crecimiento de Israel. La *fe hace crecer (Ez 16,7), a la esposa mientras que Dios hace crecer los
declaró: He aquí que hago nuevas asegura la fecundidad a Israel: Dios adúltera que multiplica hasta el col- lirios de los campos (Mt 6,27s). Aho-
todas las cosas» (Ap 21,1-5). Tal es quien abre el seno estéril de Sara mo sus prostituciones (16,26.29.51), ra su acción se realiza por Cristo
será la creación final de un universo y promete una posteridad numerosa y finalmente el triunfo de Yahveh (ITes 3,12). El Señor ha echado la
transfigurado, después de la victoria a Abraham (Gen 17,6) y a sus des- que da con sobreabundancia (16,60. simiente, que es «la "palabra de
definitiva del cordero. cendientes (Gen 35,11). La "fideli- 63). También Daniel describe el pro- Dios» (Le 8,11); debe crecer hasta
dad a la alianza garantiza la prospe- greso de la iniquidad (Dan 8,8-14), producir el ciento por uno (Mt 13,
—> Alianza - Bien y Mal - Milagro - ridad del pueblo (Lev 26,9; Dt 30, que alcanza una amplitud increíble 23). Como el fermento que trabaja
Mundo - Nuevo - Obra - Paraíso - 5). Por el contrario, el abandono (8,24s), pero sin poder rebasar «el la masa «hasta que todo ha fermen-
Palabra - Presencia - Poder - Sabi- de Yahveh es causa de retroceso, de tiempo del fin» (12,7s). En los días tado» (Mt 13,33), la palabra del Se-
duría - Salvación. PA destrucción (Dt 28,63s; Ag l,10s); mesiánicos la salud y la vida triun- ñor crece {Act 6,7; 12,24; 19,20).
se retorna al caos primitivo {Is 34, farán más allá del pecado y de la Así venimos a ser en Cristo coope-
Crecimiento. 11). Sin embargo, un "resto sobre- muerte: la tierra, a pesar de sus fal- radores de Dios para hacer crecer y
AT. YAHVEH, AUTOR DE TODO CRECI- vive (Is 4,2s; 6,13; 10,19ss). El cre- tas, «hará germinar la liberación» "edificar su obra (ICor 3,9; Ef 2,
MIENTO. 1. Las condiciones del cre- cimiento detenido un momento vol- (Is 45,8); «en lugar de la espina cre- 21; IPe 2,2.5). El reino está funda-
cimiento. La aspiración de toda *vi- verá, pues, a comenzar (Jer 31,28): cerá el ciprés, en lugar de las zarzas do, pero debe extenderse al universo,
da es realizar su naturaleza; crecer en Sión reconstruida, el pueblo me- el mirto» (Is 55,13) y el mismo de- como el modesto grano de mostaza
es la ley. Sin embargo, el hombre siánico, de nuevo próspero (Ez 36, sierto florecerá (Is 35,ls.6s; 41,18®). que acaba por «albergar a las aves
no es dueño de su progreso. Yahveh, lOs) se multiplicará y fructificará (Jer NT. E L CRECIMIENTO EN CRISTO. del cielo» (Me 4,32). El número
autor de la *creación, preside todo 3,16) como las ovejas (Jer 23,3); y 1. Crecimiento de Jesús. Jesucristo de los discípulos debe crecer (Act
crecimiento, el cual viene a ser el sig- vendrá el Mesías, verdadero germen lleva a su "cumplimiento o remate 5,14; 6,7; 11,24), la comunidad debe
no tangible de su presencia y de su de Israel (Is 11,1.10; Jer 23,5; Zac el influjo creciente de Yahveh sobre incrementarse (Act 16,5). Pero el
acción. Dios hace crecer al * justo 6,12s). su pueblo. Dentro del crecimiento verdadero progreso no es de orden
como el agua hace crecer a la pal- físico inaugura el tiempo del creci- visible: es el del "conocimiento de
3. Los modos de crecimiento. Al
mera, al cedro (Sal 92,13s), al papiro miento interior hacia la "plenitud Dios (Col 1,10; 2,19), «en la gracia
mismo tiempo que la obra de vida,
(Job 8,llss). «¡Creced y multipli- total: como Samuel (ISa 2,26) y y en el conocimiento de Jesús» (2Pe
se despliega también el poder del
caos!»: tal es la ""bendición que Juan Bautista (Le 1,80) «crece en 3,18), en la fe (2Cor 10,15; Flp 1,25),
*mal y del "error, parásito de la
acompaña a todo viviente (Gen 1,22; sabiduría, en estatura y en "gracia que se realiza en obras (2Cor 9,10),
acción divina, formando cuerpo con
8,17), al hombre en primer lugar delante de Dios y delante de los pues el verdadero crecimiento se des-
ella hasta el punto que la discrimi-
(Gen 1,28; 9,7). La prosperidad ma- hombres» (Le 2,40.52). Luego, al fi- envuelve del interior al exterior.
nación se hace casi imposible. En el
terial y la *fecundidad del individuo, Génesis prolifera el pecado: a la nal de su vida, como el grano caído
del clan, de la nación, manifiestan en tierra, que debe morir para fruc- 3. Perspectivas escatológicas. Jesús
falta de Adán sucede la de Caín, y inaugura así el triunfo definitivo del
la solicitud de Yahveh (Sal 144,12s). pronto «la tierra se pervirtió y se tificar (Jn 12,24), instaura, más allá de
Pero es también un mandamiento: la muerte, una nueva posibilidad bien sobre el mal; su resurrección
llenó de violencia» (Gen 6,11). Esta señala el término de los poderes de
el hombre debe colaborar a su pro- doble corriente atraviesa toda la his- de crecimiento: su "cuerpo se edi-
greso (Ecl 11,1-6) en continuidad con ficará, los cristianos constituirán el la muerte. El buen grano y la ciza-
toria de Israel, que crece pese a la ña seguirán, sin embargo, creciendo
la iniciativa divina (Dt 28,62s; 30, oposición exterior (IMac l,9ss) o al hombre perfecto, en el vigor de la
juntos hasta la "siega; entonces el

168 169
Crecimiento Cruz
propietario mandará quemar a la una ción. No es una ignominia, sino un ha * reconciliado Dios a todos los
y entrojar al otro (Mt 13,30ss). Los situando el escándalo de la cruz en
título de gloria, primero para Cris- su verdadero puesto en el •designio seres (1,20); suprimiendo las anti-
evangelios, sobre todo el de Juan, to, luego para los cristianos. guas divisiones causadas por el pe-
describen el crecimiento de la opo- de Dios. Si el *Mesías fue crucifi-
I. LA CRUZ DE JESUCRISTO. 1. El es- cado, ha restablecido la •paz y la
sición de los *fariseos y del *mundo cado (Act 2,23; 4,10), «colgado del
cándalo de la cruz. «Nosotros pre- leño» (5,30; 10,39) en una forma •unidad entre judíos y paganos para
a la *revelación creciente de Jesús: dicamos a Cristo crucificado, •es- que no formen ya sino un solo
el *endurecimiento al mismo tiempo escandalosa (cf. Dt 21,23), fue sin
cándalo para los judíos y *locura duda a causa del *odio de sus her- •cuerpo (Ef 2,14-18). La cruz se
que el amor (Jn 12,37ss). Pero des- para los paganos» (ICor 1,23). Con yergue, pues, en la frontera entre las
pués de la *hora del «reino de las estas palabras expresa Pablo la reac- manos. Pero este hecho, una vez
esclarecido por la profecía, adquie- dos economías del AT y del NT.
tinieblas» (Le 22,53) viene el de la ción espontánea de todo hombre 4. La cruz, elevación a la gloria. En
exaltación {Jn 17,1). Pablo desarro- re una nueva dimensión: •realiza
puesto en presencia de la cruz re- «lo que se había escrito acerca de el pensamiento de Juan no es la
lla la misma dialéctica; la epístola dentora. ¿Cómo podría venir la sal- cruz sencillamente un •sufrimiento,
a los Romanos subraya el dinamis- vación al mundo grecorromano por Cristo» (Act 13,29). Por esto los re-
latos evangélicos de la muerte de una humillación, que halla con todo
mo de la misericordia divina más allá la crucifixión, aquel suplicio reserva- cierto sentido por razón del designio
de los progresos del mal: cuando Jesús encierran tantas alusiones a
do a los esclavos (cf. Flp 2,8), que los salmos (Mt 27,33-60 p; Jn 19, de Dios y por sus efectos saluda-
Israel llega al colmo del endureci- no sólo era una muerte cruel, sino bles; es ya la •gloria de Dios anti-
miento, la gracia se dirige a los pa- además una ignominia (cf. Heb 12, 24.28.36s): «era necesario que el
Mesías sufriera», conforme con las cipada. Por lo demás, la tradición
ganos hasta su conversión total; lue- 2; 13,13)? ¿Cómo podría procurarse anterior no la mencionaba nunca sin
go, gracias a un pequeño resto, «todo •Escrituras, como lo explicará el re-
la redención a los judíos por un ca- sucitado a los peregrinos de Emaús invocar luego la glorificación de Je-
Israel será salvo»~(Rom ll,25s), pues dáver, aquella impureza de la que sús. Pero, según Juan, en ella triunfa
«donde se multiplicó el pecado, so- había que deshacerse lo antes posi- (Le 24,25s).
3. La teología de la cruz. Pablo ya Jesús. Utilizando para designarla
breabundó la gracia» (Rom 5,20). Es ble (Jos 10,26s; 2Sa 21,9ss; Jn 19, el término que hasta entonces indi-
sin duda también el sentido de la 31), por un condenado colgado del había recibido de la tradición pri-
mitiva que «Cristo murió por nues- caba la exaltación de Jesús al cielo
«apostasía» final: colmo alcanzado patíbulo y marcado con el estigma (Act 2,33; 5,31), muestra el momen-
por «el misterio de la impiedad ya de la *maldición divina (Dt 21,22s; tros pecados según las Escrituras»
(ICor 15,3). Este dato tradicional su- to en que el •Hijo del hombre es
en acción» (2Tes 2,3-7), después de Gal 3,13)? En el calvario era fácil «elevado» (Jn 8,28; 12,32s), como
lo cual el Señor aniquilará al '"im- a los presentes chancearse con él in- ministra un punto de partida a su
reflexión teológica; reconociendo en una nueva serpiente de bronce, sig-
pío (2,8) y salvará a sus elegidos vitándole a bajar de la cruz (Mt 27, no de salvación (3,14; cf. Núm 21,
(2,13; cf. Ap 20,7-15). 39-44 p). En cuanto a los discípulos, la cruz la verdadera •sabiduría, no
quiere conocer sino a Jesús crucifi- 4-9). Se diría que en su relato de la
Esta lucha es ©1 movimiento mismo podemos imaginarnos su reacción cado (2,2). En ello, en efecto, res- pasión avanza Jesús hacia ella con
del crecimiento del reino; caracteri- horrorizada. Pedro, que, sin embargo, majestad. Sube a ella triunfalmente,
acababa de reconocer en Jesús al plandece la sabiduría del designio
za el tiempo de la Iglesia, hasta que de Dios, anunciada ya en el AT ya que allí funda su Iglesia «dando
Dios sea «todo en todos» (ICor 15, Mesías, no podía tolerar el anuncio el •Espíritu» (19,30) y haciendo que
de su sufrimiento y de su muerte (l,19s); a través de la debilidad del
28); se desarrolla también en el co- hombre se manifiesta la •fuerza de mane de su costado la •sangre y el
razón del creyente, que «prosigue (Mt 16,21ss p ; 17,22s p): ¿cómo Dios (1,25). Desarrollando esta in- •agua (19,34). En adelante habrá
su carrera para tratar de alcanzar, hubiera admitido su crucifixión? Así, tuición fundamental descubre Pablo que «mirar al que han atravesado»
habiendo él mismo sido alcanzado la víspera de la pasión anunció Je- un sentido incluso en las modalida- (19,37), pues la •fe se dirige al cru-
por Cristo Jesús» (Flp 3,12ss). sús que todos se escandalizarían a cificado, cuya cruz es el signo vivo
causa de él (Mt 26,31 p). des de la crucifixión. Si Jesús fue
«colgado del •árbol» como un maldi- de la salvación. Parece que en el
2. El misterio de la cruz- Si Jesús, mismo espíritu vio el Apocalipsis a
—> Cumplir - Edificar - Fecundidad - to, era para rescatarnos de la mal-
y los discípulos después de él, no través de este «leño» salvador el
Fruto - Mies - Perfección - Pleni- dición de la ley Gal 3,13). Su
dulcificaron el escándalo de la cruz, «leño de la vida», a través del «árbol
tud. JR cadáver expuesto sobre la cruz,
es que un misterio oculto le confe- de la cruz» «el árbol de vida» (Ap
ría sentido. Antes de pascua era «•carne semejante a la del •pecado»,
Cruz. permitió a Dios «condenar el pecado 22,2.14.19).
Jesús el único que afirmaba su nece-
Jesús murió crucificado. La cruz, que sidad, para * obedecer a la •volun- en la carne» (Rom 8,3); la sentencia II. LA CRUZ, MARCA DEL CRISTIANO.
fue el instrumento de la redención, tad del Padre (Mt 16,21 p). Después de la •ley ha sido ejecutada, pero 1. La cruz de Cristo. El Apocalip-
ha venido a ser, juntamente con la de pentecostés los discípulos, ilusio- al mismo tiempo Dios «la ha su- sis, revelando que los dos testigos
•muerte, el * sufrimiento, la *sangre, nados por la gloria del resucitado, primido clavándola en la cruz, y ha habían sido martirizados «allí donde
uno de los términos esenciales que proclaman a su vez esta necesidad, despojado a los poderes» (Col 2,14s). Cristo fue crucificado» (Ap 11,8),
sirven para evocar nuestra salva- Así, «por la sangre de su cruz» se identifica la suerte de los ^discípulos

170 171
Cruz Cuerpo

con la del Maestro. Es lo que exigía que, muertos al pecado, viviéramos misma estima que la "carne, pues el tios, a los que escribía Pablo, estaban
ya Jesús: «Si alguien quiere venir para la justicia» (IPe 2,21-24). Final- hombre se expresa enteramente tanto inclinados a pensar que la fornicación
en pos de mí, niegúese a sí mismo, mente, si bien es cierto que debe te- por él como por ella. es un acto indiferente, sin gravedad.
cargue con su cruz y me "siga» (Mt mer siempre la apostasía, que le in- En san Pablo se afirma esta dig- Pablo, para responderles, no hace
16,24 p). El discípulo no sólo debe duciría a «crucificar de nuevo por su nidad del cuerpo. Así se guarda el llamamiento a la espiritualidad del
*morir a sí mismo, sino que la cruz cuenta al Hijo de Dios» (Heb 6,6), Apóstol, a diferencia de los otros "alma, ni a alguna distinción entre
que lleva es signo de que muere al puede, sin embargo, exclamar con or- escritores del NT (p.e., Mt 27,52.58s; una vida vegetativa y una vida más
*mundo, que ha roto todos sus la- gullo con san Pablo: «Cuanto a mí, Le 17,37; Act 9,40), de utilizar el espiritual, que tal comportamiento pu-
zos naturales (Mt 10,33-39 p), que no quiera Dios que me gloríe sino en término para hablar del cadáver; siera en peligro. «Los alimentos, dice,
acepta la condición de *perseguido, la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, reserva al cuerpo lo que constituye son para el vientre, y el vientre pa-
al que quizá se quite la vida (Mt 23, por quien el mundo está crucificado una de las dignidades del hombre, ra los alimentos; Dios destruirá a és-
34). Pero al mismo tiempo es también para mí y yo para el mundo» (Gal la facultad de engendrar (Rom 1,24; tos como a aquél. Pero el cuerpo
signo de su gloria anticipada (cf. Jn 6,14). 4,19; ICor 7,4; 6,13-20); en fin, no es para la fornicación, es para el
12,26). el carácter perecedero y caduco del Señor, y el Señor para el cuerpo»
2. La vida crucificada. La cruz de —> Árbol - Locura - Muerte - Per- hombre, sobre todo la vida pecadora, (ICor 6,13). A diferencia del vien-
Cristo que, según Pablo, separaba las secución - Redención - Sabiduría - los atribuye no al cuerpo, sino a tre, es decir, de la carne perecedera
dos economías de la *ley y de la Sangre - Sufrimiento. JA y XLD la carne. Así no constituye una lista (cf. Flp 3,19), que no puede heredar
*fe, viene a ser en el corazón del de los pecados del cuerpo (en ICor del "reino de Dios (ICor 15,50), el
cristiano la frontera entre los dos Cuerpo. 6,18 el «pecado contra el cuerpo» cuerpo debe resucitar como el Señor
mundos de la *carne y del "espíritu. Contrariamente a una concepción significa probablemente un pecado (ICor 6,14), es miembro de Cristo
Es la única *justificación y la única muy propagada, el cuerpo no es contra la persona humana en su (6,15), "templo del Espíritu Santo
* sabiduría. Si se ha convertido, es sencillamente un conjunto de carne conjunto). A diferencia de la carne, (6,19). Así pues, hay que glorificar
porque ante sus ojos se han dibu- y de huesos que el hombre posee el cuerpo no merece sino respeto a Dios en el propio cuerpo (6,20).
jado los rasgos de Jesucristo en cruz durante el tiempo de su existencia por parte de aquél, al que expresa. Al paso que la carne vuelve al polvo,
(Gal 3,1). Si es justificado, no lo es terrena, del que se despoja con la 2. El cuerpo dominado por la carne. el cuerpo está destinado al Señor. De
en absoluto por las *obra® de la ley, muerte y que finalmente recupera Pero hallamos que la carne, habitada ahí su incomparable dignidad.
sino por su fe en el crucificado; el día de la resurrección. Tiene una por el pecado (Rom 7,20), ha esclavi- 2. El cuerpo de Cristo. Más exac-
porque él mismo ha sido crucifica- dignidad muy superior, que Pablo zado al cuerpo. Ahora existe ya un tamente, esta dignidad viene del he-
do con Cristo en el ""bautismo, tan- puso de relieve en una teología del «cuerpo de pecado» (Rom 6,6), así cho de haber sido el cuerpo res-
to que ha muerto a la ley para vivir cuerpo. El cuerpo no sólo reduce como hay una «carne de pecado» catado por Cristo. En efecto, Jesús
para Dios (Gal 2,19), y que ya no a la unidad a los miembros que lo (Rom 8,3); el pecado puede dominar tomó el «cuerpo de la carne» (Col
tiene nada que ver con el "mundo constituyen, sino que es expresión al cuerpo (Rom 6,16), tanto que 1,22), que lo sometió a la ley (Gal
(6,14). Así pone su "confianza en la de la persona en sus situaciones ma- también el cuerpo conduce a la 4,4). Por esta razón, entrando en la
sola "fuerza de Cristo, pues de lo yores : estado natural y pecador, con- muerte (Rom 7,24); es reducido a «semejanza de la carne del pecado»
contrario se mostraría «enemigo de sagración a Cristo, vida gloriosa. la humillación (Flp 3,21) y a la desr (Rom 8,3) vino a ser «maldición
la cruz» (Flp 3,18). I. EL CUERPO Y LA CARNE. Mientras honra (ICor 15,43); lleno de apetitos para nosotros» (Gal 3,13), «se hizo
que en el AT se designa a la carne y (Rom 6,12), también él comete accio- "pecado por nosotros» (2Cor 5,21);
3. La cruz, título de gloria del
al cuerpo con un término único nes carnales (Rom 8,13). Según la en fin, fue sometido al poder de la
cristiano. En la vida cotidiana del
(basar), en el griego del NT pueden teología paulina, el cuerpo está so- "muerte, pero su muerte fue una
cristiano, «el "hombre viejo es crucifi-
distinguirse con dos palabras: sarx metido a los tres poderes que han muerte al pecado, de una vez para
cado» (Rom 6,6), hasta tal punto
y soma; diferenciación que no ad- reducido a la carne a esclavitud: la siempre (Rom 6,10). Así, al vencer
que es plenamente liberado del pe-
quiere su pleno valor sino con la "ley, el "pecado, la "muerte (cf. Rom a la muerte, venció a la carne y al
cado. Su juicio es transformado por
interpretación de la fe. 7,5). Considerado desde este punto pecado; los poderes que crucificaron
la sabiduría de la cruz (ICor 2).
1. Dignidad del cuerpo. Como en de vista, el cuerpo no expresa ya sólo a Jesús fueron despojados de su
Por esta sabiduría se convertirá, a
todas las lenguas, el cuerpo designa a la persona humana salida de las poder (ICor 2,6.8; Col 2,15). Así
"ejemplo de Jesús, en humilde y
con frecuencia la misma realidad manos del Creador, sino que mani- pues, condenó al pecado (Rom 8,3),
«"obediente hasta la muerte, y muer-
que la carne: así la vida de Jesús de- fiesta una persona esclava de la carne transformando la maldición de la
te de cruz» (Flp 2,1-8). Mas en ge-
be manifestarse en nuestro cuerpo y del pecado. ley en bendición (Gal 3,13s; Ef
neral, debe contemplar el «modelo»
lo mismo que en nuestra carne (2Cor 2,15). Y no sólo nos libró así de una
de Cristo que «llevó nuestros pecados
4,1 Os). Para un semita merece la II. EL CUERPO Y EL SEÑOR. 1. El servidumbre, sino que, propiamente
en su cuerpo sobre el madero para cuerpo es para el Señor. Los corin-

172 173
Cuerpo Cuerpo de Cristo
hablando, nos incorporó a él: el al- presión reviste diferentes sentidos: presta particular atención a su cuer- ahora presente acá en la tierra, es,
cance universal de su vida y de su unas veces designa el cuerpo indivi- po. Desde su entrada en el mundo pues, el cuerpo de Jesús entregado,
pasión redentora hace que en ade- dual de Jesús, otras su cuerpo euca- se disponía Jesús ya a ofrecerse, su sangre derramada.
lante no haya ya sino un «solo» rístico, otras el cuerpo del que nos- puesto que Dios le había «formado 2. La experiencia eucaristica de la
cuerpo, el *cuerpo de Cristo. otros somos miembros y que es la un cuerpo» (Heb 10,5), y finalmente Iglesia. En efecto, el mismo rito,
3. El cuerpo del cristiano. Por eso Iglesia. por «la oblación de su cuerpo» nos repetido en la Iglesia, es el "memorial
todo creyente unido a Cristo puede I. EL CUERPO INDIVIDUAL DE JESÚS. santificó una vez por todas (Heb de la muerte de Cristo (ICor ll,24ss).
ahora ya triunfar de los poderes a 1. Jesús en su vida corporal. Jesús 10,10). Sin embargo, ahora está situado en
que había estado sometido en otro compartió nuestra vida corporal: este la luz de la resurrección, por la cual
3. La glorificación del cuerpo de
tiempo, ley, pecado, muerte, a través hecho básico aparece en todas las el cuerpo de Cristo ha venido a ser
Jesús. Sin embargo, el misterio no
del cuerpo de Cristo. «Murió para páginas del NT. Según la carne, dice «espíritu vivificante» (15,45); tiene
terminó con la muerte corporal de
la ley» (Rom 7,4), su «cuerpo de Pablo, desciende de los patriarcas y además una orientación escatológica,
Jesús: se consumó con su "resu-
pecado quedó destruido» (6,6), y así de la posteridad de David (Rom puesto que anuncia el retorno del
rrección. Los evangelistas subrayan
está «despojado de ese cuerpo carnal» 1,3; 9,5); nació de una mujer (Gal Señor e invita a aguardarlo (11,26).
que el cuerpo de Cristo resucitado
que va a la muerte (Col 2,11). Así, el 4,4). En los evangelios se impone Con este rito hace, pues, la Iglesia
es muy real (Le 24,39.42; Jn 20,27),
cristiano, que recibiendo el bautismo por todas partes la realidad de su una experiencia de índole particular:
pero también que no está ya sujeto
ha recorrido el itinerario entero de naturaleza humana, sin que sea ne- la «comunión en el cuerpo de Cris-
a las mismas condiciones de exis-
Cristo, debe seguirlo en su vida día cesario mencionar explícitamente su to» le hace revivir todos los aspectos
tencia que antes de la pasión (Jn
tras día; debe ofrecer su cuerpo en cuerpo: está sujeto al "hambre (Mt esenciales del misterio de la sal-
20,19.26). No es ya un «cuerpo psí-
sacrificio viviente (Rom 12,1). 4,2 p), a la fatiga (Jn 4,6), a la sed vación.
quico» (ICor 15,44), sino un «cuerpo
La dignidad del cuerpo no alcanza (4,7), al *sueño (Mt 4,38), al «sufri- de gloria» (Flp 3,21), un «cuerpo es- III. LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO.
acá abajo su máximum: el cuerpo miento... Para insistir en estas mis- piritual» (ICor 15,44). Con ello se 1. Miembros de un cuerpo único.
de esta miseria terrena y pecadora mas realidades, Juan habla más bien revela en forma espléndida el sen- Por la experiencia eucaristica toma-
será transformado en cuerpo de *glo- de la *carne de Jesús (cf. Jn 1,14), tido sagrado del cuerpo de Jesús mos también conciencia de que so-
ria (Flp 3,21), en un «cuerpo espi- fulminando el anatema contra los en la nueva economía inaugurada mos miembros del cuerpo de Cristo.
ritual» (ICor 15,44), incorruptible, que niegan a «Jesús venido en car- por la encarnación: destruido y luego «El pan que comemos, ¿no es la
que nos hará «revestir la imagen del ne» (Un 4,2; 2Jn 7). reedificado en tres días, ha reempla- comunión del cuerpo de Cristo?
*Adán celestial» (15,49). El paso 2. La muerte corporal de Jesús. zado al antiguo "templo como signo Puesto que sólo hay un pan, nosotros
del cuerpo mortal al cuerpo de Cris- Esta atención al cuerpo de Jesús se de la "presencia de Dios entre los formamos un solo cuerpo» (ICor
to celestial quisiéramos verlo reali- redobla en los relatos de la pasión. hombres. 10,16s). Nuestra unión con Cristo de-
zarse con una transformación inme- Ya en la comida de Betania su cuer- be, pues, entenderse en forma muy
II. EL SACRAMENTO DEL CUERPO DE
diata, «en un abrir y cerrar de ojos», po es ungido con miras a su sepul- realista; nosotros somos verdadera-
como el día de la parusía. Pero debe- tura (Mt 26,12 p). Finalmente muere CRISTO. 1. Esto es mi cuerpo. Des-
pués de la resurrección el cuerpo mente sus miembros, y el cristiano
mos estar prontos para otro destino: en la cruz (Mt 27,50 p) y es sepul- que se entrega a la fornicación «to-
el paso doloroso por la *muerte. De- tado (Mt 27,58ss p ; Jn 19,38ss). de Cristo no tiene sólo una existencia
celestial, invisible, «a la "diestra ma un miembro de Cristo para unirlo
bemos, pues, «preferir abandonar es- Pero este fin trivial, idéntico al de
de Dios» (Heb 10,12). En efecto, con una prostituta» (ICor 6,15). Cuan-
te cuerpo para ir a morar junto al todosi los hombres tiene, no obstante,
Jesús, antes de morir, instituyó un do Pablo dice que todos nosotros
Señor» (2Cor 5,8) en espera de la un significado particular en el miste-
rito para perpetuar bajo signos la formamos un solo cuerpo (ICor 12,
resurrección de nuestro cuerpo, por rio de la salvación: en la *cruz llevó
"presencia terrenal de su cuerpo sa- 12), que somos miembros unos de
la que formaremos finalmente y para Jesús nuestros * pecados en su cuer- otros (Rom 12,5), no se trata, pues,
siempre el cuerpo único de Cristo. po (IPe 2,24); Dios nos •recon- crificado. Los relatos de la institu-
ción "eucaristica muestran que este de una simple metáfora, como en la
cilió en su cuerpo de carne entre-
rito fue inaugurado en la perspectiva fábula griega de los miembros y
—> Alma - Carne - Cuerpo de Cris- gándolo a la *muerte (Col 1,22). El
de la cruz muy próxima, manifes- del estómago, que el Apóstol explota
to - Hombre - Resurrección. cuerpo de Cristo, verdadero "cor-
tando así el sentido de la muerte en esta ocasión (ICor 12,14-26). Su
dero pascual (ICor 5,7), fue, pues, el
XLD corporal de Jesús: «Esto es mi cuer- propio cuerpo unifica los miembros
instrumento de nuestra "redención;
po por vosotros» (ICor 11,24 p); múltiples que forman los creyen-
de su costado abierto brotó la "san-
Cuerpo de Cristo. «esto es mi sangre, la sangre de la tes por el "bautismo (ICor 12,13.27)
gre y el *agua (Jn 19,33ss). Igualmen-
Según el NT, el cuerpo de Cristo te la epístola a los Hebreos, para alianza, derramada por una multi- y por la "comunión eucaristica (ICor
desempeña una función capital en el presentar el "sacrificio de Cristo, tud» (Me 14,24 p). Lo que los sig- 10,17). En él cada cristiano tiene
misterio de la redención. Pero la ex- nos del "pan y del "vino harán desde una función particular con miras al

174 175
Cuerpo de Cristo Culto
bien del conjunto (ICor 12,27-30; ne; esto nobis praegustatum monis deber—, sino de la *confianza en el ser su testigo; así pues, el pueblo
Rom 12,4). En una palabra, en tor- in examine.» amor paterno de Dios (Mt 6,25-34 elegido debe llenar su misión tri-
no al cuerpo individual de Jesús se p; cf. 16,5-12). butando culto a Dios. (En hebreo
realiza la unidad de los hombres, —> Comunión - Cuerpo - Iglesia - Por otra parte, sea cual fuere el la palabra culto deriva de la raíz
llamados a agregarse a este cuerpo. Eucaristía - Hombre. FA terreno a que pertenezcan, los cuida- *abad, que significa «servir».)
2. El cuerpo de Cristo, que es la dos son por sí mismos un llamamien- AT. I. EL CULTO DEL VERDADERO
Iglesia. En las epístolas de la cauti- Cuidados. to a la confianza y a la •fe. Si un DIOS EN LA HISTORIA. El culto bí-
vidad vuelve san Pablo a la misma 1. Exhortaciones al cuidado. El cui- quehacer bien desempeñado permite blico evoluciona y así, en el trans-
doctrina en una perspectiva un tanto dado es, en primer lugar, la solici- en ciertos casos «sonreír al día que curso de su historia, vemos aparecer
diferente, que pone más de relieve tud que se pone en la realización viene» (Prov 31,25), los cuidados los elementos comunes a todos los
la realidad de la *Iglesia. Así como de un *trabajo o de una *misión. que acarrea son más a menudo para cultos: lugares, objetos y personas
un marido ama a su mujer «como a La Biblia admira y recomienda esta el hombre ocasión de adquirir con- sagradas (santuarios, *arca, *altares,
su propio cuerpo» (Ef 5,28), del que presencia inteligente y activa del ciencia de sus límites en la incer- •sacerdotes), tiempos sagrados (•fies-
él es la cabeza (Ef 5,23), así Cristo hombre en todos sus quehaceres. tidumbre, el *temor o la angustia. tas, *sábado), actos cultuales (puri-
ha amado a la Iglesia y se ha en- Primero en los más humildes, en el El * sufrimiento así engendrado es ficaciones, consagraciones, •circun-
tregado por ella (Ef 5,25), siendo marco de la casa, por ejemplo (Prov la ley común de todos los hombres cisión, •sacrificios, •oración en to-
como es el salvador del cuerpo (Ef 31,10-31), del oficio (Eclo 38,24-34) (Sab 7,4). Los invita a confiar al Se- das sus formas), prescripciones cul-
5,23). Así la Iglesia es su cuerpo, su o de las responsabilidades públicas ñor la «carga» de sus cuidados (Sal tuales (•ayuno, entredichos...).
•plenitud (Ef 1,23; Col 1,24), y él (50,1-4). Más alto todavía coloca la 55,23; cf. IPe 5,7), incluso si pro-
mismo es la cabeza (Col 1,18; Ef Antes del pecado las relaciones
Biblia el cuidado de los quehaceres viene de sus pecados (Sal 38,19; del hombre con Dios son sencillas;
1,22) que garantiza la unidad de espirituales: la búsqueda de la * sa- cf. Le 15,16-20), con una fe que
este cuerpo (Col 2,19). Así pues, en a condición de no infringir la prohi-
biduría (Sab 6,17; Eclo 39,1-11) o sabe que «el Altísimo toma el cuida- bición concerniente al *árbol de la
este cuerpo somos todos nosotros del progreso moral (ITim 4,15; cf. do de ellos» (Sab 5,15). Entonces
miembros (Ef 5,30), no formamos ciencia del bien y del mal, y de
Tit 3,8; ICor 12,25), la solicitud podrán «usar de este mundo» con mostrar así su dependencia, el hom-
más que *uno (Col 3,15); en efecto, del apóstol (2Cor 11,28; cf. 4,8s). todo el cuidado necesario, «como si
sea cual fuere nuestro origen, todos bre puede comer del árbol de vida
El ejemplo por excelencia es aquí verdaderamente no usaran de él» (Gen 2,9; 3,22); así podría, con un
somos reconciliados para formar un Jesús mismo, entregado sin reserva (ICor 7,31). En efecto, por encima de
solo •pueblo, un solo *hombre nue- acto de tipo cultual, comulgar con
al cumplimiento de su misión (Le todos los cuidados, «la *paz de Dios Dios. El mismo árbol de vida se halla
vo (Ef 2,14-16). Tal es en su totalidad 12,50; 22,32). Por lo demás, el cui- que rebasa toda inteligencia, guar-
el desenvolvimiento del cuerpo de también en la Jerusalén celeste, don-
dado de los «asuntos del Señor» es dará sus corazones y sus pensamien- de el culto no comporta ya interme-
Cristo. La experiencia cristiana, fun- de un orden tan elevado que, por tos en Cristo Jesús» (Flp 4,6s).
dada en la realidad histórica del diario entre Dios y sus servidores
llamamiento de Cristo, puede inducir (Ap 22,2s).
Cristo corporal y en la práctica a renunciar a los cuidados de este
eucarística, ayuda aquí a formular •mundo para cuidarse directa y total- —» Confianza - Temer - Fe - Paz. Después del pecado aparece el
en toda su profundidad el misterio mente de lo «único necesario» (ICor JDu sacrificio en el culto; los patriar-
de la Iglesia. 7,32ss; cf. Le 10,41s). cas invocan a Yahveh y le erigen
2. Los cuidados y la fe. Así pues, Culto. •altares (Gen 4,26; 8,20; 12,8). Pero
3. El cuerpo de Cristo y nuestros En todas las religiones el culto esta- Dios no acepta cualquier culto; no
cuerpos. Nuestros *cuerpos, injer- en todos los terrenos condena la
Biblia la negligencia y la pereza. blece relaciones entre el hombre y sólo mira a las disposiciones inte-
tados en Cristo, hechos sus miembros Dios. Según la Biblia, la iniciativa riores del que ofrece (Gen 4,3ss),
y templos del Espíritu Santo (ICor Pero también sabe que el hombre
está expuesto a dejarse absorber por de estas relaciones corresponde al sino que excluye ciertas formas ex-
6,19), están llamados a entrar tam- Dios vivo que se revela. Como res- teriores, como los sacrificios huma-
bién ellos en este mundo nuevo: re- los cuidados de este mundo con
detrimento de los cuidados espiri- puesta, el hombre *adora a Dios nos (Gen 22; 2Re 16,3; Lev 20,2s)
sucitarán con «Cristo, que transfi- en un culto que adopta una forma o la prostitución sagrada (IRe 22,47;
gurará nuestros cuerpos de miseria tuales (Le 8,14 p ; 16,13 p ; 21,34 p).
Jesús denunció este peligro: llama comunitaria. Este culto no sólo ex- Dt 23,18). Una vez que la alianza
para conformarlos a su cuerpo de glo- presa la necesidad que tiene el hom- ha hecho de Israel el pueblo de Dios,
ria» (Plp 3,20s). Así se consumará el a sus discípulos a cuidarse única-
mente del *reino de Dios; la liber- bre del creador, del que depende su culto es sometido a una legislación
papel del cuerpo de Cristo en nues- totalmente, sino que al mismo tiempo cada vez más precisa y exigente.
tra redención. «Ave verum corpus, tad de espíritu necesaria les vendrá
no ya de la despreocupación —los es el cumplimiento de un deber: en El centro de este culto es el arca,
natum de María Virgine; veré pas- efecto, Dios ha escogido a un pue-
sum, immolatum in cruce pro homi- quehaceres de este mundo son un símbolo de la •presencia de Dios
blo que debe «servirle» y con ello entre su pueblo; el arca, móvil en
176 177
12 - Léon
Culto Culto
un principio, se fija en diversos san- bración renueva; al mismo tiempo desecha el culto de los que desobe- 23,16-23): sin pureza de corazón son
tuarios (p.e., Silo: Jos 18,1); final- los actualiza reanimando así la fe decen (ISa 15,22). Amos e Isaías lo vanas las purificaciones rituales (Mt
mente, David la establece en Jerusa- del pueblo en un Dios que está pre- repiten fuertemente (Am 5; Is 1), y 23,25s; 5,8.23s).
lén (2Sa 6), donde Salomón construye sente y sigue siendo poderoso como leremías proclama en pleno templo Pero con su * sacrificio rebasa el
el *templo (IRe 6); éste vendrá a en el pasado (Sal 81; 106; discurso la vanidad del culto que se celebra culto antiguo. Y si testimonia su res-
ser con la reforma deuteronómica el de Dt 1-11; renovación de la alianza: en él, denunciando la corrupción peto del templo antiguo purificándolo
único lugar del culto sacrificial. Jos 24); finalmente, estimula la es- de los corazones (Jer 7). Ezequiel, el (Jn 2,14ss), al mismo tiempo anuncia
Después del exilio, el culto del peranza del pueblo y su espera del profeta sacerdote, aun anunciando que a este templo, arruinado por cul-
segundo templo es reglamentado por día en que Dios ha de inaugurar su la ruina del templo, contaminado pa de los judíos, sucederá uno nue-
prescripciones rituales que se hacen reino y en que las *naciones serán por la idolatría, describe el nuevo vo, su cuerpo resucitado (2,19ss).
remontar a Moisés, como se hace re- unidas a Israel liberado, en el culto templo de la nueva alianza (Ez Entonces tendrá fin el culto de Je-
montar a Aarón la genealogía de los del verdadero Dios. 37,26ss), que será el centro cultual rusalén (Jn 4,21).
sacerdotes, a fin de marcar el vínculo Esta perspectiva de porvenir no del pueblo fiel (Ez 40-48). El pro- 2. La Iglesia naciente no rompe con
del culto con la alianza que lo adquiere toda su amplitud sino poco feta del retorno indica con qué con- el culto *figurativo del templo sino
funda. Este vínculo lo subrayará el a poco, gracias a los profetas que dición aceptará Dios el culto de su superándolo. Como Jesús, los após-
sabio Ben Sira poco antes de la lu- anuncian la nueva alianza (Jer 31, pueblo; es preciso que sea una toles oran en el templo y en él tam-
cha sostenida por los Macabeos, para 31ss). Sobre todo en el libro de la comunidad verdaderamente fraterna bién enseñan (Act 2,46; 5,20). Pero,
que el pueblo pueda mantenerse fiel Consolación (Is 45) y en los profetas (Is 58). como lo proclama Esteban, el ver-
a la ley y al culto del único verda- postexílicos (Is 66,18-23; Zac 14, Esta comunidad se abre a los paga- dadero templo es aquel en que Dios
dero Dios (IMac 1,41-64). La litur- 16-21) donde el Dios único revela su nos que temen a Dios y observan su habita y donde reina Jesús (Act 6,
gia sinagogal, hecha de cantos y de * designio: quiere manifestarse a to- ley (Is 56,1-8). Más aún, el culto 13s; 7,48ss; 55s). Así Pablo, que
oraciones, y destinada a partir del dos los pueblos para obtener de ellos universal deberá estar descentraliza- por consideración con los judíos
exilio a mantener la vida de oración el culto que le es debido como a do (Mal 1,11). Si bien Ben Sira es convertidos, consiente en participar
comunitaria entre los judíos de la dis- creador y salvador universal. Los rebasado por tales perspectivas, sin en prácticas cultuales, a las que ellos
persión, completa la liturgia del tem- * profetas, testigos de este designio, embargo, se muestra heredero de la son fieles (Act 21,24.26; cf. ICor
plo. Sin embargo, no quita su privi- proclaman al mismo tiempo las exi- tradición profética al unir íntima- 10,32s), no se cansa de predicar
legio al templo único; y si una gencias del Dios de la alianza que mente la fidelidad a la ley y el culto que la ""circuncisión carece de valor
secta, como la de Qumrán, se separa no acepta un culto sin alma. Com- ritual (Eclo 34,18ss; 35,1-16). Y, en y que el cristiano no está ya someti-
del sacerdocio de Jerusalén, es que baten así a la vez el particularismo un Israel particularista y formalista do a las antiguas observancias. El
aspira a un culto purificado en un nacional y el formalismo ritual que que se cerrará al mensaje de Cristo, culto cristiano es nuevo (Gal 5,1.6).
templo renovado. pueden impedir que el culto de éste hallará corazones "pobres, en II. Los ORÍGENES DEL NUEVO CULTO.
I I . LOS RITOS CULTUALES Y LA PU- Israel sea el testimonio eficaz que los que los salmos habrán fomentado 1. Jesús define el nuevo culto que
RIFICACIÓN DEL PUEBLO DE DlOS. E l Dios aguarda de su pueblo. el sentido de la verdadera justicia, anuncia: el culto verdadero es es-
pueblo de Dios tomó préstamos de III. EL ALMA DEL CULTO VERDADE- condición del verdadero culto (Le piritual; no ya necesariamente sin
ritos vecinos que reflejan la vida RO: LA FIDELIDAD A LA ALIANZA l,74s), y la espera del Mesías, que ritos, pero sí imposible sin el "'Es-
de pastores nómadas o de agriculto- Por la fidelidad a la ley de la alian- inaugurará este culto perfecto (Mal píritu Santo, que hace capaces de
res sedentarios; pero a los ritos que za (Dt 6,4ss; 10,12s) prueba Israel 3,1-4). él a los que han renacido por el
adopta les confiere un sentido nue- que su culto es auténtico y que no NT. I. EL FIN DEL CULTO ANTIGUO.
mismo Espíritu (Jn 4,23s; cf. 7,37ss;
vo relacionándolos con la gesta de tiene más *Dios que a Yahveh (Éx 1. Jesús pone fin al culto antiguo 4,10.14). El sacrificio de Jesús que
la *alianza (p. e., Dt 16,1-8 respecto 20,2s p). El Dios salvador del Éxodo dándole remate. Por lo pronto lo re- sella la nueva alianza (Me 10,45; 14,
a la pascua; Lev 23,43 respecto a y del Decálogo es * santo y exige nueva conformándose con sus ritos 22ss) da su pleno sentido a las fórmu-
los tabernáculos) y con el sacrificio que sea santo el pueblo del que quie- y penetrándolos de su espíritu de las inspiradas en el culto antiguo
que la selló (Éx 5,lss; 19,6; Sal re hacer un pueblo * sacerdotal (Lev oración filial. Presentado en el tem- (Heb 10,1-18; cf. Sal 40,7ss); funda
50,5). El culto se convierte así en 19,2). Los profetas, al recordarlo, no plo a su nacimiento (Le 2,22ss), toda también el culto nuevo, pues él ha
una pedagogía permanente que da desechan los ritos, sino que piden que su vida sube al mismo para las fies- * expiado verdaderamente los peca-
a la vida religiosa de Israel sus tres se les dé su verdadero sentido. Los tas (Le 2,41; Jn 2,13; 10,22); y con dos del mundo y comunica la vida
dimensiones históricas y su movi- dones de nuestros sacrificios deben frecuencia predica en los lugares de eterna a los que comulgan en la
miento. expresar nuestra *acción de gracias reunión cultual (Me 14,49; Jn 18, *carne y en la * sangre de Cristo
El culto recuerda primero los acon- a Dios, fuente de todo *don (Sal 50). 20). Como los profetas, exige que (Jn 1,29; 6,51). Éste, en la cena,
tecimientos del pasado, cuya cele- Ya Samuel afirmaba que Dios se sea fiel al espíritu del culto (Mt inauguró en persona este banquete

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Culto Cumplir
sacrificial y dio orden de renovarlo por él, todos los hombres que espe- que ha hecho de ellos un reino de Cumplir.
(Le 22,19s). ran en él son purificados de sus sacerdotes para unirlos a su culto Nuestras vidas están jalonadas de
2. La Iglesia obedeció. En las re- pecados y pueden unirse al culto perfecto {Ap 5,9-13). proyectos abortados y de decisiones
uniones cultuales, los primeros dis- filial que Cristo tributa a su Padre Ahora bien, los ritos que nos unen mal mantenidas, notas de la debilidad
cípulos coronan sus oraciones y su en el cielo y cuya realidad es la a Cristo y a su culto celeste entra- y de la inconstancia humanas. El
comida con la «fracción del pan» vida eterna (Heb 7,26; 8,ls; 9,14.26). ñan exigencias morales. Por el "bau- Dios omnipotente y fiel, en cambio,
(Act 2,42; 20,7.11), rito eucarístico, 1. La acción pasada que conmemora tismo hemos muerto al "pecado para no se da por satisfecho con obras
cuyo sentido tradicional y cuyas exi- el culto cristiano es la ofrenda de vivir de la santa vida de Cristo resu- no acabadas: la Biblia entera da
gencias recuerda Pablo a los que Cristo por nuestra salvación, ofren- citado (Rom 6,1-11; Col 3,1-10; IPe testimonio del cumplimiento de sus
los olvidan (lCor 10,16; 11,24). da cuyos frutos son la resurrección l,14s). Pecar es, pues, hacerse in- designios.
Para participar en la *eucaristía y el don del Espíritu. Esta acción digno de comulgar en el cuerpo y Cumplir dice más que hacer: los
es necesario haber sido agregado a pone término al culto antiguo des- en la sangre del Señor, es condenarse, términos traducidos por esta pala-
la Iglesia por el rito "bautismal pres- tinado a expresar y a mantener la caso de hacerlo (lCor ll,27ss). Por bra evocan la idea de "plenitud (hebr.
crito por Jesús (Mt 28,19) como con- espera humilde y confiada de la sal- el contrario, "seguir a Cristo, unirse, malé; gr. plerun), o de acabamiento
dición de la vida nueva (Me 16,16; vación, que está ya consumada (Heb mediante una fidelidad constante, al (hebr. kalah; gr. telein) y de perfec-
Jn 3,5), y realizado por los apóstoles 7,18-28). Cristo nos da el medio de "amor que inspiró su sacrificio, es ción (hebr. tamm; gr. teleyun). Se
desde el día de Pentecostés (Act 2, recibir el fruto del sacrificio que ser una víctima viviente, en la que cumple, o remata, una obra comen-
3-41). Finalmente, por el gesto de la ofreció él en el altar de la *cruz, Dios se complace (Ef 5,ls; Rom zada (IRe 7,22; Act 14,26), es decir,
•imposición de las manos darán los participando en la eucaristía (Heb 12,ls; IPe 2,5; Heb 12,28); enton- se la lleva a término. Se cumple una
apóstoles el Espíritu a los bauti- 13,10). ces nuestro culto litúrgico, con sus palabra, una orden o una promesa:
zados (Act 8,15ss). 2. En efecto, presentemente se reali- cantos de "alabanza, expresa el cul- la palabra es como un molde hueco,
A estos tres ritos fundamentales za una "comunión que nos prepara to espiritual de nuestra "acción de en el que debe verterse la realidad;
del culto cristiano se añaden usos para la nueva comunión eterna del gracias permanente, al Padre por es la primera etapa de una activi-
tradicionales de importancia desigual: cielo; el rito *eucarístico, centro su Hijo, el señor Jesús (Col 3,12- dad, que debe proseguirse y alcanzar
celebración del domingo, «primer día del culto nuevo y canal de la vida 17). su fin.
de la "semana» (Act 20,7; lCor nueva, es el signo y el medio de 3. El último día tendrán fin los AT. PERSPECTIVAS DE CUMPLIMIENTO.
16,2), «"día del Señor» (Ap 1,10); esta comunión. Por este rito Cristo ritos que lo anuncian y que celebra- 1. Palabra de Dios y ley. La pa-
regías de disciplina, como el llevar glorioso se hace presente misterio- mos «hasta que venga» el cordero, res- labra de Dios, más que ninguna otra,
el velo las *mujeres, o su silencio en samente para que nos unamos al pondiendo a la llamada de su esposa tiende a cumplirse: «La palabra que
las asambleas cultuales, reglas insti- cuerpo y a la sangre que él ofreció (maraña tha = ¡Ven, Señor!) para sale de mi boca no vuelve a mí
tuidas con miras al buen orden y y seamos así todos un solo *cuerpo, consumar sus nupcias con ella (lCor vacía» (Is 55,11). Dios «no habla
a la paz (lCor 11,5-16; 14,34.40). glorificando al Padre por Cristo y con 11,26; 16,22; Ap 19.7; 22,17). En- en vano» (Ez 6,10). Su "ley, sus ór-
III. ESTRUCTURA Y TRIPLE ASPECTO él, bajo la moción del Espíritu Santo tonces no habrá ya templo para sim- denes exigen obediencia (Éx 20, etc.)
DEL CULTO CRISTIANO. El culto de (lCor 10,I6s; ll,24ss; Flp 3.3). bolizar la presencia de Dios; en la y finalmente la obtendrán (Dt 4,30s;
la Iglesia, como el de Israel, tiene De esta manera tenemos acceso al Jerusalén celestial la "gloria del Se- 30,6ss; Ez 36,27).
un aspecto triple; conmemora una santuario celestial (Heb 10,19ss), don- ñor no se manifestará ya por signos 2. Profecías. Las "profecías divi-
obra divina del pasado; lo actuali- de mora Cristo, sacerdote eterno (Ap 21,22). Porque en la ciudad nas, tarde o temprano se realizan:
za; confiere también al cristiano (Heb 7.24s; 9,lls.24); allí se cele- santa de la eternidad los servido- «Ha tiempo predije... de improviso
vivir en la esperanza del día en que, bra la "adoración del Padre en espí- res del Señor que le rindan culto no obré, y todo se ha cumplido» (Is
en Cristo, se manifestará con ple- ritu y en verdad, único culto digno serán ya pecadores, sino "hijos, que 48,3; cf. Zac 1,6; Ez 12,21-28). El
nitud la gloria de Dios. Pero, a pesar del Dios viviente (Jn 4,23s; Heb en el universo renovado e iluminado cumplimiento es la marca de Dios,
de los préstamos de ciertos ritos del 9,14). Es celebrada por el "cordero por la gloria de Dios y del cordero que garantiza la vocación de un pro-
culto antiguo, el culto cristiano no inmolado, delante del trono de Dios, verán a su Padre cara a cara y feta y la autenticidad de su mensaje
es una mera *figura del culto veni- en el cielo, verdadero templo de beberán en la fuente misma el "agua (Dt 18,22). El AT afirma más de
dero, sino que es su *imagen; la no- Dios, donde está la verdadera "arca viva del "Espíritu (Ap 21,1-7.23; una vez que de hecho tal aconteci-
vedad del culto cristiano proviene de la alianza (Ap 5,6; 11,19). Los 22,1-5). miento se ha producido «para cum-
de su fundamento, que es el •sa- elegidos que glorifican a Dios con el plir la palabra de Yahveh» transmiti-
crificio perfecto y definitivo de Cristo, sanctus, cuyo eco oyó Isaías (Ap —> Adoración - Altar - Fiestas - Ora- da por un profeta. De esta manera
Hijo de Dios (Heb l,2s). Por él es 4,2-11; Is 6,lss), glorifican también al ción - Piedad - Puro - Servir - Tem- se presenta la conservación del linaje
perfectamente glorificado el Padre; cordero que es su Hijo (Ap 14,1) y plo. MFL de David y la construcción del tem-

180 181
Cumplir David

pío (IRe 8,24), la marcha a la cau- y el contexto insiste mediante la re- gua ley puede presentarse sin para- da por el dinamismo mismo de la
tividad y el retorno para la recons- petición del «se ha consumado» (19, doja como su abrogación. Cuando gracia (Col l,10s). En las *obras
trucción del templo (2Par 36,21ss; 30). Le no emplea este último verbo llega lo que es perfecto, halla fin lo se cumple o consuma la *fe (Sant
Esd l,ls). Estas realizaciones pasa- sino en relación con la pasión (Le que es parcial (cf. ICor 13,10). Tal 2,22; cf. Gal 5,6), y asimismo el
das son prenda de los cumplimien- 12,50; 18,31; 22,37), y" según la es el punto de vista de san Pablo. amor de Dios (Un 2,5; 4,12). Pero
tos futuros. Epístola a los Hebreos Jesús se cum- Por una parte, la caridad que resu- estas realizaciones se sitúan en los
3. Los tiempos se cumplen. El cum- plió, se llevó a término por su pa- me la ley, la domina y la informa, antípodas del legalismo combatido
plimiento, por muy repentino que sea sión (Heb 2,10; 5,8s). suprimiendo de hecho la esclavización por Pablo: no se trata ya de un
a veces, no se produce al azar, sino Así pues, todos los cumplimientos a las prescripciones. «El que ama andamiaje humano, sino de una •fe-
«a su tiempo» (Le 1,20), al término de la historia sagrada están orien- al otro ha cumplido la ley» (Rom cundidad divina (Gal 5,22s; Jn 15,5).
de una especie de gestación. Para tados hacia la venida de Cristo, y 13,8; cf. Rom 13,10; Gal 5,14). 3. Fin de los tiempos. La obra con-
que se realice una palabra es pre- en la vida de Cristo todos los cum- Por otra parte, el espíritu legalista sumada en la cruz de Cristo se
ciso que «se cumpla su tiempo» (p.e.. plimientos de la Escritura culminan queda minado por su base; el hom- despliega de esta manera en el tiem-
(Jer 25,12), y para que se realice en su *sacriflcio; así fue como «en bre no puede pretender forjarse su po hasta que venga «el fin del mun-
el entero *designio de Dios será él todas las *promesas de Dios perfección cumpliendo la ley. «Para do» (Mt 24,3 p) anunciado por el
preciso que llegue la plenitud de los tuvieron su sí» (2Cor 1,20). que la justicia de la ley se cum- AT y por el NT (*día del Señor),
tiempos (Ef 1,10; Gal 4,4; cf. Me 2. La ley. La palabra de Dios no pliera en nosotros» fue necesario que será la manifestación plenana del
1,15). es sólo promesa, sino también exi- que Dios enviara a su Hijo (Rom cumplimiento del designio de Dios
NT. «SE HA CONSUMADO». En efec- gencia. En el sermón de la montaña, 8,3s) y que por su Hijo recibiéramos en Cristo (cf. ICor 15,23s).
to, el tiempo por excelencia del cum- hablando Jesús de la *ley proclama el Espíritu. Por esta razón «no es-
plimiento es el del NT. Los evan- que no vino para «abolir, sino para tamos ya bajo la ley, sino bajo la —> Designio de Dios - Escritura - Fi-
gelistas, sobre todo Mateo, se apli- cumplir» (Mt 5,17). •gracia» (Rom 6,15). gura - Ley - Nuevo - Obras - Per-
can a convencernos de ello. El contexto nos da a entender La realización de obras es requeri- fección - Plenitud - Profeta. AV
1. Profecías. La fórmula «para que que Jesús, lejos de suprimir la ley
se cumpla lo que había sido dicho mosaica, profundiza sus preceptos:
por...» se halla diez veces en Mt, extiende la exigencia hasta a la in-
en el caso de la concepción virginal tención y al deseo secreto. Pero sobre
y de la huida a Egipto, de la cura- todo renueva la ley, la hace «per-
ción de los enfermos, de ¡a enseñan-
za en parábolas, de la entrada triun-
fecta» (Sant 1,25), revelando plena-
mente su exigencia central, que da
D
fal en Jerusalén, de los denarios de la clave de todas las otras, el man-
Judas... Fórmulas análogas se en- damiento del *amor. Allí se encuen-
cuentran en los otros evangelios. tran la ley y los profetas, resumidos David. chas a David (Act 13,32-37) y dará
Estas observaciones de detalle tie- y elevados a su perfección (Mt 7,12; 1. Presencia permanente de David. a la historia su sentido (Ap 5,5).
nen por objetivo hacernos compren- 22,40 p). La figura de David, como hombre ¿Cómo logró el personaje David
der que todo el AT estaba orientado Por lo demás Jesús, para «cumplir y como rey, tiene un relieve tal que este puesto distinguido en la historia
hacia la revelación de Jesús; los la ley», no se contenta con promul- no cesa de ser para Israel el tipo del de la salvación?
cumplimientos que en él se subraya- gar su mandamiento; él mismo, al Mesías que debe nacer de su raza. 2. El elegido de Dios. David, lla-
ban no eran sino una lenta prepara- que «conviene cumplir toda •justi- A partir de David, la *alianza con mado por Dios y consagrado por la
ción para la plena realización del cia» (Mt 3,15), realiza en su per- el pueblo se hace a través del *rey, •unción (ISa 16,1-13), es constante-
designio de Dios en la existencia te- sona y en la de sus creyentes todo como lo hace notar Ben Sirá al final mente el «•bendito» de Dios, al
rrena de Jesús. lo que exige: su sacrificio es la cul- del retrato que hace de él (Eclo que Dios asiste con su •presencia;
En esta misma existencia no todos minación del amor (Jn 15,13), como 47,2-11). Así el trono de Israel es porque Dios está con él, prospera
los cumplimientos se sitúan al mis- también es su fuente; Cristo, «lle- el trono de David (I® 9,6; Le 1,32): en todas sus empresas (ISa 16,18), en
mo nivel. Uno de ellos, y sólo uno, gado a su cumplimiento» o consu- sus *victorias anuncian la que el su lucha con Goliat (ISa 17,45ss),
se designa como una «consumación»: mación (Heb 5,9), por el mismo he- •Mesías, lleno del Espíritu que repo- en sus guerras al servicio de Saúl
la muerte de Jesús en la cruz. En la cho «consumó (o perfeccionó) a los sa sobre el hijo de Jesé (ISa 16,13; (ISa 18,14 ss) y en las que él mismo
fórmula de Jn 19,28 «para que se santificados» (Heb 10,14; cf. Jn 17, Is 11,1-9), reportará sobre la injus- emprenderá como rey y liberador de
cumpliese la Escritura», el verbo 4.23). ticia. Por la victoria de su resurrec- Israel: «Por dondequiera que iba le
teleyum reemplaza al habitual plerun, Semejante cumplimiento de la antí- ción cumplirá Jesús las promesas he- daba Yahveh la victoria» (2Sa 8,14).

182 183
David Demonios

David, encargado como *Moisés mostró débil con sus hijos ya antes de las gracias prometidas a David» tante de la medicina, ya que toda
de ser el «pastor de Israel (2Sa 5,2), de su vejez; pero ¡qué magnanimi- (Is 55,3). De esta "fidelidad no se •enfermedad se atribuía a la acción
hereda las promesas *hechas a los dad en su fiel *amistad con Jonatás, puede dudar aun en lo más duro de de algún espíritu maligno.
patriarcas, y en primer lugar la de en el respeto que muestra siempre la *prueba (Sal 89,4s.20-46). El AT, en sus principios, no niega
poseer la *tierra de Canaán. Es el hacia Saúl! algunos detalles revelan Cuando se cumplen los tiempos la existencia y la acción de seres de
artífice de esta toma de posesión su nobleza de alma: respeto del se llama, pues, a Cristo «Hijo de este género. Utiliza el folklore, que
por la lucha contra los filisteos, inau- arca (2Sa 15,24-29), respeto de la David» (Mt 1,1); este título mesiá- puebla las ruinas y los lugares •de-
gurada en tiempos de Saúl y prose- vida de sus soldados (2Sa 23,13-17), nico no había sido nunca rehusado siertos con presencias oscuras, mez-
guida durante su propio reinado (2Sa generosidad (ISa 30,21-25) y perdón por Jesús, pero no expresaba plena- cladas con las bestias salvajes: sáti-
5,17-25; cf. 10-12). La conquista de- (2Sa 19,16-24). Por lo demás se mente el misterio de su persona. Por ros velludos (Is 13,21; 34,12), Lilit,
finitiva es coronada por la toma de muestra político avisado, que se gran- eso Jesús, viniendo a cumplir las el demonio de las noches (Is 34,14).,.
•Jerusalén (2Sa 5,6-10), a la que jea simpatías en la corte de Saúl y promesas hechas a David, proclama Les entrega lugares malditos, como
se llamará «ciudad de David». Se cerca de los ancianos de Judá (ISa que es más grande que él: es su Babilonia (Is 13) o el país de Edom
convierte en la capital de todo Is- 30,26-31), desaprobando el asesinato •Señor (Mt 22,42-45). No es sola- (Is 34). El ritual de la expiación or-
rael, en torno a la cual se efectúa de Abner (2Sa 3,28-37) y vengando mente «el siervo David», pastor del dena que se abandone al demonio
la "unidad de las tribus. Es que el el homicidio de Isbaal (2Sa 4,9-12). pueblo de Dios (Ez 34,23s), sino que Azazel el buco cargado con los pe-
*arca introducida por David ha hecho 4. El Mesías, hijo de David. El es Dios mismo que viene a apacen- cados de Israel (Lev 16,10). En torno
de lerusalén una nueva ciudad santa éxito de David hubiera podido hacer tar y a salvar a su pueblo (Ez 34, al hombre enfermo se interroga tam-
(2Sa 6,1-19) y David desempeña en creer que se habían realizado las 15s), este Jesús, «retoño de la raza bién a las fuerzas malignas que lo
ella las funciones sacerdotales (2Sa promesas de Dios. Entonces una de David», cuyo retorno aguardan atormentan. Primitivamente, males
6,17s). Así «David y toda la casa nueva y solemne profecía da nuevo e invocan el Espíritu y la esposa tales como la peste (Sal 91,6; Hab
de Israel» no forman sino un solo impulso a la esperanza mesiánica (Ap 22,16s). 3,5) o la fiebre (Dt 32,24; Hab 3,5)
*pueblo en torno a su Dios. (2Sa 7,12-16). A David que pro- son considerados como azotes de
3. El héroe de Israel. David res- yecta construir un * templo responde Dios, que los envía a los hombres
—> Alianza - Jerusalén - Mesías -
ponde a su vocación con una profun- Dios que quiere construirle una des- culpables, como envía su mal espí-
Pastor - Oración - Rey - Servidor.
da adhesión a Dios. Su religión se cendencia eterna (banah = «*edifi- ritu a Saúl (ISa 16,14s.23; 18,10;
RM
caracteriza por la espera de la hora car»; ben: «hijo)»: «yo te edificaré 19,9) y el •ángel exterminador a
Demonios.
de Dios; así se guarda de atentar una casa» (7,27). Así orienta Dios Egipto, a Jerusalén o al ejército
contra la vida de Saúl, incluso cuan- hacia el porvenir la mirada de Is- El semblante de los demonios, seres asirio (Éx 12,23; 2Sa 24,16; 2Re
do tiene ocasión de deshacerse de su rael. Promesa incondicionada, que no espirituales maléficos, no se esclare- 19,35).
perseguidor (ISa 24; 26). Es el hu- destruye la *alianza del Sinaí, sino ció sino lentamente en la revelación.
En un principio los textos bíblicos Pero después del exilio se estable-
milde servidor, confuso por los privi- que la confirma concentrándola en el
utilizaron ciertos elementos tomados ce mejor la separación entre el mun-
legios que Dios te otorga (2Sa 7, rey (7,24). En adelante Dios, presente
de las creencias populares, sin po- do angélico y el mundo diabólico.
18-29), y por esto es el modelo de en Israel, le guía y le mantiene en
nerlos todavía en relación con el El libro de Tobías sabe que son los
los «pobres» que, imitando su aban- la unidad por la dinastía de David.
misterio de *Satán. Al final todo demonios los que atormentan al
dono a Dios y su esperanza llena El salmo 132 canta el vínculo esta-
adquirió sentido a la luz de Cristo, hombre (Tob 6,8) y que los ángeles
de certidumbre, prolongan su ora- blecido entre el arca, símbolo de la
venido al mundo para liberar al hom- tienen la misión de combatirlos (Tob
ción en las alabanzas y en las sú- presencia divina, y el descendiente
bre de Satán y de sus satélites. 8,3).
plicas del salterio. de David.
AT. 1. En los orígenes de la creen- Sin embargo, para presentar al
Al «chantre de los cánticos de Así se comprende la importancia cia. El antiguo Oriente daba un ros- peor de ellos, al que mata, el autor
Israel» (2Sa 23,1) atribuyen los le- del problema de la sucesión al trono tro personal a las mil fuerzas oscu- no tiene reparo en recurrir todavía
vitas, además de numerosos salmos, davídico y las intrigas a que da lu- ras, cuya presencia se sospecha por al folklore persa, dándole así el
el plano del templo (lPar 22; 28), así gar (cf. 2Sa 9-20; IRe 1). Y toda- detrás de los males que asaltan al nombre de Asmodeo (Tob 3,8; 6,
como la organización del culto (lPar vía se comprende mejor el puesto hombre. La religión babilónica te- 14). Se ve que el AT, tan tajante
23-25) y de sus cantos (Neh 12,24.36). de David en los oráculos proféticos nía una demonología complicada y acerca de Ja existencia y la acción de
La gloria religiosa de David no (Os 3,5; Jer 30,9; Ez 34,23s). Para en ella se practicaban numerosos los espíritus malignos como de la
debe hacer olvidar al hombre; tuvo ellos, evocar a David es afirmar el exorcismos para librar a las perso- de los *ángeles, no tuvo durante mu-
sus debilidades y sus grandezas; amor celoso de Dios a su pueblo nas, a las cosas, a los lugares hechi- cho tiempo sino una idea bastante
rudo guerrero, astuto también (ISa (Is 9,6) y su fidelidad a su alianza zados; estos ritos esencialmente má- flotante de su naturaleza y de sus
27,10ss), cometió graves faltas y se (Jer 33,20ss), «alianza eterna, hecha gicos constituían una parte impor- relaciones con Dios.

184 185
Demonios Deseo

2. Los demonios divinizados. Ahora cismos (Tob 6,8; 8,2s; cf. Mt 12,27). nios se creían instalados en el mun- bres (ITim 4,1), contra los que eje-
bien, para los paganos era una ten- Éstos no son, como en otro tiempo do como dueños y señores; Jesús cutan prodigios engañosos, puestos
tación constante tratar de granjearse en Babilonia, de orden mágico, sino vino para perderlos (Me 1,24). Ante al servicio de la *bestia (Ap 16,13s).
a estos espíritus elementales tribu- de orden deprecatorio: se espera, en la autoridad que manifiesta frente a Satán y sus auxiliares están en ac-
tándoles un culto sacrificial, en una efecto, que Dios reprima a Satán y ellos quedan las turbas estupefactas ción por detrás de todos estos hechos
palabra, haciendo de ellos dioses. a sus aliados, si se invoca el poder (Mt 12,23; Le 4,35ss). Sus enemigos humanos que se oponen al progre-
Israel no estaba al abrigo de la ten- de su *nombre (cf. Z a c 3,2; Jds 9). le acusan: «Por Beelzebub, prínci- so del Evangelio. Incluso las prue-
tación. Abandonando a su creador, Se sabe, además, que Miguel y sus pe de ¡os demonios, expulsa a los bas del Apóstol se pueden atribuir
se volvía también hacia los «otros ejércitos celestes están en lucha per- demonios» (Me 3,22 p ) ; «¿no esta- a un ángel de Satán (2Cor 12,7).
dioses» (Dt 13,3.7.14) o, dicho con petua con ellos y que vienen en ayu- rá él mismo poseído por el demo- Pero gracias al Espíritu Santo se
otras palabras, hacia demonios (Dt da de los hombres (cf. Dan 10,13). nio?» (Me 3,30; Jn 7,20; 8,48s.52; sabe ahora discernir los espíritus
32,17), llegando hasta a ofrecerles NT. 1. Jesús, vencedor de Satán. La 10,20s). Pero Jesús da la verdadera (ICor 12,10), sin dejarse embaucar
sacrificios humanos (Sal 106,37). Se vida y la acción de Jesús se sitúa explicación: expulsa a los demonios por los falsos prestigios del mundo
prostituía a los sátiros (Lev 17,7), en la perspectiva de este duelo entre por el espíritu de Dios, lo cual prue- diabólico (cf. ICor 12,lss). La Igle-
que merodeaban sus altos lugares dos mundos, cuyo objeto es en de- ba que el *reino de Dios ha llegado sia que, como Jesús, está empeñada
ilegales (2Par 11,15). Los traducto- finitiva la salvación del hombre. Je- ya a los hombres (Mt 12,25-28 p). en una guerra a muerte, conserva
res griegos de la Biblia sistematiza- sús afronta personalmente a Satán y Satán se creía fuerte, pero es desalo- una esperanza invencible: Satán, ya
ron esta interpretación demoníaca de reporta contra él la victoria (Mt 4, jado por otro más fuerte (Mt 12, vencido, sólo tiene ahora un poder
la *idolatría, identificando formal- 11 p ; Jn 12,31). Afronta también a 29 p). limitado; el final de los tiempos verá
mente con los demonios a los dioses los espíritus malignos que tienen po- su derrota definitiva y la de todos
En adelante los exorcismos se
paganos (Sal 96,5; Bar 4,7), intro- der sobre la humanidad pecadora y sus auxiliares (Ap 20,lss.7-10).
efectuarán, pues, en el *nombre de
duciéndolos incluso en los contextos los vence en su terreno. Jesús (Mt 7,22; Me 9,3 8s). Jesús, al
en que el original hebreo no habla-
Tal es el sentido de los numero- enviar en *misión a sus discípulos —> Ángeles - Astros - Bestia - De-
ba de ellos (Sal 91,6; Is 13,21; 65,
sos episodios en que entran en es- les comunica su poder sobre los de- sierto - Espíritu - Enfermedad - Sa-
3). Así el mundo de los demonios
cena posesos: el endemoniado de la monios (Me 6,7.13 p). D e hecho los tán. JBB y PG
se convertía en un universo rival de
sinagoga de Cafarnaúm (Me 1,23-27 discípulos comprueban que les están
Dios.
p) y el de Gádara (Me 5,1-20 p), la sumisos los demonios, prueba eviden- Deseo.
3. El ejército satánico. En el pen- hija de la sirofenicia (Me 7,25-30 p) te de la caída de Satán (Le 10,17- En el budismo la perfección supre-
samiento del judaismo tardío se or- y el muchacho epiléptico (Me 9,14- 20). Tal será en todos los siglos uno ma es «matar el deseo». ¡Qué aleja-
ganiza este mundo en forma más sis- 29 p), el endemoniado mudo (Mt 12, de los signos que acompañarán a la dos de este sueño aparecen los hom-
temática. Se considera a los demo- 22ss p) y María de Magdala (Le 8, predicación del Evangelio, juntamen- bres de la Biblia, aun los más próxi-
nios como ángeles caídos, cómplices 2). Las más de las veces se entre- te con los milagros (Me 16,17). mos a Dios! La Biblia, por el con-
de *Satán, venidos a ser sus auxilia- mezclan posesión diabólica y enfer- 2. El combate de la Iglesia. Efec- trario, está llena del tumulto y del
res. Para evocar su caída se utiliza medad (cf. Mt 17,15.18); así, unas tivamente, las liberaciones de pose- conflicto de todas las formas del de-
unas veces la imaginería mítica de veces se dice que Jesús cura a los sos reaparecen en los Hechos de los seo. Desde luego, está muy lejos
la *guerra de los *astros (cf. Is 14,12) posesos (Le 6,18; 7,21) y otras que apóstoles (Act 8,7; 19,11-17). Sin de aprobarlas todas, y aun los de-
o del combate primordial entre Yah- expulsa a los demonios (Me 1,34-39). embargo, el duelo de los enviados seos más puros deben experimentar
veh y las * bestias que personifican Sin poner en duda casos muy cla- de Jesús con los demonios adopta una purificación radical, pero así es
al *mar, otras veces se recurre a la ros de posesión (Me l,23s; 5,6), hay también otras formas: lucha contra como adquieren toda su fuerza y
vieja tradición de los hijos de Dios que tener en cuenta la opinión de la la magia, contra las supersticiones de dan a la existencia del hombre todo
enamorados de las mujeres (Gen 6, época, que atribuía directamente al todas clases (Act 13,8ss; 19,18s) y
su valor.
lss; cf. 2Pe 2,4), otras se los repre- demonio fenómenos que hoy son de contra la creencia en los espíritus
I. E L DESEO DE VIVIR. Como raíz de
senta en sacrilega rebelión contra la esfera de la psiquiatría (Me 9, adivinatorios (Act 16,16); lucha con-
todos los deseos del hombre existe la
Dios (cf. Is 14,13s; Ez 28,2). De 20ss). Sobre todo, hay que recordar tra la idolatría, en que se hacen ado-
indigencia esencial y su necesidad
todos modos los demonios son con- que toda enfermedad es signo del rar los demonios (Ap 9,20) e invi-
fundamental de poseer la *vida en
siderados como espíritus impuros ca- poder de Satán sobre los hombres tan a los hombres a su mesa (ICor
(cf. Le 13,11). la plenitud y desarrollo de su ser.
racterizados por la soberbia y la lu- 10,20s); lucha contra la falsa sabi-
juria. Atormentan a los hombres y duría (Sant 3,15), contra las doctri- Este dato de la naturaleza está den-
Al afrontar a la enfermedad, afron- tro del orden, y Dios lo consagra.
se esfuerzan por arrastrarlos al mal. nas demoníacas que en todo tiempo
ta Jesús a *Satán; otorgando la cu- La máxima del Sirácida: «No te
Para combatirlos se recurre a exor- se esforzarán por engañar a los hom-
ración, triunfa de Satán. Los demo- prives del bien del día y no dejes pa-

186 187
Deseo Desierto

sar la parte de goce que te toca» ne, concupiscencia de los ojos, so- la carne con sus pasiones y sus con- de sus «hermanos tan amados y tan
(Eclo 14,14) no expresa la más ele- berbia de la "riqueza» (Un 2,16; cupiscencias» (Gal 5,24; cf. Rom 6, deseados» (Flp 4,1), que «desea a
vada sabiduría bíblica; sin embar- cf. Sant 1,14s) y su reino en la hu- 12; 13,14; Ef 4,22) y de dejarse todos en las entrañas de Cristo»
go, si Jesucristo no la canoniza como manidad es el mundo, reino de «guiar por el Espíritu» (Gal 5,16). (1,8), de su gozo al sentir, a través
el ideal, por io menos la presupone *Satán. Este «deseo del Espíritu», libera- del testimonio de Tito, el «ardiente
como una reacción normal, puesto La Biblia, historia del hombre, do por Cristo, estaba ya presente en deseo» que tienen de él los corintios
que si sacrifica su vida, lo hace para está llena de estos deseos que arras- la *ley, que es «espiritual» (Rom (2Cor 7,7), fruto cierto de la acción
que sus ovejas «tengan la vida y la tran al hombre; como palabra de 7,14). Todo el AT está sostenido por de Dios (7,11). Sólo este deseo es
tengan abundantemente» (Jn 10,10). Dios describe sus funestas conse- un profundo deseo de Dios. Con el capaz de contrapesar el deseo fun-
El lenguaje de la Escritura confir- cuencias. En el desierto, Israel, que deseo de adquirir la *sabiduría (Prov damental de Pablo, el deseo de Cristo
ma esta presencia natural y este va- sufría de *hambre, en lugar de ali- 5,19; Eclo 1,20), con la nostalgia y, más exactamente, de la comunión
lor positivo del deseo. Muchas com- mentarse de la *fe en la palabra de de *Jerusalén (Sal 137,5), con el con él, «el deseo de partir y estar
paraciones evocan los deseos más Dios (Dt 8,1-5), no piensa sino en deseo de subir a la ciudad santa con Cristo» (Flp 1,23), «de morar
ardientes: «Como el ciervo desea llorar por las carnes de Egipto y (128,5) y al *templo (122,1), con el junto al Señor» (2Cor 5,8). Porque
las aguas vivas» (Sal 42,2), «como en echarse sobre las codornices, y los deseo de conocer la palabra de Dios el grito del «hombre de deseo», el
los ojos de una sierva están puestos culpables perecen, víctimas de su a través de todas sus formas (119, grito del «Espíritu y de la esposa»
en la mano de su señora» (123,2), concupiscencia (Núm 11,4.34). Da- 20.131.174), corre profundamente un es: «¡ven!» (Ap 22,17).
«más que espera la aurora un centi- vid, cediendo a su deseo, se apodera deseo que polariza todas las energías,
nela nocturno» (130,6), «dame a sen- de Betsabé (2Sa ll,2ss), desencade- que ayuda a desenmascarar las ilu- —> Buscar - Hambre y sed.
tir el son de la alegría y de la fiesta» nando una serie de ruinas y de pe- siones y las falsificaciones (cf. Am PMG y JG
(51,10). Más de una vez los profetas cados. Ajab, por haber seguido el 5,18; Is 58,2), a superar todas las
y el Deuteronomio apoyan sus ame- consejo de Jezabel y cedido así a su decepciones, el único deseo de Dios:
nazas y sus promesas en las aspira- Desierto.
deseo despojando a Nabot de su vi- «¿Qué otro tengo yo en el cielo? La significación religiosa del desier-
ciones permanentes del hombre: ña, condena a muerte a su dinastía Contigo nada ansio yo sobre la tie-
plantar, edificar, unirse en matrimo- to se orienta diferentemente según
(IRe 21). Los dos ancianos desean rra. Mi carne y mis entrañas se con- que se piense en un lugar geográfi-
nió (Dt 28,30; 20,5ss; Am 5,11; a Susana «hasta perder la cabeza» sumen, mas el Señor es, para siem-
9,14; Is 65,21). Aun el anciano, al co o en una época privilegiada de
(Dan 13,8.20) y pagan con su vida pre, mi roca y mi porción» (Sal 73, la historia de la salvación. Desde el
que Dios ha «hecho ver tantos ma- este pecado. 25s; cf. 42,2; 63,2).
les y aflicciones», no debe renunciar primer punto de vista es el desierto
La ley, todavía más categórica- IV. DESEO DE COMUNIÓN. Si nos es una tierra que no ha bendecido
a esperar que venga todavía a «ali- posible desear a Dios más que nin-
mentar su vejez y a consolarlo» (Sal mente, apuntando al "corazón, fuen- Dios: allí es rara el agua, como en
te de pecado, prohibe el deseo cul- guna cosa en el mundo, es en unión el huerto del paraíso, antes de la
71,20s). con el deseo de Jesucristo. Jesús está
pable: «No codiciarás la casa... la lluvia (Gen 2,5), la vegetación raquí-
II. LAS PERVERSIONES DEL DESEO. El mujer., de tu prójimo» (Éx 20,17). poseído de un deseo ardiente, ansio- tica, la habitación imposible (Is 6,
deseo, por ser algo esencial y que Jesús no creará esta exigencia, sino so, que sólo apagará su "bautismo, 11); hacer de un país un desierto es
no se puede desarraigar, puede ser que revelará su alcance (Mt 5,28). su pasión (Le 12,49s), el deseo de hacerlo semejante al caos de los orí-
para el hombre una *tentación per- III. LA CONVERSIÓN DEL DESEO. La dar "gloria a su Padre (Jn 17,4) y genes (Jer 2,6; 4,20-26), lo que me-
manente y peligrosa. Si Eva *pecó, novedad del Evangelio consiste en de mostrar al mundo hasta dónde recen los pecados de Israel (Ez 6,14;
fue por dejarse seducir por el *árbol primer lugar en despejar con la ma- puede amarle (14,30). Pero este de- Lam 5,18; Mt 23,38). En esta tierra
prohibido, que era «bueno para co- yor nitidez lo que todavía estaba in- seo del "Hijo orientado hacia su infértil habitan "demonios (Lev 16,
merse, hermoso a la vista» (Gen 3,6). volucrado en el AT: «Lo que pro- "Padre es inseparable del deseo que 10; Le 8,29; 11,24), sátiros (Lev
La *mujer, por haber así cedido a cede del corazón es lo que hace al le lleva hacia los suyos y que, mien- 17,7) y otras "bestias maléficas (Is
su deseo, en adelante será víctima hombre impuro» (Mt 15,18); consis- tras avanzaba hacia su pasión, le 13,21; 14,23; 30,6; 34,11-16; Sof
del deseo que la impulsa hacia su te sobre todo en proclamar como hacía «desear ardientemente comer 2,13s). En resumen, en esta perspec-
marido y sufrirá la ley del hombre una certeza la liberación de los ape- la "pascua» con ellos (Le 22,15). tiva el desierto se opone a la tierra
(3,16). En la humanidad es el pecado titos que tenían encadenado al hom- habitada como la "maldición a la
como un deseo selvático pronto a Este deseo divino de una "comu- "bendición.
bre. Estos apetitos, este «deseo de
saltar y que hay que tener a raya nión con los hombres, «yo cerca de
la carne, son la *muerte» (Rom 8,6), Ahora bien, y tal es el punto de
con la fuerza (4,7). Este deseo de- él y él cerca de mí» (Ap 3,20), sus-
pero el cristiano que posee el "Es- vista bíblico dominante, Dios quiso
sencadenado es la apetencia o concu- cita en el NT un eco profundo. Las
píritu de Dios es capaz de seguir el hacer pasar a su pueblo por esta
piscencia, «concupiscencia de la •car- cartas paulinas en particular están
«deseo del espíritu», de «crucificar «tierra espantosa» (Dt 1,19), para
llenas del deseo que siente el Apóstol,

188 189
Desierto Desierto

hacerle entrar en la tierra en la que parable con la buena tierra de *Egip- en transformarla en un lugar de pros- el *maná se convierte en un * ali-
fluyen leche y miel. Este aconteci- to, en la que no faltaban alimento peridad idolátrica e impía, con ten- mento celeste (Sal 78,24), un *pan
miento va a transformar el simbolis- y seguridad; era el camino de la fe dencia a preferir los dones de la de sabores variados (Sab 16,21). Aho-
mo precedente. Si el desierto sigue pura en el que guiaba a Israel. Aho- alianza a la alianza del donador. En- ra bien, estos dones son también
conservando el carácter de lugar de- ra bien, desde las primeras etapas tonces el tiempo del desierto apare- prenda de una presencia actual, pues
solado, sobre todo evoca una época murmuran los hebreos contra la dis- cerá como privilegiado y se aureolará Dios es fiel. Es un padre amoroso
de la historia sagrada: el nacimien- posición del Señor: ni seguridad, ni de la gloria divina. (Os 11), un *pastor (Is 40,11; 63,
to del pueblo de Dios. El simbolis- agua, ni carne... Esta murmuración 1. Invitación a la conversión. Con 11-14; Sal 78,52). En atención a esta
mo bíblico del desierto no puede, corre por todo lo largo de los re- el tema de la *memoria actualiza el época en que el pueblo vivió tan cer-
pues, confundirse con tal o cual mís- latos (Éx 14,11; 16,2s; 17,2s; Núm Deuteronomio los acontecimientos ca de Dios, ¿cómo no tener plena
tica de la * soledad o de la fuga de 14,2ss; 16,13s; 20,4s; 21,5), susci- del desierto (Dt 8,2ss.l5-18): tiem- confianza en aquel que nos guía y
la civilización; no enfoca una vuelta tada tanto por la primera como por po maravilloso de la solicitud pater- nos alimenta (Sal 81,11)?
al desierto ideal, sino un paso por la segunda generación del desierto. nal de Dios; el pueblo no pereció, 3. El desierto ideal. Si el tiempo
el tiempo del desierto, análogo al de El motivo es claro: se echa de me- pero fue puesto a prueba a fin de del desierto es un tiempo ideal, ¿por
Israel. nos la vida ordinaria; por penosa que reconociera que el hombre no qué no prolongarlo sin cesar? Así
AT. I. EN MARCHA HACIA LA TIERRA que fuera en Egipto, se la prefería a vive sólo de pan, sino de todo lo los rekabitas vivían bajo la tienda,
PROMETIDA. A diferencia de los re- esta vida extraordinaria confiada úni- que sale de la boca de Dios. Así tam- a fin de manifestar su reprobación
cuerdos ligados con la salida de Egip- camente al cuidado de Dios; vale bién la sobriedad del culto en el de la civilización cananea (Jer 35).
to propiamente dicha, los que con- más una vida de esclavos que la tiempo del desierto invita a Israel a Esta mística de la fuga al desierto
ciernen al paso por el desierto sólo muerte que amenaza, el pan y no contentarse con una piedad for- tiene su grandeza, pero en la me-
fueron idealizados tardíamente. Las la carne más que el insípido *maná. malista (Am 5,25 = Act 7,42). Y vi- dida en que se aislara del aconteci-
tradiciones, en su forma actual, El desierto revela así el corazón del ceversa, el recuerdo de las desobe- miento concreto que la originó, ten-
muestran a la vez que fue un tiem- hombre, incapaz de triunfar de la diencias es un llamamiento a la con- dería a degenerar en una evasión
po de prueba para el pueblo y hasta prueba a que se le somete. versión y a la confianza en solo estéril: Dios no nos ha llamado a
de apostasía, pero en todo caso un 3. El triunfo de la misericordia di- Dios: no tener ya dura la cerviz ni vivir en el desierto, sino a atravesar
tiempo de gloria para el Señor. Tres vina. Pero si Dios deja perecer en el tentar a Dios (Sal 78,17s.40; Act 7, el desierto para vivir en la tierra
elementos dominan estos recuerdos: desierto a todos los que se han *en- 51), adaptarse con paciencia al ritmo prometida. Por lo demás, el desierto
el designio de Dios, la infidelidad del durecido en su infidelidad y en su de Dios (Sal 106,13s), contemplar el conserva su valor *figurativo. La sal-
pueblo, el triunfo de Dios. falta de confianza, no por eso aban- triunfo de la misericordia (Neh 9; vación esperada por los deportados
1. El designio de Dios. El paso por dona su designio, sino que saca bien Sal 78; 106; Ez 20). ¡Por lo menos de Babilonia es concebida como un
el desierto está regido por una in- del mal. Al pueblo que murmura le da hoy no tienten a Dios! (Sal 95,7ss). nuevo *éxodo: el desierto florecerá
tención doble. Es un *camino ex- un alimento y un agua maravillosos; bajo sus pasos (Is 32,15s; 35,ls;
2. Mirabilia Dei. Ni aun recordan-
presamente escogido por Dios, aun- si debe * castigar a los pecadores, les 41,18; 43,19s). La salvación del fin
do estas infidelidades se pensaba en
que no era el más corto (Éx 13,17), ofrece también medios inesperados de los tiempos se presenta en ciertos
presentar como un * castigo la per-
porque Dios quería ser el guía de de salvación, como la serpiente de apocalipsis como la transformación
manencia en el desierto. Y menos to-
su pueblo (13,21). Luego, en el de- bronce (Núm 21,9). Es que Dios del desierto en *paraíso; el Mesías
davía recordando las maravillas que
sierto del Sinaí es donde los hebreos hace siempre resplandecer su santi- aparecerá entonces en el desierto (cf.
marcaron el tiempo de los despo-
deben adorar a Dios (Éx 3,17s = 5, dad y su gloria (20,13). Ésta se mos- Mt 24,26; Act 21,38; Ap 12,6.14).
sorios de Dios con su pueblo: es el
lss); de hecho, en él reciben la *ley trará sobre todo cuando con Josué NT. I. CRISTO Y EL DESIERTO. Mien-
tiempo idílico del pasado por opo-
y concluyen la *alianza que hace de entre en la * tierra prometida un ver- tras que las comunidades esenias, co-
sición al tiempo presente de Canaán.
aquellos hombres errantes un ver- dadero pueblo. Este triunfo final per- mo la de Qumrán, promovían una
Así Elias, al ir al Horeb, no va sólo
dadero *pueblo de Dios: se lo pue- mite ver en el desierto no tanto la separación de la ciudad y se refu-
a buscar un refugio en el desierto,
de incluso computar {Núm l,lss). época de la infidelidad del pueblo giaban en el desierto, *Juan Bautis-
sino el lugar de aprovisionamiento
Dios quiso, por tanto, que su pueblo cuanto el tiempo de la misericordio- ta no quiere consagrar una mística
(IRe 19). Puesto que los castigos no
naciera en el desierto; sin embargo, sa fidelidad de Dios, que previene del desierto. Si proclama en él su
bastan para hacer que vuelva la *es-
le prometió una tierra, haciendo así siempre a los rebeldes y hace que mensaje, es para revivir el tiempo
posa infiel, Dios va a conducirla al
de la permanencia en el desierto una prospere su designio. privilegiado; y una vez que el agua
desierto y hablarle al corazón (Os
época privilegiada, pero provisional. II. RETROSPECCIÓN SOBRE EL TIEM- ha renovado los corazones, envía de
2,16), y será de nuevo el tiempo de
PO DEL DESIERTO. El pueblo, insta- nuevo a los bautizados a su trabajo
2. La infidelidad del pueblo. El ca- los desposorios (2,21s). Los dones pa-
lado en la tierra prometida, no tardó (Le 3,10-14). El desierto no es sino
mino de Dios no tenía nada com- sados se embellecen en las memorias:

190 191
Desierto Designio de Dios

una ocasión de convertirse con mi- empeñando un papel en la inteligen- 11,20). Lo cual quiere decir que la neas. Había habido por parte de
ras al Mesías que viene. cia de la condición de la Iglesia. historia humana no se desenvuelve Dios "elección de los antepasados,
1. Cristo en el desierto. Jesús qui- Ésta vive oculta en el desierto hasta según los impulsos de un destino "promesa de una posteridad y de
so revivir las diferentes etapas del el retorno de Cristo que pondrá fin ciego. Resultado de la "voluntad de una tierra, "cumplimiento de la pro-
pueblo de Dios. Así, como en otro al poder de Satán (Ap 12,6.14). Sin Dios, está polarizada de un extremo mesa a través de acontecimientos pro-
tiempo los hebreos, es llevado por embargo, el símbolo está en relación al otro por el término hacia el que videnciales que dominan el "éxodo,
el Espíritu de Dios al desierto para más estrecha con su trasfondo bíbli- camina. Este término, fijado desde la "alianza del Sinaí, el don de la
ser allí sometido a la prueba (Mt 4, co cuando Jesús multiplica los pa- toda la eternidad en la mente divina, "ley, la conquista de Canaán. El
1-11). Pero, a diferencia de sus pa- nes en el desierto a fin de mostrar tiene dos aspectos esenciales: es la porvenir queda abierto; pero ¿cómo
dres, supera la prueba y permanece a sus discípulos, no ya que hay que salvación en Cristo y la salvación dudar de que la realización del de-
fiel a su Padre, prefiriendo la pala- vivir en el desierto, sino que se ha de todos los hombres. Tal es «el signio, así incoada con los hechos,
bra de Dios al pan, la confianza al inaugurado un tiempo nuevo, en el •misterio de la voluntad de Dios, haya de ser conducida por Dios a
milagro maravilloso, el servicio de que se vive maravillosamente de la el designio conforme a su beneplá- su término? El israelita sabe, pues,
Dios a toda esperanza de domina- palabra de Cristo (Mt 14,13-21 p). cito, que había formado de antema- que su existencia entera está impli-
ción terrena. La prueba que había Pablo se sitúa en la misma pers- no en él para realizarlo cuando lle- cada en un drama que está en cur-
fracasado en los tiempos del éxodo, pectiva. Enseña que los acontecimien- gara la plenitud de los "tiempos» so, pero cuyo desenlace sólo le es
halla ahora su sentido: Jesús es el tos que tuvieron lugar en otro tiem- (Ef l,9s; cf. 3,11). Oculto durante conocido por ahora parcialmente.
Hijo primogénito, en el que se cum- po se produjeron para nuestra ins- largos siglos, esbozado en la "reve- II. LA INTELIGENCIA PROFÉTICA DE LOS
ple el destino de Israel. No es im- trucción, la instrucción de los que lación del AT, no se manifestó ple- ACONTECIMIENTOS. Sobre esta base
posible que en el relato de Marcos hemos llegado al fin de los "tiem- namente sino en el momento en que aportan los profetas elementos nue-
(Me l,12s) se lea el tema del paraí- pos (ICor 10,11). Bautizados en la Cristo vino a insertarse acá en la vos. Es que «Dios no hace nada acá
so recobrado. nube y en el mar, somos alimenta- tierra en la historia (Ef 3,1-12). Sin en la tierra sin revelar su secreto
2. Cristo, nuestro desierto. En el dos con el pan vivo y abrevados con embargo, este designio es el que con- (sód) a sus servidores los profetas»
transcurso de su vida pública utili- el agua del Espíritu que brota de la fiere unidad e inteligibilidad al con- (Am 3,7). En efecto, antes de que
zó sin duda Jesús el desierto como *roca; y esta roca es Cristo. Nada junto de la historia sagrada y de las tengan lugar los acontecimientos van
refugio contra las muchedumbres de ilusiones: vivimos todavía en el Escrituras. Si su designación técni- precedidos de un consejo divino (Is
(Mt 14,13; Me 1,45; 6,31; Le 4,42), desierto, pero sacramentalmente. La ca en términos especializados es rara 5,19; 14,26; 19,17; 28,29; 46,10;
propicio a la oración solitaria (Me figura del desierto es, pues, indispen- en el AT, sin embargo, está inscri- Jer 23,18-22), un plan (Miq 4,12), una
1,35 p); pero estos gestos no entran sable para comprender la naturaleza to en él de un extremo al otro como "voluntad de beneplácito (Is 44,28;
directamente en el simbolismo del de la vida cristiana. en filigrana. 46,10; 48,14; 53,10). Tal es el dato
desierto. En cambio, Jesús se pre- AT. El AT proporciona las prime- misterioso que los profetas dan a
Esta vida permanece bajo el sig- conocer al pueblo de Dios. Subra-
senta como quien realiza en su per- no de la prueba en tanto no haya- ras aproximaciones, incompletas y
sona los dones maravillosos de otro provisionales, del designio de Dios. yan la presencia del mismo en el pasa-
mos entrado en el "reposo de Dios do nacional: con ocasión del "éxodo
tiempo. Es el agua viva, el pan del (Heb 4,1). Así, acordándonos de los Se encuentran en las diversas co-
cielo, el camino y el guia, la luz en rrientes literarias que corresponden quería Dios elevar a Israel al rango
acontecimientos de otro tiempo, no de hijo (Jer 3,19s); la conducta actual
la noche, la serpiente que da la vida •endurezcamos nuestros corazones; a las diversas actitudes de la fe de
a todos los que la miran para ser Israel frente a la historia sagrada. del pueblo ingrato debe apreciarse
nuestro «hoy» está seguro del triun- en función de este dato, que exige
salvos; es finalmente aquel en quien fo, porque somos «partícipes de Cris- I. LAS CONFESIONES DE FE CULTUA-
se realiza el conocimiento íntimo de LES. La literatura deuteronómica ha de él una conversión sincera. En
to» (3,14), que permaneció fiel en efecto, el designio de Dios sigue do-
Dios por la comunión de su carne y la prueba. conservado textos cultuales, confe-
de su sangre. En cierto sentido se siones de fe (Dt 26,5-10), formula- minando la historia presente: si Na-
puede decir que Cristo es nuestro rios catequéticos (Éx 12,26s; Dt 6, bucodonosor impone su yugo a Israel
—» Camino - Demonios - Agua - y a las naciones vecinas, lo ha-
desierto: en él hemos superado la Prueba - Éxodo - Soledad. 20...), croquis de sermones sacer-
prueba, en él tenemos la comunión dotales (Jos 24,2-15), calcados todos ce como servidor de Dios (Jer 27,4-8),
CT y XLD como instrumento de su "ira contra
perfecta con Dios. Ahora ya el de- sobre un mismo modelo, que mues-
sierto como lugar y como tiempo se tran el puesto central que tenía en pueblos culpables (Jer 25,15...); si
Designio de Dios. tal o cual nación pagana conoce la
ha realizado en Jesús: la figura cede la fe de Israel la idea del designio
a la realidad. Dios, «autor de todo lo que ha su- ruina, es en virtud de un plan esta-
de Dios: de ella sacaban una inte-
cedido, se hace actualmente y se ligencia religiosa del pasado nacio- blecido y para que se manifieste el
II. LA IGLESIA EN EL DESIERTO. LOS hará más tarde» (Jdt 9,5s), obra nal considerado en sus grandes lí- juicio divino (Jer 49,20; 50,45); si
simbolismos del desierto siguen des- «con número, peso y medida» (Sab

192
13 — Léon
Designio de Dios Designio de Dios
Ciro se hace dueño de Oriente, es 49,10), aun cuando sólo se enfoque yes fundamentales del proceder de el dato final, el más importante,
para realizar una voluntad divina y directamente el destino de Israel. Dios, constantemente aplicadas en la puesto que en el hecho de Jesús se
asegurar la liberación de Israel (Is Por lo demás, a medida que va avan- realización terrenal de su designio manifiesta plenamente el designio de
44,28; 46,10; 48,14). Finalmente, en zando el tiempo, nuevos hechos ma- (Sab 10-19): lección preciosa para Dios, al mismo tiempo que se ac-
sus oráculos escatológicos descubren nifiestan más claramente los elemen- hombres que saben que están impli- tualiza su fin en forma histórica.
los profetas el fin hacia el que hace tos fundamentales del plan. Así su- cados en este designio y aguardan 1. JESÚS EN EL DESIGNIO DE DIOS.
Dios caminar a la historia: la *sal- cede que a las antiguas colecciones su realización suprema. 1. Jesús mismo se ve en el centro
vación; una salvación, en ¡a que de tradiciones, que el historiador V. LA APOCALÍPTICA. En el punto de del designio de Dios, al final de su
participarán todas las *naciones al sacerdotal reorganizará en forma juntura de la sabiduría y de la pro- período preparatorio, en la plenitud
mismo tiempo que Israel (cf. Is 2,1- abreviada, los cronistas deuterono- fecía, la corriente apocalíptica sin- de los * tiempos. Esta conciencia se
4, etc.); una salvación, de la que misías añaden una historia de la con- tetiza finalmente lo que el judaismo manifiesta a través de fórmulas va-
los acontecimientos pasados ofrecen quista (Jos), de los jueces (Jue) y de tardío sabía sobre el designio de riadas: el envío de Jesús por el Pa-
cierta representación, puesto que la la monarquía (Sa y Re) hasta la ruina salvación, a la luz de las *Escrituras dre (Mt 15,24; Jn 6,57; 10,36) y su
* prefiguraban; una salvación que de las instituciones nacionales. Uti- antiguas completadas por una reve- venida a este mundo (Mt 5,17; Me
rebasará el plano temporal, puesto lizando el mismo croquis, el cronista lación de lo alto. Ya Is 25,1 celebra 10,45; Jn 9,39), el cumplimiento de
que comportará una "redención de lo completará finalmente con la his- en la caída de la ciudad del mal la la voluntad del Padre (Jn 4,34; 5,
los pecados conforme al designio toria de la restauración judía (Par, ejecución del consejo de Dios. Pero 30; 6,38) y el de las Escrituras (Le
de Dios (Is 53,10). El cuadro trazado Esd, Neh). Es evidente que s© trata sobre todo Daniel engloba en una 22,37; 24,7.26.44; Jn 13,18; 17,12),
por los profetas abarca, pues, el de una ejecución práctica del plan visión de conjunto la historia pasada o sencillamente la necesidad de su
conjunto de este designio. Se da eterno de Dios, capaz de desbaratar de la nación, su situación presente pasión («Es necesario...»: Me 8,31 p;
incluso el caso de que todos sus as- los planes de los hombres (Sal 33, y el futuro escatológico hacia el que Le 17,25; Jn 3,14; 12,34) y la ve-
pectos estén reunidos en síntesis, lOs). Así también estas mismas sín- se encamina. Los imperios pasan; nida de su *hora (Jn 12,23). Estas
como en la parábola en que Eze- tesis de historia son incluidas direc- pero a través de su sucesión se pre- expresiones definen una situación crí-
quiel evoca sucesivamente el pasado, tamente en la oración de Israel (Sal para la venida del *reino de Dios, tica, en función de la cual obra Je-
el presente y el futuro de Israel 77; 78; 105; 106): la fe se nutre del objeto de las antiguas promesas (Dan sús constantemente. Si predica la
{Ez 16). conocimiento del designio de Dios 2; 7). Los poderes perseguidores buena nueva del reino (Mt 4,17.23 p),
III. LAS SÍNTESIS DE HISTORIA. Con- revelado a través de los hechos. traman sus maquinaciones contra el si cura a los enfermos y arroja a los
fesiones de fe e inteligencia proféti- IV. LA REFLEXIÓN SAPIENCIAL. Por pueblo de Dios; pero se dirigen a demonios, es para significar que él
ca de los acontecimientos suminis- esta misma razón la reflexión sa- su ruina, mientras que Israel va ha- es el que debía venir (Mt ll,3ss) y
tran el marco de pensamiento que piencial, aunque de tenor muy in- cia su salud (Dan 8,19-26; 10,20- que el *reino de Dios ha llegado ya
da al género histórico su tenor par- temporal, se aplica a la historia para 12,4). Tal es el «misterio (Dan 2,22. (Mt 12,28). Con él ha llegado, pues,
ticular. Aun cuando desde el punto sacar sus lecciones. Medita las vías de 27s) cuya sustancia estaba ya ence- el designio de Dios a su etapa de-
de vista de la ciencia moderna, los Dios, tan diferentes de las vías rrada bajo la cifra de las Escrituras cisiva. En él se cumplen las "Escri-
materiales son de diferentes prove- del hombre (Is 55,8), tan incompren- (Dan 9). El mismo estado de espí- turas que esbozaban antic