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Boletín de Espiritualidad

CARISMA E INSTITUCION
UN CARISMA QUE llEGA A SER INSTITUCION
P. ARRUPE S. l.

UNA INSTITUCION QUE VIVE SU CARISMA

J. M. BERGOGLIO S. l.

ABRIL
1978

55
Compañia de Jesús-Argentina
UNA INSTITUCION QUE VIVE SU CARISMA
p o r
J.M.Bergoglio S.I.

I. API!:RTURA ..
QE
'·~
LA CONGREGACION PROVINCIAL XIV (18/2/74)
.
.
Nuestra Congregaci6n Provir.cial,que se reuae hoy,tie
·ne coMo objetivos nesignar electores a la Congregaci6n Ge
neral XXXII.También examinará los "postulados" que se ha=
yan presentado.Y esto se hará,como dice la F6rrnula de las
Congregaciones Provinciales en nuestra Compañía de Jes6s,
"en santa paz y con ecificaci6n" (F61Lmuta n.54). Tambi4n la
misma F6rrnula advierte que el Padre Provincial puede aña-
dir un breve informe sobre el estado de la Provincia (.i.bi
dem).Pues bien,sobre este estado quisiera hablarles. uri ~
co.
Si la tarea de todo ho~bre de fe es recordar su vida
y reconocer gracia por gracia,no podría ser otra la de es
te cuerpo -que es la Compañía de Jesús- formado en la Coñ
temptac.i6n paiLa atc.anzaiL amoiL (!:::8.230-237).
Sería muy largo ahora recorrer la historia de nues -
t.ra Provincia J.'.rgentina,que toda ella es una historia de
gracia.Pero,a riesgo de ser esquemático,rne atrevería enfa
tizar tres puntos de nuestro morn~nto presente que,al me =
nos a mí,rne resultan un ~.i.gno de ta p11.e~enc..i.a de! SeñoiLen
nuestra vida de jesuítas.Y que,por ser signos,indican un
marco que va construyendo la unidad de ta PILovinc..i.a.
Estos puntos serían una convicci6n,una lucidez,un de
seo.
l. r,a c.onv.i.c.c..i.6n de que es necesario superar con -
tradicciones ~stériles intraeclesiásticas para poder enro
larnos en una real estrategia apost6lica que visualice ai
enemigo y una nuestras fuerzas frente a él.
2. La tuc..i.dez respecto de las falsas soluciones an
te nuestros problemas apost6licos.
3. El de~eo de recorrer los auténticos caminos del
creciMiento : los de nuestra historia,aquéllos donde Dios
nos salva.

27
l. CONVICCION •••
tr.'lA
Respecto del primer punto," la convicción de que es ne
cesario superar contradicciones estériles intraeclesiásti
cas para poder enrolarnos en una real estrategia apostóli
ca ••• ",creo que no será necesario una descripción exhaus=-
tiva.
Bastaría recordar los infecundos enfrentamientos con
la Jerarquía,los conflictos desgastantes entre "alas"(por
ejemplo,"progresista" o "reacc.tonaria") dentro de la Igle
sia ••• en fin,todas aquellas cosas en que "absolutizamos"7
lo secundario ,donde seducidos por 11 • • • una grande cátedra 1
de fuego y humo ••• " (EE.140) ,terminamos dando más impor -
tancia a las partes que al todo.
En este momento en que el cuerpo de la Provincia tie
ne qanas de superar estos "conflictos",sería conveniente7
potencializar apostólicamente este deseo,ubicándolo en la
estrategia ignaciana trazada en la meditación del Re~no ,
de las Vo~ Bande~a~,y en la consideración de la Te~ce~a 1
lfane.~a de Hum~ldad (respectivamente EE.91-98, 136-147,164-
168)-.
Y si vamos al meollo de esta estrategia,descubriría-
mos que Ignacio nos invita a ·liberarnos de toda pretensión
caduca y a reconocer que nuestra grandeza está en la aceE
ta,cióll_ del "Dios s iernpre mayor" 2 3 : el plan de Dios es más
grande que mi "proyecto".
El plan -de Dios supera mi "proyecto" .El único real e
nemiqo,es el enemigo del plan de Dios.El verdadero proble
ma es el problema que suscita el enemigo para impedir ei
·plan de Dios.
Esta es la hermen~utica para discernir lo principal/
de lo accesorio,lo aut~ntico de lo falso.
Este es e.l P~"-nC."-P"-0 de nuu tiLa un~ dad y de nuestra 1
disciplina apostólica.
En la "Carta a los jesuitas de _América Latina" se nos
dice que el problema es "el problema del hombre mismo" 2~.
El enemigo ha pretendido destruir al hombre,ha pretendido
borrar la captación del sentido,ha pretendido cambiar la
btisqueda de la justicia y de la fraternidad por la de la 1
mezquina filosofía del "hombre,lobo para el hombre".
Si nuestras tácticas apost6licas no superan este di-

2.8
visionismo,esta mezquindad posesiva,este individualismo ,
este odio o amor "a la defensiva",¿qué pasar4?.
2. m~A LUCIDEZ

La lucidez a la que aludía en el segundo punto,luci-


dez -dec!amos- respecto de las falsas soluciones ante nues
tros problemas apost6licos,se concretar!a para m! en es -
tos términos.
Advierto que,como cuerpo de Provincia,cada vez com -
prendemos más que la unidad no se logra· por un "abstraccio
nismo" espiritualista (que es la tentaci6n de construir la
unidad obviando el verdadero conflicto) ,ni por un metodo-
gismo "funcionalista" (que pretende buscar la unidad en
los medios divorciados de sus fines) ,ni por una "seudoa -
pertura de horizontes" que pretender!a menospreciar nues-
tros problemas ,·como si la universalidad ("versus in unwn"
que implica esta palabra tan importante para la Compañia,
como lo es para la Iglesia) pudiera realizarse implemen -
tando un internacionalismo "a la rotariana".
También en la dimensi6n temporal de nuestro apostola
do,y en su consiguiente significaci6n para el Pueblo de 7
Dios,hernos adquirido cierta lucidez.Esa lucidez que nosde
fiende haciéndonos advertir nuestras ya consabidas tenta-=-
ciones : postura "eticista" por momentos,propensi6n a los
"elitismos",fascinaci6n por las ideologías "abstractas" ,
que -mal que nos pese- no coinciden con la realidad.
Y en la problemática más específicamente religiosa ,
esta lucidez nos está llevando a descubrir la originali ..
dad de nuestra situaci6n ¡ y advertimos la ineficacia, pa
ra nuestro medio,de problemáticas suscitadas en los pai--
ses de "centro" : de.-bac.Jtal-izac.-ión, rnu.e.Jt.te. de. V-io-6, diálo-
gos con ideologías que nos resultan extrañas ••• y que no se
r!an otra cosa que ver matrimoniados un ñandú con un fai..:-
sán.
3. UN DESEO .•.
El deseo a que me refería en el tercer punto ,aquel de
recorrer los auténticos caminos del crecirniento,los de 1
nuestra historia de jesuitas y argentinos,lo veo en algu-
nas actitudes claves.
Por ejemplo,advierto entre nosotros cierta sana "a -
lergia" cada vez que se pretende reconocer a la Argentina

29
a trav~s de teorías que no han surgido de nuestra reali -
dad nacional.
Pero lo que resulta más significativo es el reconocí
miento del sentido de reserva religiosa que tiene el pue~
bto 6iet,reconocimiento que vamos adquiriendo los jesui -
tas argentinos.
Quisiera,a t!tulo ~ersonal,expresar lo que para rn1 1
significa esta realidad : puebto 6iet.Y al decir puebto 1
6ie.t quiero referirme sencillamente al pueblo fiel ,a aqu~l
con quien tenernos más contacto en nuestra misi6n sacerdo-
tal y nuestro testimonio religioso.
Evidenteniente que "pueblo" es ya -entre nosotros- un
t~rrnino equívoco debido a los supuestos ideol6gicos con 1
que se pronuncia o se siente esa realidad del pueblo.Aho-
ra,sencillamente,rne refiero al puebto 6iet.
Cuando estudiaba teolog!a,cuando -corno ustedes- revi
sana el Denzinger 25 y los tratados para probar las tesis ~
me adrnir6 mucho una formulaci6n de la tradici6n cristia -
na : el puebto 6iet es infalible "in credendo" -en el ere
er-.De ah! en más saqué mi propia f6rrnula,que no será muy
precisa,pero que me ayuda mucho : cuando quieras saber to
que cree la Madre Iglesia,a~dá al ~~gisterio -porque ~les
el encargado de enseñarlo infaliblemente- : pero cuando 1
quieras saber c.6mo cree la Iglesia,andá al puebto Met.
El Magisterio te enseñará qui~n es I1aría,pero nues -
tro puebto 6iet te enseñará c6rno se la quiere a María.
Nuestro pueblo tiene alrna,y porque podernos hablar del
alma de un pueblo,podemos hablar de una herrnen~utica,de u
na manera de ver la realidad,de una conciencia. -
Advierto en nuestro pueblo argentino una fuerte con-
ciencia de su cignidad.Es una conciencia hist6rica cuya 1
personalicad no se ha derivado de un sistema econ6rnico 1
(por ejemplo ,no se podría reconocer al pueblo argentino en
las "abstractas" categorías de burguesía y proletariado),
sino que su oersonalidad se ha ido moldeando en hitos sig
nificativos.~o es el fruto de una "teoría",sino de una vi
da,que es cristiana en su raíz.
Quizá para entender hondanente el por qué de esta rna
nera de ser de nuestro pueblo,tengaMos que remontarnos a
recuerdos de farnilia,al coraje,la capacidad de discerni -.

30
miento y decisi6n de los primeros jesuitas que vinieron a
estas tierras.Ante una posibilidad oscura,ante una misi6n
con gente que hasta se dudaba si tenían alma,supieron vis
lumbrar la v~ab~t~dad apo~t6t~ca que se les ofrecía.Resuí
tado : el único continente cat6lico. -
Evidentemente que no se trata de reencionar triunfa -
lismos,ni de consechar méritos para nuest~os antepasados.
No olvidemos que toda esta actividad apost6lica esta
ba encuadrada en una política más amplia,inspirada en el
humilde consejo del Obispo de Badajoz a Carlos I : "Harás
pueblos felices,hermariados en la justicia,sin que unos ex
palien a los otros" 26 • -
Pero el resultado de este sentido de v~ab~l~dad apo~
t6l~ca es que Dios está en el coraz6n de nuestro pueblo,y
de allí no se va más. ·
Por eso nuestros proyectos liberadores más auténti -
cos privilegiarán la un~dad al conflicto,porque habrán ad
vertido que el enemigo divide para reinar.Porque es unpro
yecto de Naci6n lo que está en juego,y no la acomodaci6n7
de una cla~ e. ____..~-

También adviert~que~abajo es,para nuestro pue-


blo,una fuente de digni .Y si quisiéramos adentrarnosen
la teoría de cla~e~ e nuestro pueblo,encontraríamos una
divisi6n muy s· e,pero muy real ~ los que trabajan ylos
zá~ganos.P ue nuestro pueblo,cuando juzga,lo hace desde
una he enéutica moral;y los principios de esa hermenéuti
Cél.---són la solidaridad, la justicia y el trabajo. -
Este pueblo á~el no divorcia su fe cristiana de sus/
proyectos hist6ricos,ni tampoco los mezcla en un mesianis
mo revolucionario.
Este pueblo cree en la Resurrecci6n y la Vida : bau-
tiza a sus hijos y entierra a sus muertos.
Nuestro pueblo reza y,¿qué pide? : la salud,el .traba
jo,el pan,el enteqdirniento familiar ; y para la patria,la
paz.Algunos piensan que esto no es revolucionario ; pero
el mismo pueblo que pide paz, sabe de ·sobra que ésta es fru
to de la justicia.

4. CONCLUSION •
Comencé-diciendo que notaba en nuestra Provincia ~~a

Ji
no~ de vida,que caractericé como una convicci6n,una iuci-
dez,un de~eo.Pero estas realidades no se dan químicamente
puras,ni como productos acabados e incorruptibles.Se dan
en lucha,en tentaci6n.
Un deseo puede apagarse,una convicci6n puede debili-
tarse,una lucidez puede obnubilarse.
El camino de la lucidez,cle la convicci6n y del deseo
está tratado en nuestro coraz6n.Pero seamos conscientesde
que el enemigo de natu~a humana -como le gusta decir a S.
Ignacio (EE.7,8 ••• 334)- no los dejará crecer tranquilos.
Para que estas realidades de Provincia crezcan,nues-
tra unidad de doct~ina -la que aprendimos en los Ejercí -
cios- debe ser fortalecida día a día.
Los grandes c~ite~ioll para conducir los procesos :la
unidad es superior al conflicto,el todo es superior a la
parte,el tiempo es superior al espacio,son los que han de
inspirar nuestro trabajo.Solamente así podremos tambiénte
ner una unidad de ejecuci6n.Y esto debe ir gestándose,cre-
ciendo,en las comunidades y equipos de trabajo.Nada sepue
de hacer a nivel de Provincia que no se haga primero a ni
vel de coMunidad o equipo de trabajo. De ahí la importan -=
cia que en la conducci6n de este proceso tienen los supe-
riores locales y directores de obra.En la lucidez que ten
gan para el discerniniento y en la eficacia para la ejecü
ci6n está la fuerza,no s6lo de su comunidad o equipo,sino
de la Provincia toda.
Pienso que, corno en la visi6n de La S torta -que tuvo 1
S.Ignacio a pocos kil6metros de Roma,antes de fundar la 1
Compañía (AlLtobiog!Laó-[a n. 36 ; Viallio Ellpillituat n.67)- ,
tene~os que pedirle a la Virgen Santísima,tan querida· por.
nuestro pueblo,que nos quiera "poner con su Hijo .•• " ; y,
en este sinple pedido,rescatar nuestra identidad de hom
b!Lell de 1giellia.
Sé de sobra que esto nos exigirá mucha sagacidad, y
tambié~ sé que hay Muchas Madrigueras dispuestas a ofre -
cernos refugio.Pero creo que el Señor nos quiere,y que El
es más grande que nuestras contradicciones.

+ +
+

32
11. APERTURA DC LA CO;JGmGACIO:l PROVI?JCIAL XV (8/2/78)

C o m o porcidn de la Tglesia tambig? podrianos decirde


..
n u e s t r a " .mfnima CompaFfa de ~ e s G s " que el S e b r la qug
so para sf y la desposd en fe y en misexic0rdfa.E~ conso-
lador contemplar que lo que nos constituye es 13 fe que el
Seiior n o s t i e n e y la rnisericordia que n o s salva 8 .
Este acto constltutivo y g r a t u i t o del Sefior n o s l o p 2
nc San Tgnacio en el Paincipio g Fundamento de sus Ejerci
cios Zspirituales : Dios nuestro Sefior n o s crea y nos s a z
va y n o s constituye en la direceionalidad a un Ein,el cual,
porque nos trasciende , n o s d a coneis t e n c i a .
El servicio a eae Seiior estarfa alimentado por el d e
seo de busearlo,de r e e i b i r su b e n d i c i d n y dejarnoe salvar
por su misericordia.Pensar en la ~ o m p a f i f a , ya nosotros cg
mo mfembros de e l l a , e s contemplar al Cristo que nos cimen
ta porque es " p r i n c i p i o y fundamento" nuestro y dejarnos
invadir por la r e c o n f o r t a n t e imagen de e s e Seiior que en el
Apocalipsis dice : " Y o soy el Primero y el Ultimo,el que
vive ; estuve muerto,pero ahora e s t o y v i v o por 10s siglos
de 10s slglos,y t e n g o las llaves de la Fluerte y d e l Ha --
des" [Ap.1,17 s.) .
1. SO3RELLEVAR L A S A!JTIMOMIAS .. .
P a r a nf,un i n d i c i o d e que estamos b i e n cinz9tados en
el Sefior e s cuando podmos a o b ~ e l l e u a x a q u e l e a ~a n t i n o - -
m i a d que hacen a nuestxo he& d e j e b u i t a d y que tienen su
fdrmula conpendiosa en el clasico "contemplative en Is ac
cidn" ,
Desglosando esta f 6 m u l a yo marcarfa c u a t m healida-
dea donde mas n i t i d a n e n t e sornoa i n v f t a d o s a b e t h o m b ~ ed e~
dinteais.
1- 1 Disponibilidad y constancia apostblica .
Una primera realidad serIa e l dmbito de la acci6n a-
p o s t 6 l i c a : la universalidad de la Compaiifa que e s e n c i a l -
mente es afirmadora de la particularidad y que irnplica en
el j e s u i t a una conducta de d i d p o n i b i l i d a d pero -a la vez-
de c.on.&.tanc..<.a. a.po.&.tót.<.c.a. 29 ·,de- tal modo que el jesuita no
resulte ni topo ni mariposa. -
La inculturaci6n 30 que nos pide la Compañía de Jesús/
exige una agilidad interior para advertir las constantesy
las variables, juntamente con una gran .austeridad de con -
templaci6n 31 que no nos lleve a confundir la vertebral con
lo fl!cido.En términos más sencillos,vivir esta antinomia
salvadoramente es disciplina,es indiferencia ignaciana,es
dejar~e conducir por el Señor 32 •
1.2 Uni6n de los !nimos y dispersi6n· apost6lica.
El espacio es otra realidad donde se prueba la capa-
cidad del jesuita de sobrellevar antinomias.Porque por un
lado es miembro de un cuerpo,de una "communitas",pero es-
ta comunidad es "ad dispersionem",y el fruto de quien so-
brelleva bien esta antinomia se manifiesta en lograr no 1
cualquier unidad sino la unidad "de los corazones" ••• cora
zones de soldados que luchan en la trinchera del Reino 33 7
Nuestro Señor se convierte para nosotros en el Rey E
ternal que nos llama a una gran conquista,nos advierte de
los peligros del campo enemigo y nos enseña una estrate -
gia y una táctica de combate espiritual 34 •
Esto nos une porque es nuestro estilo de familia. No
se trata tanto de cualidades que nos hagan más o menosbri
llantas en esta guerra,sino de actitudes que nos señalen7
como más eficaces.Y la eficacia es un querer seguirlo más
al Señor ••. es un amarlo m!s a El,y un convocar para El a
los ciegos,los cojos,los leprosos,los muertos,los pobres,
y sin escandalizarnos de El (cfr.Mt.11,4 ss.).
Si bien esta mística bélica nos llevaría a mirar m!s
la meta por lograr y de.scuidar 'al éompañero de lucha ,es 1
también cierto que una consideraci6n del triunfo verdade-
ro al que el Señor nos quieré llevar nos debería volver 1
muy valoradores de cualquier aporte bueno para esta empre
sa y hasta veneradores de aquellos que,en esta lucha,que=
daron maltrechos,porque las heridas de guerra no se conde
nan,se las besa.
1.3 ~~moria del pasado y arrojo ante el futuro.
Otro problema de nuestré realidad de jesuitas yo lo
plantearía en estos términos:¿c6mo habérnosla con el, .u·em
po?¿Qué sentido volcarnos en nuestra actividad?¿C6mo dis
tinguir lo lábil del momento de la consistencia que hace/
=
34
tiempo?¿C6mo discernir los pasos que hace~ historia de e~
alquier resbal6n o taconeo?
Esto tiene importancia a la hora de seleccionar nues
. ( tres ministerios y también de buscar los "enfoques" atin~
dos para nuestras instituciqnes.Hernos de quedarnos con a-
./
quellos que digan -a la vez- a la reconciliaci6n con nues
tra historia,con fecundidad .ante el futuro y respuestas 7
claras al presente .'!'odo esto es distinto al refugiarnos en.
"),.o que sieMpre se hizo".
:"luestra mística nos quiere S-Lele~.> a la h-i~.>:toJt-ia 1J va
l-iea:temen:te a.b-ieJt:to~.> a..t po!tve:t-iiL 3 5 • La tentaci6n reside 7
en la "espiritualidad del avestruz" : esconder la cabeza,
ya sea en un taller de restauraciones (como nos quieren 1
los tradicionalistas) ,ya sea en un laboratorio de utopías
(corno pretenden aquellos que -llevados por la superficia-
lidad !'le su alma- buscan ansiosaMante estar siempre en "la
cresta de la ola").~i una cosa ni otra: ni tradicionalis
tas ni ut6picos.
No resulta fácil el camino ,pero en la Provincia se e~
tá viendo : fidelidad a la historia y valentía ante el fu
turo. Y cuando decimos fidelidad a la historia. señalamos fl
delidad a las fuentes de nuestra espiritualidad,fidelidad
a la síntesis de los primeros Padres en nuestras tierras.
~sto es recurso a "lo clásico",bien distinto del re-
curso fácil a "lo tradicional",al tradicionalisMo vac!o 1
que s6lo cuida mantener la paz •.• pero la de los sepulcros.
Al hablar de "clásicos" nos referirnos a aquellos momentos
fuertes de la experiencia y reflexi6n religiosa y cultu -
ral que hacen historia porque de algGn modo tocan hitos i
rreversibles de la marcha de un pueblo,de la Iglesia,deuñ
cristiano.Se trata 1e tener ante la vista el nGcleo funda
mental que nos constituye y nos identifica (cfr.~b.lO, 32
ss. ; 13,7 ss.) ,para poder dar,sin desviarnos de nuestra/
identidad,los pasos que nos exigen situaciones hist6ricas
concretas ':1 actuales.:Cn los "clásicos" nos inspiranos pa-
ra llevar adelante esas dos actituces,aParenternente ~~ti­
n6micas,pero que dicen a nuestra manera- de ser : memoJt-ia. 1
del pa~.>a.do 1J a.JtJtojo palla a.bJt-iJt Ruevo~.> e.6pa.elo.6 a. Vlo.6.
Los "clásicos" han tenido la fuerza de hacer sínte -
sis en los momentos de conflicto .~lo se trata de la "compo
nenda" fácil o de los "irenisrnos" baratos.Son las sí~te
sis que -sin negar los elementos contrarios que en lascri
=
'·-

35
sis no pueden ave~irse- por un misterioso canino de con -
prensi6n y de fidelidad a lo que de perenne tiene la his
toria,los remite y resuelve en un plano superior.Y por e=
so los "clásicos" tienen esa doble virtue de ser fieles a
la historia y de ser inspiradores de los nuevos caminos a
·andar.
Quizá ~o haya mejor elogio de lo que es un "clásico"
que el que Cervantes pone en ~oca del Bachiller Carrasco,
en el cap.III de la 2da.parte del Qu-i.jo:te.,al hacer el elo
gio de la historia del Caballero andante : "los niños la
manosean, los mozos la leen, los hombres la .;m tienden y los
viejos la celebran".
Un "clásico" es precisamente eso : cuanco la simpli-
cidad de su mensaje es tal que -a medida que pasan los a-
ños y Q~o se hace grande y lo va entendiendo nejor- adqui
ere forrnulaci6n litúrgica : " ••• los viejos la celebran".-
Nuestro tiempo,el tiempo fecundo en Dios,el que nos
salva de la esclavitud del momento ; el tiempo que nos in
siere en la "historia" del santo pueblo fiel haciéndonos7
fecundos en nuestro apostolado y librándonos de la "histo
rieta" estéril que se enreda en las contradicciones del 7
nomento ; ese tiempo dice a la r::err".oria,a la imaginaci6n y
a la constancia .Hemoria del pasado que nos ancla en la his
toria de familia : imaginaci6n e3:>eranzada f.e cara al fu..:-
turo ; constancia ante el presente que muchas veces nos 1
humilla en sus condicionamientos,pero que-por otra parte-
nos unge con la contundencia de realismo que exiqe nues -
tra vocaci6n 36 •
+ + +
El jesuita,pues,tiene un tfmb-i.:to,un horizonte : la u-
nive:o:salidad de su misi6n que consolida particularidades;
un e.~pae-i.o de actuaci6n que lo define co~ miembro de un
cuerpo que,parad6gicamente,es una fuerza centrifugadora y
centrípeta (" communi tas ad dispersionem") ; un ~ e.n:t-i.do del
:t-i.e.mpo que vuelca en su actividad.
Este jesuita,as! contextuado en su ámbito,en su espa
cio y en su tiempo,deja pasar por su coraz6n lo~ p~-i.ne-i. ~
pio~ -i.n~:t-i.:tue-i.onal-i.zado~e.~ de. la Compaff1a.Estos principi-
os son los aue lo fundan, los que lo identifican y le dan
pertenencia 37 •
Globalmente podríamos decir que el hombre que se de-

36
ja guiar por esos princ~p1os edifica sobre piedra y no s~ .
bre arena (cfr.Mt.7,24-27) ; pero es obvio que esta formu
laci6n puede resultar abstracta si no nos acercamos a e=
lla y desglosamos qu~ implica,qué es ser hombre edifican-
te o qu~ es ser hombre de tembladera!.
Quizás un acercamiento a las parábolas del Señor,don
de en los símbolos nos es dado advertir mejor lo fontanal
~el Evangelio,nos ayude a comprender.
a. Una primera par~bola,la par~bola _de los hijos 1
mandados a trabajar en la viña (Mt.21,28-32).Más precisa-
mente nos fijaremos en el hijo que dijo que no,y luego-cu
riosamente- va.Quizás cuando dijo que no,en nuestro len =
guaje jesu!tico,dir!amos que estaba bajo el influjo de la
ten.ta.c..<.6n ; pero pareciera que la leyó bien ,que detectó al
enemigo y hasta su táctica,como S.Ignacio lo haría en Vo4
Ba.ndelt.a.t.,y su elecci6n,elección de "segundo tiempo",fue 1
buena 3S •
Esta es una. Jtea.i.<.dad nunda.n.te del jesuita : aceptaJtj
de4de el va.mot. que t.elt.á tentado,y guay de nosotros si noa
ceptamos el dolor de ser tentados ; si no aceptamos que ~
en nuestra actuaci6n misma,hemos d.e padecer y hemos de so
brellevar como el Señor la cruz de la tentación.
Esto nos identifica y nos da pertenencia a una Compa
ñ!a militante que abraza de plano la índole dramática del
Reino (cfr.Lc.16,16 ; Mt.l1,12).
b. Somos soldados del Reino,pero no fakires.Pode -
mos contar con un triunfo que es seguro aunque no se nos
ha revelado ni el día ni la hora,que es como decir un po-
co la estatura de la batalla que se nos presentará.Peros!
es seguro que no seremos tentados más allá de nuestras fu
erzas y que el Reino no dice proporci6n con nuestros es
fuerzos,porque el Señor ha querido hablarnos del Reinocon
=
un símbolo preñado de esperanza cuando nos habló de él co
rno de la semilla que crece sola (Mc.4,26 s.).
Las virtudes sólidas y perfectas no s61o se fraguan/
en nuestra lucha diaria sino que únicamente adquieren su 1
solidez y su perfecci6n cuando "en El ponen su esperanza".
Esto funda al jesuita porque lo pone en el camino de laes
pera verdadera y da anchura de cielo al que suda y sangra
en la lucha.
e. Pero es la. memoJt..ia quien 6unda Jtad.<.calmen.te el

37
~o~az6n det je4u~ta.cuando S.Iqnacio nos dice "eraer a la
memoria ••• " (EE.234) ,nos habla de recuperar una historia/
de gracia que,por nuestra condici6n de pecadores,son siem
pre gracias de misericordia.la ~on~~en~~a de e4ta~ 6unda~
do4 en ta pate~nat m~4e~~~o~d~a det Seño~,que no4 hace h~
jo4,no4 6unda ~omo pad~e4. -
El deseo de S.Ignacio de que fuéramos familiares con
Dios tiene también para m! este sentido : el jesuita fami
liar con Dios es el que puede ser hijo,hermano y padre. -
En las parábolas evangélicas ios patresfamilias son
caracterizados de esta manera : uno como el que sabe sin-
tetizar lo nuevo y lo viejo (Mt.13,52) ; otra imagen dePa
dre es la del que no duda en sacrificar a su propio h~jCI
-¿se acuerdan de la par~bola de los viñadores? (Mt.21,33-
42)- para que la herencia inalienable,casi como el aceite
de las diez v!rgenes,sea fecunda para dar mucho pan al pu
eblo que la aprecie y no la codicie.Otra padre es aquel 7
que nunca deja de ver en el tallito de trigo,debilitado 1
quiz~ por mucha cizaña,la esperanza del crecimiento (Mt •
13,24-30) ; y por eso lo espera en los caminos,como lo re
lata Lucas en su par~bola de la misericordia,porque sabe7
también que Dios es Padre aún de aquellos que llegan a la
hora undécima (Mt.20,1-16).
Nuu.t~a memo~~« e4 c.on4t~tut~va porque al hacemos hi
jos y padres al mismo tiempo,funda Una familia en nuestrCI
coraz6n y nos hace "fundadores" de la Iglesia,que es fami
lia y que tiene para S.Ignacio el nombre más cálido quepo
demos esbozar o balbucear cuando hablamos de familia : eí
nombre de Madre Santa (EE.353).
1.4 Piedad y celo apost6lico.
Porque la memoria nos constituye en familia,yo dir1a
que hay una constante en esta imagen de jesuita que se mu
eve e.ft Uft e4p«c.-i.o con la mirada puesta en un á.mb.i.to que fé
es característico y c.on un 4ent.ido peculiar det t.iempo.
Esta constante es como un indicio del jesu!ta que es
t~ bien fundado,que se ha dejado configurar por los gran=
des principios institu~ionalizadores de la Compañía.
¿Cuál es este indicio o esta seña?
Yo diría sencillamente que ese jesuita es p.iado4o, y
la llama de su piedad tiene un nombre inconfundible : c.eto

38
a.po 11 :tói.i.c.o 39 •
a. Piedad.
En los Ejercicios Espirituales nuestra piedad tiene/
también un ellpa.cio,un ámbi:to,un :tiempo.El ellpa.cio de lapi
edad ignaciana tiene su lugar privilegiado en los "colo --
quíos" : a Nuestra Señora,éll Hijo,al Padre,impulsada por
el :tiempo del Esp!ritu,y su ámbito es el celo por el Rei-
no.
Cuando en la P~ime~a. Semana. -desde nuestro pecado-S.
Ignacio nos ha remontado en sus "coloquios" a la miseri -
cordia,y en el Anima. Ch~i~:ti de tal modo nos ha puesto en
contacto con el Cuerpo santificador del Señor hasta escon
dernos en sus llagas y curar as! nuestras llagas y poste~
mas,recién entonces,y "por si de su amor eterno nos olvi-
d~remos",nos pone en el infierno.Y es all!,cuando nos aba
ja al infierno ,que nos habla ya no s6lo de misericordia si
no de piedad (EE.71).La piedad del Señor,que es la manotT
bia y acariciadora de su rnisericordia,se ha plasmado para-
nosotros en la imagen de ~~r!a con su Hijo en brazos,muer
to y destrozado por nuestro pecado.Dios mira nuestro· peca
do con calidez materna y es tan infinita su bondad que a~
11~,conde la 16gica humana ~ubiera puesto aborrecimianto/
y repug~ancia,El puso su ternura y esa ternura despierta/
nuestra piedad.
En las meditaciones estructurales de la Segunda. Sema.
na.,los "coloquios" parecieran asumir la imagen del mendi::-
go que tiende su mano y no se averg.Üenza de ser pedigÜeño
ante su Dios.Y ¿qué pide?Pide ser armado con las armasdel
Reino,pide ser alistado en la Bandera del Señor ; en una
palabra,a.b~e nue~:t~a. piedad a. .ea. mi~ión de nue~:t~a Ma.d~e
.ea Igie~-i.a.Y a los "coloquios" se suma el ofrecimientoque
llega a su culmen en la Con:tempiac-i.ón pa~a a..ecanza.~ a.mo~:
"Tomad Señor y recibid ••• " (EE.234).Es el trasfondo euca-
rístico de nuestra piedad ; es el seguimiento de Jesas a-
11! donde El se ha hecho todo acci6n de gracias al Padre/
que est~ en los cielos 40 • •

Y a nuestra piedad la ubica S.Ignacio en el Gnico :ti


empo posible : es el tiempo del Espíritu que hace la his=-
toria del Dios que salva.
Es curioso,pero S.Ignacio no quiere que nuestras de-
cisiones se tomen Gnicamente por el "tercer tiempo" de e-

39
lecci6n, sin estar confirmadas '+ 1 , lo cual significa sin so
meterlas -de alguna manera- al "primero" y "segundo tiem=
po" ; porque aqui,en este "primero" y "segundo tiempo" ,ac
tda el Espíritu que consuela,que confirma,que libera de fa
te~taci6n,que fortalece '+2 • r~ piedad ignaciana se mueve
en el mundo sin ser del mundo ¡ pero esto no la exime de
estar sometida a la tentaci6n 43 • Y paradigm~ticamente po
dr!amos decir que toda tentaci6n es convertir nuestra mi=
si6n en una actividad "de momento" ,que conduce a desvir -
tuar los espacios en que debe moverse,y a debilitar el &m
bito de nuestra misi6n. ·
b. Celo apost6lico.
Habíamos dicho que la piedad ignaeiana enciende la 1
llama del eelo apo~t6lieo.
Esta piedad apost6lica recibe,en el lenguaje de Pau-
lo VI,el nombre de 6VLVOJL : -"la dulce y confortadora ale-
gr!a de evangelizar,incluso cuando hay que sembrar entre/
l&grimas ••• con un ímpetu interior que nadie ni nada seaca
paz de extinguir" ( Evangelii Nu..ntiandi,n. 80) .El Santo Pa..:-
dre diagnostica como indicio de falta de fervor la fatiga
y la desilusi6n,la acomodaci6n al ambiente,el desinterés,
la falta de alegr!a y de esperanza~Pero donde más se de -
tiene es en los "pretextos" que en el fondo son pretextos
de quienes creen m~s en su conciencia y sus concepcionesó
elucubraciones humanas que en la enseñanza de la Iglesiay
en los pedidos del pueblo fiel 44 •
El fervor nos har& recordar la recomendaci6n del Se-
ñor a sus ap6stoles : "No tomen el camino de los gentiles .
••• ni oro,ni plata,ni cobre en las fajas,ni la alforja pa
ra el camiho,ni dos tdnicas,ni sandalias,ni bast6n ; por=
que el obrero merece su sustento" (Mt.10,5-14).0breros de
la mies del Señor,tendremos nuestro sustento en las ense-
ñanzas de >'lq Iglesia que nos misiona, y en el sentir piad~
so de nuestro pueblo fiel que nos reclama '+5 y desea "reci
bir la Suena Nueva,no a través de evangeliz-adores tristes
y desalentados,irnpacientes o ansiosos,sino a través de mi
nistros del Evangelio,cuya vida irradia el fervor de quie
nes han recibido, ante todo en s! mismos, la alegr!a de Cris
to,y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el
Reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo"(Evan
gelii Nu..ntiandL,n.80). -
+ + +

40
Hemos tomado conciencia de que nuestra evangeliz~n
~stá sometida a inesquivables med~aciones.Tarnbi~n debemos
estar ciertos de nuestra necesidad de ser ayudados en la
proclamaci6n del Reino.Pero,en estó ·de las mediaciones y
' de los agentes que nos ayudan,pone a veces el demonio "su
.cola" '+6 , llegando a convertirlos,no en· ayudas ,sino. en au-
t~nticos "validos".Y a nosotros -que en nuestra tarea te
nernos un solo Señor,que es nuestro Señor Jesucristo,y una
mies concreta,nuestro pueblo fiel- nos podría resultar su
gestivo lo que su madre le decía a Isabel la Cat6lica:"Ay
Reina,Reinita rn!a ~ rnalhaya del soberano que tenga otrova
lido que su pueblo".
2. CONCLUSION.
He querido introducir con estas palabras uno de los 1
trabajos de esta Congregaci6n Provincial de la Provincia/
Argentina de la Compañía de Jesas : elaborar en conjunto/
el estado de la Provincia.
El marco que propongo es el que he sugerido a lo lar
go de estas reflexiones y que s~scintamente enunciaría a=
sí : 4ev~~a4 la conc~ene~a que del 4mp~to,del e~pac~o y 1
del t~~po tenemo~ en nue4t4a P4ov~ne~a y que se concreta
ría en estas cuatro antinomias :
+ disponibilidad y constancia apost6lica
+ uni6n de los ánimos y dispersi6n apost6lica
+ memoria del pasado y arrojo ante el futuro
+ piedad y celo apost6lico.
Esto lo haremos en el clima,de piedad y de esperanza
que nos inspira la fe que el Señor ha puesto en nosotros,
porque,corno dijimos al principio,el Señor nos despos6 pa-
ra sí en fe y por misericordia.

Sobre el terna del d~~ee4n~m~en~o e4p~~~tual tene


rnos en dep6sito los nn.9,23,25,32,40,41,43 y 47 der
BOLE'!'nl DE ESPIRITUALIDAD. Y sobre el tema, de los E
je4e~e~o4 E4p~4~tuale4 1 los nn.19,20,21,27-30,36,427
44,45,47,49,5),51,52,53,54.Puedc solicitarlos.

41
poseen en alto grado".Ahora bien,según la interpretación de algunos/
autores (cfr.l .de la POTTERIE,L'on~n ••• -o.c.más arriba- p. 139),el
efecto de la unu6n del E.6p(Jú:tu de la que acabamos de hablar es "el
sentido de la fe" en el Pueblo de Dios.Lo acaba de recordar el Docu-
mento preparatorio a la Conferencia Episcopal Latinoamericana en Pue
bla (México) : "El Evangelio predicado por los Apóstoles es 'recibi:-
do por los oyentes bajo la acción del Espíritu Santo' (cfr.Lumen Gen
üurn,n.19) .El NT habla de una unc.i6n del E.6p(M;tu que el cristiano re
cibe en el bautismo.Se trata de una actividad con la que el E.6pVú:tu-
Santo ~na al alma,Je enseña y dirige en las diversas.circunstan-
cias de la vida (cfr. 1 Jn.2,20,27).La p4edicaci6n ext~na que propo-
ne la fe es ciertamente· necesaria,pero sólo es asimilada por el oyen
te gracias a la presencia interior'del Espíritu que mueve el corazóñ,
Jo dirige a Dios,abre Jos ojos del Espíritu y concede a todos gusto/
en aceptar y creer la verdad (cfr.Vei V~bum,n.S).EI efecto de dicha
unci6n en el bautizado y su manifestación se llama .6entido de V~.6 1
del Pueblo de Dios" (cfr.lll CONFERENCIA GEtiERAL DEL ESPISCOPADO LA-
TI NOAMERI CAtiO,La Evange.U..zau6n en el p!Luente 1J en el 6u.twr.o de Amé
~ca Latina -Documento de consulta- p.113).Como vemos hay una coincT
dencia entre lo que S.lgnacio,en sus Cartas y Constituciones,nos en:-
seña acerca de la relación entre la wtc.i6n del E.6p.(Jútu interior y la
ayuda exterior (acción humana,constitución escrita,aviso ••• ) ,y las i
deas actuales sobre esos mismos temas. -
21 Cfr. P. de LETURIA, E.6huÜ.06 .lgnaciano.6, 1ns ti tutum Hi s tor i cum, Ro -
ma,1957,11,pp.160-162.
22 Nota de ta Redacu6n : a continuación el P.Arrupe hace,a losje
suitas,una serie de preguntas tendientes a ayudarlos a " ••• leer,en T
clave actual ,en este fragmento de eternidad en que nos ha sido dado/
vivir,con sus peculiares circunstancias,esas palabras programáticas/
que hemos venido comentando : servir a solo el Señor y a la Iglesia/
su esposa,bajo el Romano Pontífice,Vicario de Cristo en la tierra"
P,rescindimos,pues,de esas "pregimtas",porque creemos que no intere -
san a buená parte de nuestros lectores ; y porque Jos jesuitas las 1
pueden encontrar en otras publicaciones interrl&s.
23 La humildad radical del hombre que reconoce la distancia infi-
nita que Jo separa· del Creador.Cfr.E.PP..'ZYWARA,Teo!ogúmeno upa.ño!,E-
diciones Cristiandad,Madrid,1~62,pp.115-150.
21t Cfr.Ca!Lta de 1Uo (de los Provinciales de la Compañía de Jesús 1
de América Latina, reunidos con el P.Arrupe en Río de Janei ro,del6 al
14 de mayo de 1968).
25 Enc~n de R..o.6 Shnbo!o.6, Ve6-ln.lc.lonu 1J Veda!Lacionu sobre
la fe y cost1,1mbres,editado por primera vez por E.DENZINGER,en 1854.

47
26 Cfr.R.MENENDEZ PI DAL,!dea impell.W. de Ctv!..loll V,Espasa-Calpe,Bu
enos Aires,1941,p.15; cfr.también pp.7-35. -
27 Nota de ta Redacci6n: es una frase muy usada por S.lgnacio en
Cartas y Constituciones (p.ej.Const.134 ••• ) .La razón la da en la Fór
mula,al decirnos que " ••• este instituto-de la Compañía de Jesús-pide
en verdad hombJtU :to:ta.lmente hl..lltt-il.du •. • ''(Fórmula,n.6) ; y por eso,a
cada estudiante,antes de ser admitido por tal,se le ha de preguntar/
" ••• si será c.:>ntento de estar al modo que los otros,no queriendo más
preeminencias ni ventajas que e-f. mfnimo _que hubiere en el Colegio••• "
(Const.124).
28 "¿Qué significa ser jesuita?Reconocer que uno es pecador y sin/
embargo llamado a ser compañero de Jesús" (CG.XXXII,Decreto 2,n.1).
29 Cfr.Carta del P.Arrupe sobre la disponibilidad apostólica, del
19 de octubre de 1977.También CG.XXXI !,Decreto 4,n.69.
30 El principio básico de la inculturación está expresado en la 1
CG.XXXII ,Decreto 4,n.54.Cfr.además Decreto 5 ; Decreto 6,n.27.
31 Sobre la actitud de austerida-d,cfr.las palabras del P.Arrupe al
final del Congreso Europeo de los Antiguos Alumnos,en Padua,el 25 de
agosto de 1977 : "las esperanzas válidas del mundo", a) "No sólo de
pan ••• " (cfr.INFORMACiml S.l. ,n.52,pp.276-278).
32 Cfr.CG.XXXII,Decreto 4,n.57.
33 La unión de los ánimos es el "punto peculiar de convergenciade
toda nuestra vida religiosa" (cfr.CG.XXXII,Decreto 11,n.2),y es "re-
querida por la participación de la misión de Cristo" (ibidem,tt.S) l y
de tal manera debe darse entre nosotros que "debe imprimir caráctera
nuestra relación con aquellos a quienes intentamos serví r"(ibidem,n.
15) .Nuestra comunidad "es el cuerpo total de la misma Compañía,por 1
muy dispersa que se encuentre a través del mundo. La comunidad local,
a la que el jesuita puede pertenecer en un momento dado,es para él 1
simplemente la expresión concreta,si bien privilegiada,de esa frater.
nidad extendida por el mundo que es la Compañía" (cfr.CG.XXXI 1 ,Decre
to. 2,n.16; también nn.17-19) ."Nuestra pertenencia al cuerpo apostólT
co de la Col\l)añía sobrepasa los límites de la comunidad local ••• " 7
(CG.XXXII,Decreto 4,n.68).Y,a la inversa,la misma comunidad conduce/
a un mayor espíritu apostólico : "La necesidad de ser más resuelta -
mente apostólicas,incluso cuando sus miembros están dispersos entra
bajos diferentes" (ibidem,n.64). -
3 '+ " ••• en el primer ejercicio siguiente veremos la intención de 1
Cristo nuestro Señor,y por el contrario la del enemigo de natura hu-
mana" (EE.135; cfr.también EE.136-147).Esta estrategia se hace "ca-

48
risma",pws e l llcarisma propio de l a Compafiia c o n s i s t e en servir a /
C r i s t o hwni lde y pobre" (CG.XXXI I ,Decreto 1 2 , n . ~ ) .

36 E s t e r e a l i s m i r e c l a m u n a c m t l n w c o n v e r s i ó n d e l corazbn,lo/
-- que e1 P.Arrupe I lama " t r a n s f o m r e l s e n t i m n t a l ism s u b j e t i v o en /
real ism obJetivo" (charla e n e l Coloquio Internacional ds l o s A n t i -
guos A l umos $21-22 de agqsto de 1977,en Padua ,en I NFORMACIOH S . l . ,n.
52,~.269).
37 "La dlspersidn apostbl ica inherente a nuestra vocacidn de j e
sui t a s 0x1 ge de nosotros ,en l a s c ircunstanc i a s - a c t u a l e s ,una s o l idarL
-
dad renovada en n w s t r a común pertenencia a l a CompaRra" (I;G.XKXII ,
Decreto 4,n.62).Y "esta pertenencia a l a Compafila es p r l m a r l a , ~debe
prevalecer en relaci6n a todas l a s o t r a s ( a i n s t i t u c i o n e s de todo o r
den,sean de la Compañia,sean e x t e r i o r e s a e l l a ) . E l l a debe c a r a c t e r i -
zar cualquier o t r o compromiso que ,por e l l a ,es transformado en misI6i"
lbfdsm,n .66).
38 Nata dds Redacción : quisibrams subrayar \a hondura de este
pensarnfento.La tenticlbn t r a t a de frenarnos en e l camino que 1 leva-
mos (EE-315 : "..
.en l a s personas qw van de blen en m j o r subltndo,
propio es dal mal e s p r r i t u ...
pansr. impedimentos ...p ara que no pase
delantem8) .Trata tambidn de 1 lavarnos a la.. .elguna cosa mala o d i s t r a t
t i va o menos buena que la que.. .tenla propuesta hacer" (EE.333) .Pero
a veces nos sugiere b - W de l o que e l Seibr nos
pide.En esta Ú l t f m ~as6,haciendoel "opósfto por d i w t r m . . . c o n t r a
l a s tentac tonos d e l enemiga" (EE. 325) ,acertaramos en l o que et S-r
nos p i d e . En otros t á n l nos,hay veces en que no I basta con 'l.. lanzar" .
-o sea,no sCgui Y- las Insp i raciones de nuestro "enerni go" (cf r.EE .313)
sino que debemos hacer lo c o n t r a r i o de l o que nos propone,porque as;
haremos con seguridad l a Voluntad del Seifor,como el h i j o de l a parb-
bola que estamos considerando : detecta,en la tentación de no i r , l a
voluntad de s u padre que ya habra oído manifestada verbalmente.Asles
c6m hay casos en que,mi rando a dónde nos quiere I levar l a tentación,
captaremos "con asaz claridad...'' (cfr.~f.l76,~'segundo tiempo" de e-
lección) a dande nos quiere l levar la g r a c i a del Señor.
39 C f r . l i t a r t a del P.Arrupe,del 1 de noviembre de 1976,sobre la
"integraciún real de v i & e s p i r i t u a l y apostolado".De una manera es-
p e c i f i c a e l P.General seiíala " l a necesidad de r e a l i z a r tambidn hoy ,
de manera concreta,el ' i n actione c o ~ t e m p l a t i v u s l , & mido que no sea
merametite una frase,un 8 s l ~ g a n 1 , s i n -una
o realidad viviente".
Para l e r e l e c t u r a d e l a C o n t m p U c i 6 n p u h a ~ c ~ u u a i r m n p ~l ai
luz de l a Eucaristra,cfr.la conferencia del P.General ri los r e l l g i o -
sos,en Pescarascon ocasión del Congreso Eucarist i c o Nacional It a l i a -
no : "el don de l a E u c a r i s t í a revela e l m i s t e r i o de l a I g l e s i a " (IN-
FORMACION S.l.,n.52,pp.292-301).
41 Cfr.EE.183.AI respecto es oportuno a c l a r a r dos cosas. 1) S i b i
en en EE.183,en e l "primer modo" del "tercer tiempoU,se indica e l rE
curso a l a conf i rrnación ,con todo hay algún caso en que pareciera ad-
m i t i r s e una confirmación negativa (cfr.MHSI .HIgn.Epp.XI ,pp.184-185 ; ,
BAC -segunda edición-,carta 165,p.945) ,pero que es un r e m i t i r a l a v L
da d i a r i a l o e l e g i d o ; es decir,a l a h i s t o r i a (cfr.tanbién CIENCIA Y
~E,20(1964),pp.lll-112). 2) En elusegundo mdo" del "tercer tiempo /
(EE.188),además de r e m i t i r s e a l a confirmación ya indicada en e l " p r L
mer modoW,es curiosa l a manera que t i e n e (EE. 184-187) de proyectar l a
decisión a s i t u a c i o n e s , ~pastorales (E~.185),o escatológicas : e l a-
mor de Dios,la mwrte,el j u i c i o ... l o cual nos da una idea del s e n t i -
do histÓrico,de tiempo,que t i e n e para €1 una elección.Trata de e v i -
t a r que dicha decisión no sea más que e l resultado de un "momento" i
d e o l ó g i c o , ~del mero discurso de l a razón.
42 C f r.EE.6 : cuando no hay "variedad de espíritus",es seiral de /
que no pasa nada.
43 Válido también para las comunidades.Cfr.CG.XXXII ,Decreto 11,n.
25.

45 C f r.CG.XXXI I ,Decreto 3,juntamnte l e í d o con Decreto 2,n.29.


46 Cfr.P.Arrupe,al Congreso Europeo de Antiguos Alumnos,en Padua,
e l 25 de agosto de 1977 : l a te,rcera " f a l s a esperanza" (o.c.en nota
31) ,p.276.

"...insiste justamente el Concilio sobre la obliga


cibn,para religiosos y religiosas,de ser fieles a 1
espfritu de sus fundadores,a sus intenciones evan-
gelicas,al ejemplo de su santidad,poniendo en esto
uno de los principios de la renovacien en curso y
uno de los criterios para aquello que caCa I n s t i t ~
to deberla emprender (cfr.LG.45 ; PC.2).E1 cahibma
de e a v i d a k e l i g i o b a . ..es el fruto del EspfrituSan
to que actúa siempre en la Iglesian (cfr.PALZ0 VI,-
Zxliortacibn Evang e t i c a Te¿t i b i c a t i o ,n. 12) .
I