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Adolf Hitler, Caudillo, Soldado

y Revolucionario
diciembre 9, 2012 · por Wotan mit uns · en Uncategorized · Deja un comentario

“Mañana muchos maldecirán mi nombre.”

Última frase conocida de Hitler

Represión, miedo y odio al escuchar el nombre de Hitler

Cuando escuchamos el nombre de Hitler ya sea de pequeños en el colegio e instituto o


cuando cuentan su “historia” a través de un documental de televisión o por el telediario,
siempre se nos vislumbra la imagen del horror encarnado, un megalómano, un psicópata, un
dictador sanguinario, en definitiva el mal encarnado.

Pongo aquí una noticia patética de hace 3 años (marzo de 2010) que no deja de ser el reflejo
del “mundo libre” que viven en ‘progreso’ y armonía en las democracias.

http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/internet/rusia-prohibe-mi-
lucha-de-adolf-hitler_RLsBuq2Mzot9MPUwEWtD/

Rusia prohíbe ‘Mi lucha’ de Adolf Hitler

MOSCU, 26 (Reuters/EP) El libro ‘Mein Kampf’ (Mi lucha) de Adolf Hitler será incluido
en una lista federal de literatura “extremista” en Rusia, según informó este viernes la
oficina del fiscal general ruso en su página web. La prohibición se produce en un momento
en que el país está experimentando un incremento de actos xenófobos y racistas.

(Sigue en el enlace)…
Aquí cada lector puede hacer una pequeña reflexión a esta pregunta retórica; ¿Por qué
prohíben las obras revisionistas o NS, pero sin embargo puedes conseguir en cualquier
librería libros de Marx o Lenin? ¿Por qué tanto miedo tiene el sistema a la figura de Hitler?

La verdadera causa es que Hitler rompió con el patrón-oro y con la alta finanza mundial,
ésta fue la verdadera causa de la II Guerra Mundial.

Las verdaderas causas de la II Guerra Mundial, la Gran Revolución Mundial anti-


esclavitud de la deuda del dinero;

Abolición del interés del dinero

El economista alemán Gottfried Feder, verdadera mente detrás de la economía


nacionalsocialista, en su obra Manifiesto para el quebrantamiento de la servidumbre del
interés del dinero, dedicó un estudio específico al interés del dinero y por qué éste
constituye un gran mal para un país.

La tesis del préstamo a interés, afirma Feder, es “el invento diabólico del
supracapitalismo”.

Sólo ella posibilita la indolente vida de zángano de una minoría de poderosos del dinero, a
costa de los pueblos creadores y de su capacidad de trabajo; es ella quien ha llevado a la
sociedad a vivir contrastes abismales. El quebrantamiento de la servidumbre del interés del
dinero significa la restauración de la libre personalidad, la salvación del hombre de la
esclavización. El capital prestamista es tan infinitamente superior frente a todo gran capital
industrial (dedicado a producción), que las grandes potencias del dinero sólo pueden ser
enfrentadas eficientemente mediante el quebrantamiento de la servidumbre del interés del
capital prestamista.

Hjalmar Schacht (un masón y saboteador de los esfuerzos militares alemanes) fue uno de
los principales encargados de alimentar al principio de los años 30, la inestabilidad que
acabó haciendo caer a los sucesivos cancilleres alemanes hasta que Adolf Hitler asumió el
cargo. Schacht obtuvo préstamos de los banqueros judíos Montagu, Mendelssohn,
Wassermann, Warburg y de la Banca Morgan norteamericana.

Cuando Hitler afianzó el poder, y coincidiendo totalmente con Feder, rechazó las
proposiciones de Schacht para que Alemania pidiera préstamos de extranjeros y le prohibió
que continuara por ese camino. Le dijo que no quería que Alemania viviera de prestado;
“los préstamos ataban al país; le coartaban su soberanía”.
Los créditos, además de que significan una carga de intereses, implican depender
políticamente de fuerzas extrañas a la nación. Los intereses devoran la capacidad de ahorro
de un pueblo

Sustitución del “patrón-oro” por el “patrón-trabajo”

“Hitler saludando a los obreros”

En el capitalismo financiero plutocrático, el capital produce la riqueza, pero en la economía


del Tercer Reich, es el trabajo el medio que la produce.
La economía nacionalsocialista se desliga completamente del sistema monetario basado en
el interés, la deuda, el dinero-fiat y el patrón-oro. Sólo se emite moneda para pagar un
trabajo realizado. La moneda está respaldada por el trabajo y la riqueza real de la nación, no
por cuestiones intangibles ni por recursos materiales que no existen en la práctica. La masa
monetaria de un país debería ser exactamente igual a la riqueza real y tangible de dicho
país. No puede ser que haya más dinero o menos dinero que bienes y servicios disponibles.
Si el Estado desea crear crédito (dinero), antes debe crear riqueza.

Los beneficios producidos por las obras públicas costean su propia construcción. Por ende,
las obras se pagan a sí mismas, y cada vez que se hace una obra, simplemente se crea
dinero para pagar a los trabajadores y así aumenta la masa monetaria conforme al valor real
de la obra. De este modo, el asunto de los impuestos sufriría una revolución total en un
sistema económico nacionalsocialista: los impuestos podrían bajar muchísimo y hasta
suprimirse del todo, lo cual era el objetivo final de los nacionalsocialistas.

El bien común antes que el propio

Oswald Spengler afirmó que “Toda vida económica es la expresión de una vida psíquica…
Una economía puede moldearse según el alma de una generación… La economía tiene un
deber moral… Desde Adam Smith hasta Marx se utiliza un análisis eminentemente
materialista… Tenemos una concepción nueva de la economía que está situada más allá del
capitalismo y del marxismo.”

Por su parte Feder afirmaba: “Las finanzas deben estar al servicio de la comunidad. Los
plutócratas no deben formar un Estado dentro del Estado. En el área de la política social
nuestro principio debe ser: el bien general es la ley suprema.”

En plática con los obreros de la construcción, donde millones de cesantes estaban


encontrando empleo, Hitler les decía:
Yo juzgo a una economía desde el punto de vista del provecho que en la práctica
proporciona al pueblo y no partiendo de una teoría. Así, si alguien nos dice: Miren,
tengo una teoría económica maravillosa, debemos responderle: ¿Qué provecho se le
puede sacar? Esto es lo decisivo. La teoría no debe interesar en modo alguno, nos debe
interesar únicamente el provecho, pues las personas no están al servicio de la
economía, sino la economía al servicio de las personas.
Adolf Hitler.

Fuente: http://es.metapedia.org/wiki/Economía_nacionalsocialista