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Ley de las doce tablas

Un referente en derecho romano lo es la Ley de las doce tablas, convirtió el derecho


consuetudinario en escrito, derivado de la presión social de los plebeyos para alcanzar
la igualdad con los patricios, estos eventualmente como respuesta a esas exigencias
enviaron una delegación de tres patricios al lugar donde las leyes griegas de Solón y
Licurgo estaban en efecto.
Existe incertidumbre acerca del contenido preciso de este trabajo, aunque se dice que
hasta la época de Cicerón era bien conocido, inclusive, sus disposiciones no fueron
derogadas, por lo que estuvieron vigentes hasta la época de Justiniano.
Al regreso de la comitiva encargada con recoger las leyes griegas mencionadas se
suspendieron las magistraturas y se constituyó el decemviri, conformado por diez
patricios cuya tarea fue codificar de forma escrita durante un año lo que resultó en un
trabajo plasmado en diez tablas; estas fueron aprobadas en comicios por centurias. Este
código no resultó suficiente por lo que se conformó un nuevo decemviri, esta ocasión con
la inclusión de cinco plebeyos se completan la ley de doce tablas con la adición de dos
tablas que complementaban las diez originales. Debemos mencionar que no obstante
que esta ley se basó en las leyes griegas, es un trabajo de carácter esencialmente
romano que consagró costumbres antiguas que adquirieron una nueva fuerza a través
de la obra de los decenviros.
Tal legislación estaba lejos, en efecto, de dar entera satisfacción a la legítima ambición
de los plebeyos y de otorgarles la igualdad que reclamaban. Ellos quedaban excluidos
de todas las magistraturas y les estaba prohibido contraer un matrimonio legitimo con los
patricios (Petit, González & Rizzi, 2007); además se caracterizó de rigurosa, disponía por
ejemplo, que el ladrón sorprendido en flagrante delito sufriera la pena capital o bien, fuera
reducido a la esclavitud, tanto rigor llevo a Cicerón considerar a las dos últimas como
malvadas e injustas. Las doce tablas codificaron al mismo tiempo el derecho público y
privado, los romanos la consideraron como la fuente propia de su derecho. Es la ley, por
excelencia, y todo lo quo de ella deriva es calificado de legitimum. Además, las leyes
posteriores no han hecho frecuentemente más que desenvolver el derecho de las XII
tablas, y jamás, hasta Justiniano, ninguna de sus disposiciones ha sido objeto de una
revocación expresa. (Petit, González & Rizzi, 2007)
Como hemos dicho existe incertidumbre acerca de su contenido, se dice que las doce
tablas fueron grabadas en roble o bronce y permanecieron expuestas en el foro, por lo
que su texto era conocido por los jurisconsultos del fin de la República y de los primeros
siglos del Imperio; hasta nuestros días solo conocemos fragmentos conservados por los
tratados de los jurisconsultos que comentaron acerca de esta Ley, principalmente los de
Gayo conocidos a través del Digesto de Justiniano.
El contenido de la Ley de las Doce Tablas quedó distribuido de la siguiente manera:

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Tablas I y II Trataban sobre la organización y el procedimiento
judicial;
Tabla III Acerca de los deudores insolventes;
Tabla IV Sobre la patria potestad;
Tabla V La tutela y la curatela;
Tabla VI Sobre la propiedad;
Tabla VII Acerca de las servidumbres;
Tabla VIII Derecho penal;
Tabla IX Referida al derecho público y a las relaciones con
enemigos;
Tabla X Derecho sagrado;
Tablas XI y XII Constituyen el complemento de las anteriores.
Conclusión.
Su existencia ha sido cuestionada, opiniones encontradas han tratado el tema, sin
embargo coincidimos con Bravo González cuando expone que su importancia versa en
las consecuencias sociales y políticas que este cuerpo legislativo significó, aun cuando
no satisfizo su propósito igualador de clases que pretendía la plebe, su existencia
representó un progreso -como asegura Petit- ya que es el antecedente de la existencia
de una ley pública general, que entonces cierra el círculo y da a Roma su nacimiento
como Estado.

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Referencias bibliográficas.
Bravo González, A., y Bravo Valdés, B. (1997). Derecho romano (15ª. ed.). México:
Porrúa.
Morineau Iduarte, M., y Iglesias González, R. (2000). Derecho romano (4ª. ed.). México:
Oxford University.
Petit, E., González, J., y Rizzi, J. (2007). Tratado elemental de derecho romano (23ª.
ed.). México: Porrúa.

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