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DERECHO CIVIL III (CONTRATOS)

BOLILLA VI:1- Compraventa:


A- Concepto. Caracteres:
El art. 1123 del Código Civil y Comercial unificado establece que “hay compraventa si una de las
partes se obliga a transferir la propiedad de una cosa y la otra a pagar un precio en dinero” 1
Es uno de los más importantes contratos que se celebran a diario en los distintos mercados.
Consiste en una operación económica y jurídica, en que una parte, llamado comprador, se obliga
a pagar un precio en dinero a la otra parte, llamado vendedor, quien a su vez se obliga a
transferir al primero la propiedad de una cosa.

De la definición resultan los caracteres de la compraventa, pudiendo decirse que ésta es:
a) Consensual, porque se perfecciona con el solo consentimiento de las partes, basta el mero
acuerdo;
b) Bilateral, porque las partes se obligan recíprocamente: Por un lado el vendedor está obligado
a cumplir la obligación de transmitir la propiedad, y el comprador está obligado a pagar el
precio;
c) Onerosa, porque si bien cada una de las partes se sacrifica patrimonialmente, reciben a
cambio una ventaja o beneficio equivalente;
d) Generalmente conmutativa, porque la naturaleza, existencia y cuantía de las prestaciones
(cosa y precio) son conocidas son ciertas.
e) Como excepción, algunas compraventas pueden ser aleatorias, como cuando se venden cosas
futuras; o cosas existentes pero sujetas a algún riesgo.
f) No formal, pues en general la ley no ha impuesto la observancia imperativa de una forma
determinada para su celebración;
g) Declarativa, pues en el sistema del código la compraventa no tiene carácter traslativo; no
tiene por si misma fuerza para modificar la titularidad del derecho de propiedad sobre la cosa
vendida.
h) Nominada y típica, porque tiene un nombre propio y tiene prevista para sí una específica
regulación legal.

El reemplazo de “dominio” por “propiedad”: se consideró que la palabra propiedad tiene un


sentido más amplio que la palabra dominio, además, afirmar que la venta transmite el dominio
equivalía a restringir el objeto de la venta, al tiempo que se ampliaba el del contrato de cesión.

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En el código derogado, la definición ofrecida era similar, aunque establecía como obligación del comprador, además de pagar un
precio, recibir la cosa; y además agregaba que el precio pagado debía ser cierto. Estas dos cuestiones fueron suprimidas en la
definición del nuevo código.

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Supresión de la obligación de recibir la cosa: la de recibir la cosa no es una obligación
interdependiente -correspectiva o recíproca- con la de entregar la cosa que le cabe al vendedor;
la principal obligación del comprador es pagar el precio, que si es recíproca con la de entregar la
cosa.

Supresión del adjetivo “cierto” referido al precio: la eliminación del adjetivo “cierto” dispuesta por
el código podría hacer dudar sobre la subsistencia de este requisito. La duda se disipa si se tiene
en cuenta que el precio es válido si las partes se limitan a convenir el procedimiento de
determinación del precio. En este caso no es determinado, pero si determinable. Cabe concluir
que el reemplazo en la definición de compraventa de la mención de que el precio debe ser
“cierto”, por la sola indicación de que debe ser en dinero, no es reprochable.

Precio en dinero: si lo que se da como precio no es dinero sino otra cosa, el contrato será de
permuta; si se realiza a cambio de un trabajo o se construye una obra, el contrato será atípico, o
se configurará una dación en pago, pero no se podrá afirmar que se trata de una compraventa.

Las compraventas manuales: son aquellos negocios en que el comprador, al ofrecer comprar,
entrega directamente el precio manifestando así su voluntad, y el vendedor, al aceptarlo entrega
la cosa vendida. Del mismo modo, si es el vendedor el que al ofrecer vender entrega la cosa y el
comprador la recibe y paga el precio.
a) Siendo el negocio manual un acto jurídico consensual, bilateral y declarativo participa de
los caracteres de la compraventa; y no deja de ser consensual porque alguna de las
partes al manifestar su voluntad, haga entrega de la cosa o del precio; es bilateral porque
ambos contratantes quedan obligados recíprocamente, aunque algunos de ellos -o
ambos- haya cumplido en el instante mismo de celebrar el contrato; es declarativo,
aunque el título y el modo se fusionen, operándose simultáneamente.
b) No se trata de un contrato real, pues si bien las etapas de la formación y ejecución de
estos negocios se verifican simultáneamente, ninguna norma autoriza a sostener que la
entrega de la cosa tiene el tango de elemento constitutivo del contrato.

ARTICULO 1124.- Aplicación supletoria a otros contratos. Las normas de este Capítulo se aplican
supletoriamente a los contratos por los cuales una parte se obliga a:
a) transferir a los otros derechos reales de condominio, propiedad horizontal, superficie,
usufructo o uso, o a constituir los derechos reales de condominio, superficie, usufructo, uso,
habitación, conjuntos inmobiliarios o servidumbre, y dicha parte, a pagar un precio en dinero;
b) transferir la titularidad de títulos valores por un precio en dinero

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El código establece en ese texto que derechos, además del de propiedad, quedan sometidos a
las reglas de la compraventa, lo que implica ampliar su objeto.

B-La compraventa civil y la compraventa mercantil: Como ya mencionamos anteriormente, el


nuevo Código decidió unificar la legislación contenida en los códigos civil y de comercio. Uno de
los argumentos que se esgrimió en favor de la referida unificación fue la existencia de una doble
e innecesaria legislación para una misma materia, tal como ocurría con la compraventa. Sin
embargo, el código civil y comercial unificado debió contemplar las particularidades de la que se
denominaba compraventa mercantil porque de otro modo, se corría el riesgo de dejar sin
regulación o sujetas a un régimen inapropiado a su naturaleza a las operaciones que antes
estaban regidas por el código de comercio. Por esa razón, los arts. 1143 a 1162 del C.C.Y.C están
dedicados a la compraventa de cosas muebles que, si se adquirían para revenderlas a otro
precio, constituía la materia propia del código de comercio.

C- El boleto de compraventa: Es un instrumento donde consta que las partes realizan una
compraventa de un inmueble celebrado en una escritura pública, en virtud de la cual la venta
queda perfeccionada respecto a terceros.
El boleto de compraventas es un tema de significativa relevancia en nuestro derecho. Es
frecuente que en la práctica de negocios inmobiliarios sean celebrados, previos a la firma de la
escritura.
Respecto de la naturaleza jurídica del boleto de compraventa, se discutía si era un contrato
definitivo de compraventa, o si solo se trataba de un contrato preliminar de compraventa; que
efectos traía aparejada la inobservancia de la forma escrituraria, si el boleto era o no título y, en
su caso, que alcance debía tener. El código no contiene referencias a la problemática de la
naturaleza jurídica del boleto, pero, al trasladar sus reglas al capítulo de la compraventa importa
considerar que el boleto es una compraventa de características particulares. También la
terminología utilizada dentro de las disposiciones que lo regulan respalda esa conclusión.
En razón del art. 1170, el boleto de compraventa de inmuebles otorga una preferencia al
comprador, cuyo derecho tiene prioridad sobre el de terceros que hayan trabado cautelares
sobre el inmueble vendido si: El comprador contrató con el titular registral, o puede subrogarse
en la posición jurídica de quien lo hizo mediante un perfecto eslabonamiento con los
adquirientes sucesivos; si el comprador pagó el veinticinco por ciento con anterioridad a la traba
de la cautelar; si el boleto tiene fecha cierta; y si la adquisición tiene publicidad suficiente, sea
registral o sea posesoria.
El art. 1170 se ocupa de la denominada oponibilidad falencial del boleto, reproduciendo, con
algunas variantes, el texto del art. 1185 bis del código derogado. En concreto, se dispone que los
boletos de compraventa de inmuebles, con fecha cierta y siempre que el adquiriente sea de
buena fe, son oponibles al concurso o quiebra del vendedor si se hubiera abonado como
mínimo el veinticinco por ciento del precio. El juez deberá disponer en estos casos que se
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otorgue al comprador la escritura traslativa de dominio contra el cumplimiento de la prestación
correspondiente al adquiriente. El comprador podrá cumplir sus obligaciones en el plazo
convenido. En caso de que la prestación a cargo del comprador sea a plazo, debe constituirse
hipoteca en primer grado sobre el bien, en garantía del saldo de precio.

D- Elementos constitutivos: La cosa y el precio:


 La cosa: Se entiende por cosa todo bien material o inmaterial, lícito, posible, determinado
o determinable, presente o futuro, que tenga valor económico, y que corresponda a un
interés de las partes aunque éste no sea patrimonial y siempre que no sea contrario a la
moral, a las buenas costumbres, al orden público o lesivo de los derechos ajenos o de la
dignidad humana.
Es uno de los elementos esenciales de la compraventa. Todo lo concerniente a la cosa se
rige por las disposiciones referidas al objeto, ya sea de los actos jurídicos o de los
contratos en general, siempre que no resulten modificadas por reglas específicas.
En razón del art. 1129 del C.C.Y.C pueden venderse todas las cosas que pueden ser objeto
de los contratos.
El art. 1130 hace referencia a que si la cosa cierta ha dejado de existir al tiempo de
perfeccionarse la compraventa,el contrato no produce efecto alguno; en tanto, si ha
dejado de existir parcialmente, el comprador puede demandar la parte existente con la
reducción del precio. Se puede pactar que el comprador asuma el riesgo de que la cosa
cierta haya perecido o este dañada al celebrarse el contrato. El mencionado artículo
concluye diciendo que el vendedor no puede exigir el cumplimiento del contrato si al
celebrarlo sabía que la cosa había perecido o estaba dañada.
El art. 1131 se expresa sobre la venta de cosa futura, sobre la cual se entiende que está
sujeta a la condición suspensiva de que la cosa llegue a existir. El vendedor tiene el deber
de realizar las tareas o esfuerzos que resulten del contrato o de las circunstancias para
que la cosa llegue a existir en las condiciones y tiempo convenidos. El artículo finaliza
mencionando que el comprador puede asumir, por cláusula expresa, el riesgo de que la
cosa no llegue a existir sin culpa del vendedor.
Finalmente, el art. 1132 prevé que la venta de cosa ajena es total o parcialmente válida, en
los términos del art. 1008: En este sentido, la venta de cosa ajena puede realizarse de dos
modos distintos: Si el vendedor no garantiza el éxito de la promesa, caso en el que sólo
está obligado a emplear los medios necesarios para que la misma se cumpla; y si el
vendedor garantiza el cumplimiento de la promesa, caso en el que deberá indemnizar al
comprador si la misma no se cumple.
 El precio: En doctrina, se entiende que el precio es la cantidad de dinero que el
comprador está obligado a pagar al vendedor como contraprestación de la transferencia
de la propiedad de la cosa que aquél recibe.
Junto con la cosa, es el otro elemento esencial del contrato de compraventa.
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El precio debe reunir los siguientes requisitos: a)- Debe ser en dinero: Pues el precio en
dinero es un signo distintivo de la compraventa, y su exigencia resulta de la misma
definición que otorga nuestro código. Si el precio consistiera en una cosa no estaríamos
hablando de una compraventa, sino de una permuta, en tanto que si consistiera en una
obligación de hacer habría un contrato perfectamente válido pero innominado; b)- Debe
ser determinado o determinable: En este sentido, el art. 1133 del C.C.Y.C establece que el
precio es determinado cuando las partes lo fijan en una suma que el comprador debe
pagar, cuando se deja su indicación al arbitrio de un tercero designado o cuando lo sea
con referencia a otra cosa cierta. En cualquier otro caso, se entiende que hay precio
válido si las partes previeron el procedimiento para determinarlo; c)- Debe ser serio: Esto
quiere decir que los contratantes deben tener la real intención de pagarlo y de percibirlo.
No hay precio serio cuando se demuestra que no fue pagado o que estuvo destinado a
cumplir fines distintos de los que le son propios, como ocurre cuando el precio es
simulado o ficticio. El precio es simulado cuando se expresa en un contrato pero luego,
en un acto oculto, las partes declaran que no debe pagarse porque lo que quieren es un
contrato distinto. El precio es ficticio cuando aparece impuesto en un contrato pero en el
mismo acto, o por acto separado, se declara que no debe ser pagado; d)- Debe ser justo
y equitativo para ambas partes.

E- Venta de cosa ajena y de cosa futura: Como ya mencionamos anteriormente, el art. 1131 del
Código Civil y Comercial Unificado se expresa sobre la venta de cosa futura, sobre la cual se
entiende que está sujeta a la condición suspensiva de que la cosa llegue a existir. El vendedor
tiene el deber de realizar las tareas o esfuerzos que resulten del contrato o de las circunstancias
para que la cosa llegue a existir en las condiciones y tiempo convenidos. El artículo finaliza
mencionando que el comprador puede asumir, por cláusula expresa, el riesgo de que la cosa no
llegue a existir sin culpa del vendedor.
En tanto, el art. 1132 prevé que la venta de cosa ajena es total o parcialmente válida, en los
términos del art. 1008: En este sentido, la venta de cosa ajena puede realizarse de dos modos
distintos: Si el vendedor no garantiza el éxito de la promesa, caso en el que sólo está obligado a
emplear los medios necesarios para que la misma se cumpla; y si el vendedor garantiza el
cumplimiento de la promesa, caso en el que deberá indemnizar al comprador si la misma no se
cumple.
F-Los distintos regímenes:
 Bienes muebles: La sección 6ta del Capítulo Compraventa; título IV Contratos en
Particular, artículos 1142 a 1162 del Código Civil y Comercial Unificado prevé un régimen
especial para la compraventa de bienes muebles. Comienza el articulado expresando que
las disposiciones de la mencionada sección no excluyen la aplicación de las demás
normas del capítulo en cuanto sean compatibles.

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 Bienes registrables: Los automotores: La venta de automotores está sometida a las reglas
generales en relación al contrato y a normas especiales para la transmisión dominial.
De acuerdo a las disposiciones del decreto 6582/58 ratificado por la ley 14467, los
contratos de compraventa de automotores deben reflejarse en instrumento público o
privado. Ello así porque el art. 1 del mencionado decreto ley establece que el título –el
contrato de compraventa- debe “formalizarse por instrumento público o privado y sólo
producirá efectos entre las partes y con relación a terceros desde la fecha de su
inscripción en el Registro Nacional del Automotor”:
 Semovientes: Los contratos de compra y venta de ganados son actualmente de forma
prescripta según resulta del art. 12 de la ley 22939 en cuanto establece que “todo acto
jurídico mediante el cual se transfiera la propiedad del ganado mayor o menor, deberá
instrumentarse con un certificado de adquisición que, otorgado por las partes, será
autenticado por la autoridad local competente. El artículo no deja lugar a dudas de que
el acto jurídico mediante el cual se transfiere la propiedad del ganado, es el que
constituye el título de dominio en letra registrada, que recién, en caso de que se trate de
una compraventa se adquirirá por el comprador cuando se haga la tradición del ganado,
que es el modo indispensable para ello, y tal acto jurídico debe instrumentarse con un
certificado. El acto jurídico instrumentado, como el de compraventa de ganado hace
adquirir al comprador solamente un derecho subjetivo de acreditar la cosa, ya que el
derecho de propiedad sobre la cosas lo adquiere con la tradición. El certificado donde se
instrumentará la compraventa de ganado debe contener la firma del enajenante y del
adquiriente.
 Buques: Conforme a lo establecido en la ley 20094, los artefactos navales se
individualizarán por el número de su inscripción en el registro correspondiente. La
inscripción ante matrícula nacional confiere al buque nacionalidad argentina y el derecho
a enarbolar el pabellón nacional. La autoridad marítima otorgará a todo buque o
artefacto que se inscribe ante matrícula nacional un certificado de matrícula donde
conste el nombre del buque y de su propietario, y las medidas del artefacto. Para la
inscripción ante matrícula nacional, se requiere el cumplimiento de exigencias
reglamentarias sobre construcción y condiciones de navegabilidad; y que su propietario
este domiciliado en el país.
 Aeronaves: De conformidad con lo establecido en el registro nacional de aeronaves, se
anotarán los actos, contratos o resoluciones que acreditan la propiedad de la aeronave,
las hipotecas, embargos y medidas precautorias que pesan sobre ella, los contratos de
locación de aeronaves y cualquier hecho jurídico que se vincule con la situación jurídica
de la nave. El registro es público, y todo interesado puede obtener una copia de las
anotaciones de ese registro.
 Bienes inmuebles: Según resulta de los arts. 1017 y 1018 del C.C.Y.C los contratos de
compraventa son de forma de cosas inmuebles son de forma prescripta pero no de
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solemnidad absoluta. En este sentido, el art. 1017 expresa que tienen que ser otorgados
por escritura pública los contratos que tienen por objeto la adquisición, modificación,
extinción de derechos reales sobre inmuebles. Quedan exceptuados los casos en que el
acto es proveniente de una ejecución judicial o administrativa. El art. 1018 dispone que el
otorgamiento pendiente de un instrumento previsto constituye una obligación de hacer
si el futuro contrato no requiere una forma bajo sanción de nulidad. Ni en la
reglamentación general ni en la especial de compraventa se exige la escritura pública
bajo pena de nulidad.
 Inmuebles de propiedad horizontal: Según resulta de las disposiciones de nuestro código
que regulan la propiedad horizontal, los contratos de compra y venta de partes de un
inmueble afectado al régimen de propiedad horizontal son objeto de una pormenorizada
regulación: La doctrina jurídica ha entendido que en el régimen jurídico de la propiedad
horizontal hay un derecho real de dominio de cada propietario sobre las unidades
funcionales, un condominio sobre los lugares compartidos, servidumbre sobre algunos
usos compartidos y finalmente un elemento asociativo, puesto que los que viven en un
edificio tienen un tipo de relación que se asemeja a la sociedad.
El art. 2037 establece que el derecho real que se ejerce sobre un inmueble propio que
otorga a su titular facultades de uso, goce y disposición material y jurídica que se ejercen
sobre las partes privativas y las partes comunes de un edificio, de conformidad con lo
que establece en este título y el respectivo reglamento de propiedad y administración.
Las diversas partes del inmueble así como las facultades que sobre ellas se tienen son
interdependientes y conforman un todo no escindible. El art. 2038 expresa que a los fines
de la división jurídica del edificio, el titular de dominio o los condóminos deben redactar,
por escritura pública, el reglamento de propiedad y administración, que debe inscribirse
en el registro inmobiliario. Dicho reglamento se integra al título suficiente sobre la unidad
funcional.
G- La compraventa en la ley 24.240: La ley 24240 de Defensa del Consumidor regula los
contratos de consumo, y dentro de ellos, la compraventa, con un ámbito de aplicación
restringido, que exige tener en cuenta los siguientes elementos:
Existe una delimitación subjetiva, pues el comprador es un consumidor y el vendedor un
proveedor.
También existe una delimitación objetiva, pues la ley considera compraventa de consumo a la
adquisición de cosas muebles, sea que esta venta se efectúe directamente o por sistemas de
distribución de ahorro previo. También se incluyen dentro de la compraventa de consumo a la
adquisición de inmuebles nuevos destinados a vivienda, incluso lotes de terreno adquiridos con
el mismo fin, cuando la oferta sea pública y dirigida a personas indeterminadas.
Se excluyen del ámbito de la ley 24.240 los contratos realizados entre consumidores sobre cosas
usadas. No están excluidas las ventas de cosas usadas efectuadas por un proveedor al
consumidor
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En la compraventa de consumo, la oferta tiene una importancia relevante. El art. 7 de la ley
dispone que la oferta dirigida a consumidores potenciales indeterminados obliga a quien la
emite durante el tiempo que se realice, debiendo contener la fecha precisa de comienzo y
finalización.La revocación de la oferta hecha pública es eficaz una vez que haya sido difundida
por medios similares a los empleados para hacerla conocer.
Respecto al precio, la ley 24240 dispone que en las operaciones de crédito para la adquisición de
cosas o servicios deberá consignarse, bajo pena de nulidad, el precio de contado, el saldo de
deuda, el total de los intereses a pagar, la tasa de interés efectiva anual, la forma de amortización
de los intereses, otros gastos si los hubiere, la cantidad de pagos a realizar y su periodicidad, etc.
Con relación al incumplimiento del contrato por parte del proveedor, la ley faculta al consumidor
a exigir el cumplimiento forzado de la obligación, siempre que fuera posible; aceptar otro
producto o prestación equivalente; y rescindir el contrato con derecho a la restitución de lo
pagado, sin perjuicio de los efectos producidos, considerando la integridad del contrato.
En cuanto a las formas, la ley regula el documento de venta. En la venta de cosas muebles,
deberá constar la descripción y especificación de la cosa; el nombre y domicilio del vendedor; el
nombre y domicilio del fabricante, distribuidor o importador; la mención de las características de
la garantía; los plazos y condiciones de venta; y el precio y las condiciones de pago. Un ejemplar
de este documento deberá ser entregado al consumidor.
Respecto de la venta de cosas muebles no consumibles en el ámbito de la compraventa de
consumo, la ley 24240 impone una garantía, cuyo objeto se refiere a defectos o vicios de
cualquier índole, aunque hayan sido ostensibles o manifiestos al tiempo del contrato, que
afecten la identidad entre lo ofrecido y lo pagado, y su correcto funcionamiento.

H- Precio: Requisitos: Remisión punto d

I- Obligaciones de las partes:


 Obligaciones del vendedor: Las obligaciones del vendedor en la compraventa se
encuentran reguladas en los arts. 1137 a 1140, los cuales conforman un solo bloque y se
integran con otros diseminados en otros sectores del código:
La principal obligación que asume el vendedor es la de transferir la propiedad de la cosa
al comprador. Según nuestro sistema, la compraventa por si sola carece de fuerza
traslativa, generando solamente la obligación, a cargo del vendedor, de transferir al
comprador la propiedad de la cosa. La obligación de transferir se cumple por los modos
traslativos, que son diversos según la naturaleza de las cosas: Para los bienes muebles en
general el modo por excelencia es la tradición; para los inmuebles se mantiene vigente la
tradición como el modo señalado por la ley, aunque con alcance limitado, ya que sus
efectos traslativos solo alcanzan a las partes contratantes. Para que los efectos sean
oponibles a terceros es necesaria la inscripción en el registro respectivo; para los
automóviles y demás vehículos la tradición ha sido reemplazada por la inscripción
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registral; para los buques y aeronaves, el sistema es análogo al de los inmuebles. En
virtud del art. 1137, el vendedor deberá poner a disposición los instrumentos requeridos
por los usos y particularidades de la venta, y prestar toda cooperación para que la
transferencia dominial se concrete.
Otra de las obligaciones del vendedor es la de conservar la cosa hasta el momento de la
entrega. Al respecto, el art. 748 del C.C.Y.C expresa que el deudor de una cosa cierta está
obligado a conservarla en el mismo estado en que se encontraba cuando contrajo la
obligación. El comprador puede exigir el cumplimiento coercitivo de este deber y ante un
eventual incumplimiento, puede recurrir a figuras como la suspensión del cumplimiento;
la tutela preventiva o la resolución del contrato.
El art. 1138 establece como otra de las obligaciones del vendedor la de pagar los gastos
de entrega, salvo pacto en contrario. Respecto a que gastos están comprendidos en esta
obligación, se considera que el costo de los instrumentos que el vendedor debe poner a
disposición del comprador está a su cargo del vendedor. También se consideran gastos
de entrega los que demande el traslado de la cosa, los impuestos de aduana en caso de
productos importados, salvo que la entrega se haya hecho en el extranjero, pues en tal
caso los gastos de traslado corren por el comprador. En materia de inmuebles, son
gastos a cargo del vendedor la mensura o el amojonamiento del terreno, los estudios de
título y los impuestos, tasas y contribuciones.
El vendedor debe garantizar al comprador que no será turbado o privado del derecho
que adquiera por la intervención de un tercero que demuestre tener un derecho mejor
sobre la cosa(evicción), como también está obligado a garantizar que la cosa no tiene
vicios de funcionamiento o fabricación, deterioros o desperfectos materiales que la hagan
impropia para su destino (vicios ocultos).
Es también obligación del vendedor entregar el inmueble inmediatamente de la
escrituración, salvo que las partes lo hubieran convenido de otra manera (art. 1138).
Por último, de acuerdo al art. 1140, el vendedor tiene la obligación de entregar la cosa
con todos sus accesorios, libre de toda otra relación de poder y de oposición de terceros.
Que el vendedor está obligado a entregar los accesorios de la cosa implica que están
incluidos en tal obligación, frutos y productos que, mientras no se separen de la cosa, son
sus accesorios formando con ella un todo. Cuando el art. dice “libre de toda relación de
poder”, se entiende que el vendedor debe cumplir entregando la cosa en condiciones
tales que el comprador pueda someterla a su exclusivo señorío.
Como el nuevo código suprimió de la definición de compraventa la obligación de recibir
el precio, ese deber subsiste como un deber específico de cooperación por parte del
vendedor, porque si se rehúsa injustificadamente a recibirlo cuando le es ofrecido,
quedará constituido en mora como acreedor.
Además de las mencionadas, pueden existir otras obligaciones que las partes hubiesen
especialmente estipulado, como efectos accidentales del contrato.
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 Obligaciones del comprador: Así como el vendedor está obligado a cumplir ciertas
obligaciones, el comprador también lo está. El art. 1141 se refiere, precisamente a las
obligaciones del comprador:
La principal obligación que pesa sobre el comprador es la de pagar el precio en el lugar y
tiempo convenidos; y si nada se pacta, se entiende que la venta es de contado. Se
considera, en consecuencia, que si en el contrato no se fija el lugar ni el tiempo de pago,
entonces debe hacerse en el tiempo y lugar de celebración del contrato, pues cabe
presumir que en ese mismo lugar se entregará la cosa y se pagará el precio. Se puede
decir, en suma, que una venta es de contado cuando la entrega de la cosa y el pago del
precio deben hacerse simultáneamente. Sólo se podrá diferir la entrega o el pago si
existe un plazo, expreso o tácito, en tal sentido.
El inciso b del art. 1141 recepta la obligación que tiene el comprador de recibir la cosa y
los documentos vinculados con el contrato. Deberá entenderse cumplida la obligación de
recibir cuando el comprador ha realizado todos los actos que razonablemente deben
llevarse a cabo por su parte para que el vendedor pueda entregar la cosa. En cuanto al
tiempo y el lugar donde debe cumplir la obligación de recibir, se aplican las mismas
reglas que rigen para el lugar y tiempo de cumplimiento de la obligación de entregar la
cosa.
Por último, según resulta del inciso c del art. 1141, el comprador está obligado a pagar los
costos del recibo de la cosa comprada, incluidos los testimonios de escritura pública que
corresponda y los demás posteriores a la venta. Está obligación puede dejarse sin efecto
mediante un pacto en contrario. Por gastos de recibo se entienden todos aquellos que se
devengan a partir del instante de la entrega, como por ejemplo, los gastos de transporte
al domicilio del comprador o los de embalaje para facilitar ese transporte.
Las obligaciones mencionadas con anterioridad no excluyen la existencia de otras
obligaciones que el comprador asuma en virtud de estipulaciones especiales.

J- Comparación entre la compraventa y la permuta: De acuerdo a los arts. 1123 y 1172 del Código
Civil y Comercial Unificado, la compraventa y la permuta son contratos que, en principio, no se
pueden confundir. Simplificando, en la compraventa se cambia el derecho sobre la cosa por un
precio; en cambio, en la permuta, se intercambia una cosa por otra cosa. La confusión es
prácticamente imposible cuando ambos contratos se presentan puros, es decir, cuando cada uno
responde exactamente a su definición. Hay casos más complicados, como cuando el contrato
implica el cambio de una cosa por otra cosa, más cierta cantidad de dinero, figura que suele
denominarse permuta con saldo. Para determinar cuándo se está ante una compraventa y
cuándo ante una permuta, hay que partir de las palabras y finalidad del art. 1126, el cual
establece que: “Si el precio consiste parte en dinero y parte en otra cosa, el contrato es de
permuta si es mayor el valor de la otra cosa, y de compraventa en los demás casos. Si bien el
artículo no lo prevé, la doctrina se encargó de examinar que sucede en el caso de que la cosa y
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el dinero que se recibe representan valores iguales o equivalentes. En ese sentido, en nuestro
derecho se interpreta que en estos casos el contrato es de compraventa, pues según este
precepto el contrato es de permuta cuando el valor de la cosa es mayor y es de compraventa en
los demás casos.

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